Contra la corrupción y la crisis, cambios profundos

Debido a que mi artículo titulado "Contra la corrupción y la crisis, cambios profundos" no aparece ya en el portal del Aula Europea de Humanidades, lo he ubicado en este mismo blog. Aquí tenéis el nuevo enlace:
http://papabloblog.blogspot.com.es/2013/04/contra-la-corrupcion-y-la-crisis.html

jueves, 30 de julio de 2015

La justicia también canta (4): Ser o no ser... Esperanza Aguirre

   Os dejo este enlace y no digo más:

Habrá que decírselo también a Ciudadanos: el problema de la educación no somos los profesores

   Receloso como soy con el actual desembarco del mundo de la economía en la educación, a la que quiere sencillamente manipular a su conveniencia, cuando el pasado lunes Ciudadanos presentó su propuesta educativa, me puso ya en guardia el hecho de que a este acto Albert Rivera fuese acompañado por el responsable económico de su partido, el inevitable Luis Garicano. Esa propuesta se materializa en un documento de 26 páginas y ya en la segunda se señala que "la Educación es una prioridad máxima en el programa de Ciudadanos", cosa que me habría resultado más creíble si en la presentación hubiesen contado con alguna personalidad relacionada con el mundo educativo, en lugar de recurrir a un economista como Garicano: los detalles son importantes y a los viejos profesores como yo nos resulta un tanto ofensiva esa tutela del mundo de la economía: sabemos muy bien hacer lo nuestro, quizás sean ellos los que estén metiendo las narices donde no les llaman y en un universo que desconocen y para el que tal vez no tengan -como parecen creer- las recetitas que lo van a arreglar por el solo hecho de su gran sapiencia. 
   Esto se percibe ya muy desde el principio en el documento de Ciudadanos, pues hace un diagnóstico de los problemas actuales de la educación española con notables lagunas. Así, en la misma página 2, enumera una serie de retos principales, pero lo hace con enunciados de una absoluta vaguedad, de tal manera que uno no capta el sentido hacia el que se apunta y, en más de uno de esos retos, echa en falta una sucinta explicitación de los porqués, que sería muy aclaratoria de lo que de verdad se nos quiere proponer. Además, hay notables ausencias: no se dice nada, entre otras cosas, de la pobreza de alternativas de nuestro sistema, de la conflictividad en los centros, del desbarajuste entre autonomías, de los abusos de las inmersiones lingüísticas (sorprende que Ciudadanos no mencione esto como un reto ya desde el principio), de la escasa implicación de la sociedad en la educación, de la cada vez más preocupante libertad que se toman demasiados padres para campar por sus respetos, de la patata caliente de la concertada, de cómo en algunas autonomías se está arrinconando a la pública...: faltan demasiadas cosas, mal se presenta una propuesta educativa si empieza por evidenciar un desconocimiento de los problemas de la educación o un hipócrita ocultamiento de los que, por su sola mención, resultan políticamente incorrectos. Da la impresión de que Ciudadanos se ha visto aquejado de un mal muy común: el de hacerse timorato en cuanto ha atisbado la posibilidad de tocar poder. Llegado ante este abismo, en lugar de hablar claro, se ha decidido por largarnos un documento inane, tediosamente ortodoxo, de lenguaje tecnocrático, repleto de los tópicos de moda (emprendimiento, aprendizajes emocionales...) y aséptico, cierto, pero me temo que hasta tal punto que no tiene capacidad de curar. Que un partido que fue paladín de la defensa del español ante los abusos de los nacionalistas en Cataluña se decante ahora por la huida hacia adelante del inglés, las enseñanzas plurilingües y demás, da idea de hasta dónde ha llegado en su propósito de domesticarse para no asustar. Perfecto, salvo por un detalle: lo que propone son fórmulas vacías, como esa monstruosidad a la que llega el último: arrinconar el español en la propia enseñanza española. Aquí somos así: nos liamos a rebuscar los restos de Cervantes y otras gimkanas, pero luego tratamos a patadas su lengua, que es la nuestra y la de otros cientos de millones de almas. Y quede clara una cosa: soy muy partidario del aprendizaje de otras lenguas, por eso defiendo que no debe hacerse mal y machacando las nuestra.
