Libros que he publicado

-2028. ¿Cómo será la Tercera República? -LA ESCUELA INSUSTANCIAL. Sobre la urgente necesidad de derogar la LOMLOE. -EL CAZADOR EMBOSCADO. Novela. ¿Es posible reinsertar a un violador asesino? -EL VIENTO DEL OLVIDO. Una historia real sobre dos asesinados en la retaguardia republicana. -JUNTA FINAL. Un relato breve que disecciona el mercadeo de las juntas de evaluación (ACCESO GRATUITO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA). -CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS. Tres novelas breves de terror. -LO QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO. Conflictividad, vaciado de contenidos y otros males de la enseñanza actual. -EL MOLINO DE LA BARBOLLA. Novela juvenil. Una historia de terror en un marco rural. -LA REPÚBLICA MEJOR. Para que no olvidemos a los cientos de jóvenes a los que destrozó la mili. -EL ÁNGULO OSCURO. Novela juvenil. Dos chicos investigan la muerte de una compañera de instituto. PULSANDO LAS CUBIERTAS (en la columna de la derecha), se accede a información más amplia. Si os interesan, mandadme un correo a esta dirección:
repmejor@gmail.com

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lunes, 19 de octubre de 2020

Isabel Celaa continúa demoliendo la enseñanza española

    A principios de octubre, aprobó el Gobierno el RD 31/2020 de 29 de septiembre, el cual implantaba en la educación algunas medidas urgentes y provisionales para hacer frente a las consecuencias de la pandemia. Entre las más criticadas, se encontraban unas instrucciones de evaluación que en la práctica suponían la posibilidad de obtener los títulos de ESO o Bachillerato con asignaturas suspensas, con alguna restricción en el caso del Bachillerato, pero no para la ESO. Esto es así digan lo que digan los defensores de la norma (incluida nuestra inefable ministra), y quien quiera evitarse estériles especulaciones, que le eche un vistazo al artículo 6, donde la disposición se hace efectiva negro sobre blanco. Y, atención, recalco una cosa para que se entienda la gravedad del asunto, estamos hablando de TITULAR, no de promocionar, aprobar curso o pasar de curso, como he visto en algunos medios, que en esto han creado alguna confusión, sino del escalón más alto de los criterios de evaluación, la concesión de títulos, y, con ese artículo 6 en la mano, en el curso 2020 - 21 (como mínimo), se podrá perfectamente obtener el título de Graduado en ESO con cinco asignaturas suspensas y no sería inviable obtener el de Bachillerato con dos, incluso con más.

     Todos entendemos que las situaciones excepcionales hay que afrontarlas con medios excepcionales, pero, sinceramente, creo que la señora Celaa ha aprovechado la excepcionalidad que nos mortifica para arrimar de forma tramposa y abusiva el ascua a sardinas que son muy de su gusto, tales como el aprobado general o las restricciones a la repetición de curso, a las que también se refiere el decreto. Esas trampas no mejorarán la enseñanza, porque además me quedo con la duda de si la provisionalidad con que hoy se adoptan estas medidas no será el puente hacia una implantación definitiva.

     Porque las intenciones de Celaa en lo referido al empobrecimiento de los currículos son muy inquietantes y, aunque en apariencia no tenga nada que ver, el debilitamiento de los criterios de evaluación influye mucho en ellos, pues, por maravillosos que sean, si el alumno sabe que va a aprobar de todos modos, podrá permitirse el lujo de despreciarlos. Para mayor escarnio, publica hoy "El País" una noticia que nos informa de que, con la ley que tiene en el horno la Sra. Celaa, la llamada LOMLOE, las autonomías y los centros podrán establecer contenidos de los currículos en una medida aún mayor de lo que ya pueden. Con lo que sabemos que está pasando en Cataluña y otras autonomías, esto es sencillamente echar gasolina al fuego, un acto disparatado que desacredita (una vez más) a la señora Celaa como gobernante, pero que no extraña, si se tiene en cuenta que lo va a acordar con Podemos y la constelación nacionalista. Llevamos años viendo cómo el particularismo autonómico ha introducido monumentos de burricie en los programas; nadie hoy puede ignorar el arrinconamiento o acoso al español en la educación de diferentes partes de España (Cataluña, Valencia, Baleares, la comunidad vasca, Navarra y Galicia); solo irresponsables como Celaa pueden volver la cara a las conductas adoctrinadoras en la escuela que está llevando a cabo el nacionalismo; desde ámbitos educativos guiados por la prudencia, por estos motivos, se está reclamando la recentralización de las competencias en enseñanza...: y ahora, la LOMLOE que el PSOE ha pactado con sus actuales compañeros de viaje lo que va a hacer es reforzar la intervención de autonomías y centros en los currículos. Pero tampoco hay que extrañarse: si el mayor desastre educativo que ha padecido España, es decir, la LOGSE, es obra del PSOE, el lógico que este partido se empeñe en ahondarlo.

     Porque resulta que detrás de esta medida está el espíritu de la LOGSE. Veamos este párrafo de la noticia de "El País", enternecedor de puro perverso:

       Fuentes que han participado en la negociación argumentan que en los centros educativos se han gestado las grandes experiencias de innovación pedagógica, y que la petición de disponer de autonomía curricular por parte de las corrientes renovadoras ya fue planteada hace 30 años durante la elaboración de la Logse, la ley educativa aprobada en 1990 por el PSOE que configuró la estructura actual del sistema educativo.

      ¿Pero todavía estamos con esta retórica? ¿Todavía creen que vincular la autonomía de los centros con patrañas como la innovación pedagógica o las corrientes renovadoras es prestigiarla? ¿Por qué sigue el progresismo educativo mintiendo o autoengañándose? Lo que en España se ha vendido como experiencias de innovación pedagógica no ha sido más que una colección de disparates; los actos de autonomía que más han practicado los centros han sido el empobrecimiento de los programas y el regalo de las notas, presionados, precisamente, por innovadores o progresistas (el PSOE, CCOO, los apóstoles de la idea, la secta pedagógica y demás, sin olvidarnos de la propia Administración) que han ido durante décadas en la misma dirección a la que ahora se ha subido la señora Celaa y que solo ha conseguido cargarse la enseñanza e inocular en la sociedad la convicción de que sin esfuerzo se puede aprender o que el aprobado es un derecho inalienable. ¿No se dan cuenta de que queda un pelín patético seguir llamando innovaciones a "innovaciones" planteadas hace ya 30 años? Y yo añado lo ya dicho: que en realidad son solo ensoñaciones disparatadas, como fue la propia LOGSE y promete ser su nieta o bisnieta, la LOMLOE. Solo un apunte más: después de 30 años con unas estructuras educativas creadas, ciertamente, por la LOGSE, ¿no deberían sus defensores empezar a reconocer que alguna culpa tendrán esas estructuras de los no pocos males de nuestra enseñanza actual? ¡Ah, no!, que eso es por culpa de la enseñanza memorística en que se empeñan los fachas de los profesores. Pues eso: más autonomía, más innovación, más LOGSE... Treinta añitos más, que para eso dentro de dos días vamos a tener la flamante LOMLOE.

sábado, 10 de octubre de 2020

Los tres cerditos


    Me aburro tan soberanamente que he decidido hacer un artículo, aunque sea para hablar de las gili_ _ _ _ _ _ _ _ de unos gili_ _ _ _ _ _, bien que además malvados hasta la médula, tan malvados que... Pero vayamos a la nueva versión de los tres cerditos. 
    Érase una vez, en una próspera región llamada Butifarria de un próspero país llamado Jamonia, que existía un gobernador llamado Cerdito I. Una tarde, después de comer, Cerdito I se zumbó dos botellas de un licor muy rico que se llamaba ratafía y pilló un pedo que se quedó dormido y entonces soñó que iba a construir una nación de la que él sería el rey. Cerdito I, después de muchos esfuerzos, convirtió Butifarria en nación, salió al balcón de su palacio y dijo:
     -¡A partir de ahora, somos una nación y yo seré el rey!
     ¡Pobre Cerdito I! Sin darse cuenta, había construido una nación de paja que, en cuanto vino un vientecillo, se la llevó abajo. Después llegó la justicia del verdadero rey a pedirle cuentas por lo que se había gastado y Cerdito I tuvo que salir de palacio. Al poco tiempo, se hizo gobernador de Butifarria otro cerdito, llamado Cerdito II. Una noche, después de cenar, Cerdito II se zumbó dos botellas de un licor muy rico que se llamaba ratafía y pilló un pedo que se quedó dormido y entonces soñó que iba a construir una nación de la que él sería el rey. Cerdito II, después de muchos esfuerzos, convirtió Butifarria en nación, salió al balcón de su palacio y dijo:
     -¡A partir de ahora, somos una nación y yo seré el rey!
     Pero le pasó lo mismo que a Cerdito I: sin darse cuenta, construyó una nación de paja que salió volando por un estornudo y Cerdito II, que había sido muy malo, escapó de Jamonia escondido en un cesto de sandías.  Cuando se fue, hicieron gobernador de Butifarria a Cerdito III. Una mañana, cuando no eran aún ni las once, Cerdito III se había zumbado ya dos botellas de un licor muy rico que se llamaba ratafía y pilló un pedo que se quedó dormido y entonces soñó que iba a construir una nación de la que él sería el rey. Cerdito III, después de muchos esfuerzos, convirtió Butifarria en nación, salió al balcón de su palacio y dijo:
     -¡A partir de ahora, somos una nación y yo seré el rey!
     ¡Pobre Cerdito III! Como era más tonto que Cerdito I y Cerdito II, se creyó que la paja que les había sobrado serviría para construir la nación, pero, lo mismo que las anteriores, salió volando por un airecillo. Al día siguiente, los consejeros de la justicia real lo sacaron de palacio cogido de una oreja. 
      Ahora los tres cerditos han quedado convertidos en unos tocinos amargados que no hacen más que gruñir contra Jamonia. Cerdito II vive en un reino lejano, desde donde no para de decir que Jamonia es un país horrible y que no va a parar hasta hacer que se hunda. Cerdito I y Cerdito III siguen viviendo en Butifarria, a costa de los tres sacos de bellotas que les manda cada mes el gobierno regional, pagados con los impuestos de todos los jamoñoles, y eso que ellos hacen todo lo posible por fastidiarles. Y en cuanto a Butifarria, no solo no ha cumplido aquel sueño beodo de convertirse en una nación, sino que ahora está muchísimo peor que antes de que Cerdito I la arrastrase a sus chifladuras.
     Cuentan que hace unos días se los vio a los tres juntos en el país vecino, Coñaquia, gruñendo insultos y amenazas contra Jamonia, pero que, a los cinco minutos, cuando vieron que nadie les hacía caso, se fueron a un monte cercano a ver si encontraban alguna trufa. 
            Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

