martes, 29 de diciembre de 2009

Ocho nóminas

Veintinueve de diciembre, fun fun fun. Vengo escuchando la radio en el coche y oigo a un trabajador de Air Comet diciendo que están en una situación horrorosa, porque ni siquiera pueden entrar en otra empresa o apuntarse al paro, ya que tienen toda su documentación laboral estancada y es como si aún fueran de Air Comet. Eso sí: ya les deben ocho nóminas. Y mientras tanto, el señor Díaz Ferrán, sacando pecho: como siempre, unos la cagan y otros la pagan. Suerte para esos trabajadores.

A vueltas con la SER y el juez Francisco Serrano

Que la SER tenía en su punto de mira al juez Francisco Serrano ya me quedó claro hace un par de días, como podéis ver en la entrada en la que recientemente hablé de este magistrado y su llamada de atención sobre un hecho muy grave: el creciente número de hombres que se ven afectados por denuncias falsas de maltrato. Hoy mismo, Serrano ha sido entrevistado en Hora 25. Después ha salido el delegado del gobierno para la violencia de género, quien básicamente ha dicho que Serrano utiliza un concepto de violencia de género que no es el establecido en la práctica internacional, que no está criticando el mal funcionamiento de la ley, sino la propia ley, y que las cifras que maneja no son correctas. Éste mismo ha sido más o menos el argumento que ha usado el conductor del programa para descalificarle: que no aporta estadísticas.

¿Será que las injusticias sólo deben preocuparnos a partir de un reflejo en las estadísticas aceptable para la SER? El juez Serrano podrá equivocarse o acertar más o menos, pero parece poco probable que esté inventándose un problema donde no lo hay, ya que, entre otras cosas, casos de abusos y denuncias falsas han salido ya bastantes en los medios y, además, él no es el primer profesional de la justicia en dar la alarma sobre este asunto. Por otra parte, como él mismo ha dicho en su entrevista, no se puede frenar una injusticia con otra injusticia. Así pues, lo esperable en una sociedad serena, democrática y civilizada sería que se le escuchase y se le tomase en serio, ya que la denuncia que ha lanzado es grave y debería preocupar a los medios de comunicación, a los gobernantes y a la sociedad. Y, en todo caso, se equivoque o acierte, este señor tiene todo el derecho a hablar.
Es precisamente en este punto donde me inquieta la actitud de la SER. En el anterior programa, Carlos Carnicero comparó a Serrano con quienes hacen apología del terrorismo; en éste, al entrevistar al delegado del gobierno, el locutor ha deslizado la pregunta de si el juez podía ser sancionado, pregunta que era muy a las claras trasunto del ardiente deseo purificador de la emisora. ¿Qué está pasando con la SER? ¿Se ha olvidado de que existe la libertad de expresión? Por lo que parece, esta cadena aún cree en ella, pero el problema es que sólo a medias: para los que dicen cosas que a ellos no les gustan, la respuesta ha de ser el insulto o la sanción. Ésta no es mi SER, que me la han cambiao. Me preocupa la deriva que está tomando el progresismo en los últimos años: sumergido en el cada vez más emporcado ruedo político español, ha caído en una rigidez que dista mucho de sus orígenes dialogantes y democráticos, una rigidez de obediencia estalinista a unos dogmas acartonados que no se discuten, incluso aunque choquen con la realidad. El deseable debate de ideas falleció tiempo ha y ha sido sustituido por el lanzamiento cerril de consignas y anatemas, caigan donde caigan, eso da igual. La corrección política lleva camino de convertirse en la santa inquisición del siglo XXI.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Importante logro del PNV e Iñaki Anasagasti

Tengo que felicitarlos a ambos, sí señor, con su insistencia petarda han conseguido algo que ha ocurrido rara vez: que me leyera entero el discurso del Rey, cosa que acabo de hacer ahora mismo. Escucharlo en directo -como fue anoche mi intención- resultó tarea imposible: mi cuñada, mi hija y mi mujer charlando por un lado, mi hermano exigiéndome una cerveza, los sobrinejos pegando botes por ahí... Imposible, ya digo: yo creo que, en el ambiente de fiesta de las nochebuenas, deben de ser muy contados los españoles que puedan oír el discurso de don Juan Carlos. La gente está a otras cosas, la gente normal, digo, la gente como Anasagasti me figuro que estará encerrada en un sótano con una grabadora, un boli y un bloc, anotando las ofensas que el tirano vaya arrojando sobre la oprimida Euskadi. Bueno allá ellos, cada cual se organiza las fiestas a su manera. ¿Y qué ha dicho el Rey? Bien, que cada cual se quede con lo que más le interese, pero, como siempre, ha hablado de integración, de superación de diferencias y de esfuerzos unitarios. A lo mejor ésas son las cosas que cabrean tanto a Anasagasti y sus amigos.
¡Felices fiestas y próspero año nuevo para todos!

jueves, 24 de diciembre de 2009

El juez Serrano Castro y las realidades incómodas

Cuando en el año 2004 entró en vigor la Ley Orgánica de Protección Integral contra la Violencia de Género, muchos hombres nos sentimos entre perplejos, irritados y ofendidos, porque esta ley, que tiene el muy loable propósito de defender a las mujeres de la violencia y las agresiones de hombres prepotentes, violentos y maltratadores, escondía en sus planteamientos algunos rasgos que criminalizaban a todos los hombres por el hecho de ser hombres. El tiempo ha demostrado además que, gracias a la asimetría con que trata a hombres y mujeres, no es que pudiera ser, sino que, de hecho, era y es un inestimable instrumento en manos de las mujeres sin escrúpulos -que también las hay- que estuvieran dispuestas a hacer trampas y servirse de las normas para acusar en falso a sus parejas, ya fuera por obtener una situación de ventaja en los casos de separación o por el simple e inicuo placer de machacarlos. Éste es un problema serio que se comenta en la calle, pero el juez Francisco Serrano Castro, un magistrado con más de 20.000 sentencias a sus espaldas, ha dado la voz de alarma al señalar que miles de hombres han sido detenidos por el simple hecho de serlo tras una acusación de maltrato. Denuncia también este juez que nos hallamos ante una situación de injusticia generalizada puesta al servicio de los planteamientos del feminismo radical y se lamenta de hechos como el de que el Gobierno dejase de publicar desde 2007 las estadísticas de hombres asesinados por sus mujeres, o el de que muchos de los hombres que se suicidan hoy en España lo hacen empujados por la situación a que les ha llevado la injusticia de esta ley.
¿Se equivoca Serrano, miente o dice la verdad? Hay que empezar por decir que no parece un charlatán inepto y que, además, ha recibido premios de asociaciones de mujeres violadas o pro-derechos de la infancia. Sea lo que sea, si miente, ¿qué hace el Gobierno que no sanciona a este sembrador de discordia y falsedades?; si se equivoca, ¿qué hace el Ministerio de Justicia que no saca datos fiables desmintiéndole?; y si dice la verdad ¿por qué nuestros poderes públicos no toman ipso facto medidas contra la situación de terrible injusticia que denuncia, impropia de un estado de derecho? Desde luego, ante denuncias tan graves, lo que no cabe es mantener esa ley porque es "nuestra ley": si ha generado esas graves consecuencias, habrá que cambiarla o tal vez, incluso, derogarla. Y no estaría mal que Zapatero y el desaparecido y en su día prepotente Caldera diesen explicaciones. Tampoco basta con respuestas como la de esas cada vez menos creíbles feministas radicales de las que habla Serrano, que ya van a cargar contra él en los tribunales por el simple hecho de manifestar sus puntos de vista, o la de los medios afines al Gobierno y al partido responsable de esta delirante ley de violencia de género (el PSOE), como la SER, que ayer, por boca de Carlos Carnicero, equiparaba a Francisco Serrano Castro con quienes hacen apología del terrorismo, así con todas las letras, vivir para oír. En esta democracia de banderías y cada vez más rebajada que padecemos, da pena ver cómo los que son o dicen ser progresistas se van olvidando poco a poco de principios esenciales del progresismo, como el derecho a discrepar o la obligación de defender nuestras ideas con razones, y no con insultos o anatemas.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Y estarán orgullosos

Circula hoy por los medios la noticia de que Bertomeu Muñoz, ex-alcalde socialista de Santa Coloma de Gramanet imputado por corrupción urbanística en la operación Pretoria, podrá abandonar la cárcel en libertad provisional porque va a pagar la fianza de 500.000 euros que le impuso el juez. ¿Tenía el señor Muñoz los 500.000 euros? Unos pensamos que tal vez tendría eso y más, pero está claro que hay otros que piensan que no los tenía, y por eso han ingresado en la cuenta abierta por el propio Muñoz al efecto sus donativos para pagar la fianza. Lejos de mí la intención de prejuzgar la culpabilidad o inocencia de Bertomeu Muñoz, pero supongo que se me entenderá si digo que, estando como estaba imputado en un caso de corrupción urbanística, todos los que han aportado dinero para pagar su fianza han corrido un serio riesgo de ayudar a alguien de quien en su día quizás se demuestre que se enriqueció de forma ilícita en un sector económico como el de la vivienda, de tan innegable calado social y en el que en los últimos veinte o veinticinco años se ha producido un encarecimiento que ha perjudicado a millones de españoles. Insisto: la calidad de vida -ese bien que últimamente tanto se aprecia- de muchísima gente, en su gran mayoría, jóvenes, se ha visto en las últimas tres décadas sensiblemente empeorada por culpa de lo caros que se han puesto los pisos, y ese encarecimiento se ha debido en gran parte a que un buen número de políticos corruptos han contribuido a que los pisos subieran para beneficiar a sus partidos o beneficiarse ellos mismos. En estas circunstancias, no entiendo muy bien cómo ha podido el señor Muñoz reunir 500.000 euros en una colecta ciudadana. Muchos de los que han participado, al parecer, son vecinos de Santa Coloma: ¿cuántos estarán pasando importantes dificultades para pagar hipótecas que a lo mejor no representan ni la mitad de lo que este imputado por corrupción ha reunido en unas semanas? ¿Y si un día se demuestra que, en efecto, el señor Muñoz se enriqueció por los beneficios obtenidos en un mercado que a ellos les está asfixiando? ¿Qué pensarán entonces de sí mismos: que fueron solidarios con un falso inocente, que han sido cómplices de un chorizo o que son sencillamente idiotas? ¿No habría sido más prudente esperar a que se pronunciase la justicia? Y lo malo es que, encima, en España no son infrecuentes las respuestas colectivas de ciudadanos que apoyan a políticos que presunta o probadamente han robado dinero público, jamás llegaré a entenderlo. Francamente, estamos como estamos por méritos propios.

lunes, 21 de diciembre de 2009

No nos lo merecemos

Si queréis saber de qué y de quién hablo, pinchad este enlace de una noticia que acabo de leer en el diario Público:

http//www.publico.es/agencias/efe/279791/anasagasti/dice/mensaje/rey/aporta/absolutamente/sociedad/vasca

¿Me entendéis ahora? Ya está otra vez el Anasagasti, el modelo andante de indecencia política y humana, el que defiende a los violentos pero lloriquea cuando queman el autobús en que viaja su mamá, el que critica el sistema democrático español y al parecer lo aborrece y quiere marcharse, pero lleva más de treinta años viviendo de él: si es tan malo el sistema de la Constitución del 78, ¿por qué no deja usted de cobrar un sueldazo de sus instituciones?
Ahora, como han echado del poder a su banda de chorizos, le toca ponerse el disfraz de independentista flamígero y la emprende con el Rey, acusándole de no manejar las lenguas cooficiales, cuando él mismo no habla su adorado euskera, hasta aquí llega el cinismo del sujeto, pero aún va más allá: arguye que los mensajes reales no aportan nada bueno, olvidándose de que él y su partido no sólo no han aportado jamás nada bueno, sino que además llevan décadas aportando mucho malo: discordia, insolidaridad, silencios cómplices con los asesinos o incluso defensa de sus "vulnerados" derechos... Y termina rizando el rizo: saca a colación la memoria histórica y el régimen republicano, sin importarle lo más mínimo que, gracias a la memoria histórica, aún se recuerde y se habrá de recordar siempre cómo los valientes gudaris del PNV dejaron abandonada a la República en la Guerra Civil al primer envite. Cuesta hablar de este sujeto y a la vez moderar el lenguaje, ¡y que encima esté viviendo de los impuestos de los españoles!

