domingo, 29 de mayo de 2011

Dos firmes candidatos a acabar en el fondo de la bahía

   Por las aguas de la enseñanza española de estos principios del siglo XXI, navega un variopinto muestrario de embarcaciones. Por un lado, destacan soberbios los autosatisfechos navíos del poder político y la Conferencia Pedagogical, auténtica VIª Flota dotada con temibles acorazados, portaaviones y destructores, desde cuyas amuradas se empeñan en ver y pregonar un cristalino océano que dormita sereno y con un idílico resplandor de plata en las noches de plenilunio; por el diametralmente opuesto, bogan o brincan a lomos del oleaje (según sea la condición de sus siempre precarias naves) caballeros ora de fortuna ora de infortunio que nos señalan los desastres de una visible y real galerna llamada 30% de fracaso escolar y a la vez nos avisan sobre la amenaza oculta de un mar de fondo todavía peor, que nos arrastra hacia un futuro educativo parecido a la Costa de la Muerte. No negaré que mi alma y mi mente están con estos últimos y esta es la razón por la que hoy voy a hablar de dos de ellos, los cuales han volcado sus inquietudes en sendos libros.


MAXIMILIANO BERNABÉ
   El libro escrito por Maximiliano se titula El enigma Ortiz y los PEPOES y fue publicado por la editorial Ledoria en 2010. Este libro tiene 409 páginas y está escrito en clave de humor y caricatura. En él, el autor retrata el absurdo mundo de la enseñanza media en España, a través de una historia donde conviven la corrupción grosera de unos mandamases político-educativos ignorantes y mentecatos (cuyo único objetivo es mantenerse en sus cargos, que les facilitan una vidorra muy placentera y sin responsabilidades), el fanatismo de un puñado de iluminados de la pedagogía que se empeñan en mantener a cualquier precio la pervivencia de sus dogmas pulverizados por la realidad y la mezcla de estupidez y desidia de un claustro de profesores que se prestan a llevar a la práctica los disparates de los anteriores sin la menor resistencia. El resultado es la delirante concreción de la enseñanza que se produce en el instituto “La gayola”, genuino templo de la estulticia donde los alumnos, en lugar de adquirir sabiduría y modales, se enfangan en la ignorancia y la zafiedad.
   No puede pasarse por alto que, como el propio autor reconoce, este libro es un tanto irregular: junto a episodios en que logra hacernos reír con su gran sentido del humor, aparecen partes en que el tono decae. Inserta en esa irregularidad, debemos señalar incluso la interpolación de un relato de terror que admitiré que no viene muy a cuento, pero que a mí, aficionado a este género, me parece muy logrado. No obstante, comentando con Maximiliano estas particularidades, me dijo que era muy consciente de ellas, pero que, en realidad, el verdadero propósito de su libro era sacar a la luz las cimas de absurdo y desastre a que puede llegar hoy la enseñanza media en España; abordado desde este enfoque, el libro cumple su objetivo a la perfección.

JOSÉ PENALVA
   El libro de José Penalva se titula Corrupción en la universidad y ha sido publicado por la editorial Ciudadela en 2011. Tiene 197 páginas y se presenta bajo la forma de un relato autobiográfico, una aparente novela en la que el narrador y protagonista cuenta en primera persona sus inquietudes por la enseñanza, la pedagogía y el penoso estado en que se encuentra la educación hoy en España; su trayectoria profesional y los esfuerzos a través de los cuales accedió a puestos en diversas universidades, que le permitieron compaginar el ejercicio de la docencia con su apasionada investigación sobre las bases teóricas de la moderna pedagogía y sobre los abismos de ineficacia que ha alcanzado el sistema educativo vigente hoy en nuestro país, y, por último y lo más importante, las “hazañas” de una auténtica mafia de profesores universitarios. Este aspecto es, repito, el esencial, ya que retrata minuciosamente lo que es la pútrida red de amiguismo, servilismo, corrupción, apropiación de los departamentos docentes y acoso y derribo de los profesionales honrados que impera en la universidad española de hoy, en la cual –y esto no lo dice solo este libro- resulta más útil la bisagra de hacer reverencias que la valía profesional; en la cual se premia la mediocridad sumisa y se castigan la brillantez y la independencia. Debe además puntualizarse que los extremos de sordidez, inhumanidad, bajeza y violencia -el protagonista sufre robos, calumnias, ataques a sus bienes, amenazas hasta de muerte...- que se alcanzan en este relato parecerían propios de una historia carcelaria, pero no, miren ustedes: son obra de profesores de un departamento universitario de pedagogía: pone los pelos de punta y tal vez sea muy explicativo de la miseria de nuestro sistema educativo. Decía más arriba que este libro es una novela solo en apariencia, ya que es evidente que el autor nos está contando sus experiencias reales, anteponiendo la autenticidad y claridad del documento a los casi inexistentes artificios literarios, si bien el estilo puede calificarse, como mínimo, de correcto. Pero esto es lo de menos: estamos, que nadie lo dude, ante un libro de denuncia cruda, muy cruda.

DOS PSEUDONOVELAS QUE HAN SIDO GALARDONADAS
CON EL MISMO PREMIO: LA REPRESALIA
   Insisto en algo ya dicho: no busque novelas o primores de estilo en estos libros, porque lo que verdaderamente pretenden ambos es señalar, decir en voz muy alta –una vez más-, que la educación española, sobre todo en la enseñanza media y la universidad, tiene gravísimos problemas. Uno de ellos, que cada vez está alcanzando unos límites más inadmisibles, perniciosos y asfixiantes, es el dominio que en ambos niveles ejercen los grupos que ostentan el poder, los cuales, carentes desde hace tiempo de argumentos o ejecutoria de logros con que justificarse, han optado por encastillarse y defender sus privilegios, mando y prebendas a base de imponer el silencio mediante la intimidación y el acoso: mejor acepte usted de buen grado lo que decimos, mejor no rechiste, no vaya a ser que le expedientemos o le echemos a patadas. Este encastillamiento suele organizarse bajo la forma unas veces de sectas y otras, de mafias; curiosamente, lo que denuncian estos autores es precisamente eso: uno, las sectas y otro, las mafias. Más curioso es que, para demostrar una vez más que sus libros no son ficciones, Maximiliano ha sufrido por escribir el suyo una serie de apartamientos y destierros, mientras que el acoso y expulsión que ha padecido José Penalva los cuenta él mismo en su relato. ¿Ven lo que les decía? ¡No eran novelas, era la realidad pura y estricta! Teniendo lo que tenemos en la enseñanza, ¿para qué queremos novelitas, si ya está la realidad? ¡Esa sí que es una buena novela! Una novela negra -era innecesaria la precisión-, de esas con “capos” que mandan al fondo de la bahía al que se va de la lengua.

2 comentarios:

  1. No sabía que Maximiliano hubiese sufrido represalias por su novela. Me parece simplemente una barbaridad. Barbaridad que refuerza la idea de organizarse y no quedarse parados frente a estos pollos que manejan su cortijo educativo,

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  2. Pues sí, Mariano, fueron a por él. aparte de que nunca han sido buenos, los de la secta tienen poder, autosuficiencia, impunidad y sentimiento de estar amenazados: con mimbres como estos, se puede montar una inquisición.

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