   Pero el apartado de más peso en el documento de Ciudadanos es el dedicado a los profesores. Puesto que lo tengo enlazado, léalo cada cual y juzgue si del conjunto de sus propuestas y del modo de formularlas no puede deducirse -como deduzco yo- que este partido considera a los profesores el principal problema de nuestro sistema educativo y poco menos que los causantes de todos sus males, lo cual no es nuevo: es la rancia cantinela que lleva décadas entonando el búnker pedagogista para justificar el fracaso de su nefasta LOGSE y también es muy del gusto de los pseudoexpertos y demás cantamañanas que han aparecido con la LOMCE. Esta fauna, compuesta de ejemplares particularmente ignorantes y mediocres, acostumbra a graznar sus excelencias mezclándolas con vituperios hacia el profesorado, con el fin de presentarse a sí mismos y sus respectivos crecepelos como el remedio imprescindible, y, por asombroso que parezca, sus desatinos suelen sonar como música celestial a políticos y medios de comunicación. Así pues, que Ciudadanos se haya apuntado a la moda demagógica de tirar contra el profesorado no sorprende, pero sucede una cosa: en las encuestas que suelen hacerse sobre la valoración que la ciudadanía tiene hacia diversos colectivos, los profesores quedamos siempre muy bien (y eso a pesar de la basura que bastantes políticos y muchos pedagogos suelen echarnos desde los medios), con lo que cabe hacerse una pregunta: ¿quién se equivoca, la ciudadanía que conoce de cerca nuestro trabajo o la clase política y los "expertos" interesados que la asesoran? Los profesores no somos un dechado de perfección, pero, diga lo que diga Ciudadanos, no solo no somos un colectivo mal formado, sino que seguramente somos de los más sólidos en ese capítulo, y por otra parte, independientemente de que los procesos mediante los que se nos selecciona sean o no mejorables, son sin duda de los más justos y fiables que funcionan hoy en nuestro país (a años luz, por ejemplo, de los que se usan para seleccionar a políticos, asesores o expertos), con lo que no es extraño que, en general y salvo excepciones de esas que hay en todas partes, tengan como resultado el suministrar a los institutos un personal muy satisfactoriamente cualificado.
   Por lo tanto, el problema no somos los profesores. El documento de Ciudadanos es bastante largo, de modo que hay en él muchas cosas que merecerían comentario (para lo bueno y para lo malo), pero, como es imposible entrar a todo, voy a finalizar dejando unas observaciones sobre solo algunos de los aspectos que atañen al profesorado:
   -En lo referido a un sistema MIR para los profesores, como ya expliqué en mi artículo titulado Estupor y temblores, si somos serios, la selección se centraría sobre todo en los conocimientos sobre la materia (como se hace en el MIR, que busca seleccionar a los médicos que más saben de medicina), cosa que entra en contradicción con lo emocional y algunos de los conceptos que parecen ser del agrado de Ciudadanos. ¿Qué es lo que quieren de verdad, un MIR o un folklórico sucedáneo al que podríamos llamar PIR? Podréis ver, por otra parte, que esta idea no es original de Ciudadanos.
   -En la página 13, el documento cita algunos ejemplos de "rutas alternativas" que podrían aportar algo a nuestra docencia. Menciona concretamente el nombre de "Teach First". Lo busco en Google y llego aquí (bajad hasta el final de la pantalla para ver quién está detrás); sí, queridos, nuestros viejos amigos de la fundación Empieza por educar, con el Santander y demás entidades a las espaldas: ¿esto es lo que nos propone Ciudadanos? Gracias, pero ya lo conocíamos.   
   -En el documento se hacen algunas referencias a Finlandia. Quisiera decirles esto: hace una semana, mantuve una larga conversación con una profesora finlandesa acerca de lo que hacen allí y lo que hacemos aquí; la diferencia más sustancial que vimos fue que en Finlandia, al contario que aquí, a ningún alumno se le ocurre ni soñar con que podrá aprobar si no estudia. Eso también deberían contarlo.
   -En la página 14, aboga por un refuerzo de la figura de los directores y sugiere que hoy no pueden aplicar su autoridad sobre un profesorado que los elige. Quienes hayan elaborado este documento deberían informarse mejor: los profesores no eligen a los directores; desde hace años, existe un sistema que deja la elección de los directores prácticamente en manos de la Administración, con una ornamental participación de los profesores, y en la ya vigente LOMCE esta tendencia se profundiza. De hecho, todo lo que Ciudadanos propone acerca de los directores (encaminado a que tengan bien amarrados a los profesores) está ya prácticamente en la LOMCE, de modo que no sé por qué se molesta este partido en pedir lo que ya existe.

