viernes, 31 de enero de 2020

Dolça Catalunya presenta su libro en Madrid

   Ayer tuve la satisfacción de asistir a la presentación en Madrid del libro Dolça Catalunya, en el cual se nos expone de forma muy ágil y directa en qué consiste la seria amenaza del prusés y cómo puede desactivarse. El acto estuvo introducido por Álex Rosal, editor del libro, y contó con un cuarteto de ponentes de muy alto nivel: Miguel Martínez, uno de los creadores de Tabarnia, otro gran referente en la lucha contra el prusés; Juan José Aizcorbe, diputado de Vox; Juan Carlos Girauta, exdiputado de Ciudadanos, y Juan López Alegre, también conocido como el catalán tranquilo, el hombre al que hemos visto decenas de veces dejar laminados con su argumentación serena, documentada y contundente a independentistas de todos los colores o tontos útiles del separatismo, que también los hay. 
   Aunque llevo bastante tiempo visitando Dolça Catalunya y sus muy recomendables, ilustrativos y a menudo divertidísimos vídeos, fue ayer cuando me enteré de algunas cosas muy interesantes sobre esta página a la vanguardia de la resistencia contra el prusés:  que reposa básicamente sobre los hombros altruistas de treinta y seis personas; que esas personas han optado por el anonimato para estar a salvo de represalias mil del independentismo, las cuales pueden ir desde el escrache hasta la pérdida del trabajo; que es la página con más visitas de España, con unas 18.000 diarias... Que es también la más odiada por el separatismo (no solo el catalán) ya lo sabía desde hace tiempo y era uno de los alicientes para entrar en ella. 
    Todas las intervenciones fueron de gran interés y las conclusiones generales que se pudieron sacar no son desconocidas: que lo que está ocurriendo en Cataluña es algo tan grave como la implantación de un totalitarismo; que el prusés sigue en marcha, como debemos de haber visto todos menos Pedro Sáchez, su equipo y su gabinete; que el mal es profundo y muy arraigado y, por último, que, para vencerlo, harán falta el compromiso y la colaboración de todos. Un dato: contó Juan López que hoy habrán de comparecer ante un juez unos adolescentes por el delito de haber cortado unos cuantos de aquellos asquerosos lazos amarillos de plástico con que los nacionalistas inundaron Cataluña como muestra de apoyo a unos golpistas; si ya escandaliza que por esto se lleve a alguien ante los tribunales, el señor Alegre se preguntaba además cuántos de los energúmenos que quemaron miles de contenedores y pusieron Cataluña patas arriba después de la sentencia del 1-O habían acabado ante un juez, y se respondía él mismo: ni uno solo. Cosas como estas deberían hacer que nos preguntásemos qué se entiende en Cataluña y, por tanto, en España como Estado de derecho. 
   Os animo a comprar el libro. Cuesta 20 euros y sus derechos de autor serán donados a asociaciones de huérfanos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional en agradecimiento por su esfuerzo en el 1-O. Lo publica Libros Libres. Si lo hubierais comprado en el acto de ayer, os habríais llevado de regalo una bandera de Tabarnia. El guachimán, que, como sabéis, es natural de esa comunidad autónoma, ya tiene la suya. 

