lunes, 29 de abril de 2019

Más Sánchez y más fuerte

   Con el 99'9% de los votos de las generales escrutados, el PSOE ha ganado las elecciones del 28-A, por lo que empiezo este artículo felicitándole. A continuación, os pondré un enlace a la fuente de la que sacaré los datos con los que voy a trabajar: 
  A partir de estos datos, voy a arriesgarme a descubrir el Mediterráneo con una afirmación: la fórmula de reparto de escaños de nuestra ley electoral ha sido decisiva y, puesto que la considero muy injusta, tendré que decir una vez más que debería cambiarse. Hasta tal punto es esto cierto, que hoy, uno de sus perjudicados, Pablo Casado, se ha quejado amargamente de ello y no he tenido más remedio que acordarme de las muchísimas veces que su partido se ha visto beneficiado por la regla D'Hont y de los años que llevan PP y PSOE no queriendo ni oír hablar de cambiarla. Os voy a poner un cuadrito en el que esto se refleja muy bien. De cada partido os voy a facilitar los votos, el porcentaje que representan, el número de escaños y, entre paréntesis, la cantidad de votos que ha necesitado para cada escaño. Lo organizaré además en una triple tabla PSOE-Podemos / PP-C's-Vox / Formaciones de alcance regional. Aquí la tenéis:
Partido
Resultados particulares
Resultados por bloques
PSOE
7.475.980 (28’7%) – 123 (60.780)
Izquierda
11.206.325 (42'5%) – 165 (67.917)
Podemos
3.730.345 (14’3%) – 42 (88.817)
PP
4.352.545 (16’7 %) – 66 (65.947)
Derecha
11.161.023 (42'3%) – 147 (75.925)
Ciudadanos
4.133.198 (15’9%) – 57 (72.512)
Vox
2.675.280 (10’3%) – 24 (111.470)
ERC
1.015.128 (3’89%) - 15 (67.675)
Regionales
2.634.778 (10%) – 38 (69.336)
JperCAT
497.536 (1’91%) - 7 (71.076)
PNV
394.627 (1’51%) – 6 (65.771)
EH-Bildu
258.840 (0’99%) – 4 (64.710)
CCA-PNC
136.923 (0’53%) – 2 (68.461)
Navarra+
107.124 (0’41%) – 2 (53.562)
Compromís
172.403 (0’66%) – 1 (172.403)
PRC
52.197 (0’20%) – 1 (52.197)
    Creo que su sola visión resulta muy elocuente, y eso que en estas elecciones, al no existir en el ámbito nacional ninguna formación con el voto excesivamente disperso, no se han dado perjuicios escandalosos, como ha sucedido muchas otras veces, por ejemplo, en 2011, cuando a UPyD le costó cada uno de sus cinco diputados 228.645 votos, por los 64.863 que le fueron necesarios al PNV para cada uno de los cinco que sacó igualmente. Pero, aun así, el injusto privilegio que nuestra ley da a la concentración del voto ha vuelto a producir alguna situación aberrante, que señalo con las gamas de colores: ¡qué baratitos les han salido los diputados a Navarra+ y al PRC!, compárese con la tinta que han tenido que sudar Compromís, Vox y, en menor medida, Unidas Podemos. No me cansaré de decir que esto es una estafa: los votantes de las formaciones perjudicadas tienen todo el derecho a considerarse ciudadanos de segunda, por lo que se debería implantar un sistema que compensase estos desequilibrios, ya que lo que hay ahora representa un innegable déficit de democracia. Es ya discutible que se pretenda favorecer a las mayorías, como siempre se ha dicho que busca nuestro sistema, pero las cifras dejan muy claro convocatoria tras convocatoria que otra cosa que favorece son los regionalismos, lo cual, habiendo como ya hay una cámara territorial (echadle un vistazo al Senado: Ciudadanos tendrá allí cuatro representantes, o sea, los mismos que Navarra+ y cinco menos que el PNV) y viendo el comportamiento histórico de los partidos nacionalistas, resulta insostenible. 
   Por lo demás, aunque por razones diversas el coste escaño/número de votantes no está tan alejado a la hora de hacer la operación por bloques, esa ventaja de 18 que obtiene el de izquierdas sobre el de derechas es a todas luces excesiva, si se considera que la diferencia en votos es de solo 45.302: más de lo mismo.
