Libros que he publicado

-2028. ¿Cómo será la Tercera República? -LA ESCUELA INSUSTANCIAL. Sobre la urgente necesidad de derogar la LOMLOE. -EL CAZADOR EMBOSCADO. Novela. ¿Es posible reinsertar a un violador asesino? -EL VIENTO DEL OLVIDO. Una historia real sobre dos asesinados en la retaguardia republicana. -JUNTA FINAL. Un relato breve que disecciona el mercadeo de las juntas de evaluación (ACCESO GRATUITO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA). -CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS. Tres novelas breves de terror. -LO QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO. Conflictividad, vaciado de contenidos y otros males de la enseñanza actual. -EL MOLINO DE LA BARBOLLA. Novela juvenil. Una historia de terror en un marco rural. -LA REPÚBLICA MEJOR. Para que no olvidemos a los cientos de jóvenes a los que destrozó la mili. -EL ÁNGULO OSCURO. Novela juvenil. Dos chicos investigan la muerte de una compañera de instituto. PULSANDO LAS CUBIERTAS (en la columna de la derecha), se accede a información más amplia. Si os interesan, mandadme un correo a esta dirección:
repmejor@gmail.com

Tenéis información de los precios aquí:

sábado, 23 de julio de 2022

Las nuevas aventuras de Ada Colau

    Para quien no conozca Societat Civil Catalana (SCC), diré directamente que es una de las organizaciones que más están haciendo hoy en día por impedir que España deje de ser una democracia, a través de su lucha valiente y decidida contra el totalitarismo nacionalista que hoy la está desmantelando en Cataluña, lo que la somete a los permanentes ataques de los caciques que se tienen por amos y señores de aquella región. 

    El ideal de SCC es la concordia entre todos los catalanes -pisoteada hoy por el separatismo- y su lucha se concreta en actos festivos, de hermanamiento o culturales, denuncias ante la Justicia de los abusos nacionalistas y campañas que reivindican las cosas buenas que nos unen a todos, que son muchas. Por estos días ha puesto en marcha una iniciativa en conmemoración de la olimpiada de Barcelona 92, con el elocuente lema de "Recuperemos la convivencia". Pues bien, según acabo de ver en ABC, la empresa pública que gestiona el metro de Barcelona, presidida por Ada Colau, ha prohibido a SCC colocar en sus instalaciones la publicidad de esta campaña, alegando motivos que ni se molestan en disimular que nos hallamos ante una alcaldada más de la regidora podemita. Hagamos un somero repaso de algunas de estas.

    Que hoy se haya permitido censurar una campaña tan civil, decente e irreprochable como la de SCC es una más de las abominables cancelaciones que retratan a Ada Colau como lo que es: una impenitente totalitaria que se conduce por este principio: yo tengo la vara (que ella maneja a título de garrote) y lo que no me gusta lo persigo o lo suprimo. Citaré alguno ejemplos anteriores, como su retirada del busto de Juan Carlos I (uno de los primeros actos de su mandato), la barriobajera retirada de una bandera española del balcón del ayuntamiento con su esbirro Gerardo Pisarello como mamporrero,  la persecución encarnizada contra Barcelona con la Selección o su miserable empeño en ridiculizar la Navidad (Nav18, Nav19). Creo que este pequeño muestrario es harto elocuente.

    Por el contrario, es una persona que no se ha recatado en apoyar y regar con dinero público a organizaciones, grupos, movimientos o actividades ligados a ella por razones ideológicas o de amistad, o de los que le parece que molan por supermodernos y avanzados. En esta colección se hallan la enseñanza del twerking, sus amiguetes de la PAH, otros amiguetes conocidos como APE o IFS (favorecer a tanto amiguete la ha llevado a tener que explicarse ante la Justicia), okupas diversos -oku1, oku2, oku3, oku4-, que parecen ser una de sus pasiones, o esa ridícula extravagancia de las nuevas masculinidades.

    Con esta objetiva equidad distribuye doña Ada Colau el dinero de todos los barceloneses. Añadamos a esto un preocupante dato: desde que ella es la alcaldesa de Barcelona, a pesar de que no era precisamente una balsa de armonía, esta bellísima e importante ciudad ha visto como crecían en ella los problemas de desorden, suciedad o, muy significativamente, inseguridad, cosa que ni siquiera están ya dispuestos a negar algunos de esos que alguna vez la vieron con simpatía o la apoyaron, como los aprendices de brujo del separatismo.

    ¿Qué nos sale de aquí? Algo que yo tengo por muy cierto: visto que persigue a sus enemigos con animosidad franquista mientras favorece a sus amiguetes con el descaro con que lo hacía ese mismo régimen y visto que algunas de las organizaciones y actividades que promociona están muy alejadas de la urbanidad y de la seguridad ciudadana, si Ada Colau gobernase España, en lo político esto acabaría pareciéndose demasiado a la Cuba castrista y me temo que nuestras ciudades irían evolucionando hacia simpáticas y divertidas réplicas de Caracas. Esperemos no comprobarlo nunca.  

viernes, 22 de julio de 2022

El esclarecedor currículum de Pilar Alegría, ministra de Educación

     La hasta hoy última huida hacia adelante de Pedro Sánchez, con efectos pirotécnicos tan vistosos como las "dimisiones" de Adriana Lastra y Dolores Delgado, nos ha dejado entre otros cambios de cromos el de quitar al previsible y gris Felipe Sicilia del cargo de portavoz del PSOE y poner en su lugar a Pilar Alegría, la actual ministra de Educación y Formación Profesional. Esto ha motivado que en los medios se aireasen una vez más sus ejecutorias formativa, política y profesional, lo que me ha dado ocasión de conocer algunos datos de su trayectoria que desconocía y que creo que son dignos de una pequeña reflexión.

    Si empezamos por su bagaje formativo, podremos ver tanto en la página ministerial como en Wikipedia que básicamente consiste en una diplomatura en Magisterio en la especialidad de Educación Primaria (Universidad de Zaragoza) y en un máster en Educación Social (Universidad Complutense).

    En lo referido a su trayectoria política, esas mismas fuentes nos darán cuenta con mayor o menor prolijidad de lo más sustancial: vocal de la Ejecutiva Federal del PSOE (2008 - 2012), diputada del Congreso (2008 - 2015), diputada autonómica y consejera del Gobierno de Aragón (2015 - 2019) o ministra de Educación desde 2021. Esto, entre otras cosas, algunas de las cuales son cargos internos del PSOE de cuyos periodos no dispongo, pero presumo que son anteriores a 2008. 

    Llegamos finalmente al terreno profesional, en el que, con lo visto en el párrafo anterior, queda muy claro que el verdadero oficio de Pilar Alegría es la política. Mientras estaba elaborando este artículo, me he encontrado con un detalle de esos que provocan la sonrisa irónica, referido a su titulación como profesora: en Wikipedia se deja constancia del conocido hecho de que nuestra ministra de Educación nunca ha ejercido como docente, a pesar de tener la titulación idónea, pero en la página ministerial y en la de Transparecia se omite este dato. 

    Es en este capítulo donde aparecen los motivos de reflexión. Pilar Alegría nació en 1977, con lo que podemos aventurar que hasta más o menos el año 2000 estuvo dedicada a su formación. En 2008 o muy presumiblemente uno, dos o quizás incluso tres años antes, estaba ya dedicándose a su profesión política. ¿Qué hizo en el lapso que nos queda sin rellenar? Lo normal sería que se hubiera dedicado a alguna ocupación profesional, como en efecto ocurrió, pero, sabido que no fue a aquella para la que se había preparado académicamente, ¿a cuál fue? ¿Cuál fue la trayectoria laboral de Pilar Alegría antes de llegar a su definitiva profesión política, en la que hoy ejerce el cargo de ministra de Educación? En un perfil que publica "El Mundo" hoy se nos dan algunos datos:

        Pertenece a una generación que se estrenó en el mercado laboral con trabajos precarios, tras la crisis de los 90, y eso le ha generado resistencia. Diplomada en Magisterio y máster en Educación Social, recogió fruta en su pueblo, fue camarera en los fines de semana, estuvo dos meses sexando pollos y se empleó como técnica en una empresa de informática antes de dedicarse plenamente a la política de la mano de Carmen Chacón y Eva Almunia y ejercer de diputada autonómica.

     Diré de antemano que no tengo nada contra estos empleos, y aún más: yo mismo, en mi juventud, sembré melones, hice la vendimia, fui camarero o hice encuestas, lo cual no me convierte en un resistente (¡vale ya de elevar a virtudes cosas que no lo son!), sino en un hijo de vecino normal y corriente, o sea, uno más que se ha buscado la vida en lo que ha podido, pero hay algo que me deja un mal regusto en esta trayectoria de Pilar Alegría. Están muy bien los caminos de perfección, eso de empezar en lo más humilde e ir subiendo a lo más alto, pero hay algo que no debe despreciarse: los pasos intermedios. Aunque me llaméis elitista, tendré que decirlo, y bien alto: algo falla si has saltado de los trabajos que no exigen gran cualificación a los despachos o las cámaras que rigen las sociedades. Algo falla si quienes mandan no han ejercido nunca profesiones que enfrentaran a retos de envergadura y obligaran a demostrar la capacidad para vencerlos. No tengo además que arrancarme la piel para demostrarlo, porque la política actual nos da ejemplos muy clamorosos, uno de los cuales aparece en la segunda línea de este artículo.

