martes, 12 de mayo de 2015

El chat de Casarrubuelos. 2: la Guardia Civil detiene... a los buzoneadores

   Tal y como era de prever, el asunto del chat de Casarrubuelos, dado que a algún genio se le ocurrió un día ponerlo en marcha, entró en la inevitable espiral de acciones y reacciones, cuya deriva se iba a desevelar por sí sola con el paso del tiempo. Y hoy ha salido el siguiente capítulo: la detención por la Guardia Civil de dos profesores a los que se imputa la sustracción de las conversaciones del chat y su posterior y alevoso buzoneo. Si miráis el artículo mío que enlazo en la primera línea, no os extrañará que no me sorprendan las detenciones de hoy, ya que en él desarrollaba una serie de consideraciones que iban en una línea que esta detención respalda por completo, a saber:
   -Que los verdaderos villanos de esta historia eran quienes habían tenido el atrevimiento de sustraer una serie de diálogos de un chat privado y hacerlos luego públicos de manera bastante ruin. No tenían derecho a hacer público algo privado sin conocimiento ni permiso de las participantes en las conversaciones. Lo que uno cotillee en el ámbito privado es sagrado, aunque parece ser que muchos, por ser profesores los perjudicados, han dudado de tan incuestionable principio; por suerte, parece que la Guardia Civil no piensa igual, y digo por suerte porque, si algún  día se santifica el uso de lapidar en plaza pública a la gente por lo que diga en sus conversaciones privadas (más aún, obtenidas sin permiso), entonces descubriremos que la Santa Inquisición nunca se había ido del todo, y ya veréis qué risa; echad un vistazo a foros y noticias y comprobaréis que no han sido pocos los que han asomado la patita, y las penas desaforadas que proponían algunos para estas profesoras. Debo recalcar que quienes difundieron los chats (sean los detenidos u otros) cometieron muchos actos malintencionados: la sustracción de las conversaciones, su distribución con nocturnidad, el evidente intento de hacer mucho daño, la creación de un conflicto gratuito... Si realmente fueron los acusados, habrá que admitir que el asunto les ha estallado en las manos y que tuvieron una gran torpeza, ya que todos los indicios señalaban hacia uno de ellos como responsable.
   -Que las que, juzgando con ligereza, aparecían a primera vista como villanas, podían acabar siendo en realidad las víctimas y que, sosegados los ánimos, si se consideraban lesionadas en sus derechos, quizás estarían en condiciones de pedir responsabilidades.
   -Que, en consecuencia con lo anterior, convenía tentarse las ropas antes de actuar contra ellas. Que a lo mejor la Consejería de Educación no podía sancionarlas, o podía, como mucho, ponerles alguna sanción simbólica, tipo amonestación verbal. No sé lo que ha pasado, no sé si habrá habido sanciones o no, pero, a la vista de las detenciones de hoy, las participantes en el chat aparecen como víctimas, víctimas de una vulneración de su privacidad, más de otras cosas que también han pasado, como ese linchamiento moral y público del que he hablado alguna vez. Y, si esas personas eran las víctimas y la Consejería las ha sancionado (cosa que, repito, no sé, aunque me parece que la directora del centro fue ipso facto apartada del cargo de manera cautelar), cabe preguntarse esto: ¿estaremos ante un suceso en el que a los perjudicados, además de ser perjudicados, se les sanciona? No lo sé, supongo que no tardaremos en enterarnos, porque me temo que este asunto aún tendrá más capítulos, baste pensar en que, a la vista de las detenciones de hoy, es de suponer que habrá más reacciones de los implicados. Y luego están otros elementos, como lo tocante al alcalde de Casarrubuelos, que, en su momento, presentó una denuncia contra las participantes en las conversaciones: ¿qué implicaciones puede tener esto para don Juan José Huélamo? Habrá que estar atentos.

8 comentarios:

  1. Estimado Guachimán: Vete preparando la siguiente entrada sobre el tema... Saludos.

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    1. Muy agradecido, Weno. Desde luego, la noticia que enlazas dice cosas interesantísimas, como esa de calificar de valientes a quienes buzonearon de forma anónima las conversaciones. Y los vaivenes del alcalde también se las traen. Este asunto es una orgía de despropósitos. Un saludo.

