martes, 9 de agosto de 2022

La espada de don Simón y los neorrepublicanos españoles

     Si nos tomamos la molestia de echar un somero vistazo al estado en que se encuentran los países hispanoamericanos, tendremos motivos para agarrar una buena depresión, baste para demostrarlo la mención de solo algunos nombres: Venezuela, Honduras, México, Argentina, Nicaragua, El Salvador o Cuba, aunque todos sabéis que podría añadir unos cuantos más. Las razones de este desastre son múltiples, pero sin duda una de las principales son sus dirigentes, ahí tenemos a López Obrador, Maduro, Daniel Ortega o Cristina F. Kirchner. Ayer se añadió a esta lista un nombre que apunta maneras muy prometedoras: el nuevo presidente colombiano, Gustavo Petro. Sinceramente, hay que ser muy descerebrado y tener muy poco respeto hacia uno mismo, hacia su cargo y hacia su nación para convertir la propia toma de posesión, bajo la mirada del mundo entero, en el espectáculo cómico-palurdo en que Petro convirtió la suya con el ridículo numerito de sacar por sorpresa la espada de Simón Bolívar para pasearla metida en una urna y con la expectativa, por lo que parece, de que todos se arrodillasen a venerarla. La escena habría encajado a la perfección en una película de Cantinflas y podéis verla en cualquiera de estos artículos de El Mundo, ABC, El Confidencial u OKdiario

    Como sabéis, el esperpento ha levantado una gran polvareda, pero curiosamente no ha sido por su zafiedad o por los caprichos de un dirigente que ha perdido los papeles ya en el minuto uno de su mandato, sino por la conducta de la única persona que ha mantenido la cordura en medio de la astracanada: el rey Felipe VI, que se ha quedado sentado mientras pasaba ante él la reliquia bolivariana.

    Vayamos ahora a lo que nos importa: si malos son el populismo bolivariano y el desgobierno que se extienden por Hispanoamérica, peor es para los españoles que en nuestro país haya organizaciones políticas muy dispuestas a meternos en ese infierno, las cuales una vez más se han aliado con el golpisimo catalán para cargar contra el rey, cosa que no debe sorprendernos, pues los necios y los malvados siempre se conjuran contra la sensatez. Si miráis en los enlaces que os he dejado, encontraréis un buen puñado de reacciones de esta montonada, de las que os reproduzco unas cuantas:

    -Ione Belarra, ministra de no sé qué en el actual Gobierno: Es inexplicable lo ocurrido y merece una disculpa.

    -Pedro Honrubia, diputado de Podemos: Si a Felipe el facha le molesta, pues que le den por el saco. Lo que se echa de menos una guillotina en la historia del estado español, joer

    -Juan Carlos Monedero: Los generales valientes, aún cuando son derrotados, rinden homenaje a los que les han vencido en buena lid. Que el Rey Felipe VI se quede sentado cuando todo el pueblo decente de Colombia vibra de pie cuando llega la espada de Bolívar es triste. Respeto. Lo de este señor ya empieza a preocupar, ¡qué verborrea!

    -Jordi Salvador Duch, diputado de ERC: Es un impresentable digno heredero de muchos impresentables. Un hombre que ha renunciado a ser persona por ser un digno sucesor de una monarquía golpista, corrupta y profascista. Esto dice alguien perteneciente a un partido golpista, ¡que se esté llevando un sueldazo a costa de nuestros impuestos...!

    -Josep Rull, un señor de Junts que estuvo preso por participar en un golpe de Estado fallido: Patético. Y, también, revelador

    -Hay más boludeces, ya digo, sobre todo, de Podemos exigiendo que el rey se disculpe. Finalizaré con una de su líder supremo, Pablo Iglesias: Ojalá pronto a España la represente una presidenta o un presidente de la República votado por los ciudadanos. Tan campanudo como siempre, vamos.

    El sainente ese de la espada es una bobada más con regusto bananero a las que tan aficionados son los dirigentes de allende el Atlántico, allá ellos, pero lo de este coro de farsantes de aquí deberíamos tomarlo muy en serio, porque esto ya pasa de castaño oscuro: un manojo de miembros de un partido gobernante o de aliados parlamentarios y amiguetes de mesa del Gobierno criticando al rey por hacer lo correcto, hostigando a su figura o, directamente, insultándole: ¿hasta cuando vamos a tener que aguantar que ataquen al jefe del Estado estas formaciones y este tipo de personajes? Que sucedan estas cosas es gravísimo. El presidente del Gobierno debería romper con estos aliados, desautorizarlos, dar explicaciones o marcharse de una vez. No creo que perdiéramos mucho con esto último.


