Publicó anteayer "El Mundo" en "La Lectura", su suplemento cultural, un artículo de tres páginas con el inequívoco título de La revuelta contra los pedagogos, en el cual se informaba en torno al cada vez más nutrido movimiento de rechazo que ha prendido entre el profesorado en contra de la LOMLOE, que era previsible, porque el amontonamiento de disparates de esta ley la convierte en un aparato perfecto para despojar a la educación de su finalidad esencial e irrenunciable: ENSEÑAR. Esto es tan elemental que asombra y casi ofende que los artífices de tal desafuero no se hayan dado cuenta de que, con la ley llamada LOMLOE en la mano, de los centros educativos españoles se ha desterrado el conocimiento, para alojar en ellos a okupas tan inapropiados como la perspectiva de género, la tiranía de lo emocional, la búsqueda de la felicidad, el simpático catálogo de la diversidad sexual, la memoria histórica y otras pamplinas de similar pelaje, más unos criterios de evaluación que parecen ideados por el personaje aquel de Pinocho que convertía a los niños en burros: con eso, hablando en plata, no se educa, sino que se entontece y se aliena, y nadie se mete en la escuela con la expectativa de salir más tonto y, encima, adoctrinado. Aunque a lo mejor sí que se han dado cuenta y lo que pasa es que estos pedagogos contra los que el profesorado se revuelve -y el señor Tiana, y la señora Celaa con sus collares y sus enmantilladas visitas a Francisco o la señora Alegría con su titulación de maestra a la que a mi juicio está traicionando- tienen una serie de propósitos inconfesables que conducen a una escuela no culturizadora, sino asnalizadora, lo cual explicaría la santa indignación de los profesores, gente devota del conocimiento, por naturaleza y por afición. Su primera victoria ha sido la de la batalla de los Ámbitos Valencianos, a la que espero que sigan otras muchas hasta la victoria final: la derogación de la LOMLOE, la caída del imperio logsiano y la implantación en España de una ley educativa pensada ante todo para que los alumnos aprendan, no le demos más vueltas.
Agradezco a "El Mundo" que les haya dedicado tanta atención a los muchos profesores que se rebelan y llevan décadas rebelándose contra la aberración logsiana, ¡ya era hora de que alguien tuviera un detalle con ellos, j _ d _ r!; le agradezco el artículo citado, en el que ha dado eco a las voces de Andreu Navarra o Marta Varela, para mí nuevas, más a la de viejos conocidos y amigos como Xavier Massó o Moreno Castillo, o a Fernández Liria; le agradezco que le haya cedido otro a Sánchez Tortosa y tres páginas a Inger Enkvist, personas que también llevan tiempo denunciando el destrozo educativo español. La autora sueca se permite -porque, por muchas razones, puede- estas palabras: "Y la presión del feminismo actual es tan fuerte que nadie se atreve a quejarse. Claramente vemos un tipo de revancha contra los niños varones, pero es algo muy injusto", que concentran en tan solo dos líneas una severísima crítica al feminismo fundamentalista de hoy en día, cuyas conspiraciones en el mundo educativo son bien conocidas. Después de un ataque al saber, la cultura, la educación, la libertad y la racionalidad como el que representa la LOMLOE, es necesario dar soporte a quienes están contra ella; si Andreu Navarra nos cuenta que programó una lectura perfectamente adecuada y se la hicieron cambiar, es que hemos llegado a un sistema educativo orwelliano que hay que dinamitar.
A pesar de que en La revuelta contra los pedagogos hablan personas con las que estoy muy de acuerdo, voy a terminar ocupándome de las palabras de otros allí citados con quienes no lo estoy. Empecemos con don Álvaro Marchesi, al que nunca agradeceré lo suficiente que se sacase de la manga la LOGSE. Dice poco, pero todo obtenido del caudal de topicazos vanos con que el pedagogismo ha flagelado durante años a los profesores y crucificado a la enseñanza. Entresacaré primero esto:
La escuela no está solo para enseñar conocimientos, sino que debe procurar, en colaboración con las familias, una formación de la que también forman parte las actitudes, la convivencia, las relaciones, el bienestar emocional y valores como la ecología, la solidaridad, el respeto o la igualdad de género.
