Libros que he publicado

-2028. ¿Cómo será la Tercera República? -LA ESCUELA INSUSTANCIAL. Sobre la urgente necesidad de derogar la LOMLOE. -EL CAZADOR EMBOSCADO. Novela. ¿Es posible reinsertar a un violador asesino? -EL VIENTO DEL OLVIDO. Una historia real sobre dos asesinados en la retaguardia republicana. -JUNTA FINAL. Un relato breve que disecciona el mercadeo de las juntas de evaluación (ACCESO GRATUITO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA). -CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS. Tres novelas breves de terror. -LO QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO. Conflictividad, vaciado de contenidos y otros males de la enseñanza actual. -EL MOLINO DE LA BARBOLLA. Novela juvenil. Una historia de terror en un marco rural. -LA REPÚBLICA MEJOR. Para que no olvidemos a los cientos de jóvenes a los que destrozó la mili. -EL ÁNGULO OSCURO. Novela juvenil. Dos chicos investigan la muerte de una compañera de instituto. PULSANDO LAS CUBIERTAS (en la columna de la derecha), se accede a información más amplia. Si os interesan, mandadme un correo a esta dirección:
repmejor@gmail.com

Tenéis información de los precios aquí:

viernes, 27 de mayo de 2022

Una medida gilipollas en un país de gilipollas

  A veces uno ve cosas que le hacen preguntarse: ¿pero qué me habrán echao en el desyuno? Me entero por ABC de que la Generalidad valenciana ha cambiado la fecha de un examen de oposición por las creencias religiosas de una adventista. Parece ser que a la señora su religión le prohíbe trabajar en domingo, así que pidió que se cambiase la fecha por ella solita y así que lo ha hecho la Generalidad, con el consiguiente perjuicio para centenenares de opositores que ya tenían organizados sus planes con arreglo a la fecha de la primera convocatoria y su también consiguiente indignación, que me temo que no solo se deberá al asunto de los planes, ya que más de uno percibirá también la incongruencia y la estupidez de gobernar con estos criterios. No obstante y para mi asombro, si he de creer lo que cuenta ABC -y no hay la menor razón para no hacerlo- esta medida se ha tomado al amparo de una ley, os reproduzco el párrafo en que lo explica el periódico:

    Los magistrados aplican a este caso el artículo 12.3 de la Ley 24/1992 por la que se aprueba el Acuerdo de Cooperación del Estado con la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas, que prevé que los exámenes, oposiciones o pruebas selectivas convocadas para el ingreso en las Administraciones Públicas puedan ser señalados en una fecha alternativa para los fieles de dichas iglesias "cuando no haya causa motivada que lo impida".

    La preguna es: ¿de verdad la sensación de que los señores evangélicos pueden determinar las fechas para las oposiciones estatales no es suficiente motivación? Aunque me temo que lo que pasa es otra cosa: que esa ley, al menos en ese artículo, es una chapuza, una concesión excesiva a creencias particulares, y habría que cambiarla.  Cada vez me caben menos dudas: estamos en un país de gilipollas, gobernado por una letal mezcla de malvados y gilipollas y, por lo que cuenta esta noticia, regido por leyes gilipollas. Así nos va. Os voy a contar una pequeña anécdota que, aunque ya la he contado otras veces, ahora viene muy al caso. Cuando estaba en activo, vino un día la madre de un alumno a decirme que le cambiara cierta lectura, porque contravenía las creencias de la iglesia -iglesia que a mi juicio y al de gente más experta es una secta- a la que ella pertenecía. Le respondí que la lectura estaba  programada para todos los alumnos del curso (un 3º de ESO), que era muy adecuada para ese nivel, que no tenía nada indecente ni ofensivo y que no se podían hacer programaciones a la carta, así que el cambio no procedía. Reaccionó mal, e incluso llegó a denunciarme ante la inspección, la cual dictaminó a mi favor, con lo que no hubo cambio. Si un simple profesor de instituto pudo rechazar esta petición viciosa, no me creo eso de que la Generalidad valenciana no haya podido obrar igual, así que me quedo con la duda acerca de las razones de su lamentable error: molicie, ocultos amiguismos, incompetencia, pusilanimidad, ignorancia, desprecio por las leyes y la ciudadanía, fe ciega y aberrante en los derechos de las minorías... Cualquiera sabe si una de estas, todas u otras que quizás deberían aclarar.

    De cualquier modo, decisiones como la que la Generalidad valenciana ha tomado en este caso favorecen el lobbysmo y los privilegios a colectivos minoritarios pero bien organizados, males que hoy están haciendo mucho daño a nuestra sociedad y son el camino hacia el degobierno, aunque esto último, si se mira bien y dada la composición del Gobierno valenciano, para ellos debe de ser más motivo de gozo que de preocupación.


domingo, 22 de mayo de 2022

Cuando la educación solo tiene un poder preventivo

    Ha tenido estos días un gran eco en los medios un feísimo asunto de posible agresión sexual ocurrido en Burjasot, sobre el que, entre lo mucho publicado, destacaría un artículo de "El confidencial" en el que se reproducen los primeros testimonios de las víctimas, dos niñas de doce y trece años que acusan a cinco chicos de entre quince y diecisiete de haberlas violado. A pesar de lo tremendo de la imputación, los cinco acusados fueron puestos en libertad vigilada muy poco después de ser detenidos, en medio del alborozo de sus familares y allegados, según informaba Tele5. Esto no quiere decir que la investigación no siga adelante, sino que la juez que ha ordenado la medida cree que aún no procede el internamiento, entre otros motivos, por la existencia de unos wasaps que habrá que analizar y de contradicciones en las declaraciones de las dos niñas. Por lo que se va conociendo, sospecho que este va a resultar un caso polémico y complicado de juzgar y tiene importantes puntos en común con uno que también lo fue, el de la manada de Pamplona, tales como la actuación en grupo, la existencia de testimonios grabados y la cuestión que ya se está planteando de si hubo consentimiento o no. 

    En todo caso, esto ya pertenece a la evolución que el asunto tenga en el ámbito de la justicia y se irá desvelando con el tiempo. Lo que aquí quisiera tratar hoy tiene que ver con la faceta educativa. Si os vais a la noticia de "El Confidencial", encontraréis un breve vídeo con unas declaraciones de la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Gloria Calero, que fueron pronunciadas tras ser detenidos los acusados. Según narra el locutor, manifestó que no era posible que siguieran pasando (sic) agresiones sexuales y pidió una educación en valores. A continuación, ya vemos a la propia delegada diciendo esto: 

    ...donde los menores se eduquen en estos valores y no que la sexualidad, ahora mismo, muchos menores, por desgracia, se aprenden con la pornografía.

    Sin duda es muy importante que exista una buena educación sexual, pero creo que no deberíamos engañarnos con sus poderes. Las palabras de más arriba son las típicas dichas a bocajarro que tan a menudo se ven obligados a pronunciar los responsables políticos, y con ellas la señora Calero viene a manifestar su indignación por unos hechos abominables y sus deseos de que algún día, mediante la educación, esta lacra pueda erradicarse. Esto, de forma explícita; de forma implícita, aparece también una confianza un tanto excesiva en la educación, de la que parece esperar cosas que están fuera de su ámbito. 

    Vamos a situarnos por un momento en la perspectiva de la delegada del Gobierno, que parece dar por hecho que en Burjasot hubo efectivamente una agresión sexual cometida por cinco chicos que, aunque legalmente sean menores, ya no están en edad de chuparse el dedo, no nos dejemos engañar por el lenguaje. Si de verdad fue así, lamentablemente tengo que decir que, en contra de lo que ella piensa, solo con educación no se evitan este tipo de hechos, así que su declaración no tiene valor institucional ninguno y se queda en un mero desahogo personal, la formulación de un deseo que comparte con cualquier persona bienintencionada, formulación superflua en el contexto en que se produce. Se podrá argumentar que tampoco tiene importancia, porque este tipo de razonamientos son bastante inocuos, pero sucede que lo son menos de lo que parece, porque podrían inducirnos a hacernos una idea equivocada acerca del gravísimo problema de la delincuencia sexual juvenil. Podríamos, como ya he dicho antes, hacernos la falsa idea de que bastarían las vías educativas para resolverlo, cosa que no es cierta, o, por el contrario, pensar que los jóvenes que cometen delitos sexuales lo hacen porque han sido deficientemente educados, cosa que tampoco es cierta e incluso podría llevarnos a la aberrante conclusión de que son unos pobres infelices víctimas de la ignoracia. ¿Acaso es así? Me temo que no, me temo que son algo peor, como queda fácilmente demostrado por el hecho de que, conociendo el perfil social y educativo de los delincuentes concretos, se puede ver que se hallan en la misma situación que otros miles de jóvenes que sin embargo no cometen sus actos abominables. Y abominable es también, además de erróneo, volver la cara a los aspectos más duros de la cuestión, como la catadura personal de los violadores (quien comete un acto inicuo es un ser inicuo, aunque tenga diecisiete, quince o catorce años) y la inexcusable obligación de combatir sus fechorías con medidas que las penalicen, siempre desagadables, no solo con roussonianas consideraciones educativas que no incomoden a nuestras sensible conciencias. Jamás se resuelve un problema si no se diagnostica de forma realista y rara vez un problema grave se resuelve exclusivamente por vías amables. 

    Establecido esto, ¿cómo puede contribuir la educación a luchar contra la delicuencia sexual juvenil? De muchas maneras, pero habría que empezar diferenciando las distintas esferas de lo educativo. Si nos referimos al plano escolar, a este asunto me referí ya en mi artículo Violencia de género entre menores y educación, así que sintetizaré aquí lo que allí desarrollé un poco más por extenso: habría que hacer algo que ya se hace, es decir, implantar programas específicos en los centros escolares, siempre teniendo en cuenta que su eficacia se limita a la transmisión de información y modelos correctos, por lo que no conviene hacerse demasiadas ilusiones, ya que estos el alumno los recibe o los rechaza. Por supuesto, esto hay que hacerlo absteniéndose de la menor tentación adoctrinadora. Por otra parte, creo que la escuela podría hacer otra aportación más eficaz: enseñar que en la vida existen límites que hay que respetar, porque se da la circunstancia de que los jóvenes que cometen delitos sexuales son personas que desprecian los límites. Más provechosa, sin embargo, me parece que podría ser en este campo la aportación del plano familiar, pues es ahí donde aparecen los modelos de conducta y convivencia que producen mayor impronta en los jóvenes y, si no son de respeto y buen trato, los resultados pueden ser muy negativos. Queda así formulado un gran desafío, porque en el ámbito escolar es relativamente fácil llevar a cabo programas y estrategias en la dirección adecuada, pero ¿cómo hacer esto en el familiar, teniendo en cuenta que cada familia es un mundo y no todas son modélicas? Vuelvo al punto del que partí: la arcádica solución de la educación en valores ni es fácil ni es la varita mágica.  