Javier Tomeo

Repaso las cosas que he leído en los últimos meses y me encuentro con que, en broma en broma, ahí tengo tres novelas de mi admiradísimo Javier Tomeo: El gallitigre, Los enemigos y La patria de las hormigas. La verdad es que he dicho novelas porque se trata de obras en prosa con más de cien páginas, un narrador, unos personajes y una historia, pero... ¿qué es lo que escribe Tomeo? A mí, francamente, se me escapa. Tomemos, por ejemplo, El gallitigre. Se trata de una especie de crónica de la vida en el interior de un circo, de la interacción entre artistas y animales. ¿Hay realmente un argumento? Yo diría más bien que hay una desbocada sucesión de escenas que puede resultar a la vez caótica y coherente. ¿Hay personajes? Los personajes -personas y animales- son más bien soportes de sentimientos, conductas, anhelos y frustraciones del ser humano en general. Visto así, no hay novela. Podría haber teatro, y de hecho Tomeo tiene un gran éxito en este género, sobre todo, en Francia. Sí, esta obra es muy teatral, tiene mucho movimiento escénico, diálogo -Tomeo es un verdadero maestro del diálogo-, pero El gallitigre tampoco es teatro, su forma discursiva no es teatral. No lo sé, me desconcierta, y lo mismo podría decir de las otras dos: parecen novelas, pero no lo son, son otra cosa indefinida y fascinante, particularmente, Los enemigos, que relata la demencial huida de un padre y un hijo acosados por unos enemigos supuestos o reales, no se sabe muy bien, una obra lírica y patética, la que más me ha gustado de estas tres. Lírica, patética y cargada de ese humor de Tomeo, negro, corrosivo.
Así es en general la obra de este aragonés ya setentón que estudió criminología y que tiene una cara con la que podría protagonizar películas de gángsters o de boxeadores aporreados por los rivales y por la vida. Imprevisible, fascinante, capaz de mezclar con naturalidad los extremos más alejados: ternura y crueldad, lirismo y prosaísmo, cordura y locura, absurdo y realidad; esto último es una constante, porque quizás uno de los soportes de todo lo que escribe, paradójicamente, es que el factor que da coherencia a sus argumentos es la ruptura de los límites entre lo que es posible y lo que no lo es. Otros elementos constantes: lenguaje sencillo, situaciones simples, frase corta y ágil, facilidad para la lectura, perversión y humor, un humor genial y bastante borde por lo común. Otras cosas suyas que he leído son Amado monstruo y Diálogo en re mayor, dos de sus obras de mayor éxito y tan desternillantes como corrosivas ambas; Cuentos perversos, un libro surrealista con hallazgos increíbles, y El crimen del cine Oriente, la obra de las suyas que conozco que más se ajusta a los cánones de la novela. Pero la verdad es que me queda aún mucho por conocer, porque su producción es amplísima. Y pienso ponerme a ello, porque, de los escritores que conozco, es uno de los que más garantizan el disfrute de la lectura.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Es país para viejos

Ayer salí a dar un paseíto y, por una de esas neuras mías, se me ocurrió ponerme a hacer estadística de andar por casa y fijarme en las edades de la gente. Hasta que me metí por unos caminos ya más solitarios y dejé de contar, el resultado fue éste: me crucé con 36 personas, de las que 20 eran claramente mayores que yo, 5 aparentaban más o menos mi edad y las 11 restantes eran menores. Teniendo en cuenta que yo soy un chavalín de 52 años, la cosa, si fuera extrapolable, daría para pensar que mi barrio es un geriátrico (mi "estudio" arroja unas cifras de un 55% de la población por encima de los 60 años, y 69'5% por encima de los 50), lo cual sin duda es falso, pues Tres Cantos me parece que sigue siendo uno de los pocos pueblos de Madrid con una pirámide de población y un índice de natalidad que empujan al optimismo. De acuerdo, mis estadísticas caseras no son fiables, pero... ¿es el panorama poblacional de Tres Cantos tan optimista como hace diez años? Creo que no: está claro que nuestra población se ha envejecido, lo que preocupa un poco.
Pero, miren ustedes, resulta que en el conjunto de España la cosa es mucho peor, y esto ya preocupa mucho, porque además no me lo saco de estadísticas caseras, sino del estudio titulado Fecundidad y trayectoria laboral de la mujeres en España, realizado por Margarita Delgado, demógrafa del CSIC. Los datos más significativos de este trabajo son los siguientes: que la tasa de natalidad por mujer fértil en España era en 1975 de 2'8, mientras que hoy es 1'4; que esa tasa está lejos de asegurar el reemplazo generacional (creo haber oído por ahí que para eso tendríamos que estar en el 2'1); que el 75% de las trabajadoras han tenido problemas por su maternidad. Hay más datos, que podréis consultar en este enlace:
El viejo problema de la discriminación de la mujer ha terminado por confluir con el ya no demasiado reciente -y de muy gran calado a plazo tal vez no tan largo- del envejecimiento de nuestro país. Las mujeres no tienen hijos porque su futuro laboral es incierto y la maternidad era y sigue siendo un estigma en el mundo de la empresa. Y mientras estas cosas ocurren, tenemos ministerios de igualdad y no sé qué bobadas más, repletos/as de miembros y miembras. Los jóvenes -hombres y mujeres- no se casan hasta muy tarde porque el panorama laboral no es muy fiable y la vivienda está por las nubes: cuidado con los riesgos en que uno se mete. Y mientras esto ocurre -llevamos así muchos años- tenemos ministerios de la vivienda, planes de vivienda, institutos de la juventud y no sé que bobadas más. En todas estas situaciones injustas, un obstáculo que nunca se ha podido o querido superar es el de los sacrosantos intereses empresariales o económicos en general: tal vez necesitemos unas políticas sociales que afronten los problemas serios en vez de dedicarse a hacer campañas de imagen preciosistas y vacías, aunque sólo sea por puro egoísmo: cuando las políticas se hacen estúpidas de puro injustas, lo único que producen es daño.

jueves, 3 de diciembre de 2009

La Sibila de Albacete

La Sibila de Cumas fue una célebre adivina de la Antigüedad que vivió cerca de mil años. Durante todo ese tiempo, esta sacerdotisa de Apolo suministró a los mortales un sinfín de profecías y claves que les sirvieron para desentrañar los más enconados enigmas, si bien bajo unos mensajes tan alambicados que a veces eran igual de abstrusos que los propios enigmas o más. Lamentablemente para la humanidad, tan imprescindible personaje acabó como es ley de vida doblando la servilleta, lo que no debe preocuparnos, especialmente, a los españoles, y más si somos docentes, porque en Albacete le ha surgido un digno sucesor bajo la figura de don José Bono, Presidente del Congreso.
Han causado cierto revuelo unas declaraciones suyas en las que consideraba denigrante para todo el cuerpo docente que tuvieran la misma consideración los que son ociosos y gandules que aquellos que son trabajadores y aplicados. Como profesor trabajador y aplicado que soy, no puedo estar más de acuerdo con don José Bono, pero querría llamarle la atención sobre un par de pequeños detalles:
1.- ¿No valdría esa reflexión suya absoutamente para todos los colectivos profesionales? Si es así, deberíamos andar con tiento al decir determinadas cosas en público, porque tal vez el aplicar esta reflexión sólo a los docentes induciría a más de uno a pensar que son los únicos que tienen ociosos y gandules entre sus filas, lo que sería una tremenda injusticia.
2.- ¿No tendría José Bono, como Presidente del Congreso, que estar más preocupado de los diputados absentistas y de los que van sólo a pulsar el botón que les mandan, o de esa penosa imagen que hemos visto tantas veces por televisión, la de un ponente hablando y el hemiciclo ocupado por diez o quince parlamentarios que bostezan o leen el periódico sin hacerle caso? Eso, además de ser antiejemplar, nos tiene perplejos y preocupados a los contribuyentes españoles, a quienes nos surgen dudas acerca de cómo se ganan nuestros representantes los sueldos que les pagamos entre todos. Digo con toda sinceridad que coincido con Bono en que se deberían buscar fórmulas para premiar el esfuerzo y penalizar la vagancia entre los profesores, pero, visto cómo tiene él su casa, sus palabras se vuelven poco creíbles.
Finalizo volviendo al título de este artículo. En la misma conferencia donde hizo esas declaraciones, Bono dijo también que es bueno que quienes enseñan "se reúnan y busquen nuevas verdades y las busquen en otros, y las busquen en los que discrepan, porque quien discrepa puede tener razón". Estoy convencido de que con estas palabras la tercera autoridad de nuestra nación quiso decir algo, y es más, sospecho que algo importante, pero el asunto es que no se sabe muy bien qué. ¿No podría haber sido más claro? La Sibila de Cumas fue una adivina de la Antigüedad, época en la que se llevaban los oráculos y enigmas; en un político del siglo XXI, quizás sería más deseable un machadiano hablar claro.

