-2028. ¿Cómo será la Tercera República?
-LA ESCUELA INSUSTANCIAL. Sobre la urgente necesidad de derogar la LOMLOE.
-EL CAZADOR EMBOSCADO. Novela. ¿Es posible reinsertar a un violador asesino?
-EL VIENTO DEL OLVIDO. Una historia real sobre dos asesinados en la retaguardia republicana.
-JUNTA FINAL. Un relato breve que disecciona el mercadeo de las juntas de evaluación (ACCESO GRATUITO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA).
-CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS. Tres novelas breves de terror.
-LO QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO. Conflictividad, vaciado de contenidos y otros males de la enseñanza actual.
-EL MOLINO DE LA BARBOLLA. Novela juvenil. Una historia de terror en un marco rural.
-LA REPÚBLICA MEJOR. Para que no olvidemos a los cientos de jóvenes a los que destrozó la mili.
-EL ÁNGULO OSCURO. Novela juvenil. Dos chicos investigan la muerte de una compañera de instituto.
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Estaba hace unos días viendo vídeos musicales y me puse este de La Lloronacantada por Carmen Goett, que es una de las versiones de esta melancólica canción que más me gustan:
Naturalmente, no se puede hablar de esta canción sin acordarse de Raphael; no obstante, ha sido tan versionada que a veces te encuentras extraordinarias curiosidades, como esta fenomenal actuación de Andrew Larrañaga. Viendo la tenebrista ambientación que suelen darle los intérpretes mexicanos a La Llorona, podríamos pensar que es la canción más triste del mundo, pero sería un error, porque existen otras junto a las cuales casi podría decirse que es optimista, me refiero a canciones que hablan de algo mucho más doloroso que las penas de amor: la muerte de la persona amada. La primera que voy a traeros es La hija de Juan Simón, que procede de una obra teatral que luego fue llevada al cine en 1935 y en 1957. De esta última es la versión que os dejo, cantada por el gran Antonio Molina.
Esa tragedia de la muchacha dolorosamente fallecida en plena juventud aparece en otro gran título de la copla: Una mentira piadosa, de Los Gemelos del Sur:
Menos recordada quizás será Vestida de novia, de Palito Ortega, aunque tuvo bastante éxito entonces y fue objeto de versiones por cantantes conocidos de la época, como Luis Gardey.
Para terminar con este apartado dedicado a novias trágicamente arrebatadas por la muerte en la flor de la edad, os dejaré Espérame en el Cielo, de otro grande, Antonio Machín. Supongo que a muchos se os habrá ocurrido esta reflexión: ¡qué sintomáticas de la tristeza de aquellas épocas en que se compusieron resultan estas canciones!
Hay también canciones que se dedican a la pérdida de algún hijo. Voy a dejaros dos que son tan extraordinarias como tristes. Empezaré con Silencio en la noche, del insuperable Carlos Gardel, que cantó tantas historias trágicas y que finalmente perdió la vida en circunstancias también trágicas.
La segunda de este capítulo será Tears in Heaven, de Eric Clapton, quien la compuso con Will Jennings en memoria de Connor, el hijo de cuatro años de este último que falleció en un desafortunadísimo accidente.
Con esta cerraré el artículo de hoy. No hace falta ser un gran sabio para entender que la muerte es inevitable y que produce tristeza entre los seres queridos de las personas que fallecen, pero hay muertes que, por sus particulares circunstancias, resultan más dolorosas y más trágicas. Amor, juventud, niñez o violencia son algunas de esas circunstancias y están presentes en estas canciones que he traído aquí. Transmutarlo en expresión artística es una manera de hacer más soportable el sentimiento de pena.
Ni, por supuesto, su sexualidad. Ni mucho menos: la escuela no está para que la colonice nadie con sus particulares visiones; la escuela debe estar blindada contra adoctrinamientos y proselitismos: la escuela está para adquirir conocimiento y todo lo que no sea eso es adulterarla. Así pues, la LOMLOE, a la que vaticino una vida problemática y quizás no muy larga (¡y ojalá!, porque es una ley de difícil encaje en una sociedad avanzada y democrática), tiene profundísimas grietas, porque es una ley que parece concebida para transmitir más bien la ignorancia, porque manifiesta explícitamente entre sus objetivos el intervenir en el mundo emocional de los alumnos -es decir en sus sagradas, particularísimas e inviolables esferas personales- y porque permite que, a remolque de esto, el feminismo radical y el activismo LGTBIQ se hayan autoconvencido de que tienen todo el derecho del mundo a meterse en los centros para venderles a los alumnos su particular modo de ver el mundo, su beligerancia contra la heterosexualidad (ocasionalmente mezclada con odio puro y duro hacia los hombres) y sus hábitos o preferencias sexuales. Rotundamente, NO, y diré lo que ya he dicho otras veces: si hoy tuviese hijos en edad escolar, me opondría de manera feroz a que nadie les hiciera lo que ni yo mismo, que soy su padre, he hecho: lanzarles sugerencias para que optasen por este o aquel camino. La afectividad, las emociones, las preferencias personales y las opciones sexuales de las personas son sagradas y deben respetarse, así que están siendo muy temerarios estos movimientos, el Gobierno y la izquierda al atreverse a profanar ese terreno.
El último bombazo ha caído en Castellón. Su Ayuntamiento, regido por el PSOE, ha repartido por once institutos públicos un lote de 34 libros de orientación LGTBIQ que podrían ser muy útiles instrumentos para esta invasión de la que hablo, y no perdamos de vista que en los IES se entra con doce años... a aprender matemáticas, lengua, historia, física o música, no monsergas LGTBIQ. Ante esto, la fundación Abogados Cristianos solicitó la retirada cautelar de dichos materiales pseudoescolares, petición a la cual accedió un juez. Ahora ha estallado la esperable polémica, en la que ha intervenido doña Mónica Oltra, vicepresidenta de la Generalidad Valenciana, que ha defendido la lista de libros y ha criticado a la judicatura, como Compromís y algunos políticos de izquierdas. De todas formas, la señora Oltra ha hecho algo que creo que se puede volver en su contra: publicar un tuit con la lista de los títulos retirados: miradla y podréis ver nombres tan esclarecedores como Transfeminismo o barbarie, Orgullo, Cómo superar un bollodrama o Queer, una historia gráfica, de cuya presentación editorial entresaco esta frase: "La idea es invitarte a conocer la teoría queer y animarte a que intentes pensar de forma queer". ¿Puede quedar más claro el afán proselitista? Pues, viendo solo los títulos, muy claro está también que es lo que preside la mayoría de los libros de la lista. Por otra parte, en okdiario podréis encontrar una selección de expresiones que aparecen en los libros de la lista, aquí os dejo algunas: "Hablaremos de pajas, de mamadas y de follar"; "Y también de saunas, de cruising y de sexclubs, así como de porno y de chemsex"; "Buscando pollas mientras paseas"; "Al obispo le dan por el culo". Esto es lo que ha querido meter en los institutos el Ayuntamiento de Castellón, esto es lo que defiende Mónica Oltra. La pregunta es: ¿esto es apropiado para un programa educativo?
Me temo que no. Lo repetiré una vez más: ni los queer ni los homosexuales ni las feministas ni los machotes del barrio ni nadie tienen derecho a ir a los centros escolares a invitar a conocer sus teorías ni a animar a pensar como ellos: LA ESCUELA NO ESTÁ PARA ESO, y todo aquel que lo facilite está incurriendo en una gravísima responsabilidad. Que los que han puesto en marcha esta guerra se escuden en que lo hacen para defenderse de una discriminación que, en España, no dejaré de proclamarlo, es más supuesta que real, es un alarde de cinismo, como es una auténtica infamia acusar de discriminadores y amenazar a quienes se niegan a plegarse a su abuso.
Da pena decir que ya llueve sobre muy mojado (1). En estas circunstancias, me parece absolutamente lógico que haya partidarios del llamado pin parental, y me temo que su número va a ir en aumento, aunque nos arriesguemos a la cansina y aberrante lluvia de insultos y descalificaciones. Pero, por mucho que arrecie, esa lluvia no va a poder apagar el incendio de comprensible indignación que, si esto no se corta, cada vez se hará más extenso entre las familias que no estén dispuestas a que se manipule a sus hijos o se invadan su intimidad, su sexualidad y sus particulares emociones y afectos.
1.- Aquí os dejo algunos artículos en los que he hablado de conflictos parecidos a este:
Boi a enpezar este articulo confesando una berdaz que me pasado muchos años hocultando por verguenza: yo e tenido toda la bida muchisimos problemas con la hortografia pero aora muchos os estareis preguntando que eso no es berdad que llebais mucho tienpo lellendo mis articulos (cosa que hos agradecco) y estavan escritos sin una sola falta pero hera por que llo lo que acia era poner el corector de gugél asique me las coregia todas, pero ace un mes estube en una cena con unos amigos y me digeron que los spicologos an descuvierto una nueba enfermedá que se yama la dishortografia que es cuando huno tiene mui mala hortografia y la amiga que me lo digo que travaja en un istituto me dijo que iva ha hablar con el orientador de su istituto llaque el tenia hunos materiales muy vuenos para la dishortografia. y yo cuando les dige esto estava yorando y mi hamiga me pregunto que que me pasava y yo le dige que me dava mucha berguenza de aver estado todo ese tienpo engañando a los lectores de mi bló y eya me digo que no me preocupara porque la spicologa de su istituto avia organizado el año pasado un curso de autoconpasion para los profesores que era mui vueno y que lla me pasaria los materiales.
Hasi que la semana pasada me llego todo en un paquete por amazon unos cuaderniyos mu buenos dishortografia 1 dishortografia 2 y dishortografia 3 de la editorial puñeta y mestan alludando mucho porque ya e notado vastante megora y tanbien me a mandado unos tests y unas dinamicas de autoconpasion que tambien me estan sirbiendo de mucho para azeptarme a mimismo ¡hala mierda el coreztor de gugél! ¿hala mierda los conplegos! si huno es un emfermo loque tiene que azer la sociedá es alludarle que el no tiene la culpa de ser asi, menos mal que able con esa amiga y menos mal que las inobaciones educativas tienen solucciones para los problemas que emos eredado del facismo en la heducacion le doi las gracias a mi amiga y al orientador de su istituto y a la spicologa de su istituto hos doi las grazias a todos creerme que soy un onbre nuebo.