    El caso de Pilar Alegría viene además con recargo: del manojo de trabajos que tuvo antes de aterrizar en la política, ninguno estuvo relacionado con los estudios que había hecho. No sé, pero a mí desde luego me da que pensar, y más, si posteriormente acabó de ministra de Educación: resulta que nuestra ministra de Educación tiene el título de Magisterio, pero nunca ha ejercido como maestra, aunque sí ese variopinto muestrario de profesiones enumerado arriba: algo cojea, ¿no? Y ya, si te pones a mirar las cosas que defiende, cosas como la LOMLOE, los criterios estos de evaluación que nos ha vendido, su inhibición en la guerra contra el español en Cataluña... Ya, si te pones a mirar todo eso, te asalta la absoluta perplejidad: ¿cómo es posible que una diplomada en Magisterio adopte esas posiciones? ¿Tendrá que ver con el hecho de que, al no haber ejercido esa enseñanza para la que se preparó y de la que ahora es tan alta responsable, no la conoce como debiera? 

martes, 12 de julio de 2022

Culto al líder

     Empiezo a ver el debate sobre el estado de la nación y ya desde el minuto uno me asalta un recuerdo de las cortes franquistas o de aquellas ceremonias estalinianas que veíamos hace años: todos los diputados del PSOE aplaundiendo con expresión almibarada. Se me ocurre de repente un símil taurino: ¿en qué se diferencian José Tomás y Pedro Sánchez? En que a José Tomás le aplauden cuando termina alguno de esos faenones en que demuestra que es un enorme torero, mientras que Sánchez no necesita demostrar nada (lo cual, bien mirado, nos favorece, porque cada vez que demuestra sus "méritos"...), pues sus acólitos se ponen a aplaudirle en cuanto asoma la nariz, y se tiran cinco minutos con las palmas echando humo, solo les falta ponerse a gritar: "¡Sánchez! ¡Sánchez! ¡Sánchez! ¡Sánchez!" A lo mejor me equivoco, pero no recuerdo que esto pasara en otros periodos de nuestra democracia. Lo del aplauso pringoso empezó en la era de Sánchez, con esperpentos como aquel del gabinente en pleno recibiéndole a la entrada de un consejo dando palmas como si se fuera a arrancar por bulerías, o el de aplaudirle a todo un general de la Guardia Civil en una sesión informativa, o el aborregamiento de todo un país poniéndolo a aplaudir a las ocho de la tarde durante meses así porque sí, al aire, a no se sabe qué. Ciudadanos, ministros o diputados aplaudiendo por motivos inexistentes, con el entusiasmo de niños en un cumpleaños y con el sentido del ridículo desterrado a lejanos confines. ¡A lo que nos están llevando!

domingo, 10 de julio de 2022

El curiosísimo concepto de beca de la Comunidad de Madrid

     Me habían llegado vientos de cierta polémica por unas becas que ha convocado la Comunidad de Madrid, pero, como entre pitos y flautas he estado un tanto ajeno a los sucesos de este mundo miserable, no había podido enterarme muy bien del meollo del asunto. Por fortuna, ayer publicó "El Mundo" una entrevista a don Enrique Ossorio, consejero de Educación madrileño, gracias a la cual he podido informarme desde tan fiable fuente de lo que concierne al caso. Señalaré que la entrevista se la hace Olga R. Sanmartín y una vez más quiero aplaudir a esta periodista, porque se dirige sin complejos a los puntos polémicos y no elude las preguntas ni las objeciones incómodas: si alguna vez la elogié por no darle almíbar al dominante pedagogismo "progre", hoy debo hacerlo por negárselo a un político pepero: parece ser que la señora Sanmartín tiene la gratificante convicción del que el periodismo, si llega el caso, tiene que ser incisivo. 

    El titular de la entrevista, en la versión en papel en que la he leído, es esta frase del consejero: "Las becas se modificarán y se pondrá una nota mínima de acceso", lo cual me deja con los ojos haciendo espirales, porque implica que la Comunidad de Madrid había concebido y convocado unas becas sin un listón mínimo de excelencia para otorgarlas, que es como si mañana se dedicase a fabricar coches saltándose el pequeño requisito de ponerles ruedas para que corriesen. Obstinado como soy en mis ideas anticuadas, considero que la beca hay que ganársela, primero, acreditando unos conocimientos adecuados; segundo, mereciéndola a lo largo del tiempo con hechos, los cuales consisten simplemente en ir superando los estudios para los que a uno se le beca. Esto lo dejé muy claro en un artículo en el que critiqué severamente al ya por fortuna cesado Manuel Castells porque puso en marcha una política de becas universitarias en las que eliminaba el criterio del mérito. Supongo que entonces el PP clamaría al cielo por esta burrada del ministro socialista, y ahora, solo un par de años después, se despacha convocando unas becas para hacer Bachillerato en las cuales el listón será... ¡no haber repetido curso! Un cinismo vergonzoso, pero tranquilos, porque es posible que en el futuro pongan "una nota mínima de acceso a los alumnos. Puede ser un 5 o incluso más". Me desangro de horror solo de pensarlo, porque al precio a que se ha puesto con la LOMLOE el 5 en el título de ESO (el que abre la puerta al Bachillerato) esto es de una crueldad neroniana. 

    Hasta aquí los preliminares y las bromas, vayamos ya a lo serio y a la trampa de este enjuague, que, como muchos sabréis y otros supondréis, la tiene, y bastante miserable. Lo que la Comunidad de Madrid ha hecho ha sido dotar un fondo de 600.000 euros para proveer de becas de entre 2.000 y 3.750 euros a aspirantes a bachilleres, pero -y aquí es donde ha venido la polémica- sin tener en cuenta ninguna limitación económica. Simplificando: si una familia que ingresa 100.000 euros anuales tiene un hijo que nunca ha repetido y va a empezar Bachillerato, podrá optar a una beca, eso sí, de las de 2.000 euros, pues las de 3.750 estarán al alcance solo de las familias de 10.000 euros de renta para abajo. Desde aquí lanzo mi aplauso al señor Ossorio, que ha superado a Castells en su desnaturalización de lo que debe ser y ha sido toda la vida una beca, es decir, una ayuda al estudio para quienes tienen talento pero carecen de recursos económicos: Castells se cargó lo del talento, pero Ossorio ha dado un pasito más y se ha pulido también lo de la precariedad económica.

    Ante esta charlotada, la señora Sanmartín le hace al consejero esta pregunta: 

    -¿Por qué lo llaman beca cuando es un cheque escolar?

    -Porque son becas.

    Como muy bien ha captado la sagaz periodista, aquí está la clave del asunto: lo que el PP ha hecho en realidad con estas pseudobecas es ayudar a las familias sin ahogos económicos a que les salga un poco más baratito el Bachillerato en un centro privado, es decir favorecer a un sector social y a otro educativo tradicionalmente de su preferencia. Esta es la cuestión: nada de ayudar al talento perjudicado por la escasez económica, es decir, nada de becas: aquí de lo que se trata es de privilegiar a los sectores educativos privados o concertados y lo puedo demostrar con poderosas razones, la primera de las cuales son estas palabras del propio consejero: 

    Las familias que saldrán más benefciadas son las de la concertada. También nos gustaría que las de la pública puedan llevar a sus hijos a concertados o privados en Bachillerato. Nadie hay más defensor de las familias de la concertada que nosotros

    ¿Resulta poco covincente? Pues ahí va la segunda razón: si se analiza el contenido implícito de estas palabras, no cuesta mucho entender que en ellas aparece la enseñanza pública como una especie de horrible mal del que habría que salvar a los alumnos a toda costa: ¿con qué se come que un consejero de Educación diga eso de que "nos gustaría que las de la pública puedan llevar a sus hijos a concertados o privados en Bachillerato"? ¿Acaso es que para don Enrique Ossorio el Bachillerato que se ofrece en la pública es una patata podrida indigna de los alumnos madrileños? Pues no me lo explico, porque por fuerza tiene que saber que, en virtud de su cargo y le guste o no, está obligado a ser el principal defensor y perfeccionador del sector educativo público, pero tanto en esta entrevista como en ese andamiaje de sus "becas" la impresión que da es toda la contraria, y no solo por las palabras que he citado, sino porque parece que da por supuesto que esas "becas" serán provechosas solo en centros de un buen nivel educativo, y está claro que esos para él nunca serán ls públicos.

    Pero debería ser justamente al revés -tercera razón-, por un motivo muy sencillo: el Bachillerato es un nivel sobradamente cubierto por los institutos públicos de Madrid: ¿a qué viene que el Gobierno de la comunidad, responsable de esos centros, se meta a dar becas para que se estudien en los de otra titularidad? Da la impresión de que la Consejería de Educación desprecia el nivel de las enseñanzas que sus propios centros ofrecen. O a lo mejor es simplemente lo que dice la señora Sanmartín: que estas becas no son más que un cheque escolar disfrazado.

    Pero -cuarta razón- no nos engañemos, porque se trata de las dos cosas, la ya mencionada ruindad del chequecito escolar y el proverbial encono que el PP de Madrid ha tenido siempre contra le enseñanza pública, ahí están el arrinconamiento a que la ha sometido durante años, o la fobia que mostró contra ella Esperanza Aguirre, que señalé aquí en montones de artículos. ¡Qué bien le han venido durante décadas al PP de Madrid los desastres legales perpetrados por el PSOE, esa LOGSE, esa LOE...! Bajo ese paraguas necia y perversamente facilitado por el adversario, el PP ha tenido un puente de plata para permitir el empobrecimiento de los centros públicos y con ello favorecer la demanda y crecimiento de los privados y concertados, mientras arteramente clamaba contra los desmanes socialistas en la enseñanza. ¡Qué enorme daño les han hecho el PSOE, los pedagogos innovadores (¡ja!), CCOO, UGT y todo el progresismo escolar a los hijos de las clases pobres y medias! Le han puesto en bandeja a la derecha el clasismo ya desde la mismísima escuela: la gratuita para los menos favorecidos y el negocio (que no una enseñanza mucho mejor) para los que puedan pagarse el huir de la enseñanza emocional, los proyectos y los energúmenos adueñándose de patios y aulas. Y ahora, esa catástrofe llamada LOMLOE. Sea usted considerado, señor Ossorio, agradézcales al PSOE y sus amiguetes lo mucho que le han allanado el camino para esas "becas" suyas tan chulísimas, como diría la otra.   

lunes, 27 de junio de 2022

Las cuatro ces (educativas) de La Caixa.