   De cualquier modo, el sistema es el que es y los resultados dan una correlación de fuerzas a la que las distintas opciones se tendrán que acoplar. El PSOE ha ganado, el PP ha sufrido un terrible correctivo, Unidas Podemos ha perdido 29 escaños, Ciudadanos ha ganado 25 y Vox ha entrado en el Congreso con 24: cifras, lo más indiscutible. Decía en el título del artículo que Sánchez está ahora más fuerte, 38 escaños más fuerte, pero su situación es bastante complicada. El mayor aliado que ha tenido en los últimos meses ha perdido casi lo que Sánchez ha ganado, lo que le va a obligar a buscar más pactos, con fuerzas tales como Ciudadanos (oído Albert Rivera y lo que gritaban en Ferraz los simpatizantes del PSOE, parece difícil), el PNV (no sería suficiente, por no hablar de los precios que cuesta su alquiler) o... ¿O quién? ¿ERC? ¿Cuál sería el precio, con el embolado del juicio y el empecinamiento de esta formación en no reconocer que el prusés fue una catástrofe y una derrota? ¿JperCAT? Lo mismo que ERC, más Cocomocho. ¿Bildu? Echar gasolina al fuego, a mi modesto entender. Y es que la realidad, como los resultados de las elecciones, es la que es, y está muy condicionada por el juicio del 1-O, con el que todo el nacionalismo está dispuesto a llegar hasta donde sea, pero que es un asunto muy delicado con el que supongo que hasta Sánchez se habrá dado cuenta de que no conviene andarse con juegos, porque se da la circunstancia de que el trifachito ese con el que tantas risas ha habido no está por la labor de plegarse a ese tipo de juegos, ya que detrás de ellos hay situaciones tan serias como la que atraviesa hoy Cataluña, y  la derecha trifálica (en afortunada expresión de una señora que era ministra) tiene mucha fuerza social, casi tanta como el bloque de izquierdas, miremos de nuevo el cuadro.  
   No lo tiene fácil Sánchez, precisamente porque no ha querido darle a lo de Cataluña la importancia que tiene y solo lo ha sacado durante la campaña cuando otros le han obligado. Pero tiene tanta que es lo que está detrás del ascenso de Vox, ya tiene narices que haya tenido que venir Fukuyama a decírselo a la izquierda española. Pues vayamos con Vox, cuyos resultados no voy a repetir. Hoy, ante la sede de Ferraz, he visto banderas españolas y he oído cánticos dando vivas a España: que me maten si esto no es nuevo en el PSOE, y que me maten si en esta moda no ha tenido nada que ver Vox. Con este partido, el PSOE y la izquierda en general han tenido la absurda ceguera que están teniendo con el asunto catalán: están afrontándolo con la táctica del avestruz y despachándoselo con despectivas descalificaciones, como acusarlos de fachas. Si es así, todavía está por responder la pregunta que formulé ante esas reacciones tras las elecciones andaluzas: ¿de verdad hay en Andalucía 395.114 fascistas? Pues ahora el problema está en España entera, porque a Vox le han votado 2.675.280 electores: ¿tantos fascistas hay en España? Y, por cierto, en los cuatro meses que han transcurrido desde las andaluzas, sus votantes allí han pasado a ser 611.220, es decir, 216.106 más: ¡a qué ritmo se incrementan los fachas en este país! A ver si es que no van a ser fachas y la cosa tiene otros motivos. ¿Tendrá que ver con las alarmas antifascistas de ese Pablo Iglesias que se ha pegado el segundo mayor batacazo de estas elecciones? ¿O con las descalificaciones fáciles? ¿O con esa violencia que hemos visto en estas elecciones y llevamos viendo ya desde hace tiempo? No dejará de asombrarme la postura del Gobierno y de cierta izquierda ante un hecho tan preocupante como los repetidos actos de violencia política que hemos presenciado en la reciente campaña electoral de un país que se supone democrático como España: indiferencia, restar importancia a los ataques o culpar a los agredidos. Si algún día esto para en catástrofe, esos sectores tendrán que hacer examen de conciencia. ¿Tendrá que ver el ascenso de Vox con estas cosas? ¿Tendrá que ver con el golpe que sigue vivo en Cataluña? A ver si va a tener razón Fukuyama, que es un señor muy listo. Pedro Sánchez debería molestarse en averiguarlo, porque en campaña ha podido omitir este asunto, pero, en la realidad alejada de los actos electorales, volverles la cara a los problemas no garantiza que se resuelvan.   

