Libros que he publicado

-2028. ¿Cómo será la Tercera República? -LA ESCUELA INSUSTANCIAL. Sobre la urgente necesidad de derogar la LOMLOE. -EL CAZADOR EMBOSCADO. Novela. ¿Es posible reinsertar a un violador asesino? -EL VIENTO DEL OLVIDO. Una historia real sobre dos asesinados en la retaguardia republicana. -JUNTA FINAL. Un relato breve que disecciona el mercadeo de las juntas de evaluación (ACCESO GRATUITO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA). -CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS. Tres novelas breves de terror. -LO QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO. Conflictividad, vaciado de contenidos y otros males de la enseñanza actual. -EL MOLINO DE LA BARBOLLA. Novela juvenil. Una historia de terror en un marco rural. -LA REPÚBLICA MEJOR. Para que no olvidemos a los cientos de jóvenes a los que destrozó la mili. -EL ÁNGULO OSCURO. Novela juvenil. Dos chicos investigan la muerte de una compañera de instituto. PULSANDO LAS CUBIERTAS (en la columna de la derecha), se accede a información más amplia. Si os interesan, mandadme un correo a esta dirección:
repmejor@gmail.com

Tenéis información de los precios aquí:

jueves, 29 de septiembre de 2022

Irene Montero: una fanática incompetente en la cabina de mando

     Llevaba unos días siguiendo con cierto disgusto algunas de las recientes actuaciones públicas de la ministra Irene Montero -y digo con disgusto y no con asombro y escándalo porque hace tiempo que esta señora dejó de asombrarme y de escandalizarme-, cuando acabo de ver la que hasta este momento es su última coz al decoro y la cordura, os la dejo aquí:



    ¿Habéis oído? Según nuestra ministra de Igualdad, el problema de la okupación es un problema inventado y una agenda de la derecha: difícilmente se podrá caer más bajo en el arte de mentir, aunque me figuro que, ni siquiera con toda su desvergüenza, se atrevería esta señora a decirle eso a la cara a cualquiera de las miles de personas a las que algún okupa ha rapiñado su vivienda y/o le ha arruinado la vida, ante la cómplice pasividad, durante décadas, de quienes mandan en este país. 

    Aún no hace ni dos días, vimos a la ministra Montero, descompuesta y fuera de sí, llamar fascistas a unos adversarios políticos, como si estuviese en uno de esos escenarios que le serían adecuados, qué sé yo, un "parlamento" bananero o una asamblea perrofláutica, respondiendo con incongruencias a una diputada que la interpelaba por su penúltimo disparate, su aberrante desvarío sobre la libertad sexual de los menores, helo aquí:



    Por estos desatinos, mayores aún cuando proceden de alguien con las responsabilidades que ostenta Irene Montero, Vox la ha denunciado ante los tribunales, por eso perdió los papeles en las Cortes, pero no solo es que Vox haya hecho lo correcto, sino que además lo que extraña es que a estas horas aún no haya nadie del Gobierno que haya salido a desautorizar a la señora Montero, y no vale que piensen que ya es suficiente con que ella se vaya desautorizando solita a cada momento. Las razones por las que creo que estas declaraciones son muy merecedoras de llevarlas a los tribunales las ha explicado muy bien Juan Carlos Girauta en este artículo, que os animo a leer. 

    Lo de Irene Montero pasa de castaño oscuro desde hace muchísimo tiempo. Por su fanatismo rabioso (mirad las caras de algunos de los enlaces). Por los disparates que defiende, los cuales, ojo con esto, que es lo más grave, son o serán leyes que influirán en la educación de nuestros hijos y en nuestras vidas en general, ahí es nada: la ley trans con su cámbiese quien quiera, de la que ahora se queja hasta Carmen Calvo, ¡cómo me río de ella!, le está bien merecido, por defender con uñas y dientes al mayor déspota que nos ha gobernado desde que murió Franco, al que tanto parece añorar; la ley de Libertad Sexual (ejem), que nos convertirá a todos en presuntos delincuentes sexuales, pero suavizará las penas de los violadores efectivos, esto es lo que hay. Por permitirse pontificar con sus memeces lingüísticas, siendo como es una completa ignorante

    Y, por si todo esto fuera poco, esta misma señora, que creo recordar que alguna vez hizo chistecitos sobre guillotinas, es la que se pegó unas vacaciones en Nueva York con sus amiguitas a costa de nuestros impuestos o, siendo la número uno de la emancipación de la mujer, ascendió en su partido y accedió al Gobierno por las sultanares razones que todos conocemos, a ver por qué habría que callarse esto.

    Es demasiada carga para la nación tener como ministra a una persona de la incompetencia y el fanatismo que ha demostrado con creces Irene Montero. Serán responsabilidad suya las consecuencias del enorme reguero de despropósitos que ha ido sembrando, naturalmente, pero no olvidemos que haberla puesto donde está y no haberla quitado aún es responsabilidad no pequeña que corresponde a don Pedro Sánchez.

martes, 20 de septiembre de 2022

La guerra de las lenguas y el motín de los dialectos

     En el año 1989, pasamos las vacaciones en Galicia y recuerdo una anécdota muy significativa. Una tarde, hablando con un amigo que pertenecía a uno de esos cuerpos nacionales que garantizan una legalidad sólida y que por eso los separatistas se los quieren cargar, me dijo que estaba haciendo un curso de gallego, lengua que ni necesitaba para su trabajo ni valoraba tanto como para meterse en profundizaciones, aunque la había hablado toda la vida. ¿Por qué lo hacía entonces? Porque ya por aquellos años se empezaba a ver, incluso en esa Galicia donde creíamos que el indepedentismo no era un peligro, que los peajes identitarios había que tomárselos muy muy en serio. 

    Ni por asomo sospechábamos la verdadera magnitud de la amenaza: si en aquella época nos hubiera dado por pronosticar trayectorias, nadie habría pintado un futuro que se aproximase lo más mínimo al penoso y desalentador presente que vivimos hoy; nadie se habría creído que en España llegaría un momento en que hubiera millones de niños y adolescentes a los que se les impidiera escolarizarse en español, y no porque desconociéramos las abyecciones de las que eran capaces los nacionalistas, sino porque creíamos vivir en un país con leyes que jamás permitirían una cosa así: ¿no habíamos alcanzado en 1978 una democracia que había abierto la puerta a los derechos de todos y al respeto a todas las lenguas de España? ¿No habíamos creado un sistema en el que el gallego, el vasco y el catalán tenían garantizado pleno reconocimiento cultural y político, en convivencia con el español, en las regiones donde se hablaban?  ¿Cómo íbamos a sospechar que aquellos que tanto graznaban por la persecución y arrinconamiento que sus lenguas habían sufrido durante el franquismo iban a hacer con el español cosas iguales que las que aseguraban haber padecido, o incluso peores? Si hasta eso, aun habiéndose quitado ya la careta Jordi Pujol y otros de su calaña, era difícil de creer, lo que ya resultaba inconcebible, repito, era que tal cosa la fueran a permitir las leyes. 

    Pero nos equivocamos: en la España del siglo XXI, hemos llegado a la aberración kafkiana, a la demencial incongruencia, al despótico atropello de que a millones de personas se les impida estudiar en la lengua oficial del país, el español. Esto se debe a dos causas: que ciertos gobernantes regionales han retorcido hasta la infamia las potestades que les concede el Estado autonómico y que los gobernantes nacionales se lo han permitido con una pasividad que los hace cómplices del crimen, porque nadie en su sano juicio puede dudar de que esto es un crimen, así que espero que algún día sus autores lo paguen.   

    La situación es sencillamente esta: en España vivimos hoy una guerra de lenguas cuyo objetivo es borrar el español de extensas regiones del país. Actuando de facto como déspotas de las regiones en que solo son administradores, ciertos gobernantes están incumpliendo las leyes, aplicando normas para las que no tienen potestad y pisotenado los derechos de millones de ciudadanos. Esto es gravísimo, una quiebra sistemática y ya muy prolongada del Estado de derecho que, al no ser atajada por quienes debieran hacerlo y no lo hacen, nos convierte en un Estado fallido en el que los ciudadanos carecen de amparo legal. No es ninguna exageración decir que, si esta deriva no se frena y se desmonta, vamos de cabeza al despedazamiento del país, lo cual, a la postre, es el objetivo de quienes han declarado esta guerra, entre los que no están solo los furibundos separatistas de toda la vida (1), sino que se encuentran también extraños compañeros de viaje, como el pepero Alberto Núñez Feijoo, quien, a la chita callando, ha impuesto en Galicia una inmersión lingüística radical (2). Teniendo en cuenta que este señor aparece como el más que probable próximo presidente del gobierno y que asegura que acabará con el problema de las lenguas con una filfa que él llama "bilingüismo cordial", la lectura del artículo de la nota 2 produce algo más que inquietud; a mí personalmente me hace pensar que Núñez Feijoo pretende engañarnos, y sería catastrófico para España que a un mentiroso enfermizo como Pedro Sánchez le sucediera otro aficionado a mentir. Por lo demás, la guerra de lenguas en que estamos metidos es un asunto gravísimo (mirad cómo llaman los nacionalistas a sus adversarios en ella: ñordos) que ya no admite bromas ni enjuagues. 

    Pero, si os molestáis en ver el vídeo de la nota 1, que muy acertadamente se titula Operación Babel, encontraréis entre la abundante información que facilita mucha relativa a los intentos de elevar al rango de cooficiales en diversas zonas de España a una abundante serie de hablas (presentando algunas con pretensiones de lenguas) que hace muy lícito pensar que, además de una guerra de lenguas, España está padeciendo un motín de dialectos. A mi modo de ver, detrás de todo esto hay sobre todo dos propósitos: primero, aumentar el número de rivales de esa sólida lengua común y única oficial en todo el país, el español, para debilitarla y crear así una mayor división no solo lingüística, sino también política, porque no podemos perder de vista que el objetivo último que persiguen los principales promotores de este plan -los que quieren independizarse, como los separatistas vascos o catalanes; los que hablan de ocho naciones, como Iceta; los que creen que España es una nación de naciones, como Pedro Sánchez...- es la destrucción política de España tal y como hoy la conocemos. Segundo, la pesca en el río revuelto de la diversidad: la creación de chiringuitos lingüísticos o culturales y la exhibición de identidades nacionales ha demostrado ser un excelente negocio económico y político, así que ¿por qué iban solo a disfrutarlo los catalanes, los vascos o los gallegos? En todo caso, esto nos abocaría a un sindiós de lenguas oficiales, porque, al elevar los dialectos al rango de lenguas, nos podrían salir decenas y, de hecho, suenan por ahí un buen puñado de cooficializables: el aragonés, el bable, el extremeño, el murciano, el leonés... ¿Dónde iríamos con tanta "lengua" cooficial? Esto sería una locura, detrás de la cual están el nacionalismo y la izquierda, que parecen empeñados en llevarnos a la ruina, como intentaré demostrar con algunas consideraciones. 