sábado, 3 de octubre de 2020

Madrid, una comunidad estigmatizada

     Si no llevásemos meses con el PSOE y Podemos embarcados en una feroz campaña de acoso y derribo contra el Gobierno madrileño; si no llevase semanas viendo a diario que la primera página de "El País" incluía en cabecera una noticia a grandes titulares hablando de la desastrosa situación sanitaria de Madrid; si no hubiera contemplado, allá por mayo y junio, el chalaneo miserable en que el Gobierno nacional convirtió el final del estado de alarma, con arbitrariedades para contentar a las comunidades de siempre; si no recordara que en abril, cuando el Gobierno de Sánchez ostentaba el mando de la política sanitaria de toda la nación, la Generalidad de Cataluña, sin recibir el menor reproche, impidió la construcción de un hospital de campaña en Sabadell, podría tener un resquicio de duda acerca de que el cierre de Madrid llevado a cabo por el Gobierno central tiene razones sanitarias y no políticas. 

     ¡Qué ganas había de meterle mano a Madrid! ¡Qué locos están en el PSOE y el fabuloso mundo de la podemia por crear una imagen de caos en esta comunidad que les permita derribar al gobierno y ocuparlo ellos! Y bien que la señora Ayuso, a la que ni defiendo ni considero más eficiente que sus adversarios, se lo está poniendo en bandeja con su torpeza. Pero está claro que las razones han sido distintas a las esgrimidas y además inconfesables, lo que no extraña viniendo de un gobierno de Sánchez. Aparte de lo dicho en el párrafo anterior, las motivaciones del Gobierno de todos los españoles se hacen increíbles por otros datos, como estos: es inexplicable tal giro de ciento ochenta grados a pocos días de la escenita en que Sánchez y Ayuso anunciaron que iban a colaborar; no parece que lo que se ha implantado hasta ahora, desde el punto de vista sanitario, sea muy distinto de lo que ya había, y, sobre todo la cara de Salvador Illa: el día que anunció la decisión, era patética: despeinado, con una rara mezcla de aflicción e ira y sin apenas atreverse a levantar la mirada: inseguridad, falta de convicción... Repito: patético. En la grave situación sanitaria que atravesamos, me he abstenido de hacer valoraciones sobre el ministro de Sanidad, consciente de que debe de ser un palo ocupar un ministerio de algo de lo que no tienes ni idea porque, total, con las competencias transferidas, ahí ibas estar haciendo pajaritas y que a los dos días se te venga encima una catástrofe como la del coronavirus. ¡Por favor, si yo me metí aquí para que hubiera  en el Gobierno otro amiguete de los separatistas! Son los gajes de la política cínica de la actualidad y de nuestro INSOSTENIBLE Estado de las autonomías. Lo pasó mal en la primeras semanas, cometiendo fallo tras fallo, viendo la nulidad de su cargo, recibiendo diarios aluviones de críticas... Pero, en su situación de entonces, era inexcusable ser comprensivos con él. Pero ya no. Visto que la emergencia sanitaria se iba a extender por algún tiempo, Illa debió dimitir nada más levantarse el estado de alarma, con el fin de que su jefe -contando con que hubiera tenido un rapto de sensatez- hubiese puesto en su lugar a alguien con conocimiento profundo de la sanidad. Esta es otra razón para no creer en la limpieza de lo que Sánchez acaba de hacer en Madrid: ¿qué credibilidad tiene la preocupación por la sanidad de un presidente que sigue manteniendo a Illa? Si a Illa, un incompetente manifiesto, lo sigue teniendo en un puesto tan delicado por la razón política de que es del PSC, ¿por qué habríamos de tragarnos los españoles que el señor Sánchez ha intervenido en Madrid por razones sanitarias y no políticas? (1)

     Madrid ha sido estigmatizada y eso acabará trayendo consecuencias. Empezó todo con aquella estúpida caza de brujas de las primeras semanas, cuando de todas partes se quejaban de esos madrileños que se escapaban a sus segundas residencias, una torpeza importante y una auténtica satanización, primero, porque a segundas residencias escapó gente de todas partes; segundo, porque el pecado de unos cuantos nos lo colgaron a todos los madrileños, que somos muchos millones, con la frívola complicidad de los medios de comunicación de mayor alcance. El madrileño se convirtió en un apestado por unos conductos propios de la Edad Media. Después vino ya la muy meditada operación política, con intervenciones tan memorables como las de Rafael Simancas y su terrible demonización de Madrid. Cuando lo vi, me dije: ¡Y pensar que este señor pudo haber sido presidente de la comunidad!

     Pero la cosa sigue; de hecho, si me he decidido a escribir este artículo es porque hoy he visto en La Sexta un reportaje que rayaba a los altos niveles de manipulación de esta cadena. Comparaba Madrid con otra grandes capitales del mundo, con el fin de dejarla en evidencia ante el mayor rigor de las medidas de las demás y, una vez más, demostrar que está tan mal porque es pecadora y culpable. Ahora bien, Madrid ha tomado unas medidas en la línea de las tomadas en toda España, de modo que la comparación, lógicamente, habría que haberla hecho entre países, no entre capitales: Madrid es una ciudad que está muy mal en coherencia con que España es un país que está muy mal. Reflexiono sobre estas cosas y luego veo a cierto individuo poniendo carita de bueno y diciendo que en la lucha contra la pandemia hay que dejar de lado las diferencias políticas y me dan ganas de vomitar. 

     Lo que nos importa a todos es que la epidemia acabe cuanto antes y, desde luego, sería ideal que quienes deben luchar contra ella apartasen sus intereses particulares. Ahora bien, quiero dejar una reflexión: lo normal cuando un lugar es especialmente azotado por una catástrofe es que todos a su alrededor se compadezcan de él, le den ánimos e intenten ayudarle, así que me llena de perplejidad lo que ha ocurrido con Madrid: ante el hecho de que hayamos sido los más duramente castigados por la pandemia, la reacción ha sido criminalizarnos. Esto lo han hecho algunos miserables anónimos, medios de comunicación perrunos y partidos políticos. A estos últimos, los esperamos en las elecciones. A lo mejor consiguen cargarse a Ayuso, pero eso de que entonces subirán ellos puede que no esté tan claro. 


1.- Unas horas después de escribir estas líneas, me encuentro en "El País" un artículo cuyo titular empieza con esta frase tan esclarecedora: El pulso político que terminó con el cierre de Madrid, un relato inefable en el que, involuntariamente, el no menos inefable Carlos E. Cué y otros dos periodistas dejan retratado a Salvador Illa.

martes, 22 de septiembre de 2020

Hit

    Tenía curiosidad por ver el primer capítulo de Hit, la serie que acaba de estrenarse en TV-1, porque se presentaba como una incursión en los problemas de la enseñanza, pero ya desde este momento señalo que no me parece así: en el episodio que he visto, ocurren cosas que pasan en los centros educativos (algunas, y otras que no), pero, desde luego, ni nuestros centros ni nuestra enseñanza tienen nada que ver con la historia que ahí se contaba. Cierto que los hechos de Hit se desarrollan en un instituto, pero tan peculiar que no creo que haya ninguno así, porque el comportamiento de sus alumnos y las cosas que ocurren son excesivos para un centro normal, pero, por el contrario, esos chicos, que hacen cosas de delincuentes que deberían estar en centros de reforma, no son ni de lejos tan cínicos, malvados y peligrosos como son los verdaderos jóvenes de centros de reforma. Ni tanto ni tan calvo, vamos. Así pues, pienso que quien se asome a esta serie debería hacerlo teniendo claro que va a presenciar una ficción, un espectáculo que podrá gustarle o no, pero no una dramatización de algo parecido a nuestra realidad escolar. 

