Libros que he publicado

-2028. ¿Cómo será la Tercera República? -LA ESCUELA INSUSTANCIAL. Sobre la urgente necesidad de derogar la LOMLOE. -EL CAZADOR EMBOSCADO. Novela. ¿Es posible reinsertar a un violador asesino? -EL VIENTO DEL OLVIDO. Una historia real sobre dos asesinados en la retaguardia republicana. -JUNTA FINAL. Un relato breve que disecciona el mercadeo de las juntas de evaluación (ACCESO GRATUITO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA). -CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS. Tres novelas breves de terror. -LO QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO. Conflictividad, vaciado de contenidos y otros males de la enseñanza actual. -EL MOLINO DE LA BARBOLLA. Novela juvenil. Una historia de terror en un marco rural. -LA REPÚBLICA MEJOR. Para que no olvidemos a los cientos de jóvenes a los que destrozó la mili. -EL ÁNGULO OSCURO. Novela juvenil. Dos chicos investigan la muerte de una compañera de instituto. PULSANDO LAS CUBIERTAS (en la columna de la derecha), se accede a información más amplia. Si os interesan, mandadme un correo a esta dirección:
repmejor@gmail.com

Tenéis información de los precios aquí:

jueves, 27 de enero de 2022

Lecturas perturbadoras u ofensivas

    Me entero a través de ABC de que la universidad de Northampton ha calificado de perturbadora y ofensiva a 1984, la excelente novela de George Orwell. Ello ha ocurrido en el ámbito de un curso, módulo o como se le quiera llamar que tiene el título de "Identidad en construcción", cuyo tufillo a posmodernidad agrava la carga surrealista de un episodio en el que la novela que profetizó un futuro de censura, control de las ideas y policía del pensamiento se ha visto afectada por un remedo de censura: eso se llama profecía autocumplida, sí señor, ya puede presumir Orwell de haber acertado en el centro de la diana. Nos hallamos ante otra manifestación -cierto que quizás no muy grave, pero no por ello debemos pasarla por alto- de las ínfulas cada vez más demenciales de la corrección política y de la cultura de la cancelación, esa peligrosa corriente político-cultural que tenemos el deber de combatir no ya por la buena salud de la libertad, sino incluso de la racionalidad y el conocimiento, atributos que son previos a lo político y más esenciales, pues pueden darse incluso en sociedades tiranizadas, con lo que ya podemos darnos cuenta de la gravedad de los delirios posmodernos, ya que atacan a nuestras propias raíces humanas. 
    Es necesario que rechacemos esto de forma rotunda, porque es ya viejo y goza de una inquietante buena salud. En su libro Morderse la lengua, un encomiable alegato contra la corrección política y sus diversos capítulos, cuenta Darío Villanueva que, ¡ya a finales de los ochenta!, tuvo en la universidad de Colorado una incidencia de este pelaje cuando, durante un curso sobre novela picaresca, leyó unos pasajes del Buscón, con los cuales dos alumnos judíos se sintieron no sé si perturbados u ofendidos. Por fortuna, la cosa no acabó con nuestro académico sentado en la picota -inquisitorial escena que sin duda habría sido muy enriquecedora para el curso-, pues  las autoridades académicas se pusieron de su lado, defendieron su libertad de cátedra y vinieron a decirles a los alumnos -aunque supongo que con otras palabras- que, si se habían metido en un curso sobre literatura del XVII y con Quevedo por ahí, ¿qué cosas esperaban que iban a oír sus cándidas orejitas? Pero esto ocurrió en aquella ocasión de hace más de treinta años; seguramente ahora el final no habría sido tan feliz, que se lo pregunten a Lidia Falcón, J. K. Rowling, Antonio Calvo o cualquiera de los ya demasiados que han padecido en sus carnes los ataques de las diversas jaurías de la cultura woke
    Un rasgo que no falla en los ataques de estos censores es la mezcla de irracionalidad y estupidez. Es irracional y estúpido condenar a Colón, a Ponce de León o a Jefferson con retroactividad y criterios anacrónicos, como es cobarde por los diversos responsables públicos permitirlo o incluso hacerlo; es irracional y estúpido que un universitario se asuste o escandalice por lo que se lee en 1984: ¿qué clase de adulto -todo universitario debe comportarse como tal- puede actuar así?; es irracional o estúpido sentirse ofendido por las barbaridades que decía Quevedo en el siglo XVII sobre los judíos: ¡era el siglo XVII, por Dios!, si usted no entiende que hay que aproximarse a una época teniendo en cuenta sus propias pautas, ¿qué hace estudiando ni filología ni ninguna disciplina con perspectiva histórica? ¡Y nada menos que con Quevedo! ¿Se imaginan la lista de agraviados? Aquí va una aproximación: los judíos, los negros, los sastres, los médicos, los sacamuelas, las mujeres, las viejas, las suegras, los moros, los pasteleros, los maricones (no habrían esperado que Quevedo les llamara gays, ¿verdad?), los clérigos, los ríos, los alguaciles, los tacaños, las prostitutas, los poetas con nariz normal o descomunal, el mismo diablo y, naturalmente, los buscones. Quevedo no dejaba títere con cabeza y en su época sus humoradas tenían un éxito brutal, el siglo XVII era así, qué le vamos a hacer.
    Los censores, los que aspiran a prohibir libros, funcionan así: con absoluto desprecio de la inteligencia. Tengo una anécdota personal que lo ejemplifica bien y, aunque no puede enmarcarse en esta corriente de la corrección política, se le parece bastante. Huelga decir que no quiero ponerme a la altura de Orwell, Quevedo o Darío Villanueva, pero, como creo que es bastante ilustrativa, la voy a contar. Mi novela El ángulo oscuro es un relato juvenil con elementos detectivescos y de misterio, con intervención de un fantasma. Hace unos años, la teníamos programada como lectura obligatoria en un instituto y un día vino a hablar conmigo la madre de un alumno para decirme que ella pertenecía a cierto culto religioso que es radicalmente contrario al espiritismo, por lo cual su hijo no podía leer El ángulo oscuro, pues era un libro espiritista. Yo me quedé realmente perplejo y le respondí que esa novela era una simple ficción juvenil y que no podía por tanto considerarse espiritista, ya que para nada defendía estas creencias, sino que simplemente usaba un fantasma como parte de un argumento literario. Añadí además que este tipo de historias resultaban muy atractivas para los lectores de esas edades, por lo cual yo les sacaba mucho provecho como recurso motivador. Así pues, concluí diciéndole que por esas razones, por formar la novela parte del programa y porque de ningún modo podíamos cometer el error de permitir que los alumnos se elaborasen el plan lector a la carta, me era imposible acceder a su demanda.
    No voy a aburriros detallando la batalla de quejas a otras instancias, reuniones y escritos que se desató a partir de aquí, pero sí os diré que llegó a la inspección, la cual dictaminó que no había razón para cambiar el libro. Vuelvo a lo de la irracionalidad: quejarse de la presencia de fantasmas en El ángulo oscuro fue como criticar a Dumbo porque los elefantes no vuelan. ¡Son ficciones, y además, fantásticas!, no podemos tratarlas como si pretendiesen hacernos creer lo que cuentan. Lo peor de todo este asunto fue que arrastró al alumno, con quien me había llevado bien hasta aquel momento, pero que desde entonces cambió a una actitud distante, aunque siempre respetuosa. 
    El sectarismo intolerante de aquella mujer ante un libro que condenaba sin motivos es igual que el del transexual que ataca a J. K. Rowling; la indignación de los alumnos de Darío Villanueva no es menos irracional que la que ella mostró. La respuesta que esa irracionalidad y ese sectarismo recibieron en ambos casos es la justa y adecuada: no ceder. Ahora que los ofendiditos están cada vez más cargados de razón, es cuando más urge mantenerla.  

