viernes, 16 de noviembre de 2018

Javier Orrico reseña "Lo que estamos constuyendo"

   Hoy aparece en el diario "La opinión" de Murcia una reseña de mi libro Lo que estamos construyendo firmada por Javier Orrico. Podéis leerla pulsando aquí.
    También publica una reseña en su blog, que podréis ver aquí
    Quiero agradecerle a Javier ambos artículos, en los cuales hace mención de los temas que nos preocupan a él, a mí y a tantos otros que queremos que, después de su paso por las aulas, nuestros jóvenes sepan más, sean mejores y estén mejor preparados, temas tales como el esfuerzo, la transmisión de conocimiento, el estudio, la consecución de los logros a través del mérito o los males con los que el sistema logsiano lleva años carcomiendo nuestra enseñanza.
     Para quienes lleguéis al conocimiento de mi libro a través de los artículos de Javier, dejo aquí estos enlaces:
    -Lo que estamos construyendo: el contenido.
    -Lo que estamos construyendo: venta por correo.
    A propósito de esta última, diré que algunos de los que han hecho uso de ella me han mostrado su satisfacción por el buen funcionamiento del sistema de compra y envío. 

jueves, 15 de noviembre de 2018

La manipulación del sexo y el género en la enseñanza

   Ayer tuvimos una jornada de huelga y manifestaciones en la enseñanza, convocada por el Sindicato de Estudiantes en favor de una educación sexual inclusiva y contra el machismo en las aulas. Os dejo aquí mayor información y, para los que queráis verla, incluyo abajo una nota sobre el Sindicato de Estudiantes.
  Y ahora, entro en materia. El invadir la escuela como campo de batalla de la ideología feminista no es cosa de hoy, pues recuerdo que hace ya más de treinta años empezaron a manifestarse los primeros síntomas. Entonces era básicamente el asunto del lenguaje inclusivo, que comenzaban a intentar imponer de manera muy suave algunas personas, básicamente, compañeras, a las que desarmábamos medio en broma con parodias del tipo: COMUNICADO DE LA DIRECCIÓN A TODOS Y TODAS LOS/LAS PADRES Y MADRES DE LOS/LAS ALUMNOS Y ALUMNAS INTRESADOS E INTERESADAS EN APUNTARSE COMO JUGADORES Y JUGADORAS AL EQUIPO DE BALONCESTO DEL CENTRO, pero ya sabéis en qué capítulo se encuentra ahora este chiste, con una vicepresidenta fundamentalista del feminismo atosigando a la RAE con este intento de neolengua. Y es que hoy en día la cosa ha dejado de ser un juego, porque, so capa de causas tan razonables como la igualdad de derechos entre hombres y mujeres o el respeto a las diversas opciones sexuales, cada vez son más abundantes y más desaforadas las muestras de que el feminismo radical y los sectores más agresivos del colectivo LGTBIQ pretenden imponer sus puntos de vista y sus opciones en la escuela. 
   Parecen tonterías, pero a menudo las tonterías las carga el diablo. Cada vez con mayor frecuencia me voy encontrado, en conversaciones normales con la gente o incluso en noticias de prensa, comentarios acerca de surrealistas episodios en los que, de repente y sin venir muy a cuento, un niño llega a su casa y les dice a sus padres que ese día ha ido a su colegio o instituto alguien que ha empezado a hablar de homosexualidad y les ha animado a que probasen, o  que han llegado unos expertos de no se sabe dónde y han dicho y hecho unas cosas un tanto extravagantes. De uno de estos últimos casos fui yo mismo testigo en cierta ocasión. En el instituto en el que estaba, se organizaron para los alumnos de 2º de ESO, unas charlas de educación sexual ofrecidas por un equipo externo de expertos. Como tutor me tocó asistir a una de sus sesiones, en la cual presencié un detalle de pésimo gusto que se convirtió en la rechifla durante varios días: en mitad de la charla -era la misma para todos los grupos-, para explicar las bondades y el uso de los preservativos, sacaron un pene de madera y le colocaron uno. No fue esta ridícula explicitud ante chicos de en torno a trece años lo peor, pues más lamentables aún fueron una serie de consejos preventivos acerca de las conductas a evitar muy inadecuados para la edad de los destinatarios, y además, tan torpes que muchos de ellos, aunque involuntariamente, eran más bien información susceptible de malos usos. Fuimos unos cuantos los profesores que advertimos a la dirección acerca de lo desafortunado de aquella actividad. 