lunes, 30 de noviembre de 2009

La llamada del alcaraván

Hoy voy a tener que pediros por enésima vez que me perdonéis que me enrolle. Para el diccionario de la RAE, el alcaraván es un pájaro, pero para la lengua española es también el almuédano, es decir, el señor que llama a la oración desde los alminares de las mezquitas. El título de esta entrada está tomado de una obra autobigráfica del egipcio Taha Husayn, uno de los más grandes intelectuales árabes del siglo XX. Leí no sé cuándo en no sé qué libro un episodio de un viajero occidental que llega a un país árabe y se siente amedrentado cuando un atardecer oye la voz de alguien que salmodia desde una torre unas palabras para él incomprensibles. El miedo le dura hasta que otro alguien le explica que las primeras palabras que ha pronuciado esa voz significan "En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso", y que con ellas está llamando a algo que también los fieles cristianos de su país hacen a menudo: rezar. Clemencia, misericordia y oración: ¿hay algo en esas tres palabras que pueda producir temor?
Sabéis que vuestro amigo el guachimán dejó de ser ingenuo hará algo así como dos meses y que no se distingue por su fervor religioso, por lo tanto está al corriente de que detrás de la historia de las religiones pequeñas o grandes, tanto más cuanto más se han hecho aliadas o dueñas del poder en todo tiempo y en todo lugar, hay una triste ejecutoria de intolerancia, abuso, hipocresía y muerte, pero tan verdad como esto es que en su día los mensajes del islam y el cristianismo sirvieron, al menos en parte, para hacer avanzar a la humanidad hacia modelos y conductas más justas. No hay comparación entre las normas del Antiguo Testamento y las del Nuevo, como no la hay entre las de la Arabia preislámica y la posterior al mensaje de Mahoma: mucho aportaron de civilización estas religiones a la barbarie que las precedía. Y ese componente humanitario es grande en ambas y todavía perdura y es admisible. ¿Qué es lo que ha sucedido entonces para que a menudo las veamos ahora como reductos de oscurantismo? Algo generalizable a todas las ideologías: que sectores intransigentes se apoderan de su mensaje y lo interpretan y aplican de manera perversa, haciendo prevalecer lo más obsoleto y/o dañino. ¿Quién no conoce a un buen puñado de cristianos que se escandalizan ante los disparates anacrónicos de la Conferencia Episcopal? ¿Cuántos millones de buenos musulmanes habrá en el mundo que condenen los crímenes de Al-Qaeda?
¿A dónde quiero llegar? A algo muy sencillo: a que prohibir los alminares -como se ha hecho en Suiza- es una conducta tan equivocada como el miedo injustificado del viajero del que os hablaba más arriba: lo que hoy nos asusta del islam no está en la oración o en la torre de la mezquita, está en el mensaje envenenado con que algunos intoxican esta religión y la orientan hacia la represión y el terror. El alminar no es nuestro enemigo, luchar contra él es equivocarse de adversario y, lo que es peor, dar a ese adversario una ventaja, porque con medidas como ésta siempre podrá decir a los demás musulmanes: "¿Lo veis, hermanos? ¡Ya lo decía yo, nos persiguen! ¡Guerra Santa al infiel!". Y esos intoxicadores se meten en las mezquitas y centros islámicos de todo el mundo, musulmán o no; a ésos es a los que hay que perseguir, a sus infundios, a su violencia, a sus velos impuestos, a su ataque contra los derechos humanos de nuestra sociedad, de los que se valen para campar por sus respetos, pero que detestan y pisotean. Pero no seamos ingenuos, porque hay mucho lobo con piel de cordero: regímenes árabes -estoy pensando en la monarquía saudí- que económicamente están aliados con el capitalismo occidental, por otro lado, subvencionan en nuestros países a los imanes de mensaje más fundamentalista y retrógrado: el jeque que viene a Marbella a pegarse la gran vida en la carencia de límites más dionisiaca puede estar al mismo tiempo sosteniendo a mezquitas de puritanismo medieval en sus proclamas, éste de hoy es un mundo muy complejo.
Concluyo. Alminares fueron muchas torres que hoy en España son torres de iglesia; muchos de nuestros monumentos fueron primero iglesias, luego mezquitas y después de nuevo iglesias; esos vaivenes se produjeron a costa de muchas luchas y mucha sangre en la época medieval, y sin embargo, hoy en día, los líderes más sensatos de esas religiones andan celebrando concilios ecuménicos y pidiendo perdón por las atrocidades pasadas. ¿Vamos a volver al medievo? Mejor será que construyamos sociedades tolerantes, con la libertad de creencia reconocida en todas ellas, y que sólo seamos inflexibles contra los elementos de estas creencias que vayan contra los derechos civiles generales. ¿Es éste el caso de los alminares? No sé en Suiza; en España, desde luego -aparte de que no abundan-, creo que no.

viernes, 27 de noviembre de 2009

¿Quién teme al Constitucional?

Supongo que habréis oído hablar de La dignidad de Catalunya, el editorial conjunto que doce periódicos catalanes publicaron ayer jueves, con el cual pretenden.... ¿qué pretenden? Juzgadlo por vosotros mismos entrando en el siguiente enlace:
Por lo que a mí respecta, diré que este asunto del estatuto catalán cada vez me gusta menos. empezó muy mal, con el baile de apoyos y acercamientos entre ERC, el PSOE de Zapatero y el PSC de Maragall (que cada vez parecen partidos más distintos y desligados), la deriva hacia el radicalismo verbal y efectivo de esta última formación y la disparatada promesa de Zapatero de que se aprobaría lo que saliera del parlamento catalán. ¿Cómo se puede hacer una promesa tan imprudente? Así pasó lo que pasó, que se la jugaron, pero lo malo es que no se la jugaron a José Luis Rodríguez Zapatero, se la jugaron al presidente del gobierno.
Y ahora nos vienen con ese editorial de los doce periódicos, la mayoría, por no decir todos, catalanistas, lo que hace que tenga gracia que comiencen apelando a la autoridad del rey, de ese mismo rey al que el catalanismo abucheó -la última vez que se recuerde- en la final de copa: ¿qué dijeron entonces esos periódicos? Me gustaría saberlo. Es indiscutible lo que dice Zapatero a propósito del editorial: que lo ampara la libertad de expresión, la misma que nos permite a los demás señalar que ese editorial rezuma catastrofismo, contiene alguna que otra amenaza grave, es un intento de presionar al TC y está escrito por un sector de la prensa -tras el que se oculta un sector de la política y del empresariado periodístico- demasiado interesado en la aprobación del estatuto, demasiado lastrado por la parcialidad. Y lo que es más importante: que ese editorial deslegitima abiertamente al TC (para el caso de que no apruebe el estatuto, claro), lo que le deja en la inadmisible postura de quien sólo respeta las instituciones democráticas si le benefician. Y eso no vale.
¿Quién teme, pues, al Constitucional? Está claro que le temen el nacionalismo catalán y esos periódicos clientelares suyos que tanto se juegan en el estatuto, pero téngase en cuenta que este editorial lo ha promovido Rafael Nadal, director de El Periódico de Cataluña y hermano de Joaquín Nadal, que lo ha sido todo en el PSC. ¡Qué casualidad! ¡Qué casualidad que a Montilla le haya parecido de perlas este editorial! Y nos lo están presentando como una reacción de la sociedad civil catalana, ¡qué risa! ¿Será que el PSC teme al Constitucional? No me extrañaría, pues se juega mucho en el envite. Y mirando a alguno más que se juegue mucho en el envite... ¿no es también mucha casualidad la buena acogida que esta iniciativa ha tenido en el PSOE? ¿Estaba Zapatero al corriente de que se había puesto en marcha? Sin duda, Zapatero también se juega mucho en el envite: ¿será que el también teme al Constitucional?

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Daños colaterales

Están siendo hoy muy comentadas en los medios de comunicación unas declaraciones de Jordi Pujol en las que el ex-presidente de la Generalitat se lamenta de lo mal que se han llevado las relaciones entre Cataluña y España (o entre Cataluña y el resto de España, como nos parece más lógico decir a otros) en los últimos tiempos, en cuestiones como el Estatuto y otras. A su jucio, este asunto está condenado a salir mal, sea cual sea el resultado definitivo, ya que éste nunca va a estar a la altura del desgaste que ha supuesto. Termina sus declaraciones con una interesantísima reflexión: la de que las relaciones en el terreno político y administrativo estuvieron mucho peor en la época de Franco, pero, en lo referido a la opinión pública, ni siquiera entonces estuvieron tan mal, porque entonces el prestigio de Cataluña era importante, "mucho mejor que el de ahora".
¿Podríamos traducir esto como que tanta demagogia segregacionista, tanta agresividad antiespañola (quema de banderas, inmersión lingüística, abucheos al himno nacional nada menos que en una final de copa, etc.), tanto Carod soltando bobadas, tanto Montilla y tanto Maragall lanzando mensajes rupturistas y tanto exceso de este jaez han cristalizado al final en un renacimiento del peor anticatalanismo?
Parece que Pujol insinúa algo así y yo, como catalán con muchos años fuera de Cataluña, doy fe de que he visto resucitar muestras de fobia hacia lo catalán que creía difuntas desde hacía mucho tiempo. Me temo que los excesos de cuatro imbéciles separatistas los estamos pagando todos, qué pena. No todos los catalanes somos catalanistas radicales: por favor, no nos confundan, porque no es lo mismo.

domingo, 22 de noviembre de 2009

La secta pedagógica

Quiero hablaros hoy de un libro que se titula así, La secta pedagógica, cuya autora es Mercedes Ruiz Paz y que está publicado por Grupo Unisón. Este libro no es nuevo (apareció en 2003), ni desconocido, al menos entre los docentes, y muy en particular, entre los que somos contrarios a la catástrofe educativo-humanitaria conocida como LOGSE, pero no quiero hablar de él para descubrirlo, sino para recomendarlo, porque es un retrato muy claro, conciso y acertado de esa secta pedagógica que parasita la enseñanza desde hace décadas, de sus ramificaciones y de sus desmanes. Que este retrato sea además obra de una docente licenciada en pedagogía añade mérito al libro, por el valor que representa criticar a los señoritos tan duramente como Mercedes Ruiz lo hace siendo además un peón de su cortijo.

Un peón, por cierto, que conoce muy bien la finca. Con un lenguaje directo y sin la afectación de los popes de la pedagogía, pero para nada pobre, la autora, apoyándose muy a menudo en ejemplos y casos concretos que tienen valor de prueba, denuncia todas esas prácticas aberrantes que llevamos años viendo cómo destruyen la enseñanza: la implantación de unas doctrinas "didácticas" tan vacías como nocivas; la persecución de los contenidos educativos y su sustitución por un diseño curricular trivial que ha depauperado la enseñanza; el aislamiento de las voces críticas mediante el acoso, la intimidación y otras técnicas sectarias; la manipulación de datos y resultados de estudios; la imposición de programas ideologizados, particularmente grave en el País Vasco y Cataluña; la extensión de una enseñanza comprensiva que, lejos de ser diversificada como se presenta, es en realidad una oferta única e insuficiente; el fomento del aprobado fácil para falsear la realidad con unos niveles de éxito escolar maquillados; el tomar a los alumnos como rehenes de la ineficacia de sus medidas...

Hay algunas cosas en las que discrepo con la autora, como, por ejemplo, la fe que denota su libro en aquel intento de modificación que fue la LOCE, porque yo creo que ni la LOCE era tan innovadora como pretendía ni el PP está más liberado de la secta pedagógica de lo que lo están el PSOE, el PNV o cualquier partido: una y otros son organizaciones cuyo propósito es hacerse con el poder, explotarlo y perpetuarse en él, se entienden a las mil maravillas. De cualquier modo, leed el libro; en el actual estado de la enseñanza, hay que leer un libro que pone el dedo de forma tan directa en tantas llagas. Para que me entendáis, termino con esta cita (página 31 de la reimpresión de 2005), quizás un poco larga, pero muy ilustrativa:

"En el mundo de las sectas el dinero es fundamental. El presupuesto en educación ha ido aumentando mucho a lo largo de los últimos años, pero nada parece suficiente para los estómagos insaciables de los gurús que no han parado de recordarnos año tras año que si la Reforma del año 90 no terminaba de implantarse era por falta de financiación. La realidad es que dinero no se ha escatimado. Otra cosa es cómo se haya gestionado o en qué se haya gastado. Dotar bien a los centros que ya existían o construir otros nuevos era necesario. Sin embargo, nuestros estadísticos podrían tener un detalle y ofrecernos, por ejemplo, el gasto exacto de esa plantilla de profesores retirada del aula para hacer proselitismo de la secta educativa y en el personal interino que, entonces, ha tenido que ocupar su lugar en los centros. También podrían informarnos de la cantidad de dinero que ha ido a parar a la organización de cursillos y actividades para la formación del profesorado que nada tienen que ver con la enseñanza pero que dan jugosos sobres y privilegios a ponentes y organizadores. Muchas comunidades autónomas tendrían que explicar qué han subvencionado exactamente con el dinero de la educación. Muchas empresas del sector educativo deberían explicar su irresistible ascensión desde que se instauró el actual estado de las cosas. Porque el asunto, al final, podría verse desde el punto de vista del fundamentalismo sectario en lo que a la base se refiere y desde el punto de vista del clientelismo favorecido en cuanto se sube un solo peldaño en la jerarquía. La secta es un negocio sostenido por una peculiar demagogia, pero negocio al fin. Por eso, uno de los mayores problemas para desmontar su estructura es la resistencia que sus beneficiarios ejercen para no perder sus ventajas económicas y sus estatus".

