lunes, 14 de abril de 2014

Praxis educativa. 13: ¿quién escribió el "Quijote"?

   Como la Semana Santa es tiempo de pasión y sufrimiento, la he empezado corrigiendo exámenes. Uno de ellos era de comentario de texto e iba dirigido a alumnos de 3º de ESO. Entre otras cosas, figuraba la siguiente pregunta: 
   Este texto pertenece al Quijote. Di el nombre y los dos apellidos del autor de esa novela.
   El texto de la pregunta y del examen era uno con el que se había trabajado en clase. También habían sido dadas unos días atrás, leídas y explicadas unas fichas en las que figuraba el dato pedido. El examen lo hicieron 43 alumnos, de entre 14 y 15 años. Las respuestas a esta pregunta se disitribuyeron así:
Respuesta Nº de alumnos
Miguel de Cervantes Saavedra 9
Miguel de Cervantes 22
Cervantes Saavedra 1
Cervantes 1
En blanco 5
Fernando de Rojas 3
Fernando 1
Quevedo 1
   Para empezar por algo bueno, diré que destaca el hecho de que 33 de los 43 alumnos (un 76'76%) sabían que la obra cumbre de nuestra literatura la escribió un tal Cervantes, y la mayoría, con nombre y algún apellido. Este resultado positivo se enturbia bastante cuando nos fijamos en los que dieron la respuesta correcta, ya que estos se reducen drásticamente, pues se quedan en 9, es decir, un pobre 20'9% del total. Quiero señalar, aunque creo que esto no haría falta, que estas cifras no preocupan porque indiquen que mis alumnos no se hayan mirado las fichas o no atiendan en clase, sino por lo que indican de verdad: que desconocen un dato de saber elemental, algo así como que el rey de España se llama Juan Carlos de Borbón o que América fue descubierta por Cristóbal Colón. Para saber el nombre completo de Cervantes no debería hacer falta llegar a tercero y que yo se lo dijera: ese es un dato que debería ya estar muy trillado en los conocimientos propios de unos chicos de 14 o 15 años, luego hay que reconocer que, si de los míos solo lo sabían el 20'9%, en la medida en que eso fuera extrapolable, tendríamos razones para preocuparnos por la cultura general de nuestros jóvenes, cosa que, interesa señalar, no tiene solo que ver con la escuela. 
   Por otra parte, todos habréis visto que la tablita arroja otros datos muy preocupantes. Diez de esos 43 alumnos (un 23'24%), no solo ignoran quién escribió el Quijote, sino que llegan a atribuírselo a autores de auténtica antología del disparate. El porcentaje es altísimo y preocupa por las mismas razones ya explicadas, a las que podemos añadir alguna otra, como el hecho de que sean más los que ignoran quién escribió el Quijote que los que se saben el nombre completo del autor. Pero todavía hay más. Sucede que este examen lo puse a dos grupos, uno de 20 alumnos y otro de 23. Este último es uno de esos grupos eufemísticamente llamados "de nivel bajo" en los que los centros suelen juntar a los chicos de gran atraso curricular y/o muy bajos rendimientos, con la expectativa unas veces implícita y otras explícita de que se les vayan dando unos programas muy rebajados para ir aprobándolos de aquella manera. En pocas palabras: para que se vaya perpetrando el engaño de regalarles un aprobado inmerecido, con el fin de edulcorar las estadísticas de suspensos. Pues bien: nueve de los diez alumnos que no sabían quién escribió el Quijote pertenecían a este grupo, con lo que, si focalizamos los porcentajes solo en él, nos sale que tal desconocimiento afecta a un estremecedor 39'1% de los alumnos.
   Vistos los datos hasta aquí, creo llegado el momento de las conclusiones.
   1.- Muchos de los alumnos que están en ESO necesitan otros programas. En repetidas ocasiones he dicho que, si no se maquillase el verdadero estado formativo de nuestros jóvenes, el porcentaje real del fracaso escolar al acabar la ESO estaría en torno al 40 o el 45 por ciento. Desde hace muchos años, vengo observando que es aproximadamente ese el porcentaje de los alumnos de 3º y 4º que tengo para los que, por razones diversas que tienen que ver con la actitud, el interés, las expectativas personales, la capacidad o los conocimientos previos, lo que se da en la ESO no vale para nada. Por decirlo con un ejemplo gráfico: son alumnos a los que las formas del discurso, el Renacimiento, Cervantes, el complemento regido o Bécquer ni les sirven ni les interesan, pero yo tengo que hablarles de esos temas porque, profesional serio como soy, doy lo que disponen los programas. El resultado general es una frustrante