martes, 17 de julio de 2018

El fascismo va cada vez más en serio

   Sin salir de este blog, que no es ni de lejos el superarchivo mundial de noticias, se puede encontrar  un buen manojo de inquietantes ejemplos de la violencia fascista que ya desde hace mucho tiempo viene ejerciendo, predicando o agitando el separatismo catalán, aquí tenéis unos cuantos enlaces:
   3.- Batasunización (es ya de 2015).
   9.- Profesores indignos (1 y 2).
   A este no pequeño muestrario (y no estará de más recordar que podría añadir cosas procedentes de Baleares, Valencia o el País Vasco), han venido a añadirse últimamente dos hechos más que considero muy significativos. El primero afecta al fanático incendiario que ocupa hoy el cargo de presidente de la Generalidad. Con la chulería bestial que le caracteriza, se permitió hace unos días volver a morder la mano que tan torpemente le tendió Pedro Sánchez, mediante el procedimiento de explicar las insultantes provocaciones que le lanzó cuando estaban a solas. Lo que más ha llamado la atención (con toda lógica) ha sido esa advertencia de que él no tiene nada que perder, con lo que tenemos que entender que está dispuesto a todo con tal de lograr sus fines. ¿Nos quiere decir que es como esos locos que se inmolan por el islam con un cinturón explosivo y a la vez matan a cientos de personas? ¡Qué personaje! Aquí lo tenéis:
   Qué mal asunto que en España tengamos políticos así, hace ser muy pesimista. ¿En qué estará pensando el presidente del Gobierno cuando le da audiencia a este chiflado?
    El segundo hecho lo considero también gravísimo, sin duda, más: la persecución, terrible acoso o como lo queráis llamar a que está siendo constantemente sometida Inés Arrimadas por parte de las jaurías del fascismo nacionalista, en la calle o en los medios de comunicación, que incluye groseros insultos, cercos, invitaciones a volver a Cádiz y ¡prohibiciones de hablar formuladas por alcaldes! Estos hechos son alarmantes por sí solos, pero su gravedad se multiplica si su destinataria es la persona que ganó las últimas elecciones en Cataluña. Tenéis información por extenso en este artículo, cuya lectura recomiendo:
   Un fascismo en toda regla está plenamente instalado en Cataluña, donde libertades como las de expresión, pensamiento, preferencia política, educación o circulación están perseguidas por el nazionalismo; sorprende la tranquilidad con que se están tomando este grave asunto partidos políticos y gobernantes. 

miércoles, 11 de julio de 2018

Sí, quiero

    Bonita la ha liado la señora Calvo, número 2 del Gobierno (a tal señor, tal honor), con sus precisiones acerca del consentimiento en las relaciones sexuales: todo lo que no sea un SÍ es un NO. Ya se ha montado el lógico cachondeo en las redes, donde al parecer pueden encontrarse modelos de solicitud y consentimiento de relación sexual, naturalmente, por escrito. No voy a extenderme mucho, porque la propuesta de Calvo es algo ya muy viejo: pretender gobernar contentando al sector más ruidoso de la calle. En materia de relaciones sexuales convertidas en guerra de sexos, como se ha demostrado con el asunto de la Manada, el sector más ruidoso es el feminismo radical. Ahí han confluido muy bien ultrafeministas, podemitas y batasunos. El patético producto que ofrecen queda muy bien reflejado en los dos vídeos de este artículo que os enlazo:

