sábado, 24 de octubre de 2009

Tres lecciones de Educación para la Ciudadanía y una clase práctica

En mi afán por sostener la tesis de que en España es muy necesaria una asignatura o lo que sea que se ocupe de formar ciudadanos independientes, libres, democráticos, con criterio personal, con capacidad de defender los derechos propios y de respetar los ajenos, dispuestos a cumplir con sus obligaciones, con espíritu crítico y sensibles ante asuntos como los derechos humanos o la conservación del medio ambiente, os obsequiaré hoy con las siguientes historietas:
-Lección de ciudadanía número 1. Mi prócer favorito, es decir, Francisco Camps, Presidente De Momento de la Comunidad Autónoma Valenciana, nos dio tiempo ha muestra de su talla política cuando, en una ocurrencia que sonrojaría hasta a un hooligan, determinó que en el territorio de su digna y felice gobernación se daría la asignatura de Educación para la Ciudadanía, sí, pero en inglés. Gracias a unas imágenes televisivas que tuvieron al menos la virtud de airear la lamentable farsa demagógica que es esta historia de la enseñanza bilingüe, este chistecito sirvió también para demostrarnos el nulo respeto de Camps hacia cosas tan serias como los programas educativos o los derechos de los ciudadanos a los que van dirigidos. Nos demostró además que Camps estaba incapacitado para una responsabilidad tan alta como la que ocupa, y aun para otras mucho más bajas. Luego vinieron los trajes, los amiguitos del alma y lo de salvar la cabeza propia cortando la de otros, una alhaja, este Camps, quizás le habría convenido cursar de pequeñito algún año de Educación para la Ciudadanía.
Consejo orientador: los antecedentes recomiendan orientar a don Francisco hacia la puerta de salida del Palau de la Generalitat.
-Lección de ciudadanía número 2. Existen en este país dos señores muy ricos conocidos como los Albertos. En junio de 2003, fueron condenados por estafa al pago de una indemnización y a cuatro años de cárcel, por un caso conocido como Urbanor. La cárcel jamás la pisaron, faltaría más y, en febrero de 2008, en virtud de unas circunstancias en las que se mezclan la tipificación de la prescripción de delitos y una sentencia del constitucional, aun admitiéndose que estos dos caballeros habían cometido estafa, sus víctimas se vieron obligadas a devolverles 24'6 millones de euros que los Albertos les habían estafado. Y ahora, último capítulo, esta pareja de ases le reclama al estado una indemnización de 4'6 millones de euros, por haberse visto perjudicados por el mal funcionamiento de la justicia. Imagínense que esta historia llega a oídos de nuestros tiernos infantes: ¿quién podría convencerles de que es serio y justo un país donde a los chorizos sinvergüenzas se les devuelve el dinero que han estafado y aún se permiten el lujo de ir presentando reclamaciones?
Consejo orientador: proteja bien la cartera si ve que se le acercan dos tipos repeinados y con gabardina.
-Lección de ciudadanía número 3. Como ustedes puede que sepan, el presidente del F. C. Barcelona, Joan Laporta, en repetidas ocasiones (algunas de ellas, un tanto chuscas), ha dado muestras de sus inclinaciones nacionalistas. A propósito de este comportamiento, hoy, en El mundo deportivo, un diario deportivo catalán, el joven jugador barcelonista Sergio Busquets hace declaraciones como éstas: "Las declaraciones políticas de Laporta quizá sean contraproducentes"; "No debemos faltar al respeto a los culés de fuera de Barcelona, pero creo que lo que hace Laporta no es de mala fe"; "Él mismo sabe que necesitamos apoyo también de fuera de Catalunya, de toda España y de Europa".
Consejo orientador: ¿Es usted un auténtico ciudadano libre? Haga entonces como Busquets, exprese lo que piensa aunque sepa que no es del gusto del jefe. Si no es capaz, sin duda se ahorrará problemas, pero también sepa usted que necesita mejorar en esta asignatura.
-Clase práctica de ciudadanía. Los profesores nos pasamos la vida dando lecciones de ciudadanía, seamos de la asignatura que seamos. la ocasión salta cuando menos te lo esperas, porque esas cosas no vienen en el programa. Hace pocos días, tenían que hacer mis chicos unas frases con el verbo abuchear y uno de ellos dijo ésta: "Los hinchas del Bilbao y del Barcelona abuchearon el himno nacional". Naturalmente, se refería al bochornoso comportamiento de la hinchada en la última final de copa, bochornoso, por cerril, por gamberril, por oportunista, por antideportivo, por fuera de contexto y por retratarnos ante el mundo como el único país con imbéciles capaces de silbar a su propio himno. Como barcelonista que soy, cuando ese hecho se produjo, me llenó de indignación, porque, como muy bien advierte Busquets a Laporta, el Barça es tan grande que tiene seguidores en todos los rincones del planeta, ya no pertenece solo a Barcelona, y menos aún, al independentismo catalán, una opción política particularmente excluyente y asnal. Que no se lo quieran apropiar, porque no sólo le hacen daño al Barça, sino a Cataluña y los catalanes; lo ha visto muy bien Sergi Busquets, a pesar de ser un chico de sólo 20 años, y se lo puedo corroborar a quien sea yo, que tengo algunos más y soy un catalán que se ha pasado décadas fuera de Cataluña y observando las reacciones de la gente ante lo catalán. La frase de mi alumno era sintomática de lo que hay ahora: un rechazo bastante fuerte, motivado por los excesos del independentismo. Y lo peor de todo es que mucha gente no piensa que eso sea cosa de los nacionalistas, sino que piensa que así somos los catalanes. Y eso sí que no: no todos los catalanes somos vándalos oportunistas de esa calaña, sino que, muy al contrario, ésos son sólo una minoría; esperemos que la estulticia de los políticos de hoy deje de una vez de favorecer su crecimiento. Todas estas cosas, diciendo antes que nada que yo soy catalán, me vi impulsado a explicárselas a mis alumnos de Colmenar Viejo, Madrid. Esa mañana, me tocó dejar de dar Lengua y ponerme a dar Ciudadanía, como tantas otras veces.

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