pérdida de tiempo para ambas partes. Sinceramente, creo que nuestro sistema escolar debería ser más razonable. Debería haber más vías que ese café para todos llamado ESO. Ya he dicho muchas veces cuál es la que yo creo que estaría bien: la del Manifiesto de Deseducativos, cuya principal ventaja es que propone una primaria hasta los catorce años (actual 2º de ESO) y, después, tres vías: bachillerato o formación profesional para quienes aprueben la primaria y una tercera de conocimientos básicos e iniciación profesional para quienes no hayan alcanzado los objetivos de la primaria. La solución a los problemas actuales no es esconder el fracaso con adaptaciones inútiles e hipócritas, sino que es mucho más razonable abrir el abanico de ofertas. Tal vez con eso evitaríamos el estar explicándoles Quevedo y Machado a quienes no quieren saber nada de ellos.
   2.- Quizás habría que plantearse muy seriamente cuáles son las cosas que resultan imprescindibles y dónde y cuándo se aprenden. Esta es una cuestión muy compleja que tiene que ver con PISA y el eterno debate educativo. ¿Qué pasaría si mañana saliese un estudio a nivel nacional que sacase unos resultados semejantes a estos míos? Se echaría todo el mundo las manos a la cabeza. ¡Nuestros niños desconocen el sacrosanto Quijote! ¡Con la celebración del cuarto centenario de su segunda parte a la vuelta de la esquina! ¡Es inexcusable que sepan quién lo escribió, cuándo y de qué habla! Ahora  bien: ¿estaría doña Montserrat Gomendio entre estos plañideros? ¿Se atreverían a levantar la voz en contra los pedagogos que condenan la memoria? ¿Dirían ni mu algunos de esos innovadores a los que les entra fiebre cuando se habla de libros, esfuerzo o cultura? ¿O esos políticos que impulsan planes embrutecedores pero a los que todos sabemos que las palmas les van a echar humo y de las bocas les van a manar flores cuando en 2015 toque hacer las alabanzas del Quijote? Aquí es cuando el guachimán pregunta: ¿en qué quedamos? ¿Cómo si no es de memoria se van a aprender nuestros niños el nombre de Miguel de Cervantes Saavedra? ¿Cómo si no es enfrentándose a la lectura siquiera de algunos de sus episodios van a saber en qué consiste su genial novela? ¿O vamos a ser tan hipócritas y asnos de exigirles que canten maravillas de algo que desconocen? Grave encrucijada: ciertas cosas que tienen que ver con la memoria y la cultura, si somos decentes y coherentes, una de dos, o las conservamos en los programas, o las quitamos del santoral.
   Grave encrucijada, repito. En España, quizás deberíamos de una vez por todas afrontar ese gran debate educativo que llevamos lustros eludiendo, ese gran debate del que también habla el manifiesto, para deliberar entre todos sobre qué es lo que importa enseñar, dónde, cuándo y cómo. Convendría para ello que nos diésemos cuenta de que no todo es PISA, aunque nos entren los temblores. Como sostuve en mi artículo Montserrat Gomendio, Pisa y la memoria, quizás debamos entender, primero, que nuestros programas educativos deberán tener cosas que no se controlen en esa prueba (cosas como esto del Quijote, por ejemplo) y, segundo, que tal parece que esa prueba se centra a veces en capacidades que no tienen exactamente que ver con la escuela, sino con el conocimiento en general o el hábito de usar la inteligencia, lo cual ha de hacernos pensar que, en la formación de nuestros jóvenes, no solo debemos implicarnos los profesores, sino también esos padres que deben animarles a resolver sus problemas con sus propios recursos, o esas autoridades de todo tipo que llevan muchísimo tiempo convirtiendo al menor en un ser sin responsabilidad alguna. Si queremos chicos inteligentes y espabilados, tendremos que espolearlos, y no adormecerlos. Y eso es tarea de todos. Cada vez que sale un informe PISA, se produce la misma ceremonia de papanatismo hispano: la culpa es de la memoria, de las metodologías, de los padres, de los profesores, del sistema, de la escuela, del gobierno, de la LOGSE, del PP, del PSOE, del anterior Gobierno, del árbitro... Sin duda, todos tendremos algo que ver, pero ¿y los chicos, que son los que hacen las pruebas? ¿Por qué somos tan demagogos que nadie habla nunca de ellos? ¿No les tocará también un poquito de culpa? ¿Ponen todo lo que deberían? ¿Podrían hacerlo mejor? Un buen sistema educativo -que, repito, no es solo la escuela, sino que va más allá- tiene que poner las bases para que así sea.    