Y la razón nos la da, como tantas veces, el refranero con su concisión: no ofende quien quiere, sino quien puede. Leo en ABC este titular: Aragonés plantará a los Reyes en la entrega del Premio Planeta en Barcelona y me hago una pregunta que me he hecho decenas de veces: ¿por qué los periodistas son tan poco cuidadosos con el lenguaje? Todos sabemos que desde hace tiempo el separatismo se ha adueñado del poder en Cataluña y que, cautivo de su demencial empeño en una independencia imposible, no escatima una sola ocasión de hacer daño o de ofender a la nación española. Una de sus prácticas más zafias y que da buena medida de lo que se puede esperar de ellos es el desprecio hacia los símbolos y las personas. Ya desde hace muchos años hemos tenido que aguantar la quema de la Constitución, o de la bandera, o de los retratos del Rey, pero últimamente se ha puesto de moda una nueva vejación, si bien, en este caso, fallida además de patética: la que pretenden ejercer los altos cargos separatistas al no acudir a actos celebrados en Cataluña a los que vaya a asistir Felipe VI, es decir, el jefe del Estado, alguien que políticamente está muy por encima de ellos y personalmente ha demostrado estar a una distancia estratosférica de esos mequetrefes que creen ofenderle con su grosera ausencia, gente como Aragonés, Torra, Colau y otros de su pelaje. Está claro que esto además lo hacen para fingir ante sus huestes que son unos furibundos rebeldes contra el Estado español, ese mismo de cuyos presupuestos reciben unos suculentos sueldos, aunque no parece que contra esto piensen rebelarse. Está claro también que ni ofenden ni podrían ofender al rey, por mucho que quisieran, por las razones ya dichas, y que lo único que hacen es un monumental ridículo, al evidenciar que a su falta de entidad política unen una falta de educación difícilmente aceptable en quienes ejercen cargos públicos.
Sabido esto, no entiendo cómo los periodistas una y otra vez caen en la torpeza lingüística del titular que he reproducido más arriba: ¿es que no se dan cuenta de que esas palabras dejan la impresión de que esos personajillos han dejado a los reyes con tres palmos de narices y son ellos los que quedan por encima? Yo insisto en que es al revés, porque maldita la necesidad que tiene el jefe de cualquier Estado de coincidir en un acto con esta alcaldesa o aquel presidentillo regional, pero más maldito aún, si nos referimos a lo personal, lo que necesitará Felipe de Borbón el ver la cara de Ada Colau o estrechar la mano de Pere Aragonés, echemos un vistazo a los méritos y el estilo de cada uno. Esta sutil insistencia en hacer de menos al jefe del Estado la entiendo, qué sé yo, en "La Vanguardia", que estoy seguro de que la usa de manera intencionada, pero, para mi sorpresa, está muy extendida en todos los medios, tanto que llega incluso al ABC, nada sospechoso de antimonárquico. Se trata, por lo tanto y una vez más, de descuido, creo que bastante lamentable. ¿A qué viene eso de "Aragonés plantará al Rey"? ¿Es que acaso no existen maneras de referirse a la gansada de Aragonés sin que parezca que él es el castigador? Yo creo que sí existen, dejo aquí unas cuantas sugerencias:
-Aragonés eludirá coincidir con los reyes en la entrega del premio Planeta.
-Aragonés no acudirá a la entrega del Planeta para no coincidir con los reyes.
-Aragonés dará la espantada en la entrega del Planeta.
-Aragonés planea una nueva espantada para no coincidir con el jefe del Estado.
-Aragonés hará un nuevo ridículo protocolario para no coincidir con los reyes en la entrega del Planeta.
-Aragonés volverá a incumplir sus obligaciones protocolarias ante el jefe del Estado.
-Aragonés insistirá en su ridícula comedia de "desairar" al rey.
-Aragonés demostrará otra vez su desprecio por las instituciones negándose a acudir a la entrega del Planeta.
-Aragonés demostrará otra vez su falta de educación negándose a acudir a la entrega del Planeta.
Estos titulares se me han ocurrido a mí en cinco minutos y sin ser periodista, así que estoy seguro de que los profesionales de la información podrían superar esta muestra sin ninguna dificultad.
Se difunde hoy la noticia de que el Tribunal Constitucional ha desestimado el recurso de inconstitucionalidad contra la prisión permanente revisable que en 2015 interpusieron el PSOE, el PNV, IU y otros defensores de monstruos disfrazados de defensores de los derechos humanos (1). No puedo dejar de destacar que el Gobierno que más uso (más bien, abuso) ha hecho del decreto como forma de aprobación de leyes enlaza con esta la tercera reprobación en pocas semanas procedente del TC, es decir, la tercera constatación de que Sánchez y su equipo -los mismos de los asuntillos de Ábalos, el caso Gali, los indultos a los golpistas o la mesa con sus valedores- se han saltado nuestra máxima ley a la torera, lo cual ya es diluviar sobre inundado.
Esta noticia debe sin duda llenarnos de satisfacción, porque la prisión permanente revisable es un procedimiento para tener encerraditos y controlados a personajes que han cometido crímenes espeluznantes, tanto que quizás se quede corto y deberíamos pensar que sería mejor y más razonable la cadena perpetua, luego retornaré sobre esto. Y, por supuesto, me ratifico en mi radical condena de quienes impulsaron el recurso, a los que, por tal iniciativa, no puedo considerar otra cosa que defensores de monstruos. En 2018, cuando, aprovechando la subida de Sánchez, esa megafactoría de maldades que se conoce como PNV intentó cargarse la prisión permanente revisable sorteando al Constitucional, escribí un artículo bajo el título de Sobre penas inhumanas y tratos crueles, con el que fustigaba la indecente palabrería que los peneuvistas habían usado para presentar su inmundicia. Ese mismo recurso utilizó antes que yo Rocío Viéitez, la madre de las niñas a las que su padre, David Oubel, mató con una motosierra. Volveré a citar las palabras que dirigió por aquellos días a los cínicos lobos que se disfrazaron bajo la piel de cordero de la defensa de los derechos humanos:
A esos 162 votos que piden su derogación: ¿podrían por favor decírmelo a la cara y hablarme de irresponsabilidad, desproporcionalidad, dignidad, crueldad, inhumanidad...?
Y es que esos señores, cuyos móviles ocultos radiografié sucintamente en aquel artículo, estaban procediendo de un modo que supongo que debió de alegrar mucho al propio Oubel y a otros criminales repugnantes cuyos historiales enlacé allí. Insisto una vez más: defensores de monstruos. Y ya que estamos en esto, querría hacer una precisión sobre el lenguaje de la noticia de "El Mundo" que he enlazado al principio, lenguaje que supongo que se va a repetir hasta la náusea. Después de enumerar los magistrados del TC que han votado a favor de la prisión permanente revisable, dice:
Por su parte han votado en contra los magistrados María Luisa Balaguer, Juan Antonio Xiol y Cándido Conde Pumpido, miembros del sector progresista del órgano.
¿No deberían haber sido un poco más cuidadosos con el uso de la palabra "progresista" al hablar de una cuestión tan delicada como esta? Lo digo porque algún despistado que aún no sepa lo devaluado que está quedando este término puede pensar que esos tres jueces que estaban a favor de aliviar el rigor contra los grandes criminales son ángeles que están a favor del progreso, mientras que los otros siete serían adustos defensores de una justicia retrograda, lo cual es más que discutible. Un poco de sensibilidad, señores periodistas, ustedes, por razones de oficio, deberían hacer un uso muy consciente del lenguaje.
Decía antes, en fin, que debemos celebrar la derrota del recurso contra la prisión permanente revisable, pero también dije que quizás deberíamos, alcanzado este punto, ir pensando ya en que lo que nos hace falta es la cadena perpetua, no solo porque no es ninguna monstruosidad, pues está vigente en países muy civilizados, sino también porque me temo que, a pesar de los aspavientos de sus detractores, la prisión permanente revisable es en el fondo una medida que no nos protege lo suficiente. Si miráis la información del enlace de la nota dos, no solo establece el precepto de revisión de la pena a los 25 o los 35 años -que aquí sin duda pasará a hacerse inexcusable-, sino que además lleva aparejadas medidas de permisos de salida a los ocho años y de tercer grado a los quince, lo cual, a mí, mirando a los personajes cuyos historiales vengo mencionando, me inquieta bastante. ¿Podrían Oubel o el Chicle pasearse por la calle dentro de ese plazo? Lo veo improbable, porque tendrían que superar filtros que son bastante serios, pero... La pregunta que me hago y que me inquieta es esta: ¿existe con la legislación actual la posibilidad de que un condenado a prisión permanente revisable pueda un día volver a salir de la cárcel? Me parece indudable que sí y entonces me entenderéis mejor si veis quiénes son en la actualidad los presos sujetos a esa pena y las razones por las que se la han ganado (3).
Supongo que ahora os queda más claro, ¿verdad? Igor el Ruso, el descuartizador de Pioz, el Chicle, Oubel, Ana Julia Quezada...: personas que han cometido crímenes horribles y que, además de eso, en bastantes casos, cumplidos esos veinticinco años (o tal vez quince, u ocho), todavía estarán en condiciones de cometer más. Gente así no puede andar suelta por la calle, porque su libertad demasiado a menudo la pagan carísima seres humanos inocentes, de esto hay montones de ejemplos, por no hablar del hecho de que sus crímenes por sí solos merecen un buen castigo. Pese a quien pese, buena noticia es que no hayan podido dinamitar la prisión permanente revisable, pero tengo muy claro que para algunos criminales se queda corto todo aquello que no signifique encerrarlos de por vida.
1.- La nómina completa de recurrentes podéis verla aquí: Nota informativa 64/2015 del TC. Me produce una decepcionante sorpresa ver entre ellos a UPyD, o lo que quedase entonces de ese partido.