     Esto no lo digo como condena, sino para aclarar la confusión que podrían generar la publicidad de la serie o algunas cosas que se han dicho en el debate posterior, en el cual, por cierto, también se ha señalado lo que yo digo: tanto Daniel Grao (el actor protagonista) como Carolina Fernández del Pino (vicepresidenta de ANPE), han dicho que en un solo capítulo se han visto juntas cosas que pasan en muchos centros y en mucho tiempo. La señora Del Pino ha subrayado además lo referido a la violencia, que en la serie ha sido abundante, pero que en la realidad de nuestra enseñanza, aunque existe, ni es extrema ni se produce en exceso. Estoy totalmente de acuerdo, con lo que tendremos que desechar el realismo en una serie que empieza con la quema de cuatro coches en el patio del instituto: esto, por fortuna, no es Medellín, ni Kabul. 

    Es muy lícito que una serie busque elementos espectaculares con los que entretener y atraer a sus espectadores, y la realidad de nuestras aulas no da para eso, aun teniendo algunos importantes problemas, que los tiene. Se acabaría aburriendo a la audiencia, y las series no están para eso. La única película que he visto que retrata una realidad auténtica de las aulas sin aderezos dramáticos, espectaculares o morbosos para hacerla más atractiva es La clase, de François Bégaudeau. Dicho esto, creo que a los productores de Hit les convendría descargarse de pretensiones, porque su serie no va a aportar claves ni soluciones para los problemas de la enseñanza, pero parece que ellos creen o quieren hacer creer que sí, como podría desprenderse de esta frase pronunciada en el debate: "Hacía falta una serie que nos abriera los ojos". Ni Hit es esa serie, ni esa es función de las series, por no hablar de que, sobre los problemas de la enseñanza, es muchísima la gente que tiene ya los ojos bien abiertos. Más aún: se nos ha desvelado que Hugo Ibarra Toledo (o sea, HIT), el profesor protagonista de la serie, en algún momento va a usar un recurso tan rompedor como llevar a actores porno a que hablen con sus alumnos: cuidado con los experimentos en el ámbito educativo: si va a ser esa la apertura de ojos que piensa llevar a cabo Hit, mal asunto.

     Es innegable la buena intención de los productores de Hit, pero no tengo más remedio que terminar mencionando algo que desapruebo y me hace ponerme en guardia. En el debate posterior, había varios grados de participación de invitados y uno de ellos era la telemática. A través de esta vía, iba a intervenir David Jurado. Para quien no lo recuerde, este profesor fue el que detuvo o contuvo a Max Porta, el alumno de un instituto de Barcelona que el 20 de abril de 2015 asesinó al profesor Abel Martínez Oliva. Ha sido presentado por una colaboradora del programa como "el único que fue capaz de detener" al autor del crimen. En aquella ocasión, escribí un artículo titulado El auténtico héroe, que para mí no fue otro que el fallecido Abel Martínez, y lo hice entre otras cosas porque empezaba a verse ya el maltrato a su figura y que les estaban colgando a otros medallas que a lo mejor no merecían. Así ocurrió concretamente con el señor Jurado, a quien no niego méritos, pero que quizás no fue tan heroico. Otra cosa que no me gustó de él fue que fuese uno más de los que se montaron al carro de la compasión excesiva con alguien que había asesinado a una persona y no mató a más porque le fallaron los planes, por mucho que se tratase de un niño. Hablé de todo eso aquí. Con toda sinceridad, no creo que el señor Jurado merezca estar en lo alto de ningún pedestal, así que, si Hit va a servir para esto (que espero que no), flaco favor va a hacerle a la enseñanza.  

miércoles, 16 de septiembre de 2020

El hundimiento o la okupa de Leganés

   Supongo que todos recordaréis "El hundimiento", aquella  excelente película en que descubrimos cómo encajó Hitler que a Sergio Ramos se le cayera una copa de la Champions que había ganado el Real Madrid y la chafara el autobús en que el equipo iba celebrándolo. Hasta entonces, ese hito histórico había quedado en la sombra, por lo que merece la pena que reproduzca el documento:


   Todas las etapas históricas tienen un ocaso, un momento crítico en el que todo se hunde, pero lo que conviene no perder de vista es que, antes de que ese hundimiento acaezca, por regla general se producen síntomas, a veces clamorosos y a veces sutiles, que lo anuncian. Sean de la envergadura que sean, el mensaje de esos síntomas es siempre el mismo: las cosas que deberían funcionar no funcionan, las leyes no protegen a quien las cumple, los infames campean como señores. Olvidémonos de Hitler y su búnker y vengamos a la España de hoy, un país en el que tenemos un inconfundible síntoma de hundimiento: el asunto de los okupas, pues difícilmente encontraremos aberraciones y desafueros más grandes que en este campo, donde la historia consiste en que a cualquier propietario de una vivienda se la puede arrebatar cualquier desaprensivo por el simple procedimiento de colarse en ella: basta con eso para que, mientan lo que mientan ciertos medios ¿progresistas?, el usurpador pase a ser el propietario con todos los derechos ante las leyes españolas.

    Este cáncer tiene décadas, pero en los últimos meses ha arreciado. Y no solo eso, sino que día a día los medios que no lo ocultan nos traen algún nuevo episodio indignante. El último ha sido el de Rosa, una mujer que, el pasado mes de marzo, cuando murió Pilar González, la mujer a la que supuestamente estaba cuidando, hizo que la incineraran sin avisar a la familia y, acto seguido, se apropió de su vivienda, cambio de cerradura mediante, como requieren los cánones. Cuando la familia de Pilar se enteró de este despropósito, se quejó airadamente del descuido de las autoridades policiales y sanitarias, a las que se les coló el tremendo abuso de la cuidadora, autora incuestionablemente de delitos (en mi ignorancia jurídica, los llamaré así) como estos: apropiarse de una casa que no es suya, omitir el deber de avisar a la familia de la muerte de Pilar y suplantarla en la toma de la decisión de enterrarla. Gravita además la sospecha, que muchos compartimos con la familia de Pilar, de si esta murió por razones no inducidas o si fue asesinada por Rosa con el fin de apropiarse de su vivienda. No es, naturalmente, ninguna broma, y menos, si se añade a todo lo anterior. Pues bien, qué queréis que os diga, para este reaccionario guachimán, si con estos mimbres Rosa no entró ipso facto en la cárcel, es que España presenta hoy síntomas de amenaza de hundimiento.

    Pero en materia de okupaciones no es extraño que a cualquier abuso exasperante al día siguiente se añada una fuente más de exasperación. A Rosa no solo no le ha pedido cuentas la justicia, sino que además ella, en virtud de los derechos automáticamente adquiridos por quedarse con una casa que no era suya, se encastilló allí y, no sin chulería, empezó a poner condiciones para marcharse, una de ellas, la imposición de que la vivienda la dejaría el lunes 14. Casualmente, me he enterado de que al final la abandonó el pasado viernes 11 con nocturna discreción. Merece la pena reproducir los elementos más reseñables de este esperpento: ¡se ha dignado a renunciar por escrito a la posesión de la casa, de la casa que pertenecía a la mujer cuyo cadáver incineró sin derecho alguno!, y recibió presiones para irse de la empresa Desokupa, lo que hace que me pregunte: ¿en qué lugar deja esto a la policía y a los jueces? Y otra pegunta: ¿no es este episodio un síntoma de hundimiento de unas instituciones que solo han servido para llevarle el botijo a la infractora?

    Terminada esta feria, la familia de Pilar sigue adelante con las acciones que ha emprendido contra Rosa, entre ellas, una investigación por el fallecimiento de Pilar. Desde luego, si un día Rosa no acaba entre rejas, es que este país despide un cierto aroma a hundimiento. Y me temo que no acabará, entre otras cosas, porque tengo serias dudas de que, en el momento en que escribo estas líneas, esta señora (que me perdonen las señoras) siga en España.

domingo, 6 de septiembre de 2020

¿Estamos yendo para atrás en seguridad ciudadana?

