martes, 8 de julio de 2014

Un alumno de secundaria en Japón tiene el nivel de un licenciado español

   Cuando he visto esas palabras del título en la portada de "El País" de hoy (edición en papel), me he sentido muy contrariado: ¡y nos lo dicen cuando ya está todo el mundo de vacaciones!, ¿cómo vamos a averiguar de quién se trata en cada caso? Licenciados tenemos en España centenares de miles y entiendo que en Japón deben de tener millones de alumnos de secundaria, así que va a ser imposible. 
   ¡Vaya titular!, me recuerda aquel viejo chiste:
   -Según las estadísticas, en Nueva York, un hombre es atropellado cada minuto.
   -¡Joder, cómo estará el tío!
   Luego, cuando entras en la noticia (aquí tenéis su versión digital), ves que la frase es de Ángel Gurria, secretario General de la OCDE y que a lo que se refiere es al nivel de competencias. Empezaré por reiterar mi desconfianza hacia esto de las competencias, primero, porque debo decir con sinceridad que, en el marco educativo, no sé exactamente qué son, me parecen el concepto vago y movedizo que los textos legales sobre los que se fundamenta nuestro actual sistema utilizan para cargarse los contenidos de toda la vida e implantar una enseñanza chachiguay; segundo, porque, como ya manifesté en mi artículo sobre PISA y la memoria, es muy relativo delimitarlas y establecer los criterios para medirlas real o supuestamente: estoy seguro de que, dependiendo de quién, cómo y dónde diseñe las pruebas de verificación, el mismo alumno puede salir supercompentente o megaincompetente. 
   Con esto no quiero decir que nuestros alumnos estén maravillosamente preparados, porque sé que hay problemas, sino que conviene hilar fino: la frase del titular parece cargar el énfasis sobre los alumnos, cuando debería fijarse en los sistemas, que es donde aquí tenemos el problema real; la frase del titular podría hacer pensar, si la extendemos a la generalización, que todos los alumnos japoneses de secundaria tienen el mismo nivel de competencias que los universitarios españoles, lo cual representa una aberración, un absoluto desconocimiento de la realidad educativa y hasta una estupidez racista, porque, dentro de cada sistema, luego habrá alumnos buenos y malos en ambos países, tanto en Japón como en España; la frase podría hacer pensar que la culpa de lo que pasa aquí la tienen los alumnos, y era lo que les faltaba: la culpa de nuestros males la tiene un complejo entramado de causas achacables en general al sistema, la mala gestión o la manipulación de lo educativo en beneficio de lo político. Malos alumnos claro que los hay, por supuesto, pero solo tienen culpa (si la tienen) de lo que a ellos mismos les afecte, y uno de los fallos de nuestro sistema, que se distingue por buscar la igualdad igualando por lo bajo, es que parece estar hecho a la medida de estos, es tan buenista que al final se hace malista, con lo que genera diversos problemas, uno de los cuales es, precisamente, que permite llegar a la universidad a muchos alumnos que están dudosamente capacitados.
   A propósito de esto último, vuelvo para terminar al artículo de "El País". Al final, entre sus muchas "virtudes", tiene también la de la incongruencia entre el titular y el contenido, ya que de lo que habla sobre todo es de la sobrecualificación, es decir, del hecho de que gran parte de nuestros licenciados estén trabajando en  oficios distintos de aquello para lo que se prepararon y de menor nivel: ¿qué tendrá esto que ver con si son más o menos competentes que los japoneses? Leedlo y veréis que es un artículo bastante demagógico. De su contenido y de lo que cualquiera puede hoy ver, se desprende que una de las cosas que pasan en España es que sobran licenciados, no porque yo sea un elitista, sino porque nuestro mercado laboral no da para tanto titulado superior. Lo coherente, en tal caso, sería abogar por una adaptación de nuestro sistema a nuestra realidad, con una ampliación de la FP y una reducción de las universidades, las cuales, además, deberían elevar el nivel de exigencia en la admisión de alumnos, y así ya no tendríamos complejos frente a los chicos japoneses de secundaria, seguro. ¿Qué te encuentras en cambio en el artículo? Una interesada manipulación del asunto de las becas y una demanda, por parte de algún rector, de que se fomente el acceso a la universidad. En pocas palabras: no se hablaba de competencias, se hablaba de pasta.

2 comentarios:

  1. hola muy bueno tu blog queria preguntarte algo yo soy de argentina y queria saber ¿hay posibilidades de trabajar en japon como licenciado en informatica' o ¿tendre que hacer despues de la licenciatura la ingenieria informatica'

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  2. Hola, Esteban, perdona que haya tardado en responderte, pero es que no he visto tu comentario hasta hoy. Lamento no poder responder a tu pregunta, pero desconozco tanto el sistema educativo argentino como el japonés, así como las posibles convalidaciones. Quizás debieras dirigirte al ministerio de educación de tu país o a la embajada japonesa en Buenos Aires. Un saludo.

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