Contra la corrupción y la crisis, cambios profundos

Debido a que mi artículo titulado "Contra la corrupción y la crisis, cambios profundos" no aparece ya en el portal del Aula Europea de Humanidades, lo he ubicado en este mismo blog. Aquí tenéis el nuevo enlace:
http://papabloblog.blogspot.com.es/2013/04/contra-la-corrupcion-y-la-crisis.html

sábado, 27 de junio de 2015

La imputación de Lucía Figar sigue adelante

   Como recordaréis, la exconsejera de Educación de Madrid, Lucía Figar, fue hace poco imputada por los delitos de prevaricación y malversación de fondos públicos. Ayer no fue capaz de dar al juez unas explicaciones creíbles acerca de los 80.000 euros de dinero público que al parecer dio a la trama Púnica para que se encargasen de mejorar la imagen de su consejería en internet. Con los destrozos que esta señora ha perpetrado entre 2011 y 2015, sin duda la etapa más negra que ha padecido la educación pública madrileña en los últimos 35 años, no extraña que estuviera preocupada por su imagen y la de su departamento, pero lo de hacerse la estheticienne con el dinero de todos es ya ir demasiado lejos. De esos destrozos dejo relación en la parte que dedico a Lucía Figar en un reciente artículo. Como digo ahí, estaría bueno que la responsable de tan nefasta política, destinada a cargarse sin el menor recato la enseñanza pública madrileña, acabase siendo condenada por corrupción. Habrá que seguir atentos al caso.


Lucía Figar



Francisco Granados


Esperanza Aguirre
   Lucía Figar, Púnica, es decir, Francisco Granados, otro que en su día la tomó con los docentes llegando a llamarnos obscenos y ahora está en la cárcel...: que el linchamiento que en su día sufrimos los funcionarios en general y los docentes en particular fuese orquestado por personajes como estos demuestra algo que unos cuantos sospechábamos: que la cacería estaba motivada, muy señaladamente, porque la figura del funcionario, un servidor público con su estabilidad laboral a salvo de las arbitrariedades de sus superiores, se convierte en un estorbo para quienes tienen propósitos inconfesables. A este respecto, no es ocioso recordar que la jefa de estos dos exconsejeros, Esperanza Aguirre, llegó a decir en una ocasión que los funcionarios eran unos privilegiados por el hecho de tener un puesto de trabajo. Sus convicciones ultraliberales le hicieron olvidar el pequeño detalle de que el trabajo es, primero que nada,  un derecho.
   Ahora en Madrid tenemos un nuevo gobierno, que sigue siendo del PP. Su credibilidad y la de Ciudadanos van a depender mucho de cómo traten a la educación pública, del interés que demuestren y la maña que se den en reparar los daños que le ha producido el aporreo inmisericorde de los anteriores gobiernos. Y sería muy de agradecer que sus demostraciones fueran con hechos, antes que con discursos, muestras de cariño o palabras de ánimo. 

