miércoles, 6 de febrero de 2019

Veintiuna puntualizaciones a los veintiún puntos

   El pasado 20 de diciembre, Pedro Sánchez perpetró uno de los mayores disparates de su de por sí disparatado mandato: la reunión que mantuvo con Joaquín Torra, un paso más en la legitimación del energúmeno político que gobierna hoy en Cataluña. De manera taimada, el Gobierno ocultó al máximo lo que se dijo en esa reunión y prácticamente dio solo noticia del comunicado final, que reproduje íntegro en un artículo anterior y que provocaba una seria inquietud, pero no contaron con que Torra los dejaría en evidencia proclamando a los cuatro vientos cosas como que él había hablado de autodeterminación irrenunciable o de presos políticos, mientras Sánchez tomaba notas. Luego dijo que le había entregado al anotador un documento de veintiún puntos. ¿Era esto cierto? Dado que el Gobierno no lo desmentía, no había razones para dudarlo. Por fin hemos sabido que el documento en efecto existió y hemos podido comprender por qué Sánchez callaba: no hay explicación posible a la indecencia que supone que el presidente de una nación siga dando crédito a un interlocutor que se presenta con unas exigencias que son un ataque a las leyes, la convivencia y la propia existencia de esa nación. Los famosos veintiún puntos son un engendro mal redactado que, tomados en su sentido e intención globales, componen la típica sarta de mentiras independentista que presenta a esa inexistente nación catalana agraviada por una España a la que se retrata como una tiranía, mientras que, si hacemos un análisis pormenorizado, encontramos el cóctel de siempre: victimismo, mentira, tergiversación, prepotencia, atribución al adversario de los vicios propios, cinismo o disociación con la realidad, a los que se unen esta vez frecuentes inconsistencias y una considerable incongruencia global. Son la fuente de torreznos mal fritos esperable de la mente de Torra. Os los dejo aquí, acompañados de unas breves puntualizaciones. 
 
Punto torréznico
Puntualización
1. No se puede gobernar contra Cataluña.
Ni contra nadie. Dicho así, es una perogrullada, pero, si además viene de una panda de granujas que están gobernando contra la ley, su nación y la ciudadanía, es un insultante alarde de cinismo. 
2. Reconocimiento del derecho de autodeterminación del pueblo de Cataluña, que se ha de hacer efectivo.
No existe tal derecho, por mucho que lo repitan. Cataluña no es menos española que Valverde del Camino, que lean la historia. Juzgad la prepotencia implícita en las últimas palabras: el "sí o sí" que manejan desde los tiempos de Artur Mas.
3. Necesidad de una mediación internacional para una negociación de igual a igual.
Nunca existirá igualdad entre una nación y una de sus regiones. Lo de la mediación internacional es un intento de destruir la imagen de España, una de las mayores traiciones en que se ha empeñado el prusés.

