Contra la corrupción y la crisis, cambios profundos

Debido a que mi artículo titulado "Contra la corrupción y la crisis, cambios profundos" no aparece ya en el portal del Aula Europea de Humanidades, lo he ubicado en este mismo blog. Aquí tenéis el nuevo enlace:
http://papabloblog.blogspot.com.es/2013/04/contra-la-corrupcion-y-la-crisis.html

miércoles, 23 de abril de 2014

La retórica parda de CCOO y ANPE

   Ha saltado hoy a los medios de comunicación la noticia de que la comunidad de Madrid pretende abrir la puerta a que titulados de otras carreras puedan ejercer como maestros, es decir, profesores de primaria. Demostrando su opotunismo, su corporativismo, su hipocresía, su cinismo, su falta de consideración hacia los demás, su condición de maquinarias burocráticas desligadas de la realidad educativa y su gran capacidad para sumergirse en todos los charcos, CCOO y ANPE se han descolgado condenando esta medida con los "argumentos" siguientes:  
   1.- Permitir que los licenciados ejerzan en primaria representa una vuelta al pasado. Lo cual no tiene por qué ser malo en sí mismo. Por ejemplo, en su día, recuperar la democracia en España fue una vuelta al pasado, y nadie dudaría de que fue bueno. Ahora que se la están cargando, volvemos a apreciarla en todo lo que vale. En el caso este de los licenciados y el ejercicio profesional en primaria, a lo mejor representaría una vuelta a la sensatez y a la justicia, como vamos a ver.
   2.- Que el sistema de permitir ser maestros a los licenciados se suprimió  en aras de la mejora de la enseñanza. Esto es una MENTIRA radical: se suprimió cediendo a viejísimas presiones corporativas e interesadas de los titulados en Magisterio (título de grado medio), los cuales veían en los licenciados (titulados de grado superior) a unos incómodos competidores que, a menudo, les superaban en las oposiciones, oposiciones que, atención al dato, se organizaban teniendo en cuenta los programas de las escuelas de Magisterio, lo que teóricamente era ventajoso para sus alumnos. Este asunto lo conozco muy bien, ya que yo empecé en la enseñanza, precisamente, como licenciado que sacó unas oposiciones a EGB y puedo decir con absouta rotundidad ciertas cosas: primera: que quien supera las pruebas es quien merece la plaza, sea licenciado o maestro. Segunda: que es de toda lógica y sucede en todos los escalones de la Administración que los títulos superiores te sirvan para presentarte a puestos análogos de categoría inferior,  o sea, que lo anormal es el blindaje corporativista de ahora. Tercera: que en los nueve años que estuve en EGB, pude constatar que, en medio de una mayoría de profesores que no miraban títulos ni títulas, había un puñado de resentidos que siempre se quejaban de que los licenciados les robaban plazas (como si fueran suyas); me temo que estos son los que han conseguido, por fin, el actual blindaje. Cuarta: que el hecho de ser licenciado no me produjo ninguna situación de desventaja; eso de que para ser un buen profesor hay que leer un montón de pedagogía es MENTIRA: un  buen profesor nace de otra serie de factores, entre los que pesa bastante el saber mucho de la materia que va a enseñar, aunque no haya leído a Piaget. Quinta: que eso de que sacar a los licenciados de la primaria pueda repercutir en la mejora de la enseñanza es una de las gilipolleces más gordas y más perversas que he oído, al alcance solo de nuestros sindicatos.
   3.- Que con impedir que los licenciados fueran maestros se dio mayor relevancia a la profesión. Hace falta ser cínico para decir esto: ¿desde cuándo expulsar a la excelencia que representan los estudios superiores puede servir para dar relevancia a nada? ¿Qué relevancia tienen hoy un profesor de primaria o de secundaria? ¿Cómo pueden los sindicatos que llevan años permitiendo con su silencio cómplice que se hunda la profesión docente atreverse siquiera a mencionar este asunto de la relevancia de la profesión?
   4.- Que para ser maestro es fundamental el compromiso con la profesión. ¿Debemos con esto entender que CCOO y ANPE suponen que un licenciado no es capaz de comprometerse con la profesión docente? Bonita manera de insultar a los licenciados en general y a los que ejercen la docencia en particular. No hay duda de que la zafiedad se ha adueñado de los grandes sindicatos de la enseñanza.
   5.- Que en la etapa de primaria son fundamentales la didáctica, las metodologías y las pedagogías. Y en la de secundaria, y en la de FP, y en la universitaria...: en todas, ¿no lo saben los señores de los sindicatos CCOO y ANPE? ¿Es que ya son tan sindicalistas que desconocen su oficio? Por otra parte, que no nos crean tan ingenuos: eso de que la didáctica y las metodologías y las pedagogías se aprenden solo en las escuelas de Magisterio es otra MENTIRA; en las escuelas de Magisterio lo que pasa es que se han hecho los amos los pedagogos y cada vez sus programas están más hinchados de vacua palabrería pedagógica, que, a la postre, cuando te metes en un aula, sirve para bien poquito, lo he visto con mis propios ojos en nueve años de ejercicio en EGB y veintidós en secundaria. Eso sí, para que vivan como reyes los popes de la pedagogía, viene que ni pintada.
   En suma, aplaudo la medida de la comunidad de Madrid, esa "vuelta al pasado" que va a permitir que personas capacitadas para ejercer en primaria con sus títulos de licenciados -cosa de la que somos prueba miles de profesores en activo- recuperen la posibilidad de hacerlo, la cual se les había arrebatado gracias a los enjuagues de estos sindicatos que defienden impresentables privilegios corporativistas, pero que, como pudimos ver en el conflicto de 2011, no están capacitados para liderar estrategias que defiendan los intereses del profesorado. Los derechos de los profesores están hoy tan bajos como no los he visto en mis treinta y un años de profesión, gracias a la inoperancia de estos sindicatos inanes que padecemos: por lo menos, que no nos castiguen con demagogia corporativista.

