Libros que he publicado

-2028. ¿Cómo será la Tercera República? -LA ESCUELA INSUSTANCIAL. Sobre la urgente necesidad de derogar la LOMLOE. -EL CAZADOR EMBOSCADO. Novela. ¿Es posible reinsertar a un violador asesino? -EL VIENTO DEL OLVIDO. Una historia real sobre dos asesinados en la retaguardia republicana. -JUNTA FINAL. Un relato breve que disecciona el mercadeo de las juntas de evaluación (ACCESO GRATUITO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA). -CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS. Tres novelas breves de terror. -LO QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO. Conflictividad, vaciado de contenidos y otros males de la enseñanza actual. -EL MOLINO DE LA BARBOLLA. Novela juvenil. Una historia de terror en un marco rural. -LA REPÚBLICA MEJOR. Para que no olvidemos a los cientos de jóvenes a los que destrozó la mili. -EL ÁNGULO OSCURO. Novela juvenil. Dos chicos investigan la muerte de una compañera de instituto. PULSANDO LAS CUBIERTAS (en la columna de la derecha), se accede a información más amplia. Si os interesan, mandadme un correo a esta dirección:
repmejor@gmail.com

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lunes, 26 de enero de 2026

David Uclés y Samantha Hudson rivalizan en gili**llez sectaria

     En la política de hoy, la izquierda está siendo muy hábil a la hora de sacar tajada de la guerra cultural, con reclamos tan temibles como el demencial paquete woke (religión climática, explotación de la supuesta amenaza racista, imposición de los excesos del sectarismo LGTBI+...) o ese espantajo de la amenaza ultraderechista que Pedro Sánchez ha fabricado para presentarse como guardián de la democracia, cuando en realidad se la está cargando. En cuestión de pocos días, han acaecido dos eventos que me servirían para ejemplificar esto que digo, pero también otra cosa que pienso: que esa parte del mundo cultural en que la izquierda es hegemónica -la más combativa y exhibicionista- es de una pobreza y una frivolidad penosas

   El primero del que voy a hablar está protagonizado por Samantha Hudson. Si tuviese que salvar mi vida en un apuro diciendo cuatro palabras sobre los premios "Feroz", estaría irremisiblemente abocado a perecer, así que no tenía ni idea de que se entregaron hace poquísimo en una desenfadada gala que fue la mar de cool, ni de que los ganó... ¡ya se me ha olvidado! En realidad, si me he enterado de tan venturoso sarao, ha sido porque casualmente, pasando páginas en internet, me he encontrado con la colosal intervención de Samantha Hudson cuando le tocó entregar uno de los premios, que podréis ver pulsando aquí. Si os habéis animado a tragaros esos tres gloriosos minutitos, os habrá golpeado desde el primer segundo la bofetada de artificiosidad y sobreactuación, y naturalmente os habréis tronchado con la gracia y originalidad de los chistes: en efecto, Samantha Hudson actúa muy mal, como suele ocurrir con las personas aquejadas del narcisismo que se le sale por los poros, y no dice más que tonterías insulsas, pero no tiene miedo al ridículo, al contrario, porque esas tonterías son a la vez topicazos sectarios del agrado del ultraizquierdismo y la secta LGTBIQ+, destinados a hacer las delicias de gente como Irene Montero o Urtasun, que están ahí y son precisamente los que la han puesto ahí por su beligerancia transexual. Este es el gran problema de nuestro cine de hoy: que es tan parcial y sectario como aquellas bochornosas comedias de tías en bragas del tardofranquismo, solo que ahora con sesgo izquierdista, como parece ser la audiencia de la Samanthita, a juzgar por cómo levita de risa ante un discurso tan soso que da vergüenza ajena y de una pobreza intelectual lacerante. No hablemos ya de lo que he visto por ahí en la prensa amiga (que nada tiene que envidiarle a los Alcázares o los Arribas de ya hace al menos sesenta años), que llama "ácido discurso" o "monólogo demoledor" a una ristra de tópicos resobados, patosos y sin gracia.

    La segunda perla nos la ha dejado David Uclés, el escritor de los cabellos emboinados -un señor que, por cierto, también ejerce de homosexual militante-, y ha sido un detallín que me figuro que él se habrá imaginado que le retrata como un heroico izquierdista, pero en realidad le delata como un sectario un poco memo: descolgarse de un acto cultural al enterarse de que también estaban invitados José María Aznar e Iván Espinosa de los Monteros, coz que ha redondeado argumentando que Aznar es la persona que más daño físico ha hecho al pueblo español recientemente, lo cual le deja como un troglodita, un fanático enmascarado bajo la piel del corderito de Norit y un ignorante político de tomo y lomo. 

    Pero, aparte de esta incidencia menor, creo necesario extenderme algo más en torno a David Uclés, un personaje del que será tan ilustrativa su biografía como este discurso merecidamente célebre y merecidamente calificado de necio, por su moralina, su egocentrismo (¡cómo admira David Uclés a David Uclés!, es conmovedor) y su cursilería, aunque un poquito también porque hace pensar que no debe de quitarse la boina ni para ducharse. Aun siendo todo esto malo, no es lo peor, porque se extralimita todavía más con su grosería, su cinismo y su falta de respeto. Mirad la biografía de este caballero y ya me diréis si no hace falta ser cínico para sostener, con todo lo que ha vendido y todo lo que le han premiado, que no está en condiciones de comprarse una vivienda. Este cinismo lleva además aparejada una repulsiva falta de respeto hacia aquellos a los que de verdad les es imposible acceder a la vivienda debido a las terroríficas condiciones que gravitan hoy sobre este bien esencial que hemos convertido en superlujoso. 

