lunes, 15 de agosto de 2022

La diplomacia iraní se pronuncia sobre Rushdie

     No sé si me estoy precipitando -espero que no-, pero parece que Salman Rushdie va a salir vivo del atentado que sufrió el pasado 12 de agosto, lo cual es un motivo de satisfacción, matizada por el hecho de que el escritor ha sufrido secuelas muy graves de las que ignoramos aún cómo quedará. Fue realmente curioso ver como, en los momentos inmediatos al ataque, algunos medios  dijeron que se desconocían los motivos, como si Rushdie no llevase desde 1989 teniendo que ocultarse debido a  que el ayatollah Jomeini, guía de la revolución islámica iraní, lanzó contra él un anatema condenándolo por su libro "Versos satánicos" y animando a todo buen musulmán a asesinarlo. Por si la exhortación no resultaba del todo persuasiva, se añadió a ella una recompensa de tres millones de dólares, que ahora no sé a cuánto ascenderá. La persecución no afectaba solo a Rushdie, sino también al libro, que gracias a ella es hoy en día prácticamente clandestino, ya que no hay editorial que se atreva a publicarlo, por temor a las seguras represalias o atentados. No es ocioso recordar a este respecto que ese anatema en su momento costó la vida a un traductor del libro al japonés, así como ataques de intenciones mortales a un editor italiano y otro noruego. Y la cosa no para, porque, poquito después del apuñalamiento de Rushdie, J. K. Rowling recibía amenazas de muerte por la imperdonable blasfemia de calificar la noticia como horrorosa. Algo bueno tendrá la señora Rowling cuando colecciona los enemigos más despreciables.  

    Por suerte para el mundo, las dudas no tardaron en despejarse (salvo para los muy poco suspicaces), ya que pronto se hizo pública la identidad del agresor, un tal Hadi Matar, estadounidense de origen libanés que es admirador del régimen de Irán y de sus Guardianes de la Revolución y que, según cuentan, en sus redes ha aparecido con retratos de Jomeini y Alí Jamenei, otro destacadísimo líder político y religioso de aque país. En estas circunstancias, sorprende el escueto pronunciamiento del Gobierno iraní en torno al intento de asesinato de Rushdie, acerca de quien dice: 

    No consideramos a nadie más que a él y a sus seguidores dignos de culpa e incluso de condena.

    Su terrible pecado ha sido insultar a 1.500 millones de musulmanes, demasiada condena me parece la muerte para una falta como el insulto, por no decir que intuyo que no todos los musulmanes del mundo se sentirán ofendidos por lo que Rushdie escriba o deje de escribir. Quedan por resolver algunos matices ante este lavado de manos.  Aunque oficialmente el Gobierno iraní no apoya el anatema de Jomeini, lo cierto es que al lanzarse sí que lo hizo y que la recompensa corría de su cuenta. ¿La ha declarado extinta alguna vez? Que yo sepa, no, como tampoco se ha distanciado del anatema, basta leer esta breve respuesta oficial para entenderlo. Sería una gran noticia para la libertad, la paz, la cultura y la seguridad particular de personas como Salman Rushdie, J. K. Rowling o muchos otros cuyo nombre desconozco que las autoridades de la República Islámica de Irán tuvieran gestos como condenar la violencia contra ellos o anunciar que no van a dar ni un solo céntimo a quienes los ataquen o atenten contra sus vidas.   