lunes, 14 de abril de 2014

Praxis educativa. 14: ¿quién escribió el "Quijote"?

   Como la Semana Santa es tiempo de pasión y sufrimiento, la he empezado corrigiendo exámenes. Uno de ellos era de comentario de texto e iba dirigido a alumnos de 3º de ESO. Entre otras cosas, figuraba la siguiente pregunta: 
   Este texto pertenece al Quijote. Di el nombre y los dos apellidos del autor de esa novela.
   El texto de la pregunta y del examen era uno con el que se había trabajado en clase. También habían sido dadas unos días atrás, leídas y explicadas unas fichas en las que figuraba el dato pedido. El examen lo hicieron 43 alumnos, de entre 14 y 15 años. Las respuestas a esta pregunta se disitribuyeron así:
Respuesta Nº de alumnos
Miguel de Cervantes Saavedra 9
Miguel de Cervantes 22
Cervantes Saavedra 1
Cervantes 1
En blanco 5
Fernando de Rojas 3
Fernando 1
Quevedo 1
   Para empezar por algo bueno, diré que destaca el hecho de que 33 de los 43 alumnos (un 76'76%) sabían que la obra cumbre de nuestra literatura la escribió un tal Cervantes, y la mayoría, con nombre y algún apellido. Este resultado positivo se enturbia bastante cuando nos fijamos en los que dieron la respuesta correcta, ya que estos se reducen drásticamente, pues se quedan en 9, es decir, un pobre 20'9% del total. Quiero señalar, aunque creo que esto no haría falta, que estas cifras no preocupan porque indiquen que mis alumnos no se hayan mirado las fichas o no atiendan en clase, sino por lo que indican de verdad: que desconocen un dato de saber elemental, algo así como que el rey de España se llama Juan Carlos de Borbón o que América fue descubierta por Cristóbal Colón. Para saber el nombre completo de Cervantes no debería hacer falta llegar a tercero y que yo se lo dijera: ese es un dato que debería ya estar muy trillado en los conocimientos propios de unos chicos de 14 o 15 años, luego hay que reconocer que, si de los míos solo lo sabían el 20'9%, en la medida en que eso fuera extrapolable, tendríamos razones para preocuparnos por la cultura general de nuestros jóvenes, cosa que, interesa señalar, no tiene solo que ver con la escuela. 
   Por otra parte, todos habréis visto que la tablita arroja otros datos muy preocupantes. Diez de esos 43 alumnos (un 23'24%), no solo ignoran quién escribió el Quijote, sino que llegan a atribuírselo a autores de auténtica antología del disparate. El porcentaje es altísimo y preocupa por las mismas razones ya explicadas, a las que podemos añadir alguna otra, como el hecho de que sean más los que ignoran quién escribió el Quijote que los que se saben el nombre completo del autor. Pero todavía hay más. Sucede que este examen lo puse a dos grupos, uno de 20 alumnos y otro de 23. Este último es uno de esos grupos eufemísticamente llamados "de nivel bajo" en los que los centros suelen juntar a los chicos de gran atraso curricular y/o muy bajos rendimientos, con la expectativa unas veces implícita y otras explícita de que se les vayan dando unos programas muy rebajados para ir aprobándolos de aquella manera. En pocas palabras: para que se vaya perpetrando el engaño de regalarles un aprobado inmerecido, con el fin de edulcorar las estadísticas de suspensos. Pues bien: nueve de los diez alumnos que no sabían quién escribió el Quijote pertenecían a este grupo, con lo que, si focalizamos los porcentajes solo en él, nos sale que tal desconocimiento afecta a un estremecedor 39'1% de los alumnos.
   Vistos los datos hasta aquí, creo llegado el momento de las conclusiones.
   1.- Muchos de los alumnos que están en ESO necesitan otros programas. En repetidas ocasiones he dicho que, si no se maquillase el verdadero estado formativo de nuestros jóvenes, el porcentaje real del fracaso escolar al acabar la ESO estaría en torno al 40 o el 45 por ciento. Desde hace muchos años, vengo observando que es aproximadamente ese el porcentaje de los alumnos de 3º y 4º que tengo para los que, por razones diversas que tienen que ver con el interés, las expectativas personales, la capacidad o los conocimientos previos, lo que se da en la ESO no vale para nada. Por decirlo con un ejemplo gráfico: son alumnos a los que las formas del discurso, el Renacimiento, Cervantes, el complemento regido o Bécquer ni les sirven ni les interesan, pero yo tengo que hablarles de esos temas porque, profesional serio como soy, doy lo que disponen los programas. El resultado general es una frustrante