Contra la corrupción y la crisis, cambios profundos

Debido a que mi artículo titulado "Contra la corrupción y la crisis, cambios profundos" no aparece ya en el portal del Aula Europea de Humanidades, lo he ubicado en este mismo blog. Aquí tenéis el nuevo enlace:
http://papabloblog.blogspot.com.es/2013/04/contra-la-corrupcion-y-la-crisis.html

sábado, 18 de octubre de 2014

Premio CERDOS CAPITALISTAS 2014


   Sabido es que el cerdo es un animal al que se asocia con los peores vicios imaginables, tales como la lujuria, la codicia, el egoísmo, la falta de compasión y el cinismo grosero. Esa es la razón por la cual, en los viejos tiempos, dado que estos vicios venían a coincidir con los de los capitalistas acaparadores de riqueza, el puerco se convirtió en símbolo de tales personajes. En el cartelismo y la prensa de los sectores más implicados en la lucha contra la explotación, eran frecuentes imágenes como esta:
 
   En los tiempos actuales, en los que se ha puesto de manifiesto que la brecha entre los muy ricos y la gente de unos ingresos normales (no necesariamente los pobres de solemnidad), que siempre había sido muy grande, se ha hecho de una anchura desmesurada, quizás resulten más adecuadas a las repugnantes ansias de acaparar e insensibilidad de los privilegiados imágenes como esta:
 
   En España, la crisis de los últimos años ha evidenciado que la grosera voracidad de quienes se enriquecieron en la demencial vorágine de corrupción y despilfarro de los años venturosos no desmerecía para nada a lo simbolizado por estas caricaturas.  Lo hemos estado viendo a lo largo del cansino rosario de "affaires" que han salido en el último lustro y aun en los años anteriores, pero, cuando creíamos que ya estábamos curados de espantos, en estos día va y salta el asunto de las tarjetas negras, que ya tiene himno y todo:
   A la vista de este estado de cosas, el guachimán,  atento siempre a la sensibilidad de sus lectores, ha creado el Premio Cerdos Capitalistas 2014, el cual ha recaído en los siguientes concursantes:
PRIMER PREMIO
DON MIGUEL BLESA 
   En atención a los siguientes méritos: haber hundido Cajamadrid, haber estado detrás de negocios ruinosos como el del City National Bank of Florida, haber impulsado la macroestafa de las preferentes, haber ganado entre 2007 y 2010 unos emolumentos que suman 13'7 millones de euros, 3'7 de los cuales se los embolsó en 2010, año en el que trabajó solo el mes de enero, ser el artífice de la gran operación de corrupción de las tarjetas opacas (con la inestimable complicidad de los que se dejaron corromper) y, con todo esto y estando el país como estaba, haberse fundido además 423.000 euros de dinero de todos en cosas como estas: restaurantes, gasolina, joyas, viajes y otros caprichos que nunca sabremos.
ACCÉSIT 
 
DON RODRIGO RATO
   Por los siguientes méritos: sus extrañas comisiones millonarias, su catatrófica gestión como ministro de Economía y como presidente del FMI (sobre la que el propio organismo publicó un informe demoledor), el haber presidido CajaMadrid y Bankia con los chanchullos esperables en él y con un sueldo de 2'34 millones y, con todo esto, haberse fundido encima 99.000 euros de las tarjetas opacas en cosas como: los consabidos viajes, los consabidos artículos de lujo, los consabidos restaurantes caros, bebidas alcohólicas (3.547 euros en una sola factura, eso son muchos cubatas), hoteles, discotecas, balnearios, lencerías, zapatos (una sola factura de 969 euros) y vaya usted a saber qué misterios en los múltiples reintegros en efectivo de 1.000 euracos que hacía este señor. 

   Enhorabuena a ambos, tienen los premios más que merecidos. Hoy he oído en algún medio que estos dos ilustres galardonados entraron en sus comparecencias ante el juez en plan castigador, vacilón y hasta chulesco, pero que tanto el juez como el fiscal se han encargado de bajarles los humos hasta dejarlos en el lugar que les corresponde: el de unos vulgares chorizos (presuntos, claro) que estaban rindiendo cuentas ante la justicia. Parece ser que esto los ha descolocado, cosa que me alegra, como me alegran las severas fianzas que se les han fijado. ¿Acabarán en uno de esos establecimientos estatales en los que tanto nos gustaría verlos a muchos? La justicia dirá. No quiero despedirme sin una referencia al juez Elpidio Silva, empapelado por atreverse con Blesa: ¿qué pasará si ahora otro juez dice también que Blesa es un producto muy corriente en las charcuterías? ¿Será sostenible la persecución que ha sufrido Silva?

