domingo, 6 de abril de 2014

Guantazo a la represión en la enseñanza madrileña

   Tal vez recordéis aquel lamentable asunto ocurrido el 10 de mayo de 2011, que consistió en que a una profesora de la enseñanza pública la sancionaron por acudir con la camiseta de la marea verde a realizar unas pruebas CDI en un colegio concertado llamado "Liceo Cónsul". La directora de este centro se sintió muy ofendida por leer en una camiseta la frase Escuela pública de tod@s para tod@s y, ante tan aberrante crimen, se puso en contacto con la inspección educativa, la cual abrió  a la portadora de la prenda un expediente que teminó en una falta leve, sanción que impuso don Bonifacio Alcañiz, director de área. La profesora, a su vez, recurrió y acabó llevando a la Consejería de Educación de Madrid ante los tribunales, por considerar que se había dañado su derecho a la libertad de expresión. Pues bien, tengo que daros una buena noticia: hace un par de días, la justicia ha dado la razón a la profesora, de donde podemos concluir que los profesores podremos ponernos la camiseta que nos dé la gana.
   Supongo que cualquier persona de un país democrático y civilizado (cosas que ya empiezo a dudar que sea el nuestro), al leer esta historia, se llevará las manos a la cabeza: ¿cómo es posible que en la España del siglo XXI una Administración haya llegado a un extremo como este? Si leéis el primer enlace, veréis los modos despóticos con que se condujo este asunto; si leéis el segundo, os enteraréis de que la oleada de represión que desató la consejería madrileña a raíz de los conflictos de hace tres años ha dado como fruto más de 500 expedientes, y aún se siguen produciendo sanciones, inaudito.
   Porque de lo que se trata es de represión pura y dura. Una vez más, la inspección ha dado muestras de cuál es su verdadera naturaleza. Aunque la sanción que en su día impusieron los responsables más políticos que administrativos fue leve, su acto no deja de ser un abuso de autoridad intolerable en una democracia. ¿Sancionar a una persona por llevar una camiseta con ese lema? Un desatino. Insisto: si este país fuera razonable, tendrían que estar siendo juzgados por abuso de autoridad.   
   La marea verde fue un movimiento en el que participé con entusiasmo mientras parecía que podía servir para algo, pero hoy está, por desgracia, aletargada, por no decir muerta. De cualquier modo, es de lejos mucho más digna que el tsunami negro de recortes, zarandeos, zancadillas, despidos e insultos que Esperanza Aguirre y Lucía Figar lanzaron sobre la enseñanza pública madrileña. Y por si eso fuera poco, represión. Por suerte para el mundo, Aguirre ya es hoy un cadáver político (la última paladita se la ha echado encima ella misma) y, en cuanto a Figar, gracias a lo que lleva demostrado, sospecho que le queda solo un año de castigarnos con su odio a la enseñanza pública, aunque, lamentablemente, los daños que nos ha infligido están ahí y no van a ser fáciles de reparar, por no hablar de otra cosa: su equipo de colaboradores, esa nómina de personajes capaces de llevar adelante con diligente energía asuntos como este de la camiseta verde. Esos van a seguir entre nosotros. ¿Qué nos tendrán preparado?  

2 comentarios:

  1. Hola Pablo: cuánto nos alegramos todos. Este de la camiseta ha sido un capítulo vergonzoso e increíble, desde luego. Hay que ver cuánta estupidez e incompetencia nos rodea y cuánto daño han hecho. Como bien dices, habrá que ver lo que nos espera; miedo me da.

    Aprovecho para decirte que no puedo estar más de acuerdo contigo en todo lo que has ido publicando (llevo largo rato leyéndote; últimamente voy con retraso en todo). Yo no tengo palabras ni energías para comentar ni calificar todo este enorme despropósito.

    Un fuerte abrazo, compañero.

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  2. Gracias por tus ánimos y por ese abrazo, Lola, otro para ti. Yo, aunque de vez en cuando me he metido en tu blog a bailar fandangos y cosas así, ando igualmente pillado, entre otras cosas, con las guerritas blogueras de las últimas semanas: los "expertos", los directores y sus plantillas (fíjate en la hora a la que acabé ese artículo), el bilingüismo... Estamos rodeados, Lola, estamos pero bien jodidos; deberíamos espabilar. Si los sindicatos quisieran y por una vez le echase narices este colectivo, con una tabla reivindicativa razonable, le podríamos montar al PP el 2015 que se merece. Y quizás deberíamos; sería una iniciativa no menos justa que la de la Plataforma Antidesahucios, por poner un ejemplo.

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