sábado, 9 de octubre de 2010

Tramas ridículas

Este artículo se publicó en mi blog difunto el 23 – XII - 08

Acabo de leer un artículo sobre las que alguien por ahí ha declarado las tramas cinematográficas más ridículas de 2008 y en la lista figuran -y además, bien situadas- dos películas que he visto: El caballero oscuro y Sexo en Nueva York. Aplaudo hasta echar humo por las palmas de las manos ambas nominaciones. De la de Batman puedo decir que es una de las películas con más carga de violencia y sadismo que he visto en mi vida, lo cual ya es decir, porque uno ha visto mucho cine. Y, en su mayor parte, esa violencia, ese sadismo y ese mal gusto se alcanzan retorciendo el guión hasta una inverosimilitud, una insensatez y una incoherencia de óscar al ridículo más bochornoso. ¿No es ridículo el modo en que uno de los personajes acaba con media cara quemada? ¿No es ridícula la escena en la que el Joker sale del hospital disfrazado de enfermera mientras lo destruyen una serie de bombas que nadie puede explicarse cómo ha puesto? ¿Y la persecución con los camioncitos? ¡Para despedir por asnos ineptos a todos los policías de la ciudad! Parece que alguien ha querido hacer una pretenciosa parábola sobre el mal y ha salido este churro infumable. Pero vean lo peor: ha batido récords de taquilla, es decir, que la han visto muchísimas personas, muchísimos niños. El día que yo la vi, a la salida nos encontramos con unos amigos que iban con sus hijas. Los adultos comentábamos aterrados la orgía de violencia; las niñas estaban encantadas con el espectáculo y para nada impresionadas. Eso mismo me sucedió con otros amigos con hijos entre once y quince años. Deberíamos empezar a tomarnos esto más en serio.

Unas líneas para Sexo en Nueva York, película que bien podría haberse titulado ¡A ver quién es más "fashion"! Con todos mis respetos, es una memez como un piano, un anuncio de productos de marcas caras de casi dos horas, una auténtica glorificación del lujo. ¿Y qué nos dice al final? Que una boda boda, lo que se dice una boda, hay que celebrarla en el Burger King y con muuuuuuuuucho amor. ¿En qué quedamos, oiga? ¿Cuál es la esencia del amor: las limusinas, los pisancanos en la Quinta Avenida y los zapatos de 500 dólares o el ketchup marca Día? ¡A otro perro con ese hueso!

NOTA: algo más de un año después de escribir este artículo, se estrenó Sexo en Nueva York II. Le pregunté a un amigo mío que la había visto qué tal era y me dijo: “Comparada con esta, la uno es una obra maestra”. ¡Siempre hay margen para empeorar!

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