    Una de las "lenguas" que se pretende cooficializar es el dariya, por su presencia en Ceuta. Pero ¿qué es el dariya? Pues ni más ni menos que el árabe dialectal marroquí (no voy a aburriros explicando las relaciones entre el árabe culto y sus numerosísimas variantes dialectales), con lo que sería realmente chusco que le diéramos aquí el rango de oficialidad que seguro que no tiene en su país, parece que hemos perdido el sentido de lo que nos conviene y hasta del ridículo. Otra "lengua" que anda en esta feria es el aranés, pero esta reliquia posee ya el rango de cooficial, concedido por la Generalidad catalana, ¿por qué? Muy sencillo, porque los catalanistas, que están acosando al español y a sus hablantes en Cataluña, Valencia y Baleares, le conceden mayor rango a esta "lengua" de ¡2.785 hablantes! por dos razones: humillar al español y presentarse como una gente abierta a la convivencia con otras lenguas, ambas, como se ve, a la altura de la indecencia del separatismo. ¿Qué decir del bable, el aragonés, el leonés, el andaluz, el extremeño, etc.? Sin entrar en el prolijo asunto de diferenciar entre lengua y dialecto, señalaré que ninguna merece el rango de la cooficilidad, por el simple hecho de que son dialectos, es decir, sistemas (o, más bien, subsistemas) sin los rasgos y la entidad que poseen las lenguas, y no lo digo yo, sino autoridades indiscutibles de la dialectología hispana, tales como Alonso Zamora Vicente o Manuel Alvar, quienes en sus obras las clasifican y las estudian a todas como dialectos, y mucho me temo que estos lingüistas saben de estas cosas más que Adrián Barbón. Ya que cito a este señor, empezaré con el bable, que es ni más ni menos que un dialecto de una lengua en retroceso (y, por tanto, dialecto a su vez), el leonés, y que además, incluso en su limitadísimo alcance, resulta que tiene tres variantes: ¿cuál de ellas piensa colarnos el señor Barbón como una "lengua" cooficial? En cuanto al leonés, el aragonés, el murciano o el extremeño, además de compartir con el bable ese rasgo tan dialectal de la atomización, le acompañan en otros, muy señaladamente, la fijación en ámbitos dispersos y poco poblados y el no acreditar una producción cultural y literaria de la menor entidad. 

    El separatismo y cierta izquierda disolvente quieren sembrar confusión, dispersión y retroceso por procedimientos espurios, como la guerra de las lenguas y el artificioso motín de los dialectos, y, de paso, beneficiar sus intereses más prosaicos. No tienen el menor miramiento en hacerlo aun en perjuicio de la unidad, la convivencia y la prosperidad de la nación, porque para ellos lo primero es su medro, así que sería muy conveniente que empezásemos cuanto antes a poner freno a esta ofensiva inicua.


1.- En este vídeo de la organización Hablamos Español, se da un repaso general a lo que se está haciendo en materia de lenguas en las distintas comunidades autónomas y de los planes que tienen algunas en materia de oficialización de lenguas y dialectos:

Operación Babel. Lo que no te contaron. #HablamosEspañol - YouTube

    Aunque aparecen algunas informaciones que son un tanto inexactas, en general aporta datos creíbles, importantes y muy inquietantes.

2.- En esta noticia se retrata con abundancia de datos el cordial trato que en la Galicia presidida por Núñez Feijoo se le está dando al español:

Feijóo impuso el gallego en Galicia con medidas a las que nunca se atrevió Cataluña (Castilla-La Mancha, Atrapados en la Red) (dclm.es)  

domingo, 11 de septiembre de 2022

Ayuso y el comienzo del curso escolar

     Cuando hace unos días vi en ABC un titular que informaba de que la presidenta de la Comunidad de Madrid se abría a estudiar que el curso escolar comience el 1 de septiembre, no pude evitar acordarme de otras comunidades autónomas que anteriormente habían hecho demagogia con el tentador asunto de las vacaciones escolares de los profesores, que es en realidad el señuelo que subyace siempre cada vez que alguien agita este asunto: meter en cintura a esos vagos de profesores que tienen tres meses de vacaciones, así que tendré que recordar una vez más que las vacaciones veraniegas de los profesores empiezan el uno de julio y terminan el 31 de agosto, por lo que son de dos meses nada más, y que en lo referente a julio hay una serie de aspectos técnicos, profesionales y salariales que no pienso repetir -quien esté realmente interesado en este cansino asunto, que los busque- que hacen que en realidad no sea de vacaciones exactamente y que, en todo caso, esté muy justificado que sea de asueto. 

    Quiero volver a lo de los precedentes, porque deberían servirle de aviso a la señora Ayuso para no caer en el espejismo de creer que con andar enredando con los límites de las vacaciones veraniegas se va a embolsar un montón de votos y va a mejorar algo en la educación, porque no va a ser ni lo uno ni lo otro, y me temo además que lo segundo no se lo cree ni ella. En el año 2012, la comunidad valenciana anunció a bombo y platillo que haría trabajar a los profesores en julio, una ruin cortina de humo con la que unos dirigentes peperos a los que lo más suave que se podía llamar era ineptos pretendieron desviar la atención sobre los problemas de desgobierno, déficit y corrupción que la crisis de aquellos años destapó en aquella región. Después de unos años de tener a profesores y alumnos asándose de calor en los últimos días de junio, hoy aquel disparate está revertido. De 2016 en adelante, el consejero cántabro Ramón Ruiz se sacó de la manga un calendario tan disparatado que aún no me explico cómo la guardia pretoriana de anchoas de Miguel Ángel Revilla le dejó seguir adelante. Lo diseccioné en este artículo, que incluye un enlace a un interesante estudio de ANPE sobre calendarios y horarios en Europa, y di cuenta de su triste devenir en este otro. Por último, citaré el precedente más reciente, el de la comunidad catalana, que es de este mismo curso, pero el desastre educativo catalán -y no me refiero solo a lo del 25%- es de tal magnitud que no me explico cómo ni Ayuso ni nadie puede tomar como modelo lo que se haga allí; eso sí, para que os echéis unas risas, os enlazo un artículo de mi amigo Gerard en el que se reproducen los vídeos con que la Generalidad hizo propaganda de la medida y os reto a que encontréis algo más cursi, tontorrón y ridículo. 

    La señora Ayuso, insisto, haría muy mal en meterse por esta senda, porque de zarandear a la enseñanza para intentar hacerse la guay o sacar votos el único fruto que va a obtener va a ser ese: zarandear a alumnos, profesores y padres, una verdadera pena. Los sindicatos le han dicho algunas verdades de gran calibre, empezando por el hecho -que ella y su consejería deberían conocer muy bien- de que meter a los alumnos en los centros el 1 de septiembre representaría una de dos: o negarles a los profesores y a los centros el tiempo que necesitan para organizar el curso naciente (lo que sería tanto como condenarlo al caos), o hacerles incorporarse, qué sé yo, el 24 de agosto, lo que representaría asestarle un soberbio hachazo al muy consolidado derecho de sus vacaciones: desde luego, si se atreve a hacer algo así, ya no va a poder llamar bolivariano a Pablo Iglesias. También, ante el pretexto que ella esgrime de que se haría para favorecer la conciliación familiar (con lo que se ha atrevido a algo tan vergonzoso como tomar a los padres como rehenes), le han recordado que los colegios no son centros asistenciales, sino formativos, y que, si el problema es la conciliación, lo que debe hacer es abordar ese problema, no crear otro en la escuela. 

    Cada vez que sale algún político queriendo arrearle una dentellada a las vacaciones, yo añado de mi cosecha un argumento que me parece capital, pero que suele olvidarse: que las vacaciones tienen un valor en sí mismas, son muy importantes y no son ningún capricho, el hecho de que estén ahí desde hace siglos debería hacerles reflexionar. Lo siento enormemente por los que envidian a los profesores y les gustaría tenerlos amarrados al pupitre 365 días al año, pero las vacaciones les benefician indirectamente, porque, en realidad, no se inventaron pensando en ellos, sino en los alumnos, que son niños o adolescentes y tienen yo diría que una necesidad vital de esos periodos de desconexión. Cuando la señora Ayuso, en esas reflexiones suyas rebosantes de demagogia y de motivaciones que no vienen a cuento, se muestra preocupada por la cantidad de días de vacaciones que tienen los niños, inevitablemente me hace pensar lo que he pensado otras veces cuando algún otro estajanovista del trabajo infantil ha mostrado parecidas inquietudes: que debería acordarse de cuando tuvo siete, diez o quince años: ¿qué habría pensado de alguien que le hubiese querido recortar esos periodos en que escapaba de la escuela y los profesores, que le hubiese querido birlar el día de Reyes (como pretendió el mentecato de Ramón Ruiz, que propuso y no sé si llegó a imponer que las vacaciones de Navidad acabasen el 2 de enero), que hubiese tocado uno solo de los sagrados, inolvidables y mágicos días de las vacaciones de verano? ¿Le habrían aplaudido los señores Ruiz, Ayuso y tantos otros o lo habrían mandado a la m _ _ _ _ _? Que se hagan estas preguntas y se las respondan. 

    En cuanto a los profesores, que somos adultos y estamos en la enseñanza ganándonos la vida con nuestro trabajo, lo de las vaciones nos lo organizamos de otro modo, que no sufran aquellos genios de la comunidad valenciana que hoy por fortuna estarán fuera de la política. De mí, que he sido profesor treinta y cinco años, les diré que me he pasado muuuuuuchos días de vacaciones corrigiendo exámenes, preparando clases, leyendo..., es decir, trabajando, y ya podrán entender que no soy ni de lejos el único que ha actuado así; no se preocupen, repito: trabajamos (me incluyo aunque esté jubilado) tanto como pueda hacerlo cualquier hijo de vecino y me temo que mucho más que la mayoría de esos incompetentes que toman las decisiones políticas mal tomadas, así que les pido un favor: dejen ya de joder con la pelota con las vacaciones, lo digo por los profesores, pero, especialmente, por los chicos. 

domingo, 4 de septiembre de 2022

Los profesores valencianos se rebelan contra la fusión de asignaturas

         Cuando la desvergüenza, la irresponsabilidad y la insensatez se convierten en la pauta de conducta de quienes figuran como gobernantes, suceden cosas como las que demasiado a menudo están ocurriendo hoy en España: se imponen de manera tan arbitraria como despótica políticas y leyes en las que lo demencial convive con lo insultante. Por ceñirme al ámbito de la enseñanza, esto se aprecia de forma meridiana con la LOMLOE, la ley en la que el PSOE perpetró el increíble logro de empeorar sensiblemente los disparates de esa LOGSE que nos había impuesto treinta años atrás. En un artículo que dediqué a analizar los principales males de la LOMLOE (pulse aquí), incluí el aprendizaje por ámbitos, contra el que ahora, con gran satisfacción, veo que los profesores de instituto de la comunidad valenciana se han rebelado, argumentando que empeoran la calidad de los contenidos y son sobre todo un camuflaje bajo el cual los burócratas educativos de aquella región pretenden ocultar el descenso de la exigencia y el consiguiente abaratamiento del aprobado, pues, como no me cansaré de repetir, el canallesco fin de nuestro sistema educativo y los canallescos políticos que lo sustentan es conseguir el cien por cien de aprobados, aunque sea a base de que los alumnos no aprendan nada en la escuela. Y es que otra cosa que sucede cuando los que mandan pierden la vergüenza y la sensatez es que los gobernados se hartan y rompen la cuerda. Ojalá el haber llevado el atropello logsiano hasta el paroxismo de la LOMLOE sirva al buen fin de acabar con esta pesadilla educativa que llevamos padeciendo tantos años y que ha dejado en la educación de millones de españoles carencias que ya se perciben a simple vista.

