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-2028. ¿Cómo será la Tercera República? -LA ESCUELA INSUSTANCIAL. Sobre la urgente necesidad de derogar la LOMLOE. -EL CAZADOR EMBOSCADO. Novela. ¿Es posible reinsertar a un violador asesino? -EL VIENTO DEL OLVIDO. Una historia real sobre dos asesinados en la retaguardia republicana. -JUNTA FINAL. Un relato breve que disecciona el mercadeo de las juntas de evaluación (ACCESO GRATUITO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA). -CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS. Tres novelas breves de terror. -LO QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO. Conflictividad, vaciado de contenidos y otros males de la enseñanza actual. -EL MOLINO DE LA BARBOLLA. Novela juvenil. Una historia de terror en un marco rural. -LA REPÚBLICA MEJOR. Para que no olvidemos a los cientos de jóvenes a los que destrozó la mili. -EL ÁNGULO OSCURO. Novela juvenil. Dos chicos investigan la muerte de una compañera de instituto. PULSANDO LAS CUBIERTAS (en la columna de la derecha), se accede a información más amplia. Si os interesan, mandadme un correo a esta dirección:
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lunes, 22 de marzo de 2021

Tratado de pedagogía práctica (a propósito -¡para variar!- de un artículo disparatado de "El País")

     Para que veáis que soy un tipo sin doblez y de esos que van con la verdad por delante, empezaré por haceros una advertencia: este artículo va a ser más bien larguito. Tiene como punto de partida otro publicado hoy en "El País", ese órgano oficial de la innovación educativa (si admitimos como innovación educativa lo que lleva al menos cincuenta años presentándose como tal), cuyo título es Mezclar asignaturas, la medida que llegó por la pandemia y va a quedarse en la escuela. La verdad es que los tics tramposos del pedagogismo -patéticos en general- cada día me resultan más hilarantes. Tic número uno de este titular: intentar vergonzosamente sacar provecho particular de la pandemia (ya lo señalé aquí); tic número dos: dar por hecho que eso que a ellos les gusta (en este caso, la mezcla de asignaturas) ha llegado para quedarse. ¿Razón? Una inapelable y universal: que "El País" lo dice. Ojo con esa frasecita tan de moda de "ha llegado para quedarse", porque nueve de cada diez veces que alguien la usa es para darnos gato por liebre. Hay además en el artículo una inexactitud: que la mezcla de asignaturas llegó con la pandemia, porque es algo que en el sistema logsiano ya estaba regulado en los ámbitos de diversificación (el sociolingüístico y el científico-técnico), por no decir que ha existido de toda la vida en las prácticas de esa odiosa, momificada, franquista, gótica (por los reyes godos) y memorística enseñanza tradicional. Esta claro que se trata de un intento de manipulación desde el titular, porque en el propio artículo se menciona el precedente de la diversificación. 

    ¿Y por qué razones de fondo va a quedarse la mezcla de asignaturas? Por estas: porque es el no va más de la excelencia pedagógica, porque ya la llevan a cabo 50.000 alumnos de secundaria (nótese el detallín de que hay casi dos millones en España) y porque la LOMLOE o Ley Celaa permite su aplicación en los tres primeros cursos de la ESO. Poco puedo decir aparte de lo ya dicho en cuanto a las dos últimas razones, pero sí hay mucho acerca de la primera, que es, además, la moto que se nos está vendiendo en el artículo. Iré abordando mis objeciones al hilo de lo que en él se dice.

    La verdad es que la primera perla "El País" se la pone en bandeja a vuestro amigo el guachimán, porque resulta que, para mostrarnos en vivo y en directo cómo es esto de las asignaturas compartidas, han ido y se han metido en una clase que unía la de valenciano con la de español. En algún momento, dice una profesora: "La estructura del castellano y el valenciano es muy semejante. Al darlas juntas evitamos repetir ciertas cosas o utilizar terminología distinta, algo que suele pasar cuando se estudian por separado, lo que confunde al alumnado". Cabal, queridísima colega: cuando partimos del carnaval de la confusión educativa que ha creado el Estado de las autonomías en materia lingüística (y en alguna otra), la confusión es ya un ingrediente de base y, por tanto, inevitable, inherente al sistema. La política lingüística de TODAS las autonomías con lengua cooficial ha conseguido crear en cada una de ellas una especie de Babel, y con tan solo dos lenguas en contacto, es decir, el paradigma de la confusión elevado a la enésima: un éxito digno de aplauso. Pero tranquilos, que ahí están el bable y el aragonés asomándose para poner orden en esto, o el imperialismo en miniatura que están llevando a cabo con el vasco los nacionalistas en Navarra. Por otra parte, perdóneseme la crítica, pero ¿enseñaría usted español e italiano, que se parecen bastante, mezclándolos en la misma clase? No me parece una decisión educativa acertada esa de enseñar juntos el español y el valenciano, es contrario a lo que se ha buscado siempre en la enseñanza de lenguas: procurar usar lo más posible la lengua enseñada y no otra, es un desacierto que solo podría encajar en la confusión propia de las autonomías de la que ya he hablado.

    Más adelante, se predica que esto de las clases compartidas, al reducir el número de profesores y conseguir que cada uno de estos esté más tiempo con los alumnos, facilita su paso de primaria a secundaria. ¡¡¡Pobres criaturitas de sexto!!!   ¡Qué carita de susto llevan cuando entran al "insti" a hacer primero de ESO! Vuelvo a carcajearme, de verdad, esta memez se la podrán colar a cualquiera, pero no a los profesores ni menos aún a los propios niños, que llegan a los centros tan felices y campantes, por no hablar de que el argumento valdría para primero, pero ¿qué pasa con segundo y tercero? ¿Todavía necesitarían adaptarse? Una de las cosas que sus lectores deberían exigir a "El País" es que no los tratase como a idiotas, pero en este capítulo hay una chuscada más, pues se acude para reforzarlo al juicio de Marc, un alumno de doce años, que dictamina: 

    El cambio de la escuela al instituto no ha sido tan grande como esperaba y creo que ha sido por esto de los ámbitos. En primaria lo teníamos todo con la misma tutora, menos Música, Educación Física e Inglés. Y aquí, al tener varias asignaturas con las mismas profesoras, se nota menos.

    Caramba con Marc, se expresa exactamente igual que lo haría cualquier experto en pedagogía, ¿seguro que no era Álvaro Marchesi disfrazado? Podrían tener más arte los de "El País" a la hora de cocinar (o inventarse) las opiniones recabadas, insisto en lo de que los lectores no somos idiotas. Terminaré este apartado de las citas de "expertos" y demás con una auténtica estrella, don Miguel Soler, en la actualidad, secretario autonómico de Educación de la Comunidad Valenciana, quien, entre otras cosas, se descuelga con esto: 

    Cuando uno va por la calle no se encuentra con ecuaciones paseando, sino con problemas que hay que resolver. Las ecuaciones son el instrumento para resolver el problema. Y eso es lo que están haciendo los alumnos, aplicando sus conocimientos para resolver sus problemas en otras materias. 

    Pero esto lo han hecho siempre, señor Soler, aparte de otras cosas mucho más ambiciosas para las que faculta una enseñanza exigente, no la plana pedagogía de la aplicación empírica inmediata de los aprendizajes que usted defiende (porque es lo que ahora está de moda)  con esta torpe comparación. Me imagino que el señor Soler se pasará los días metido en casa escondido debajo de la cama, porque, claro, si lo que se encuentra cuando sale a pasear son problemas que hay que resolver... La cuestión con el señor Soler es que siempre quiere congraciarse con el auditorio y elige para ello el camino de las frases coloristas, que no es su fuerte, porque las que le salen son auténticas gili_ _ _ _ _ c _ _ de envoltorio resultón como esta que cito. Así fue la primera vez que tuve noticia de él, en el año 2011, cuando, en la clausura de un congreso de inspectores de educación, nos dejó este hallazgo, que dio pie a que escribiera uno de mis artículos más visitados, El papel de la inspección:

Tenemos aulas del siglo XIX, profesores del siglo XX y alumnos del siglo XXI.

    Supongo que con este escupitajo al profesorado conseguiría su objetivo: hacer levitar a los inspectores que le estuvieran escuchando previamente al cóctel, y daos cuenta de que le ha rendido sus frutos, porque ahora es lo que es y entonces era director general de Formación Profesional del Ministerio de Educación y Ciencia: es decir, su inspiración poética le ha servido para estar siempre muy bien colocado.

    El excurso sobre Miguel Soler viene muy a cuento, y no solo por la frase que cito, sino también y sobre todo porque nos sirve para desenmascarar lo que es este notición de las clases compartidas que han venido para quedarse: la enésima venta de humo presentándolo como oro molido, una mentira más de los que viven del cuento de las "innovaciones" educativas. A lo largo del artículo se nos embucha revuelta con otros de los productos de moda, como los proyectos o los aprendizajes de inmediatez práctica, ¿por qué? No solo porque estén de moda, sino porque parecen ser algunos de los pilares en los que se va a sustentar la LOMLOE de doña Isabel Celaa, una ley que ha apostado sin ningún complejo por el empobrecimiento de la enseñanza, y no perdamos de vista que en España la LOGSE, los políticos y la secta pedagógica ya la han empobrecido mucho y, si no estamos peor, es por la numantina resistencia de miles de esos profesores a los que aborrecen el señor Soler y la legión logsiana, que llevan años empeñándose en aprovechar los resquicios que las leyes y las presiones les dejan para hacer lo que todo profesor que se precie tiene que hacer: transmitir conocimiento, que, a última hora, es el bien más preciado que ellos les pueden dejar a sus alumnos. 