martes, 9 de agosto de 2022

La espada de don Simón y los neorrepublicanos españoles

     Si nos tomamos la molestia de echar un somero vistazo al estado en que se encuentran los países hispanoamericanos, tendremos motivos para agarrar una buena depresión, baste para demostrarlo la mención de solo algunos nombres: Venezuela, Honduras, México, Argentina, Nicaragua, El Salvador o Cuba, aunque todos sabéis que podría añadir unos cuantos más. Las razones de este desastre son múltiples, pero sin duda una de las principales son sus dirigentes, ahí tenemos a López Obrador, Maduro, Daniel Ortega o Cristina F. Kirchner. Ayer se añadió a esta lista un nombre que apunta maneras muy prometedoras: el nuevo presidente colombiano, Gustavo Petro. Sinceramente, hay que ser muy descerebrado y tener muy poco respeto hacia uno mismo, hacia su cargo y hacia su nación para convertir la propia toma de posesión, bajo la mirada del mundo entero, en el espectáculo cómico-palurdo en que Petro convirtió la suya con el ridículo numerito de sacar por sorpresa la espada de Simón Bolívar para pasearla metida en una urna y con la expectativa, por lo que parece, de que todos se arrodillasen a venerarla. La escena habría encajado a la perfección en una película de Cantinflas y podéis verla en cualquiera de estos artículos de El Mundo, ABC, El Confidencial u OKdiario

    Como sabéis, el esperpento ha levantado una gran polvareda, pero curiosamente no ha sido por su zafiedad o por los caprichos de un dirigente que ha perdido los papeles ya en el minuto uno de su mandato, sino por la conducta de la única persona que ha mantenido la cordura en medio de la astracanada: el rey Felipe VI, que se ha quedado sentado mientras pasaba ante él la reliquia bolivariana.

    Vayamos ahora a lo que nos importa: si malos son el populismo bolivariano y el desgobierno que se extienden por Hispanoamérica, peor es para los españoles que en nuestro país haya organizaciones políticas muy dispuestas a meternos en ese infierno, las cuales una vez más se han aliado con el golpisimo catalán para cargar contra el rey, cosa que no debe sorprendernos, pues los necios y los malvados siempre se conjuran contra la sensatez. Si miráis en los enlaces que os he dejado, encontraréis un buen puñado de reacciones de esta montonada, de las que os reproduzco unas cuantas:

    -Ione Belarra, ministra de no sé qué en el actual Gobierno: Es inexplicable lo ocurrido y merece una disculpa.

    -Pedro Honrubia, diputado de Podemos: Si a Felipe el facha le molesta, pues que le den por el saco. Lo que se echa de menos una guillotina en la historia del estado español, joer

    -Juan Carlos Monedero: Los generales valientes, aún cuando son derrotados, rinden homenaje a los que les han vencido en buena lid. Que el Rey Felipe VI se quede sentado cuando todo el pueblo decente de Colombia vibra de pie cuando llega la espada de Bolívar es triste. Respeto. Lo de este señor ya empieza a preocupar, ¡qué verborrea!

    -Jordi Salvador Duch, diputado de ERC: Es un impresentable digno heredero de muchos impresentables. Un hombre que ha renunciado a ser persona por ser un digno sucesor de una monarquía golpista, corrupta y profascista. Esto dice alguien perteneciente a un partido golpista, ¡que se esté llevando un sueldazo a costa de nuestros impuestos...!

    -Josep Rull, un señor de Junts que estuvo preso por participar en un golpe de Estado fallido: Patético. Y, también, revelador

    -Hay más boludeces, ya digo, sobre todo, de Podemos exigiendo que el rey se disculpe. Finalizaré con una de su líder supremo, Pablo Iglesias: Ojalá pronto a España la represente una presidenta o un presidente de la República votado por los ciudadanos. Tan campanudo como siempre, vamos.

