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-2028. ¿Cómo será la Tercera República? -LA ESCUELA INSUSTANCIAL. Sobre la urgente necesidad de derogar la LOMLOE. -EL CAZADOR EMBOSCADO. Novela. ¿Es posible reinsertar a un violador asesino? -EL VIENTO DEL OLVIDO. Una historia real sobre dos asesinados en la retaguardia republicana. -JUNTA FINAL. Un relato breve que disecciona el mercadeo de las juntas de evaluación (ACCESO GRATUITO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA). -CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS. Tres novelas breves de terror. -LO QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO. Conflictividad, vaciado de contenidos y otros males de la enseñanza actual. -EL MOLINO DE LA BARBOLLA. Novela juvenil. Una historia de terror en un marco rural. -LA REPÚBLICA MEJOR. Para que no olvidemos a los cientos de jóvenes a los que destrozó la mili. -EL ÁNGULO OSCURO. Novela juvenil. Dos chicos investigan la muerte de una compañera de instituto. PULSANDO LAS CUBIERTAS (en la columna de la derecha), se accede a información más amplia. Si os interesan, mandadme un correo a esta dirección:
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lunes, 29 de abril de 2019

Más Sánchez y más fuerte

   Con el 99'9% de los votos de las generales escrutados, el PSOE ha ganado las elecciones del 28-A, por lo que empiezo este artículo felicitándole. A continuación, os pondré un enlace a la fuente de la que sacaré los datos con los que voy a trabajar: 
  A partir de estos datos, voy a arriesgarme a descubrir el Mediterráneo con una afirmación: la fórmula de reparto de escaños de nuestra ley electoral ha sido decisiva y, puesto que la considero muy injusta, tendré que decir una vez más que debería cambiarse. Hasta tal punto es esto cierto, que hoy, uno de sus perjudicados, Pablo Casado, se ha quejado amargamente de ello y no he tenido más remedio que acordarme de las muchísimas veces que su partido se ha visto beneficiado por la regla D'Hont y de los años que llevan PP y PSOE no queriendo ni oír hablar de cambiarla. Os voy a poner un cuadrito en el que esto se refleja muy bien. De cada partido os voy a facilitar los votos, el porcentaje que representan, el número de escaños y, entre paréntesis, la cantidad de votos que ha necesitado para cada escaño. Lo organizaré además en una triple tabla PSOE-Podemos / PP-C's-Vox / Formaciones de alcance regional. Aquí la tenéis:
Partido
Resultados particulares
Resultados por bloques
PSOE
7.475.980 (28’7%) – 123 (60.780)
Izquierda
11.206.325 (42'5%) – 165 (67.917)
Podemos
3.730.345 (14’3%) – 42 (88.817)
PP
4.352.545 (16’7 %) – 66 (65.947)
Derecha
11.161.023 (42'3%) – 147 (75.925)
Ciudadanos
4.133.198 (15’9%) – 57 (72.512)
Vox
2.675.280 (10’3%) – 24 (111.470)
ERC
1.015.128 (3’89%) - 15 (67.675)
Regionales
2.634.778 (10%) – 38 (69.336)
JperCAT
497.536 (1’91%) - 7 (71.076)
PNV
394.627 (1’51%) – 6 (65.771)
EH-Bildu
258.840 (0’99%) – 4 (64.710)
CCA-PNC
136.923 (0’53%) – 2 (68.461)
Navarra+
107.124 (0’41%) – 2 (53.562)
Compromís
172.403 (0’66%) – 1 (172.403)
PRC
52.197 (0’20%) – 1 (52.197)
    Creo que su sola visión resulta muy elocuente, y eso que en estas elecciones, al no existir en el ámbito nacional ninguna formación con el voto excesivamente disperso, no se han dado perjuicios escandalosos, como ha sucedido muchas otras veces, por ejemplo, en 2011, cuando a UPyD le costó cada uno de sus cinco diputados 228.645 votos, por los 64.863 que le fueron necesarios al PNV para cada uno de los cinco que sacó igualmente. Pero, aun así, el injusto privilegio que nuestra ley da a la concentración del voto ha vuelto a producir alguna situación aberrante, que señalo con las gamas de colores: ¡qué baratitos les han salido los diputados a Navarra+ y al PRC!, compárese con la tinta que han tenido que sudar Compromís, Vox y, en menor medida, Unidas Podemos. No me cansaré de decir que esto es una estafa: los votantes de las formaciones perjudicadas tienen todo el derecho a considerarse ciudadanos de segunda, por lo que se debería implantar un sistema que compensase estos desequilibrios, ya que lo que hay ahora representa un innegable déficit de democracia. Es ya discutible que se pretenda favorecer a las mayorías, como siempre se ha dicho que busca nuestro sistema, pero las cifras dejan muy claro convocatoria tras convocatoria que otra cosa que favorece son los regionalismos, lo cual, habiendo como ya hay una cámara territorial (echadle un vistazo al Senado: Ciudadanos tendrá allí cuatro representantes, o sea, los mismos que Navarra+ y cinco menos que el PNV) y viendo el comportamiento histórico de los partidos nacionalistas, resulta insostenible. 
   Por lo demás, aunque por razones diversas el coste escaño/número de votantes no está tan alejado a la hora de hacer la operación por bloques, esa ventaja de 18 que obtiene el de izquierdas sobre el de derechas es a todas luces excesiva, si se considera que la diferencia en votos es de solo 45.302: más de lo mismo.
   De cualquier modo, el sistema es el que es y los resultados dan una correlación de fuerzas a la que las distintas opciones se tendrán que acoplar. El PSOE ha ganado, el PP ha sufrido un terrible correctivo, Unidas Podemos ha perdido 29 escaños, Ciudadanos ha ganado 25 y Vox ha entrado en el Congreso con 24: cifras, lo más indiscutible. Decía en el título del artículo que Sánchez está ahora más fuerte, 38 escaños más fuerte, pero su situación es bastante complicada. El mayor aliado que ha tenido en los últimos meses ha perdido casi lo que Sánchez ha ganado, lo que le va a obligar a buscar más pactos, con fuerzas tales como Ciudadanos (oído Albert Rivera y lo que gritaban en Ferraz los simpatizantes del PSOE, parece difícil), el PNV (no sería suficiente, por no hablar de los precios que cuesta su alquiler) o... ¿O quién? ¿ERC? ¿Cuál sería el precio, con el embolado del juicio y el empecinamiento de esta formación en no reconocer que el prusés fue una catástrofe y una derrota? ¿JperCAT? Lo mismo que ERC, más Cocomocho. ¿Bildu? Echar gasolina al fuego, a mi modesto entender. Y es que la realidad, como los resultados de las elecciones, es la que es, y está muy condicionada por el juicio del 1-O, con el que todo el nacionalismo está dispuesto a llegar hasta donde sea, pero que es un asunto muy delicado con el que supongo que hasta Sánchez se habrá dado cuenta de que no conviene andarse con juegos, porque se da la circunstancia de que el trifachito ese con el que tantas risas ha habido no está por la labor de plegarse a ese tipo de juegos, ya que detrás de ellos hay situaciones tan serias como la que atraviesa hoy Cataluña, y  la derecha trifálica (en afortunada expresión de una señora que era ministra) tiene mucha fuerza social, casi tanta como el bloque de izquierdas, miremos de nuevo el cuadro.  
   No lo tiene fácil Sánchez, precisamente porque no ha querido darle a lo de Cataluña la importancia que tiene y solo lo ha sacado durante la campaña cuando otros le han obligado. Pero tiene tanta que es lo que está detrás del ascenso de Vox, ya tiene narices que haya tenido que venir Fukuyama a decírselo a la izquierda española. Pues vayamos con Vox, cuyos resultados no voy a repetir. Hoy, ante la sede de Ferraz, he visto banderas españolas y he oído cánticos dando vivas a España: que me maten si esto no es nuevo en el PSOE, y que me maten si en esta moda no ha tenido nada que ver Vox. Con este partido, el PSOE y la izquierda en general han tenido la absurda ceguera que están teniendo con el asunto catalán: están afrontándolo con la táctica del avestruz y despachándoselo con despectivas descalificaciones, como acusarlos de fachas. Si es así, todavía está por responder la pregunta que formulé ante esas reacciones tras las elecciones andaluzas: ¿de verdad hay en Andalucía 395.114 fascistas? Pues ahora el problema está en España entera, porque a Vox le han votado 2.675.280 electores: ¿tantos fascistas hay en España? Y, por cierto, en los cuatro meses que han transcurrido desde las andaluzas, sus votantes allí han pasado a ser 611.220, es decir, 216.106 más: ¡a qué ritmo se incrementan los fachas en este país! A ver si es que no van a ser fachas y la cosa tiene otros motivos. ¿Tendrá que ver con las alarmas antifascistas de ese Pablo Iglesias que se ha pegado el segundo mayor batacazo de estas elecciones? ¿O con las descalificaciones fáciles? ¿O con esa violencia que hemos visto en estas elecciones y llevamos viendo ya desde hace tiempo? No dejará de asombrarme la postura del Gobierno y de cierta izquierda ante un hecho tan preocupante como los repetidos actos de violencia política que hemos presenciado en la reciente campaña electoral de un país que se supone democrático como España: indiferencia, restar importancia a los ataques o culpar a los agredidos. Si algún día esto para en catástrofe, esos sectores tendrán que hacer examen de conciencia. ¿Tendrá que ver el ascenso de Vox con estas cosas? ¿Tendrá que ver con el golpe que sigue vivo en Cataluña? A ver si va a tener razón Fukuyama, que es un señor muy listo. Pedro Sánchez debería molestarse en averiguarlo, porque en campaña ha podido omitir este asunto, pero, en la realidad alejada de los actos electorales, volverles la cara a los problemas no garantiza que se resuelvan.   