    En el asunto de Burjasot, ha sido crucial un factor que caería dentro del marco de la educación familiar y que demuestra hasta qué punto nuestra propia sociedad ha sido la que ha dificultado enormemente ella solita el control en este ámbito: los móviles. La desastrosa relación con sus "amigos" de Burjasot la establecieron las niñas a través de sus móviles en una plataforma llamada Instagram -que me alegro de desconocer, no lo oculto-: reflexiónese sobre el uso que unos y otras hicieron de ella. Dados los resultados, está claro que este instrumento estaba muy por encima del control de todos los implicados. Y, si volvemos sobre las declaraciones de la señora Calero, menciona allí un problema que me parece tan inquietante como a ella: el excesivo uso que nuestros jóvenes (e incluso niños) hacen de la pornografía y los deplorables modelos de relación sexual que transmite. Nuevamente habré de señalar que a la pornografía acceden a través de móviles u ordenadores y tendré que repetir que el control de este acceso recae sobre el ámbito familiar. 

    El juez Emilio Calatayud, que de delincuencia juvenil algo sabe, suele llamar la atención sobre los peligros que los móviles encierran para nuestros jóvenes. Coincido con él en esta preocupación, como coincido con él en escandalizarme de las tempranas edades a las que en nuestro país se compran móviles a los niños (¡con ocho años y hasta con seis!) y en el momento que ambos creemos que debería ser el adecuado para que una persona tuviera un móvil: cuando pudiera pagar de su bolsillo el aparato y los recibos. Un móvil abre muchísimas puertas; bastantes de ellas son solo para adultos y no pocas resultan peligrosas, basta con ver la frecuencia con que aparecen en noticias de acoso escolar o de agresión sexual. ¿Cómo hemos llegado al punto de ponerlos en manos de mocosos? Ver pornografía es mala educación, pero buscarse amistades inconvenientes también lo es: ¿cómo se educa contra eso? Habría que empezar por controlar mucho, o incluso por no comprarles móviles a quienes no pueden costeárselos. Controlar, negar caprichos... Esas cosas aquí se nos dan fatal, pero, eso sí: nos pasamos el día hablando de educar. 

    

miércoles, 11 de mayo de 2022

¿Por qué nos quieren embutir en la cabeza lo de que gobierne la lista más votada?

     Cuando hace no muchos días Alberto Núñez Feijoo advinó al mundo como la gran esperanza pepera que va a sacar a España de la infelice situación que atraviesa, una de las cosas que manifestó con más contundencia fue su disposición a que gobernase la lista más votada tras las elecciones que se celebraren. Esta fiebre también la padece Sánchez y no es ninguna novedad, ya que a lo largo de los años han sido muchas las ocasiones en que distintos líderes políticos, ante la perspectiva de unas elecciones cercanas, han formulado esta propuesta. Sorprende, sin embargo, que el señor Feijoo se descuelgue con ella precisamente ahora, ya que eso ya lo tenemos en España, pues en las elecciones de 2019 la lista más votada (120 escaños) fue la del partido que hoy gobierna, es decir, el PSOE, así que, si ya tiene lo que persigue, ¿por qué pretende Núñez Feijoo desalojar a Sánchez de La Moncloa? Misterios por resolver, pero hoy he visto en un telediario una de esas noticias breves que ponen como quien no quiere la cosa en la que se afirmaba que, según una encuesta, un alto porcentaje de la ciudadanía (más de un sesenta o un setenta por cien) es partidario de eso, o sea, de que gobierne la lista más votada: ay, ay, ay...: ya nos quieren meter en la cabeza que eso no solo es que sea buenísimo, sino que además lo estamos pidiendo a gritos nosotros mismos, mala cosa.

    Como bastantes comentaristas de los que se han pronunciado, soy y he sido siempre contrario a esta imposición por principio de la lista más votada, pues, en contra de lo que demagógicamente sostienen los defensores de la idea, pienso que ni es lo más democrático ni representa el sentir popular y que además bloquea algo tan legítimo como las mayorías alcanzadas por pactos entre afines. Pongamos un sencillísimo ejemplo a base de dos preguntas muy realistas, proyectadas hacia las próximas elecciones generales (para las que, como mucho, queda año y medio) y recordando que nuestro Parlamento cuenta con 350 escaños:

    1. Si el PSOE obtiene 139 diputados, el PP consigue 130 y Vox logra 50, ¿va a seguir don Alberto Núñez Feijoo defendiendo que gobierne la lista más votada?

    2.- Si el PP obtiene 139 diputados, el PSOE consigue 130, Podemos logra 31 y entre ERC, el PNV, Bildu, Compromís y Junts suman 25, ¿va a seguir don Pedro Sánchez defendiendo que gobierne la lista más votada?

    Responda cada cual lo que le parezca e incluso entreténgase con el jueguecito especulativo que puede practicarse con estas preguntas. Por lo que a mí respecta, lo tengo muy claro: la respuesta sería NO en ambos casos y nos íbamos a echar unas buenas risas viendo a don Alberto o a don Pedro inventar trolas y excusas cuando se les preguntase acerca del cambio de postura. ¿Que por qué lo tengo tan claro? Muy sencillo: porque, como ya he dicho, existen precedentes. Esos políticos que alguna vez defendieron que gobernase la lista más votada lo hicieron siempre ocultando intereses particulares bajo pomposas proclamas demagógicas y, si se dio la circunstancia -que más de una vez se ha dado- de que les convenía olvidar su propuesta, lo hicieron todos sin vacilar.

    Siempre que este canto de sirena ha llegado entre procelosas brumas a nuestros oídos, insisto, ha sido ocultando intereses inconfesados o incluso inconfesables: ¿cuáles serán esta vez?

miércoles, 4 de mayo de 2022

¡Un lobo en Tres Cantos!

     Vuestro amigo el guachimán, desde que la edad y los achaques le han apartado de prácticas deportivas como el fútbol, correr o el ciclismo, se consuela dando largos paseos urbanos o campestres. Para estos últimos, mi zona preferida es un paraje llamado Valdeloshielos, porque, a pie, lo tengo a diez minutos de mi casa. Allá por 2010, este espacio se hizo famoso porque el PP de Esperanza Aguirre, con el apoyo del PSOE de Jaime Lissavetzky, pretendió construir en él no uno, sino dos campos de golf, poniendo como excusa una futurible candidatura de Tres Cantos para celebrar la Ryder Cup y argumentando que se trataba de una zona de un valor ecológico y medioambiental muy pobre. La fuerte contestación de diversos sectores vecinales, ecologistas y políticos (en la que me honré en poner mi granito de arena) logró detener lo que no era sino una más de las múltiples operaciones especulativas de aquella época; se dio incluso la circunstancia de que, mientras Lissavetzky, entonces secretario de Estado para el Deporte con el Gobierno de Zapatero, la apoyaba, el PSOE de Tres Cantos hacía campaña contra ella, cosas de la política.

    Valdeloshielos es un paraje campestre tal vez no maravilloso, pero sí muy bonito, y en primavera, cuando florecen los espinos, las encinas, los cantuesos, las amapolas y las hierbas del campo y su no pequeña diversidad botánica, está espectacular. ¡Qué decir de la fauna! Hoy he visto una bandada de al menos cuarenta tordos, y también dos milanos, y he oído cantar al cuco, por no hablar de la presencia de otras especies más corrientes. Hay, por supuesto, conejos a carretadas.  

    Andando por sus caminos he tenido encuentros muy singulares. Hará un par de años, oí un rumor por unos matorrales que tenía a pocos metros y al momento salió de detrás pegando botes torpemente un buitre leonado, que levantó el vuelo con dificultad y se marchó, ¡vaya pajarraco!, no sé a qué diablos habría aterrizado por allí. Hace un mes, al coronar una loma, de una chaparra que había al otro lado, saltó un corzo, que se puso a doscientos o trescientos metros en un suspiro. El año pasado por estas fechas, cuando bajaba por uno de los viales más anchos, se me cruzó un lagarto ocelado de treinta centímetros o más, con ese verde claro tan precioso que tienen, estos bichos ya no son fáciles de ver, no creáis.  

    Pero lo que no me habría esperado jamás es lo de hoy, porque hoy me ha pasado lo que a Caperucita: iba por el bosque y me he encontrado con el lobo. ¡Un lobo!, a un cuarto de hora andando de Tres Cantos y a quince o veinte kilómetros de Madrid. Iba por una zona arbolada no muy espesa, por una senda estrecha y, al doblar un recodo, lo he visto, a unos cincuenta metros, de grupa. Tenía un color pardo claro y era más o menos como un pastor alemán joven; al principio, he dudado, porque no sabía si era un perro o un lobo, pero lo que me ha extrañado es no ver a nadie por allí, porque los perros con que me cruzo por esa zona suelen ir con sus amos, sin embargo, cuando me he acercado más, se ha dado la vuelta (supongo que por haberme oído) y me ha visto, he salido de dudas, porque en ese momento ha salido disparado, cosa que no ha hecho jamás ninguno de los perros solos o acompañados con los que me he topado, pero sí todos los animales salvajes, tanto los que he mencionado más arriba como otros con que me he cruzado en otros lugares, que han sido dos ciervos, un zorro y dos o tres corzos. Parecía un lobo y lo era, porque ha huido a toda prisa, la reacción natural de todos los animales salvajes cuando ven a un ser humano. Se me ocurren muchas preguntas: ¿estaba solo? ¿Cómo había llegado hasta allí, perdido o con una manada? ¿De dónde venía? ¿Había bajado de la sierra de Guadarrama, donde dicen que los hay, atravesando por esos campos? ¿O salía de la finca de Tres Cantos, que está al lado de Valdeloshielos? Ahí, con toda seguridad, hay jabalíes, porque yo mismo he visto sus rastros. Parece ser que la finca es su hábitat, pero por las noches cruzan el cercado y salen a sus correrías al otro lado.

    Con todo ese reparto, esta claro que Valdeloshielos es un espacio de un valor natural respetable. Voy a terminar subiendo aquí unas fotos que tengo, que os ayudarán a salir de dudas, si es que las teníais.



