jueves, 30 de julio de 2020

La AIReF pide sensatez con el AVE

    Constituye una gran noticia que la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) haya pedido al Gobierno que replantee las inversiones aún pendientes en el AVE por la manifiesta infrautilización de la mayoría de las líneas que ya funcionan. ¿Conocéis un país que se fue a la ruina por la corrupción de sus políticos, la locura del ladrillazo, el choriceo bancario y los gastos megalómanos (motivados en general por un electoralismo demente con cargo al erario público) en polideportivos que no se usaban, fiestas de poblachones animadas por estrellas de fama mundial, autopistas por las que no rodaban coches, aeropuertos en los que no aterrizaban aviones y trenes que circulaban casi vacíos a 300 kilómetros por hora? Que aquello era una locura que nos acabaría llevando al desastre lo pensaron muchos, entre ellos, vuestro amigo el guachimán. El 8 de mayo de 2012, en el artículo titulado "Algunos datos para la reflexión acerca de nuestros políticos", decía esto:
    El caprichito del AVE: 50.000 millones de euros.
   Supongo que habréis visto el espectáculo, ¿no? El alcalde de Barcelona descubre que el AVE es caro cuando Cataluña ya lo tiene y lo quiere Extremadura y el presidente extremeño le responde con aquello de si tens cullons : esperpento en estado puro a cargo de dos políticos de muy altas responsabilidades. Resulta cómico que ahora, después de haber dilapidado en alta velocidad lo que nadie para tener muchos más kilómetros que países muchísimo más grandes (y todo, por puro electoralismo), nuestros políticos descubran que esto era un despilfarro. Pues sí, lo era, y muchos creemos que ha tenido bastante que ver en el desastre al que hemos llegado. Aquí tenéis datos:
   AVE 1: http://www.nabarralde.com/es/munduan/4944-ave-la-ruina-del-estado
   AVE 2: http://www.sintetia.com/analisis/el-ave-una-verdad-realmente-incomoda
   AVE 3: http://www.sintetia.com/analisis/el-ave-una-verdad-realmente-incomoda

     Y el 18 de julio del mismo año, en otro que se titulaba "Tristes ironías", decía esto otro:
     4.- El Rey intenta promocionar el AVE español en Rusia. Gran idea esta de rentabilizar el AVE, dado lo caro que nos ha salido el juguetito a los españoles. La línea que más interesa a los rusos es la Moscú (10.562.099 habitantes) - San Petersburgo (4.600.310 habitantes), que distan 664 kilómetros y son los motores económicos de un país que multiplica nuestra superficie casi por 34. Así sí tiene sentido la carísima alta velocidad. ¿Cómo se come que aquí tengamos siete líneas de AVE, de las que solo una es medio rentable? Quiero decir económicamente, claro, porque, políticamente, bien que las han rentabilizado unos cuantos en beneficio propio para ganar elecciones nacionales y autonómicas.
    Está clarísimo que, si estas cosas las sabíamos hasta los guachimanes, por fuerza tenían que ser del conocimiento de nuestros gobernantes y de toda institución responsable de controlar gastos y políticas: ¿por qué no hicieron nada? ¿Por qué no detuvieron la orgía de despilfarro a que durante décadas se lanzaron los gobiernos de todo nivel? Quizás habrían evitado el desastre que en efecto nos cayó encima. Me produce gran satisfacción que la AIReF diga cosas como esta:
    Buena parte de este problema se debe a que las sucesivas Administraciones que emplearon estos fondos no priorizaron ni criterios de viabilidad, ni estudios de coste y beneficios rigurosos ni de transparencia.
     O esta esta otra:
     Hay que separar a quien evalúa las inversiones y a quien invierte.
     ¡Qué sensatez! La lástima es que la satisfacción que me produce se convierte en decepción al considerar que llega con muchos años de retraso. Y aún queda una incógnita: ¿se le hará caso a la AIReF? Porque, dado que los males siempre se pueden empeorar, bien pudiera ser que a la decepción de ver que el aviso llega tarde para evitar errores ya cometidos tengamos que unir el estupor de contemplar que nuestros gobernantes de hoy, aun contando con este aviso y la experiencia constatada de esos errores, sigan la estela de irresponsabilidad de nuestros gobernantes de hace años y continúen dilapidando el dinero público en despilfarros tan onerosos como inútiles. ¿Qué harán?
      