sábado, 27 de abril de 2019

Presidentas

Inés Arrimadas y Cayetana Álvarez de Toledo
   Uno de los grandes pasos que quedan por dar en la política española es la llegada del día en que la presidencia del Gobierno la ocupe una mujer. Han pasado por nuestra política unas cuantas que, por capacidad y/o por encontrarse en puestos, partidos o situaciones oportunas, podrían haberlo sido y, a riesgo de que me llaméis ingenuo, ignorante o chiflado, diré que yo durante algún tiempo pensé que Soraya Sáenz de Santamaría tenía muchas bazas para haberse colgado la medalla, pero las malograron lastimosamente entre ella y Mariano Rajoy.
   Hoy pongo en este artículo a dos mujeres que, por talento, carácter e indicios de que podrían tener el liderazgo necesario para ser presidentas del Gobierno de la nación, me animan a apostar por ellas como serias candidatas a ocupar un día ese cargo. También actúa en su favor el requisito de la edad. Ya sé lo que estaréis pensando los del sector crítico de los suscriptores a este blog: "Las dos son de derechas, guachi, ¡qué facha te estás volviendo!" Rotundamente, NO: el guachimán es, ha sido y será siempre un observador objetivo, desapasionado y distanciado de la realidad española y mundial. Si hoy pintan bastos para la izquierda, qué le vamos a hacer, ellos se lo han buscado, mirad en el archivo y veréis las decenas de artículos que tengo sacándole los colores a la derecha. Es lo que hay: en la izquierda actual, solo encuentro a una mujer que da pero que muy bien la talla en el capítulo del liderazgo: Irene Montero, pero, por razones que serían largas de exponer, no la veo como futurible para presidenta. A Inés Arrimadas y a Cayetana Álvarez de Toledo, sí.  

jueves, 25 de abril de 2019

Para ese 40% de indecisos que puede cambiar la historia de España

   Los lectores incondicionales de La garita del guachimán (cuya cifra, según las últimas estimaciones, asciende a 17) conocéis muy bien la vocación de servicio de esta página. Conscientes en el consejo de redacción de que el próximo día 28 vamos a hacer frente a unos comicios fundamentales para nuestro país y de que por ello, a estas alturas, es alarmante el alto porcentaje de indecisos que registran todos los sondeos, hemos buscado en la red y hemos encontrado en la inagotable fuente de recursos de El Mundo Today este utilísimo instrumento para que quienes estéis aún paralizados por la duda consigáis por fin obtener una idea clara de lo que sois y a quién debéis votar:
         De nada. La garita del guachimán siempre al servicio de sus lectores.  

domingo, 21 de abril de 2019

¿Tienen los vascos más derechos que los demás españoles?