    He dicho unas líneas más arriba que en su permanente estafa el innovacionismo se sirve siempre de la mentira y voy a terminar este artículo desbrozando las que más destacan en él. 

    Es mentira que el aprendizaje por proyectos sea una opción educativa adecuada, porque está lastrado por una serie de defectos muy serios, que incluso pueden rastrearse en lo que se dice en ese artículo: no permiten una transmisión ordenada y sistemática de los conocimientos, que sí que se ve favorecida por la más clara programación de las asignaturas tradicionales (y téngase en cuenta que esto no afecta solo a cada curso en particular, sino también al encadenamiento de lo que se ve de cada asignatura en varios sucesivos, lo cual es muy grave); no permiten un seguimiento y evaluación fiable de lo que cada alumno va aprendiendo; están fatalmente abocados a ese autodidactismo que los innovadores venden con el nombre de constructivismo, un bello envoltorio que arropa un producto muy pobre (este truco es muy del gusto de la innovación); debido a las tres cosas dichas anteriormente, están inevitablemente inclinados a una adquisición de conocimientos por debajo de las posibilidades del alumno. Además, también es mentira que los proyectos sean ninguna innovación: se han usado siempre, pero como un apartado complementario de las asignaturas cuando cualquier profesor o departamento lo ha considerado oportuno, pero de ningún modo como el espinazo sobre el que se estructuran los cursos, eso es un disparate.  

    Es mentira que sea beneficiosa la organización de los aprendizajes centrándolos en aquellos que representen una aplicación práctica inmediata. Esto, a poco que uno se pare a pensarlo, representa un empobrecimiento de lo que se enseña y, salvo para etapas, asignaturas o parcelas muy concretas, solo pueden defenderlo quienes tengan un profundo desconocimiento de lo que es la educación y lo que con ella se persigue. Porque, en efecto, también es mentira que el aprendizaje de lo práctico esté expulsado de la enseñanza tradicional, un concepto tan amplio que muchos lo manejan sin saber lo que supone y abarca, y que por ello tiene espacio también para las enseñanzas de finalidad práctica, ya sea inmediata o profesional, desde la educación infantil hasta la universitaria, en apartados tan numerosos que me resultaría imposible citarlos aquí, pero con una pequeña reflexión cualquiera podrá reconocer unos cuantos. Pero, como vengo repitiendo desde hará unos siete u ocho años, época en la que el PP coló en la agenda esta mistificación, la reducción a lo práctico representaría un abominable empobrecimiento de la enseñanza, porque, con esa vara de medir, ¿qué ganancia práctica tiene aprender a leer a los cuatro, cinco o seis años, que es cuando aquí solemos empezar? ¿O aprenderse el sistema solar a los nueve o diez años? ¿O a hacer raíces cuadradas con once o doce? ¿O enseñarle a nadie quién era Mozart y hacerle oír sus sinfonías, o quién era Velázquez y mostrarle sus cuadros? Y así podría citar mil ejemplos que nos harían ver con facilidad el empobrecimiento que representa el pragmatismo educativo, pero andémonos con ojo, porque ahora parece ser muy del gusto de todas las propuestas políticas y muchos señalan algo que me parece muy plausible: que en realidad forma parte de un proyecto a escala universal para producir una inmensa masa de ¿ciudadanos? con los conocimientos justitos para aspirar a horizontes muy pobres en todas las esferas.

    Es mentira que esto de las asignaturas compartidas represente ningún beneficio. Está claro, dado que son un calco de los ámbitos de diversificación, que en el propio artículo se definen -por cierto que de manera muy burda- como una propuesta destinada a "alumnos que van mal y a los que se les adaptan los contenidos", que la fusión de asignaturas sería inevitablemente un empobrecimiento de las enseñanzas, así que, dado que la LOMLOE la fomenta, habrá que concluir sin lugar a discusión que esta ley es empobrecedora, lo cual no es ningún hallazgo. La propaganda pedagogista es tan torpe que ya desde sus propios panfletos se desmiente a sí misma. 

    También es mentira eso que se dice en el artículo de que el aprendizaje por ámbitos exige al profesor más trabajo que el tradicional. Es realmente bochornoso, lo digo con pleno conocimiento de causa, porque trabajé tres años en ese sistema. Todo eso que dicen de las reuniones, la coordinación, los alumnos difíciles y demás garambainas es un embuste, la típica medalla autocolgada que utilizan quienes están adscritos a los departamentos de Orientación (que tienen monopolizados o secuestrados los ámbitos) para subirse a un pedestal e intentar ocultar que, en realidad, son con diferencia unos privilegiados, los profesores que menos trabajan de los institutos, empeño por otra parte vano, porque esta es una verdad de conocimiento universal, recuérdese aquella gracieta de hace unos años, la de llamarlos paquistaníes, por aquello de que todo el mundo se preguntaba: "Y estos, ¿pa qué están?", porque no les veían hacer gran cosa. Por lo demás, esto es viejo y sucede en todos los curros: esos que presumen de ser los que más trabajan suelen ser los que menos lo hacen. Siento tener que decir esto, porque en los departamentos de Orientación sé que hay y he conocido a gente muy trabajadora y valiosa, pero ni ellos mismos me negarían que los puestos que ofrecen son muy codiciados por gente cuyo anhelo es un desempeño profesional muy descargado de quehaceres y desvelos, cosa que consiguen con esas doradas placitas de compensatoria, ámbitos, PT's y demás chollos de Orientación. 

    Como suele pasar, yo estas cosas no las diría si no ocurriese lo que he visto en este artículo: que alguien tiene la imprudencia de presumir de lo que no debiera. Y para sostener lo que digo, voy a ir desmenuzando los factores que demuestran que no miento. Reuniones: en sus horarios, estos profesores no están obligados a más que el resto. Coordinación: tres cuartos de lo mismo, por no decir que miles de veces algunos te venden como "reunión de coordinación" un acuerdo tomado en diez minutos mientras se tomaba café. Alumnado difícil: te lo puedes encontrar en los ámbitos o fuera, sin diferencia ninguna, y aun digo más: una ley no escrita para la selección de los alumnos de ámbito es que no sean problemáticos. Además, habría que hacer otra importante consideración: que, al tener menos alumnos, los profesores de ámbito reducen mucho sus probabilidades de tropezar con indeseables. Número de alumnos: aquí es donde ya puedo decir: "Tocado", porque los profesores de ámbito tienen muchos menos, nunca pasarán de quince por clase y jamás se encontrarán con los treinta o más de ESO o bachillerato, por no hablar del asunto de la corrección, en la que repito eso de "tocado": dar ámbitos puede representar que tengas un 75% de alumnos menos que cualquier profesor, y va a ser realmente difícil que tengas mas de la mitad que la mayoría, esto, sin compararlos con esos profesores de Música o Tecnología, que pueden llegar a los doscientos alumnos: reflexiónese sobre esto en términos de número de exámenes y trabajos corregidos. Dificultad del desempeño (un terreno que ha dado pie a las mayores injusticias en el reparto de medallas educativas, daría para otro artículo): aquí es donde ya digo: "Hundido", porque he conocido a bastantes profesores de ámbito a los que les aterraría la sola idea de tener que meterse a dar primero de bachillerato, no digamos ya segundo. 

    Hasta aquí hemos llegado. Sirva este artículo para avisar sobre ciertas mercancías averiadas que al pedagogismo le encanta colar y, de paso, para llamar una vez más la atención sobre "El País", que es un escaparate que las exhibe con mucha frecuencia.      

martes, 16 de marzo de 2021

Un genocida llamado Hernán Cortés

     Leo en ABC que se ha generado hoy en el Congreso un debate movidito sobre la figura de Hernán Cortés, a causa de una moción presentada por Vox que pretendía una adecuada celebración del quinto centenario de la conquista de México. La propuesta ha sido rechazada por 17 votos en contra y 14 a favor, pero quiero llamar la atención sobre dos de las respuestas que se consignan en la noticia.

    El diputado del PSC Marc Lamuà se ha despachado con argumentos de la serenidad y rigor intelectual que brillan en estos: La propuesta ha sido presentada para crispar y generar controversia [...]. Esto es antiguo, rancio y nace en buena medida durante el franquismo: las mentalidades cambian y ya se ha condenado el imperialismo en la actualidad. La hazaña bélica que celebran en su texto y la manera en que lo formulan tiene un referente muy concreto: el fascismo. Así que ya lo sabemos: Hernán Cortés, para el PSC, el partido del efecto Illa, también era fascista. Por cierto, el señor Lamuà es doctor en Historia.

