Libros que he publicado

Podéis verlos todos en la columna de la derecha. En primer lugar, aparecen las cubiertas, algunas de las cuales, pulsándolas, llevan a información más amplia. A continuación y en el mismo orden incluyo una breve explicación de cada libro. Si os interesan, mandadme un correo a esta dirección:
repmejor@gmail.com

Tenéis información de los precios aquí:

jueves, 19 de enero de 2023

El cazador emboscado (¿qué se puede hacer con los delincuentes sexuales?)

    Gracias a la conocida como Ley Sisí (1), hoy está muy de actualidad esa pregunta que figura en el título de esta entrada: ¿qué se puede hacer con los delincuentes sexuales? Resulta  vergonzoso que la respuesta sea rebajarles los años de condena o adelantar su salida de prisión, como está sucediendo hoy en España, y la aberración se hace aún más repulsiva cuando los autores del desastre, en lugar de remediarlo de inmediato, llevan ya más de cuatro meses permitiendo que la sangría continúe, con lo que en este momento son ya 199 los violadores y fauna similar beneficiados, pero pensemos que dentro de media hora podrán ser 200, o 210, quién sabe, y dentro de un mes, trescientos. O más (2).
      Sobre lo que se puede hacer con los violadores, acabo de publicar en Amazon una novela que se titula El cazador emboscado. Esta es la cubierta: 



    Seguro que alguno estará preguntándose a qué diablos viene ahí esa linda mariposa, pero tiene su explicación, os lo aseguro. Aquí os dejo los enlaces para el acceso a la compra, por si os interesa:
Versión en papel (tapa blanda, 10 €)
Versión en libro electrónico (3 €) 
    Como podéis imaginar, este libro no lo he escrito a toda velocidad en los cuatro meses que lleva en vigor la Ley Sisí, sino que es el fruto de una elaboración más meditada y bastante compleja, cuyo punto de partida debemos situar en torno a las fechas en que, hace cinco años, el PNV presentó una propuesta para derogar la figura de la prisión permanente revisable. Alegaba el piadoso partido jeltzale que esta era una condena desproporcionada y que la Constitución prohíbe penas inhumanas y tratos crueles, y probablemente recordéis que se desató una fuerte polémica (3). 
    A raíz de esa polémica, que vino a caer sobre el propósito que yo tenía hacía ya tiempo de escribir una novela sobre delincuentes sexuales -tipos humanos a los que aborrezco de manera particular-, me pregunté por primera vez ya como si tuviese que ser yo quien respondiera qué se podría hacer con ellos: atraparlos, juzgarlos, condenarlos, encarcelarlos, someterlos a tratamiento (si ellos quieren), reinsertarlos, liberarlos, tenerlos encerrados para siempre... La cuestión es que la mayoría, más tarde o más temprano, salen de nuevo a la calle, y entonces... ¿qué?
    La novela tiene cuatro partes. En la primera, una joven es violada y asesinada en un parque, pero el asesino es atrapado poco después y encarcelado. En las tres restantes, lo vemos en un programa de reinserción, tras el cual obtiene la libertad condicional. Y entonces... ¿qué? ¿Qué hay en realidad dentro de su mente? ¿Cuáles son sus planes? ¿Está de verdad rehabilitado o sigue siendo un monstruo asesino de instintos incontrolables? ¿Que pasa cuando un hombre que ha violado y matado a mujeres sale de la cárcel? ¿Cuál es su destino? El cazador emboscado indaga en esas incógnitas. 


1. Aquí está el texto de la que en realidad se llama Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual: 
2. ¿Qué han hecho el Gobierno y los partidos que lo componen, es decir, el PSOE y Podemos para solucionar tan escarnecedor problema? Tres cosas: echar la culpa a los jueces (para general asombro), hacer chistes o decir a mujeres amenazadas por sus agresores estupideces humillantes. Nada más, ante una situación tan alarmante, dado el peligroso carácter de los delincuentes sexuales.
3. La polémica pivotó sobre el contraargumento de que, para inhumanos y crueles, los actos de los candidatos a ser condenados a prisión permanente revisable, bastantes de los cuales eran y son delincuentes sexuales. Escribí entonces un artículo que titulé, precisamente, Sobre penas inhumanas y tratos crueles. 