martes, 28 de julio de 2020

El presidente del Consejo Escolar del Estado y las tres vías para la enseñanza secundaria

    Publica hoy "El País" un artículo en torno a ciertas consideraciones de Enrique Roca, presidente del Consejo Escolar del Estado, las cuales se sustancian en tres propuestas: reducir al máximo la repetición de curso, suprimir el título de ESO y abrir una vía alternativa al bachillerato y la FP, es decir, elevar a tres las actuales dos vías educativas que se ofrecen tras acabar la ESO. 
      En lo referido al tan traído y llevado asunto de la repetición, el señor Roca recurre al tradicional procedimiento de comparar nuestros niveles con los de otros países, el cual tiene escasa consistencia, pero mis razones contra este y otros argumentos las expuse en el artículo que escribí hace no mucho sobre este asunto, y allí las podréis ver los que queráis. En cuanto a las propuestas relativas a la titulación y las vías alternativas, quiero deciros que me siento muy dichoso de que tan alto representante educativo aborde estos temas, pues los considero importantísimos, tanto que constituyen lo esencial de mi artículo Por una seria modificación de la Enseñanza Primaria, de hace algo más de un año, en el cual expuse una propuesta sobre la estructura de nuestro sistema educativo que concedía gran peso precisamente a esos dos capítulos, tan mejorables en su actual estado, y en ella abogaba por la implantación de tres vías: Bachillerato, FP y otra a la que denominaba Educación Secundaria Básica, pues a mi parecer la elección debe hacerse ya al acabar la primaria, que considero que debe durar hasta los catorce años.
       Por tanto, también representa para mí un gran motivo de satisfacción que el señor Roca se ponga de mi lado y proponga un sistema de tres vías, porque esto supondría un cambio crucial, ya que terminaría por fin con muchos problemas graves de nuestro sistema: la inapropiada división de sus etapas, el café para todos, la falta de ofertas válidas para los alumnos que -por lo que sea- suspenden o la endémica infravaloración de la FP, salvo para lo que hoy son los ciclos de grado superior. Y es que hay que decirle a don Enrique Roca que la LOGSE y sus descendientes no han sido tan buenas como él parece creer, como hay que señalar una vez más y las que haga falta que la creación de una tercera vía es una propuesta ya vieja: al menos en 2010, el Manifiesto de Maestros y Profesores que impulsamos desde Deseducativos ya la puso sobre el tapete y lo que vuestro amigo el guachimán hizo el pasado julio fue elaborar un desarrollo y unas concreciones del modelo que aquel documento proponía.
      Así pues, el señor Roca hace una propuesta que creo que es muy buena y que traería muchos beneficios, pero el problema es que la formula incluida en un paquete que la estropea. Aparte de su inadecuado enfoque de las repeticiones de curso, que se entienden mal si no se abordan desde el conocimiento de cómo son y lo que hacen la mayoría de los alumnos que repiten y desde la asunción de que nuestra enseñanza padece el mal del aprobado regalado, comete el error -de gran calibre- de proponer la supresión de los títulos. Al contrario de lo que él afirma, estos no son algo así como el objetivo un tanto vacío de una etapa educativa, sino la constatación oficial de que quien los posee está capacitado para acceder a etapas superiores en virtud de ciertos conocimientos demostrados. Es decir, el título no es solo el papelito que colgamos en la pared o la llave que nos abre la puerta para ascender en nuestros estudios -que también-, sino sobre todo la certificación de que poseemos unas capacitaciones y unos conocimientos que dan viabilidad y motivación a ese ascenso. Visto así, la importancia del título procede ante todo de esos conocimientos y capacitaciones que acredita, y eso es algo de mucha sustancia. Para obtenerlo, los alumnos se han visto obligados a estudiar, aprender y mejorar. Como señalo en mi artículo sobre la primaria, uno de los grandes problemas de nuestro sistema es que flojea en la incentivación hacia el estudio y en la presentación al alumno de retos que deberá superar si quiere obtener algo que le interesa. Si quitamos los títulos, arrebataremos a nuestros jóvenes esas metas que les obligan a esforzarse para mejorar, por eso una de las cosas que hago en mi propuesta es sugerir que se refuercen y clarifiquen.