    La diputada de En Comú Mar García Puig, en medio de una serie de disparates rebosantes de buenismo anacrónico, ha deslizado esta terrible insinuación: que, por culpa no sé  si de Cortés o del supongo que fascista imperio español, hubo en cuatro décadas 12 millones de amerindios muertos. Me paro un momento a pensar y... Haciendo una sencilla división, me sale un régimen de exterminio de una media de 300.000 personas al año. ¡Qué cifras, qué regularidad! Al lado de esto, el nazi de Hitler y también esos angelitos comunistas  de Stalin y Mao fueron unos incompetentes, pues hemos de contar con la menor capacidad de los medios de exterminio del siglo XVI y el factor de que los adversarios de Cortés no estaban ni de lejos en la inferioridad de las pobres víctimas de los tres monstruos que he citado. Perdóneseme el sarcasmo en un tema tan trágico, pero es que, cuando los separatistas se ponen a desbarrar contra España, pierden hasta el sentido del ridículo, porque la señora García no se ha parado a pensar en lo que he señalado ni en otro importantísimo dato: que se calcula que en 1492 América debía de tener unos 60 millones de habitantes, o sea, que los odiosos españoles nos llevamos por delante en cuarenta años al 20% de la población de todo un continente. Que la señora García odie a España hasta el extremo de soltar tópicos llenos de embustes delirantes no la retrata muy bien. Está fuera de discusión que Hernán Cortés no fue ninguna hermanita de la caridad, pero es que sus tiempos eran así y, diga lo que diga ella, sus enemigos ni eran mejores que él ni mucho menos los seres de luz que pintan el viejo indigenismo y el absurdo revisionismo histórico de hoy.

    De manera muy razonable, en los últimos tiempos han surgido voces que intentan desmentir los excesos de una leyenda negra que durante siglos desprestigió a España mediante la propaganda interesada vertida por sus grandes enemigos. No se trata, como malévolamente sugieren Lamuà y García Puig, de pintarnos a nosotros mismos como Yupi y sus amigos, sino tan solo de desenmascarar mentiras que nos hicieron aparecer peores de lo que en realidad fuimos, al tiempo que retrataban a sus interesados propaladores como más bonitos de lo que fueron de verdad. Es tan solo esto: buscar la verdad de forma equilibrada y limpiar nuestro prestigio y nuestra imagen histórica. Toda persona, todo colectivo, toda nación tienen derecho a eso. No extraña que desde sectores nacionalistas, a los que pertenecen Lamuà y García Puig, esto resulte intolerable, ya que esos sectores aún hoy en día están muy afanados en crear leyenda negra antiespañola plagada de repugnantes embustes, y bien que les cunde. Resulta benéfico que se pongan en evidencia como hoy lo han hecho ellos, por muchas razones, pero quiero terminar señalando una: en el actual polvorín catalán, los comentaristas suelen referirse al PSC como constitucionalista y a En Comú como no nacionalista: ¿están quienes así piensan muy seguros de eso?  

     

    

martes, 9 de marzo de 2021

Veinte años sin "mili", aquellas doradas vacaciones

     

    Si no me lo dice el telediario de las tres, ni me acuerdo: hace veinte años que se suprimió el servicio militar obligatorio, o sea, la mili. La noticia del aniversario se ilustraba con este reportaje, que no hubiera desentonado en un telediario de los años sesenta:

20 AÑOS SIN MILI: ¡LO QUE OS HABÉIS PERDIDO LOS QUE NO LA HICISTEIS!

    Ni una palabra crítica, ni una mención a las sombras que tuvo la mili, a las oscuras de verdad, que las tuvo, muchas y mucho más negras que eso que se menciona en el reportaje de que te suponía un paréntesis de un año en tu vida personal. ¿Qué hay de los abusos? ¿Qué hay de las arbitrariedades? ¿Qué hay de las humillaciones? ¿Qué hay de los regímenes de terror que imponían algunos mandos desquiciados en sus compañías? ¿O de los que en otras establecían bajo cuerda algunos grupitos de degenerados? Porque los compis, los mitificados compis de la mili, no siempre eran angelicales o unos tíos simpatiquísimos, os lo digo yo, que algo sé de esto. ¿Y qué hay, sobre todo, de los muchos jóvenes que sufrieron graves accidentes, se volvieron locos o perdieron la vida haciendo el servicio militar, es decir, la simpática mili? No olvidemos el pequeño detalle de que se iba por obligación, y cuando a uno le obligan a ir a un sitio lo menos que se puede pedir es que lo devuelvan a su casa sano y salvo: con un buen puñado de los que hicieron la mili, no fue así. 

    Hace unas horas, viendo el reportaje, no daba crédito: cualquiera hubiera sacado la idea de que aquello fue Disneylandia, pero me temo que no todos los que pasamos por la mili tenemos la misma visión; es más, puedo asegurar que, al menos cuando yo la hice, la imagen que tenía en la sociedad era más bien negativa. Hace veinte, treinta o cuarenta años, ningún informativo se hubiera permitido un reportaje tan almibarado sobre la mili: ¿qué está pasando con los medios de comunicación de hoy? 

    Decía antes que sé de qué hablo cuando hablo de la mili, y lo decía no solo porque la hice, sino porque en 2009 publiqué una novela titulada La república mejor, en la que me propuse dejar un testimonio de lo que fueron esos puntos negros que tuvo. Encontrarías montones de personas para las que la mili fue un calvario y fueron miles los jóvenes que perdieron la vida en ella. Datos relevantes: en 1988 murieron 185 jóvenes en nuestros cuarteles, de los que 24 se suicidaron. Durante los cinco años que pasé escribiendo La república mejor, examiné mucha información sobre casos trágicos; para la redacción final, me basé en la obtenida de los más espeluznantes, que os aseguro que lo eran: reviso el listado y compruebo que está constituido por 87 historias. 

    Ninguna editorial me quiso publicar la novela, así que la publiqué yo mismo, porque era una historia que no se podía quedar sin contar, no fuera a darse el caso de que años después los telediarios se descolgasen inventando fábulas. Hay bastante información sobre ella en la columna de la derecha de este blog y, además, todavía me quedan algunos ejemplares. Si a alguno le interesa, la puede obtener por 7'50 euros por correo ordinario y 11'00 por correo certificado: ya veis que no es por dinero, porque en esa cantidad, que es el precio final, hay más gasto por el envío que por el libro. Si os decidís, mandadme un correo para que os informe a esta dirección: repmejor@gmail.com. Saludos para todos.

sábado, 6 de marzo de 2021

Seis grandes películas de robos perfectos

     Aburrido como una mona en la ópera, me pongo a ver una película en la tele y a los cinco minutos veo que es una de esas de robos perfectos, así que apago y acabo ante el ordenador, porque no hay un género cinematográfico que me resulte más cargante, con esas bandas de tipos encantados de conocerse a sí mismos que elaboran planes de precisión digna de la NASA, pero con la pequeña diferencia de ser disparates inverosímiles. No debo de ser el único que piensa así, cuando han sido muchos los directores que han hecho parodias de esas historias absurdas, que, muy significativamente, han dado las mejores cintas del género. Os dejo aquí media docena de joyas.

-Atraco perfecto. Es la única de las seis que no es una parodia, aunque sí lleva un título irónico (en español, porque en inglés es The killing, que va por un lado muy distinto). Es de 1956 y, para mi gusto, una de las muchas obras maestras de Kubrick. En 83 minutos, narra con concisión una historia de gran crudeza que, entre otras, tiene la virtud de dejarnos claro por qué son pamplinas las historias del tipo Ocean's Eleven.

-Rufufú. El título original de esta película de Mario Monicelli es I soliti ignoti. Es de 1958 y, como suele ocurrir en este tipo de películas, parodia una anterior "seria", Rififi, por el procedimiento de la traslación a lo cutre, tanto de los ambientes y los personajes como del botín obtenido, con golpes (de humor, no de robo) realmente geniales. ¿Habrá en la historia del cine alguna película de robos que explotara este recurso anteriormente? No lo sé, pero después lo aprovecharon también con éxito otros directores.

-Atraco a las tres. Esta película de José María Forqué llegó a las pantallas en 1962 y se ajusta a la perfección a eso que se llama película de culto: conozco a gente que se sabe de memoria diálogos enteros. Aquí los chorizos desastrosos no son delincuentes habituales, sino honestos ciudadanos que un día se hartan de sus existencias grises y deciden iluminarlas por el camino de dar un palo en el banco en el que trabajan. La película es bastante corrosiva en general y, aparte de sus méritos intrínsecos, sube muchos enteros si tenemos en cuenta que se estrenó en plena época franquista: aunque no lo hubiera querido su director, la mediocridad de las vidas de esos infelices metidos a atracadores aficionados por fuerza tenía que verse como una metáfora de la vida del país. A eso contribuyó sin duda el reparto: ¿qué hacían José Luis López Vázquez, Cassen, Gracita Morales o Manuel Aleixandre planeando atracos? Surrealismo puro.  

-Granujas de medio pelo. Esta película de Woody Allen del año 2000, en alguna ocasión la he visto calificada como película menor. Ignoro las razones, pero yo me reí bastante con ella, como con todas las de este artículo, si exceptuamos Atraco perfecto, que da para pocas risas. La mezcla de alta sociedad y chorizos casposos, los personajes, la deriva de la relación entre el golpe y la tapadera... Esas genialidades del cine cómico de Woody Allen.

