lunes, 27 de junio de 2016

Pedro Sánchez debería irse

   Y además, con todo su equipo. A raíz de las elecciones del pasado 20 de diciembre, escribí aquí un artículo titulado Obviedades, en el cual, con respecto al PSOE, me limitaba a decir esto:
   El asunto PSOE. Escaños obtenidos en las elecciones de 2004: 164. En 2008: 169. En 2011: 110. En 2015: 90. Y esto, contando con el fuerte desgaste que inevitablemente tenía que sufrir el PP. Creo que sobran comentarios.
   Bien, pues los resultados de las elecciones de ayer representan un suma y sigue: en 2016: 85. También ha bajado en número de votos, pues los 5.424.709 que obtuvo ayer suponen 105.984 menos que los que sacó hace solo seis meses. Unidos Podemos se queda a algo menos de 400.000 votos, así que lo que los actuales dirigentes del PSOE están presentando como su gran éxito de estas elecciones (el haber evitado eso que han llamado "sorpasso") es ni más ni menos que un rotundo fracaso, primero, porque no ha estado tan lejos de producirse, segundo, porque ya la sola posibilidad de haber quedado terceros era para el PSOE un fracaso antes de abrirse las urnas.
   ¿Qué tiene que ocurrir en el PSOE para que un secretario general dimita? Sánchez, con los penosos resultados del pasado 20 de diciembre, tenía que haberlo hecho esa misma noche. Pasar del un pobre 110 a un miserable 90 era un fracaso al que, dada su magnitud, ningún político de talla podía responder con un acto distinto de ese, pero él no lo hizo, agarrándose a ya no recuerdo qué pobres excusas. Con este precedente, lo de ayer ya fue patético: ni una palabra sobre dimitir, después de haber alcanzado en solo seis meses un fracaso aún mayor que el anterior. Hoy, él y su equipo, aunque parezca increíble, tienen la desfachatez de, en efecto, presentar como un éxito lo de no haber sido superados por Unidos Podemos. Y, en cuanto su "proyecto político" más inmediato, consiste en entorpecer al máximo la investidura de Rajoy y lloriquear por lo que, según ellos, les hizo Podemos hace unos meses impidiendo que formaran gobierno. Lo mejor que podría pasarle al PSOE es que Pedro Sánchez se fuera de una vez, o acabará hundiéndolo en un abismo de desprestigio del que puede que tarde muchos años en salir: ¿cómo es que la propia organización no se lo pide? Ir retrasando la refundación que debieron haber emprendido en 2011 ha sido un error monumental. 

domingo, 26 de junio de 2016

Volverán

Finalmente, el referéndum del famoso brexit lo han ganado los partidarios del abandono de la UE. A las 14:30 horas del día 24, hablaba con  unos amigos que se mostraban preocupados, y  yo les decía lo que pensaba: que, de aquí a cinco años, el Reino Unido se las habrá arreglado para enmendar este clamoroso patinazo nacional y estará de nuevo en la UE. Ahora, a la 14:26 del día 26, creo que no tardarán ni un año, a la vista de la cascada de callejones sin salida políticos y económicos en que se han metido ellos solitos  y de los millones de personas a las que este jueguecito del referéndum va a causar graves perjuicios. Supongo que todos creerían que no iba a salir eso de la desconexión, pero, ahora que ha salido, con tan solo medio abrir la tapa del "regalito" que ellos mismos se han hecho, descubren que lo que había dentro era bastante más crudo que lo que se aventuraba, que  una medida apoyada por Donald Trump y solicitada apelando a las motivaciones más miserables, demagógicas, aldeanas y autosuficientes no podía ser más que una catástrofe. Suele suceder, pero no hay que preocuparse: sabrán arreglarlo, estoy convencido de que ya se han puesto en marcha los mecanismos para ello: si hay una característica de las atribuidas a los británicos que es absolutamente real, esa es el pragmatismo, y gente tan pragmática hará lo posible por no pagar los platos que ha roto. Al menos, este esperpento será bueno para que escarmienten ellos y otros aprendices de brujo: hoy, jornada electoral en España, a la vista de lo del Reino Unido, ¿con qué cara podrá defender lo del referéndum catalán cualquier político que pretenda que se le tome en serio?

martes, 21 de junio de 2016

¿Cómo le ha tratado España?

