jueves, 30 de agosto de 2018

Aplausos para Arcadi Espada y Troqueliano

   Empezaré con Arcadi Espada. A través de un brillante artículo de Cayetana Álvarez de Toledo titulado Nada más que hacer, me enteré de que, en un encuentro radiofónico entre el señor Espada y Albert Rivera, al reconocer este que no había quitado ningún lazo amarillo, el escritor le hizo ver la incongruencia que existía en ser el líder de la formación que llama a quitar esos lazos y no haber quitado ni uno. Tenía toda la razón Arcadi Espada, sobre todo si se piensa en la gravedad de la guerra en que está inscrita esta rebelión contra los lazos y en que es una acción que el totalitario Torra ha convertido en clandestina y peligrosa, no en vano los que la llevan a cabo ocultan su identidad. Esto ha movido a Rivera a ponerse las pilas y hoy, acompañado de Inés Arrimadas, ha quitado públicamente unos cuantos lazos. ¿Qué se gana con esto? Mucho, porque la guerra de los lazos tiene una fuerte dimensión simbólica y el hecho de que ese símbolo, personalizado en dos políticos con tanta aceptación, haya aparecido hoy en todos los medios escritos y televisivos lo ha sacado de ese medio anonimato de la lucha clandestina y nocturna y lo ha hecho visible para millones de personas de España y el mundo entero que lo desconocían. Se daba por hecho que esto no iba a gustar al independentismo, pero no estaba claro que fuera a desagradar en otros sectores, como el PSC (véase aquí la equidistancia de Jaume Collboni) o la izquierdísima (véase aquí cómo da la noticia eldiario.es). Es bueno que algunos se vayan retratando. ¡Ah!, por cierto: el artículo de la señora Álvarez de Toledo me parece brillante sobre todo por una cosa: califica a Iceta de "gran burro de Troya de la democracia". No puede estar más acertada.
   Por todo esto, ¡UN FUERTE APLAUSO PARA ARCADI ESPADA!
   Vamos ahora con Troqueliano, o, para ser exactos, @troqueliano, personaje del que solo sé dos cosas: que es profesor de francés y que ha sido quien ha pillado a Puigdemont en su enésima canallada: la de manipular en la traducción las palabras del juez Llarena sobre las que ha basado su querella en Bélgica. Esta historia ya es bien conocida: lo que ha hecho el equipo del ¿Honorable? fugado en un maletero ha sido transformar una condicional en una afirmación categórica, para convertir en punibles unas palabras de Llarena, pero esto está mejor explicado en este enlace: traducción falseada. En él puede no solo verse el proceso de manipulación en el vertido de una lengua a otra, sino también el valioso juicio de Troqueliano, quien, como experto en la materia, dictamina que un error así no puede ser involuntario, sino que de hecho es más fácil traducir bien esas palabras que enredarse en la manipulación presentada por el equipo del Hombre del Maletero. El hallazgo de Troqueliano, este sagaz ciudadano anónimo, es importantísimo, por las siguientes razones:
   -Pone de manifiesto que en la vida hay que estar muy atentos. No sé exactamente a quién corresponde esto en el entorno del juez Llarena, pero es evidente que alguien en ese ámbito tenía que haber descubierto esta trampa sin tener que llegar a la afortunada y diligente intervención de Troqueliano: si él no hubiera estado ahí, Pigdemont nos habría dado a los españoles una nueva puñalada impregnada de su odio demencial. Está visto que con los independentistas no se puede bajar la guardia ni un segundo, porque te colocan la manzana agusanada al menor descuido.
    -El intento de echar m_ _ _ _ _ sobre España que representaba esta querella se ha frustrado,  y no solo eso, sino que se ha vuelto contra su firmante: ahora ya hay el mundo más gente que sabe que Pigdemont es un embustero miserable y sus propuestas son un miserable montón de embustes.
    -La cosa puede tener una deriva mayor, porque, si realmente hubiera justicia en el mundo, puesto que esta jugada encaja dentro del delito tipificado de la estafa procesal, al ¿Honorable? debería abrírsele un nuevo frente en los tribunales.
         Por todo esto, ¡UN FUERTE APLAUSO PARA TROQUELIANO!
            Está claro que muchas veces se dan pasos importantes gracias a personas con coraje que se deciden a actuar por su cuenta, riesgo y responsabilidad.

sábado, 25 de agosto de 2018

¿Y por qué feminista?

