domingo, 29 de enero de 2017

Experimentos educativos

   Me ha tocado este año dar segundo de Bachillerato, curso en el que se lleva a la máxima expresión la aplicación en el comentario de texto de un enfoque pragmático-comunicativo en el cual el análisis se realiza tomando como guía la presencia en el texto de los elementos de la comunicación (ya sabéis: emisor, receptor, mensaje...) e identificando los factores de coherencia y cohesión textual. Esta modalidad de análisis es  demasiado formalista y abstracta, lo que redunda en que muchos alumnos nunca llegan a entenderla y en otra cosa peor: tradicionalmente, se pedía un análisis de la forma y el contenido, para tener claro que el alumno había captado el mensaje del texto y era capaz de identificar los recursos lingüísticos que manejaba, pero, con las formulaciones actuales -muy condicionadas por lo que luego se va a exigir en selectividad-, a menudo resulta que, o no se le deja lugar para que explique cómo ha entendido el texto, o los elementos interpretativos son escasos y se distribuyen de manera desordenada. Resulta curioso además que, en lo tocante al aspecto formal, este sistema aporta escasas novedades, pues se siguen pidiendo las cosas de siempre, solo que a algunas de ellas se les ha cambiado el nombre. El resultado está siendo este: que la implantación, por simple moda, de un determinado sistema está acarreando para los alumnos una peor comprensión de los textos y mayores dificultades al analizarlos. Como todos sabemos, este no ha sido el primer experimento educativo con resultados perjudiciales, y está claro que no va a ser el último, con los furores innovadores que hoy aquejan a políticos, gestores y expertos, o sea, los que mandan en la educación. Os dejo aquí un breve listado bastante informal de algunos de los experimentos catastróficos más conocidos que ha sufrido nuestra enseñanza.
   1.- Las matemáticas de conjuntos. Esto es de los años 60 y vuestro guachimán tuvo de niño el placer ser uno de los que sufrieron esta ventolera. Confieso que a mí me gustaban, pero había muchos chicos que no las entendían bien. La gran pega, sin embargo, era esta: no tenían demasiado sentido en los programas para alumnos de diez u once años.
   2.- El constructivismo. Durante el curso 1970 - 71, en el sitio donde hice 4º de Bachillerato (= 2º de ESO), se tomaron tan en serio las propuestas de la LGE (lo de la "innovación" ya viene de lejos) que nos tuvieron todo el año estudiando con unas fichas constructivistas y algunos otros camelos que nos volvieron locos. Al año siguiente tuvieron que renunciar a todo esto.
  3.- El análisis arbóreo. Chomsky tuvo la culpa de que, a partir más o menos de 1975, la rabiosa novedad del análisis sintáctico con arbolitos se impusiera en aulas y libros de texto de BUP y hasta en algunos de EGB (los más fashion); por fortuna, como -supongo- algunas oraciones generarían unos baobabs inextricables, la moda duró poco.
   4.- La lectura sintética o globalizada. Esto ya fue más grave y se extendió por los años 80 y tal vez los últimos 70. Las corrientes llegadas del mundo anglosajón nos trajeron unos sistemas para enseñar a leer en los que el niño lo que aprendía era la frase completa asociada de manera intuitiva a un dibujo. A base de leer miles o quizás decenas de miles de frases en las que se repetían las mismas letras, digamos que "cruzando datos", el infante acababa asociándolas a sus sonidos. Este sistema endiablado arrinconó -o estuvo a punto de hacerlo- el sistema silábico tradicional de las cartillas españolas, mucho más apropiado para nuestra lengua, las cuales pasaron a ser antiguas, anticuadas, obsoletas, rancias, inadecuadas, perjudiciales (según aseguraban multitud de psicólogos) y hasta franquistas, supongo que os sonará. Después de algunos años volviendo locos o disléxicos a millares de niños, esta catástrofe desapareció, abandonada poco a poco por los maestros de los primeros curso de EGB.
    5.- Empezar a leer a los 6 años. En parte asociado al azote anterior, apareció este, porque algunos psicólogos se dedicaron a sostener que empezar el aprendizaje de la lectura antes de los 6 años podía acarrear horrendas consecuencias para la salud de los niños. Como lo de empezar a leer a los 4 estaba muy arraigado en España, aquí se generó un serio debate. Cuando poco a poco empezó a  verse claro que muchos de los niños que empezaban a leer más tarde tenían dificultades para dominar la lectura, este mandamiento fue perdiendo prestigio.
    6.- Quitar los exámenes de septiembre. Uno de los disparates más perjudiciales de la LOGSE. En un alarde de cinismo, el PSOE aprovechó la breve vigencia de la LOCE (que los rescataba) para reponerlos -o, mejor dicho, dejarlos, ya que otros le habían hecho el favor de restituirlos-, a pesar de lo fulminantemente que Zapatero se cargó la LOCE. Está fuera de los límites de este artículo el contar los daños que hizo esta burrada, una prueba palmaria de que los padres de la LOGSE ni respetaban la enseñanza ni la conocían bien.
   7.- El bilingüismo, la educación emocional, las bobadas esas de la felicidad... Hoy en día, ya lo sabéis, España entera, parafraseando a Quevedo,
se abrasa de innovadores babilones,
imponiendo propuestas confusiones.
¿Qué pasará dentro de unos años, cuando, satisfechos ya el ego y/o la ambición de quien corresponda, se quiten por perjudiciales o inútiles? ¿Habremos tenido que soportar daños muy graves? Allá se verá. Pero una cosa es meridianamente clara: hay que tener mucho cuidado con los experimentos, porque a veces te estallan en las narices, aunque, bien mirado, a los geniales experimentadores educativos esto les preocupa muy poco, ya que, en su campo, las narices que reciben la explosión y quedan chamuscadas o rotas no son las suyas, son las de otros. 