   Con ocasión de la demagógica, estúpida y vergonzosa manipulación de un episodio trivial tras dar Pedro Sánchez la mano a varias personas negras, "El País" entrevista a Luc André Diouf, que participa como responsable de Inmigración en el grupo de expertos que asesoran al candidato socialista. Diouf muestra una muy lógica indignación por el hecho de que hayan querido catalogar de racista a Pedro Sánchez, y también por la torpe manera en que se ha  hecho. De la entrevista, breve pero muy interesante, quiero entresacar esta pregunta que le hace el periodista y su respuesta:
-¿Cómo le ha tratado España? 
-Como a un ciudadano más. Llegué con un visado de un mes y cuando se terminó me convertí en un inmigrante irregular. La acogida al principio fue dura: sin visado, no había posibilidad de trabajo, se me terminó el dinero... Fue lo que me llevó a dormir 45 días en la playa de Las Canteras [en Las Palmas de Gran Canaria], comiendo una sola vez al día. Pillé una neumonía, pero me atendieron en los hospitales. Y recibí formación. He sido recibido y atendido como creo que todas las personas deben serlo.
    Sin comentarios. Está todo en muy pocas palabras, leedlo detenidamente, todo lo que podría y debería servir para que nos sintiéramos orgullosos de algunas de las cosas que hacemos en nuestro país. 

martes, 14 de junio de 2016

Bilingüismo, Ciudadanos y leyes de Murphy

   Ya sé que la noticia de que Ciudadanos propone que el inglés sea la lengua vehicular en la enseñanza española es vieja, pero, cuando le oí decirlo ayer en el debate a Albert Rivera, me acordé de que tenía un artículo pendiente sobre ello.
      Por mucho que uno se frote los ojos y piense que esto no puede ser real, lo es: un buen día, el PP alumbró la disparatada ocurrencia de implantar el bilingüismo en la enseñanza española; después, la cosa se llevó a efecto; más tarde, se empezó a extender y, por último, nos encontramos que a todas las fuerzas vivas de la política y el poder educativo (sindicatos, burocracia, "expertos"...) les parece maravillosa y van a acabar imponiéndola a pesar de estragos educativos, objeciones de padres y profesores, nula efectividad real y postergación de la lengua española, que es la nuestra. ¿He dicho por último? Pues no señor, es por penúltimo, porque aquella ley de Murphy que establece que todo lo que puede empeorar, empeorará es más cierta que el Sol y el aire, así que aquí tenemos al señor Rivera con su tremendo órdago: nada de  bilingüismo, nada de lengua española: ¡el inglés como lengua vehicular directamente!
      Yo tengo la convicción de que, cuando hace ya una década o más, el PP se sacó de la manga esta genial idea, lo hizo pensando que sería un buen instrumento para contrarrestar las inmersiones lingüísticas y demás ínfulas y atropellos de los nacionalistas contra el castellano. Quizás hubiera sido más lógico defender a la lengua española en el sistema educativo de todas las comunidades en lugar de sacarle un elemento más de arrinconamiento, pero es que los del PP son así. Como en tantas otras parcelas de la política española, particularmente, cuando entran en juego los supuestos derechos invocados por los nacionalistas, el no haber sido firmes en su día en lo lógico y sensato lo que ha hecho ha sido empeorar las cosas: nacionalistas catalanes y vascos siguen persiguiendo al castellano en sus territorios, y cada vez más; gallegos y valencianos no les andan lejos; en Baleares, si no me equivoco, andan a vueltas con un esperpento llamado trilingüismo; en las restantes comunidades, tenemos esa risión (porque lo es, aunque quienes mandan no quieran verlo) del bilingüismo...: bien mirado, que ahora se descuelgue Ciudadanos con lo del inglés como lengua vehicular no deja de tener una lógica. A esto es a lo que hemos llegado: nuestra lengua está siendo tratada en la enseñanza como el papel higiénico.
     Lo que sorprende es que ahora lo haga una formación que se proclama defensora de lo español: si así tratan a la lengua española quienes se presentan con estas credenciales... No creo que haya en el mundo un solo país que le arree a su propia lengua unos patadones como los que en España le arreamos a la nuestra, que es, además, la de 500 millones de hablantes en el mundo. Y lo peor es que todos estos disparates obedecen solo a la frívola conveniencia de una clase política que no valora más cosa que sus propios intereses, por no hablar del desprecio hacia la cultura que demuestra de forma incansable. Solo hay que ver lo de Ciudadanos: pura y simplemente, esto del inglés lo proponen porque se aviene con su alicorto concepto economicista de la enseñanza, parcela en la que este partido demuestra tener una ignorancia que despierta temores.    