    Por último, es de nuevo muy irrespetuoso y además intolerablemente grosero con Isabel Díaz Ayuso, esto es sin duda lo peor del discursete, que Uclés, en un alarde de cobardía y de malos modos que apestan a desnortada pedagogía logsiana, aprovecha para atacar a la señora Ayuso, que estaba en el acto invitada en su calidad de presidenta madrileña y para ser quien entregara el premio a ese cafre de Uclés, pues hace falta serlo, y mucho, para atacar desde el púlpito de premiado a alguien que no va a poder replicarle ni defenderse, no solo por el formato del acto, sino porque hacerlo representaría cargárselo, cosa de la que son capaces los cafres como David Uclés, pero no las señoras como la presidenta madrileña. Si repasamos el discurso, veremos otros rasgos con que en solo 3:22 minutos se autorretrata este individuo: mala baba, porque enumera una serie de vicios y malas prácticas políticas que ímplicita o explícitamente atribuye a la señora Ayuso, las más de las veces, de forma injusta; petulancia, porque se permite dar lecciones de política sin tener ni puta idea y a quien ha demostrado saber mil veces más que él; inmadurez, por mil cosas dichas hasta aquí y porque parece presuponer que vivir en Madrid y en el piso soñado es un derecho: no, David, la vida no es una carta a los Reyes Magos; hipocresía, y a toneladas, porque intenta aparentar que es buenísimo y dulcísimo al mismo tiempo que apuñala a Ayuso de forma despiada. 

    Y ya se corona con las últimas palabras: después del vil ataque, todavía se despide diciéndole a Ayuso que le gustaría conocerla y que espera que su artero chaparrón de injurias pueda hacerle reflexionar: ¿se puede ser más capullo, prepotente y vanidoso? ¿Qué espera, que el día menos pensado Ayuso le invite a cenar en el Ritz? ¿Se imaginará este petimetre que su exhibición de estupidez y patanería le hace carismático y sirve para algo más que colgarla junto al inodoro?

    Esto son solo dos botones de muestra de lo que es hoy eso que se llama "el mundo de la cultura", pero que en realidad no es más que la feria de los que, dentro del ámbito cultural de la izquierda, dan saltitos de bufón lisonjero contando los chistes que saben que le gustan al amo para currarse su rinconcito al sol. ¿A dónde conduce esto? A una cultura oficial, dominada por un capillita de favorecidos, con los míseros resultados que ello conlleva, que aquí en España están muy a la vista. 

jueves, 22 de enero de 2026

Puente, lárgate ya, hombre

        En el momento en que empiezo a escribir, hace ya cuatro días del trágico accidente ferroviario acaecido en Adamuz, que nos ha dejado al menos 43 muertos y más de un centenar de heridos, para quienes no podemos sino expresar nuestra mayor consideración. Las causas del accidente todavía se están estudiando y la mejor información periodística que he encontrado sobre el asunto es este artículo de "El Mundo", que nos explica que se barajan ahora principalmente dos posibilidades: una rotura de 30 centímetros en un raíl o el desprendimiento de una gran pieza del tren Iryo implicado en el siniestro. Esto deberá dilucidarse, pero, sea cual sea la causa, Óscar Puente, ese gran energúmeno y gran incompetente que dirige el Ministerio de Transportes, debería irse, porque su ¿gestión? esta descalificada al menos por dos grandes manchas. Primera: la catarata de advertencias sobre el mal estado de las infraestructuras ferroviarias que se le hicieron antes del accidente que él desoyó o respondió con alguna de sus coces; segunda: que no puede seguir siendo ministro un sujeto que parece que está más pendiente de las redes sociales que de su trabajo. De ambas cosas os será fácil encontrar mil testimonios, pero os dejaré esta noticia que desvela el brutal aumento de la accidentalidad ferroviaria desde 2018, así que a Sánchez también le toca una buena porción de responsabilidad. Hay una tercera razón que envuelve al PSOE, a Sánchez y a sus gobiernos: que las tramas corruptas de Koldo, Ábalos y compañía anduvieron sobrevolando, entre otros, sobre los tramos en que se ha producido el accidente. Otro motivo de peso para echar a patadas a Sánchez y su banda.
    Volviendo sobre Óscar Puente, insisto en lo ya dicho: era intolerable padecer como ministro a un personaje que por lo que más "brillaba" era por su continua beligerancia en las redes, ejercida con ínfulas tabernarias, pero, después de un accidente cono el de Adamuz, además de intolerable, resulta indecente. Sabemos todos que ni él va a dimitir ni Pedro Sánchez, ese modelo de limpieza, le va a cesar, por lo que se me hace del todo incomprensible que, a estas alturas del 22 de enero, el PP y Vox aún no le hayan exigido con toda contundencia que se vaya. Para más abundamiento, resulta patético el historial de este cínico, vean este esclarecedor vídeo de un mitin que dio creo que a finales de 2025, en el que tiene la desfachatez de afirmar del PP que son capaces de cargarse con su incompetencia el progreso que su partido ha conseguido para el país en los últimos siete años. Si entonces resultaba vomitivo, hoy ya es desolador, pero ahora  lo más significativo en este vídeo es que arremete en él contra Mazón diciendo que las víctimas de la dana no tenían por qué pasar por el trago de aguantar su presencia: hoy resulta que todo ese linchamiento que la izquierda, Puente incluido, orquestó contra Mazón le aterra que se vuelva contra él, cuya presencia, de cualquier modo, hace mucho que nos tenían que haber ahorrado a los españoles. Por si algún malintencionado quiere malinterpretarme, aclararé que creo que Mazón tendrá que dar las oportunas explicaciones por sus responsabilidades en la dana, pero eso de ningún modo le hacía acreedor del linchamiento al que se le sometió, por no hablar de que también del lado del Gobierno central habrá quien tenga que responder por negligencias en  aquella catástrofe. Y es que ahora, cuando Puente se mira al espejo, ve la cara de Mazón, este es en realidad su gran problema. Si se puede llamar personajes sin dignidad o asesinos a Mazón o a Salomé Pradas porque cayó un diluvio sobre Valencia, una cacería en la que él participó con la intensidad que le caracteriza, no hay razón para no tratar igual al incompetente que ejerce de ministro de Transportes en el momento en que ha ocurrido la tragedia de Adamuz. A quien más miedo tiene Óscar Puente es a Óscar Puente, y a esos amigos suyos que se colocan a las puertas de los juzgados para arrear cartelazos, a que alguien acabe arreándole alguno a él. Quien siembra vientos recoge tempestades. Habrá que ver cómo acaba.


