domingo, 31 de mayo de 2015

Relectura de "La orilla del mar"

   Tuve noticia de La orilla del mar (novela breve de Veronique Olmi publicada por Lengua de Trapo) a través de un artículo de Ana Blasfuemia en su extraordinario blog, artículo de cuya lectura era muy difícil salir sin el propósito de leer el libro, cosa que hice en cuanto mis ocupaciones me lo permitieron.
   Y no me defraudó. La orilla del mar, tal y como dice Ana, es un libro impresionante, aparte de estar muy bien escrito, con una utilización muy acertada del narrador interno, ya que consigue que su subjetividad envuelva al lector de una manera casi asfixiante, con lo que la historia se hace para él tan angustiosa como para la protagonista, esa madre desastrosa que se arrastra por sus páginas y arrastra con ella a sus dos pequeños. Por eso, una de sus principales virtudes es la zozobra en que sutilmente te sume desde las primeras líneas; otra -al menos, en mi caso- es que, aunque parezca increíble, logra implicarte de tal modo que te sitúas ante los personajes como si fueran personas y los amas o los odias sin caer en la cuenta de que son entes de ficción. 
   Estos días, estoy releyendo La orilla del mar. Como sabréis, es frecuente que en los libros los autores siembren en el principio hechos, frases, episodios, observaciones... que cobran su verdadero sentido más adelante o al final, pero sucede a menudo que, cuando llegas ahí, ya te has olvidado de aquella anticipación que había sembrado el autor y te has perdido algo importante de lo que quería decirte. Por esto (y porque lo aconsejaba Borges) conviene releer los buenos libros. La autora de La orilla del mar ha sembrado el suyo de anticipaciones, y no parece haberse preocupado mucho de que algunas parezcan bastante evidentes, pero al releerlo descubres que se ha enriquecido con otras que no lo eran. 
   Como en su día ocurrió con su lectura, la relectura de La orilla del mar no me está defraudando.

2 comentarios:

  1. Qué libro... qué angustia... Es de esos libros que me pareció brutal, por cómo lo hace tan REAL, que hasta te empapas con la lluvia ficticia. Y sí, es de esos libros que al releer ciertas frases cobran aún otra dimensión. Yo estoy esperando por él, lo presté, para volver a echarle un vistazo. Buscaré frases nuevamente...

    Gracias por la parte que me toca ;)

    Un abrazo

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  2. De nada, Ana, ya sabes que me encantan tus artículos, como no podría ser de otro modo. Cambiando de tema: ¿prestas libros? ¡Qué valor, qué generosidad! Un abrazo.

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