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sábado, 26 de diciembre de 2020

Salvador Sostres cocea de nuevo

    No es la primera vez que me veo obligado a ocuparme de Salvador Sostres. En el año 2010, en el momento más álgido de la tremenda crisis de entonces, algunos de los políticos más abyectos de aquella época y el PP en su conjunto intentaron ocultar su corrupción y su ineptitud mediante diversos procedimientos, y uno de ellos fue convertir a los funcionarios en chivos expiatorios. Utilizando como altavoz sus terminales mediáticas, nos presentaron como una manada de parásitos holgazanes, la inútil rémora que, con los sobrecostes que causaba, estaba impidiendo el despegue de la nación. En esta labor de calumnia y apaleo se distinguió Sostres con un artículo titulado Queridos funcionarios, tan vomitivo y miserable que produjo indignación hasta en muchas personas que no lo eran. En aquella época colaboraba yo en Deseducativos y escribí allí un artículo que titulé Necesito mejoraren el que hice un pequeño retrato de Sostres, para que la gente viera quién era el virtuoso moralista que se permitía ultrajar a un colectivo de millones de personas por la simple razón de tener una determinada ocupación profesional. Como el artículo es un poco largo, ya os señalo que lo relativo a Sostres, que es abundante, significativo y jugoso, está en la última parte.
    Ya en esa semblanza de 2010 dejaba constancia de algunas de sus mejores prendas: es superficial, malévolo, embustero y tremendamente clasista. Este clasismo suyo y su odio enfermizo a los funcionarios son las causas de que hoy vuelva a ocuparme de él. El pasado día 23, escribió en ABC una columna que se titulaba La calle, la cual sostiene que la derecha no puede usar la agitación callejera como arma política. El artículo es más bien corto y algo así como su cuarta parte la constituyen estas palabras:
    La agitación callejera es la retórica de una izquierda que pretende ganar en las barricadas lo que pierde en los debates inteligentes, y que desde Felipe no tiene nada serio que ofrecernos. Su llamada "agenda social" es una forma de desesperanza que solo puede funcionar entre su masa amorfa y socialmente destruida, prácticamente analfabeta y con un resentimiento vital absolutamente opuesto a los intereses de la Humanidad. Un ejército de funcionarios, estudiantes de carreras sin propósito, profesores que fracasaron en todo y traficantes de marihuana y sus clientes, se sienten cómodos en esta evasión zafia y marrullera en la que se afirman sin tener que pensar y sienten que tienen la razón sin que nadie vaya a reclamársela. 
    Este es el ideario de don Salvador Sostres: como él es de derechas, la gente de izquierdas es simplemente escoria: no son personas, son una masa de porquería antihumana cosificada, banalizada y demonizada, llamo la atención sobre esto por una cosa: como este sujeto es un charlatán sin principios, si dentro de dos meses le mandan o le conviene o le viene hablar de la fraternidad humana sin diferencias de colores, clases o credos, lo hará sin ningún empacho, así que, por si tal cosa sucediera, recordad esta cita. Voy a hacer una serie de puntualizaciones que harán más claro su retrato.
    En la página que le dedica Wikipedia, aparecen algunas claves. Se puede ver que este señor ha pasado del independentismo a todo lo contrario, de la mamandurria en medios favorables al procés a medios como "El Mundo" (de donde salió con una patada en el trasero) o ABC: que hable de "profesores que fracasaron en todo" alguien con esta trayectoria tan errática como mediocre es un alarde de cinismo. Menosprecia también a los "estudiantes de carreras sin propósito": ¿será la envidia por haber sido él incapaz de pasar de primero de Periodismo? Es posible que le pase lo mismo con los funcionarios, repetiré algo que ya dije en 2010: este individuo da todo el perfil de ser un inconstante perezoso y liviano, no creo que fuera capaz de hacer frente con éxito al trabajo serio, constante y cualificado que desempeñan los funcionarios de los diferentes campos del servicio público.
    Terminaré haciendo una reflexión sobre el subtitular de la columna, en el que dice: "La derecha jamás construirá un proyecto de vocación mayoritaria agitando las bajas pasiones de la turba". Estas palabras son la cima del cinismo y la desvergüenza, porque, si a algo se dedica con asiduidad Salvador Sostres es a agitar las bajas pasiones, como queda meridianamente claro en Queridos funcionarios, donde empezamos por ver que no solo las agita, sino que las profesa. En esto de las bajas pasiones es un auténtico fuera de serie. Uno de sus espectáculos más lamentables lo dio un día en el programa "Alto y claro", que dirigía Isabel San Sebastián. Fue en el mismo 2010, podéis verlo aquí: Sostres y su inclinación por las jovencitas. Merece la pena que veáis el vídeo, que dura solo cuatro minutos y medio. Fijaos bien en la cara de Isabel San Sebastián, que es de suponer que lo invitaría a su programa por afinidad ideológica, y que sin duda se llevó un buen chasco con la colección de cerdadas que salieron por la boca de este sujeto al que ella misma llega a decirle que está enfermo. Este es el personaje que pontifica sobre las bajas pasiones, ¡si sabrá de qué habla!   
   