     Está circulando estos días la espeluznante noticia de la muerte de un menor en Getafe, que fue apuñalado por una banda de atacantes que al parecer procedían de Villaverde. Según la información disponible, la víctima y sus amigos habían tenido una discusión con los agresores o parte de ellos en un botellón y días después estos fueron a su lugar de residencia para asesinarla. Escandaliza una conducta tan salvaje y criminal y produce perplejidad el hecho de que se desplazaran desde Villaverde hasta Getafe y buscaran por allí al pobre muchacho para matarlo. Mucha sed de venganza hay que tener, muy soberbio y sanguinario hay que ser, y muy sensible a la ofensa también, para tomarse tanta molestia y llegar a tan trágicos extremos por tan inconsistentes motivos: todo esto, además de indignación, produce perplejidad. Llamo la atención sobre el escenario en que brotó la chispa: uno de esos botellones, abominables por tantos motivos y que nuestros gobernantes no han podido o no han querido extinguir; solo faltaba que ahora fueran el germen de asesinatos. Por cierto: ¿no estaban prohibidos por motivos epidemiológicos? Y subrayo, por supuesto, la palabra que más alarma: banda. Banda supongo que juvenil responsable de actos criminales, incluidos asesinatos: muy mal asunto.
    Por otra parte, durante todo el verano, con el ominoso y esperable silencio de los medios complacientes con el Gobierno y/o (aunque más y que o) "progresistas", se han estado produciendo en la Casa de Campo de Madrid y zonas cercanas, tales como Batán y la ribera del Manzanares, una serie de actos delictivos que incluían robos, abusos sexuales y agresiones físicas, algunas, muy graves, como botellazos, mataleones (que te pueden matar de verdad aunque no seas un león) y palizas en grupo. La inmensa mayoría, por no decir todos, procedían de los acogidos en un albergue de la fundación Diagrama. Han salido multitud de noticias en los medios, porque los ataques se cuentan por decenas. Os dejo aquí unas cuantas a elegir, de ABC, El Mundo, Mediterráneo, La Razón o eldiario.es
     Venciendo mi miedo a que me llamen facha, os diré algo que los más sagaces habréis descubierto: los asesinos de la primera noticia, según circula por los medios, podrían pertenecer a bandas latinas, mientras que los maleantes de la segunda son con toda seguridad menas. Siento decirlo aunque atraiga sobre mi cabeza la sospecha de xenofobia, pero es que es la verdad. 
     Violencia, delincuencia y agresiones ha habido siempre, pero yo llevo cincuenta y cinco (55) años en Madrid y me siento en condiciones de afirmar que este panorama me recuerda lamentablemente a un estado de cosas de hace décadas que yo, iluso de mí, creí que habíamos superado hace bastantes años, pero observo con inquietud que está volviendo. Y no me gusta, creedme, porque lo he vivido y sé lo malo y dañino que es. No hablo solo de lo más grave, es decir, de los actos delictivos que real y efectivamente cometen las bandas grandes o los delincuentes callejeros que actúan solos o en pequeños grupos, sino del miedo y la sensación de inseguridad, que es algo que estropea mucho la vida diaria. Sé lo que es andar con temor hacia ese que se acerca y que te da mala espina, o ponerte en guardia (o dar media vuelta, o cambiarte de acera) porque no vas a tener más remedio que pasar por delante de aquellos tres que ya te están mirando de un modo que no te gusta, o llegar a tu casa y que tu madre te diga que un energúmeno le ha arrancado el monedero de la mano, o enterarte de que a un amigo le han atracado a punta de navaja. Sé lo que es y no tiene gracia, por mucho que pontifiquen cuatro imbéciles hipócritas que se las dan de redentores sociales. 
      En los años sesenta, viví en un barrio donde la sola mención de los chicos del por fortuna desaparecido núcleo de la Cruz del Cura nos ponía la piel de gallina; en los setenta, viví en otro donde producía pavor la banda de un sujeto apodado el Chocolate; a finales de esa década y principios de la siguiente se produjo el esplendor (y también la traca final, por suerte) de las pandillas callejeras de los extrarradios de Madrid, a cuyos jefecillos ciertos cineastas oportunistas y ciertos músicos que iban de rompedores convirtieron o quisieron convertir en una especie de mitos, cuando no eran más que unos miserables violentos y sin escrúpulos. También sé lo que inspiraban estos en la gente normal, en la gente buena como usted o como yo que lo único que quiere es vivir tranquila y sin meterse con nadie (que, por cierto, es la que mayoritariamente padece las gracias de este rebaño): miedo, lo sé porque trabajé en un centro pegado a Villaverde, el barrio del que procedían algunos de los más floridos, y lo pude ver con mis propios ojos. Unos familiares míos vivían en un barrio donde abundaban las pandillas de macarras setenteros (fauna de cuyo trato era mejor mantenerse alejado); en cierta ocasión, en el año 72 o 73, vi desde su terraza pasar una banda de al menos cincuenta moteros: os aseguro que no hubiera querido estar en el sitio donde finalmente se les ocurriese aterrizar. En ese mismo barrio tenía yo algunos amigos. Un día, uno de ellos, a la salida de un cine, vio una pelea ente dos miembros de la misma pandilla o de pandillas distintas, ya no lo recuerdo, y cómo uno quedaba por encima del otro y lo tenía sujeto. Como conocía al que llevaba la peor parte, fue a separarlos, y entonces el otro se revolvió y lo mató de un navajazo. Allí quedó muerto un chico extraordinario, a manos de un descerebrado hijo de _ _ _ _. Añado, para colmo, una cosa: el otro gallito, el que ese día llevó la peor parte en la riña, no era mucho mejor que el que le estaba zumbando, lo sé porque lo conocía. 
    ¿Pandillas? ¿Delincuentes juveniles cometiendo sus desmanes callejeros? No, gracias. Tengo el gusto de conocerlos y no los quiero para nada, son una hierba que tenemos que hacer todo lo posible por que no rebrote: no es que sea mala, es que es destructiva, así que hay que buscar soluciones efectivas contra ella. El poder andar tranquilos por la calle es un bien muy valioso, así que nuestros gobernantes deberían esmerarse en cumplir su obligación de protegerlo.

lunes, 24 de agosto de 2020

Fernando Simón y los "influencers"

   Cuando hace apenas unos días vi por televisión a Fernando Simón, portavoz del Ministerio de Sanidad en la lucha contra la pandemia por coronavirus, pidiendo ayuda a los "influencers" para difundir entre la población las cosas que se debían hacer en esta lucha, me quedé tieso por el asombro. La lucha contra la pandemia es un asunto tremendamente serio que afecta a toda la sociedad, así que, en un país bien organizado y avanzado, a los ciudadanos lo que se nos debe pedir es una actuación responsable y un cumplimiento de las indicaciones o normas que procedan de las autoridades competentes, en este caso, sanitarias. Por otro lado, en un país al que se le supongan las antedichas condiciones, deberían ser esas autoridades y no otras instancias quienes tomasen bajo su cargo y responsabilidad toda acción efectiva dirigida a la superación de la crisis.
    A esas autoridades no les corresponderá ese delicado papel así porque sí, o por causas espontáneas e inconsistentes, sino por las muy sólidas razones por las que en las sociedades avanzadas se alcanzan los puestos de responsabilidad colectiva, y recalco esta palabra, responsabilidad, porque está en la esencia del desempeño de toda función pública y es la clave que señala de manera inequívoca que el llamamiento del señor Simón fue un lamentable disparate. Todo aquel que desempeña una función pública lo hace en virtud de una fundamentada idoneidad para ese desempeño y sometido a una responsabilidad por lo que haga o deje de hacer. Pongo ejemplos: el policía, el médico, el profesor, el bombero, el administrativo ministerial, el técnico de hacienda o el socorrista, para llegar a esos puestos, habrán tenido que demostrar su capacitación mediante la superación de pruebas y/o la presentación de títulos o méritos adecuados, pero la cosa no se quedará ahí, porque, además, cualquiera de esos profesionales que desempeñe sus funciones de forma negligente o ineficaz tendrá que rendir cuentas por ello.
    Por tanto, las preguntas son estas: ¿cuáles son los méritos demostrados por los "influencers" para ejercer como guías de la conducta ciudadana ante la pandemia? ¿Qué mecanismos ha utilizado el señor Simón para constatarlos? ¿Cuáles son los cauces que fijarán sus responsabilidades en caso de que cometan algún error? Me temo que la sola formulación de estas preguntas basta para evidenciar que el peregrino llamamiento de Fernando Simón fue una completa frivolidad, lo cual resulta inadmisible, pues ni su puesto ni la situación que atravesamos son aptos para frivolidades. Tendríamos razones los ciudadanos para sentirnos ofendidos por un coordinador gubernamental que parece presuponer que somos unos descerebrados que, ante tan delicado asunto, vamos a seguir los consejos de personas cuya notoriedad procede de tener seguidores en internet y no de sus conocimientos médicos; tendrían razones para molestarse los "influencers" ante el intento del señor Simón de arrastrarlos en su demagogia.
     Porque, en  realidad, se trata de demagogia y no de un interés real por aportar mejoras a la lucha contra la pandemia. Esta escenita tiene todo el aroma de una ocurrencia efectista más ideada por Iván Redondo y permitida por Pedro Sánchez, Illa o quien controle a Simón. Ahora toca poner el foco sobre los jóvenes, porque a alguien hay que culpar del alarmante ascenso de contagios que estamos padeciendo en las últimas semanas, de ahí vendrían la machaconería con que se está hablando de fiestas y discotecas, esta delirante comedia de los "influencers" (como si el pobrecito Illa no tuviera otro recurso para parar el incremento de casos) o la aberrante manipulación que he visto hace solo unas horas: el telediario de la 1 abriéndose con esta noticia: ¡200 jóvenes sin mascarilla en una fiesta de Torremolinos! ¡Estos c _ br _ n _ _  de jóvenes nos la van a liar parda! Ninguna responsabilidad de Simón, ni de Illa y su ministerio, ni de Sánchez, que ya ha decidido descargarlo  todo sobre las comunidades autónomas. Pero si uno se toma la simple molestia de ver cuántos brotes hay ahora mismo en España, resulta que tenemos activos 1.126: ¿son todos obra de jóvenes sin mascarillas montando fiestorros? Otra cosa sobre la que llamo la atención: ¿por qué no abren mañana un telediario con los millones de jóvenes que sí llevan mascarilla y se portan con la responsabilidad que parece faltarles a ciertos responsables (?) políticos e informativos?
    Sinceramente, no me cambiaría por Fernando Simón, porque está sometido a una presión y unas críticas que deben de ser muy difíciles de soportar y tal vez sea esto lo que le empuje a cometer los patinazos que está cometiendo últimamente, cada vez más y más absurdos. Aunque ahora todos le critican, muchos de los que lo hacen le alababan hasta hace solo unos meses. Pienso que la equivocación de su vida fue aquello que dijo de que, si su hijo le preguntase si podía ir a la manifestación del 8-M, él le respondería que hiciera lo que quisiera, una frase que muy poco después se demostró insostenible y que le ha pasado la tremenda factura de cargarse su prestigio. No tengo nada personal contra él, pero pienso que hoy lo mejor para todos sería que dimitiese o que sus superiores lo relevasen. 

domingo, 16 de agosto de 2020

¿Soy yo el único que ve que España puede dar un petardazo?

