miércoles, 21 de julio de 2010

No entiendo nada

Y llevo varios días así. El Tribunal Constitucional dicta una sentencia acerca del culebrón del Estatut y, cuando lo normal en estos casos era que cada una de las partes dijera "Sentencia recibida y acatada", esta vez parece que no, esta vez parece ser que el pronunciamiento de tan alta y respetable instancia judicial está a la altura de los pronunciamientos del abuelo Cebolleta. Hoy, por ejemplo, he visto en el telediario al señor Montilla mostrándose muy dolido porque al parecer lo que hay que hacer ahora es desagraviar cuanto antes a la sensibilidad del pueblo catalán (o a lo que él quiere hacernos creer que es el pueblo catalán), lo cual solo se conseguirá, por lo visto, dejando en papel mojado el dictamen del Constitucional. Al parecer, la tesis de este señor es que hay que hacerles mimitos a él y a todos los que no aceptan la sentencia y que sería una ofensa contra Cataluña hacerla cumplir. Si en el resto de España se piensa que el funcionamiento del juego democrático exige que esa sentencia se cumpla, eso no importa, porque aquí solo cuentan las sensibilidades que  valora Montilla, un alto representante institucional que hoy no ha podido dejar más claro su desprecio al Constitucional y su llamada a ningunearlo, así están el país en general y el PSOE en particular. Y, contra lo que sería lo lógico y esperable, el Gobierno, en lugar de decir que aquí ya está todo resuelto, no hace más que lanzar mensajes muy poco tranquilizadores que hay que interpretar como que está dispuesto a ponerles paños calientes a Montilla, a ERC y a otros "demócratas" y seguir las llamadas a la insurrección institucional que lanza este nacionalismo catalán, en el cual hay que inscribir a Montilla, véasele hoy diciendo memeces altisonantes como eso de que Cataluña es una nación, y, para más inri, con la bandera constitucional española como fondo, lo de este demagogo no tiene nombre. Y ya en el paroxismo, aparecía por ahí la vicepresidenta De la Vega haciéndose un auténtico lío para intentar convencernos de que sí pero que no, de que se iban a hacer las cosas que pedía Montilla sin violentar nada, porque la sentencia del Constitucional dejaba mucho margen, ¡qué risa, encima, tomando al país por un corral de imbéciles! Y, a todo esto, ¿el PP qué hace? La única que se ha pronunciado claramente pidiendo a Zapatero que cumpla la sentencia es Rosa Díez. Pero no nos preocupemos, porque este año la aprobación de los presupuestos volverá a depender de un pacto con el PNV, así que lo que estamos viendo hoy mañana puede parecernos una simple idiotez. Que no nos pase nada. 

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