viernes, 10 de junio de 2016

Sobre la modificación del calendario escolar en Cantabria

   Confesaré que no conozco muy a fondo el proyecto que tiene la comunidad autónoma cántabra de modificar el calendario escolar, pero, como lo poco que sé no me gusta, quiero exponer algunas objeciones y dudas que se me ocurren, las cuales se basarán en los rasgos generales que se han dado a conocer y en lo que dice don Ramón Ruiz, el consejero de Educación cántabro, en una entrevista que le han hecho en "El País". Vayan aquí mis objeciones.
   1.- La división en más de tres evaluaciones ya se hizo y hubo que dejarla porque era peor. Allá por los años 80, cuando entré en EGB, aún coleaba en algunos centros el debate sobre si hacer tres evaluaciones o cinco. En general, la segunda opción era la que defendían los más "pedagogistas", con un argumento parecido al que maneja Ramón Ruiz: que los alumnos estarían más evaluados. Justamente ese era el principal problema: que estaban demasiado evaluados, lo que era para ellos un agobio, y también para el profesor. Otro problema que había era que los periodos, al acortarse mucho, a veces  no dejaban tiempo para ver lo suficientemente a fondo la materia sobre la que había que evaluar. La gente estaba mayoritariamente a favor del sistema de tres evaluaciones, que se acabó imponiendo, por algo sería.  Todo esto lo sé por experiencia, porque he trabajado con tres, cuatro y cinco evaluaciones: todo lo que pase de tres, empeora la evaluación. Testimonialmente, de vez en cuando he visto intentos aislados de "colar" una vuelta a las cuatro o las cinco evaluaciones, abordados siempre, cosa curiosa, por algún orientador muy fundamentalista del evangelio logsiano o por algún director muy interesado en la imagen ante los padres, todo muy en la línea de los famosos expertos, que parecen estar también respaldando con su experiencia y su sapiencia el proyecto cántabro. 
   2.- No me explico el papel de los sindicatos. Parece claro que este proyecto se ha fraguado entre bambalinas y pactado entre poderes fácticos educativos, en este caso, consejería y sindicatos mayoritarios; a padres y profesores les ha pillado de sorpresa: no me explico cómo las organizaciones sindicales han podido obrar con ese sigilo y a espaldas de sus supuestos representados. Bueno, sí me lo explico, la verdad. 
   3.- No sé qué se gana cambiando los días de sitio. Puesto que, con gran sensatez, se mantienen los 175 días lectivos, para acoplar los cinco bimestres que van a tener ahora en Cantabria, se ha debido proceder a llevarse fiestas de un sitio para otro; así, explica Ruiz que, para hacer la semana de descanso proyectada para noviembre, se van a tener que juntar en ella días sacados de todos los puentes del año: ¿quiere esto decir que habrá en él una semana en que los niños estén sin "cole" y los padres trabajando y luego puentes en que suceda al contrario? Si es así, no es una gran solución.
   4.- No me encajan los periodos. Habla Ruiz de que, en realidad, no va a haber grandes modificaciones, ya que serán cuatro parones acoplados a nuestras fiestas tradicionales (Navidad, carnavales y Semana Santa, más ese apaño de noviembre que se saca de la manga) con bloques de 32 días lectivos: pues lo siento, pero no salen las cuentas. El cálculo puede medio acoplarse en el primer trimestre, pero, entre Navidad y Semana Santa, nunca hay 64 días lectivos y a menudo los que hay son muchos menos, y no tienen por qué estar divididos justo a la mitad por el carnaval; por otra parte, los lapsos posteriores a Semana Santa tendrán siempre bastantes más de 32 días, y ya, si se acaba el curso en julio, el "homogéneo" ¿bimestre? final se puede ir muy bien a los 50 días o más, parte de ellos, bajo nuestro calorazo canicular: además de no cuadrar, es un disparate, pero no se preocupen, ya que el señor Ruiz lo afrontará instalado en su cómodo despacho con aire acondicionado. Y es que hay una cosa elemental: 5x32 son 160, de manera que los cinco bimestres supuestamente homogéneos del señor Ruiz se dejan 15 días lectivos sin cubrir, los cuales, día arriba día abajo, siempre se van a ir al tercer trimestre. Entonces, si la homogeneidad puesta como bandera es inviable, ¿cuál es en realidad el propósito de este cambio? Quizás la respuesta esté en los puntos cinco y seis. 
     5.- El espinoso asunto de julio y septiembre. Dice el señor Ruiz que quiere adelantar los exámenes de septiembre a julio, demagógica medida que ya se ha tomado en Valencia y que me parece muy poco afortunada, primero, porque son malos esos calores para hacer exámenes, son más apropiados en nuestro país soleado y saleroso para que los chicos se vayan a la playa o a la piscina; segundo, porque el retrasar la convocatoria de septiembre a pasado el verano, como se hace ahora, es mucho mejor, ya que permite al alumno un distanciamiento con la saturación de trabajo que representa el curso. Surge además una de las muchas cosas que el señor Ruiz no aclara: ¿significa esto que los profesores van a trabajar hasta el día... tampoco se aclara de julio pero seguirán empezando el 1 de septiembre? ¿Estará aquí el verdadero objetivo del Nuevo Calendario Cántabro?