Queridos cuatro gatos que leéis este blog:
    Cuando dentro de unas horas amanezca otra luminosa mañana agostina, puede que alguno de vosotros, al igual que vuestro amigo el guachimán, haya leído ya dos notables artículos que publica "El Confidencial": uno de José Antonio Zarzalejos titulado España toca fondo y otro de Juan Carlos Monedero que se titula Hacia un debate constituyente
    Como puede verse, ambos son bien explícitos ya desde el título. En el primero, el señor Zarzalejos da un repaso a una serie de problemas y perspectivas de nuestra situación actual que la retratan como catastrófica, lo que le lleva a invocar una gran concertación nacional que los extremistas, según su opinión, no quieren. Dejo aquí una enumeración de los males que señala el periodista: la amenaza de un desastre socioeconómico, laboral y sanitario; el derrumbe de los sectores motrices de nuestra riqueza y empleo; la incertidumbre sobre los ERTES y la vuelta al trabajo y a los centros educativos; nuestra insuficiente preparación para afrontar los desafíos que se nos avecinan, debida al fracaso sin paliativos que ha supuesto el Gobierno de coalición; la estrategia de agitación subversiva que ha desatado Podemos para tapar sus vías de agua; la espantada de Juan Carlos I; el desgobierno y el caos político.
     Es un muestrario elocuente, y también espeluznante, aunque en esto último creo que se queda corto, y para sostenerlo me basta con señalar hacia el otro artículo, en el cual Juan Carlos Monedero lanza sin ningún disimulo un torpedo contra el sistema constitucional, situando el alza de su mira telescópica en la monarquía, sobre la que propone un referéndum. Naturalmente, no estoy de acuerdo ni con la propuesta de cargarse esa monarquía que tanto odian el señor Monedero y otros seres angélicos y que ya solo por eso se hace simpática ni con la de laminar el "régimen del 78", por el motivo anterior y porque, con todos sus defectos, me temo que resultaría cien veces más democrático que lo que anda en la cabeza de cualquiera de sus detractores para sustituirlo. Además de esto, las razones de Monedero son en general tramposas: distorsiona la historia, omite las virtudes del sistema constitucional y le atribuye taras que no tiene; hay incluso un momento en que parece que culpa a Felipe VI de la epidemia del coronavirus, no os digo más.
     Y si no os digo más es porque ese artículo tenéis que leerlo para daros cuenta de que, como decía más arriba, Zarzalejos se ha quedado corto, pues la cosa es cada vez más seria: sabíamos ya de largo que los podemitas  (y los separatistas, claro) iban contra la monarquía y la Constitución del 78 con el cuchillo entre los dientes, pero creo que esto ya no es ningún chiste (si es que alguna vez lo fue): con el partido del señor Monedero en el Gobierno, cositas como ese artículo suyo deberían hacernos tomar conciencia de que existe una amenaza muy real de cambiar la monarquía constitucional de 1978, hoy tambaleante pero muy democrática, por una república que nos traerían personajes como Juan Carlos Monedero, Ada Colau, Jaume Asens, Pablo Iglesias o Gerardo Pisarello, a quien, por cierto, en su artículo tiene Monedero la desvergüenza de citar como "el constitucionalista Gerardo Pisarello", una autoridad política citando a una autoridad jurídica, vamos. No es un juego: esta gente quiere cargarse el sistema constitucional con el mayor de los empeños. Y no olvidemos que otros que vienen con el cuchillo entre los dientes y con todo su empeño son los separatistas vascos y catalanes, cada vez con más exigencias y cada vez con más pretensiones, que lo que quieren cargarse es España (a no ser que se les permita esquilmarla). Uno esto a las cosas que señala Zarzalejos y me pregunto: ¿soy yo el único que ve que España puede dar un petardazo? 
     Por cierto, otra cosa que me pregunto: ¿Pedro Sánchez qué piensa de todo esto?

jueves, 30 de julio de 2020

La AIReF pide sensatez con el AVE

    Constituye una gran noticia que la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) haya pedido al Gobierno que replantee las inversiones aún pendientes en el AVE por la manifiesta infrautilización de la mayoría de las líneas que ya funcionan. ¿Conocéis un país que se fue a la ruina por la corrupción de sus políticos, la locura del ladrillazo, el choriceo bancario y los gastos megalómanos (motivados en general por un electoralismo demente con cargo al erario público) en polideportivos que no se usaban, fiestas de poblachones animadas por estrellas de fama mundial, autopistas por las que no rodaban coches, aeropuertos en los que no aterrizaban aviones y trenes que circulaban casi vacíos a 300 kilómetros por hora? Que aquello era una locura que nos acabaría llevando al desastre lo pensaron muchos, entre ellos, vuestro amigo el guachimán. El 8 de mayo de 2012, en el artículo titulado "Algunos datos para la reflexión acerca de nuestros políticos", decía esto:
    El caprichito del AVE: 50.000 millones de euros.
   Supongo que habréis visto el espectáculo, ¿no? El alcalde de Barcelona descubre que el AVE es caro cuando Cataluña ya lo tiene y lo quiere Extremadura y el presidente extremeño le responde con aquello de si tens cullons : esperpento en estado puro a cargo de dos políticos de muy altas responsabilidades. Resulta cómico que ahora, después de haber dilapidado en alta velocidad lo que nadie para tener muchos más kilómetros que países muchísimo más grandes (y todo, por puro electoralismo), nuestros políticos descubran que esto era un despilfarro. Pues sí, lo era, y muchos creemos que ha tenido bastante que ver en el desastre al que hemos llegado. Aquí tenéis datos:
   AVE 1: http://www.nabarralde.com/es/munduan/4944-ave-la-ruina-del-estado
   AVE 2: http://www.sintetia.com/analisis/el-ave-una-verdad-realmente-incomoda
   AVE 3: http://www.sintetia.com/analisis/el-ave-una-verdad-realmente-incomoda

     Y el 18 de julio del mismo año, en otro que se titulaba "Tristes ironías", decía esto otro:
     4.- El Rey intenta promocionar el AVE español en Rusia. Gran idea esta de rentabilizar el AVE, dado lo caro que nos ha salido el juguetito a los españoles. La línea que más interesa a los rusos es la Moscú (10.562.099 habitantes) - San Petersburgo (4.600.310 habitantes), que distan 664 kilómetros y son los motores económicos de un país que multiplica nuestra superficie casi por 34. Así sí tiene sentido la carísima alta velocidad. ¿Cómo se come que aquí tengamos siete líneas de AVE, de las que solo una es medio rentable? Quiero decir económicamente, claro, porque, políticamente, bien que las han rentabilizado unos cuantos en beneficio propio para ganar elecciones nacionales y autonómicas.
    Está clarísimo que, si estas cosas las sabíamos hasta los guachimanes, por fuerza tenían que ser del conocimiento de nuestros gobernantes y de toda institución responsable de controlar gastos y políticas: ¿por qué no hicieron nada? ¿Por qué no detuvieron la orgía de despilfarro a que durante décadas se lanzaron los gobiernos de todo nivel? Quizás habrían evitado el desastre que en efecto nos cayó encima. Me produce gran satisfacción que la AIReF diga cosas como esta:
    Buena parte de este problema se debe a que las sucesivas Administraciones que emplearon estos fondos no priorizaron ni criterios de viabilidad, ni estudios de coste y beneficios rigurosos ni de transparencia.
     O esta esta otra:
     Hay que separar a quien evalúa las inversiones y a quien invierte.
     ¡Qué sensatez! La lástima es que la satisfacción que me produce se convierte en decepción al considerar que llega con muchos años de retraso. Y aún queda una incógnita: ¿se le hará caso a la AIReF? Porque, dado que los males siempre se pueden empeorar, bien pudiera ser que a la decepción de ver que el aviso llega tarde para evitar errores ya cometidos tengamos que unir el estupor de contemplar que nuestros gobernantes de hoy, aun contando con este aviso y la experiencia constatada de esos errores, sigan la estela de irresponsabilidad de nuestros gobernantes de hace años y continúen dilapidando el dinero público en despilfarros tan onerosos como inútiles. ¿Qué harán?
      

martes, 28 de julio de 2020

El presidente del Consejo Escolar del Estado y las tres vías para la enseñanza secundaria