-Ladykillers. Conocida también como El quinteto de la muerte, esta película de los hermanos Coen de 2004 se inspira en una británica de 1955 con la que comparte título e intenciones paródicas. Tratándose de una película de los Coen, los personajes esperpénticos de andanzas ídem estaban asegurados. Genial Tom Hanks, profesor de griego metido a despiadado delincuente, pero no es, ni de lejos, lo único gracioso de la película. 

-Torrente 5: Operación Eurovegas. Es de 2014. En sus primeras escenas, Santiago Segura se metió a profeta político bufo y luego resultó que, con la deriva política real de España, casi lo clava, mejor dicho, se quedó corto, porque sacó a Pablo Iglesias de jefe de la oposición, y ahora resulta que es vicepresidente, saquemos conclusiones. Ya, ya os estoy oyendo: Oye, guachimán, ¿esta peli es una joya? Puede que no lo sea, pero tiene muchas escenas y ocurrencias muy graciosas, y además, en lo referido al tema de este artículo, tiene una gran virtud: mientras la banda está elaborando sus planes, vemos unas escenas que nos presentan la versión Ocean's Eleven, o sea, cómo imaginan ellos que van a salir, pero después vemos cómo los ponen en práctica y... en fin. En este capítulo, es la que deja más clara la construcción paródica.

domingo, 28 de febrero de 2021

El nuevo director general de RTVE y la educación

     A los que estaban convencidos de que  nada es para siempre, empezaban a tambaleárseles los principios gracias a Rosa María Mateo, pero el drama no se ha consumado, ya que la señora Mateo, que transmitía la impresión de ir a eternizarse en el cargo, acaba de ser relevada. Esta profesional deja un balance lamentable de manipulación, servilismo ante el Gobierno o los partidos afines y tendenciosidad, vicios en los que, para encontrar comportamientos parecidos a los de la RTVE que ella ha dirigido, tengo que retrotraerme a los telediarios de antes de 1975, y lo digo con conocimiento de causa porque en su día los vi. Para colmo, llegó al punto de adornarse con algo imperdonable en un sello televisivo estatal: la grosería, cuyo más aquilatado ejemplo fue aquello de asestarle a una niña una venganza tan indecente como el cartelito aquel de Leonor se va de España, como su abuelo, obra de Bernat Barrachina, uno de esos independentistas (¿del PSC?) asilvestrados que inexplicablemente pastan en el pesebre de la odiosa televisión española. Otra muestra de lo bajo que ha caído RTVE con Mateo: programas como el de Mónica López o Jesús Cintora.

    ¿Los suprimirá José Manuel Pérez Tornero, sustituto de Mateo? Sería un acierto, ya que en una democracia los medios públicos no deben ser partidistas. Habrá que esperar, pero los comienzos de Pérez Tornero son poco alentadores, pues se presenta en una operación con un reparto de candidatos a consejeros con demasiadas sombras. Pérez Tornero tiene mucha experiencia en televisión y cuenta entre sus méritos con haber sido el responsable de un programa de la categoría de La aventura del saber, y es que es un personaje tan vinculado al mundo de la comunicación como al de la educación. A propósito de este último, buscando información sobre él, encontré un documento titulado Las escuelas y la enseñanza en la sociedad de la información. Leyéndolo he visto algunas cosas que merecen ser comentadas. 

    La tesis principal que mantiene Tornero es que en el mundo de hoy los centros educativos ya no son los únicos que controlan la distribución del saber social, así que "su capital-conocimiento tiene que competir con el capital-conocimiento generado autónomamente por el sistema industrial, financiero y militar -que ha desarrollado sus propios centros de investigación y de divulgación- y con el que producen y mantienen los media. Especialmente, estos últimos se han convertido progresivamente en el nuevo soporte del conocimiento público". Esto ha supuesto un cataclismo para la escuela, pues debido a ello su capacidad de "mantener a los niños en un ámbito controlado de educación y aprendizaje resistente al mundo exterior ha declinado mucho", tanto es así que sus muros se están cayendo, como advirtió McLuhan en 1960 (se equivocan los muros de millones de colegios e institutos que siguen en pie: si McLuhan dijo hace 61 años que se están cayendo, es que andan por los suelos, a ver si va a saber más una pared de ladrillo que un sabio como McLuhan). Y remacha Tornero: "La sociedad se está quedando sin aulas, es decir, sin esos espacios cerrados, controlados y reservados en los que el saber fluía verticalmente del maestro a los alumnos". La escuela es una antigualla "escriturocentrista" tradicional, con profesores que ignoran que ya no son los depositarios del saber y que transmite unos conocimientos que no son nada prácticos.  Menos mal que el señor Tornero está al quite y tiene un buen manojo de soluciones: "apuesta por la renovación", "participación de la comunidad entera en la educación", "superación del modelo fabril", "renovación tecnológica de la escuela", "redefinición del rol del profesorado"... Sí, exactamente esas cosas y con esas palabras. Lo habéis pillao: el nuevo director general de RTVE es un experto en educación

    Y, como buen experto, tropieza en las piedras favoritas de este colectivo: pontificar sobre la escuela con todo desparpajo sin tener ni p _ _ _  idea de lo que es ni para qué sirve, ir de renovador y basarse en dogmas de los tiempos del cuplé, aparentar que intenta mejorar la escuela cuando lo que quiere hacer es favorecer sus intereses y, por último y aunque hay más cosas, partir de un retrato falso de la escuela para fundamentar sus propuestas o, dicho en otras palabras, crear un falso problema para sacarse de la manga soluciones innecesarias que solo van en su propio beneficio.  

    Si las propuestas del innovacionismo educativo ya eran en general absurdas y nada innovadoras en el año 2000 (año en que Tornero escribió su artículo y en el cual los heraldos de la aniquilación de la escuela a manos de las nuevas tecnologías se pusieron especialmente milenaristas), el baño de realidad que supuso el obligado cierre de las aulas de 2020 ha dejado al descubierto su penosa falsedad: leído hoy, lo que dice Tornero resulta patético; hoy en día, quien no reconozca la solidez de la escuela y la supremacía de la enseñanza presencial, de la figura del profesor y de su contacto directo con el alumno, o es muy ignorante o es muy cínico. 

    A mí particularmente siempre me ha molestado mucho el cinismo con que los innovadores basan sus disparates en caricaturas de la escuela. La que utiliza el señor Tornero consiste en presentarla como una decrépita fortaleza que se cae a cachos, anticuada, dogmática, cerrada en sí misma y peleada con toda fuente de saber que no sea ella misma. La escuela de su artículo se parece enormemente a un tétrico hospicio dickensiano en el que unos monjes necios y cerriles encadenan a los pobres niños en su cárcel de ignorancia. Frente a eso, ¡hale hop!, se saca de la chistera sus milagrosas propuestas, y, claro, no hay color: ¿quién no iba a preferirlas? Pero su problema es que la escuela de hoy no es ese espectro que él pinta; la escuela de hoy no está reñida con otras fuentes de saber, sino que las respeta, colabora con ellas y hasta les abre sus puertas e incluso es plataforma hacia ellas; la escuela de hoy no está reñida con las nuevas tecnologías, sino que se sirve de ellas: televisión, vídeo, pizarra digital, ordenador, cañón de proyecciones...: todos se utilizan o se han utilizado en la escuela, quizás el problema que tienen algunos es que les cuesta admitir que esos cacharros no son los amos y señores, sino que les toca aceptar el papel de simples auxiliares, al lado de doña pizarra o de don pupitre, es más: las ínfulas que tenían los ordenadores han quedado muy rebajadas cuando se ha visto que, como sustitutos de la enseñanza presencial, han dejado mucho que desear; la escuela no es un penal de paredes infranqueables, ni a la cultura ni a las personas, sino que está abierta a todo conocimiento y a transmitir los que sean apropiados a su ámbito y al nivel de sus alumnos; las aulas no son mazmorras, sino espacios donde el saber se transmite y se trabaja con él, los más apropiados para ello; en la escuela, los chicos no están amarrados al duro banco, porque es muy polivalente y en ella se abordan conocimientos múltiples, con metodologías múltiples y en espacios muy diversos; los profesores no son druidas ni sumos sacerdotes depositarios del saber sagrado, sino personas normales que tienen una formación especializada y un conocimiento amplio de distintas áreas del saber y lo transmiten a sus alumnos en las complejas facetas de cada uno de esos saberes, así que pecan de una enorme soberbia los enteraos como el señor Tornero que se permiten desde fuera disponer cómo debería ser el oficio y el desempeño profesional de otras personas; la escuela no les disputa espacios educativos a la industria, las finanzas o el ejército, porque tiene el suyo propio, muy amplio, importante y fecundo, y con las particularidades y sutileza suficientes para que en él solo puedan trabajar quienes están capacitados para ello, no la sociedad en comandita ni el primer aficionado que llegue, y creo que esto es un aspecto muy importante, porque la educación no es ninguna broma, sino una interacción humana que implica mucho para quien la recibe y debe, por tanto, ser respetada y ejercida con conocimiento

    El problema que tiene el señor Tornero quizás sea que nos atribuye a otros actitudes que son suyas. Cuando dice eso de que el capital-conocimiento de la escuela tiene que competir con el capital-conocimiento de no sé quién, me quedo con la boca abierta: me he pasado treinta y cinco años trabajando en la escuela y ni yo, ni los centenares de colegas que he tenido, ni los centros en que he trabajado tomados como institución hemos tenido jamás el posicionamiento de ir a competir con nadie ni de que nuestro conocimiento fuera un capital: la nuestra era otra onda, la de instruir, la de educar, la de prestar un servicio a la sociedad. Por esto decía antes que el señor Tornero no tiene ni p _ _ _  idea de lo que es esa escuela sobre la que se ha montado tan florido artículo, ni de lo que se hace en ella, ni de la intención y objetivos con que se hace. Así no hay manera de que nos entendamos, de verdad, y con los tecnócratas que meten el cucharón en el mundo de la escuela siempre pasa lo mismo: entran pensando en balances, dividendos y cosas así, sin entender que no se trata de eso. Si miramos el currículum de José Manuel Pérez Tornero (colaboración con Planeta, desempeño en el mundo de lo digital y lo audiovisual...), a lo mejor es esto lo que ocurre: cuando habla de educación, en realidad está pensando en negocio. Tiene todo el derecho del mundo a pensar en sus negocios, pero a lo que no lo tiene es a falsear la imagen de la escuela.  