jueves, 23 de enero de 2020

La RAE, el lenguaje inclusivo y Carmen Calvo

   Cuando tenemos dudas, nos interesamos en polémicas o queremos ampliar nuestros conocimientos en lo que se refiere a cualquier materia, lo más razonable es averiguar lo que piensan las autoridades en esa materia y, si la materia en cuestión es la lingüística en general o la gramática española en particular, pocas autoridades vamos a encontrar más solventes que Ignacio Bosque (1). Aunque ya en alguna ocasión anterior había abordado  en los medios el polémico asunto de la expresión del género en español -polémico porque así lo desean algunos que están dispuestos a meter su cucharón político hasta en el habla de la gente-, en especial, para referirse a grupos en los que se encuentran personas de ambos sexos, en el año 2012 publicó el informe titulado Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer, que fue suscrito por otros veintiséis académicos, en el cual entró a fondo en la cuestión con la claridad, perspicacia y sabiduría que le caracterizan y dejo muy bien explicados los usos que son correctos en este punto, las razones por las que lo son y los motivos por los cuales no son admisibles las propuestas -no todas merecedoras de tan digno nombre- de quienes andan enredando con un supuesto machismo en las formas de expresar el género en nuestra lengua.  
   Para las personas prudentes y humildes eso hubiera debido bastar, pero yo no sé si serán humildes y prudentes doña Carmen Calvo y algunos de esos que andan enredando etc., etc., etc., así que, como ya sabéis, por empeño de la vicepresidenta, desde 2018 la RAE ha recibido en dos ocasiones la solicitud de un informe sobre el archiaclarado asunto del género, persiguiendo en este caso el disparatado propósito de adaptar la Constitución al lenguaje inclusivo, medida a la altura en importancia y necesidad de aquella del orden de los apellidos que en su momento coronó con éxito Rodríguez Zapatero.
   La RAE hizo pública su respuesta hace unos días y ya tenemos todos a nuestra disposición el texto completo del informe (2), un documento de más de cien páginas, por lo cual la Docta Casa publicó también en su página un resumen abreviado de la intervención de su director en la rueda de prensa sobre este asunto (3). Es de elogiar el respeto y el celo de esta institución, ya que, para concluir lo que era esperable, es decir, que había poco o nada que tocar en la Constitución en lo referido al uso del género, ha procedido con la seriedad de la que pocas dudas dejan los documentos mencionados. Compárese, confróntese o confrontatur con la respuesta de la autoridad que con insistencia encargó el informe, doña Carmen Calvo, viscepresidenta del Gobierno, quien dijo que:
    Además de ello, se extendió en otra serie de consideraciones que no venían a cuento o, peor aún, pretendían estigmatizar a la RAE. Resulta curioso: Carmen Calvo (cuyas intenciones en este capítulo están muy bien diseccionadas en un artículo que lleva el genial título de Gramática Calva) llevó su beligerancia en favor de la neolengua inclusiva hasta el abusivo extremo de presionar a la RAE para que elaborase este informe, con  la pretensión de que le fuera favorable (cosa que no puede dudarse, pues nadie insiste tanto con la expectativa de perder), y ahora, cuando se ha llevado el chasco que merecía y era esperable, reacciona con manifiesta falta de elegancia y con unas palabras que dan a entender que la RAE, con su informe, hace manipulaciones lingüísticas, un absurdo que solo se le ocurriría a ella, que, para más inri, es quien ha intentado desde el poder una manipulación de los usos lingüísticos de los hablantes del español. Lo que no me explicó es cómo creyó que la Academia iba a hacerle el juego.  

1. Ignacio Bosque es doctor en Filología, catedrático de la Complutense y miembro de la RAE desde 1997. No caben aquí todas sus obras, investigaciones y méritos, así que os dejo una ficha personal de la RAE y un artículo de Wikipedia. No puedo dejar de decirlo, lo siento: me enorgullezco de haber sido alumno suyo en la UAM cuando cursaba tercero de Filología.
2. Enlace al Informe de la Real Academia Española sobre el lenguaje inclusivo y cuestiones conexas:
https://www.rae.es/sites/default/files/Informe_lenguaje_inclusivo.pdf
3. Enlace al resumen abreviado de la rueda de prensa de Santiago Muñoz Machado:
https://www.rae.es/noticias/resumen-de-la-intervencion-del-director-de-la-rae-en-la-rueda-de-prensa-celebrada-el-dia-20   