viernes, 6 de enero de 2023

Derogar la LOMLOE, un reto inexcusable

    Hemos entrado en 2023 y el hecho de que sea este un año con importantísimas citas electorales, unido a la creciente sensación de desorden y desgobierno y a que de esa cosa en descomposición que preside Sánchez lo único que viene son disparates que amenazan con demoler la nación, uno de los asuntos que están en la agenda pública es este: la imperiosa y urgente necesidad que tendremos, cuando llegue el día en que se desaloje a Pedro Sánchez del gobierno, de desmontar todos sus despropósitos y derogar todos los atentados contra la convivencia que durante su mandato nos ha impuesto o aún nos piensa imponer bajo la forma de leyes. Conviene puntualizar, no obstante, que a España se le acumula ya un elevado número de conflictos y políticas autolesivas que se han convertido en amenazas contra nuestro futuro, gran parte de las cuales no son obra de Sánchez, y que tendrá que ser afrontado y solucionado todo, tanto si figura en su debe como si no, porque, como señalan muchos y muy cualificados analistas de diferente signo político, de lo contrario, podemos acabar en un verdadero hundimiento.
    La tarea será hercúlea, solo hay que ver algunas de las averías que tenemos pendientes de reparación: la ley trans, la ley sisí (esa que está favoreciendo nada menos que a los delincuentes sexuales), la corrupción y el nepotismo crecientes, el avance del golpismo separatista, el arrinconamiento de la lengua española, el endeudamiento disparado, el excesivo poder que han acaparado los partidos nacionalistas, sus políticas segregacionistas, el fracasado Estado de las autonomías (que está alimentando el separatismo, creando conflictos entre españoles, sembrando violencia y abriendo una brecha económica entre territorios), el descenso de la natalidad, las malas dotaciones de personal en la sanidad, la pérdida de relevancia internacional, la tóxica relación con Marruecos, los problemas diversos de la Justicia y el poder judicial...
    Como España está desde hace unos años en manos de un gobierno incompetente y generador de conflictos y desde hace algunos más sometida a las tensiones, los ataques y las amenazas procedentes de fuerzas políticas insolidarias o directamente golpistas, estos son los problemas que más eco tienen en los medios, pero suelen olvidarse de una cuestión que no les desmerece en importancia: la educativa.
    Y sabemos todos muy bien que en este terreno, desde que se implantó la LOGSE hace treinta años, lo que tenemos es malo y de desalentadores resultados, pero que, inconcebiblemente, desde que en 2020 se aprobó la LOMLOE, se ha conseguido empeorar eso tan malo y estamos ya metidos de lleno en el desastre (para muestras, pulse aquí y aquí). Así pues, pienso que una de las tareas inexcusables y que deberá emprender con prontitud quien alcance el poder tras la marcha de Sánchez será derogar la LOMLOE, porque no se puede tener una ley que sencillamente está hundidendo la enseñanza española hasta profundidades espeluznantes; no se puede tener una ley en la que se pueda titular en Secundaria con cuatro, cinco o nueve asignaturas suspensas; no se puede tener una ley en la que se pueda acceder al Bachillerato con ese bagaje; no se puede tener una ley que proyecte una selectividad que cocea el conocimiento; no se puede tener una ley infectada de adoctrinamiento; no se puede tener una ley que impone metodologías que vacían los programas y empobrecen la enseñanza... Hay, lo sabemos, mucho más, pero esto ya es una buena muestra de las razones que descalifican a la LOMLOE.
    Sería muy importante que la ley que la sustituyera fuera el fruto de la reflexión serena, desapasionada y desnuda de intereses espurios, y, por supuesto, fruto de un amplio consenso, abierto a todos los sectores que acudiesen con ánimo constructivo, pero cerrado sin complejos a quienes se presentasen dispuestos a imponer abusos o chantajes abominables, estoy pensando, lo digo sin rodeos, en quienes buscan blindar privilegios regionales: la ley educativa que venga tendrá que vedar conductas como la expulsión rencorosa y segregadora del español que hoy se está llevando a cabo en prácticamente todas las comunidades bilingües. Quien no acepte esto, deberá ser con toda naturalidad excluido del consenso, porque en el país democrático que no queremos dejar de ser no hay cabida para persecuciones de sello totalitario.
    Y, por supuesto: no solo habrá que derogar la LOMLOE, sino que será inexcusable liquidar el pernicioso sistema emanado de la LOGSE, de la que son hijas todas las leyes que la han sucedido, pues ni una sola, incluidas las más críticas, se ha atrevido a tocar sus dogmas pedagógicos de fondo ni su demencial estructura. Mientras esto no se haga, no habrá en España una verdadera reforma educativa. Hay que mandar todo vestigio de la LOGSE al ostracismo y el olvido. 

martes, 20 de diciembre de 2022

Pío Baroja

  Dentro de pocos días, exactamente, el 28 de diciembre, se cumplira el 150 aniversario del nacimiento de Pío Baroja, un escritor por el que siento una gran admiración. Voy a sustentar este pequeño y personal homenaje en tres de las obras suyas que he leído. 