martes, 21 de julio de 2020

Juan Marsé y Francisco Rodríguez Adrados: adiós a un gran novelista y un gran humanista

    El pasado 18 de julio falleció Juan Marsé y hoy, día 20, ha muerto Francisco Rodríguez Adrados, o sea, que en solo dos días nos han abandonado un gran novelista y un gran humanista, la vida tiene estas cosas. De cada uno de ellos tengo mi recuerdo personal. 
    Lo primero que leí de Juan Marsé fueron unos artículos que publicaba en la revista "Por Favor", allá por mediados de los años 70, que consistían en unos retratos literarios de personajes del momento tomando como punto de partida una fotografía que figuraba al lado. Estaban, en general, en la línea de crítica contra el decadente franquismo que dominaba la revista. Más tarde leí Si te dicen que caí, una novela gris y melancólica, que mezcla perdedores, polis y barriobajeros en la Barcelona de la posguerra y que tiene un interesante planteamiento formal. Años después leí El embrujo de Shangai, en la que aparecen, mezcladas con otras, claves de la narrativa de Marsé que ya estaban en Si te dicen que caí. Y ahora, confesaré un pecado: no he leído Últimas tardes con Teresa, a pesar de haber hecho la intención varias veces, pero no tardaré en redimirme. Pero a Marsé no lo aprecio solo como al gran escritor que fue, sino también por otros detalles, como esa obstinación en no claudicar a la conveniencia ni a la sumisión, que le llevó a episodios como la polémica que protagonizó en el Planeta de 2005, en la que no pueden omitirse ciertas contradicciones por su parte, pero que dejó esta frase genial, dicha a no sé quién, porque ahora cito de memoria: "No confunda usted la literatura con el mundo literario". Otra cosa muy de agradecer: era un firme antinacionalista.
    En cuanto a Francisco Rodríguez Adrados, es obligatorio empezar diciendo que fue una figura colosal dentro del mundo de las humanidades, podéis verlo aquí y en el enlace de arriba. También es de mediados de los 70, de cuando estaba en la universidad, mi primer recuerdo de él, porque lo que llamábamos "el Adrados", es decir, su monumental Lingüística estructural en dos tomos publicada por la editorial Gredos en 1974, era una de nuestras principales obras de referencia. Adrados es un sabio, un modelo de rigor, conocimiento y creación. Andando el tiempo, me sentí unido a él por otra razón: la militancia en la defensa de una educación que merezca tal nombre. Quienes me conozcáis o leáis este blog sabréis que este es en mí un gran empeño, por lo que a Rodríguez Adrados no puedo tenerlo sino como un modelo y un gran referente. De lo mucho que escribió en los medios informativos, de obras como Humanidades y enseñanza (Taurus, 2002) y de otras que aparecen en los enlaces, puede deducirse una cosa: que su compromiso por una enseñanza digna fue no solo intenso, sino muy prolongado en el tiempo, de tal manera que con él se da una curiosa particularidad: estaba ya señalando las meteduras de pata que se iban a cometer en la ley educativa de 1970 y seguía estando con las de la LOGSE o las de hace nada: lo que ya he dicho, un coloso.
            Descansen en paz estos dos grandes personajes de nuestra cultura.  

