viernes, 27 de abril de 2018

Cristina Cifuentes y la República Bananera de las Autonomías

   Hace nada que ha dimitido Cristina Cifuentes, pero la verdad es que ya debería haberlo hecho hace muchos días, pues el asunto de su máster fantasma dejó pocas dudas de que había mentido y de las serias irregularidades de ese máster, por no hablar del hecho de que la historia fue empeorando con capítulos como las falsificaciones de firmas, que han iniciado un recorrido en los tribunales. El asunto que le ha dado la puntilla, lo del hurto de cosméticos, encierra dos hechos censurables: el propio hurto y el empeño con que Cifuentes ha querido disfrazarlo de otra cosa, empeño que, a la vista de las imágenes, la deja como una completa mentirosa, con el agravante de que ya en el culebrón de los másteres se había puesto en evidencia con unos cuantos embustes. Esto último es a mi juicio lo peor, ya que sería poco sostenible una presidenta de comunidad autónoma que roba en los supermercados, pero lo de mentir creo que es incompatible con el desempeño de cargo público, en esto creo que deberíamos aprender del rigor de los norteamericanos: en los EEUU, el personaje público que es pillado en una mentira de bulto cae en el absoluto rechazo y, si pertenece al mundo de la política, a menudo se ve desterrado al ostracismo. 
    Con ser grave, en el asunto que quiero tratar hoy, el de Cifuentes es solo un caso entre muchos, y no de los más importantes. En 2014, publiqué bajo el título genérico de Insignes primeros ciudadanos, una serie de tres artículos (1, 2 y 3) en los que aportaba información sobre los presidentes autonómicos que habían tenido problemas con la justicia, se habían visto envueltos en escándalos o habían llevado a cabo políticas gravemente abusivas. La lista era nutrida e inquietante, pero he de deciros que desde entonces hasta ahora se ha quedado anticuada, ha engrosado considerablemente y en algunos casos el historial se ha quedado pequeñito. Tomando como pretexto a Cristina Cifuentes, os voy a dar a continuación un mero compendio del estado de esta cuestión en la actualidad:
Comunidad
Presidente e historial
Andalucía (6)
-Manuel Chaves (imputado en el caso ERE por delitos que pueden representar prisión. Naturalmente, imputado no es condenado, pero le quedará siempre el gran error de no haber sabido detectar un asunto de tal magnitud)
-José Antonio Griñán (prácticamente lo mismo que Chaves)
Aragón (13)
-José Marco (condena por fraude fiscal y otros asuntos ante los tribunales)
Baleares (6)
-Gabriel Cañellas (envuelto en varios asuntos de corrupción, entre los que destaca el del túnel de Sóller. No recibió condena porque los delitos habían prescrito, aunque se consideraron probados)
-Jaume Matas (considerable número de casos de corrupción que incluso le han llevado a la cárcel)
Cantabria (8)
-Juan Hormaechea (condenado por malversación y prevaricación. No fue a la cárcel porque se le indultó)
Castilla y León
(6)
-Demetrio Madrid (procesado por una causa laboral en la que fue absuelto; en realidad, lo pongo aquí no como corrupto, sino como víctima de la tremenda operación de acoso a un inocente a la que lo sometió quien poco después ocuparía su cargo, José María Aznar. De algún modo, puede decirse que el comportamiento de este fue una “precuela” de malas prácticas políticas en un presidente autonómico)
Cataluña (5)
-Pascual Maragall (comparado con otros presidentes de esta comunidad, lo suyo no es nada, pero lo cierto es que fue quien enredó a Zapatero con el asunto aquel de Estatut, de tan desastrosas consecuencias. Abusar de la confianza del presidente de la nación tampoco es poca cosa)
-Jordi Pujol (uno de los mayores corruptos de la historia de España, como sabemos: Banca Catalana, el 3%, su mafia familiar… Por si fuera poco, está detrás de la rebelión del 1 – O)
-Artur Mas (inhabilitado y condenado a pagar cinco millones de euros por la consulta del 9 – N; instigador y muy probable colaborador de la rebelión del 1 – O; inmenso sembrador de odio y discriminación)