    Como es incapaz de apearse de su soberbia y su sectarismo, ha dado desde el principio repulsivas muestra de insensibilidad ante la tragedia de Adamuz. Empezó con aquella extravagancia del "accidente tremendamente extraño" nada más conocerse la noticia (¿qué quiso decir? ¿Le andaría por la cabeza que lo había hecho la ultraderecha para fastidiarle a él? Hay precedentes); después se empecinó en no llamar a las cosas por su nombre y usó las palabras "contratiempo muy grande" para referirse a una tragedia con más de cuarenta muertos, en unas declaraciones, por cierto, en las que este socialista parece no aceptar del todo el derecho a la huelga, cosa que cínicamente disfraza como defensa del interés general, cuando se ve claro que lo que le da pavor son los catastróficos efectos que este asunto está teniendo sobre su imagen y la de su lamentable Gobierno, lo cual se destapa por completo en el tercer documento que os voy a dejar, en el que pierde un poquitín los papeles demostrando que parece que tampoco acepta del todo que los medios de comunicación hagan su trabajo, ¡y lo hace nada menos que ante Javier Ruiz, distinguido miembro de la fiel infantería! ¿Se habría impacientado tanto con este señor si se hubiese estado despachando sobre Abascal o sobre Ayuso? Todos sabemos que no, que le habría animado a seguir, con regocijo y con una sonrisa de oreja a oreja. Pero ya no es así; ahora, ¡oh, milagro!, el tío que se ha pasado años lanzando estocadas ante los medios o en las redes como si fuera un troll en lugar de un ministro, se ha hecho un incondicional de la resposabilidad y la consideración: GROTESCO. Que se largue de una vez, está frito, se lo restregó por la jeta Miguel Bosé en cinco certeras palabras: ¡Ya no tienes perdón, chaval!

lunes, 12 de enero de 2026

Albares hace temblar a los clérigos que tiranizan Irán

     En el año 1979, Irán era un país oprimido por un terrorífico tirano llamado Muhammad Reza Pahleví, conocido mundialmente como el Shah (algo así como "rey") de Persia, un personaje de una egolatría que rozaba lo guiñolesco, hasta el punto de presentarse a sí mismo como el Shah a'an Shah, o sea, el Rey de Reyes, lo cual no le impedía encabezar un régimen sanguinario que perseguía, encarcelaba, torturaba y asesinaba a sus opositores; era trístemente célebre su policía política, la criminal Savak. La desesperación del pueblo iraní fue capitalizada por el clero musulmán de aquel gran país (1), que, liderado por el ayatollah Jomeini (2), prendió la llamada revolución islámica, un levantamiento generalizado que derrocó al régimen del shah. Lo que seguramente solo los más lúcidos iraníes previeron fue que el fruto de su heroica rebelión, que costó millares de vidas, lo que implantó fue una nueva tiranía, que yo sospecho que a estas alturas ya ha superado en crímenes y crueldad a la de Reza Pahleví: el régimen teocrático dominado por los ayatollas, o sea, los curas musulmanes de allí, que pertenecen a la rama chiita del islam, bautizado como República Islámica.

    Ciertamente, la República Islámica de Irán nació con muchos y potentes enemigos, tales como Estados Unidos, Israel, Arabia o el vecino y entonces poderoso Irak, por lo que sus comienzos fueron muy problemáticos, baste recordar que en 1980 Sadam Husein, el dictador iraquí, le declaró la guerra, funesta y estúpida ocurrencia que, aparte de la muerte y destrucción que sembró, terminó en 1988 en unas tablas más bien desfavorables para él y el principio de su caída en desgracia. Para el pérfido régimen iraní, la guerra fue un instrumento para enmascarar su desgobierno, la miseria de la que no había librado a su pueblo, su crueldad y su siniestro totalitarismo religioso. Una buena muestra de la crueldad fue la estrategia con que enfocó la contienda, al menos en sus principios. Como su aislamiento y la ruptura con EEUU (país del que el régimen del shah había sido fiel aliado) había perjudicado mucho a sus otrora poderosos recursos militares, utilizó a la población como arma, enviando a millares de infelices mal armados a una muerte segura, como recurso más útil para plantar cara a un enemigo entonces en posición ventajosa. Se les animaba diciéndoles que serían mártires de la revolución y del islam, con lo que su muerte sería una recompensa, y hasta circuló un detalle macabro, pero que me inclino a pensar que fue cierto: que se les daba una llave que sería con la que abrirían la puerta del paraíso (bella palabra de origen persa, por cierto) si caían en batalla.

    ¿Y qué iba pasando mientras lejos de los frentes? Pues que se sumió al país bajo las tenebrosas leyes de la teocracia fundamentalista, convirtiéndolo en una cárcel donde todo pensamiento, palabra u obra debía acomodarse a las ideas, los límites y la moral impuestos por las enfemizas mentes de los fanáticos religiosos que empezaron a tiranizarlo en cuanto se adueñaron del poder. Prohibieron toda idea política distinta a las suyas y, tras un breve simulacro de tolerante convivencia, persiguieron, encarcelaron o asesinaron incluso a los que habían sido aliados suyos para derrocar al shah; impusieron a todos la religión islámica y, por último y como consecuencia de lo anterior, los sometieron a su represiva moral, con extremos como la persecución y ejecución de los homosexuales o el arrinconamiento de las mujeres, privadas de derechos, convertidas en seres inferiores y dependientes, amenazadas por brutalidades como la ejecución de las adúlteras (con trato muy distinto al reservado a los adulteros) y humilladas poniéndoles trapos por encima, asunto en el que los tiranos han sido capaces de llegar a los criminales extremos que todos conocemos. Y, como guinda, dos armas criminales: el Ministerio de Orientación Islámica (sí: en Irán tienen un ministerio que se ocupa de que todos sean buenos musulmanes y la mujeres no se quiten el velo) y los guardianes de la revolución o pasdarán (sí: en Irán hay una policía religiosa que se encarga de hacer cumplir las burradas que emanan de Orientación Islámica, y ojo, que sus penitencias llegan hasta el asesinato).