    El sainente ese de la espada es una bobada más con regusto bananero a las que tan aficionados son los dirigentes de allende el Atlántico, allá ellos, pero lo de este coro de farsantes de aquí deberíamos tomarlo muy en serio, porque esto ya pasa de castaño oscuro: un manojo de miembros de un partido gobernante o de aliados parlamentarios y amiguetes de mesa del Gobierno criticando al rey por hacer lo correcto, hostigando a su figura o, directamente, insultándole: ¿hasta cuando vamos a tener que aguantar que ataquen al jefe del Estado estas formaciones y este tipo de personajes? Que sucedan estas cosas es gravísimo. El presidente del Gobierno debería romper con estos aliados, desautorizarlos, dar explicaciones o marcharse de una vez. No creo que perdiéramos mucho con esto último.


miércoles, 3 de agosto de 2022

Pinchazos y acuerdos con los fiscales: la carabina torcida de la ministra de Justicia

      De unos días o como mucho un par de semanas a esta parte, está produciendo la lógica alarma una serie de agresiones denunciadas por mujeres en su mayoría jóvenes que aseguran haber sufrido pinchazos en discotecas, concentraciones o eventos musicales de diversos puntos de España. Sucesos similares llevan algún tiempo ocurriendo en otros países y la confusión creada ha dado lugar a múltiples especulaciones, entre las que se impone la teoría de que los pinchazos serían obra de delincuentes sexuales que inyectan a esas mujeres productos destinados a anular su voluntad, entre los que se habla de benzodiazepinas, éxtasis líquido o ketamina. En todo caso, lo único seguro es que algunas jóvenes están siendo víctimas de pinchazos alevosos (lo cual ya es de por sí peligroso y condenable), ya que en los posteriores análisis requeridos por algunas, en la inmensa mayoría de las ocasiones, no se han hallado rastros de ningún producto. En la onda de la preocupación levantada, la ministra de Justicia, doña Pilar Llop, ha realizado unas declaraciones informando acerca del estado de la cuestión y haciendo algunas recomendaciones a quienes sean víctimas de estos ataques. Si habéis visto el vídeo hasta el final, habréis comprobado que la ministra no ha podido resisitir la tentación de cargar contra la oposición en una demencial pirueta: si alguno de estos pinchazos termina en delito sexual (cosa que no se ha producido), como habría sumisión química, con la ley del solo sí es sí, eso se tipificaría como agresión, pero, como por culpa del PP y Junts está ley no se ha aprobado aún, la acusación se quedaría solo en abusos.

    Se me plantea una gravísima duda: ¿estará la señora Llop deseando que alguno de estos pinchazos tenga un pésimo final para poder decirle al PP aquello de "¿Lo veis? ¿Lo veis?". Más le valdría olvidarse del navajeo político y centrarse en lo suyo, porque en este asunto el PP no pinta nada y lo que al Gobierno debe preocuparle es la pronta resolución de ese misterio de los pinchazos.

    Los ministros se supone que son gestores de áreas de gobierno, así que asombra y produce contrariedad que la señora Llop se permita en sus declaraciones salirse de lo que le toca y embarcarse en ataques y cupabilizaciones a la oposición tan gratuitos como excesivos. Sucede además que, en la esfera de los delitos sexuales, se han producido últimamente dos casos muy graves sobre los que no he visto que la señora Llop se haya pronunciado, a pesar de que envolvían decisiones aberrantes a las que se ha llegado por el camino de acuerdos aceptados por la Fiscalía.

    El primero es de sobra conocido: el de los dos policías locales de Estepona que, vestidos con sus uniformes y valiéndose de su carácter de autoridad, violaron a una chica de 18 años. Como ya sabéis, eludieron el juicio y muy probablemente la cárcel gracias a un acuerdo con la víctima y la Fiscalía, por el que aceptaron compensar a la joven con 80.000 euros (que no han pagado ellos, sino sus papás) y la asistencia a un curso de reeducación sexual. Este caso ha sido muy polémico e incluso uno de los miembros del tribunal ha emitido un voto particular razonado en contra de este desenlace, que considera deplorable, en el que pone en duda el arrepentimiento de los agresores y señala la especial gravedad del hecho de que los acusados fueran servidores de la ley, condición que solo perderán por dos años. ¿Ha dicho algo la señora Llop? ¿Ha dicho algo el señor Marlasca, al que digo yo que un poquito le tendría que interesar este asunto? Yo, por lo menos, no les he oído.