   El Aberri Eguna, o Día de la Patria (vasca), es una celebración que tiene lugar todos los Domingos de Ramos y que se caracteriza por estas peculiaridades, algunas, realmente curiosas:
   a) Es un evento que creó y monopoliza el PNV, lo que da sustanciales pistas acerca del particular sentido de la patria que tiene el nacionalismo vasco.  
   b) Conmemora el día en que, en una especie de milagro no sobrenatural pero casi, Sabino Arana descubrió que no era español, sino vizcaíno.
   c) Es una ocasión que, de forma señalada, el PNV aprovecha para ceder la palabra a su presidente.
   d) Lo que tradicionalmente hace el señor que ocupa ese cargo es: quejarse de lo maltratados que están los derechos del pueblo vasco, reclamar que se amplíen su autogobierno y sus privilegios, amenazar a quienes tengan pensado ponerlos en duda y clamar contra la perversa España. El orden puede variar.
   Que el PNV es una formación muy fiel a las tradiciones ha quedado probado una vez más en el Aberri Eguna de hoy (aquí tenéis unas imágenes), en el que su actual presidente, Andoni Ortúzar, se ha definido con frases como las siguientes:
    El autogobierno vasco no se toca. Y quien quiera hacerlo nos tendrá enfrente. Si alguien quiebra el pacto estatutario, recibirá la contundente respuesta de este partido y este pueblo. Estaremos legitimados para dar, desde la democracia, una respuesta acorde a la agresión que se nos pretenda hacer.
     En el mismo acto, un señor muy importante que tienen en el PNV y que se llama Aitor Esteban, que lo sabe todo de todo (razón por la cual, sale mucho en la televisión), recordando no sé qué circunstancia histórica que involucraba al conde de Haro, ha dicho:
    ¡Y así como aquel día en Munguía los vascos repartieron ajo y vencieron, los Riveras, Casados, Abascales o cualquier otro que pretenda ir en contra del autogobierno vasco lo que va a recibir será ajo jeltzale hasta que le quede regusto!
    ¡Qué elegancia, qué estilo más depurado! Ahora bien: ¿es cosa mía o se percibe en ambos parlamentos un cierto tono amenazante y hasta un aire belicista? Francamente, teniendo en cuenta la historia del País Vasco, desde los años del carlismo al que tan afín se sentía Sabino Arana hasta los muy recientes de ETA, tanta belicosidad a mí me inquieta bastante. Y no me ayuda a tranquilizarme ese "desde la democracia" que inserta Ortúzar en su declaración, porque la democracia tiende a usarse con mucha manga ancha: ETA la invocó a menudo y los autores y defensores del actual golpe separatista en Cataluña, a pesar de haber pisoteado todos los derechos y leyes que se les han puesto por delante, se cuelgan a diario la medalla de auténticos demócratas.
   No, no es de recibo hoy en día (ni nunca) esa jerga belicista, que los golpistas catalanes están usando al menos desde 2012 (véase aquí y aquí), y ya sabemos dónde hemos llegado. Porque, además, en el Aberri Eguna de hoy, no es la única muestra que hemos tenido de la agresividad verbal en que el jactancioso nacionalismo vasco se está regodeando últimamente.
    Como la patria vasca es tan grande, esta fiesta se celebra también en Navarra y las noticias que nos llegan de allí tienen como protagonista a un siniestro personaje llamado Arnaldo Otegui, que es el coordinador general de la no menos siniestra EH-Bildu. En el discurso que ha pronunciado en Pamplona, Otegui ha hablado de "construir una convivencia democrática basada en el respeto de todos los derechos a todas las personas". Echad un vistazo a su historial y ya me diréis la credibilidad que merecen estas palabras puestas en su boca, lo mismo que toda la retórica buenista en que se engolfa. Más coherentes con sus verdaderas intenciones (las de toda la vida) son la invitación al acto de miembros de ERC, las sucias mentiras que vierte contra España y su propósito de destruirla, en colaboración con separatistas de otras comunidades: otro que está por el autogobierno vasco, y, en el caso de este, con una inquietante mochila a sus espaldas.
    ¿Tienen los vascos más derechos que otros españoles? Creo rotundamente que no, como rotundamente creo que la comunidad autónoma vasca es tan española como el resto. Cuando gente como Ortúzar, Esteban, Otegui y tantos otros como nos ha tocado padecer claman con la vena del cuello hinchada por sus supuestos derechos nacionales y especiales, me parecen tan razonables, coherentes, honestos y creíbles como me parecería un madrileño de Chamberí, Vallecas o Lavapiés pretendiendo ser superior en calidad y derechos a los demás madrileños. Cuando se parte de una mentira y un despropósito de base (y el derecho de autodeterminación de la comunidad vasca, fundamentado en auténticos cuentos chinos,  es ambas cosas, lo mismo que el de la catalana o ninguna otra), solo se llega al disparate.
    Y, tratándose de la reclamación de absurdos e injustos privilegios, el disparate es aberrante, más aún cuando se tiene en cuenta que la comunidad autónoma vasca es de las más prósperas de nuestro país, debido en buena parte al trato ventajoso que le ha dado esa España autonómica que estos señores quieren destruir. La aberrante reclamación de privilegios por parte de los nacionalistas vascos le ha producido a España múltiples sinsabores a lo largo de la historia; no hará falta recordar, porque los tenemos aún muy recientes, la enorme tragedia y los ingentes estragos producidos por ETA (esa organización en la que militó Otegui y con la que en la historia del PNV hay múltiples muestras de "comprensión"), responsable de 829 asesinatos, 785, durante la democracia, dato que no debe perderse de vista, sobre todo, cuando algunos se presentan como sus fervientes defensores. Que todavía sigan con ella y que en los tiempos actuales quieran unir fuerzas con la no menos aberrante intentona del separatismo catalán da idea de su vil naturaleza, y más aún, si lo hacen en términos amenazantes. Esta cuestión es una de las más graves a las que nuestro país tendrá que hacer frente de forma inmediata, serena y firme, dentro del marco del problema en que se encierra: la cada vez más evidente inviabilidad del Estado de las Autonomías: o se racionaliza en profundidad (lo cual es diametralmente opuesto a dar más autonomía) o se liquida o nos liquida. Sería muy bueno, pues, que quienes gobiernen no se dejasen intimidar por las recurrentes amenazas y bravatas que se pronuncian en cada Aberri Eguna.

     

martes, 16 de abril de 2019

Ilegalizar a racistas, xenófobos y discriminadores

   Leo en eldiario.es una noticia en la que se asegura que el PSOE se compromete en su programa a ilegalizar los partidos racistas, xenófobos o que promuevan el odio. Observo casi desde el principio que a su redactora en realidad lo que le interesa es la relación que esta promesa electoral pueda tener de cara a una futura ilegalización de Vox, partido al que, en un escorzo verdaderamente surrealista, menciona ya en el primer subtítular para advertir que el programa socialista no lo menciona y para relacionarlo sesgadamente con la difusión del odio. Como en esto de la difusión del odio creo que hoy en día en España son otros los que se están señalando con acciones, proyectos y amenazas y entre estos destacan de manera especial los independentistas, continúo leyendo en espera de encontrar alguna referencia a ellos, pero la única que hay es para decirnos que una vez Javier Lambán propuso ilegalizarlos por atacar a la Constitución, pero la dirección del PSOE lo desestimó.
    Llegado al final en este tono, constato que la redactora del artículo es una consumada maestra en focalizar y omitir según su conveniencia, pues, estando como parece estar tan preocupada con la xenofobia, la discriminación y el odio político, no ha dicho nada de uno solo de los siguiente casos: Rodrigo Lanza; el acoso y las agresiones de independentistas o ultraizquierdistas al PP, a Ciudadanos y al propio Vox en Alsasua, Rentería, Segovia o varios lugares de Cataluña; el linchamiento de Alsasua; las acciones y agresiones de los CDR contra jueces, ciudadanos anónimos, bienes en general, políticos destacados, sedes judiciales, sedes de partidos políticos; las quemas de banderas o fotografías del rey por nacionalistas diversos; la violencia contra las fuerzas de orden público, ya sea contra miembros en su vida particular o contra unidades en el ejercicio de sus obligaciones (véanse los testimonios que están saliendo en el juicio por el golpe de Estado del 1-O); el hostigamiento de los radicales separatistas contra los que no se les someten en Cataluña y, esporádicamente (ahora) en el País Vasco; la segregación por razones lingüísticas en Cataluña y Baleares; el apoyo a los violentos CDR practicado por Torra; la humillación supremacista de los españoles ejercida en programas de "humor" de las televisiones vasca y catalana; la expulsión de cientos de miles de vascos y catalanes perpetrada por el separatismo; etc. De esto, nada de nada, ya digo: el único candidato a la ilegalización, por lo que se puede deducir de este artículo, es Vox.
   Concluyo, pues, que lo que a eldiario.es le interesa en realidad es la brillante idea esa de ilegalizar partidos, sobre todo, los que no les gustan a ellos, como Vox. Esto me inquieta, porque es muy poco democrático negar la legalidad al adversario político: lo era si lo hacía Franco y lo es también si la idea la acarician los amigos de Podemos. Y mucho más inquieta otra cosa: aunque el que parece arrobarse es el diario.es, la idea la extrae de las promesas electorales del PSOE: ¿irán las intenciones del partido de Pedro Sánchez en el mismo sentido que las que se deducen del artículo?
   Pues sería muy peligroso, porque, como ya he dicho, el medio parece dispuesto a ilegalizar a todo aquello que le incomode, se ve muy bien en los comentarios de los lectores, entre los que se proponía ilegalizar no solo a Vox, sino también al PP, al IBEX, al Trifachito y al rey. Estos, entre lo que proponían los afines a la línea del periódico, porque luego se les habían colado otros que, en plan de burla, proponían ilegalizar a Podemos o a los independentistas, es decir, a los amiguetes (de Pedro Sánchez y de eldiario.es). Y digo lo de que se les habían colado porque he intentado votar a favor de un comentario y no he podido: en los foros de eldiario.es solo pueden hacerlo los socios y socias. Lo nunca visto, así se explica lo soso y lo monocolor que era el de esta noticia. Parece que con la legalidad política ocurre lo mismo: eldiario.es solo está dispuesto a tolerarla para los socios y socias.