Por este sotillo he visto al lobo




Mi amiga la mariposa




Mi amigo el cantueso y sus vecinas

domingo, 1 de mayo de 2022

Manifiesto contra la LOMLOE

     A través de un amigo, me ha llegado noticia de que se ha publicado un manifiesto en change.org en defensa de la enseñanza como bien público y contra la LOMLOE. Comparto plenamente las reclamaciones que presenta, así que ya lo he firmado. Os incluyo aquí un enlace que conduce a la página en que podréis leer el manifiesto, ver la lista de personalidades de la cultura que lo avalan y firmarlo:

FIRMAR EL MANIFIESTO AQUÍ

    Hay también información en los medios de comunicación, por ejemplo, en ABC. Muchas gracias a todos.

viernes, 29 de abril de 2022

Montserrat Gomendio y las políticas maleducadas

     Con algún retraso, he leído un artículo titulado Políticas maleducadas que publicó Montserrat Gomendio el pasado 23 de abril, auténtica palinodia que representa una clamorosa caída del caballo -o un clamoroso apearse de la burra, lo que prefiráis- por parte de la que en su día fuera todopoderosa secretaria de Estado de Educación con el PP, defensora de la educación competencial y fustigadora del, según ella -entonces, ahora parece que piensa todo lo contrario-, perniciosísimo y anticuadísimo aprendizaje memorístico. En la raíz del artículo de doña Montserrat domina algo que comparto con ella al cien por cien, aunque me temo que por razones diferentes: un fulminante rechazo de la LOMLOE, el arma homicida con que el Gobierno de Sánchez va a culminar el asesinato de la enseñanza que en España los políticos (en especial, del PSOE) llevan treinta años cocinando a fuego lento, pero su esencia es una defensa cerrada del aprendizaje competencial, que, a su juicio, en la ley actual se malentiende y se traiciona. La razón de esto es que intenta exculparse porque ella fue en su día una feroz defensora de ese enfoque, lo que la arrastró a una no menos feroz condena de la memoria. Recuerdo lo que decía allá por 2014 (tiene apartado propio en el artículo dedicado a las fantasías de los expertos educativos), leo lo que dice ahora y no salgo de mi asombro, mirad:

    En un enfoque tradicional llevado al extremo, asignaturas como Historia o Geografía se aprenden como listados de nombres, lugares o fechas que se memorizan. Pero estos enfoques han mejorado a medida que la información se ha contextualizado, de forma que se explican mejor las causas y consecuencias de los fenómenos. La reforma educativa utiliza la falacia del hombre de paja para exagerar la supuesta exclusividad e inutilidad del enfoque memorístico y de esta forma facilitar la crítica a una realidad inexistente. Una trampa facilona que conduce a una conclusión equivocada: el conocimiento es prescindible y la memorización inútil. Como veremos, la memorización del conocimiento es fundamental.

    Esta no es mi Monse, que me la han "cambiao". Bajo el eufemismo ese del "enfoque tradicional llevado al extremo" con que comienza, se oculta el chistecito fácil de la lista de los reyes godos (¡ay "las trampas facilonas", doña Montserrat, debió usted verlo en su momento!), esa zafiedad superficial con que el pedagogismo se despacha de un plumazo a la memoria, haciendo gala de su inconsistencia. Quizás, no obstante, la señora Gomendio pueda engañarse a sí misma, pero que tenga por seguro que a los demás no nos va a engañar: todo eso que critica en estas líneas lo hizo ella cuando estuvo en el cargo, podéis mirar los artículos que hay sobre su gestión en mi blog, muy especialmente, ¿Cultura o competencias? y Montserrat Gomendio, Pisa y la memoria. Con este último me está pasando una cosa muy curiosa: incluí en él un enlace a un artículo en el que ella se despachaba sobre estos asuntos; pues bien: llevo toda la mañana pulsándolo y no me lleva a ese artículo: ¿estará la señora Gomendio borrando de internet las huellas de un pasado indeseable? Y otra cosa en la que no va a engañarnos es esta: por mucho que ella lo razone en su artículo, el aprendizaje competencial es una estafa, no existe uno bueno y otro malo, como pretende hacernos creer: las competencias educativas no son el colesterol.

    Montserrat Gomendio es una persona de una sólida formación intelectual. Su currículum lo adornan títulos universitarios, publicaciones e investigaciones científicas. Ante un perfil así, a todos nos asombró que, cuando ejerció tareas políticas en el Ministerio de Educación, vendiera su alma al diablo de los disparates pedagogistas, pero lo cierto es que lo hizo, ahí están las hemerotecas, y, si alguien las quema un día, siempre os quedará el guachimán. Ese cambio de chaqueta fue un misterio incomprensible del que este artículo sobre las política maleducadas es un arrepentimiento implícito. Quien vende su alma al diablo siempre pierde; cuando la señora Gomendio se dejó embaucar por el brillo de hojalata de las competencias y tal y menospreció la memoria, abjuró de los principios de esfuerzo y estudio que sin duda han presidido siempre su trayectoria científica, y además, le hizo el juego al diablo, es decir, al pedagogismo barato que destruye la educación con engaños como las competencias, lo emocional, la felicidad y la condena de la lista de los reyes godos, principios que imperan en la vigente y catastrófica LOMLOE, entre cuyos males, como señala la propia exsecretaria de Estado, aparece también una nada imaginaria amenaza de adoctrinamiento ideológico. Supongo que ahora, al pensar que con sus alegrías procompetenciales y antimemorísticas ha podido ser un instrumento de la llegada de este desastre, debe de sentirse muy mal, y la publicación de este artículo del que hablo es una muestra de ello.  

lunes, 18 de abril de 2022

Donde la alcaldesa de Gijón dijo "hombres", ponga usted "negros", "homosexuales", "feministas"...

     Hace algo menos de un año, me ocupé de la alcaldesa de Gijón en un artículo que titulé Feminista, Nigeriano y su encendida defensora, en el cual analicé una tremenda cacicada que cometió esta señora en uso y abuso de unas atribuciones públicas que está claro que ni respeta ni merece, pues las aprovecha para dar rienda suelta a sus fobias personales. En aquella ocasión, le arreó un desproporcionado derrote al mundo de la tauromaquia con la excusa de los desafortunados nombres que algún genio les había puesto a dos toros, pero, como aprovechó para dejarnos alguna pildorilla de su feminismo atrabiliario, aproveché yo también para contextualizar sus despropósitos entre otros de cuño feminista o supuestamente antirracista que por aquellas fechas habían tenido lugar. Dejando aparte que la cosa iba de festejos taurinos, diré que la sensación que tuve entonces fue la de que doña Ana González profesaba también un considerable odio hacia los hombres y esta sensación ha quedado plenamente confirmada con la tremenda coz maldisimulada en una torpe ironía que nos ha arreado a todos en estas ya famosas declaraciones:



    Solo con un enorme cinismo podría negarse: esta lamentable actuación rezuma un odio visceral hacia los hombres, que se basará en vaya usted a saber qué resentimientos. Es realmente patético: quiere hacerse la graciosa y resulta penosa, hasta tal punto que, cuando intenta buscar apoyo en las restantes tertulianas, estas vuelven la cara, supongo que por vergüenza ajena, fijaos bien, porque, aunque el corte es abrupto, da tiempo a verlo.

    Pero sucede que la cosa no es ninguna broma, porque la desafortunada patanería se ha producido en público y ante un medio de gran difusión, así que me parece que tal ultraje a millones de seres humanos (piense lo que piense la señora González en su demostrada profundidad intelectual) debería tener una sanción por la vía de los tribunales. ¿Hay alguien que no esté de acuerdo? Entonces, le invito a repetir el discursito de la alcaldesa de Gijón poniendo, en lugar de "hombres", palabras como "negros", "homosexuales", "feministas", "mujeres", "transexuales"..., a ver cómo lo ve entonces. Me la imagino a ella misma oyendo a un hombre decir esas cosas sobre las mujeres y se me ponen los pelos de punta. 

    Ser listísima, alcaldesa, mujer, feminista, de izquierdas y las cosas que quiera ser doña Ana González no le da a nadie derecho a ultrajar en público a sus semejantes, y menos, en unos tiempos como los actuales, en los que los ofendiditos son ya legión, una legión en la que me temo además que ella debe de figurar con medallones de Generalísima. Para más inri, esta señora es profesora y ostenta un cargo público de alta categoría, condiciones ambas que la obligaban a ser ejemplar. Supongo que hasta ella misma, a la vista de su actuación, tendrá que entender que ha sido todo lo contrario.


miércoles, 6 de abril de 2022

Evaluación en la LOMLOE: una sutil pero significativa vuelta de tuerca más un disparate de bulto