miércoles, 15 de octubre de 2014

Pedagogía Blanca: lo que de verdad esconden ciertas innovaciones educativas

   Algunos recordaréis un artículo mío sobre cierta iniciativa llamada Pedagogía Blanca, una propuesta educativa que conocí a través de una entrevista de ABC (la cual era en realidad un anuncio encubierto) y que buscaba, como casi todos estos delirios, hacerse sitio pisoteando la buena enseñanza con un aluvión de tópicos descalificadores. Posteriormente, como esta academia virtual de medio pelo (que es lo que es en realidad Pedagogía Blanca) me pareció muy en la línea de otras mistificaciones que intentan engañar a la sociedad a base de hacer negocio vendiendo subproductos educativos como si fueran el-no-va-más-que-va-a-enterrar-a-la-putrefacta-escuela, la incluí en un artículo que era un pequeño catálogo de tales subproductos, el titulado ¿Licencia para matar o licencia para cobrar?
   Pues bien, para que veáis que no me equivocaba, os dejo aquí un enlace que acaba de facilitarme un comentarista del primer artículo que cito, en el cual aparece una de las artífices de Pedagogía Blanca, Azucena Caballero, desvelando sin tapujos las verdaderas líneas educativas de su propuesta. Es el cuarto de los testimonios que aparecen:
   Si os molestáis en indagar en la página llamada Diana Fontánez, en la cual han bebido las dueñas de Pedagogía Blanca y en la que muestran su agradecimeinto, veréis que consiste lisa y llanamente en un sitio donde se dan consejos para forrarse con el coaching y otras zarandajas con las que se engaña a la gente hoy en día. Sin más gaitas. ¡Olé la innovación educativa!

sábado, 11 de octubre de 2014

Para enseñárselo a vuestros nietos

   A pesar de que el país está saturado de canalladas, robos, corrupción e indecencias mil perpetradas por la clase dirigente que lo ha arruinado económicamente y se ha cargado cosas como la ilusión y la credibilidad del sistema político (del que ahora pocos dirían sin pestañear que es una democracia), estos artistas son tan geniales que siempre son capaces de superarse, aun cuando ya parezca imposible, con lo que han conseguido, de paso, que nuestras narices no hayan podido todavía alcanzar la completa insensibilización ante el olor a mierda. El más difícil todavía que acaban de realizar es el asunto de las tarjetas opacas de Caja Madrid, ya sabéis, esas tarjetitas de las que disponían directivos y consejeros de la entidad para gastar lo que quisieran en lo que quisieran. En dinero no es una agujero de los más gordos (supone unos 15 millones), pero en indecencia roza lo insuperable: mientras el país se empobrecía, la banca había arruinado a preferentistas o suscriptores de hipotecas y nos costaba miles de millones por su rescate, esos señores estaban dilapidando el dinero de todos en lujos o en cosas que hubieran debido pagar de su bolsillo. Señores riquísimos o, como mínimo, de economías más que saneadas; señores que estaban ahí para gestionar la entidad o velar por que se gestionara limpiamenete; señores que pertencían a PP, PSOE, IU, CCOO, UGT, CEOE..., es decir, esa variopinta nómina de organizaciones que está suministrando una nutrida tropa de ladrones, aunque en principio estaban creadas para otros fines. Algo tendremos que cambiar aquí. El diario "El País" ha publicado un documento extraordinario: una lista de todos estos dirigentes y consejeros en la que figura lo que gastaron y un detallado desglose de en qué cosas. Aquí os dejo el enlace:
   Creo que deberíais guardarlo para enseñárselo a vuestros nietos: cosas como las que están ocurriendo hoy en España producirán asombro por los siglos de los siglos.

lunes, 6 de octubre de 2014

El MIR y el PIR (sobre unas propuestas de Pedro Sánchez)