-Carles Puigdemont (líder de la rebelión del 1 – O; declaró la independencia de Cataluña; bajo su mandato se conculcaron numerosas leyes; imputado por malversación y rebelión; inmenso sembrador de odio y discriminación; huido de la Justicia y permanentemente envuelto en una campaña de desprestigio de España desde el exterior)
Extremadura (3)
-José Antonio Monago (sus viajes y su asunto con Dª. Olga María Henao)
Galicia (5)
-Gerardo Fernández Albor (en 1984, se fue a Portugal a mantener una muy criticada reunión con unos jefes del narcotráfico que estaban huidos)
-Alberto Núñez Feijoo (sus fotos con Marcial Dorado)
Madrid (5)
-Esperanza Aguirre (daría para una enciclopedia, pero, a los efectos de este artículo, su facilidad para rodearse de colaboradores que han acabado procesados por corrupción solo puede achacarse a tres razones: una angelical ingenuidad, una colosal mezcla de ceguera e incompetencia o una condición de corrupta. Elegir al gusto)
-Alberto Ruiz Gallardón (investigado por la compra de la compañía colombiana de aguas Inassa por parte del Canal de Isabel II)
-Ignacio González (asuntos como el del ático o el Canal de Isabel II han acabado llevándolo a prisión)
-Cristina Cifuentes (máster, mentiras y cintas de vídeo… mangando cremas cosméticas)
Murcia (8)
-Andrés Hernández Ros (tuvo que dimitir por intentar “comprar” a dos periodistas)
-Carlos Collado Mena (acusaciones de nepotismo, prevaricación y malversación. Procesado en el asunto Casa Grande, en el que no se pudo demostrar su culpabilidad)
-Ramón Luis Valcárcel (Cabo Cope como asunto más señalado entre una buena cantidad)
-Pedro Antonio Sánchez (procesado por prevaricación y fraude en el caso Auditorio)
Navarra (8)
-Gabriel Urralburu (relacionado con la trama navarra del caso Roldán, fue condenado por el cobro de comisiones a empresas)
-Javier Otano (relacionado con la trama del caso Roldán, llegó a verse ante los tribunales. No fue condenado, pero más bien por faltas de pruebas y prescripciones)
-Yolanda Barcina (cobrar en un solo día 3.434 euros en dietas por acudir a dos reuniones no la convierte en un buen ejemplo)
-Uxúe Barcos (seguramente alguno dirá que esta señora no tiene asuntos de corrupción, pero su política de euskaldunización de una comunidad donde el vasco es muy minoritario y actos como el respaldo de su Gobierno a los agresores de Alsasua la sitúan en la órbita de un sectarismo criminal que ha hecho mucho daño)
País Vasco (6)
-Juan José Ibarreche (aparte de practicar aquella equidistancia tan del PNV en los tiempos duros de ETA, luego nos quiso colar el plan que lleva su nombre, un intento de segregar el País Vasco, pero quedándose con algunos vínculos con España ventajosos para su pretendido País Vasco independiente)
Valencia (8)
-Eduardo Zaplana (caso parecido al de Esperanza Aguirre: él presume de no haber sido imputado nunca en nada, pero está en todas las salsas, como el asunto aquel de Terra Mítica, los negocios ilegales de Ignacio González con los que lo vincula el juez Eloy Velasco y bastantes más)
-José Luis Olivas (dirigió Bankia en Valencia, con tal eficacia que a partir de entonces se le conoció como el presidente de la ruina. Acusaciones de estafa y malversación y condena de cárcel por falsear una factura)
-Francisco Camps (por mucho que Arcadi Espada lo considere un buen tío, aparte del asunto de los trajes, están cosas como la corrupción generalizada en Valencia bajo su mandato, el asunto de la Fórmula 1 o el de la visita del papa en 2006)
    Los números que van entre paréntesis son los del total de presidentes que ha tenido cada una de estas autonomías. Os informo de que entre las 17 suman 118, contando con bastante generosidad, ya que he incluido a todos los que alguna vez ostentaron el cargo, aunque fueran interinos, provisionales o preautonómicos, si bien no he llegado a las alegrías de ciertos cómputos de los presidentes de la Generalidad catalana que los cifran en 130, pues empiezan a contar desde 1359: yo no me he ido tan lejos, he empezado desde Jordi Pujol y ni siquiera he contado a Tarradellas, que no gobernó nada.
