sábado, 11 de diciembre de 2010

A la carga con mis fijaciones

Y es que no tengo remedio, cuando me emnperro con algo...
Fijación primera: Sakineh Muhammadi Ashtiani. Lo que pasa con Sakineh es tan solo uno más de los espeluznantes casos de ensañamiento con que este mundo en  general y el islámico en particular se ceban con las mujeres. Si me he fijado en ella puede que sea porque ha tenido la fortuna de atraer la atención mundial, o porque la lapidación que la amenaza es un castigo particularmente repulsivo, o porque es a todas luces víctima de una ¿justicia? pervertida y corrupta, o porque, por razones personales, me interesan las cosas relativas a Irán. El último capítulo (por ahora) es una farsa muy del gusto de los sistemas inquisitoriales (religiosos o no) que en el mundo han sido: un montaje en el que la propia Sakineh, ante las cámaras, cuenta cómo participó en el asesinato de su marido y se autoinculpa. Os animo a que pulséis el enlace que incluyo arriba, veáis el burdo montaje de la reconstrucción, leáis la noticia y os percatéis del singular hecho de que, mientras que Sakineh se enfrenta a las peticiones más espantosas, al hombre acusado del asesinato se le puso en libertad, al ser perdonado por los hijos de la víctima, cosa que es posible en las leyes iraníes, así esta el patio. En mi anterior artículo sobre Sakineh, me permito (con todas las precauciones) el optimismo de vaticinar que ya no iba a ser lapidada ni ejecutada, sino que acabaría atravesando un laberinto al final del cual su libertad sería la moneda de cambio de vaya usted a saber qué transacción: los teócratas que gobiernan Irán son fanáticos, pero no tontos, y saben que iban a pagar un precio demasiado alto por ajusticiar a una simple pecadora. El aflojamiento del cepo que representa este último sainete me refuerza en esa convicción, pero también tengo otra: que, para que eso ocurra, la presión internacional no puede ceder hasta que veamos a Sakineh libre, sana y... en Londres, París, Móstoles o Santo Domingo de la Calzada.

Fijación segunda: los campos de golf de Tres Cantos. Hace algunos años, el PP hizo un primer intento de construir un campo de golf en Tres Cantos, pero esa iniciativa se vio frustrada por la general oposición de la ciudadanía. Fiel al principio de que quien la sigue la consigue, este partido volvió a la carga, pero ahora con el propósito de construir no uno, sino DOS campos de golf, ¿no queríais té? Pues ahí van tres tazas. Haciendo gala de una descarada demagogia, el gobierno municipal de Tres Cantos y el autonómico de Madrid, han utilizado la imperiosa necesidad que tenemos los tricantinos de que nos traigan aquí la Ryder Cup para impulsar su fijación golfística (no voy a ser yo solo el de las fijaciones). Para tal empeño, han contado con la esperable colaboración del señor Ballesteros y la cortés a la par que desconcertante del también señor Lissavetzky: ¿es que el PSOE no tiene programa medioambiental? ¿O acaso estas cosas se esconden debajo de la mesa en cuanto sale un caramelito con aroma propagandístico-molón-promocional? Aclarémonos. Por aquí por Tres Cantos hay gente que parece tenerlo un poco más claro; sin ir más lejos, hoy, unos cuantos ciudadanos convocados por la asociación de vecinos (entre los que, por cierto, había bastantes del partido del señor Lissavetzky) han puesto en marcha una campaña de petición de firmas contra los campos de golf, con la que vuestro amigo el guachimán se honra en colaborar. Para más información, pulsad este enlace: http://www.camposidegolfno.org/.

No hay comentarios:

Publicar un comentario