viernes, 22 de octubre de 2010

Lope

Ahora que se acerca el fin de semana, si tenéis pensado ir al cine, os sugiero que vayáis a ver Lope, la película basada en los años de juventud de Lope de Vega. Es una buena película, interesante, entretenida y bien elaborada.
Desde hace algunos años, cada vez que veía alguna de esas películas inglesas en las que los británicos nos muestran su maestría en la recreación de épocas pasadas, lo que aprecian sus episodios y personajes históricos y el buen partido cinematográfico que saben sacar de ellos, pensaba con bastante envidia que nosotros también teníamos un buen filón para esto, que de nuestra historia o de las biografías de bastantes de nuestros genios literarios podíamos sacar un no despreciable manojo de películas en esa línea. Y cada vez que pensaba esto, uno de los nombres que acudían a mi cabeza era precisamente el de Lope de Vega, cuya existencia fue tan apasionante, azarosa y novelesca como las de los personajes de sus comedias, o, a decir de muchos, bastante más. Por eso, me alegré cuando me enteré de que se estaba haciendo esta película, en la que se demuestra la veracidad de lo que acabo de decir acerca del genial dramaturgo, y eso, repito, que abarca solo una parte limitada de su biografía, la de sus comienzos en el mundo teatral y sus amores con Elena Osorio e Isabel de Urbina.
Aparte de una interesante trama, la película tiene otras dos virtudes: la ambientación de época y las interpretaciones. En lo referido a la primera, refleja muy bien aquella mezcla de miseria y maravilla que debió de ser el nacimiento de nuestro grandioso teatro del siglo XVII, que es hijo de las acertadas y audaces innovaciones de Lope de Vega, miseria, maravilla y grandeza que también andaban enlazadas en la vida del Madrid de la época, una ciudad que era por lo visto tan brillante y vital como hedionda. En cuanto a las actuaciones, todos los actores me parecen muy ajustados en la interpretación de sus personajes, lo cual no extraña si se mira la cartelera y se ve que están ahí algunos de los mejores nombres de nuestro actual elenco, pero quiero llamaros la atención sobre Alberto Amman, el protagonista, que ya me pareció muy bien en Celda 211 (de hecho, lo poquito que se puede salvar de esa supervalorada película son las interpretaciones, sobre todo la suya, la de Tosar y la de Resines) y que en esta demuestra que, a pesar de su poca experiencia, tiene una capacidad interpretativa de la que podemos esperar fenomenales tardes de cine.

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