martes, 10 de julio de 2018

Sobre la normalización de Pedro Sánchez: farsa en palacio

   Desde que empezó a vender su estrategia para afrontar la amenaza secesionista catalana (no perdamos de vista que hay otras haciendo cola), Pedro Sánchez no ha parado de repetir la palabra normalización, dando a entender que lo que ha pasado hasta ahora era algo anormal y hora es ya de que venga él y nos devuelva a la normalidad. El primer gran paso de esa normalización ha sido la reunión que mantuvo ayer con el presidente de la Generalidad, Quim Torra. Supongo que quien más quien menos todos habréis visto escenas de esas farsas palaciegas al estilo Versalles, y eso es lo que me ha recordado a mí este evento: mucha ceremonia, mucha sonrisa y una completa insustancialidad. Pasemos revista a los resultados más importantes de este encuentro:
   1.- Se ha reabierto la comisión bilateral Gobierno central - Gobierno regional (catalán, en este caso). Todos los medios han subrayado que llevaba paralizada desde 2011, pero no he visto ninguno que se haya molestado en recordar que Artur Mas puso en marcha su alzamiento en 2012, dato que creo relevante. Esta reapertura ha ido acompañada de la de algunas comisiones, como la de presupuestos o competencias autonómicas. Además, se van a levantar vetos sobre algunas leyes catalanas de carácter social. 
   2.- Sánchez y Torra han descubierto que se llevan muy bien: se han sonreído, se han hecho muchas fotos, se han parado a mirar juntos una fuente y Torra le ha regalado al presidente de la nación una botella de un licor completamente desconocido y aldeano, en lugar del mundialmente famoso anís del Mono, que es de lejos el mejor licor que se fabrica en Cataluña.
   3.- Se han citado para octubre, supongo que por lo bien que se llevan. 
   4.- Aunque han estado hablando dos horas, los comunicados posteriores informan de cosas que se podrían resolver en media, así que me temo que algo se nos oculta. Según esos comunicados, se nos hace saber que:
       4.1.- El Gobierno catalán no renuncia a ninguna de las fórmulas para lograr la independencia de Cataluña.
         4.2.- La autodeterminación no existe en ninguna constitución del mundo, y tampoco en la española. 
           4.3.- A juicio del señor Torra, el discurso del rey del pasado octubre no fue neutral. Al rey no se le invitará a ningún acto oficial del gobierno catalán.
           4.4.- Según la vicepresidenta Carmen Calvo, el ninguneo al rey por parte del independentismo no es objeto de debate.
   Ha habido también un importante detalle: el señor Torra llevaba prendido el lazo amarillo que el independentismo está usando como arma arrojadiza en Cataluña y que significa esto: que quien lo lleva reclama la libertad de una serie de personajes que están en prisión por atentar gravemente contra el orden constitucional, la unidad de España y la convivencia en Cataluña. Al presentarse a la reunión con ese lazo, Torra le ha dicho eso a Sánchez delante de sus narices. ¿Lo habrá visto el presidente del Gobierno? Ni él ni la señora Calvo han dicho nada acerca de este asunto. 
    No hace falta ser un lince para ver una cosa: el brutal desequilibrio de esta farsa: frente a la prodigalidad excesiva del Gobierno de la nación, por el otro lado solo ha habido provocación y chulería. Se veía venir que este encuentro iba a ser como una incitación a revalidar el golpismo, porque, además, esa táctica que ha usado Sánchez de responder con silencio a las ofensas explícitas siempre ha demostrado ser de resultados catastróficos.
    Después de la reunión, Pedro Sánchez ha publicado un mensaje que terminaba con estas palabras:
                                 Este es un primer paso. Ahora hay que recorrer juntos el camino.
   No espero mucho ni del camino que se empieza con un paso así ni de lo que pueda entender por normalización nuestro actual presidente.
   

viernes, 6 de julio de 2018

¿Se habría reunido con Tejero?