pérdida de tiempo ambas partes. Sinceramente, creo que nuestro sistema escolar debería ser más razonable. Debería haber más vías que ese café para todos llamado ESO. Ya he dicho muchas veces cuál es la que yo creo que estaría bien: la del Manifiesto de Deseducativos, cuya principal ventaja es que propone una primaria hasta los catorce años (actual 2º de ESO) y, después, tres vías: bachillerato o formación profesional para quienes aprueben la primaria y una tercera de conocimientos básicos e iniciación profesional para quienes no hayan alcanzado los objetivos de la primaria. La solución a los problemas actuales no es esconder el fracaso con adaptaciones inútiles e hipócritas, sino que es mucho más razonable abrir el abanico de ofertas. Tal vez con eso evitaríamos el estar explicándoles Quevedo y Machado a quienes no quieren saber nada de ellos.
   2.- Quizás habría que plantearse muy seriamente cuáles son las cosas que resultan imprescindibles y dónde y cuándo se aprenden. Esta es una cuestión muy compleja que tiene que ver con PISA y el eterno debate educativo. ¿Qué pasaría si mañana saliese un estudio a nivel nacional que sacase unos resultados semejantes a estos míos? Se echaría todo el mundo las manos a la cabeza. ¡Nuestros niños desconocen el sacrosanto Quijote! ¡Con la celebración del cuarto centenario de su segunda parte a la vuelta de la esquina! ¡Es inexcusable que sepan quién lo escribió, cuándo y de qué habla! Ahora  bien: ¿estaría doña Montserrat Gomendio entre estos plañideros? ¿Se atreverían a levantar la voz en contra los pedagogos que condenan la memoria? ¿Dirían ni mu algunos de esos innovadores a los que les entra fiebre cuando se habla de libros, esfuerzo o cultura? ¿O esos políticos que impulsan planes embrutecedores pero a los que todos sabemos que las palmas les van a echar humo y de las bocas les van a manar flores cuando en 2015 toque hacer las alabanzas del Quijote? Aquí es cuando el guachimán pregunta: ¿en qué quedamos? ¿Cómo si no es de memoria se van a aprender nuestros niños el nombre de Miguel de Cervantes Saavedra? ¿Cómo si no es enfrentándose a la lectura siquiera de algunos de sus episodios van a saber en qué consiste su genial novela? ¿O vamos a ser tan hipócritas y asnos de exigirles que canten maravillas de algo que desconocen? Grave encrucijada: ciertas cosas que tienen que ver con la memoria y la cultura, si somos decentes y coherentes, una de dos, o las conservamos en los programas, o las quitamos del santoral.
   Grave encrucijada, repito. En España, quizás deberíamos de una vez por todas afrontar ese gran debate educativo que llevamos lustros eludiendo, ese gran debate del que también habla el manifiesto, para deliberar entre todos sobre qué es lo que importa enseñar, dónde, cuándo y cómo. Convendría para ello que nos diésemos cuenta de que no todo es PISA, aunque nos entren los temblores. Como sostuve en mi artículo Montserrat Gomendio, Pisa y la memoria, quizás debamos entender, primero, que nuestros programas educativos deberán tener cosas que no se controlen en esa prueba (cosas como esto del Quijote, por ejemplo) y, segundo, que tal parece que esa prueba se centra a veces en capacidades que no tienen exactamente que ver con la escuela, sino con el conocimiento en general o el hábito de usar la inteligencia, lo cual ha de hacernos pensar que, en la formación de nuestros jóvenes, no solo debemos implicarnos los profesores, sino también esos padres que deben animarles a resolver sus problemas con sus propios recursos, o esas autoridades de todo tipo que llevan muchísimo tiempo convirtiendo al menor en un ser sin responsabilidad alguna. Si queremos chicos inteligentes y espabilados, tendremos que espolearlos, y no adormecerlos. Y eso es tarea de todos. Cada vez que sale un informe PISA, se produce la misma ceremonia de papanatismo hispano: la culpa es de la memoria, de las metodologías, de los padres, de los profesores, del sistema, de la escuela, del gobierno, de la LOGSE, del PP, del PSOE, del anterior Gobierno, del árbitro... Sin duda, todos tendremos algo que ver, pero ¿y los chicos, que son los que hacen las pruebas? ¿Por qué somos tan demagogos que nadie habla nunca de ellos? ¿No les tocará también un poquito de culpa? ¿Ponen todo lo que deberían? ¿Podrían hacerlo mejor? Un buen sistema educativo -que, repito, no es solo la escuela, sino que va más allá- tiene que poner las bases para que así sea.    