viernes, 5 de abril de 2019

Miguel Ángel Santos Guerra y la autoridad del docente

   He leído recientemente un artículo escrito por Miguel Ángel Santos Guerra y titulado La autoridad del docente. Por lo que cuenta el autor, acudió a un acto en el que el nuevo consejero de Educación andaluz anunció que en aquella comunidad se iba a promulgar una ley sobre autoridad de los docentes, y eso le dejó muy preocupado. Fruto de esa preocupación es el artículo que comento.
   Aunque en alguna parte admite que en los centros de primaria y secundaria a los que van destinados este tipo de leyes existen hoy en día alumnos que no respetan a los profesores (eufemismo que oculta el hecho de que la cosa no se queda en eso, sino que lo que preocupa a la sociedad actual es la alta conflictividad escolar), considera que este es un problema que no se ataja con leyes. ¿Por qué? Porque, para él, la sociedad no cambia por decreto y la escuela tampoco cambia por decreto. Hay que tener mucho cuidado con las frasecitas brillantes, porque, a menudo, su fulgor es inversamente proporcional a su oportunidad o su sensatez. Si el señor Santos Guerra deduce del propósito de regular una determinada realidad mediante una ley que con eso se quiere abordar la (para él, inútil) tarea de cambiar la sociedad por decreto, en rigor tenemos que deducir que, según su parecer, las leyes no sirven para nada. Al diablo, pues, con todo ese plomizo caos de reglas que hacen que vivamos en un mundo civilizado, porque son inútiles: ¡la sociedad no va a cambiar por decreto, por muchas leyes que haya! Pero se da la circunstancia de que muchos no creemos que las leyes se hagan para cambiar la sociedad, sino para poner orden y justicia en su funcionamiento. Con esta humilde premisa, algunos (entre los que me incluyo) aplaudimos que existan y, en el caso concreto de una ley que fije los términos en que debe considerarse la hoy vapuleada figura del profesor, creemos que es muy necesaria en España, pues a lo largo de solo un curso se dan miles de conflictos en que los profesores se ven envueltos, y para resolver los conflictos nada mejor que esos marcos reguladores llamados leyes. Si uno piensa lo contrario, como parece ser el caso del señor Santos Guerra, siempre le quedará el recurso de ponerse una túnica y una corona de flores y marcharse a una comuna, ámbitos convivenciales en los que, como es sabido, están abolidas las odiosas leyes, pero le rogaría que no obstruyera su implantación en la escuela, lo digo además porque, en mi caso concreto, durante mi trayectoria de treinta y cuatro años como profesor pude resolver conflictos de diversa magnitud y defenderme de algún que otro ataque artero gracias, precisamente, a la existencia de muy razonables leyes, como son la mayoría de las españolas.
   En otro momento, afirma el señor Santos Guerra que el respeto no se consigue por la fuerza, argumento de una puerilidad abismal, porque la existencia de leyes y de autoridad no implica el uso arbitrario, constante y automático de la fuerza. Las leyes lo único que hacen es establecer las reglas. Unas determinan el uso del suelo público, otras las obligaciones tributarias, otras la ordenación del tráfico rodado, otras el respeto a la libertad sexual, otras el respeto a la propiedad privada y otras el comportamiento en la escuela. Y no son represivas per se, sino que fijan muchas cosas, entre ellas y para proteger los derechos de toda la comunidad, las sanciones para los que maltratan el territorio, defraudan, atropellan a peatones, violan, roban o le escupen a una profesora en un ojo, por mencionar algunos ejemplos de cosas que castigan las leyes, porque, tal vez el señor Santos Guerra discrepe conmigo, pero me creo en condiciones de afirmar que por el mundo andan sueltos individuos que de vez en cuando gastan ese tipo de bromas.
   En otra cosa que dice a continuación, me he sentido atacado en mi condición de profesor (cosa que soy aunque esté jubilado y seré hasta que claven el último clavo de mi ataúd): cuando afirma que la autoridad se consigue con la competencia, la dedicación y el compromiso. Perdone usted, pero lo que se consigue con eso es la solvencia o el prestigio profesional, que a menudo es llamado autoridad. Decir esas cosas es deslizar de forma indirecta que los profesores que no tienen autoridad, en realidad, es porque carecen de esas virtudes (vileza que no es la primera vez que veo) y que se merecen la falta de respeto por incompetentes. En otras palabras: es criminalizar al profesor y hacerle responsable de lo que le pasa. Quiero hacer aquí algunas precisiones. La primera es que, como en todos los colectivos, entre los profesores los habrá mejores y peores, pero, en líneas generales, nuestro nivel es muy bueno y mejor harían algunos que o tienen mala intención o no saben de qué hablan en respetarnos. La segunda es que el señor Santos Guerra debería no tergiversar, porque la autoridad que defienden este tipo de leyes no es esa, sino la que permite al profesor hacerse respetar y mantener el orden en las clases, bienes ambos que hoy están muy amenazados por unos cuantos gamberros que acuden a los centros, aunque le disguste oírlo a quien sea. La tercera es que hay muchos -pero muchos- profesores que, aun siendo muy solventes, carecen de los recursos para hacer frente al vandalismo, que los machaca a ellos y a sus clases. Para estos casos, que -repito- no son pocos, son necesarias las leyes de protección. Algunos habréis notado que en la secuencia de más arriba omito un cuarto elemento que incluye el señor Santos Guerra: el amor. Sería bueno que nos dejásemos de sentimentalismos y cursilerías demagógicas, y no quiero con esto decir que no vea necesarios el respeto y la cordialidad entre alumnos y profesores.
   Otra frase del artículo en descalificación de las leyes: un tirano es temido, no es amado. Vuelvo a lo de antes: ¿quien habla de leyes y autoridad es por fuerza un tirano? Esto es un rasgo de inmadurez.
    Citaré, para no aburriros más, la última perla: sostiene el señor Santos Guerra que, para evitar la conflictividad, hay que seleccionar mejor al profesorado. Nuevamente, nos encontramos ante una afirmación que implica que la culpa de lo que pasa hoy es de los profesores, que son malos, y esta arbitraria, injusta y ofensiva descalificación está ahí, aunque le pese al autor e intente suavizarla en la parrafadita posterior, tarea en la que, por cierto, no ha estado muy inspirado.
    Asombrado por el colosal desacierto que encuentro en las reflexiones del autor de este artículo, busco información acerca de su perfil profesional y encuentro una presentación en la que, entre sus muchos méritos y ocupaciones, figura la de haber ejercido en primaria y bachillerato, pero no se dice durante cuánto tiempo ni cuánto hace que el señor Santos Guerra no pisa un centro de esos niveles para ejercer como docente, o sea, para currárselo en esa realidad hoy por hoy tan problemática sobre la que él vierte ocurrencias más bien disparatadas. Si miro el currículo en su conjunto, me indica que estamos ante un Experto Educativo. La ignorancia y/o visión distorsionada que demuestra acerca de la escuela le hacen digno merecedor de un artículo en la presente serie. 

miércoles, 3 de abril de 2019

Lo que los separatistas están haciendo con el parlamento catalán

   A menudo, cuando hablo con personas de mi entorno acerca del tema de Cataluña, me sorprendo de la profunda ignorancia que tienen acerca de la gravedad de los hechos que están ocurriendo allí. La razón la tengo muy clara: muchos de los medios comunicativos de mayor alcance de España (especialmente, los progresistas y TVE) están tratando con sordina y ocultamiento esa realidad. 
   Pensando en esto y en que una de las más graves muestras del totalitarismo separatista es el monopolio, secuestro y atonía a que han sometido al gobierno y, muy en especial, al parlamento, os he traído este vídeo que podréis ver también en El Español, en una noticia que aporta más datos:

    Un presidente sectario recibe un serio correctivo y una lección de parlamentarismo
   Esto es lo que hay: el presidente de un parlamento (el catalán) intentando silenciar a una diputada por recordar las cosas aberrantes que verdaderamente dijo el presidente del gobierno (autonómico catalán). Así  está el separatismo pisoteando hoy los derechos en Cataluña. El vídeo dura solo unos minutos y os recomiendo su visionado. Una vez más, Inés Arrimadas demuestra su gran talento político. Está bien que sea precisamente ella por otra cosa: ha sido con frecuencia la destinataria de las repugnantes prácticas intimidatorias con que el separatismo quiere hoy sembrar su "oferta" a los no separatistas: sumisión o expulsión.
   Os recomiendo que diversifiquéis los medios comunicativos que consultáis, porque no todos cuentan estas cosas. Y os recomiendo también que veáis de vez en cuando las sesiones del juicio del prusés, porque ahí están saliendo muchas y gravísimas verdades y se les están cortando las alas a algunos gallitos con espolones.
    En cuanto al destinatario del soberano repaso de Inés Arrimadas, se llama Josep Costa y Roselló y tenéis su historial aquí. Podréis comprobar que se trata de un acrisolado demócrata, capaz de escribir libros con este título: O secessió o secessió, supongo que no esperaríais otra cosa. Con parlamentarios como él, pone los pelos de punta imaginar la clase de república que quieren imponer estos señores.

sábado, 30 de marzo de 2019

"Cuenta atrás", de David López Sandoval

   El pasado 28 de febrero, tuve la satisfacción de acudir a la presentación del poemario Cuenta atrás, escrito por  David López Sandoval, satisfacción por muchos motivos, pero, especialmente, dos: que David es amigo mío y no lo veía desde hace mucho y que el libro es excelente. Esto último no es que lo diga yo porque esté hablando de un amiguete, sino que es un hecho que viene avalado por fundamentos tales como que lo haya publicado nada menos que Hiperión y que haya sido el ganador del XXXIV Premio Jaén de Poesía. Aprovecho para felicitar a David por ambas cosas, pero, creedme y aunque me llaméis pelmazo: por lo que hay que felicitarle es por Cuenta atrás. David ya había publicado algunos otros libros, entre los que puedo mencionaros El viaje heroico, que obtuvo en 2014 el Premio de Poesía Fray Luis de León, y Náufragos, publicado por la editorial Tres Fronteras en 2010. Hojeando este último y comparándolo con Cuenta atrás, tengo la sensación de que David ha avanzado hacia un lenguaje más claro o, como diría un crítico literario, ha experimentado un proceso de depuración de su expresión poética en la línea de la inteligibilidad y la sencillez, lo que en absoluto exime a su creación de una gran profundidad conceptual (ya os advertí que iba a decirlo como lo diría un crítico). Para mí, esa claridad del lenguaje es una de las virtudes del libro; si hubiera que señalar otra en el terreno de la expresión, señalaría la musicalidad, y esto último no lo dice solo el guachimán, sino que lo dijo también Luis Alberto de Cuenca en la presentación a la que asistí. La musicalidad nos conduce inevitablemente al terreno de la métrica y aquí quiero destacar al menos una cosa: la brillantez de los sonetos incluidos en la colección, y es que el soneto (si encuentra quien lo sepa componer, como es el caso) es como el rock: inmortal, solo que cuatrocientos años más viejo.
    Concluyo esta introducción que ya se está haciendo más larga de lo que me gustaría con una breve referencia al contenido. Encuentro en este libro una reflexión sobre los aspectos gozosos de la vida, tales como el amor, la poesía, la belleza, la nostalgia de un beso, la luz, el color o la incertidumbre de los viajes, pero no debemos dejar de lado que esa "cuenta atrás" que le da título es en realidad el ineludible trayecto hacia la muerte, que en los poemas pende constantemente sobre esos gozos y los cubre con una sombra de melancolía. Termino ya; sabéis que, cuando hablo de poetas, me gusta que lo que se oiga sea su voz. Empecemos con el poema titulado Retórica, el cual me parece una breve poética cargada de ironía:
                                                                          Joven poeta, 
                                                                        no la caves ya más
                                                                        que así es la fosa.
   Sobre esos goces y esa belleza de la vida que inevitablemente pasarán, sobre la paradoja de que un instante de fulgor puede ser eterno:
                                                                       UNA FOTOGRAFÍA 
                                                                Hay hasta el mar que espera abajo
                                                                unos diez metros de caída
                                                                desde la cumbre de la roca.
                                                                Suenan los cuerpos irrumpiendo
                                                                como venablos en el agua,
                                                                resplandecientes y nervudos,
                                                                y el griterío que conserva
                                                                cierto temblor atemperado.
                                                                Vednos aquí, en esta tarde.
                                                                Vednos colgados de las nubes.
                                                                Esta es la prueba indiscutible
                                                                de que sabíamos volar.
   Naturalmente, no podía faltar en esta breve selección uno de los sonetos del libro. Acabaremos con el titulado Carreteras:
                                                              Odio la línea recta, odio el trayecto
                                                              que traza un objetivo al ser marcado,
                                                              odio el azar que nace mutilado
                                                              y que encerramos hasta luego en un proyecto.
                                                              Amo la línea curva, amo el efecto
                                                              que ofrece un horizonte alabeado;
                                                              de todos los exilios que he probado
                                                              el zigzagueo es mi predilecto.
                                                              A vosotras os amo, mis discretas,
                                                              mis grises cazadoras solitarias
                                                              de inexplorados cielos y cunetas;
                                                              a vosotras por siempre, legendarias
                                                              fronteras de mis viajes y mis metas,
                                                              mis fieles carreteras secundarias.

miércoles, 20 de marzo de 2019

Torra se caga (2)