    El artículo mío que he citado antes lo organicé bajo la forma de trece observaciones acerca del desarrollo de la LOMLOE, la última de las cuales tenía este enunciado: 13.- Sobre mi última gran esperanza: que habrá muchas personas que sabrán desactivar este disparate, así que desde aquí quiero enviar mi apoyo y un abrazo a esos profesores valencianos, a esos compañeros que han dicho rotundamente NO al engaño de los ámbitos, por la integridad y honestidad que están demostrando, por haber tenido la dignidad de levantarse contra un fraude y declarar, desde su perspectiva y autoridad de profesionales de la educación (es decir, de verdaderos expertos en la materia, diferénciense de los charlatanes embaucadores que asesoran sobre las moquetas y disparatan desde las revistas de pedagogía), que esa superchería de los ámbitos empobrece la enseñanza. Los veo y los saludo como un cumplimiento de mi esperanza, lúcidos hasta el extremo de ir más allá de refutar esa mentira de los ámbitos (una más de las que abarrotan la LOMLOE) y pedir además la dimisión de Miguel Soler, el número dos de la Consejería de Educación valenciana, un experimentado fontanero del emburrecimiento que lleva muchos años favoreciéndolo desde trincheras burocráticas, pues revolverse contra los abusos es muy bueno, pero hacerlo también contra quienes los perpetran, sostienen y defienden es mejor todavía. ¡Ánimo, amigos!, ojalá vuestro ejemplo se extienda y se os unan más miles de docentes de los que ya sois, ojalá que todos digáis ¡BASTA! y así, a última hora, sea del profesorado de donde brote la ola que arrase la LOMLOE con todas sus aberraciones, ese indigno desvarío que ofende a la inteligencia y al saber, tendría algo de justicia poética.     

    Las supuestas excelencias de la fusión de asignaturas combinan muy bien con otro de los espejismos que vende la LOMLOE: los proyectos. En la comunidad valenciana esta batalla ya viene de lejos, porque en marzo del año pasado la inauguraba "El País" en uno de esos inefables artículos-panegírico tan habituales en la labor propagandística en la que este medio se ha embarcado desde hace algunos años. Allí se encomiaban algunos de los embustes que la consejería está manejando ahora (lo de que los ámbitos facilitan el tránsito de primaria a secundaria o que mejoran los resultados: increíble el descaro al que los partidarios de la LOMLOE pueden llegar), con alguna pintoresca intervención del antes mencionado Miguel Soler. Si queréis acceder a ese artículo, conocer más a fondo las "ventajas" de los ámbitos y los proyectos y las objeciones que les planteo, pulsad aquí. Yo trabajé con la modalidad de ámbitos en tres cursos y algo sé también de proyectos: tengo razones muy sólidas para no comprar esas motos ya viejas, por muy tuneadas que nos las venda ahora la LOMLOE. 

sábado, 27 de agosto de 2022

De la LOGSE a la LOMLOE: tres décadas con los delirios de don César Coll

     Para quien no tenga el placer de conocer a César Coll, diré que me hallo en su misma situación, ya que he estado buscando algún perfil suyo en internet y solo he encontrado un par de datos, que son de dominio público: que es catedrático de psicología en la Universidad de Barcelona y que fue uno de los padres de la LOGSE. Poca cosa es, pero muy significativa, sobre todo, el segundo mérito, o sea, el de ser uno de los autores materiales del enorme estropicio educativo que el PSOE perpetró hace unos 30 años. Dado que este partido ha cometido la monstruosidad de poner en marcha una ley llamada LOMLOE que representa una elevación a la enésima de la monstruosidad de los 90, resulta también harto significativo un tercer dato acerca del señor Coll -y, de paso, acerca de la pertinaz obcecación del PSOE en el disparate-: que también ha participado en el aquelarre actual, y con un papel de gran importancia, pues es el ideólogo de lo referido a las competencias, las líneas maestras del diseño del currículo, la evaluación y lo que de toda la vida se ha llamado objetivos generales de la etapa (en este caso, de la ESO), los cuales, siguiendo la costumbre pedagogista de cambiar los nombres a las cosas para dar más apariencia de innovación, ahora se han travestido bajo la etiqueta de "perfil de salida del alumnado", pomposa cursilería con la que los profesores tendrán que ir familiarizándose.

    Me concederéis que no es poca cosa, como tampoco lo son la irresponsabilidad y soberbia que han demostrado él mismo, el PSOE y todos aquellos que, con un cinismo descomunal, fingiendo no ver el no menos descomunal desastre que ha representado el sistema logsiano, han tenido la osadía de "perfeccionarlo" en una propuesta que ahonda sus mayores errores, como si a ellos les parecieran aciertos admirables.

    La razón por la que me he puesto a buscar información sobre el señor Coll es que, junto a doña Elena Martín Ortega -que tiene una ejecutoria muy parecida a la suya-, es el firmante de un documento que convendría conocer a todo profesor, a todo aquel que esté interesado por la enseñanza en España o a todo aquel que desee conocer los fundamentos de esa notable aberración llamada LOMLOE: La LOMLOE, una oportunidad para la modernización curricular. En este artículo de unas ocho o diez páginas, se enuncian las bases del enfoque que se pretende imponer en la educación española. He de decir que me ha concedido la satisfacción de ver como sus más cualificados defensores, al explicar en qué consiste el aprendizaje por competencias, me han confirmado la convicción que he tenido siempre de que es un invento que presenta estos graves inconvenientes:

    -Su formulación teórica es muy poco sólida, es casi una pura especulación voluntarista basada en fundamentos vagos y sin asidero empírico.

    -Sus horizontes en cuanto a la transmisión de conocimientos de todo orden, tanto teóricos como prácticos, son muy pobres.

    -Carece también de consistencia en el ámbito de una hipotética aplicación didáctica, lo que la convierte en educativamente inviable: con los planteamientos presentados en el artículo, no se puede sustentar una programación coherente, una organización bien sistematizada de las enseñanzas ni una evaluación fiable. Esto último es importantísimo y nada casual, pues es la piedra angular del principal objetivo de la LOMLOE: que todos los alumnos aprueben hagan lo que hagan, objetivo que ya pilotaba la LOGSE bajo la etiqueta de "erradicación del fracaso escolar", pero sucedió que entonces erraron al crear los instrumentos que debían garantizar aquel fraude y por eso ahora han alumbrado la LOMLOE, dotada de unas armas más poderosas: esto de las competencias y unos criterios de evaluación mucho más expeditivos y delirantes, el sonrojante coladero que podéis recordar pulsando aquí

    Así pues, el sistema de Coll y Martín, como propuesta educativa y de enriquecimiento humano e intelectual, es alicorto y difuso. Empieza por estar tremendamente atado al dogma pedagógico de la inmediata aplicación práctica de los conocimientos adquiridos, lo que es tanto como decir que aboca al alumno a unas aspiraciones mediocres. Conscientes de esta tara, inventan una división de los aprendizajes en imprescindibles y deseables, una superchería mal argumentada que apenas puede ocultar que es un disfraz -vaporoso y deshilvanado- para el empobrecimiento de los contenidos. Yendo al plano estructural, este sistema se basa en el supuesto de que el fin de la educación es preparar a los alumnos para que obtengan un "perfil de salida" que les permita hacer frente a los retos del siglo XXI, los cuales son diez y se enuncian en el artículo: respeto al medio ambiente, consumo responsable, vida saludable, valoración de la diversidad personal y cultural...: demasiada moralina y poco saber se ve ahí. No está mal querer formar buenos chicos, pero, además de que la propuesta pone demasiado énfasis en esto en perjuicio del conocimiento, estos planteamientos me parecen muy susceptibles de ser utilizados como canal de adoctrinamiento, peligro nada ficticio para la educación en el siglo XXI, por no hablar de la alarma que produce uno de los retos que se formulan, este: Aceptación y manejo de la incertidumbre.  ¿Qué narices significa esto? ¿Me van a decir a mis sesenta y cinco años, más de la mitad de los cuales me los he pasado como profesor, que la educación está para inculcar el conformismo en los alumnos? Este "reto" huele muy mal, concretamente, a autoayuda barata para fabricar ciudadanos mansos, y representa patologizar la educación de manera muy inquietante: estos son los resultados de dejar su organización en manos de psicólogos. Fijados esos arbitrarios retos del siglo XXI, su traslación educativa se realiza mediante el establecimiento de ocho competencias clave que se supone que permitirán canalizar los aprendizajes hacia el perfil de salida que certifique que el alumno está preparado para hacerles frente. Estas competencias ya están identificadas y reguladas en un documento que también es recomendable conocer, mucho más que el anterior, porque este ya lleva el sello del Ministerio de Educación: Perfil de salida del alumnado al término de la educación básica. Lo que os enlazo es un borrador, pero me temo que la redacción definitiva va diferir bien poco. Ya en la página dos tenéis enumeradas esas competencias, así que ahí mismo podréis empezar a ver que son un digno resultado del viciado planteamiento: el saber diluido y jibarizado.

    Este es, a grandes rasgos, el regalito que el señor Coll le ha dejado a la LOMLOE. Repito una cosa: esto no es más que intensificar los errores y horrores de la LOGSE, ese engendro inequívocamente fracasdo en cuyo diseño ya participó el señor Coll, que volverá a fracasar, como no puede por menos que ocurrirle a quien, en lugar de aprender de los errores y enmendarlos, lo que hace cuando inexplicablemente le dan una segunda oprtunidad es repetirlos. En una entrevista en "El País" de hace más de un año, en la que él mismo presentaba en sociedad su creación, decía:

    Los psicólogos diferenciamos entre la memoria comprensiva, que es cuando uno aprende algo, lo comprende, lo relaciona con cosas que ya sabe y es capaz de utilizarlo. Y la memoria repetitiva o mecánica. El aprendizaje escolar se ha basado durante mucho tiempo en que los conocimientos había que adquirirlos mecánicamente, cuanto más mejor. Y eso no funciona. Algunos aprendizajes hay que hacerlos repetitivamente, pero la inmensa mayoría tienen que ver con cómo funcionan las cosas, el mundo y la sociedad.

    Como ya he dicho, conozco muy poco a don César Coll, pero apostaría a que en la escuela ha ejercido poco o nada, lo que no le impide pontificar acerca de cómo son en ella los aprendizajes, cosas de los "expertos". Por lo demás, estas líneas son un ejemplo canónico del proceder de estos señores: jamás dejan pasar una ocasión de atacar a la escuela real, movidos por su rencor a que no se haya plegado a tirarse al pozo de sus absurdas ensoñaciones; la desconocen hasta el punto de que uno no se explica cómo tienen el descaro de presentarse como expertos (aquí lo manifiesta Coll en las bobadas que dice acerca de su funcionamiento: no tienen nada que ver con la realidad desde hace al menos cincuenta años); demuestran una fobia enfermiza contra la memoria.

