jueves, 19 de octubre de 2017

El camino más fácil

   Como en los viejos dramas, no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague. El plazo ya se ha cumplido: pasaron ya las famosas 10:00 de la mañana del jueves 19 de octubre de 2017 y, fiel a su estilo, Carles Puigdemont, en lugar de responder con la claridad nada esperable en un sujeto que ha dado sobradas muestras de inconsistencia personal, de estupidez y de fanatismo, ha intentado una vez más reírse de España entera con una serie de dislates. Así pues, ha llegado el momento de que se pague la deuda.
   A eso de las 10:45, después de que el ministro portavoz anunciase que el Gobierno seguía adelante con la aplicación del 155, oigo a un tal Carles Campuzano, del PDeCAT y muy a la altura de semejante organización, proferir una serie de amenazas contra España por negarse a aceptar eso que los independentistas están llamando oferta de diálogo de Puigdemont y que no es más que un sucio chantaje burdamente maquillado. 
   Parece claro, ante tales muestras de fanatismo, que la mejor solución sería el camino más fácil: coger a ese golpista que preside la Generalitat y mandarlo cuanto antes a Soto del Real a hacer compañía a ese otro par de incendiarios conocidos como los Jordis. Cuanto antes se le encierre, antes dejará de conducirnos a todos a la ruina. De hecho, es lo que debió hacerse hace ya tres años, pero con Artur Mas. Y no habríamos llegado hasta aquí. Y, naturalmente, detrás de él tendrán que ir sus cómplices más señalados.
   Sé que esto asusta y que va a ser complicado que el Gobierno se atreva a hacerlo, y más, si se tiene en cuenta que está obligado a pactar nada menos que con Pedro Sánchez, pero me temo que, aunque quiera demorarlo, no va a tener más remedio que hacerlo en algún momento.
           Malos tiempos nos han llegado.

lunes, 16 de octubre de 2017

¡Pero si Trapero es un "mandao"!