martes, 21 de enero de 2020

El teorema del guachimán y la supresión de la Educación Especial

   A través de una columna de Guadalupe Sánchez en Vozpópuli, me entero de que el Gobierno proyecta suprimir por completo la red de centros de Educación Especial e integrar a los 37.000 alumnos de los que se ocupa en los centros ordinarios. Buscando más, llegó a un artículo de Daniel Sánchez (¿acabaremos haciendo una película que se titule Cuando los Sánchez dominaban la Tierra?) en eldiario.es que aporta bastante información y los puntos de vista de defensores y detractores de la medida. Se citan en este último las explicaciones de doña Isabel Celaa, ministra del ramo. Según ella, la idea del Gobierno es "convertir los centros de educación especial en centros sectoriales de apoyo a la inclusión que brinden el asesoramiento y la ayuda necesarios para que el alumnado que esté actualmente escolarizado en estos centros específicos pueda incorporarse progresivamente a los centros ordinarios". Antes de continuar con el asunto que nos ocupa, aprovecharé esta cita para presentar lo que desde este momento ¡EXIJO! que el mundo mundial conozca como teorema del guachimán. Helo aquí: 
    La facilidad que un ministro de Educación demuestre para adaptarse a la jerga de expertos y burócratas educativos será inversamente proporcional a su idoneidad para el cargo.
   A la luz de esta incontrovertible ley, la señora Celaa debería abandonar el cargo urgentemente, qué digo urgentemente: ¡a trompicones!, y todos sabéis que existen algunas razones más, y poderosas. Reduzcamos lo que ha dicho la ministra a lenguaje inteligible: a partir de ahora, los centros de Educación Especial serán los sitios donde unos cuantos asesores vivirán como rajás sin dar clase y limitándose a rellenar papeles, hacer informes que no leerá nadie y dar consejitos inservibles a los profesores que se tengan que volver micos para hacer malamente el trabajo que ellos harían mucho mejor. ¡Ah!, y a hacer reuniones, muuuuuuuuuuuuchas reuniones. Inservibles por completo, ni que decir tiene.
    Tal vez haya quedado claro que soy de los que creen que los centros de Educación Especial no deberían suprimirse, por una razón muy sencilla: existen alumnos cuyas necesidades son tan exigentes que ni los centros ordinarios ni los profesores que dan clase en ellos tienen posibilidad de hacerles frente como se merecen. Como tantas otras veces, la raíz del problema es esta: el PSOE se cree sus ensoñaciones educativas con la misma candidez y tozudez con que los niños de cinco años creen en los Reyes Magos. Y lo malo es que las impone con mano de hierro desnuda o en guante de seda (según requieran las circunstancias), aunque los hechos hayan demostrado su falsedad y siempre, ¡ay!, con los zurriagazos cayendo sobre las espaldas de otros. Os cuento dos de mis batallitas.
   Años ochenta. Época en la que el invento paradisiaco recién alumbrado era la famosa integración de don José María Maravall: ¡qué homilías! ¡Cuánta tinta derramada en insensatas aleluyas vertidas por las revistas supuestamente especializadas! Con la integración, se lograría por fin el ideal de la igualdad (cuya torcida interpretación por el progresismo educativo tanto daño ha hecho a la escuela) y, no exagero ni miento, algunos de estos profetas parecían creer de verdad que todos los niños iban a salir ingenieros. En este caldo de cultivo, el guachimán, entonces en un centro de EGB, tuvo como alumno a un niño con síndrome de Down en 6º de EGB. Las expectativas de sus padres, inducidas por aquel clima perverso, eran disparatadas, pero la realidad fue bien distinta: aquel chico estuvo descolgado todo el curso, para frustración suya y desesperación de quien suscribe, que hizo cuanto estaba en su mano. Ha pasado mucho tiempo, pero parece que el progresismo escolar es incapaz de sacar conclusiones. 
   Diez o doce años después. Ya en Secundaria y con la ESO, era yo profesor de un 3º con alumnos de Integración en el que había un chico de quince o dieciséis años cuya capacidad de razonamiento no alcanzaba a cosas que podrían resolver muy bien niños de cinco, pero las absurdas ensoñaciones del orientador y su empeño no siempre noble (traduzco: sus presiones sobre los profesores) consiguieron que, al acabar el curso, solo hubiera suspendido dos asignaturas, con lo que habría podido pasar a cuarto. Se planteó entonces una reflexión sobre la incongruencia entre las capacidades reales de ese chico y el -en su caso, inconcebible- hecho de que hubiera superado 3º de ESO, aunque fuera con las adaptaciones de Integración muy indebidamente entendidas. Sería largo explicar cómo conseguí frenar aquel disparate, que hubiera podido abrir la vía a que ese chico acabara, si sus padres hubieran querido (y no hubiera sido extraño, dada la hipnosis a la que los vendedores de humo los habían sometido), en Bachillerato, lo que hubiera sido un desastre para él y un escarnio para la enseñanza.
    Estos dos alumnos de los que hablo hubieran estado mil veces mejor en Educación Especial, pero sus padres se engañaron o alguien los engañó y acabaron en el sitio equivocado:  ¿cuándo dejarán el PSOE en particular y el progresismo educativo en general de vender sus cuentos chinos aun a costa de perjudicar a sus teóricos beneficiarios?  
    