    Alguien podrá replicar que en esas declaraciones esto último no es así, porque Coll "salva" un poquito a la memoria: no lo crean, es un engaño (otra de las constantes de la metodología pedagogista). En primer lugar, esa memoria a la que "perdona", la que él llama comprensiva, es un disfraz, una forma de referirse a lo que ellos siempre han opuesto al aprendizaje memorístico, "la comprensión inteligente" y expresiones parecidas falazmente utilizadas, que aquí Coll ha travestido como memoria sin duda por razones de conveniencia, porque jamás han llamado memoria a la comprensión; en segundo lugar, porque, si os fijáis, veréis que a esta memoria "buena" la vincula con lo que a él le mola, o sea, el aprendizaje de las cosas y todo eso, mientras que a la "mala", esa que llama repetitiva, la condena ya desde el peyorativo término con el que la etiqueta, tachándola además de ineficaz, calificándola de mecánica y asociándola con el aprendizaje escolar anticuado, ese de los fachas y la escuela tradicional. No puedo dejar de asombrarme ante el hecho de que alguien que se presenta como psicólogo y experto en educación demuestre este rechazo irracional hacia la memoria, una de las capacidades más valiosas del ser humano. Para mí, esto pone seriamente en duda la competencia del señor Coll, cosa tremendamente grave, habida cuenta del crucial papel que ha tenido en la elaboración de las leyes educativas españolas de los últimos treinta años, y mis dudas se acrecientan ante estas declaraciones, cuando leo en ellas esa filfa de la memoria comprensiva y la repetitiva: por mucho que proceda de un catedrático de psicología, esta división me parece un camelo insostenible y políticamente sesgado.

    Como lo es, y de forma muy acusada, la LOMLOE. Si os paráis a leer con un poco de detenimiento esos diez retos del siglo XXI, que aparecen en un diagrama muy mono del artículo de los señores Coll y Martín, tengo la impresión de que no podréis dejar de apreciar lo que dije más arriba: demasiada moralina en detrimento del saber. Más que una propuesta de formación en el conocimiento y en la libertad de pensamiento y personal, componen una guía para indicarle al educando cómo debe ver el mundo y qué perspectivas debe adoptar para posicionarse ante él. Independientemente de lo razonables y acertadas que puedan ser esas pautas, o de lo que uno pueda compartirlas, no puede ser que se adueñen de la educación de nuestros jóvenes, en un proyecto que deja demasiadas evidencias de abandono del conocimiento e invasión adoctrinadora del alma y las ideas del individuo. Resulta muy significativo que, en el diagrama, de esos diez retos  salgan unas flechitas hacia un rótulo al que rodean,  en el cual pone: Proyecto vital, personal, profesional y social. ¿Hacia eso debe orientarse la educación? ¿Son estas las consecuencias de tanto marear con lo emocional? Me inspira serias dudas. No entiendo que en una propuesta educativa, de ese cartelito estén excluidas las referencias al saber y aparezcan por ahí las palabras "vital" y "personal". A la escuela se va a aprender, a elevar el conocimiento. Que se meta en las vidas y en las esferas personales de quienes acuden a ella casa muy mal con el respeto a la libertad.  

    Don César Coll y doña Elena Martín pasarán a ser incluidos en el listado de expertos fantasiosos.

miércoles, 24 de agosto de 2022

La placa de los caídos de la iglesia de La Roda

     Por razones familiares, conozco bien La Roda, la dinámica y vital población albaceteña que estos días está siendo noticia porque se ha retirado de la monumental iglesia del Salvador la placa en memoria de los caídos en la Guerra Civil, una de esas que durante décadas hubo en miles de pueblos de España, casi siempre en las fachadas de las iglesias (creo recordar haber visto también alguna ubicada en la del ayuntamiento), siempre con mención destacada a José Antonio Primo de Rivera y siempre con mención exclusiva de quienes fueron asesinados por el bando republicano. Me adelantaré a quienes estéis pensando en los Miguelitos, esa exquisita creación de la repostería rodense que ha alcanzado merecidísima fama mundial, y os aseguraré que la villa tiene otros méritos que la hacen digna de ser conocida, uno de ellos, sin duda, la iglesia del Salvador, de la que aquí os dejo una imagen de su interior, menos conocido que su impresionante exterior, pero que no le desmerece en absoluto:


    Para quienes alberguen dudas de que el franquismo fue un régimen dictatorial, revanchista y abyecto, bastaría una pequeña reflexión sobre lo que impuso con esas placas a un país que acababa de salir de una guerra civil en la que, en todos esos pueblos y ciudades, había habido muertos de ambos bandos y, en consecuencia, dolor en las familias de todos: para los caídos del suyo -el vencedor-, honra y memoria; para los caídos del rival -el vencido-, olvido y exclusión. Lo sensato, lo humano y lo caritativo después de una gran tragedia fratricida como la de 1936 hubiera sido impulsar la reconciliación y el perdón, pero está claro que no fue ese el propósito del régimen franquista, ya desde algo tan sensible como el homenaje a los caídos. 

    Cuando en 1975 murió Franco y España emprendió el desmantelamiento y superación de su dictadura, se abordó ese camino de reconciliación y perdón (palabras que sonaron mucho entonces) que el régimen despreció. Podría parecer que, después de tantos años y con tanto aprendido, al país le hubiera resultado muy fácil encontrar una solución para la inmoral incongruencia que estas placas representaban, pero ya vemos que no fue así: lo que hubo fue polémica, desacuerdo y soluciones particulares para cada sitio, hasta el punto de que aún quedan unas cuantas desperdigadas por ahí. Hoy ya son muy pocas, pero duele ver que, cuarenta y siete años después de morir Franco, todavía subsistan algunas y las que se quiten se quiten con polémica. Debe reseñarse que en esto ha sido demasiado a menudo la Iglesia quien más obstáculos ha puesto, lo que sorprende en una institución que predica el perdón, el amor y la caridad. 

    Es necesario en este momento que haga mención de mi padre, que nació en 1925 y por tanto padeció la Guerra Civil. Para él no exitían dudas: las placas franquistas debían ser retiradas y sustituidas por otras en las que apareciesen los muertos de ambos bandos o, mejor aún, por monumentos en las plazas de todos los pueblos en los que se les rindiese homenaje a todos sin necesidad de mencionarlos uno por uno y se hiciese una advertencia a las generaciones futuras para que jamás hubiera en España otra guerra civil. Creo pertinente señalar que mi padre era de un pueblo aragonés llamado Velilla de Ebro, en cuya iglesia hubo también una placa como la de La Roda, aunque con solo dieciocho nombres (más el de José Antonio), dos de los cuales eran el de su padre y el de su abuelo. La iglesia de Velilla está consagrada a la Asunción y también tiene mérito artístico. Aquí podéis verla:



    Creo por todo lo dicho que es una buena noticia que se haya retirado la placa de La Roda, aunque este país de frecuentes cerrilidades perdiera en su momento, hace casi cincuenta años, la oportunidad de haber resuelto esta cuestión de una manera inteligente y digna, que sin duda hubiera sido la que mi padre y otros muchos defendían. No obstante, quiero decir que en esta historia el final no ha sido bueno del todo. Si leéis la noticia de ABC, veréis que la actual corporación de La Roda, en la que manda el PSOE, ha impuesto o pretende imponer unos cambios de nombres en las calles de la localidad, de las que ha quitado o quiere quitar las placas con los nombres del historiador Ángel Viñas, del investigador médico Manuel Perucho, de Manuel Blanco (¡el creador de los Miguelitos!) y de Felipe VI. Se me hacen incomprensibles los tres primeros, mientras que el cuarto, por desgracia, se me hace demasiado comprensible: sin duda el equipo de gobierno de La Roda se deja guiar por ese deletéreo extremismo de izquierdas del que tan podrido está el PSOE de hoy, ese extremismo que le lleva a desairar al jefe del Estado para imitar estúpidamente a podemitas y separatistas, los tóxicos compañeros de viaje político que se ha buscado y de los que nada bueno puede esperarse ni aprenderse. ¡Qué bien les habría venido a estos señores esa plaquita que proponía mi padre, la destinada a hacernos huir del guerracivilismo como de la peste!   

lunes, 15 de agosto de 2022

La diplomacia iraní se pronuncia sobre Rushdie

     No sé si me estoy precipitando -espero que no-, pero parece que Salman Rushdie va a salir vivo del atentado que sufrió el pasado 12 de agosto, lo cual es un motivo de satisfacción, matizada por el hecho de que el escritor ha sufrido secuelas muy graves de las que ignoramos aún cómo quedará. Fue realmente curioso ver como, en los momentos inmediatos al ataque, algunos medios  dijeron que se desconocían los motivos, como si Rushdie no llevase desde 1989 teniendo que ocultarse debido a  que el ayatollah Jomeini, guía de la revolución islámica iraní, lanzó contra él un anatema condenándolo por su libro "Versos satánicos" y animando a todo buen musulmán a asesinarlo. Por si la exhortación no resultaba del todo persuasiva, se añadió a ella una recompensa de tres millones de dólares, que ahora no sé a cuánto ascenderá. La persecución no afectaba solo a Rushdie, sino también al libro, que gracias a ella es hoy en día prácticamente clandestino, ya que no hay editorial que se atreva a publicarlo, por temor a las seguras represalias o atentados. No es ocioso recordar a este respecto que ese anatema en su momento costó la vida a un traductor del libro al japonés, así como ataques de intenciones mortales a un editor italiano y otro noruego. Y la cosa no para, porque, poquito después del apuñalamiento de Rushdie, J. K. Rowling recibía amenazas de muerte por la imperdonable blasfemia de calificar la noticia como horrorosa. Algo bueno tendrá la señora Rowling cuando colecciona los enemigos más despreciables.  

    Por suerte para el mundo, las dudas no tardaron en despejarse (salvo para los muy poco suspicaces), ya que pronto se hizo pública la identidad del agresor, un tal Hadi Matar, estadounidense de origen libanés que es admirador del régimen de Irán y de sus Guardianes de la Revolución y que, según cuentan, en sus redes ha aparecido con retratos de Jomeini y Alí Jamenei, otro destacadísimo líder político y religioso de aque país. En estas circunstancias, sorprende el escueto pronunciamiento del Gobierno iraní en torno al intento de asesinato de Rushdie, acerca de quien dice: 

    No consideramos a nadie más que a él y a sus seguidores dignos de culpa e incluso de condena.