    1.- El árbol de la ciencia. Fue escrita en 1911 y la pongo aquí porque fue lo primero que leí de él, si no recuerdo mal, con dieciséis años. Es una novela conocidísima y merecidamente elogiada. Su atractivo principal es el protagonista, ese Andrés Hurtado culto, sensible y de un rigor moral quizás excesivo, un joven perplejo ante el caos de la vida, que le parece una cosa turbia y sin sentido en la que no acaba de encontrar su sitio, a pesar de sus distintas experiencias. Otros de sus méritos son la disección de la naturaleza humana que hace Baroja a través de los múltiples personajes de la historia, las jugosas discusiones filosóficas entre Andrés y su tío Iturrioz o ese retrato de ambientes diversos que la hacen tan colorida y amena: el pueblo de mala muerte en el que a Hurtado le toca ejercer de médico, las penosas clases universitarias, los saloncitos de la burguesía de medio pelo (la casa de la familia de Lulú, la que acabaría siendo la esposa de Andrés) o el mísero cuchitril de Villasús, el músico fracasado que, al parecer, era retrato del mismo personaje real en que Valle Inclán se inspiró para su Max Estrella. Novela colorida, amena y, a la vez, de profundas reflexiones éticas. Y, envolviendo todo esto, tremendamente pesimista, como el propio Andrés Hurtado, y esta es quizás su principal característica: transmite una visión de la vida muy oscura.

    2.- La busca. También muy conocida, fue escrita en 1904, y es la primera de las tres que forman la trilogía de La lucha por la vida. Las otras dos son Mala hierba (1904) y Aurora roja (1905). Tiene en común con la anterior que su protagonista es también un joven puesto en la rampa de ir abriéndose paso en la vida, aunque nada más hay en común entre el refinado, reflexivo y complejo Andrés Hurtado y el sencillo Manuel de La busca (al que, además, conocemos cuando es aún un niño), un pobre chavalín de pueblo dejado caer en el Madrid golfo y proletario de finales del XIX, por lo que, a menudo, resultan más atractivos que él otros personajes de los muchísimos que le rodean, ya que esta novela es un abigarrado mosaico de aquel Madrid miserable, contado por su autor a través de lo que les sucede a esos personajes, que pueblan todos los ambientes de Madrid: la pensión de doña Casiana, el Corralón, la Puerta del Sol, las inmediaciones del Manzanares, la Bombilla, la Casa del Cabrero... una relación interminable, porque los lugares que se mencionan en esta novela pueden rondar el centenar: Baroja nos retrata el Madrid de la miseria con virtuosismo de orfebre. Una ventaja tiene Manuel sobre Andrés Hurtado: como protagoniza una trilogía, tenemos espacio para ver su trayectoria vital completa, desde que empieza en La busca como un golfete haciéndose sitio como puede (pero ya en sus última páginas, aunque debe de ser un adolescente, toma la sensata decisión de alejarse del mal mundo) hasta que termina en Aurora roja, hecho ya un joven padre de familia de fuerte compromiso de clase y dispuesto a prosperar con su trabajo, a hacer buena su intención de salir de la miseria. En La lucha por la vida hay una panorámica vital y social amplísima y creo que su lectura es muy recomendable. Suele decirse que la más floja de las tres novelas es Mala hierba, y no seré yo quien lo discuta, aunque solo sea por el hecho de que hay mucho elemento folletinesco ahí, jovencitas descarriadas, estafadores astrosos y de gran mundo, amores desgraciados... Aun así, creo que también merece la pena leerla, no solo porque sería un error perderse el eslabón central de la cadena, sino porque tiene muchas cosas buenas dentro, mucho ambiente de época que se nos descubre, mucha perspicacia sobre el ser humano...: Baroja siempre es Baroja. Y, por supuesto, la que no debemos perdernos es Aurora roja: el retrato despiadado de los ambientes y las organizaciones obreras que el donostiarra hace en ella es tan sabroso como aleccionador.

    3.- La nave de los locos. Esta novela, que es de 1925, la leí no hace mucho, porque, si lo digo con franqueza, desde que leí Zalacaín el aventurero, las obras barojianas situadas en parecidas épocas o ambientes me resultaban menos atractivas. Con La nave de los locos, sin embargo, me llevé una agradable sorpresa, agradable en el sentido literario y en el documental, claro, porque si hay algo poco agradable es el paseo por la muerte, la destrucción, la crueldad, la estupidez asesina y el horror que se relata en esta novela. El joven Álvaro Sánchez de Mendoza decide salir de Bayona para tratar de encontrar a su pariente Chipiteguy, del que no se tiene noticia desde hace tiempo. Eso le lleva a un errático y peligroso viaje por amplias zonas de la geografía española, en el que le toca guardarse de enemigos y encontrarse con amigos, andar entre carlistas o entre liberales, verse en medio de batallas... Pero, sobre todo, eso le permite contemplar en abundancia los estragos y horrores de la guerra. Es esta una novela en la que los carlistas no salen muy bien librados. Seguramente no imaginaría Baroja al escribirla que su aversión a esta facción estaría a punto de costarle la vida el 22 de julio de 1936, cuando, en las cercanías de Vera de Bidasoa, a instancias de un falangista que también debía de tener mucho de requeté, unos militares quisieron fusilarlo. Los peligros de llamar asesinos a los asesinos. Poco después de ese lance, Baroja se exilió en Francia.