   Hoy se ha reunido en Quintos de Mora el Gobierno para empezar a diseñar la agenda política de cara al curso que muy pronto se iniciará. Entre las pautas que se han adelantado, destaca un anuncio difundido por el propio Pedro Sánchez en Twitter, esa pista de patinaje de nuestros tiempos en la que tantos batacazos acostumbran a darse los políticos actuales: que el Gobierno trabajará "por un país más justo y solidario, igualitario feminista". No tengo la menor objeción al propósito de vivir en un país más justo, solidario e igualitario, porque la justicia, la igualdad y la solidaridad son aspiraciones humanas cuyo valor positivo es universal, lo que las haría beneficiosas y deseables para comunidades de cualquier época, lugar y circunstancia social, política, económica o cultural, incluso, paradójicamente, para aquellas que no las practicasen o las rechazasen. Sin embargo, el cuarto invitado a esta frase, el adjetivo "feminista", desentona por completo en la serie, ya que carece de la universalidad de los otros tres, pues el feminismo es una corriente ideológica, una opción filosófico-política particular con la que se puede estar de acuerdo o en desacuerdo, y no solo eso, sino que -ni la propia Carmen Calvo me lo podría discutir- junto a propuestas, concreciones y actuaciones muy loables, ha tenido en su historia otras muy desafortunadas.
   Así pues, debería hilar más fino Pedro Sánchez, porque desde su cargo está muy bien que intente reforzar en el país valores generales como la justicia, la solidaridad y la igualdad, pero puede ser un error el querer imponernos a todos opciones particulares, como es el caso del feminismo.
   Por muchas virtudes que tenga el feminismo o le quieran atribuir sus entusiastas -entre los que parece contarse nuestro presidente-, su inequívoco carácter partidario lo invalida automáticamente para una propuesta de carácter integrador, como deben ser las de los gobiernos democráticos. Conocidas las personales inclinaciones del ya expresidente Mariano Rajoy, ¿qué hubiéramos pensado si un día se hubiera despachado con un tuit anunciando que iba a trabajar "por un país más justo, solidario, igualitario y madridista"? No lo habríamos entendido muy bien, a pesar del excelso palmarés del Real Madrid. Pero, ya en serio: donde acabo de poner madridista y Sánchez ha puesto feminista, pongan ustedes, por ejemplo, derechista, progresista, comunista, socialista, papista, abortista, antiabortista, animalista, taurino, cristiano, musulmán, ateo, budista, vegano, puritano, nihilista, neoliberal, ácrata o creacionista. ¿Lo han visto, verdad? Se puede ir tranquilamente por el mundo -o, al menos, por los países más tolerantes- siendo cualquiera de esas cosas y, de hecho, muchas de ellas tienen millones de adeptos, pero serían inaceptables colocadas donde les he pedido. Exactamente lo mismo pasa con feminista. Insisto en que Pedro Sánchez debería medir bien sus declaraciones y, mejor todavía, sus  proyectos.  