    Del segundo he tenido noticia hoy: un capataz que violó a una jornalera en Mula (Murcia) se va a librar de la prisión (en la que solo ha pasado unos meses como preventivo) por un acuerdo con la víctima y la fiscalía. La compensación será de... ¡6.000 euros! Se la llevó con engaños a un lugar solitario, la golpeó, la insultó, la amenazó, la violó...: pues nada, seis mil euretes, y resuelto. ¡Ah!, se me olvidaba: este señor también tendrá que acudir a un curso de reeducación... con 67 añitos que tiene, no sé yo lo que se va a reeducar ahí. ¿No debería decir algo acerca de esto la señora Llop?

    Sin duda que debería, porque estos dos casos, aparte de ser un escarnio a las víctimas y una burla a la justicia que se debería revocar, encierran un potencial peligro. Si no recuerdo mal, hasta los años setenta, la violación era un delito que se perseguía solo si mediaba denuncia, lo cual abría a los violadores la portezuela de presentarse en casa de las víctimas y "convencerlas" para que no denunciasen. Este postigo, que más de uno utilizó, se cerró -repito: si no recuerdo mal- por aquella época, y la violación pasó a ser un delito perseguible de oficio, lo que mejoró mucho la protección de las víctimas. 

    ¿Y si ahora se acaba reabriendo por la vía de la "indemnización"? Vistos el caso de Estepona y el de Mula, la posibilidad de que violar salga muy baratito nos puede estar acechando, y eso no puede permitirse, así que la ministra de Justicia quizás debería olvidar sus fobias partidistas, enderezar el cañón de su carabina, apuntar hacia donde corresponde y dedicarse a lo que le toca, o sea, resolver los problemas de su área de gobierno.


    

domingo, 31 de julio de 2022

El tonto, el dedo y la corbata

     Se atribuye a Confucio la autoría del sigiente dicho: 

    Al tonto le señalaron la Luna y él se quedó mirando el dedo.

    Se trata, está claro, de una fustigación de la estupidez de aquellos que reciben noticia de una cuestión importante y fijan su atención en aspectos superficiales mientras se desentienden de lo esencial. Viene muy al caso este dicho de lacónica agudeza por la farsa que montó el pasado viernes el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al ponserse a sí mismo como ejemplo de austeridad energética por la hazaña de aparecer ante el mundo sin corbata:



    Viendo ahora el vídeo, me hago las mismas preguntas y siento el mismo asombro que cuando vi la escena por primera vez en televisión: ¿qué ahorro energético obtiene el país del hecho de que Sánchez no lleve corbata? ¿De verdad estoy viendo al presidente de un Gobierno proponer el destierro de la corbata como medida de ahorro energético?

    La ocurrencia es tan absurda y ridícula que no resulta extraño que haya sido blanco de críticas y burlas, pero a mí me parece que lleva implícito algo que no se ha destacado mucho, una conducta aborrecible en la que un presidente no debería caer nunca, pero Sánchez lo hace con demasiada frecuencia: la de tratar a los ciudadanos como si fueran idiotas. Solo alguien que piense que somos idiotas podría atreverse a descolgarse con esta comedia de la corbata y a pretender que nos creamos que un "sacrificio" así tiene el más mínimo valor, o que con eso se ahorre nada; solo alguien que nos tome por tontos puede esperar que nos fijemos en el dedo de la corbata cuando tenemos ahí delante lunas tan llenas como ese 10'8% de inflación al que hemos llegado o esa mesa de diálogo con los separatistas en la que el PSOE ha pactado con ellos la complicidad del Gobierno de la nación en el empeño de expulsar el español de las aulas catalanas, algo tremendamente grave. Y los ERE, por supuesto, ¡me había olvidado de los ERE! Claro, con tanto canalla asegurando que aquel monumental expolio no fue corrupción... Tercera luna, y bien gorda, aunque hay muchas más.

