domingo, 8 de octubre de 2017

No es la economía, estúpido

Vista de los participantes en la manifestación.
    ¿Habrán visto esto en el palacio de la Generalidad? Puesto que lo han sacado en TV3, no me cabe la menor duda de que sí, por lo que el ilustre inquilino de aquella casa y sus aliados, aun con toda su cerrilidad a cuestas, por fuerza tienen que tener muy clara una cosa: han perdido.
     La verdad es que evidencias tenían ya en cantidad y contundentes, y en los últimos días se ha hablado mucho de una: la hemorragia de bancos y empresas que se está produciendo en Cataluña por temor a una hipotética independencia, a lo que se está dando una gran importancia. No voy a negar que la tenga, pero a mí me parece que hay cosas que están por delante: Cataluña no puede independizarse porque política, geográfica, histórica, estratégica y socialmente es parte de España; porque lo de la pertenencia social es clarísimo y delicadísmo, como se ha visto hoy: independizar Cataluña sería romperla, como está siendo un malvado empeño en romperla todo el plan indepedentista de los últimos años; porque culturalmente es muy española, como es muy catalana y como es muy universal, tal y como ha señalado hoy muy bien Vargas Llosa, y esas facetas catalana, española y universal no solo no son incompatibles, sino que son inseparables y la engrandecen, cosa que también ha dejado claro el sensacional escritor peruano (que me juego el cuello a que no le hace ascos a sentirse también un poquito español y catalán). Ante esto, la economía es un tanto secundaria, por lo que ha estado muy fino José Borrell cuando les ha dirigido a las empresas que ahora se van esta pregunta: "¿No lo podíais haber dicho antes?". Impecable: de hecho, la reptiliana conducta de la economía en este golpe de Estado de 2017 a mí me recuerda a la de aquellos generales que en el anterior, el del 23 de febrero de 1981, estuvieron desaparecidos durante las horas comprometidas y solo se manifestaron cuando vieron que la intentona había fracasado. ¡Qué mal quedaron, exactamente igual de mal que ha quedado ahora el siempre miserable mundo del dinero!
    Pues eso: no es la economía, estúpido, es la vida de las personas: ¿hasta cuándo vais a seguir jodiéndola tú y los tuyos? 

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