domingo, 26 de julio de 2015

La verdad sobre las vacaciones de Rodrigo Rato

La foto oficial publicada hace unos días por los medios complacientes con el poder:

Lo que el Gran Hermano nos oculta:

Foto 1 
   Una mancha de dólares de diversos valores derivó hacia la embarcación del antiguo ministro, lo que llevó a este a lanzarse al agua siguiendo un impulso incontrolado.
Foto 2
    Al parecer, los dólares ocultaban una desagradable sorpresa. Por el momento, no hay señales sobre el paradero de Rodrigo Rato. Se desconoce quién se halla detrás de la conspiración, pero la policía está investigando en círculos próximos a los afectados por las preferentes.



viernes, 24 de julio de 2015

SUMISIÓN, de Michel Houellebecq

   Hasta ahora, no había leído nada de Michel Houellebecq y solo tenía de este autor vagas nociones, entre las que lo más destacado era que se trata de un hombre polémico y aficionado a la provocación. "Sumisión" es un libro que ha vendido mucho y ha llegado aquí con muy buenas valoraciones, pero, sinceramente, creo que no es para tanto. Lo que sí me ha quedado claro después de leerlo es que, en efecto, está escrito con una indisimulada intención de provocar, tan indisimulada y tan deliberada que sospecho que es lo que de verdad importa, porque es lo que hace que este escritor venda más. En un mundo de remilgos pringosos y apestosa hipocresía, se agradecen la incorrección política, el lenguaje directo y el hablar claro de Houellebecq, rasgos que serían virtudes si surgiesen en coherencia con su modo de pensar, pero le dejarían en evidencia si fueran en realidad poses fingidas con fines comerciales. Me temo que se trata de lo segundo, ¿por qué? Pues porque los principales aspectos críticos y potencialmente escandalosos u ofensivos que se desprenden de "Sumisión" se alcanzan de una manera demasiado forzada en el aspecto argumental y están deficientemente sustentados en la trama, de donde podría muy bien deducirse que el autor los ha puesto ahí contra viento y marea, que tenían que aparecer aunque no pegasen ni con cola, es decir, que eran postizos. 
   La historia se sitúa en el año 2022 y su gracia consiste en que en ese momento llega a la presidencia de Francia un líder musulmán llamado Muhammed Ben Abbes: sin este hecho, la novela no se sostiene, porque las críticas a la sociedad francesa y a las formas de vida occidentales que hace Houellebecq, sus reflexiones sociales, políticas históricas y religiosas, cobran su sentido en todo el trayecto que conduce hasta esa conquista del poder y en sus consecuencias. Y aquí está la primera gran fisura argumental: para que Ben Abbes llegue a la presidencia ganándole a Marie Le Pen la segunda vuelta electoral, tiene que producirse un muy inverosímil acuerdo entre los jibarizados grandes partidos de toda la vida (el socialista y la UDF) y el ficticio partido musulmán de Ben Abbes. Aunque se trate de una ficción y los autores de las ficciones sean amos y señores de ellas, esto es forzar demasiado las cosas: nadie creería que para salvarse de Le Pen los franceses llegasen un día a aupar al líder de un partido musulmán. Si se quiere hacer parábolas para explicar situaciones de la realidad, no se puede hacer manipulando de forma incongruente los elementos tomados de esa realidad; dicho de otra forma: si Houellebecq pretendía asustarnos mostrándonos lo que ocurriría en una Francia islamizada, debía haberse esforzado en buscar unos caminos creíbles para esa islamización, porque así su novela podría tomarse como una seria llamada a la reflexión, pero, como no lo hace, "Sumisión" se queda en el nivel de un mero divertimento literario, una provocación un tanto vana.
   Pero ¿es "Sumisión" una novela? Yo diría que sí, pero una novela muy particular, sembrada de reflexiones y propuestas sociales, históricas, literarias, religiosas o morales que la convierten en una especie de ensayo novelado, quizás una novela de tesis, en la cual -como ya hemos visto- los elementos narrativos están al servicio de los ensayísticos, de lo que el autor nos quiere demostrar o plantear como objeto de reflexión. A mi juicio, esta faceta es la más interesante de la obra, porque aquí el autor pone en juego una serie de conflictos de la sociedad de hoy sobre los que (también a mi juicio) a veces, yendo más allá de su mero planteamiento, se permite efectuar sus propias propuestas. Uno podrá estar más o menos de acuerdo con él, pero los temas que toca están ahí y son de interés. El más importante es el cotejo de sistemas de valores. ¿Por qué triunfa el islam en "Sumisión"? Por muchas razones, pero especialmente por una: porque es un sistema sólido con principios sencillos y