martes, 14 de agosto de 2012

¿Qué resuelve un referéndum?

    Aunque Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo llevaban ya algún tiempo haciendo pública su idea de la necesidad de un referéndum sobre las medidas económicas del Gobierno, no había tenido hasta ayer (en un artículo firmado por ambos en "El País") una oportunidad de ver una exposición por extenso de esta propuesta. Si analizamos el artículo de los secretarios generales de los sindicatos mayoritarios, lo primero que llama la atención es que es muy breve: ciertamente, media página no parece una extensión suficiente para desarrollar una propuesta de tal envergadura, y supongo que esta será la causa de las importantes carencias que presenta el artículo, el cual, por ejemplo, no adelanta siquiera una pista acerca de cuál debería ser exactamente la pregunta (cuestión importantísima en un referéndum) ni hace la menor proyección en torno a lo que debería suceder después de la consulta, la ganase quien la ganase. Profundizando un poco más, se ve que el artículo tiene los siguientes contenidos:
   -En primer lugar, expone cuáles son las razones de la propuesta: la grave crisis económica que padecemos, la crisis social que esta ha desencadenado entre los españoles por motivos como el injusto reparto de las cargas, la creciente desconfianza hacia los políticos y las instituciones, la ausencia de las medidas más duras en el programa electoral del PP y el derecho de la ciudadanía a opinar sobre las políticas que los gobernantes le imponen. A esta exposición de razones dedica la mayor parte de su extensión.
   -En segundo lugar, con bastante más brevedad, apela a dos fundamentos que legitimarían la propuesta: el artículo 92.1 de la Constitución y el precedente del referéndum sobre la entrada en la OTAN.
   -Por último, con bastantes menos consideraciones de las que merecería, presenta las finalidades de la consulta, que quedan resumidas en las últimas líneas del artículo:
    "Si a esto le añadimos que estas medidas las sufrimos todos pero nadie ha podido opinar sobre ellas, se entenderá que pidamos que el Gobierno convoque un referéndum para que la ciudadanía pueda expresar libremente su opinión sobre si este es el camino a seguir para superar la crisis".
   Con todos mis respetos para Toxo, Méndez y sus sindicatos, me produce perplejidad que esta del referéndum sea o aparente ser su principal propuesta en un momento como el que atravesamos. Se me ocurren unas cuantas objeciones. La primera es la pregunta: ¿qué se preguntaría? Si atendemos al artículo, la pregunta tendría que ser: "¿Es este el camino a seguir para superar la crisis?" Imaginemos que el Gobierno (como suele suceder en los refrendos) gana y el Pueblo responde que sí: el resultado sería que deberíamos pensar que, en efecto, lo que está haciendo el Gobierno es lo adecuado, así que ¡adelante! ¿Es a esto a lo que nos quieren conducir UGT y CCOO? ¿A que podamos decir: "Esta política es una opción suicida y plagada de injusticias, pero el Pueblo la refrendó"? Espero que los sindicatos mayoritarios tengan ideas mejores que esta. Pero ¿y si sale que no? Entonces, ¿qué? Esa sería una situación muy delicada e interesante, y creo que Toxo y Méndez deberían haber tenido la entereza de decir qué piensan ellos  que debería suceder en este caso. El guachimán sí la tiene y lo dice: el Gobierno debería dimitir, pero advierto un par de cosas: primera, que los gobiernos no suelen perder refrendos; segunda, que vendrían unas nuevas elecciones, y entonces, otra vez, ¿qué? ¿Un nuevo Gobierno salido de unas nuevas elecciones? ¿Es eso lo que quieren Toxo y Méndez? ¿Por qué no lo dicen claramente? ¿Y para qué se necesitaría un rodeo tan caro, absorbente y delicado como un referéndum, si el Gobierno que hay tampoco está claro que vaya a aguantar mucho? ¿Y realmente la tremenda crisis que atravesamos se resuelve SOLO con un nuevo Gobierno salido de unas elecciones?
   Me temo que no; ciertamente, el actual Gobierno está penosamente agotado, pero es que Méndez y Toxo tienen razón: España atraviesa una tremenda crisis económica, social y política, en la que cada vez se ve más claro que son muchas y muy importantes las cosas que tienen que cambiar y que resolverse: banca, recortes, paro, injusticia, corrupción, crisis de casi todas las instituciones, desconfianza en la  clase política, derrumbe del sistema autonómico... Eso es mucho y muy complejo, ¿qué resuelve un referéndum? En la delicadísima situación actual, las organizaciones como CCOO y UGT deben tomar conciencia clara de la coyuntura (que la tienen), posicionarse (deberían saber de qué lado están y dejarse de gestos confusos que acabaremos pagando todos) y ádoptar con decisión posturas y medidas propias, coherentes y con contenido, sin esconder la cabeza debajo de ningún referéndum tan improbable como inútil. Estamos muy mal y podemos acabar peor; toca trabajar en serio. 