    Últimamente, andan muy deprimidos el enano de la venta, el mago de Oz, Manolo el Chafandín y toda la galería de fantasmones amenazantes que, a la menor ocasión, dejan claro que no son más que unos pobres diablos. Y es que no hay derecho: cuando el trono de caganer te lo disputan unos tipos que ostentan el título de Honorables, pocas opciones le quedan a uno: eso es pura y miserable competencia desleal. Hace unos años, tuvieron que hacer frente a la OPA hostil del Honorable Pigdemont aquel que tuvo el atrevimiento de proclamar la independencia de Cataluña y después asumió sus responsabilidades escapando a Bélgica escondido en el maletero de un coche. Desde allí, alguna vez ha dicho que afrontaría la cárcel si por la independencia de Cataluña fuera, pero no parece que acabe de decidirse a tan abnegado sacrificio por su Patria. Después les cayó encima su sucesor, el Honorable Torra, que en materia de valentía de boca para afuera es digno émulo de su amo y modelo. Como ya señalé en mi artículo titulado Torra se caga, primero de una serie que amenaza con ser larga, la táctica de este señor es ir vendiendo la apariencia de que es un feroz y arriesgado rebelde para, a la hora de la verdad, terminar su comedia bien con algún acto de timidez ursulina o bien con algún pretexto que le ponga muy muy lejos de esa raya cuyo traspaso pueda crearle problemas y que ni de lejos está dispuesto a pisar. Es como esos bravucones que rugen diciéndote que te van a partir la cara, pero al final siempre te "perdonan" porque les llama su mamá para comer o llevas gafas, como en la canción de Hombres G:
Hombres G, Indiana
   Así es Torra. Eso sí, siempre apura su provocación hasta el último milímetro y proclama constantemente que está dispuesto a llegar hasta el sacrificio más grande y desgarrador. Mentira, claro: ¡qué soberbia ha estado hoy Inés Arrimadas cuando les ha recordado a él y los suyos que, arropados en sus guaridas, se fingen tremendos, pero, cuando llega la hora de la verdad o de los tribunales, se desinflan de manera penosa!
   La última astracanada ha sido colosal, una bellaquería a la altura del Honorable Joaquín Torra: esa escenita de que no iba a quitar los lazos amarillos, las esteladas y demás basura con que tiene envilecidos los establecimientos oficiales, por ese rosario de memeces que segrega, con las que acostumbra de paso a embarrar cosas tan sagradas como la libertad de expresión y otros grandes principios. Todos sabíamos que acabaría quitándolos, que una vez más el "héroe" se arrugaría al final ante una advertencia seria. Lo genial ha sido el recurso que se ha buscado: escudarse para simular que él no se rinde jamás en el "autorizado" dictamen del Sindic de Greuges, su compadre Rafael Ribó, el coleguilla en el que ya se ha apoyado para otras fechorías: estilo matonil hasta el último suspiro. ¿Creíais que esto era todo? Pues hay mucho más: por si acaso el Honorable (¡Ja, ja, ja, ja!) no tenía el trasero bien arropado y asegurado con este fraudulento guion, hoy desvela El Confidencial que el "ponderado veredicto" mediante el que Ribó dictaminaba que había que obedecer a la Junta Electoral Central ya se lo había mandado hace cinco días. En manos como las de esta pareja está hoy Cataluña. 
   Este, en fin, es en verdad el "heroico" Honorable President don Joaquim Torra Pla: a su lado, el enano de la venta parecería el gigante Áyax.

martes, 12 de marzo de 2019

Violencia de género entre menores y educación

   Desde hace ya algunos años, se viene percibiendo con preocupación un aumento del maltrato de género ejercido en parejas muy jóvenes, es decir, de situaciones en las que un chico de dieciocho, dieciséis o incluso menos años ejerce sobre su chica (subrayo el "su" porque en estos casos parece que alguien lo entiende literalmente como un posesivo) conductas tales como los golpes, los celos enfermizos, el control de los actos, las palabras, la vestimenta o el móvil o, en definitiva, cualquier otra de las mil formas en las que el abuso puede practicarse. En el año 2017, hubo 266 juicios por malos tratos en los que los acusados eran menores de edad, lo que supuso un aumento de un 48% con respecto a 2016. Tanto el agresor como la agredida envuelven a menudo estos hechos en el generoso paño de amor romántico, pero ya desde hace mucho se sabe que no es lícito usarlo para justificar los  excesos, como podéis comprobar en esta canción que os dejo aquí, que es de 1963:


Lesley Gore, You don´t own me

    ¿Qué es, pues, lo que está ocurriendo en nuestra época, en la que la información y la concienciación son de lejos muy superiores a las de aquellos años sesenta, para que el fenómeno no solo persista entre los más jóvenes, sino que incluso se agrande? Naturalmente, los factores son múltiples y muy complejos, pero quiero hacer ahora unas observaciones sobre algo que se repite con mucha frecuencia: que la solución está en la educación. Como profesor que soy, tengo una gran fe en ella, pero, por lo mismo, sé que no es el bálsamo de Fierabrás que resuelve todos los males, y el propio hecho de que en la hiperinformada época actual este problema se esté agrandando de año en año creo que me da la razón: está claro que, para resolverlo, hará falta educación y algo más.
  Si prescindimos de ese algo más que me rebasa y nos ceñimos a lo educativo, hay quienes dicen que, para que no haya chicos machistas que pretendan ser amos y señores de sus parejas, es muy importante erradicar los modelos perniciosos en la familia. No puedo estar más de acuerdo: si un niño ve que su padre trata a su madre como un trapo, será más fácil que, al hacerse adulto, siga ese camino que en los casos de niños acostumbrados a ver a sus padres tratarse con respeto, ya que el ejemplo -y más, si es de nuestros padres- es una poderosa herramienta educativa. Otros proponen la implantación de programas activos en los centros escolares, es decir, la existencia de cursos, talleres, etc. en los que se enseñen el respeto y lo que es la igualdad entre hombres y mujeres. Reconozco que estas medidas pueden dar algún resultado, pero pienso que, en todo caso, son de alcance muy limitado: sirven para convencer a los ya convencidos y poco más.  La razón es la siguiente: según se refleja en algunos estudios, el maltrato es rechazado por el 92% de los jóvenes varones, pero, si cruzamos esto con otros datos, nos sale que eso es en la teoría, mientras que lo que arroja la realidad de los comportamientos, según hemos visto en las dos fuentes que cito, se aleja mucho de ese optimista porcentaje. La conclusión es esta: la teoría nuestros jóvenes se la saben muy bien y se declaran virtuosos cuando les pasan una encuesta o les ponen una redacción, pero, en la práctica, su virtud no se corresponde con eso. Esto es algo tan viejo como el mundo: que uno se aprendiera el catecismo por las buenas o por las malas no le convertía en un cristiano ejemplar. Por lo tanto, estas charlas, talleres y demás apenas tienen efecto. Sé que Podemos ha propuesto hace poco remediar esta ineficacia mediante el expediente de reforzarlas imponiendo una asignatura de Feminismo, lo cual es un disparate más de este partido y una inquietante muestra de su disposición a invadir los programas educativos con sus particulares preferencias ideológicas.
   Hay, por último, una tercera parcela en la que la educación está influyendo en el aumento de niñatos inclinados a maltratar a sus parejas. Es una de la que no se habla mucho, quizás porque en la actualidad lo que estamos haciendo hoy en este campo sea muy mejorable: la creación de límites. Cuando por uno u otro conducto ha llegado a mi conocimiento algún caso de un menor que maltrataba a su pareja, invariablemente, el individuo se ajustaba al cien por cien al perfil de esos tiranos con los que me he encontrado a lo largo de mi carrera profesional en más ocasiones de las que me hubiera gustado: caprichoso, insolente, irrespetuoso, endiosado y despótico, alguien, en suma, convencido de que el mundo se ha creado para darle gusto y de que obedecer sus mandatos y satisfacer sus deseos son leyes universales a la altura de la de la gravitación de los cuerpos. Con este tipo de personas, una inexcusable labor educativa, tanto en la familia como en la escuela, es hacerles entender que en la vida hay límites a nuestros deseos, obligaciones que cumplir y normas y personas a las que respetar. Dicho más llanamente: hay que bajarles los humos. Aunque a algunos beatíficos oídos les moleste, bajarles los humos a los que los tienen subidos o, simplemente, dejar claras las cosas que no pueden hacerse, es una ineludible obligación de padres y profesores y estoy convencido de que el cumplirla con seriedad y diligencia, entre otros benéficos efectos, nos ahorraría unos cuantos maltratadores de categoría juvenil. Cada familia sabrá cómo lo hace, pero, en el ámbito de la enseñanza, deberíamos preguntarnos: ¿lo estamos haciendo lo mejor que podemos? Sinceramente, creo que el actual sistema le pone demasiados obstáculos a esta tarea.
   Voy a terminar con una reflexión que quizás no sea del agrado de todo el mundo. En los muchos años que he estado en la enseñanza, a menudo me he encontrado con seráficos colegas que siempre les echaban un capote protector a alumnos de esos que he dicho: energúmenos que no respetaban ni a su madre, por abreviar. La mayor parte eran mujeres, pero, fueran mujeres u hombres, todos estaban en contra del maltrato y la mayoría eran fervientes feministas. A veces la vida tiene sus paradojas.  