18 comentarios:

  1. Brillante reflexión la suya. No puedo estar más de acuerdo. Nos perdemos en jardines que no nos llevan a nada porque nadie analiza la situación con valentía y decisión. Soy madre de dos niños en primaria y veo auténticas barbaridades. Estamos muy ocupados con estudios por proyectos (que son más "diver"), con bilingüismos inútiles, con comprender mejor que memorizar (y al final ni comprenden ni memorizan). En fin, veo el sistema educativo inmerso en un verdadero caos y nadie hace nada (nadie de los que tendrían que plantear soluciones serias, coherentes y eficaces). Y por ahí andamos cuatro protestando por lo que parece ser muchos no ven o no quieren ver. Un placer leer sus entradas. Saludos.

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    1. Muchas gracias, Vega. Sucede a veces que se coloca a los padres y a los profesores en bandos enfrentados. ¿Bandos? ¿Qué bandos? A todos nos interesa lo mismo: que los chicos reciban la mejor educación posible. No negaré, naturalmente, que a menudo se producen conflictos, cosa en la que conviene no generalizar. Mire: este año, yo he tenido 45 entrevistas con padres, de las que conflictivas solo fueron dos (ambas por teléfono) y sucede que después, al vernos cara a cara, se aclararon los malentendidos y se acabaron los conflictos. Es verdad que no siempre es así, pero creo que la relación entre padres y profesores por lo general es de entendimiento y que la bronca es la excepción, lo que pasa es que las cosas negativas tienden a tener más presencia en los medios y en las conversaciones.

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  2. Magnífica entrada, Pablo. Y me reconforta más que a ti, seguro, que una madre (entiendo que no docente) comparta el punto de vista y considere barbaridades los proyectos, los bilingüismos y el desprecio a la memoria. Es imposible convencer a los políticos y pedabobos. Difícil, aunque parezca mentira, convencer a todos los profesores. Quizás debamos intentarlo con los padres sensatos. Enhorabuena por el texto.

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  3. Me uno a esta discusión (si entendemos por discusión conversación o debate que se establece entre dos o más individuos y que se caracteriza principalmente por el intercambio de información) para darte la razón, Pablo, una vez más (sigo atentamente tus entradas). Y también a Alberto, del cual también soy una fiel seguidora en su blog del Profesor Atticus.
    Yo sí me dedico a la enseñanza, y año a año veo los estropicios que hacen con los múltiples cambios a que nos llevan los diferentes inventos Logse, LOE, LOMCE... quizás si alguna vez los planes de enseñanza los diseñaran profesores en activo, igual salían mejor de lo que salen...
    Yo me dedico a dar el Programa de Diversificación...con ésto quiero dejar claro que mis alumnos no son lo mejor del instituto en cuanto a conocimientos, pero sí tengo que decir que para mí resulta muy gratificante dicho programa, y que quizás sea de los pocos aciertos que han tenido para este tipo de alumnos. Y cuando los alumnos se seleccionan con criterios adecuados, dan resultado en el programa, incluso su autoestima sube enteros cuando ven su avance y eso les anima a trabajar más.
    Pero estoy de acuerdo con Pablo en lo desmoralizante que resulta cuando ves en 4º de ESO alumnos que han ido pasando de curso por imperativo legal y los tienes ahí con 14 suspensas de cursos anteriores... o los que se les rebaja el nivel para aprobarlos y que el índice de suspensos no sea tan escandaloso. En caso contrario los inspectores rápidamente te visitan a ver qué está pasando... y muchos de ellos son pedagogos de papel, pero no han visto un alumno en su vida (pedabobos, Alberto, llevas razón).
    Lo del plurilingüismo ya es tremendo... pretenden que se les den determinadas materias en Inglés, cuando ni siquiera se enteran en castellano. Yo estoy en Cuenca capital, y uno de los IES empezó de prueba dando en cada curso un grupo en inglés y el resto castellano (no sé con qué criterio seleccionaron a los 25 alumnos bilingües, porque hubo más peticiones). Lo cierto es que en dos evaluaciones que llevamos, los resultados han sido mucho peores en esos alumnos que en el resto.
    Tampoco entiendo a los padres que prefieren llevar a sus hijos a centros bilingües (en primaria a partir del curso 2014-15 ya son todos obligatorios y en secundaria ya veremos...), quizás porque suena bien decir que su niño va a un centro así... pero lo cierto es que los no bilingües han bajado este curso las matrículas.
    Luego exigen a los profes que lo den, un nivel B2 en Inglés, cuando muchos no tienen nada más que lo que aprendieron en el instituto... y pretenden que en un curso de 3-4 meses adquieran ese nivel!!!.
    En fin todo un festival de despropósitos que para arreglarlo habría que cambiar a los alumnos, a los padres y a los "ingeniosos" que proyectan los temarios y las leyes.Difícil...

