domingo, 23 de junio de 2013

Pere Navarro, el guachimán y ABC, de acuerdo gracias al pufo

   Hace unos días, mis muchas ocupaciones me obligaron a dejar sin comentar las declaraciones en las que Pere Navarro reclamaba la supresión del concierto vasco y el cupo navarro, las cuales me parecieron realmente importantes, ya que por primera vez veía a un político catalanista decir en voz alta cuál es uno de los mayores problemas que tienen todos ellos: que no entienden que otros tengan unos privilegios fiscales de los que ellos carecen. Llevo ya bastante tiempo diciendo que muchas de las reclamaciones de los nacionalistas catalanes se hubieran resuelto si no se hubieran sentido maltratados con respecto a otras regiones que también alardean de tener un hecho diferencial, más aún cuando los vascos y los navarros lo tienen mucho más pequeño que los catalanes. Me sentí muy de acuerdo con Pere Navarro: los privilegios que representan la fiscalidad vasca y navarra deberían suprimirse (véase la página 11 de mi documento Contra la corrupción y la crisis, cambios profundos), ya que no son de recibo en un país moderno y democrático y constituyen una flagrante injusticia, pero supongo que todos recordaréis la unánime y cínica reacción en su contra que se levantó desde el mundo político, desde el PSOE hasta CiU, lo que representa lo solidarios que son los beneficiarios del régimen a la hora de defenderlo, que les lleva hasta el punto de adoptar posturas incongruentes.
   Hoy publica ABC un interesantísimo artículo acerca del intolerable desequilibrio que representa la fiscalidad de vascos y navarros, en el cual demuestra con cifras cómo este sistema está representando un privilegio de muchísimo dinero para estas dos comunidades y ofrece datos tan escalofriantes como estos: si el sistema vasco y navarro se extendiera a toda España, el Estado quebraría y tendría pérdidas de 60.000 millones de euros al año. Y todavía tenemos que aguantar las ínfulas de algunos. No hay que pasar por alto, además, el hecho de que este abusivo trato de favor nació en parte a punta de pistola, ya que, en los nebulosos albores de la Transición, pareció que darles privilegios a navarros y vascos podría ser un factor que aplacase al terrorismo etarra y condujera a su fin. Visto desde la perspectiva de hoy, esto parece una aberrante claudicación, algo así como premiar al que mataba, y que nadie crea que este planteamiento no se lo hacen en secreto muchos españoles, incluidos un buen puñado de nacionalistas catalanes.
   Recomiendo la lectura del artículo de ABC, así como la de este estudio de Mikel Buesa, publicado ya en 2007:
   El pufo vasco: http://biblioteca.ucm.es/cee/iaif/58/58.pdf

2 comentarios:

  1. Es lo que tiene que existan privilegios del Antiguo Régimen, pues no son más que eso, que no vengan con pamemas, en el siglo XXI.
    ¿Adimitiriamos hoy la sociedad estamental? ¿Admitiriamos por ley que ciertos grupos tuvieran unos privilegios (leyes privadas que eso es lo que significan) que no disfrutan los demás? ¿Admitiriamos un sistema judicial diferente en función del estamento? Señores, que por eso se hizo la Revolución Francesa y las revoluciones del siglo XIX de cuya evolución puedo salir la democracia... ¿A qué no lo admitiríamos? Pues eso es lo que son los conciertos de los que hablamos..., vayan a contar cuentos de viejas a su abuela o a quien sea tan estúpido de admitir "hechos diferenciales".

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  2. Y sin embargo, nos los colaron con toda naturalidad como el no va más del avance democrático. Aquí en España ha habido mucha confusión, que está en el fondo de la complicada y alarmante situación en que nos hallamos ahora. Lo de alarmante lo digo sobre todo porque está claro que España se ha convertido en un país donde los fuertes tienen derecho a todo, mientras que los demás no está tan claro. El estado de derecho es hoy aquí más que dudoso; no sé si alguna vez alcanzaremos una igualdad creíble.

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