jueves, 28 de febrero de 2019

Unidas Podemos y la neolengua del feminismo radical

   Hemos conocido la noticia de que Podemos e Izquierda Unida volverán a ir juntos a las elecciones, pero esta vez lo harán bajo el nombre de Unidas Podemos. Sin perjuicio de las explicaciones que desde estos dos partidos puedan darse a tan pintoresco nombre, el cual violenta las reglas de la gramática española (¡gramática! ¡Española! Solo con estas dos palabras acabo de autodelatarme: soy un facha), debo decir que esta chiquillada no me ha sorprendido en absoluto. Como ya he contado en más de una ocasión, fue a mediados de los años ochenta cuando por primera vez tropecé (en el ámbito de mi trabajo) con esa política de retorcimiento de la lengua que hablamos que entonces se llamaba lenguaje no sexista. Lo que por aquellos años empezó con ese absurdo de "los niños y las niñas", "los vascos y las vascas" y demás extravagancias para dinamitar la norma española del masculino plural como género no marcado, bastantes años después, cuando el feminismo radical multiplicó su fuerza y su capacidad de expandir sus estupideces, dio un paso más y abordó el intento de imponer como género no marcado el femenino. La primera vez que lo vi por escrito fue en un librito sobre el 15-M que me compré en 2011, que se titulaba Nosotros, los indignados, así que ya no es ninguna novedad.  
   Tendré, no obstante, que rectificar algo que he dicho más arriba: esto no es una chiquillada, sino que es algo bastante más siniestro: el intento de imponer desde una corriente política un lenguaje tremendamente sectario, es decir, una neolengua. Tampoco me extraña que esto proceda de Podemos (perdón: de Unidas Podemos) y su entorno actual, donde tanta importancia ha ganado Irene Montero, quien está comprometida de un modo muy activo con esta campaña. He cogido el primer vídeo suyo que he encontrado en internet y, a pesar de que está elegido completamente al azar y de que dura solo algo más de seis minutos, ya nos ofrece algunas significativas muestras de lo absurdo que es este retorcimiento del lenguaje. Veamos primero el vídeo:

    Como habréis comprobado, la señora Montero hace uso tanto del femenino con valor universal (ese "nosotras" que repite varias veces, o el "orgullosas" del minuto 2:25) como de la forma analítica ("los pensionistas y las pesionistas", "algunos y algunas"...). Ahora bien, como este disparate es difícil de mantener, pues requiere mucha atención, en más de una ocasión la señora Montero vulnera su propia norma, como cuando en el minuto 1:33 dice "Los cinco diputados del PNV" (el grupo de este partido está compuesto por cuatro hombres y una mujer), o cuando en el minuto 4:01 dice "para todos los españoles", y no el "para todos los españoles y todas las españolas" que hubiera sido lógico en su inclusivo discurso.
    Hay otra cosa más significativa aún: como algunos llevamos observando desde hace tiempo, estos igualadores del lenguaje nunca hacen la geminación cuando el término que usan es negativo, es decir, nunca dicen cosas como, por ejemplo, "los asesinos y las asesinas" o "los ladrones y las ladronas". Como era de esperar, la señora Montero cae también en esta contradicción en este breve discurso, cuando dice "sacar a los corruptos del Gobierno" (y no a los corruptos y las corruptas), y poco después insiste, cuando dice: "Los corruptos no pueden estar al frente de las instituciones". ¿Qué debemos entender, que las mujeres son tan virtuosísimas que no caen en ningún vicio o que este galimatías del lenguaje inclusivo necesita bien poquito para que aflore su carácter maniqueo y sectario?
    El supuesto lenguaje inclusivo, cuyas miserias he podido sacar a la luz en un mensaje de solo seis minutos y elegido al azar, además de ser sectario, impuesto y artificial, es de una colosal estupidez, así que no creo que a Unidas Podemos le vaya a rendir sustanciales beneficios.

lunes, 25 de febrero de 2019

Dos graves excesos de Pedro Sánchez

   En los últimos días, el actual presidente del Gobierno ha sido protagonista de una serie de actos destinados a atraer la atención sobre su figura en los que tal vez no haya valorado debidamente aquello de "que hablen de uno aunque mal". El más notorio ha sido la publicación de su libro, un paradigma de narcisismo y megalomanía, tanto por lo que cuenta en él como por el zafio espectáculo circense que constituyó el evento de la presentación, vergonzosamente privilegiado por TVE, y estas valoraciones no son mías, sino que proceden de lo visto, de lo leído y de las innumerables críticas que han juzgado ambas cosas. Pasando por alto este plato fuerte, me voy a detener en otros hechos menos aparatosos, pero que considero muy significativos.  
Exceso número uno: el cambio de colchón
   Según declara el propio Pedro Sánchez al comienzo de su manual, lo primero que hizo al aposentarse en el palacio de La Mocloa fue cambiar el colchón del lecho presidencial, por una serie de motivaciones relativas a Mariano Rajoy y que a él deben de parecerle muy hilarantes. No hace falta decir que semejante desprecio hacia su antecesor en el cargo deja una imagen muy penosa del señor Sánchez, a la altura de esos patanes supremacistas que limpiaron con lejía la plaza de la localidad natal de Puigdemont después de que Inés Arrimadas diera allí un mitin. Para colmo, parece que Sánchez ni siquiera pudo hacer tal cosa, simplemente porque el colchón de Rajoy ya no estaba cuando él llegó. ¿Lo sabía el actual presidente y este episodio es por tanto una más de sus mentiras? Da lo mismo, porque la infamia no está en el hecho, sino en el acto deliberadamente insultante de contarlo como una gesta graciosísima y cargada de simbolismo. 
Exceso número dos: una petición de perdón descabellada
   En los últimos años, se han puesto de moda las peticiones de perdón por crímenes históricos o errores cometidos en el pasado, ya fuera por naciones o por instituciones. Personalmente, siempre me han parecido brindis al sol, ceremonias hipócritas y vacías destinadas a maquillar conciencias de carbón y dar gustillo a los mandamientos tontorrones de la corrección política y sus partidarios. Valga un ejemplo: el solo hecho de haber visto literalmente tirados por el suelo o con falsificado gesto de dolor a unos cuantos obispos que pedían perdón por los abusos sexuales que en su momento pudieron evitar y no evitaron creo que me da la razón.
   Como era de esperar, este tipo de sainetes tenían que ser muy del gusto de Pedro Sánchez, un político de la escuela zapaterista y, por tanto, muy aficionado a mejorar su imagen (o intentarlo) a base de golpes de efecto que son pura fachada vacía y mentirosa, como esos decorados de las películas del oeste que simulan iglesias, casas, salones, almacenes y tiendas y no son más que tablones superpuestos. Esto podría aguantarse si se quedase en fiestuquis mitineras de fin de semana, pero lo de ayer en Francia constituyó un exceso de largo alcance. Me parece dignísimo e inobjetable que nuestro presidente del Gobierno o cualquier persona al título que sea quiera rendir homenaje a Antonio Machado, a Manuel Azaña o a quienes tuvieron que exiliarse tras la Guerra Civil, pero lo que creo que es inadmisible es ese esperpento de la petición de perdón en nombre de España. No es de recibo que un presidente español de la democracia surgida de la Constitución del 78 pronuncie estas palabras:
     Machado y Azaña se vieron obligados a abandonar España. Uno de los mejores poetas que ha dado la literatura española de todos los tiempos y el presidente de la República. Dos personas dialogantes, cultas, creativas, pacíficas y sensatas. Es tarde, muy tarde. Han pasado muchos años desde que tuvieron que marcharse. España tendría que haberles pedido perdón mucho antes por la infamia. Lo hace hoy, a deshora, pero lo hace con el orgullo de recuperarles para siempre.
    Ni Sánchez ni nadie puede criminalizar a España de esta manera, pero, teniendo en cuenta el cargo que él ostenta, lo suyo es gravísimo. No fue España quien pisoteó a Azaña, a Machado y a tantos otros, sino que fue un régimen ilegítimo que se fundó a raíz de un golpe de Estado, y lo que es una verdadera infamia es atribuir los desmanes de ese régimen a la nación que los padeció. Produce estupor semejante injusticia: España no tiene que pedir perdón por nada, y menos, la España de 2019.  ¿Cómo puede nada menos que el presidente del Gobierno español cometer una torpeza de este calibre? ¿Es por ignorancia? ¿Es por abyección? Tiene que saber por fuerza que es un asunto muy delicado, porque hoy hay en nuestro país corrientes políticas muy oscuras -principalmente, Podemos y los separatistas- que se afanan con enconado interés en desprestigiar a España y en levantar la mentira de que el franquismo sigue muy vivo y el sistema constitucional es tan solo su heredero. Fijaos en dos cosas: en el destacado de la cita de más arriba, que no es mío, sino del medio del que lo saco: "El Periódico" edición Cataluña, ¡qué casualidad!, y en los puntos 15, 18, 19 y 20 del documento de Torra, y entenderéis entonces la gravedad del ¿patinazo? de Sánchez. ¿Está lanzándoles guiños a esos votantes que les quiere arrebatar a Iglesias, Colau y compañía? ¿Le está diciendo a Torra que todavía guarda su papelito? Sería repugnante que jugara con la dignidad de España para esto. Bueno, ni para esto ni para nada.