6 comentarios:

  1. Veo que continúas el seguimiento del personaje, que no es de mis favoritos y solo lo he leído por encima. Suele apuntarse al estilo cafre, ramplón, sectario, maniqueo y macarra. Alguna vez atina en su análisis. Pero en general detrás de la zafiedad no hay lo que les podía pasar a Camilo José Cela, Francisco Umbral o Ramón María del Valle Inclán. Que cuando se ponían bprdes y faltones no se cortaban. Pero además de ese borderío y de tantos excesos había talento. He aquí la semblanza del personaje, que se inició en el separatismo y en el nacionalismo pujolista. Del que ahora abjura. https://ca.wikipedia.org/wiki/Salvador_Sostres_i_Tarrida

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    1. Vaya, vaya, información bastante más amplia. No la he leído completa, pero estoy seguro de que falta la palabra que mejor le define: supremacista. Este está convencido de ser el tipo que está por encima de Dios, de esos que harías un grandísimo negocio comprándolos por lo que valen y vendiéndolos por lo que creen que valen. Su mayor virtud es esta: como empezó siendo independentista, los artículos que escribe sobre ellos son muy ilustrativos, porque los conoce desde dentro.

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  2. También escribe en " Diario de Girona", su artículo de hoy, un sonrojante panegírico del ministro Illa, de un servilismo inaudito lo revela como lo que es; un clasista y soberbio, acabado ejemplo de la élite catalanista que es y será.... En todos los partidos y medios de España.... Yo lo leo a menudo pues explica sin rubor alguno las inferencias y manejos de esa gente, de la que el es ejemplar, pero es un tipo despreciable y que escriba en ABC todo un ejemplo en grado de categoría, que no anécdota

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    1. Pero, por lo que me dices de Illa y del "Diario de Girona", lo que queda claro es que este individuo es un mercenario que se vende a quien le pague, porque su línea en ABC es contraria al Gobierno y muy crítica con el nacionalismo (del que, por cierto, un día se apeó, no sé por qué). No tiene principios.

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  3. El papanatismo de los españoles respecto al catalanismo, de izquierda o derecha, lo mismo del vasquismo, es la principal lacra política y cultural de España.... Si hubiera inteligencia e integridad en las élites nacionales, ni élites, ni nacionales, tipos como éste o Buenafuente, no tendrían cabida alguna en los medios

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    1. Lo suscribo al cien por cien. Somos los principales culpables de lo que nos pasa. Solo nos queda la relativa justificación de que nuestras supuestas élites nos han traicionado, y una nación traicionada por sus dirigentes tiene más posibilidades de equivocarse.

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