sábado, 18 de enero de 2020

Unas observaciones sobre el pin parental

   Como este término de "pin parental" es un tanto confuso y, a mi juicio, no muy afortunado, empezaré por definirlo de forma sucinta: es el derecho que tendrían los padres a dar o no su consentimiento a que sus hijos asistieran a las actividades complementarias dentro del centro que fuesen impartidas por personas externas a él. Ejemplo de estas podrían ser las charlas de la Guardia Civil sobre acoso en las redes, una conferencia sobre fauna dada por un prestigioso catedrático de la Complutense o un ciclo sobre educación sexual a cargo de un gabinete de psicólogos sufragado por un ayuntamiento. Ante la intención de la Comunidad de Murcia de hacerlo obligatorio, el Ministerio de Educación ha reaccionado fulminantemente con el anuncio de que lo recurrirá ante los tribunales. Sorprende tanta celeridad en un departamento que ha estado durante décadas contemplando de brazos cruzados los repetidos y graves abusos que se han cometido en la enseñanza catalana, más otros más esporádicos en algunas otras como la vasca, la balear o la valenciana. Además de esto, hemos visto a la señora Celaa, la misma que despreció con muy cínicos argumentos un sólido informe sobre los abusos de la Generalidad catalana, decir cosas como que los padres no son dueños de los hijos, que debe prevalecer el superior interés de los alumnos o la serie de grandilocuencias demagógicas que podéis leer en el primer artículo que enlazo. Si ya por estas cosas y la inanidad de su mandato la señora Celaa se había desacreditado como ministra, su sectaria incongruencia de ahora termina de hundirla. También ha saltado contundentemente Irene Montero, defendiendo el derecho de los hijos e hijas de padres machistas a ser educados en el feminismo, como ha salido la FELGTB defendiendo el derecho de todo el alumnado a recibir formación en diversidad LGTBI.
    Precisamente aquí está el problema: en el feminismo, la intervención de las organizaciones LGTBI y la educación sexual. La señora Celaa, la señora Montero y la FELGTB pretendían sin duda dar razones contra el pin parental,  pero lo que han hecho ha sido darlas a favor. Antes de continuar, revelaré una cosa: me he pasado décadas, como profesor, haciendo uso de lo que podría llamar el pin tutorial, porque soy un celoso defensor de la escuela y siempre he desconfiado del variopinto enjambre de samaritanos que mosconean a su alrededor ofreciendo "educación complementaria", para los cuales fue una verdadera bendición el invento ese de las áreas transversales (ya sabéis: educación sexual, para la salud, medioambiental, para la igualdad de género, para la paz...), pues, con sus vaporosos contenidos extraprogramáticos, se convirtieron en la puerta falsa por la que ellos se colaron en los centros. He de añadir que estos convidados siempre han obtenido el rédito ideológico de sembrar sus doctrinas, pero algunos además son empresas que sacan de ello un beneficio económico. Ganancia en cualquier caso: que nadie piense que nos las estamos jugando con seres angélicos.
    Tengo claro que entendéis que no estoy hablando de la Guardia Civil ni del catedrático de la Complutense y las provechosas enseñanzas de ambos, sino de otros que ni son instituciones ni transmiten conocimiento. Se presentan al principio de curso a la jefatura de estudios o al departamento de Orientación (a menudo, avalados por ayuntamientos, sindicatos, AMPAS...) y ofrecen una o varias charlas relacionadas con las áreas transversales. En cierta ocasión, cuando estaba en EGB, un sindicato nos ofreció una charla sobre droga dada por un afiliado suyo. Aceptamos y, llegado el día, se presentó allí un señor (a todas luces, un exadicto) que estuvo una hora diciéndoles a los perplejos chicos de 8º a grito pelado que la droga era muy mala y que ni se les ocurriera probar. Nada sustancial, consejitos obvios vociferados por un exaltado. Gracias a ese gol, en adelante me propuse cerrar el acceso a mis alumnos a todos estos vendedores de humo foráneos y os aseguro que, al menos a los de mis tutorías, los he librado de mucha tomadura de pelo relacionada especialmente con la educación sexual, aunque hay de todo: recuerdo que en un centro una compañera que era del Opus logró colar unas charlas de un fundamentalista cristiano que se había traído de la India, una cosa surrealista. Y si sé que eran fraudes vacíos es porque en mis centros había compañeros que sí cedían y luego los chicos me contaban el esperpento o la vergonzosa operación de adoctrinamiento.