    Como todos sabemos, en los días que corren, entre los pasdarán, la policía y el ejército se están dedicando nuevamente a matar iraníes, ¡esa obcecación que tienen en no someterse a los curas! En el momento en que escribo, se habla de 500 muertos, pero las cifras no son fiables, porque los tiranos han cortado las vías de comunicación con el resto del mundo. Ante tan luctuosa tragedia, todos por aquí esperábamos que Ada Colau, Gretita, Barbi Gaza y la podemia organizasen una flotilla para detener aquello, y que les acompañase el Furor mandado por el Gobierno, pero esta vez ha hecho algo mucho más contundente, esta vez... ¡se ha pronunciado el mismísimo José Manuel Albares! Quien quiera saber en qué feroces términos, que pulse aquí:

¡Como vaya yo p'allá...!

    Entenderéis con esto que Jamenei, el resto del clero iraní, las ratas del ministerio de Orientación Islámica, los pasdarán y demás alimañas se hayan echado a temblar. ¡Qué contundencia! ¡Vaya condena flamígera! ¡Qué gestos, qué acusaciones! ¿Qué necesita Irán? "Que regresen a la mesa de negociación", es lo que está pidiendo el pueblo de Irán en estos momentos, lo dice bien claro Albares, lo de que dejen de matarlo a tiros, ya si acaso para más adelante. ¡Y qué cierre más adecuado!: allí se la están jugando y están muriendo hoy hombres, mujeres y, seguramente, niños, pero hay que felicitar especialmente a las mujeres por su valentía. La caricia en el lomo de las feministas (españolas, claro) no puede faltar, no vaya a ser que en el próximo consejo de ministros Ana Redondo se líe a dar gritos.

    Una vez más, El Gobierno español respondiendo a la altura esperada.


1. Su historia y su cultura son milenarias, por lo que atesora multitud de yacimientos, monumentos y producciones artísticas de diversas etapas. Su superficie es de 1.648.000 kilómetros cuadrados, es decir, más del triple que España y las tres cuartas partes de la hoy tan traída y llevada Groenlandia, y posee enormes riquezas minerales y naturales.

2. Seguramente los más jóvenes lectores de este artículo sabréis poco o nada de este personaje, pero ha sido uno de los más importantes (para mal) de la historia del mundo posterior a él. No fue el inventor del radicalismo islámico ni de la extensión de esta fe mediante la violencia (¡eso es viejísimo!), pero sí fue el que lo reorientó y le dio su cara actual, con los rasgo que más lo caracterizan: fundamentalismo (en la época de la que hablamos, esta palabra se aplicó mucho a sus posturas y las de sus seguidores) en los planteamientos doctrinales, exigencia de una práctica religiosa extrema, con castigos a los infractores, extensión universal del islam, rechazo de los regímenes políticos que no sean islamistas, a los que se debe combatir y derribar, si es necesario, mediante la violencia; de hecho, van mucho más lejos y también consideran enemigos y traidores al islam a los regímenes confesionales musulmanes que no alcancen su nivel de fervor, de donde procede su enemistad con países como Arabia o los restantes del Golfo Pérsico. Desde su triunfo en 1979, el jomeinismo abrió un nuevo prisma para todo musulmán que tuviera un sentido extremista de lo que debe ser el islam en el mundo, ya fueran sunníes o chiíes, y se convirtió en el gran modelo. Jomeini pasó a ser un ídolo desde Indonesia hasta Mauritania y no era raro ver retratos suyos colgados en las paredes de los hogares o las tiendas más humildes de cualquier país musulmán. La aspiración y el objetivo de todos los movimientos de criminales islamistas que surgieron después de él -Isis, Al Qaeda, Fis, Boko Haram, talibanes, Hamás...: incalculable la sangre que habrán llegado a verter- fue y es fundar en sus dominios repúblicas islámicas como la de Irán y, a más largo plazo, imponer su religión en todo el mundo.  

viernes, 9 de enero de 2026

Donald Trump: cuatro apuntes para los españoles que le admiran (que parece que hay bastantes)

     Como la figura de Donald Trump es archiconocida, voy a prescindir de preámbulos contextualizadores y voy a ir directamente al contenido nuclear de este artículo. Trump ha sido responsable de multitud de actos polémicos, pero últimamente, en un lapso de tiempo muy breve, está detrás de algunos que me parece que son muy dignos de reflexión.

    1.- La captura de Nicolás Maduro y su mujer. Aunque a botepronto y aisladamente esta noticia es digna de ser celebrada por cualquier partidario de la democracia, no tardó el presidente norteamericano en dar pasos que desinflaron poco a poco los entusiasmos. En primer lugar, eligió a Delcy Rodríguez como mando a distancia y excluyó hasta casi la humillación a María Corina Machado. Después empezó su escalada con el petróleo: exigencia a Venezuela de entre 30 y 50 millones de barriles de crudo... sancionado (¿por qué? ¿Por quién?), autoerección como controlador del negocio petrolero de aquella nación, autoconcesión de la potestad de decidir a quién lo vende y a quién no... Podíamos aceptar con reparos -bajo la patente de defenderse de una inundación de alijos de droga- eso de meterse en un país extranjero y trincar (ya que parece que ofende que se diga "secuestrar"...) al presidente y a su mujer, pero este justificante justiciero no cubre PARA NADA la rapiña sobre el petróleo y la soberanía del país invadido (si alguien puede demostrarme que sí, le agradeceré que lo haga, solo pido que se abstengan los que vengan con argumentos tramposos). Esto contamina también esa caritativa tutela a que ha sometido a Venezuela: si ha confiado en esa raposa de Delcy y va tan groseramente a por el petróleo, parece claro que a Trump la democracia allí le importa un pimiento y lo que ambiciona es el crudo crudo. Yo sospecho que, si Delcy le acaba saliendo una chacha sumisa al cien por cien (cosa nada improbable), le dará el portazo a Machado y su respaldo del 70% en las elecciones robadas por Maduro y se quedará tan contento. Al tiempo, y ojalá me equivoque.