   Lleva una semana o quizás algo más dando vueltas por los medios una campaña de la Fundación "La Caixa" que tiene por título Las 4C para la educación del futuro, las cuales son estas: creatividad, criterio, comunicación y colaboración. Lo primero que se le ocurre a este guachimán es que, tratándose de educación  y de ces, La Caixa ha perdido una gran oportunidad de poner una quinta, la de "conocimiento", que yo juzgo imprescindible y la principal, y me quedo con la duda de si la bancaria fundación la da por supuesta o por cosa del pasado, como sin duda hace la LOMLOE, ley que rige hoy el rumbo de la educación en España. En realidad, la duda de que hablo no es tal, porque, conociendo muy bien la trayectoria de los bancos que se meten en aventuras educativas, sé de antemano que sus propuestas minimizan siempre el conocimiento -aunque en el reportaje que enlazo dejen caer por algún sitio que no es así-, convicción que se confirma cuando me pongo a explorar lo que ahora nos propone la entidad catalana. 

    Y lo primero que encuentro es ese pretencioso vídeo en el que, a los 24 segundos, la señora que figura como profesora ya ha soltado una monumental mentira: que los niños se han pasado alguna vez ocho horas metidos en la escuela, un auténtico clásico de los que quieren demonizarla bajo la falsedad de que es una especie de cárcel, justo lo que se hace en el vídeo. Lo máximo que se pasa un niño o un adolescente en actividades escolares son seis horas, en las que incluyo los recreos; para llegar a las ocho, hay que sumar las de comedor -que ni son de estudio ni tienen todos los centros-, no tergiversemos. A continuación dice: 

Nos costó mucho aprender que entender las cosas era mucho mejor que memorizarlas.

    ¡No podía faltar, el estacazo a la memoria, el clásico de los clásicos del pedagogismo! Parece ser que lo que no entenderán nunca es que solo a base de atesorar concimiento ayudados por la memoria podemos llegar a entender las cosas; parece ser que lo que no entenderán nunca es que basta con su jactancioso desprecio de la memoria para que delaten su absoluta ignorancia sobre lo que es educar.

    Ya solo con esto, la farsa de las cuatro ces queda desenmascarada, pero, si nos molestamos en buscar un poco más, toparemos de nuevo con la típica verborrea resultona pero a la vez vacía de la jerga pedagogista. Deduzco que el proyecto se concreta en una entidad llamada EduCaixa, cuyo actual empeño es la formación de "worldshakers", personas que se caracterizan por tener "iniciativa, liderazgo, curiosidad e inconformismo". "Una voz interna les empuja a cuestionarse el mundo en que viven y EduCaixa busca darles el empujón que necesitan". ¿Psicodelia o esoterismo de feria? O mirad este objetivo: "Generación y transferecia de evidencias: evaluar iniciativas en el ámbito educativo para elaborar evidencias. Y que esas evidencias se conviertan en la base del cambio".  Todo palabrería pringosa, ya digo, la cortina de humo que encubre un espectacular vacío, ya desde esa petulancia del palabro "worldshakers", el ridículo recurso de los que embuten en su cháchara algún término en inglés para hacerse los interesantes. La prueba definitiva la he obtenido entrando en EduCaixa para explorar las experiencia, vídeos, propuestas, ponencias y demás cosas que hay ahí: puedo aseguraros que nada de lo que he visto era para tanto bombo. 

    Desde que empecé a desconfiar de PISA -lo que no significa que condene este programa-, me he preguntado qué pinta una entidad de naturaleza económica como la OCDE enredando en la educación. Recuerdo que hace unos años, en el lamentable periodo de Montserrat Gomendio, le dio por unirse a la fiesta al BBVA, y aún podréis encontrar fotos de Francisco González -nada menos, con lo que salió luego- con ella o con Ángel Gurría. Luego está la fundación educativa del Santander, y ahora, La Caixa, más las que haya por ahí: todas con un denominador común: sus planteamientos coinciden sospechosamente con los del progesismo pedagogista que ha hundido la enseñanza española. ¿Qué pinta tanto banco metido en la educación? ¿Qué altruistas objetivos los atraen hacla ella?

    Que ahora La Caixa se monte una campañita 4C hasta con anuncios a toda página en los priódicos en papel, campañita con los mimbres que os he presentado, me deja un poco perplejo, sobre todo, teniendo en cuenta que la cuestión palpitante hoy en día en nuestra educación es el muy fundado temor de que la LOMLOE despeñe por el barranco de la ignorancia a cuantas generaciones la acaben padeciendo. No he encontrado en las idílicas páginas de 4C ni de EduCaixa nada que denote preocupación por esto, sino más bien todo lo contrario. Otra cuestión palpitante en nuestra educación de hoy es la persecución que la lengua española está sufriendo en Cataluña, Valencia y Baleares: ¿tiene alguna inquietud acerca de esto La Caixa, un banco catalán que trasladó su sede a Valencia a causa de un intento segregacionista promovido por los nacionalistas catalanes juramentados contra el español? Tampoco he visto nada en 4C ni en EduCaixa, así que no me fío nada del futuro educativo que pueda salir de estas propuestas. 

lunes, 20 de junio de 2022

Juanma arrasa

     Como ya ocurrió en las autonómicas madrileñas de 2021, en las elecciones andaluzas de ayer, hay que atribuir la mayor parte del triunfo del PP a su líder, Juan Manuel Moreno Bonilla, si bien este se diferencia en que su personalización de la campaña sobre el líder -algún comentarista bromeó con que en Andalucía existía un partido llamado Juanma- ha sido más intencionada que en el caso de Díaz Ayuso. Sea como sea, hay que felicitar a Moreno y al PP, porque la mayoría absoluta que obtuvieron ayer es, además de aplastante, histórica, como han señalado buena parte de los observadores. Los números son estos:

Partido

Escaños, votos y % (2022)

Escaños, votos y % (2018)

PP

58 (1.580.906 – 43’13 %)

26 (749.275 – 20’75%)

PSOE

30 (882.784 – 24’09%)

33 (1.009.243 – 27’95%)

Vox

14 (493.396 – 13’46%)

12 (395.978 – 10’97%)

Por Andalucía

5 (281.408 – 7’68%)

--

Adelante Andalucía

2 (167.725 – 4’58%)

17 (584.040 – 16’18%)

Ciudadanos

0 (120.726 – 3’29%)

21 (659.631 – 18’27%)

    La participación ha sido del 58'36%. Lo bueno de estas tablitas -lo subrayo siempre- es que dicen muchísimo en un solo golpe de vista. Esta, por ejemplo, entre otras muchas cosas, deja clarísimo que perder, lo que se dice perder, solo han perdido Ciudadanos y los partidos de izquierda, lo digo porque ayer escuché a fondo el seguimiento de los resultados que hizo Radio Nacional, y allí no pararon de hablar de la derrota y hasta del descalabro de Vox, aunque en algún momento alguien -no sé si José Antonio Zarzalejos- puso algo de orden señalando que quien realmente había perdido era la izquierda. ¡Es que hasta hubo una señora que sostuvo que Adelante Andalucía no había fracasado! El sectarismo izquierdista a que han sido llevados los medios de comunicación públicos es vomitivo. 

    Puesto que hemos mencionado la palabra "descalabro", vamos a seguir con ella. Descalabro ha sido sin duda lo de Ciudadanos, que desaparece del mapa político andaluz, pierde nada menos que veintiún escaños y se deja 538.905 votos (aproximadamente, porque las cifras de 2022 del cuadro no son al cien por cien), es decir, ¡el 81'70% de los que obtuvo hace cuatro años! No dejaré de decir que algún día lo sucedido con Ciudadanos se estudiará muy a fondo en las facultades de Ciencias Políticas, por su fulgurante caída, por lo inmerecida (otros peores han tenido mejor suerte) y por lo carísimos que pueden resultar a veces los errores si son grandes, aunque sean pocos. No es descalabro, pero se le acerca, lo del PSOE, que, aunque solo pierde tres escaños, se deja su mandarinato de décadas en Andalucía y 126.459 votos (12'53%), y peor aún es lo de Adelante Andalucía, pues el resultado de las dos formaciones que la heredan conserva solo siete de sus diecisiete escaños y pierde 134.907 votos, ¡un 23'1%!, es decir, el doble casi que el PSOE y algunos miles más de votantes: ¿tengo o no tengo razones para lamentar el sectarismo de los medios PÚBLICOS? Esto es una auténtica vergüenza. 

    En cuanto a los ganadores, también las cifras son elocuentes: el PP se va por encima del doble de sus anteriores resultados en todo: votos, porcentaje y escaños, lo que tiene como resultado una arrolladora victoria, mientras que ese "descalabrado" Vox, ante el frío e inobjetable dictamen de las cifras, sube en todo: escaños (dos), votos (casi cien mil) y porcentajes, pues sus votantes representan un 2'49% más que en 2018 en el conjunto del electorado y su peso en la cámara pasará del 11% al 12'84%.

    Todo esto ha tenido unas causas. Desde mi punto de vista, el PP ha ganado porque su gestión desde 2018 ha sido buena o, al menos, aceptable, en lo cual, justo es decirlo, también ha tenido que ver -como no se ha cansado de señalar Juan Marín- la colaboración del maltratado Ciudadanos. También le ha valido al PP la imagen simpática y positiva de Moreno, que, además, ha hecho una campaña muy acertada, mezclando bien la imagen de estabilidad institucional, la apelación al proyecto de progreso y una tramposa demonización de Vox, aderezada con esas inadmisibles amenazas de repetición de elecciones que se permitió. También, lógicamente, le han ayudado los errores ajenos, de los que hablaremos luego. En cuanto a Vox, es innegable que ha obtenido un buen resultado, pero se queda en el aprobado como mucho de 6 y con un regusto amargo, porque, ciertamente, podría haber obtenido más y a ello aspiraba, y creo que no ha sido así por la pésima campaña que ha hecho. Quizá su primer error haya sido sacrificar a Macarena Olona, una excelente parlamentaria y un gran talento jurídico que pintaba más en la carrera de San Jerónimo que en Las Cinco Llagas o incluso en San Telmo, pero es que además ella misma ha tenido fallos, uno de ellos, esas concesiones a la imagen folclórica, que me temo que le han granjeado sobre todo rechazos. Muchos de esos votos que están haciendo rebosar el arcón del PP habrían podido ir a Vox si este partido se hubiera centrado más en lo que de verdad le interesaba: desmentir ese sambenito de ultraderecha que no se merece y que le están colgando la izquierda, el PP y algunos sectores políticos, económicos y culturales. 

