A principios del verano, la escena política española era un volcán dando esos primeros avisos que suelen preceder a las erupciones brutales y, como era previsible, dado que el tiempo vuela y esos avisos eran serios, llegó el uno de septiembre, venció la ilusoria tregua canicular y a quienes tenían deudas tremendamente onerosas les ha llegado la hora de ver la avinagrada cara del cobrador. Si alguien tiene en España deudas onerosas es Pedro Sánchez, un personaje que ha hecho cosas muy graves y, a pesar de todo lo que tiene encima y lo que le puede venir, las sigue haciendo. De unos meses a esta parte, hay una cosa que me asombra: ver como personajes destacados del mundo de la cultura, de la política o de la información hablan de Sánchez como si acabasen de descubrir la clase de personaje abyecto e irresponsable (y me quedo corto) que es, cuando ya en 2016 dio un aviso muy serio con su intento de pucherazo en el PSOE (la nave carcomida y apestosa que comanda) y después no ha parado de hacer cosas peores. Como muestra, voy a dejar algunas que en su momento abordé yo en este blog, la primera de las cuales es de 2017:
-2020: Primera vez que dije que había que destituirle. Han pasado cuatro años.
-2020: Su mujercita. Lo de esta señora ya era escandaloso entonces, no entiendo cómo algunos han tardado cuatro años en entenderlo.
-2024: Megalómano peligroso.
-2024: Derogar el sanchismo.
-2024: Perdonar los delitos a los suyos.
-Hace tres días: La España del esperpento.
Esto es solo una selección de los artículos míos en los que he hablado muy explícitamente de graves atropellos cometidos por Sánchez, la mayoría de los cuales, a mi modo de ver, son delitos y deberían llevarle ante los tribunales. Ni es todo lo que he escrito sobre él ni, por supuesto, es la décima parte de lo que se sabe (¿que hay del robo aquel de los datos de su móvil?). De 2017 a 2024: esta es la razón por la que me asombra que, si un ciudadano de a pie como yo lleva siete años viéndolo y escandalizándose, gente muchísmo más informada y situada en esferas del poder o próximas parezca que empiezan a verlo ahora: ¿qué habría pasado si las élites se hubieran escandalizado hace ya siete años? Se hubieran escandalizado y hubieran reaccionado, como era su obligación, quiero decir. Ha habido una pasividad, una comprensión y un miedo inexplicabes y hay que decir bien alto que, de las organizaciones políticas, solo Vox ha mostrado desde el principio clara, explícita y contundentemente una oposición frontal y una condena absoluta de Sánchez, a quien tienen emplazado ante los tribunales por diversos asuntos. ¿Habrá que pensar que vivimos en un país donde las élites y millones de ciudadanos han aguantado en silencio a un canalla por miedo a que les llamasen fachas? Sería penoso. Lo que rodea hoy a Sánchez y al PSOE apesta a delito, pero no creo que los chachullos de Begoña o de David Azagra, y ni siquiera los negocios sucios que van saliendo en el caso Koldo, sean peores que indultar a Junqueras, amnistiar a Puigdemont, medio despenalizar la malversación o hacer leyes que han favorecido a violadores. ¿Por qué a tantos ha tardado tanto en caérseles la venda de delante de los ojos?
Tienes ahí material, o al menos los esbozos, para un libro; aunque me temo, Pablo, que estaría carente de humor.
ResponderEliminarLo hay, lo hay, y no creas que el humor es descartable. Si hablamos de esperpentos, hay sitio para el humor.
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