    Publica hoy "El País" un artículo en torno a ciertas consideraciones de Enrique Roca, presidente del Consejo Escolar del Estado, las cuales se sustancian en tres propuestas: reducir al máximo la repetición de curso, suprimir el título de ESO y abrir una vía alternativa al bachillerato y la FP, es decir, elevar a tres las actuales dos vías educativas que se ofrecen tras acabar la ESO. 
      En lo referido al tan traído y llevado asunto de la repetición, el señor Roca recurre al tradicional procedimiento de comparar nuestros niveles con los de otros países, el cual tiene escasa consistencia, pero mis razones contra este y otros argumentos las expuse en el artículo que escribí hace no mucho sobre este asunto, y allí las podréis ver los que queráis. En cuanto a las propuestas relativas a la titulación y las vías alternativas, quiero deciros que me siento muy dichoso de que tan alto representante educativo aborde estos temas, pues los considero importantísimos, tanto que constituyen lo esencial de mi artículo Por una seria modificación de la Enseñanza Primaria, de hace algo más de un año, en el cual expuse una propuesta sobre la estructura de nuestro sistema educativo que concedía gran peso precisamente a esos dos capítulos, tan mejorables en su actual estado, y en ella abogaba por la implantación de tres vías: Bachillerato, FP y otra a la que denominaba Educación Secundaria Básica, pues a mi parecer la elección debe hacerse ya al acabar la primaria, que considero que debe durar hasta los catorce años.
       Por tanto, también representa para mí un gran motivo de satisfacción que el señor Roca se ponga de mi lado y proponga un sistema de tres vías, porque esto supondría un cambio crucial, ya que terminaría por fin con muchos problemas graves de nuestro sistema: la inapropiada división de sus etapas, el café para todos, la falta de ofertas válidas para los alumnos que -por lo que sea- suspenden o la endémica infravaloración de la FP, salvo para lo que hoy son los ciclos de grado superior. Y es que hay que decirle a don Enrique Roca que la LOGSE y sus descendientes no han sido tan buenas como él parece creer, como hay que señalar una vez más y las que haga falta que la creación de una tercera vía es una propuesta ya vieja: al menos en 2010, el Manifiesto de Maestros y Profesores que impulsamos desde Deseducativos ya la puso sobre el tapete y lo que vuestro amigo el guachimán hizo el pasado julio fue elaborar un desarrollo y unas concreciones del modelo que aquel documento proponía.
      Así pues, el señor Roca hace una propuesta que creo que es muy buena y que traería muchos beneficios, pero el problema es que la formula incluida en un paquete que la estropea. Aparte de su inadecuado enfoque de las repeticiones de curso, que se entienden mal si no se abordan desde el conocimiento de cómo son y lo que hacen la mayoría de los alumnos que repiten y desde la asunción de que nuestra enseñanza padece el mal del aprobado regalado, comete el error -de gran calibre- de proponer la supresión de los títulos. Al contrario de lo que él afirma, estos no son algo así como el objetivo un tanto vacío de una etapa educativa, sino la constatación oficial de que quien los posee está capacitado para acceder a etapas superiores en virtud de ciertos conocimientos demostrados. Es decir, el título no es solo el papelito que colgamos en la pared o la llave que nos abre la puerta para ascender en nuestros estudios -que también-, sino sobre todo la certificación de que poseemos unas capacitaciones y unos conocimientos que dan viabilidad y motivación a ese ascenso. Visto así, la importancia del título procede ante todo de esos conocimientos y capacitaciones que acredita, y eso es algo de mucha sustancia. Para obtenerlo, los alumnos se han visto obligados a estudiar, aprender y mejorar. Como señalo en mi artículo sobre la primaria, uno de los grandes problemas de nuestro sistema es que flojea en la incentivación hacia el estudio y en la presentación al alumno de retos que deberá superar si quiere obtener algo que le interesa. Si quitamos los títulos, arrebataremos a nuestros jóvenes esas metas que les obligan a esforzarse para mejorar, por eso una de las cosas que hago en mi propuesta es sugerir que se refuercen y clarifiquen.

martes, 21 de julio de 2020

Juan Marsé y Francisco Rodríguez Adrados: adiós a un gran novelista y un gran humanista

    El pasado 18 de julio falleció Juan Marsé y hoy, día 20, ha muerto Francisco Rodríguez Adrados, o sea, que en solo dos días nos han abandonado un gran novelista y un gran humanista, la vida tiene estas cosas. De cada uno de ellos tengo mi recuerdo personal. 
    Lo primero que leí de Juan Marsé fueron unos artículos que publicaba en la revista "Por Favor", allá por mediados de los años 70, que consistían en unos retratos literarios de personajes del momento tomando como punto de partida una fotografía que figuraba al lado. Estaban, en general, en la línea de crítica contra el decadente franquismo que dominaba la revista. Más tarde leí Si te dicen que caí, una novela gris y melancólica, que mezcla perdedores, polis y barriobajeros en la Barcelona de la posguerra y que tiene un interesante planteamiento formal. Años después leí El embrujo de Shangai, en la que aparecen, mezcladas con otras, claves de la narrativa de Marsé que ya estaban en Si te dicen que caí. Y ahora, confesaré un pecado: no he leído Últimas tardes con Teresa, a pesar de haber hecho la intención varias veces, pero no tardaré en redimirme. Pero a Marsé no lo aprecio solo como al gran escritor que fue, sino también por otros detalles, como esa obstinación en no claudicar a la conveniencia ni a la sumisión, que le llevó a episodios como la polémica que protagonizó en el Planeta de 2005, en la que no pueden omitirse ciertas contradicciones por su parte, pero que dejó esta frase genial, dicha a no sé quién, porque ahora cito de memoria: "No confunda usted la literatura con el mundo literario". Otra cosa muy de agradecer: era un firme antinacionalista.
    En cuanto a Francisco Rodríguez Adrados, es obligatorio empezar diciendo que fue una figura colosal dentro del mundo de las humanidades, podéis verlo aquí y en el enlace de arriba. También es de mediados de los 70, de cuando estaba en la universidad, mi primer recuerdo de él, porque lo que llamábamos "el Adrados", es decir, su monumental Lingüística estructural en dos tomos publicada por la editorial Gredos en 1974, era una de nuestras principales obras de referencia. Adrados es un sabio, un modelo de rigor, conocimiento y creación. Andando el tiempo, me sentí unido a él por otra razón: la militancia en la defensa de una educación que merezca tal nombre. Quienes me conozcáis o leáis este blog sabréis que este es en mí un gran empeño, por lo que a Rodríguez Adrados no puedo tenerlo sino como un modelo y un gran referente. De lo mucho que escribió en los medios informativos, de obras como Humanidades y enseñanza (Taurus, 2002) y de otras que aparecen en los enlaces, puede deducirse una cosa: que su compromiso por una enseñanza digna fue no solo intenso, sino muy prolongado en el tiempo, de tal manera que con él se da una curiosa particularidad: estaba ya señalando las meteduras de pata que se iban a cometer en la ley educativa de 1970 y seguía estando con las de la LOGSE o las de hace nada: lo que ya he dicho, un coloso.
            Descansen en paz estos dos grandes personajes de nuestra cultura.  