    Sánchez acostumbra a tratarnos como a idiotas, hecho que en este asunto quedaría confirmado por la bellaquería que cometió inmediatamente después del sainete de la corbata, esa de montarse en un helicóptero para hacer un viaje de veinticinco kilómetros que nos habría salido mucho más barato si lo hubiera hecho en coche: ¿cómo se explica esto en un presidente que hasta es capaz de quitarse la corbata con tal de ahorrar energía? Está tan convencido de que somos tontos que ya ni se preocupa de disimular un poquito cuando se ríe de nosotros. 

sábado, 23 de julio de 2022

Las nuevas aventuras de Ada Colau

    Para quien no conozca Societat Civil Catalana (SCC), diré directamente que es una de las organizaciones que más están haciendo hoy en día por impedir que España deje de ser una democracia, a través de su lucha valiente y decidida contra el totalitarismo nacionalista que hoy la está desmantelando en Cataluña, lo que la somete a los permanentes ataques de los caciques que se tienen por amos y señores de aquella región. 

    El ideal de SCC es la concordia entre todos los catalanes -pisoteada hoy por el separatismo- y su lucha se concreta en actos festivos, de hermanamiento o culturales, denuncias ante la Justicia de los abusos nacionalistas y campañas que reivindican las cosas buenas que nos unen a todos, que son muchas. Por estos días ha puesto en marcha una iniciativa en conmemoración de la olimpiada de Barcelona 92, con el elocuente lema de "Recuperemos la convivencia". Pues bien, según acabo de ver en ABC, la empresa pública que gestiona el metro de Barcelona, presidida por Ada Colau, ha prohibido a SCC colocar en sus instalaciones la publicidad de esta campaña, alegando motivos que ni se molestan en disimular que nos hallamos ante una alcaldada más de la regidora podemita. Hagamos un somero repaso de algunas de estas.

    Que hoy se haya permitido censurar una campaña tan civil, decente e irreprochable como la de SCC es una más de las abominables cancelaciones que retratan a Ada Colau como lo que es: una impenitente totalitaria que se conduce por este principio: yo tengo la vara (que ella maneja a título de garrote) y lo que no me gusta lo persigo o lo suprimo. Citaré alguno ejemplos anteriores, como su retirada del busto de Juan Carlos I (uno de los primeros actos de su mandato), la barriobajera retirada de una bandera española del balcón del ayuntamiento con su esbirro Gerardo Pisarello como mamporrero,  la persecución encarnizada contra Barcelona con la Selección o su miserable empeño en ridiculizar la Navidad (Nav18, Nav19). Creo que este pequeño muestrario es harto elocuente.

    Por el contrario, es una persona que no se ha recatado en apoyar y regar con dinero público a organizaciones, grupos, movimientos o actividades ligados a ella por razones ideológicas o de amistad, o de los que le parece que molan por supermodernos y avanzados. En esta colección se hallan la enseñanza del twerking, sus amiguetes de la PAH, otros amiguetes conocidos como APE o IFS (favorecer a tanto amiguete la ha llevado a tener que explicarse ante la Justicia), okupas diversos -oku1, oku2, oku3, oku4-, que parecen ser una de sus pasiones, o esa ridícula extravagancia de las nuevas masculinidades.

    Con esta objetiva equidad distribuye doña Ada Colau el dinero de todos los barceloneses. Añadamos a esto un preocupante dato: desde que ella es la alcaldesa de Barcelona, a pesar de que no era precisamente una balsa de armonía, esta bellísima e importante ciudad ha visto como crecían en ella los problemas de desorden, suciedad o, muy significativamente, inseguridad, cosa que ni siquiera están ya dispuestos a negar algunos de esos que alguna vez la vieron con simpatía o la apoyaron, como los aprendices de brujo del separatismo.