    Ya en mis artículos de 2014, concluía diciendo que los incluidos en aquella relación de presidentes poco o nada sostenibles eran nada menos que dieciséis y que eso representaba una gravísima falla institucional que debía hacernos reflexionar, así que esa reflexión debería ser más acuciante aún ante esta lista, que incluye 30 nombres y bastantes conductas muy graves, que van desde grandes casos de corrupción a intentos de romper el país. 30 de 118, o sea, el 25'42%, un porcentaje escandaloso. Y no olvidemos este tremendo detalle: algunos de estos PRESIDENTES AUTONÓMICOS han pasado por la cárcel, unos cuantos la han evitado por indultos o prescripciones, hay al menos dos que son firmes candidatos a acabar con sus huesos en ella y hay tres implicados en un intento de golpe de Estado: dado su altísimo rango en nuestro sistema político, semejante historial pone seriamente en duda la calidad de nuestra democracia.
    Imaginemos que España fuera un continente y las comunidades autónomas fueran países: ¿qué pensaríamos de un continente con 17 países de los cuales 13 tuvieran presidentes con estas conductas, con 30 de 118 presidentes, o sea, la cuarta parte, haciendo cosas como las del cuadro de este artículo? ¿Qué pensaríamos de esos países? Pensaríamos, naturalmente, que eran repúblicas bananeras tan dominadas por la corrupción y la arbitrariedad que ya se ejercerían desde los mismísimos primeros mandatarios, los cuales nos parecerían esperpentos de película de risa. Vamos a hacer otra traslación: ¿hubiera sido creíble y sostenible la democracia española con presidentes del Gobierno de conductas parecidas a las de los presidentes autonómicos de este cuadro? No: para el mundo, España habría sido también una república bananera.
    La conclusión es esta: que la simple visión de este cuadro demuestra que el Estado de las Autonomías es muy poco presentable y difícilmente sostenible. Es ya un serio lastre para la política nacional que habría que revocar o reformar muy en profundidad. El mal o los males es o son estructurales y de raíz. Con la simplificación inevitable en un artículo de blog, voy a decir cuál es a mi juicio la clave de ese mal: el rango político. Las autonomías españolas han llegado ya a un tal grado de soberanía y competencias que es ya un lugar común el que las comparemos con reinos de taifas, y recordaré que las taifas fueron los pequeños reinos en que se resquebrajó en la Edad Media el califato de Córdoba, dando lugar a la perdida de un gran reino unificado, pujante y poderoso y la aparición de una serie de reinos pequeños, débiles y que andaban permanentemente guerreando entre sí por sus miserias, lo cual representó un gran beneficio para el avance cristiano. Lo mismo está pasándonos ahora: es tal el grado de autocracia de las autonomías que las hace muy asequibles a la aparición de tiranuelos descontrolados, lo que facilita la corrupción y el aventurerismo. El caso de Cataluña nos brinda ejemplos muy claros: en sus últimas etapas, Artur Mas dio sobradas muestras de creerse a la misma altura del propio rey de España y, hablando de su sucesor en aquella taifa, Carles Puigdemont, recuerdo haber visto una vez a un tertuliano-esbirro de la Sexta especular con "un encuentro entre los dos jefes de Estado, Puigdemont y Felipe VI", con estas mismas palabras lo dijo.
    Creo, pues, que es necesaria una reconducción. Si se quiere mantener el Estado de las Autonomías, habrá que hacer urgentes reparaciones y una que sería indispensable sería la clarificación de las jerarquías políticas: las autonómicas, claramente por debajo de las estatales. No sé si esto será posible, pero me temo que, si no se hace, dentro de cuatro años me veo escribiendo otro articulito como este, en el que sin duda habremos pasado de 30 a 60 invitados y de un porcentaje del 25% de impresentables a un 40 o un 50 por cien. Me temo que eso será la ruina o algo muy parecido. 
     