    Su terrible pecado ha sido insultar a 1.500 millones de musulmanes, demasiada condena me parece la muerte para una falta como el insulto, por no decir que intuyo que no todos los musulmanes del mundo se sentirán ofendidos por lo que Rushdie escriba o deje de escribir. Quedan por resolver algunos matices ante este lavado de manos.  Aunque oficialmente el Gobierno iraní no apoya el anatema de Jomeini, lo cierto es que al lanzarse sí que lo hizo y que la recompensa corría de su cuenta. ¿La ha declarado extinta alguna vez? Que yo sepa, no, como tampoco se ha distanciado del anatema, basta leer esta breve respuesta oficial para entenderlo. Sería una gran noticia para la libertad, la paz, la cultura y la seguridad particular de personas como Salman Rushdie, J. K. Rowling o muchos otros cuyo nombre desconozco que las autoridades de la República Islámica de Irán tuvieran gestos como condenar la violencia contra ellos o anunciar que no van a dar ni un solo céntimo a quienes los ataquen o atenten contra sus vidas.   

martes, 9 de agosto de 2022

La espada de don Simón y los neorrepublicanos españoles

     Si nos tomamos la molestia de echar un somero vistazo al estado en que se encuentran los países hispanoamericanos, tendremos motivos para agarrar una buena depresión, baste para demostrarlo la mención de solo algunos nombres: Venezuela, Honduras, México, Argentina, Nicaragua, El Salvador o Cuba, aunque todos sabéis que podría añadir unos cuantos más. Las razones de este desastre son múltiples, pero sin duda una de las principales son sus dirigentes, ahí tenemos a López Obrador, Maduro, Daniel Ortega o Cristina F. Kirchner. Ayer se añadió a esta lista un nombre que apunta maneras muy prometedoras: el nuevo presidente colombiano, Gustavo Petro. Sinceramente, hay que ser muy descerebrado y tener muy poco respeto hacia uno mismo, hacia su cargo y hacia su nación para convertir la propia toma de posesión, bajo la mirada del mundo entero, en el espectáculo cómico-palurdo en que Petro convirtió la suya con el ridículo numerito de sacar por sorpresa la espada de Simón Bolívar para pasearla metida en una urna y con la expectativa, por lo que parece, de que todos se arrodillasen a venerarla. La escena habría encajado a la perfección en una película de Cantinflas y podéis verla en cualquiera de estos artículos de El Mundo, ABC, El Confidencial u OKdiario

    Como sabéis, el esperpento ha levantado una gran polvareda, pero curiosamente no ha sido por su zafiedad o por los caprichos de un dirigente que ha perdido los papeles ya en el minuto uno de su mandato, sino por la conducta de la única persona que ha mantenido la cordura en medio de la astracanada: el rey Felipe VI, que se ha quedado sentado mientras pasaba ante él la reliquia bolivariana.

    Vayamos ahora a lo que nos importa: si malos son el populismo bolivariano y el desgobierno que se extienden por Hispanoamérica, peor es para los españoles que en nuestro país haya organizaciones políticas muy dispuestas a meternos en ese infierno, las cuales una vez más se han aliado con el golpisimo catalán para cargar contra el rey, cosa que no debe sorprendernos, pues los necios y los malvados siempre se conjuran contra la sensatez. Si miráis en los enlaces que os he dejado, encontraréis un buen puñado de reacciones de esta montonada, de las que os reproduzco unas cuantas:

    -Ione Belarra, ministra de no sé qué en el actual Gobierno: Es inexplicable lo ocurrido y merece una disculpa.

    -Pedro Honrubia, diputado de Podemos: Si a Felipe el facha le molesta, pues que le den por el saco. Lo que se echa de menos una guillotina en la historia del estado español, joer

    -Juan Carlos Monedero: Los generales valientes, aún cuando son derrotados, rinden homenaje a los que les han vencido en buena lid. Que el Rey Felipe VI se quede sentado cuando todo el pueblo decente de Colombia vibra de pie cuando llega la espada de Bolívar es triste. Respeto. Lo de este señor ya empieza a preocupar, ¡qué verborrea!

    -Jordi Salvador Duch, diputado de ERC: Es un impresentable digno heredero de muchos impresentables. Un hombre que ha renunciado a ser persona por ser un digno sucesor de una monarquía golpista, corrupta y profascista. Esto dice alguien perteneciente a un partido golpista, ¡que se esté llevando un sueldazo a costa de nuestros impuestos...!

    -Josep Rull, un señor de Junts que estuvo preso por participar en un golpe de Estado fallido: Patético. Y, también, revelador

    -Hay más boludeces, ya digo, sobre todo, de Podemos exigiendo que el rey se disculpe. Finalizaré con una de su líder supremo, Pablo Iglesias: Ojalá pronto a España la represente una presidenta o un presidente de la República votado por los ciudadanos. Tan campanudo como siempre, vamos.

    El sainente ese de la espada es una bobada más con regusto bananero a las que tan aficionados son los dirigentes de allende el Atlántico, allá ellos, pero lo de este coro de farsantes de aquí deberíamos tomarlo muy en serio, porque esto ya pasa de castaño oscuro: un manojo de miembros de un partido gobernante o de aliados parlamentarios y amiguetes de mesa del Gobierno criticando al rey por hacer lo correcto, hostigando a su figura o, directamente, insultándole: ¿hasta cuando vamos a tener que aguantar que ataquen al jefe del Estado estas formaciones y este tipo de personajes? Que sucedan estas cosas es gravísimo. El presidente del Gobierno debería romper con estos aliados, desautorizarlos, dar explicaciones o marcharse de una vez. No creo que perdiéramos mucho con esto último.


miércoles, 3 de agosto de 2022

Pinchazos y acuerdos con los fiscales: la carabina torcida de la ministra de Justicia

      De unos días o como mucho un par de semanas a esta parte, está produciendo la lógica alarma una serie de agresiones denunciadas por mujeres en su mayoría jóvenes que aseguran haber sufrido pinchazos en discotecas, concentraciones o eventos musicales de diversos puntos de España. Sucesos similares llevan algún tiempo ocurriendo en otros países y la confusión creada ha dado lugar a múltiples especulaciones, entre las que se impone la teoría de que los pinchazos serían obra de delincuentes sexuales que inyectan a esas mujeres productos destinados a anular su voluntad, entre los que se habla de benzodiazepinas, éxtasis líquido o ketamina. En todo caso, lo único seguro es que algunas jóvenes están siendo víctimas de pinchazos alevosos (lo cual ya es de por sí peligroso y condenable), ya que en los posteriores análisis requeridos por algunas, en la inmensa mayoría de las ocasiones, no se han hallado rastros de ningún producto. En la onda de la preocupación levantada, la ministra de Justicia, doña Pilar Llop, ha realizado unas declaraciones informando acerca del estado de la cuestión y haciendo algunas recomendaciones a quienes sean víctimas de estos ataques. Si habéis visto el vídeo hasta el final, habréis comprobado que la ministra no ha podido resisitir la tentación de cargar contra la oposición en una demencial pirueta: si alguno de estos pinchazos termina en delito sexual (cosa que no se ha producido), como habría sumisión química, con la ley del solo sí es sí, eso se tipificaría como agresión, pero, como por culpa del PP y Junts está ley no se ha aprobado aún, la acusación se quedaría solo en abusos.

    Se me plantea una gravísima duda: ¿estará la señora Llop deseando que alguno de estos pinchazos tenga un pésimo final para poder decirle al PP aquello de "¿Lo veis? ¿Lo veis?". Más le valdría olvidarse del navajeo político y centrarse en lo suyo, porque en este asunto el PP no pinta nada y lo que al Gobierno debe preocuparle es la pronta resolución de ese misterio de los pinchazos.

    Los ministros se supone que son gestores de áreas de gobierno, así que asombra y produce contrariedad que la señora Llop se permita en sus declaraciones salirse de lo que le toca y embarcarse en ataques y cupabilizaciones a la oposición tan gratuitos como excesivos. Sucede además que, en la esfera de los delitos sexuales, se han producido últimamente dos casos muy graves sobre los que no he visto que la señora Llop se haya pronunciado, a pesar de que envolvían decisiones aberrantes a las que se ha llegado por el camino de acuerdos aceptados por la Fiscalía.

    El primero es de sobra conocido: el de los dos policías locales de Estepona que, vestidos con sus uniformes y valiéndose de su carácter de autoridad, violaron a una chica de 18 años. Como ya sabéis, eludieron el juicio y muy probablemente la cárcel gracias a un acuerdo con la víctima y la Fiscalía, por el que aceptaron compensar a la joven con 80.000 euros (que no han pagado ellos, sino sus papás) y la asistencia a un curso de reeducación sexual. Este caso ha sido muy polémico e incluso uno de los miembros del tribunal ha emitido un voto particular razonado en contra de este desenlace, que considera deplorable, en el que pone en duda el arrepentimiento de los agresores y señala la especial gravedad del hecho de que los acusados fueran servidores de la ley, condición que solo perderán por dos años. ¿Ha dicho algo la señora Llop? ¿Ha dicho algo el señor Marlasca, al que digo yo que un poquito le tendría que interesar este asunto? Yo, por lo menos, no les he oído.

    Del segundo he tenido noticia hoy: un capataz que violó a una jornalera en Mula (Murcia) se va a librar de la prisión (en la que solo ha pasado unos meses como preventivo) por un acuerdo con la víctima y la fiscalía. La compensación será de... ¡6.000 euros! Se la llevó con engaños a un lugar solitario, la golpeó, la insultó, la amenazó, la violó...: pues nada, seis mil euretes, y resuelto. ¡Ah!, se me olvidaba: este señor también tendrá que acudir a un curso de reeducación... con 67 añitos que tiene, no sé yo lo que se va a reeducar ahí. ¿No debería decir algo acerca de esto la señora Llop?

    Sin duda que debería, porque estos dos casos, aparte de ser un escarnio a las víctimas y una burla a la justicia que se debería revocar, encierran un potencial peligro. Si no recuerdo mal, hasta los años setenta, la violación era un delito que se perseguía solo si mediaba denuncia, lo cual abría a los violadores la portezuela de presentarse en casa de las víctimas y "convencerlas" para que no denunciasen. Este postigo, que más de uno utilizó, se cerró -repito: si no recuerdo mal- por aquella época, y la violación pasó a ser un delito perseguible de oficio, lo que mejoró mucho la protección de las víctimas. 

    ¿Y si ahora se acaba reabriendo por la vía de la "indemnización"? Vistos el caso de Estepona y el de Mula, la posibilidad de que violar salga muy baratito nos puede estar acechando, y eso no puede permitirse, así que la ministra de Justicia quizás debería olvidar sus fobias partidistas, enderezar el cañón de su carabina, apuntar hacia donde corresponde y dedicarse a lo que le toca, o sea, resolver los problemas de su área de gobierno.


    

domingo, 31 de julio de 2022

El tonto, el dedo y la corbata

     Se atribuye a Confucio la autoría del siguiente dicho: 

    Al tonto le señalaron la Luna y él se quedó mirando el dedo.

    Se trata, está claro, de una fustigación de la estupidez de aquellos que reciben noticia de una cuestión importante y fijan su atención en aspectos superficiales mientras se desentienden de lo esencial. Viene muy al caso este dicho de lacónica agudeza por la farsa que montó el pasado viernes el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al ponserse a sí mismo como ejemplo de austeridad energética por la hazaña de aparecer ante el mundo sin corbata:



    Viendo ahora el vídeo, me hago las mismas preguntas y siento el mismo asombro que cuando vi la escena por primera vez en televisión: ¿qué ahorro energético obtiene el país del hecho de que Sánchez no lleve corbata? ¿De verdad estoy viendo al presidente de un Gobierno proponer el destierro de la corbata como medida de ahorro energético?