jerarquías fuertes y claras. En la novela colisionan tres grandes sistemas: el laicismo materialista de las sociedades occidentales y otros dos religiosos, el cristianismo y el islam. El cristianismo queda fácilemnte descartado: es una religión con demasiadas contradicciones dogmáticas y que ha sido muy condescendiente con las transgresiones, al contrario que el islam. El laicismo está representado por el protagonista: un solterón de 44 años de vida nada envidiable, que se reduce a: una docencia universitaria ejercida de forma rutinaria; una soledad de bazofias de supermercado ingeridas con desgana; un serio problema con el alcohol; una vida sexual de mera carnalidad en la que solo brilla algo un semiamor finalmente perdido. En ese hombre y en los millares de hogares de uno o dos miembros solos cada vez más numerosos en París se simbolizan el vacío y la falta de horizontes del materialista egoísmo laico. Frente a esto, el islam aparece como un sistema claro, donde el hombre es sumiso ante Dios, la mujer es sumisa ante el hombre y el mundo se acepta como es, porque es la obra perfecta de Dios; simple, pero eficaz como propuesta para el ser humano.
   Y su principal argumento de persuasión es el sexo, más concretamente, la poligamia que permite el islam. El sexo es muy importante en la novela. Su protagonista, del que recordemos que es el elemento que presenta las debilidades del laicismo, es un profesor universitario muy preocupado cada principio de curso por encontrar la jovencita veinte años menor que él que le servirá de compañera de cama hasta el curso siguiente, en el que de manera rutinaria sabe que le abandonarán; es un sujeto sin energía, que siente que, con 44 años, ya tiene cumplidos todos sus objetivos en la vida. Duda de manera exasperante: no se sabe si ama o no a la chica con la que se acuesta; temiendo una escalada de violencia, se escapa de París con la misma indecisión con la que luego regresa, para encontrar que le han echado de la universidad, y ahí se le abre un abismo: has perdido a la mujer que ama, ha perdido el interés por el sexo, está solo... ¿Qué es lo que le salva? El islam. El nuevo rector de la islamizada universidad lo repesca, en un proceso en el que el protagonista ve con sus propios ojos la gran ventaja de esta religión: la poligamia: todos los hombres de su entorno universitario han sido reabsorbidos con este anzuelo y él mismo ve que le abre perspectivas prometedoras para reconstruir su vida: sexo asegurado y mujeres a su gusto, a su servicio en todas las esferas y sumisas... Aquí encontramos la segunda gran fisura argumental del libro: el rector Rediger, con una somera explicación de los dogmas del islam y la oferta de un sueldo que le garantizará esa tentadora poligamia, convence sin dificultades al protagonista, que recupera su puesto en la universidad al precio de convertirse al islam, como han hecho todos sus viejos colegas. Comprando a la élite social masculina con el regalo de la poligamia, el islam se adueña de Francia. Es cierto que el ser humano esta cada vez más abandonado en las sociedades avanzadas; es cierto que a los hombres nos gusta demasiado el sexo, pero... ¿es sostenible esta parábola de Houellebecq? Da la sensación de que es una tomadura de pelo, de que este señor quería encolerizar a los profesores unversitarios (que quedan que ni te cuento), a los cristianos, a los laicistas, a las feministas y a quién sabe quién más, y para ello se saca de la manga una superficialidad de auténtico tebeo, esa supuesta conquista del poder por el islam a base de ganarse el bajo vientre de las supuestas élites, sin presentar como contrapartida ni uno solo de los inconvenientes del islam, que son muchos para muchos. Esto es una simplificación espeluznante, no puede tomarse en serio una propuesta así. Sucede de nuevo lo que vimos con el tema de las elecciones: no puedes pretender hacer parábolas sobre la realidad cuando, como en este caso, solo tomas de ella algo así como una centésima parte.
   En conclusión, me ha resultado decepcionante este libro de Houellebecq: cierto que plantea interesantes conflictos de la realidad actual, pero los encaja en una historia argumentalmente muy poco sostenible. Y, sobre todo: ¿a dónde quiere llegar? ¿A que nos creamos que con la falta de principios y la pobreza espiritual de los países avanzados cualquiera podría hoy ser islamizado fácilmente y por las buenas? Pues esa tesis está muy deficientemente elaborada y sustentada, así que mucho me temo que en realidad lo que buscaba era tocar un poco las narices para embolsarse una buena cantidad de cuartos. Lo que es de mi bolsillo, no va a sacar ni un céntimo más.   
  