jueves, 15 de diciembre de 2022

Pedro Sánchez debería ser inhabilitado

     En estos días revueltitos que atraviesa España, miro hacia las políticas del Gobierno y la conducta de su presidente y me pregunto qué más tiene que hacer ese hombre para que se le deponga y se le lleve ante los tribunales, porque los atropellos que está cometiendo caen en un abuso del poder delictivo y muy perjudicial para la nación, la democracia, la ciudadanía y la convivencia españolas. Por supuesto, esto no es más que mi opinión y cualquiera podrá decir que yo no soy politólogo ni jurista, pero sí soy un ciudadano con ojos en la cara y esa capacidad para escandalizarse que parece que hace mucho se extinguió en la sociedad española. Tengo, además, las libertades de pensamiento, opinión y expresión, así que voy a exponer las más poderosas de las razones por las que afirmo que el actual presidente del Gobierno debería pasar primero por la inhabilitación y después por el banquillo de los acusados.

    1.- La mesa de diálogo con los separatistas catalanes. La soberanía de la nación reside en el Parlamento, representante de los ciudadanos. Pedro Sánchez ha despreciado al Parlamento, que es como decir a la nación, y se ha reunido con un puñado de conspiradores representantes del golpismo y el separatismo para elaborar una serie de decisiones gravísimas y contrarias a los intereses y la unidad de la nación, o sea: se ha saltado los obligados cauces democráticos y ha traicionado a la nación que preside.

    2.- Los estados de alarma, el cierre del Congreso y las mentiras durante la pandemia. Aprovechando la situación de emergencia del coronavirus, el Gobierno de Sánchez decretó, a partir del 14 de marzo  de 2020, dos confinamientos y una paralización de la actividad parlamentaria que posteriormente fueron declaradas contrarias a derecho por el Tribunal Constitucional (resumen aquí). Estos son solo los tres actos más graves del abusivo comportamiento del Gobierno en la pandemia, durante la cual además se habituó a mentir a la ciudadanía. Recordemos la trivialización del virus hacia inicios de marzo de 2020 por no perjudicar a una manifestación feminista, la confusión en torno al uso de las mascarillas en los primeros días y, lo más grave sin duda, la alusión durante largo tiempo a una comisión de expertos de la que emanaban las decisiones y que luego resultó ser inexistente. 

    3.- La persistencia en las trampas legislativas. Dado que las leyes ordinarias tienen un trámite complejo y deben superar diversos filtros, por la endeblez de sus apoyos parlamentarios, Pedro Sánchez se ha decantado preferentemente por el decreto-ley, que es de elaboración directa por el Gobierno, y ha convertido en procedimiento habitual uno que está definido como excepcional. Se podrá decir que el truquito del decreto-ley lo han usado todos los gobiernos, pero el de Sánchez se destaca con diferencia como el que más, con más de 120 decretos-leyes en sus cinco años de gobierno, frente a la escasez de proyectos de ley. Otra de sus argucias es la ley ómnibus, que ha utilizado en más de una ocasión (el fraude que suponen está explicado aquí). La última de sus trampas es disfrazar de proposiciones de ley lo que deberían ser proyectos de ley, una vez más, para evitar filtros, como estará haciendo en este momento con la reforma de la sedición y la malversación.

    4.- Los indultos a los golpistas. Que un presidente del Gobierno pacte con personajes que han intentado segregar una parte del territorio y acabe indultándolos, en cualquier parte del mundo, sería considerado una traición.

    5.- La defensa de los condenados por los ERE de Andalucía. Es inaudito que un presidente, un gobierno y un partido se pongan del lado de corruptos condenados en sentencia firme por malversar cientos de millones de euros. Pedro Sánchez acarició (y aún no ha abandonado) la idea de indultar a José Antonio Griñán. Retorcer las leyes cuando caen sobre los nuestros es un comportamiento de dictador bananero. 

    6.- La modificación del delito de sedición. Vale lo dicho en los puntos cuatro y cinco, pero aquí además, con el agravante de que esta medida deja desprotegida a España ante futuros intentos separatistas. La normativa contra estos debería en todo caso endurecerse y no dulcificarse, pero Pedro Sánchez ha hecho todo lo contrario. Allanarles el camino a los que tienen planeado atentar contra la unidad de la nación, ¿qué es? ¿Será una traición? ¿Una alta traición? ¿Desjudicializar la política? ¿Abusar flagrantemente del poder? ¿Un jueguecito sin consecuencias? Juzgue cada cual. 