martes, 24 de abril de 2018

Indignos de ser profesores

   Apareció ayer en los medios (aquí tenéis el relato que hace La Vanguardia) la noticia de que la Fiscalía de Delitos de Odio ha denunciado a nueve profesores de un instituto de Barcelona por haber atentado contra la dignidad de sus alumnos con ocasión de la cencerrada aquella que tuvo lugar el pasado 1 de octubre en Cataluña, a la que los medios siguen empeñados en llamar referéndum, no sé muy bien por qué, habida cuenta de las muchas y grandes irregularidades probadas que se produjeron tanto en su génesis como en su celebración. Otro hecho documentado muy por extenso es la crucial importancia que en la larga elaboración del golpe separatista ha tenido la educación, ya que el independentismo, con la pasmosa pasividad de los Gobiernos centrales y las más poderosas fuerzas políticas, la ha utilizado durante lustros para adoctrinar a la juventud en sus odios, sus mentiras y sus disparates ideológicos, un abuso de extrema gravedad cuyo inequívoco sello totalitario deja meridianamente claro el pelaje del plan edificado por los separatistas. Y duele decir que esto no hubiera sido posible sin la activa participación del profesorado, como duele decir que este parece ser el colectivo profesional más implicado en prusés, ya que supone una sucia mancha para la profesión el que un número elevado de sus miembros se hayan implicado a fondo en algo que constituye sin duda una aberración en la que un profesor jamás puede caer: manipular la realidad y adoctrinar a sus alumnos. Los profesores estamos para transmitir la verdad, no para lavar cerebros; nadie que se salte este sagrado principio merece el rango de profesor, que es algo mucho más solemne que lo que algunos parecen creer.
    Por tanto, puesto que no hay duda de que se encuadran entre los mamporreros del golpe separatista,  estos profesores del instituto "El Palau" acreditan grandes deméritos para poseer tal condición, pero es que además, por los hechos que se les imputan, parece que sus mimbres profesionales y hasta personales están tan podridos de fanatismo que también resultan absolutamente inapropiados para ejercer la docencia, lo que los convertiría en doblemente indignos. Pasemos revista a algunos de sus actos para entender esto un poco mejor. 
    Según cuentan las noticias, uno de estos profesores, parece ser que de Matemáticas, el día de autos (2 de octubre), decidió no dar una clase porque (según él) el día anterior le habían molido a palos, y en otra posterior adujo para volver a escaquearse de su trabajo que estaba muy triste por la violencia ejercida por la Guardia Civil. Habrá quienes piensen que tan sensible personaje es digno de compasión, aunque yo diría que es simplemente un bellaco que no quería dar clase: esas resobadas mañas de holgazán lo delatan a cien kilómetros. Al parecer, se dedicó también a provocar la apertura de debates sobre el 1 - O (otro inequívoco truco de gandul: derivar la clase hacia la inactividad): ¿sería de los que luego ante el juez adujeron que fueron los alumnos quienes pidieron los debates? En pocos rasgos de vileza y cobardía podrá caer un profesor más feos que escudarse en sus alumnos para eludir sus responsabilidades: solo por esto,  seguro que el día de mañana estos sujetos serán recordados como unos personajes ejemplares.  
    Pero lo dicho hasta aquí, con ser bochornoso y hasta repugnante, no es nada comparado con otras dos cosas mucho peores. La primera de ellas fue un acto realmente miserable: estigmatizar de manera personal y señalada (mediante procedimientos diversos) a unos alumnos concretos por el simple hecho de ser hijos de padres de una determinada profesión. Hace falta tener unas entrañas muy sucias para criminalizar primero a unos padres mediante unos relatos truculentos y luego señalar a sus hijos para avergonzarlos ante el resto de sus compañeros; hace falta ser muy retorcido para cruzarse con un niño por un pasillo y pedirle cuentas por las supuestas maldades de su padre. Supongo que ahora se comprenderá algo que dije más arriba: un hecho así va mucho más allá de la descalificación ideológica, te retrata ya como basura en el mero plano personal. Ya no digamos si lo cometes siendo el profesor de esos niños, porque entonces, además del escarnio, lleva envuelta la segunda cosa gravísima envuelta en la conducta de estos profesores indignos de serlo: el cobarde abuso de tu posición de superioridad institucional, aparte de la que ya tenías como adulto. Y es que estas personas tampoco se quedaron cortas en el abuso, que ejercieron no solo para escarnecer, sino también para insultar a unos padres delante de sus hijos o para obligar a todos sus alumnos a bajar al patio para protestar por la "violencia" policial. Significativo también es esto de las protestas obligadas, tanto de la catadura de estos profesores como de las "libertades" que se pueden esperar de la república catalana que tan ferozmente piensan imponer. 
   Reconforta ver que en medio de tanta vileza hubo alguien que dio muestras de decencia, alguien que, por supuesto y para bochorno de la profesión, no fue ningún docente, sino una alumna que tuvo que recordarle a la insensata de su profesora que no pensaba asistir a esa protesta, porque al instituto se va a estudiar, no a hablar de política. Si simbólico del enloquecimiento que reina hoy en Cataluña fue este hecho de que fuera la alumna la que le tuviera que recordar a su profesora para qué están los centros educativos, no menos simbólica fue la respuesta de la docente: "Ahí tienes la puerta". ¿Puede quedar más claro el plan separatista?: o te doblegas, o te vas. 
    Como profesor, no puedo sentirme más avergonzado de todo este episodio y de esta escenita final; si tuviera delante a esa alumna y a todos sus compañeros (a todos, no solo a los que fueron inmisericordemente apaleados por sus profesores), les suplicaría que nos disculpasen y que tuviesen bien presente que no somos todos así, que muchos, muchos más, no solo en Cataluña, sino en el resto de España y en todo el mundo, tenemos como un principio sagrado el respeto que les debemos a nuestros alumnos. 
    Reitero, por tanto, lo ya dicho: esos profesores del instituto "El Palau" de Barcelona no me parecen dignos de ser profesores, no solo por su complicidad con unos planes políticos que incluyen aspectos tan inadmisibles como las manipulaciones y el adoctrinamiento, sino también porque han dado muestras de nula profesionalidad, de cobardía para asumir sus actos (¡con cuánta cobardía actuaron en este penoso esperpento!), de abuso de su superioridad y de desconsideración hacia sus alumnos. Demasiadas cosas y demasiado graves, supongo que el procedimiento judicial en el que entran acabará dándoles lo que merezcan. 
    Y supongo también que, con estas cosas, quienes nos gobiernan se estarán dando cuenta de la gravedad de lo que está ocurriendo con la enseñanza en Cataluña, con lo relativo al adoctrinamiento y la represión y también con lo relativo a la lengua,  naturalmente, la española, a la que parece que hay demasiados lobos que quieren despedazar. Son muchísimas y muy graves las cosas que están pasando con la lengua española en Cataluña (España) y hay razones para alarmarse en el País Vasco (España), Valencia (España), Baleares (España) y Navarra (también España). De hecho, lo de la lengua española se ha convertido en una patata caliente ¡¡en España!!, patata caliente que, al menos en el terreno educativo, los partidos no quieren ni mencionar, y parecen autoengañarse con la creencia de que esa chapuza de los bilingüismos y los trilingüismos va a servir para enfriarla. Ya veremos a dónde nos lleva en este asunto la curiosa mezcla de autoengaño, pasividad y cobardía con que tan a menudo se conducen nuestros políticos.
    