    A menudo, pequeños detalles que a efectos materiales o prácticos tienen un alcance escaso o nulo, a la hora de retratar a una persona, de explicar un acto o de desenmascarar una intención, aportan claves de extraordinario valor, esclarecedoras, definitivas, que multiplican por mucho su peso particular. Analizando las normas que han salido últimamente para implantar ese disparate llamado LOMLOE, he encontrado un sensacional ejemplo de esto de que hablo.  
    En noviembre de 2021, se publicó en el BOE el Real Decreto 984/2021, el cual regulaba los elementos principales de la evaluación, la promoción y la titulación en Primaria, ESO y Bachillerato. Su artículo 16 concretaba lo referente al título de graduado en Educación Secundaria Obligatoria. Esto es lo que establecía en su punto número 2:
    Las decisiones sobre la obtención del título serán adoptadas de forma colegiada por el profesorado del alumno o la alumna.
    Esta norma ha tenido una existencia efímera, ya que el pasado 30 de marzo se derogó en una disposición del RD 217/2022, de 29 de marzo. La razón es que este decreto, que regula la ordenación y las enseñanzas mínimas de la ESO, es más amplio y se ocupa entre otras cosas de lo establecido en el derogado (es de suponer que lo correspondiente al Bachillerato saldrá dentro de poco), por lo que lo hace innecesario. En lo esencial, lo dispuesto en la norma de noviembre de 2021 permanece igual, pero la que la anula presenta algunas diferencias y una de ellas afecta, precisamente, a la graduación en ESO. La norma de marzo de 2022 la regula de forma definitiva en el artículo 17, muy parecido al 16 del decreto de 2021 ya derogado, salvo en su punto número 2, que ahora dice esto:
    Las decisiones sobre la obtención del título serán adoptadas de forma colegiada por el profesorado del alumno o la alumna. Las administraciones educativas podrán establecer criterios para orientar la toma de decisiones de los equipos docentes con relación al grado de adquisición de las competencias clave establecidas en el Perfil de salida y en cuanto al logro de los objetivos de la etapa, siempre que dichos criterios no impliquen la fijación del número ni la tipología de las materias no superadas.
    No sé cómo lo veréis vosotros, pero a mí la diferencia que resalto en negrita me parece un detalle colosal y que aporta un matiz terriblemente significativo del espíritu de la LOMLOE y de las intenciones de sus responsables, que deja bien retratadas. Desde la etapa de los primeros borradores en materia de evaluación, quedó bastante claro que el objetivo de la LOMLOE era ese santo grial que los socialistas llevan persiguiendo desde que hace 30 años impusieron su LOGSE: el cien por cien de aprobados en ESO. Recrudeciendo el torpe abaratamiento del título implantado en el sistema logsiano (esa espeluznante muestra de fracaso de una propuesta y de obstinado mantenimiento durante décadas), ahora se ha impuesto ya por ley eso de que la concesión del título dependerá de una vaporosa decisión colegiada de la junta, el último grito en autoengaño pedagogista, sometiendo a la irrelevancia a las calificaciones de las asignaturas, pues el número de suspensos ya no contará para determinar si el título se concede o se niega. Y ahí es donde veo la importancia de esa frase que señalo: la fobia de los legisladores contra las notas es tal que una de las pocas precisiones de última hora que han hecho ha sido para dejar clarito y negro sobre blanco que el número y la importancia de las asignaturas suspensas no será ya de ningún modo criterio para la concesión del título en ESO. Nuestra actual legislación educativa no solo permite obtener el graduado en ESO con 4, 5 o 7 suspensos, sino que blinda explícitamente ese "derecho".
    Esto me lleva a una reflexión que ya no es la primera vez que manifiesto: el número de suspensos era un criterio muy razonable, justo y coherente para establecer si un alumno merecía o no el graduado en ESO, que es un título educativo, por mucho que los actuales mandarines de la enseñanza lo quieran travestir en un esperpéntico certificado de madurez, felicidad y ortodoxia emocional, o cosa parecida. Esto, aparte de llevar aparejada la demolición de la enseñanza, ¿cómo se medirá? ¿Con arreglo a qué se dará el título a los alumnos cuando la junta valore a esos que tienen suspensos, desde uno hasta doce? Porque los suspensos todavía no se han atrevido a quitarlos de ahí. Aparte de las virtudes ya mencionadas, las calificaciones por asignaturas tenían la nada despreciable ventaja de ser un criterio muy objetivo, concreto, definido y definible, pero esa decisión colegiada la preveo muy problemática, ya que es de suponer que se deberá tomar en función de lo que, a lo largo de la ESO, habrá servido para decidir la promoción en cada curso, es decir, aquello del grado de consecución de los objetivos, el beneficio de la evolución académica y cosas así (véase el artículo 16 de la norma recién  aprobada). 
    Aquí es donde entramos en el disparate de bulto. Esto son cosas muy inconcretas, sujetas incluso a la especulación más que al dato demostrable, o a la apreciación subjetiva, sin asidero fiable: ¿con estos fundamentos se va a conceder el título de graduado en ESO? ¡Qué tremenda irresponsabilidad! Son unas bases tan poco sólidas que hasta la propia ley lo ha reconocido implícitamente cuando se cura en salud diciendo que "las administraciones educativas podrán establecer criterios para orientar la toma de decisiones de los equipos docentes", etc. etc., pero sin recurrir a las notas de las asignaturas, claro, o sea: añadir un disparate a otro para taparlo, por no hablar de que esto puede ser el germen de que en las autonomías, como a menudo sucede, se dicten los criterios que a cada cual le parezca, lo que acarreará un gravísimo laberinto de desigualdad entre los alumnos que se gradúen en ESO en España.
    El artículo 17 del RD 217/2022, sobre el que recae nada menos que la concesión del título de graduado en ESO, es catastrófico, porque resulta una especie de mar sin orillas ni referentes fiables. Deja a los profesores sin asideros sólidos ni respaldos objetivos y objetivables para tomar una decisión de tan grave responsabilidad. Y lo peor es que los autores de este desaguisado llamado LOMLOE lo han hecho con toda la mala intención, pues, conocedores de que la mayor resistencia a esa aberración suya de que el título se dé tanto al que lo merece como al que no la ejercen los profesores que no están dispuestos a firmar aprobados injustos, han urdido este sometimiento de la concesión del título a un  debate de pautas vacías, en el que tan expertos son sus cómplices, avezados manipuladores y especialistas en el chantaje moral y el manejo del miedo (a los padres, a las reclamaciones, a la inspección...), con la expectativa de que se adueñen de las juntas y acaben conduciéndolas a la rendición fulgurante (por hipocresía o dejadez) o  retardada (tras agotadoras discusiones y por cansancio o temor). Lo que haya de suceder lo veremos con el tiempo, pero he sido testigo del devenir del sistema logsiano desde su implantación y he visto cómo fracasaban uno detrás de otro todos esos chanchullos empobrecedores que han maquinado sus partidarios -siempre, eso sí, con los mismos perdedores colaterales: la enseñanza y los alumnos-, así que puedo permitirme el lujo de lanzar una advertencia: que no se hagan la señora Alegría y los suyos muchas ilusiones, porque esta LOMLOE envía ya señales de que acabará en un fracaso más catastrófico y lamentable que todo lo que la ha antecedido. Lo pagaremos todos, como siempre.  

miércoles, 23 de marzo de 2022

¿También en la biblioteca?

     El pasado día 16, una niña de 11 años fue agredida por siete compañeros suyos de edades comprendidas entre los 11 y los 13 en la biblioteca de la localidad alicantina de Benejúzar. Por lo que cuentan los medios (ver aquí y aquí), tres chicas la condujeron a los servicios, donde las esperaban otras tres, y allí le propinaron una paliza entre las seis, mientras el único chico que participó en el suceso grababa con un móvil la escena, que luego subiría a las redes. Nos hallamos ante un nuevo episodio de esa violencia de jóvenes -en este caso, niños más bien- ejercida contra jóvenes y con dos repulsivos ingredientes bastante habituales en la actualidad, aunque uno es de toda la vida y otro una innovación de nuestros días: la cobarde superioridad numérica y la estúpida publicación de la "hazaña" en internet, como si fuera algo divertido o de lo que enorgullecerse. Aun tratándose de artífices de tan temprana edad como los de este caso, no logro entender que alcancen las altas cotas de estupidez necesarias para ser ellos mismos quienes publiquen sus fechorías en las redes, porque ya hasta el más ignorante sabe que eso siempre tiene tres nefastas consecuencias para los autores: que ayuda a identificarlos con prontitud, que sirve como prueba irrefutable de su autoría y que también deja constancia de su calaña.

    Si miráis los comentarios de la primera noticia que enlazo, veréis que ha promovido cierto vaivén el hecho de que la violencia en sentido estricto haya sido ejercida por las chicas, aunque supongo que ya muchos sabréis que hace ya tiempo que aparecen como autoras en asuntos que la llevan envuelta. Hará unos quince años, o quizás alguno más, saltó a los periódicos un incidente ocurrido en una localidad madrileña de tamaño mediano, en el cual una turba de quince o veinte chicas de alrededor de catorce años persiguieron por la calle a una pobre infeliz a la que se la tenían jurada y, cuando la alcanzaron, le dieron una paliza y la desnudaron de cintura para abajo. Por suerte para ella, alguien que pasaba por allí las ahuyentó y la salvó de sus iras. Unos años antes, a finales de los noventa, recuerdo que una mañana unos compañeros del instituto en que yo trabajaba me contaron que el día anterior, al acabar la jornada, habían tenido que intervenir en una trifulca multitudinaria en un parque cercano, en la que participaban solamente niñas de 3º de ESO de nuestro propio centro, y que prácticamente no les habían hecho ni caso. Estaban asustados por eso y por la forma de zumbar que habían exhibido algunas. Recuerdo un detalle genial: me contaron que en el parque había un jardinero que estaba paralizado de asombro por el espectáculo. Y otro bastante significativo: el centro se encontraba en una zona de nivel socioeconómico alto, por usar una pedante terminología muy del gusto de los docentes.

    La verdad es que los comportamientos violentos de las chicas, en épocas anteriores a la actual, eran en casos aislados y muy infrecuentes. A finales de los ochenta, estando aún en EGB, tuve una alumna que, ya desde 6º, demostró ser temible: dejó bien escarmentados a los chicos que se atrevieron a pelearse con ella, daba miedo a todas las niñas y tuvo aterrorizada al menos a una de ellas, y digo lo de al menos porque fue el primer y único caso -un asunto de acoso en toda regla- que llegó hasta nuestros oídos: en cuanto nos enteramos de la historia, pusimos a aquella señorita en su sitio con una sanción que le quitó las ganas de repetir. Pero era un elemento aislado y muy particular -y actuaba sola, no en pandilla-, alguien que acabó teniendo problemas con la justicia. De parecido perfil debían de ser unas damiselas con las que, me viene ahora a la memoria, trabé fugaz conocimiento cuando tenía veinte años. Una noche, cogí un autobús a las doce o las doce y media en un barrio extrarradial. Íbamos solo el conductor, un par de viajeros que iban en la cabecera charlando con él y yo, que me senté por el centro del vehículo. A las dos o tres paradas, se subió un grupo de diez o doce chicos de entre doce y catorce años. Ya me dieron mala espina conforme iban pasando a mi lado, porque tenían muy mala pinta. Eran casi todos chicos, y una de las pocas chicas se paró a mi lado y me dijo que me levantase de mi asiento, que quería sentarse ella. Yo me quedé asombrado y le dije que se fuera a otro sitio. Entonces ella y otra que la acompañaba, que eran de las más mayorcitas del grupo, se sentaron en el asiento de detrás del mío y, al poco rato, una de ellas me soltó un viaje en la nuca, bastante fuerte. Me volví muy cabreado y las vi a las dos mirándome con una risita de "adivina quién ha sido". Les dije que se estuvieran quietas, pero, nada más sentarme, me arrearon otro. A esas alturas, ya se había colocado cerca de mí un enano de doce o trece años que me miró sonriendo y, muy cínico, me dijo:

    -No puedes hacer nada, somos muchos.