domingo, 21 de junio de 2015

Praxis educativa. 17: dos reformas que urgen de verdad

1. ¿Qué hacemos con los padres?
   Todos los años, por estas fechas, suelo tener cenas y encuentros con grupos de amigos en los que por lo general hay profesores presentes. En las de este año ha aparecido con frecuencia el tema de los padres, por lo que, parafraseando el título de la famosa comedia de Carlos Llopis, voy a permitirme unas breves reflexiones acerca de ellos. Mi amigo Javier me contó en una de esas cenas que se ha visto el curso completo envuelto en una guerra con unos padres disconformes con el suspenso que le puso a su hija en la primera evaluación, padres que llegaron a insultarle en dos reuniones, una de ellas, con la jefe de estudios delante, la cual no movió un dedo para frenar los excesos de aquel par de cavernícolas. Tras esa reunión, todavía se permitieron denuciar a mi amigo ante la inspección y empezaron contra él una campaña que incluyó extremos como querer ponerle en contra a la clase de su hija, maniobra que Javier frenó de manera tajante. El equipo directivo no solo le negó su apoyo, sino que le presionó para que diese a la alumna un aprobado que no merecía y adoptó una repugnante postura de equidistancia entre el ofendido y los ofensores, lo cual obligó a Javier a defenderse yendo él también a la inspección y presentando por registro una serie de escritos que denunciaban los excesos de los padres y dejaban constancia del inadecuado proceder del equipo directivo. ¿Qué pasó al final? Los padres fueron poco a poco desinflando los humos y a su hija le tocó dar un arreón para sacar un cinco en la recuperación final (lo sacó ella: os aseguro que mi amigo Javier no regala los cincos). Eso sí: la penosa pérdida de papeles del equipo directivo, que se puso en evidencia colocándose en contra de un profesor para apoyar a unos indeseables (o tal vez apoyando a unos indeseables para perjudicar a un profesor), ahí queda.
   En los últimos días, aún ha tenido Javier otro episodio típico de los tiempos que corren. Una niña de 2º de ESO que no había hecho nada durante el curso sacó un 3'5 en la recuperación final. Disconforme, puso tanto empeño que consiguió que se celebrase una reunión entre Javier y sus padres para revisar el examen, del que ella aseguraba que estaba mal corregido. Esta insólita soberbia (en la que los padres se dejaron enredar de manera incomprensible) aún la llevó más lejos: nos contaba Javier que la niña estuvo presente en esa reunión y, a cada fallo en el examen que él le iba explicando, ¡ella cogía unos resúmenes de los temas que se había hecho y le decía que eso no era como él decía! A la tercera vez, mi amigo consideró que ya era suficiente y les señaló a los padres que daba la impresión de que era su hija la que le estaba examinando a él. ¿Creéis que la reprendieron o se disculparon? De ningún modo: la excusaron de manera torpe, pero, al menos, allí se acabó el número de los resúmenes, tan desvergonzado como grotesco. La revisión se prolongó unos pocos minutos más y la niña se quedó con su 3'5 y su suspenso. En efecto: acabáis de leer el relato de un descarado intento de sacar mediante presión paterna un aprobado inmerecido, orquestado con la mayor facilidad del mundo por una mocosa de supongo que trece años, cuyos padres se pusieron en evidencia por el modo en que se dejaron manipular y por no saber o no querer ponerla en su sitio.
   Muy distinto es el caso de mi amiga Laura. A final de curso, recibió la inesperada visita de una madre a cuyo hijo ella había puesto un sobresaliente. Le dijo que únicamente quería darle las gracias por el trabajo que había hecho con su hijo y le destacó particularmente el hecho de que le hubiera hecho esforzarse, ya que ella pensaba que eso es lo que debe hacer un profesor. En el transcurso de la conversación, salieron datos como que el niño también es amigo del esfuerzo y de superarse, y que tiene costumbres como la de no permitirle a su madre que le compre ropa o calzado que él considere demasiado caro, consciente como es de la difícil situación económica de su familia. Laura nos recalcó dos datos: que esa señora es una inmigrante y que trabaja como limpiadora en su centro. Espero que ciertas felices iniciativas de participación social en la escuela no acaben dejándola en el paro. Comparando a este chico con la niña de la historia anterior, queda clara una cosa: que gran parte de los problemas de nuestra educación, de nuestros chicos y de nuestros jóvenes se deben a la pusilanimidad con que muchos padres ceden ante cualquier capricho, lo que acaba convirtiendo a sus hijos en monstruos intransigentes y soberbios incapaces de soportar nada que contradiga sus deseos.
2. Lo de los equipos directivos