    7.- La modificación del delito de malversación. El delito de malversación es un escudo de las sociedades contra la corrupción, de modo que suavizar sus penas es favorecer la corrupción. Si además se hace, como con su insultante e impúdico descaro lo está haciendo Pedro Sánchez, para beneficiar a golpistas, es favorecer el caos y traicionar a la nación.

    8.- La promulgación de leyes beneficiosas para violadores y abusadores sexuales. La ley del solo sí es sí ha resultado ser una chapuza del radicalismo podemita que, hasta este momento, ya ha benficiado nada menos que a 61 delincuentes sexuales de diverso pelaje, y los que estén por venir. Es una verdadera depravación no retirar esta ley, depravación que hay que atribuir a quien, pudiendo dar el paso, no lo da. Si nos fijamos, los tres últimos puntos favorecen de manera muy directa a diversos tipos de delincuentes: no me entra en la cabeza que España tenga que sufrir un Gobierno que favorece a delincuentes, y además, de forma tan grosera. El responsable de tal despropósito, insisto, debería ser destituido, inhabilitado y llevado ante los tribunales. Se llama Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

    Una última reflexión: hagamos un juego; volvamos la cara hacia el nefasto día en que este señor alcanzó por primera vez la presidencia del Gobierno y miremos lo que ha sido la política española desde entonces. Se ve claramente, ¿verdad?: el mayor periodo de zozobra y caos de nuestra democracia; la siembra de la desconfianza y la discordia; el imperio de la mentira en los organismos y los medios gubernamentales; la subversión de los valores, elevando a los altares a la peor gentuza y amenazando a los jueces con encarcelarlos... ¿Nos merecemos esto? ¿No lo vamos a parar? Pues entonces me temo que vamos a acabar muy mal. 

martes, 6 de diciembre de 2022

El niño no falla. Si suspende, ha suspendido el docente

    La frase no es mía, es un titular de "El País" que os reproduzco entero, porque no tiene desperdicio:

Miriam Galán, una de las mejores profesoras del mundo: 

"El niño no falla. Si suspende, ha suspendido el docente"

    Encabeza una entrevista a su autora hecha con motivo del premio que se le ha concedido, el haber sido señalada como una de las mejores profesoras del mundo en la quinta edición de los Global Teacher Awardas. La verdad es que, cuando lo he visto, me ha dado la risa: ¿todavía está con esta bobada el pedagogismo? Luego presumirán de innovadores, lo digo porque la primera vez que oí este descabellado infundio fue hará más o menos cincuenta años. Resulta asombroso que una profesional de la enseñanza se descuelgue con una majadería tan tremenda y tan injusta, porque hasta el más despistado sabe que en el mundo hay millones de alumnos que suspenden porque les da la gana, así que, ya solo pensando en esos, la frase es un completo disparate y un insulto a miles de profesionales. 

    Me merece todos los respetos la señora Galán y  en la entrevista dice algunas cosas con las que estoy de acuerdo y otras con las que no, pero naufraga lamentablemente con lo que sostiene en el titular o con las vaciedades que se permite acerca de los exámenes. En lo concerniente a estos, puesto que ejerce en el nivel de infantil, en el cual, como es lógico, no se hacen, quizás le hubiera resultado más fácil no pronunciarse que ponerse en evidencia diciendo unas pomposas insensateces que no me molestaré en reproducir, pero sí voy a mostraros estas otras consideraciones:

    El mundo de la educación y la docencia está cambiando mucho. Sigue habiendo docentes de la vieja escuela, pero la mayoría se forman mucho y motivan a sus alumnos buscando nuevas herramientas para trabajar con ellos. Ahora existen proyectos tan interesantes como la gamificación [...] o el escape room [...]. Resulta muy creativo. Puedo decir que muchos docentes sí necesitarían ese punto de creatividad y vocación

    Sinceramente, creo que la señora Galán da unas lamentables muestras de falta de respeto a sus compañeros de profesión. Si se tiene en cuenta que entre ellos hay millares que ponen suspensos, con la frase del titular los ha suspendido de un plumazo: ¿con qué fundamento?; lo que dice acerca de los docentes de la vieja escuela exhala un tufillo de menosprecio tan indiscutible como injustificado, aparte de dejar claro que ella supone que no se forman, como sí hace el resto: ¿de dónde se lo saca?; dictamina que muchos docentes están necesitados de creatividad y vocación: ¿por qué lo sabe?

    Me temo que la respuesta a todas esas preguntas es la misma: porque alguien que ha sido galardonado en los Global Teacher Awards lo sabe todo de todo el mundo y puede permitirse valoraciones tan osadas como las que señalo, que  caen en la descalificación profesional. Si unimos a esto la descabellada superficialidad con que condena el suspenso y formula incongruencias sobre el insustituible recurso de los exámenes, tendremos que concluir que a esta señora no solo se le ha subido el premio a la cabeza, sino que además ignora de qué habla y habla de lo que ignora, porque son infinidad las formas de la enseñanza que serían inviables sin exámenes y sin suspensos, mal que les pese a ciertos idealistas que con sus ideales han maltratado a la enseñanza española. 