Pertenezco a la legión de admiradores (que estará sin duda compuesta por millones de personas a lo largo y ancho de este mundo) de Matar un ruiseñor, la extraordinaria novela que Harper Lee publicó en 1960 y con la cual ganó el premio Pulitzer, y no solo eso, sino que además obtuvo otro premio: el de que en 1962 se le hiciera una versión cinematográfica a la altura de sus méritos, con Gregory Peck como protagonista y tan memorable que en más de una ocasión la he visto citada como una de las mejores de la historia del cine, cosa que no me parece ninguna exageración. La película, a su vez, obtuvo tres premios Óscar, uno de los cuales recayó sobre ese actorazo que fue el señor Peck, pero quiero destacar que otro se lo llevó en la categoría de mejor guión adaptado Horton Foote, un escritor que fue autor de la novela La jauría humana (The chase), la cual en 1966 fue igualmente objeto de una buena adaptación cinematográfica, con Marlon Brando, Angie Dickinson, Jane Fonda y Robert Redford, ¿quién da más? También son ambas muy recomendables, hay que ver a Marlon Brando haciendo de sheriff de los de antes y poniendo en su sitio a sus conciudadanos de un poblacho de la América profunda cuando se pasan de salvajes.
Con lo que he dicho hasta aquí, si habéis leído Ve y pon un centinela, la novela de Harper Lee que se publicó en 2015 con un respetable aparato publicitario, entenderéis que hace unos días, al leerla, me llevara una gran decepción, muy en consonancia con las sospechas que despertó la edición del libro cuando se produjo originalmente. Lo diré sin rodeos: Ve y pon un centinela es una mala novela y no merece el bombo que se le dio. Tiene 269 páginas, pero la dejé en la 96, juzgando que ya era suficiente espera sin éxito para encontrar algo sustancioso, aunque he de decir que fui a ver el final y luego leí algunas páginas a saltos, tan solo para confirmar que mi decisión de abandonar la lectura había sido la acertada, porque la historia apenas reviste interés. Me sorprendió además otra cosa: el dominio del lenguaje, el estilo, la construcción de los diálogos... me parecían inferiores a los de Matar un ruiseñor, era como si la autora hubiese experimentado un viaje de la madurez literaria a la inmadurez.
Y aquí es donde está una de las claves de la cuestión: había sido al revés. Aunque de la campaña publicitaria podíamos entender que Ve y pon un centinela es un libro posterior a Matar un ruiseñor, es justamente al contrario: fue este el que se escribió después, lo que ocurre es que presenta a Scout, la protagonista, siendo una niña, en lugar de la veinteañera de la primera y primeriza novela. Esto propició la confusión. Pudimos caer en el equívoco -y nadie hizo muchos esfuerzos por sacarnos de él- de que en Ve y pon un centinela nos íbamos a encontrar a una Harper Lee más dueña de su oficio, pero lo que hay es lo contrario: una escritora inmadura que aún no había encontrado el camino para escribir la gran novela de la que luego fue capaz. La razón de que Ve y pon un centinela permaneciera durante décadas en el anonimato fue sin duda que su propia autora entendió que, después de haber publicado un libro tan brillante como Matar un ruiseñor -que además era al parecer su primera y reiteradamente rechazada versión-, no podía dar a la imprenta otro que significaba un sensible descenso, así que lo mandó a un merecido ostracismo, aunque, seguramente por razones sentimentales, no llegó con él al extremo de cumplir aquello que aconsejaba Julio Cortázar a quien quisiera ser escritor: romper mucho (junto con escribir mucho y leer mucho).
Pero la industria editorial se preocupa más del dinero que de la literatura y por eso, en 2015, se sacó de la manga toda esa fabulosa aureola del libro rescatado de una caja fuerte en la que había estado cautivo años y años y, con este ingrediente de misterio más el prestigio de la autora y el buen recuerdo de Matar un ruiseñor, tuvo de sobra para montar una gigantesca operación comercial que habrá rendido muy jugosos beneficios, operación de la que hay sólidas razones para pensar que Harper Lee estuvo al margen. Y así se llegó a este poco edificante final: se llevaron una pasta dándonos gato por liebre. Luego nos extrañaremos de que haya tanta gente que no lee.
Hojeando el diccionario, tropiezo por casualidad con una palabra que no buscaba, "patriarcado", y el hallazgo prende en mi mente una de esas asociaciones caprichosas que hace que me formule esta pregunta: ¿qué sentido tiene hablar de "heteropatriarcado"? Usaré un par de ejemplos para empezar a explicarme. Veamos estas dos frases:
-En el zoológico había un tigre rayado.
-Juan se suicidó a sí mismo.
El adjetivo "rayado" y las palabras "a sí mismo" son tan superfluas en estos enunciados que hacen que se acerquen a lo agramatical. En el caso de "a sí mismo", nos hallamos ante una redundancia, porque el verbo "suicidarse" ya significa "matarse a sí mismo" y, por tanto, las palabras "a sí mismo" sobran, pues ya se entienden en "Juan se suicidó". En cuanto al adjetivo "rayado", es irrelevante la información que aporta, porque todos los tigres son rayados, por lo cual está de más, y solo haría falta en el caso de que también existieran tigres moteados, de piel lisa, con estrellitas o como se os ocurra.
Este caso se aproxima más al de "heteropatriarcado", palabra en la que, dado que no hay homopatriarcados, transpatriarcados, lesbopatriarcados (que serían un tanto contradictorios) ni diversidad ninguna de patriarcados, el formante "hetero-" sobra, ya que no aporta información diferenciadora. Es innecesario además por otra razón. Si nos vamos a la quinta acepción que el diccionario de la RAE da de la palabra "patriarcado" (que es la que aquí viene al caso), nos encontramos esto:
Organización social primitiva en que la autoridad es ejercida por un varón jefe de cada familia, extendiéndose este poder a los parientes aun lejanos de este linaje.
A lo que vamos: el patriarcado se define como una institución relacionada con la organización social, sin traer a cuento las preferencias sexuales de los patriarcas: el concepto se refiere al hecho de que, en aquella primitiva organización social, los hombres mandaban, haciendo por completo abstracción de con quién se acostasen. Así pues, en la palabra "heteropatriarcado" -que, por cierto, no figura en el diccionario de la RAE-, el prefijo "hetero-" es irrelevante no solo porque no diferencia frente a otras inexistentes formas de patriarcado, sino también porque añade un rasgo semántico, la inclinación sexual, que no se toma en consideración para formar el concepto de patriarca.
Naturalmente, algunos estaréis pensando que alguna relevancia tiene que tener, algún contenido semántico tiene que aportar, puesto que ahora se usa mucho, tanto que no sería extraño que acabase apareciendo en futuras ediciones del DRAE. Y sí, en efecto, yo también pienso que aporta algo: sectarismo político. Tradicionalmente, el patriarcado ha sido un modelo repudiado por las organizaciones feministas, ya que siempre y con toda justicia han abogado por la abolición de esa organización social primitiva en que mandaban solo los hombres y su sustitución por un modelo que superase los viejos tiempos, igualitario y en el que hombres y mujeres pudieran mandar sin discriminaciones.
Pero sucede que en el feminismo, desde hace... ¿cuántos años?, no lo sé, quizás veinte, o treinta, pero me figuro que serán los mismos o pocos más que los que lleva en el mundo la palabra "heteropatriarcado", han aparecido facciones muy radicalizadas que demuestran una tremenda aversión, a veces yo diría que odio, hacia la heterosexualidad. Por inconcebible que parezca, hoy en el mundo hay personas y organizaciones que tienen una fobia tan enfermiza a la heterosexualidad que no solo la atacan, sino que a menudo parece que, si pudieran, la prohibirían.
Estos sectores son los que han añadido el prefijo "hetero-" al sustantivo patriarcado, para hacerlo doblemente odioso: además de machista, heterosexual -¡puaj!-, o quizás para amalgamar en una sola palabra los objetivos de su saña. A mí me produce cierta perplejidad, porque encuentro muy razonable mandar al olvido el modelo patriarcal que arrinconaba a las mujeres, pero aún no logro explicarme la enfermiza fobia a los heterosexuales que manifiestan hoy algunas organizaciones o las ramas más asilvestradas del feminismo y las organizaciones LGTBIQ.
Así que, en efecto, el prefijo "hetero-" en la palabra "heteropatriarcado" no es un elemento irrelevante y vacío de significado, sino que representa algo: el aborrecimiento sectario que algunos profesan hacia la opción sexual más extendida en la humanidad. Esto último es una verdad incontestable, aunque supongo que algunos, por decirla, me apedrearían, me llamarían facha, me tacharían de homófobo o me denunciarían por delito de odio, esa peculiar figura jurídica de nuestros días a la que tanto partido están sacando los cazadores de brujas del tercer milenio.
Acabo de ver la reciente intervención de la ministra de Educación ante la comisión de su competencia en el Congreso. Os la enlazo aquí por si con el tiempo me borran el vídeo que adjunto a continuación, donde se reproduce completa.
Podría decirse que este acto ha sido su presentación en sociedad, así que ha habido en él lo esperable en tales circunstancias: saludos, declaración de intenciones buenísimas y de disposición a dialogar con todo el mundo, venta de logros, agradecimientos varios, alabanzas a su antecesora... Al lado de esto, ha habido ya también unos cuantos pronunciamientos que me llevan a hacer esta afirmación: doña Pilar Alegría apunta maneras. Vayamos a algunos en concreto.
-Minuto 1:10.-Me considero además afortunada de pertenecer a este Gobierno de España, el Gobierno que más está haciendo por la mejora de la educación de nuestro país.
Supongo que se referirá a la deplorable LOMLOE, los espeluznantes criterios de evaluación y promoción que se están dando a conocer, la pasividad ante el arrecio de la ofensiva contra la lengua española allá donde convive con el catalán o el vasco y cosas así. Empezar con el despropósito de colgar al Gobierno de Sánchez una medalla tan inmerecida es descalificarse nada más abrir la boca.