martes, 8 de abril de 2014

El molino de La Barbolla


 

   Pues bien, queridos amigos: el guachimán acaba de publicar(se) un nuevo libro: El molino de La Barbolla. Se trata de un relato entre infantil y juvenil (yo creo que es apto para lectores a partir de doce años) que cuenta una de esas historias de miedo a las que soy tan aficionado. Os pongo la sinopsis de la contraportada para que os hagáis algo más de idea:
    Una vez más, llega el buen tiempo al pequeño pueblo de La Barbolla. Los campos florecen y brilla el sol, pero la vida de Emma e Irene sigue siendo monótona y sin apenas diversiones. Una aburrida mañana de mayo, persiguiendo a un gato, acaban entrado en el ruinoso molino que hay junto al río, donde les ocurre un extraño suceso. Pocas semanas después, empezará el verano más extraordinario de sus vidas, lleno de diversión, aventuras... e insospechados peligros.
   Este libro nace de un hecho real en apariencia inexplicable. Hace ya bastantes años, fuimos a pasar un fin de semana a la casa que un amigo tiene en La Barbolla (que es un pueblo que está en la provincia de Guadalajara). Hay allí un molino completamente en ruinas al lado de un río seco. Entre los presentes en aquella excursión, estuvieron mi hija Irene y su amiga Emma, que tenían entonces doce años. Un par de meses después, cercano ya el cumpleaños de mi hija, se me acerca una tarde y me dice:
  -Papá, cuando estuvimos en La Barbolla, Emma y yo nos metimos en el molino. En la planta de arriba, había una cuerda colgada de una viga y la fuimos a coger, pero entonces se puso a hacer unos movimientos como de hélice y nosotras salimos corriendo. ¿Por qué no me haces un cuento sobre esto como regalo de cumpleaños?
   Aparte de ciertas consecuencias paterno-filiales, aquella conversación tuvo como fruto este cuento. Es cortito -112 páginas- y me dicen que agradable de leer. Sería largo de contar el camino que lo ha traído a esta autopublicación, aunque os confieso que espero bastante de él. Como quería hacer una edición un poco cuidada, le pedí la colaboración a mi sobrino Daniel, que ha aportado la estupenda cubierta y cuatro magníficas ilustraciones. 

