viernes, 10 de mayo de 2013

Todo lo que era sólido

   Todo lo que era sólido es el último libro de Antonio Muñoz Molina y empezaré por decir que su lectura me parece muy recomendable. El propósito del autor es bucear en el recuerdo de lo que fue España en los años enloquecidos del crecimiento económico desbocado, la corrupción galopante, el despilfarro demencial y la especulación sin freno para dejar un retrato de los errores, la irresponsabilidad y los abusos que nos acabaron arrojando a la crisis actual. Consciente de que la memoria humana es poco fiable, Muñoz Molina construye con su libro un testimonio más resistente al paso del tiempo y a las traiciones del olvido o la involuntaria modificación, el cual pueda servir de advertencia a generaciones futuras o de refresco fiel y veraz a las actuales. Los documentos con que construye este relato los extrae de su propia experiencia y de un paciente rastreo en los periódicos publicados entre 2007 y 2012.  El caudal de episodios, noticias y reflexiones que nos deja el autor es sabroso y significativo. Muy particularmente he disfrutado con el relato de algunas vivencias personales relacionadas con su contacto con la clase política. El sarcasmo que despliega Muñoz Molina con esos políticos que se iban a "meter ruido en Nueva York", me ha hecho llegar a la carcajada -un poco triste, la verdad-, pero no solo ha sido en estos pasajes, porque el libro es de lectura fácil y agradable en general. Os transcribo aquí una cita que refleja su espíritu:
   No importaba nada. No importaba la diferencia entre la verdad y la mentira, ni el grado de exactitud o de error en el relato de los hechos. Sin haber llegado del todo a la modernidad nos convertimos en un país postmoderno en el que la distracción o el cinismo adquirían la risueña legitimidad de la equivalencia entre los discursos y los valores, entre la realidad y las apariencias, entre el capricho y el conocimiento.
   De manera quizás no muy sistematizada, otra cosa que hace Muñoz Molina es proponer una serie de medidas, posiciones y conductas que lleven a esta España que ha vivido instalada en la corrupción y el autoengaño a una profunda reforma. Estoy absolutamente de acuerdo con él: ya no son de recibo el cinismo o la prepotencia en los gobernantes ni la ingenua pasividad en los gobernados; ahora bien, sucede que echas un simple vistazo a las noticias de hoy y te das cuenta de que queda mucho por andar en este camino, por cosas como estas:
   -Se acaba de aprobar la Ley de Costas, una norma que representa una fuerte reducción en la protección de los litorales y la evidencia de que el PP está al acecho para elevar una nueva era del ladrillo a la menor ocasión: pues bien, a esta norma apenas ha habido una oposición clara de los partidos (¿por qué será?) y Cañete, aunque suspenda, es el mejor valorado de los ministros.
   -Sin embargo, la calle hoy estaba tomada por una huelga de la enseñanza. Sabéis muy bien mi frontal oposición a las políticas educativas del PP, pero me apena que se arrastre a la gente a una huelga inútil y que, en realidad, era una oportunista manipulación de los beneficiarios de la LOGSE, búnker educativo que no quiere perder sus privilegios. Sacar a la gente a la calle diciendo que la LOMCE anula a los claustros cuando estos ya llevan lustros anulados, es un alarde de hipocresía. Y manipulaciones como esta había unas cuantas en la convocatoria, leed este artículo. Pretender que la cuestión educativa es un duelo LOGSE / recortes es una falacia: una y otros son solo partes importantes del problema, la solución ha de venir por otros caminos.
   -He podido ver a Carlos Fabra en la televisión defendiéndose a base de soltar groserías. La clase política española no será creíble mientras no sea ella misma quien expulse a sujetos como este.
   -Ha salido la noticia de que los gobiernos de Aguirre fraccionaban los pagos a Gürtel para hacerlos opacos. Daba pena ver al señor González poniéndose digno.
                 Lo dicho: está lejana esa inexcusable reforma de la que habla Muñoz Molina.

2 comentarios:

  1. Sobre esto, he leido el libro hace poco, te comento en otro momento. Los fines de semana de este mes están dedicados al estudio que no puedo hacer durante la semana.

    ResponderEliminar
  2. Vale, sé muy bien lo del estudio, pero ahora ya no puedes dejar de poner aquí ese comentario.

    ResponderEliminar