    Así pues, aunque entiendo que esto del pin parental es un invento que choca con la autonomía de los centros para organizar sus programas, soy el primero en reconocer que en nuestro sistema hay una fisura por la que se cuelan elementos que están fuera de lugar y en comprender que haya gente que no esté dispuesta a permitirlo. Admitamos en primer lugar que lo que hay entre los centros y las familias es una especie de contrato: ellas nos mandan con toda confianza a sus hijos para que unos profesores cualificados, acreditados y sometidos al control de sus superiores jerárquicos les den unas enseñanzas que están en los programas de todos conocidos. Si de repente se encuentran con que un buen día ha ido al centro una persona que no pertenece a su plantilla a hablar de cosas que no estaban en los programas, siento decir que tendrían sobradas razones para pensar que hemos incumplido lo pactado. Si además se da el caso de que esa persona no es un voluntario de Cruz Roja que va a dar una inocua charla sobre primeros auxilios, sino un señor que va a tener la ocurrencia de hablarles del coito anal a alumnos de 2º de ESO en el transcurso de una charla sobre sexualidad (cosa que sé que ha sucedido) o una señora que va a decirles a los niños cómo deben enfocar su vida afectivo-sexual con un enfoque feminista o LGTBI, no podemos extrañarnos de que se produzcan enojos, desconfianzas y conflictos.
    Puede que la fisura sea esa alegría con que en los centros se deja entrar a personas ajenas (y a salvo de tener que rendir cuentas de lo que han dicho) a hablar de cosas muy sensibles: la educación sexual es una de ellas y siempre he creído que resulta bastante frívolo dejarla en manos de colaboradores ocasionales a los que se conoce poco o nada solo porque son del gabinete psicológico X.
    Puede también que la fisura sean esas normas a las que apela la ministra de Igualdad cuando cita cierto acuerdo "que defiende que se refuerce la educación afectivo-sexual", porque creo que deberíamos preguntarnos qué derecho tiene la escuela a meterse en esos asuntos tan sensibles y enraizados en la intimidad de las personas: si los padres no son dueños de los hijos (como tan groseramente manifiesta la ministra de Educación), podemos muy bien pensar que menos derecho aún tiene la escuela a invadir su mundo afectivo ("reforzar", dice Irene Montero, ¡qué simpática!).
   O puede que la fisura sean personas como la propia Irene Montero, que ha sido capaz de decir esto:
    Entendemos que el pin parental es un elemento claro de ruptura educativa y de sexismo. Los hijos e hijas de padres homófobos tienen el mismo derecho de ser educados en los derechos humanos y en el derecho de amar a quien quieran como quieran. Los hijos e hijas de padres machistas tienen el mismo derecho a ser educados en el feminismo, la igualdad y los valores.
    Difícilmente podremos encontrar palabras más sectarias y totalitarias: si pretendes tener algún control sobre ciertas actividades escolares de tus hijos, estás en contra de la educación y eres sexista. Queda claro como la luz del día cuál es la respuesta de la ministra de Igualdad a quienes no piensan como ella: la descalificación y el anatema. De la sarta de disparates que viene después podrían extraerse muchas conclusiones, pero me voy a fijar en la más alarmante: que delata que la señora Montero está afrontando esta cuestión como un arma de lucha contra sus "malos" y de imposición de sus particulares opciones.
     Porque la homosexualidad y el feminismo son solo opciones particulares, aunque la señora Montero piense lo contrario y dé la preocupante impresión de que las quiere imponer o, al menos, concederles de forma impuesta una injustificable relevancia escolar. Hace cincuenta años, los curas, muy convencidos de que sus creencias eran una verdad incuestionable, iban por los colegios catequizando a los niños para salvarlos del ateísmo y el pecado; hoy gozamos de unos catequistas del feminismo y las milongas LGTBI también muy convencidos de poseer la verdad, que quieren meterse en los centros para salvar a los niños del machismo y la homofobia: ¿se creerá Irene Montero que es muy distinta de aquel cura de los tiempos de Franco?
     Aunque así a bote pronto yo veo una diferencia: el cura era ministro de Dios, mientras que Irene Montero es ministra de Pedro Sánchez. No sé si habremos ganado mucho. 