4 comentarios:

  1. Efectivamente, querido Guachimán, los nuevos y posmodernos proyectos y métodos educativos que por entonces se vendían como primicias de la modernidad, ya estaban cargados de majaderías. Aquí se veían como modernidad por otras razones, deudoras entre otras cosas de no saber discriminar al grano de la paja. Sirva como mal consuelo que no ocurrió solamente aquí.

    Y a eso iba. También yo pasé, unos pocos años después, por todo el recorrido que estás denunciando aquí. Sirva en este sentido la siguiente observación sobre las matemáticas de conjuntos (o matemática moderna).

    Recuerdo perfectamente, y te aseguro que no es ningún recuerdo inducido, el ferviente anhelo que sentía, desde 1º de bachillerato, para que acabara el primer trimestre y, con él, los dichosos conjuntos (por cierto, año tras año más o menos lo mismo), y pasar de una vez a "matemáticas". Posteriormente, estudiando filosofía en la facultad topé, para mi sorpresa, de nuevo con la teoría de conjuntos, inscrita en las materias de lógica. Ya fue otra cosa, pero es que ya era la universidad, con lo que ello comporta que se le suponga a uno.

    En relación a todo esto, di con un libro particularmente interesante y revelador: "el fracaso de la matemática moderna", de Morris Kline. ¿Por qué fracasó la matemática moderna? Pues porque confundió la fundamentación lógica de una disciplina con su aprendizaje necesariamente cronológico. De acuerdo con la moda de la época, que se remontaba al logicismo ( y a Cantor), la matemática moderna era el mismísimo fundamento de las matemáticas (Russell, Frege, Quine...), así que, con independencia de que esta sea hoy en día una tesis más bien abandonada, si se empezaba por los fundamentos, todo se entendería mucho mejor. Pero es que una cosa es el orden lógico de fundamentación de una disciplina, y otra el orden cronológico de su aprendizaje. El niño de 10 años, o de 15, ahí sólo veía dibujitos y crucecitas...
    Un saludo

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    1. Tengo recuerdos muy parecidos a los tuyos, Xavier. Después de estar de pequeño con conjuntos, subconjuntos, diagramas de Venn, uniones, intersecciones... Me volví a encontrar con estos planteamientos en la universidad. En 1º de Filología teníamos una asignatura común que se llamaba Lógica y nos la daba un excelente profesor, Alfredo Deaño, que murió muy joven, en 1975 o 1976. Con Deaño, autor de muy buenos libros de lógica formal, me reencontré con aquello de A unión B, A intersección B, etc. etc. Un saludo.

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  2. "4 La lectura sintética o globalizada.
    Después de algunos años (...), esta catástrofe desapareció, abandonada poco a poco por los maestros de los primeros cursos de EGB."
    No se crea, sigue muy muy extendida, especialmente en Infantil, en los CFIE y en los congresos, especialmente si hay hispanoamericanos por medio, por cierto, muy feroces en su crítica a cualquier otro método y no precisamente con argumentos (no entiendo por tales los de la Pedagogía Blanca).
    El abandono (si hay suerte) en los primeros cursos de EGB (ahora Primaria) quizá se deba a:
    - que después de tres años de infantil "escribiendo bien, solo que tu mamá,tu papá, ... no lo saben leer", hay que enseñar a escribir para que lo lean los demás.
    - que recibiendo una clase en la que leen solo algunos alumnos (los que hubieran aprendido con cualquier método o a pesar de cualquier método) hay que enseñar a leer a los que con un método fonético, que como se indica en ese mismo punto 4 tan bien se ajusta al español, hubieran aprendido.

    Muchas gracias por sacar el tema pues mucho se habla del problema de Secundaria, pero el mundo de Infantil daría también de sí con el agravante de que "son tan pequeños".
    Un saludo.
    M.L.S.E.

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    1. Querido (o querida) M. L. S. E.:
      No sabe cuánto le agradezco este comentario, porque arroja nueva luz sobre lo que digo en el artículo y al mismo tiempo lo corrobora, desde una atalaya, además, que considero autorizada, porque me da toda la impresión de que usted, o es profesor(a) de primaria o conoce muy bien la etapa. Se lo agradezco además porque, desde que en 1993 salí de la EGB, mi conocimiento de ese nivel ya es menor.
      Y, desde luego, no puedo sino estar muy de acuerdo con algo que usted sostiene: que prestamos muy poca atención a los problemas de la infantil y la primaria, que los tienen, e importantes. Quiero decirle, de todos modos, que quienes procedemos de la plataforma Deseducativos somos muy conscientes de que quizás la clave de todo lo que pasa hoy esté en la primaria, que es donde deberían atajarse muchos problemas que a secundaria llegan ya como insolubles, y por eso en el manifiesto de hace unos años se le prestaba bastante atención a la primaria, donde, si esos problemas no se resuelven, es muy a menudo porque los fantasmas que padecemos en los IES están también en los colegios, como puede desprenderse de su comentario.
      Entrando ya en el contenido de su comentario, me deja de piedra lo que dice, porque ya mi hija (que tiene 33 años) y mi hijo (que tiene 28 y estudio con la LOGSE) aprendieron a leer a con el sistema fonético. Que todavía resista el otro es prueba de que a veces llamamos innovación a lo que en realidad es momificación. Lo que no me sorprende en absoluto es que ese método resista embalsamado en pirámides como los Centros de Formación e Innovación Educativa o los congresos, pues ello nos da una muestra más de la verdadera naturaleza de la innovación educativa y de hasta qué punto ese mundo es ya tan solo el negocio de burócratas y "expertos" apolillados.
      Muchas gracias por su comentario y un saludo.

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