    La ocurrencia es tan absurda y ridícula que no resulta extraño que haya sido blanco de críticas y burlas, pero a mí me parece que lleva implícito algo que no se ha destacado mucho, una conducta aborrecible en la que un presidente no debería caer nunca, pero Sánchez lo hace con demasiada frecuencia: la de tratar a los ciudadanos como si fueran idiotas. Solo alguien que piense que somos idiotas podría atreverse a descolgarse con esta comedia de la corbata y a pretender que nos creamos que un "sacrificio" así tiene el más mínimo valor, o que con eso se ahorre nada; solo alguien que nos tome por tontos puede esperar que nos fijemos en el dedo de la corbata cuando tenemos ahí delante lunas tan llenas como ese 10'8% de inflación al que hemos llegado o esa mesa de diálogo con los separatistas en la que el PSOE ha pactado con ellos la complicidad del Gobierno de la nación en el empeño de expulsar el español de las aulas catalanas, algo tremendamente grave. Y los ERE, por supuesto, ¡me había olvidado de los ERE! Claro, con tanto canalla asegurando que aquel monumental expolio no fue corrupción... Tercera luna, y bien gorda, aunque hay muchas más.

    Sánchez acostumbra a tratarnos como a idiotas, hecho que en este asunto quedaría confirmado por la bellaquería que cometió inmediatamente después del sainete de la corbata, esa de montarse en un helicóptero para hacer un viaje de veinticinco kilómetros que nos habría salido mucho más barato si lo hubiera hecho en coche: ¿cómo se explica esto en un presidente que hasta es capaz de quitarse la corbata con tal de ahorrar energía? Está tan convencido de que somos tontos que ya ni se preocupa de disimular un poquito cuando se ríe de nosotros. 

sábado, 23 de julio de 2022

Las nuevas aventuras de Ada Colau

    Para quien no conozca Societat Civil Catalana (SCC), diré directamente que es una de las organizaciones que más están haciendo hoy en día por impedir que España deje de ser una democracia, a través de su lucha valiente y decidida contra el totalitarismo nacionalista que hoy la está desmantelando en Cataluña, lo que la somete a los permanentes ataques de los caciques que se tienen por amos y señores de aquella región. 

    El ideal de SCC es la concordia entre todos los catalanes -pisoteada hoy por el separatismo- y su lucha se concreta en actos festivos, de hermanamiento o culturales, denuncias ante la Justicia de los abusos nacionalistas y campañas que reivindican las cosas buenas que nos unen a todos, que son muchas. Por estos días ha puesto en marcha una iniciativa en conmemoración de la olimpiada de Barcelona 92, con el elocuente lema de "Recuperemos la convivencia". Pues bien, según acabo de ver en ABC, la empresa pública que gestiona el metro de Barcelona, presidida por Ada Colau, ha prohibido a SCC colocar en sus instalaciones la publicidad de esta campaña, alegando motivos que ni se molestan en disimular que nos hallamos ante una alcaldada más de la regidora podemita. Hagamos un somero repaso de algunas de estas.

    Que hoy se haya permitido censurar una campaña tan civil, decente e irreprochable como la de SCC es una más de las abominables cancelaciones que retratan a Ada Colau como lo que es: una impenitente totalitaria que se conduce por este principio: yo tengo la vara (que ella maneja a título de garrote) y lo que no me gusta lo persigo o lo suprimo. Citaré alguno ejemplos anteriores, como su retirada del busto de Juan Carlos I (uno de los primeros actos de su mandato), la barriobajera retirada de una bandera española del balcón del ayuntamiento con su esbirro Gerardo Pisarello como mamporrero,  la persecución encarnizada contra Barcelona con la Selección o su miserable empeño en ridiculizar la Navidad (Nav18, Nav19). Creo que este pequeño muestrario es harto elocuente.

    Por el contrario, es una persona que no se ha recatado en apoyar y regar con dinero público a organizaciones, grupos, movimientos o actividades ligados a ella por razones ideológicas o de amistad, o de los que le parece que molan por supermodernos y avanzados. En esta colección se hallan la enseñanza del twerking, sus amiguetes de la PAH, otros amiguetes conocidos como APE o IFS (favorecer a tanto amiguete la ha llevado a tener que explicarse ante la Justicia), okupas diversos -oku1, oku2, oku3, oku4-, que parecen ser una de sus pasiones, o esa ridícula extravagancia de las nuevas masculinidades.

    Con esta objetiva equidad distribuye doña Ada Colau el dinero de todos los barceloneses. Añadamos a esto un preocupante dato: desde que ella es la alcaldesa de Barcelona, a pesar de que no era precisamente una balsa de armonía, esta bellísima e importante ciudad ha visto como crecían en ella los problemas de desorden, suciedad o, muy significativamente, inseguridad, cosa que ni siquiera están ya dispuestos a negar algunos de esos que alguna vez la vieron con simpatía o la apoyaron, como los aprendices de brujo del separatismo.

    ¿Qué nos sale de aquí? Algo que yo tengo por muy cierto: visto que persigue a sus enemigos con animosidad franquista mientras favorece a sus amiguetes con el descaro con que lo hacía ese mismo régimen y visto que algunas de las organizaciones y actividades que promociona están muy alejadas de la urbanidad y de la seguridad ciudadana, si Ada Colau gobernase España, en lo político esto acabaría pareciéndose demasiado a la Cuba castrista y me temo que nuestras ciudades irían evolucionando hacia simpáticas y divertidas réplicas de Caracas. Esperemos no comprobarlo nunca.  

viernes, 22 de julio de 2022

El esclarecedor currículum de Pilar Alegría, ministra de Educación

     La hasta hoy última huida hacia adelante de Pedro Sánchez, con efectos pirotécnicos tan vistosos como las "dimisiones" de Adriana Lastra y Dolores Delgado, nos ha dejado entre otros cambios de cromos el de quitar al previsible y gris Felipe Sicilia del cargo de portavoz del PSOE y poner en su lugar a Pilar Alegría, la actual ministra de Educación y Formación Profesional. Esto ha motivado que en los medios se aireasen una vez más sus ejecutorias formativa, política y profesional, lo que me ha dado ocasión de conocer algunos datos de su trayectoria que desconocía y que creo que son dignos de una pequeña reflexión.

    Si empezamos por su bagaje formativo, podremos ver tanto en la página ministerial como en Wikipedia que básicamente consiste en una diplomatura en Magisterio en la especialidad de Educación Primaria (Universidad de Zaragoza) y en un máster en Educación Social (Universidad Complutense).

    En lo referido a su trayectoria política, esas mismas fuentes nos darán cuenta con mayor o menor prolijidad de lo más sustancial: vocal de la Ejecutiva Federal del PSOE (2008 - 2012), diputada del Congreso (2008 - 2015), diputada autonómica y consejera del Gobierno de Aragón (2015 - 2019) o ministra de Educación desde 2021. Esto, entre otras cosas, algunas de las cuales son cargos internos del PSOE de cuyos periodos no dispongo, pero presumo que son anteriores a 2008. 

    Llegamos finalmente al terreno profesional, en el que, con lo visto en el párrafo anterior, queda muy claro que el verdadero oficio de Pilar Alegría es la política. Mientras estaba elaborando este artículo, me he encontrado con un detalle de esos que provocan la sonrisa irónica, referido a su titulación como profesora: en Wikipedia se deja constancia del conocido hecho de que nuestra ministra de Educación nunca ha ejercido como docente, a pesar de tener la titulación idónea, pero en la página ministerial y en la de Transparecia se omite este dato. 

    Es en este capítulo donde aparecen los motivos de reflexión. Pilar Alegría nació en 1977, con lo que podemos aventurar que hasta más o menos el año 2000 estuvo dedicada a su formación. En 2008 o muy presumiblemente uno, dos o quizás incluso tres años antes, estaba ya dedicándose a su profesión política. ¿Qué hizo en el lapso que nos queda sin rellenar? Lo normal sería que se hubiera dedicado a alguna ocupación profesional, como en efecto ocurrió, pero, sabido que no fue a aquella para la que se había preparado académicamente, ¿a cuál fue? ¿Cuál fue la trayectoria laboral de Pilar Alegría antes de llegar a su definitiva profesión política, en la que hoy ejerce el cargo de ministra de Educación? En un perfil que publica "El Mundo" hoy se nos dan algunos datos:

        Pertenece a una generación que se estrenó en el mercado laboral con trabajos precarios, tras la crisis de los 90, y eso le ha generado resistencia. Diplomada en Magisterio y máster en Educación Social, recogió fruta en su pueblo, fue camarera en los fines de semana, estuvo dos meses sexando pollos y se empleó como técnica en una empresa de informática antes de dedicarse plenamente a la política de la mano de Carmen Chacón y Eva Almunia y ejercer de diputada autonómica.

     Diré de antemano que no tengo nada contra estos empleos, y aún más: yo mismo, en mi juventud, sembré melones, hice la vendimia, fui camarero o hice encuestas, lo cual no me convierte en un resistente (¡vale ya de elevar a virtudes cosas que no lo son!), sino en un hijo de vecino normal y corriente, o sea, uno más que se ha buscado la vida en lo que ha podido, pero hay algo que me deja un mal regusto en esta trayectoria de Pilar Alegría. Están muy bien los caminos de perfección, eso de empezar en lo más humilde e ir subiendo a lo más alto, pero hay algo que no debe despreciarse: los pasos intermedios. Aunque me llaméis elitista, tendré que decirlo, y bien alto: algo falla si has saltado de los trabajos que no exigen gran cualificación a los despachos o las cámaras que rigen las sociedades. Algo falla si quienes mandan no han ejercido nunca profesiones que enfrentaran a retos de envergadura y obligaran a demostrar la capacidad para vencerlos. No tengo además que arrancarme la piel para demostrarlo, porque la política actual nos da ejemplos muy clamorosos, uno de los cuales aparece en la segunda línea de este artículo.