jueves, 16 de agosto de 2018

El penúltimo hachazo del Torra al Estado autonómico

  Leo en "El País" un artículo que cuenta que el Torra ha recolocado en nuevos chollos a 90 de los personajes que fueron desalojados de sus puestos cuando se aplicó el artículo 155 en Cataluña. La escalada de provocación del actual caudillo del nazionalismo catalán no solo no cede, sino que se incrementa con un acto tan burdo como conceder sueldos sacados del erario público español a personas implicadas en un golpe de Estado contra la democracia española. Con ser esto ya lo más grave, no perdáis de vista la letra pequeña de la operación, que la hace aún más bochornosa, os dejo aquí algunas pinceladas: Luis Puig y Merichell Serret, exconsejeros hoy fugados en Bélgica, han sido premiados con cargos remunerados con sueldos de más de 80.000 euros anuales (la señora Serret, además, será la delegada del Gobierno catalán ante la UE, cargo que, si ya era de por sí poco sostenible, pasa a ser esperpéntico al ser ocupado por una golpista); un tal Alexis Serra, se va embolsar 73.000 euracos anuales por hacer de Coordinador para el Impulso de la Reforma Horaria; excepto el pobrecito infeliz de Aleix Clarió, que cobrará solo 54.019 euros por hacer de asesor en comunicación digital, todos los demás agraciados por esta entrada a saco en los presupuestos para colocar a esbirros golpistas cobrarán más de 60.000 euros, pero la mayoría percibirán entre los 75.000 y los 85.000. ¡Ah!, y esto es solo el principio, porque, en cuanto el Torra se permita el inaudito desplante que ya tiene proyectado de reabrir el Diplocat, la cosa irá a mucho más.  Si queréis ver hasta donde llega por el momento, os sugiero que leáis el artículo completo, que me suscita las siguientes reflexiones:
    -Que, si este fuera un país sensato, ya se estaría preparando un nuevo 155, pero auténtico, es decir, muchísimo más contundente que el anterior, porque no es admisible que estemos pagando puestazos a golpistas para que sigan conspirando. Ya me imagino que Sánchez & Calvo estarán en ello.
     -Que al Torra, lo mismo que se está haciendo ya con el Torrent, se le debería empezar a abrir el camino hacia Estremera cuanto antes.
       -Que el Estado de las Autonomías no va a salir vivo de esta. Hace ya seis años, cuando, ingenuo de mí, creía que este país podía regenerarse, escribí un artículo con profusión de datos sobre la vergüenza de los sueldos de los cargos autonómicos y municipales, mientras que hace solo unos meses hice un breve repaso a la espeluznante hoja de abusos y delitos de los presidentes autonómicos. Solo con lo que se dice en esos artículos, habría suficiente para haber desmantelado hace tiempo el chiringuito autonómico, pero, lejos de hacerlo, la cosa sigue empeorando: el presidente del Gobierno de la nación gana hoy 80.953 euros, y un ministro, 71.424, compárese con las cifras que se están manejando en esta noticia o con los 147.000 euros anuales que le estamos dando al Torra por sembrar el odio en España y pretender romperla. Y esto, para mayor escarnio, en un contexto donde el golpismo separatista se permite seguir abiertamente con sus planes, agredir a los que no comulgan con sus burradas o, como vemos hoy, compensar a sus huestes con el dinero del país que pretenden romper: ¿hay marco de convivencia mínimamente decoroso que aguante esta locura? Y eso, sin contar con lo que pueda pasar mañana. El Estado de la Autonomías, tal y como está concebido hoy, lleva camino de traernos la ruina, la ruptura, la contienda o la unión y superación de todo ello.