    Y es que el campo de la libertad, los derechos y la educación sexuales está hoy en día expuesto a iniciativas y medidas muy desaconsejables. Está muy bien la libertad sexual y el hablar sin tapujos, pero para los adultos: con los menores, por su inmadurez, convienen mucho el recato y la prudencia; podemos y debemos hablarles de lo esencial del sexo y de cómo prevenirse contra su práctica irresponsable, pero es un disparate abrirles las puertas a una exposición descarnada de lo que hay o prevenirles contra las conductas de riesgo desplegándolas ante sus ojos con todo lujo de detalles morbosos: el ámbito de la escuela no está para esto, pero algunos como los que llevo citados hasta aquí no parece que lo tengan muy claro, mientras que otros nos demuestran que tampoco lo tienen claro intentando, como he dicho más arriba, imponer a todos solapadamente sus propias y particulares opciones, como en los casos ya tratados aquí de aquellas normas de la Generalidad valenciana que pretendían meter a todos los niños en los mismos aseos o la escuela feminista de las señoras Moreno y Penna
    En ambos casos, lo que dominaba era un muy totalitario propósito de imponer en la escuela de todos unos principios y normas tremendamente discriminatorios: no eran de recibo ni la inquisitorial vigilancia sobre la supuesta homofobia que proponía el primer documento ni la feroz heterofobia del segundo, entre otras muchas cosas, no solo esas, porque ambos documentos eran para echarse a temblar. Y ahora resulta que en la manifestación de ayer me encuentro con "tics" que me recuerdan, y mucho, a la propuesta de las señoras Moreno y Penna, cito algunos:
   -No existe ninguna necesidad hoy en día de una educación sexual inclusiva en España, ni siquiera entiendo muy bien por dónde va eso de "inclusiva", porque aquí no está excluido nadie: nos hallamos ante la creación de un falso conflicto, recurso que utilizaron de manera continua las señoras Moreno y Penna.
   -La exigencia de que la educación sexual se convierta en una asignatura obligatoria y de importancia está tal cual en su documento (y en unos términos que rebosan totalitarismo).
    -Una de las consignas de la manifestación era "Mi falda corta no provoca nada". ¡Qué casualidad!: en el decálogo de Moreno y Penna se hacían referencias muy explícitas a la cuestión del vestuario. Otra referencia al vestuario: se queja una manifestante de que a ella una vez una jefa de estudios la reprendió por llevar los hombros descubiertos. También se reprende a los chicos, sin ir más lejos, por entrar con las gorras puestas en clase. Esta chica está viendo discriminaciones donde no las hay. 
    -No hay machismo en las aulas españolas como fenómeno general, sino que, muy al contrario, podemos enorgullecernos de tener una enseñanza que lo combate con decisión: de nuevo nos hallamos ante la fea práctica de inventar un falso mal para montar bronca. 
    -Tampoco hay opresión contra las mujeres en nuestros centros: nuevo uso de una mentira de grandes dimensiones para crear la sensación de problemas donde en realidad no existen. La acusación implícita en esta reivindicación es gravísima, cada vez me preocupa más el uso demagógico de la mentira en nuestro país. 
    Demasiadas coincidencias, ¿no? ¿Se han embarcado los sectores progresistas de la educación en la imposición de sus particulares doctrinas en cuestiones de género y sexo? Hace unos meses, las señoras Penna y Moreno publicaban esa propuesta suya, que tiene un tufo a totalitarismo que espanta; después, CCOO les da su respaldo. Y el  14 de noviembre de 2018, el Sindicato de Estudiantes se echa a la calle vociferando y denunciando los mismos inexistentes males del decálogo de las dos militantes radicales feministas. 
   ¿Cuál es este nuevo juego? ¿El de la tiranía del feminismo radical y la heterofobia? ¿Cómo programa escolar obligatorio?
       Inquieta bastante. 