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    1. Sobre el bilingüismo, Lourdes, más datos para el informe: un desastre inadmisible. En lo que dices de los inspectores y la Diversificación, también estoy de acuerdo, de ambas cosas tengo experiencia. La Diversificación puede funcionar o te la puedes cargar y lo malo que ahora, con lo extendido que está lo que comentas de las notas, lo que prima es lo segundo.

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  4. Encantado de saludarte en el blog del Guachimán, Lourdes. Estoy de acuerdo con lo que dices. El problema es que la diversificación debería ofrecerse únicamente a aquellos alumno cuyas dificultades necesiten de ese apoyo y cuyo esfuerzo los haga merecedores del mismo. Y no suele ocurrir esto, sino lo contrario.

    En cuanto al bilingüismo, mejor me callo.

    Bueno, no me callo. Mira, mi hijo mayor ha empezado el cole este año. En 1º de Infantil (bilingüe, no hay "normal" en este centro), con tres años, les ponen una especie de calificaciones. La más alta es algo así como "consecución" o "hábito adquirido", no recuerdo. Pues bien, el "dominio del lenguaje", en castellano, sí está adquirido, no así en inglés, que está "en desarrollo", Pero vamos a ver, ¿¿cómo un niño de tres años va a dominar el inglés, por Dios?? Bastante es que domine el castellano. Estamos locos, Lourdes, estamos locos...

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    1. Lo dicho otras veces, Alberto: lo peor es que con esto se está zarandeando a los alumnos, y algunos, muy pequeños. Paseaba ayer por una calle de Vera (Almería) y me cruce con un niño de tres o cuatro años que le iba contando a alguien que debía de ser su tía sus cuitas con el inglés. Aberrante.

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  5. Perdón, debí escribir: "la diversificación debería ofrecerse únicamente a aquellos alumnos cuyas dificultades necesitasen de ese apoyo y cuyo esfuerzo los hiciera merecedores del mismo". Que estamos en un blog de un profe de lengua.

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  6. Totalmente de acuerdo, Alberto... es una locura que digan que un niño de 3 años ha superado el nivel adecuado en inglés, cuando no lo ha superado en castellano (cosa lógica, por otra parte, que a los 3 años esté en proceso de superarlo).

    En cuanto a la diversificación... cuando de verdad se les ofrece a los alumnos merecedores de ella, a los que tienen dificultades de aprendizaje, pero muestran interés por aprender, no faltan a clase, y se ganan el premio (yo considero la diversificación como un premio para esos alumnos que de otra forma no acabarían la secundaria), las clases funcionan de maravilla. El problema es que nos tienen cogidos por la ratio, y si no llegamos a la que ellos mandan, juntan a 3º y 4º, lo cual me parece una aberración. ¿A qué nos obliga eso? a tener que llegar a cumplir la ratio metiendo a veces a gente que de verdad no debería estar en una diversificación, sino en un PCPI (lo que ahora se va a llamar Formación Profesional Básica). De esa forma yo tengo este año un 3º de "diver" bastante bueno, con interés, y un 4º que tuvieron que formarlo "de aquella manera" y darles la clase es horrible (con decir que el Ámbito Socio-Lingüístico lo han suspendido todos en la 2ª evaluación, y el Científico-Tecnológico, que les doy yo, sólo lo han aprobado 3... lo digo todo).
    Asi que día a día nos toca tener muuuuuucha paciencia, y cada nueva reforma nos crispa más los nervios.