    Del lado de los perdedores, he de empezar insistiendo en Ciudadanos. Juan Marín decía ayer que los éxitos del Gobierno de coalición eran de su partido y del PP, pero que solo los populares habían sido capaces de rentabilizarlos de cara a estas elecciones: no puedo estar más de acuerdo con él, ha sido muy desproporcionado el reparto de los premios. Caso distinto es el del PSOE: Sánchez, los ERE, los prostíbulos pagados con fondos destinados a cursos de formación profesional, los treinta y tantos años de clientelismo juntero y amiguismo y la poca gracia que en Andalucía hacen Illa o el prusés han pasado esta factura, sencillamente. Y recalco: Sánchez, porque, si en clave autonómica Andalucía ha castigado al PSOE, no es de esperar que cuando lleguen las nacionales le vayan a tratar con más cariño. Queda para el final esa extrema izquierda cuya derrota ya los números nos han dicho que ha sido muy severa. Basta con volver a ellos para ver los resultados de la famosa alarma antifascista que lanzó en 2018 un no menos famoso líder convertido hoy en comentarista periodístico. Es completamente lógico lo que le está pasando a la podemia: si te dedicas a hacer antifascismo en un país donde no hay fascismo y llamas antifascismo a las políticas LGTBI, a los diparates de Kichi, a la miseria intelectual y cultural o al feminismo de trinchera, te la acabas pegando. Y si a ello unes ocurrencias como esa de doña Teresa Rodríguez, que ahora resulta que es nacionalista andaluza de rompe y rasga y quiere emular al PNV y a ERC, pues apaga y vámonos, ¿qué quiere esta señora, salir un día al balcón principal de San Telmo a anunciar la restauración del califato de Córdoba? ¿Con harenes, poligamia, concubinas y velos incluidos, señora feminista? De chifladuras de esas ya está el país saturado. 

    Un pequeño apunte para finalizar: es una gran noticia que Jaén Merece Más no haya obtenido escaños, porque tampoco el avance del cantonalismo iba a traer nada bueno, y menos, si AA y la señora Rodríguez están planeando revivir la revuelta de las Alpujarras.

martes, 7 de junio de 2022

El buen patrón

     Vi El buen patrón hará un par de semanas y tendré que confesar que no me gustó, sobre todo, por una razón: es una película tremendamente sectaria y muy lastrada por los tópicos de la corrección política. Como muestra, un botón, aunque bien voluminoso y que me dejó perplejo ya desde el primer instante, porque constituye el inicio de la película: en una plácida noche, vemos a tres veinteañeros magrebíes charlando en un banco de un parque; de repente, aparecen por allí unos españolitos que les atacan furiosamente. El episodio acaba cuando llega la policía, pone en fuga a los agresores y detiene a un par de ellos.  A esto le llamo yo recibir a puerta gayola y comenzar a lo grande: ¡unos zagalotes magrebíes siendo atacados en un parque! ¿De verdad es una escena habitual en la España de hoy o lo que sucede con más frecuencia de la que nos gustaría es justamente lo contrario? ¿En qué mundo vive el señor León de Aranoa? ¿Es que solo lee "El País"? ¿De qué nos quiere convencer, de que el problema hoy son las bandas de ultraderechistas descerebrados que cometen agresiones racistas? No voy a decir que eso no se dé, pero haría falta ser muy cínico para sostener que abunde. Por fortuna, los guerrilleros de Cristo Rey pasaron a la historia hace ya décadas, aunque parece que algunos "progres" sienten nostalgia de ellos, que los necesitan para montarse sus ensoñaciones épicas. En conclusión, por esto no me ha gustado El buen patrón: porque está de principio a fin barnizada de maniqueísmo "progre". 

    En los años 70, era yo un mozalbete que odiaba el cine comercial de la época, aquel cine integrado, casposo, servil con el poder, de tías en bikini, catetos de boina e infelices reprimidos, rijosos y machistas, un cine que falsificaba la realidad española, carente de inteligencia y con un sentido del humor antediluviano, pobre y -lo imperdonable- sin ninguna gracia, en suma: el cine del régimen; pues bien, héteme aquí que ahora, cincuenta años después y en una España que hace mucho que superó el subdesarrollo, me veo odiando el cine integrado de hoy, el cine servil con el poder de hoy, el cine que falsifica la realidad de hoy, el cine que hoy ha renunciado a la inteligencia y se ha acomodado a un humor fácil, previsible y oportunista, porque, para colmo, voy a ejercer mi derecho a decir que El buen patrón es una comedia con muy poca gracia, da todo lo más para alguna que otra sonrisilla, lo cual es una pena si se piensa que hablamos de una película de Fernando León de Aranoa. O sea: héteme aquí odiando el cine del régimen de hoy, porque, culturalmente, lo que hoy tenemos es algo muy parecido al régimen de hace cincuenta años, solo que de signo contrario. Eso sí: donde antes había bikinis, boinas y tipos reprimidos, ahora hay gente que folla a destajo, porque en el cine español de treinta o cuarenta años a esta parte se folla muchísmo, ¿no lo han notado?, ¡venga a follar! En el cine español actual, rara es la película en la que no sale alguien follando, yo creo que, si se hiciera una versión actual de Marcelino, pan y vino o de Fray Escoba, se las arrglarían para meter en ambas dos o tres escenas de cama. ¡Qué avanzados somos!

ARGUMENTO DE LA PELÍCULA (POR SI USTED NO LA HA VISTO)

    Volviendo a El buen patrón, voy a intentar hacer esta crítica tomando como hilo conductor a los personajes. Resulta que uno de los dos agresores detenidos en el parque es el hijo de Fortuna, un viejo empleado de la empresa de Julio Blanco (el buen patrón) que desempeña un empleo ínfimo y en pésimas condiciones, pero, como es un pobre diablo servil y siempre a las órdenes de su amo, le pide al jefe que haga uso de sus influencias para que liberen a su hijo. ¡Hecho!: en la siguiente escena, tenemos a padre e hijo en el coche de Julio, que acaba colocando al joven en la tienda de su mujer (Adela) e insinuando al agradecido Fortuna que los favores se pagan. Cuando llega a su empresa, se encuentra con que frente a ella está montando una escandalera un tal Rubio, un despedido que quiere ser readmitido, un personaje del que pienso que León de Aranoa ha querido trazar una trayectoria de lo cómico a lo trágico, pero que resulta patético y sin gracia ya desde el principio. Igual de fallido y soso es Román, el vigilante de la barrera, un perfecto inútil que no sirve ni para desalojar a Rubio y ni tan siquiera para espantar a un pajarillo que ha anidado en una balanza ornamental que hay en la entrada de la factoría, para contrariedad de Julio, que es que al final tendrá la crueldad de echar al bicho. Dentro hay un buen follón, porque resulta que Miralles, el jefe de logística, aún no ha aparecido, pues lleva unos días desquiciado sin que se sepa muy bien por qué. Julio toma parte en un pequeño acto de despedida de tres jóvenes becarias, una de las cuales, cuando el jefe le pone una medallita, se da media vuelta y se va a escape llorando. Uyuyuy, piensa el espectador, a ver si va a ser que... 

    Khaled, una especie de autónomo al mando de la flota de transporte, se pone chulito con Miralles, que ya ha aparecido. Después averiguamos lo que le pasa a este, ya que se lo cuenta a Julio, pues son amigos desde hace años: su mujer, Inés, le ha dicho que quiere divorciarse y, además, él sospecha que está liada con alguno. Julio va a verla para tratar de aplacarla, pero ella no le hace ni caso (más adelante, hasta le dará una bofetada). Al día siguiente, aparecen por la empresa tres nuevas becarias y, en efecto, era que: Julio le echa el ojo a una de ellas, Liliana, y esa misma noche o a la siguiente ya está follando con ella, pese a ser como treinta años más viejo. Miralles sigue atacado y convence a Julio para que le acomapañe a espiar a su mujer usando las señales del móvil. Descubren así (lo descubre solo Julio, más bien) que Inés está follando con alguno (lo descubren por los pitiditos continuos que da el móvil de Miralles, que está conectado con el de su mujer, ¡queda graciosísimo, me acorde de las "pelis" de Alfredo Landa!). A la noche siguiente, para animar a Miralles, Julio se lo lleva de ligue a un sitio que parece más un puticlub que una discoteca, donde se encuentran a Liliana y Merche, otra de las becarias. Lo de Julio y Liliana progresa adecuadamente, pero lo de Miralles y Merche acaba en numerito histérico de esta última.

    Unos días después, Adela le dice a Julio que van a ir a su casa a cenar unos amigos de toda la vida acompañados de su hija. Cuando esa noche él vuelve a su casa, se encuentra con que... ¡la hija es Liliana! Él era el único que no lo sabía y entre ella y Adela le habían preparado una sorpresa. Al día siguiente, descubre que el amante de Inés es Khaled y va a hablar con él para que la deje por el bien de la empresa, pero el marroquí le para los pies, ¡pues menudo es él! A él no lo gobierna como a todos esos españoles, porque él no es empleado suyo, es un colaborador independiente. Julio está dispuesto a echar a Liliana, porque es mucho compromiso tenerla en la empresa, y empieza a fatidiarla, así que la pobre no tiene más remedio que buscarse otro, y acaba follando con Khaled. Al fin, Julio echa a Liliana y ella se lía más en serio con Khaled. Harto de no poder quitarse de encima al pelma de Rubio, Julio traza un plan que consiste en que el hijo de Fortuna y sus amigos vayan una noche a darle un escarmiento. Así lo hacen: le dan una paliza y le queman el coche en el que dormía, pero él mata al hijo de Fortuna de un golpe con el antirrobo. 

