sábado, 18 de julio de 2015

Carantoñas a los funcionarios

   Muchos nos lo calamos desde el principio y vuestro amigo el guachimán lo ha dicho unas cuantas veces: una vez ganadas las elecciones de 2011, con respecto a los funcionarios, la política del PP iba a ser quitarnos hasta la ropa interior en los dos primeros años  de la legislatura e ir devolviéndonos poco a poco lo que les pareciera oportuno en los dos últimos, especialmente en 2015, para que pensásemos: "¡Qué buenos chicos son estos peperos, cuántas cosas nos dan!" y les votásemos, ya que, en broma en broma, los dos millones de votos que suponemos pueden dar o quitar mayorías y gobiernos. Esto se ha cumplido a rajatabla, el último capítulo lo tenemos en el reciente anuncio hecho por Cristóbal Montoro de que se van a devolver las percepciones recortadas y los "moscosos" arrebatados. Resulta ofensiva semejante política, ya que es una forma muy burda de tomarnos por idiotas, y habrá que insistir en lo que he dicho siempre: señor Montoro, no cuela: lo que ustedes han hecho es como si un fulano me robase hoy el coche y dentro de tres meses viniera a devolvérmelo y pretendiera que, por hacerme semejante "favor", me lo comiera a besos y abrazos. Dicho esto, habrá que hacer algunas puntualizaciones más: 
   -Los abusos de que fuimos víctimas los funcionarios se hicieron con el pretexto de que eran necesarios para cubrir los agujeros provocados por la crisis,  lo que (reconozco que esto ya lo he dicho mil veces) fue una flagrante injusticia, ya que nosotros no éramos para nada culpables de una crisis producida por la corrupción (en la que está muy pringado el PP), los abusos de la banca, el fraude fiscal, la economía sumergida o la demencial política económica de este país, basada sobre todo en pilares especulativos.
   -Aparte de la injusticia, esa justificación era mera demagogia, como prueba el caso de la retirada de los "moscosos", ya que estos tienen una influencia cero en la economía del país, pues, cuando un funcionario se toma un "moscoso", ni se contrata a un sustituto ni se toma medida alguna que suponga gasto. No es ocioso repetir otra cosa: que quitar los "moscosos" fue además un abuso indecente y una flagrante injusticia sobre injusticia, pues este supuesto privilegio de los funcionarios es, como muchos otros, una compensación concedida a cambio de contenciones salariales, la cual se pactó en su día con el ministro que le dio nombre. Pero esta repugnante y lesiva traición  a un pacto no debe extrañarnos en el PP, partido que acostumbra a hacer felonías de este tipo, como se ha visto en las ayudas a las energías renovables, los sexenios de los profesores en Madrid o las vacaciones de julio de los profesores en Valencia.  
   -Por si esto fuera poco, el Gobierno ha tenido la falta de sensibilidad (por otra parte, esperable en un partido que ha gobernado a castañazo limpio) de poner como negociador a Antonio Beteta, un componente más de esa legión de ineptos que se pegan la gran vida como políticos, el cual,  hace ahora algo más de tres años y en unas circunstancias delicadas para los funcionarios, se apunto a la alegre moda de zarandearnos con unas estupideces relativas al cafelito y el periódico
   -Ítem más: esas circunstancias delicadas para los funcionarios de las que hablo en el punto anterior consistieron concretamente en un auténtico linchamiento social que padecimos por aquellos años, linchamiento que, como habréis visto en el enlace, fue ardorosamente impulsado por muchos políticos (entre ellos, el señor Beteta, claro), los cuales exhibieron su catadura moral usándonos como cabeza de turco y señuelo para tapar sus culpas: ¿cómo piensa el PP desagraviarnos por toda la mierda (con perdón) que muy a propósito nos echó encima por aquellos días? No es tarea fácil.
    -Otra cosa que no podrán devolvernos es una buena parte del dinero no cobrado, y aquí incluyo lo que se nos birló con la reducción salarial del inefable Zapatero, otra buena pata para un banco.
   -Conclusión: señores del PP: devuélvannos lo que legítimamente nos corresponde y ustedes nos arrancaron y no esperen compensaciones que no merecen. Ustedes nos castigaron con sus abusos y ahora nosotros tenemos la opción de ejercer uno de los pocos derechos que conservamos los ciudadanos: castigarles nosotros también sometiéndoles a eso que se llama voto de castigo, correctivo que se aplica a quienes lo hacen mal en política y del que ustedes se han hecho indiscutibles merecedores. En política, cuando uno deja el camino sembrado de tumbas, se arriesga a que en las siguientes elecciones los muertos resuciten, así que me temo que al PP, allá por noviembre, se le va a echar encima un auténtico juicio final.

4 comentarios:

  1. Hola Guachimán.
    Lo nuestro no son sólo las vacaciones de julio, lo que hace imposible la formación que no hay más remedio que dejarla para verano, dado el sobrecargo de trabajo que hay con 20 horas lectivas y todo lo demás que ya sabes. No, aquí de de sexenios nada tampoco. Los cumplimos peror no los pagan. De hecho llegaron a proponer que ni contaran los que no nos han pagado previniendo que un día haya que volver a pagarlos. Qué buenos somos que ahora os pagamos sexenios..., pero no esperéis que cuenten los sexenios que nos hemos apropiado en los años anteriores.
    La estrategia la has explicado muy bien en la primera frase.

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  2. Gracias, Hesperetusa. Estaba más claro que el agua y partía del conocimiento de lo que es el PP, un partido sin demasiados escrúpulos. Se ha pasado una legislatura cargándose derechos y empeorando la vida de la gente sin pestañear. Si este partido vuelve a gobernar, que Dios nos pille confesados. Y, desde luego, está claro que me he dejado bastantes cosas en el tintero, como ese aumento de horas lectivas del que tú hablas. Todo hecho de una manera unilateral y despótica y sin reparar en los derechos pisoteados o en los daños infligidos.

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  3. Dejé de creer en la Iglesia catolica. Como para creer en politicos...

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    1. La verdad es que lo de la creencia nos lo están poniendo cada vez más difícil, tiene usted toda la razón.

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