   Como ya hemos visto en las historias que me contó Javier, el equipo directivo de su centro, en un asunto en que tenía que haber aportado soluciones, no solo no lo hizo, sino que se constituyó en parte del problema e incluso lo agravó. Acerca de los equipos directivos y de su preocupante tendencia actual a llevar a cabo actos o políticas perjudiciales y tiránicas, os he hablado ya en alguna otra ocasión (ver aquí y aquí). En otra cena, un amigo que trabaja en FP me cuenta precisamente que tiene un jefe de estudios de estos que, en lugar de resolver los problemas, lo que hace es agravarlos o crearlos donde no existían. Por lo que me dice, es además de esos que tienen otras malas tendencias, como la de achacar a los demás las culpas de sus errores o la de tratar mal a los profesores. A principios de junio, llevó esto a tal extremo que se puso a gritarle a mi amigo, y además, en presencia de un grupo de alumnos, pero esta vez mi amigo le replicó diciéndole enérgicamente que a él no le gritase. El tipo recogió velas, lo que nos demuestra por enésima vez que, con los energúmenos y los tiranos, la mejor política es no arrugarse.  Peor es el caso que, al hilo de este relato, nos cuenta otro compañero. En su instituto hay un profesor de nocturno que, durante todo el curso, tuvo conflictos con un grupito de alumnos de entre veintitrés y veinticinco años que acostumbraban a comportarse groseramente en clase, a faltarle al respeto, a no hacerle caso y a impedir que las clases se dieran con normalidad. A pesar de que el equipo directivo le negaba su apoyo, en una ocasión, el cabecilla de esta banda se puso tan violento que tuvo que ir el jefe de estudios a sacarlo de la clase, cosa que consiguió a duras penas. Una vez en el despacho, lejos de calmarse, le dio una especie de ataque de cólera y la emprendió a puñetazos con pupitres y paredes. Pues bien: este mismo sujeto, a finales de curso, puso también en la inspección una denuncia contra el profesor, el cual, en busca del apoyo del equipo directivo, les recordó las incidencias que había protagonizado el alumno e incluso les facilitó una prueba documental, un examen que le había entregado lleno de expresiones vejatorias y veladas amenazas. ¿Qué sucedió? Que, cuando la inspección reclamó información para intervenir en el asunto, el equipo directivo le dio la que le convino y le ocultó la que no. Entre esta última estaba, como habéis imaginado, el examen, pero, de manera afortunada, el profesor se enteró de lo que habían hecho y lo hizo llegar él mismo a la inspección, con lo que pasó de presunto culpable a indudable víctima, cosa que al parecer quería evitar el equipo directivo: ¡hay que ver cómo las gastan algunos en cuanto alcanzan un carguillo!
3. Las reformas que urgen
   Repasando las estadísticas de este blog, veo que en los últimos días  el artículo titulado El vuelco en la educación tampoco puede demorarse está siendo muy visitado. En ese artículo se habla del daño que está haciendo en nuestra enseñanza la presión por el aprobado, mal que tiene que ver con algunos o quizás con todos los casos aquí presentados y que debemos erradicar cuanto antes. Sigo pensando que en la educación urge dar un vuelco, vuelco que no tiene nada que ver con operaciones cosméticas tipo bilingüismo o competencias. Bien vendrían para ese vuelco estas dos medidas:
   -Que se adoptasen políticas que corten el paso a conductas como las de esos padres de los que me hablaba Javier. Que los padres tengan derechos estás muy bien, pero que algunos abusen de ellos para conseguir de forma indebida lo que sus hijos no han conseguido estudiando no es tolerable. Por lo demás, habría que mandarles un mensaje a los que tienden a menospreciar a los profesores: si los respetasen como hace la madre esa de la que nos hablaba Laura y fomentasen en ellos la seriedad y el esfuerzo, quizás, en vez de estar frustrados por cosechar suspensos, disfrutarían recogiendo buenas notas. Créanme: estudiando, aprobar no es tan difícil.
   -Que se desmonte el sistema que nos ha traído hasta la proliferación actual de cierto tipo de directivos, unos personajes que, por razones que desconozco, parecen odiar al profesorado, al que hostigan o dejan indefenso ante padres y alumnos cerriles: no sé cómo ni por qué se ha llegado hasta esto, pero está claro que está perjudicando enormemente a la enseñanza, aparte de ser canallesco, casi diría yo que de juzgado. Porque, además, en la inmensa mayoría de los conflictos, los padres o alumnos implicados ni tienen razón ni tienen buena intención, lo que hace doblemente perversa la criminalización del profesorado. A lo largo de mi carrera profesional, he conocido a multitud de directivos que se enorgullecían de ser antes que nada profesores y protegían a estos cuando se les atacaba; esa fórmula imperaba en centros que funcionaban muy bien, no entiendo por qué, de un tiempo a esta parte, ha tenido que caer en el olvido.
  