    6.- ¿Qué pasa con los quince primeros días de julio? Es que este es el punto caliente y no solo no está aclarado, sino que me parece que aquí el señor Ruiz juega arteramente al despiste. Afirma sin ambages que "los alumnos tendrán 15 días menos de vacaciones en verano", pero no dice nada de los profesores. No obstante, los que, aun sin ser "expertos", conocemos algo este oficio, sabemos que los alumnos tienen que estar con profesores, luego... ¿estamos ante una inconfesada operación a la valenciana, es decir, una manipulación de las impopulares vacaciones de los profesores para hacerse los guays aunque con ello no solo no se gane nada, sino que se pierda bastante? ¿Y las familias cántabras que tengan vacaciones del 1 al 15 de julio, periodo muy sensato y tradicional para irse de playa o de montaña? ¿Las va a dejar en casa el señor Ruiz? La periodista le pregunta sobre las vacaciones de verano en dos ocasiones, pero en ambas él responde con sonrojantes evasivas: la falta de claridad en este delicado capítulo creo que señala rotundamente no solo que es el esencial, sino que encierra algún propósito que el señor Ruiz oculta, ¿por qué?
   7.- "El horario de los colegios españoles supone una excepción en Europa, no es racional". La frase es del señor Ruiz y supongo que se refiere al calendario. Nuevo arranque demagógico: por el hecho de ser una excepción en Europa, una cosa no es forzosamente irracional. El señor Ruiz afirma que tres meses de vacaciones son una barbaridad, pero es que se da la circunstancia de que nosotros tenemos un clima que es muy distinto al de la Europa de la que habla el señor Ruiz, a ver si va a resultar que el problema es que el famoso sol de España, por el que suspiran tantos europeos, es irracional y va a haber que cambiarlo. No son una barbaridad esos tres meses de vacaciones, esos precisamente, de 15 de junio a 15 de septiembre, en un país con el verano que tenemos nosotros. Estos primeros días de junio, sin ir más lejos, los chicos de mi centro (y me temo que de todos) ya están aplanados por el calor: ¿los va a meter el señor Ruiz en clase un 9 no de junio, sino de julio? Acabaremos haciéndole estatuas. Que recuerde el señor Ruiz su niñez y su juventud: ¿qué habría pensado si un sesudo pedagogo le hubiera birlado las maravillosas vacaciones de verano, las merecidísimas vacaciones de verano, después de haber estado todo un curso aguantándonos a los profesores? Y si algún malpensado cree que estoy defendiendo mis intereses, le diré que tengo 59 años, que mucho van a tener que correr para pillarme con estas ocurrencias, que sí que lo son, diga lo que diga el señor Ruiz. 
   8.- Este asunto no tiene nada que ver con los deberes. Pero el señor Ruiz sí lo relaciona, arrastrando las cosas por los pelos. Lamentable que alguien que procede de la docencia se apunte también a las condenas superficiales de los deberes. Habla incongruentemente de sobrecarga de trabajo, sobre todo en el final de curso, pero hay una cosa elemental: que, a igual cantidad de días (175), igual sobrecarga, pero es que además, en esa misma respuesta, dice: "Todo el mundo coincide en que tres meses de vacaciones es mucho, en que había que empezar antes y terminar después". Esta frase es crucial por dos cosas:
    -Demuestra que el señor Ruiz, o no se aclara o quiere tomarnos el pelo, pues no se puede decir primero que hay que alargar el curso (es lo que se hace si empiezas antes y acabas después) y lamentarse luego hipócritamente de lo sobrecargados de trabajo que están los pobres niños.
     -Demuestra una vez más que lo de los (imposibles) periodos homogéneos es una cortina de humo, que la verdadera obsesión de don Ramón Ruiz es recortar las vacaciones, lo cual, además, hace todavía más inviable la teoría de los cinco periodos homogéneos del consejero cántabro, teoría que es un puro engaño.
   9.- ¡¡¡Es que es una innovación!!! Y, claro: "Cuando hay innovación, hay resistencias al cambio", sentencia el señor Ruiz.  Resuelto, no se hable más: la propuesta cántabra es una innovación, así que por fuerza tiene que ser una beneficiosísima mejora, aunque esté plagada de incongruencias y embustes: ¡se acabó el veraneo de tres meses, eso es una antigualla irracional! A callar todo el mundo: esto es una innovación, y el que la critique es uno de esos fachas retrógrados apuntados permanentemente a rechazarlas.
   10.- Los países que mejor van en PISA tienen un sistema como el que pretende imponer Cantabria. Esta bobada se la he oído a otra persona, pero en la televisión: ¡ahora resulta que PISA tiene que ver con las vacaciones, no con lo que se hace durante el curso! Lo que hay que oír. A quien lo dijo, yo le haría esta observación: en España hay desde alumnos de 10 hasta alumnos de 0, y todos tienen las mismas vacaciones: ¿no será este un elemento ajeno por completo a los rendimientos educativos?
     Pues esto es lo que hay, amigos: una sarta de engaños a costa de profesores, alumnos y padres con la que alguien pretende vendernos como una mejora lo que no es más que una operación demagógica que perjudicará a la mayoría y beneficiará, supongo, al ego de cuatro iluminados que van de innovadores, cuyos "avances", como suele suceder, caerán sobre espaldas ajenas.