   Han producido cierta agitación hoy unas palabras de Pedro Sánchez acerca de la educación, en las que  el secretario general del PSOE  ha desvelado algunos de los propósitos que alberga acerca de ella si llega al gobierno. Aplaudo de entre los mencionados estos: buscar la excelencia educativa, aumentar las plazas de profesores de la pública, subir los sueldos de los docentes (promesa esta que disgusta a nuestra derechuza, miren si no con qué tono despectivo se refiere a ella El Confidencial) y hacer de España un país laico. Hay otros en los que no me detendré, pero quiero fijarme en la que quizás ha dado más que hablar de todas sus propuestas: la de crear un MIR educativo como sistema de selección que garantice la calidad del profesorado seleccionado. Recuerdo que esta ocurrencia del MIR ya la manejó el PSOE a mediados de 2011, cuando estaba, siendo ministro Ángel Gabilondo, elaborando una reforma educativa que luego no cuajó. Los términos de este MIR educativo fueron muy poco serios, lo que dio lugar a que mi amigo José Brea (que es médico) manejase en este blog el jocoso término de PIR, o sea, Profesor Interno y Residente. Analicé la propuesta de entonces en estos dos artículos:
   -Estupor y temblores. En el comparo lo que es el MIR con lo que sería el PIR, o sea, lo que es un rigurosísimo sistema de selección basado en el dominio del oficio frente a lo que sería un penoso sistema de colocación cuyo mayor objetivo sería comprobar la sumisión del examinando a las inútiles ensoñaciones del pedagogismo y al poder de la burocracia.
   -La propuesta del MEC para la selección del profesorado. En el que analizo en profundidad los términos concretos a los que el señor Gabilondo quería someter a los aspirantes a profesores, con nada menos que tres filtros centrados en el dogma pedagogista, más otras perlas, como la de poner a representantes de consejos escolares (como lo leen) formando parte de alguno de los jurados seleccionadores.
   ¿Es este el MIR, digo el PIR, en que está pensando Pedro Sánchez? Pues si es este, ya le digo que se vaya olvidando de la excelencia educativa, porque estas recetas son las que se la han cargado. Pero, cuidado, que nadie se engañe: estas recetas son también las que le gustan al PP, que las mantiene en su LOMCE y en sus políticas a ras de centro, así como otros dichosos hallazgos, tales como el bilingüismo, la mercantilización de la escuela, la asfixia de la enseñanza pública, la obsesión por el emprendimiento (que es la tapadera de una deriva de los programas hacia los intereses del mundo financiero) y el papanatismo telemático, del que cada vez tengo más claro que está fuertemente condicionado por las empresas que piensan forrarse vendiendo ordenadores y tabletas como material escolar. Si Pedro Sánchez quiere empezar a convencer, que apoye al profesorado (al que el PP ha fustigado y humillado), que se deje de PIR, que busque la verdadera excelencia (que está en el conocimiento, no en el entontecimiento pedagogista), que borre del mapa escolar esas aberraciones del emprendimiento y el bilingüismo y que entienda que los medios informáticos son solo una parte de los que deben manejarse en la escuela, por lo que conviene pararles los pies a los cada vez más agresivos vendedores de ordenadores, que pretenden echar a base de empujones, descalificaciones y mentiras a todo lo que estorbe a su negocio. Y que diga cómo piensa hacerlo. Entonces va a ganarse la simpatía y puede que el voto de muchos más profesores de los que algunos piensan.

sábado, 27 de septiembre de 2014

APIA

   Hoy he estado con un grupo de amigos pertenecientes a SPES (Sindicatos de Profesores de Enseñanza Secudaria), una federación sindical con implantación en muchas zonas de España que se distingue por ser muy crítica con el desastroso sistema educativo actual (tanto con  la LOE como con su proyectada heredera, la LOMCE, que es la LOE con algunos artículos añadidos) y de denunciar sus males sin los miedos e hipocresías de otros sindicatos. Uno de esos amigos me ha dado algunos folletos de APIA (Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía), del que saco su dirección electrónica:
   Es una página que está bastante bien, así que os animo a visitarla. Dejaré enlace en la columna de la derecha.

Sobre unas palabras de Esteban González Pons

   Acaba de salir el número 5 de la revista El ballet de las palabras. Podéis echarle un vistazo aquí.
   En la página 18, hay un artículo mío que se titula Sobre unas palabras de Esteban González Pons.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Praxis educativa. 15: el tinglado de la atención a la diversidad