lunes, 20 de julio de 2020

Una propuesta seria para acabar con la plaga de los okupas

    En los últimos días, se está produciendo una proliferación de noticias relativas a okupaciones de viviendas, bloques enteros o incluso naves industriales, como ha ocurrido hace poco en Fuenlabrada, un asunto a la vez grave y esperpéntico. Sabéis que de siempre me ha preocupado este problema (1), una auténtica vergüenza nacional que dura ya décadas y pone en duda que en España exista una verdadera tutela legal, pues no la han tenido las decenas de miles de personas honradas a las que les han arrebatado sus viviendas con una sencillez escalofriante, las cuales, aún por encima de esto, han padecido el escarnio de ver que nuestras leyes pasaban a tratarlas a ellas como criminales y a los ladrones de sus casas (no otra cosa que un ladrón es un okupa) como sujetos de unos derechos escrupulosamente protegidos. Produce estupor descubrir esta aberración cuando uno se informa o, peor aún, es víctima de una okupación, así que no extraña que, en los últimos tiempos, en los que bastantes de estas víctimas son extranjeras, estas no den crédito a cómo en este país se hace frente a su problema, a la perversión del concepto de derecho que aquí se ha impuesto en esta materia, aunque quizás esto acabe teniendo un lado bueno: que el desprestigio para España que este disparate está suponiendo empuje por fin a implantar soluciones auténticas y eficaces a unas autoridades que llevan décadas permitiendo que a miles de infortunados se les deje en la calle, se les despoje de sus casas y se les roben sus bienes, y, por si esto fuera poco, poniendo la ley del lado de los ladrones. 
    Ayer publicaba "El Mundo" un extenso reportaje dando cuenta de unos cuantos casos sangrantes, en el cual una afectada señalaba que en los últimos diez años ha habido oficialmente 86.953 denuncias y que podemos llegar en 2020 a los 130.000 casos. De ese artículo saco estas palabras, que ilustran lo dicho:
     La escalada en España hay que medirla en el número de ocupaciones ilegales desde hace 10 años. Según la información del Ministerio del Interior, en 2010 había 2.207. En 2011, 3.849. En 2012, 6.233. En 2013, 7.739. En 2014, 10.084. En 2015, 10.376. En 2016, 9.998. En 2017, 10.619. En 2018, 12.214. En 2019, 14.394. En 2020, las cifras serán mayores. Mucho mayores. Lo denuncia la empresa Desokupa (2): "El aumento es del 300% con respecto a antes del confinamiento. No damos abasto".
    De entrada me llama la atención una cosa: que, en un artículo inequívocamente contrario a las okupaciones, se hable de "ocupaciones ilegales", como si pudiera haberlas legales: okupar una casa es apropiarse de un bien (y muy caro) que no te pertenece, y eso nunca puede ser legal. Quizás un importante elemento del problema sea este: que los españoles, después de años de verborrea y demagogia socializante, ya tengamos embutidas en nuestro subconsciente como verdades una serie de mentiras con las que algunos disfrazan sus desmanes. Como para tantas otras cosas, el problema podría resolverse promulgando unas leyes sensatas que acabasen con esta monstruosidad, lo que equivale a decir que es un problema de raíces políticas, porque las leyes las hacen en el Parlamento los políticos que votamos, y a este respecto es necesario repetir que el problema de las ocupaciones es viejísimo, quien se moleste en buscar verá que ya existía al menos en los años 80, lo que me lleva a reproducir otra cita del artículo de "El Mundo":
    El propio presidente socialista Emiliano García Page exige "dureza y control con los okupas" al Gobierno de Pedro Sánchez. Ciudadanos acaba de presentar un proyecto de ley para agilizar la expulsión. El PP apoya una iniciativa legal que permita desalojar en 48 horas... Vox -siempre a la caza de votos- pide cuatro años de cárcel.
     Es pertinente detenerse un poco en esta cita. En primer lugar, no hace referencia a Podemos y su entorno, cosa natural, pues sabemos que este partido ve con buenos ojos las okupaciones y en su día votó en contra de la Ley 5/2018 de 11 de junio (1) e incluso arrastró al PSOE a rechazarla. Ciudadanos siempre ha mostrado buena disposición a resolver este problema, pero lo del PP y el PSOE es, sencillamente, bochornoso, porque han gobernado uno u otro entre 1982 y la actualidad y jamás han tenido la menor voluntad de resolverlo ni mostrado la menor compasión hacia quienes lo padecen, así que hay motivos para afirmar que sus políticas (o ausencia de ellas) en esta parcela han sido canallescas. Dejo para el final a Vox por dos razones: porque es el único grupo hacia el que el autor del artículo se permite un comentario descalificatorio, cosa que sorprende cuando hay otros de probado historial negligente, y porque plantea una actuación muy concreta, nada de vaguedades, como los demás, y además en una línea que me parece la acertada: tratar a los okupas como lo que son: delincuentes, y si alguien no lo cree así, que mire los artículos que he enlazado o los cientos de noticias sobre okupaciones que hay en la prensa, quizás después se plantee una reconsideración acerca de la calaña de esta gente.
     El problema de las personas sin medios que carecen de un techo es un problema social que debe ser resuelto por las autoridades mediante medidas sociales. No debe confundirse con el de las okupaciones, que son actos delictivos realizados por maleantes y deben tratarse como tales, para lo cual creo que la propuesta de Vox es muy acertada: la he enlazado en la nota 3 para que juzguéis por vosotros mismos. A ver si ahora rebelarse contra los robos y los ladrones también va a ser cosa de fachas.
        
1.- Estos son algunos de los artículos en que lo he tratado:
-Un par de casos interesantes (2019).
2.- Desokupa es una de las empresas que han nacido al rebufo de este problema y se dedican a resolver de manera más ágil para los afectados el problema de las okupaciones. Tiene fama de ser la más seria. Su página es esta:
https://desokupa.com/?gclid=CjwKCAjwgdX4BRB_EiwAg8O8HTBPgbjwtl4UC51UjqF5FhUuwFBo9GF3nOwSAIDk3-96zqjS80kfiBoCLtUQAvD_BwE
3.- La propuesta de Vox para acabar con la plaga de los okupas: 
Vox pide reforzar la legislación contra los okupas

sábado, 18 de julio de 2020

Sanjurjada, Operación Galaxia, 1-O: si no hay un buen escarmiento, repiten

    Puede que a algunos estas cosas les dejen indiferentes, pero a mí me intranquiliza mucho ver que los condenados del prusés, a menos de tres años de su fracasado golpe de Estado, disfruten ya hoy de un régimen penitenciario que se acerca mucho a la libertad, porque los responsables de intentonas golpistas fracasadas, si no reciben el severo escarmiento que corresponde a tan grave delito, no tardan mucho en volver a intentarlo.
     En el año 1932, el general José Sanjurjo encabezó una intento de golpe de Estado que fracasó y que pasó a la historia con el nombre de Sanjurjada. Fue condenado a muerte por la República, pero se vio beneficiado por una discutida conmutación de pena por la de cadena perpetua, tan perpetua tan perpetua tan perpetua que, en 1933, tras la victoria electoral de las derechas, estaba en Estoril, exiliado pero libre, y en 1936 era uno de los conspiradores (quizás el más importante) que estaban tramando lo que luego fue el golpe del 18 de julio.
      En los años posteriores a la muerte de Franco, existían algunos sectores sociales y sobre todo militares que estaban muy descontentos con la deriva hacia la democracia, por lo que eran muy críticos con ella o, directamente, intentaban revertirla. Términos como "involución", "desestabilización", "rumor de sables" o "trama golpista" no eran en absoluto inusuales en la prensa de la época. En noviembre de 1978, a menos de un mes del referéndum constitucional, se abortó la llamada Operación Galaxia, una conspiración golpista que toma el nombre de la cafetería en que se reunían sus implicados. En 1980, fueron juzgados Antonio Tejero Molina y Ricardo Sáenz de Ynestrillas, a quienes se condenó, respectivamente, a las penas de siete y seis meses de prisión. Como ya sabéis, Tejero tuvo solo un año después un importante papel en el intento golpista del 23-F. En cuanto a Ynestrillas, murió asesinado por ETA en 1986. 
     Con estos precedentes, ¿qué podemos esperar de lo ocurrido ahora con los golpistas que llevaron adelante una elaborada conspiración que culminó con la declaración de independencia de Cataluña del 27 de octubre de 2017?  Nada bueno, dada la indulgencia con que se les está tratando, y más, si se tiene en cuenta que se han hartado de repetir que lo volverán a hacer, incluso ante el tribunal que los juzgó, por altanería que no quede. Jordi Cuixart lo ha hecho alto y claro nada más poner el pie en la calle. Lo del prusés va acompañado de una cadena de negligencias e inhibiciones tan larga y clamorosa por parte de los gobiernos nacionales que supongo que, dentro de unos años, quienes las vean en libros o artículos de historia no se las podrán creer: ¿cómo se pudieron permitir durante décadas los abusos segregacionistas del pujolismo? ¿Cómo se pudieron permitir los desplantes de Artur Mas y su referéndum de 2014? ¿Cómo se pudo contemplar sin mover un dedo la serie de abusos y atentados contra la legalidad que se conoció como el prusés y que culminó con el referéndum del 1-O y la declaración de independencia del 27-O?  ¿Cómo se permitieron uno y otra? ¿Cómo se confió en Junqueras y en Trapero? ¿Cómo no se impidió que se fugase ese monigote político llamado Puigdemont? ¿Cómo se han permitido las provocaciones y abusos de Torra? ¿Cómo no está ya destituido y enchironado? ¿Cómo el Gobierno de la nación pacta con gentuza golpista? ¿Cómo no se ha frenado el insulto a la nación que constituye el trato penitenciario dado a los Pujol y los golpistas? Y así. Y ahora, estos señores en la calle: ¿cómo se les llevó a prisiones catalanas?
       ¿Cómo puede nadie esperar que no lo vuelvan a hacer?

miércoles, 15 de julio de 2020

Roger Torrent, mártir del espionaje

    Ha removido los cimientos de la nación española y los cimientitos de la región catalana la noticia de que el móvil de Roger Torrent, presidente del Parlamento catalán, ha sido espiado por un programa que, según aseguran, solo puede ser adquirido por gobiernos (gobiernos de verdad, o sea, nacionales, no gobiernos del Monopoly como los autonómicos). Seré franco con vosotros: ¡estoy al borde del suicidio!  ¡¡¡Cómo ha podido nadie espiar las conversaciones de un personaje de la talla, importancia, honestidad y talento del señor Torrent!!! Estos espías se lo tendrían que hacer ver, porque, si hemos de creer las noticias que circulan, además de al colosal Torrent, han espiado a monstruos como Anna Gabriel (CUP) y Jordi Domingo (ANC), un personaje del que ni encuentro artículos relevantes en internet, a eso le llamo yo ganarse el sueldo. 
    Me lo tomo a broma por la insignificancia patética de este Torrent, una cabeza de ratón que se cree infinitamente más de lo que es, pero existen lamentables razones para tomárselo muy en serio, al menos, dos. 
   La primera es que ha faltado tiempo para que los nacionalistas diversos y las tribus podemitas, esos paladines del estado de derecho (aquí tenéis la relación), saltasen como un coro de grullas para pedir que se investigase el horrible agravio que se le ha hecho a Torrent, en el enésimo alarde de hipocresía de grupos que han defendido a terroristas o colaborado con ellos, practicado la violencia, participado en un golpe de Estado o recibido el apoyo y el dinero de narcodictaduras. 
    La segunda tiene que ver con el propio Torrent, del que lo más suave que se puede decir es que es un monigote totalitario muy aficionado a la ley del embudo. Con una hipocresía sonrojante, se presenta ahora como un perseguido cuyos derechos han sido vulnerados, cuando en realidad, como buen agitador separatista, es un energúmeno que acostumbra a saltarse las leyes de todos y los derechos ajenos. Es famoso el vídeo aquel en el que, en una charla en la que incitaba a la rebelión secesionista, utilizaba la frase aquella de lloverán hostias: echad un vistazo al artículo y al vídeo, a ver si encontráis en el señor Torrent algún rastro del respeto a la legalidad por el que clama ahora. Pero si queréis tener una imagen real de hasta qué punto este farsante es un totalitario y hasta qué punto es capaz de pisotear, ¡y en el Parlamento que preside!, los derechos de sus adversarios políticos, mirad (si no lo habéis hecho ya) el vídeo del primer  enlace de este artículo: supongo que después no tendréis más remedio que preguntaros cómo tiene el atrevimiento de ponerse campanudo por el supuesto espionaje al que se le ha sometido.
    Nada nuevo con los nacionalistas: los derechos de los demás ellos pueden ultrajarlos, ¡faltaría más, por su santa supremacía!, pero, cuando se rozan los suyos... ¡sacrilegio! 

sábado, 11 de julio de 2020

¿Será el 12-J un nuevo 8-M?

