sábado, 20 de agosto de 2016

Las cosas que cabrean a los independentistas

   Leo en "El País" un artículo sobre la situación que se está dando en Lérida al haberse alcanzado un pacto de gobierno municipal entre el PSC y Ciudadanos. Por lo visto, los partidos independentistas están cabreadísimos por las traiciones que está perpetrando el actual alcalde, Ángel Ros (PSC), desde que rige ese acuerdo, las cuales consisten en cosas como:
   -Poner los textos de la señalización de tráfico en castellano y catalán (antes eran solo en catalán). 
  -No permitir las esteladas (banderas, os recuerdo, de partido, no de instituciones ni de divisiones administrativas o geográficas oficiales) en lugares públicos.
    -Impedir que Lérida forme parte de la Asociación de Municipios Independentistas, ese canallesco invento (uno más) con que los separatistas quieren imponer su sello particular, faccioso y perturbador de la convivencia a instituciones que son de toda la sociedad.
   -Que los carteles del Ayuntamiento, sus comunicaciones y sus correos electrónicos oficiales sean bilingües (antes eran solo en catalán). 
   Por estos pecados, los de CiU, ERC y las CUP están que trinan contra el PSC y el señor Ros, a quienes acusan del sacrilegio de pretender que Lérida sea bilingüe. En un alarde de cinismo y lucidez al alcance solo de alguien de su formación, un tal Francesc Gabarrell, concejal de las CUP, afirma que en Lérida nunca había habido problemas lingüísticos: elemental, querido Watson: ¿quién ha sido el bonito en los últimos lustros que se ha atrevido siquiera a suspirar contra los abusos del catalanismo impuestos bajo amenaza? La historia de esta indignidad es de sobra conocida, por eso es muy de aplaudir el posicionamiento que están tomando ahora Ciudadanos, Barcelona con la Selección o Societat Civil Catalana. Un ejemplo sin salir de Lérida: con solo su firmeza en este caso, Ciudadanos ha conseguido que el señor Ros, que por lo visto pertenecía al sector más catalanista del PSC, se haya puesto  a la tarea de estas medidas de respeto a las dos lenguas existentes en aquella sociedad bilngüe, tan justas como de sentido común. Este milagro es obra del temple de Ciudadanos más el temor del señor Ros a quedarse sin el sillón de alcalde, lo que da idea de lo que se esconde en realidad bajo el "independentismo" de algunos y hace que me pregunte algo que me he preguntado muchas veces: ¿habría llegado el separatismo catalán tan lejos como ha llegado si, desde los gobiernos centrales, el PP y el PSOE no se hubieran pasado treinta años o más dejándole cometer abuso tras abuso? Una mezcla de frivolidad, ambición, corrupción, irresponsabilidad, ceguera y pusilanimidad nos ha traído hasta donde estamos. Ojalá ejemplos como el que estamos viendo en Lérida representen el camino que se empiece a seguir de aquí en adelante, que no es otro que el de la justicia y el respeto de los derechos de todos.  

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