    

jueves, 19 de abril de 2018

Caso Alsasua: otra manipulación de eldiario.es

   Empecé a leer eldiario.es hará unos tres años, tal vez cuatro, no sé, por su clara denuncia y condena de los casos de corrupción, pero comencé a perder mi fe en este medio cuando vi claramente que mostraba más simpatías de las razonables hacia el golpe de Estado separatista que aún sigue vivo en Cataluña. No hay duda de que sigue haciendo cosas dignas de aplauso, como su reciente descubrimiento del asunto del máster de Cristina Cifuentes, pero un periodismo digno y veraz, virtudes de las que presume eldiario.es, tiene que ser implacable con los abusos, las mentiras, las injusticias y los despropósitos vengan de donde vengan, y en esto eldiario.es peca de una parcialidad grosera y muy militante en favor de ciertas propuestas políticas, la cual lo descalifica por completo. Particularmente lamentable es su alineamiento con los radicalismos independentistas; en lo referido al catalán, resulta agobiante y he hablado de él aquí alguna vez, pero ahora lo demuestra también hacia el vasco, en concreto, con el asunto del gravísimo ataque del que fueron objeto dos guardias civiles y sus parejas en la localidad de Alsasua. La información sobre el caso es abundante y os remito a ella, pero lo que parece fuera de duda es que estas cuatro personas fueron rodeadas, insultadas y brutalmente golpeadas por una horda de energúmenos, que estos actuaron cobardemente y amparados en una abismal superioridad numérica y que su motivación fue el odio hacia la condición profesional de los dos guardias.
    Pero resulta que ahora, al salir la vista oral del juicio, los artífices de tan repugnante agresión quieren, dando una muestra más de su catadura moral, salvar el trasero a base de tergiversaciones como que aquello fue en realidad una pelea entre iguales, un espontáneo asuntillo entre borrachos por un par de multas, algo casual e intrascendente. Y vais a ver de qué manera sutil está eldiario.es apoyando esta versión frente a la mucho más dura de la fiscalía, que califica los hechos de agresión terrorista. Las crónicas sobre el juicio en este medio las firma Íñigo Aduriz. Voy a daros la secuencia de los titulares que les ha dado los días 17, 18 y 19 de abril:
   Día 17: Los guardias civiles de Alsasua hablan de "pelea", aseguran que temieron por su vida y que nadie les socorrió.
   Día 18: El dueño del bar de Alsasua rechaza ante el tribunal la teoría de una agresión organizada: "Para mí no fue algo premeditado"
   Día 19: Un testigo de Alsasua reconoce la agresión pero no identifica a ninguno de sus autores.
   He remarcado estos titulares en negrita para recordaros que el titular de una noticia es lo que más se ve; más aún: muchos lectores de un periódico es lo único que ven. El titular es, además, lo que el autor considera más importante de la noticia o expresión de ello. El titular apunta hacia lo que el periodista y el medio quieren que veamos. ¿Y qué es lo que quiere que veamos esta secuencia de titulares? Pues, sencillamente, que hasta los propios guardias reconocen que aquello fue una trivial riña entre iguales y no una agresión multitudinaria y abusiva (día 17); que fue algo espontáneo y ajeno a planes premeditados de hipotéticos colectivos terroristas (día 18); que, en cualquier caso, fuera lo que fuera, va a ser imposible identificar a los autores (día 19). Me parece que quedan pocas dudas de hacia que lado soplan los vientos de eldiario.es: hacia el que favorece a los inocentes y ejemplares autores de la agresión a los guardias. Y se lo merecen, claro que sí, ¡cómo serán de buenos chicos que uno de ellos, el tal Jokin Unamuno, se ha escudado en el argumento de que aquella noche estaba muy borracho! 
   Resulta jocoso lo de eldiario.es, porque en su misma noticia del día 17 relata que uno de los guardias calificó como linchamiento lo que les hicieron; en la del día 18, no tiene más remedio que reflejar el contundente retrato negativo que hacen de los hechos los policías forales que acudieron a detenerlos; en la del 19, es en el desarrollo de la noticia donde vemos que ese testigo es uno de los presentados por la defensa y que lo que relata está lleno de contradicciones. Pero esto no importa: el desarrollo lo lee mucha menos gente y se compone de las declaraciones de los llamados a declarar; ya dirá ahí cada cual lo que diga. 
   Pero hay algo que pone el propio medio: el titular y la focalización que conlleva, algo importantísimo, porque le va a decir al lector qué es lo importante, en qué sentido debe interpretar el relato y valorar los hechos. Ahora bien, a la vista de esos titulares que ha seleccionado eldiario.es y de los hechos que se van conociendo, bastantes de los cuales están referidos en sus propias noticias, ¿puede afirmarse que esa selección es la adecuada a los hechos reales y a la valoración que merecen?
    Yo diría que no, yo diría que eldiario.es quiere engañarnos, quiere darnos el gato de un linchamiento cargado de odio y violencia colectivos por la liebre de una intrascendente peleílla de fin de semana. Eso no es buen periodismo, no creo que sea el camino para atraerse a muchos socios y socias.