sábado, 27 de abril de 2019

Presidentas

Inés Arrimadas y Cayetana Álvarez de Toledo
   Uno de los grandes pasos que quedan por dar en la política española es la llegada del día en que la presidencia del Gobierno la ocupe una mujer. Han pasado por nuestra política unas cuantas que, por capacidad y/o por encontrarse en puestos, partidos o situaciones oportunas, podrían haberlo sido y, a riesgo de que me llaméis ingenuo, ignorante o chiflado, diré que yo durante algún tiempo pensé que Soraya Sáenz de Santamaría tenía muchas bazas para haberse colgado la medalla, pero las malograron lastimosamente entre ella y Mariano Rajoy.
   Hoy pongo en este artículo a dos mujeres que, por talento, carácter e indicios de que podrían tener el liderazgo necesario para ser presidentas del Gobierno de la nación, me animan a apostar por ellas como serias candidatas a ocupar un día ese cargo. También actúa en su favor el requisito de la edad. Ya sé lo que estaréis pensando los del sector crítico de los suscriptores a este blog: "Las dos son de derechas, guachi, ¡qué facha te estás volviendo!" Rotundamente, NO: el guachimán es, ha sido y será siempre un observador objetivo, desapasionado y distanciado de la realidad española y mundial. Si hoy pintan bastos para la izquierda, qué le vamos a hacer, ellos se lo han buscado, mirad en el archivo y veréis las decenas de artículos que tengo sacándole los colores a la derecha. Es lo que hay: en la izquierda actual, solo encuentro a una mujer que da pero que muy bien la talla en el capítulo del liderazgo: Irene Montero, pero, por razones que serían largas de exponer, no la veo como futurible para presidenta. A Inés Arrimadas y a Cayetana Álvarez de Toledo, sí.  

jueves, 25 de abril de 2019

Para ese 40% de indecisos que puede cambiar la historia de España

   Los lectores incondicionales de La garita del guachimán (cuya cifra, según las últimas estimaciones, asciende a 17) conocéis muy bien la vocación de servicio de esta página. Conscientes en el consejo de redacción de que el próximo día 28 vamos a hacer frente a unos comicios fundamentales para nuestro país y de que por ello, a estas alturas, es alarmante el alto porcentaje de indecisos que registran todos los sondeos, hemos buscado en la red y hemos encontrado en la inagotable fuente de recursos de El Mundo Today este utilísimo instrumento para que quienes estéis aún paralizados por la duda consigáis por fin obtener una idea clara de lo que sois y a quién debéis votar:
         De nada. La garita del guachimán siempre al servicio de sus lectores.  

domingo, 21 de abril de 2019

¿Tienen los vascos más derechos que los demás españoles?