domingo, 19 de julio de 2015

Una cuestión que va a ser determinante

1.- Mirad lo que leí hace unos días en las últimas líneas de un artículo sobre la expansión del aberchalismo en Navarra:
    Según las balanzas fiscales elaboradas por el Gobierno de Rodríguez Zapatero en 2007, Navarra contribuye a la caja común con el 2,16% de su PIB, por detrás de Baleares (10,04%), Madrid (7,93%), Cataluña (7,26%) y Valencia (4,40%). El País Vasco aporta el 0,53%.
   Se decía en ese mismo artículo que los fueros que permiten este privilegio son asunto intocable en Navarra, cosa que se entiende, pero desde una óptica insolidaria de la construcción de un país, por lo que quienes creemos en la solidaridad, la justicia y la equidad, lógicamente vemos como algo muy discutible y que debería revisarse los escandalosamente asimétricos regímenes fiscales de Navarra y el País Vasco. El artículo del que saco la cita se titula La conquista de Navarra (viejo sueño del aberchalismo que esperemos que nunca se cumpla) y parte de la preocupación que ha suscitado el acceso al poder del radicalismo independentista vasco en esta comunidad autónoma, acceso que se ha producido con la colaboración de Podemos.
2.- El desafío de Artur Mas sigue en pie. Que se presente ante el jefe del Estado español (del cual el señor Mas es un alto cargo) con esa bravata de "Vengo en son de paz" es solo una más de las demostraciones de la catadura de este personaje. Que el independentismo catalán haya montado esa bufonada de candidatura encabezada por los supuestos independentistas independientes Romeva, Forcadell y Casals (un tránsfuga y dos paniaguadas de las subvenciones del número cuatro de la lista y aspirante a presidente) es un puro delirio. Perfecto, pero, detrás de todo esto, sigue estando una amenaza muy grave y expresada en voz alta: la de que Cataluña se independice unilateralmente, cosa que no es ninguna broma. La situación actual de Cataluña la analiza muy bien el artículo En el país de Wondercat, de Xavier Massó.
3.- Podemos e ICV irán juntos a las próximas elecciones, con un programa que aboga por el derecho a decidir y define a Cataluña como un sujeto político soberano. Por su parte, Ada Colau ha anunciado que no asistirá a la manifestación de la ANC y Òmnium del 11 de septiembre si percibe que va a ser un apoyo a la lista soberanista de Mas; esto equivale a dos cosas: que no veremos a la alcaldesa de Barcelona en esa manifestación y que tiene bastante más cintura que Podemos para evitar las instrumentalizaciones del soberanismo.  
4.- El propagandismo del PP ya se ha puesto en marcha: mirad el delirante artículo conspiranoico que publica hoy el ABC, en el cual se inventa poco menos que una revolución bolchevique en la que una alianza de extremismos nacionalistas e izquierdistas se ha conjurado para cargarse "el régimen del 78". Burdo, pero puede funcionar muy bien y producir una sangría de votos a los partidos emergentes que son o se creen de izquierdas o progresistas.

     El problema de los independentismos y de las extralimitaciones del nacionalismo es uno de los más grandes que afronta España. Estos grupos se manejan como nadie en el río revuelto y en el sacar provecho propio, por lo que siempre habrá que tener mucho cuidado con ellos, especialmente, en situaciones tan confusas como la actual. En nuestro país, somos muchos los que los vemos como un peligro y los que tenemos nuestro límite político marcado en no hacer ni apoyar nada que los favorezca. Los grupos políticos emergentes, en especial de izquierdas y en especial Podemos, deberían tener esto muy en cuenta; deberían entender que sus propuestas por sí mismas tampoco es que enamoren a un gran número de votantes, por lo que, en realidad, lo que han obtenido hasta ahora es más bien un espejismo, un voto prestado que procede, más que de sus méritos, del castigo que a través de ellos los ciudadanos hemos querido infligir al PP e incluso al PSOE; deberían entender que el historial y los fines del nacionalismo no lo retratan como una opción altruista ni progresista; deberían entender que tienen que marcar muy bien las distancias con él, porque, si los electores los percibimos como sus compañeros de viaje o, peor aún, como su tonto instrumentalizado, muy bien podría ocurrir que les volvamos la espalda y sus sueños y proyectos acaben en un estimable guantazo cuando los rozaban con los dedos. Podemos y similares son un producto que se ha vendido muy bien como revulsivo contra la corrupción y otros males que había traído a España el estancamiento político de los últimos años; si no entienden que el independentismo y ciertos chantajes del nacionalismo forman parte de esos males, corren el peligro de encontrarse con un bajón muy desagradable en el balance de ventas de su próxima campaña.