Sobre el Sindicato de Estudiantes
    Durante mi vida profesional, fueron muchas las ocasiones en que me tocó padecer convocatorias de movilizaciones del Sindicato de Estudiantes, a través de las cuales adquirí un concepto muy negativo de esta organización, del que paso a ofreceros algunos de los motivos.
   -Primero. Esta organización es una falsificación ya desde sus fundamentos. En primer lugar, al no ser el estudio una actividad profesional, no ha lugar a la existencia de sindicato de estudiantes alguno. En segundo lugar, este sindicato manipula y agita mucho en el mundo de los institutos de secundaria, cuyos alumnos son en su mayoría menores de edad, por lo que deberían estar fuera de las movilizaciones y acciones propias de una organización como este pseudosindicato, tanto las sindicales que predica como las políticas que en realidad practica. En tercer lugar, debería llamarse Sindicato de los Estudiantes que No Estudian, porque, como se ha demostrado en repetidas ocasiones, los personajes que lo lideran, o no están cursando ningún tipo de estudio, o están matriculados en centros a los que no acuden y en carreras que no terminan. Sobre esto podréis encontrar mucha información en internet.
   -Segundo. Unido a lo último que he dicho, está el grotesco asunto de la edad: al frente de las movilizaciones que convoca esta organización, están personas que superan muy de largo las edades adecuadas a esos estudios que deberían realizar: gente que supera los treinta años o los roza, veinteañeros al frente de una huelga de institutos... No son estudiantes, son gente a la que se ha pasado el arroz muy de largo y que se dedica a crear conflicto en ese mundo educativo al que no pertenecen.
    -Tercero. Es un sindicato sin bases ni afiliados: los escasísimos verdaderos estudiantes que a veces dicen pertenecer a él son en general colaboradores ocasionales. Bien es cierto, no obstante, que en esto difieren cada vez menos de los verdaderos sindicatos.
    -Cuarto. Las reivindicaciones que promueven o a las que se adhieren son falsos conflictos educativos, en los que esta organización actúa como fuerza de agitación en la calle a beneficio de otros intereses, que son en realidad políticos: así ocurrió con las famosas broncas en las que se hizo célebre Jon Manteca, o en la guerra contra la LOMCE, o en la de los deberes, o en este asunto de la educación sexual de hoy.
    -Quinto. Y es que este falso sindicato que vive del engaño de atribuirse una identidad que no le corresponde es un peón de las fuerzas políticas de la izquierda y del progresismo educativo, la fuerza de choque con la que estos sectores intentan legitimar sus filias o sus fobias creando la apariencia de que están respaldadas por los estudiantes. Acerca de esto, os dejo unos cuantos enlaces de gustos diversos:
    -Wikipedia.
    -Sexto. Representa un enorme cinismo llamar a la huelga a los menores de edad: como comprobé decenas de veces, cuando mis alumnos respaldaban las huelgas del Sindicato de Estudiantes, lo hacían para tomarse uno o varios días de asueto: así me lo confesaban cuando les preguntaba y, por supuesto, no tenían la más remota idea de las tablas reivindicativas por las que "se movilizaban". En estas condiciones, es también un enorme cinismo alardear luego de las cifras de seguimiento de las huelgas.
    -Séptimo. Y, por encima de todo, es una gran irresponsabilidad y una indecencia manipular a los menores como marionetas.  Esta irresponsabilidad y esta indecencia, lo mismo que el cinismo del apartado anterior, son extensivas a las organizaciones políticas o de otra índole que a su vez manipulan al Sindicato de Estudiantes. 