    El prestigio de ganar un premio no justifica ni la postura de la señora Galán ni el ladino titular de "El País" (esa máquina de crear confusión en el mundo educativo), que claramente intenta manipular al lector hacia esta interpetación: es indiscutible que los profesores que suspenden son malos profesores, porque lo dice una de las mejores profesoras del mundo. ¡Estos de "El País"...! Ya que son tan aficionados a los cursos, deberían apuntarse a uno de ética periodística. Ganar un premio es tan solo ganar un premio, no representa que te conviertas en el supersabio de la muerte. Por otra parte, nos convendría empezar ya a dejarnos de niñerás con esos Global Teacher Awards que se dan unos humos más que desproporcionados. Para empezar, ¿qué es eso del mejor profesor del mundo en un mundo que tiene millones de profesores? Una pretensión ridícula sin ninguna validez, empezando por la falta de homologación de los aspirantes. Dentro de unas semanas, sabremos quién es el campeón mundial de fútbol, que será un equipo que, para llegar a alzar el disputado trofeo, habrá tenido que superar unas fases selectivas perfectamente organizadas y con la presencia de todos los posibles aspirantes, igualito que estos premios, que son el invento de una organización india que se ha autoadjudicado el papel de declarar Campeones Mundiales de la Educación, porque ellos lo valen y entre unos contendientes que acceden a la competición... apuntándose de aquella manera; concretamente, a Miriam Galán la apuntaron los padres de uno de sus antiguos alumnos. 

    A esto es a lo que con evidente exceso se está llamando en los últimos años el Nobel de la Educación. ¿Por qué? Porque sí, así que seamos serios y digamos que no. Desde aquí le doy mi enhorabuena a Miriam Galán por haber resultado agraciada en 2022, pero, si en general el recibir un premio no nos da derecho a descalificar a nadie, mucho menos nos lo otorgan los premios de oropel como el Global Teacher Award, así que, por poderosas razones, debería abstenerse de poner suspensos a quien no debe y, dicho sea sin ánimo de ofender, está claro que carece de la autoridad y el conocimiento para ponérselos.



sábado, 26 de noviembre de 2022

Expulsión totalitaria en Baleares

     Supongo que entenderéis que me refiero a la que tuvo lugar ayer viernes en el colegio "La Salle" de Palma de Mallorca, donde una profesora de Catalán conminó a sus alumnos de un grupo de 1º de Bachillerato a quitar una bandera española que habían colgado en el tablón de avisos, tras lo cual, al no ser obedecida, se marchó del aula. Poco después, llegó otra profesora, que comunicó a los alumnos que  esa clase y la siguiente, que era de Filosofía, quedaban suspendidas. La faena la remató a continuación el jefe de estudios, que hizo saber a los alumnos que estaban expulsados, así que debían irse a sus casas hasta el lunes siguiente. La información para este artículo la he tomado de "Diario de Mallorca" (DM) y "Libertad Digital" (LD), que me parecía que sintetizaban suficientemente los hechos. He buscado en otros muchos medios, y no sé si "La Vanguardia", "El País" o "Eldiario.es" se han ocupado de este asunto, pero, hasta el momento en que empiezo a escribir, no he encontrado referencias de que así fuera. 

    Lo primero que no es que llame la atención, sino que escandaliza, son dos hechos en conjunto: que una profesora exija que en un aula de un centro educativo español se quite la bandera española y que en una nación se pueda expulsar a alumnos por haber puesto la bandera de esa nación (para los inquisidores que estén con el cuchillo entre los dientes, diré que con el escudo constitucional) en el tablón de su clase, porque eso es, sencillamente, criminalizar un objeto que es perfectamente legítimo e inocuo, por no entrar en el hecho de que es un símbolo merecedor del mayor respeto y consideración. Lo segundo, que los alumnos parezca que hayan tenido que justificarse por ello. Lo tercero, lo fulminante de la expulsión. Lo cuarto que, según se relata en DM, el  claustro del "La Salle" hubiera tomado decisiones acerca del uso de la bandera nacional en el centro. Creo conveniente ir por partes, para que nos entendamos mejor. 