viernes, 3 de agosto de 2018

Síntomas inquietantes

   Que este no es el mejor de los mundos posibles ya nos lo descubrió hace muchísimo Voltaire en su novela Cándido, de manera que nunca tendremos que extrañarnos de que haya conflictos, injusticias, abusos, delitos y graves desacatos, pero últimamente se vienen produciendo en este país que algunos nos hemos decidido a volver a llamar España una serie de desmanes que alarman porque sus autores parecen estar convencidísimos de que están en su pleno derecho de cometerlos, en general, por una legitimidad supralegal que los justifica a ellos por ser quienes son  o por pertenecer a algún colectivo tan agraviado que lo faculta para todo tipo de tropelías. Os dejo aquí una relación de los más notorios que he detectado:   
1.- El prusés. La madre de todos los motines de la España de hoy. Como, según los segregacionistas, Cataluña tiene derecho a independizarse por el centón de insensateces que arguyen, ya que no parece que el resto de España lo vea igual, ellos se creen legitimados para el torrente de abusos nacionalistas y totalitarios que está cometiendo. Golpe fascista promovido desde las instituciones autonómicas, pagado con dinero público y elevado a mayúscula amenaza para la democracia. Poco más hace falta decir.
2.- Alsasua. Una panda de borrachos de fascismo y bebidas espiritosas agrede a cuatro personas porque las considera indignas de estar en "su" país. Violencia y segregacionismo defendido por sectores "progresistas" tales como el gobierno navarro o cierta prensa revolucionaria.
3.- Taxistas. ¿Qué usted pone un negocio que le hace la competencia a mi monopolio? No se preocupe, que ya me encargaré yo de cargármelo a patadas, agresiones, amenazas y paralización de las calles, con el apoyo de Podemos  la comprensión del Gobierno.
4.- Entrada a lo bestia en Melilla. Me refiero a la del pasado 26 de julio, una de las más violentas, sobre todo, en su agresividad contra las fuerzas de orden público españolas. 
-5.- Guecho. ¿Qué los nenes quieren más juerga a las tantas de la noche aunque se haya acabado la fiesta? ¿Cómo se atreve la policía a quitarles los aparatos de música? ¡A por elloooos, oéééééééé, a por ellooooos, oéééééééé!
-6.- Manteros agreden a mozos de Escuadra. Esto tampoco es nuevo. ¡A ver si se enteran esos pesados de guardias de que los manteros TIENEN DERECHO a la venta ilegal!
-7.- Mantero hiere de gravedad a un turista. Pues igual. ¿Quién se ha creído esa tía que es para pasar con el carrito entre los puestos? ¿Quién se ha creído el yanqui ese que es para defenderla? ¡Toma zurriagazo, para que te enteres!
-8.- Ataques a los cuerpos de seguridad en La Línea de la Concepción. Tampoco es nuevo, solo es lo más grave de este comportamiento porque ya es cada vez más frecuente, más violento y con más implicados. ¡A ver si les dejan a los pobres traficar en paz, joder!
    ¿Por qué cada vez quienes se saltan las leyes o actúan con violencia parecen ser más, estar más convencidos, respetar menos a los representantes de la ley y engallarse con mayor impudor en conductas insostenibles? Las razones sin duda son muchas, pero en todos estos casos observo el denominador común de una repugnante perversión de los valores. Esto es algo que se está produciendo con una deletérea facilidad en el momento actual, y suele hacerse desde sectores políticos o informativos que, exhibiendo un exceso de demagogia y frivolidad y una notable carencia de principios, no vacilan en defender lo indefendible cuando por cualquier razón les conviene. Ejemplos los hay a montones: Juana Rivas puede cometer la enormidad de no entregar a sus hijos porque es mujer; los independentistas pueden portarse como nazis porque Cataluña ¡debería ser independiente!, los energúmenos de Alsasua tendrían que haber sido absueltos porque, total, solo eran unos simpáticos muchachos un poco independentistas que zurraron a unos perros de la Guardia Civil y a las... de sus novias. Consecuencia: si lo de esos vale, lo mío también, dirán otros. Hace unos días, vi en la televisión una noticia que hablaba de dos sesentañeros que se estaban dedicando a reventar oficinas. El medio que informaba sobre el hecho terminó la noticia diciendo que, claro, como los pobres tenían pensiones muy bajas, se habían visto obligados a robar. ¡Habían robado en más de treinta sitios! Con unos medios de comunicación que reproducen de manera tan estúpida el manoseado discurso exculpatorio del progresismo tontuzo, no hay manera.