   El Aberri Eguna, o Día de la Patria (vasca), es una celebración que tiene lugar todos los Domingos de Ramos y que se caracteriza por estas peculiaridades, algunas, realmente curiosas:
   a) Es un evento que creó y monopoliza el PNV, lo que da sustanciales pistas acerca del particular sentido de la patria que tiene el nacionalismo vasco.  
   b) Conmemora el día en que, en una especie de milagro no sobrenatural pero casi, Sabino Arana descubrió que no era español, sino vizcaíno.
   c) Es una ocasión que, de forma señalada, el PNV aprovecha para ceder la palabra a su presidente.
   d) Lo que tradicionalmente hace el señor que ocupa ese cargo es: quejarse de lo maltratados que están los derechos del pueblo vasco, reclamar que se amplíen su autogobierno y sus privilegios, amenazar a quienes tengan pensado ponerlos en duda y clamar contra la perversa España. El orden puede variar.
   Que el PNV es una formación muy fiel a las tradiciones ha quedado probado una vez más en el Aberri Eguna de hoy (aquí tenéis unas imágenes), en el que su actual presidente, Andoni Ortúzar, se ha definido con frases como las siguientes:
    El autogobierno vasco no se toca. Y quien quiera hacerlo nos tendrá enfrente. Si alguien quiebra el pacto estatutario, recibirá la contundente respuesta de este partido y este pueblo. Estaremos legitimados para dar, desde la democracia, una respuesta acorde a la agresión que se nos pretenda hacer.
     En el mismo acto, un señor muy importante que tienen en el PNV y que se llama Aitor Esteban, que lo sabe todo de todo (razón por la cual, sale mucho en la televisión), recordando no sé qué circunstancia histórica que involucraba al conde de Haro, ha dicho:
    ¡Y así como aquel día en Munguía los vascos repartieron ajo y vencieron, los Riveras, Casados, Abascales o cualquier otro que pretenda ir en contra del autogobierno vasco lo que va a recibir será ajo jeltzale hasta que le quede regusto!
    ¡Qué elegancia, qué estilo más depurado! Ahora bien: ¿es cosa mía o se percibe en ambos parlamentos un cierto tono amenazante y hasta un aire belicista? Francamente, teniendo en cuenta la historia del País Vasco, desde los años del carlismo al que tan afín se sentía Sabino Arana hasta los muy recientes de ETA, tanta belicosidad a mí me inquieta bastante. Y no me ayuda a tranquilizarme ese "desde la democracia" que inserta Ortúzar en su declaración, porque la democracia tiende a usarse con mucha manga ancha: ETA la invocó a menudo y los autores y defensores del actual golpe separatista en Cataluña, a pesar de haber pisoteado todos los derechos y leyes que se les han puesto por delante, se cuelgan a diario la medalla de auténticos demócratas.
   No, no es de recibo hoy en día (ni nunca) esa jerga belicista, que los golpistas catalanes están usando al menos desde 2012 (véase aquí y aquí), y ya sabemos dónde hemos llegado. Porque, además, en el Aberri Eguna de hoy, no es la única muestra que hemos tenido de la agresividad verbal en que el jactancioso nacionalismo vasco se está regodeando últimamente.
    Como la patria vasca es tan grande, esta fiesta se celebra también en Navarra y las noticias que nos llegan de allí tienen como protagonista a un siniestro personaje llamado Arnaldo Otegui, que es el coordinador general de la no menos siniestra EH-Bildu. En el discurso que ha pronunciado en Pamplona, Otegui ha hablado de "construir una convivencia democrática basada en el respeto de todos los derechos a todas las personas". Echad un vistazo a su historial y ya me diréis la credibilidad que merecen estas palabras puestas en su boca, lo mismo que toda la retórica buenista en que se engolfa. Más coherentes con sus verdaderas intenciones (las de toda la vida) son la invitación al acto de miembros de ERC, las sucias mentiras que vierte contra España y su propósito de destruirla, en colaboración con separatistas de otras comunidades: otro que está por el autogobierno vasco, y, en el caso de este, con una inquietante mochila a sus espaldas.
    ¿Tienen los vascos más derechos que otros españoles? Creo rotundamente que no, como rotundamente creo que la comunidad autónoma vasca es tan española como el resto. Cuando gente como Ortúzar, Esteban, Otegui y tantos otros como nos ha tocado padecer claman con la vena del cuello hinchada por sus supuestos derechos nacionales y especiales, me parecen tan razonables, coherentes, honestos y creíbles como me parecería un madrileño de Chamberí, Vallecas o Lavapiés pretendiendo ser superior en calidad y derechos a los demás madrileños. Cuando se parte de una mentira y un despropósito de base (y el derecho de autodeterminación de la comunidad vasca, fundamentado en auténticos cuentos chinos,  es ambas cosas, lo mismo que el de la catalana o ninguna otra), solo se llega al disparate.
    Y, tratándose de la reclamación de absurdos e injustos privilegios, el disparate es aberrante, más aún cuando se tiene en cuenta que la comunidad autónoma vasca es de las más prósperas de nuestro país, debido en buena parte al trato ventajoso que le ha dado esa España autonómica que estos señores quieren destruir. La aberrante reclamación de privilegios por parte de los nacionalistas vascos le ha producido a España múltiples sinsabores a lo largo de la historia; no hará falta recordar, porque los tenemos aún muy recientes, la enorme tragedia y los ingentes estragos producidos por ETA (esa organización en la que militó Otegui y con la que en la historia del PNV hay múltiples muestras de "comprensión"), responsable de 829 asesinatos, 785, durante la democracia, dato que no debe perderse de vista, sobre todo, cuando algunos se presentan como sus fervientes defensores. Que todavía sigan con ella y que en los tiempos actuales quieran unir fuerzas con la no menos aberrante intentona del separatismo catalán da idea de su vil naturaleza, y más aún, si lo hacen en términos amenazantes. Esta cuestión es una de las más graves a las que nuestro país tendrá que hacer frente de forma inmediata, serena y firme, dentro del marco del problema en que se encierra: la cada vez más evidente inviabilidad del Estado de las Autonomías: o se racionaliza en profundidad (lo cual es diametralmente opuesto a dar más autonomía) o se liquida o nos liquida. Sería muy bueno, pues, que quienes gobiernen no se dejasen intimidar por las recurrentes amenazas y bravatas que se pronuncian en cada Aberri Eguna.

