Con el título de este mismo artículo, ha publicado Sociedad Civil Catalana un colosal informe (1) que explora de forma seria y minuciosa la ciénaga sobre la que versa, buceando en ella a lo largo y a lo ancho y desde la superficie hasta el lodoso fondo. El autor del concienzudo análisis es José Manuel Lacasa, a quien felicito por su extraordinario trabajo, el cual consta de dos extensos volúmenes más un resumen ejecutivo que presenta sintetizadas las líneas principales y las conclusiones.
El detonante de un proyecto como este solo puede ser la asombrosa aberración que lleva décadas produciéndose en Cataluña: el hecho de que, en una región española, se proscriba de la enseñanza al español, lengua oficial del país y materna para millones de catalanes. A los impulsores de la iniciativa, radicales enemigos de este atropello, les genera además una duda: ¿estará por añadidura esta discriminación perjudicando formativamente a los alumnos castellanohablantes que estudian a la fuerza en catalán? ¿Estarán, por culpa de este abuso, recibiendo una educación de peor calidad? Me consta que el principal móvil de la investigación es responder a estas preguntas, pero, como es tan exhaustiva, acaba haciendo honor a su título y abarcando todos los aspectos de la educación en Cataluña: la discriminación en los derechos lingüísticos, la discriminación en la calidad de las enseñanzas, los horizontes de titulación y profesionales hacia los que proyecta (recomiendo echar un vistazo a unas tablas que encontraréis en las páginas 462 y 483 del tomo segundo), el bajo nivel general del sistema educativo catalán (inscrito en el catastrófico marco logsiano español), el papel de los profesores, la convivencia, la repetición de curso, la atención a los alumnos con necesidades especiales...: el resultado es una revisión integral.
Me resulta imposible hacer una valoración de un trabajo tan amplio y polifacético, así que voy a proceder a reproducir algunos fragmentos textuales que considero que son un buen reflejo de sus objetivos, sus hallazgos y su valor. Se encuentran entre las páginas 53 y 56 del segundo tomo y dicen lo siguiente:
Volviendo a nuestro tema, las diferencias de rendimiento entre castellanohablantes y catalanohablantes en Cataluña, quizás lo que más sorprenda sea el desinterés de la administración educativa por este tema. Los datos de PISA dejan claro que el problema existe, y por tanto es una variable educativa que se ha de introducir en cualquier estudio sobre el rendimiento de los alumnos en Cataluña, aunque sólo sea (si es que así se demuestra) para descartarla como factor [...].
Quizás vaya siendo hora de que, cuando se analicen las diferencias educativas entre castellanohablantes y catalanohablantes en Cataluña, se refieran éstas al rendimiento, al fracaso escolar, al abandono o cualquier otra, como el nivel de conocimiento del español de los alumnos catalanes, además de resaltar lo que no se puede afirmar (2), quizás se debería dar un paso más y preguntarse por qué nunca hay datos sobre las relaciones entre educación y lengua hablada en casa en Cataluña, porque hace ya 20 años que sabemos que el problema existe. Quizás va siendo hora, si no de invertir la carga de la prueba, de ser conscientes de que hay una responsabilidad institucional en que exista esa falta de datos, y de que es un objetivo político el que no haya datos sobre estos temas. Las únicas cifras que tenemos cercanas al final de la escolarización obligatoria, las de PISA, se pueden encontrar en la tabla 1.12. A pesar de las variaciones propias de cada edición y en cada escala, las diferencias son significativas y sustantivas en todos los casos. Las diferencias en Lectura son de aproximadamente 26 puntos de media si tomamos en cuenta todas las ediciones, de 32 en Matemáticas y de 29 en Ciencias, todas ellas a favor de los catalanohablantes. En Lectura, el mínimo es de 18,5 puntos en 2009, mientras que el máximo llega a 34 puntos en 2015. En Matemáticas, la brecha está entre los 24,8 puntos de 2018 y los 41 de 2006. En Ciencias, la diferencia oscila entre los 25,7 puntos en 2003 y los 35,4 en 2015. Para hacerse una idea de la magnitud de las diferencias, basta considerar que las últimas investigaciones establecen que una diferencia de 20 puntos equivale a un curso y medio.
Creo que el mensaje es claro y demoledor (naturalmente, para los impresentables que tiranizan a Cataluña y para los corruptos que, pudiendo y debiendo cortarles las alas, les dejan hacer): en Cataluña, a los hispanohablantes, se les somete al consumo de una enseñanza basura. Estos son los extremos de democracia, justicia e igualdad a que la España de las autonomías ha llegado en 2026. Hay que dar las gracias a José Manuel Lacasa y Sociedad Civil Catalana por su esclarecedor informe.
1. El elocuente título completo del informe es La educación en Cataluña: un modelo de fracaso, discriminación e injusticia social. Podéis acceder a él pulsando AQUÍ.
2. Esta nota se corresponde con la 23 en el texto original, que nos remite a esta aclaración: El artículo aparecido en Newtral sobre el tema es prototípico: tanto el “no hay datos” sin plantearse por qué no los hay, como en la curiosa tendencia a considerar que si no hay datos para afirmar una cosa, es que se puede afirmar la contraria. El artículo puede encontrarse aquí: https://www.newtral.es/castellanohablantes-catalanohablantes-cataluna-fracaso escolar/20210222/. Me he tomado la molestia de pulsar ese enlace en el texto original y, al entrar en Newtral, me encuentro con un aviso que me informa de que ahí no hay nada.