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lunes, 14 de marzo de 2022

Ponsatela y Pigdemón, agencia de sublevación

     Como ya sabéis, entre los líderes del intento segregacionista que el separatismo catalán nos asestó en 2017, sobresalen unos cuantos que iluminaron su heroísmo y su compromiso saliendo por patas en cuanto vieron que la cosa se ponía fea. Para mí, aunque hubo alguno más, los más significativos fueron estos cuatro: Marta Rovira, Toni Comín, Clara Ponsatí y, ni que decir tiene, el Verdadero President de Todas las Cataluñas, Carles Puigdemont. Hoy de la que voy a hablar es de la señora Ponsatí, y me figuro que la mayoría conoceréis la razón: la tía se ha coronado con unas declaraciones en las que, respondiendo a una pregunta de Gemma Nierga, afirma tajante que la independencia de Cataluña es tan importante como para justificar la pérdida de la vida de una persona. Podeís verlo y oírlo pulsando aquí.

    Atendiendo a su respuesta, lanzada rotundamente y sin titubeos, no sería extraño que, un buen día, la señora Ponsatí, que acostumbra a materializarse ante nuestros ojos con esta apariencia de dulce abuelita de anuncio de bizcochos...

    ...adquiriese una imagen similar a esta:


    Aunque, si profundizamos en sus posteriores explicaciones, tal vez resulte bastante improbable, porque, cuando la entrevistadora le ha preguntado si ella estaría dispuesta a morir, la exconsejera de Educación de la Generalidad le ha respondido: "Evidentemente, lo intentaría evitar por todos los medios".
    Si os molestáis en leer con algo más de profundidad sus declaraciones, descubriréis muy bien cómo doña Clara se destapa como un auténtico modelo a imitar: es malvada, cínica, incongruente, fanática, embustera y hasta un poquito estúpida. Malvada, por el desprecio que demuestra por la vida humana (la de los demás, huelga decirlo), desprecio que ya evidenció burlándose de la mortalidad provocada en Madrid por el coronavirus; fanática, por anteponer su delirio de la imposible independencia de Cataluña a cosas tan sagradas como la vida; embustera, por la última -de momento- de las mil mentiras que hemos oído de su boca, en este caso, una bastante indecente: que en el 1-O la violencia policial fue tal que bien hubiera podido producir muertos y que al Gobierno de la nación no le habría importado tal resultado, mentira más repugnante e indecente por el hecho de que la verdad era (y, como vemos, sigue siendo) justo al revés: eran los partidarios de la independencia quienes estaban deseosos de algún muerto al que explotar políticamente, recordemos sus insistentes especulaciones con la vía eslovena, por no hablar de que ella misma demuestra con estas declaraciones quiénes son en esta historia los que están deseando que corra la sangre, ya he dicho que también deja claro que es un pelín estúpida. Por último, en lo que verdaderamente se corona es en incongruencia y cinismo: sostiene que la independencia vale más que la pérdida de vidas y a la vez afirma estar en contra de la violencia; declara lo anterior, o que las grandes causas precisan sacrificios, o que cada uno debería saber lo que está dispuesto a pagar y lo hace después de haberse fugado cobardemente, desde su "abnegada" condición de parlamentaria europea (6.200 € netos al mes más múltiples y sustanciosos extras) y reconociendo que ella intentaría salvar su miserable pellejo: está clarísimo lo que la señora Ponsatí está dispuesta a pagar por sus sueños y  que más bien espera que los paguen los demás.
    Un alarde de indecencia, y aun se permite engrosarlo con una comparación entre Cataluña y Ucrania que deja claros los niveles de indignidad de que es capaz esta señora, que sin duda ha de ser una auténtica descerebrada, pues recordemos que ahora nos viene con estas efusiones épicas, pero hace unos años ella misma declaró que, cuando pusieron en marcha el prusés, iban de farol: entonces, ¿qué pretende? ¿Que para que prospere una causa vacía y sin fundamento corra la sangre? 
    Está claro que la Sra. Ponsatí no rige bien, como no rige bien su compañero de fuga y chollo europeo, Toni Comín, que también reclamó sacrificios en cierta ocasión mientras él se pega la gran vida, ni Marta Rovira, que azuzó como nadie la escalada "revolucionaria" y luego, ante el juez, echó las culpas a los demás, ni, por supuesto, el gran líder, ese Puigdemont que fue capaz de declarar la independencia de Cataluña, suspenderla a los ocho segundos y largarse de España escondido en un maletero a los tres o cuatro días: ¿puede haber un comportamiento más insensato, miserable, cobarde y grotesco?
    Estos son los guías del independentismo catalán, así se retratan con sus palabras y sus actos, mientras esperan de los demás sacrificios y bravura. Con estos pilares, ¿qué puede esperarse de su sublevación? Muy ciegos tienen que estar quienes crean en ellos para no darse cuenta de que les están haciendo quedar como auténticos idiotas. Todo el odio, la división y el empobrecimiento sembrados en Cataluña por y para estos, ¡qué pena!  

5 comentarios:

  1. Ante tanto descerebramiento, ya no sabe uno que decir.
    Nunca pensé que pudiéramos llegar a tanta pobreza moral, intelectual y existencial.

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  2. Esto es terrible, Pepe: el separatismo golpista hace las cosas más gordas imaginables, y a cara descubierta. Ahora esta pájara se descuelga declarando abiertamente que su causa está por encima de la vida humana y además, ¡ojo!, ella misma afirma que toda su recua piensa igual, pero no lo dicen. ¡Y no pasa nada! ¿Por qué esta gentuza tiene bula?

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  3. Ponsati, egregia catedrática universitaria de dilatada y prestigiosa carrera es un acabado ejemplo de las élites parásitas que debemos sacarnos de encima, no solo en Cataluña o España, en todo Occidente. Servirá para ello la masiva protesta del sector primario de este fin de semana? Esperemos que sí. Cuanto más lo vean estos cuentistas, con sueldazo, de alertas e infiernos fascistas permanentes, menos lo han de entender. Vivir sin trabajar les ha nublado el juicio, que como Don Quijote, a palos habrán de recobrar. Si lo hacen...

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    Respuestas
    1. No entenderé nunca lo del alto nivel académico de esta señora, porque se comporta como una verdadera idiota: ¿es que le regalaron los títulos o hay que explicarlo como la obnubilación de don Quijote, como tú dices, que era solo para depende qué cosas? Leyendo sobre el butifarréndum del 1-O, vi un día una noticia que contaba que, a la puerta de un colegio, la policía tuvo que llevarse a una vieja chiflada que se había tirado en el suelo y gritaba: "¡Esta es mi casa! ¡Esta es mi casa y no me voy!" Era doña Clara Ponsatí, entonces consejera de Educación de la Generalidad.

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