miércoles, 7 de noviembre de 2018

La evaluación de los profesores

    Ha saltado estos días a los medios la cuestión de la evaluación de los profesores como principal ingrediente de esa renovación de la enseñanza que los partidos políticos llevan lustros prometiendo. La ministra de educación, Isable Celaá, se ha expresado sobre el asunto como si fuera una cosa nueva o suya, lo cual no es así en ninguno de los dos casos, pues viene de lejísimos, de mucho antes incluso de que lo predicara el señor Marina allá por 2015, y en la actualidad se lo está soplando Marchesi en un documento del que la ministra lo toma todo. Creo necesarias algunas observaciones en torno a este asunto y me parece pertinente señalar que no las hago por miedo a las evaluaciones profesionales, primero, porque ya estoy jubilado; segundo, porque, estando en activo, me sometí a una sin el menor problema. 
    Todo este asunto de la evaluación del profesorado estaría muy bien si fuese una propuesta sincera, es decir, si se sostuviera en las razonables motivaciones con que se presenta, pero sucede que está fundamentado en realidad en una serie de motivaciones ocultas y en grandes tergiversaciones. La principal de las grandes motivaciones ocultas es que, desde hace ya muchos años, cuando se proponen cambios en torno al profesorado, se hace porque veladamente se le culpabiliza de los males que aquejan hoy a nuestra enseñanza, para enmascarar con ello la verdadera causa: el insostenible sistema educativo emanado de la LOGSE, que es el que la lleva hundiendo ya unos lustros, y también, ¡oh, casualidad!, el que defienden el PSOE creador de la LOGSE, los demás partidos por las razones que sea y la legión de expertos que han medrado durante décadas en torno al catastrófico modelo educativo que sustentaba esa ley. Ya es coincidencia que esta "novedad" de la evaluación se esté impulsando ahora que gobierna el PSOE desde un foro llamado Educar para el siglo XXI y en el que encontramos ponentes tan apolillados como Marchesi, Fernández Enguita, Marina o Miguel Soler, o sea, los Von Siempre, los novedosos de plantilla, ¡si tendrían que estar más jubilados que yo! Llevan años mareando de forma inmisericorde con unas propuestas irreales, rutinarias y burocráticas y encima las están vendiendo como superinnovadoras e infalibles. Y, por si fuera poco, llevan ya todo ese tiempo demostrando también que no tienen el menor inconveniente en apalear a los profesores: tiene delito que ahora sean ellos precisamente los impulsores de esta comedia de la evaluación y, para más inri, en algún momento se quieran hacer pasar por defensores del profesorado. 
    Entrando en el terreno de las tergiversaciones, algunas de las principales son estas: que los profesores no están sometidos a control (lo refuto aquí); que la formación de los profesores es deficiente (lo refuto aquí y en mi libro Lo que estamos construyendo); que el principal mal de la educación sean los profesores, cosa que refuto en ese mismo libro y en multitud de artículos, pero que se refuta solita a poco que se conozca bien la situación de la enseñanza actual: los males verdaderos son otros: la conflictividad, el aprobado regalado, la cruzada contra los contenidos, la descentralización de las competencias...
     Está claro, pues, que se trata de una ofensiva política, apoyada, para variar, en un fuerte despliegue mediático. Haría bien la ministra en ahorrarse frases desafortunadas como esa de evitar que lleguen a las aulas personas que acaban en ellas por los avatares de la vida, porque huele demasiado a acusación implícita a todo el colectivo y porque habrán sido millones las personas que han llegado por avatares de la vida a trabajos que luego han desempeñado espléndidamente; o esa otra que hace referencia a la carencia de procedimientos de evaluación de los profesores, entre otras cosas, porque a lo mejor resulta que la docencia es de las que más los tienen, incluidas esas entradas de inspectores en las aulas. Otro capítulo de la campaña mediática lo representa el aterrizaje del director de la OCDE, Paulo Santiago, para decir que "las oposiciones no sirven para asegurar una buena docencia", o sea, ¡precisamente!, lo que piensan los políticos y los expertos. Habría que preguntarle si la LOGSE, la LOE y la LOMCE servían para asegurar una buena docencia, pero es que la entrevista que le hace "El País" a este señor es de una torpeza abisal, empezando por que se ve claro que no es una entrevista, sino un cuestionario previo dirigido a ensalzar la política que ahora le interesa al Gobierno, aunque, aun así, el señor Santiago desliza algunas cosas interesantes.
    Terminaré con una precisión. La evaluación del profesorado no es mala en sí misma, pero en España, hoy en día, sería muy perjudicial, por el hecho de que, tanto por los vicios del sistema como por unas prácticas también viciadas y unos tópicos antiprofesorales muy arraigados, en nuestro país hay demasiada tendencia a la caza del profesor, véase mi artículo sobre la inspección. En estas condiciones, y dado que casos de actuaciones represivas contra el profesorado no escasean, estaría más que justificado el temor de que el procedimiento acabase convirtiéndose en un recurso para tapar las más que graves vergüenzas del sistema atribuyéndoselas a la supuesta ineptitud de los profesores. De hecho, es lo que se está haciendo hasta ahora, casualmente, a través de propuestas de los "expertos" y de planes como el actual. Por otra parte, yo a la señora Celaá no la veo en situación de marcarse planes a muy largo plazo y que requieren consensos muy amplios, qué queréis que os diga. ¿Quieren evaluar al profesorado? Háganlo, pero bien, y no olviden por el camino ocuparse de los verdaderos problemas de nuestra enseñanza. 