    Si desea conocer más fantasías pedagógico-educativas pulse aquí.

martes, 23 de febrero de 2021

El héroe olvidado del 23-F

     Se ha conmemorado hoy el cuadragésimo aniversario del intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981. Sobre aquel evento histórico, como no podía ser menos dada su importancia, existen multitud de documentos y análisis, pero, para los españoles que lo vivimos y lo contemplamos con temor e incertidumbre, los hechos fundamentales fueron estos: que, a las 18:23 horas de aquel día, un contingente de guardias civiles comandado por el teniente coronel Antonio Tejero irrumpió en un pleno del Congreso, secuestró a los diputados y anunció que aquello era el inicio de un vuelco en el rumbo político de España; que aquel atentado contra la soberanía nacional fue seguido por una trepidante pugna entre los conspiradores y quienes desde las instituciones se volcaron en frenarlos, con un delicado punto clave: la adhesión al golpe de las capitanías generales y las unidades más potentes del Ejército español, pues, si se extendía, el golpe triunfaría, pero, si se frenaba, habría sido derrotado; que, a la una de la noche del 24 de febrero, el rey Juan Carlos apareció ante los medios de comunicación leyendo un comunicado en el que lo esencial era la orden a todas las unidades y mandos militares de mantenerse fieles a la legalidad y la Constitución. A partir de ese momento, se acabó el golpe; a los sublevados solo les quedó el recurso del derecho al pataleo, que ejercieron demorando unas horas la liberación de los parlamentarios. 

        Después vino la complicada reposición de la normalidad política, el juicio, las investigaciones primero judiciales y después históricas y, al menos hasta ahora, las distintas interpretaciones acerca de quién impulsó el golpe, quiénes sabían o no de su gestación (y hasta qué punto) y quiénes estuvieron o no implicados en ella (y hasta qué punto). Como se conocen muchas cosas, pero también se ignoran muchas, las teorías son múltiples y de muy diverso signo, y hasta se da el caso de que resultan plausibles las más dispares. Esto es realmente sano, un inequívoco signo de sociedad libre, plural y viva. Por esto último, aunque no sorprendan, resultan abominables las reacciones que hoy han hecho públicas la confabulación de grupúsculos totalitario-separatistas y el kafkiano universo podemita, por boca de ese líder cuántico que tienen, que puede estar a la vez en un acto institucional del odioso régimen del 78 y en la trinchera de héroes que nos van a descargar de su yugo. Con su alta capacidad para la insidia, unos y otros sostienen lo que ya sabéis: que lo que ya han bautizado como régimen del 78 es una podrida dictadura, y para demostrarlo citan su último acto despótico: el haber encarcelado a esa inocente criatura llamada Pablo Hasél, con acento en la "e". 

    La mención de Hasél y los otros héroes me ha recordado a Francisco Letamendía, uno de los mayores energúmenos que el aberchalismo ha colocado en las Cortes españolas. Como cofundador de HB, puede sentirse orgulloso de haber hecho mucho en favor de la causa de la violencia y a finales de los setenta se dedicó sistemáticamente a defender la de ETA y sus aliados y a lanzar incendiarias provocaciones contra todo lo español. Letamendía era el más aberchale, el más furibundo, el más indignado, el más más antifacha. Pues bien, ¿qué hizo este héroe olvidado el 23 de febrero de 1981? Se metió en un barco y salió pitando a ponerse a salvo en aguas internacionales. Contra la tolerancia de una democracia, un auténtico león; contra el verdadero fascismo, un patético ratón. Los separatistas, los podemitas (es decir, los aliados del PSOE de Sánchez) y Hasél me recuerdan al heroico Letamendía que tronó contra la democracia; esperemos no tener la mala suerte de que un día, por sus  excesos, aquí vuelvan a venir mal dadas y veamos que, mientras otros apagan los fuegos, ellos corren a salvar el c_ _ _ en su agujeros. 

jueves, 18 de febrero de 2021

Pablo Hasél y sus defensores: ¿el nuevo Rodrigo Lanza?

     Empezaré por decir que, si Pablo Hasél es músico, yo soy técnico de gas. Lo segundo que diré es que no os recomendaría que me llamaseis si se os estropea el calentador o la caldera. Para lo de la condición "artística" de Pablo Rivadulla Duró (su verdadero nombre), encontraréis sus producciones en internet; para conocer mejor al personaje y su inequívoco perfil violento, podéis pulsar aquí, mientras que, si lo que queréis es constatar que se le envía a la cárcel por la basura que segrega por la boca y por sus delitos y es una flagrante mentira todo ese montaje de la libertad de expresión, podéis mirar aquí y aquí. Tampoco dice mucho en su favor el hecho de que, en un intento tan vano como estúpido de eludir la prisión, haya retratado su cobardía implicando y salpicando a otras personas y organizaciones. Que esto haya concluido en los lamentables disturbios que estamos presenciando no es sino una dolorosa muestra más de que España está cada vez más desquiciada: se echa uno las manos a la cabeza cuando ve la revolución que se ha montado por defender a un personajillo de los patéticos méritos de Hasél y sobre el engaño de que lo que se hacía era defender la libertad de expresión; le entran a uno ganas de llorar ante el hecho de que, por responder al vergonzoso llamamiento de Hasél a la protesta, una persona haya perdido un ojo. Esto hace que merezca la pena un breve repaso recopilatorio de los valedores que le han salido a este genio de la lírica.

    Los manifestantes.- Poco que decir para cualquiera que haya visto la televisión: una violencia tan desmesurada como injustificada, que sigue la línea de los borrokos del independentismo vasco y sus actuales émulos del separatismo catalán. La cínica presión de los sectores más corrosivos de nuestra política y la blandura de algunos gobernantes nos han llevado a una situación en la que esta permanente revolución de ninis asilvestrados resulta cada vez más alarmante, con el inri de que luego algunos dicen  que la violenta es la policía. Para acabar de clarificar las cosas, hubo también actos de saqueo.

    Carlos Puigdemont.- En su penosa carrera por salvar el trasero, que le lleva a apuntarse a cualquier jaleo que le permita figurar, Cocomocho fue uno de los primeros en brindar su apoyo estos días al inocente Hasél, y lo hizo en un correo que difundió entre los eurodiputados, en el que, con tal de escupir sobre España, solo le faltó hablar del penalti de Raúl contra Francia. Ojo con lo que le espera a Pigdemont, que ya no lo quieren ver ni en La Vanguardia.

    El maravilloso mundo de la podemia.- Esto ya es más grave, porque estamos hablando de un partido que forma parte del Gobierno de España. El buque insignia ha sido su portavoz parlamentario, Pablo Echenique, cosa que no extraña en este aspersor de maldades profesional, un resentido de libro que parece disfrutar viendo crecer la destrucción, pero después le han seguido otros como MayoralIsabel Serra o el Ayuntamiento de Barcelona. Es muy significativo este último apoyo, primero, porque, además de Junts, los de Coláu y ERC, lo firma el PSC, el del efecto Illa: la hipocresía y el cinismo de este partido son difíciles de superar; segundo, por las filigranas de otros maestros de la hipocresía, los chicos de Coláu, que defienden a Hasél y a la vez condenan la actuación policial; tercero, por el más difícil todavía: ¿alguien puede explicarse que el Ayuntamiento de una ciudad arrasada por una horda de energúmenos tome la más ínfima disposición en su defensa? Una demostración más de la demencia en que se ahoga Cataluña, que cada vez se hace más extensiva al resto de España.

    Los rectores catalanes.- Si se había abierto un circo de la hipocresía, no podían faltar estos señores, que se han descolgado con un comunicado que podéis leer aquí. Es muy grave lo de los rectores: tirando por elevación, se decuelgan afirmando defender la libertad de expresión, y lo hacen sacando la cara por un energúmeno como Hasél, que además se permitió instrumentalizar una de sus universidades. Que los rectores del separatismo aprovechen la más mínima para azuzar el lío no me sorprende ya, pero que parezca que unos personajes tan cultos no leen los periódicos... Por otra parte, no deja de ser curioso que se desgarren el pecho por defender la libertad de expresión de alguien como Hasél pero se hayan hartado de zancadillear en sus campus la de organizaciones como S'hacabat.