jueves, 13 de enero de 2022

Garzón y el bulo del bulo

     Soy de los que creen que las bobadas, meteduras de pata y provocaciones de Alberto Garzón son actos muy calculados que obedecen a su propósito de no caer en un olvido que sería funesto para su carrera política. Como la irrelevancia de su ministerio conlleva el no ser digno de atención, lo mismo que las de Femen se la curran enseñando la pectoral y algunos famosos en horas bajas vendiendo sus trapos sucios en la telebasura, él la busca montando campañas propias de Andy Warhol, o diciendo estupideces de diversa índole, pero siempre de gran calibre. Como todos sabemos, la última hasta la fecha ha sido esa de la ganadería extensiva, que resulta tan perjudicial para nuestro sector alimentario y es tan gorda y tan burra que hasta ha conseguido que Sánchez y otros destacados socialistas le hayan condenado de forma clara y, algunos, también muy dura. La defensa de Garzón y de la podemia -con intervenciones de Iglesias, Echenique o Díaz cerrando filas- ha echado mano de un recurso tan fácil como deplorable: la mentira. Llevamos varios días oyéndoles clamar: ¡Bulo de la derechuza!  ¡Mentira!  ¡Garzón no dijo eso! El propio ministro ha aportado una explicación, en la que incluye una transcripción de la entrevista en The Guardian, que podéis ver aquí. Os voy a entresacar la traducción que hace de las famosas tres o cuatro líneas que han producido todo el revuelo:

    Pero claro, es que cogen un pueblo de la España despoblada, meten 4.000 cabezas de ganado allí, o 5.000 o 10.000, contaminan los suelos, contaminan el agua y después normalmente se exporta... Es una carne de peor calidad, es un maltrato animal lo que se produce y es un impacto ecológico descomunal y desproporcional.

    A la vista de esto, por comparar con lo que de verdad se publicó y hacerme una idea clara del asunto, he buscado la entrevista en The Guardian y lo que he encontrado ha sido esto:

    They find a village in a depopulated bit of Spain and put in 4,000, or 5,000, or 10,000 head of cattle. They pollute the soil, they pollute the water and then they export this poor quality meat from these ill-treated animals.

    Traducción de la negrita: "Y luego exportan esta carne de baja calidad de estos animales maltratados", o sea, lo que se ha venido difundiendo: ¿dónde está el bulo? Si os vais a los enlaces, veréis que el orden de las cosas dichas difiere algo en ambas versiones, de ahí que la alusión al gran impacto ecológico aparezca aquí solo en la frase de Garzón. De todos modos y ya solo con estos dos cortes, quedan claras estas cosas:

    1.- Que Garzón y los suyos mienten al hablar de bulos en su contra, porque, aun en su propia versión, más "dulce", habla de carne de mala calidad que España exporta, que es el gran pecado que se le achaca y que, en efecto, cometió. Han alcanzado un alto nivel de manipulación llamando bulo a lo que no lo era, el bulo del bulo, vamos, el más difícil todavía en materia de embustes. 

    2.- Que esa versión que él presenta puede ser la verdadera o puede ser un pérfido ejercicio de atenuación mediante técnicas como el cambio de orden de las frases o el uso de modalizadores como ese "normalmente" tan oportunamente situado. Crea cada cual lo que le parezca, pero, en todo caso, importa poco, porque lo que se publicó, lo que llegó al lector y lo que se puede manejar en contra de nuestra ganadería es la versión más cruda, que, por otra parte, tampoco difiere tanto de esa otra suya más suavecita.

    3.- Que, una vez más, Garzón ha dejado constancia de que su presencia en el Gobierno es prescindible por completo, pero ahora también de que es perjudicial. El responsable de sus actos es él y el de que los cometa desde un puesto tan alto, Pedro Sánchez, que fue quien lo puso. No estaría mal que, al menos, lo cesase de una vez, y redondearía la faena si suprimiera ese ministerio que dirige y que fue creado por exclusiva conveniencia particular de los partidos que nos gobiernan en coalición.

    Post data: unas horas después de escribir este artículo, me entero de que en los presupuestos para 2022 se incluye una cláusula que transfiere al gobierno vasco todas las competencias sobre los secretarios, interventores y tesoreros de la Administración local en su comunidad. Esta gravísima decisión es un ataque a un cuerpo que durante siglos ha servido como sostén de una cierta cohesión legal nacional y de antídoto contra el caciquismo. Mientras andamos entretenidos con las memeces de un ministro insustancial, nos cuelan en silencio atropellos a la nación como este, ¿será lo que pretenden?

domingo, 2 de enero de 2022

San Federico García Lorca

    Desde hace un par de años, Televisión Española ha puesto en marcha unos espacios en los que un actor de renombre personifica al año saliente haciendo una valoración sobre sus acontecimientos. En 2019 fue José Sacristán, en 2020, José Coronado y en 2021 le ha tocado a Blanca Portillo, si pulsáis el enlace, accederéis a una noticia en la que está el vídeo con su actuación. Id al minuto 26:54 y la veréis allí dialogando con una estatua de Federico García Lorca, en una escena que me recuerda mucho a esta otra, de Marcelino pan y vino:


    Contrapicado, diálogo con una escultura, tono confidencial...: no me digáis que el efectismo sentimentaloide no es muy parecido. El régimen izquierdista se parece cada vez más a una religión, es alarmante. El progresismo de hoy en día se ha apropiado de una serie de figuras señeras, de su grandeza, de sus logros o de sus tragedias y las explota como símbolos de sus particulares posturas, pero también como arma arrojadiza, algo realmente vergonzoso. Así se ha hecho en esta ocasión con Lorca, cuyo asesinato en 1936, en el monólogo de 2021/Portillo, se ha asociado con el de Samuel Luiz Muñiz en julio pasado para sostener el disparate de que las cosas hoy en día en España están para los homosexuales igual que hace ochenta y cinco años. No sé de quién sería el guion escenificado, pero hace falta tener desvergüenza e ignorancia y haberse despeñado por el barranco del sectarismo, lo digo porque habrá que recordar que, cuando el joven fue brutalmente asesinado, no fueron escasas las terminales mediáticas izquierdistas que hicieron lo posible y lo imposible por atribuir el crimen a esa extrema derecha de sus ensoñaciones, y, dado que en la actual televisión del régimen nada de lo que ocurre es casual, este bochornoso numerito de García Lorca me temo que va (¡aún!) en la misma dirección. 
    Quienes estén detrás de este montaje, no han respetado nada: ni a Samuel Luiz (a quien no tenían por qué volver a manipular), ni a su padre, que rogó que no se utilizase la tragedia de su hijo con fines políticos, ni a la España de hoy, que no es la de 1936, para disgusto de esos que rentabilizan el victimismo aunque no han sido víctimas de nada y se empeñan en sostener que vivimos en una continuación de la dictadura franquista, ni, por supuesto, a García Lorca: ¿cuándo dejarán la izquierda, los políticos menos escrupulosos y cierto "historiador" de manosear su tragedia?
    Dejen tranquilos al poeta y a Samuel. Aparte de personalísimas opciones que es deplorable que algunos quieran convertir en estandarte y de que fueron ambos víctimas de dolorosos crímenes, poco o nada tienen en común, empezando por las causas de sus asesinatos. En particular en el caso de García Lorca, su familia ha manifestado en repetidas ocasiones su hartazgo de que algunos demagogos y oportunistas lo hayan añadido a ese santoral de ilustres personajes a los que faltan al respeto adueñándose de ellos y sacándolos en procesión cuando lo creen conveniente (1).
    Cervantes, Lorca, Machado, Azaña... ¡cómo molan para homenajes, recitales, actos solemnes...! O para ir por ahí haciéndose el guay y diciendo Federico en lugar de García Lorca, como si fuese nuestro amiguete de toda la vida o fuese normal referirse a Shakespeare, Pardo Bazán o Quevedo como Billy, Mili o Paco.  En 1977, cuando le dieron el Premio Nobel a Vicente Aleixandre, en aquella UAM setentera y de transición del franquismo a la democracia (o del franquismo al franquismo, si hemos de creer a Podemos e incluso a otros que lo dicen también, pero con sordina), éramos muy amigos de homenajes-pretexto para saltarse las clases. Un día, Lázaro Carreter, hablando de uno de ellos dedicado a Aleixandre, nos dejó esta advertencia: el mejor homenaje que se le puede hacer a un escritor es leerle, uno de esos aldabonazos tajantes a los que acostumbraba don Fernando. ¿Cuántos de los que le llaman Federico han leído a Federico? ¿Cuántos de los que en 2005 y en 2015 se hincharon a canapés por las celebraciones cervantinas habrán leído siquiera un capítulo del Quijote? Y, de los que querían pasear los féretros de Machado y Azaña, ¿cuántos les habrían leído?

1. Aquí os dejo enlaces sobre otras ceremonias de capitalización política de grandes personajes.

miércoles, 29 de diciembre de 2021

Si Carlos III levantara la cabeza...

     La verdad es que el actual Gobierno, o, mejor dicho, todo eso que presidido por Pedro Sánchez ha recibido generosamente el nombre de "gobierno", dejó hace mucho de sorprenderme: ningún disparate, insensatez, aberración o exceso resulta inconcebible viniendo de él, de manera que no me asombra la noticia que acabo de leer en "El Mundo" (si hubiera sido acerca de otro gobierno, solo habría sido posible en "El Mundo Today") informándonos de que ha condecorado a 23 exministros con la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III. Al parecer, este reconocimiento se concede para "recompensar a los ciudadanos que con sus esfuerzos, iniciativas y trabajos hayan prestado servicios eminentes y extraordinarios a la nación". Teniendo esto en cuenta y si echáis un vistazo a los nombres, veréis que nos encontramos ante una medida que no desentonaría en el surrealismo más militante, algo digno de Dalí o Tip y Coll. Bastaría para demostrarlo la somera información del siguiente cuadro, en el que señalo con uno o varios interrogantes el grado de estupor que me merece su presencia en la lista:

Condecorado

Observaciones

José M. García Margallo (?)

PP. Aunque ya tiene otras condecoraciones y su currículum es extenso, tampoco parece extraordinario.

Alberto Ruiz Gallardón (?)

PP. Ha estado en cargos muy importantes y nadie puede negarle talento político. Tampoco puede negarse que ha hecho cosas de gran envergadura, como sus modificaciones en la M-30, pero aquí es donde salen ya los inconvenientes, pues lo hizo con un endeudamiento faraónico y saltándose leyes medioambientales. Luego está lo de su brutal subida de las tasas judiciales, medida que no parece el colmo de la justicia social.

Pedro Morenés (??)

PP. Me parece incomprensible que se le dé este título. Si la medallita la concediera la industria armamentística...

José Ignacio Wert (??)

PP. ¿Cómo es posible que un Gobierno PSOE-Podemos condecore a este señor? ¿No era tan facha él y su ley tan segregacionista y todo eso?

José Manuel Soria (???)

PP. ¿Soria distinguido con una medalla? ¿El ministro del impuesto al sol? ¿Un hombre relacionado con un buen puñado de casos de corrupción y que tuvo que dimitir por estar relacionado con redes de empresas en paraísos fiscales? ¿Con ese currículum condecoramos aquí?

Luis de Guindos (??)

PP. Es innegable su brillante currículum, aunque a lo de haber trabajado para Lehman Brothers entre 2004 y 2008 no le veo yo eso del eminente servicio a la nación.

Alfonso Alonso (?)

PP. No veo nada eminente ni extraordinario en la ejecutoria del señor Alonso. Si le dan a él esta medalla, se la podrían dar a decenas de miles de españoles. 

Dolores Delgado (???)

PSOE. Insultante. Una de las personas más sectarias que han pasado por la política española. Está claro que se la condecora porque Pedro Premia A Los Suyos (en adelante, PPALS). 

José Luis Ábalos (???)

PSOE. Otro caso insultante de PPALS. ¿Por qué se le condecora? ¿Por lo de Delcy? ¿Por sus masajes pagados con billetes de 500 €? ¿Por su refinamiento? ¿Por su gestión, incluido el asunto de Plus Ultra?

Isabel Celaa (???) 

PSOE. ¡Por favor! PPALS a lo bestia. El gran servicio a la nación por el que pasará a la historia: darle la puntilla a nuestra enseñanza (para más información, pulse aquí).

Magdalena Valerio (?)

PSOE. Irrelevante por completo. PPALS que sería vergonzoso si P tuviera vergüenza.