    ¿Qué nos sale de aquí? Algo que yo tengo por muy cierto: visto que persigue a sus enemigos con animosidad franquista mientras favorece a sus amiguetes con el descaro con que lo hacía ese mismo régimen y visto que algunas de las organizaciones y actividades que promociona están muy alejadas de la urbanidad y de la seguridad ciudadana, si Ada Colau gobernase España, en lo político esto acabaría pareciéndose demasiado a la Cuba castrista y me temo que nuestras ciudades irían evolucionando hacia simpáticas y divertidas réplicas de Caracas. Esperemos no comprobarlo nunca.  

viernes, 22 de julio de 2022

El esclarecedor currículum de Pilar Alegría, ministra de Educación

     La hasta hoy última huida hacia adelante de Pedro Sánchez, con efectos pirotécnicos tan vistosos como las "dimisiones" de Adriana Lastra y Dolores Delgado, nos ha dejado entre otros cambios de cromos el de quitar al previsible y gris Felipe Sicilia del cargo de portavoz del PSOE y poner en su lugar a Pilar Alegría, la actual ministra de Educación y Formación Profesional. Esto ha motivado que en los medios se aireasen una vez más sus ejecutorias formativa, política y profesional, lo que me ha dado ocasión de conocer algunos datos de su trayectoria que desconocía y que creo que son dignos de una pequeña reflexión.

    Si empezamos por su bagaje formativo, podremos ver tanto en la página ministerial como en Wikipedia que básicamente consiste en una diplomatura en Magisterio en la especialidad de Educación Primaria (Unversidad de Zaragoza) y en un máster en Educación Social (Universidad Complutense).

    En lo referido a su trayectoria política, esas mismas fuentes nos darán cuenta con mayor o menor prolijidad de lo más sustancial: vocal de la Ejecutiva Federal del PSOE (2008 - 2012), diputada del Congreso (2008 - 2015), diputada autonómica y consejera del Gobierno de Aragón (2015 - 2019) o ministra de Educación desde 2021. Esto, entre otras cosas, algunas de las cuales son cargos internos del PSOE de cuyos periodos no dispongo, pero presumo que son anteriores a 2008. 

    Llegamos finalmente al terreno profesional, en el que, con lo visto en el párrafo anterior, queda muy claro que el verdadero oficio de Pilar Alegría es la política. Mientras estaba elaborando este artículo, me he encontrado con un detalle de esos que provocan la sonrisa irónica, referido a su titulación como profesora: en Wikipedia se deja constancia del conocido hecho de que nuestra ministra de Educación nunca ha ejercido como docente, a pesar de tener la cualificación idónea, pero en la página ministerial y en la de transparecia se omite este dato. 

    Es en este capítulo donde aparecen los motivos de reflexión. Pilar Alegría nació en 1977, con lo que podemos aventurar que hasta más o menos el año 2000 estuvo dedicada a su formación. En 2008 o muy presumiblemente uno, dos o quizás incluso tres años antes, estaba ya dedicándose a su profesión política. ¿Qué hizo en el lapso que nos queda sin rellenar? Lo normal sería que se hubiera dedicado a alguna ocupación profesional, como en efecto ocurrió, pero, sabido que no fue a aquella para la que se había preparado académicamente, ¿a cuál fue? ¿Cuál fue la trayectoria laboral de Pilar Alegría antes de llegar a su definitiva profesión política, en la que hoy ejerce el cargo de ministra de Educación? En un perfil que publica "El Mundo" hoy se nos dan algunos datos:

        Pertenece a una generación que se estrenó en el mercado laboral con trabajos precarios, tras la crisis de los 90, y eso le ha generado resistencia. Diplomada en Magisterio y máster en Educación Social, recogió fruta en su pueblo, fue camarera en los fines de semana, estuvo dos meses sexando pollos y se empleó como técnica en una empresa de informática antes de dedicarse plenamente a la política de la mano de Carmen Chacón y Eva Almunia y ejercer de diputada autonómica.