    En fin, que la película termina con el servil Fortuna ayudando a Julio a colocar una placa de no sé qué, Miralles despedido, Khaled ocupando su lugar y Liliana readmitida como segunda de a bordo de la empresa, ya que tiene a Julio bien agarrado con el secreto de su breve relación.

SECTARISMO RAMPLÓN

    Tras este sucinto relato, vayamos a la interpretación en clave progresista. En la película es criticado el racismo, a través de esos vándalos que atacan a los pobres magrebíes que están en el parque; el antiecologismo, a través de ese malvado que le quita su nido a un pajarillo; el machismo, en ese jefe depredador y ese Miralles que se va de ligue pero está celoso de su mujer; el capitalismo, en ese patrón hipócrita, que despide, que se entromete en las vidas de sus empleados, que los utiliza, que los explota...; la corrupción, por supuesto, de esos empresarios que manejan el tráfico de influencias.

    Quedan, por su parte, muy bien parados el feminismo, representado en esa Liliana  capaz al final de doblarle el pulso al malvado capitalista, o en esa Inés, que hasta le da un guantazo, o en Merche, dueña de su sexualidad, igual que las otras dos... Alguien podrá decirme que esto lo desmiente el personaje de Adela, pero es que Adela es tonta y no se entera porque es una burguesa y está además del lado del capitalismo. También salen bien libradas las minorías raciales, representadas por esos pobrecitos magrebíes víctimas de la violencia fascista, y, sobre todo, por el victorioso Khaled, que no permite que el jefe le gobierne y además le pone los cuernos a Miralles, se acuesta también con Liliana y acaba muy bien situado en la empresa. Si se le compara con el resto de personajes masculinos, hay para pensar que León de Aranoa practica una especie de racismo a la inversa o de antiespañolismo, no sé qué será, pero miren si hay o no algo de lo que digo: Julio: explotador, hipócrita, malvado, infiel...; Miralles: débil, cornudo, histérico...; Fortuna: servil hasta el punto de tragarse sin rechistar la manipulación que lleva a su hijo a la muerte; el hijo: violento, descerebrado, racista...; Román: un tonto de concurso; Rubio: un chalado patético...: ¿tengo razón o no? En El buen patrón, el único hombre como Dios manda es un inmigrante. ¡Qué mierda de España o qué España de mierda! ¡Qué perspicaz, qué valiente y, sobre todo, qué "progre" es el señor León de Aranoa al denunciarlo!

    Todo este despliegue de la moralina y los tópicos del progresismo me parece un auténtico exceso. El arte panfletario nunca es bueno y, como catecismo de la doctrina correcta embutido en una historia, El buen patrón está a la altura de aquellas películas con curita virtuoso que nos asestaban durante el nacionalcatolicismo, por lo que insisto en decir que es un lamentable producto cultural del régimen de la izquierda, tan lamentable como eran los de la derecha. Es significativo del estado de sumisión en que actualmente se encuentra nuestra cultura lo mucho que esta cinta ha sido premiada. Por si alguien piensa que esto es un delirio mío, dejo aquí un enlace a su ficha en Filmaffinity, la excelente página de información cinematográfica. Ahí se ve que son muchos los espectadores que le dan una bajísima calificación, en general, por razones muy parecidas a las mías. Se ven también otras dos cosas muy curiosas: lo polarizadas que están las críticas -o la ponen de muy deficiente o de sobresaliente- y lo inservibles que son los juicios de los críticos profesionales, pues ninguno de los que ahí aparecen menciona un solo defecto de esta película, que creo que tiene unos cuantos. Fíjense, por ejemplo, en lo que dice Javier Zurro en "El español": "Una sátira lúcida, brillante e inmisericorde del empresariado español". ¿Pero en qué siglo vive el señor Zurro? Julio Blanco se parece a los empresarios del siglo XXI como se parecían aquellos catetos de Martínez Soria y de Esteso a la gente de los pueblos de su época. Lo que dije antes: una falsificación de la realidad, lo que invalida a la película como sátira.

viernes, 27 de mayo de 2022

Una medida gilipollas en un país de gilipollas

  A veces uno ve cosas que le hacen preguntarse: ¿pero qué me habrán echao en el desyuno? Me entero por ABC de que la Generalidad valenciana ha cambiado la fecha de un examen de oposición por las creencias religiosas de una adventista. Parece ser que a la señora su religión le prohíbe trabajar en domingo, así que pidió que se cambiase la fecha por ella solita y así que lo ha hecho la Generalidad, con el consiguiente perjuicio para centenenares de opositores que ya tenían organizados sus planes con arreglo a la fecha de la primera convocatoria y su también consiguiente indignación, que me temo que no solo se deberá al asunto de los planes, ya que más de uno percibirá también la incongruencia y la estupidez de gobernar con estos criterios. No obstante y para mi asombro, si he de creer lo que cuenta ABC -y no hay la menor razón para no hacerlo- esta medida se ha tomado al amparo de una ley, os reproduzco el párrafo en que lo explica el periódico:

    Los magistrados aplican a este caso el artículo 12.3 de la Ley 24/1992 por la que se aprueba el Acuerdo de Cooperación del Estado con la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas, que prevé que los exámenes, oposiciones o pruebas selectivas convocadas para el ingreso en las Administraciones Públicas puedan ser señalados en una fecha alternativa para los fieles de dichas iglesias "cuando no haya causa motivada que lo impida".

    La preguna es: ¿de verdad la sensación de que los señores evangélicos pueden determinar las fechas para las oposiciones estatales no es suficiente motivación? Aunque me temo que lo que pasa es otra cosa: que esa ley, al menos en ese artículo, es una chapuza, una concesión excesiva a creencias particulares, y habría que cambiarla.  Cada vez me caben menos dudas: estamos en un país de gilipollas, gobernado por una letal mezcla de malvados y gilipollas y, por lo que cuenta esta noticia, regido por leyes gilipollas. Así nos va. Os voy a contar una pequeña anécdota que, aunque ya la he contado otras veces, ahora viene muy al caso. Cuando estaba en activo, vino un día la madre de un alumno a decirme que le cambiara cierta lectura, porque contravenía las creencias de la iglesia -iglesia que a mi juicio y al de gente más experta es una secta- a la que ella pertenecía. Le respondí que la lectura estaba  programada para todos los alumnos del curso (un 3º de ESO), que era muy adecuada para ese nivel, que no tenía nada indecente ni ofensivo y que no se podían hacer programaciones a la carta, así que el cambio no procedía. Reaccionó mal, e incluso llegó a denunciarme ante la inspección, la cual dictaminó a mi favor, con lo que no hubo cambio. Si un simple profesor de instituto pudo rechazar esta petición viciosa, no me creo eso de que la Generalidad valenciana no haya podido obrar igual, así que me quedo con la duda acerca de las razones de su lamentable error: molicie, ocultos amiguismos, incompetencia, pusilanimidad, ignorancia, desprecio por las leyes y la ciudadanía, fe ciega y aberrante en los derechos de las minorías... Cualquiera sabe si una de estas, todas u otras que quizás deberían aclarar.

    De cualquier modo, decisiones como la que la Generalidad valenciana ha tomado en este caso favorecen el lobbysmo y los privilegios a colectivos minoritarios pero bien organizados, males que hoy están haciendo mucho daño a nuestra sociedad y son el camino hacia el degobierno, aunque esto último, si se mira bien y dada la composición del Gobierno valenciano, para ellos debe de ser más motivo de gozo que de preocupación.


domingo, 22 de mayo de 2022

Cuando la educación solo tiene un poder preventivo

    Ha tenido estos días un gran eco en los medios un feísimo asunto de posible agresión sexual ocurrido en Burjasot, sobre el que, entre lo mucho publicado, destacaría un artículo de "El confidencial" en el que se reproducen los primeros testimonios de las víctimas, dos niñas de doce y trece años que acusan a cinco chicos de entre quince y diecisiete de haberlas violado. A pesar de lo tremendo de la imputación, los cinco acusados fueron puestos en libertad vigilada muy poco después de ser detenidos, en medio del alborozo de sus familares y allegados, según informaba Tele5. Esto no quiere decir que la investigación no siga adelante, sino que la juez que ha ordenado la medida cree que aún no procede el internamiento, entre otros motivos, por la existencia de unos wasaps que habrá que analizar y de contradicciones en las declaraciones de las dos niñas. Por lo que se va conociendo, sospecho que este va a resultar un caso polémico y complicado de juzgar y tiene importantes puntos en común con uno que también lo fue, el de la manada de Pamplona, tales como la actuación en grupo, la existencia de testimonios grabados y la cuestión que ya se está planteando de si hubo consentimiento o no. 

    En todo caso, esto ya pertenece a la evolución que el asunto tenga en el ámbito de la justicia y se irá desvelando con el tiempo. Lo que aquí quisiera tratar hoy tiene que ver con la faceta educativa. Si os vais a la noticia de "El Confidencial", encontraréis un breve vídeo con unas declaraciones de la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Gloria Calero, que fueron pronunciadas tras ser detenidos los acusados. Según narra el locutor, manifestó que no era posible que siguieran pasando (sic) agresiones sexuales y pidió una educación en valores. A continuación, ya vemos a la propia delegada diciendo esto: 

    ...donde los menores se eduquen en estos valores y no que la sexualidad, ahora mismo, muchos menores, por desgracia, se aprenden con la pornografía.

    Sin duda es muy importante que exista una buena educación sexual, pero creo que no deberíamos engañarnos con sus poderes. Las palabras de más arriba son las típicas dichas a bocajarro que tan a menudo se ven obligados a pronunciar los responsables políticos, y con ellas la señora Calero viene a manifestar su indignación por unos hechos abominables y sus deseos de que algún día, mediante la educación, esta lacra pueda erradicarse. Esto, de forma explícita; de forma implícita, aparece también una confianza un tanto excesiva en la educación, de la que parece esperar cosas que están fuera de su ámbito. 