lunes, 5 de noviembre de 2018

Enseñanzas de Alsasua

   Ayer se celebró en Alsasua el acto que la organización España Ciudadana tenía anunciado desde hace varias semanas, en el cual intervino Albert Rivera. El evento ha contado con el apoyo de Ciudadanos, PP, Vox y diversas asociaciones, y a él han asistido personalidades señaladas de la resistencia contra la barbarie terrorista, entre ellas, Fernando Savater. Sobre este acto informa por extenso El Confindencial, y será en su reportaje en el que me basaré fundamentalmente para sacar algunas lecciones elementales.
   1.- En los días previos al acto, la presidenta navarra, Uxúe Barkos, solicitó a los habitantes de Alsasua que respondieran a él con una dignidad inteligente, argumentando que siempre se habían caracterizado por la defensa de la libertad, la pluralidad y la honradez. Dado el comportamiento anterior al acto de muchos alsasuenses y lo que hemos visto después, no cabe duda de que la señora Barkos tiene un curioso concepto de la defensa de la libertad y la pluralidad, aunque algo de esto venían señalando ya sus políticas.
   2.- Y es que no hará falta que recuerde la violencia con que una turba de totalitarios segregacionistas de aquel pueblo atacó a dos guardias civiles que iban de copas con sus parejas, ni el apoyo que dieron gran parte de sus vecinos a los agresores, hechos ambos que difícilmente se compaginan con la defensa de la pluralidad y la libertad. Ese indigno comportamiento se vio confirmado en los días anteriores a este acto, con repetidas advertencias de que no se iba a tolerar, y eso hemos podido verlo hoy, con actuaciones gangsteriles tales como lanzamientos de piedras, insultos, hostigamientos y hasta surrealistas boicoteos sonoros, como el repique permanente de campanas. Quienes queráis imágenes, podéis verlas aquí y aquí. A nadie debe sorprenderle: pensemos que quienes llevaron a cabo esas acciones eran partidarios del independentismo radical vasco y que su indignación procedía del hecho de que fueran a tomar la palabra en Alsasua quienes no pensaban como ellos, con lo que queda claro que esos censores son gente para la cual la libertad de expresión y de pensamiento de los demás pueden pisotearse; saquemos también nuevas conclusiones acerca de la señora Barkos.
     3.- Ha habido sin embargo en esta historia un hecho que me ha sorprendido, y diré que no gratamente: la reacción del PSOE, manifestada por una autoridad significada y significativa: la de Ánder Gil, nada menos que el portavoz de la formación socialista en el Senado. Podéis oírle aquí, pero yo os resumo lo más importante: ha venido a decir este señor que esos chicos tan odiosos de las tres derechas -PP, Ciudadanos y Vox- lo único que quieren es fastidiar al Gobierno de Sánchez y para eso lo que hacen es enturbiar la política y azuzar los conflictos. ¡Pues claro que sí! ¿Qué es eso de venir a molestar a los pobrecitos ultramontanos de Alsasua pretendiendo dar en su pueblo mítines que no son de su agrado? Los testimonios parecen demostrar que lo que hubo ayer en Alsasua fue un intento perfectamente legítimo de expresar unas ideas, que fue respondido a pedradas e insultos por unos trogloditas; pues bien, ahí el PSOE lo que percibe es una provocación de esos que solo iban a hablar, ¡vivir para ver! Y otro rasgo que los deslegitima es el solo hecho de ser de derechas; diré que no soy de derechas, pero esta costumbre a la que se están abonando el PSOE y Podemos de anatemizar por el solo hecho de ser de derechas me empieza a producir arcadas.
    ¿Qué lecciones podemos sacar de lo ocurrido ayer en Alsasua? Primera: que la libertad de expresión no rige en toda España, pues hay sitios como Alsasua donde ciertos vándalos la coartan. Segunda: que el independentismo radical vasco, esa bestia política capaz de llevar su violencia hasta el linchamiento, el apedreo, el acoso, la amenaza y hasta el asesinato, sigue vivo, ojito con esto, porque además en Cataluña hay ya demasiados que lo están imitando cada vez mejor. Tercera: que, al rebufo del desafío catalanista, se está construyendo un resurgir del separatismo, en zonas de siempre como Cataluña y el País Vasco (Pello Urizar, de EH-Bildu, también quiere un 1-O y el derecho a decidir) y otras como Valencia, Navarra, Baleares... Y, se pongan la piel que se pongan, yo no me creo que vengan a dialogar y repartir caramelos, a los hechos me remito: vienen crecidos y dispuestos a todo, ojito también con esto. Cuarta: que el PSOE y el Gobierno -parece ya innegable que con el exclusivo propósito de mantener el poder o el cachito que le dejan sus aliados- se están aferrando a tres parapetos bastante ridículos: uno: esa ocurrencia suya de que aquí la crispación la está provocando la derecha; dos: ponerse la venda en los ojos y creer que el diálogo con esos socios que se ha buscado va a producir frutos positivos; tres: pensar que con los violentos, los totalitarios y los prepotentes es buena política el intentar apaciguarlos, incluso haciendo como que no se ven sus ofensas o renunciando a los derechos propios, como parecía sugerir ayer don Ánder Gil. Son los tres a cual más inútil, pero produce particular perplejidad este último, porque fue el que se usó durante años con ETA y HB, y también, a menor escala, con el nacionalismo autodenominado democrático, con resultados en todos los casos bastante lamentables y que están a la vista, así que extraña bastante que el PSOE siga con esta letanía. Extraña y duele, porque, con lo que ha llovido, es difícil creer que lo haga por ignorancia y no por maquiavélico cálculo.