     

martes, 16 de abril de 2019

Ilegalizar a racistas, xenófobos y discriminadores

   Leo en eldiario.es una noticia en la que se asegura que el PSOE se compromete en su programa a ilegalizar los partidos racistas, xenófobos o que promuevan el odio. Observo casi desde el principio que a su redactora en realidad lo que le interesa es la relación que esta promesa electoral pueda tener de cara a una futura ilegalización de Vox, partido al que, en un escorzo verdaderamente surrealista, menciona ya en el primer subtítular para advertir que el programa socialista no lo menciona y para relacionarlo sesgadamente con la difusión del odio. Como en esto de la difusión del odio creo que hoy en día en España son otros los que se están señalando con acciones, proyectos y amenazas y entre estos destacan de manera especial los independentistas, continúo leyendo en espera de encontrar alguna referencia a ellos, pero la única que hay es para decirnos que una vez Javier Lambán propuso ilegalizarlos por atacar a la Constitución, pero la dirección del PSOE lo desestimó.
    Llegado al final en este tono, constato que la redactora del artículo es una consumada maestra en focalizar y omitir según su conveniencia, pues, estando como parece estar tan preocupada con la xenofobia, la discriminación y el odio político, no ha dicho nada de uno solo de los siguiente casos: Rodrigo Lanza; el acoso y las agresiones de independentistas o ultraizquierdistas al PP, a Ciudadanos y al propio Vox en Alsasua, Rentería, Segovia o varios lugares de Cataluña; el linchamiento de Alsasua; las acciones y agresiones de los CDR contra jueces, ciudadanos anónimos, bienes en general, políticos destacados, sedes judiciales, sedes de partidos políticos; las quemas de banderas o fotografías del rey por nacionalistas diversos; la violencia contra las fuerzas de orden público, ya sea contra miembros en su vida particular o contra unidades en el ejercicio de sus obligaciones (véanse los testimonios que están saliendo en el juicio por el golpe de Estado del 1-O); el hostigamiento de los radicales separatistas contra los que no se les someten en Cataluña y, esporádicamente (ahora) en el País Vasco; la segregación por razones lingüísticas en Cataluña y Baleares; el apoyo a los violentos CDR practicado por Torra; la humillación supremacista de los españoles ejercida en programas de "humor" de las televisiones vasca y catalana; la expulsión de cientos de miles de vascos y catalanes perpetrada por el separatismo; etc. De esto, nada de nada, ya digo: el único candidato a la ilegalización, por lo que se puede deducir de este artículo, es Vox.
   Concluyo, pues, que lo que a eldiario.es le interesa en realidad es la brillante idea esa de ilegalizar partidos, sobre todo, los que no les gustan a ellos, como Vox. Esto me inquieta, porque es muy poco democrático negar la legalidad al adversario político: lo era si lo hacía Franco y lo es también si la idea la acarician los amigos de Podemos. Y mucho más inquieta otra cosa: aunque el que parece arrobarse es el diario.es, la idea la extrae de las promesas electorales del PSOE: ¿irán las intenciones del partido de Pedro Sánchez en el mismo sentido que las que se deducen del artículo?
   Pues sería muy peligroso, porque, como ya he dicho, el medio parece dispuesto a ilegalizar a todo aquello que le incomode, se ve muy bien en los comentarios de los lectores, entre los que se proponía ilegalizar no solo a Vox, sino también al PP, al IBEX, al Trifachito y al rey. Estos, entre lo que proponían los afines a la línea del periódico, porque luego se les habían colado otros que, en plan de burla, proponían ilegalizar a Podemos o a los independentistas, es decir, a los amiguetes (de Pedro Sánchez y de eldiario.es). Y digo lo de que se les habían colado porque he intentado votar a favor de un comentario y no he podido: en los foros de eldiario.es solo pueden hacerlo los socios y socias. Lo nunca visto, así se explica lo soso y lo monocolor que era el de esta noticia. Parece que con la legalidad política ocurre lo mismo: eldiario.es solo está dispuesto a tolerarla para los socios y socias.

viernes, 5 de abril de 2019

Las fantasias de los expertos educativos. 3: Miguel Ángel Santos Guerra y la autoridad del docente