     Diré de antemano que no tengo nada contra estos empleos, y aún más: yo mismo, en mi juventud, sembré melones, hice la vendimia, fui camarero o hice encuestas, lo cual no me convierte en un resistente (¡vale ya de elevar a virtudes cosas que no lo son!), sino en un hijo de vecino normal y corriente, o sea, uno más que se ha buscado la vida en lo que ha podido, pero hay algo que me deja un mal regusto en esta trayectoria de Pilar Alegría. Están muy bien los caminos de perfección, eso de empezar en lo más humilde e ir subiendo a lo más alto, pero hay algo que no debe despreciarse: los pasos intermedios. Aunque me llaméis elitista, tendré que decirlo, y bien alto: algo falla si has saltado de los trabajos que no exigen gran cualificación a los despachos o las cámaras que rigen las sociedades. Algo falla si quienes mandan no han ejercido nunca profesiones que enfrentaran a retos de envergadura y obligaran a demostrar la capacidad para vencerlos. No tengo además que arrancarme la piel para demostrarlo, porque la política actual nos da ejemplos muy clamorosos, uno de los cuales aparece en la segunda línea de este artículo.

    El caso de Pilar Alegría viene además con recargo: del manojo de trabajos que tuvo antes de aterrizar en la política, ninguno estuvo relacionado con los estudios que había hecho. No sé, pero a mí desde luego me da que pensar, y más si posteriormente acabó de ministra de Educación: resulta que nuestra ministra de Educación tiene el título de Magisterio pero nunca ha ejercido como maestra, aunque sí ese variopinto muestrario de profesiones enumerado arriba: algo cojea, ¿no? Y ya, si te pones a mirar las cosas que defiende, cosas como la LOMLOE, los criterios estos de evaluación que nos ha vendido, su inhibición en la guerra contra el español en Cataluña... Ya si te pones a mirar todo eso, te asalta la absoluta perplejidad: ¿cómo es posible que una diplomada en Magisterio adopte esas posiciones? ¿Tendrá que ver con el hecho de que, al no haber ejercido esa enseñanza para la que se preparó y de la que ahora es tan alta responsable, no la conoce como debiera? 

martes, 12 de julio de 2022

Culto al líder

     Empiezo a ver el debate sobre el estado de la nación y ya desde el minuto uno me asalta un recuerdo de las cortes franquistas o de aquellas ceremonias estalinianas que veíamos hace años: todos los diputados del PSOE aplaundiendo con expresión almibarada. Se me ocurre de repente un símil taurino: ¿en qué se diferencian José Tomás y Pedro Sánchez? En que a José Tomás le aplauden cuando termina alguno de esos faenones en que demuestra que es un enorme torero, mientras que Sánchez no necesita demostrar nada (lo cual, bien mirado, le favorece), porque sus acólitos se ponen a aplaudirle en cuanto asoma la nariz, y se tiran cinco minutos con las palmas echando humo, solo les falta ponerse a gritar: "¡Sánchez! ¡Sánchez! ¡Sánchez! ¡Sánchez!" A lo mejor me equivoco, pero no recuerdo que esto pasara en otros periodos de nuestra democracia. Lo del aplauso pringoso empezó en la era de Sánchez, con esperpentos como aquel del gabinente en pleno recibiéndole a la entrada de un consejo dando palmas como si se fuera a arrancar por bulerías, o el de aplaudirle a todo un general de la Guardia Civil en una sesión informativa, o el aborregamiento de todo un país poniéndolo a aplaudir a las ocho de la tarde durante meses así porque sí, al aire, a no se sabe qué. Ciudadanos, ministros o diputados aplaudiendo por motivos inexistentes, con el entusiasmo de niños en un cumpleaños y con el sentido del ridículo desterrado a lejanos confines. ¡A lo que nos están llevando!