-Minuto 11:34.- Empieza a hablar del currículo que piensa implantar y a glorificar unas propuestas que, hasta la fecha, no han resultado ser muy útiles, aunque ella intente convencernos de lo contrario:
...y la aplicación de metodologías innovadoras de eficacia demostrada [...] La comunidad educativa lleva años esperando que se haga efectivo este cambio en los centros [...] El nuevo currículo debe favorecer por tanto situaciones de aprendizaje reales y procesos de evaluación de estos aprendizajes, que sean verdaderamente competenciales y significativos. Puedo asegurarles que estamos totalmente alineados con las orientaciones de los organismos internacionales, recogiendo las propuestas formuladas por los expertos del país desde el ámbito académico y teniendo en cuenta además las demandas de los sectores más innovadores en el ámbito de la educación.
¿Innovaciones "de eficacia demostrada"? ¿Los "expertos del país"? La verborrea contra la que llevamos cincuenta años estrellándonos, que señalo en negrita. Una precisión acerca de los aprendizajes significativos: todo aprendizaje real lo es, no solo ese restringido haz que prefiere el "innovacionismo". Y, por favor, mentiras, no: lo que está esperando la comunidad educativa no es para nada lo que la LOMLOE y sus "expertos del país" van a traer, sino cosas como más personal, lucha contra la conflictividad u ofertas educativas más realistas y variadas para disminuir el fracaso escolar.
-Minuto 12:28.-Es un currículo que estamos construyendo entre todos.
Una falsedad colosal, no hace falta más comentario.
-Minuto 14:03.-Y permítanme que insista en este último aspecto: hacer un currículum más competencial, más práctico, más aplicado, adaptado a situaciones de aprendizaje reales, basado en aprendizajes más profundos no implica en absoluto un ápice reducir la calidad de nuestro sistema educativo; más bien al contrario: nuestros niños, nuestras niñas, nuestros jóvenes no van a aprender menos ni a esforzarse menos con el nuevo currículo, pero sí necesitan aprender de forma diferente.
Aborda aquí la ministra un punto candente del debate actual: la confrontación entre, por un lado, lo competencial y los aprendizajes prácticos y, por otro, la calidad de la enseñanza. Entraré primero en el aspecto de las competencias, que para mí no ofrece ninguna duda: son inapropiadas para el sistema, porque lo que en realidad propone el innovacionismo no es tanto potenciarlas como evaluar sobre ellas, que son materia muy vaporosa y demasiado inaprehensible para fundamentar evaluación seria alguna, y porque además, de paso, pretende con este procedimiento arrinconar o expulsar de la enseñanza una serie de conocimientos teóricos imprescindibles, cuya eliminación la empobrecería mucho. En cuanto a los aprendizajes prácticos y reales, siempre insistiré en que ya están muy presentes en las metodologías y programas hoy en uso, de modo que no representan ninguna innovación, por lo tanto, cuando los innovadores se los apropian (y a la vez los adulteran), están generando un falso debate y manipulándolo a su conveniencia. Vamos, por fin, a lo que importa: con los presupuestos metodológicos y evaluativos que ha elegido y con lo que ya va saliendo (1), se puede discrepar con la señora Alegría categóricamente: nuestros niños aprenderán menos y se esforzarán menos, dentro de un sistema cuya calidad es ya baja y ahora da muestras de que lo va a ser más.
-Minuto 17:33.-Y permítanme hacer aquí una breve acotación sobre un tema muy manido: cuando yo hablo de esfuerzo, aspecto en el que creo firmemente, me refiero a algo que se consigue solo con motivación, con estímulos y con apoyos, y no con simples exigencias. Se consigue mucho más con el bienestar que con la sanción; se consigue mucho más con el bienestar que con la sanción, y la escuela no la debemos diseñar para sufrir; la escuela está diseñada y tiene que estar diseñada para disfrutar aprendiendo; para que nuestros niños, para que nuestros jóvenes aprendan y disfruten aprendiendo.
Estoy en radical desacuerdo con lo que aquí manifiesta la ministra y creo que demuestra un gran desconocimiento de lo que requiere el aprendizaje y lo que es la vida de los centros educativos, cosa que sorprende en una diplomada en Magisterio, si bien, por lo que se dice, no ha ejercido la profesión o la ha ejercido muy poco. Su reflexión en torno al esfuerzo es una mezcla de churras con merinas, una confusión en la que relaciona el esfuerzo con los estímulos, la sanción o el bienestar, de modo que me hace pensar que nuestra ministra de Educación entiende que el esfuerzo del alumno tiene que ver solo con cosas que le vienen de fuera, cuando en realidad el esfuerzo es en esencia algo que tendrá que sacar de sí mismo, venga lo que venga de los demás. Siento decirlo: esto me lleva a la conclusión de que nuestra ministra tiene una idea equivocada de lo que es el esfuerzo, cosa un tanto decepcionante, tanto por la importancia que dice darle como por su cargo.
Creo que la razón está en que la señora Alegría ha abrazado con fe intensa el catecismo de los pedagogistas. Mientras que para quienes defendemos que a la escuela se va a aprender y que eso se consigue con estudio, trabajo, dedicación e interés -cosas que requieren esfuerzo-, el esfuerzo es, en mayor o menor medida, costoso y sacrificado, para ellos el aprendizaje puede conseguirse sin más por medios benévolos para el alumno, como la motivación, el estímulo, el bienestar e incluso el juego: lo habéis adivinado, los mismos medios que propone nuestra ministra, es decir, SIN ESFUERZO. Aquí ha querido liarnos la señora Alegría, pues se ha presentado como una gran defensora del esfuerzo para a continuación intentar vendernos como tal una cosa que no lo es, o sea, esa beatífica divagación sobre el estímulo el apoyo o el bienestar.
Esto la ha llevado a sacar a escena tres nuevas "figuras morales" (como diría Cervantes): la exigencia, la sanción y el sufrimiento, las malas de su película, en lo que coincide otra vez, casualmente, con los pedagogistas, que nos retratan como a monstruos que sancionan a los niños a quienes sostenemos que sin esfuerzo no hay aprendizaje que valga la pena. Por este camino y con su concepto falsificado del esfuerzo, un concepto en el que el verdadero y costoso esfuerzo se asocia con la represión y es sustituido por un sucedáneo vacío y chachiguay, la señora Alegría ha llegado al único destino al que podía llegar, esa escuela de la felicidad que se ha puesto tan de moda, repito sus palabras: La escuela no la debemos diseñar para sufrir; la escuela está diseñada y tiene que estar diseñada para disfrutar aprendiendo.
Esa honesta exigencia de esfuerzo para aprender se presenta como sancionar al alumno y hacerle sufrir; a la vez, se sostiene que es posible aprender solo con disfrute, sin un gramo de sacrificio. ¡Qué pobreza, qué maniqueísmo, cuánta mentira!
En conclusión: la propuesta de la ministra de Educación es la escuela de la felicidad, pero ha pretendido colarla como la escuela del esfuerzo. Un disparate y un engaño: ¿qué puede fallar?
Quien proscribe el esfuerzo se carga la educación. Esa va a ser la aportación de doña Pilar Alegría, sucesora de doña Isabel Celaa y ministra del Gobierno de Pedro Sánchez.
-Minuto 20:58.-El futuro pasa por el trabajo cooperativo de nuestros docentes.
Al hablar de los profesores, se ha referido a la intención ministerial de modificar sus procesos de formación y acceso, así como la carrera docente una vez se pertenezca a la profesión. Nada demasiado concreto, pero me ha preocupado esta frase que selecciono, porque me ha hecho recordar un artículo que publiqué en marzo a propósito de la mezcla de asignaturas y la unión de grupos, otro viejo sueño de los que se proclaman innovadores y para demostrar que lo son acostumbran a hacer experimentos que se parecen más a juegos sin sustancia, en el mejor de los casos. Sea como sea, no hay duda de que la invasión de nuestra enseñanza por parte de los pedagogos y sus delirios se ha hecho más ancha y profunda con la llegada al poder de la izquierda radical sanchista y sus aliados. El mundo educativo pagará un alto precio por esto, y los profesores no iban a salir indemnes. Lo veremos dentro de unos años, como ahora estamos viendo los catastróficos resultados de la LOGSE.
1. Pulse los enlaces para ver una muestra de barbaridades concretas y tangibles que avalan lo que digo:
En mi anterior artículo, le daba un repaso al infame linchamiento a que el diario "El País", con la complicidad de otros medio de su flota, había sometido a Antonio Sánchez, profesor de Filosofía en un instituto de Madrid. Ayer, en el diario "El Español", se publicaba otro reportaje en el que algunos alumnos de Antonio salían en su defensa. Os lo enlazo y os recomiendo su lectura, porque es muy esclarecedor y ofrece un retrato un tanto desagradable de quienes han movido este conflicto:
Como puede verse, el fondo del asunto era algo por desgracia demasiado habitual en la enseñanza de hoy: una mezcla de venganza y acoso movida por alumnos descontentos por haber suspendido, apoyados por sus padres. Mi olfato de perro viejo me hizo sospechar que podía tratarse de algo así, pero, al no haber demasiados indicios, preferí callármelo. Sin embargo, me complace señalar que en efecto había cosas hacia las que sí apunté. Estas son las más importantes:
-Que lo que ha alimentado "El País" era una caza de brujas llena de mentiras.
-Que las frases tremebundas que se ponían en boca de Antonio habían sido pronunciadas con el ánimo de incitar a sus alumnos a involucrarse en el debate. Citadas fuera de contexto, parecían terribles, pero dentro de él tenían una finalidad sana y plenamente educativa. Por si esto fuera poco, alguna frase se reprodujo manipulada de tal modo que decía lo contrario.
-Que la bomba que lanzó "El País" el pasado día 13 contra un profesor de Filosofía ha estallado en su centro causando daños, tal y como advirtieron al medio el propio profesor y la directora para disuadirle, pero les hizo caso omiso.