    Vemos, pues, el retrato del actual ruedo ibérico que arroja la indecente transmutación de un delincuente condenado por sus actos en mártir de la libertad de expresión. No es alentador, no solo por la abundancia de alegres partidarios de la violencia, la mentira y la manipulación, sino porque a ellos se hayan unido personajes como los rectores de una serie de universidades, ya que de estas se supone que deberían ser templos de la verdad, la inteligencia, el sentido común, la moderación, y la defensa razonada de las ideas: ¿en cuál de estos campos sobresale Pablo Hasél? Más grave aún es que un partido que está en el Gobierno se haya pronunciado masiva e inequívocamente en favor de un delincuente y de la violencia: ¿cómo es posible que Unidas Podemos siga ni un minuto más rigiendo los destinos de la nación? ¿O es que el desaparecido Pedro Sánchez comulga con sus puntos de vista? 

    Lo ocurrido con Pablo Hasél no justifica de ningún modo el enorme conflicto y la cascada de reacciones y declaraciones desaforadas que ha provocado. Está claro que todo ha sido -está siendo aún-  un colosal montaje para lo que persiguen sus instigadores: erosionar la normalidad, la legalidad, la paz y la convivencia en España. La ultraizquierda histérica que padecemos es especialista en estas operaciones, recordemos el caso de Rodrigo Lanza y la infame campaña que tuvo como pieza estelar la indigna película Ciutat morta. En aquel asunto, en el que un policía fue víctima de una agresión que lo dejó en estado vegetativo, también hubo protestas de los agitadores antisistema, que presentaron a Lanza como víctima del poder y de un montaje policial. Años después, Lanza demostró su verdadera naturaleza en un crimen de odio político, cuando mató de forma vil y traicionera a un hombre llamado Víctor Laínez. Leed este último enlace y veréis como todo os suena: los métodos, las mentiras y los personajes: Iglesias, Coláu, Asens, Mayoral... La historia de Lanza, repulsiva y de resultados trágicos, desenmascaró a la perfección los procedimientos y los propósitos de estas camarillas: ¿hasta cuándo van a seguir zarandeándonos?  El insostenible coqueteo de España con el delirio es cada vez más peligroso.

lunes, 15 de febrero de 2021

¿Esto era el efecto Illa?

     ¡Pues vaya chasco! No voy a hablar mucho sobre las elecciones catalanas de ayer, porque la verdad es que, cuando los números son incontestables, hay poco que decir, y os dejo aquí los grandes números de la consulta para que veáis lo claros que son: 

Partido

Elecciones 2021

Elecciones 2017

PSC

33

17

ERC

33

32

Junts x Cat

32

30

Vox

11

--

CUP

9

4

Comunes

8

8

Ciudadanos

6

36

PP

3

4

    Claros como la luz del día, ¿verdad? No dejo el número de votos ni voy a hacer comparaciones con ellos porque, con una diferencia de casi 24 puntos en la abstención, motivada por razones muy complejas y en buena parte no políticas, sería razonar de manera falaz. 

    La conclusión es clara: no estamos mejor, ni siquiera igual, estamos peor, así que, si esto era el famoso efecto Illa, Dios nos libre de él. El gran problema de Cataluña es el separatismo golpista, encarnado claramente en tres de las fuerzas presentes en el parlamento autonómico: ERC, Junts x Cat y la CUP, las cuales, en 2017 juntaron 66 escaños y en 2021 han conseguido 74. Y punto. Y hay un dato que puede parecer secundario, pero que considero muy significativo y bastante desalentador: que un partido tan radical, fanático y desquiciado como la CUP haya sacado más del doble de los diputados obtenidos hace cuatro años. Parece, por tanto, que hay otra cosa absolutamente clara: lo que ha sucedido desde 2017 hasta hoy no solo no ha frenado el golpismo separatista, sino que lo ha fortalecido y radicalizado. Da la impresión de que estos señores se sienten aún con más derecho que entonces a cargarse la convivencia, pisotear las leyes y ejercer la violencia.

    ¿Y cuáles son las cosas más significativas que han ocurrido en este campo durante esos años? Básicamente, dos: un 155 blandito de Rajoy incapaz de disuadir y que, por tanto, no sirvió para nada y una genuflexa actitud pactista de Sánchez, con bochornosos encuentros con Torra y la demencial mesa por el diálogo, cuyos efectos inmediatos, aparte del "efecto Illa", son los proyectos de gobierno separatista y de poner en marcha cuanto antes la mesa de diálogo -en condiciones que los de ERC creen favorables para ellos- que he percibido en declaraciones de los ganadores de facto salpicadas aquí y allá. 

    Todo entra dentro de una lógica elemental de la que parecen no haberse enterado Rajoy, Sánchez, ¿Casado? y ciertos sectores políticos e informativos: cuando alguien se salta los límites, hay que hacérselo pagar cuanto antes para que desista; si, por el contrario, se le trata con benevolencias, comprensiones, apaciguamientos y signos de temor, lo único que se consigue es que se sienta fuerte y con impunidad para seguir rompiendo los límites. El problema catalán es gravísimo y ya ha producido y sigue produciendo consecuencias tan desastrosas como el 1-O o el hundimiento de la paz social en Cataluña. Es indiscutible que la táctica del avestruz solo ha servido para agravarlo. Dejemos pasar el tiempo y esperemos a ver con qué exigencias se descuelga Pere Aragonés dentro de una semana. Quizás entonces algunos empiecen a darse cuenta de que esto no se arregla con palmaditas en la espalda de quienes queman contenedores, cortan calles a diario y someten o acosan a quienes no piensan como ellos. 

sábado, 13 de febrero de 2021

Algo falla en nuestra democracia, tiene razón Pablo Iglesias (como ya muchos han señalado)

     Como soy catalán y hoy es la jornada de reflexión para las elecciones autonómicas catalanas, voy a hacer una pequeña reflexión en este artículo. El pasado día 8, Pablo Iglesias hizo públicas unas declaraciones en las que sostuvo que en España no hay una situación de plena normalidad política y democrática, declaraciones en las que nuestro tóxico vicepresidente del Gobierno se ratificó, dejando bien clarito en qué manos estamos. Si atendemos a los hechos que voy a referir a continuación, no puedo estar más de acuerdo con él.

    -Día 6 de febrero de 2021. Un acto de campaña de Vox es atacado por independentistas en Vic:

Tiran piedras y huevos contra un acto de Vox en Vic y una persona se encarama a un coche de la comitiva | Cataluña | EL PAÍS (elpais.com)

    -Día 7 de febrero de 2021. Un acto de campaña de Vox es atacado por independentistas en Salt:

Lanzan piedras contra Santiago Abascal en Salt - YouTube

    -Día 8 de febrero de 2021. Un acto de campaña de Vox es atacado por independentistas en Barcelona:

Nuevo acto de acoso contra Vox en el centro de Barcelona (abc.es)

    Después, que yo sepa, no hubo nada reseñable, pero la razón -y me da igual que haya quien piense que soy demasiado suspicaz- fue que los "incontrolados" de Cataluña están en realidad pero que muy controlados por quienes cortan el bacalao en aquella región, y a la tercera se dieron cuenta por fin de que esto, al contrario que otros abusos como los silenciados cortes diarios de la Meridiana que llevan meses provocando Arran y compañía sin que la Generalidad ni Colau hagan nada, estaba trascendiendo y les podía perjudicar.

    Es evidente que, si en un momento tan emblemático de la democracia como son las campañas electorales, en un país se da tal proliferación de violencia contra quienes piden el voto, en ese país la democracia tiene un problema. Y, como todos sabemos, este tipo de ataques no se han dado solo en la actual campaña catalana, sino que hubo incidentes parecidos en las municipales catalanas de 2019 (Valls y Álvarez de Toledo acosados por independentistas), en las elecciones vascas de 2020 (mitin de Vox atacado en Bilbao; la diputada de Vox Rocío de Meer recibe una pedrada durante un acto electoral en Sestao); en distintos momentos de 2018 (grupos independentistas sabotean un acto de Ciudadanos en Barcelona, sabotaje, que por cierto, fue celebrado por ese Puigdemont por el que el vicepresidente Iglesias va sacando la cara; Ciudadanos es atacado en Alsasua), etc. 

    Sería agotador hacer una lista de los innumerables actos de violencia perpetrados solo en los últimos años por separatistas catalanes o vascos (1), actos que siempre han tenido como blanco a partidos o ciudadanos que no han hincado la rodilla ante sus abusos. Si Pablo Iglesias los desconociera, estaría incapacitado para ser vicepresidente del Gobierno, pero lo que pasa en realidad es que los conoce, todo hace pensar que en realidad los aprueba y ha decidido ignorarlos para permitirse reventar alegremente el prestigio internacional de España (cosas las cuatro que lo incapacitan más todavía), ante la pasividad de ese dudoso presidente del Gobierno llamado Pedro Sánchez, que en 2019 se mostraba muy preocupado con las posturas de Podemos sobre los presos independentistas (vedlo aquí), pero poco después se alió con ellos y en 2021 no ha hecho lo que debería haber hecho ya con un vicepresidente que ataca a su propia nación: cesarlo. 