   Leo la noticia de que la  Fiscalía ha pedido prisión incondicional para José Luis Trapero, mayor de los Mozos de Escuadra, en la causa que se le sigue por sedición a raíz de la espectacular pasividad e incluso colaboración de los Mozos en toda esta conspiración para segregar Cataluña. Lo encuentro muy lógico, dado que el señor Trapero -a quien para esta citación de hoy se le advirtió que no fuera de uniforme, una forma de señalarle que se acabó el guiñol- parece haberse tomado sus obligaciones de defensa de la legalidad demasiado a la ligera, con lo que demuestra que ha sido una víctima más del espejismo en que han caído todos los artífices del prusés, sus secuaces y sus comparsas: el de tomarse como un festivo cachondeo lo que en realidad era algo tan grave como una rebelión separatista. Vuelvo a utilizar la palabra guiñol: uno de los pecados más graves que han cometido los nacionalistas ha sido el de la soberbia: durante años, han estado siguiendo una estrategia saturada de trampas, engaños, simulaciones y tergiversaciones con las que imaginaban que eran unos chicos listísimos que estaban burlándose de la legalidad, del estado de derecho, del Gobierno y de esos millones de españoles que no pensaban como ellos y que eran tan cretinos que no se daban cuenta. Parecían decirse: "¡Qué imbéciles son!  ¡Nos estamos riendo de ellos, estamos instrumentalizando sus leyes y sus principios para pisotearlos y no se dan ni cuenta!"
    Quien no me crea, que repase las risillas, los desprecios y las jocosas ocurrencias al hacer declaraciones de sujetos como Homs, Turull o Bosch, o el cínico aplomo de Neus Munté para presentar lo negro como si fuera blanco o viceversa, o todo el rosario de extralimitaciones sustentadas en argumentos insostenibles llevados a cabo por Mas, Junts pel Sí o Puigdemont. Es innegable: el referéndum de 2014, las leyes (?) dictadas por el Parlamento catalán en septiembre de 2017, el referéndum de 2017 y todas aquellas bobadas de las urnas y las papeletas, la inmensa manipulación informativa sobre la actuación policial del 1 de octubre, la declaración/suspensión de la independencia, la absurda respuesta que el supuesto presidente Puigdemont ha dado hoy a un gravísimo ultimátum...: tremendos actos cuyos artífices han estado llevando a cabo con estúpida ligereza, persuadidos de que los conducían como habilísimas estratagemas con las que iban a ganar y a eludir sus responsabilidades. Y me temo que las triquiñuelas de Trapero -su ambigüedad, eso de presentarse en el juzgado vestido de uniforme- formaba parte de este decorado.
    Pero parece ser que el guiñol se ha acabado. Que ni ellos eran tan listos ni los demás éramos tan tontos. Que se está empezando a pasar lista para rendir cuentas. Que ya va en serio.
    En este contexto, a la vista de que a Trapero se le está calificando de mando superior de los Mozos, creo que habría que hacer una precisión: operativamente, Trapero es un mando, de acuerdo, pero, políticamente -y lo más gordo de lo que aquí se cuece es político- es un "mandao": por encima de él está el agresivo y desaparecido Pere Soler, ese al que le damos pena los españoles, y más por encima aún, el consejero Forn, que tampoco se ha distinguido por su moderación: ¿qué hay de estos dos altos cargos? Si a Trapero se le acusa de sedición, ¿qué va a pasar con ellos? Porque supongo que a estas alturas nadie pretenderá que creamos que Trapero iba por libre y que estos dos superiores suyos no le transmitían ningún mandato. Y ya que hablamos del consejero, ¿qué hay del Gobierno catalán? ¿No tiene nada que ver en esa sedición de la que se acusa a Trapero? ¡Este Trapero, la que ha montado él solito! A ver si va a ser porque rima con Tejero. ¿Y del señor Puigdemont, que ha conducido toda la política que ha desembocado en el 1 - O y declaró la independencia de Cataluña, si bien la suspendió medio minuto después? ¿Y de Artur Mas, que puso en marcha la conspiración y convocó el referéndum de 2014? ¿Y de la señora Forcadell, que ha pasado como el caballo de Atila por encima de todas las normas y garantías parlamentarias? ¿Y de los parlamentarios que han votado leyes, referendos e independencias que sabían que vulneraban la legalidad?  
    ¿Qué hay de todos estos? ¿Es que tienen menos responsabilidad que Trapero? ¿Los llamará también un juez? Tendría gracia que los que están en un grado mayor de jerarquía o los que han violado las leyes de manera flagrante fuesen a salir mejor parados que el "mandao", a no ser, repito, que todo esto haya sido tan solo una conspiración de los Mozos, lo cual no parece ser el caso.
     Se acabó la feria: esto no era un guiñol, así que ahora... A la vista de todo esto, se me ocurre, además, una cosa: cuando las aguas vuelvan a su cauce y se aborde esa reforma constitucional por la que tanto suspiran el PSOE y su líder, ¿en qué va a consistir? ¿En buscar el encaje de Cataluña? Sinceramente, creo que eso sería como si, después del golpe de Tejero, se hubiese emprendido una reforma constitucional para buscar el encaje de los pronunciamientos militares.     