    Vamos a situarnos por un momento en la perspectiva de la delegada del Gobierno, que parece dar por hecho que en Burjasot hubo efectivamente una agresión sexual cometida por cinco chicos que, aunque legalmente sean menores, ya no están en edad de chuparse el dedo, no nos dejemos engañar por el lenguaje. Si de verdad fue así, lamentablemente tengo que decir que, en contra de lo que ella piensa, solo con educación no se evitan este tipo de hechos, así que su declaración no tiene valor institucional ninguno y se queda en un mero desahogo personal, la formulación de un deseo que comparte con cualquier persona bienintencionada, formulación superflua en el contexto en que se produce. Se podrá argumentar que tampoco tiene importancia, porque este tipo de razonamientos son bastante inocuos, pero sucede que lo son menos de lo que parece, porque podrían inducirnos a hacernos una idea equivocada acerca del gravísimo problema de la delincuencia sexual juvenil. Podríamos, como ya he dicho antes, hacernos la falsa idea de que bastarían las vías educativas para resolverlo, cosa que no es cierta, o, por el contrario, pensar que los jóvenes que cometen delitos sexuales lo hacen porque han sido deficientemente educados, cosa que tampoco es cierta e incluso podría llevarnos a la aberrante conclusión de que son unos pobres infelices víctimas de la ignoracia. ¿Acaso es así? Me temo que no, me temo que son algo peor, como queda fácilmente demostrado por el hecho de que, conociendo el perfil social y educativo de los delincuentes concretos, se puede ver que se hallan en la misma situación que otros miles de jóvenes que sin embargo no cometen sus actos abominables. Y abominable es también, además de erróneo, volver la cara a los aspectos más duros de la cuestión, como la catadura personal de los violadores (quien comete un acto inicuo es un ser inicuo, aunque tenga diecisiete, quince o catorce años) y la inexcusable obligación de combatir sus fechorías con medidas que las penalicen, siempre desagadables, no solo con roussonianas consideraciones educativas que no incomoden a nuestras sensible conciencias. Jamás se resuelve un problema si no se diagnostica de forma realista y rara vez un problema grave se resuelve exclusivamente por vías amables. 

    Establecido esto, ¿cómo puede contribuir la educación a luchar contra la delicuencia sexual juvenil? De muchas maneras, pero habría que empezar diferenciando las distintas esferas de lo educativo. Si nos referimos al plano escolar, a este asunto me referí ya en mi artículo Violencia de género entre menores y educación, así que sintetizaré aquí lo que allí desarrollé un poco más por extenso: habría que hacer algo que ya se hace, es decir, implantar programas específicos en los centros escolares, siempre teniendo en cuenta que su eficacia se limita a la transmisión de información y modelos correctos, por lo que no conviene hacerse demasiadas ilusiones, ya que estos el alumno los recibe o los rechaza. Por supuesto, esto hay que hacerlo absteniéndose de la menor tentación adoctrinadora. Por otra parte, creo que la escuela podría hacer otra aportación más eficaz: enseñar que en la vida existen límites que hay que respetar, porque se da la circunstancia de que los jóvenes que cometen delitos sexuales son personas que desprecian los límites. Más provechosa, sin embargo, me parece que podría ser en este campo la aportación del plano familiar, pues es ahí donde aparecen los modelos de conducta y convivencia que producen mayor impronta en los jóvenes y, si no son de respeto y buen trato, los resultados pueden ser muy negativos. Queda así formulado un gran desafío, porque en el ámbito escolar es relativamente fácil llevar a cabo programas y estrategias en la dirección adecuada, pero ¿cómo hacer esto en el familiar, teniendo en cuenta que cada familia es un mundo y no todas son modélicas? Vuelvo al punto del que partí: la arcádica solución de la educación en valores ni es fácil ni es la varita mágica.  

    En el asunto de Burjasot, ha sido crucial un factor que caería dentro del marco de la educación familiar y que demuestra hasta qué punto nuestra propia sociedad ha sido la que ha dificultado enormemente ella solita el control en este ámbito: los móviles. La desastrosa relación con sus "amigos" de Burjasot la establecieron las niñas a través de sus móviles en una plataforma llamada Instagram -que me alegro de desconocer, no lo oculto-: reflexiónese sobre el uso que unos y otras hicieron de ella. Dados los resultados, está claro que este instrumento estaba muy por encima del control de todos los implicados. Y, si volvemos sobre las declaraciones de la señora Calero, menciona allí un problema que me parece tan inquietante como a ella: el excesivo uso que nuestros jóvenes (e incluso niños) hacen de la pornografía y los deplorables modelos de relación sexual que transmite. Nuevamente habré de señalar que a la pornografía acceden a través de móviles u ordenadores y tendré que repetir que el control de este acceso recae sobre el ámbito familiar. 

    El juez Emilio Calatayud, que de delincuencia juvenil algo sabe, suele llamar la atención sobre los peligros que los móviles encierran para nuestros jóvenes. Coincido con él en esta preocupación, como coincido con él en escandalizarme de las tempranas edades a las que en nuestro país se compran móviles a los niños (¡con ocho años y hasta con seis!) y en el momento que ambos creemos que debería ser el adecuado para que una persona tuviera un móvil: cuando pudiera pagar de su bolsillo el aparato y los recibos. Un móvil abre muchísimas puertas; bastantes de ellas son solo para adultos y no pocas resultan peligrosas, basta con ver la frecuencia con que aparecen en noticias de acoso escolar o de agresión sexual. ¿Cómo hemos llegado al punto de ponerlos en manos de mocosos? Ver pornografía es mala educación, pero buscarse amistades inconvenientes también lo es: ¿cómo se educa contra eso? Habría que empezar por controlar mucho, o incluso por no comprarles móviles a quienes no pueden costeárselos. Controlar, negar caprichos... Esas cosas aquí se nos dan fatal, pero, eso sí: nos pasamos el día hablando de educar. 

    

miércoles, 11 de mayo de 2022

¿Por qué nos quieren embutir en la cabeza lo de que gobierne la lista más votada?

     Cuando hace no muchos días Alberto Núñez Feijoo advinó al mundo como la gran esperanza pepera que va a sacar a España de la infelice situación que atraviesa, una de las cosas que manifestó con más contundencia fue su disposición a que gobernase la lista más votada tras las elecciones que se celebraren. Esta fiebre también la padece Sánchez y no es ninguna novedad, ya que a lo largo de los años han sido muchas las ocasiones en que distintos líderes políticos, ante la perspectiva de unas elecciones cercanas, han formulado esta propuesta. Sorprende, sin embargo, que el señor Feijoo se descuelgue con ella precisamente ahora, ya que eso ya lo tenemos en España, pues en las elecciones de 2019 la lista más votada (120 escaños) fue la del partido que hoy gobierna, es decir, el PSOE, así que, si ya tiene lo que persigue, ¿por qué pretende Núñez Feijoo desalojar a Sánchez de La Moncloa? Misterios por resolver, pero hoy he visto en un telediario una de esas noticias breves que ponen como quien no quiere la cosa en la que se afirmaba que, según una encuesta, un alto porcentaje de la ciudadanía (más de un sesenta o un setenta por cien) es partidario de eso, o sea, de que gobierne la lista más votada: ay, ay, ay...: ya nos quieren meter en la cabeza que eso no solo es que sea buenísimo, sino que además lo estamos pidiendo a gritos nosotros mismos, mala cosa.

    Como bastantes comentaristas de los que se han pronunciado, soy y he sido siempre contrario a esta imposición por principio de la lista más votada, pues, en contra de lo que demagógicamente sostienen los defensores de la idea, pienso que ni es lo más democrático ni representa el sentir popular y que además bloquea algo tan legítimo como las mayorías alcanzadas por pactos entre afines. Pongamos un sencillísimo ejemplo a base de dos preguntas muy realistas, proyectadas hacia las próximas elecciones generales (para las que, como mucho, queda año y medio) y recordando que nuestro Parlamento cuenta con 350 escaños:

    1. Si el PSOE obtiene 139 diputados, el PP consigue 130 y Vox logra 50, ¿va a seguir don Alberto Núñez Feijoo defendiendo que gobierne la lista más votada?

    2.- Si el PP obtiene 139 diputados, el PSOE consigue 130, Podemos logra 31 y entre ERC, el PNV, Bildu, Compromís y Junts suman 25, ¿va a seguir don Pedro Sánchez defendiendo que gobierne la lista más votada?

    Responda cada cual lo que le parezca e incluso entreténgase con el jueguecito especulativo que puede practicarse con estas preguntas. Por lo que a mí respecta, lo tengo muy claro: la respuesta sería NO en ambos casos y nos íbamos a echar unas buenas risas viendo a don Alberto o a don Pedro inventar trolas y excusas cuando se les preguntase acerca del cambio de postura. ¿Que por qué lo tengo tan claro? Muy sencillo: porque, como ya he dicho, existen precedentes. Esos políticos que alguna vez defendieron que gobernase la lista más votada lo hicieron siempre ocultando intereses particulares bajo pomposas proclamas demagógicas y, si se dio la circunstancia -que más de una vez se ha dado- de que les convenía olvidar su propuesta, lo hicieron todos sin vacilar.

    Siempre que este canto de sirena ha llegado entre procelosas brumas a nuestros oídos, insisto, ha sido ocultando intereses inconfesados o incluso inconfesables: ¿cuáles serán esta vez?

miércoles, 4 de mayo de 2022

¡Un lobo en Tres Cantos!