lunes, 16 de noviembre de 2009

2012

La verdad es que fui a ver esta película atraído por la espectacularidad de los avances que había visto, pero creo conveniente deciros cuanto antes que no me gustó y que no os la recomiendo, porque, aunque la esperada espectacularidad ciertamente no falta a la cita, no es menos cierto que es prácticamente lo único potable de la película y, francamente, resulta muy poco aliciente para 150 minutos sentado en la butaca, más aún, si se tienen en cuenta algunos serios defectos que también asoman a la pantalla.
Antes de pasar a un análisis más detallado, quisiera señalar que el director de 2012, Roland Emmerich, lleva algún tiempo copiándose a sí mismo, pues es autor también de Independence day, Godzilla y El día de mañana, todas las cuales, junto con 2012, comparten entre sí elementos argumentales o estructurales que este cineasta parece rotar como ingredientes de cocina y saca unas veces aquí y otras allá. Me refiero a aspectos como la catástrofe descubierta y/o estudiada por algún científico en quien al principio nadie cree, el protagonista aquejado por un divorcio no muy bien digerido o una mala situación familiar, la sucesión de escenitas iniciales en puntos muy alejados del planeta para mostrar la dimensión universal de la catástrofe que en cada caso nos ocupa o la presencia -inevitablemente meliflua y divinal- del presidente de los Estados Unidos.
Todo eso está en 2012 y recuerda mucho a las otras, con lo que tal vez Emmerich debería dejar de repetirse o renovar un poco su repertorio. Y quizás algo más, quizás debería echarle un poquito más de gracia y calidez a lo que hace, porque 2012 recuerda también a otra película: La guerra de los mundos (2005), pero la recuerda para mal, porque en ésta su director, Steven Spielberg, sí logra comunicar al patio de butacas la angustia y el terror en que se ven envueltos sus personajes, que atraviesan situaciones bastante parecidas a las de 2012, mientras que los de Emmerich se pasan la película viendo cómo la tierra se hunde literalmente bajo sus pies sin lograr en ningún momento, ni ellos ni las escenas, transmitir la menor credibilidad.
Esto, en resumen, es lo que hay, aderezado con al menos 50 minutos de sobra, que se van por lo general en escenas cargadas de sentimentalismo barato, patrioterismo o puros absurdos que no encajarían en ningún guión que se preciase mínimamente. No os recomiendo ir: 150 minutos y seis euros con ochenta céntimos pueden invertirse en cosas mejores.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Segunda edición de "El ángulo oscuro"

El texto de este artículo ha sido actualizado el 4 de marzo de 2017
El ángulo oscuro (edición de 2009)
Cubierta de "El ángulo oscuro" (edición de 2009)
  
   El  martes 10 de noviembre de 2009 salieron a la calle los mil ejemplares de la segunda edición de mi novela El ángulo oscuro (tenéis más información en la columna de la derecha). Esta edición no es de la editorial Beta, sino mía, y he corregido algunos errores de puntuación que tenía la primera. Cuando se agotó la edición de Beta, en algún centro me dijeron que seguían interesados en poner este libro como lectura obligatoria para 3º de ESO, por lo que me decidí a editarlo por mi cuenta. En el momento de redactar estas líneas, el libro se ha leído en los siguientes institutos: "Los castillos" (Alcorcón), "Rosa Chacel" (Colmenar  Viejo), "Marqués de Santillana" (Colmenar Viejo), "Sierra de Guadarrama" (Soto del Real), "Carmen Martín Gaite" (Moralzarzal) y "Escuela de Hostelería y Turismo" (Alcalá de Henares). En todos estos he dado charlas con alumnos, pero tengo noticias no del todo seguras de que lo han leído también grupos pequeños de institutos de Tres Cantos y, quizás, de Madrid.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Enemigo a las puertas

Me permito robarle el título a la excelente película de Jean Jacques Annaud para reflexionar sobre algo que me dejó con una pequeña duda hace unos días, cuando los medios informaron acerca de la última encuesta del CIS. En sus noticias, dieron muchos detalles sobre el balance entre el PP y el PSOE y la ventaja que adquiría el primero, e igualmente pudimos ver muchas reflexiones acerca de cuándo se había hecho la encuesta y del influjo o no en ella de la crisis económica y el lío interno del PP. Muy bien, pero... ¿y los demás? ¿Qué pasa con ellos, que no existen o que no importan? ¿O quizás era que lo que salía sobre ellos no importaba al gobierno, tradicional cocinero de la presentación de los datos, o a los medios afines a cada uno de los grandes, que ejercen el importante papel de transmisores? Piense cada cual lo que quiera.
A mí, concretamente, me interesaba saber esto: ¿qué pasa con UPyD? ¿Sube, baja o se ha ido a comprar tabaco? Pues bien, para averiguarlo, tuve que meterme en la página del propio partido (tenéis su enlace en este blog), lo que no deja de ser vergonzoso, habiendo como hay en España medios de comunicación, y más si se tiene en cuenta que la información escamoteada era muy relevante, pues UPyD tiene según las encuestas una estimación de voto de 1'3 millones (un millón más que en las pasadas elecciones generales), que le concedería un 5'3 del voto válido emitido y la situaría de forma incontestable como la tercera fuerza electoral de España.
Curioso, ¿no? Con esas cifras escamoteadas, UPyD ya sería un partido con mucha capacidad de influir en las decisiones (y no digamos, si se cambiase la aberrante ley electoral), con lo que se convertiría en un inesperado elemento en el acartonado statu quo actual, que tal vez resulte indeseado además de inesperado.
¿Será por eso por lo que UPyD ha sido ninguneado? ¿Será que se ha convertido en el enemigo a las puertas?
Si queréis ampliar información sobre los resultados de UPyD, pulsad este enlace:

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Ciencia, convivencia y creencia

Hoy nos hemos levantado con la noticia de que la Corte de Derechos Humanos de Estrasburgo ha dictado una sentencia que establece que los crucifijos en las aulas violan los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones y la libertad religiosa de los alumnos. El pronunciamiento se refiere tanto a la de los alumnos de las fes no cristianas como a la de los ateos, y es histórico por ser el primero que emana de este tribunal sobre la materia en cuestión, cuestión que resulta obvia: en los estados democráticos y pluralistas, los centros educativos no pueden mostrar preferencia por credo religioso alguno ni exhibir sus símbolos. La escuela forma en conocimientos y en valores cívicos: es ciencia y convivencia, no creencia.
Y sin embargo, me acuso de que un par de líneas más arriba he dicho algo que no debe de ser cierto, pues parece evidente que, para muchos, el deber de aconfesionalidad de los centros no resulta tan obvio, basta con mirar al germen de esta sentencia, la denuncia que puso en 2002 Soile Lautsi, una italiana de origen finés que no quería que en el instituto de sus hijos (de una localidad de Padua) hubiera crucifijos. He aquí dos reacciones a su iniciativa que demuestran la ceguera de unos cuantos: 1.- El gobierno italiano recurrirá el fallo de la corte de Estraburgo. 2.- La familia de Soile ha recibido amenazas, hoy mismo he visto a su marido respondiendo de espaldas a una entrevista debido a ello. Y con esto se me ocurre que tal vez he vuelto a mentir, porque, otra vez un par de líneas más arriba, he dicho ceguera donde quizás hubiera debido decir intolerancia o fantismo.
La presencia de símbolos religiosos en los centros educativos es muy poco sostenible. Como ya he dicho alguna vez, nadie con dos dedos de frente discutiría que el agua hierve a cien grados centígrados, que los Andes son una inmensa cordillera que recorre Sudamérica de norte a sur o que Lope de Vega escribió El caballero de Olmedo; ahora bien, ¿estaría todo el mundo dispuesto a admitir, por ejemplo, que Jesucristo resucitó al tercer día o que Mahoma visitó los Cielos a lomos de una burra con cabeza humana llamada Buraq? Me temo que no; y es que esas cosas entran en grave contradicción con la lógica humana, el conocimiento humano y la experiencia humana; creerlas depende de una postura voluntaria de aceptación que no todos están dispuestos a adoptar. Y nadie está obligado: no todos somos cristianos, musulmanes, budistas, animistas o ateos: esto son ideologías no universales con planteamientos a menudo discutibles y a veces hasta inverosímiles que no tienen derecho a imponer ni la escuela, ni el gobierno de Berlusconi, ni el cardenal Rouco, ni los vecinos de Soile Lautsi, ni nadie. Líbrenos Dios de los que deseen o intenten imponerlas, porque serán del mismo pelaje que el inqusidor Torquemada, Stalin u Osama Bin Laden.
Y aún hay algo más: como la propia sentencia del tribunal de Estrasburgo parece ser que menciona en algún apartado, se da también la circunstancia de que las religiones tienen planteamientos éticos que a veces chocan con los Derechos Humanos sobre los que debe descansar toda sociedad democrática y avanzada: ¿qué me dicen del islam y la mujer? ¿qué me dicen de la homofobia de musulmanes, judíos y cristianos? ¿Qué me dicen del patriarcalismo machista apenas encubierto de todas estas religiones? ¿Qué me dicen de la obsesión con la moral sexual y con los métodos anticonceptivos de los cristianos? ¿Qué me dicen del desprecio de todas las religiones -particularmente, el judaísmo- hacia los que no son de su fe? ¿Qué me dicen de estos "caritativos" cristianos que amenazaban a la familia de Soile Lautsi? Y esto, por no hablar de la auténtica orgía de atrocidades que postulan el sinfín de sectas que corren por el mundo y que se sienten religiones y aspiran a ser reconocidas jurídicamente como tales, a lo mejor algún día toco este tema. No: la escuela universal y humana no puede admitir la enseñanza de estos sistemas ni sus símbolos; algunas religiones son tan intolerantes que rozan o caen de lleno en la prédica de conductas ilegales.
Llego entonces, para teminar, a un asunto delicado: ¿qué pasa en España? ¿Para cuándo dejaremos la decisión de quitar la religión de nuestros programas educativos? ¿Hasta cuándo permanecerá esta asignatura en la escuela pública de un país aconfesional? La cosa hoy parece estar en calma, pero la cuestión no es menor, sobre todo cuando sabemos que a los obispos aún les parece poco lo que ya tienen y hasta existen indicios de que nuestros políticos no sólo no piensan sacar de los centros la religión que ya hay, sino que además no hacen ascos a meter otras, como la musulmana. ¡Qué buen rollito el de nuestros gobernantes, particularmente, los socialistas! ¿Cuándo empezarán a respetar de verdad a la escuela?