El profesor se llama Antonio Sánchez y es amigo mío. Lo conozco desde hace diez o doce años, puede que alguno más. Y el diario "El País" también lo conozco, desde hace bastante más, desde el día en que nació, hace cuarenta y cinco años. Durante mucho tiempo lo consideré un buen amigo y un tipo de fiar, pero, ya desde hace bastante, lo miro a la portada -que en él hace las veces de cara- y no lo reconozco. Esta mañana, mientras leía perplejo el miserable linchamiento que le enderezaba a Antonio, me hacía esta pregunta: ¿cómo es posible que un medio que empezó siendo un referente para quienes estábamos ilusionados con un futuro de democracia y libertad haya caído en cazas de brujas como esta? Vayamos por partes.
Empezaré por Antonio. La primera acusación que se le lanza, a gran titular, es la de decir en clase esta frase: "Las verdaderas cabronas son las mujeres", a la que ya dentro de la noticia se añadían otras como estas: "El patriarcado es la mejor invención del ser humano"; "La izquierda promueve la idea de ser subnormal"; "Los hombres están oprimidos por el feminismo, las mujeres van de buenas, pero no, además luego se discriminan entre ellas". Voy a empezar por hacer esta precisión: puede ser verdad o mentira que Antonio dijera estas frases. Si es mentira, atribuírselas es una canallada y una calumnia, y no se sé si por ello podría o le merecería la pena a mi amigo meterse en batallas legales, pero sí sé que todo aquel que esté detrás de tal atribución estaría a la altura moral de las ratas de alcantarilla. Si es verdad, es una cuestión distinta y que merece un análisis algo más profundo.
Como profesor, y más, en los mojigatos tiempos que corren, no tendría el menor reparo en decirle a Antonio que no debió utilizar ese lenguaje, porque en el inquisitorial marco que se ha impuesto hoy en la enseñanza, al profesor le toca mostrar un distanciamiento exquisito y unos modales de institutriz victoriana, por meras razones de autoprotección. Antonio (si es que te animas a leer este artículo), ¿es que no te has dado cuenta de que se acabaron los tiempos en que podíamos permitirnos una desinhibida espontaneidad? ¿Es que no has visto que ya no hay cabida para el chiste, la ironía, el sentido del humor, la presuposición en los alumnos que te escuchan de esa manga ancha o esa flexibilidad inteligente que les permitirían poner en contexto tus palabras y no escandalizarse como seminaristas hipócritas, esos seminaristas que seguramente le parecerán tan carcas y apolillados a esa izquierda que hoy te está vapuleando? ¡Qué gracioso es lo que está pasando en la España de la posmodernidad, esa posmodernidad que tú me has dicho alguna vez que no entiendo! Esos horribles exabruptos se los asestabas a alumnos de 15 años, ¡15 años! ¡¿Cómo has sido capaz de taladrar unas tiernas orejitas quinceañeras con semejantes groserías?! Hacen muy bien en ponerte a parir esos alumnos que intervienen en el artículo, porque yo me juego el pescuezo a que, en la inocencia de esa edad, lo más malsonante que ha llegado a sus oídos son los diálogos de La abeja Maya, o de Heidi. Tienes que entenderlo: cuando tú y yo teníamos quince años, cuando llegaba un profesor que tenía ese estilo, nos lo tomábamos con naturalidad, le interpretábamos la intención y, si era lo que solía ser, o sea, un intento de provocarnos para hacernos entrar en su juego y dinamizar el asunto, lo aceptábamos, y solía funcionar. Pero ahora es distinto, y lo sabes, así que no me explico cómo has arriesgado tanto, y no es distinto porque los quinceañeros sean más tontos o más remilgados que antes, ¡qué va!, los quinceañeros siempre serán iguales, la razón es otra: que ahora hay muchísima más mala leche, y con que tengas uno solo entre treinta dispuesto a hacerse el idiota y tomarse al pie de la letra tus palabras, estarás listo, porque lo hará para machacarte, y sabrán él o sus papás o el inquisidor que te tenga en su punto de mira a cuál de las muchas instancias posibles debe dirigirse para hacerlo: el AMPA, alguno de esos directivos de puñal envenenado que andan por ahí ensuciando la enseñanza, la inspección... Y, si esto falla, siempre les quedará "EL País". Por eso te decía antes lo de la España de la posmodernidad: porque todas estas instancias inquisitoriales están a reventar de "progres", izquierdistas, innovadores pedagógicos, que, aquí está la gracia, han acabado resultando más retorcidos y represivos que los curas que tenía yo donde estudiaba a los quince años; te lo puedo asegurar: en las fascistas y franquistas universidades laborales en las que estudié yo a esa edad, no habrían sido contigo tan fascistas y franquistas como está siendo el periódico más "progre" del Universo.
Por todo esto y porque conozco a Antonio, le creo capaz de haber cometido todas esas horrendas aberraciones que enumeran en el proceso sumarísimo de "El País": de haber dicho esas frases, de montar unos debates plagados de trampas para provocar (¿qué otra pauta puede pedirse a un verdadero debate? ¿La de los espacios seguros de las universidades yanquis? ¿La de la versión tontorrona del juego de las sillas que practican en los "coles" innovadores, en la que hay tantas sillas como niños para que ninguno se frustre? ¡Venga ya!), de acalorarse en los debates...: si es que él es así, ¡anda y que no habré tenido con él disputas en las que salían estas cosas! Y está muy bien; está muy bien que los debates sean polémicos y vivos, y no las tediosas melonadas dogmáticas de la corrección política; lo que está muy mal y es una perversión es fingirse idiotas y no querer entender que, cuando Antonio dice que va a corromper a los jóvenes, lo que quiere decir es que va a inocularles el virus del pensamiento libre, para sacarlos de la modorra intelectual del infierno logsiano, o que, cuando acusa a la izquierda de promover la idea de ser subnormal, de lo que está acusándola es de lo que la acusamos muchos: de entontecer a nuestros niños y jóvenes con sistemas educativos que destierran el esfuerzo y el pensamiento, de impedirles crecer con juegos que nunca frustran, de maleducarlos no diciendo jamás que no a ninguno de sus caprichos. Y eso es bien fácil de entender: quienes hoy fingen no entenderlo es por pura maldad.
Pero, recalco, todo esto vale si Antonio ha dicho y hecho las cosas de que se le acusa. Igual resulta que no las ha dicho ni hecho, y entonces ya sería el colmo.
Pero, como ya dije antes, también conozco a "El País". Raro es el día que no le echo un vistazo, aunque la verdad es que asusta. Como la tome con alguien, pobre de él, que se lo pregunten a Isabel Díaz Ayuso. Le he visto defender con cinismo y argumentos pobres o embusteros a Pedro Sánchez, el dirigente más catastrófico que hemos tenido en España; defender el diálogo primero con Mas y luego con Puigdemont, es decir, con señores que estaban llevando a cabo un plan para despedazar España al que aún no han renunciado; ser muy comprensivo con los procesados de aquella intentona; respaldar las propuestas educativas más perniciosas. Por todas estas razones, dejé de leerlo hace ya años, y me temo que no debo de ser el único, porque todo el mundo sabe que ha perdido cientos de miles de lectores, tal vez millones, por algo será. Si lamentables son las cosas que he dicho hasta aquí, lo que han hecho con Antonio Sánchez es tocar fondo: que un periódico de alcance mundial y el peso y el poder de este medio haya descargado un golpe tan tremendo y artero sobre un ciudadano de a pie y con nombre y apellidos es, repito, un linchamiento, y de tintes goebbelsianos, un intento repugnante de provocar la muerte civil de un ciudadano. No soy experto en leyes, pero pienso que Antonio quizás tendría motivos para llevar a este panfleto ante los tribunales, porque me hago estas dos preguntas: ¿son ciertos los pecados de los que se le acusa? Y, aun si lo fueran, ¿sería para tanto? Vamos a desgranarlos.
1.- Supongamos que un día Antonio se hubiese colocado en medio de la clase y así, sin más y a las bravas, hubiera dicho: "Las verdaderas cabronas son las mujeres". Aun en este caso, que estoy seguro de que no se dio, ¿sería para tanto? ¿Sería para que uno de los periódicos más leídos de España le montase a un ciudadano el juicio callejero que le ha montado a Antonio Sánchez? ¿Sería para que la cadena SER (un medio hermano de "El País") estuviera pidiendo que lo echaran de la profesión? NO.
2.- Pero lo que sucede de verdad, me temo, es que Antonio esas cosas que dijo e hizo las diría o las haría en un contexto igual o muy parecido al que he descrito antes, por lo tanto, ¿hay razones no ya para la feroz campaña que se ha desatado contra él, sino siquiera para dedicarle una línea en un periódico de quinta regional? NINGUNA.
3.- Y, en cualquier caso, ¿hay la menor ética informativa en construir esta campaña mediática basándose en un puñado de frases sueltas, bastante insustanciales y me temo que no confirmadas reunidas por un número desconocido de alumnos? NO.
4.- Además, aunque este dato lo están presentando de la forma debidamente enturbiada que tan bien manejan estos medios, lo cierto es que las acusaciones contra Antonio ya fueron atendidas por la inspección educativa, ¡y en junio!, con la conclusión de que no había nada sancionable. Si ya hubo una intervención institucional con este resultado y hace varios meses, ¿es decente y razonable lanzar ahora este ataque contra una persona? NO.
5.- ¿Se puede lanzar acusaciones contra un profesor de Filosofía por recomendar a Gustavo Bueno? No solo no se puede, sino que es una indecencia inquisitorial hacerlo.
6.- En un país donde se llevan a los centros guías que tienen respaldo oficial en las que se habla de "autocoñocimiento", ¿se puede crucificar a un profesor por poner un vídeo de Paloma Pájaro? No la conocía, pero he buscado uno en la red y me parece inocuo, además de ser muchísimo más digno que ciertas cosas que se ven obligados a tragarse los alumnos a cuento del feminismo, la educación sexual o los derechos LGTBIQ, así que la respuesta es: rotundamente, NO.
7.- Y ya, la auténtica repanocha: ¿se puede culpar a un profesor de la fuga (no sabemos si real o inventada) de alumnos a otros centros sin aportar un solo dato objetivo que lo sustente? Me pregunto si esto no será calumniar.