    a) La conducta de la profesora. Esta señora ha demostrado ser una fanática sin el menor asomo de ética ni de profesionalidad. Su obligación como asalariada de un centro educativo era hacer lo que le tocaba, es decir, dar esa clase en esa banda horaria, conque, si no lo ha hecho, ha incumplido el más elemental de los deberes que tenía hacia sus alumnos (a los que ha tratado con inadmisible desconsideración) y hacia la sociedad. Ni que decir tiene que su "motivación" hace agua por mil costuras: demuestra soberbia (parece ser que sus lecciones están por encima de los símbolos de la nación, o sea, de las leyes), desproporcionada incompetencia (no se abandona una clase por pequeñeces así; abre todas las puertas a que sospechemos que agarró al vuelo un pretexto para "fumarse" la tarea) y fanatismo (parece que la "seño" de Catalán no ha podido dominar su odio al español). Si no es sancionada, la inspección educativa balear demostrará que es basura, no una institución.

    b) La expulsión de los alumnos. El asunto de las expulsiones escolares me lo conozco bien, así que no necesito mucho para ver todos los despropósitos que se han cometido con esta, que ha sido una arbitrariedad disparatada al máximo, por lo que espero que a su responsable (el jefe de estudios del centro, según DM) le cueste una sanción, a no ser que en Baleares la inspección, la normativa sobre convivencia en los centros o ambas cosas estén a la altura de eso que tiramos en un cubo y luego se recicla. Como no podría ser de otro modo, en las reglamentaciones sobre convivencia escolar bien hechas, una decisión tan delicada como la expulsión está sometida a unos cauces que la encuadren en el contexto de los derechos, y no en el de la arbitrariedad. Dentro de esos cauces, son importantísimos dos: la fijación de unas motivaciones que justifiquen la expulsión (estas podrán decidirse si se dan unas razones señaladas en las leyes, y no porque le dé la gana al primer fulano que tenga un mal día) y las garantías de procedimiento. En lo referente a las motivaciones, si las normas baleares incluyen la colocación de la bandera de España en un tablón, es que en la comunidad gobernada por la Sra. Armengol han perdido el juicio. En cuanto a las garantías: jamás una expulsión del centro puede dictarse de forma flagrante, como ha hecho este señor, sino que se debe habilitar mediante la apertura de un expediente regualrizado, en el que nunca falta una audiencia formalizada al sancionado, que aquí ha brillado por su ausencia. 

    Otro aspecto que es para llevarse las manos a la cabeza es el de la expulsión colectiva, que en algunas normativas está EXPRESAMENTE PROHIBIDA, por una razón de elemental justicia: raramente en una infracción en la que hay varios implicados el grado de culpabilidad es el mismo en todos, por lo que este detallín debe aclararse muy bien, cosa que no ha parecido tener en cuenta el jefe de estudios del "La Salle". Hay otra cuestión que tampoco hay que infravalorar: aunque se trataba de alumnos de Bachillerato, o sea, de un nivel no obligatorio, el poner en la p _ _ _ calle a 32 alumnos de un simple dedazo y porque a la de Catalán le ha dado el berrinchín al ver una bandera española, es una tremenda irresponsabilidad y una muestra de que quien tomó la decisión es un completo incompetente, un sectario explosivo o ambas desaconsjables cosas. ¿Y qué decís de lo de la clase de Filosofía? ¿Por qué esa persona privó a los alumnos del derecho a recibirla y al profesor del de darla? ¿Tan urgente era echar a los alumnos del centro? ¿Estaban esos adolescentes de dieciséis o diecisiete años tramando alguna horrible conspiración españolista?  

    Y ya, para redondear el espantoso ridículo, el penoso pretexto que se montan los profesores, según relata MD: que, en realidad, la expulsión no se debió a lo de la bandera, sino a que a los alumnos se les expulsó por enfrentarse con la profesora, cosa que además ello niegan. Ni que fuera la Moreneta, vamos: jamás un motivo así ha justificado tan drástica respuesta, ¡jamás!, no intoxiquen ni tomen a la gente por idiota. Tengan ustedes un poco de entereza, si es que saben lo que es eso: si tan catalanistas son, no vayan luego escondiéndolo al primer roce. 

    c) El tratamiento de la bandera nacional, que es, no olvidemos esto, un importante elemento de nuestro ordenamiento legal. La bandera de un país es su símbolo más visible, pero también una cosa normal y que a nadie sano y sensato ofende; la venenosa anomalía está en España, el país en el cual, en gran parte de su territorio, lo que se ha normalizado es el delirio de que se estén proscribiendo la lengua oficial y la bandera. Que los alumnos de ese centro colocasen la bandera española en el tablón hubiera debido ser tan chocante o conflictivo como que hubieran puesto ahí el calendario de exámenes del primer trimestre o el aviso de una excursión a un museo, así que, si nos quitamos por un momento las lisérgicas gafas que el separatismo nos ha puesto a todos en la trastornada realidad española, deberían causarnos estupor todos y cada uno de los elementos de esta triste y a la vez esperpéntica historia:

    Primero, los ya comentados: la reacción histérica de la profesora de Catalán, la desafortunada expulsión y los lloriqueos de los profesores intentando "explicarla".