    2.- El mal chiste sobre Groenlandia. Escandalizaría -si personajes como Putin, Sánchez o el propio Trump no nos hubiesen extirpado la capacidad de escandalizarnos- que el presidente de una nación se descolgase diciendo como si nada que le apetece apoderarse de territorios de otra y que no descarta usar la fuerza para conseguirlos. Cosas como esas lo ponen a la altura de Hitler, pero parece que nos lo tomamos a broma. Otra broma que está manejando aquí este animador político es la de que EEUU estaría dispuesto a comprar Groenlandia, última oferta: entre 10.000 y 100.000 dólares por habitante. Calculemos fijándonos solo en la oferta más alta y contando con la estimación también más alta de habitantes para la inmensa isla de 2.166.086 km. cuadrados (o sea, más de cuatro veces España), que está en 58.000 personas: el resultado serían 5.800 millones de dólares. Para que os hagáis idea de la descomunal burla y la cutrería que esto representa por tamaña extensión y las incalculables riquezas de todo tipo que encierra, os diré que, con el euro a 1'16 dólares, esa cifra equivale a 5.000 millones de euros, o sea, la cantidad que Oriol Junqueras le arrancó ayer a Pedro Sánchez para Cataluña ¡para solo un año! Si deplorables son en general los actos, los modos y las palabras de Donald Trump, esta fea y persistente costumbre que tiene de cachondearse de los demás y de humillarlos le retrata como un miserable. Y hay que insistir en lo de Hitler, pero también en Stalin o Putin, porque son, sin afinar mucho, algunos de los personajes históricos recientes a los que se les ha pasado por la cabeza anexionarse territorios ajenos. Estos tres monstruos fueron capaces de pasar de las palabras a los hechos, con las catastróficas consecuencias que todos conocemos, ¿se unirá Trump a tan odioso club? Con estas cosas no se juega.

    3.- La obsesión armamentística. Es constante en Trump y en los últimos tiempos se ha intensificado. Ha pedido a los fabricantes de su país que se dejen de repartos de dividendos y reinviertan todo lo posible en producir más, y para 2027 tiene proyectado un presupuesto récord en armamento: 1'5 billones de dólares, un incremento de casi un 50% sobre lo anterior. En los años 30, Hitler se saltó el tratado de Versalles y procedió a aumentar la producción armamentística, con lo que rápidamente otros empezaron a imitarle, el primerito, Stalin. Otra vez Hitler y Stalin: a la vista de estos precedentes y de los puntos anteriores, inquietan de verdad las políticas de Trump en matería armamentística.

    4.- El asesinato de una mujer en Minneapolis por un agente del ICE (1). La primera vez que vi un vídeo de esta criminal actuación en que un tipo (¡un agente de la autoridad, para mayor espanto!) mete la mano por la ventanilla de un coche y le suelta dos tiros a una persona indefensa que iba dentro me quedé horrorizado. Esa persona se llamaba Renee Nicole Good, tenía 37 años, era madre de tres hijos y era buena hasta en el apellido, así que hace falta tener mucha indecencia para intentar vendérnosla como una peligrosa terrorista que quiso atropellar al pobrecito agente que la mató (cosa en que se ha empeñado el Gobierno de Trump), agente que entiendo que ahora tendrá que demostrar ante la justicia que no es un asesino, supuesto que ya no hay discusión en que es un cobarde de gatillo fácil. Para quien tenga dudas, hay montones de vídeos en las redes, lo hemos podido ver en las televisiones y no escasean documentados relatos de lo que ocurrió (2). ¿Y qué tiene que ver esto con Trump? Pues mucho. En primer lugar, este trágico incidente es fruto de la histeria con que el ICE está actuando en la cacería de inmigrantes clandestinos, no clandestinos o ni lo uno ni lo otro, como ha sido el caso de la infortunada Renee, y esa histeria está infundida por las directrices del señor Trump y sus amenazas tronantes; en segundo lugar, como ya he dicho, los miembros de su Gobierno se han volcado sin el menor pudor en la campaña de enterrar a la víctima bajo una montaña de apestosos embustes; y en tercer lugar, para remachar todo lo anterior, ahí ha quedado y quedará el vomitivo comunicado que escenificó Kristi Noem, nada menos que la secretaria de Seguridad Nacional de los EEUU, en el cual afirmaba con pedernal jeta que la señora Good había atacado a sus agresores. Notable Barbi Comando Kristi Noem, cuya incompetencia y, peor aún, sobreactuación en el ejercicio de su cargo la convierten en una temible calamidad. Aviso para quienes aborrecéis (como yo) a Barbi Gaza: si no le profesáis la misma aversión a la señora Noem, padecéis una sectaritis aguda que os tenéis que hacer ver con urgencia. 

    Como resumen de este punto cuarto: el máximo responsable de un gobierno que trata así a sus ciudadanos y miente así sobre un episodio tan grave como el de Minneapolis es muy poco de fiar.