lunes, 20 de julio de 2020

Una propuesta seria para acabar con la plaga de los okupas

    En los últimos días, se está produciendo una proliferación de noticias relativas a okupaciones de viviendas, bloques enteros o incluso naves industriales, como ha ocurrido hace poco en Fuenlabrada, un asunto a la vez grave y esperpéntico. Sabéis que de siempre me ha preocupado este problema (1), una auténtica vergüenza nacional que dura ya décadas y pone en duda que en España exista una verdadera tutela legal, pues no la han tenido las decenas de miles de personas honradas a las que les han arrebatado sus viviendas con una sencillez escalofriante, las cuales, aún por encima de esto, han padecido el escarnio de ver que nuestras leyes pasaban a tratarlas a ellas como criminales y a los ladrones de sus casas (no otra cosa que un ladrón es un okupa) como sujetos de unos derechos escrupulosamente protegidos. Produce estupor descubrir esta aberración cuando uno se informa o, peor aún, es víctima de una okupación, así que no extraña que, en los últimos tiempos, en los que bastantes de estas víctimas son extranjeras, estas no den crédito a cómo en este país se hace frente a su problema, a la perversión del concepto de derecho que aquí se ha impuesto en esta materia, aunque quizás esto acabe teniendo un lado bueno: que el desprestigio para España que este disparate está suponiendo empuje por fin a implantar soluciones auténticas y eficaces a unas autoridades que llevan décadas permitiendo que a miles de infortunados se les deje en la calle, se les despoje de sus casas y se les roben sus bienes, y, por si esto fuera poco, poniendo la ley del lado de los ladrones. 
    Ayer publicaba "El Mundo" un extenso reportaje dando cuenta de unos cuantos casos sangrantes, en el cual una afectada señalaba que en los últimos diez años ha habido oficialmente 86.953 denuncias y que podemos llegar en 2020 a los 130.000 casos. De ese artículo saco estas palabras, que ilustran lo dicho:
     La escalada en España hay que medirla en el número de ocupaciones ilegales desde hace 10 años. Según la información del Ministerio del Interior, en 2010 había 2.207. En 2011, 3.849. En 2012, 6.233. En 2013, 7.739. En 2014, 10.084. En 2015, 10.376. En 2016, 9.998. En 2017, 10.619. En 2018, 12.214. En 2019, 14.394. En 2020, las cifras serán mayores. Mucho mayores. Lo denuncia la empresa Desokupa (2): "El aumento es del 300% con respecto a antes del confinamiento. No damos abasto".
    De entrada me llama la atención una cosa: que, en un artículo inequívocamente contrario a las okupaciones, se hable de "ocupaciones ilegales", como si pudiera haberlas legales: okupar una casa es apropiarse de un bien (y muy caro) que no te pertenece, y eso nunca puede ser legal. Quizás un importante elemento del problema sea este: que los españoles, después de años de verborrea y demagogia socializante, ya tengamos embutidas en nuestro subconsciente como verdades una serie de mentiras con las que algunos disfrazan sus desmanes. Como para tantas otras cosas, el problema podría resolverse promulgando unas leyes sensatas que acabasen con esta monstruosidad, lo que equivale a decir que es un problema de raíces políticas, porque las leyes las hacen en el Parlamento los políticos que votamos, y a este respecto es necesario repetir que el problema de las ocupaciones es viejísimo, quien se moleste en buscar verá que ya existía al menos en los años 80, lo que me lleva a reproducir otra cita del artículo de "El Mundo":
    El propio presidente socialista Emiliano García Page exige "dureza y control con los okupas" al Gobierno de Pedro Sánchez. Ciudadanos acaba de presentar un proyecto de ley para agilizar la expulsión. El PP apoya una iniciativa legal que permita desalojar en 48 horas... Vox -siempre a la caza de votos- pide cuatro años de cárcel.
     Es pertinente detenerse un poco en esta cita. En primer lugar, no hace referencia a Podemos y su entorno, cosa natural, pues sabemos que este partido ve con buenos ojos las okupaciones y en su día votó en contra de la Ley 5/2018 de 11 de junio (1) e incluso arrastró al PSOE a rechazarla. Ciudadanos siempre ha mostrado buena disposición a resolver este problema, pero lo del PP y el PSOE es, sencillamente, bochornoso, porque han gobernado uno u otro entre 1982 y la actualidad y jamás han tenido la menor voluntad de resolverlo ni mostrado la menor compasión hacia quienes lo padecen, así que hay motivos para afirmar que sus políticas (o ausencia de ellas) en esta parcela han sido canallescas. Dejo para el final a Vox por dos razones: porque es el único grupo hacia el que el autor del artículo se permite un comentario descalificatorio, cosa que sorprende cuando hay otros de probado historial negligente, y porque plantea una actuación muy concreta, nada de vaguedades, como los demás, y además en una línea que me parece la acertada: tratar a los okupas como lo que son: delincuentes, y si alguien no lo cree así, que mire los artículos que he enlazado o los cientos de noticias sobre okupaciones que hay en la prensa, quizás después se plantee una reconsideración acerca de la calaña de esta gente.
     El problema de las personas sin medios que carecen de un techo es un problema social que debe ser resuelto por las autoridades mediante medidas sociales. No debe confundirse con el de las okupaciones, que son actos delictivos realizados por maleantes y deben tratarse como tales, para lo cual creo que la propuesta de Vox es muy acertada: la he enlazado en la nota 3 para que juzguéis por vosotros mismos. A ver si ahora rebelarse contra los robos y los ladrones también va a ser cosa de fachas.
        