    Hay quienes dicen que Pedro Sánchez antepone su interés a cualquier otra consideración. Desde luego, menospreciar a Rajoy tan solo por marcarse una imagencilla frívola y de pésimo gusto es un acto que no lo desmiente, y menos aún, la macroescena propagandística que se montó en Francia para terminar diciendo la barbaridad esa del perdón: allá que se fue, llevándose a rastras el adecuado aparato mediático. No perdamos de vista tampoco el final de la frase que cito, eso de que, gracias a su intervención, España recupera para siempre a Machado y Azaña: ¿pero de qué va este señor? ¿Qué se ha creído que es? Aun estando enterrados fuera, Azaña y Machado jamás han dejado de ser de España, no era necesario para nada que el 24 de febrero de 2019 se fuera Pedro Sánchez a Francia para rescatarlos. Y es que hay también quienes dicen que es muy vanidoso. Va a ser que sí.     

 

viernes, 15 de febrero de 2019

La gestión de Isabel Celaa

   El pasado martes, día en que empezaba el esperado juicio del prusés, parte de los profesores del instituto público "Lliçà D'Amunt" de Barcelona escenificó un paro en apoyo de los golpistas a quienes juzga el Supremo, durante el cual no solo dejaron temporalmente desatendidos a sus alumnos, sino que algunos de ellos intentaron arrastrarlos a su sainete. Este ha sido un acto más de manipulación y adoctrinamiento escolar en Cataluña y creo que merece la pena que reproduzca aquí la imagen con que ABC ilustra la noticia:
Un acto independentista en un colegio catalán
   Estremecedor, ¿verdad?, niños utilizados bajo esas dos banderas de discordia. Una de las bajezas más atroces del prusés es su indigna relación con la enseñanza, que se ha adornado con las peores conductas: adoctrinamiento, manipulación, acoso a profesores y alumnos disidentes, abusos de autoridad y dejaciones por parte de multitud de profesores...: la galería es extensa y diversa (1). Cualquier gestor público con dignidad, responsabilidad y sentido del deber haría lo posible por combatir esto; pues bien, la señora Celaa, que es nada menos que la ministra de Educación, no solo no ha hecho nada por combatirlo, sino que además ha usado su cargo para frenar a quienes sí lo hacían, como hizo cuando ninguneó y descalificó el informe sobre adoctrinamiento que había elaborado la alta inspección educativa. Esta dejación -que se produjo en un momento tan delicado como el actual y que ha intentado justificar  con la mentira de que el Estado central no puede intervenir en esas cuestiones por estar transferidas en Cataluña las competencias educativas- constituye una grave mancha en su gestión, por sí misma y porque estuvo motivada en realidad por el deseo de su Gobierno de no incomodar al separatismo que campa hoy a sus anchas en Cataluña. 
   Pero no es la única. Ya cuando llevaba solo un mes en el cargo, doña Isabel Celaa nos inquietó con las primeras señales de lo que nos esperaba con ella, en una entrevista que analicé aquí. En ella pudimos comprobar que la ministra no veía problema alguno en asuntos como el bilingüismo (que está presentando incontables disfunciones), la ineficaz selectividad actual o los ataques al español en Valencia, Baleares y Cataluña. Además de esto, nos anunció el que sin duda ha sido su principal proyecto:  poner en pie una nueva ley educativa, un empeño que ha constituido un enorme disparate por tres razones: el procedimiento elegido (parchear la LOMCE), la pobreza y muy incompleta representatividad de los apoyos con que contaba y la pretensión de que entrase en vigor en el curso 2019-2020. Lo que otros con más apoyos y maduración no han conseguido en lustros por la falta de ese inexcusable consenso que nunca termina de hallarse, la señora Celaa pensaba hacerlo en 14 meses, con un grupo parlamentario de 84 diputados y con el respaldo de los que quieren cargarse el sistema más los que aspiran a romper el país: difícilmente se podrá actuar más de espaldas a la realidad.  
   Con el viaje a ninguna parte de Pedro Sánchez y su Gobierno ya acabado, su ministra de Educación se ha pronunciado nuevamente, y nuevamente lo ha hecho mediante una entrevista en "El País", como si quisiese dar una forma circular a su mandato. Y no puede caber duda de que así lo hace, porque la entrevista -un fárrago lleno de ensoñaciones y olvidos, leedla si queréis- sirve exclusivamente para una cosa: dejar constancia de la obcecación de Celaa en el empeño absurdo de su ley educativa. Según se nos informa en el comienzo, hoy, 15 de febrero -es decir, solo siete meses y medio después de anunciarnos que iba a ponerla en marcha-, Isabel Celaa ha presentado esa ley ante el consejo de ministros, en la misma reunión que liquidaba la legislatura: ¿puede haber un cúmulo de circunstancias con mayor carga simbólica? Es, creo, un excelente compendio de la gestión de una ministra que ha acostumbrado a no hacer lo que tenía que hacer mientras hacía cosas que ni eran necesarias ni tenían sentido. En menos de tres meses, será ministra en funciones y muy probablemente en junio será ya exministra: ¿qué futuro espera alguien con estas perspectivas para una ley hecha con precipitación meteórica, sin apenas publicidad ni debate, plagada de lagunas, con pésimos apoyos y presentada en una reunión que era más bien un funeral?
    

1.- Os dejo aquí unos cuantos enlaces:
-El "profesor" que da castellano en catalán: 
-Otros profesores indignos:
-KGB lingüístico: 
-Apología del golpismo (que, como se ve, es constante, militante y con el perpetuo propósito de envolver en ella a los alumnos):