   He leído recientemente un artículo escrito por Miguel Ángel Santos Guerra y titulado La autoridad del docente. Por lo que cuenta el autor, acudió a un acto en el que el nuevo consejero de Educación andaluz anunció que en aquella comunidad se iba a promulgar una ley sobre autoridad de los docentes, y eso le dejó muy preocupado. Fruto de esa preocupación es el artículo que comento.
   Aunque en alguna parte admite que en los centros de primaria y secundaria a los que van destinados este tipo de leyes existen hoy en día alumnos que no respetan a los profesores (eufemismo que oculta el hecho de que la cosa no se queda en eso, sino que lo que preocupa a la sociedad actual es la alta conflictividad escolar), considera que este es un problema que no se ataja con leyes. ¿Por qué? Porque, para él, la sociedad no cambia por decreto y la escuela tampoco cambia por decreto. Hay que tener mucho cuidado con las frasecitas brillantes, porque, a menudo, su fulgor es inversamente proporcional a su oportunidad o su sensatez. Si el señor Santos Guerra deduce del propósito de regular una determinada realidad mediante una ley que con eso se quiere abordar la (para él, inútil) tarea de cambiar la sociedad por decreto, en rigor tenemos que deducir que, según su parecer, las leyes no sirven para nada. Al diablo, pues, con todo ese plomizo caos de reglas que hacen que vivamos en un mundo civilizado, porque son inútiles: ¡la sociedad no va a cambiar por decreto, por muchas leyes que haya! Pero se da la circunstancia de que muchos no creemos que las leyes se hagan para cambiar la sociedad, sino para poner orden y justicia en su funcionamiento. Con esta humilde premisa, algunos (entre los que me incluyo) aplaudimos que existan y, en el caso concreto de una ley que fije los términos en que debe considerarse la hoy vapuleada figura del profesor, creemos que es muy necesaria en España, pues a lo largo de solo un curso se dan miles de conflictos en que los profesores se ven envueltos, y para resolver los conflictos nada mejor que esos marcos reguladores llamados leyes. Si uno piensa lo contrario, como parece ser el caso del señor Santos Guerra, siempre le quedará el recurso de ponerse una túnica y una corona de flores y marcharse a una comuna, ámbitos convivenciales en los que, como es sabido, están abolidas las odiosas leyes, pero le rogaría que no obstruyera su implantación en la escuela, lo digo además porque, en mi caso concreto, durante mi trayectoria de treinta y cuatro años como profesor pude resolver conflictos de diversa magnitud y defenderme de algún que otro ataque artero gracias, precisamente, a la existencia de muy razonables leyes, como son la mayoría de las españolas.
   En otro momento, afirma el señor Santos Guerra que el respeto no se consigue por la fuerza, argumento de una puerilidad abismal, porque la existencia de leyes y de autoridad no implica el uso arbitrario, constante y automático de la fuerza. Las leyes lo único que hacen es establecer las reglas. Unas determinan el uso del suelo público, otras las obligaciones tributarias, otras la ordenación del tráfico rodado, otras el respeto a la libertad sexual, otras el respeto a la propiedad privada y otras el comportamiento en la escuela. Y no son represivas per se, sino que fijan muchas cosas, entre ellas y para proteger los derechos de toda la comunidad, las sanciones para los que maltratan el territorio, defraudan, atropellan a peatones, violan, roban o le escupen a una profesora en un ojo, por mencionar algunos ejemplos de cosas que castigan las leyes, porque, tal vez el señor Santos Guerra discrepe conmigo, pero me creo en condiciones de afirmar que por el mundo andan sueltos individuos que de vez en cuando gastan ese tipo de bromas.