1.- Estos son algunos de los artículos en que lo he tratado:
-Un par de casos interesantes (2019).
2.- Desokupa es una de las empresas que han nacido al rebufo de este problema y se dedican a resolver de manera más ágil para los afectados el problema de las okupaciones. Tiene fama de ser la más seria. Su página es esta:
https://desokupa.com/?gclid=CjwKCAjwgdX4BRB_EiwAg8O8HTBPgbjwtl4UC51UjqF5FhUuwFBo9GF3nOwSAIDk3-96zqjS80kfiBoCLtUQAvD_BwE
3.- La propuesta de Vox para acabar con la plaga de los okupas: 
Vox pide reforzar la legislación contra los okupas

sábado, 18 de julio de 2020

Sanjurjada, Operación Galaxia, 1-O: si no hay un buen escarmiento, repiten

    Puede que a algunos estas cosas les dejen indiferentes, pero a mí me intranquiliza mucho ver que los condenados del prusés, a menos de tres años de su fracasado golpe de Estado, disfruten ya hoy de un régimen penitenciario que se acerca mucho a la libertad, porque los responsables de intentonas golpistas fracasadas, si no reciben el severo escarmiento que corresponde a tan grave delito, no tardan mucho en volver a intentarlo.
     En el año 1932, el general José Sanjurjo encabezó una intento de golpe de Estado que fracasó y que pasó a la historia con el nombre de Sanjurjada. Fue condenado a muerte por la República, pero se vio beneficiado por una discutida conmutación de pena por la de cadena perpetua, tan perpetua tan perpetua tan perpetua que, en 1933, tras la victoria electoral de las derechas, estaba en Estoril, exiliado pero libre, y en 1936 era uno de los conspiradores (quizás el más importante) que estaban tramando lo que luego fue el golpe del 18 de julio.
      En los años posteriores a la muerte de Franco, existían algunos sectores sociales y sobre todo militares que estaban muy descontentos con la deriva hacia la democracia, por lo que eran muy críticos con ella o, directamente, intentaban revertirla. Términos como "involución", "desestabilización", "rumor de sables" o "trama golpista" no eran en absoluto inusuales en la prensa de la época. En noviembre de 1978, a menos de un mes del referéndum constitucional, se abortó la llamada Operación Galaxia, una conspiración golpista que toma el nombre de la cafetería en que se reunían sus implicados. En 1980, fueron juzgados Antonio Tejero Molina y Ricardo Sáenz de Ynestrillas, a quienes se condenó, respectivamente, a las penas de siete y seis meses de prisión. Como ya sabéis, Tejero tuvo solo un año después un importante papel en el intento golpista del 23-F. En cuanto a Ynestrillas, murió asesinado por ETA en 1986. 
     Con estos precedentes, ¿qué podemos esperar de lo ocurrido ahora con los golpistas que llevaron adelante una elaborada conspiración que culminó con la declaración de independencia de Cataluña del 27 de octubre de 2017?  Nada bueno, dada la indulgencia con que se les está tratando, y más, si se tiene en cuenta que se han hartado de repetir que lo volverán a hacer, incluso ante el tribunal que los juzgó, por altanería que no quede. Jordi Cuixart lo ha hecho alto y claro nada más poner el pie en la calle. Lo del prusés va acompañado de una cadena de negligencias e inhibiciones tan larga y clamorosa por parte de los gobiernos nacionales que supongo que, dentro de unos años, quienes las vean en libros o artículos de historia no se las podrán creer: ¿cómo se pudieron permitir durante décadas los abusos segregacionistas del pujolismo? ¿Cómo se pudieron permitir los desplantes de Artur Mas y su referéndum de 2014? ¿Cómo se pudo contemplar sin mover un dedo la serie de abusos y atentados contra la legalidad que se conoció como el prusés y que culminó con el referéndum del 1-O y la declaración de independencia del 27-O?  ¿Cómo se permitieron uno y otra? ¿Cómo se confió en Junqueras y en Trapero? ¿Cómo no se impidió que se fugase ese monigote político llamado Puigdemont? ¿Cómo se han permitido las provocaciones y abusos de Torra? ¿Cómo no está ya destituido y enchironado? ¿Cómo el Gobierno de la nación pacta con gentuza golpista? ¿Cómo no se ha frenado el insulto a la nación que constituye el trato penitenciario dado a los Pujol y los golpistas? Y así. Y ahora, estos señores en la calle: ¿cómo se les llevó a prisiones catalanas?
       ¿Cómo puede nadie esperar que no lo vuelvan a hacer?

