martes, 25 de diciembre de 2012

Crimen frustrado

   Me envía un buen amigo esta noticia relativa a un feliz evento que tuvo lugar hace unos días: la anulación por parte del Tribunal Constitucional de un plan urbanístico del gobierno murciano que, mediante la retirada de la condición de territorio protegido a Cabo Cope, pretendía convertir en una macrozona turística más este paraíso:
 
 
   El crimen afortunadamente impedido iba  a ser perpetrado por una serie de actores habituales en este tipo de operaciones: un gobierno autonómico (el murciano, del PP), un presidente autonómico sin demasiada sensibilidad hacia cosas como la protección del territorio o la riqueza ecológica (don Ramón Luis Valcárcel) y una serie de inversores de esos que se han estado forrando en estos últimos años aun a costa de no dejar con sus negocios muy bien parado al país (Iberdrola, BMN y nada menos que Bankia). Lamentablemente para ellos y gracias a los ecologistas y al TC, esta vez no han gozado de la absoluta libertad para cometer despropósitos que han poseído estas esferas de poder durante los últimos lustros, con el resultado de que Cabo Cope se ha librado de sus garras y de esa monstruosa Marina Cope en que pensaban convertirlo.  Eso sí, ahora, el disparatado e inescrupuloso error del Gobierno murciano ha generado gastos que tendremos que asumir entre todos. Recuerdo que hace unos años, cuando se transfirieron a las autonomías las competencias en protección de espacios naturales, oí a un ecologista decir en la radio que la medida sería el fin para tales parajes: parece por desgracia que tenía razón.
   Ha habido, no obstante, males que sí llegaron a cometerse y ahora son ya inevitables. El más señalado de todos, la autopista Vera - Cartagena, carísima vía de comunicación que fue concebida no como una infraestructura de necesidad general, sino como un complemento imprescindible para el ahora difunto macronegocio de unos pocos. Y este despropósito ya no es autonómico, sino que precisó el beneplácito del Gobierno central. Por esa autopista he circulado varias veces y puedo aseguraros que el volumen de tráfico es escandalosamente bajo, hasta el punto de que, en alguna ocasión, yendo a eso de las 10 de la noche desde Cartagena hacia Vera (unos ochenta kilómetros), no he adelantado ni he sido adelantado por ningún vehículo. Ahora, esa nefasta inversión nos va a costar mucho dinero a todos.
   Asusta pensar en la irresponsabilidad y la falta de ética con que la connivencia entre los poderes políticos y los poderes económicos ha manejado España anteponiendo el beneficio particular al general. El expolio económico, los daños al territorio y las durísimas consecuencias para la riqueza y la vida de los españoles están a la vista. Y quienes mandan no dan demasiadas señales de querer enmendarse.


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