   Por si a alguno le quedasen dudas de la chulesca insistencia del separatismo catalán en su golpe intentado, fallado y no sofocado, hace unos días, a pesar de ir explícitamente contra anteriores resoluciones del Tribunal Constitucional, han aprobado en su Parlamento regional la reafirmación en una resolución secesionista de 2015 ya suspendida en su momento por el alto tribunal. Esa moción ha sido impugnada por el Gobierno de la nación, y hasta la próxima. No me cansaré de decir que lo que está ocurriendo con el golpe de Estado del separatismo catalán causa sonrojo y perplejidad: ¿habrá en el mundo algún otro país aparte de España que permita que un golpe falle a la primera y sus autores sigan en el intento alegremente sin que nadie se lo impida de manera fulminante? Creo (y tal vez no sea el único) que un sistema político con semejantes fisuras autodestructivas carece de credibilidad y la pegunta es: ¿dónde acabará esto? 
   A los que vivimos el 23-F, en aquel momento histórico nos pareció vergonzoso y humillante el que se conoció como pacto del capó, en el que Tejero impuso condiciones como que no se juzgase a ninguno de los guardias  que le apoyaron con rango inferior a teniente, pero lo que estamos viviendo treinta y siete años después deja aquello muy pequeñito. Hace algunos días, conversando con unos amigos sobre estos temas, alguien hizo la siguiente analogía:
Alfonso Armada - Artur Más
Milans del Bosch - Puigdemont
Tejero - Torra
   Naturalmente, hubo quien puso objeciones, pero también se admitieron muchas semejanzas, como las evidentes entre los actos cavernícolas de Torra y la irrupción de Tejero en el Congreso, pero en lo que hubo unanimidad fue en una cosa: por mucho que ellos se inflen y blasonen de demócratas, estos señores no son mejores que aquellos, y son sin duda mucho más cobardes. Finalmente, alguien lanzó una observación: falta el Elefante, el misterioso líder que debió aparecer y nunca apareció en el 23-F. Hubo de nuevo acuerdo: no se conocen elefantes en la conspiración separatista, pero, de haber alguien con un papel similar, tendría más bien el aspecto de un mico, mejor dicho, un Mico, con mayúscula.
   El diario "El Español" ha recogido una serie de razones por las que Pedro Sánchez no debería reunirse con Quim Torra. Hasta el momento, lleva diecinueve, todas muy sólidas. Yo añadiría esta: ¿se habría reunido con Tejero? No creo que las explícitas intenciones golpistas de Torra, sus ataques reiterados a España y sus intereses y sus no menos reiteradas vejaciones a España y sus símbolos, empezando por el rey, le hagan merecedor de nada distinto a una destitución y un posterior envío a la cárcel, pero parece que se le ha elevado al rango de interlocutor válido, cosa bastante asombrosa. Sería bueno que, por lo menos, Pedro Sánchez, que es el presidente del Gobierno español, entrase en ese diálogo de pie y no de rodillas, pero las contemplativas respuestas que hasta ahora ha dado a las múltiples coces de Torra no parecen ir por ese camino. Veremos qué pasa el 9 de julio, el país está en ascuas; espero que no acabe en llamas o reducido a cenizas, cualquier cosa es posible hoy en día en España.