   Tengo por ahí escrito, aunque no he logrado encontrar dónde, que en cierta ocasión, hablando con mi hijo, que tenía entonces catorce o quince años, salió el tema de los alumnos de diversificación, y él me dijo:
   -¿Esos quiénes son, los que se llevan la ESO  sin dar un palo al agua?
   Esta es la visión -expresada en términos reduccionistas y un tanto crudos- que todos los alumnos, sean o no de diversificación, tienen de este programa desde que fue implantado, hace ya de ello un buen pico de años. Y, si nos atenemos a los hechos, razón no les falta. Desconozco si existen cifras de los porcentajes de aprobados de los programas de diversificación, pero puedo decir que en los centros en los que he estado son prácticamente del cien por cien; en los centros en que yo he estado, solo han dejado de obtener el título de ESO en diversificación alumnos que, o habían optado por el abandono en cualquiera de sus múltiples formas, o -recuerdo exactamente un caso- se habían comportado de una forma tan grosera y conflictiva que, para los profesores, aprobarlos hubiera supuesto una suprema autohumillación. Es necesario hacer algo muy gordo para que te suspendar la ESO en diversificación y no pocos la aprueban simplemente por asistir, incluso sin portarse excesivamente bien.
   Entre las muchas consecuencias negativas que esto genera, hay dos particularmente dañinas: como demuestran las palabras de mi hijo, para los alumnos que no entran en el juego, tanto la propia diversificación como el sistema en general se desprestigian, ya que se crea una imagen de estafa, de privilegio, de doble rasero; para los que están dispuestos a aprobar como sea, aun haciendo el zángano y sin torturarse con enojosos planteamientos acerca de la ética o la justicia, se genera un nada edificante  impulso de entrar en diversificación a cualquier precio, ya que van a ganar el premio sin molestarse lo más mínimo. Esta última postura contagia incluso a algunos padres, naturalmente, de los más insensatos. En cierta ocasión, la madre de una alumna mía que no era de diversificación vino poco menos que a pedirme cuentas por el hecho de que su hija se pasaba todas las tardes estudiando (cosa que era mentira, por cierto) y suspendía en algunas asignaturas, mientras que la de la vecina, que sí era de diversificación, salía todas las tardes y lo aprobaba todo. Lo que aquella señora reclamaba no era que se racionalizase la feria de la diversificación, sino que los demás empezásemos a hacer lo mismo. Cuando el propio sistema no se recata en perseguir el aprobado a cualquier precio, no debe extrañarnos que hagan lo mismo padres y alumnos.
   Sin embargo, si se contempla teniendo en cuenta sus planteamientos teóricos, la diversificación no es una mala idea. Este programa pretende mantener en el sistema a alumnos que, por su escasa capacidad, un ambiente sociofamiliar adverso o unas grandes carencias educativas, tienen elevadas perspectivas de salir del instituto sin el título de ESO y quedar en  riesgo de exclusión social, pero que podrían tener éxito si se les introdujera en un programa que fuera menos exigente que el regular, aunque mantuviera los mínimos educativos. Añádanle a esto unos grupos reducidos y un seguimiento más atento a la trayectoria del alumno y nos sale la diversificación. ¿Quién podría poner objeciones a un plan así? Nadie, siempre, naturalmente, que se llevase a cabo bien y sin trampas. Mi amigo Aquiles (nombre claramente falso, aunque no el personaje y su historia) suele hablarme de que en su instituto, hace algunos años, llegaron al departamento de Orientación, que es el que tiene a su cargo los programas de diversificación, dos profesoras nuevas y muy comprometidas con su oficio que tomaron a su cargo la diversificación, con la advertencia desde el principio de que la iban a llevar en serio y no iban a regalar el título a vagos. Así lo hicieron: en ese instituto, entrar en diversificación no es sinónimo de tumbarse a holgazanear y sacarse la ESO seguro y por la linda cara, sino que, al que no estudia, le hacen lo lógico: suspenderlo, y el programa funciona muy  bien. Debo señalar, no obstante, que mi amigo me habla de lo de su instituto como de una notable excepción y subraya que estas profesoras, para llevar a cabo esa expulsión de los mercaderes del templo, debieron actuar con decisión, firmeza y hasta un poco de bravura.
   Habrá centros así, no lo dudo, pero, insisto: lo apabullantemente normal es lo otro, lo que me contaba mi amiga Rosaura (otro nombre falso). El curso pasado, se incorporó tarde a su instituto y allí le asignaron una plaza en el departamento de Orientación. Gran parte de la semana se la pasaba como profesora de compensatoria, dando clases de refuerzo a dos niñas que, durante algunas horas, se separaban del resto de su grupo para ir con ella, lo cual le producía una gran sensación de pérdida de tiempo y despilfarro, ya que veía sin poder hacer nada que aquella profesora semiparticular ni era lo que necesitaban esas niñas ni lo agradecían con otra cosa que una notoria dejadez. Una de ellas, llamada Cleopatra (nombre también falso, como ya suponían), además de no hacer nada, faltaba mucho y el último trimestre