Meritxell Batet (???)

PSOE. Otro PPALS que premia el sectarismo más rastrero. Su forma de ejercer la presidencia del Congreso pasará a la historia como modelo de lo que no hay que hacer. Darle esta condecoración a alguien que fue (y me temo que sigue siendo) favorable al referéndum de autodeterminación es caer muy bajo. 

Maxim Huerta (???) 

PSOE. ¡Pero si este señor fue ministro una semana! A lo mejor se le premia porque tuvo la decencia de dimitir.

Carmen Montón (???)

PSOE. Otra auténtica vergüenza: darle una condecoración nacional a alguien que tuvo que dimitir por sus chanchullos plagiarios es insultante. No sé muy bien por qué está aquí, porque yo creo que no llega ni a PPALS, de tan irrelevante como es.

Pedro Duque (?)

PSOE. Sus méritos están fuera de lo que debería premiarse con un galardón como este. 

José Guirao (?)

PSOE. No sé muy bien por qué está aquí, porque yo creo que no llega ni a PPALS, de tan irrelevante como es.

María Luisa Carcedo (?)

PSOE. No sé muy bien por qué está aquí, porque yo creo que no llega ni a PPALS, de tan irrelevante como es.

Arancha González Laya (???)

PSOE. ¿La monjita de Ghali y los 8.000 que se colaron por Ceuta? ¿Para esta también hay medalla? ¿Lo suyo también fueron eminentes servicios a la nación? PPALS de caridad.

Juan Carlos Campo (???)

PSOE. PPALS, muy bien "ganao", que hace falta ser muy sufrido para rebajarse al enjuague de los indultos a Junqueras y demás golpistas.

José M. Rodríguez Uribes (?)

PSOE. ¿Este quién es? ¡Ah!, otro de Cultura. Como los dos anteriores, no llega ni a PPALS, de tan irrelevante como es.

Salvador Illa (???) 

PSOE. PPALS de urgencias, de UVI, de UCI y de sonrojo ajeno, a falta del propio por parte suya y de Sánchez.   

Pablo Iglesias (???)

Podemos. Constituye un verdadero insulto galardonar a este señor (pulse aquí). Pero no hay que preocuparse, porque un republicanote como él rechazará la medalla.

Manuel Castells (???)

Podemos (o lo que sean los de Colau). Constituye un verdadero insulto galardonar a este señor (pulse aquí). Y ya, lo de atribuirle trabajos... Por otra parte, Castells es un declarado independentista, así que no es muy coherente darle este tipo de distinciones.

    Si Carlos III, uno de los monarcas de reinado más venturoso de de los que hemos tenido en España y de los mayores impulsores del progreso civil, cultural, social y científico de nuestra historia, un ilustrado con todas las letras, levantase la cabeza y viera esta lista tendría como mínimo que quedarse atónito y muy cabreado. Sinceramente, creo que esto no es más que una provocación, una estratagema de la que se ha valido Pedro Sánchez para devaluar a la institución monárquica, solo así se explica que se haya atrevido a perpetrar el esperpento de conceder una distinción de estas características a personajes como algunos de los galardonados, creo que ha quedado bien claro cuáles. Si quería favorecer a los amiguetes, podría haberse buscado otro camino, pagado de su bolsillo, claro, y sin necesidad de embarcar como rehenes a unos cuantos miembros del PP. 

    Os juro una cosa: la noticia me pareció tan increíble que, antes de escribir este artículo, he comprobado que no fuera una broma por los Inocentes. Está claro que el presidente del Gobierno (o incluso Pedro Sánchez) se halla ya en pleno desvarío. 

lunes, 27 de diciembre de 2021

El negacionismo educativo

     El título de este artículo lo tomo de otro que publicó el pasado día 24 "El País". Llevaba la firma de Juan Ignacio Pozo, un catedrático de Psicología de la UAM que con ese desbarre ha adquirido méritos sobrados para ser incluido en el registro de "expertos" delirantes que incluyo en este blog. 

    Sabéis que los psicopedagogos son un colectivo que se caracteriza por su enfermiza inclinación al embuste, la cual se concreta esencialmente en tres grandes ramas: a) el completo engaño que constituyen sus desvaríos; b) el falsario autobombo con que se definen a sí mismos  y c) el machacón bombardeo de calumnias con que martirizan a quienes no se tragan sus bolas. El artículo del Sr. Pozo comienza con un ejercicio de la modalidad b: después de una enumeración de disciplinas científicas, concluye sosteniendo que la psicopedagogía es otra de ellas, cosa que es clamorosamente falsa. No contento con atribuir a su disciplina unos méritos de los que carece, aún se permite luego agrandar la trola asegurando que algunas de las monsergas que defiende (el aprendizaje por competencias, la condena de la memoria o la figura del profesor-coleguilla) son verdades de rigurosa base científica.

    ¿Con qué finalidad despliega este psicopedagogo la cola de pavo real de las "virtudes" de su gremio? Fundamentalmente, con tres:

    La primera, desprendida de forma somera, lanzar alabanzas a la LOMLOE, a la que aplaude por incluir algunas de las benéfico-científicas propuestas de los psicopedagogos. Esto no extraña, pues estos "científicos" se prodigan en la adulación de aquellos poderes políticos a cuya sombra han medrado. 

    La segunda, inscrita en la modalidad c, lanzar un nuevo estigma contra quienes no comulgan con las ruedas de molino del psicopedagogismo, a quienes llama negacionistas. Teniendo en cuenta las tremendas connotaciones que tiene hoy en día este término, nadie podría negar que la estocada del señor Pozo es feroz y terriblemente malintencionada, pues es algo así como calificar a los padres, profesores, comunicadores, etc. que encierra en tan siniestro saco de irracionales, indocumentados, atrasados o ignorantes, léase el artículo para comprobar si miento. Lo hace, además, sustentando la mentira en otra, una de las favoritas del decrépito innovacionismo educativo: que quienes lo criticamos proponemos una vuelta al pasado. Y todo ello lo refuerza con fundamentos tan "científicos" como condenar una capacidad tan esencial para el conocimiento como la memoria, negar validez al sentido común (con la enorme carga de experiencia directa en enseñanza que implica) o no dar una sola razón sólida de lo que defiende, parece ser que basta con que lo afirme un científico como él para darle plena validez. Como sucedía con las reverencias a la LOMLOE, tampoco esto resulta sorprendente, pues, en su crispado intento de ocultar el fracaso de sus bobadas y el vacío de sus "novedades", los pedagogistas acostumbran a aderezar sus embustes con una buena carga de insultos y calumnias contra quienes les ponen en evidencia, luego se quejarán del amor que inspiran.