Releo lo que he escrito y llego a la conclusión de que lo que han hecho con Antonio Sánchez "El País" y quienes le apoyan en esta cruzada es una indecencia aberrante, más aún cuando el asunto, con toda seguridad, va a tener unas repercusiones muy negativas en el centro en el que trabaja, cosa de la que tanto él como la directora advirtieron al medio, pero está claro que para las terminales de PRISA esto tiene una importancia cero. Y todavía se creerán los depositarios de la supremacía moral. ¿Tendrá Antonio alguna forma de defenderse? Sería una pena que lo que le tocase fuera aguantar y callar.
Y serán capaces de hacerlo, no salgo de mi asombro, a pesar de ser un sistema que funcionó (es un decir) durante los primeros años de la LOGSE, la LOGSE LOGSE, es decir, la LOGSE pura y dura, la desastrosa madre de todos los desastres educativos (LOE, LOMCE, LOMLOE...) que han martirizado a la enseñanza española desde más o menos 1991; a pesar de que, con ese precedente, se tiene constancia inequívoca de que tal sistema fue y será siempre extremadamente perjudicial, primero que nadie, para los alumnos; a pesar de que esa constancia es tan inequívoca que, cuando la LOCE repuso la convocatoria septembrina que de manera en extremo irresponsable se había cargado la LOGSE, el ínclito Zapatero, al derogar después de manera fulminante la LOCE y sustituirla por su deplorable LOE, desfizo con nocturnidad el entuerto original de su partido y los exámenes de septiembre los respetó.
Así pues, creo que hay razones muy rotundas para afirmar que la eliminación por segunda vez de esa convocatoria de último recurso que eran los exámenes de septiembre, cuyos inequívocos beneficiarios eran los alumnos, será un acto canallesco y una muestra de irresponsabilidad e incompetencia de los gobernantes que lo perpetren. En la cima de la pirámide de esos "responsables", hasta hace poco estuvo Isabel Celaa y ahora está Pilar Alegría, pero no perdamos de vista a esa confusa nebulosa de técnicos, asesores y, sobre todo, gobernantes autonómicos que han sido sus soportes y cómplices, porque a ellos también les cabe mucha cuota de culpa.
Hay que reconocer que el pernicioso pedagogismo que parasita nuestro sistema educativo es pertinaz, inflexible y muy poderoso, porque, aunque en un momento vio que se eliminaba este dogma suyo, no ha parado hasta verlo repuesto, para mal de la educación y de los alumnos. Lo hizo poco a poco, como en una guerra de posiciones, primero con la sigilosa imposición del nefasto juniembre y finalmente con este guillotinazo a golpe de BOE que se pretende (y me temo que se conseguirá) implantar.
Cuando digo que cargarse definitivamente la evaluación de gracia es un despropósito, hablo con pleno conocimiento de causa, porque, durante años, como profesor, pude comprobar directamente el daño que su ausencia producía a los alumnos que suspendían alguna asignatura en junio. Los principales perjuicios fueron dos, y gravísimos:
1.- De haber existido la convocatoria de septiembre, muchos de esos alumnos habrían aprobado todas o algunas de las asignaturas suspensas y habrían pasado al siguiente curso más desahogados o sin suspensos.
2.- Durante la época en que se suprimió septiembre, se vieron obligados a repetir curso muchos alumnos que, de no habérseles hurtado esa oportunidad, habrían podido evitarlo.
Precisaré situaciones concretas, de las que hubo en cantidad, para todos los cursos y todas las asignaturas: ese alumno que iba a la suficiencia de junio (que, por supuesto, siguió existiendo) y la suspendía (y quizás hubiera aprobado si hubiera tenido una nueva oportunidad en septiembre); ese alumno que se olvidó de entregar trabajos finales en junio o se lo tomó con negligencia y por eso suspendió (y que quizás, etc., etc.); ese alumno que se incorporaba al centro en febrero o después y que llegaba a junio muy verde y por eso suspendía (y que quizás, etc., etc.). Y la situación más sangrante de todas: esos alumnos que, cerca ya del final de curso, contraían una enfermedad, o sufrían un percance, o les acaecía una desgracia familiar, lo que les impedía cursar el último trimestre, o asistir a clase en las últimas semanas, o presentarse a las últimas y decisivas pruebas y por ello suspendían todas las asignaturas y se veían forzados a repetir curso, aunque fueran alumnos de sobresaliente. Casos de estos se dieron, no bromeo, aunque pocos, es verdad, pero muchos o todos ellos habrían podido evitar tamaño infortunio de haber existido las convocatorias de septiembre que en los años 90 se cargó la LOGSE y en 2021 se va a cargar la LOMLOE.
Por eso, Zapatero, más perspicaz y menos fundamentalista que Sánchez, comprendió que la convocatoria de septiembre le favorecía, pues contribuía a mejorar lo que les interesa a todos los políticos: las estadísticas de aprobados, por lo que aceptó que se repusiera.
Pero ¿es realmente así? ¿Va el señor Sánchez a poner en peligro las estadísticas de aprobados complacientes? ¡Ni mucho menos, por favor!, porque lo que implantó Celaa y va a culminar Alegría fue una vuelta de tuerca con respecto a lo que había en los años 90: combinar la desaparición de septiembre con el refuerzo de las barreras contra el suspenso y el derribo de las limitaciones para la promoción de curso, de manera que ya no hará falta ese obsoleto mecanismo de evaluación que era la convocatoria de septiembre, porque los alumnos podrán pasar de curso y titular en ESO (que es lo que al final importa) sin estudiar, sin saber nada y con un buen puñado de suspensos. Y supongo que no habrá por ahí ningún iluso que se diga: "Bueno, pero tal cosa sucederá en la ESO, pero no en el Bachillerato, que es más exigente y además mantiene la convocatoria de septiembre". Por si acaso lo hubiera, repetiré con mayúsculas lo de ILUSO, por estas razones:
1.- Un bachillerato en el que se podrá titular con una asignatura suspensa será cualquier cosa menos exigente, por no hablar de un secreto a voces: en España, el Bachillerato dejó hace años de ser una etapa creíble y exigente y ya no es más que un apéndice de la ESO, de facto, un ciclo de enseñanza obligatoria más, por la sencilla razón de que puede acceder a él todo aquel que aprueba la ESO, cosa que YA, desde hace mucho, se consigue con sonrojante facilidad.
2.- En 2º de Bachillerato, curso en el que se obtiene el título, desde hace ya mucho y por las tremendas presiones a que se somete al profesorado (en todas las etapas, mi relato Junta final se inspira en esta vergonzosa realidad), a septiembre solo van esos alumnos que se han desentendido por completo de los estudios. ¿Cuántos alumnos de los que hoy titulan en Bachillerato con todo aprobado en junio merecerían en realidad quedarse para septiembre con una, dos, tres o quizás más asignaturas suspensas? Si no hubiese tanto miedo en los institutos a padres, directivos e inspectores y los profesores pudiesen hablar con sinceridad, una encuesta con esta pregunta arrojaría unos resultados explosivos, tan escandalosos que nos harían no solo denigrar a nuestro insustancial sistema educativo y a los gobiernos y políticos que lo han sostenido, alimentado o permitido durante décadas, sino también avergonzarnos a todos, unos, por el abandono de nuestras elementales obligaciones como ciudadanos preocupados por los problemas que aquejan a nuestra sociedad, y otros (los peores), por haber participado en ese aquelarre de falsificación educativa para obtener como premio aprobadillos de saldo para sus hijos. Y esta situación es ya muy vieja.
3.- Con lo dicho hasta aquí, ¿hace falta que explique lo que podremos esperar de un Bachillerato plantado en ese sustrato y al que podrán acceder "titulados" en ESO con cinco o seis suspensos y con la expectativa de poder sacarse el título que abre las puertas de la universidad con todas las asignaturas aprobadas menos una?
Parece claro que la LOMLOE es un instrumento muy conscientemente diseñado para cerrar todas las puertas a lo que debería ser una enseñanza de calidad y con el objetivo de que los alumnos aprendiesen cosas y se perfeccionasen, que es para lo que un día entran en la escuela. Tan conscientemente diseñado, que sus artífices está claro que han estudiado los obstáculos que en su día encontró ese plan emburrecedor que fue la LOGSE y, una vez identificados, los han ido demoliendo de manera sistemática y despiadada con máquinas como la LOE, juniembre, la LOMLOE... Hoy le ha tocado el turno a la convocatoria extraordinaria que tradicionalmente se hacía en septiembre, ya veremos qué sale mañana.
Y ya veremos lo que sale con la LOMLOE. De momento, hay una cosa que sí estamos viendo: desmintiendo esa perversa estupidez de la generación mejor formada de la historia, tenemos ya muchas promociones que han sido o están siendo "educadas" en el marco logsiano y, por lo que comprobamos en cultura general o civismo, son demasiados los españoles que no parecen haber recibido todo lo que sería esperable después de haber pasado años atendidos por un sistema educativo. En los círculos logsianos, se parlotea mucho acerca de la autoevaluación, pero, curiosamente, la del engendro que ellos crearon no solo no la han hecho nunca, sino que parece que sus artífices están tan autosatisfechos que incluso se atreven a profundizarlo con superengendros como la LOMLOE. Lo pagarán las promociones venideras, como ya hay algunas que están pagando la LOGSE y la LOE.
Entre los libros que he leído este verano, había dos de Stefan Zweig, lo que en algún momento me hizo pensar en otros autores contemporáneos suyos, de su entorno cultural y de los que había leído algo, concretamente, en estos tres: Sándor Márai, Thomas Mann y Arthur Schnitzler. Os dejo aquí algunos apuntes acerca de ellos.