sábado, 14 de abril de 2018

Otro listillo que acabará gimoteando ante un juez

  Desde que accedió al cargo de presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent dio muestras de su insensatez, de su incapacidad para interpretar el momento histórico que vive Cataluña y de su absoluta incompetencia. Y, obviamente, de su fanática militancia separatista. A la vista de todo lo que ha sucedido, a la vista de que fue Ciudadanos quien ganó las elecciones del 21 - D y a la vista de que ya son ingentes las pruebas de que el prusés ha constituido un golpe de Estado que ha sido derrotado y que no puede quedar impune de ningún modo, lo única cosa que hubiera podido hacer alguien que ocupase su importantísimo cargo era reconducir a Cataluña hacia la normalidad, pero este individuo, dando contumaces muestras de las "virtudes" que he señalado, se empecinó en la demencial huida hacia adelante en que el separatismo catalán lleva varios años embarcado. Hasta ahora, como los medios han señalado, Torrent había tenido buen cuidado de no traspasar "líneas rojas" que le acabasen llevando ante los tribunales, pero por fin su fanatismo y su estupidez han podido más y, desoyendo a los servicios jurídicos del propio Parlamento catalán y otras advertencias procedentes de Ciudadanos o del Gobierno, se ha embarcado en la estrambótica aventura de querellarse contra Llarena. Si, como es muy probable, esto termina llevándole ante los tribunales con una seria amenaza de prisión, me temo que acabará como Forcadell, Mas, Sánchez, Turull, Puigdemont, Rovira y demás "héroes" de esta gesta: transmutándose en gallinácea a la hora de la verdad.
   Por si sí o por si no, aquí dejo un par de enlaces acerca de don Roger Torrent:
   -El primero, sobre la empresa mixta AGISSA, para que quede constancia de que tal vez no sea un personaje limpio y puro, más que nada, por esa pretensión que tienen los separatistas de que ellos no son corruptos (lo de Jordi Pujol y su familia es una sucia campaña españolista):
   -El segundo, para cuando llegue el momento que inevitablemente llegará en que diga que él no es violento:

Roger Torrent y la lluvia de hostias 

sábado, 7 de abril de 2018

Champán separatista

Resultado de imagen de euforia en el independentismo

   La decisión del tribunal alemán de Schleswig-Holstein de considerar que a Puigdemont no puede imputársele el delito de rebelión ha desatado entre los separatistas catalanes y sus amiguetes más o menos encubiertos una euforia que hace pensar que imaginan que pasado mañana se va a proclamar la independencia de Cataluña. Supongo que  esto tendrá que ver con la táctica que tan a menudo usan de magnificar todo lo suyo, cosa que se confirmaría con las palabras que ha pronunciado el (ejem) Honorable Puigdemont nada más salir del talego: "Es una vergüenza para Europa tener presos políticos", perogrullada equivalente a algo así como decir: "Cuando llueve, cae para abajo", pero que lleva implícita la enésima tergiversación de este señor (que se autoproclama preso político, exiliado, perseguido y no sé cuántas cosas más), pues no solo es de dominio público que él no es un preso político, sino que además el propio tribunal que le ha soltado dice explícitamente que no lo es.
   Esta es la primera mala noticia para los independentistas que va incluida en el paquete de la liberación de Puigdemont, y va a estar ahí por mucho que ellos quieran taparla con la habitual procesión para arropar al santo y el consabido cacareo de si diálogo, si represión y tal y cual, secundados de nuevo por algún compañero de viaje obtuso, inicuo o las dos cosas. La segunda mala noticia es que el (ejem) Honorable no sale limpio de polvo y paja, sino que lo hace bajo fianza y se le reconoce un cargo por malversación que podría llevarlo a la cárcel por el nada despreciable periodo de diez años. 
   Y todo esto, solo sin salir de esa decisión del tribunal alemán, pero todavía hay más, mucho más. En primer lugar, aunque el separatismo empeñado en su demencial y dañina huida hacia adelante no lo quiera reconocer, Puigdemont es un cadáver político que apesta cada vez más, como evidencia el simple hecho de que, a pesar de su celebrada libertad, él mismo haya decidido señalar a Jordi Sánchez como próximo candidato a la presidencia de la Generalidad, o sea, es un cadáver político del que nadie, ni siquiera él mismo, quiere saber nada, nadie si exceptuamos a la CUP, lo cual tiene una lectura que va más allá del simple bloqueo que esta formación va a imponer sobre la candidatura de Sánchez, esta: por si no lo hubiese demostrado ya de sobra con sus actos, Puigdemont representa el caos, porque en la política catalana los únicos que hoy lo reclaman en voz alta son los de la CUP, es decir, los partidarios del caos. En suma: a guantazos entre sí mismos y con el caos como propuesta, este es el endemoniado laberinto en que hoy está metido el independentismo, como se ve, como para celebrarlo con champán, yo creo que ni ellos mismos desean que sus sueños se cumplan. 
   En segundo lugar, ¿qué pasaría si al final sí se pudiera juzgar a Puigdemont por rebelión? A pesar de sus probadas malas intenciones (siempre he dicho, y cada vez estoy más convencido de ello, que lo que en realidad busca el independentismo es una guerra civil), los separatistas han dado sobradas muestras de infantilismo. Lo que han pretendido llevar a cabo es un golpe de Estado, como demuestran las ya abrumadoras pruebas que se van acumulando día tras día, algo de una tremenda gravedad: ¿acaso imaginan que lo que diga un juez de Alemania puede dar luz verde a un golpe de Estado en España? El disparatado plan del independentismo es inviable e inadmisible, consiste simplemente en una magna y muy deliberada conspiración para romper un país y adueñarse de una de sus partes, pisoteando leyes y legitimidades y sometiendo a los disconformes: ¿acaso creen de verdad que  España y Europa les van a permitir una cosa así? Por supuesto que eso no va a suceder, hay cosas muy importantes en juego, empezando por la credibilidad del sistema democrático, que no es, ni mucho menos, la más grave. Deberíamos todos pararnos a pensar una cosa: por muy alemanes y listos que sean esos jueces de Schleswig-Holstein, a lo mejor son ellos los que se han equivocado, a lo mejor han juzgado sin tener ni idea de lo que juzgaban y a lo mejor resulta que hay procedimientos para evitar que su equivocación nos acarree a millones de ciudadanos europeos unas consecuencias tremendas, muy por encima de lo que ellos pueden o no decidir. Si alguien piensa que aquí la última palabra va a ser que Puigdemont y los suyos nos van a poner la bota en el cuello a todos los españoles, se equivoca. Para empezar, una de las cosas contrarias a sus intereses que ha producido el prusés es el aumento de los partidarios de la recentralización, que ya estamos en el 36%, lo que va a hacer muy impopulares esas beatíficas propuestas que andan en la cabeza de algunos de reformar la Constitución para dar más competencias a quienes ya las tienen excesivas. 
   Eso de vender la piel del oso antes de cazarlo es un gran error; el champán hay que dejarlo para el final, porque hasta el final nadie es dichoso ni desgraciado. El sábado 25 de junio de 1977, el Atlético de Bilbao y el Betis disputaron la final de la copa del Rey en el Vicente Calderón. El Betis había tenido una temporada tan desastrosa que los hinchas del Bilbao estaban convencidos de que su equipo iba a ganar el partido, tan convencidos que hasta se trajeron de casa el champán para celebrarlo. Pero resultó que perdieron, así que, en la soleada mañana del domingo 26, andaban por el césped del Retiro tumbados o recostados sobre las cajas de botellas sin abrir, era patético verlos. Supongo que debieron de beberse alguna que otra botella, que les sabría a amarga decepción. El champán sacado antes de tiempo puede acabar indigestándose.   