    Desconozco cuál será el resultado de las elecciones de mañana, pero me parece una cuestión secundaria ante el hecho de que una facción política -como siempre, la nacionalista- haya sembrado de violencia la campaña electoral. Y hay otra cosa igualmente grave: la tranquilidad cómplice con la que desde hace un tiempo excesivo están aceptando nuestros gobernantes, demasiados medios de comunicación y buena parte de la ciudadanía estos repugnantes ataques contra la convivencia y el estado de derecho. Ciertamente, algo falla en nuestra democracia.

1. Dejo aquí algunos artículos míos con datos concretos:

-A cantazo limpio. Incluye el chiste de Pablo Echenique sobre la agresión a Rocío de Meer.

-La Generalidad de Cataluña y la violencia política.

-Bon Nadal y puta Espanya.

-Enseñanzas de Alsasua.

-Inés Arrimadas, los ataques obscenos y la prensa española

-El fascismo va cada vez más en serio. Para que se vea que la violencia nacionalista no acabó cuando cesó la kale borroka, sino que lleva años renacida.

miércoles, 10 de febrero de 2021

Escuela y (tran)sexualidad

 Aparece hoy en Vozpópuli un artículo que informa sobre un programa de educación sexual que el Ayuntamiento de Baracaldo va a llevar a cabo en los centros de primaria de la localidad, en colaboración con Naizen, una asociación de familiares de transexuales. Esta iniciativa, que afectará a 1.300 alumnos, ha sido objeto del frontal rechazo y la denuncia de la Alianza contra el Borrado de las Mujeres, principalmente, porque considera que los materiales que utilizará Naizen manejan una terminología adoctrinadora en materia de identidad sexual. Vuestro amigo el guachimán, en su incansable desvelo por descubrir la verdad y ponerla ante vuestros ojos en su resplandeciente desnudez, ha entrado en la página de Naizen, donde ha encontrado un apartado que tiene el nombre de PARA PEQUES. ¿Soy niña o soy niño? -ayayay el titulito...-, ha pulsado y lo primero que se ha encontrado, junto con un dibujito grande muy mono, ha sido esta sucesión de frases, escritas en diversos formatos:

-Niñas con pene y niños con vulva. 

-No eres chica o chico, por tener el pelo corto o largo, por jugar con muñecas o balones, por tener pene o vulva.

-No eres chica o chico porque te lo digan los demás.

-Yo soy chica porque sé que lo soy. Y sólo yo puedo decir qué soy, quién soy.

-Yo soy chico porque sé que lo soy. Y sólo yo puedo decir qué soy, quién soy.

    A continuación, viene el desarrollo de esa "guía rápida para peques", como se define en el enlace, con el postre fuerte de los cuatro dibujitos del final. Es, sencillamente, para quedarse sin respiración: como ser humano a secas, como padre o como profesor con treinta y cinco años de experiencia, imagino el estropicio que la exposición de estas más que discutibles doctrinas puede causar en un aula (mayor cuanto menores sean sus alumnos) y me echo a temblar. Esto es adoctrinamiento puro y duro, y en un campo tan delicado y personal como el de la sexualidad. Tiene toda la razón la Alianza contra el Borrado de las Mujeres, cuyos planteamientos podéis ver en los enlaces que os facilito, pero debo hacer una seria matización a sus propuestas: esta ofensiva de los sectores más integristas del mundo trans y LGTBI+ no es perjudicial solo para las mujeres, lo es para toda la sociedad, muy en especial y en este caso que nos ocupa u otros similares, para los menores, a los que estamos obligados a proteger contra todo proselitismo. 

    En mi artículo titulado Unas observaciones sobre el pin parental (1), lancé una seria advertencia sobre ciertas asociaciones y personas que mosconean en torno a los centros y aprovechan la grieta de la colaboración extraescolar y las áreas transversales para colarse en ellos y sembrar su mercancía ideológica. Aunque las hay de todas las clases, hoy en día las más activas tienen que ver con materias como el feminismo o la definición sexual (2) y este episodio de Baracaldo es solo un ejemplo. En ese y en otros artículos míos he señalado que es perfectamente lícito y comprensible que los padres se rebelen contra estas manipulaciones y también que los centros como instituciones y los docentes como profesionales estamos obligados a una firme vigilancia para impedir que nadie entre en las aulas para decirles a los alumnos que tienen que hacerse, lo bonito que es hacerse o cómo hacerse heterosexuales, homosexuales, bisexuales, transexuales, asexuales, cristianos, musulmanes, sintoístas, ateos, calvinistas, animistas, budistas, derechistas, izquierdistas, podemitas, comunistas, fascistas, democristianos, socialistas, independentistas, pujolistas, feministas, machistas, pastafaris o cualquier cosa que represente una de esas opciones que están adscritas al exclusivo y sagrado ámbito de la libertad personal. A la escuela se va a aprender, no a ser adoctrinado o inducido a la duda y la confusión sobre cosas tan íntimas y trascendentales como la identidad sexual. Y desde aquí lanzo una duda: en vista de que algunos se están poniendo muy beligerantes con transfobias, homofobias y demás, ¿no sería ya el momento de que se empezase a hacer lo mismo con todo aquel que intentase arrimar a su molino a la infancia y juventud en cuestiones que atañen a su íntima libertad personal? No creo que ninguna asociación, ayuntamiento, consejería, partido, club de animación erótica o gabinete psicológico tenga el menor derecho a entrar en un aula a insinuarles o decirles abiertamente a los niños que pueden andar con experimentos en materia de identidad sexual. A estos efectos, siempre he sido muy partidario de que se ejerza una drástica limitación sobre los colaboradores externos que entran en los centros, porque juegan con la ventaja de no estar sometidos al control de responsabilidades, cosa que les permite cualquier alegría y yo encuentro inexplicable. Me parece sensatísimo que un profesor deba rendir cuentas si intenta adoctrinar a sus alumnos, les dice cualquier disparate o, ya no digamos, se atreve a meterse en harina con su sexualidad, y los colaboradores externos tienen que recibir exactamente el mismo trato.

    Hoy en día observo con mucha inquietud que son demasiados los grupos de presión y/o ideológicos que están dispuestos a echar sus redes en la escuela y no estoy muy seguro de que todos nuestros gobernantes entiendan que eso no puede hacerse ni permitirse. 


1. Unas observaciones sobre el pin parental.

2. Aquí dejo otros artículos en los que toco el tema de la pertinaz obstinación de estos sectores ideológicos por parasitar la educación de nuestros niños y jóvenes:

-Pseudofelación en Huércal-Overa.

-Ley trans: cuidado con la confusión entre sexo y género.

-La Generalitat valenciana y la identidad de género.

-Sobre la escuela feminista de Yera Moreno y Melani Penna.

-La manipulación del sexo y el género en la enseñanza.


domingo, 7 de febrero de 2021

Un repulsivo editorial de "El País" sobre la Ley Trans

  Tan solo quince días después de mi artículo sobre la disparatada ley trans que pretende colarnos el ala radical del Gobierno, leo un editorial de "El País" que confirma la sospecha que allí expresé: que el debate va a ser duro. De su lectura se desprende que a este medio las líneas generales de la propuesta le parecen maravillosas, sobre todo, la esencial, que es precisamente la más insostenible, la más polémica y la que hará que esta ley nunca llegue a entrar en vigor: el asunto de la autodeterminación, ya sabéis, esa barbaridad de que para cambiar de sexo sea suficiente con que uno vaya al registro y lo diga. "El País" tiene todo el derecho del mundo a mantener esta postura, que argumenta con una serie de razones las más de las veces vagas o inexactas que no voy a discutir, pero lo que no puede hacer es caer una vez más en ese vicio tan del gusto de este periódico: la descalificación de los que no piensan igual, que se concreta en la siguiente frase:

    El debate tiene un fuerte componente ideológico y raíces sociales y generacionales que van mucho más allá de todo eso, con argumentos liberales que se alinean con la posición de Podemos, y otros reaccionarios que, paradójicamente, apoyarían la del PSOE.

    Haciendo una vez más uso de la potestad que un día Dios concedió a este medio de extender credenciales de buenos y malos, de progres y fachas o de liberales y reaccionarios, con solo estas tres líneas, deja el asunto zanjado: póngase usted del lado de lo que dice Podemos -o sea, de la Ley Trans-, pues, de no hacerlo, será usted un reaccionario. ¡Qué fácil es arreglar el mundo cuando se está en posesión de la verdad! Ahora bien, lo que el PSOE, Carmen Calvo (por una vez, estoy de acuerdo con ella) y me temo que millones de ciudadanos sostenemos es que sería un disparate promulgar una norma en que cada cual pudiera establecer su sexo según su mera percepción subjetiva, despreciando lo que su naturaleza anatómica determinase, así que se me ocurre una pregunta para el editorialista del "El País": ¿desde cuando son reaccionarias la lógica, la sensatez y la objetividad?