    Pero no vayamos a creer que esto es lo más retorcido, porque nos queda el tercer propósito del artículo, que quizás sea el principal y constituye un alarde de desfachatez. Para que no nos confundamos y veamos que en el fondo es un tío dialogante y un demócrata como la copa de un pino, el señor Pozo lanza un llamamiento a un gran debate sobre la enseñanza, pues a su juicio está hecha una pena por culpa de tanto negacionista como anda suelto por ahí. ¿Dónde está el truco de la cosa? En que a ese debate solo están invitados los que acudan provistos del conocimiento científico y los datos -o sea, él y los suyos-, y no de prejuicios y miedos, es decir, esos negacionistas que tanto le incomodan por defender el esfuerzo, la memoria, el conocimiento y la exigencia. ¡Qué cuco es el señor Pozo!: primero delimita quiénes son los sabios y quiénes los cavernícolas y después determina que los sabios como él son los únicos habilitados para cortar el bacalao, y a esto le llama "un debate social sobre la educación". Psicopedagogismo puro, vamos, pero andémonos con ojo, porque en el mismo artículo nos avisa de cuál es la pieza que se quiere cobrar con el proyecto: la formación docente, para que todos los profesores del futuro compartan sus creencias. Es, como se ve, una pieza de capital importancia, así que habrá que tener mucho cuidado para que este cazador y su partida no se la cobren, por el bien de la educación.

    En las últimas líneas de su artículo, el señor Pozo riza el rizo de la desfachatez, pues da a entender que sus propuestas están ajustadas a lo que de verdad sucede en las aulas, cuando cualquier profesor sabe que es justamente al contrario, que delirios pedagogistas como el colegueo con los alumnos o la prodigalidad al calificar son lo más alejado de lo que son las aulas, digo de las aulas de verdad, es decir, de los espacios escolares destinados al conocimiento y el aprendizaje, no de esos páramos de ignorancia y holgazanería en que se convierten cuando alguno les impone las reglas de los pedagogos, esos "científicos" como el señor Pozo que tanto bien le han hecho a la enseñanza.   

    

jueves, 16 de diciembre de 2021

Adiós, señor Castells, casi mejor que se hubiera quedado usted en casa

    Hará menos de una hora, me he enterado de que ha dimitido Manuel Castells, bendita noticia que no puedo decir que me entristezca. Castells aterrizó en el Gobierno (sector podemita, ¿qué podía salir mal?) como un prestigiosísimo intelectual de bla bla bla bla bla bla. Acabado su mezquino pasó por el cargo, esto es lo que queda: sectarismo aberrante, absentismo galopante, incuria, ineptitud, separatismo declarado, políticas que favorecían a su negociete (UOC frente a la UNED), demenciales ideas educativas. Manuel Castells, el ministro de Universidades que decía escuchar a los estudiantes pero ninguneó a los universitarios antiseparatistas que están siendo agredidos en las universidades catalanas; Manuel Castells, el ministro de Universidades y preclaro intelectual que estaba a favor de que se copiase en los exámenes y de que las becas se le diesen hasta al gato. En definitiva, en sectarismo e inutilidad, un ministro a la altura de los de su camarilla podemita, ¡qué nivelazo! Elevados él y los demás a los despachos ministeriales por el presidente Pedro Sánchez, no olvidemos jamás este detallín. 

    La guinda: era y es un peón de la fabulosa Ada Colau, lo mismo, al parecer, que el sustituto que le han puesto, Joan Subirats, del que poco bueno podemos esperar, ya les vale a los dos.

domingo, 12 de diciembre de 2021

Pero ¿de qué cabeza ha salido esta gilipollez?

     Como es sabido, el Ministerio de Consumo, uno de esos departamentos que no deberían existir, ya que se creó no para gestionar un área del interés general, sino para resolver la particular urgencia de Pedro Sánchez de sumar las cinco carteras que necesitaba para su socio podemita, está especializado en medidas inútiles y campañas estúpidas. La última es la delirante huelga de juguetes convocada para hoy, que cumple los tres objetivos indispensables de sus monsergas: regañarnos, adoctrinar y, sobre todo, llamar la atención para batallar contra ese olvido que sería su destino natural. Hay una cosa clara: todo lo que nos está costando a los españoles este ministerio parásito es un despilfarro en beneficio de Sánchez, de la cuota de poder de sus socios y de quienes viven a costa del propio ministerio. A mí esto me parece una forma de corrupción, no sé si enmascarada o todo lo contrario: descarada. 

    Esta campaña en concreto ha costado 80.000 euros y su plato fuerte es el vídeo que os reproduzco a continuación, aunque sé muy bien que no haría falta, porque ya es conocidísimo:


    Este vídeo me parece de una torpeza abismal por mil razones, de las que me limitaré a señalar las más palmarias: tiene poquísima gracia y echa un tufillo totalitario que tira para atrás. La primera no necesita explicación y la segunda se aprecia en algunos rasgos muy evidentes. En primer lugar, está la escenografía. Fijaos en la de esta imagen, que es muy parecida:


    Pertenece -no haría falta la precisión- a la película El gran dictador, de Charlot. Fijaos en los elementos más importantes: el líder ante el micro enardeciendo a las masas (en el anuncio garzoniano, las oímos vitorear) y la imagen icónica que está a su espalda, la cual es el emblema de esa fuerza imparable en movimiento. En el vídeo ministerial, en lugar del emblema (bajo el cual Chaplin ocultó la cruz gamada del Hitler al que parodiaba y atacaba en su película), lo que aparece es la cara de un osito, que nos hace recordar las escenografías soviéticas con el rostro de Stalin: la venerada imagen del líder, otro típico fetiche totalitario. ¿No han encontrado los publicistas de Consumo para convocarnos a su huelga un imaginario que recordase a cosas mejores que las arengas de Hitler y Stalin? Y que nadie me diga que Chaplin usó ese mismo imaginario para atacar a Hitler, porque el gran genio del cine mudo se sirvió de la liturgia nazi como elemento negativo (en el momento reproducido en la imagen, Charlot está en el pellejo de Hitler/Hinkel, no del humilde barbero que desbarata sus planes), y no con las connotaciones positivas con que aparecen los convocantes de la huelga juguetera. Y por cierto: en la labor de crear esta imagen atractiva de los oradores tampoco han estado muy sembrados, especialmente, por una razón: los rasgos de sectarismo izquierdista son tan zafios y escandalosos que cometen el error de parecer dirigidos solo a un sector muy limitado de la ciudadanía, lo cual representa una torpeza comunicativa y, lo que es peor, un enfoque inadmisible en una campaña ministerial. Con el atuendo de la muñequita que inicia el discurso solo se identificarán quienes sean muy alternativos y sus gestos y su cara de mala leche recuerdan demasiado a Greta Thumberg abroncando al mundo mundial: ¿se habrán creído en el Ministerio de Consumo que esta engreída criatura concita el aplauso universal? Pues se equivocan, porque a mucha gente le cae bastante antipática, me consta que incluso entre los propios ecologistas. No mucho mejor es el Supermosca ese que habla después, que remata la faena con lo del puño en alto, como si estuviese en la fiesta del PCE. Hace falta ser muy sectario y estar muy autoconvencido para no haberse dado cuenta de estos detalles.