No quiero extenderme mucho, así que solo señalaré que las actitudes, que estaban ya como contenidos en la LOGSE, pero muy marginales, treinta años después han sido reforzadas y ampliadas en la LOMLOE, que las contempla del modo que se ve en la parte subrayada, y además se les ha dado explícitamente carácter de objeto evaluable. Vista la cita bajo esta óptica, queda más patente el feroz carácter antiintelectual de nuestro sistema educativo de los últimos treinta años. Más adelante declara Marchesi:
Si solo se tiene una concepción "instruccional", los alumnos sabrán mucho de Matemáticas, pero no qué hacer cuando haya un conflicto social.
Resulta desolador ver en boca de un catedrático universitario este razonamiento que parece sacado de una charla de padres de hijos con una media de seis suspensos. Ni me molestaré en refutar a fondo esta miseria argumental, pero sí señalaré que confrontar matemáticas y resolución de conflictos sociales es tener una idea disparatada de la enseñanza. Vayamos ahora con lo que dice un catedrático de Sociología de la Complutense que se llama Rafael Feito, un auténtico filón:
Hay que modificar radicalmente lo que se enseña y cómo se enseña porque los contenidos curriculares son excesivos y las clases se siguen impartiendo de forma transmisiva, como hace décadas, con el profesor frente los alumnos dando su charla, aunque no le escuchen.
Habría sido mucho más honesto si hubiera dicho directamente: Hay que modificar radicalmente lo que se enseña y cómo se enseña porque lo digo yo y ya está, ¡qué corcho! Supongo que a los profesores que me estéis leyendo esto os habrá enojado bastante, no solo por la prepotencia, sino porque las palabras que subrayo son una radical mentira, pero muy dañina, pues constituyen uno de los tópicos más machacones con que el pedagogismo ha vendido su escoria y, de paso, ha desprestigiado al profesorado. Sigamos con este señor:
Ni la escuela se ha vaciado de contenidos ni se se niega la importancia de la memoria, pero no puede ser que haya que saber mucho análisis sintáctico y que los alumnos no sean capaces de exponer en público sus argumentos.
Es de risa, de verdad, ¡un catedrático universitario expresándose en estos términos!, luego nos quejaremos de los chicos de tercero de ESO. En efecto, la escuela no se ha vaciado de contenidos, pero ha sido por el empeño que hemos puesto en mantenerla digna los profesores que hemos plantado cara a los delirios de gente como él, que en solo seis líneas ha demostrado desconocerla de manera radical. Y decir que no se niega importancia a la memoria, viniendo de alguien que sostiene las cosas que él, es como si ahora sale Putin diciendo que no se ha invadido Ucrania, en fin. Entre los pedagogistas es muy usual que adornen su olímpico desprecio hacia la escuela con un no menos olímpico desconocimiento, lo que implica otro vicio muy suyo: el de pontificar sobre lo que ignoran. El señor Feito lo remacha aquí con esa alusión a la sintaxis: la menosprecia, desconoce la importancia que tiene no solo para que el alumno conozca mejor su propia lengua sino también para que mejore su capacidad análitica, razonadora y expresiva y, por último, la pone en danza no se sabe muy bien por qué con la incompetencia para hablar en público que atribuye a los alumnos. Hubiera sido más sensato de su parte que nos hubiese ahorrado esta necedad, porque, además, admitiendo que hay más jóvenes de los que nos gustaría a todos que se expresan deficientemente en público, este mal no es atribuible solo a la escuela, sino que es bastante complejo, y quiero pensar que don Rafael no es tan simplista de suponer que se arreglaría embutiendo la oratoria en el programa de Lengua.
Esta pequeña muestra de lo que opinan los pedagogistas ilustra la necesidad de rebelarse contra ellos. Por lo demás, aunque sea usar el argumento ad hominem, creo que es muy pertinente señalar esto: no sé si el señor Feito tiene hijos o no, pero he oído decir que Álvaro Marchesi sí los tiene y que los educó permitiéndoles sortear las excelencias de su LOGSE. Como no lo sé seguro, sino de oídas, pido disculpas si me estoy equivocando y borraré estas palabras si alguien me demuestra que faltan a la verdad, ahora bien, de la señora Celaa sí se sabe que apartó ese cáliz de sus hijas, tal y como la señora Alegría está ahora salvando a su hijo de la quema que representa la LOMLOE. Quien no predica con el ejemplo se desautoriza y se desprestigia.