    Saludos!.

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    1. Lo del clientelismo para configurar los grupos de Diversificación es otro cáncer. ¿A quién beneficia?

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    2. Cuando los grupos son hechos por obligación...a nadie, porque los profesores salimos hasta las narices de esas clases, los alumnos que sí quieren de verdad trabajar se ven desbordados por los que revientan la clase y no avanzan, el departamento de orientación intenta poner remedio hablando con los padres que no saben qué hacer con sus hijos/as, y la directiva a veces tiene incluso que tomar medidas drásticas ante las amonestaciones que tienen y recurrir a expulsarlos.
      Y otra cosa que estoy viendo es problemas entre compañeros cuando unos echan en cara a otros que mandan a diversificación a determinados alumnos para quitárselos de encima y no tenerlos al curso siguiente.
      Saludos para los dos: Pablo y Alberto. Disfrutad de las vacaciones, que lo bueno se acaba.

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    3. Es que hay una gran contradicción: programas como la Diversificación, la Compensatoria o los PCPI están planteados como una especie de último recurso y con plazas limitadas, y es de ahí de donde vienen muchos de los problemas. Deberían reorganizarse (como decíamos en el manifiesto) en una tercera vía con todas las de la ley, junto al bachillerato y la FP, con sus recursos y sus plazas hasta donde la demanda lo exigiera, para que los beneficiados fuesen lo que la lógica de un sistema educativo señala: sus destinatarios, es decir, los alumnos. Saludos y disfruta tú también, Lourdes.

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  7. Pues así es, Lourdes. Un saludo y otro para el anfitrión.

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  8. Pasmaros la justificación que me ha mandado via telemática un alumno de diver hoy: "tenía 48,2 de fiebre" jajajaja. Ganas me han dado de decirle que si eran Celsius o Farenhait, pero con su "sabiduría" no me iba a saber responder, o lo mismo era capaz de decirme que Farenhait... asi que he pasado del tema, y por supuesto no tiene justificada la falta.
    El susodicho lleva como 3 meses sin aparecer por clase pretextando contracturas, viajes, operaciones maternas... pero lo de hoy ya ha rizado el rizo. El problema es que los padres son profesores de música de la Escuela Municipal, y según su padre no le interesa lo que le podamos enseñar en el insti, sólo le interesa la formación musical de su hijo (por supuesto para ir al Conservatorio por las tardes no le pasa nada).
    Y luego se le "premia" con una plaza en diversificación... manda webs.

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    1. Un problema clave: cuando un recurso es limitado (sea la Diversificación o el coltán) se convierte en un bien que no se puede despilfarrar y, por otra parte, codiciado, de ahí lo que te decía antes: esos programas no deberían ser una cosa especial, sino una red regular, como la FP y el Bachillerato. Y con su título distinto, por supuesto: a red distinta, título distinto. Para quien se plantease que el título de su red no le gustaba y quisiera otro, el sistema debería tener también una adecuada oferta de pasarelas. Así todo el mundo hilaría más fino. Una cosa que ha pasado con la Diversificación es que muchos padres y alumnos han entendido que es una forma más fácil de obtener el título de ESO y quieren entrar a toda costa, lo que acaba atrayendo a niños capaces de tener 48'5 de fiebre y a papás como estos que dices.

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    2. Totalmente de acuerdo, Pablo. En un principio la gente no quería entrar a Diversificación porque "era donde iban los tontos" y en cambio ahora nos estamos encontrando padres que vienen a pedir por favor que metan a sus hijos en el programa porque es la única forma de que saquen la ESO y muchas veces esos chicos no son merecedores de entrar bien porque vienen a calentar la silla, o bien porque tienen suficiente capacidad para obtener el graduado por la vía normal.
      Si Diversificación fuera una vía como la FP, Bachillerato, etc, y tuviera un título propio, seguro que no pasarían las cosas que están pasando.

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