jueves, 9 de junio de 2016

Sobre si Quevedo mató o no al caballero aquel

   El 17 de noviembre pasado, escribí un artículo titulado Un lance que no se merece una placa, en el cual hablaba sobre la que hay en la plaza de San Martín de Madrid señalando el punto donde, según dice su texto, el Jueves Santo de 1611, Francisco de Quevedo hirió de muerte a un caballero que minutos antes había abofeteado a una dama en la cercana iglesia de San Ginés.  Como resultado de este incidente, se cuenta, Quevedo se vio obligado a huir a Sicilia. Sostenía yo en mi artículo que, aunque el caballero hubiese pegado a una mujer, matarlo fue un castigo sin duda excesivo y un acto criminal, por lo que, fuera quien fuera el justiciero, no merecía ser celebrado ni mantenido en el perpetuo recuerdo con una placa. 
   Pues bien, hace unos días, para la preparación de una actividad sobre Quevedo, eché mano del tomo II de la fenomenal Historia de la literatura española de Juan Luis Alborg y, casualmente, en la página 593 (reimpresión de 1977), me encuentro una referencia a este lance, en la cual se dice que "ha sido desmentido documentalmente por González Palencia". Esta afirmación se amplia en una nota al pie de página que reproduzco a continuación:
   Según consta en documentos publicados por el mencionado investigador, Quevedo se encontraba en Toledo y en Madrid precisamente en los días en que se supone sucedido el lance; no solo no marchó entonces a Italia, sino que se quedó a vivir en La Torre de Juan Abad durante los años 1612 y 1613. 
   Quevedo fue un personaje tan hiperbólico y famoso que, durante siglos, se le han atribuido decenas de aventuras, lances y hasta chistes, aunque con muchísimos de esos eventos no tuvo nada que ver. Parece ser que este de la placa de San Martín es uno de ellos: si al hecho de su dudoso mérito se une el de su más que dudosa veracidad, quizás el Ayuntamiento de Madrid debería plantearse el descolgar una placa que, mucho me temo, se puso ahí en alguna época en que se aplaudían sin pararse a pensar demasiado los lances de capa y espada y luego se ha quedado por inercia lustros y lustros.