miércoles, 15 de julio de 2020

Roger Torrent, mártir del espionaje

    Ha removido los cimientos de la nación española y los cimientitos de la región catalana la noticia de que el móvil de Roger Torrent, presidente del Parlamento catalán, ha sido espiado por un programa que, según aseguran, solo puede ser adquirido por gobiernos (gobiernos de verdad, o sea, nacionales, no gobiernos del Monopoly como los autonómicos). Seré franco con vosotros: ¡estoy al borde del suicidio!  ¡¡¡Cómo ha podido nadie espiar las conversaciones de un personaje de la talla, importancia, honestidad y talento del señor Torrent!!! Estos espías se lo tendrían que hacer ver, porque, si hemos de creer las noticias que circulan, además de al colosal Torrent, han espiado a monstruos como Anna Gabriel (CUP) y Jordi Domingo (ANC), un personaje del que ni encuentro artículos relevantes en internet, a eso le llamo yo ganarse el sueldo. 
    Me lo tomo a broma por la insignificancia patética de este Torrent, una cabeza de ratón que se cree infinitamente más de lo que es, pero existen lamentables razones para tomárselo muy en serio, al menos, dos. 
   La primera es que ha faltado tiempo para que los nacionalistas diversos y las tribus podemitas, esos paladines del estado de derecho (aquí tenéis la relación), saltasen como un coro de grullas para pedir que se investigase el horrible agravio que se le ha hecho a Torrent, en el enésimo alarde de hipocresía de grupos que han defendido a terroristas o colaborado con ellos, practicado la violencia, participado en un golpe de Estado o recibido el apoyo y el dinero de narcodictaduras. 
    La segunda tiene que ver con el propio Torrent, del que lo más suave que se puede decir es que es un monigote totalitario muy aficionado a la ley del embudo. Con una hipocresía sonrojante, se presenta ahora como un perseguido cuyos derechos han sido vulnerados, cuando en realidad, como buen agitador separatista, es un energúmeno que acostumbra a saltarse las leyes de todos y los derechos ajenos. Es famoso el vídeo aquel en el que, en una charla en la que incitaba a la rebelión secesionista, utilizaba la frase aquella de lloverán hostias: echad un vistazo al artículo y al vídeo, a ver si encontráis en el señor Torrent algún rastro del respeto a la legalidad por el que clama ahora. Pero si queréis tener una imagen real de hasta qué punto este farsante es un totalitario y hasta qué punto es capaz de pisotear, ¡y en el Parlamento que preside!, los derechos de sus adversarios políticos, mirad (si no lo habéis hecho ya) el vídeo del primer  enlace de este artículo: supongo que después no tendréis más remedio que preguntaros cómo tiene el atrevimiento de ponerse campanudo por el supuesto espionaje al que se le ha sometido.
    Nada nuevo con los nacionalistas: los derechos de los demás ellos pueden ultrajarlos, ¡faltaría más, por su santa supremacía!, pero, cuando se rozan los suyos... ¡sacrilegio! 

sábado, 11 de julio de 2020

¿Será el 12-J un nuevo 8-M?