jueves, 18 de junio de 2015

Catá contra Keating



Cesare Catá

Keating demostrando que los "profes"  guay e innovadores pueden levitar con las manos en los bolsillos
   Decididamente, me voy a suscribir al ABC, va a ser el camino más seguro para saber lo que no hay que hacer para ser un buen profesor. Leo en la edición de hoy cómo el decano de la prensa española se empana malinterpretando los sensatísimos consejos que el profesor italiano Cesare Catá les ha dejado a sus alumnos para este verano, los cuales componen una lista de quince recomendaciones que podéis consultar en el enlace que os he dejado. Básicamente, podemos decir que el profesor italiano induce a sus alumnos a dos cosas: disfrutar de placeres tan positivos como el deporte, los amaneceres, el cine, el amor o el baile y, por otro lado, (y aquí le sale la casta de educador) seguir enriqueciéndose intelectualmente con otras como leer, escribir, mantener vivo su vocabulario o mejorar su nivel de idiomas, aunque, ya digo, esto es lo básico, porque hay mucho más. Y lo cierra todo con un escueto "Sé bueno".
   ¿Por qué digo que los de ABC lo malinterpretan? Pues muy sencillo: porque ven solo la invitación a disfrutar que hay en los consejos de Catá, pero parecen ignorar la tremenda carga didáctica que llevan. El profesor viene a decirles a sus chicos que se diviertan este verano, y hace muy bien, por supuesto, se lo han ganado y están en la edad, pero el disfrute que les recomienda está en todo momento moderado por la inteligencia, la bondad y la sensatez, y además y sobre todo, como ya he señalado, sus consejos están trufados de una insistente llamada a seguir aprendiendo, hasta en el momento de disfrutar. 
   Para nada encontramos en la lista de Catá un alegre Carpe diem lanzado a la buena de Dios; en nada se parece este profesor italiano al inefable Keating de El club de los poetas muertos. Los entusiastas defensores del aprendizaje lúdico en que parecen haberse convertido los periodistas de ABC no se han dado cuenta de que Catá, mucho más sensato que ellos y conocedor de lo que de verdad significa aprender (por algo es profesor, y no periodista ni "experto"), no propone convertir el aprendizaje en una diversión (lo que suele acabar en ni aprendizaje ni diversión) sino todo lo contrario: enriquecer la diversión con apropiadas dosis de aprendizaje. Eso es el verdadero Carpe diem: no pierdas el tiempo estúpidamente, dedica una parte de él a cada cosa que lo merezca, ya sea gozar o aprender. 
   Eso no es lo que hace Keating, personaje que sin duda es fruto de la mente de alguno de esos innovadores empeñados en innovar lo que desconocen, con las lógicas consecuencias catastróficas, exactamente igual que creo que ocurre con Keating, y digo "creo" porque confesaré que El club de los poetas muertos no la he visto entera. Comencé a verla una vez, pero el profe que hay en mí se empezó a rebelar ante las memeces de Keating cuando iban algo así como cinco minutos. ¡Qué empalagoso, qué afectado, qué ignorante e irresponsable susurrador en los oídos de los adolescentes de las cosas que menos les convienen! Como tantas otras de las mistificaciones del pedagogismo, este personaje embauca al público vendiendo como maravillosas virtudes lo que en realidad son los peores defectos en que puede caer un profesor; en su caso, destacaba uno de los más perjudiciales: el ir de "coleguilla". 
   No, Catá no es Keating, por fortuna para sus alumnos: Catá tiene toda la pinta de ser un profesor bueno y conocedor de su oficio, mientras que Keating era un imbécil peligroso. ¿Sabéis en qué momento dejé de ver la película? Lo recuerdo muy bien: en la escena en la que les enseña a sus alumnos a tirar penaltis leyendo previamente un trozo de un poema: ¿habrase visto mayor disparate? ¿Qué tendrán que ver los zambombazos a la barraca con los versos? Solo a alguien que no tiene ni puta idea de fútbol se le puede ocurrir una extravagancia así. Y ahí fue donde apagué el televisor, ya no quise ver más las gansadas de uno que enseñaba algo de lo que no tenía ni puta idea, y de que encima me lo estuvieran vendiendo como el colmo de la imaginación.