    En conclusión, si no es usted estadounidense y le preocupan cosas como la democracia, la paz y el equilibrio entre los países que componen este miserable mundo, debería mirar con recelo a Donald Trump, aunque, a última hora es muy libre de mirarle como le dé la gana, usted verá lo que hace. Personalmente podrá cada uno posicionarse ante él como quiera, y solo responderá ante sí mismo en el caso de que acierte, desacierte o caiga en contradicciones. Otra cosa serán los partidos, los gobiernos o los personajes con responsabilidades o proyección política pública, estos sí que deberían andar con cuidado. Por su posición social, están obligados a ser objetivos, prudentes y coherentes, lo que en este caso significa no demostrar grandes entusiasmos hacia Trump ni brindarle lealtades incondicionales, porque a quien se deben es a su ciudadanía, la española. Si caen en esos errores, estarán destinados a que este señor más de una vez los ponga en evidencia o en situaciones muy complicadas. Nadie les obliga a cuadrarse ante un personaje que, a fin de cuentas, es el presidente de los Estados Unidos y solo es amigo de sí mismo y de su nación. En esto se diferencia poco de todos sus antecesores.


1.- El ICE (U. S. Immigration and Customs Enforcement) es el  organismo estadounidense que controla las aduanas y la inmigración. Aquí tenéis su página, en la que queda meridianamente claro que son unos buenos muchachos que se dedican tan solo a controlar a la peor gentuza.

2.- Entre los vídeos, este me parece bastante bueno y, en cuanto a los relatos, me decido por el de "El País". Con fecha de 10 de enero, se publica en "El Debate" esta noticia, que incluye un vídeo grabado por el agente que efecuó los disparos. Si esto es todo lo que tiene para justificar su criminal acción, ya quedan muy poquitas dudas de que fue un asesinato.

lunes, 5 de enero de 2026

La última carta de Pedro Sánchez

     Con fecha de ayer, 4 de enero, ha publicado Pedro Sáchez en la red del PSOE una carta dirigida a los militantes del partido, y considero muy relevante el momento en que la saca a la luz: dos días antes del 6 de enero, fecha en que se celebra la Pascua Militar y el rey pronuncia uno de los discursos más señalados del año, cosa que sin duda debe interpretarse como efecto de la obsesión de Sánchez por ir siempre dos pasitos por delante de Felipe VI (1). Con este inquietante comienzo, se podrá entender que esta misiva de Sánchez, última de una serie de tres en menos de dos años, que se completaría con una cuarta en forma de discurso (2), dé miedo antes de haber leído siquiera una línea, miedo que se refuerza con el cariz de sus precedentes, a los que es fiel al menos en un tenebroso aspecto: son llamadas al combate que está preparando para atornillarse al poder, y por desgracia hay que recordar que, para Sánchez, el combate político es una guerra. El objetivo fundamental de esta carta es convencer a los progresistas de que esa guerra existe y arrastrarlos a librarla conducidos por su Gobierno, o sea, por él, que se autoproclama líder de las luminosas fuerzas progresistas en su cruzada mundial contra la ultraderecha. Sí, ya sé que esto parece un tebeo de Marvel, pero es lo que hay en la cabeza de Sánchez, ese demencial polvorín.

    El documento inmediatamente anterior al de ayer reúne todas las características antedichas y fue también una carta a la militancia,  publicada en junio de 2025 tras destaparse la corrupción de Santos Cerdán. Empujado por un pánico mal disimulado, Sánchez se descolgó con un brutal desahogo cargado de mentiras y calumnias contra el PP y Vox, que representaba una llamada a la movilización tan extremada y belicosa que me inspiró para el artículo en que lo comentaba (está enlazado en la nota 2) el título de La temible escalada de Pedro Sánchez; pues bien, el actual, al ir en la misma línea, confirma la temible escalada, y el hecho de que en esta ocasión no haya como en aquella una motivación inmediata evidente debe llevarnos a la conclusión de que tal escalada es un plan muy meditado y de largo alcance, o sea, la no menos temible estrategia de Sánchez: aferrarse al poder y usar a ese progresimso militante al que repetidamente llama a movilizarse como la fuerza de choque que le permita conservarlo.

    Lo primero que hace en esta ocasión es crear un enemigo, la ultraderecha, el PP y Vox. Encuentro, no obstante, una novedad: ese monstruo fascistoide que nos amenaza se presenta ahora en su dimensión internacional, lo que Sánchez utiliza para magnificarse a sí mismo y a su Gobierno con un nuevo disfraz: ¡el de paladín mundial de la democracia! La cita que reproduzco a continuación (el octavo párrafo de la carta completo) nos puede dar una idea de la delirante imagen de sí mismo que Sánchez quiere colarles a esas huestes progresistas a las que arenga:

    El segundo motivo que nos anima a combatir con más fuerza es nuestra responsabilidad global. España se ha convertido en el mayor contrapeso que existe en Europa al avance de la internacional ultraderechista y en una de las pocas voces que aún defienden con firmeza la paz, el derecho internacional, el Estado de Bienestar, los derechos laborales, los compromisos climáticos y el feminismo. Más allá de nuestras fronteras, nuestro Gobierno progresista significa esperanza allí donde lo impensable ya es una triste realidad.

    Siempre he tenido serias dudas acerca del equilibrio mental de Pedro Sánchez, así que este alarde, en el que da la impresión de creerse el Napoleón del progresismo del siglo XXI (más excesivo aún si se tiene en cuenta que, gracias a sus disparates, él, nuestro Gobierno y España están hoy hundidos en la irrelevancia internacional), no me sorpende en absoluto. Chifladuras y mentiras: lo esperable en Sánchez. Por otra parte, hace falta ser cínico para presentarse como defensor del derecho internacional cuando lo ha tracionado en el asunto del Sáhara o ha favorecido y sigue favoreciendo al régimen madurista: más embustes. Indigna que mienta de esa manera a los que quiere manipular como peones, embarcándolos en esa pueril y absurda cruzada con su retórica trolera y sus halagos: así es este personaje; así de fácilmente desenmascara él mismo esa fachada de paladín de los sagrados principios frente al espantajo de la ultraderecha que agita con el fin espurio de arrastrar a otros a que luchen en su beneficio. Humo, mentira, corrupción, ambición, inhumanidad, vacío: sus méritos para la historia.