domingo, 6 de abril de 2014

Guantazo a la represión en la enseñanza madrileña

   Tal vez recordéis aquel lamentable asunto ocurrido el 10 de mayo de 2011, que consistió en que a una profesora de la enseñanza pública la sancionaron por acudir con la camiseta de la marea verde a realizar unas pruebas CDI en un colegio concertado llamado "Liceo Cónsul". La directora de este centro se sintió muy ofendida por leer en una camiseta la frase Escuela pública de tod@s para tod@s y, ante tan aberrante crimen, se puso en contacto con la inspección educativa, la cual abrió  a la portadora de la prenda un expediente que teminó en una falta leve, sanción que impuso don Bonifacio Alcañiz, director de área. La profesora, a su vez, recurrió y acabó llevando a la Consejería de Educación de Madrid ante los tribunales, por considerar que se había dañado su derecho a la libertad de expresión. Pues bien, tengo que daros una buena noticia: hace un par de días, la justicia ha dado la razón a la profesora, de donde podemos concluir que los profesores podremos ponernos la camiseta que nos dé la gana.
   Supongo que cualquier persona de un país democrático y civilizado (cosas que ya empiezo a dudar que sea el nuestro), al leer esta historia, se llevará las manos a la cabeza: ¿cómo es posible que en la España del siglo XXI una Administración haya llegado a un extremo como este? Si leéis el primer enlace, veréis los modos despóticos con que se condujo este asunto; si leéis el segundo, os enteraréis de que la oleada de represión que desató la consejería madrileña a raíz de los conflictos de hace tres años ha dado como fruto más de 500 expedientes, y aún se siguen produciendo sanciones, inaudito.
   Porque de lo que se trata es de represión pura y dura. Una vez más, la inspección ha dado muestras de cuál es su verdadera naturaleza. Aunque la sanción que en su día impusieron los responsables más políticos que administrativos fue leve, su acto no deja de ser un abuso de autoridad intolerable en una democracia. ¿Sancionar a una persona por llevar una camiseta con ese lema? Un desatino. Insisto: si este país fuera razonable, tendrían que estar siendo juzgados por abuso de autoridad.   
   La marea verde fue un movimiento en el que participé con entusiasmo mientras parecía que podía servir para algo, pero hoy está, por desgracia, aletargada, por no decir muerta. De cualquier modo, es de lejos mucho más digna que el tsunami negro de recortes, zarandeos, zancadillas, despidos e insultos que Esperanza Aguirre y Lucía Figar lanzaron sobre la enseñanza pública madrileña. Y por si eso fuera poco, represión. Por suerte para el mundo, Aguirre ya es hoy un cadáver político (la última paladita se la ha echado encima ella misma) y, en cuanto a Figar, gracias a lo que lleva demostrado, sospecho que le queda solo un año de castigarnos con su odio a la enseñanza pública, aunque, lamentablemente, los daños que nos ha infligido están ahí y no van a ser fáciles de reparar, por no hablar de otra cosa: su equipo de colaboradores, esa nómina de personajes capaces de llevar adelante con diligente energía asuntos como este de la camiseta verde. Esos van a seguir entre nosotros. ¿Qué nos tendrán preparado?  

sábado, 5 de abril de 2014

¿Cuál es la verdadera dimensión del desastre del bilingüismo? La comunidad escolar tiene derecho a conocerla

Queridos amigos:
   La garita del guachimán no es un blog minoritario, sino algo peor aún: un blog archidesconocido que en general registra menos visitas que una sauna en el desierto, de modo que, para el puñado de almas caritativas que con mayor o menor frecuencia os asomáis por aquí, solo guardo un sentimiento: gratitud. No obstante, sucede en ocasiones que algún artículo suscita inesperados picos de interés y visitantes. Las razones pueden ser diversas, y en más de un caso no me las explico, pero hay algo que descubrí hace tiempo: los artículos de este blog que hablan del bilingüismo escolar ese que ha implantado la Comunidad de Madrid atraen a muchísimos lectores, como podréis comprobar en el apartado Entradas populares de la columna de la derecha, donde veréis que las dos primeras -El disparate del bilingüismo y Bilingüismo escolar: un damnificado de carne y hueso- están relacionadas con este asunto. Es curioso el caso de la última de las dos, ya que, cuando la escribí hace hoy casi dos años, pasó prácticamente desapercibida, pero hace una semana la enlacé en el artículo titulado Bilingüismo escolar: nuevos estragos, y desde entonces ha recibido centenares de visitas y ha subido el número semanal de lectores de este blog hasta niveles que, no quiero engañaros, siguen siendo humildes, pero han multiplicado por tres los habituales. Esto me lleva a una conclusión: el asuntillo este del bilingüismo preocupa a mucha gente.
   En los últimos días, he tenido un par de nuevos indicios significativos. Uno: hace cuatro o cinco, tuve noticia de una reunión entre un sindicato y una dirección de área en la que, entre otros, se iban a tratar los problemas derivados del bilingüismo. ¿Cuáles son? Tendríamos que saberlo. Dos: en el transcurso de esta semana, he hablado con varios padres de alumnos; uno de ellos, de manera casual, me contó que tiene un hijo en primaria que lo está pasando muy mal con el dichoso bilingüismo.
   En conclusión: a poco que te muevas, aflora un problema con el bilingüismo escolar. Si esto lo sabe el guachimán, ¿qué no sabrán los sindicatos y, más aún, la Administración? Los primeros, como asociaciones ciudadanas, y la segunda, como ramificación del Estado, que es de todos, están obligados a informarnos. Y, en lo referido a la Administración, voy aún más lejos: la educación es un servicio público, no el chiringuito del Partido Popular y una gavilla de burócratas y/o políticos con planes de futuro. Cualquier programa que se implemente debe ir en beneficio de la sociedad, y no estar al servicio de las expectativas de imagen o medro particular de nadie. Si el programa bilingüe no solo no funciona, sino que además, como señalan ya numerosísimos datos, está resultando perjudicial para demasiados alumnos, padres y centros, la obligación de los gestores públicos es quitarlo, y no mantenerlo contra viento y marea, porque, insisto: lo que se haga en materia educativa tiene que hacerse para beneficiar a los ciudadanos, no para que saquen partido cuatro espabilados, y esta palabra quizás sea benévola en este caso, porque mantener por interés particular una medida general que muchos indicadores señalan como dañosa es una conducta que roza lo delictivo. Cuando se llega al gobierno es para gestionar el bien público, no para sacar provecho de él; esto es de ABC político, aunque en España parezca que algunos lo hayan olvidado.