   En otra cosa que dice a continuación, me he sentido atacado en mi condición de profesor (cosa que soy aunque esté jubilado y seré hasta que claven el último clavo de mi ataúd): cuando afirma que la autoridad se consigue con la competencia, la dedicación y el compromiso. Perdone usted, pero lo que se consigue con eso es la solvencia o el prestigio profesional, que a menudo es llamado autoridad. Decir esas cosas es deslizar de forma indirecta que los profesores que no tienen autoridad, en realidad, es porque carecen de esas virtudes (vileza que no es la primera vez que veo) y que se merecen la falta de respeto por incompetentes. En otras palabras: es criminalizar al profesor y hacerle responsable de lo que le pasa. Quiero hacer aquí algunas precisiones. La primera es que, como en todos los colectivos, entre los profesores los habrá mejores y peores, pero, en líneas generales, nuestro nivel es muy bueno y mejor harían algunos que o tienen mala intención o no saben de qué hablan en respetarnos. La segunda es que el señor Santos Guerra debería no tergiversar, porque la autoridad que defienden este tipo de leyes no es esa, sino la que permite al profesor hacerse respetar y mantener el orden en las clases, bienes ambos que hoy están muy amenazados por unos cuantos gamberros que acuden a los centros, aunque le disguste oírlo a quien sea. La tercera es que hay muchos -pero muchos- profesores que, aun siendo muy solventes, carecen de los recursos para hacer frente al vandalismo, que los machaca a ellos y a sus clases. Para estos casos, que -repito- no son pocos, son necesarias las leyes de protección. Algunos habréis notado que en la secuencia de más arriba omito un cuarto elemento que incluye el señor Santos Guerra: el amor. Sería bueno que nos dejásemos de sentimentalismos y cursilerías demagógicas, y no quiero con esto decir que no vea necesarios el respeto y la cordialidad entre alumnos y profesores.
   Otra frase del artículo en descalificación de las leyes: un tirano es temido, no es amado. Vuelvo a lo de antes: ¿quien habla de leyes y autoridad es por fuerza un tirano? Esto es un rasgo de inmadurez.
    Citaré, para no aburriros más, la última perla: sostiene el señor Santos Guerra que, para evitar la conflictividad, hay que seleccionar mejor al profesorado. Nuevamente, nos encontramos ante una afirmación que implica que la culpa de lo que pasa hoy es de los profesores, que son malos, y esta arbitraria, injusta y ofensiva descalificación está ahí, aunque le pese al autor e intente suavizarla en la parrafadita posterior, tarea en la que, por cierto, no ha estado muy inspirado.
    Asombrado por el colosal desacierto que encuentro en las reflexiones del autor de este artículo, busco información acerca de su perfil profesional y encuentro una presentación en la que, entre sus muchos méritos y ocupaciones, figura la de haber ejercido en primaria y bachillerato, pero no se dice durante cuánto tiempo ni cuánto hace que el señor Santos Guerra no pisa un centro de esos niveles para ejercer como docente, o sea, para currárselo en esa realidad hoy por hoy tan problemática sobre la que él vierte ocurrencias más bien disparatadas. Si miro el currículo en su conjunto, me indica que estamos ante un Experto Educativo. La ignorancia y/o visión distorsionada que demuestra acerca de la escuela le hacen digno merecedor de un artículo en la presente serie. 