    Además de esos, estos otros, de los que se da cuenta en MD:

    -Que los alumnos tuvieran que dar explicaciones de que la bandera estaba ahí por la selección, en lugar de ponerla sin más.

    -Que tuvieran que pedirles permiso al tutor y al jefe de estudios para colocarla, y que incluso, para no herir la susceptibilidad de algunos energúmenos pancatalanistas que ejercen (ensuciándola) la docencia en su centro, se hubieran sentido obligados a poner un ridículo cartelito que decía: "Vamos Selección". ¿En qué clase de gulag se ha convertido la enseñanza balear? 

    -Que, ¡en previsión de que a los alumnos les fuera a dar por poner o llevar la bandera de su equipo y su país durante el mundial!, el claustro había acordado previamente unas normas de colocación en las clases, léalas en DM quien quiera saber hasta qué punto puede ser ridículo y a la vez abyecto el separatismo. Y el mundo de la enseñanza, claro: ¿nadie en ese centro vio que los claustros no son competentes para dictar normas que restrinjan el uso de la bandera nacional? Vuelvo al lisérgico delirio español: parece ser que en nuestro país algunos creen que sí. Y ya sería el colmo que la inspección educativa (otra institución sin competencia para ello) dictaminase que lo tienen, vamos a esperar un poco, porque, tratándose del circo balear, cualquier payasada el posible, acuérdense de un tal Balti, que llegó a ser nada menos que presidente del parlamento autonómico.

    Creo que hay muy poco que añadir. Utilizando una vez más como arma el sectarismo separatista y su odio a España, el pancatalanismo se ha permitido un grosero abuso contra los derechos de un puñado de adolescentes, grosero y esperpéntico. La cosa parece de risa, pero es muy seria, porque no se puede llegar tan lejos en el abuso y el ataque a lo que es de todos. Tratándose como se trata de un asunto que se cuece en una comunidad dominada por el secesionismo, me temo que este atropello quedará, como otros muchos, impune. Una anécdota más para el argumentario contra el podrido tinglado de las autonomías. 

miércoles, 9 de noviembre de 2022

El viento del olvido

     El 4 de diciembre de 1936, unos hombres llamaron a la puerta de mi abuelo paterno, lo sacaron de su casa a la fuerza y se lo llevaron en un coche. A partir de ese momento, su familia jamás volvió a verlo, aunque sí sufrió el castigo de recibir esporádicas noticias sobre él, todas falsas. El 19 de abril de 1937, los mismos que habían ordenado aquella detención mataron a su padre, que se había vuelto ya muy incómodo. Tenía entonces 77 años. Sobre estos hechos, escribí hace algún tiempo una novela que titulé El viento del olvido y que acabo de publicar en Amazon. Por si estáis interesados en ella, os dejo aquí unos enlaces a las dos versiones en las que lo he editado: 

Tapa blanda (precio: 9 euros)

El viento del olvido (versión en papel)

Ebook (precio: 3'5 euros)

El viento del olvido (versión para libro electrónico)

    Os adjunto también la cubierta:



    Desde muy pequeño, oí en casa mil historias acerca de lo ocurrido con mi abuelo. Después, pasado el tiempo, más de una vez pensé contar el suceso en un libro, aunque siempre acabé desechándolo, porque ese relato familiar era muy dramático, pero no suficiente para construir una novela, hasta que en 2011 llegó a nuestras manos algo de lo que desconocíamos incluso su existencia: la investigación judicial que se realizó en 1941 sobre los hechos acaecidos durante la guerra en el pueblo de mi abuelo y mi bisabuelo, un sumario con más de cien documentos. Fue emocionante para toda la familia leerlos una y otra vez, comentarlos, enterarnos de datos que ignorábamos, atar cabos...

    Con la información nueva que allí descubrí, más alguna otra que obtuve posteriormente en un viaje al pueblo -que no pisaba desde hacía casi cincuenta años-, entendí que ya sí había suficiente para escribir una novela, me puse a ello y el resultado fue El viento del olvido. Quiero pensar que no es mala, porque, cuando intenté sacarla a la luz por otras vías, hubo una editorial que estuvo realmente interesada en ella y mantuvo una serie de contactos conmigo. Además, en la edición de 2020 del Premio "Ciudad de Barbastro", alcanzó la fase semifinal, podéis comprobar que no miento aquí. Aunque representan intentos fallidos, ninguna de estas dos cosas es fácil, tal y como está hoy la publicación de libros.

    Antes de acabar: el pueblo de mis mayores se encontraba en la zona republicana, y republicanos eran mi abuelo y quienes acabaron con él y con su padre del modo que se relata en El viento del olvido. Casi se me olvida este detalle, y eso que creo que, en los tiempos que corren, es muy relevante.