sábado, 18 de julio de 2015

Carantoñas a los funcionarios

   Muchos nos lo calamos desde el principio y vuestro amigo el guachimán lo ha dicho unas cuantas veces: una vez ganadas las elecciones de 2011, con respecto a los funcionarios, la política del PP iba a ser quitarnos hasta la ropa interior en los dos primeros años  de la legislatura e ir devolviéndonos poco a poco lo que les pareciera oportuno en los dos últimos, especialmente en 2015, para que pensásemos: "¡Qué buenos chicos son estos peperos, cuántas cosas nos dan!" y les votásemos, ya que, en broma en broma, los dos millones de votos que suponemos pueden dar o quitar mayorías y gobiernos. Esto se ha cumplido a rajatabla, el último capítulo lo tenemos en el reciente anuncio hecho por Cristóbal Montoro de que se van a devolver las percepciones recortadas y los "moscosos" arrebatados. Resulta ofensiva semejante política, ya que es una forma muy burda de tomarnos por idiotas, y habrá que insistir en lo que he dicho siempre: señor Montoro, no cuela: lo que ustedes han hecho es como si un fulano me robase hoy el coche y dentro de tres meses viniera a devolvérmelo y pretendiera que, por hacerme semejante "favor", me lo comiera a besos y abrazos. Dicho esto, habrá que hacer algunas puntualizaciones más: 
   -Los abusos de que fuimos víctimas los funcionarios se hicieron con el pretexto de que eran necesarios para cubrir los agujeros provocados por la crisis,  lo que (reconozco que esto ya lo he dicho mil veces) fue una flagrante injusticia, ya que nosotros no éramos para nada culpables de una crisis producida por la corrupción (en la que está muy pringado el PP), los abusos de la banca, el fraude fiscal, la economía sumergida o la demencial política económica de este país, basada sobre todo en pilares especulativos.
   -Aparte de la injusticia, esa justificación era mera demagogia, como prueba el caso de la retirada de los "moscosos", ya que estos tienen una influencia cero en la economía del país, pues, cuando un funcionario se toma un "moscoso", ni se contrata a un sustituto ni se toma medida alguna que suponga gasto. No es ocioso repetir otra cosa: que quitar los "moscosos" fue además un abuso indecente y una flagrante injusticia sobre injusticia, pues este supuesto privilegio de los funcionarios es, como muchos otros, una compensación concedida a cambio de contenciones salariales, la cual se pactó en su día con el ministro que le dio nombre. Pero esta repugnante y lesiva traición  a un pacto no debe extrañarnos en el PP, partido que acostumbra a hacer felonías de este tipo, como se ha visto en las ayudas a las energías renovables, los sexenios de los profesores en Madrid o las vacaciones de julio de los profesores en Valencia.  
   -Por si esto fuera poco, el Gobierno ha tenido la falta de sensibilidad (por otra parte, esperable en un partido que ha gobernado a castañazo limpio) de poner como negociador a Antonio Beteta, un componente más de esa legión de ineptos que se pegan la gran vida como políticos, el cual,  hace ahora algo más de tres años y en unas circunstancias delicadas para los funcionarios, se apunto a la alegre moda de zarandearnos con unas estupideces relativas al cafelito y el periódico
   -Ítem más: esas circunstancias delicadas para los funcionarios de las que hablo en el punto anterior consistieron concretamente en un auténtico linchamiento social que padecimos por aquellos años, linchamiento que, como habréis visto en el enlace, fue ardorosamente impulsado por muchos políticos (entre ellos, el señor Beteta, claro), los cuales exhibieron su catadura moral usándonos como cabeza de turco y señuelo para tapar sus culpas: ¿cómo piensa el PP desagraviarnos por toda la mierda (con perdón) que muy a propósito nos echó encima por aquellos días? No es tarea fácil.
    -Otra cosa que no podrán devolvernos es una buena parte del dinero no cobrado, y aquí incluyo lo que se nos birló con la reducción salarial del inefable Zapatero, otra buena pata para un banco.
   -Conclusión: señores del PP: devuélvannos lo que legítimamente nos corresponde y ustedes nos arrancaron y no esperen compensaciones que no merecen. Ustedes nos castigaron con sus abusos y ahora nosotros tenemos la opción de ejercer uno de los pocos derechos que conservamos los ciudadanos: castigarles nosotros también sometiéndoles a eso que se llama voto de castigo, correctivo que se aplica a quienes lo hacen mal en política y del que ustedes se han hecho indiscutibles merecedores. En política, cuando uno deja el camino sembrado de tumbas, se arriesga a que en las siguientes elecciones los muertos resuciten, así que me temo que al PP, allá por noviembre, se le va a echar encima un auténtico juicio final.