miércoles, 15 de enero de 2020

¿Pero de verdad es necesario un ministerio de igualdad?

   Hace ya muchos años (en esta cercana galaxia llamada España), vi en un telediario una crónica parlamentaria ofrecida por el inolvidable Luis Carandell que incluía esta frase de un antiguo diputado de principios del siglo XX, creo, no lo sé porque estoy citando de memoria: "Señorías, todos los problemas de España se resolverían si el banco azul, en lugar de medir siete metros, midiera siete kilómetros". ¿A quién puede caberle duda de que esta es la filosofía que ha aplicado Pedro Sánchez para componer su Gobierno de coalición? Y, para aplicarla, hombre expeditivo como es, no se ha andado por las ramas y ha hecho uso de la sencilla fórmula de sacarse de la manga ministerios innecesarios que han ido a parar a los ministros de Unidas Podemos. Uno de ellos es sin duda el de Igualdad, que le ha correspondido a Irene Montero. 
     Deberíamos empezar por señalar que la igualdad constituye un ideal en la concepción de toda sociedad que aspire a ser justa, pero tenemos que tener mucho cuidado, porque entre los inclinados al totalitarismo existen muchos que pervierten su sentido para adecuarla a sus torcidos intereses. Están muy bien la igualdad de derechos, la igualdad de trato o la igualdad de oportunidades; está muy bien también la creación de mecanismos para compensar las desventajas de origen socioeconómico (ejemplo de ello serían las ayudas sociales de todo tipo), pero debemos desconfiar de cualquier propuesta de "igualdad" que acabe haciéndonos a todos tan iguales como los ladrillos de una pared o generando resultados injustos como el dar el mismo a trato al que acredita méritos como al que acredita deméritos. Un ejemplo de esto último es algo contra lo que me pasé luchando toda mi larga etapa como profesor: la supuesta justicia que algunos encontraban en regalar aprobados a los alumnos que no los merecían, con lo que se igualaba a quienes habían demostrado esfuerzo, interés y aprovechamiento con muchos que se habían pasado el curso entero holgazaneando: no me cansaré de repetir que el universal derecho a la educación no implica el inexistente derecho universal al aprobado.
   Por lo  demás, cuando se plantea la creación de un ministerio de igualdad, debería surgir con toda lógica la pregunta acerca de sus competencias, ya que en este mundo las desigualdades son muy diversas, pero, sin que resulte sorprendente y sin siquiera preguntar, todos hemos entendido que se va a ocupar de la desigualdad entre hombres y mujeres. Haría falta ser muy obtuso para negar que a lo largo de la historia las mujeres han padecido opresiones, maltratos y discriminaciones de todo tipo, lacras que en la actualidad todavía persisten y, en según qué sitios, de manera extremada y repugnante. Ahora bien: ¿es España un país en el que se discrimine a las mujeres? No voy a negar que existan situaciones de hecho en las que ello ocurra, pero afirmo rotundamente que, tanto desde el punto de vista del ordenamiento legal (ya muy claramente desde el artículo 14 de nuestra Constitución) como desde el de los valores sociales mayoritariamente aceptados, vivimos en un país donde por fortuna la igualdad entre hombres y mujeres es una realidad, y aún voy más lejos: no es infrecuente encontrar testimonios que aseguran que es uno de los más igualitarios del mundo en este sentido, quizás el que más. 
   Por lo tanto, aunque parezca pecado decirlo, cualquier manifestación concreta de discriminación (sea contra mujeres o contra hombres, que también se dan) que se produzca puede muy bien abordarse desde las leyes que ya tenemos o haciendo los oportunos ajustes en los fallos puntuales que presenten, así que encuentro innecesaria la creación de un ministerio de igualdad. Existen además una serie de factores que me hacen temer que lo que se ha creado va a rebasar los límites de la inutilidad y va a resultar perjudicial. El primero de esos factores está fuera del neonato ministerio y se llama Pedro Sánchez, cuyas reiteradas proclamas en favor del feminismo han despedido siempre un tufo electoralista y han estado dirigidas a los sectores más totalitarios de esta ideología, ya que él también es de los que piensan que todos tenemos que ser feministas. El segundo se llama Carmen Calvo, veterana "miembra" del Gobierno y que se ha venido ocupando hasta ahora de la cuestión de las políticas de género con el sesgo totalitario de su jefe de filas. El tercero (pero no el último) se llama Irene Montero, cuya trayectoria (dejo aquí una pequeña muestra) presagia que la igualdad emanada de su ministerio no va a ser muy equilibrada.  
    Y, si alguien lo duda, puede echar un vistazo al perfil de Boti y Bea, las dos afamadas activistas LGTBI que ha integrado en su equipo: ¿de verdad quieren hacernos creer que personas como estas son las idóneas para llevar a cabo políticas de igualdad? Vuelvo a algo que planteé unos párrafos más arriba, porque va a tener al final mucha importancia: ¿qué va a entender por igualdad el Ministerio de Igualdad? ¿De qué igualdad se va a ocupar? ¿De la de los colectivos LGTBI? Tengo serias dudas de que nadie en España sufra persecución o discriminación estructural por sus preferencias sexuales, así que empiezo a no entender tanto departamento y tanta norma que se ocupe específicamente de ella; arriesgando mi pescuezo, iré más lejos y diré que me alarma algo que figura en la noticia sobre Boti y Bea que he enlazado: que las aportaciones de estas señoras van a estar en la futura Ley de Igualdad LGTBI o en la prevista actualización de la Ley de Igualdad de Género, me alarma porque ya me he tropezado con algunas propuestas procedentes de este colectivo (Identidad de género en Valencia y Desheterosexualizar la escuela) y tengo razones muy poderosas para afirmar que lo que ahí hay, más que igualdad, es imposición de sus caprichos, inquisitorial segregacionismo y odio a la heterosexualidad. Los sectarizados colectivos LGTBI no representan ni de lejos a todas las personas  de las opciones sexuales que simbolizan sus siglas y tampoco son nadie para tomar decisiones que afecten a la ciudadanía en general, dada su obsesión por imponer lo suyo particular. Para fundamentar esto, voy a terminar este artículo con las últimas palabras del que habla de Boti y Bea:
   Una de sus primeras tareas será mediar en la guerra abierta entre las feministas tradicionales y los transgénero, que afloró el verano pasado cuando, en unas jornadas en Gijón, activistas como la catedrática Amelia Valcárcel, Alicia Miyares o la exdiputada del PSOE Ángeles Álvarez arremetieron muy duramente contra el colectivo LGTBI, lo que provocó la censura de la FELGTB, y el inmediato etiquetado como TERFs (feministas radicales transexcluyentes). 
   ¿Para estas batallitas se crean ministerios en España?

jueves, 9 de enero de 2020

Las sabias enseñanzas de san Aitor (Esteban, por supuesto)