jueves, 11 de junio de 2015

Educación emocional y sectarismo destructivo

   A través de un artículo de mi amigo Alberto Royo acerca de la educación emocional, llego a un nuevo publirreportaje educativo de ABC, esta vez, a mayor gloria de la Fundación Botín, aunque no debéis olvidar que este periódico nos ha cantado también las excelencias de María Acaso o Pedagogía Blanca, con lo que ya podemos decir sin ningún género de dudas que se ha alineado con lo más inquietante de lo que hoy se vende como innovación educativa. Acerca de Acaso y la Pedagogía Blanca, sabréis por qué lo digo si pulsáis los enlaces; en lo referente a la Fundación Botín, paso a explicarme:
   1.- Empieza ya a ser no solo cansina sino alarmante tanta escoria sentimentaloide y rosácea como se quiere verter sobre la enseñanza. Que se nos esté machacando con que en la escuela lo que importa es la felicidad en lugar de las matemáticas o la historia -más aún, en los tiempos no precisamente felices que corren- tiene todo el aspecto de una gran operación de alienación (últimamente, los viejos conceptos del marxismo tienen una obstinada tendencia a resucitar), de pretender que la escuela se acabe convirtiendo en una fábrica de ignorantes sumisos persuadidos de que viven en el mejor de los mundos posibles. Muy mal le huele esto al guachimán, y más, si tiene detrás al ABC o a un superbanco como el Santander.
   2.- Molesta y escama también que los valedores de estas propuestas no se recaten ya en disfrazarlas un poco -como hacían los pedagogos de antes- y proclamen abiertamente postulados que son, desde el primer golpe de vista, verdaderas sandeces; por ejemplo, entre las muchas que acribillan el artículo de ABC (y eso que no es muy largo), saco esta con que nos endiña en pleno rostro la Experta Fátima Sánchez: "Las habilidades emocionales y sociales que requeriremos serán cada vez más la empatía, atención, la tolerancia, la responsabilidad, la creatividad y la imaginación". Yo diría que ninguna de estas cosas, salvo la empatía y solo en parte, son emociones y, desde luego, la atención, la creatividad y la imaginación no pueden vendérnoslas como habilidades sociales: ¿sabe esta Señora Experta de qué habla? Esto es pura charlatanería, pero, cuidado: cada vez vende más.
   3.- Parece ser que la Fundación Botín ha fichado, cual a Mesi de la Educación Emocional, a don Christopher Clouder: pues mucho cuidado con este caballero, por mucho que se parapete tras melifluas declaraciones, ya que es director ejecutivo de Steiner Waldorf, y esta organización, que me temo que se las ha apañado para ocultar las informaciones críticas que salen sobre ellos en internet, tiene un inequívoco y oscuro carácter sectario, desde su fundador (Rudolph Steiner) hasta su estructura y sus principios, además de haber sido objeto de denuncias que desmienten esa imagen idílica con que se presenta. A la pedagogía Waldorf se la relaciona con Pedagogía Blanca: las piezas que se juntan sobre el tablero de ABC parecen encajar. ¿Saben estas cosas nuestras autoridades educativas? ¿Lo sabe la Fundación Botín? ¿Lo saben los que hoy en día impulsan sin la menor averiguación cualquier cosa que se autodenomine novedad educativa? Hay que informarse, ¿eh?
   4.- Parece ser que la Fundación Botín no se conforma con ir filantrópica y libremente por el mundo derramando sus favores, sino que aspira a desembarcar en la escuela pública o a impregnar con sus principios -que tanto da- los programas oficiales. Ojo con esto, que es el gran peligro que nos acecha hoy en día: el desembarco de los poderes económicos en la escuela, objetivo que vengo señalando desde hace tiempo. Llamo particularmente la atención a los "progres" de la enseñanza, que seguro que ya se están dejando liar por los dulces sones chachiguay de la educación emocional. Que se acuerden de Ulises y las sirenas, y que se den prisa, porque me temo que la "Odisea" no va a tardar en desaparecer de la biblioteca, que dentro de nada va a acabar convertida en una sala de juegos.

sábado, 6 de junio de 2015

Gomendio / Figar: ¿se estarán haciendo un "sinpa"?