domingo, 1 de julio de 2018

Sobre la entrevista a la ministra de Educación

   Publica hoy "El País" una entrevista a la nueva ministra de Educación y Formación Profesional, doña Isabel Celaá, quien cumple con el indispensable requisito que tiene todo alto cargo de presentarse y mostrar cuanto antes a la opinión pública las líneas maestras que van a marcar su gestión. La propuesta que destaca el medio destinándola al titular es el anuncio de que el ministerio creará una asignatura de valores cívicos y éticos que será obligatoria, pues, a juicio de la señora Celaá, "los valores cívicos han de ser universales y, por tanto, todos los alumnos y alumnas han de cursarlos". Si entendemos por valores cívicos cosas como que hay que respetar a los demás, no hay que robar, son odiosas las discriminaciones por razones de raza, sexo, pensamiento o condición social, que existen derechos pero también deberes, que hay que cuidar el medio ambiente o cuáles son los rasgos que diferencian a las democracias de los totalitarismos, no solo estoy al cien por cien de acuerdo con su propuesta, sino que la he defendido hasta en los tiempos de aquella polémica de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, que fue tan agria como manipulada. ¿Por qué estoy tan convencido? Porque tengo comprobado que, por desgracia y aunque parezca increíble, existen muchas personas hoy en día a las que, este ABC ciudadano, si no se lo da la escuela, no se lo va a dar nadie. Dice la señora Celaá otra cosa en la que no solo estoy de acuerdo, sino que, como la anterior, la he defendido por escrito muchas veces: que los alumnos que no sean de Religión no cursarán una asignatura alternativa, porque el derecho de unos (a cursar Religión) no puede acarrear la obligación de otros a que les metan con calzador cualquier materia solo para que la Conferencia Episcopal no se queje de que la Religión queda en desventaja. Y, por cierto, aplaudo también la anunciada medida de que se vaya a suprimir ese abuso de que la Religión cuente para la nota media, abuso y discriminación, lo afirmo después de haber estado en centenares de juntas de evaluación y ver las notazas tan asombrosas que sacaban en esta asignatura hasta los alumnos que manifestaban el más contumaz rechazo al estudio. Por último, no puedo sino aplaudir con entusiasmo la promesa que hace la ministra de revertir los agravios sufridos por los profesores a raíz del decreto 14/2012, aunque me preocupa que no deje muy claro cómo piensa hacerlo. 
    Estaréis asombrados de tanta indulgencia, así que paso ya a la parte cruda del artículo. Lógicamente, al tratarse de una entrevista con una ministra, no se podía esperar que bajase a los detalles de la vida escolar, a ese vaciado de los programas, ese aprobado regalado y esa conflictividad que tanto daño hacen en nuestra enseñanza, sino que lo que hace ella es pronunciarse sobre las grandes líneas de política educativa general. Y al hacerlo, en más de una ocasión, se quita de encima temas sin entrar en sus aspectos polémicos, como ocurre en el caso de la concertada, que se despacha con vaguedad y una acusación contra la LOMCE de la que habría mucho que matizar, o en el ya más clamoroso de los ataques al castellano en las comunidades bilingües, que se quita de encima como si ahí no pasase nada, cuando es un asunto gravísimo, inscrito por cierto en el mayor reto que afronta su Gobierno y en el que aún no ha dado un solo paso que inspire tranquilidad. Este es uno de los baches más grandes de la entrevista y a mí me genera mucho pesimismo, pues deja bastante claro que el PSOE no piensa mover un dedo en una cuestión en la que se están cometiendo intolerables abusos por parte de los partidos nacionalistas, sus aliados, sus tontos útiles y sus cómplices por inhibición, entre los que los gobiernos centrales han estado ya demasiado tiempo. Unido a este tema de las lenguas, introduce ella misma el del bilingüismo y lo hace una vez más con una asepsia que choca frontalmente con los problemas de fondo, funcionamiento y pobreza de resultados que arroja este engendro en que se ha empeñado nuestra clase política. 