    "El País" se toma la libertad de afirmar que "en términos generales, la autodeterminación representa un avance para quienes tengan una visión progresista y liberal de la sociedad" y parece imaginar con una apreciación tan frívola que con eso queda demostrada la excelencia de la autodeterminación, pero está claro que no demuestra nada, porque quedan un montón de preguntas en el aire: ¿por qué razones objetivas la autodeterminación representa un avance? ¿Por qué saben ellos que todos los progresistas y liberales así lo creen? ¿Por qué tendría que bastar para que la autodeterminación fuese beneficiosa el que les gustase a los progresistas y liberales? ¿Es que los progresistas y liberales no se equivocan nunca? Como ya señalé en mi anterior artículo, la ley propuesta es una orgía de disparates y un establecimiento de privilegios para los trans (al contrario de lo que sostiene "El País") y quien piense que no es así debería presentar razones objetivas de peso, no una santificación basada en que la ley va a gustarles mucho a los progresistas y los liberales: esto no es cuestión de gustos, sino de regular normas sociales que afectan a todos, y no solo al feminismo, a los trans y a los progresistas.

    Pero el problema es que "El País" desde el principio ha apostado fuerte y alegremente por todo lo que parezca  santificación de las propuestas trans, sin pararse a pensar ni un momento en que algunas pueden ser muy desaconsejables. Si hacéis memoria, hace ya más de dos años, en julio de 2019, publicó en su suplemento dominical un reportaje titulado Yo soy Cora, que habla de un niño que quería ser niña y, con el apoyo de sus padres, realizó el tránsito. Empieza con estas palabras: 

    Una noche de 2014, en su cama, antes de dormir, le dijo a su madre: "De mayor quiero ser una niña". Tenía tres años. Le gustaba usar vestidos y jugar con muñecas. Pero Cora aún no era Cora.

    Unas líneas más adelante, después de exponer todo el proceso, encontramos estas otras:

    El 16 de noviembre de 2016, Ana Valenzuela despertó a su hija con palabras nuevas: "Buenos días, princesa". Esa mañana iba por primera vez a la escuela siendo Cora. 

    Ana Valenzuela es la madre de Cora. ¿Con tres años ya se tienen las ideas tan claras y suficientes elementos de juicio para un asunto tan grave?  ¿Con cinco o seis años hay una base lo suficientemente sólida como para fundamentar el cambio de niño a niña? A mí me parece rotundamente que no y por eso soy de los que están en contra de la ligereza con que algunos como "El País" o los impulsores de la Ley Trans parecen enfocar el encaje de los menores en esta cuestión, diga lo que diga el Tribunal Constitucional. Terminaré con una última cita del reportaje, unas palabras que proceden de una experta:

    La identidad de género "no viene determinada por el conjunto de informaciones cromosómicas, órganos genitales, capacidades reproductivas o características secundarias", sino que responde a la más humana y universal de las preguntas: ¿Quién soy yo?". 

    No sé si compartiréis estos planteamientos, que no hará falta que os diga que a mí me parecen un disparate pseudofilosófico que puede acarrear las consecuencias monstruosas que ya se están viendo, pero, en todo caso, os animo a leer la historia, porque me parece sumamente esclarecedora.  

martes, 2 de febrero de 2021

La fobia de Castells contra la enseñanza presencial

    Es indiscutible que en el actual y superpoblado gobierno español hay ministros prescindibles, ministros perjudiciales y ministros que son las dos cosas, y entre estos figura Manuel Castells, titular de la cartera de Universidades. El pasado 27 de enero, se despachó vía Twitter (que para eso es un tío moderno y 3.0) con un comunicado que arremetía contra la convocatoria de exámenes presenciales en la universidad, fundamentalmente, por dos razones: que está muy preocupado por la salud de los alumnos y que la fiabilidad de los exámenes en línea está plenamente garantizada, "según las Agencias de Evaluación pertinentes", hubiera sido un detallazo por su parte decir cuáles. El comunicado es un cúmulo de vaguedades, acusaciones veladas y tergiversaciones, que, para colmo, no ha complacido ni a los sectores estudiantiles a los que adulaba, un brindis al sol de intenciones puramente demagógicas que termina con estas palabras:
    Aun así, entiendo perfectamente que a los estudiantes les da igual de quien sean las competencias, porque lo que quieren es proteger su salud. Por eso, ruego a los decanos de las facultades de todo el Estado que sean sensibles a la preocupación de los estudiantes y de sus familias.
    Ahí queda eso. ¿Qué es exactamente este documento? Por el lenguaje parece una charla de bar; por el alcance conceptual, un cohete de feria (barato); por la modalidad textual, un tuit; por el membrete, un comunicado ministerial; por el poder normativo, la nada; por la intención comunicativa explícita, un ruego, y, por la intención comunicativa implícita, un ataque insidioso al buen funcionamiento de la universidad, como muy bien entendió la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), que publicó el mismo día una dura réplica de la que entresacaré dos párrafos: 
    La educación superior es un derecho y un servicio esencial, y así se ha venido defendiendo desde el inicio de la pandemia por parte de los equipos de gobierno de las universidades que, junto con el resto de la comunidad universitaria, han realizado un gran sacrificio para garantizar una docencia y una investigación de calidad. Las autoridades sanitarias de las comunidades autónomas, a las que agradecemos su colaboración, han avalado todas las acciones que se han llevado a cabo. Por eso lamentamos profundamente que ahora se cuestionen vía Twitter desde otros ámbitos gubernamentales y se haga eco a situaciones puntuales, olvidando el formidable trabajo realizado por los profesores, investigadores y personal universitario y el enorme esfuerzo de los propios estudiantes. [...]
    El formato online debe ser el último recurso, aplicado solo cuando las circunstancias lo hagan inevitable. La realización de los exámenes telemáticos conlleva la implementación de unas medidas extraordinarias y con complejas derivadas legales y técnicas en el ámbito de la protección de datos y la identificación de quienes se examinan. Pero aprovechándose de estas dificultades y de las lagunas normativas que existen, se han producido intentos de fraude. Con las pruebas presenciales lo único que se pretende es proteger a esa inmensa mayoría de estudiantes que afrontan su formación con honestidad, transparencia y responsabilidad. 
    La primera pregunta que deberíamos formularnos es esta: ¿mienten los rectores cuando sostienen que contaban con el respaldo de las autoridades sanitarias? Si mienten, son unos verdaderos irresponsables y Castells y el Gobierno deberían haber atajado los exámenes con algo más contundente que un tuit, pero, si no mienten, el tuit de Castells es un documento que, aun en sus formas chapuceras, resulta gravísimo, porque entonces el que queda como un mentiroso es nada menos que un ministro, el de Universidades, que ha intentado con deplorable torpeza sabotear unas pruebas completamente legítimas y atacar al prestigio de las instituciones universitarias que las organizaron.  
    Cada cual creerá a quien quiera, y yo creo a los rectores, aunque solo sea por el hecho de que los estudiantes de niveles no universitarios no solo han llevado a cabo de forma presencial los exámenes, sino también las clases regulares y diarias: ¿de qué se quejan esos universitarios que han puesto el grito en el cielo porque les iban a examinar presencialmente? Parece poco sostenible esta marejada que han querido levantar, más aún, cuando diversas noticias aparecidas el verano pasado, lo que dice el documento de la CRUE y hasta algún esclarecedor artículo de hoy mismo apuntan hacia la evidencia de que esos exámenes en línea representan el río revuelto que anhelan los pescadores amigos de hacer trampas. Del artículo citado os reproduzco el testimonio de una estudiante:
       Nos hacían poner la cámara, pero solo para tomar fotos aleatorias para verificar la identidad. No graban, es un choteo. Además, eran 20 preguntas tipo test para responder en una hora. Daba tiempo a copiar una por una prácticamente.
    Y esto no es lo más gordo del artículo, ni mucho menos. Merecen todo mi apoyo los rectores cuando hacen lo necesario para que ni los exámenes ni los títulos sean un regalo y para que los mejores alumnos, los que se esfuerzan y cumplen las reglas, no resulten perjudicados mediante el expediente de practicar una negligencia que favorezca a los peores. Justicia, honestidad, rigor intelectual, valoración del mérito y el esfuerzo: cosas muy saludables para toda educación y que a mí me agradan, aunque al señor Castells quizás no tanto, a juzgar por lo que piensa de las becas.  
    El ministro de Universidades se ha comportado de una forma lamentablemente demagógica, para variar; ha escuchado a los alumnos, supongo, pero a los que le ha convenido, según su costumbre. Como nadie ignora, Castells es un ministro de cuota, en su caso, izquierdo-independentista, y quizás el peor recuerdo que nos va a dejar su paupérrima gestión vaya a ser el particularismo al que es tan inclinado: como a él le molan la falta de rigor y el independentismo, pues hacia esas causas se inclina sin el menor reparo. Puede que aquí esté también la clave de su cruzada contra los exámenes presenciales. Si observamos su creación intelectual, vemos que en ella concede un gran valor a las tecnologías digitales, y si por otra parte tenemos en cuenta su vinculación con la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), un centro de educación a distancia al que ensalza y en el que incluso ha trabajado también su esposa, estamos muy legitimados para preguntarnos si sus zancadillas a la enseñanza presencial hasta en los exámenes no son, una vez más, una forma de barrer para casa, eso a lo que tan aficionado es este señor. Por tanto, me ratifico: si por barrer para casa Manuel Castells se obstina en combatir las prácticas educativas más aconsejables,  se señala no ya como un ministro  innecesario, sino como algo mucho peor: un ministro perjudicial.