   Rebuscando en internet, encuentro un tuit de Salud Pública de las 18:00 horas del pasado 3 de marzo en el que se notifican como confirmados 151 casos de coronavirus en toda España, de los que 13 pertenecían al País Vasco, mientras que no constaba ninguno de Galicia. En la página del Ministerio de Sanidad, leo hoy los siguientes datos, que corresponden a la actualización del 10 de julio: 2.944 casos diagnosticados en toda España en los últimos siete días, de los que 120 se han producido en el País Vasco y 167, en Galicia, es decir, en las comunidades cuyos gobiernos se arriesgaron a convocar elecciones para el 12 de julio. En ambas ha habido al menos desde el pasado lunes una preocupante tendencia al aumento de casos. Saque cada cual sus conclusiones y líbrenos Dios de repeticiones de la historia que podrían resultar trágicas. 
    La verdad es que este asunto de las elecciones vascas y gallegas me tiene perplejo desde los días de su convocatoria. El 24 de abril, en una comparecencia en la que no ahorró embusteros elogios a su gestión de la pandemia, que había dejado mucho que desear, ni demagógicas presuposiciones acerca de la idoneidad del mes de julio (que la realidad se ha encargado de demoler), Urkullu anunció lo que luego haría: convocar las elecciones vascas para un 12 de julio que no ofrecía ninguna de las certezas que él pregonaba. El 18 de mayo, Núñez Feijoo convocó las gallegas también para ese 12 de julio, argumentando con una demagogia mucho más sutil que la de su homólogo vasco la supuesta seguridad de esa fecha que le había revelado su bola mágica, la cual también ha fallado estrepitosamente. La realidad era la misma para ambos: que convocaron para lo antes posible porque les parecía lo mejor para sus intereses, que consideraban más amenazados por el desgaste cuanto más tiempo transcurriera. Todo esto contó con la complacencia del Gobierno central, recordad que estamos hablando de aquellas fechas en las que empezaban los mercadeos de los cambios de fase y los premios o castigos según de qué comunidad se tratase. Y ahora hemos llegado a donde estamos: unas elecciones que van a celebrarse en medio de la incertidumbre que produce una explosión de rebrotes nada tranquilizadora. 
     Creo que es inevitable el acordarse del 8-M, porque, si allá por marzo, con el fin de favorecer sus intereses, los gobernantes nacionales dilataron la toma de medidas contra una epidemia cuya gravedad era ya evidente, de forma análoga, para convocar y mantener tal cual estas elecciones de julio, ciertos gobernantes regionales han actuado mirando antes que nada sus intereses. Y, en ambos casos, han demostrado escasísima sensibilidad hacia la salud de una ciudadanía expuesta a peligros más que hipotéticos. Sí hay, no obstante, alguna diferencia: en marzo todavía podían alegar cierto desconocimiento (muy dudoso) sobre la letalidad y agresividad del virus, mientras que esto ahora sería inadmisible, aunque a cambio los rebrotes de hoy nos pillan más informados, prevenidos y equipados, además de que, por lo que se nos está asegurando, la enfermedad ataca con menor contundencia. Esperemos que todo esto sirva para que no tengamos que lamentar consecuencias graves, pero lo que parece incuestionable es que algunos gobernantes no están haciendo buenas esas pildoritas propagandísticas que llevan meses metiéndonos con embudo: ni están saliendo más fuertes, ni están saliendo mejores. A los señores Urkullu y Feijoo tampoco les importa mucho, a ellos les bastaría con salir elegidos.