    Decía antes que el móvil profundo de sus arengas es el miedo y en esta se percibe en una cosa: consciente de que cada vez son más las dudas entre los que creen en él, ha intentado elevar su moral afirmando que están muy fuertes, una idea que recorre el documento de arriba abajo, la colosal mentira que ha forjado porque le da pavor la perspectiva de quedarse solo y sin defensores. Otro motivo medular en el papelito es el tono beligerante, la llamada al combate. Está plagado de connotaciones en este sentido en las frases y en el léxico: "hacer frente", "no vamos a cejar", "luchar", "militante", "seguirán atacando", "coraje", ese párrafo décimo en el que se repite cinco veces la expresión "No renunciaremos"... 

    Delirio, miedo, mentiras y llamamiento al combate: esto es lo que ofrece la carta que Pedro Sánchez dirigió ayer a los militantes del PSOE y al progresismo. Muy ingenuos tendríamos que ser para no ver, después de una serie de cuatro comunicados en que ha insistido en la magnificación de un enemigo, el bulo de que existe una amenaza que hace necesaria la lucha y el enardecimiento de los suyos, que Pedro Sánchez quiere guerra, la está preparando y está dispuesto a entrar en batalla. He dicho antes que estas cartas forman ya un panorama que nos permite ver sus intenciones, y no pueden estar más claras y reiteradas: la guerra. He dicho antes que se ha embarcado en una escalada, y la progresión de sus amenazas lo confirman, unida al hecho de que cada vez se ve más débil y acorralado, lo que lo empuja a ser más agresivo. Su conducta, sus políticas, sus aliados, los abusos y disparates a que se atreve, cada vez mayores (hablar con Junqueras, las escaladas de violencia y desorden que ha favorecido, el cuponazo catalán...), apuntan inequívocamente en esa dirección, así que mal haríamos en no tomarnos en serio sus cartas, que dan la clave. Muy necios tendríamos que ser si llega un día -que llegará, si está en su mano- en que incendia el país un personaje que tantas señales ha dado y nos pilla desprevenidos, no deberíamos caer en ese error garrafal, sería imperdonable.

    Ayer, leí o escuché un buen número de medios de comunicación y solo uno le daba a esta carta una relevancia media, los demás la relegaron al rango de pequeña noticia y aun hubo algunos que ni la mencionaron. ¿Qué nos pasa? ¿El tío que tiene el poder en España, el tío que ha pactado con golpistas y terroristas, el tío que se ha saltado todos los límites y ha incumplido unas cuantas leyes, el tío que está comido por la corrupción y no dimite, el tío que desaira al rey, el tío que dijo aquello de "Si quieren ayuda, que la pidan", el tío que ha coqueteado con la idea de una España plurinacional, ese tío llamado Pedro Sánchez, publica una carta abierta atiborrada de mentiras, autobombo, acusaciones falsas y frentismo y nos encogemos de hombros? Así estamos como estamos. La verdad es que Pedro Sánchez es un tipo raro. ¿Alguien recuerda a otro presidente del Gobierno que se permitiera esta peculiaridad de las cartitas? ¿Y con contenidos tan ominosos, amenazantes, insultantes, desafiantes, ególatras? ¿Y qué me dicen del numerito aquel de los cinco días de espantá, y con un retorno aberrante ante las cámaras, alguien recuerda algo así? Y muchas más cosas, muchas más provocaciones. Unas extravagancias como esas asustan, o como mínimo deberían habernos extrañado un poco, ¿no? Pero las hemos contemplado tan tranquilos, con indiferencia, como si nada. ¿Y si estuviera un poquito loco? A lo mejor resulta que nos hemos pasado más de siete años gobernados por un loco, lo cual explicaría muchas cosas. Pues ya nos vale, haber aguantado todo este tiempo y tantos disparates. Y ya nos valdría que dejásemos que nos arrojase barranco abajo. 


1.- En este asunto Sánchez me ha recordado siempre a aquel célebre y tronchante gran visir Iznogud, con su fijación de ser califa en lugar del califa, ya saben, este pajarraco:


    
    Y es que Sánchez padece una patología similar: quiere quitar de en medio al rey o anularlo, y ocupar él su lugar de máxima autoridad del Estado, lo cual implicaría sutituir la monarquía por una república, y pronunciamientos en este sentido suyos o de sus aliados no han faltado. También se parece Sánchez a Iznogud en que no es bueno (Iznogud = is no good = no es bueno). Todo muy grave, aparte de patético. 
2. Las documentos de los que hablo son estos: 24 de abril de 2024: Herido de amor (escribí este artículo: The letter); 29 de abril de 2024: comparecencia para anunciar que, ¡oh, sorpresa!, no dimitía: lo más directo es verla integra en este artículo mío: En manos de un megalómano peligroso; 16 de junio de 2025: dimisión de Cerdán, vergonzosa reacción cargada de injurias que comenté en mi artículo La temible escalada de Pedro Sánchez. Es importante tenerlos a mano para poder constatar la progresión belicista de Sánchez.

sábado, 3 de enero de 2026

¿Y Zapatero? ¿Dónde se ha metido?

     A la hora en que empiezo este artículo, han pasado algo más de trece horas desde que se produjo la operación militar norteamericana en Venezuela en la que se ha hecho prisionero a Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, pues el evento se desencadenó a las 06:50 de hoy (01:50 en Venezuela) y ahora mi reloj marca las 20:11. En todo ese tiempo se han producido muchísimos pronunciamientos, pero aquí en España se echa de menos uno: el de José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo silencio es incomprensible, pues es de todos conocida su estrecha relación con Venezuela y su Gobierno, con Maduro, con Delcy Rodríguez, con su hermano Jorge, con Diosdado Cabello... ¿Dónde se ha metido Zapatero? ¿Cómo es posible que este hombre no se haya puesto el primero en la fila para ofrecer sus buenos oficios, cuando tan concienzudamente lo hizo para "ayudar" a largarse a Edmundo González Urrutia tras el atraco con que Maduro le robó las elecciones que había ganado en 2024, una maniobra que María Corina Machado calificó de colaboración con el régimen

    Este silencio asombra más aún si se tiene en cuenta que José Luis forma parte del Grupo de Puebla, un foro tan progresista que no puede permanecer impasible ante la injusticia cometida contra un gobernante tan de izquierdas como Maduro. Abunda en ello la postura del Gobierno español, expresada a través de un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores del que entresaco estas significativas líneas: 

    En este sentido, [España] está dispuesta a prestar sus buenos oficios para lograr una solución pacífica y negociada a la actual crisis.