   En los primeros años de la democracia, tenía el PNV un portavoz parlamentario que se llamaba Marcos Vizcaya y que, os lo digo en serio, me impresionaba: ¡qué manera de cantarle las cuarenta hasta al lucero del alba: a la derecha a la izquierda y al centro, no escapaba ni uno! ¡Qué permanente y justificadísima expresión de santa ira! ¿Y por qué? Pues porque el señor Vizcaya se traía siempre a Madrid un cargamento de razón, ¡qué digo un cargamento!, se traía seis tráilers de ocho ejes a reventar de razón, porque lo que justificaba su permanente cabreo y sus constantes reclamaciones era una clamorosa injusticia: el horrible maltrato que por aquellos años la nación estaba infligiendo a la apaleada Euskadi. 
     El señor Vizcaya fue uno de los redactores del Estatuto vasco, júzguese a la vista de lo que hay hoy si no tenía motivos más que sobrados para el enojo. 
    Después de décadas oyendo a portavoces del PNV cortados por el mismo patrón, empezaron a dejar de impresionarme, hasta que los cielos jeltzales (1) han sido piadosos con nosotros y nos han enviado un nuevo fustigador de las conciencias españolas: Aitor Esteban. Este ultimísimo modelo de portavoz peneuvista está muy perfeccionado, pues une a las tradicionales prestaciones de la gama introducidas por Marcos Vizcaya otras tales como la suficiencia (Aitor Esteban siempre nos regaña perdonándonos la vida), la superioridad (inexcusable en un nacionalista; el señor Esteban no pierde ocasión de recordarnos los burros que somos todos, y más, si se nos compara con él) y la infinita sabiduría (don Aitor lo sabe de , no en vano es del mismo Bilbao). 
       En estos últimos días de componendas con Pedro Sánchez, el señor Esteban se ha coronado, ya que, a las virtudes ya señaladas, ha unido unas lecciones magistrales de democrática moderación y disposición al diálogo y prudencia. Ovación, vuelta al ruedo y petición de las orejas de Abascal, Arrimadas y Casado. Desde mi infinita ignorancia (en nada comparable a la sabiduría del líder jeltzale), me permito, aun reconociéndola, plantear algunas observaciones:
     -Hace unos meses, cuando Sánchez aún no les había dado hasta el apellido, en un acto del PNV, el señor Esteban y su jefe de filas, Andoni Ortúzar, se manifestaban en unos términos plagados de agresividad y belicismo: ¿cuál es el verdadero Aitor Esteban, aquel o este mensajero de la paz y la concordia de ahora?
     -La conversión a la prudencia y el entendimiento de Sr. Esteban se ha producido después del acuerdo que su partido firmó con el PSOE el pasado 30 de diciembre. En ese texto se les conceden cosas como la promesa de unas inconcebibles ventajas para con ellos en los acuerdos, el derecho del PNV a una revisión previa de las medidas fiscales -para toda España- del Gobierno, privilegios para la comunidad vasca en todos los ámbitos, el impulso de la participación de sus selecciones en el ámbito internacional...: una serie de ventajas tan descomunales que pueden considerarse descarados abusos. Esto hace que me pregunte si el ferviente deseo del señor Esteban de que las aguas no se alboroten por nada del mundo no será más que un intento de amarrar a toda costa este botín tan injustificable, que podría peligrar si Sánchez cae. 
   No perdamos de vista estas cosas, ni olvidemos que Esteban era el portavoz del PNV que tan repugnantemente traicionó a Mariano Rajoy, ni la aclaración de lo que es este partido que os facilito en la nota de abajo. Quizás, si tenemos en cuenta todo esto, conoceremos mejor a la formación y a su portavoz y será más difícil que nos deslumbren.

1. Los jeltzales son los miembros del Partido Nacionalista Vasco (el simpático PNV) y la palabra significa "partidario del JEL". El JEL no tiene nada que ver con el jabón líquido, sino que es un acrónimo que representa la frase Jaun-goukua Eta Lagi-zara, es decir, Dios y leyes viejas, un lema creado por Sabino Arana, aquel ínclito progresista. El nombre completo del PNV es EAJ-PNV y las tres primeras letras significan Euzko Alderdi Jeltzalea, lo cual quiere decir "Partido Vasco de los Simpatizantes del JEL". 