   Rebuscando en internet, encuentro un tuit de Salud Pública de las 18:00 horas del pasado 3 de marzo en el que se notifican como confirmados 151 casos de coronavirus en toda España, de los que 13 pertenecían al País Vasco, mientras que no constaba ninguno de Galicia. En la página del Ministerio de Sanidad, leo hoy los siguientes datos, que corresponden a la actualización del 10 de julio: 2.944 casos diagnosticados en toda España en los últimos siete días, de los que 120 se han producido en el País Vasco y 167, en Galicia, es decir, en las comunidades cuyos gobiernos se arriesgaron a convocar elecciones para el 12 de julio. En ambas ha habido al menos desde el pasado lunes una preocupante tendencia al aumento de casos. Saque cada cual sus conclusiones y líbrenos Dios de repeticiones de la historia que podrían resultar trágicas. 
    La verdad es que este asunto de las elecciones vascas y gallegas me tiene perplejo desde los días de su convocatoria. El 24 de abril, en una comparecencia en la que no ahorró embusteros elogios a su gestión de la pandemia, que había dejado mucho que desear, ni demagógicas presuposiciones acerca de la idoneidad del mes de julio (que la realidad se ha encargado de demoler), Urkullu anunció lo que luego haría: convocar las elecciones vascas para un 12 de julio que no ofrecía ninguna de las certezas que él pregonaba. El 18 de mayo, Núñez Feijoo convocó las gallegas también para ese 12 de julio, argumentando con una demagogia mucho más sutil que la de su homólogo vasco la supuesta seguridad de esa fecha que le había revelado su bola mágica, la cual también ha fallado estrepitosamente. La realidad era la misma para ambos: que convocaron para lo antes posible porque les parecía lo mejor para sus intereses, que consideraban más amenazados por el desgaste cuanto más tiempo transcurriera. Todo esto contó con la complacencia del Gobierno central, recordad que estamos hablando de aquellas fechas en las que empezaban los mercadeos de los cambios de fase y los premios o castigos según de qué comunidad se tratase. Y ahora hemos llegado a donde estamos: unas elecciones que van a celebrarse en medio de la incertidumbre que produce una explosión de rebrotes nada tranquilizadora. 
     Creo que es inevitable el acordarse del 8-M, porque, si allá por marzo, con el fin de favorecer sus intereses, los gobernantes nacionales dilataron la toma de medidas contra una epidemia cuya gravedad era ya evidente, de forma análoga, para convocar y mantener tal cual estas elecciones de julio, ciertos gobernantes regionales han actuado mirando antes que nada sus intereses. Y, en ambos casos, han demostrado escasísima sensibilidad hacia la salud de una ciudadanía expuesta a peligros más que hipotéticos. Sí hay, no obstante, alguna diferencia: en marzo todavía podían alegar cierto desconocimiento (muy dudoso) sobre la letalidad y agresividad del virus, mientras que esto ahora sería inadmisible, aunque a cambio los rebrotes de hoy nos pillan más informados, prevenidos y equipados, además de que, por lo que se nos está asegurando, la enfermedad ataca con menor contundencia. Esperemos que todo esto sirva para que no tengamos que lamentar consecuencias graves, pero lo que parece incuestionable es que algunos gobernantes no están haciendo buenas esas pildoritas propagandísticas que llevan meses metiéndonos con embudo: ni están saliendo más fuertes, ni están saliendo mejores. A los señores Urkullu y Feijoo tampoco les importa mucho, a ellos les bastaría con salir elegidos.

domingo, 28 de junio de 2020

A cantazo limpio

    Como sabréis todos los que tengáis la sana costumbre de diversificar vuestras fuentes informativas, la diputada de Vox Rocío de Meer recibió el pasado viernes una pedrada en el transcurso de un mitin de su partido que fue boicoteado por una horda de energúmenos, como puede verse en este enlace de "El Mundo". Os dejo a continuación una imagen de la piedra que le produjo la herida:
Rocío de Meer: Herida una diputada de Vox por el impacto de una ...
El argumento que los "antifascistas" vascos usaron para rebatir a Rocío de Meer
    Esta noticia, que está siendo tratada como un asunto casi trivial, es a mi juicio gravísima. En España tenemos un régimen democrático desde 1978, el cual, con los defectos e imperfecciones que queramos, no solo constituye una auténtica democracia, sino que, si hemos de creer las valoraciones internacionales que se realizan, es uno de los de mayor calidad del mundo en eso de hacer efectivo el Estado de derecho. Ahora bien, ante hechos como el que ahora nos ocupa, cabe hacerse estas preguntas: ¿es igual la calidad democrática en toda España? ¿Lo que ha habido en la comunidad vasca desde el 6 de diciembre de 1978 ha sido de verdad una democracia plena? Está claro que no, como está clara la razón: la violencia de ciertas facciones del separatismo ha impuesto en aquella región un régimen de brutal mutilación de los derechos. De las 854 víctimas mortales de ETA, 715 fueron posteriores a ese año y a ellas hay que añadir los miles de heridos, lesionados y aterrados, más los no pequeños daños materiales. No paso por alto, naturalmente, que esto en buena parte afectó al resto de España, pero en este artículo me refiero solo a lo ocurrido en la comunidad vasca. Y luego está el azote de la kale borroka, más otro dato importantísimo: los exiliados de la violencia política vasca, cuya cifra, en la que no hay acuerdo, establecen en 100.000 los cálculos más razonables de los muchos que andan por ahí dispersos, aunque quizás sean bastantes más. Aparte de la bestial muestra de totalitarismo que representa, este factor tiene otra importante repercusión: si el terror de ETA y su entorno (contemplado con pasividad por el PNV) no hubiese expulsado de su tierra a toda esas personas, no hay duda de que la hegemonía electoral del nacionalismo en aquella región no habría existido jamás. 
    Está clarísimo, pues, a pesar de las idílicas fabulaciones de los peneuvistas, que en la comunidad vasca la permanente violencia ha hecho imposible no solo el divino paraíso que ellos pintan a base de omitirla en sus discursos, sino también la humana democracia. Que esa violencia persiste, pero larvada y contenida solo porque los trogloditas que la ejercen ya no son tan poderosos, queda demostrado por testimonios como los sucesos de Alsasua, los homenajes a terroristas asesinos o los recibimientos violentos a partidos non gratos
    Y ahora viene lo de la pedrada a Rocío de Meer, condenada por el tartufo de Urkullu de un modo que en realidad la aplaude, lo que hace que me ratifique: es un hecho gravísimo, una noticia de envergadura, porque revela algo tan escandaloso como que en una región de la democrática España unos energúmenos totalitarios siguen cargándose a cantazo limpio el pluralismo político, la libertad de expresión y la propia democracia. Llevamos así desde 1978: ¿cuándo cesará esta situación? No podemos ser optimistas, a la vista de su persistencia en la comunidad vasca y de su gravísima intensificación y extensión en Cataluña. ¿Cuándo querremos darnos cuenta de que el totalitarismo separatista es una amenaza cada vez más agresiva para la democracia?
   Para remate, tenemos a algunos que están encantados con ello, como el entorno podemita, que se está dedicando a segregar porquería en las redes acerca de la agresión a De Meer, porquería que sostiene que no hubo tal pedrada y que es todo un montaje de Vox. Esto es lo que dice Pablo Echenique (que nadie olvide que este envenenador es diputado de uno de los partidos que gobiernan hoy en España): "Solo hizo falta un poco de ketchup para que se tragaran un bulo como una catedral". Resulta genial lo de la izquierda y sus amigos separatistas: si un partido que no les gusta obtiene un buen resultado, se le estigmatiza con una alerta antifascista; si los que incendian Barcelona son partidarios de la independencia, no es violencia, es libertad de expresión; si le endiñan una pedrada a una candidata de un partido que les estorba, es un montaje de la receptora del cantazo. En la época de Franco, cuando moría alguien de un disparo en una protesta, las fuentes oficiales y sus esbirros periodísticos hablaban de tiros al aire... que desdichadamente acababan matando a algún manifestante volador: ¡cómo me lo han recordado estas indecencias de Echenique! Sabíamos que la izquierda del siglo XXI tenía una especie de fijación con el franquismo, y ahora empieza a entenderse por qué: es el modelo que copia, con que se mide y al que aspira.