    Ahí estuvo el error, porque sí que podía hacer algo. Me levanté, empecé a dar guantazos (contenidos, tampoco ningún puñetazo de tumbar a un burro) y a los dos minutos estaban todos muy juntitos en la plataforma final del autobús murmurando "este tío está loco". Valían para menos de lo que creían.

    En fin, que ha habido una evolución en esto, y no para bien. Si os fijáis en los dos últimos casos que he contado, da la impresión de que, antes, las chicas de comportamiento violento eran escasas y pertenecían a un perfil sobre el que creo que no necesito dar más precisiones, pero, por algún entramado de motivos que sin duda será complejo y largo de explicar, en algún momento hubo una "modernización" que trajo dos consecuencias muy indeseables: el número de violentas aumentó y se fue haciendo habitual la actuación en grupo. Esto último no es un aspecto secundario, sino muy relevante. Primero, por la cobardía y la vileza que representa (reflexionad un poco sobre la conducta del mequetrefe aquel del autobús, al que todavía recuerdo con el asco que me dio entonces); segundo, porque genera indefensión en la víctima, o, en cualquier caso, la aumenta; tercero, porque el efecto psicológico negativo sobre esta -de pavor, de aislamiento, de rechazo...- tiene que ser muy fuerte y me temo que en más de una ocasión de consecuencias dolorosas. 

    Pues bien: por si fueran poco este lamentable aumento de la violencia juvenil femenina o el uso de los móviles para un perverso exhibicionismo, males ya conocidos, en la agresión de Benejúzar se añade una novedad, referente al escenario y quizás menor, pero muy desalentadora: se ha producido en una biblioteca. ¿También en la biblioteca vamos a tener agresiones y episodios violentos? Es para llorar.

    Nos habíamos resignado -ya que no podemos erradicarla- a tropezar de vez en cuando con la violencia juvenil y a que a veces apareciese en parques, calles, autobuses, patios de recreo, servicios..., pero ¿en una biblioteca? ¡¿Cómo es posible?! Podréis llamarme exagerado, pero el lugar elegido por la jauría de esta noticia aumenta mi desazón. Puesto que a nadie le obligan a meterse en una biblioteca y puesto que las bibliotecas son templos de la cultura y el saber, conceptos por naturaleza diametralmente contrarios a la violencia, hasta hoy, me hubiera parecido inimaginable que en una biblioteca pudiera ocurrir un incidente así. Hay un tenebroso simbolismo en el hecho de que un manojo adolescentes desquiciados elijan una biblioteca para dar una paliza a una niña.       

lunes, 14 de marzo de 2022

Ponsatela y Pigdemón, agencia de sublevación

     Como ya sabéis, entre los líderes del intento segregacionista que el separatismo catalán nos asestó en 2017, sobresalen unos cuantos que iluminaron su heroísmo y su compromiso saliendo por patas en cuanto vieron que la cosa se ponía fea. Para mí, aunque hubo alguno más, los más significativos fueron estos cuatro: Marta Rovira, Toni Comín, Clara Ponsatí y, ni que decir tiene, el Verdadero President de Todas las Cataluñas, Carles Puigdemont. Hoy de la que voy a hablar es de la señora Ponsatí, y me figuro que la mayoría conoceréis la razón: la tía se ha coronado con unas declaraciones en las que, respondiendo a una pregunta de Gemma Nierga, afirma tajante que la independencia de Cataluña es tan importante como para justificar la pérdida de la vida de una persona. Podeís verlo y oírlo pulsando aquí.

    Atendiendo a su respuesta, lanzada rotundamente y sin titubeos, no sería extraño que, un buen día, la señora Ponsatí, que acostumbra a materializarse ante nuestros ojos con esta apariencia de dulce abuelita de anuncio de bizcochos...

    ...adquiriese una imagen similar a esta:


    Aunque, si profundizamos en sus posteriores explicaciones, tal vez resulte bastante improbable, porque, cuando la entrevistadora le ha preguntado si ella estaría dispuesta a morir, la exconsejera de Educación de la Generalidad le ha respondido: "Evidentemente, lo intentaría evitar por todos los medios".
    Si os molestáis en leer con algo más de profundidad sus declaraciones, descubriréis muy bien cómo doña Clara se destapa como un auténtico modelo a imitar: es malvada, cínica, incongruente, fanática, embustera y hasta un poquito estúpida. Malvada, por el desprecio que demuestra por la vida humana (la de los demás, huelga decirlo), desprecio que ya evidenció burlándose de la mortalidad provocada en Madrid por el coronavirus; fanática, por anteponer su delirio de la imposible independencia de Cataluña a cosas tan sagradas como la vida; embustera, por la última -de momento- de las mil mentiras que hemos oído de su boca, en este caso, una bastante indecente: que en el 1-O la violencia policial fue tal que bien hubiera podido producir muertos y que al Gobierno de la nación no le habría importado tal resultado, mentira más repugnante e indecente por el hecho de que la verdad era (y, como vemos, sigue siendo) justo al revés: eran los partidarios de la independencia quienes estaban deseosos de algún muerto al que explotar políticamente, recordemos sus insistentes especulaciones con la vía eslovena, por no hablar de que ella misma demuestra con estas declaraciones quiénes son en esta historia los que están deseando que corra la sangre, ya he dicho que también deja claro que es un pelín estúpida. Por último, en lo que verdaderamente se corona es en incongruencia y cinismo: sostiene que la independencia vale más que la pérdida de vidas y a la vez afirma estar en contra de la violencia; declara lo anterior, o que las grandes causas precisan sacrificios, o que cada uno debería saber lo que está dispuesto a pagar y lo hace después de haberse fugado cobardemente, desde su "abnegada" condición de parlamentaria europea (6.200 € netos al mes más múltiples y sustanciosos extras) y reconociendo que ella intentaría salvar su miserable pellejo: está clarísimo lo que la señora Ponsatí está dispuesta a pagar por sus sueños y  que más bien espera que los paguen los demás.
    Un alarde de indecencia, y aun se permite engrosarlo con una comparación entre Cataluña y Ucrania que deja claros los niveles de indignidad de que es capaz esta señora, que sin duda ha de ser una auténtica descerebrada, pues recordemos que ahora nos viene con estas efusiones épicas, pero hace unos años ella misma declaró que, cuando pusieron en marcha el prusés, iban de farol: entonces, ¿qué pretende? ¿Que para que prospere una causa vacía y sin fundamento corra la sangre? 
    Está claro que la Sra. Ponsatí no rige bien, como no rige bien su compañero de fuga y chollo europeo, Toni Comín, que también reclamó sacrificios en cierta ocasión mientras él se pega la gran vida, ni Marta Rovira, que azuzó como nadie la escalada "revolucionaria" y luego, ante el juez, echó las culpas a los demás, ni, por supuesto, el gran líder, ese Puigdemont que fue capaz de declarar la independencia de Cataluña, suspenderla a los ocho segundos y largarse de España escondido en un maletero a los tres o cuatro días: ¿puede haber un comportamiento más insensato, miserable, cobarde y grotesco?
    Estos son los guías del independentismo catalán, así se retratan con sus palabras y sus actos, mientras esperan de los demás sacrificios y bravura. Con estos pilares, ¿qué puede esperarse de su sublevación? Muy ciegos tienen que estar quienes crean en ellos para no darse cuenta de que les están haciendo quedar como auténticos idiotas. Todo el odio, la división y el empobrecimiento sembrados en Cataluña por y para estos, ¡qué pena!  

miércoles, 2 de marzo de 2022

Trece observaciones sobre las directrices curriculares que van saliendo

     La verdad es que, en lo que se refiere a los proyectos, propuestas o incluso normas educativas, echo de menos una cosa: en tiempos de Gabilondo, Wert, Méndez Vigo u otros ministros, cada vez que se ponía sobre el tapete alguna propuesta, me resultaba relativamente fácil acceder al documento original, pero esto cambió con Isabel Celaa: a partir de su llegada, bien porque el MEC hiciera más críptico el acceso a sus propuestas o bien porque yo hubiera perdido habilidad para encontrar los documentos originales, el caso fue que me vi obligado a basar mis análisis sobre refritos periodísticos, como va a ocurrir en este artículo, que va a consistir en unas observaciones sobre los últimos planes ministeriales

    1.- Sobre el sentido emocional, socioafectivo o como queramos decir que lo va a impregnar todo. Que la educación se fundamente sobre los afectos y no sobre el conocimiento es un disparate tan colosal y evidente que resulta inexplicable que un gobierno se haya atrevido a asumirlo. Que la sociedad española lo esté aceptando con tanta mansedumbre habla muy mal acerca de nosotros. Dejando aparte lo formativo, ¿no parece claro como la luz del día que la vía de lo emocional en la educación puede ser muy adecuada para la manipulación personal y el adoctrinamiento? Y lo será más tarde o más temprano.

    2.- Sobre la regla de tres. No entiendo que cosas tan fáciles vayan a ser desterradas de los programas. Y tan útiles, incluso para la vida cotidiana. Un ejemplo: voy al supermercado y veo una caña de lomo de 800 gramos por 16 euros. Como quiero saber a cuánto me sale el kilo, con una fácil operación averiguo que es a 20 euros. En la base de esta operación, está la regla de tres. ¡Olé con los defensores de los aprendizajes con aplicación práctica para la vida!

    3.- Sobre los números romanos. Siguen siendo necesarios para cualquiera que quiera tener eso que se llama una cultura básica, claro que a lo mejor aquí lo que importa un pimiento es la cultura básica. ¿Llegaremos al día en que alguien que esté mirando cualquier monumento no pueda interpretar el significado de esos palitos de la placa de arriba, con lo fácil que es aprenderlo? ¿Tendrán los arqueólogos, los historiadores o los filólogos del futuro que aprender en la facultad lo que siempre se ha aprendido con siete años, y casi como un juego? Otra ridiculez más de esos tecnopedagogos tan obsesionados con parecer modernos que suprimirían todo lo anterior a la semana pasada.