    El caso de Pilar Alegría viene además con recargo: del manojo de trabajos que tuvo antes de aterrizar en la política, ninguno estuvo relacionado con los estudios que había hecho. No sé, pero a mí desde luego me da que pensar, y más, si posteriormente acabó de ministra de Educación: resulta que nuestra ministra de Educación tiene el título de Magisterio, pero nunca ha ejercido como maestra, aunque sí ese variopinto muestrario de profesiones enumerado arriba: algo cojea, ¿no? Y ya, si te pones a mirar las cosas que defiende, cosas como la LOMLOE, los criterios estos de evaluación que nos ha vendido, su inhibición en la guerra contra el español en Cataluña... Ya, si te pones a mirar todo eso, te asalta la absoluta perplejidad: ¿cómo es posible que una diplomada en Magisterio adopte esas posiciones? ¿Tendrá que ver con el hecho de que, al no haber ejercido esa enseñanza para la que se preparó y de la que ahora es tan alta responsable, no la conoce como debiera? 

martes, 12 de julio de 2022

Culto al líder

     Empiezo a ver el debate sobre el estado de la nación y ya desde el minuto uno me asalta un recuerdo de las cortes franquistas o de aquellas ceremonias estalinianas que veíamos hace años: todos los diputados del PSOE aplaundiendo con expresión almibarada. Se me ocurre de repente un símil taurino: ¿en qué se diferencian José Tomás y Pedro Sánchez? En que a José Tomás le aplauden cuando termina alguno de esos faenones en que demuestra que es un enorme torero, mientras que Sánchez no necesita demostrar nada (lo cual, bien mirado, nos favorece, porque cada vez que demuestra sus "méritos"...), pues sus acólitos se ponen a aplaudirle en cuanto asoma la nariz, y se tiran cinco minutos con las palmas echando humo, solo les falta ponerse a gritar: "¡Sánchez! ¡Sánchez! ¡Sánchez! ¡Sánchez!" A lo mejor me equivoco, pero no recuerdo que esto pasara en otros periodos de nuestra democracia. Lo del aplauso pringoso empezó en la era de Sánchez, con esperpentos como aquel del gabinente en pleno recibiéndole a la entrada de un consejo dando palmas como si se fuera a arrancar por bulerías, o el de aplaudirle a todo un general de la Guardia Civil en una sesión informativa, o el aborregamiento de todo un país poniéndolo a aplaudir a las ocho de la tarde durante meses así porque sí, al aire, a no se sabe qué. Ciudadanos, ministros o diputados aplaudiendo por motivos inexistentes, con el entusiasmo de niños en un cumpleaños y con el sentido del ridículo desterrado a lejanos confines. ¡A lo que nos están llevando!

domingo, 10 de julio de 2022

El curiosísimo concepto de beca de la Comunidad de Madrid

     Me habían llegado vientos de cierta polémica por unas becas que ha convocado la Comunidad de Madrid, pero, como entre pitos y flautas he estado un tanto ajeno a los sucesos de este mundo miserable, no había podido enterarme muy bien del meollo del asunto. Por fortuna, ayer publicó "El Mundo" una entrevista a don Enrique Ossorio, consejero de Educación madrileño, gracias a la cual he podido informarme desde tan fiable fuente de lo que concierne al caso. Señalaré que la entrevista se la hace Olga R. Sanmartín y una vez más quiero aplaudir a esta periodista, porque se dirige sin complejos a los puntos polémicos y no elude las preguntas ni las objeciones incómodas: si alguna vez la elogié por no darle almíbar al dominante pedagogismo "progre", hoy debo hacerlo por negárselo a un político pepero: parece ser que la señora Sanmartín tiene la gratificante convicción del que el periodismo, si llega el caso, tiene que ser incisivo. 

    El titular de la entrevista, en la versión en papel en que la he leído, es esta frase del consejero: "Las becas se modificarán y se pondrá una nota mínima de acceso", lo cual me deja con los ojos haciendo espirales, porque implica que la Comunidad de Madrid había concebido y convocado unas becas sin un listón mínimo de excelencia para otorgarlas, que es como si mañana se dedicase a fabricar coches saltándose el pequeño requisito de ponerles ruedas para que corriesen. Obstinado como soy en mis ideas anticuadas, considero que la beca hay que ganársela, primero, acreditando unos conocimientos adecuados; segundo, mereciéndola a lo largo del tiempo con hechos, los cuales consisten simplemente en ir superando los estudios para los que a uno se le beca. Esto lo dejé muy claro en un artículo en el que critiqué severamente al ya por fortuna cesado Manuel Castells porque puso en marcha una política de becas universitarias en las que eliminaba el criterio del mérito. Supongo que entonces el PP clamaría al cielo por esta burrada del ministro socialista, y ahora, solo un par de años después, se despacha convocando unas becas para hacer Bachillerato en las cuales el listón será... ¡no haber repetido curso! Un cinismo vergonzoso, pero tranquilos, porque es posible que en el futuro pongan "una nota mínima de acceso a los alumnos. Puede ser un 5 o incluso más". Me desangro de horror solo de pensarlo, porque al precio a que se ha puesto con la LOMLOE el 5 en el título de ESO (el que abre la puerta al Bachillerato) esto es de una crueldad neroniana. 

    Hasta aquí los preliminares y las bromas, vayamos ya a lo serio y a la trampa de este enjuague, que, como muchos sabréis y otros supondréis, la tiene, y bastante miserable. Lo que la Comunidad de Madrid ha hecho ha sido dotar un fondo de 600.000 euros para proveer de becas de entre 2.000 y 3.750 euros a aspirantes a bachilleres, pero -y aquí es donde ha venido la polémica- sin tener en cuenta ninguna limitación económica. Simplificando: si una familia que ingresa 100.000 euros anuales tiene un hijo que nunca ha repetido y va a empezar Bachillerato, podrá optar a una beca, eso sí, de las de 2.000 euros, pues las de 3.750 estarán al alcance solo de las familias de 10.000 euros de renta para abajo. Desde aquí lanzo mi aplauso al señor Ossorio, que ha superado a Castells en su desnaturalización de lo que debe ser y ha sido toda la vida una beca, es decir, una ayuda al estudio para quienes tienen talento pero carecen de recursos económicos: Castells se cargó lo del talento, pero Ossorio ha dado un pasito más y se ha pulido también lo de la precariedad económica.

    Ante esta charlotada, la señora Sanmartín le hace al consejero esta pregunta: 

    -¿Por qué lo llaman beca cuando es un cheque escolar?

    -Porque son becas.

    Como muy bien ha captado la sagaz periodista, aquí está la clave del asunto: lo que el PP ha hecho en realidad con estas pseudobecas es ayudar a las familias sin ahogos económicos a que les salga un poco más baratito el Bachillerato en un centro privado, es decir favorecer a un sector social y a otro educativo tradicionalmente de su preferencia. Esta es la cuestión: nada de ayudar al talento perjudicado por la escasez económica, es decir, nada de becas: aquí de lo que se trata es de privilegiar a los sectores educativos privados o concertados y lo puedo demostrar con poderosas razones, la primera de las cuales son estas palabras del propio consejero: 

    Las familias que saldrán más benefciadas son las de la concertada. También nos gustaría que las de la pública puedan llevar a sus hijos a concertados o privados en Bachillerato. Nadie hay más defensor de las familias de la concertada que nosotros

    ¿Resulta poco covincente? Pues ahí va la segunda razón: si se analiza el contenido implícito de estas palabras, no cuesta mucho entender que en ellas aparece la enseñanza pública como una especie de horrible mal del que habría que salvar a los alumnos a toda costa: ¿con qué se come que un consejero de Educación diga eso de que "nos gustaría que las de la pública puedan llevar a sus hijos a concertados o privados en Bachillerato"? ¿Acaso es que para don Enrique Ossorio el Bachillerato que se ofrece en la pública es una patata podrida indigna de los alumnos madrileños? Pues no me lo explico, porque por fuerza tiene que saber que, en virtud de su cargo y le guste o no, está obligado a ser el principal defensor y perfeccionador del sector educativo público, pero tanto en esta entrevista como en ese andamiaje de sus "becas" la impresión que da es toda la contraria, y no solo por las palabras que he citado, sino porque parece que da por supuesto que esas "becas" serán provechosas solo en centros de un buen nivel educativo, y está claro que esos para él nunca serán ls públicos.

    Pero debería ser justamente al revés -tercera razón-, por un motivo muy sencillo: el Bachillerato es un nivel sobradamente cubierto por los institutos públicos de Madrid: ¿a qué viene que el Gobierno de la comunidad, responsable de esos centros, se meta a dar becas para que se estudien en los de otra titularidad? Da la impresión de que la Consejería de Educación desprecia el nivel de las enseñanzas que sus propios centros ofrecen. O a lo mejor es simplemente lo que dice la señora Sanmartín: que estas becas no son más que un cheque escolar disfrazado.

    Pero -cuarta razón- no nos engañemos, porque se trata de las dos cosas, la ya mencionada ruindad del chequecito escolar y el proverbial encono que el PP de Madrid ha tenido siempre contra le enseñanza pública, ahí están el arrinconamiento a que la ha sometido durante años, o la fobia que mostró contra ella Esperanza Aguirre, que señalé aquí en montones de artículos. ¡Qué bien le han venido durante décadas al PP de Madrid los desastres legales perpetrados por el PSOE, esa LOGSE, esa LOE...! Bajo ese paraguas necia y perversamente facilitado por el adversario, el PP ha tenido un puente de plata para permitir el empobrecimiento de los centros públicos y con ello favorecer la demanda y crecimiento de los privados y concertados, mientras arteramente clamaba contra los desmanes socialistas en la enseñanza. ¡Qué enorme daño les han hecho el PSOE, los pedagogos innovadores (¡ja!), CCOO, UGT y todo el progresismo escolar a los hijos de las clases pobres y medias! Le han puesto en bandeja a la derecha el clasismo ya desde la mismísima escuela: la gratuita para los menos favorecidos y el negocio (que no una enseñanza mucho mejor) para los que puedan pagarse el huir de la enseñanza emocional, los proyectos y los energúmenos adueñándose de patios y aulas. Y ahora, esa catástrofe llamada LOMLOE. Sea usted considerado, señor Ossorio, agradézcales al PSOE y sus amiguetes lo mucho que le han allanado el camino para esas "becas" suyas tan chulísimas, como diría la otra.   

lunes, 27 de junio de 2022

Las cuatro ces (educativas) de La Caixa.

   Lleva una semana o quizás algo más dando vueltas por los medios una campaña de la Fundación "La Caixa" que tiene por título Las 4C para la educación del futuro, las cuales son estas: creatividad, criterio, comunicación y colaboración. Lo primero que se le ocurre a este guachimán es que, tratándose de educación  y de ces, La Caixa ha perdido una gran oportunidad de poner una quinta, la de "conocimiento", que yo juzgo imprescindible y la principal, y me quedo con la duda de si la bancaria fundación la da por supuesta o por cosa del pasado, como sin duda hace la LOMLOE, ley que rige hoy el rumbo de la educación en España. En realidad, la duda de que hablo no es tal, porque, conociendo muy bien la trayectoria de los bancos que se meten en aventuras educativas, sé de antemano que sus propuestas minimizan siempre el conocimiento -aunque en el reportaje que enlazo dejen caer por algún sitio que no es así-, convicción que se confirma cuando me pongo a explorar lo que ahora nos propone la entidad catalana. 

    Y lo primero que encuentro es ese pretencioso vídeo en el que, a los 24 segundos, la señora que figura como profesora ya ha soltado una monumental mentira: que los niños se han pasado alguna vez ocho horas metidos en la escuela, un auténtico clásico de los que quieren demonizarla bajo la falsedad de que es una especie de cárcel, justo lo que se hace en el vídeo. Lo máximo que se pasa un niño o un adolescente en actividades escolares son seis horas, en las que incluyo los recreos; para llegar a las ocho, hay que sumar las de comedor -que ni son de estudio ni tienen todos los centros-, no tergiversemos. A continuación dice: 

Nos costó mucho aprender que entender las cosas era mucho mejor que memorizarlas.