miércoles, 11 de octubre de 2017

El país del esperpento

   Que no es otro que España, ya que esa técnica literaria fue creación de  Valle-Inclán. Como sabéis, consiste en una deformación grotesca de la realidad, pero, como ya advirtió el propio Valle, con el paradójico fin de reflejar la realidad tal y como es cuando uno se encuentra en una realidad absurda hasta la náusea. Y esa era la situación en que se encontraba el genial escritor gallego cuando, hacia 1920, inventó el esperpento: ante una España tan ridículamente absurda que solo podía retratarse  con realismo mediante la deformación grotesca. Parece que, un siglo después, nos vamos acercando. 
    La declaración/suspensión de la independencia de Cataluña que presenciamos ayer es el último capítulo del esperpento español. De camino, hago esta observación: el primer Estat Catalá duró once horas; el segundo no ha llegado al medio minuto: ¿no bastaría esto para hacer recapacitar a cualquier persona sensata? Nuevamente Puigdemont nos ha hecho hacer el ridículo internacional: ¿qué estarán pensando a estas alturas sobre España los ciudadanos inteligentes de otros países? Les tendrá que parecer de chiste un país con gobernantes que declaran una independencia y acto seguido la suspenden, un país donde los poderes locales se constituyen en contrapoder estatal, un país donde el Gobierno central no fulmina de inmediato a sujetos que, como Mas en 2014 y Puigdemont en 2017, pretenden romper su integridad, un país donde se puede estar ¡diez días! con dos poderes contrapuestos mandando en una de sus regiones, un país donde se alza una conspiración golpista y no solo no se frena con contundencia, sino que hay partidos supuestamente constitucionales (PSOE, Podemos, PNV) que consideran al líder del golpismo un interlocutor válido para una negociación.
      Sin duda, el prestigio de España está hoy por los suelos, debemos de parecer un país esperpéntico en el que cualquier aventurero puede burlarse de las leyes y de los ciudadanos de bien. Un país con un sistema legal incapaz de autodefenderlo.
    Y eso no es nada: ¿qué pensarían en el mundo si conocieran la larga historia de abusos permitidos que han conducido durante más de 30 años a que el independentismo catalán haya llegado hasta donde está hoy? 
     La palabra esperpento se quedaría corta.
     Puigdemont, la CUP, la ANC y demás golpistas se han estado riendo de España durante mucho tiempo y la declaración/suspensión de ayer fue la última burla. Pero cualquiera puede entender que sus chistes tendrían muy poca gracia si no les hiciesen pagar, sobre todo, para los propios catalanes.
     Hoy, Rajoy ha puesto en marcha el 155 y Sánchez ha dicho que le ha arrancado el compromiso de reformar la Constitución; ya pueden tener mucho cuidado con lo que hacen, porque la credibilidad del sistema está bajo cero y me temo que no seríamos pocos los que no llevaríamos bien que se convirtieran en cómplices del cachondeo independentista. Esperpentos, los justos.

domingo, 8 de octubre de 2017

No es la economía, estúpido

Vista de los participantes en la manifestación.
    ¿Habrán visto esto en el palacio de la Generalidad? Puesto que lo han sacado en TV3, no me cabe la menor duda de que sí, por lo que el ilustre inquilino de aquella casa y sus aliados, aun con toda su cerrilidad a cuestas, por fuerza tienen que tener muy clara una cosa: han perdido.
     La verdad es que evidencias tenían ya en cantidad y contundentes, y en los últimos días se ha hablado mucho de una: la hemorragia de bancos y empresas que se está produciendo en Cataluña por temor a una hipotética independencia, a lo que se está dando una gran importancia. No voy a negar que la tenga, pero a mí me parece que hay cosas que están por delante: Cataluña no puede independizarse porque política, geográfica, histórica, estratégica y socialmente es parte de España; porque lo de la pertenencia social es clarísimo y delicadísmo, como se ha visto hoy: independizar Cataluña sería romperla, como está siendo un malvado empeño en romperla todo el plan indepedentista de los últimos años; porque culturalmente es muy española, como es muy catalana y como es muy universal, tal y como ha señalado hoy muy bien Vargas Llosa, y esas facetas catalana, española y universal no solo no son incompatibles, sino que son inseparables y la engrandecen, cosa que también ha dejado claro el sensacional escritor peruano (que me juego el cuello a que no le hace ascos a sentirse también un poquito español y catalán). Ante esto, la economía es un tanto secundaria, por lo que ha estado muy fino José Borrell cuando les ha dirigido a las empresas que ahora se van esta pregunta: "¿No lo podíais haber dicho antes?". Impecable: de hecho, la reptiliana conducta de la economía en este golpe de Estado de 2017 a mí me recuerda a la de aquellos generales que en el anterior, el del 23 de febrero de 1981, estuvieron desaparecidos durante las horas comprometidas y solo se manifestaron cuando vieron que la intentona había fracasado. ¡Qué mal quedaron, exactamente igual de mal que ha quedado ahora el siempre miserable mundo del dinero!
    Pues eso: no es la economía, estúpido, es la vida de las personas: ¿hasta cuándo vais a seguir jodiéndola tú y los tuyos? 

viernes, 6 de octubre de 2017

Manifestación contra la declaración de independencia

   Aunque sería raro que no lo supierais, os informo de que, para el próximo domingo 8 de octubre, Sociedad Civil Catalana, la agrupación cívica que más resueltamente se ha pronunciado en Cataluña contra los planes del independentismo, ha convocado una manifestación contra la declaración de independencia y en favor de cosas como como la democracia, la convivencia o el pluralismo. Será a las 12:00 en la plaza de Urquinaona de Barcelona. Más información, aquí:

              Todo el apoyo para esta organización, modelo de civismo, coraje y sensatez.

jueves, 5 de octubre de 2017

Aún podría dimitir

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   El personaje que sucedió a Artur Mas en la presidencia de la Generalidad y que ostenta la difícil hazaña de haberle superado en ineptitud, chifladura y, quizás, falta de principios protagonizó ayer una esperpéntica escenificación del parto de la montaña. Iba a desvelar el día en que anunciaría al mundo la independencia de Cataluña desde el balcón de la plaza de Sant Jaume, pero, fiel a su trayectoria de recurrir al engaño, al victimismo y a la finta cínica, ha pronunciado un discursete llorón en que se ha dedicado a culpar al rey (como si fuese Felipe VI el que llevase a sus espaldas una pila de desprecios a las leyes) y a hablar de mediaciones y diálogos. Causa estupor esta frase: "Gent que esperava de vostè un altre to i una apel-lació al diàleg i a la concòrdia". ¿Se atreve a hablar de concordia la cabeza visible del movimiento que ha convertido Cataluña en una revuelta permanente y ha pisoteado cien leyes que debía obedecer? ¿Es Puigdemont tan estúpido y tan cínico de dirigirle esas palabras a un jefe de Estado al que el independentismo que él lidera lleva años ultrajando con pitadas y encerronas como la de la manifestación del pasado agosto?
   Algunos tramos del discurso dan la impresión de que a este prusés y a su líder les ha fallado el cálculo: esperaban con sus mentiras y amenazas, más el concurso del coro de  tontos útiles, crear un clima que obligase al Estado a ponerse de rodillas y negociar, pero no les ha salido. Y ahora se dan cuenta de que la han liao parda y se han metido ellos y nos han metido a todos en una situación muy delicada, porque han llegado ya al callejón sin salida de tener que declarar la independencia en virtud de su referéndum grotesco e insostenible. A una elección muy cruda. ¿Por qué no ha anunciado hoy Puigdemont la fecha? Me temo que porque se ha visto ante el abismo y se ha dicho: "Y ahora, ¿qué?" Y ha pensado en la aventura demencial, en el golpe de Estado impresentable que han puesto en marcha y, ante el último paso, se ha preguntado: "¿Qué vendrá después?" Y no se ha atrevido a darlo, lo que quizás represente que no es tan memo y tan fanático como ha demostrado ser hasta ahora, pero digo solo "quizás", porque este personaje no anima al optimismo.
   Naturalmente, ya sabe muy bien que ha perdido, el problema es que parece que está dispuesto a morir matando y además tiene detrás a muchos a los que ya no les puede fallar, pero debería recapacitar, porque el daño que ha hecho hasta ahora puede ser cosa de risa comparado con los que aún pueden venir. No obstante, tampoco es él el único culpable, aunque sea el máximo responsable: ¿qué me decís de esos ultramontanos de la CUP, de esos fanáticos de la ANC con la Forcadell a la cabeza, de esa víbora apellidada Jonqueras, de ese genio de Tardá, de ese envase de rencor reconcentrado de Rufián? ¿A qué lugar se puede ir con esta tropa sino al desastre? 
   Y luego están los del diálogo y la mediación: Iglesias, Podemos, el PNV, la Coláu, esa perla importada llamada Albano Dante Fachín, ETA, la ultraderecha europea...: ¿puede alguien creer que uno solo de estos esconde una buena intención para nada? Y está también La Sexta, cómo no: ayer, a las 20:55, vi a un comentarista de esa cadena referirse a Felipe VI y Puigdemont como dos jefes de Estado frente a frente, lo juro: ¿qué diablos pasa con La Sexta? Será cosa de Roures, supongo. ¡Ah!, se me olvidaba el PSOE, que aún parece obstinarse en lo del diálogo: ¿cómo han podido, aún hasta ayer, Iceta y Sánchez pretender que Rajoy negociase con Puigdemont? ¿Tanto han tardado en entender que este señor lleva ya mucho tiempo deslegitimado? ¡Vaya linces! Otra escuadra hacia la muerte: con compañías como estas, ¿qué otra cosa podía hacer el president, sino estrellarse?  El problema radica en su empeño en que los demás nos estrellemos con él. 
    Antes de suicidarse y arrastrarnos a los demás, le quedaría otra salida: dimitir. Eso seguro que le ahorraría unos cuantos años de cárcel. 
    Mañana será otro día, a ver qué pasa. 