     Entro ya en el terreno de las cosas que me generan mayor desacuerdo. La señora Celaá piensa hacer con la LOMCE la misma chapuza que el PP hizo con la LOE: parchearla, es decir, aprobar una ley que la descargue de los aspectos que ella considera menos aceptables, pero manteniéndola. Esa ley entraría en vigor en el curso 19-20, con lo cual creo que, cualquiera que me esté leyendo habrá entendido ya el disparate hacia el que estoy señalando. Dejando ahora aparte todas las leyes anteriores, con sus gordísimos problemas y errores, convendremos en que la vigencia de la LOMCE, que es ya de cuatro años, ha sido particularmente caótica, debido a la ineptitud con la que la gestionó el PP y al torpedeo a veces canallesco de sus adversarios políticos. Hemos estado cuatro años con un marco educativo fallido, conflictivo y confuso, y ahora, doña Isabel Celaá, ministra del ramo del PSOE, nos anuncia que la ley modificadora que proyecta "entraría en vigor en el curso 19-20", el cual, queridos amigos, empezará dentro de los catorce meses que quedan hasta el 1 de septiembre de 2019. Sinceramente, me parece un disparate: ¿a qué tanta prisa? Está históricamente demostrado que una de las fijaciones del PSOE es tener bajo su dominio las leyes educativas, pero ahora, con solo dos años para las próximas elecciones generales, para conseguir esto antes de que quizás ya no esté en condiciones de hacerlo, necesita obrar con una urgencia que parece dispuesto a imponer, échense a temblar alumnos y profesores. Solo pensando en que en España llevamos más de 25 años (= 300 meses) con un sistema educativo deficiente e insatisfactorio, aproximadamente 10 (= 120 meses) con la clase política hablando de acuerdo educativo pero sin llegar siquiera a bosquejar unas líneas mínimas, con los últimos 4 (= 48 meses) con una ley mala, pero no mucho peor que las anteriores (de las que procede), rechazada y lapidada por partidos y sindicatos, se hace meridianamente claro que sería imposible que este Gobierno ni ninguno levantase en 14 meses ninguna ley educativa que no fuese un desastre. 
    Y me temo que estemos irremediablemente abocados a ello, porque ya no es solo la ridícula disponibilidad de tiempo, sino que está otra cosa mucho peor y que todos sabemos, dadas las actuales alianzas parlamentarias. ¿De verdad cree la señora Celaá que esa ley catorcemesina va a poder aprobarla con un consenso amplio? Por lo que dice en su entrevista, se deduce que cuenta con excluir al PP y luego ir sacando una cosita por aquí y otra por allí pactando unas veces con unos (supongo que con la macedonia que apoyó la moción de censura) y otras con otros (es de pensar que Ciudadanos y algún despistado, quién sabe si hasta el propio PP), lo que lleva a sospechar que la audacia de pirata del Caribe del actual presidente del Gobierno se está contagiando a sus ministros, pero, bromas aparte: ¿no parece un poco difícil está aritmética? ¿No sería irremisiblemente una colección de remiendos chapuceros lo que saliera de ahí, si es que salía algo? Desde luego, no se parecería ni de lejos a un consenso amplio, ese consenso amplio sin el cual, en esto parece que estamos todos de acuerdo, estaría abocada al fracaso cualquier ley educativa. Si esta va a ser la mecánica que va a presidir la elaboración de la norma que prepara  el PSOE, me temo que don José Ignacio Wert corre un serio peligro de morirse de risa. 
   Y ahora que nombro a Wert, voy a hacer los dos penúltimos apuntes, referidos a algunas de las cosas sensatas que dijo e hizo o intentó hacer. Una de las intenciones que repetidamente manifestó a propósito de su ley fue la de invertir la proporción entre titulados universitarios y titulados superiores de FP, que a su juicio (y al mío) estaba mal correlacionada en España, donde hay dos titulados universitarios por uno de FP, justo lo contrario que en Alemania, que para esto sí es buen modelo. Por esto fue duramente criticado por todos, incluido el PSOE, con la eterna cantinela de la discriminación y tal; pues bien: ahora va el PSOE y se marca la frivolidad de ponerle al ministerio el nombre de Ministerio de Educación y Formación Profesional (como si la FP no fuera educación), para que veamos todos lo que le importa el tema, y no solo eso, sino que la ministra termina su entrevista señalando este problema de la FP: "Tenemos un 12% de alumnos, la mitad del 25% de la OCDE". Si esto no es cinismo, no sé qué será cinismo en el mundo. Otra cosa buena de Wert: tuvo la valentía de decir una gran verdad: que la selectividad española no valía para nada, porque no selecciona. En la entrevista, la ministra dice que la EBAU (actual selectividad) cumple su función satisfactoriamente. Si su función es dejar que a las cada vez menos exigentes y más clientelares universidades españolas pasen un contingente de alumnos bien preparados y otro contingente que no lo está en absoluto, le doy la razón. Y creo que esta es en realidad la postura de la señora Celaá, ya que ha sido siempre la de su partido: que los alumnos pasen aprendan lo que aprendan, lo digo porque al principio de la entrevista declara, como argumento para quitar las reválidas, que la equidad es nuestra mayor fortaleza. A ver cuándo se entera el PSOE de que equidad es que todos tengan derecho a estudiar, no que todos tengan derecho a aprobar: este último tiene que ganárselo cada uno con su esfuerzo. 
     El último apunte: en el improbable caso de que alguna vez llegue a ministro, yo quiero que me entreviste siempre Anabel Díez, ¡hay que ver qué fácil se lo ha puesto a la señora Celaá!