domingo, 5 de junio de 2016

Estupidez, soberbia y violencia

   Estupidez, soberbia y violencia: qué cóctel tan explosivo, ¿no? Pues es el que arrasa en Cataluña desde hace ya varios años y, lamentablemente, lejos de decaer, da la impresión de que algunos se empeñan en seguir metiéndonoslo con embudo hasta que se nos salga por las orejas o reventemos. El más significado de estos administradores es nada menos que el presidente de la Generalitat de Cataluña, un señor que se llama Carles Puigdemont, quien, en una entrevista publicada hoy en "El País", se despacha arrogantemente anunciando que va a hacer cosas que no está capacitado para hacer, con bravuconadas de altísimo voltaje. Para entender hasta dónde llega la estúpida soberbia de este señor, habría que leer la entrevista completa, que es una auténtica antología de la provocación; a los que no tengáis tiempo ni ganas, aquí os dejo lo más señalado:
     -En 2017, la independencia habrá entrado en una fase irreversible.
  -Esta es una decisión que tomarán los ciudadanos de Cataluña después de unas elecciones constituyentes y mediante un referéndum que valide la Constitución catalana.
    -Las estructuras de Estado se están preparando, las leyes avanzan, el conocimiento internacional avanza.
     -La situación solo se puede desencallar si alguien convoca un referéndum.
  -Lo que queremos es que haya propuesta de Estado sobre la consulta después del 26-J. Escucharemos las propuestas, pero la consulta sobre la independencia es irrenunciable.
     -Soy un presidente transitorio, no interino. En el tránsito de la postautonomía a la independencia.
    Hasta aquí, la estupidez y la soberbia; de manera más anónima (esperemos que no tarde mucho en desvelarse ese anonimato) la guinda de la violencia la han añadido unos energúmenos encapuchados que han atacado un puesto de la plataforma Barcelona con la Selección y han agredido a dos chicas que lo atendían. Las han golpeado, las han arrastrado por el suelo, las han llamado "putas españolas" y las han amenazado de muerte. A una de ellas, además, le han robado el bolso: ¿será esto un adelanto de cómo va a funcionar la agencia tributaria de la Cataluña independiente? Parece claro que los que abuchean el himno español y al jefe del Estado, los que acorralan a quienes pretenden que sus hijos sean educados en castellano, los que queman las banderas ajenas pero ay del que se atreva a tocar la suya, los que etc., etc., etc. están cada vez más cargados de razón, tan cargados de razón que ya han implantado como algo que por supuesto entenderán como un sacrosanto derecho el apalear a los que en su propio país pretenden animar a su propia selección. Así empezaron los nazis, ¿eh?, y que nadie me llame catastrofista, porque la violencia del nacionalismo catalán hace ya tiempo que está dando serios avisos, como muestra, unos botoncillos
    El problema de Cataluña es que lleva demasiado tiempo -quince, veinte o quizás más años-gobernada por los que podría llamar aprendices de brujo, sino fuera porque en realidad son simple y llanamente maestros de la imbecilidad y de cosas peores. Concretamente, desde que la presidencia catalana la ocupó Artur Mas, hemos asistido al inaudito espectáculo de que una autoridad (y además, de rango no pequeño) haya ejercido sus potestades con planteamientos antisistema, en lo que ha sido imitada por cientos o quizás miles de alcaldes, entre ellos, nada más y nada menos, los dos últimos de Barcelona. Así, no es nada casual la imagen de putiferio que llevan años dando Cataluña en general y Barcelona en particular: ¿os acordáis de los incidentes en la plaza de Sant Jaume de la campaña electoral de septiembre de  2015? ¿Habéis visto lo que está pasando en el barrio de Gracia? ¡Cómo no lo vais a haber visto, qué cosas tengo! Y, naturalmente, tenéis tan claro como yo que en Cataluña esto no es la anécdota, sino la categoría, porque ejemplos así los hay por decenas. Cataluña es el paradigma del desgobierno. La razón la expresó hace ya mucho tiempo Lichtenberg en una brevísima frase: "Cuando los que mandan pierde la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto".
      No es tranquilizador lo que está ocurriendo en Cataluña, ni menos aún lo que puede ocurrir, con nazionalistas enmascarados que aporrean a quienes no piensan como ellos y un presidente con ínfulas que lanza amenazas de ruptura medio belicistas. ¿Realmente está este señor a la altura de su cargo? Mira que lo dudo, aunque, en honor a la verdad, lo de los presidentes autonómicos es de película de Berlanga (presis 1, presis 2, presis 3). Yo espero que, entre los partidos que tienen probabilidades de gobernar en España, no haya ni uno solo que minusvalore este tremendo problema.