jueves, 29 de octubre de 2009

Hasta que los 18 nos separen

Acabo de enterarme de la propuesta de Ángel Gabilondo de alargar la obligatoriedad de la enseñanza hasta los dieciocho años, la cual, dicho sea de paso, me da la impresión de que ha sido lanzada bajo la modalidad "globo-sonda", mal asunto, porque ello me hace pensar que, en un momento en el que el propio Gobierno presentó en sociedad la idea de un pacto escolar, él mismo no tiene las ideas muy claras.
Y si son todas como ésta de dejar a los chicos en los centros escolares hasta los dieciocho años por obligación, entiendo que no lo tengan claro. A mí, personalmente, me parece que no sería muy beneficiosa, pero me voy a explicar. En primer lugar, está claro que hoy en día a nadie se le presentan dificultades para continuar en el sistema educativo hasta los 18 años, con lo que en realidad esta medida ya está instaurada de facto, pues, a esa edad, el que no sigue aún en la ESO repitiendo cursos (que los hay), está en la FP, en el bachillerato o haciendo un programa de cualificación (antes Garantía Social), con lo que concluimos que el que no continúa escolarizado no es porque no puede, sino porque no quiere y, de hecho, son muchísimos los que se quedan. ¿Qué se ganaría, entonces, con hacer obligatoria la permanencia en los centros hasta los 18? En primer lugar, me figuro que Gabilondo habrá pensado que esto conllevaría automáticamente que la edad mínima laboral también debería situarse en ese límite, pues, de lo contrario, tendríamos ahí una colisión legal que yo no entiendo, pero además, hecho este inciso, creo que hay que tomarse muy en serio el asunto de las personas que no quieren estar en los centros educativos: ¿cómo serían tratadas? ¿Cuál sería la oferta escolar de una educación hasta los 18? Desde luego, como profesor en activo, yo ya afirmo que la actual no vale: si con el sistema LOE no hay respuestas muy válidas para los objetores escolares de 15 y 16 años, no quiero ni pensar lo que sería con muchachos de 17 y 18 encerrados en los institutos por la fuerza de la ley. Estudiemos bien el asunto antes de poner en marcha un disparate más, miremos lo que la sociedad demanda a los centros, aumentemos la inversión y la diversidad de la oferta: cambiemos radicalmente un sistema que, de todos modos, habría que cambiar, porque está demostrado que ha sido un fracaso. Y, en cuanto a este plan de hoy (cuál será el de mañana?), mucho ojo: sería una aberración encerrar a los alumnos en los centros hasta los 18 sin ser capaces de darles lo que necesitan y quieren.

martes, 27 de octubre de 2009

Sobre los ángeles

Leed la noticia que he visto hoy en Público y cuyo enlace os adjunto. No digo más.

http://www.publico.es/espana/264407/barcelonesa/busca/desconocida/diagnostico/extrano/tumor/autobus

domingo, 25 de octubre de 2009

Presentación en Colmenar Viejo

Hola, amigos. El pasado viernes, a las ocho de la tarde, celebré la que es la primera presentación de uno de mis libros, concretamente, de La república mejor. Había hecho hasta ahora bastantes reuniones con grupos de alumnos que habían leído El ángulo oscuro, pero nunca una presentación. El acto fue en la galería Trueno de Colmenar viejo y empezaré por darle las gracias por ceder el local y por toda su ayuda a Pedro Alonso, alma de esta galería, que ha visto ya colgados en sus paredes los magníficos cuadros que pinta Pedro. Los siguientes a los que doy las gracias son Fernando Martínez y Carlos Arrieta, los amigos que hicieron la original presentación a dúo. En su intervención, a la que acabé agregándome para formar un coloquio a tres bandas, hicieron un análisis muy certero y perspicaz de los elementos temáticos y formales del libro. Sacaron a la luz los aspectos esenciales de la estructuración, el lenguaje, los elementos argumentales y la intención de la novela, y hasta hicieron referencia a influjos literarios que habían percibido, tales como una cierta crudeza naturalista en la elaboración de los personajes y en sus acciones. Y lo que sorprende es que, aun con toda esta profundización, se nos quedaron cosas en el tintero, porque, por ejemplo, uno de los introductores -no recuerdo cuál- me preguntó qué puede ofrecer mi libro de soldadotes a una lectora femenina, cuestión interesantísima que, finalmente, en el calor del debate, se quedó sin responder, una pena.
Voy a acabar dando las gracias a los asistentes, casi todos familiares o amigos, incluidas un par de ex-alumnas cuya presencia en el evento me llenó de satisfacción. Había también algún que otro desconocido con quien tuve ocasión de charlar y que pasó a incorporarse a la lista de los amigos. Fue un acto muy agradable, que concluyó con un pequeño cóctel y los consecuentes corrillos, que tanto juego dan. Salí muy satisfecho; reunirse con una cincuentena de amigos para hablar de un libro -no digamos ya si es tuyo- es una buena manera de pasar el tiempo. Haré lo posible por repetir.

sábado, 24 de octubre de 2009

Tres lecciones de Educación para la Ciudadanía y una clase práctica

En mi afán por sostener la tesis de que en España es muy necesaria una asignatura o lo que sea que se ocupe de formar ciudadanos independientes, libres, democráticos, con criterio personal, con capacidad de defender los derechos propios y de respetar los ajenos, dispuestos a cumplir con sus obligaciones, con espíritu crítico y sensibles ante asuntos como los derechos humanos o la conservación del medio ambiente, os obsequiaré hoy con las siguientes historietas:
-Lección de ciudadanía número 1. Mi prócer favorito, es decir, Francisco Camps, Presidente De Momento de la Comunidad Autónoma Valenciana, nos dio tiempo ha muestra de su talla política cuando, en una ocurrencia que sonrojaría hasta a un hooligan, determinó que en el territorio de su digna y felice gobernación se daría la asignatura de Educación para la Ciudadanía, sí, pero en inglés. Gracias a unas imágenes televisivas que tuvieron al menos la virtud de airear la lamentable farsa demagógica que es esta historia de la enseñanza bilingüe, este chistecito sirvió también para demostrarnos el nulo respeto de Camps hacia cosas tan serias como los programas educativos o los derechos de los ciudadanos a los que van dirigidos. Nos demostró además que Camps estaba incapacitado para una responsabilidad tan alta como la que ocupa, y aun para otras mucho más bajas. Luego vinieron los trajes, los amiguitos del alma y lo de salvar la cabeza propia cortando la de otros, una alhaja, este Camps, quizás le habría convenido cursar de pequeñito algún año de Educación para la Ciudadanía.
Consejo orientador: los antecedentes recomiendan orientar a don Francisco hacia la puerta de salida del Palau de la Generalitat.
-Lección de ciudadanía número 2. Existen en este país dos señores muy ricos conocidos como los Albertos. En junio de 2003, fueron condenados por estafa al pago de una indemnización y a cuatro años de cárcel, por un caso conocido como Urbanor. La cárcel jamás la pisaron, faltaría más y, en febrero de 2008, en virtud de unas circunstancias en las que se mezclan la tipificación de la prescripción de delitos y una sentencia del constitucional, aun admitiéndose que estos dos caballeros habían cometido estafa, sus víctimas se vieron obligadas a devolverles 24'6 millones de euros que los Albertos les habían estafado. Y ahora, último capítulo, esta pareja de ases le reclama al estado una indemnización de 4'6 millones de euros, por haberse visto perjudicados por el mal funcionamiento de la justicia. Imagínense que esta historia llega a oídos de nuestros tiernos infantes: ¿quién podría convencerles de que es serio y justo un país donde a los chorizos sinvergüenzas se les devuelve el dinero que han estafado y aún se permiten el lujo de ir presentando reclamaciones?
Consejo orientador: proteja bien la cartera si ve que se le acercan dos tipos repeinados y con gabardina.
-Lección de ciudadanía número 3. Como ustedes puede que sepan, el presidente del F. C. Barcelona, Joan Laporta, en repetidas ocasiones (algunas de ellas, un tanto chuscas), ha dado muestras de sus inclinaciones nacionalistas. A propósito de este comportamiento, hoy, en El mundo deportivo, un diario deportivo catalán, el joven jugador barcelonista Sergio Busquets hace declaraciones como éstas: "Las declaraciones políticas de Laporta quizá sean contraproducentes"; "No debemos faltar al respeto a los culés de fuera de Barcelona, pero creo que lo que hace Laporta no es de mala fe"; "Él mismo sabe que necesitamos apoyo también de fuera de Catalunya, de toda España y de Europa".
Consejo orientador: ¿Es usted un auténtico ciudadano libre? Haga entonces como Busquets, exprese lo que piensa aunque sepa que no es del gusto del jefe. Si no es capaz, sin duda se ahorrará problemas, pero también sepa usted que necesita mejorar en esta asignatura.
-Clase práctica de ciudadanía. Los profesores nos pasamos la vida dando lecciones de ciudadanía, seamos de la asignatura que seamos. la ocasión salta cuando menos te lo esperas, porque esas cosas no vienen en el programa. Hace pocos días, tenían que hacer mis chicos unas frases con el verbo abuchear y uno de ellos dijo ésta: "Los hinchas del Bilbao y del Barcelona abuchearon el himno nacional". Naturalmente, se refería al bochornoso comportamiento de la hinchada en la última final de copa, bochornoso, por cerril, por gamberril, por oportunista, por antideportivo, por fuera de contexto y por retratarnos ante el mundo como el único país con imbéciles capaces de silbar a su propio himno. Como barcelonista que soy, cuando ese hecho se produjo, me llenó de indignación, porque, como muy bien advierte Busquets a Laporta, el Barça es tan grande que tiene seguidores en todos los rincones del planeta, ya no pertenece solo a Barcelona, y menos aún, al independentismo catalán, una opción política particularmente excluyente y asnal. Que no se lo quieran apropiar, porque no sólo le hacen daño al Barça, sino a Cataluña y los catalanes; lo ha visto muy bien Sergi Busquets, a pesar de ser un chico de sólo 20 años, y se lo puedo corroborar a quien sea yo, que tengo algunos más y soy un catalán que se ha pasado décadas fuera de Cataluña y observando las reacciones de la gente ante lo catalán. La frase de mi alumno era sintomática de lo que hay ahora: un rechazo bastante fuerte, motivado por los excesos del independentismo. Y lo peor de todo es que mucha gente no piensa que eso sea cosa de los nacionalistas, sino que piensa que así somos los catalanes. Y eso sí que no: no todos los catalanes somos vándalos oportunistas de esa calaña, sino que, muy al contrario, ésos son sólo una minoría; esperemos que la estulticia de los políticos de hoy deje de una vez de favorecer su crecimiento. Todas estas cosas, diciendo antes que nada que yo soy catalán, me vi impulsado a explicárselas a mis alumnos de Colmenar Viejo, Madrid. Esa mañana, me tocó dejar de dar Lengua y ponerme a dar Ciudadanía, como tantas otras veces.