    Si ya desde un mero análisis no verbal el sectarismo de la campaña y sus connotaciones totalitarias la convierten en un desastre, la cosa no es que mejore con los textos. ¿Qué memez es esa de que los juguetes tienen el derecho a jugar con el cien por cien de los niños? No vale ni como recurso estilístico, porque es la falacia sobre la que se construye un mensaje absurdo. Los juguetes no tienen derecho a nada, los que tienen derecho a jugar son los niños, y también a elegir sus juguetes. Todos hemos sido niños y muchos hemos tenido hijos y/o la oportunidad de tratar con niños, muchos o pocos, así que cualquiera que se lo proponga está en condiciones de saber verdades como estas: que son los propios niños quienes eligen sus juguetes; que, hasta donde sus papás pueden pagárselos, eligen y consiguen los que les da la gana; que esa elección no tiene derecho a impedírsela ni a condicionársela nadie; que, al final, juegan con lo que les apetece: recuerdo el caso genial de un día de Reyes en que a un niño que conozco le regalaron un juguete carísimo y él acabó jugando... ¡con la caja!; que esto mismo puede pasarles a muñecas que acaban en las manos de un niño o a superpistolones que acaban en manos de una niña, y que de hecho ocurre millones de veces, así que a nadie debería causarle desvelos esta cuestión; que la verdadera ruindad es querer fiscalizar por delirios ideológicos o de cualquier otra índole con qué juegan los niños, especialmente, si se hace desde instancias gubernamentales; que todo el mundo sabe de padres que alguna vez se han puesto militantes con este asunto y les han endilgado a sus hijos juguetes "de niña" y a sus hijas juguetes "de niño" y que, por fortuna, esos hijos acabaron pasando de las estupideces de sus padres y esos padres entendieron que habían hecho el gilipollas... Y así. 

    Y, hablando de gilipollas, os invito a que repaséis el vídeo y escuchéis lo que dice el Supermosca ese que va vestido de amarillo, el que parece estar convencido de que la mejor manera de eliminar el sexismo y acabar con los roles de género es ir a fastidiar a los pobres niños en algo tan sagrado para ellos como sus juguetes. Ya solo con eso se lo tendría que hacer ver, pero fijaos en otra cosa: su tufillo totalitario: tooooodo el mundo tiene que participar de sus ideas, toooooodo el mundo tiene que unirse a su huelga. Este vídeo deja muy claro el pie político del que cojean sus autores, que tienen dos convicciones muy peligrosas: la de estar en posesión de la verdad y la de que todos estamos obligados a acatarla. Eso no es democracia. Para políticas así, no deberían crearse ministerios pagados con el dinero de todos los españoles. 

    ¿Qué les pasa al feminismo, al pacifismo y a otros ismos con los juguetes de los niños? ¿De verdad creen que dándole una Barbie a un niño y un tanque a una niña se acaba con el machismo y las discriminaciones por razón de sexo? ¿De verdad creen que una niña que juega con una cocinita estará irremisiblemente destinada a ser la esclava del hogar? ¿De verdad creen que un niño que juega con una escopeta de tapones acabará siendo un asesino? ¿Tan lerdos son? ¿En qué mundo viven? ¡Que dejen en paz a los niños, ¡joder!, por favor, ellos no tienen la culpa de sus obsesiones!

    Lo dejo ya. No he entrado en un aspecto crucial del vídeo: la cuestión "del sexismo y los roles de género", y ha sido por la sencilla razón de que Juan Soto Ivars la aborda tan acertadamente en un artículo de "El Confidencial" que me ha parecido mejor callar y enlazároslo.  

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Villancicos

     Como a todos los sentimentales, me encanta la Navidad. Para mí, la Navidad es: reuniones familiares, frío, nieve (a veces), turrón y demás dulces, misa de gallo, la cantinela de la lotería del 22 de diciembre, el árbol, el belén, la alegría, los adornos, el olor a leña, las cenas y comidas diversas, Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo, Reyes y las comidas y cenas correspondientes, los regalos, los niños pegando botes por lo que les han puesto Papa Noel y/o los Reyes, las calles iluminadas, las luces que pongo yo, el mercado de figuritas y artículos navideños, la pandereta y la zambomba (en otros tiempos), el champán, las uvas, las campanadas, ¡Feliz año nuevo!, las felicitaciones...: ¿cómo puede haber gente a la que no le gusten las Navidades? Y, por si todo lo que he enumerado fuera poco, están además los villancicos. Voy a dejaros unos cuantos, empezando por uno tan clásico tan clásico que hay que cantarlo en latín: Adeste, fideles:

    Y con Pavarotti, casi , ¡lo que se pierden quienes desconocen este blog! Seguiremos con otro clasicazo, El tamborilero


            Ah, ¿no sabíais que Raphael había cantado esta canción? Pues ya veis, así fue. Pero, si algo tiene el espíritu navideño, es su abrazo universal, así que vamos a dejar por un momento a los grandes de la música y vamos a ver Los pastores son, ese bonito villancico tradicional, interpretado por un desconocido grupo llamado Parranda castellana. Con su aroma de coro de parroquia o de casa de la cultura municipal, os lo digo en serio, este vídeo va a ser lo más puramente navideño del artículo:

    Y ya que nos hemos puesto tradicionales, vamos con Los campanilleros, en esta extraordinaria interpretación de Arcángel en no menos extraordinario vídeo en blanco y negro:

    Muy bien. Habrá biólogos que sostengan que los peces brincan porque son de esa curiosa especie voladora, por razones cinegéticas o por divertirse, pero la verdad es que no solo brincan, sino que además bailan, por ver a Dios nacido, al menos, en Navidad. Así nos lo revela la Escolanía del Escorial:
    ¡Ah, los pastores, cuánto pintan en los villancicos! En Pastores, venid, que aquí os dejo interpretado por la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid,  se les convoca a la adoración del divino Niño recién nacido:


    Villancicos extraordinarios y universalmente famosos hay por decenas, así que inevitablemente me voy a dejar bastantes en el tintero, pero esa no va a ser la suerte de Jingle, bells, uno de los más alegres que existen, o tal vez el que más. Aquí lo tenéis, con Papa Noel, sus renos, nevadas y postalitas enternecedoras:


    Me arriesgaría a ganarme la enemistad de todos los niños del mundo (la mayor parte de los cuales leen este blog) si no rindiese homenaje a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente, así que será para mí un honor añadir a esta antología Ya vienen los Reyes (me gusta más que eso de Ya viene la vieja), de nuevo en las voces la Escolanía del Escorial:


    En fin, si hay un villancico que no puede faltar en una antología que aspire a tal nombre es el universalísimo Noche de paz, con el que voy a cerrar esta selección que os ofrezco. Para que veáis lo mucho que da de sí, os voy a dejar cuatro versiones. La primera, más tradicional, a cargo del Coro Lírico Miguel de Cervantes, en un directo en la catedral de Alcalá de Henares, tan directo tan directo que hasta se oyen toses:


    La segunda, más a lo moderno, está interpretada por un grupo femenino que se llama Ventino


    La tercera y la cuarta ya serán más a lo grande. La primera está a cargo de la orquesta JMJ, con Anne McMillan e Iliana Sánchez:


    En la segunda oiremos brillar (¡toma ya sinestesia!) a la incomparable voz de Ainhoa Arteta


    Espero que os hayan gustado estos villancicos que os he seleccionado. Aún faltan un par de semanas para Navidad y no me gusta adelantarme a las fechas, pero esta vez me ha parecido bien hacer una excepción. Os deseo que paséis unas muy felices fiestas. 

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Pilar Alegría y la inmersión lingüística en catalán

     Leo en "El Mundo" que, para justificar la inhibición del Gobierno ante la amenaza de la Generalidad de no cumplir la reciente sentencia del Supremo sobre la obligatoriedad de dar el 25% de las clases en español, la actual ministra de Educación ha defendido el sistema de inmersión lingüística de Cataluña afirmando que es un modelo excelente y un consenso por el que apuesta su partido.

        Es asombroso lo de la señora Alegría: en menos de cinco meses, ha conseguido caer en un picado espectacular hacia el descrédito político. Sus acciones, sus palabras y los proyectos que abandera (he analizado su breve pero elocuente trayectoria aquí y aquí) arrojan de ella el perfil de una persona capaz de sostener con aplomo embustes repulsivos como los reseñados en este artículo, defender propuestas disparatadas y fracasadas como las de los que enlazo y llegar al cinismo de pretender que nos creamos su discurso o incluso que nos creamos que ella misma se lo cree, cosa imposible, porque no puede ser tan ciega. La inmersión lingüística es una aberración, uno de esos pisoteos a los derechos ciudadanos que solo pueden darse en esta anomalía democrática en que se ha convertido España, así que la defensa que la ministra hace de tal sistema solo puede deberse a vergonzosa conveniencia política o a que comparte los delirios totalitarios de los separatistas. Algo parecido sucede con sus planteamientos educativos: ¿quién puede defender locuras como que el título de ESO se pueda dar con uno, dos o siete suspensos? Solo alguien que lo haga por inconfesables servidumbres o alguien que quiera someter a las generaciones futuras al castigo de recibir una educación lastimosa.

    La indigna defensa de la inmersión lingüística que se ha permitido hoy la ministra no merece más análisis, porque es de esas cosas que se comentan solas, pero, aun así, quiero dejaros las acertadas observaciones que un comentarista de la noticia de "El Mundo", alguien que firma como PaisDePandereta, formula sobre Pilar Alegría:   

    La defensora de la educación pública lleva a su hijo a un colegio privado. La defensora de las lenguas regionales lleva a su hijo a un colegio internacional. La defensora de partir un país a pedazos lleva a su hijo a ser educado en el sistema de un país que jamás lo permitiría. Es Pilar Alegría, su hijo y el Liceo Francés. ¡Votantes socialistas, DESPERTAD!

    A eso le llamo yo dar en el centro de la diana del cinismo y las contradicciones de Pilar Alegría, alguien que por su alta responsabilidad jamás debería permitirse tan vergonzosa falta de respeto a la ciudadanía y al país a cuyo Gobierno pertenece. Creo que ya estamos en condiciones de decir que Pilar Alegría es una mala ministra y que va a hacerle a la educación tanto daño como su nefasta antecesora, de la que no se diferencia sustancialmente. Pero, al fin y al cabo, es muy comprensible que tengamos los ministros que tenemos, porque el nuestro es un país desquiciado: reflexionemos sobre este asunto del 25%: se está celebrando como una victoria que el Supremo haya establecido que en un amplio territorio de España la lengua española sea obligatoria en un 25% de las asignaturas, lo cual significa que... el otro 75% se lo apropia el catalán, una lengua de alcance tan solo regional: ¿realmente este arrinconamiento de la lengua oficial del país es algo digno de celebración? Bueno, pues, aun así, la chulesca banda de matones que tiraniza Cataluña ya ha dicho que ese mandato judicial no lo va a cumplir. Y la ministra Alegría responde que eso a su Gobierno no le compete. Y todos contentos.

lunes, 22 de noviembre de 2021

Las mentiras de Pilar Alegría

 Hace algo más de dos meses, escribí un artículo en el que señalaba que nuestra actual ministra de Educación apuntaba maneras en el arte de sostener disparates pedagógicos, y esta misma semana, con ocasión de la aprobación definitiva de las anunciadas aberraciones en materia de evaluación (tanto en la calificación y titulación como en la recuperación), ha confirmado aquellos asomos. Lo ha hecho con una serie de afirmaciones que me gustaría puntualizar, veámoslas:

    -No hay mejor fórmula para estimular el esfuerzo de los estudiantes que dándole mucha más importancia a la motivación que al castigo. Empezaré por decir que estimular el esfuerzo de los alumnos es algo que da para más que una frasecita de línea y media. Esta sorprende además por la cantidad de engaños implícitos que encierra en tan poca extensión. El primero: la ministra parece presuponer que solo se estimula mediante motivación o mediante castigo, cosa que es falsa y absurda. El segundo: quiere dar a entender que convertir la evaluación en una tómbola (que es lo que ha hecho la ley que ella defiende) es motivar, cuando es simplemente regalar. Es mentira también el meollo de su mensaje: que el aprobado gratuito estimula el esfuerzo, y tengo dos razones muy poderosas para sostener que no es así: el haberme pasado treinta y cinco años viendo cómo sucedía exactamente lo contrario con compañeros que los ponían y lo que dicta el puro sentido común: ¿en qué cabeza cabe que nadie se vaya a esforzar lo más mínimo para conseguir algo que se le va a regalar? Cuarta mentira: al formular esa antítesis, está claro que quiere dar a entender que hay unos malvados (naturalmente, los disconformes con el despropósito que ella estaba presentando) que pretenden estimular el esfuerzo mediante castigos: no es así, que no se crea la señora Alegría que es la Juana de Arco de la enseñanza, porque no existen esos desaforados ogros que nos quiere colar. Lo que ocurre es que sí existen docentes que creen que el suspenso (al que ella llama castigo, quinta y última mentira) es imprescindible en un sistema de evaluación decente y útil, y, claro, como en el suyo lo han eliminado por la vía de hacerlo inoperante, había que inventar algo para tapar el desmán, así que nuestra ministra no se ha andado por las ramas: los que regalan aprobados son buenísimos y estimulan y los que suspenden a quien lo merece son malísimos y castigan.