Stefan Zweig (1881 - 1942). Nació en Viena. Suele decirse al hablar de él que es un autor cuya fama actual está muy por debajo del enorme éxito que tuvo en vida, pero aclaro que con esto no quiero sugerir que me haya parecido un escritor malo o mal envejecido, sino que, muy al contrario, me ha parecido muy bueno. Fue autor de una obra muy extensa y variada, con producciones en el ensayo, el teatro, la biografía y la novela. Lo que yo he leído han sido precisamente dos de sus novelas, cortas ambas, las que más se siguen publicando hoy: Carta de una desconocida y Veinticuatro horas en la vida de una mujer. De Zweig se afirma que es un gran conocedor de la psicología femenina, pero sospecho que una mujer de hoy (incluso sin ser una feminista militante) que lea estas dos narraciones estará muy en desacuerdo con eso, o tal vez las leerá con profundo disgusto, porque sus protagonistas llegan a tales extremos de abnegación por los hombres a los que se entregan (una por amor no correspondido y la otra por un excesivo concepto de la caridad) que caen en lo humillante, sobre todo, la de Carta de una desconocida. Cabe entonces preguntarse si Zweig fantaseó por completo al concebirlas o en su época las necedades de un romanticismo libresco pudieron realmente insuflar en las mentes femeninas la inclinación al disparate por amor en las diversas modalidades de este. Aun así, ambas historias son interesantes y amenas y dejan certeros apuntes acerca del comportamiento humano, tanto de hombres como de mujeres. Seguiré leyendo a Zweig; de hecho, hoy, que he estado en la biblioteca, he tenido en la mano una de sus obras más celebradas, su biografía de María Antonieta, pero no me la he traído a casa porque era más larga de lo que me esperaba, y ahora ando un poco ocupado, ya habrá otra ocasión.
Arthur Schnitzler (1862 - 1931). Nacido también en Viena. Fue médico y tiene también una obra extensa y variada. Se interesó por cuestiones como el erotismo, la sexualidad y los comportamientos irracionales y oscuros de las personas, y de ahí viene el conocimiento que tengo de él, que se concreta en Relato soñado, la obra en que se basó Eyes wide shut, la impresionante última película de Kubrick. Por esta razón, escribí algo más acerca de Schnitzler y de sus relatos cuando la analicé aquí y aquí.
Thomas Mann (1875 - 1955). Nació en la ciudad alemana de Lübeck. Recuerdo que, cuando leí la que sin duda es su obra más colosal y una de las mas señaladas de la literatura universal, La montaña mágica, unas semanas después, leí un artículo de mi admirado Fernando Savater en el que desvelaba haberla leído también ese verano y la calificaba de "ocho mil" literarario, algo así como un Everest o un K-2 arduo de escalar para el lector, cosa que también me había parecido a mí, ¡qué bueno es coincidir con los grandes maestros, aunque sea en cosas tan triviales! La montaña mágica es una novela muy compleja que Mann empezó en 1913 y terminó en 1924, ya acabada esa escalofriante carnicería que pasó a la historia como Primera Guerra Mundial, lo que me hace sospechar que sus puntos de vista cambiaron radicalmente a la vista de esta, ya que antes de ella había sido un inequívoco belicista, lo que le llevó a romper con su hermano Heinrich, que era todo lo contrario, pero, cuando se lee la novela, se ve muy bien que en ella Thomas condena la guerra, tanto por las connotaciones de la escena final como por su presentación de dos personajes capitales, Naphta y Settembrini: al primero, defensor de la guerra, lo vemos colérico, intransigente y fanático, por lo que nos inspira antipatía, todo lo contrario que el segundo, que es alegre, razonador, moderado en sus planteamientos y enemigo de la violencia. ¿Expió Mann sus pecados prebélicos simbolizándose a sí mismo en el "malo" Naphta y a su hermano en el "bueno" Settembrini? Pudiera ser. Cambiando de tema, he dicho ya que la novela es compleja, por lo que en ella no solo está la reflexión sobre la guerra -volcada en el denso debate entre Naphta y Settembrini-, sino que hay además otras muchas cosas: el ambiente de ese sanatorio entre montañas donde se desarrolla la trama, los vaivenes del alma de Hans Castorp (el teórico protagonista), su difuminado amor hacia Clawdia Chauchat, la enfermedad y la muerte... Libro fundamental, repleto de simbolismos y recomendable, pero no dejo de recordar lo del ocho mil. Termino con un apunte acerca de La muerte en Venecia, novela de la que Mann es autor y que gira en torno hacia una atracción homosexual malamente asumida, y la menciono porque, haciendo este artículo, me he enterado de que en su juventud tuvo una amistad de matices homoeróticos con un artista llamado Paul Ehrenberg. Una vez más, nos encontramos con los laberintos oscuros del ser humano.
Sándor Márai (1900- 1989). Es uno de los más importantes escritores húngaros. Que recuerde, de Sándor Màrai he leído cuatro novelas: La extraña, La herencia de Eszter, La mujer justa y El último encuentro. La primera creo recordar que se sitúa en un balneario o algo parecido y es el relato un tanto desordenado de la relación entre un hombre y una mujer a la que él seduce y termina asesinando, aunque quizás no deberíais hacerme mucho caso, porque este libro apenas me gustó y lo recuerdo mal. Algo mejor recuerdo el segundo, que no es un mal libro, pero me produjo una mezcla de estupor e irritación, porque cuenta cómo un vividor convence a una mujer (quizás su exesposa) para que ella le permita despojarla de sus bienes, sin que ella ni sus familiares presentes opongan la menor resistencia. Es un libro que me dejó tan confuso (comparadas con esta, las protagonistas de Zweig son unas amazonas feroces) que pienso que tal vez haya que examinarlo en clave de símbolos, quizás políticos o históricos. Hasta aquí ya habréis visto que Márai es un autor tremendamente pesimista y este es el sentimiento que domina La mujer justa, una historia contada desde tres puntos de vista y que viene a mostrarnos cómo ni existe la mujer justa, ideal o como la queráis llamar ni seguramente exista tampoco el amor, porque todo está sometido a la erosión del tiempo, nuestros errores y el desengaño. Dejo para el final El último encuentro, el primer libro que leí de Márai, gracias a la recomendación de un compañero y amigo que sabe mucho de lengua, de literatura y de libros. Es una obra maestra de 180 páginas. La historia está contada desde el punto de vista de un anciano, genial hallazgo que le permite a Márai atenuar su pesimismo habitual con la serenidad de la vejez y el no esperar de la vida ya más bienes ni más males que la muerte. Ese anciano, aristocrático, de fuerte carácter y sabio, va a recibir la visita de un amigo, su gran amigo de toda la vida, del que espera una explicación acerca de un antiguo y delicado asunto. No esperaréis que os diga más, ¿verdad?
Cuatro escritores que coinciden en ser grandes, centroeuropeos y testigos de ese crucial periodo histórico que se extiende entre las dos guerras mundiales. Coinciden también en algunas otras cosas: escenarios, gran formación cultural, temas... Entre estos, destacaría el interés por las pasiones del alma humana, sus espacios oscuros, sus contradicciones y lo difícil que a menudo nos resulta controlarlas.
Hace algo más de año y medio, me hacía aquí mismo esta pregunta: ¿pero de verdad es necesario un ministerio de igualdad? Era naturalmente una interrogación retórica, porque todo lector imaginaba que yo tenía en mi mente y presuponía en la suya una respuesta inequívoca: NO. Pasado ese tiempo, se ha comprobado que nos equivocábamos todos, porque la cosa iba mucho más lejos: el Ministerio de Igualdad no ha resultado solo innecesario, ha resultado además perjudicial.
Decía en ese artículo que, dado que nuestras leyes y nuestra conciencia social llevan ya una enorme carga de prevención contra las discriminaciones, me parecía completamente innecesario que hubiera un ministerio igualdad, pero no me limitaba a eso, sino que avanzaba ya entonces la sospecha de que, en realidad, como parecía claro que no iba a hacer frente a todo tipo de desigualdades, sino solo a las relacionadas con las que interesan al feminismo y los cruzados de la causa LGTBIQ, el ministerio que iba a dirigir Irene Montero fuera a ser no ya un lujo prescindible y un despilfarro, sino el búnker desde el que estos movimientos impulsasen privilegios para sí mismos, lo que lo convertiría en un intolerable y muy perjudicial Ministerio de Desigualdad.
Diecinueve meses después, el tiempo me ha dado la razón de forma fulminante, para lo que no hubiera hecho falta esperar ni un día, pues hubiera bastado con ver el equipo del que se rodeaba Irene Montero, compuesto por personas de reconocida militancia en el feminismo y los movimientos LGTBIQ más beligerantes, radicales y excluyentes. Y así, desde el primer momento, la ministra y su departamento se han volcado en producir políticas, propaganda y leyes para favorecer a esos colectivos, o más bien para privilegiarlos con la excusa de protegerlos de ataques y discriminaciones las más de las veces dudosos, es decir, para procurar la desigualdad en beneficio de los que estaban al mando de un ministerio convertido en megachiringuito. Ejemplos hay en cantidad: el machacón intervencionismo en cuestiones lingüísticas, el adoctrinamiento escolar en asuntos relacionados con el sexo o la ley trans. En el terreno de la propaganda, las campañas han sido numerosas y a menudo desafortunadamente tendenciosas. La última perla es la parte izquierda del cartelito que he incluido más arriba, que es una modificación de la de la derecha y ha producido la lógica indignación desde todos los ángulos.
Hace falta tener mucha desvergüenza y muy mal gusto para concebir y producir una manipulación así; hace falta tener una soberbia y un fanatismo político talibánicos para publicarla con el patrocinio de un ministerio. Algunos parece claro que ya no respetan nada: ni a los vivos, ni a los muertos, ni a los genios de la cultura (en esto, Federico García Lorca lleva muchos años siendo víctima de un maltrato monstruoso por parte de cientos de moscas carroñeras), así que bien ilusos somos quienes pretendemos que nos respeten a los ciudadanos normales y corrientes. Me reafirmo en lo dicho en el título de esta entrada: un ministerio que realiza estas políticas es mucho más que inútil, es perjudicial, y entiendo que cualquier gobierno futuro que quiera ganarse la credibilidad entre los españoles no podrá hacer otra cosa que suprimirlo y mandar a quienes vivan a su costa y la de todos a pagarse de su bolsillo las pancartas, los cartelitos patéticos y los panfletos.