Montserrat Gomendio
 Lucía Figar
1. Montserrat Gomendio  
   Es ya vieja la noticia -que a estas alturas debe de estar consumada- de que Montserrat Gomendio pensaba dejar su cargo de secretaria de Estado en el Ministerio de Educación para ocupar  en la OCDE un puesto  de directora general adjunta de educación, dato muy relevante, ya que la beligerancia que ha demostrado Gomendio en la defensa de la LOMCE -ley de la que ha sido la auténtica implantadora- se ha apoyado firmemente en su interpretación de los datos que suministraban los estudios de PISA, a los que ha tratado como un oráculo irrebatible. La señora Gomendio edificó una especie de círculo virtuoso: la verdad estaba en PISA - PISA destapaba los males de la educación española - las leyes peperas estaban diseñadas precisamente para erradicar esos males - las leyes peperas acabarían con los problemas de la educación española evidenciados por PISA. Pongamos esto en datos concretos: señalados como supuestos problemas de la educación española la inhabilidad práctica de nuestros estudiantes, su torpeza financiera y la sobrecarga memorística, doña Montserrat puso todo su empeño en defender e implantar sus recetas: el aprendizaje competencial, la LOMCE, el emprendimiento como propuesta estrella de los programas educativos. Sucede sin embargo que a cualquiera se le pueden ocurrir serias objeciones: que, tras 25 años de LOGSE y sus secuelas, acusar de memorístico al sistema educativo español es un alarde de cinismo, digo más: uno de sus males ha sido precisamente la criminalización de la memoria, perla de la corona de las demenciales propuestas pedagogistas que sus obtusos defensores han logrado imponer; que la supuesta inhabilidad práctica de nuestros jóvenes es más un fruto de la molicie en que los hemos acomodado a todos los niveles que de lo que hacen o dejan de hacer en la escuela; que lo de introducir lo financiero y el emprendimiento en los programas educativos a la postre se ha revelado en realidad como el objetivo tapado de los poderes económicos (no olvidemos lo que significa OCDE: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos; no olvidemos que bancos como el BBVA han estado muy implicados en las pruebas de PISA): el desembarco de la economía y la banca en el mundo educativo, para condicionar la elaboración de leyes y programas más acordes con sus intereses, que, formulados de una manera un tanto simplista pero nada errada, son estos: menos darle al coco y más a lo positivo: la pasta, la resolución de lo inmediato, nada de filosofar o hacerse preguntas. Al servicio de este plan, está puesta de manera inestimable la LOMCE, que solo ha modificado la burrificadora LOE socialista en unos cuantos aspectos estratégicos; uno muy sustancial es el nuevo papel que se asigna a los directores, el cual se presenta como un avance en ese señuelo de la autonomía de los centros: gaitas: el perfil de los directores que presenta la LOMCE es el de una figura con más atribuciones para tener más sujetos a los profesores, no se les vayan a ocurrir cosas como subir el nivel, hacer pensar a los infantes o mosquear a los padres/clientes. El director que quieren la LOMCE y el PP se parece muy sospechosamente al que ya existe en los centros privados: un amo y señor que tenga a la gente en un puño. Es que al PP le encanta tener a todo el mundo dominado. Pero no creáis, que algunos le van cogiendo el gustillo: al respecto de lo que significan ya los directores de los institutos, recomiendo la lectura de este artículo de mi amigo David López Sandoval: Directores.
   Que ahora la señora Gomendio, que no tenía ningún perfil educativo y da toda la impresión de haber sido una fontanera reclamada para hacer un trabajito sin detenerse en melindres, se vaya precisamente a la OCDE da toda la impresión de ser un agradecimiento de los servicios prestados. Ahí la tenéis en la foto, muy sonriente junto a don Andreas Schleicher, artífice de PISA: ¿pueden quedar muchas dudas? Y la cuenta del estropicio que deje aquí, que la pague quien sea, eso no es cosa suya. Pues sí, queridos: vuestro amigo el guachimán está convencido de que, una vez perpetrada la faena, esta señora se ha montado un buen "sinpa".
2. Lucía Figar