viernes, 23 de octubre de 2009

No me critiques, machista, que soy una mujer

Los que habéis elegido para ganaros el cielo el penoso camino de aguantarme (vía sin duda exigente, pero de resultados garantizados), conocéis muy bien mi aversión a la discriminación positiva. Para mí, toda discriminación es discriminación a secas; si existen colectivos desfavorecidos, la sociedad debe brindarles todos los apoyos posibles, pero, una vez hecho esto, los miembros de esos colectivos, como individuos, deben afrontar los retos de la vida en las mismas condiciones que todo hijo de vecino. En consecuencia, si resulta que usted es Ministra de Economía y un diputado de la oposición, ejerciendo su legítimo derecho de crítica, tiene la ocurrencia de afirmar que los presupuestos que usted defiende parecen más bien obra de su jefe y Presidente del Gobierno, haga usted lo que se espera de un responsable político en un país democrático: encajar la crítica y rebatirla con argumentos, si es que los tiene, pero de ningún modo puede usted recurrir a la pataleta, a hacerse la ofendida y a invocar su sacrosanta condición de mujer para descalificar al adversario llamándole machista y despachárselo sin un solo razonamiento. Eso, señora Salgado (yo sé que ahora mismo usted estará leyendo este blog, del que es asidua), no es hacer política, es practicar un lamentable victimismo ventajista. Por lo demás, usted sabe muy bien que nuestro buen amigo Mariano algo de razón tenía, pues esos presupuestos vienen lastrados por los pactos políticos que su jefe ha alcanzado para sacarlos adelante y capear un poco el chaparrón de la crisis. Y, por otra parte, lo de que Zapatero trata a sus ministros como secretarios no es de Rajoy, lo dijo hace poco Carlos Solchaga y refiriéndose a todos, hombres y mujeres, así que tampoco cuela lo del machismo.
Naturalmente, la réplica de Salgado fue el agarrarse a un clavo ardiendo de quien no tenía respuestas, pero lo cierto es que obedece a unos vicios que ya han arraigado fuertemente en la izquierda: la rigidez y la fobia a la crítica. No digamos ya a la autocrítica, aquel viejo fantasma marxista, que ya no aparece ni en las sesiones de espiritismo. A propósito de esta esclerosis de la izquierda, es muy interesante un artículo titulado "Primero demócrata, después de izquierdas", el cual fue publicado en El País el pasado 20 de octubre. Su autor, Sabino Bastidas Colinas, habla de unos particulares hechos ocurridos en México, pero su análisis es exportable a otras situaciones. Parte de esta frase de José Saramago: "La izquierda no tiene ni puta idea del mundo en que vive" y la ilustra con el ciego e irreflexivo apoyo que esta franja política está dando en México a los sindicatos por el simple hecho de ser sindicatos, a pesar de estar demostrado que son desde ya hace tiempo un cuerpo apestado por la corrupción. Y esto es lo que le está pasando con demasiada frecuencia a la izquierda: atada a sus dogmas y sus altares, a su corrección política, está cada vez más alejada de la realidad, más ciega para ver que las cosas no son buenas o malas porque sí, que no toda crítica a una mujer es machismo, que no todo sindicato es una organización de lucha por el progreso de la humanidad, que no todo blanco es un racista, ni todo hombre es un maltratador... que no es oro todo lo que reluce y que por eso todo debe estar sujeto a crítica permanente, no sea que por debajo de algún refulgente chapado se esconda una chatarra roñosa. Y es que es lo que dice Bastidas: primero demócrata y después de izquierdas: no someter nunca a crítica lo propio es puro y simple sectarismo.

domingo, 18 de octubre de 2009

Cambio de formato

Hola, amigos. Poco a poco me voy haciendo con las herramientas de este blog y voy añadiendo novedades que saltan a la vista. La más evidente es el cambio de formato que os presento, que obedece a dos razones: primera, que el formato que acabo de elegir permite un mejor aprovechamiento del espacio; segunda, que es mucho más cómodo para la vista.

sábado, 17 de octubre de 2009

¿Política de partido o política de gobierno?

Por fin se cerró el acuerdo para aprobar los presupuestos de este ejercicio. El PSOE logrará pasarlos con el apoyo -nunca gratuito- de dos grupos nacionalistas, Coalición Canaria y el PNV. Por supuesto, en política nadie da nada gratis, pero el problema de pactar con los nacionalistas es que son partidos que no hacen política general, sino miserable política de campanario, y difícilmente se puede construir un país cuando hay banderías cuyo programa consiste en pillar cuanto más mejor, aunque sea a costa del resto de la sociedad. En el caso del PNV, esto es manifiesto y sangrante: su consigna es que ellos están frente a España, a la que no pertenecen y de la que, por lo tanto, es lícito sacar el máximo provecho en la relación mutua, sin el menor miramiento. Quien crea que exagero, que se acuerde de aquello del árbol y las nueces o que eche un vistazo a aquella payasada insultante y demencial que se llamó plan Ibarretxe, monumento a la oligofrenia que, por fortuna, es tan pasado como su mentor.
Y así seguimos. Ayer, en la televisión, era de risa. Al ofrecer la noticia del acuerdo, sacaron en un momento a un representante de CC, que dijo que habían firmado porque el acuerdo era beneficioso para Canarias; después salió el inefable Ercoreka -¿a qué esperan para darle a este señor el premio Nobel a la inteligencia?-, diciendo, naturalmente, que ellos habían firmado porque se obtenía un gran beneficio para Euskadi, cosa absolutamente cierta, sólo que... Finalmente, y aquí es donde me dio la risa, apareció José Antonio Alonso, el portavoz del Gobierno, mostrándose muy satisfecho por una firma que representaba grandes beneficios para todos.
El año pasado o hace dos años, el PNV logró unas competencias en FP a condición de apoyar los presupuestos de Zapatero; este año, se lleva nada menos que el blindaje de los conciertos económicos vascos, es decir, una norma que hace más inatacable legalmente el particular sistema de recaudación de la comunidad autónoma vasca, sin discusión beneficioso para ellos, que son los únicos que lo tienen, y que es por tanto un privilegio antidemocrático y asimétrico. No debe de haber ni un solo experto en economía que no admita que sería imposible mantener la hacienda pública si todas las comunidades tuvieran este sistema. Entonces, ¿por qué lo tienen? ¿Por qué ahora se refuerza? Da la impresión de que, en los últimos ejercicios, el PSOE no ha hecho política de gobierno, sino política de partido, pues ha pactado cualquier cosa con tal de mantenerse. Como aquellos ricos venidos a menos de los folletines, Zapatero, para mantenerse él, les está regalando a los usureros las joyas que no son suyas, sino de la familia. Ésta es una de las peores taras de nuestro sistema político, porque Zapatero no es el primero que ha pasado por el chantaje de los nacionalistas.
Ellos sí pueden, a ellos les sienta como un guante esta política; durante sus años en el poder (vasco), para el PNV, hacer política de partido era hacer política de gobierno (vasco), tal era el enseñoreamiento que habían alcanzado sobre las instituciones (no en vano se les comparaba con el PRI). Pero en los partidos nacionales esto ya es cada vez más inadmisible; ningún político sin apoyos puede ya salvarse él a base de aumentar los desequilibrios. Y para más inri y por si a Zapatero le quedaban dudas acerca de quiénes son sus apoyos, hoy el PNV le manda otro recadito: esta tarde, saldrán a manifestarse junto a los abertzales, supongo que para denunciar las injusticias del estado opresor español. Ya digo, la risa me dio ayer cuando oí lo que decía Alonso.

viernes, 9 de octubre de 2009

La república mejor

Antes de las vacaciones, me hice el propósito de darle un pequeño impulso a la difusión de mi novela en cuanto acabase el verano y estos días empiezan a aparecer algunos resultados. Los que seáis de Tres Cantos podréis ver la entrevista que me han hecho en el Boletín Tricantino, que ha salido en el número 177, el que corresponde a este mes. Si alguno quiere verla por Internet, que pinche en el enlace http://www.boletintricantino.com/ y así hasta tendrá ocasión de ver la foto en color, circunstancia que atenúa la pinta de mafioso de película de Woody Allen con que salgo. El viernes 23 de octubre haré una presentación en la galería de arte Trueno, de Colmenar Viejo, presentación a la que estáis invitados, pero de esto ya daré detalles más adelante.
Para los que no estéis al tanto de este asunto de la novela, os diré que la publiqué el pasado mes de febrero y que es la historia de un soldado al que en la mili le toca padecer algunas cosas muy gordas, de esas cosas gordas que unos cuantos padecieron de verdad en los cuarteles de verdad. Por medio de ella, quiero hacer un retrato de lo que fue el servicio militar, pero os tranquilizo: no me dedico a contaros mi mili ni lo perverso que era el teniente Fulano ni lo bien que desfilaba mi compañía, sino que intento ir más allá de esas historietas trilladas y escarbar en cosas de mayor calado. He tratado también de no dar un enfoque maniqueo a la historia. Parto de estos versos de Calderón, relativamente famosos:
Este ejército que ves,
vago al yelo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda
sino por la que él adquiere.
Una cosa más, para terminar. Cuando publiqué el libro, y puesto que lo editaba yo, me tuve que sacar de la manga una dirección de contacto e incluí en los créditos la de mi antiguo blog y su correo. Dado que ya no puedo usarlos, os facilito un nuevo correo de contacto para cualquier información que queráis en torno al libro, o para lo que sea:
Hasta la próxima.

martes, 6 de octubre de 2009

Sobre el arte de no decir nada con grandiosas palabras

El pasado día 5, publicó el Presidente del Gobierno en el diario El País un artículo titulado Carta abierta a los maestros, el cual me figuro que muchos de vosotros ya conoceréis. Sabréis por tanto que lo más enjundioso de ese breve artículo es que en él Rodríguez Zapatero declara su firme creencia de que ha llegado el momento para un Pacto Educativo (así, con mayúsculas) que es tanto como convocar oficialmente a las fuerzas políticas para tal pacto. Es esta sin duda una importante noticia: ya hace mucho tiempo que desde diversos sectores se viene reclamando ese pacto.
Como maestro, le agradezco al Presidente las palabras de aliento y elogio que nos dedica, y más aún, las últimas líneas de su discurso, en las que viene a decir que va a poner todo su empeño en respaldarnos. No puedo, no obstante, dejarme en el tintero algunas inquietudes, la primera de las cuales ya la manifesté en un post del blog difunto que se titulaba Pacto escolar, el cual escribí hace un mes, cuando Zapatero empezó a hablar de pactos: dije entonces que los convocados a ese pacto tendrían forzosamente que ser las comunidades autónomas, los partidos, los sindicatos, las patronales de la enseñanza, las asociaciones de padres...: instancias públicas todas que, la que más la que menos, alguna faena le han hecho a la enseñanza cuando se ha tratado de anteponer sus propios intereses, en consecuencia, ¿merecerá la pena pactar con ellos o asistiremos al típico festín de buitres en el que cada cual va a por su tajada y al final tendremos que soportar durante años vaya usted a saber qué chapuza, santificada encima con la vitola de ser el Pacto Educativo con mayúsculas? Cuidado con esto. Otra cosa que convendría sería que se establecieran mecanismos eficaces para oír la voz del profesorado, que, naturalmente, no podrían ser los sindicatos, los cuales son solo la voz de sí mismos, como seguramente sabrá muy bien el Presidente del Gobierno.
Mi segunda inquietud procede de cuestiones de fondo. El artículo de Zapatero por fuerza tenía que poseer el tono solemne y la abundancia de elevados propósitos propios de este tipo de documentos, y es cierto que los elevados propósitos tienen la tendencia a ser vagos y generales, pero, aun así... Aun así, creo que estaba obligado a concretar, a "mojarse" por una vez en su vida, porque el asunto de la enseñanza ya no admite frivolidades. Zapatero empieza su carta señalando lo que ha progresado la educación desde los años 70; faltaría más: ¿qué país de zánganos sería este de no haber sido así? Nos adula luego los oídos con propuestas como mirar al futuro con ambición o aspirar a la excelencia: ¿y quién no mira al futuro con ambición, quién no aspira a la excelencia? Solo con eso, no dice nada, me hubiera gustado ver alguna pista, algún dato acerca del futuro a que él aspira (porque futuros hay muchos) o de qué entiende por excelencia y cómo cree que hay que lograrla: este ha sido un debate crucial y envenenado en la enseñanza en los últimos años y nadie puede esperar apoyos sin tomar posiciones claras. Reclama luego la colaboración y el compromiso de las diversas administraciones y de la sociedad y de nuevo se nos ocurre que se cae por su propio peso, que su concurso es imprescindible, pero también aquí se presenta una carencia esencial: no dice para qué. Todos debemos colaborar y muchos queremos hacerlo, pero yo necesito que me digan para qué, porque pongamos por caso que Zapatero quiere colaboración para duplicar el poder de los departamentos de orientación o para impulsar planes demagógicos y demenciales como el de la enseñanza bilingüe: para eso, que no cuente conmigo.
Zapatero tiene que hacer explícitas sus posturas y sus propuestas; tiene que aclarar si está dispuesto a pactar por pactar y que salga lo que sea o a dirigir la negociación hacia un modelo serio; tiene que abrir el proceso a la participación de los profesores, si es posible, para algo más que opinar: mientras no cumpla todo esto, su Pacto Educativo será, en el mejor de los casos, un brindis al sol.