8 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo con tu exposición y análisis de la "propuesta" de los Sindicatos que se hacen llamar "de clase", pero no dicen "de qué clase".
    Creo que deben comenzar por ellos mismos y tener una mínima credibilidad ante los trabajadores y la Sociedad en general y luego podrían plantear hacer propuestas de una envergadura que, como tú bien dices o das a entender, no llegan a darse cuenta de las consecuencias que podrían traer.
    Saludos

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  2. Para plantear un referéndum hay que tener las cosas muy claras, nada de preguntas ambiguas, y su resultado ser vinculante. Una crisis económica, que ni los premios Nobel de economía saben como y cuando se va a producir (aunque yo no sea premio Nobel sí que supe ver, en 2001 cuando compré mi piso, que se produciría por simple y pura lógica: un bien de primera necesidad como la vivienda no puede tener los precios abusivos que tuvo y tiene) y cómo salir de ella no puede ser consulta de referéndum. Eso es hacer cortinas de humo, a lo que nos tienen ya acostumbrados estos sindicatos. Así han metido a la enseñanza y sus profesionales en un callejón sin salida desde hace años.
    en mis varios viajes a Italia en los últimos años me he econtrado al llegar allí con distintos referéndums para las decisones legales mas curiosas..., y no son vinculantes, con lo que esa posibilidad de democracia directa, la única que casi tenemos queda invalidada. No hagamos como los italianos. Como bien dices, al menos en España ningún gobierno ha perdido un referéndum..., y un referéndum solo se puede convocar para ganarlo.
    Por cierto, aunque ambas sean palabras latinas prefiero la forma plebiscito, que era como la plebe romana sin derechos en otro tiempo ratificaba decisiones. Es la forma que se mantine en otros lugares..., referéndum tiene recuerdos históricos mas recientes y menos democráticos.

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  3. Paco, los sindicatos deberían tener muy claro cuál es su clase, y creo que, en efecto, aquí está el problema: durante demasiados años, se han olvidado de eso y se han dedicado a la política, la subvención, el colocarse en consejos de cajas de ahorro y mirar para otro lado ante los excesos de políticos y banqueros. Los funcionarios sabemos mucho de esto, porque nos han tenido abandonados durante lustros. ¿Qué sucede ahora? Que estos sindicatos que habían perdido mucha credibilidad no tienen más remedio que ponerse a la cabeza de los de su clase, pero está claro que les cuesta, son demasiados años de amarillismo. Yo creo que esto del referéndum es un intento bastante lamentable de hurtar el cuerpo, de escabullirse de una confrontación con el poder político que no desean para nada, pero a la que, solo por tener ciertas siglas, están abocados. Entre las muchas cosas que necesitan una reparación, se encuentran los sindicatos.

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  4. Hesperetusa, estoy de acuerdo contigo en que un referéndum tiene que tener una pregunta clara, de ahí mi gran objeción a esta propuesta: puesto que el problema al que nos enfrentamos es muy complejo, no valdría de nada una consulta con una sola pregunta. En general, los refrendos tienen mucho (como también tú apuntas) de gesto demagógico, de simulacro de democracia directa: se pide a los ciudadanos que respondan sí o no a algo que ya está respondido. En este caso, pasaría lo mismo: ¿a quién le va a gustar la política que se está llevando, si el propio Gobierno no deja de decir que es dolorosa pero necesaria? De este modo, sería tan absurdo convocar un referéndum como lo es pedirlo: esto es un intento bastante infantil de trasladarle a otro la responsabilidad. Los sindicatos no pueden pedir un referéndum y lavarse las manos ante la previsible negativa del Gobierno, sino que tienen que llevar a cabo una política de actos efectivos contra los abusos que estamos sufriendo muchísimos ciudadanos; si eso implica enfrentarse al amo, mala suerte, amigos, para eso nacieron precisamente los sindicatos. Que hayan tenido que ser UPyD (un partido) y el 15-M (un movimiento ciudadano) quienes pidan en procesamiento de Rato no les deja en muy buen lugar. Termino: aunque digas que prefieres la palabra plebiscito, muy bueno eso de la plebe sin derechos: ¿estás sugiriendo que nos hemos convertido en eso?

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    1. Aunque hayan pasado tantos siglos a veces hay parecidos inquietantes. Creo que nos hemos convertido en un plebe sin derechos. Ciudadanos (en el sentido de tener derechos y deberes de tipo político) que tienen que contribuir sin recibir por lo que contribuyen. Necesitamos nuestros tribunos de la plebe, incorruptibles (como tenían que ser esos tribunos) que no van a ser precisamente esos sindicatos vendidos al poder. Pero también la Historia nos da una lección amarga: cuando Tiberio y Cayo Sempronio Graco propusieron sus revolucionarias reformas que habrían sido aprobadas, y un plebiscito era vinculante, no hay más que ver como acabaron.
      Me ando algo por las ramas de la Historia hoy, pero qué bien les iría a estos políticos saber un poco de Historia, a ser posible reciente, no hace falta que se remonten al siglo III a. C.

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  5. Se han falsificado los derechos democráticos, que han quedado reducidos al de votrar cada cuatro años. Una vez elegidos, los partidos que llegan al poder se consideran legitimados por la ciudadanía para gobernar como les da la gana, y todo lo justifican con una cínica tergiversación de lo que es la voluntad popular. La libertad ha sido secuestrada por los partidos, que se han puesto por encima de la ley: si les estorba cuando gobiernan, la incumplen o la cambian a su antojo y sin reparar en los efectos. De esto que digo hay muchos ejemplos en los últimos 20 años. Eso no es democracia.

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  6. Da gusto leer comentarios como los vuestros que se basan en razonamientos y cuestiones lógicas. Así que no tenía gana de leer y ya veis que por aquí ando y encantado de hacerlo.
    No voy a añadir nada porque lo iba a estropear y los sindicatos estos me ponen un poco nervioso. Alguna vez lo mismo cuento algunas cosas sobre ellos y mis experiencias.
    Un saludo

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  7. Te aseguro que voy a estar muy atento a tu relato, Paco. Un saludito.

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