   Un caso diferente es el de la ultracatólica  y ya (por fortuna) exconsejera de Educación de Madrid Lucía Figar. Quienes hemos tenido que padecer la arbitrariedad, la incompetencia, los abusos y la saña de esta señora en el desempeño de su cargo desde 2011 tenemos gracias a ella y a otros ilustres representantes de su partido en esta comunidad motivos más que sobrados para: habernos propuesto no votar jamás al PP; desear que este partido no vuelva nunca al poder; alegrarnos de que lo haya perdido; estar persuadidos de que es un partido antidemocrático que antepone los intereses de sus dirigentes y de las élites que lo instrumentalizan al bien general, cosa imperdonable cuando se llega a responsabilidades de gobierno; estar convencidos de que tiene unas inclinaciones totalitarias que le hacen caer en la represión y la persecución de los que no se le doblegan; estar asqueados de la corrupción que ha machacado a este país durante lustros y anhelar que sea erradicada y sus responsables duramente castigados; estar bastante desencantados de la democracia y entender que este sistema político (el mejor o el menos malo, como queráis) debe implantarse con fuertes sistemas de vigilancia y corrección que impidan las extralimitaciones de quienes alcanzan el poder. De la extensión de este desahogo podréis deducir no solo mi aversión hacia Lucía Figar, sino también el enorme daño que le ha hecho a la enseñanza pública, casi todo, bajo el liderazgo de la inenarrable Esperanza Aguirre. El clímax llegó a partir del conflicto de 2011 y de sus extremos di cuenta aquí. Bajo el mandato de Figar, la enseñanza pública en Madrid ha sido vilmente maltratada, con una especial fijación contra los profesores y con el móvil esencial de favorecer el negocio de esa enseñanza privada encubierta y vilmente privilegiada que recibe el nombre de enseñanza concertada, en especial, de la que está en manos de la iglesia (ahora entenderéis mejor por qué he empezado señalando las simpatías religiosas de Lucía Figar: su política ha estado presidida por el propósito de favorecer a los de su cuerda: este es el personaje).
   Quiero hacer algunas precisiones sobre el apaleo que bajo el mandato de Figar hemos sufrido los profesores. Sabidas son cosas que afectaban a todos, como lo de la elevación de las horas lectivas de 18 a 20 y las consiguientes pérdidas de puestos de trabajo, masificación en las aulas, empeoramiento de las condicones de trabajo e ímplicita rebaja del salario, ya que esta medida ha representado trabajar más por lo mismo, un "mismo" que había sido recortado antes por Zapatero y por el PP, cada uno por su lado y a su modo, pero  los profesores conocemos también una medida "invisible" y francamente vil: una verdadera criminalización del profesorado, que se ha visto perjudicado por políticas que le han hecho la vida cada vez más difícil e ingrata en el desempeño diario de su trabajo. La más notoria de estas medidas ha sido un aumento de la tolerancia hacia la presión paterna: es algo que, poco a poco y de manera al principio imperceptible se deja ver ya de forma patente y se ha extendido a todos los centros: la más mínima protesta de unos padres, por infundada que sea y aunque se presente en términos cerriles, es recibida con todos los honores y atendida de modo que el profesor aparece de oficio como presunto culpable y con la presuposición de que no está dispuesto a defenderse. En esto colaboran todos los escalones administrativos, pero hay una repulsiva participación de los equipos directivos,  casi siempre servil con el poder. Vuelvo al artículo de mi amigo David, quizás esto no sea un fenómeno aislado ni casual, ni lo de la política pepera ni lo del gustillo que algunos le han cogido. 
   Y ahora resulta que la responsable de todo esto está imputada por corrupción.  Estaría bueno que al final saliese que, mientras se dedicaba a martirizar a la enseñanza madrileña y a los profesores, Lucía Figar todavía reservara algún tiempo a pagar con el dinero de todos manipulaciones en internet para mejorar la imagen de su consejería. El alcance de esto sería gravísimo: si ya sus políticas se descalificaban por sí solas, ¿en qué lugar quedarán si se demuestra que eran obra de una corrupta? El absoluto descrédito. ¿Y los directores y jefes de estudios que han colaborado impávidos en esa política de persecución del profesor? Quedarán en el cochambroso papel de haber sido cómplices mudos de las directrices de una corrupta. Pero esto está por demostrar: sea corrupta o no, Lucía Figar ha sido una consejera nefasta, así que quienes han secundado sus directrices sin el menor reparo se han puesto ya en evidencia. A propósito de estos, más de uno hay que por las mañanas se dedicaba a hacerle el juego a la consejera estrujando a los profesores y por las tardes se ponía la camiseta verde y se iba a dar gritos pidiendo su dimisión, vivir para ver. ¿Qué pasará por fin con Lucía Figar? ¿Pagará los platos que ha roto? La cuenta podría subir a una cifra astronómica, pero me temo que esta señora también tiene preparado su "sinpa".
3. El colofón: José Ignacio Wert
   El que hasta no se sabe cuándo será ministro de Educación ha resultado por casualidad ser el vínculo entre las señoras Gomendio y Figar, ya que desde las pasadas elecciones se viene especulando con que va a ser cesado y enviado a la OCDE, donde podrá seguir coincidiendo con Gomendio, y al principio sonó fuerte como posible sustituta... Lucía Figar: ¿puede quedarle a alguien duda de que para el PP la educación es primero que nada un negocio?