domingo, 23 de marzo de 2014

Réquiem por Adolfo Suárez

 

  
   Soy muy consciente de la magnitud de la figura de Adolfo Suárez y de la insignificancia de este blog, de manera que no voy a extenderme más de lo preciso. Como sabéis todos, hoy tenemos que lamentar el fallecimiento de este personaje histórico, cuya importancia el tiempo se ha encargado de señalar. Lo más significativo de su aportación, lo resumió él mismo en este artículo que os enlazo:
    De esa misma fuente he sacado la imagen que os ofrezco, esa portada de la revista TIME que nos deja testimonio de algo que a menudo sucede: que quienes observan desde fuera un fenómeno están más capacitados para entenderlo que quienes lo viven desde dentro, ya que, cuando la prestigiosa revista norteamericana valoraba a Suárez de manera tan positiva, aquí se le estaba poniendo en duda seriamente.
   Vista su figura en la actualidad, se me ocurren dos preguntas: ¿qué habría sido de España si la derecha de nuestro país hubiera sido liderada por él y no por quienes finalmente lo hicieron? Dado que hoy afrontamos un fin de ciclo y el agotamiento de un régimen parecidos al de la época en que surgió su figura, ¿qué conclusiones deberíamos sacar al comparar ambos momentos? Yo, que he vivido los dos, diré a botepronto que, en los años de la transición setentera, la sociedad española miraba hacia el futuro con mucha ilusión, cosa que me temo que no puede decirse hoy en día, en estos años en que sería necesaria una nueva transición de similar envergadura, que, paradójicamente en un país más democrático que aquel, se nos está escamoteando.  

2 comentarios:

  1. Con la perspectiva de los tiempos vividos, querido Pablo, hoy me siento "adolfosuarista". Descanse en paz el buen hombre y el gran político.

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  2. Suárez, que procedía del Movimiento Nacional, da la impresión de que creía en la democracia, la voluntad popular y el progreso más que ninguno de los políticos de hoy. La clase política de hoy es inmovilista, acomodada y corrupta. Se parecen demasiado a los prebostes del Movimiento (pero a los malos, a los esbirros del franquismo), porque, como ellos, están sobre todo pendientes de sus intrigas, sus carguetes, sus negocios y sus chollos. No basta con votar cada cuatro años para que exista democracia: ¿de qué sirve eso si los que salen elegidos, cuando están en el poder, se saltan todas las normas y gobiernan groseramente en beneficio de sí mismos o de sus amiguetes? ¿Acaso la corrupción que hay hoy y lo impune que es es compatible con una democracia? Lo que tenemos hoy es un régimen agotado, una partitocracia corrupta cada vez menos creíble. No vendría mal un Suárez que la desmontase.

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