viernes, 10 de julio de 2015

Alexis Tsipras se porta como un gañán

   Ayer, leyendo el ABC (autopenitencia que os recomiendo, porque te hace crecer mucho como persona), me encontré con que este diario le tiene tal fobia a Pablo Iglesias que, con tal de hacerle de menos, era capaz de insertar una noticia con este titular:
   Curiosamente, hoy, leyendo "El País", me encuentro con una noticia en primera página que hace referencia al mismo episodio y que enlaza con esta profundización en el Huffington Post:
   En ambas noticias se inserta el mismo brevísimo vídeo, este que os reproduzco aquí:

   Si miráis bien la escena, el señor Tsipras no solo se permite la grosería de ignorar a Pablo Iglesias, sino que un segundo antes le hace exactamente lo mismo a una mujer que viste de blanco y que se ha dirigido a él tan afectuosamente como Iglesias: pasa de largo y la deja con la mano en el aire, pero ¿creéis que es solo esto? Ni mucho menos. Fijaos en una mujer rubia, con gafas y un vestido negro que hay en el fondo de la imagen. Resulta que ayer, cuando por la noche leí la noticia de ABC, lo hice después de haber visto una noticia con esta misma escena en la televisión. La toma televisiva empezaba en un momento anterior y ahí se veía cómo esa mujer bajaba de un estrado con gesto muy alegre y se dirigía inequívoca y amistosamente hacia Tsipras, el cual la ignoraba de una forma tan ostensible que resultaba ofensiva y la dejaba plantada con los brazos abiertos. Bastante confusa, la mujer agacha la cabeza y vuelve al estrado, donde se repone y, demostrando que ella si debe de ser una persona educada, mira sonriente hacia Tsipras, a quien está claro que Zeus y compañía no han llamado por la senda de los buenos modales (tal vez porque ellos tampoco solían transitarla), pues, en solo unos segundos, asesta a tres personas una solemne bofetada de olímpico desdén, por utilizar una expresión muy apropiada al caso, aunque esté ya algo caída en desuso. 
   Si por la mañana me sorprendió la grosería de este individuo, por la noche me sorprendió que ABC la ignorara y focalizase su titular sobre el hecho de que Iglesias quedase rebajado y me ha vuelto a sorprender hoy que "El País" incurriera en el mismo desequilibrio informativo. ¡No, hombre, no!, estoy de broma: no me ha sorprendido en absoluto: está claro que estos dos medios, voces ambos de un amo al que desagradan en profundidad Podemos y Pablo Iglesias, actuaban una vez más siguiendo el guión de quitarle lustre a este señor tanto si lo merece como si no, y esta vez lo han hecho desenfocando el titular de la noticia, la cual, sinceramente, creo que está mejor interpretada con el que le da vuestro amigo el guachimán. Resulta curioso lo de la casta y sus medios: con tal de ridiculizar a un adversario, son capaces de hacer la vista gorda con un feísimo gesto de Tsipras, incluso ahora, que cada vez nos parece más claro a todos que, por mucho que los griegos hayan sufrido los desmanes del FMI y demás y por mucho que hayan apoyado a su primer ministro, ellos también han cometido abusos intolerables y su líder se está destapando como un trilero. No se puede ser tan arbitrario a la hora de informar, pero me temo que, de aquí a noviembre, nos vamos a tragar muchos sapos y que más de uno va a ser mucho más gordo que este. Y en cuanto a Tsipras, me deja perplejo que se ejercite en la soberbia, cuando no es más que la cabeza de un ratón abrumado de problemas y con el prestigio por los suelos (el ratón, y también su cabeza): parece no darse cuenta de que, si está en el centro de la atención, no es precisamente ni por sus méritos ni por los del país del que es primer ciudadano. 

lunes, 6 de julio de 2015

Fórmula V (para mayores de 50)