10 comentarios:

  1. El episodio chusco de la jura bolivariana y carnavalesca del nuevo presidente de Colombia ha servido para que la chusma podemita se reafirme en dos de sus principales aficiones y tendencias: insultar y degradar a la Corona y reivindicar los regímenes peronistas, populistas y bananeros que les han servido de inspiración en su andadura política. Lo peor de todo este esperpento y de esta mala baba es que el resto del gobierno ni se pronuncia claramente ni se desmarca de los podemitas. De esta forma sigue deteriorando la Monarquía parlamentaria. Como hace todos los días con la vigente Constitución. Queda un año largo de seguir resistiendo los estragos de esta nociva peña. La alarmante degradación de Hispanoamérica, con la profusión de dictaduras, regímenes bananeros, populismos corruptos y autoritarios, con sus secuelas de represión y miseria es un motivo de alarma y preocupación. Primero, porque deterioran las relaciones con España. Y además, por el sufrimiento de sus súbditos (los ciudadanos eran las personas para la Revolución Francesa).
    Y volviendo a la canalla podemita, encuentro inconcebible que un diputado de esa formación hable del Rey y de la guillotina sin que pase nada.
    La capacidad de propaganda de estos pollos es quizá una de las pocas "competencias" en la que siguen mostrando una notable destreza. De una pequeña anécdota, en la que el Rey incluso ha actuado de forma correcta y discreta, se hace todo un mundo. Mientras que hechos gravísimos que han sucedido en España en estos cuatro años han pasado casi desapercibidos y no han merecido para muchos biempensantes el más mínimo comentario. Esta bola propagandística que han sabido montar los podemoides es una muestra de la oposición que harán cuando la izquierda reaccionaria y saquen punta a todo.

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    1. Uno de los grandes problemas de España es que hemos perdido la sensibilidad ante el escándalo, porque estamos tan acostumbrados desde hace ya mucho a que pasen cosas gordísimas sin que los poderes públicos reaccionen que ya hemos perdido la noción de lo que es inadmisible. El origen está en los inicios de nuestra democracia y tiene que ver con un fenómeno que puso el listón muy alto: el terrorismo de ETA. Si en los años 80 había una organización que quería despedazar el país y cometía los asesinatos por decenas, y en las Cortes había un grupo llamado HB y un canalla llamado Letamendía que los apoyaban descaradamente sin que se los mandase a todos a la cárcel porque eso hubiera sido antidemocrático, en ese momento ya a los españoles nos destrozaron todos los referentes morales y de ética cívica. Con ese marco, hemos pasado décadas viendo con indiferencia burradas que en otros países habrían sido severamente castigadas, abusos inconcebibles en una democracia. Así pues, no extraña el mundo al revés en que vivimos hoy, en el que la manada podémico-nacionalista crucifica al jefe del Estado por comportarse con una dignidad encomiable y quien manda, en lugar de mandarlos a la perrera, pacta con ellos y echa balones fuera. Mientras no seamos capaces de extirpar este mal, iremos dando tumbos. La respuesta que ha dado hoy Bolaños es repugnante, digna del personaje y del Gobierno al que pertenece. Un país con diputados como el Honrubia ese, Echenique, Rufián o Aizpurúa es un país enfermo.

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    2. La impunidad de los batasunos y de tantos otros proviene de los complejos y los equivocados conceptos de que reprimir a esos delincuentes que abusaban de la debilidad de las instituciones democráticas era volver al franquismo.
      Por otro lado, la doble vara de los podemitas y parte de la izmierda es inconcebible. Aquí han pasado cosas gravísimas que han pasado por alto. Pero ellos han sabido amplificar en su propaganda cualquier hecho trivial. Esta vez solo han movilizado a la morralla contra el Rey. Ya no cuelan sus falacias.
      La verdad es que en esta ocasión no he oído lo que ha dicho el ministro monaguillo Bolaños. Pero no creo que me haya perdido mucho.

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    3. Yo tampoco lo he oído completo, solo he visto titulares. Decía que los del rey era un acto sin importancia y ni palabra de la basura que han soltado los otros por esas bocas. Astuto el muchacho, encima defiende al que no hay que defender, lo que implica un poco aceptar que se le criminalice. Es bastante kafkiano un país donde desde un partido del Gobierno se ataca al jefe del Estado y se le insulta. ¿Piensan Bolaños y Sánchez que la gente no ve que su silencio hace cómplice a la parte socialista?

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    4. Eso de suponer que Bolaños y Pedro piensan ya es mucho suponer.

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    5. Lo cual no es una buena noticia para el país.

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  2. Todo ésto está muy bien, pero el problema radical y estructural está en la propia Constitución, mal que nos pese.

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  3. No seré yo quien niegue que dejó demasiados resquicios, aunque creo que, como dejan muy claro los abusos nacionalistas, para que se convirtieran en problemas, también ha hecho falta la mala fe de unos y la pasividad o permisividad de otros.

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    1. Los nacionalistas son ya de por sí un problema, y la ingenuidad de forzar las costuras del Estado, contra la razón, la historia, los derechos y los deseos mayoritarios de los españoles, creyendo que se les podría "acomodar", sería solo estúpida si no fuera también perveecha a propósito, con muy mala leche. De hecho no fué ingenuidad uidad

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    2. Desde luego, si hubo ingenuidad duró bien poquito, porque los nacionalistas empezaron a delatarse ya muy pronto, por no hablar de ETA, que era nacionalismo asesino. Por poner una fecha así a botepronto: ¿quién no sabía ya en 1980 que ETA quería cargarse la demcracia, que el PNV la estaba traicionando y que Pujol era un corrupto? Ya entonces no era creíble lo de la ingenuidad.

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