miércoles, 26 de octubre de 2011

¿En ausencia de violencia?

   ¿Se acuerdan ustedes de aquel patético y viscoso parto de los montes que se llamó "Plan Ibarreche"? El engendro, teniendo en cuenta quién era el firmante, no podía por supuesto ser nada bueno y consistía básicamente en un intento de estafa a través del cual el PNV pretendía colar la independencia de hecho del País Vasco, pero gozando de plena autonomía y quedándose al mismo tiempo con las ventajas que le pudiera reportar el mantener vínculos con España en algunas materias, las cuales -así de imbéciles creen los del PNV que somos los demás- se gobernarían por comisiones paritarias Euskolandia - España. Este Paraíso (le llamaban Estado Libre Asociado) se alcanzaría "en ausencia de violencia", requisito que Ibarreche ya se encargaría de resolver.
   Lo que Ibarreche quiso colocarnos en su día  fue, en pocas palabras, esto: en cuanto ETA deje las armas, ustedes, a cambio, nos dan la independencia. ¿Sencillo, no? La ecuación es esta: 
Derrota del terrorismo independentista = victoria del independentismo  
   Traigo a cuento este vestigio casposo del pasado porque parece ser que la estrategia del nacionalismo vasco sigue siendo la misma, a tenor de lo que están machacando con la canción de "los nuevos tiempos" y la convocatoria de elecciones anticipadas Íñigo Urkullu (algún día tendrá que explicar el PNV por qué está tan preocupado por la suerte del radicalismo vasco) y Bildu, o lo que declaran tipos como el etarra Juan Carlos Ioldi, ejemplar humano que sostiene que está a punto de conseguir sus objetivos políticos gracias a la lucha armada: ¿se puede decir más claro?
   Situaciones como esta dejan patente que las diversas marcas del nacionalismo vasco trabajan y han trabajado siempre en equipo. Ahora bien, parece que, para empezar, ni siquiera es cierto eso de la ausencia de violencia. Muchos han señalado aspectos como la no entrega de las armas o el silencio acerca precisamente de la ley del silencio y el acoso impuestos en el País Vasco por los violentos y sus palmeros. ¿Qué pasa con esto? ¿Es que no es violencia? El día 22 hubo diversas concentraciones de guardias civiles en las que denunciaban el acoso que sigue sufriendo este cuerpo en el País Vasco, muy especialmente, en localidades gobernadas por Bildu, una auténtica vergüenza que deja muy claras las verdaderas intenciones de los batasunos: renunciar solo a la violencia que ya les resulta imposible. Merece la pena que leáis la noticia, como esta nueva acertada valoración de Fernando Savater, que señala el diferente eco que han dado los medios a los fastos batasunos y a las concentraciones de guardias civiles, otra vergüenza. Y ya que hablamos de vergüenzas, ¿qué me decís de los curitas? Comparad las posturas de algunos de los de este artículo con las de Yoldi, a ver si encontráis muchas diferencias.

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