4. Respeto a la soberanía de las instituciones catalanas, y no amenazar más con la aplicación del artículo 155.
Nunca se ha dejado de respetar a las instituciones catalanas, mientras que estas llevan años cometiendo abusos: acoso lingüístico, adoctrinamiento, malversación, leyes de desconexión, referéndum ilegal, utilización de los cuerpos policiales para fines ilegales, ataques al jefe del Estado, manipulación informativa...
   El 155 no es una amenaza, sino un mecanismo legal que todos coinciden en que se ha usado con excesiva benevolencia.  
5. Compromiso para investigar los abusos policiales y económicos que ha sufrido Cataluña.
Despropósito conspiranoico y manipulador: no se ha cometido ningún abuso contra Cataluña. Por otra parte, en España se investigan los abusos, aunque haya las lagunas que hay en cualquier parte. Por último, dado el historial de los mozos de escuadra, hace falta ser muy cínico para reclamar la investigación de abusos policiales.
6. Superar la vía judicial, que ha de abandonarse.
Es como si dijeran: queremos un país sin Justicia. Nuevo alarde de cinismo: se deciden por la vía del delito y reclaman el arrinconamiento de los tribunales.
7. Compromiso por la ética en la política.
Nueva perogrullada: dicho así, en general, lo hay hasta en los países más corruptos. Huelga decir además que las instituciones, organizaciones y partidos que sostienen el prusés no es que brillen por su limpieza ética.
8. Garantías de separación de poderes.
¡El colmo! Repasemos las hemerotecas de los últimos meses y encontraremos decenas de peticiones del separatismo al Gobierno de la nación para que presione a los jueces o se los salte.
9. Acabar con la limitación de derechos fundamentales.
Otra vaguedad. ¿Con cuáles limitaciones en concreto? ¿Con las que cometen a diario los CDR? ¿Con las que sufren las personas a las que se prohíbe u obstaculiza el uso del español, o están siendo multadas o echadas de Cataluña a empujones por hablarlo?
10. Mejorar la calidad democrática de España.
Grandísima incongruencia cargada de mala baba ofensiva. En primer lugar, no se entiende que quienes desde el punto 2 han declarado su propósito de separarse de España tengan nada que decir acerca de la calidad democrática del país del que se quieren independizar. En segundo lugar, la calidad democrática de España, mejorable como todas, está en unos términos bastante satisfactorios, y no sería precisamente el Gobierno de Torra el más indicado para criticarla. 
11. Frenar el deterioro de la imagen internacional de España.
¡¡¡Increíble!!!  ¡¡Pero si llevan años echándole porquería encima, incluso en este manifiesto!! Por otra parte, vuelvo a lo del punto anterior: si se quieren independizar, ¿a qué viene esa preocupación por la imagen internacional de España? Este punto es un auténtico alarde de cinismo.
12. Acabar con la complicidad de la policía y los jueces con la ultraderecha.
Otra vez soltando vaguedades muy generales, eso sí, llenas de intención calumniosa: ¿existe esa complicidad? Que den pruebas, como las hay, y muchas, de la complicidad de alcaldes catalanistas, consejerías de la Generalidad y cuerpos policiales catalanes con los CDR y similares.
13. Garantizar la independencia judicial.
Vuelvo a lo del punto ocho: si alguien quiere destruirla, es el catalanismo.
14. Garantías de respeto a los Derechos Humanos.
Se predican en todas partes y se practican en pocos sitios, uno de ellos, España. El pedirlas es sostener implícita y cobardemente que no es así, nueva mentira injuriosa.  
15. Admitir que la cultura franquista pervive y es incompatible con la Democracia Española.
Esto es una auténtica estupidez: ¿cómo se llevaría a la práctica? ¿Tendría que salir Pedro Sánchez en un telediario diciendo: "Admito que la cultura franquista pervive y es incompatible con la Democracia Española"? No sé. De todos modos, de lo que se trata es de dar una puñalada artera y aquí, como en otros puntos, se hace mediante una vaguedad que contiene una acusación tan falsa como sucia.
16. Admitir que la impunidad de las actitudes fascistas tiene relación directa con esto.
Vale el comentario del punto 15.
17. Compromiso para aislar a los grupos neofascistas.
No hay en España grupos neofascistas que constituyan un problema grave. A los grupúsculos que existen, las autoridades los tienen muy vigilados, luego estamos ante una nueva falsedad con animo vilmente acusatorio. Por otra parte, ¿se ha propuesto Torra el compromiso de aislar a los CDR y grupos fascistas similares o ha hecho más bien todo lo contrario?
18. Denunciar los privilegios derivados del franquismo.
En España se denuncian los privilegios en general, no hace falta pedir algo que ya hay. El separatismo -y no solo el catalán- debería manejar con mucho cuidado la palabra "privilegio", ya que suele presentar como agravios lo que en realidad son exigencias de privilegios.
19. Iniciar un proceso de desfranquización y un debate sobre la monarquía.
Los puntos 15, 18, 19 y 20 hablan de franquismo; el 16 y el 17, de fascismo. Obviamente, de lo que se trata es de presentar la imagen de España como un país fascista y hundido aún en el franquismo, cosa que no es cierta, por lo tanto, no es necesario desfranquizar nada. En cuanto al debate sobre la monarquía, no se nos pase por alto la canallada de situarla en un punto que habla de franquismo, más canallesca aún cuando la monarquía española del siglo XXI es un millón de veces más democrática que el casposo separatismo de Torra, Puigdemont, Mas, Pujol, Junqueras, los Jordis y compañía. Por muy demócratas que se quieran fingir con eso del debate, en la España de hoy ya se sabe muy bien quiénes son los fachas: esos que se dedican a tirar excrementos en los juzgados. Y sabemos también que su fobia contra el rey procede de que no les ha bailado el agua. 
20. Declarar la nulidad de los juicios franquistas como paso de memoria histórica.
Memoria ya tenemos, no hace falta más, tanto para condenar al franquismo como para condenar a quienes se dedican a traicionar a las democracias con sus declaraciones de independencia. Ojo con esta petición: estaría bueno que un día la democracia española tuviese que indemnizar por los desmanes de la dictadura franquista, y ya el colmo sería que pidiesen indemnizaciones personas relacionadas con quienes traicionaron a la República.
21. Hacer efectiva una política de fosas comunes.
¡¡Hostias!! ¿Para meter a quién? Habrá que tener cuidado con estos señores.
      Estos son los veintiún torreznazos de Torra. Si Pedro Sánchez no se distancia inmediatamente de semejante chiflado, no tendrá ningún motivo para que los españoles le concedamos la menor legitimidad. Parece ser que el próximo domingo por fin estaremos convocados a manifestar nuestro NO a la deriva por la que el separatismo (y ahora también el Gobierno del PSOE) está arrastrando al país. Más vale tarde que nunca. El detonante para que la oposición se decidiera ha sido la concesión del relator, una prueba incontestable de que este asunto no es ninguna broma. A ver qué noticias tenemos el lunes. Y luego vendrá el martes, ese martes. 

4 comentarios:

  1. Pues si de limpieza del franquismo hablan, por qué no empiezan con Odium Gutural?

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    1. Esa es otra, Paco: en cuanto se escarba, salen curiosos historiales y genealogías.

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  2. La elección del número 21 no sé si es casual. Hay un juego de cartas con ese nombre. No sé si alude. También José Antonio Primo de Rivera formuló su declaración en 21 puntos. Hoy me ha pillado en un mal momento, por lo que, dado que los Torra no van a escuchar, yo le resumiría a ese necio mi respuesta en un único punto: NO. Podría aportar argumento tomados de aquí y de allá, argumentos que no escucharía y a los que solo respondería con estupideces. Por eso incluso me podría ahorrar el lenguaje verbal, ya que yo hablo la lengua de las bestias. Y le dedicaría un rotundo corte de mangas. No creo que se merezca otra cosa.

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    1. Sorprende que el señor del NO ES NO se guardase con mucho sigilo la notita de los 21 puntos, la estudiase, le formulase contrapropuestas..., con lo fácil que hubiera sido decir NO directamente a semejante atentado contra la convivencia, las leyes y la mera verdad. Y debió haberlo dicho en voz muy alta y nada más recibirlos. La actitud de Sánchez ante ese documento, culminada con la iniciativa esa del relator y todo lo que llevaba aparejada, le descalifica por completo.

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