miércoles, 2 de abril de 2014

Montserrat Gomendio, Pisa y la memoria


   ¿Situar a los comensales en torno a una mesa? ¿Establecer rutas en un sencillísimo diagrama que representa unas carreteras? ¿Dar con el modo en que deben usarse los mandos de un MP3 o un aparato de aire acondicionado? ¿Cogerle las vueltas al funcionamiento de un robot de limpieza? Lo siento, pero estas no son las cosas que debería enseñar la escuela. Vistas las pruebas del examen de resolución de problemas de PISA, uno llega a la conclusión de que pueden resolverse con un poquito de lógica, ingenio, observación… Tienen que ver con la inteligencia y la capacidad del examinado, sí, pero recuerdan más bien al típico test psicológico o incluso a los pasatiempos de las revistas y tebeos: podrían resolverse perfectamente sin haber recibido ningún  tipo de formación práctica o teórica. Sí debería preocuparnos, por supuesto, que nuestros chicos no hayan obtenido unos buenos resultados, pero más en el sentido de que eso indica que se están acostumbrando a no estrujarse el cerebro, lo cual no tiene que ver solo con el sistema educativo, sino con más cosas, así que patina lamentablemente doña Montserrat Gomendio cuando utiliza los últimos resultados de PISA para arremeter contra el sistema educativo vigente, al que tacha, de una forma tan cínica como sorprendente en alguien del PP, de memorístico. ¿Memorístico? ¿Un sistema como la LOGSE, que puede decirse que ha hecho una cruzada contra los contenidos teóricos? Un pequeño apunte: si nuestros chicos están poco acostumbrados a estrujarse el cerebro, es porque en casa sus padres los tienen entre algodones y en la escuela la presión sobre el aprobado hostiga a los profesores que les exigen esforzarse, y esa presión sobre el aprobado funciona también en comunidades gobernadas por el PP, que no se confunda ni nos confunda la secretaria de estado.
   Últimamente, desde las filas de la derecha, se está disparando mucho contra la memoria. No sé lo que habrá detrás, pero seguro que no es nada bueno. Y huele a hipocresía que tira de espaladas, ya que el PP se ha pasado años criticando el sistema logsiano con argumentos como que no fomentaba el esfuerzo o era pobre en contenidos. Y defender el esfuerzo y los contenidos era alinearse con los que también nos hemos pasado años defendiendo al estudio y a la memoria contra los zafios ataques y el desprecio de la secta pedagógica y demás logseros.  ¿Qué les sucede ahora a nuestros extraños compañeros de viaje, a qué viene este notorio cambio de chaqueta? Aún no está implantada la LOMCE y ya está el PP dejando claro que va a ser también un sistema contrario al estudio, no solo por esto de hoy, sino porque la secta pedagógica que se viene impulsando desde los medios de la derecha es furibundamente adversa a los contenidos y al saber, es de una pobreza cultural que aterra. Su ideal es también la escuela de la ignorancia. Mucho me temo que, en la invasión del sector educativo por parte de sus empresarios afines que está preparando el PP, las grandes perdedoras van a ser las asignaturas que tengan algún contenido cultural: Historia, Filosofía, Literatura, Música...: échense a temblar. En el artículo que he enlazado, cuando Gomendio se pone a desbarrar sobre los que ella considera los males y los bienes de la educación, al final hace una alusión a "lo que valora el mercado". El PP y su mercado. Estamos perdidos. 

 

 