viernes, 2 de octubre de 2009

La prueba de contraste

Hoy aparece en los medios una nueva noticia acerca de José Moreno, un personaje al que juzgo capital para valorar lo que ha pasado en nuestro país en la economía y en la ética política de los últimos 27 años, más o menos, los que lleva la vida de todos los españoles siendo terriblemente condicionada por el abusivo precio de la vivienda. Ni mis conocimientos ni el espacio de un post dan para analizar este asunto en profundidad, pero sé que todos sabéis muy bien cómo este capítulo económico ha pesado y pesa decisivamente en cuestiones tan capitales como el tener hijos, independizarse o embarcarse en proyectos; cómo ha influido en que hablemos de una o dos generaciones de personas que han alargado anormalmente la etapa de la alegre juventud, que, anormalmente alargada, se hace poco a poco menos alegre; cómo ha llegado incluso a envenenar asuntos tan íntimos como el de la separación matrimonial, el cual, a la hora de descender al ineludible y mezquino terreno práctico, con demasiada frecuencia, ha desembocado en la semirruina para aquel de los cónyuges que se veía obligado a abandonar el hogar común. Y ahora, en un rizar el rizo que hace un par de años ni siquiera hubiéramos sospechado, está determinando también que algunos de esos esclavos de hipotecas desmesuradas en que nos hemos convertido gran parte de los españoles se vean literalmente lanzados a la bancarrota y a la calle, al descender drásticamente su poder adquisitivo por culpa de la crisis. Por supuesto, esta tenebrosa moneda ha tenido un reverso resplandeciente: el de los constructores, promotores, especuladores, bancos, intermediarios, ayuntamientos, partidos, políticos corruptos y demás fauna carroñera que ha sustentado su época no ya de oro, sino de platino y diamantes, en los yacimientos situados en las espaldas de todo un país de paganos. ¡Qué yates, qué lujos, qué mansiones, qué vidorras, qué encumbramientos de patanes chorizos y sin escrúpulos, sacado todo del sacrificio diario de millones de personas decentes! De esa sima de mangoneo, ha salido el que nuestra crisis sea la más galopante de Europa: y ahora, ¿qué?; ahora, ¿quién paga?; ahora todos esos, ¿de qué responden, cuál es su contribución al arreglo del problema?
Y aquí es donde entra José Moreno, al que también se conoce como El pocero bueno y El pocero de Fuenlabrada. El motivo por el que vuelve a los titulares es que ha decidido, mediante convenio, contratar a parados para que trabajen en las promociones de vivienda que tiene en marcha. Sería largo entrar en el perfil personal de este empresario, pero todos los que queráis profundizar podéis hacerlo en Internet, y os lo recomiendo, porque ahí veréis, entre otras cosas interesantes, que las razones de lo que paso a contaros sucintamente responden a un compromiso personal de encomiables presupuestos éticos. Como él mismo dice en una entrevista que se le hizo en 2007 en el 20 minutos, las cosas que hace son su forma de cambiar el mundo. Ahí van los datos:
En el año 2007, Moreno puso en marcha una promoción de pisos de unas dimensiones que oscilaban entre los 84 y los 107 metros cuadrados. Se podían obtener pisos de tres habitaciones por 84.000 euros. En esa época, os lo aseguro, el mercado estaba de tal modo que, en cierto barrio extremo de Madrid, te pedían 200.000 euros por un agujero de apenas 45 metros cuadrados. Por suspuesto, la promoción de Moreno registró una saturación de solicitudes. No sé si de esa o de otra promoción, Moreno asegura en una entrevista: "Con lo que nos dieron, se pueden hacer piscinas, zonas para niños... con una media de 14 millones" (84.000 euros, porque nuestro personaje es de esos a los que no se les quita la costumbre de calcular en pesetas). Ítem más: en enero de 2009, lanza una promoción de chalés con 120 metros cuadrados útiles, más 80 de terreno exterior. ¿Precio? Se agarren, oigan: 155.000 euros (unos 26 millones de pesetas). En mi pueblo se vendían entonces chalés de menos espacio por entre 480.000 y 600.000 euros. Y por aquel entonces, cierta promoción de vivienda ¡protegida! en Tres Cantos (mi pueblo) cobraba 150.000 liebros por unos pisos de, como mucho, 65 metros cuadrados. ¿Creerán que este señor es un romántico que vive del aire? Pues el caso es que él mismo nos informa de que, en una promoción de 402 pisos, su ganancia fue del 3'6%, lo que en términos absolutos representó 500.000 euros (80 millones de pesetas), lo que tampoco está mal y no le reprocho: tiene todo el derecho del mundo a beneficiarse de sus negocios y su trabajo.
Naturalmente, a la vista de que este constructor-promotor ha sacado adelante las promociones que ha sacado, a eso precios y sin precipitarse en la ruina, no hará falta que explique por qué titulo este artículo con el nombre de La prueba de contraste. Surgen de forma inevitable una serie de preguntas: ¿por qué, si esto era posible, la construcción y la vivienda han alacanzado en España las demenciales cotas a que hemos llegado? ¿Con qué márgenes de beneficio se habrán movido y lucrado el Pocero Pocero, el que todos conocemos como el Pocero, y los que como él no han entrado en el negocio inmobiliario con el talante de Moreno (es decir, todos menos el propio Moreno)? ¿Qué categoría humana y civil podremos atribuirles, a pesar de sus yates y demás signos de relevancia social? ¿Qué podemos pensar de los muchos políticos importantes que frecuentaron el megalómano yate del Pocero Pocero? ¿Qué podemos pensar de los políticos que encajaron a las mil maravillas en el círculo de relaciones económicas que se forraron con el boom inmobiliario? ¿Hicieron todo lo posible por moderar el alza de los precios? ¿O quizás se integraron en esos círculos para goce y beneficio de sí mismos y de sus partidos (desde el nivel municipal hasta el nacional)? ¿Hicieron todo lo posible nuestros partidos y nuestros gobiernos por frenar la corrupción y la especulación ligadas al negocio inmobiliario? ¿Cuándo se dieron cuenta y decidieron no hacer nada? ¿Hubiera sido posible otra política de vivienda? ¿Hubiera sido posible no machacarnos a todos y no meter en una ratonera a esas dos generaciones de las que hablaba al principio? ¿Cuántos están pringados y hasta dónde? La existencia de un personaje como José Moreno hace que todas estas preguntas tengan la respuesta más pesimista: José Moreno es la prueba de contraste. Un par de preguntas más: ahora que el negocio ha reventado, todos ponen cara de arrepentimiento, pero, ¿qué pasará cuando las cosas vuelvan a ir bien? ¿Van a volver a las andadas? Que Dios nos pille confesados.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Ni 1, ni 2, ni 3: ¡0'3!

Bien, queridos, nos acabamos de enterar por fin de la subida que nos corresponderá para el próximo ejercicio: el 0'3%. Era esperable que no fuese alta, porque, en tiempos de vacas flacas, los presupuestos de un estado siempre tienen que ser restrictivos en unos capítulos para poder poner parches en los sectores más necesitados, y un capítulo que siempre se resiente es el de gasto en salarios. Además, si a nosotros nos han congelado el sueldo hasta cuando las cosas no iban mal, ¿qué podía esperarse? Debemos aceptar los recortes, dados los tiempos que corren, pero eso no representa que tengamos que callarnos como muertos y no decir las verdades, algunas de las cuales yo ya he proclamado en mi blog y hasta en una cartita que se avino a publicarme la Biblia del periodismo patrio. Recordemos dos de las gordas:
-Verdad número 1. A los funcionarios no puede considerársenos en modo alguno responsables de la crisis, sino que, más bien al contrario, hasta sufrimos el agravio de quedarnos igual mientras a nuestro alrededor todos se beneficiaban de los tiempos prósperos.
-Verdad número 2. Aun así, es probable que seamos los más paganos de esa crisis -y hablo de paganos, no de perjudicados-, ya que estamos en todos los colectivos de los que se van a sacar cuartos: los ciudadanos que sufrirán la subida del IVA, las clases medias que soprtarán las subidas de impuestos y los funcionarios a los que medio congelan el sueldo.
¿Se puede pedir más? Está claro que no recibimos un trato muy justo. Terminaré haciendo algunas preguntas:
¿Os habéis dado cuenta de cómo al final los sindicatos no estaban dispuestos a defender ni ese 1%? Yo ya preví algo así en un artículo de mi otro blog, Enemigos públicos lo titulé. Y es que, para los sindicatos que cortan aquí el bacalao, somos el último mono: ¿por qué este mal acuerdo -uno más- nos lo quieren presentar como bueno? Al menos, que se callen y no mareen; no pueden presentar como logro lo del mantenimiento del poder adquisitivo, porque eso es algo que nos correspondía por justicia, ya que lo tiene todo el mundo, como no podía ser de otra manera.
¿Por qué esos mismos sindicatos han proclamado que en las empresas no admitirán subidas de menos del 2% y ya las han negociado hasta del 2'7%?
¿Qué dirán ahora los demagogos como Esperanza Aguirre, que llegó a decir la gran mentira de que nuestros sueldos iban a subir un 5%? ¿Cuánto han subido los ingresos y los patrimonios de gente de su partido que estos días se está haciendo muy famosa en los medios?
¿Y qué dirá toda esa gavilla de imbéciles conocidos y anónimos que han pululado en los últimos meses por foros y medios de comunicación cebándose en los funcionarios y arreglando el crecimiento del paro con geniales propuestas que iban desde la congelación salarial (de los funcionarios, por supuesto, no la suya) hasta el despido masivo de empleados públicos, es decir, creando más paro? ¡Qué lástima que no se nos fuguen estos cerebros, con la falta que hacen los genios como ellos en otras partes del mundo!
En fin, un desahogo. No os preocupéis: volverán los buenos tiempos y... podremos ver lo que las distintas administraciones y gobiernos entienden entonces por "mantenimiento del poder adquisitivo". Harán trampa, ¿qué os apostáis? ¿Hacemos una porra?

domingo, 27 de septiembre de 2009

Muy recomendable

Me refiero a una película argentina que he visto hoy mismo: El secreto de sus ojos. La historia se estructura en torno a un repugnante asesinato sobre el que alguien que lo investigó en su momento, años después, empieza a escribir un libro, pero, a partir de ahí, hay bastantes más cosas. Un argumento muy interesante, un entrelazamiento muy logrado de las diversas historias y planos temporales, un buen tratamiento de temas importantes, magníficos diálogos, personajes muy atractivos, un desarrollo muy coherente del relato cinematográfico, estupendas interpretaciones, algo más de dos horas de buen cine...: no os la perdáis, no creo que vayáis a encontrar nada mejor por los seis o siete euros que vale ir al cine. No quiero entrar en más detalles porque sería una pena que estropease algo.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor

Hoy ha sido rechazada en el parlamento una propuesta de IU que solicitaba que nuestras Cortes reprobarán las palabras de Benedicto XVI en las que el Pontífice, durante su último viaje a África, sostuvo que el uso de preservativos no solo no contribuía a frenar el SIDA, sino que además, hacía que se incrementara. No entraré en las razones que los diversos grupos han manejado para su negativa o su abstención, aunque sí diré que creo que, mal que nos pese, no es función del Parlamento español como institución dedicarse a ese tipo de condenas.
Lo cual no representa, por supuesto, que lo dicho por el Papa no sea condenable. La propuesta de IU tachaba de inadmisibles las palabras del Sucesor de Pedro por ser una radical mentira, una negación de lo que ha demostrado la experiencia empírica: que el uso de preservativos es un recurso muy eficaz para prevenir el contagio del SIDA. Luego el Papa miente. Pues mentir es pecado. Y no solo eso, sino que yo voy más lejos (como habrán hecho otros); dado que esa mentira puede inducir a muchos a no usar preservativo y, en consecuencia, arriesgarse a contraer el SIDA, puesto que esta enfermedad produce aún -sobre todo, en África, mire usted por dónde- una elevada mortalidad, ¿sería el Vicario de Dios en la Tierra responsable de las muertes de quienes fallecieran por haberle hecho caso? Yo solo lo pregunto, ¿eh?, no soy moralista ni teólogo, pero debe además tenerse en cuenta que África, con unos treinta millones de infectados por SIDA (el 70% de los totales en el mundo), es el continente más afectado por esta pandemia, o sea, que tal vez el Pescador fue a elegir un sitio muy poco apropiado para decir, precisamente, esa mentira. Porque, además, miren ustedes, si esa trola, que es por otra parte una memez propia de beatas o de vejestorios ignorantes, la hubiese soltado el Papa, por ejemplo, en la universidad de Roma (que la tiene al ladito, por cierto), dado el nivel de formación del país, la cosa habría dado para unas risas y nada más, pero dicha en África... En África, la ignorancia y la credulidad hacia cualquier doctrina que lleve el envoltorio de religiosa pueden ser letales. Por ejemplo: en Suráfrica -país con millones de infectados- y tal vez en más sitios, el SIDA se extendió dramáticamente entre las jovencitas porque existía la creencia de que la enfermedad se curaba manteniendo relaciones con una mujer pura, es decir, virgen. Esta estupidez tan gigantesca como criminal se extendió y llevó a miles de hombres infectados a violar a jóvenes y adolescentes para curarse, con el resultado de que ellos no se curaron, pero a ellas las contagiaron. No sé si esta monstruosidad sigue produciéndose, pero sí sé quiénes fueron sus responsables: los sacerdotes de las doctrinas animistas africanas, fabricantes de la mentira. Pues bien, en estas condiciones, si en África hay miles de hombres dispuestos a creer tamaña estupidez porque la digan unos personajes tan cutres como los sacerdotes animistas, ¿cuántas personas no estarán dispuestas a creerse lo del condón si lo dice Ratzinger, a quien allí muchísimos verán poco menos que como a un dios? Mi propuesta es la siguiente: o este hombre deja de decir mentiras, o Dios debería cambiar urgentmente de Vicario, porque, sobre todo en sitios como África, la palabra del Sumo Pontífice sigue siendo para algunos palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Nazionalistas y hortografía

¡Qué gracioso ha estado lo de la propuesta plagada de faltas de ortografía que se presentó anteayer en el parlamento vasco! Los autores del desaguisado, los esperables: los del PNV y los de Ezker Batua. Hinundación, provar, emtorno... estas tres perlas en un texto de solo tres líneas. Los responsables (?) dicen que se trata de tres gazapos y desde el PP, a la vista del tamaño de lo que más bien parecen tres respetables liebres, ironizan con que en ese documento parlamentario firmado por diputados de esas formaciones quizás se estén viendo los resultados de 30 años de política educativa del PNV. Mi mujer y yo comentábamos ayer el asunto y ambos veíamos otra posibilidad más perversa: la de que, a través de esa minusvaloración de la ortografía, los nazionalistas y sus lacayos no estén haciendo otra cosa que lanzar su desprecio hacia la odiosa lengua del invasor español, que les oprime con torturas e injusticias como el concierto económico con que se discrimina a su comunidad. Diréis que nos pasamos de malpensados, pero del PNV sabemos que pueden esperarse cosas como estas y peores. Sí, objetará alguno, pero entonces, ¿qué pintan en ese juego los de Ezker Batua? Bien, sabida es la vocación de burro de Troya que distingue a este partido.

lunes, 14 de septiembre de 2009

El pancismo escolar

Aún no hará ni una semana, leí en El País un artículo de Rafael Argullol que se titulaba "Disparen contra la Ilustración" y me pareció realmente notable. El asunto esencial sobre el que versaba era el desencanto que se está produciendo entre buena parte del mejor profesorado universitario, desencanto que Argullol lamentaba y que está produciendo, entre otros resultados perniciosos, que esos profesores estén cada vez menos motivados y sean cada vez más los que miren hacia la jubilación con los ojos anhelantes con que se mira a una puerta de escape en un desastre. Según el escritor, a esta lamentable situación ha llegado la universidad española por dos causas: el pésimo nivel del alumnado y la presión de la burocracia. Recomiendo la lectura de este artículo, pues en él su autor describe muy bien el semblante que estas dos pestes de la enseñanza adquieren en la universidad.
Cuando yo lo leí, lo primero que pensé fue: "El virus está cada vez más extendido", enunciado en el que virus es igual a desastre de las enseñanzas medias, el cual, en efecto, ya ha llegado a la universidad, pero no ahora, sino hace bastante tiempo, como sé gracias a lo que me cuentan testigos tales como amigos que tengo trabajando allí o mis propios hijos, universitarios ambos. Los dos agentes infecciosos que menciona Argullol son, por desgracia, bien y desde hace tiempo conocidos por los profesores de instituto; quiero hoy reflexionar en torno al segundo, la deletérea acción de los burócratas, quienes, como defensores a ultranza del catecismo logsiano, pueden en buena medida ser considerados al menos coautores de lo otro, lo del bajo nivel del alumnado. Antes de entrar en materia, no obstante, quisiera llamar la atención sobre un detalle, el de que los profesores universitarios miren a la jubilación como un remedio y estén deseando que les llegue, postura que mantienen desde hace ya tiempo buena parte de los profesores de instituto: la mayoría de ellos, en cuanto se acercan al entorno de los cincuenta años, empiezan ya a hacer cálculos con la jubilación. Yo ya estoy en los cincuenta y dos e intento por todos los medios sustraerme a ese juego, porque pienso que desear la jubilación implica necesariamente desear el envejecimiento, que maldita la gana, pero el asunto es que esto no es un hallazgo mío: nadie desea enevejecer; la obsesión por la jubilación en la que he visto caer ya a unos cuantos colegas es consecuencia de su deseo de abandonar la enseñanza a cualquier precio, aun el de las canas, lo que da idea del penoso estado en que ha caído este oficio, ahora también, por lo que se ve, en la universidad.
Pero bueno, los burócratas. Decía en uno de mis últimos artículos que uno de los apoyos que ha tenido la enseñanza logsiana han sido los burócratas, o, para ser más exactos, toda esa constelación de paniaguados compuesta de leguleyos de despacho, inspectores, asesores de no sé qué, miembros de equipos de no sé cuántos, psicólogos, pedagogos, orientadores, formadores de formadores, paquistaníes, sindicalistas, etc. que han representado sin duda la quinta columna que ha sostenido y ayudado a imponer el mensaje logsiano dentro de los insitutos, donde desde el principio fue mayoritariamente rechazado. No quiero decir que todos los miembros de estos colectivos que menciono sean unos beneficiados de la LOGSE y que la defiendan interesadamente, sino que estos son los colectivos donde tales defensores interesados más abundan. Pues bien, estos son los burócratas, los que han sostenido el absurdo entramado legal que ha terminado por desencantar al profesorado, por hacerle desear la jubilación, igual que parece que sucede en la universidad, solo que desde mucho antes. Y, de paso, por suministrar desde los institutos unas cuantas hornadas con altos porcentajes de alumos alarmantemente mal formados y con el interés por la cultura y el conocimiento más bajos de las últimas décadas.
A estos burócratas los llamo pancistas porque ese era el término que, allá por los años sesenta, se daba a los partidarios del régimen franquista que, una vez enganchado un puestecillo, se afanaban en defender el sistema con uñas y dientes, en jalear y aplaudir cualquier disparate que de él procediera, porque era el que les daba de comer y de medrar, de ahí que también se les llamase estómagos agradecidos. Nuestros burócratas de ahora también hacen eso, también son el sostén de un sistema que se cae a pedazos, también son capaces de ir a las juntas de evaluación a defender el aprobadillo regalado, de abrumarte con papeleos absurdos que anteponen a la transmisión del saber, de someterte a presiones y críticas infundadas y arteras si te muestras partidario de la seriedad y el rigor; es decir, el pancismo escolar está dispuesto a sostener todos y cada uno de los pilares del desastre logsiano por muchas evidencias que haya de que es eso, un desastre, tan solo porque es el desastre al que algo tienen que agradecer.
¿Y qué es lo que tienen que agradecer? Habrá que reconocer que el pancista escolar se conforma con poco, tiene una panza frugal. La recompensa más sustancial es la que proyecta hacia puestos que tienen alguna recompensa económica, que tampoco da para grandes alegrías, los sueldos funcionariales son lo que son, pero lo más común es una recompensa en especie ¿Y cuál es la especie? La especie es la huida del aula: la mayoría de los pancistas suelen refugiarse en despachetes, en horarios con menos clases, en grupos reducidos..., lo cual a mi juicio lleva ímplicito el reconocimiento de que eso que defienden algo tiene que no lo hace apetecible: ¿no hay en esto una cierta ruindad?

lunes, 10 de agosto de 2009

¿Joker socialista o campaña integrista?


Que se critique a un personaje y que se haga por medios humorísticos son cosas que entran dentro del juego político democrático. Ahora bien, lo que llama la atención de este cartel es la manera en que a sus autores se les ha ido la mano en dos cosas; primera: ni Obama ni el socialismo se acercan lo más mínimo al extremismo cerril del Joker de El caballero oscuro, aunque ya sé que este aspecto de la campaña debe entenderse como un uso de las hipérbole como recurso; segunda: la transformación de Obama en un socialista feroz con los rasgos del Joker la justifican los autores del cartel con los propósitos presidenciales de reformar el sistema sanitario estadounidense. Teniendo en cuenta que este deja sin cobertura a cuarenta millones de personas y a otras muchas las protege de forma bastante deficiente a cambio de unas cuotas de unos seis mil euros al año, ¿quién se parece más al Joker, el que intenta cambiar este sistema o el que lo defiende? No me extrañaría que la cola para pegar esos cartelitos la hubiese pagado alguna aseguradora.

Nueva casa




Hola, amigos, aquí me tenéis en mi nuevo hogar bloguero, que es el vuestro, empujado por las deficiencias del servicio de iespana. Me gustaba aquel blog por su diseño y las heramientas de configuración, que eran sencillas y muy adaptadas a mis propósitos, pero no se pueden hacer cosas como dejarte seis días desconectado. En fin, empiezo en Blogger e intentaré adaptarme, aunque, al menos de momento, continuaré también con el blog de iespana. ¿Qué os parece la foto de ahí arriba? (¿Veis? Esto es una desventaja: yo hubiera querido ponerla debajo del texto, pero las herramientas de este blog no me lo permiten). Es de la playa de Los Escullos, que está en el parque natural de Cabo de Gata (Almería), un sitio que os recomiendo que visitéis. La playa esta es una auténtica gozada. Lo que se ve al fondo es La Isleta del Moro, que no tiene una playa tan bonita, pero, a cambio, tiene un restaurante que está bastante bien: ojo, no os confundáis, el que está bien es uno que se encuentra nada más entrar en el pueblo en una callecita a la izquierda, porque hay otro junto al puertecillo en el que la única vez que estuve me dieron bastantes motivos para el descontento. Y para finalizar, otra recomendación: entre las entradas de Los Escullos y La Isleta, al otro lado de la carretera, se abre un camino que lleva hacia el hotel El paraíso, un sito precioso donde tienen un menú que no está mal por 15 euros (bebida aparte).