viernes, 3 de enero de 2020

No tardaremos en plantearnos la destitución de Pedro Sánchez

   Que en España no hemos entendido bien la democracia parece indiscutible: abundan aquí en demasía quienes creen que la esencia de este sistema es el voto, cuando en realidad son cosas como los derechos (los de todos, no solo los de unos cuantos), los deberes y el respeto a las leyes. Obstinadamente fiado en que como ha ganado las elecciones puede hacer lo que le dé la gana, Pedro Sánchez se ha creído legitimado para alcanzar el sillón presidencial por cualquier conducto, y ha elegido el de pactar con golpistas (ERC y su sumo sacerdote Junqueras) acuerdos como el del día 2 de enero de 2020, que plantea cosas de dudosa legalidad y, mucho peor aún, hace disparatadas concesiones a los separatistas. En cuanto a lo primero, son ya muchos los analistas más cualificados que yo que sostienen que  la consulta popular que promete el documento (la cual no es más que el referéndum de los golpistas oculto bajo vergonzosos eufemismos) y el marco de diálogo que establece (una mesa de póker entre los gobiernos regional catalán y nacional español) son cosas que están fuera de la legalidad; en cuanto a lo segundo hay un buen puñado de sometimientos a las pretensiones de la soberbia banda de Junqueras: el tono y el lenguaje del documento en general; el uso de términos concretos como eso del conflicto político o lo de la superación de la judicialización, que legitiman la justificación catalanista de lo que fue un golpe de Estado; la omisión de menciones a la Constitución y el uso de referentes legales vagos; la exclusión de la ciudadanía española (parece que la ruptura de España sea cosa solo de catalanes, o más precisamente, de quienes decidan ERC, el PSE y los lacayos del PSOE); la apertura a tratar cualquier asunto, forma difusa y cobarde de colar la píldora de que se piensa tratar la negociación del futuro de la independencia catalana. 
    ¿Puede negarse que esto es una claudicación ante el golpismo y una traición a los intereses de la nación que Sánchez pretende presidir? Y conviene tener claro que ya no es el primer intento, que este señor ya probó suerte hace justamente un año, cuando el lío aquel del relator y los veintiún puntos. Por otra parte, que el hecho de que esté en tratos con una formación cuyo líder "pena" por sus delitos en la cárcel no nos haga perder de vista las barbaridades que le ha concedido al PNV, aunque el partido de benefactores de la humanidad como Arana, Arzallus e Ibarreche haya pasado, como acostumbra, desapercibido, pues incluyen cosas gravísimas, leed el acuerdo, que tiene solo una página y media. 
    Y es que Sánchez no conoce límites; como muchos han señalado, carece por completo de ética; como todos sabemos, miente más que habla, hasta el punto de que puede decirse que todo proyecto suyo se sustenta en un basamento compuesto esencialmente de mentiras: ¿puede un país resistir con un presidente así? ¿Es lícito que un personaje como este se permita montar sus enjuagues saltándose todas las normas que se le pongan por delante? Recordemos que hasta en su propio partido, en 2016, se vio obligado a dimitir como secretario general después de una serie de episodios convulsos y ocasionalmente esperpénticos. 
   Así que ya ha pasado por la experiencia de la destitución y, sinceramente, creo que volverá a pasar, pero esta vez en su condición de presidente del Gobierno, porque los abusos que se está permitiendo van más allá de lo tolerable y son dinamita pura para la convivencia democrática y la continuidad de España como país. Es curioso: en España nos hemos pasado unas semanas hablando del "impeachment" de Donald Trump por sus asuntos con los ucranianos o lo que sea, pero parece que vemos normal que un aspirante a presidente del Gobierno de aquí pacte con golpistas de aquí. A ver cuándo espabilamos y prestamos más atención a nuestros destituibles, que son los que nos afectan y nos importan
   Voy a terminar haciendo una puntualización: este artículo habla de Pedro Sánchez, pero, si miráis el texto del acuerdo, veréis que las firmas que figuran a su pie son en representación de ERC y del PSC-PSOE y algo análogo sucede con el del PNV. De ERC y PNV son esperables infamias como estas, pues las han cometido peores, pero me parece que el PSOE como partido gana muy poco con estas aventuras. Su presencia al pie de esos documentos indignos va a hacerle mucho daño en su prestigio y en su credibilidad ante los españoles.  

jueves, 2 de enero de 2020

Nuevas aportaciones al lenguaje inclusivo

   Empezado ya el año vente vente (como decía el chiste), resulta vergonzoso que, a las alturas de posmodernidad que representa haber alcanzado ya el primer vente por ciento del siglo ventiuno, esté muy claro el estancamiento en que ha caído unos de los signos más representativos y potentes del giro copernicano que en el mundo en general y en España (con perdón) en particular estamos atravesando: el lenguaje inclusivo. El guachimán, para que dejen de una vez de llamarle facha en la pescadería, en el mercado, en el cercanías y en el metro, se complace en hacer pública la propuesta que nuestra gramática lleva años pidiendo a gritos: un nuevo sistema en la norma del género para algunas palabras que se nos llevaban escapando ya demasiados años. ¡Ahí lo dejo!
Femenino
Masculino
Femenino
Masculino
Femenino
Masculino
Adorabla
S. m.
Doncella
Doncello
Pitonisa
Pitoniso
Alcalda
Alcaldo
Exégeta
Exégeto
Poeta
Poeto
Anarquista
Anarquisto
Facha
(Ú.s.c.t.f.)
Facho
Policía
Policío
Articulista
Articutonto
Giligallinas
(Ú.s.c.t.f.)
Gilipollos
Políglota
Polígloto
S. f.
Asesino
S. f.
Homicido
Profeta
Profeto
Astronauta
Astronauto
S. f.
Impresentablo
S. f.
Psicópato
Atleta
Atleto
Inteligenta
S. m.
Sacerdota
Sacerdoto
Ciclista
Ciclisto
S. f.
Ladrono
Solista
Sotonto
Colega
Colego
Miembra
Miembro
Suicida
Suicido
S. f.
Corrupto
Pianista
Pianisto
Tontalanalga
(Ú.s.c.t.f.)
Tontolculo
      
    S.f: sin femenino.
    S.m.: sin masculino.
    Ú.s.c.t.f.: úsese solo con tías fachas
   A la espera de que doña Irene Montero tome definitivamente posesión como ministra de Igualdad y de que doña Carmen Calvo traslade las oportunas órdenes de implementación a la Real Academia Española, esto es tan solo un borrador, pero, si son ustedes inteligentos e inteligentas, deberían ir empezando ya a tomar buena nota. ¡Quedan avisados y avisadas!