    4.- Sobre los dictados y la ortografía. Los dictados son fascistas, memorísticos y una antigualla de la pedagogía rancia, esa de los reyes godos. Y la ortografía, para cuyo aprendizaje son un instrumento sencillo a la par que utilísimo, exactamente lo mismo. Los pedagogos, unos señores que pretenden saberlo todo sobre enseñanza, desprecian -casi parece que lo odian- un ejercicio sencillo y muy rentable a efectos educativos, sorprende, la verdad. ¡Qué decir de la ortografía en general! Tendrían que saber el daño a la cultura que le han hecho con su menosprecio de décadas, con esas gansadas tan típicas suyas del tipo y bueno, ¿qué más da que el chico no sepa que "vamos" se escribe con "v"?, que han inyectado en la escuela con su suficiencia frívola y asnal. Gracias a ellos, millares de alumnos de dieciséis años hoy cometen al escribir fallos que deberían haber dejado de cometer a los nueve. Viniendo a los planes actuales, esa LOMLOE que ahonda en el menosprecio de la ortografía se propone a la vez mejorar la comprensión y la expresión escrita, inaudito. Cosas como estas son las que evidencian que el primer problema de la educación en España es que está en manos de incompetentes que la desconocen. 

    5.- Sobre la supresión de la calificación numérica. Esto no es ninguna novedad. Yo soy testigo de épocas en las que se calificaba de 0 a 10 y de otras en que el suspenso era I (lo del MD duró poco) y el aprobado tenía los grados Sf, B, N, Sb. Daba igual: se aprobaba y se suspendía prácticamente lo mismo, y tenía al menos un defecto innegable: que era un reflejo poco fino, porque, dijeran lo que dijeran sus defensores, hay diferencias entre el notable de 7 y el de 8, como la hay entre el sobresaliente de 9 y el de 10, y eso los primeros que lo aprecian son los propios alumnos. También fue un error la supresión del MD, porque hacía iguales al alumno que había suspendido con un 4 y al que había suspendido con un examen en blanco, creo que sobran comentarios. En realidad, esa representación era una pequeña farsa, porque los exámenes, como no podía ser de otro modo, los calificábamos de 0 a 10 y luego eso se adaptaba a la notación con siglas como buenamente se podía. Con ese parcheo, se consiguió al menos que un sistema peor no acabase resultando catastrófico. Así pues, rescatar este sistema no mejora nada y, por cierto: ¿se va a implantar solo en la primaria o en toda la educación básica, como podría deducirse de cierta frase del artículo que he enlazado? No lo sé, pero se dice también algo que me parece delirante: que la supresión de la calificación numérica se hace "con objeto de ir avanzando en una concepción más cualitativa que cuantitativa en el proceso de evaluación". Después de lo que he relatado, esta memez deja claro que a los socialistas no les han bastado treinta años de fracaso de su maravilloso sistema para reconocer que es un desastre.

    6.- Sobre la aberrante inutilidad que a partir de ahora tendrán las calificaciones y los títulos. Ya no es la primera vez que hablo de esto: si el alumno de ESO sabe que podrá titular lo mismo con cero suspensos que con ocho, ¿qué importancia dará a las calificaciones que obtenga y, en consecuencia, a alcanzar aprendizaje alguno? En cuanto al Bachillerato, hoy en día, ya de hecho se podía aprobar con una suspensa, porque al alumno que llegaba al final en esas condiciones, era frecuentísimo que se le convirtiera milagrosamente ese suspenso en aprobado. Como ahora se podrá aprobar directamente con una suspensa, la situación de hecho llevará a que un buen puñado de calculadores directamente se desentenderán de dos asignaturas, y ya la junta de evaluación final se encargará de que acaben quedándose en una o, quizás, en ninguna, dejemos pasar el tiempo. Y como este juego perverso se basa mucho en la presión sobre el profesor, el paso a junio de las pruebas de septiembre lo favorecerá. Los responsables de la LOMLOE están tan obsesionados con fomentar la mediocridad y penalizar la excelencia que hasta van a suprimir las matriculas de honor y, encima, proclaman que todo este lamentable artificio es motivador, porque, según su descabellado parecer, el suspenso desmotiva, a cínicos no hay quien les gane. Ante este asesinato del esfuerzo, el interés y la excelencia: ¿qué valor tendrán las calificaciones de los expedientes y los títulos de nuestros centros?

    7.- Sobre la persecución de la gramática y la destrucción de la asignatura de Lengua. Según declara, la LOMLOE persigue el objetivo de mejorar la comprensión lectora y la expresión oral y escrita de los alumnos, pero, aparte de lo ya dicho acerca de la ortografía, en sus presupuestos está el restar importancia a la conjugación verbal, la morfología y la sintaxis. Minimizar la gramática en la enseñanza de la lengua es un disparate per se, cuyo origen está de nuevo en el desprecio de los pedagogos hacia unos conocimientos que, en su ignorancia -que multiplica su asnalidad y su saña cuanto más desconocen una materia-, han condenado siempre por considerarlos teóricos, y ellos la teoría la odian por sistema, rasgo que casualmente comparten con quienes ni por asomo tocarían un libro. Si unimos a esto que querer mejorar la comprensión y la expresión prescindiendo de la gramática es como querer hacer casas ignorando cómo se mezcla el cemento y se colocan los ladrillos, llegaremos a la conclusión de que las propuestas de la LOMLOE para Lengua son absurdas y delatan la ignorancia de sus autores sobre la materia. Pero el destrozo tiene un último capítulo que produce alarma, algo que, desde 1975 y si exceptuamos las hazañas de los nacionalistas, yo al menos creía erradicado. He aquí unas palabras textuales de mi fuente:

    En esta asignatura se va a potenciar la lucha contra las noticias falsas y el compromiso de los alumnos con "el desarrollo sostenible, la defensa de los derechos humanos y la convivencia igualitaria, inclusiva, pacífica y democrática".

    Como profesor que he sido durante muchos años, veinticinco de ellos, precisamente, de Lengua, y meramente como ciudadano, esto me preocupa, y mucho, porque es una intolerable invasión de una asignatura para ponerla al servicio de unas particulares posturas políticas. En primer lugar, está eso de la lucha contra las noticias falsas, que es una vergonzosa intrusión de las preocupaciones puntuales de los políticos de hoy en la programación de una asignatura, algo que nunca debe plantearse sometiéndose a las modas. Quedémonos con aquel honesto, razonable y sólido fomento del espíritu crítico de toda la vida, que alcanza no solo a las fake news, como seguramente habrán dicho mil veces los genios que han cocinado este disparate, sino a todas las esferas de la comunicación y del conocimiento, desde las noticias de los periódicos hasta las mentiras de los libros de historia que dicen, por ejemplo, que Cataluña es una nación, pasando por los engaños de algún ministro o los sofismas que puedan aparecer en cualquier texto filosófico. Por favor, señores asesores chupópteros, tengan ustedes un poco de decencia, no intenten reducir a los profesores de Lengua a comentaristas de periódicos solo porque se lo hayan "sugerido" sus jefes políticos, algunos de los cuales, por cierto, son verdaderas factorías de mentiras. Luego está todo lo demás, lo del desarrollo sostenible y tal, cosas todas muy respetables, pero también muy susceptibles de convertirse en un terreno apropiadísimo para el adoctrinamiento político. La asignatura de Lengua está para que los alumnos mejoren sus conocimientos y capacidades lingüísticas en un marco muy amplio, no en ese tan restringido de esta propuesta, que la reduce a lo político y coincide sospechosamente con esas "áreas transversales" a través de las cuales, desde la implantación de la LOGSE, la izquierda ha intentado garantizar un rinconcito en la enseñanza para su particular escala de valores. Repasad la cita de unas líneas más arriba y decidme si no es verdad lo que señalo. ¿Qué piensa hacer el actual Gobierno con la asignatura de Lengua, reducirla a una especie de Formación del Espíritu Nacional del siglo XXI? La izquierda española cada vez atufa más a franquismo.  

    8.- Sobre la aniquilación de la literatura. Porque, además, recordemos que, precisamente desde que así lo dispuso la LOGSE, la asignatura es en realidad Lengua y Literatura. Esta última ha sido una de las materias más machacadas por los planes educativos de los últimos treinta años, es decir, socialistas, y lo poco (o más bien, nada) que he visto sobre ella en la LOMLOE sigue en esa línea, que quiero recordar cuál es: sustracción del tiempo necesario para darla en condiciones y reducción, de cara a la selectividad, al famoso listado de autores y obras que tanto denostaba el progresismo educativo que iba a cambiar el mundo, listado de autores y obras que, por cierto, también tiene su importancia, pero quien sepa lo que es desde hace unos años la literatura en la selectividad me entenderá muy bien. 

    9.- Sobre el engaño de los proyectos y los ámbitos (o agrupación de asignaturas). Este es uno de los mayores golpes de la LOMLOE a lo que va a ser la enseñanza, sometiéndose, una vez más, a las ensoñaciones de los ¿expertos? Con la tradicional organización de los saberes en asignaturas, se tenía al menos una mínima garantía de lo que al alumno se le iba a enseñar, pero, con el embuste ese de los proyectos que se nos viene encima (repetiré una vez más que yo acepto los proyectos, pero solo como un modo complementario de trabajo, no como el eje vertebrador de los aprendizajes), esa garantía pasará a la historia. El propio Consejo de Estado se pronuncia en este sentido, bien que con palabras bastante cínicas, tomando a los docentes como rehenes y demostrando que esa institución también le besa el anillo a la secta pedagógica y sus dogmas:

    Aunque son bienvenidos los métodos pedagógicos que se implantan con el fin de dar un sentido más abierto y transversal al contenido de los saberes básicos, no queda claro, a la luz de los comentarios expuestos, que contribuyan a facilitar el trabajo de los docentes en las diferentes situaciones de aprendizaje

    Un complemento de esta estafa de los proyectos es el trabajo por ámbitos o unificación de asignaturas, asunto complejo cuya realidad ya expliqué aquí

    10.- Sobre la sectaria introducción del concepto de género y sobre su aberrante tratamiento. Las poderosas organizaciones ultrafeministas y LGTBI llevan años, mejor dicho, décadas, intentando colonizar la escuela para sembrar en ella sus doctrinas, y a veces uno sospecha que más bien para imponerlas. Un buen ejemplo de esto último sería que ya han conseguido hacerlo con uno de sus términos cruciales, la palabra "género", para referirse a cuestiones que tienen que ver en realidad con el sexo. Cuidado con esto, porque lleva una profunda carga sectaria, ya que mientras el sexo es una realidad natural con la que venimos al mundo todos los seres humanos, unos como niños y otros como niñas, el género, en este contexto, es un dogma ideológico de ciertos sectores LGTBI, que pretenden imponernos a todos su disparate de que el sexo (al que por eso han rebautizado como "género") no es algo con lo que venimos al mundo por naturaleza anatómica como la nariz o los codos, sino que es una elección que luego hace uno según su capricho. Las implicaciones políticas y sociales de esto son tremendas y los defensores de las doctrinas de género están poniendo toda la carne en el asador para que desde la escuela se impongan como una realidad incontrovertible, cosa que no son en absoluto. Por todo esto, no tiene nada de inocente la menor sumisión de las leyes educativas a estos dogmas, y no solo eso, sino que es una práctica de adoctrinamiento que debería abolirse y atraer gravísimas responsabilidades sobre quienes la fomentan. 