     Vuestro amigo el guachimán, desde que la edad y los achaques le han apartado de prácticas deportivas como el fútbol, correr o el ciclismo, se consuela dando largos paseos urbanos o campestres. Para estos últimos, mi zona preferida es un paraje llamado Valdeloshielos, porque, a pie, lo tengo a diez minutos de mi casa. Allá por 2010, este espacio se hizo famoso porque el PP de Esperanza Aguirre, con el apoyo del PSOE de Jaime Lissavetzky, pretendió construir en él no uno, sino dos campos de golf, poniendo como excusa una futurible candidatura de Tres Cantos para celebrar la Ryder Cup y argumentando que se trataba de una zona de un valor ecológico y medioambiental muy pobre. La fuerte contestación de diversos sectores vecinales, ecologistas y políticos (en la que me honré en poner mi granito de arena) logró detener lo que no era sino una más de las múltiples operaciones especulativas de aquella época; se dio incluso la circunstancia de que, mientras Lissavetzky, entonces secretario de Estado para el Deporte con el Gobierno de Zapatero, la apoyaba, el PSOE de Tres Cantos hacía campaña contra ella, cosas de la política.

    Valdeloshielos es un paraje campestre tal vez no maravilloso, pero sí muy bonito, y en primavera, cuando florecen los espinos, las encinas, los cantuesos, las amapolas y las hierbas del campo y su no pequeña diversidad botánica, está espectacular. ¡Qué decir de la fauna! Hoy he visto una bandada de al menos cuarenta tordos, y también dos milanos, y he oído cantar al cuco, por no hablar de la presencia de otras especies más corrientes. Hay, por supuesto, conejos a carretadas.  

    Andando por sus caminos he tenido encuentros muy singulares. Hará un par de años, oí un rumor por unos matorrales que tenía a pocos metros y al momento salió de detrás pegando botes torpemente un buitre leonado, que levantó el vuelo con dificultad y se marchó, ¡vaya pajarraco!, no sé a qué diablos habría aterrizado por allí. Hace un mes, al coronar una loma, de una chaparra que había al otro lado, saltó un corzo, que se puso a doscientos o trescientos metros en un suspiro. El año pasado por estas fechas, cuando bajaba por uno de los viales más anchos, se me cruzó un lagarto ocelado de treinta centímetros o más, con ese verde claro tan precioso que tienen, estos bichos ya no son fáciles de ver, no creáis.  

    Pero lo que no me habría esperado jamás es lo de hoy, porque hoy me ha pasado lo que a Caperucita: iba por el bosque y me he encontrado con el lobo. ¡Un lobo!, a un cuarto de hora andando de Tres Cantos y a quince o veinte kilómetros de Madrid. Iba por una zona arbolada no muy espesa, por una senda estrecha y, al doblar un recodo, lo he visto, a unos cincuenta metros, de grupa. Tenía un color pardo claro y era más o menos como un pastor alemán joven; al principio, he dudado, porque no sabía si era un perro o un lobo, pero lo que me ha extrañado es no ver a nadie por allí, porque los perros con que me cruzo por esa zona suelen ir con sus amos, sin embargo, cuando me he acercado más, se ha dado la vuelta (supongo que por haberme oído) y me ha visto, he salido de dudas, porque en ese momento ha salido disparado, cosa que no ha hecho jamás ninguno de los perros solos o acompañados con los que me he topado, pero sí todos los animales salvajes, tanto los que he mencionado más arriba como otros con que me he cruzado en otros lugares, que han sido dos ciervos, un zorro y dos o tres corzos. Parecía un lobo y lo era, porque ha huido a toda prisa, la reacción natural de todos los animales salvajes cuando ven a un ser humano. Se me ocurren muchas preguntas: ¿estaba solo? ¿Cómo había llegado hasta allí, perdido o con una manada? ¿De dónde venía? ¿Había bajado de la sierra de Guadarrama, donde dicen que los hay, atravesando por esos campos? ¿O salía de la finca de Tres Cantos, que está al lado de Valdeloshielos? Ahí, con toda seguridad, hay jabalíes, porque yo mismo he visto sus rastros. Parece ser que la finca es su hábitat, pero por las noches cruzan el cercado y salen a sus correrías al otro lado.

    Con todo ese reparto, esta claro que Valdeloshielos es un espacio de un valor natural respetable. Voy a terminar subiendo aquí unas fotos que tengo, que os ayudarán a salir de dudas, si es que las teníais.



Por este sotillo he visto al lobo




Mi amiga la mariposa




Mi amigo el cantueso y sus vecinas

domingo, 1 de mayo de 2022

Manifiesto contra la LOMLOE

     A través de un amigo, me ha llegado noticia de que se ha publicado un manifiesto en change.org en defensa de la enseñanza como bien público y contra la LOMLOE. Comparto plenamente las reclamaciones que presenta, así que ya lo he firmado. Os incluyo aquí un enlace que conduce a la página en que podréis leer el manifiesto, ver la lista de personalidades de la cultura que lo avalan y firmarlo:

FIRMAR EL MANIFIESTO AQUÍ

    Hay también información en los medios de comunicación, por ejemplo, en ABC. Muchas gracias a todos.

viernes, 29 de abril de 2022

Montserrat Gomendio y las políticas maleducadas

     Con algún retraso, he leído un artículo titulado Políticas maleducadas que publicó Montserrat Gomendio el pasado 23 de abril, auténtica palinodia que representa una clamorosa caída del caballo -o un clamoroso apearse de la burra, lo que prefiráis- por parte de la que en su día fuera todopoderosa secretaria de Estado de Educación con el PP, defensora de la educación competencial y fustigadora del, según ella -entonces, ahora parece que piensa todo lo contrario-, perniciosísimo y anticuadísimo aprendizaje memorístico. En la raíz del artículo de doña Montserrat domina algo que comparto con ella al cien por cien, aunque me temo que por razones diferentes: un fulminante rechazo de la LOMLOE, el arma homicida con que el Gobierno de Sánchez va a culminar el asesinato de la enseñanza que en España los políticos (en especial, del PSOE) llevan treinta años cocinando a fuego lento, pero su esencia es una defensa cerrada del aprendizaje competencial, que, a su juicio, en la ley actual se malentiende y se traiciona. La razón de esto es que intenta exculparse porque ella fue en su día una feroz defensora de ese enfoque, lo que la arrastró a una no menos feroz condena de la memoria. Recuerdo lo que decía allá por 2014 (tiene apartado propio en el artículo dedicado a las fantasías de los expertos educativos), leo lo que dice ahora y no salgo de mi asombro, mirad:

    En un enfoque tradicional llevado al extremo, asignaturas como Historia o Geografía se aprenden como listados de nombres, lugares o fechas que se memorizan. Pero estos enfoques han mejorado a medida que la información se ha contextualizado, de forma que se explican mejor las causas y consecuencias de los fenómenos. La reforma educativa utiliza la falacia del hombre de paja para exagerar la supuesta exclusividad e inutilidad del enfoque memorístico y de esta forma facilitar la crítica a una realidad inexistente. Una trampa facilona que conduce a una conclusión equivocada: el conocimiento es prescindible y la memorización inútil. Como veremos, la memorización del conocimiento es fundamental.

    Esta no es mi Monse, que me la han "cambiao". Bajo el eufemismo ese del "enfoque tradicional llevado al extremo" con que comienza, se oculta el chistecito fácil de la lista de los reyes godos (¡ay "las trampas facilonas", doña Montserrat, debió usted verlo en su momento!), esa zafiedad superficial con que el pedagogismo se despacha de un plumazo a la memoria, haciendo gala de su inconsistencia. Quizás, no obstante, la señora Gomendio pueda engañarse a sí misma, pero que tenga por seguro que a los demás no nos va a engañar: todo eso que critica en estas líneas lo hizo ella cuando estuvo en el cargo, podéis mirar los artículos que hay sobre su gestión en mi blog, muy especialmente, ¿Cultura o competencias? y Montserrat Gomendio, Pisa y la memoria. Con este último me está pasando una cosa muy curiosa: incluí en él un enlace a un artículo en el que ella se despachaba sobre estos asuntos; pues bien: llevo toda la mañana pulsándolo y no me lleva a ese artículo: ¿estará la señora Gomendio borrando de internet las huellas de un pasado indeseable? Y otra cosa en la que no va a engañarnos es esta: por mucho que ella lo razone en su artículo, el aprendizaje competencial es una estafa, no existe uno bueno y otro malo, como pretende hacernos creer: las competencias educativas no son el colesterol.

    Montserrat Gomendio es una persona de una sólida formación intelectual. Su currículum lo adornan títulos universitarios, publicaciones e investigaciones científicas. Ante un perfil así, a todos nos asombró que, cuando ejerció tareas políticas en el Ministerio de Educación, vendiera su alma al diablo de los disparates pedagogistas, pero lo cierto es que lo hizo, ahí están las hemerotecas, y, si alguien las quema un día, siempre os quedará el guachimán. Ese cambio de chaqueta fue un misterio incomprensible del que este artículo sobre las política maleducadas es un arrepentimiento implícito. Quien vende su alma al diablo siempre pierde; cuando la señora Gomendio se dejó embaucar por el brillo de hojalata de las competencias y tal y menospreció la memoria, abjuró de los principios de esfuerzo y estudio que sin duda han presidido siempre su trayectoria científica, y además, le hizo el juego al diablo, es decir, al pedagogismo barato que destruye la educación con engaños como las competencias, lo emocional, la felicidad y la condena de la lista de los reyes godos, principios que imperan en la vigente y catastrófica LOMLOE, entre cuyos males, como señala la propia exsecretaria de Estado, aparece también una nada imaginaria amenaza de adoctrinamiento ideológico. Supongo que ahora, al pensar que con sus alegrías procompetenciales y antimemorísticas ha podido ser un instrumento de la llegada de este desastre, debe de sentirse muy mal, y la publicación de este artículo del que hablo es una muestra de ello.  

lunes, 18 de abril de 2022

Donde la alcaldesa de Gijón dijo "hombres", ponga usted "negros", "homosexuales", "feministas"...