   Probablemente, si el Generalísimo no hubiera estado ahí, el pop español de los años 60 habría tenido un destino en lo universal mejor y más justo que el que le cayó en suerte, porque grupos tan reconocidos como Los Brincos o Los Bravos habrían transpasado nuestras fronteras con la facilidad que por sus méritos les hubiera correspondido, cosa que no hicieron por el estatus de país rarito, marginal y atrasado en el que la dictadura que padecíamos colocó a la España de aquellos años en el contexto internacional. Y si Los Brincos por su amplia discografía o Los Bravos por algunos éxitos puntuales hubieran merecido más reconocimiento del que tuvieron internacionalmente, no es tampoco justo que olvidemos a la nada desapreciable constelación de conjuntos pop que prosperó en aquella época, de la que me vienen ahora a la memoria nombres como Los Pekenikes, Los Relámpagos, Los Ángeles, Los Módulos, Los Sirex, Los Cheyennes, Los Pop Tops, Los Canarios (Teddy, ¿por qué lo hiciste?), Los Íberos, Los gatos negros, Los Gritos, Los AlbasLos Salvajes o los muy peculiares Lone Star, y seguro que me olvido de algún grupo que merecería estar aquí, por no hablar de que de todos los citados he puesto solo una canción,  cuando una buena parte tuvieron más de un éxito sonado. Pero en este artículo quería hablaros de otro grupo: Fórmula V. ¿Por qué? Porque creo que las imposiciones del mercado les acabaron llevando a una producción de canciones pachangueras y a una consiguiente fama de conjunto hortera, fama que considero de lo más injusta, porque este conjunto fue realmente bueno y en sus comienzos, allá por los años 1968 y 1969, si se aupó al nada fácil puesto del número uno, no fue con canciones tópicas y facilonas, sino con títulos de un muy apreciable nivel de calidad, os lo voy a demostrar.
   -De 1968 es un single (¡bendita e inocente época aquella de los sencillos, o sea, esos discos pequeños de 45 r. p. m. en que las discográficas tenían la decencia de vender en formato de dos o cuatro canciones solo aquellas que tenían más éxito!) que lleva como cara A Tengo tu amor, la más alegre y comercial, pero en la B tiene la nada despreciable Ayer y hoy, una canción mucho menos tópica (no digamos si se compara con lo que se oía por la época) y de intenciones y resultados artísticos muy dignos. Solía suceder: en la cara A se ponía lo que vendía y en la B lo que tenía más aspiraciones.
   -De 1969 es Cuéntame, canción que, para satisfacción de los formulistas toda la vida, en los últimos años, gracias a la serie de televisión, ha obtenido el reconocimiento que merecía. 
   -Lo siguiente que publican en 1969 es otro sencillo que lleva en su cara A Busca un amor y en la B, Tu amor mi amor, dos bonitas canciones, y buenas, pero con un inconveniente: tristes. La primera toca el tema de la ruptura y se extiende en consideraciones acerca de la pena, la soledad y la necesidad de encarar el incierto camino amoroso posterior al adiós.  La segunda toca el tema del alejamiento entre los amantes y la melancolía que conlleva. Son temas tradicionales en la poesía y las canciones amorosas y están muy bien tratados por Paquito y Cía, pero había un inconveniente: hasta por la melodía, lo hacían de manera que resultaba demasiado triste, demasiado "de tarde gris". A alguien en la discográfica que correspondiera le debió de parecer que aquello no molaba, que ya era bastante, que no era lo apropiado para las tardes de domingo en la discoteca (pensadas más bien para la luminosidad y la alegría), que no podía ser, que podía acabar ocurriendo que los papás, de ver a las niñas llorando constantemente por el influjo de tan lánguidos trovadores, les acabasen prohibiendo comprar sus discos, o que saliera un imbécil de encefalograma plano pero más jocoso y les arrebatase el mercado, así que (mírese la evolución de los Fórmula a partir de ahí) en ese punto empezó la deriva hacia la fiesta de Blas, Eva María y otras producciones en esa línea. Es verdad que siguieron haciendo canciones en ese registro más intimista que parecía ser el que les salía del alma, pero quedaron relegadas a un plano muy secundario, naturalmente, porque vendían menos. 
   Es una pena que ahora a los Fórmula V se les asocie con la otra línea, la pachanguera (con la que, paradójicamente y dándoles la razón a los ejecutivos de la discográfica,  tal vez ganaron mucho más dinero), cuando las canciones de las que he hablado aquí fueron de las mejores de su época.