    Otro uso interesado que se está haciendo de la palabra "género" es el vinculado a los planteamientos feministas. Ha producido el lógico rechazo eso de enseñar las matemáticas con perspectiva de género, en primer lugar, por la obvia razón de que toda ciencia es igual para los hombres que para las mujeres, así que dos más dos serán cuatro para Pepito y para Manolita. Ya no digamos lo de vincular las matemáticas con lo emocional y de ahí saltar al "género", algo tan inenarrable que me niego a detenerme en ello. Dejo para el final esa interpretación de que lo que hay que hacer es fomentar en las niñas el estudio de las disciplinas científicas y técnicas, porque me parece la mayor aberración de todas. En primer lugar, porque en España, desde hace ya muchísimo, las niñas estudian lo que les da la gana, como he podido comprobar con mis propios ojos y como demuestran los miles de mujeres que han realizado estudios de cualquier tipo, incluidos el científico y el técnico, y los ejercen profesionalmente. En segundo lugar, porque los "feministas" que defienden esta política se están comportando en realidad como tremendos machistas, como aquellos señoros de hace siglos que presuponían que las mujeres no tenían capacidad para elegir por sí solitas lo que les interesara o para enfrentarse a ciertos retos intelectuales, formativos o profesionales. En definitiva, detrás de toda esta farsa lo que hay es algo muy viejo: la creación de un problema inexistente para ganarse la vida y la notoriedad combatiéndolo. Un plan que está además al servicio de imponer a la sociedad ciertos discutibles dogmas y del que se están beneficiando unas cuantas organizaciones extremistas. ¡Cuánta rentabilidad le están sacando! ¡Qué gran vida se están pegando ejerciendo de asesores e ideando campañas en ministerios y negociados por completo innecesarios! Y encima, cosechando una nada despreciable parcela de poder y control social, que ahora se está consolidando en la escuela.     

    11.- Sobre el gran secreto a voces: que, como no se sabe qué van a aprender exactamente los alumnos, lo que se sabe es que no van a aprender nada. Este es el gran corolario: que, con los contenidos jibarizados, el vaporoso criterio de las competencias, las metodologías inconsistentes y unos decretos de evaluación catastróficos y que deberían avergonzarnos como sociedad, lo que está claro y meridiano es que la LOMLOE edifica un sistema educativo que tan solo garantiza, si acaso, unos aprendizajes muy pobres, aunque nadie podrá negarme esto, que va bastante más lejos: que, con la actual ley en la mano, el graduado en Educación Secundaria Obligatoria se podrá obtener sin saber absolutamente nada, y pensemos que se da cuando los alumnos tienen dieciséis años, o incluso dieciocho, porque, que no se engañe la señora Alegría con su voluntarismo: aun con todas las trampas que ha puesto, seguirá habiendo alumnos que repitan, como se repite la historia: la LOGSE pretendió reducir el fracaso escolar disminuyendo los porcentajes de suspensos a base de poner el aprobado sonrojantemente  fácil, pero lo que consiguió fue exactamente lo contrario: que el fracaso escolar se disparase, aparte de empobrecer la enseñanza española, así que no sería nada extraño que, treinta años después, su LOMLOE (porque ya es tan suya como de Isabel Celaa) consiga los mismos resultados, ya que persigue los mismos propósitos y usa los mismos medios.

    12.- Sobre la eterna demonización de la memoria. Y no puedo terminar sin dejar un recadito para los que serán, una vez más, los causantes (los responsables, no, porque aquí pasará lo de siempre: que los culpables del desaguisado no se responsabilizarán de nada) de la catástrofe: los pedagogos, los expertos y los políticos que se habrán puesto en sus manos y se habrán dejado llevar por sus ensoñaciones y sus fobias. Entre estas, sigue ocupando un lugar de privilegio la memoria: desde el odio al dictado y la supresión de la regla de tres hasta el megavaciado de contenidos que representan las competencias y  los proyectos, todo el edificio de la LOMLOE se sustenta en la aversión a la memoria, por el simple hecho de que es uno de los aliados del esfuerzo, el saber y la excelencia, otros tres sempiternos damnificados por la pedagogía. Que nadie lo olvide, en honor a la memoria.  

    13.- Sobre mi última gran esperanza: que habrá muchas personas que sabrán desactivar este disparate. Entré en la enseñanza en 1983, es decir, nueve o diez años antes del nacimiento de la LOGSE, y ya entonces existía la pugna entre los partidarios de intentar que el alumno aprendiera algo (lo que hace inevitable el esfuerzo) y los alegres defensores del aprobado por la cara, pugna que me temo que será eterna. Ya entonces (no digamos con lo que vino después) existían ciertas normas que favorecían al gandul, la presión sobre el profesor, algunos inspectores que ejercían de paladines de la ignorancia... Y ya entonces, como en los años de la LOGSE, existía la resistencia: profesores empeñados en enseñar y calificar con justicia, padres muy interesados en que sus hijos saliesen de los centros más sabios, mejores y más listos de lo que entraron, alumnos respetuosos y que estudiaban... Entre 1983 y 2018, vi cómo esa sociedad, en general, discreta y silenciosa, hacía frente a la molicie, el embrutecimiento y el imperio de lo fácil, con el resultado de que, efectivamente, muchos alumnos, cuando salían de su EGB o de su Secundaria, lo hacían siendo más listos, mejores y más sabios. Esa sociedad secreta ha conseguido que los efectos de la LOGSE y sus hijuelas no hayan sido lo catastróficos que habrían podido ser, y esa sociedad va a hacer lo mismo con la LOMLOE. No lo creo: lo afirmo. 

sábado, 26 de febrero de 2022

¿Cómo acabará la guerra de Ucrania?

     No hará falta que diga que no soy experto en geoestrategia, política internacional ni asuntos militares, pero sí que soy uno de los millones de seres humanos que están perplejos y aterrados ante el atropello que ha cometido Rusia, por mandato del ejemplar personaje que preside esa gran nación, de invadir Ucrania. Por lo que he ido captando, el motivo que aduce Putin para tan tremenda decisión es, básicamente, que está defendiendo de forma preventiva su país, ya que de ningún modo podía permitir que se llevase a efecto el proyecto anunciado por Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, de adherir su país a la UE y a la OTAN. Para Putin, esta decisión soberana llevaba implícitas unas amenazas tan terribles para Rusia que justificaban meter sus tanques y sus soldados en el país vecino y bombardear sus ciudades, en el último de la ya larga e histórica serie de zarpazos que los rusos le han asestado. Algunos analistas aseguran que estos propósitos manifestados por Putin ocultan otros que se calla, el mayor de los cuales sería someter al mundo democrático a la zozobra, la confusión, el debilitamiento y el miedo. En todo caso, el hecho es que el señor Putin ha empezado una guerra que ya ha ocasionado muertes, exiliados y destrucción -esto es lo más terrible- y, recurriendo a una lógica elemental, cualquiera puede entender que esa guerra, como todas, algún día tendrá que terminar. Nadie sabe cómo lo hará, ni siquiera ese Putin que parece estar tan seguro de sí mismo que se ha atrevido a ponerla en marcha. 

    Tengo la absoluta convicción de que, antes de hacerlo, él y sus asesores y altos mandos militares se preguntarían cómo podría acabar, y está claro que debieron de darse una respuesta que les animó a echar los tanques a rodar. Me acabo de hacer esa pregunta y me salen estas posibles respuestas:

    1.- Putin se contenta con el aviso dado hasta ahora y decide retirar sus tropas, como diciendo: "Ahora ustedes verán lo que hacen". 

    2.- Zelenski anuncia una capitulación, renuncia a las adhesiones a la UE y la OTAN y dimite.

    3.- Los militares ucranianos hacen caso a los llamamientos de Putin y se rebelan contra su Gobierno, con el resultado de que en Ucrania se juntan dos formas de guerra: una invasión extranjera y un golpe de Estado.

    4.- Las cosas empiezan a irles mal a los rusos y en su país estalla una insurrección que acorrala al Gobierno. En las tropas invasoras reina la confusión, o se declaran hostilidades entre los partidarios de Putin y sus contrarios, o, prudentemente (cosa poco esperable en él), Putin ordena un repliegue.

    5.- A Zelenski lo depone o lo mata un complot de ucranianos. 

    6.- O lo contrario: a Putin lo matan en un atentado, o se muere él solito (veo muy improbable un complot militar o político en Rusia). 

    7.- Rusia conquista Kiev y fuerza a Zelenski a negociar. O esa negociación se produce sin mayores progresos bélicos que los logrados hasta ahora por los rusos.  

    8.- A los rusos les sale el tiro por la culata y el paseo militar que esperaban que iba a ser esto se les complica: tienen bajas, pierden batallas, los objetivos no acaban de caer... O incluso la cosa llega tan lejos que se ven obligados a retirarse con el rabo entre las piernas. 

    9.- Rusia conquista Ucrania. El Gobierno y el Ejército de este país son derrotados, quizás con algún juicio-farsa y ejecuciones, y Putin decide ocuparlo permanentemente o incluso anexionarlo.

    10.- Putin se viene arriba e invade Finlandia, Polonia, Lituania, Letonia y Estonia. Tras una llamada de Puigdemont, el líder ruso le hace caso de una p _ _ _ vez e invade también Cataluña. La OTAN dice hasta aquí hemos llegado e interviene.

    11.- La OTAN interviene aunque Putin no haya invadido más que Ucrania. 

    12.- El papa Francisco media en el asunto. O, si a él no le es posible, lo hace José Luis Rodríguez Zapatero. 