lunes, 31 de marzo de 2014

Expertos y directores nos desvelan sus amores

   Leo en "El País" un artículo titulado Profesores a medida y voy del asombro a la risilla sarcástica, porque los muchachos del grupo PRISA nos quieren colar como innovadora maravilla una medida que es discutible que lo sea, pero además con un cinismo argumental digno de los más cualificados manipuladores. Como sucede con todas las esferas que tienen voz y voto en esto de la educación (o sea, partidos, gobiernos, sindicatos, secta pedagógica, patronales y prensa), cada vez que dicen, hacen o proponen algo, nunca lo hacen desde un limpio posicionamiento en el que el asunto se enfoque desde la simple óptica de su repercusión en la enseñanza, sino que siempre se abordan los temas bajo el condicionante de un cargamento de prejuicios y de intereses partidistas. Como era de esperar, eso es lo que sucede con este artículo. La medida en cuestión es la siguiente: el Gobierno catalán ha aprobado una norma que permitirá a los directores de los centros públicos seleccionar a la mitad de su plantilla. Por el sesgo del artículo, se ve claramente que "El País" ve con buenos ojos la medida, lo cual representa el primer motivo de asombro, porque esa medida está también en la LOMCE, y resulta que lo que propuesto por la Generalitat se contempla como un avance que mejorará la calidad de la enseñanza, si lo propone Wert supone un nefasto giro hacia la asimilación entre la gestión de los centros públicos y los privados: ¿puede saberse qué juego se trae "El País"? Da la impresión de que, como señalo más arriba, no importa lo que se diga, sino quién lo diga: si lo dice alguien tan progresista y "salao" como CiU, la señora Rigau, el nacionalismo o la Generalitat, es el colmo de las bondades, pero, si lo dice la ley del PP, es una horrenda aberración. Penoso, además de letal para la educación.
   Vayamos con la famosa medida. En su defensa podemos oír voces tan variopintas como la de la consejera Rigau, algunos representantes del colectivo de directores y ese fantasma colectivo conocido como Los Expertos, del cual, en el artículo en cuestión, hemos visto materializarse la voz de don Mariano Fernández Enguita, quien, como es habitual en él, se despacha con una generalización llena de desprecio y descalificaciones hacia el colectivo profesoral, luego volveré sobre este sujeto. Como el artículo es largo, lo analizaré en términos globales. La tesis que defiende (aunque quiera aparentar de manera bastante burda que es neutral) es que la medida de dejar en manos de los directores la selección de parte del profesorado es acertada. Maneja para ello una serie de datos y argumentos sobre los que quisiera hacer algunas puntualizaciones.
   1.- El director tendrá la libertad de cubrir las jubilaciones que se produzcan por jubilación, enfermedad o traslado. Si esto va a ser así, tendrá lógicamente que incendiar el sector educativo catalán y el de toda España, porque los demás vamos detrás. Si las bajas por jubilación o traslado se cubren por personal elegido por los directores, eso significará que ciertas plazas de funcionarios (puestos indefinidos) van a ser cubiertas por interinos (puestos temporales), ya que un director no puede asignar plazas de funcionarios de carrera, lo que significará un paso más en la degradación de los puestos de trabajo. Sabemos que ya la tasa de reposición de las jubilaciones de funcionarios están en torno a un 10%, pero, sinceramente, creo que el colectivo docente debería luchar por que en la enseñanza no fuera así, dadas las necesidades del sector. En consecuencia, este jueguecito de dejar a los directores parte de la configuración de las plantillas puede convertirse en otro factor de empeoramiento del mercado laboral español, un pretexto más para ir creando cada vez menos plazas de funcionarios de carrera, que son las buenas. No se olvide que los puestos de funcionario son también puestos de trabajo ni que un empleo indefinido, por mucho que algunos echen interesadamente porquería sobre la estabilidad profesional de los funcionarios, es beneficioso para la sociedad. En cuanto a lo de las bajas por enfermedad, sinceramente, para una cuestión como la que aquí tratamos me parecen el chocolate del loro.
   2.- La calidad educativa la da el profesor en el aula, así que es importante poder seleccionar a los mejores profesores. Sentencia  Juanjo García, presidente de la asociación de directores catalanes. ¿Y de dónde se saca él que esa facultad la tengan los directores? Está claro que está medida es muy del gusto de la derecha (pues derecha son el PP y CiU, partidos ambos que la defienden), porque su modelo de centro es un modelo empresarial, en el cual el director es el propietario del centro o su representación, y por tanto debe tener la facultad de hacer o deshacer, contratar o despedir. Se presenta entonces una objeción: ¿están los mejores profesores en la red educativa donde los selecciona el director, es decir, en la enseñanza privada? Me permito dudarlo, aunque solo sea por una razón: un altísimo número de profesores de la privada no están en la pública (donde las condiciones de trabajo y los sueldos son mucho mejores) porque no han superado los procesos selectivos. Este dato puede ser crudo, pero lo considero incontestable, no