  P. S.: Unas horas después de escribir este artículo, leo en "El Mundo" este otro de Francisco Sosa Wagner, absolutamente esclarecedor:
   Siempre agrada que las ideas propias se vean respaldadas por lo que dicen las firmas de gran talla. 
    

martes, 3 de abril de 2018

Trenes musicales

   Hace ya mucho tiempo que apenas hago viajes en tren, me refiero a viajes largos, claro, esos viajes que tienen en la estación de llegada una ilusión o una incertidumbre. Y, sin embargo, durante una buena parte de mi vida, este romántico medio de transporte fue el que me llevó a muchos destinos importantes o el que me trajo de vuelta a casa después de andanzas a veces felices y otras no tanto. En tren crucé España siendo muy pequeño cuando mi familia se trasladó de Barcelona a Málaga. Debió de ser en 1962, y los que no conozcáis lo que eran los trenes de entonces difícilmente os haréis una idea de lo que fue ese viaje. He viajado en tren yo solo desde que tenía trece años, a Valencia o a Córdoba, porque algunos de los desplazamientos a la universidad laboral los hacíamos en ese medio: te daban el dinero para el billete, te lo comprabas y arreando; he montado en el mítico canfranero; he hecho dichosos viajes de más de seiscientos kilómetros volviendo a casa de permiso cuando estaba en la mili y viajes desoladores cuando tocaba volver al cuartel; hice una vez los 240 kilómetros que separan Valdepeñas de Córdoba en un tren que tardó diez horas en recorrerlos... He hecho muchos viajes interesantes en tren.
   Dije antes que el tren es un medio de transporte romántico, y lo es aunque solo sea por haber nacido en el siglo del Romanticismo, pero también porque los viajes largos en tren siempre llevaban envuelto un ingrediente de misterio, no solo por lo que te esperase en su destino, sino por las vicisitudes del viaje en sí, las personas, las incidencias, los paisajes... Los trenes de hoy han ganado en asepsia, velocidad y aislamiento, pero eso es lo que en gran parte les ha hecho perder aquel misterio: no voy a discutir que es una gran ventaja hacer en tres horas el recorrido que antes se hacía en seis, pero creo sinceramente que mirar un paisaje que discurría más calmoso, hablar con la gente del compartimento o del pasillo u observar la vida de las estaciones podía ser una forma no de perder el tiempo, sino de saborearlo y conocer las cosas más a fondo.
   Como compañero de penas y alegrías, de ilusiones y desengaños, el tren ha sido el protagonista de muchas canciones. Voy a dejaros aquí unas cuantas, empezando por este instrumental de Los Pekeniques, Tren transoceánico a Bucaramanga, en el que este sensacional grupo reproduce muy bien con su ritmo el avance de un potente convoy ferroviario:

   Paso ahora a los trenes alegres, los cuales tienen inevitablemente que empezar con aquel En el tren, tren, tren de Marisol:

  Alegre es también este O tren de Andrés Dobarro, de la época feliz de este cantante de final trágico:

     Subamos ahora al que probablemente sea el tren más gamberro del pop español: el de La gallina, de Micky y los Tonys:

   Cerraré este capítulo con un grupo norteamericano al que le tengo una especial simpatía, The Monkees. Aquí tenéis su Take the last train to Clarksville:

   Otro de mis ídolos es Miguel Ríos, de quien me gustan más las canciones de la primera época, como este Vuelvo a Granada, que presenta un viaje de retorno en el que la alegría aparece contenida por un leve matiz de tedio y cierta disconformidad.

   ¿Y qué me decís de este poderoso Never marry a railroad man, de Shocking Blue? El ritmo es brutal:

   Terminaré con la canción ferroviaria que más me gusta: Five hundred miles. Os pongo primero Quinientas millas, la versión en español que hicieron Los Mustang:

   Y ahora, la de Peter, Paul & Mary:

                     Espero que hayáis disfrutado en esta Estación de los Trenes Musicales. ¡Feliz viaje!