Llevo ya bastantes años sosteniendo que la corrección política es la Santa Inquisición de nuestros tiempos y el ardor (nunca mejor dicho) de sus adeptos es tan creciente que ya me encuentro en la fase de preguntarme cuándo será el primer auto de fe. ¿Cuál será el día del siglo XXI en que veamos arder la primera gran pira alimentada por un tropel de réprobos que hayan pecado de machismo, homofobia, elegetebeicufobia, especismo, colonialismo, transfobia, maltrato animal, racismo, eurocentrismo, capacitismo, culturalismo, sexocentrismo, heteropatriarcalismo o intelectualismo? ¿Cuál será la plaza mayor que tenga el honor de acogerla? Podrían ser muchas, y no solo de localidades gobernadas por Podemos o el PSOE, sino también por Ciudadanos o el PP, formaciones que han dado más de una muestra de acatamiento de los dogmas de la posmodernidad izquierdista, ya sea por aprobación, inadvertencia, oportunismo o cobardía moral.
Aunque, ciertamente, lo más probable será que ocurra en algún feudo izquierdista, no solo porque vaya de suyo, sino porque la mayor parte de los abusos inquisitoriales que se han producido hasta ahora han sido obra de izquierdistas. Izquierdista es la concejal de la CUP que, en Navarcles, exactamente igual que habría hecho un cura de pueblo en los años cincuenta, interrumpió el monólogo de un humorista porque le parecía que estaba haciendo intolerables referencias sexuales; superhipermegaultraizquierdista del recopón y del archiprogresismo es el Ayuntamiento de Barcelona, que se tomó la libertad de apreciar racismo en un trivial episodio de alquileres y machacó a sus herejes particulares con una multa de 45.000 euros que sería desproporcionada aun en el caso de que el pecado fuera real, cosa más que discutible; del PSOE (aunque bajo las siglas FSA) es Ana González, la alcaldesa de Gijón que ha considerado que el hecho de que un toro se llamase Feminista y otro, Nigeriano era razón más que suficiente para rescindir la concesión de unos festejos taurinos en una ciudad como Gijón, ahí es nada; ¿quién más izquierdista que el Ministerio de Derechos Sociales y su titular, Ione Belarra, que instaron a la cancelación de un espectáculo de enanos toreros por apreciar en él no sé qué discriminaciones, y que recibieron la contundente réplica de los supuestos protegidos? Aunque bien es verdad que a esta compasiva campaña contra las cuadrillas de enanos se ha unido una desfacedora de entuertos no izquierdista, sino de Ciudadanos, Rocío Ruiz, la consejera de Igualdad de la Junta de Andalucía, en confirmación de lo que señalé más arriba. El departamento que dirige presionó para que se suspendiera uno de estos festejos en Baza, cosa que consiguió, y ahora a lo que estamos asistiendo es a un lamentable espectáculo de patéticas autoexculpaciones, que dejan claro que esos políticos que les complican la vida a los enanos toreros quizás deberían imitar el valor y la vergüenza que sin duda ellos sí tienen, en lugar de flagelarlos con una compasión tan hipócrita como sonrojante. Una pregunta que me hago es la siguiente: tanto el departamento de Belarra como el de Ruiz han tratado a estos toreros de discapacitados: ¿es la escasez de estatura realmente una discapacidad? Tengo mis dudas, que se acrecientan en este caso, ya que esos hombres demuestran estar capacitados para ejercer un trabajo, y nada menos que el de enfrentarse a un toro, oficio para el que no sé si estarán capacitadas Ione Belarra y Rocío Ruiz, pero os aseguro que yo, desde el día en que con diecisiete años me revolcó una vaquilla, me considero un completo incapaz.
Sin duda alguna, ser inquisidor es muy reprobable, pero serlo y además carecer de vergüenza quita muchos puntos. Aquí tendré que dedicarle un sincero aplauso a Ylènia Morros, la concejal cupera de Navarcles, porque, después de su monjil patinazo, ha tenido la vergüenza de dimitir, y, teniendo en cuenta lo trivial de su error y el hecho de que en España, aun habiendo hecho cosas infinitamente más gordas, muchos han permanecido en el cargo, haciendo un balance de lo bueno y lo malo, de esta historia ella puede salir con la cabeza bien alta. Todo lo contrario ocurre con Belarra, Ruiz y quienes hayan facilitado sus disparates: si alguien ha discriminado a los bomberos toreros han sido ellos, al tratarlos de lo que no son, defenderlos sin necesidad, minusvalorarlos y, encima, entorpecer y amenazar el trabajo con que se ganan la vida, y además, los han manipulado de una manera desvergonzada, solo para engordar su autoadoración. Qué decir de quienes desde el Ayuntamiento de Barcelona se permiten multar a un ciudadano por parecerles a ellos que era racista con unos desproporcionados 45.000 euros: hace falta tener muy poca vergüenza para cometer tales desafueros.
Y estar muy convencido de que se está en posesión de la verdad, tanto que ya no se tenga sentido de la proporción. Eso les pasaba a los inquisidores, y también a sus contemporáneos cazadores de brujas del mundo protestante (no perdamos de vista a estos pajarracos, que fueron responsables de muchísimas más atrocidades y muertes que la Inquisición, y eso aquí no se dice), que eran unos iluminados, como iluminados son estos neoinquisidorcillos de la posmodernidad.
Y por ello, esa desproporción, como sus modelos de épocas pasadas, la usan para castigar abierta o encubiertamente a sus enemigos políticos. No es casual el hecho de que en Extremadura, Andalucía y Gijón estos dislates hayan recaído sobre espectáculos taurinos: tengo muy claro que era esto lo que querían cargarse en realidad en los dos primeros sitios y así sucede también en el caso de Gijón, cuya alcaldesa ha obrado de forma extremadamente ruin y abusiva. Y, si nos fijamos en el procedimiento, muy inquisitorial, pues, como a menudo ocurría en los procesos del Santo Oficio, su actuación ha partido de una motivación insignificante y nebulosa. Veamos estas palabras del artículo que enlazo (que es sabroso como un imbatible chuletón al punto):
"Una ciudad que cree en la igualdad de mujeres y hombres, que cree en la integración, en las puertas abiertas a todo el mundo no puede permitir este tipo de cosas", ha afirmado la regidora antes de sostener que se han cruzado "varias rayas".
Vamos a lo concreto: la señora González pretende cargarse los toros en Gijón, lo que produciría un importante perjuicio a aficionados, ganaderos, trabajadores del sector y empresas vinculadas a este, y lo piensa hacer basándose... ¿en qué? ¿Cuál es exactamente la acusación que formula? ¿Cosas que no se pueden permitir? ¿Rayas que se han cruzado? ¡Es exactamente el procedimiento de los inquisidores y los cazadores de brujas! Un juez de hoy no permitiría que se llevase ante él a un reo acusado de cosas que no se pueden permitir ni de haber cruzado varias rayas, ni, por supuesto, en función de sobreentendidos, guiños y ustedyamentiendes, pero eso en la Inquisición era muy habitual: al apresado empezaban a torturarle y a exigirle que confesara no unos hechos concretos de los que se le acusaba, sino lo que había hecho o generalidades como ser judío o adorar al diablo. La alcaldesa de Gijón ha caído en el prejuicio, pues ha etiquetado sin demasiada base unos hechos como horribles delitos, pero se guarda incluso de formularlos con claridad, con lo que ha vuelto a la era en la que no existían las garantías procesales, a la época inquisitorial. Pero yo sí me voy a atrever a formular los supuestos pecados: el antifeminismo por ponerle Feminista a un toro y el racismo por ponerle a otro Nigeriano. Y con esto, dado el abusivo castigo que le va a imponer a lo que como mucho sería una broma verbal, ha caído en la desproporción. ¿Quedará algo más? Creo que sí, y muy gordo: ha obrado con arbitrariedad y guiándose por sus fobias y filias personales, pues las consideraciones con que adereza su decisión dejan muy claro que castiga a los festejos taurinos porque no le gustan a ella y se ha dejado presionar por las diatribas sesgadas de colectivos feministas y animalistas.
Puede que a alguien le parezca que esto va de toros o de chistes, pero no es así: va de libertades. Resulta evidente que la izquierda tiene muy claro su derecho a aplicar esta fórmula: si tus gracietas no me gustan, te paro el espectáculo a la mitad (como los más viejos del lugar recordamos que se hacía en la época de Franco); si haces el más leve chistecito sobre el feminismo, me cargo tu negocio, dejo sin pan a los que viven de él y suprimo un espectáculo de masas; si presupongo que eres racista porque un marroquí me ha dicho que no quieres alquilarle tu piso o porque le has puesto a un toro un nombre con no demasiada gracia, les pego un crujido a tus intereses económicos; si no me gustan los toros, como soy ministra, o consejera, o alcaldesa, los persigo, los asfixio y hago lo posible por que desaparezcan (en realidad, lo que me gustaría es prohibirlos). Creo que esto tiene un nombre fino, cultura de la cancelación, o algo así, pero yo prefiero ponerle un nombre más basto, más expresivo y que denota mejor el peligro ante el que nos hallamos: lo que no me gusta, me lo cargo, una tarea en la que, mientras la sociedad sestea y sonríe, se están aplicando con esmero la izquierda y ciertos sectores del sedicente centro, que se proclaman progresistas al mismo tiempo que reprimen chistes y espectáculos o mangonean lo que uno hace o deja de hacer con sus bienes particulares.
Insisto: va de libertades, que son algo sagrado. Yo podría sobrevivir sin corridas de toros, pero pienso que de ningún modo podemos permitir que se las carguen así, porque estos procedimientos son dictatoriales. Y el que no me entienda o no esté de acuerdo conmigo, que piense que algunos ya van a por los filetes o el fútbol en la escuela (escuela feminista, Martinet) o lo que un día se le pueda ocurrir a cualquier fanático.
Y de fanáticos hoy andamos sobrados, así que creo que estas cosas no deberíamos tomárnoslas como inofensivas serpientes de verano.
La república mejor es una novela contra cierto tipo de amnesia. La publiqué por mi cuenta en marzo de 2009. Narra la historia de un soldado al que machacan durante su servicio militar. Como parece que este tema de lo que fue la mili molesta y tratamos de esconderlo, me decidí a sacar a la luz el libro fuera como fuera, porque creo que el asunto no debe caer en el olvido, sino todo lo contrario: debe quedar constancia de algunos hechos muy graves que ocurrieron.