miércoles, 4 de octubre de 2017

O con el golpe o con la Constitución: se acabó el postureo

   Cinco minutos de mensaje del jefe del Estado han sido suficientes para dejar las cosas muy claras: como no podía ser de otra forma, las instituciones estatales van a situarse del lado de la ley, y no hará falta que os recuerde que la ley en esta España democrática -la que representa indiscutiblemente, como han señalado muchas voces dignas de crédito, la mejor época de nuestra historia- emana de la Constitución. La Constitución establece un marco legal que de ninguna manera permitía los atropellos antidemocráticos que el nacionalismo catalán lleva cometiendo durante décadas y que han culminado con la verdadera orgia totalitaria de los últimos meses.
   Se acabaron, pues, los penosos miramientos que durante demasiado tiempo se han tenido con el fascismo nacionalista, miramientos que han resultado tan dañinos como muchos veníamos señalando desde hace años. A lo que ahora se hace frente es a un golpe de Estado, y hay que ser consecuentes; tantos años de cataplasmas y titubeos han llevado a demasiados a una especie de síndrome de Estocolmo, solo de este modo me explico que muchas mentes lúcidas se hayan dejado contagiar por los hipócritas lloriqueos de los golpistas ante la actuación policial del pasado día uno, que fue incluso tímida, si se tiene en cuenta que esos festivos votantes querían nada menos que romper el país. ¿Violencia policial? Que le pregunten a Ester Quintana por la violencia policial y la moderación de los mozos de escuadra. Tan estúpidos como para dejarnos embaucar por los plañidos de los responsables de aquella carga de 2012 en que la dejaron sin un ojo no podemos ser.
   Las reacciones ante el discurso de Felipe VI han sido las esperables: están muy claras las que eran a favor, por lo que solo daré algunas pinceladas acerca de otras.
   En primer lugar, hablaré del PNV, partido cuya hipocresía es un eficacísimo emético. El verdadero problema de la España democrática ha sido y es el nacionalismo, no las fábulas que puedan tener en la cabeza los señores Ortuzar y Urkullu, a quienes les recomiendo que lean "Patria": lleva 40 años produciendo zozobra, es insaciable e insolidario, ha producido dolor, división y fractura social, es probadamente totalitario y segregacionista, está hoy en día detrás de un golpe de Estado y, por último, la organización nacionalista ETA, esa que tanta comprensión suscita en el PNV, es responsable de más de 800 muertes. Que el PNV esté contrariado con lo que ha dicho Felipe VI es una razón más para ponerse del lado del rey. El nacionalismo lleva la marca de Caín.
   En lo que dicen Pablo Iglesias y Podemos no hará falta que me detenga mucho: detrás de esas bobadas altisonantes que podéis leer en "La Vanguardia" (que, curiosamente, las resalta mucho), no se esconde más que lo de siempre en este partido: el intento de desestabilizar el país, propósito para el cual no tiene inconvenientes en apoyar al golpismo o a la aberración que haga falta. Podemos huele a podrido desde hace ya mucho.
   Y mucho también me preocupa el PSOE: que Pedro Sánchez eche en falta en el discurso del rey las menciones al diálogo representa que o este señor no se entera o es un arribista carente del menor escrúpulo, porque ese diálogo hoy en día habría que mantenerlo con el golpista Puigdemont y su partida: ¿es eso lo que quiere el aspirante a gobernar España llamado Pedro Sánchez? Pues espero que jamás pase de aspirante; por suerte para su partido, Susana Díaz ha tenido más sensatez y mejor visión del grave momento en que nos hallamos y se ha puesto del lado de la legalidad sin ambigüedades.
    Ese momento es el de la amenaza de un golpe de Estado y fractura del país, cosas gravísimas. Voy a decir por primera vez en público algo que hasta ahora solo he dicho en privado, con el resultado de que me decían que deliraba: esto puede acabar en guerra civil. De hecho, la retórica de los nacionalistas es claramente guerracivilista desde hace mucho tiempo: el guachimán ya lo señaló hace cinco años, no me explico cómo nunca se le ha dado importancia a este detalle.
    Lo dicho: ya no es momento de postureos.