lunes, 16 de enero de 2012

¿Será el Ladrillazo II la fórmula secreta del PP?

   Probablemente estaréis al tanto de que, más o menos desde principios de los años 90, España experimentó una especie de frenesí inmobiliario que nos llevó en algún momento a construir más que Francia, Italia y Alemania juntas y a meternos en el actual macrocementerio de viviendas vacías o a medio construir en que moramos, cosa que ya se preveía, al menos, desde 2007. La vivienda se había convertido en un bien cuyo demencial ritmo de crecimiento en los precios lo convertían en una inversión que reportaba o prometía fáciles y suculentas ganacias para bancos, constructores, promotores, especuladores, ayuntamientos, partidos políticos, corruptos puros y duros y demás buitres, así que nadie de los que debieron hacerlo puso freno. Esto, además, se llevó a cabo a costa de hacer sudar sangre al comprador. Tampoco se pensó demasiado en el daño al medio ambiente, y ahí están Seseña o mil urbanizaciones fantasma del litoral para demostrarlo.
  ¿Pensáis que hemos aprendido? Yo no estoy muy seguro. Desde mediados de la semana pasada, se viene aireando en los medios de comunicación el propósito del actual ministro de Agricultura, Alimentación y (ejem) Medio Ambiente de "poner en valor" (son sus palabras) el litoral español y meterle un hachazo (estas son mías) a la ley de costas. Traducido: que el PP quiere poner en marcha un nuevo ladrillazo: ¿será esta su receta para salir de la crisis? Pues cuidado, porque además parece que este señor ministro de (ejem) Medio Ambiente no piensa respetar ni los espacios protegidos. Hoy traen los medios otra noticia (una más) de las que vienen a demostrar que todo ese torbellino de obrones faraónicos, autopistas a ninguna parte, AVES excesivos, aeropuertos sin aviones y demás megalomanías que hemos sufrido estaban en realidad puestos al servicio de los negocios (cómo no, inmobiliarios) de sus promotores o de la ambición de perpetuarse en el poder de la casta política. Ya sabemos dónde nos ha traído todo esto, y también a quién se lo están haciendo pagar. Y el señor Arias Cañete (¡qué gracioso!) aún sale con la copla de que estos planes están pensados para crear empleo.  

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