    Bueno, seguro que podría haber alguna posibilidad más, pero estas son las más viables. En todas las opciones que he puesto, de manera natural, se le suscita a uno esta pregunta: vale, y después de eso, ¿qué? Deliberadamente, ni la he formulado ni he aventurado posibles respuestas, porque en bastantes de ellas, por no decir en todas, saldría una larga y complicada conjunción de opciones. Creo, no obstante, que hay dos cosas claras: la primera, que el conflicto no va a tener ni una sola solución fácil; la segunda, que bastantes de ellas serían perjudiciales o incluso muy perjudiciales para Rusia, véanse, por ejemplo, la número 4, la número 6 o la número 8. O también la número 9, porque, aunque en apariencia es una victoria, si se piensa en Afganistán... ¿Y qué me decís de la número 10 y la número 11, que llevan implícita la posibilidad de un conflicto nuclear? Putin ha hablado del potencial nuclear de Rusia, pero, como sabe que la OTAN también lo tiene, cabe preguntarse si imagina que los rusos o él mismo, que es tan sietemachos, son inmunes a las bombas atómicas. Yo no lo creo posible, me temo que morirían por millones, como en el resto de países del mundo. Por tremendista que parezca, he de decir que a lo peor este capricho del señor Putin es el comienzo del fin de la humanidad, desde luego, impensable no es.  

    Putin la ha liado parda, y a mí por lo menos me da la impresión de que no ha reflexionado muy bien sobre las posibles consecuencias de la guerra que ha puesto en marcha, absurda y criminal, como todas. No sería el primero que declara una guerra convencido de que la va a ganar y al final va y la pierde, por no hablar de que en las guerras, en realidad, el llamado ganador es simplemente el que menos ha perdido.

    Veremos en qué acaba esta. De momento y como siempre, ya hay un buen número de inocentes que han perdido sus vidas o las han visto arruinadas. Eso seguro que Putin tuvo que pensar que iba a ocurrir. ¿Qué importancia le daría? 

  

miércoles, 16 de febrero de 2022

Pedro Sánchez instrumentaliza una tragedia

     Cualquiera que lo desee podrá comprobarlo, porque, cuando leáis esto, seguramente la sesión parlamentaria de hoy en el Congreso estará ya completa en internet. Ha sido cuando debían de ir quince o como mucho veinte minutos de debate, y de la siguiente manera: en la segunda interpelación al presidente del Gobierno, que ha corrido a cargo de Santiago Abascal, a grandes rasgos, el jefe de filas de Vox ha preguntado a Sánchez qué soluciones pensaba dar a los actuales problemas energéticos de España y en un apartado de su planteamiento ha afirmado que el Gobierno parecía desentenderse de ellos, mientras se ocupaba de iniciativas de escasa utilidad, entre las que ha citado las Matemáticas con perspectiva de género. 

    Estaba meridianamente claro que ni de lejos era esta la cuestión básica sobre la que se interesaba Abascal, pero ha sido a ella a la que se ha agarrado Sánchez para iniciar su respuesta, con el siguiente razonamiento: que las Matemáticas con perspectiva de género son importantes porque hoy mismo nos hemos enterado de que una niña de 14 años fue asesinada ayer por un individuo de 22. Huelga decir que está completamente fuera de lugar en este momento entrar en consideraciones pedagógicas, pero ya sí que resulta pertinente proclamar esto: que vincular cualquier forma de estudiar las matemáticas con un asesinato (aun con la muy discutible pretensión de que pudiera evitarlo) es un completo disparate, por lo heterogéneas que son y lo alejadas que están ambas cosas. 

    Si solo fuera por esto, ni merecería la pena ocuparse del tema, porque estaríamos tan solo ante una majadería, bien que dicha en el Congreso y por el presidente del Gobierno, lugar y persona de los que serían deseables discursos de mayor inteligencia y seriedad, pero sucede que el episodio resulta muy lamentable y digno de atención por otro motivo: si como afirmación era una estupidez, como acto, la respuesta del presidente Sánchez ha sido algo mucho peor: ha sido una verdadera indignidad, ya que ha supuesto la instrumentalización de un hecho trágico y muy doloroso tan solo para salir del paso en un lance parlamentario. La incongruente alusión de Abascal a las Matemáticas con perspectiva de género no tenía la menor importancia, pero, aunque la hubiera tenido, Pedro Sánchez no estaba legitimado en absoluto para intentar capearla con un hecho tan grave y doloroso como un asesinato, y menos aún, tan reciente, sin pararse a pensar en ello o ni siquiera en que lo hacía ante millones de espectadores, entre los que tal vez incluso podría hallarse algún allegado de la víctima. 

    Hay ciertos asuntos con los que jamás se debe frivolizar, por lo que es mejor pararse a pensar un poquito antes de utilizarlos para el lucimiento facilón de la pirotecnia parlamentaria.

miércoles, 2 de febrero de 2022

Las rectificaciones de José Antonio Marina

     El pasado 29 de enero, apareció en "El Mundo" una entrevista a José Antonio Marina con esta elocuente y rotunda frase suya como titular:

El concepto del deber ha sido expulsado de la escuela

    Y no vayáis a creer que se quedó ahí, porque la frase completa era esta: Pero el concepto de deber también ha sido expulsado de la escuela. Y es una estructura de la inteligencia. ¡Casi nada!: deber e inteligencia unidos íntimamente, o sea, dinamitar los pilares de la pedagogía innovadora, que está plagada de simpáticos ácratas convencidos de que los alumnos que desprecian las reglas es porque son los más inteligentes, mientras que los que las cumplen lo hacen por simple mediocridad. Y, para los que tengan aún dudas de que el señor Marina ha asumido un fuerte giro de timón, también dijo estas cosas: 

    -La educación es la construcción de la memoria; no podemos hacer nada sin ella. Sin embargo, no se está educando la memoria en la escuela. La educación la ha desprestigiado. Me produce una irritación tremenda cuando se la relaciona con los Reyes Godos

    -[La memoria cayó en desgracia] por la ignorancia de todos los gobiernos. Y por un tipo de psicología que ha dicho que el paradigma tradicional era malo y la "escuela nueva" es buena, cuando se ha visto que para algunas cosas el modelo antiguo es mejor. La escuela tiene un lío psicológico y pedagógico muy serio

    -Estamos fomentando en los niños una falta de atención por no educarla

    -Se nos ha cruzado otra mala herencia de la psicología: la excesiva importancia que da a la motivación. Se dice que si un niño no está motivado no puede realizar una acción, cuando el progreso de la Humanidad radica en que podemos hacer cosas aunque no estemos motivados, simplemente porque es nuestro deber

    Todo eso lo habría firmado este humilde guachimán, pero seguramente estaréis de acuerdo conmigo en que choca un poco viniendo de Marina, si atendemos a su trayectoria de los últimos años. Hace no muchos, tuve el privilegio de asistir en la Fundación Ramón Areces a un mano a mano entre él y Ricardo Moreno Castillo, en el cual era este el rotundo e inequívoco defensor de la escuela en que encajarían las ideas arriba expresadas, la del "modelo antiguo", como dice Marina, mientras que a él se le podía ver como el defensor de la escuela de la LOGSE, los pedagogos y la innovación, esa que ha hundido nuestra enseñanza y con la que ahora se muestra tan severo. Y no hablo a humo de pajas, porque a Marina le hemos visto decir tonterías como esa de que un niño que sube del 1 al 4 ha progresado más que uno que pasa del 9 al 10, uno de esos dogmas-trampa de los pedagogos por completo incompatible con lo que defiende ahora, o fundar cátedras en Inteligencia Ejecutiva cuando esto era lo que molaba. ¿Y qué hay de aquel proyecto llamado Superpadres que se sacó de la manga allá por 2012 en colaboración con Planeta? Ni os molestéis en buscar, porque en internet ya se ha esfumado todo rastro suyo. 

    Parece que ese José Antonio Marina ha caducado y ha vuelto el de los primeros tiempos, el bueno, el profesor que escribió libros como Teoría de la inteligencia creativa, lo que debe alegrarnos, porque en este sí que es esperable que diga cosas como las que dice ahora sobre la atención, la memoria, el esfuerzo y el deber, las cosas que diría un educador, no un pedagogo, un psicólogo o un "experto". ¡Por fin ha descubierto lo que son y el daño que han hecho!, lo mismo, supongo, que, después de aventuras como el famoso Libro blanco de la profesión docente y su entorno escolar, le habrá ocurrido con los políticos, a juzgar por lo que en la entrevista deja caer acerca de los gobiernos. No, don José Antonio, el problema no eran ni son los docentes, aunque está muy bien que aspiremos a su excelencia, el problema son los pedagogos, los psicólogos, los "expertos" y los gobiernos, que han hecho las cosas que han hecho, ahí tiene usted la LOMLOE, que pone los pelos de punta. Y todavía no me explico cómo en la entrevista comete usted el desliz de mencionar a la nefasta Irene Rigau, con las cosas que hizo esa distinguida señora, se conoce que aún no está curado del todo. 

    Terminaré con una puntualización. Dice Marina que otro mal de nuestra enseñanza es que se ha dado excesiva importancia a la motivación por un mal legado de los psicólogos. Esto hay que matizarlo, porque el regalito envenenado que han dejado a la escuela los psicólogos no es exactamente una excesiva importancia de la motivación, sino algo mucho peor: una excesiva importancia de un concepto aberrante de la motivación. Lo que las monsergas de los autodeclarados expertos han implantado con la etiqueta de "motivación" han sido cosas como dar clase disfrazado de payaso, contar chistes, dar bollos o regalar aprobados, pero, como ya he dicho en otras ocasiones, eso no es motivar, eso es engatusar con premios ajenos al acto educativo, o sea, un chantaje facilón, al contrario que la motivación auténtica, que consiste en la compleja y ardua tarea de conseguir que el alumno se sienta atraído por lo que se le enseña, bien por ello mismo o bien por el beneficio que el conocimiento de esa materia pueda aportarle. El alumno verdaderamente motivado se sentirá satisfecho con premios de auténtico valor, logros como haber aprendido algo que ha acabado interesándole o pareciéndole importante, haber superado un reto, tener la sensación de que en algo ha mejorado o móviles similares. Será un alumno que no necesitará pseudomotivaciones como que el "profe" de historia aparezca un día disfrazado de húsar, e incluso tendrá la sensatez y la perspicacia suficientes para entender que esos trucos, en el mejor de los casos, son tan solo juegos extravagantes. No lo rebajemos, no le ofendamos, no lo tratemos como a un delfín al que se da un pez para que pase por el aro, porque, inyectando en la enseñanza esta pervertida "motivación" circense, se ha conseguido confundir a los alumnos, tiene razón Marina. Los alumnos son seres humanos, no delfines de delfinario o monos de feria, no perdamos de vista este pequeño detalle, respetémoslos y no les motivemos con miserables chucherías, sino con retos elevados, los cuales no solo no excluyen el esfuerzo, sino que rara vez pueden darse sin él. O sin el sentido del deber, pues son virtudes que congenian maravillosamente.