    ¡No podía faltar, el estacazo a la memoria, el clásico de los clásicos del pedagogismo! Parece ser que lo que no entenderán nunca es que solo a base de atesorar concimiento ayudados por la memoria podemos llegar a entender las cosas; parece ser que lo que no entenderán nunca es que basta con su jactancioso desprecio de la memoria para que delaten su absoluta ignorancia sobre lo que es educar.

    Ya solo con esto, la farsa de las cuatro ces queda desenmascarada, pero, si nos molestamos en buscar un poco más, toparemos de nuevo con la típica verborrea resultona pero a la vez vacía de la jerga pedagogista. Deduzco que el proyecto se concreta en una entidad llamada EduCaixa, cuyo actual empeño es la formación de "worldshakers", personas que se caracterizan por tener "iniciativa, liderazgo, curiosidad e inconformismo". "Una voz interna les empuja a cuestionarse el mundo en que viven y EduCaixa busca darles el empujón que necesitan". ¿Psicodelia o esoterismo de feria? O mirad este objetivo: "Generación y transferecia de evidencias: evaluar iniciativas en el ámbito educativo para elaborar evidencias. Y que esas evidencias se conviertan en la base del cambio".  Todo palabrería pringosa, ya digo, la cortina de humo que encubre un espectacular vacío, ya desde esa petulancia del palabro "worldshakers", el ridículo recurso de los que embuten en su cháchara algún término en inglés para hacerse los interesantes. La prueba definitiva la he obtenido entrando en EduCaixa para explorar las experiencia, vídeos, propuestas, ponencias y demás cosas que hay ahí: puedo aseguraros que nada de lo que he visto era para tanto bombo. 

    Desde que empecé a desconfiar de PISA -lo que no significa que condene este programa-, me he preguntado qué pinta una entidad de naturaleza económica como la OCDE enredando en la educación. Recuerdo que hace unos años, en el lamentable periodo de Montserrat Gomendio, le dio por unirse a la fiesta al BBVA, y aún podréis encontrar fotos de Francisco González -nada menos, con lo que salió luego- con ella o con Ángel Gurría. Luego está la fundación educativa del Santander, y ahora, La Caixa, más las que haya por ahí: todas con un denominador común: sus planteamientos coinciden sospechosamente con los del progesismo pedagogista que ha hundido la enseñanza española. ¿Qué pinta tanto banco metido en la educación? ¿Qué altruistas objetivos los atraen hacla ella?

    Que ahora La Caixa se monte una campañita 4C hasta con anuncios a toda página en los priódicos en papel, campañita con los mimbres que os he presentado, me deja un poco perplejo, sobre todo, teniendo en cuenta que la cuestión palpitante hoy en día en nuestra educación es el muy fundado temor de que la LOMLOE despeñe por el barranco de la ignorancia a cuantas generaciones la acaben padeciendo. No he encontrado en las idílicas páginas de 4C ni de EduCaixa nada que denote preocupación por esto, sino más bien todo lo contrario. Otra cuestión palpitante en nuestra educación de hoy es la persecución que la lengua española está sufriendo en Cataluña, Valencia y Baleares: ¿tiene alguna inquietud acerca de esto La Caixa, un banco catalán que trasladó su sede a Valencia a causa de un intento segregacionista promovido por los nacionalistas catalanes juramentados contra el español? Tampoco he visto nada en 4C ni en EduCaixa, así que no me fío nada del futuro educativo que pueda salir de estas propuestas. 

lunes, 20 de junio de 2022

Juanma arrasa

     Como ya ocurrió en las autonómicas madrileñas de 2021, en las elecciones andaluzas de ayer, hay que atribuir la mayor parte del triunfo del PP a su líder, Juan Manuel Moreno Bonilla, si bien este se diferencia en que su personalización de la campaña sobre el líder -algún comentarista bromeó con que en Andalucía existía un partido llamado Juanma- ha sido más intencionada que en el caso de Díaz Ayuso. Sea como sea, hay que felicitar a Moreno y al PP, porque la mayoría absoluta que obtuvieron ayer es, además de aplastante, histórica, como han señalado buena parte de los observadores. Los números son estos:

Partido

Escaños, votos y % (2022)

Escaños, votos y % (2018)

PP

58 (1.580.906 – 43’13 %)

26 (749.275 – 20’75%)

PSOE

30 (882.784 – 24’09%)

33 (1.009.243 – 27’95%)

Vox

14 (493.396 – 13’46%)

12 (395.978 – 10’97%)

Por Andalucía

5 (281.408 – 7’68%)

--

Adelante Andalucía

2 (167.725 – 4’58%)

17 (584.040 – 16’18%)

Ciudadanos

0 (120.726 – 3’29%)

21 (659.631 – 18’27%)

    La participación ha sido del 58'36%. Lo bueno de estas tablitas -lo subrayo siempre- es que dicen muchísimo en un solo golpe de vista. Esta, por ejemplo, entre otras muchas cosas, deja clarísimo que perder, lo que se dice perder, solo han perdido Ciudadanos y los partidos de izquierda, lo digo porque ayer escuché a fondo el seguimiento de los resultados que hizo Radio Nacional, y allí no pararon de hablar de la derrota y hasta del descalabro de Vox, aunque en algún momento alguien -no sé si José Antonio Zarzalejos- puso algo de orden señalando que quien realmente había perdido era la izquierda. ¡Es que hasta hubo una señora que sostuvo que Adelante Andalucía no había fracasado! El sectarismo izquierdista a que han sido llevados los medios de comunicación públicos es vomitivo. 

    Puesto que hemos mencionado la palabra "descalabro", vamos a seguir con ella. Descalabro ha sido sin duda lo de Ciudadanos, que desaparece del mapa político andaluz, pierde nada menos que veintiún escaños y se deja 538.905 votos (aproximadamente, porque las cifras de 2022 del cuadro no son al cien por cien), es decir, ¡el 81'70% de los que obtuvo hace cuatro años! No dejaré de decir que algún día lo sucedido con Ciudadanos se estudiará muy a fondo en las facultades de Ciencias Políticas, por su fulgurante caída, por lo inmerecida (otros peores han tenido mejor suerte) y por lo carísimos que pueden resultar a veces los errores si son grandes, aunque sean pocos. No es descalabro, pero se le acerca, lo del PSOE, que, aunque solo pierde tres escaños, se deja su mandarinato de décadas en Andalucía y 126.459 votos (12'53%), y peor aún es lo de Adelante Andalucía, pues el resultado de las dos formaciones que la heredan conserva solo siete de sus diecisiete escaños y pierde 134.907 votos, ¡un 23'1%!, es decir, el doble casi que el PSOE y algunos miles más de votantes: ¿tengo o no tengo razones para lamentar el sectarismo de los medios PÚBLICOS? Esto es una auténtica vergüenza. 

    En cuanto a los ganadores, también las cifras son elocuentes: el PP se va por encima del doble de sus anteriores resultados en todo: votos, porcentaje y escaños, lo que tiene como resultado una arrolladora victoria, mientras que ese "descalabrado" Vox, ante el frío e inobjetable dictamen de las cifras, sube en todo: escaños (dos), votos (casi cien mil) y porcentajes, pues sus votantes representan un 2'49% más que en 2018 en el conjunto del electorado y su peso en la cámara pasará del 11% al 12'84%.

    Todo esto ha tenido unas causas. Desde mi punto de vista, el PP ha ganado porque su gestión desde 2018 ha sido buena o, al menos, aceptable, en lo cual, justo es decirlo, también ha tenido que ver -como no se ha cansado de señalar Juan Marín- la colaboración del maltratado Ciudadanos. También le ha valido al PP la imagen simpática y positiva de Moreno, que, además, ha hecho una campaña muy acertada, mezclando bien la imagen de estabilidad institucional, la apelación al proyecto de progreso y una tramposa demonización de Vox, aderezada con esas inadmisibles amenazas de repetición de elecciones que se permitió. También, lógicamente, le han ayudado los errores ajenos, de los que hablaremos luego. En cuanto a Vox, es innegable que ha obtenido un buen resultado, pero se queda en el aprobado como mucho de 6 y con un regusto amargo, porque, ciertamente, podría haber obtenido más y a ello aspiraba, y creo que no ha sido así por la pésima campaña que ha hecho. Quizá su primer error haya sido sacrificar a Macarena Olona, una excelente parlamentaria y un gran talento jurídico que pintaba más en la carrera de San Jerónimo que en Las Cinco Llagas o incluso en San Telmo, pero es que además ella misma ha tenido fallos, uno de ellos, esas concesiones a la imagen folclórica, que me temo que le han granjeado sobre todo rechazos. Muchos de esos votos que están haciendo rebosar el arcón del PP habrían podido ir a Vox si este partido se hubiera centrado más en lo que de verdad le interesaba: desmentir ese sambenito de ultraderecha que no se merece y que le están colgando la izquierda, el PP y algunos sectores políticos, económicos y culturales. 

    Del lado de los perdedores, he de empezar insistiendo en Ciudadanos. Juan Marín decía ayer que los éxitos del Gobierno de coalición eran de su partido y del PP, pero que solo los populares habían sido capaces de rentabilizarlos de cara a estas elecciones: no puedo estar más de acuerdo con él, ha sido muy desproporcionado el reparto de los premios. Caso distinto es el del PSOE: Sánchez, los ERE, los prostíbulos pagados con fondos destinados a cursos de formación profesional, los treinta y tantos años de clientelismo juntero y amiguismo y la poca gracia que en Andalucía hacen Illa o el prusés han pasado esta factura, sencillamente. Y recalco: Sánchez, porque, si en clave autonómica Andalucía ha castigado al PSOE, no es de esperar que cuando lleguen las nacionales le vayan a tratar con más cariño. Queda para el final esa extrema izquierda cuya derrota ya los números nos han dicho que ha sido muy severa. Basta con volver a ellos para ver los resultados de la famosa alarma antifascista que lanzó en 2018 un no menos famoso líder convertido hoy en comentarista periodístico. Es completamente lógico lo que le está pasando a la podemia: si te dedicas a hacer antifascismo en un país donde no hay fascismo y llamas antifascismo a las políticas LGTBI, a los diparates de Kichi, a la miseria intelectual y cultural o al feminismo de trinchera, te la acabas pegando. Y si a ello unes ocurrencias como esa de doña Teresa Rodríguez, que ahora resulta que es nacionalista andaluza de rompe y rasga y quiere emular al PNV y a ERC, pues apaga y vámonos, ¿qué quiere esta señora, salir un día al balcón principal de San Telmo a anunciar la restauración del califato de Córdoba? ¿Con harenes, poligamia, concubinas y velos incluidos, señora feminista? De chifladuras de esas ya está el país saturado. 

    Un pequeño apunte para finalizar: es una gran noticia que Jaén Merece Más no haya obtenido escaños, porque tampoco el avance del cantonalismo iba a traer nada bueno, y menos, si AA y la señora Rodríguez están planeando revivir la revuelta de las Alpujarras.