     Hace algo menos de un año, me ocupé de la alcaldesa de Gijón en un artículo que titulé Feminista, Nigeriano y su encendida defensora, en el cual analicé una tremenda cacicada que cometió esta señora en uso y abuso de unas atribuciones públicas que está claro que ni respeta ni merece, pues las aprovecha para dar rienda suelta a sus fobias personales. En aquella ocasión, le arreó un desproporcionado derrote al mundo de la tauromaquia con la excusa de los desafortunados nombres que algún genio les había puesto a dos toros, pero, como aprovechó para dejarnos alguna pildorilla de su feminismo atrabiliario, aproveché yo también para contextualizar sus despropósitos entre otros de cuño feminista o supuestamente antirracista que por aquellas fechas habían tenido lugar. Dejando aparte que la cosa iba de festejos taurinos, diré que la sensación que tuve entonces fue la de que doña Ana González profesaba también un considerable odio hacia los hombres y esta sensación ha quedado plenamente confirmada con la tremenda coz maldisimulada en una torpe ironía que nos ha arreado a todos en estas ya famosas declaraciones:



    Solo con un enorme cinismo podría negarse: esta lamentable actuación rezuma un odio visceral hacia los hombres, que se basará en vaya usted a saber qué resentimientos. Es realmente patético: quiere hacerse la graciosa y resulta penosa, hasta tal punto que, cuando intenta buscar apoyo en las restantes tertulianas, estas vuelven la cara, supongo que por vergüenza ajena, fijaos bien, porque, aunque el corte es abrupto, da tiempo a verlo.

    Pero sucede que la cosa no es ninguna broma, porque la desafortunada patanería se ha producido en público y ante un medio de gran difusión, así que me parece que tal ultraje a millones de seres humanos (piense lo que piense la señora González en su demostrada profundidad intelectual) debería tener una sanción por la vía de los tribunales. ¿Hay alguien que no esté de acuerdo? Entonces, le invito a repetir el discursito de la alcaldesa de Gijón poniendo, en lugar de "hombres", palabras como "negros", "homosexuales", "feministas", "mujeres", "transexuales"..., a ver cómo lo ve entonces. Me la imagino a ella misma oyendo a un hombre decir esas cosas sobre las mujeres y se me ponen los pelos de punta. 

    Ser listísima, alcaldesa, mujer, feminista, de izquierdas y las cosas que quiera ser doña Ana González no le da a nadie derecho a ultrajar en público a sus semejantes, y menos, en unos tiempos como los actuales, en los que los ofendiditos son ya legión, una legión en la que me temo además que ella debe de figurar con medallones de Generalísima. Para más inri, esta señora es profesora y ostenta un cargo público de alta categoría, condiciones ambas que la obligaban a ser ejemplar. Supongo que hasta ella misma, a la vista de su actuación, tendrá que entender que ha sido todo lo contrario.


miércoles, 6 de abril de 2022

Evaluación en la LOMLOE: una sutil pero significativa vuelta de tuerca más un disparate de bulto

    A menudo, pequeños detalles que a efectos materiales o prácticos tienen un alcance escaso o nulo, a la hora de retratar a una persona, de explicar un acto o de desenmascarar una intención, aportan claves de extraordinario valor, esclarecedoras, definitivas, que multiplican por mucho su peso particular. Analizando las normas que han salido últimamente para implantar ese disparate llamado LOMLOE, he encontrado un sensacional ejemplo de esto de que hablo.  
    En noviembre de 2021, se publicó en el BOE el Real Decreto 984/2021, el cual regulaba los elementos principales de la evaluación, la promoción y la titulación en Primaria, ESO y Bachillerato. Su artículo 16 concretaba lo referente al título de graduado en Educación Secundaria Obligatoria. Esto es lo que establecía en su punto número 2:
    Las decisiones sobre la obtención del título serán adoptadas de forma colegiada por el profesorado del alumno o la alumna.
    Esta norma ha tenido una existencia efímera, ya que el pasado 30 de marzo se derogó en una disposición del RD 217/2022, de 29 de marzo. La razón es que este decreto, que regula la ordenación y las enseñanzas mínimas de la ESO, es más amplio y se ocupa entre otras cosas de lo establecido en el derogado (es de suponer que lo correspondiente al Bachillerato saldrá dentro de poco), por lo que lo hace innecesario. En lo esencial, lo dispuesto en la norma de noviembre de 2021 permanece igual, pero la que la anula presenta algunas diferencias y una de ellas afecta, precisamente, a la graduación en ESO. La norma de marzo de 2022 la regula de forma definitiva en el artículo 17, muy parecido al 16 del decreto de 2021 ya derogado, salvo en su punto número 2, que ahora dice esto:
    Las decisiones sobre la obtención del título serán adoptadas de forma colegiada por el profesorado del alumno o la alumna. Las administraciones educativas podrán establecer criterios para orientar la toma de decisiones de los equipos docentes con relación al grado de adquisición de las competencias clave establecidas en el Perfil de salida y en cuanto al logro de los objetivos de la etapa, siempre que dichos criterios no impliquen la fijación del número ni la tipología de las materias no superadas.
    No sé cómo lo veréis vosotros, pero a mí la diferencia que resalto en negrita me parece un detalle colosal y que aporta un matiz terriblemente significativo del espíritu de la LOMLOE y de las intenciones de sus responsables, que deja bien retratadas. Desde la etapa de los primeros borradores en materia de evaluación, quedó bastante claro que el objetivo de la LOMLOE era ese santo grial que los socialistas llevan persiguiendo desde que hace 30 años impusieron su LOGSE: el cien por cien de aprobados en ESO. Recrudeciendo el torpe abaratamiento del título implantado en el sistema logsiano (esa espeluznante muestra de fracaso de una propuesta y de obstinado mantenimiento durante décadas), ahora se ha impuesto ya por ley eso de que la concesión del título dependerá de una vaporosa decisión colegiada de la junta, el último grito en autoengaño pedagogista, sometiendo a la irrelevancia a las calificaciones de las asignaturas, pues el número de suspensos ya no contará para determinar si el título se concede o se niega. Y ahí es donde veo la importancia de esa frase que señalo: la fobia de los legisladores contra las notas es tal que una de las pocas precisiones de última hora que han hecho ha sido para dejar clarito y negro sobre blanco que el número y la importancia de las asignaturas suspensas no será ya de ningún modo criterio para la concesión del título en ESO. Nuestra actual legislación educativa no solo permite obtener el graduado en ESO con 4, 5 o 7 suspensos, sino que blinda explícitamente ese "derecho".
    Esto me lleva a una reflexión que ya no es la primera vez que manifiesto: el número de suspensos era un criterio muy razonable, justo y coherente para establecer si un alumno merecía o no el graduado en ESO, que es un título educativo, por mucho que los actuales mandarines de la enseñanza lo quieran travestir en un esperpéntico certificado de madurez, felicidad y ortodoxia emocional, o cosa parecida. Esto, aparte de llevar aparejada la demolición de la enseñanza, ¿cómo se medirá? ¿Con arreglo a qué se dará el título a los alumnos cuando la junta valore a esos que tienen suspensos, desde uno hasta doce? Porque los suspensos todavía no se han atrevido a quitarlos de ahí. Aparte de las virtudes ya mencionadas, las calificaciones por asignaturas tenían la nada despreciable ventaja de ser un criterio muy objetivo, concreto, definido y definible, pero esa decisión colegiada la preveo muy problemática, ya que es de suponer que se deberá tomar en función de lo que, a lo largo de la ESO, habrá servido para decidir la promoción en cada curso, es decir, aquello del grado de consecución de los objetivos, el beneficio de la evolución académica y cosas así (véase el artículo 16 de la norma recién  aprobada). 
    Aquí es donde entramos en el disparate de bulto. Esto son cosas muy inconcretas, sujetas incluso a la especulación más que al dato demostrable, o a la apreciación subjetiva, sin asidero fiable: ¿con estos fundamentos se va a conceder el título de graduado en ESO? ¡Qué tremenda irresponsabilidad! Son unas bases tan poco sólidas que hasta la propia ley lo ha reconocido implícitamente cuando se cura en salud diciendo que "las administraciones educativas podrán establecer criterios para orientar la toma de decisiones de los equipos docentes", etc. etc., pero sin recurrir a las notas de las asignaturas, claro, o sea: añadir un disparate a otro para taparlo, por no hablar de que esto puede ser el germen de que en las autonomías, como a menudo sucede, se dicten los criterios que a cada cual le parezca, lo que acarreará un gravísimo laberinto de desigualdad entre los alumnos que se gradúen en ESO en España.
    El artículo 17 del RD 217/2022, sobre el que recae nada menos que la concesión del título de graduado en ESO, es catastrófico, porque resulta una especie de mar sin orillas ni referentes fiables. Deja a los profesores sin asideros sólidos ni respaldos objetivos y objetivables para tomar una decisión de tan grave responsabilidad. Y lo peor es que los autores de este desaguisado llamado LOMLOE lo han hecho con toda la mala intención, pues, conocedores de que la mayor resistencia a esa aberración suya de que el título se dé tanto al que lo merece como al que no la ejercen los profesores que no están dispuestos a firmar aprobados injustos, han urdido este sometimiento de la concesión del título a un  debate de pautas vacías, en el que tan expertos son sus cómplices, avezados manipuladores y especialistas en el chantaje moral y el manejo del miedo (a los padres, a las reclamaciones, a la inspección...), con la expectativa de que se adueñen de las juntas y acaben conduciéndolas a la rendición fulgurante (por hipocresía o dejadez) o  retardada (tras agotadoras discusiones y por cansancio o temor). Lo que haya de suceder lo veremos con el tiempo, pero he sido testigo del devenir del sistema logsiano desde su implantación y he visto cómo fracasaban uno detrás de otro todos esos chanchullos empobrecedores que han maquinado sus partidarios -siempre, eso sí, con los mismos perdedores colaterales: la enseñanza y los alumnos-, así que puedo permitirme el lujo de lanzar una advertencia: que no se hagan la señora Alegría y los suyos muchas ilusiones, porque esta LOMLOE envía ya señales de que acabará en un fracaso más catastrófico y lamentable que todo lo que la ha antecedido. Lo pagaremos todos, como siempre.