obstante, este blog está abierto al diálogo. Podría decir bastantes cosas más, pero no quiero extenderme mucho. Aún diré más: en la enseñanza pública, se dan casos en que, mediante procedimientos arteros, los directores consiguen retener a profesores en plazas que no les corresponden. Conozco pocos casos, pero en todos ellos el beneficiado lo fue por ser amigo o fiel al director que le favorecía, lo de su calidad docente era secundario. Quiero recalcar una cosa que en el artículo, manipuladoramente, ni se menciona: lo de dar a los directores de centros públicos facultades de selección de personal es una medida -nada inocente- destinada a llevar a la enseñanza pública hacia modelos de gestión privada. Lo es si lo propone Wert y lo es también si lo propone Irene Rigau. Lo haga quien lo haga, forma parte de un plan de largo aliento destinado a convertir la prestación de un servicio público en un negocio del que se beneficiarán una serie de empresas, que sepan "El País" y el señor Enguita lo que defienden.
   3.- Tenemos directores que no dirigen porque no tienen mecanismos reales para gestionar los centros, profesores que no son evaluados ni rinden cuentas y un mecanismo burocrático de asignación del profesorado. He aquí la puñalada del señor Enguita, el Experto. Comprometido hasta la médula con ese desastre para la educación de millones de españoles que ha sido la LOGSE, no encuentra mejor manera de defender el engendro que echarles a otros la culpa de su fracaso. Y esos otros suelen ser los profesores. ¿Qué es eso de que los profesores no son evaluados  ni rinden cuentas? Pocos oficios debe de haber en España más puestos bajo la lupa que el de profesor: nos miran alumnos, padres, directivos e inspectores; tenemos que ajustar nuestro trabajo a programaciones públicas; tenemos que atender a consultas y reclamaciones de padres y alumnos (este año llevo 43 entrevistas con padres; en septiembre de 2013, atendí a once reclamantes, con exámenes de entre 1'5 y 3'5 puntos); estamos, por último, expuestos a peticiones descabelladas e injusticias de la inspección hasta unos límites indecentes. En gran parte, esto último se debe a cierta mentalidad de que en la escuela se puede reclamar cualquier cosa, extendida en la sociedad por esa laxitud con que los españoles nos hemos tomado el asunto de los derechos, pero también por engendros buenistas como la LOGSE o por francotiradores sin demasiada idea ni el menor asomo de ética como el señor Enguita. ¿A quién rinde cuentas él? ¿Qué procesos siguió para ser seleccionado como profesor universitario? Pero me salgo del tema: hundida su penosa LOGSE, el señor Enguita reclama que los directores puedan seleccionar al profesorado para poder llevar adelante proyectos y tener mecanismos para quitarse de en medio a los profesores que no comulguen con ellos. ¡Cómo se ha retratado usted, don Mariano! ¿A que le hubiera gustado disponer de un arma así para darnos sin contemplaciones una patada en el trasero a todos los profesores que no comulgábamos con sus envenenadas ruedas de molino? ¡Qué progresista, qué democrático! Sepa que yo lo he sufrido, sé de qué pelaje despótico son usted y los esbirros de sus dogmas que hay sembrados por los centros, porque alguna vez me han querido hacer exactamente eso que dice usted: echarme a empujones porque no estaba de acuerdo. Pero aquí estoy, ya ve, así que se lo comunico: ya está experimentado y no ha servido: por muchos mecanismos que se pongan en manos de inspectores, directores u orientadores, siempre existirán personas dispuestas a llamar disparates a los disparates.    
   4.- Estos mecanismos (los de elección del profesorado por parte del director) son los que se usan en países que han aparcado el funcionariado.- Eso se afirma en el artículo. Seguimos con la lapidación de los funcionarios (¡qué significativo ese "han aparcado"!). Tendremos que tener cuidado con "El País" y los partidos "progresistas" a los que halaga: en el fondo, siguen creyendo lo que Zapatero o Esperanza Aguirre: que los funcionarios tenemos la culpa de la crisis. Hay gente que no aprende.
   5.- El actual sistema de selección de los directores está en la senda de la meritocracia. Solo por esta estupidez, dicha supongo para justificar su defensa de que se deje en manos de los directores la elección de los profesores, la autora del artículo demuestra su absoluto desconocimiento del mundo de la educación, ya que el actual sistema de elección de los directores lo único que garantiza es que lo sean los más sumisos ante la Administración: se puede no ser especialmente brillante y llegar a director, hay pruebas de ello.
   6.- Y la última: "No puede ser que a un centro llegue un director y lo haga su cortijo". Esto afirma don José Antonio Martínez, presidente de la Asociación Estatal de Directores de Instituto. ¡Hombre, claro, ya lo sabíamos! Y seguro que él también lo sabe: el director nunca es el señorito, el director es como mucho el capataz. Los que sacan estas normas las sacan sabiendo muy bien que los señoritos van a ser ellos. El problema es precisamente ese: que, de un tiempo a esta parte, la inclinación de los que mandan a portarse como cortijeros está demasiado extendida, por eso alarman normas como esta, que reúnen demasiadas hechuras de fusta.