    España recuerda que no ha reconocido los resultados de las elecciones del 28 de julio de 2024 y siempre ha apoyado las iniciativas para alcanzar una solución democrática para Venezuela. También recuerda que ha acogido, y seguirá haciéndolo, a decenas de miles de venezolanos que han tenido que abandonar su país por motivos políticos.

    El comunicado ha sido respaldado en sus líneas básicas en la red X (¡genial plataforma para un presidente de Gobierno en tan delicada situación!) por Pedro Sánchez, gran amigo y colaborador de Zapatero, lo que incrementa las razones para la perplejidad: si el Gobierno español y su presidente manifiestan tan loables intenciones, ¿cómo es que no han requerido ya, como en otras ocasiones, la sabia concurrencia de José Luis, que es una especie de Maradona de la mediación con el régimen bolivariano? Por cierto, no quiero desperdiciar la ocasión de señalar que está muy feo algo que han hecho Exteriores y Sánchez: presumir de no haber reconocido a Maduro ni los resultados de julio de 2024, cuando lo honesto habría sido denunciar el escandaloso fraude. Por eso mismo, también es un poquito sucio eso de presumir de haber apoyado a la democracia en Venezuela, cuando además nuestro Gobierno ha realizado actos tan deplorables y maduristas como el ya mencionado exilio a la fuerza de Edmundo González o el silencio ante la concesión a María Corina Machado del premio Nobel de la Paz. No, señores Sánchez y Albares, en lo tocante a Venezuela, sus políticas han estado del lado bolivariano, y ese lado no tiene nada de democrático, lo que hace que de nuevo me pregunte dónde está Zapatero, corriendo como corren unas horas tan aciagas para sus amigos de ese credo.

    Supongo que aparecerá más tarde o más temprano, pues la cosa está muy liada, mirad si no la sorprendente decantación de Trump hacia la nada edificante Delcy Rodríguez en detrimento de la señora Machado o esto tan plausible que dice el general Gan Pampols: que la captura de Maduro ha sido pactada con Trump. Así pues, con tanta confusión, aún es pronto para que los españoles nos preocupemos, porque seguro que José Luis aparecerá más tarde o más temprano. ¿Dónde? ¿En Caracas? ¿En Madrid? ¿En León? ¿En Nueva York? ¿En Mojácar? ¿En Pekín? Eso ya es harina de otro costal.

     

martes, 23 de diciembre de 2025

Gallardo, Sánchez y el noble arte de dimitir

     Este artículo va a ser un apéndice del anterior, motivado por un hecho que tenía que ser consecuencia lógica de los resultados electorales del pasado domingo en Extremadura: la dimisión de Miguel Ángel Gallardo, cabeza de lista del PSOE, a causa de los desastrosos resultados obtenidos por su partido, que quedó segundo en la contienda, obtuvo un pobre 25'72% del voto y cosechó con ello un descenso de 14'18 puntos y diez diputados con respecto a la anterior consulta. Con unos logros como esos, en política decente, lo primero que tiene que hacer un cabeza de lista es dimitir, como finalmente ha hecho Gallardo y como parecen entender en toda la izquierda y en el PSOE, de manera perentoria en este caso, si nos fijamos en lo que dice un señor llamado Miguel Ángel Morales, presidente de la Diputación de Cáceres, ¡qué dureza la de este personaje!, lástima que la ejerza a toro pasado.

    Ahora bien, he hablado de política decente, cosa en la que no brilla Miguel Ángel Gallardo, que ha dimitido de sus cargos en el PSOE, pero conservará el acta de diputado, verdadera razón de que Sánchez lo colocara como cabeza de lista en esas elecciones contra viento y marea, con el fin de asegurarle el aforamiento ante el oscuro futuro judicial que le espera, motivado, recordemos, por su participación en el asunto del puesto de director de no sé qué concedido de forma irregular en Badajoz al hermano del presidente del Gobierno. Es muy necesario recalcar que esta turbia y vergonzosa aventura de la fallida colocación de David Sánchez es el origen del derrumbe actual del PSOE extremeño, así que, en el fondo, Pedro Sánchez es su máximo culpable. Llegados a este punto, no estará de más recordar dos consultas electorales en las que él mismo, con resultados peores que los de Gallardo el pasado domingo, hubiera debido dimitir y no lo hizo. La primera fueron las elecciones generales de 2015, en las que el PSOE obtuvo un miserable 22% del voto, con un descenso de 6'76 puntos y 20 dipuados. Un año más tarde tuvo lugar la segunda, pues en las elecciones de 2016 el PSOE, nuevamente encabezado por Sánchez, obtuvo un 22'63% del voto y solo ¡85 diputados!, su peor resultado en unas generales desde 1977. En definitiva, Gallardo ha sido en este capítulo más congruente y limpio que Pedro Sánchez, saquen ustedes sus conclusiones.

    En cualquiera de las dos ocasiones mencionadas, Pedro Sánchez debería haber dimitido, pero ya en la de 2016, en la que encadenó seguidos los dos peores desastres electorales de su partido desde 1977 y con el añadido de haber empeorado el ya pésimo resultado anterior, habría sido inexcusable. Inexcusable en política decente, claro, pero ya sabemos lo que es en materia de decencia Pedro Sánchez, un personaje que lo primero que encanalló fue su propio partido. Llevamos al menos una década padeciendo los resultados de su falta de decencia, pero el verdadero monto de la cuenta final no lo vamos a saber hasta que no le echemos, y me temo que va a ser escalofriante.