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  2. Hola Guachimán. Leí tu anterior artículo sobre el asunto, que coincidía cien por cien con la opinión que me había formado yo, y sus argumentos me parecieron incuestionables. En privado, se puede hablar de lo que sea, excepto planear un hecho delictivo, como es lógico, y aquí no hay nada de eso, se trata de gente muy quemada, con un lenguaje algo desagradable, es cierto, pero tolerado por los participantes (que es a quien únicamente importa) ya que todos usan el mismo.
    Yo también preveía que se iba a castigar a los propaladores. Era lo lógico. Me he enterado esta mañana y coincidimos en lo que nos ha parecido. Al entrar aquí, he pinchado en el enlace que facilita Weno y compruebo que alguna madre se ha quedado "ojiplática" al enterarse de que la justicia, no solo no está de acuerdo con ella, sino que defiende justamente lo opuesto. Desde luego, las profes serán todo lo barriobajeras que queráis, pero en cuanto al nivel cultural de esas familias, es posible que no les faltase razón.

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    1. Ahí está una clave muy delicada del asunto, Molina, en la que veo lo más sensato no ahondar: ¿había alguna razón para que esas profesoras estuviesen muy indignadas con las personas de las que hablaban? Desde luego, este factor me parece importante, pero no es para tratarlo en público y por personas que (como yo) lo desconocen.

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  3. Absolutamente previsible. El secreto de las comunicaciones es un derecho fundamental amparado por la constitución y el derecho al honor y a la propia imagen, también. Por otra parte, que yo sepa los expedientes a funcionarios públicos se abren si han cometido alguna falta en el ejercicio de sus funciones, en este caso, si han cometido alguna falta durante las horas que imparten clase, hacen guardias, reciben padres... Para el resto de horas del día, la policía y la guardia civil si hay indicios de delito, que no es el caso. Quien ha cometido el delito es quien ha publicado una conversación privada, les guste o no. Gracias a Dios, eso es lo que implica un estado de derecho; linchar a los profesores sin más y ensalzar a los censores a los altares nos podría devolver a unos tiempos muy, muy oscuros, donde una persona no tendría porque ser honrada, pero sí parecerlo las 24 horas del día, 365 días al año. Sería algo así como vivir en Corea del Norte. Se podría haber aprovechado la asignatura de Educación para la Ciudadanía para explicar las cuatro cositas más importantes de la Constitución: creo que sería una buena prevención contra el fascismo. En fin, esperemos que ahora no les dé por legislar a punta de suceso. ¡País!
    Por cierto, no quiero imaginarme las animaladas contra los profesores que se deben de decir en los grupos de whatsap (o como se escriba) de padres. Los que pidan la cabeza de los docentes, ¿estarían de acuerdo en tratar el caso contrario de un modo similar? Sería lo justo, ¿no?
    Un saludo,
    Aurora

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  4. Desde luego, Aurora, entre las muchas cosas que se han dicho a raíz de este asunto, está lo último que dices tú: ¡qué no dirán algunos padres acerca de los profesores en sus conversaciones privadas! Y no sería sensato ni del menor interés para nadie meterse en ellas. Yo he ido más lejos y no me ha costado reconocer que muchas de mis conversaciones privadas no son publicabes. ¡Faltaría más, en privado digo lo que me da la gana! ¿Habrá por ahí algún hipócrita capaz de asegurar que él jamás dice una palabra "non sancta", ni en público ni en privado? Seguro que sí. En cuanto a Educación para la Ciudadanía, lo de aprovecharla para hablar contra ese fascismo blanco y cotidiano de la corrección política o ese otro de los linchamientos morales, coincido en la ironía con que lo dices: a ver quién sería el guapo, en la enseñanza de hoy, de meterse en el espinoso berenjenal de decir verdades incómodas. Un saludo.

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  5. Ya comenté sobre esto en tu primer artículo, que el verdadero delito era el chivatazo, no la estupidez de las maestras.
    Leyendo lo que dice el enlace sobre "lo valientes" que fueron los profesores que denunciarosn el chat, habría poco menos que elevar a los altares todos los que desde que se inició la Inquisición en el siglo XIII, fueron "valientes" denunciando anónimamente a sus semejantes (normalmente sus vecinos) hasta llegar a todas las policías politicas, gestapo, stasi y cualquier nombre que tengan las que han sido sus sucesoras.

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    1. Desde aquí lanzo una nueva apuesta, Hesperetusa: o se calma y se encauza este asunto (y las declaraciones del alcalde de Casarrubuelos en el artículo enlazado por Weno parecen tener esa intención, en la que supongo que le imitarán otras autoridades), o, como se celebre esa manifestación, me temo que de ella van a acabar saliendo unas cuantas demandas por injurias, calumnias y cosas así. Será mejor que a algunos se les vaya enfriando la "valentía", virtud que, estoy contigo, hay quienes entienden de una curiosa manera.

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