se lo pasó casi sin asistir. Llegó la evaluación final y a Rosaura le tocó asistir a un curioso espectáculo: la orientadora del centro propuso que Cleopatra entrase en diversificación, a lo que se negaron rotundamente los profesores del grupo, argumentando que había estado todo el curso vagueando y había faltado mucho: ¿cómo se la iba a premiar poniéndola en diversificación? Además de ser una aberración, resultaría un despilfarro, ya que las plazas de diversificación, como todas las de los programas especiales, son más caras. Pues bien: hace no muchos días, Rosaura me contaba bastante desolada que, en este curso, el departamento de Orientación ha incluido a Cleopatra en un grupo de diversificación, despreciando el dictamen de sus profesores, y no solo a ella, sino a unos cuantos compañeros suyos de parecido perfil.
   ¿Por qué suceden estas cosas? La razón está en quién es responsable de los programas de diversificación y compensatoria, que están en manos de los departamentos de Orientación. Para que la diversificación funcione, debe seguirse a rajatabla una regla oficiosa: incluir en los grupos solo a alumnos que hayan demostrado interés y esfuerzo, a alumnos que, si no aprueban, no es por su dejadez y por su vagancia, sino por otros factores. Con esos sí se puede trabajar y se obtienen unos resultados muy gratificantes, lo sé porque fui porfesor de diversificación hace algunos años. Di clases de Ámbito Sociolingüístico a dos grupos de catorce alumnos, de tercero de ESO, con una curiosa característica: de manera casi matemática, en cada grupo tenía siete alumnos que tenían interés y se esforzaban y otros siete que eran unos completos gandules, y no solo eso, sino que, con aquellos profesores que se lo permitían, se comportaban muy mal y de manera irrespetuosa. Como ya os imaginaréis, ese año tuve un resultado de 14 aprobados y 14 suspensos, fifty fifty. En la junta final, me tocó, como tutor que era de uno de los grupos, defender los siete suspensos que había puesto la profesora de Música, que ya estaba ausente y a la que un miembro del equipo y secretario del centro pretendía hacer volver para que convirtiera esos suspensos en aprobados, así, a lo crudo, pero la cosa no pasó a más porque yo le hice saber que esos niños se habían pasado el curso presentándole exámenes en blanco y algunos de ellos, incluso, tratándola de forma despectiva. Alguien me dijo después una cosa: si yo hubiera estado en cuarto, curso en que se dan los títulos, no me habrían dejado hacer nada de lo que hice. Me lo creo.
   Supongo que ya vais entendiendo: el problema de la diversificación es que los departamentos de Orientación la tratan de manera clientelar y en beneficio propio. Defienden la presencia de los alumnos y que se les apruebe hagan lo que hagan, hasta el punto de que los chicos pronto lo captan y los peores se crecen y acaban perdiendo el respeto a los profesores; acaban metiendo en los grupos a cualquiera, con tal de que ocupe una plaza. La razón es de supervivencia: resulta curioso ver cómo los departamentos de Orientación, que son los que atienden a menos alumnos, son sin embargo de los que más profesores tienen, y eso es en parte porque tienen la facultad de determinar ellos mismos su alumnado. Si os habéis fijado, en el centro en el que yo di diversificación, en realidad sobraban la mitad de los alumnos, pero el departamento que elaboró los grupos, siguiendo una práctica muy extendida, metió al doble de los que debía, lo que tiene una importante consecuencia: más profesores para el departamento. Algo parecido pasaba con Cleopatra, su compañera y un buen montón de niños de compensatoria: la compensatoria les sirve de bien poco, pero en cambio genera unas cuantas plazas de profesores para los departamentos de Orientación, que tienen cierta potestad para determinar que un alumno vaya a compensatoria. En lo referido a que apruebe todo el mundo la ESO, poco hay que decir, es la medida más clientelar de todas: la que atrae como moscas a interesados en aprobar sin estudiar, la que permite exhibir lo que hoy se llama éxito de un programa educativo: un cien por cien de aprobados, o casi, sin importar demasiado en qué condiciones. Muchos de los chicos que van a diversificación, en realidad estarían mejor en otras opciones que existen o han existido: las antiguas garantía social o PCPI, o la actual FPB, opciones de formación profesional que siempre han sido saboteadas por determinados sectores educativos aduciendo increíbles razones de discriminación, aunque quizás haya otras menos confesables.
    En conclusión, como con algunas otras cosas de nuestro actual sistema educativo, la diversificación es una buena idea que ha acabado fracasando por culpa de ciertas prácticas viciadas. Se ha convertido en algo antieducativo: no se motiva a sus alumnos para el aprendizaje y representa para todos un referente negativo, una prueba de que se puede obtener los títulos sin hacer demasiado por ganárselos. El daño producido es grande, ya que afecta no solo al programa en sí y a los alumnos que deberían ser sus beneficiarios, sino que va incluso más lejos, ya que sus incongruencias repercuten en el desprestigio del sistema educativo.