miércoles, 3 de abril de 2019

Lo que los separatistas están haciendo con el parlamento catalán

   A menudo, cuando hablo con personas de mi entorno acerca del tema de Cataluña, me sorprendo de la profunda ignorancia que tienen acerca de la gravedad de los hechos que están ocurriendo allí. La razón la tengo muy clara: muchos de los medios comunicativos de mayor alcance de España (especialmente, los progresistas y TVE) están tratando con sordina y ocultamiento esa realidad. 
   Pensando en esto y en que una de las más graves muestras del totalitarismo separatista es el monopolio, secuestro y atonía a que han sometido al gobierno y, muy en especial, al parlamento, os he traído este vídeo que podréis ver también en El Español, en una noticia que aporta más datos:

    Un presidente sectario recibe un serio correctivo y una lección de parlamentarismo
   Esto es lo que hay: el presidente de un parlamento (el catalán) intentando silenciar a una diputada por recordar las cosas aberrantes que verdaderamente dijo el presidente del gobierno (autonómico catalán). Así  está el separatismo pisoteando hoy los derechos en Cataluña. El vídeo dura solo unos minutos y os recomiendo su visionado. Una vez más, Inés Arrimadas demuestra su gran talento político. Está bien que sea precisamente ella por otra cosa: ha sido con frecuencia la destinataria de las repugnantes prácticas intimidatorias con que el separatismo quiere hoy sembrar su "oferta" a los no separatistas: sumisión o expulsión.
   Os recomiendo que diversifiquéis los medios comunicativos que consultáis, porque no todos cuentan estas cosas. Y os recomiendo también que veáis de vez en cuando las sesiones del juicio del prusés, porque ahí están saliendo muchas y gravísimas verdades y se les están cortando las alas a algunos gallitos con espolones.
    En cuanto al destinatario del soberano repaso de Inés Arrimadas, se llama Josep Costa y Roselló y tenéis su historial aquí. Podréis comprobar que se trata de un acrisolado demócrata, capaz de escribir libros con este título: O secessió o secessió, supongo que no esperaríais otra cosa. Con parlamentarios como él, pone los pelos de punta imaginar la clase de república que quieren imponer estos señores.