    -El modelo que se implanta pretende adecuarse a estándares europeos. Mentira. Promocionar o titular con un número indeterminado de suspensos es algo que no está exigido por ningún estándar europeo, como tampoco lo están arbitrariedades como cargarse las evaluaciones extraordinarias (esas de junio o septiembre, a las que ahora, no sé por qué, están llamando recuperaciones, que son otra cosa) o permitir que el bachillerito bachillerato se apruebe con una asignatura suspensa. 

    -La cultura del esfuerzo no corre ningún riesgo. ¡Ja, ja, ja, ja! Mentira hilarante, pero de risa amarga: esa cultura estaba ya muy zarandeada en nuestra enseñanza, pero ahora está llamada a desaparecer, y si no, al tiempo. Pasará con la LOMLOE lo que pasó con la LOGSE: a los que vaticinaron cuando se implantó que iba a ser un desastre, el tiempo, por desgracia, acabó dándoles la razón. Hace falta tener una faz de hormigón armado para establecer unos criterios de evaluación como los que se acaban de aprobar y afirmar que la cultura del esfuerzo no está en peligro. 

    -Suprimir las pruebas extraordinarias representa acabar con la incongruencia que supone recapitular nueve meses de trabajo en una prueba única. Esto va a ser un poco largo de explicar. No me cansaré de decir que el punto caliente de la LOGSE y sus leyes derivadas (que son todas las posteriores a ella salvo la LOCE, a la que hay que conceder el beneficio de la duda porque casi ni se aplicó) es la evaluación, a causa de una tara de origen: lo que políticos y pedagogos logsianos han pretendido siempre ha sido que aprobase todo el mundo, objetivo muy problemático que había de tropezar inevitablemente con el rechazo de todo profesor que tuviera la sensatez y la honestidad intelectual de evaluar y calificar a sus alumnos de acuerdo con el aprovechamiento demostrado. Entre los múltiples instrumentos que los logsianos han utilizado para obtener ese aprobado general sistemático que ellos pretenden sistémico, se encuentra la evaluación continua, pero según ellos la entienden, porque es necesario aclarar que de este concepto tan pantanoso hay multitud de versiones. ¿Y cómo entienden los logsianos la evaluación continua? Pues, simplificando un poco, como un seguimiento constante de la evolución del alumno, el cual, combinado con su principio de que lo que hay que valorar no es la respuesta a retos objetivos (tipo exámenes) sino la progresión particular, arrojará siempre como resultado el aprobado. Es aquella falacia tan suya de que a un alumno que empezó sacando unos habría que aprobarle si acaba en el 3'5, porque ha mejorado notablemente, e incluso te toparás con colegas capaces de decirte que lo merece incluso más que el que ha sacado siempre sobresalientes o que alguien cuyo "logro" es un 3'5 se ha esforzado. Con esta falsificación como sistema, al implantarse la LOGSE en los años 90, época en la que se suprimieron, como de nuevo se ha hecho ahora, las pruebas extraordinarias de septiembre, lo que se pretendió fue el seguro efecto de unos porcentajes de aprobados cercanos al cien por cien, pero lo que se obtuvo en Secundaria fue el derrumbe en los porcentajes de aprobados lógico y esperable que aún padecemos, porque ya desde el minuto uno los alumnos entendieron  que el nuevo sistema estaba diseñado para no estudiar, pero los profesores que no cedieron al chantaje del sistema se vieron obligados a suspender a mucha gente. Si el desastre no fue mayor, fue porque al menos se mantuvieron las suficiencias de junio.

    Suprimir septiembre fue un gravísimo error, porque es mentira lo que dice la señora Alegría de que las convocatorias extraordinarias sean una incongruente recapitulación, pues en realidad son y han sido siempre convocatorias de gracia, es decir, segundas (junio) y hasta terceras (septiembre) oportunidades para aprobar el curso haciendo frente a pruebas de mínimos. Eso fue lo que se cargó la LOGSE en 1992, con gran perjuicio para los alumnos, y lo que se tuvo que reponer años después. La verdadera incongruencia (que se ha ido implantando gradualmente con esa farsa de juniembre) es volver al desastre de la supuesta evaluación continua: fíjense si será incongruente la LOMLOE que suprime las convocatorias extraordinarias en la ESO, pero las mantiene en Bachillerato. ¿Por qué se hace tal cosa? Lo voy a decir sin ambages, porque, además, lo sabemos todos: porque la LOMLOE es un demencial intento de retornar a los delirios de la LOGSE primigenia y de conseguir a toda costa el cien por cien de aprobados en la secundaria obligatoria. Intento demencial y un tanto criminal, habida cuenta de que se sabe que ese plan y la supresión de septiembre (ahora se suprimirá también junio) fueron rotundos fracasos. ¿A qué viene ese empeño con el cien por cien de aprobados? ¿Qué se gana con él? Nada, e incluso además se pierde, la prueba más contundente la tenemos en nuestra Primaria, en la que la LOGSE sí lo ha conseguido, entre otras cosas, suprimiendo todo tipo de retos para el alumno, con los resultados hoy a la vista. Y en lugar de modificarla, que es lo que se debería hacer, se profundiza en los errores. Precisamente hace un par de días Gregorio Luri hablaba sobre estas cosas en "El Mundo".

    -Debemos confiar más en el criterio de nuestros profesores y profesoras, que son por otro lado quienes más conocen el desarrollo y competencias de nuestros estudiantes. Esto lo dice la ministra a propósito de esa barbaridad que acaba de implantarse con la LOMLOE, la de promocionar de curso en ESO e incluso obtener el título de Graduado sin un límite expreso de asignaturas suspensas. Nuevamente está intentando engañarnos, pues pretende despistarnos hablando de confianza en los profesores cuando en realidad esta aberración se ha implantado para lo mismo que todo lo demás: dejar más expedita la vía para el aprobado general, cosa que resulta de una obviedad palmaria: ¿no representa un sustancial abaratamiento pasar de tener que aprobar todas las asignaturas para graduarse en ESO a poder conseguirlo con uno, dos, tres o siete suspensos? Hasta ahora, cuando un alumno tenía suspensos al acabar cuarto no había nada que discutir (al menos en teoría, porque todos sabemos lo que han sido las juntas finales), pero desde hoy ya se podrá discutir hasta cuando se hable de alumnos con ocho suspensas, así que tiemblo al pensar en lo que van a ser las juntas de aquí en adelante: van a ser el rastro, un rastro en el que los especialistas en presionar y chantajear van a ser unos amos más absolutos de lo que ya eran. Así pues, ¿a quién pretende engañar la señora alegría con ese discursito de la confianza hacia los profesores? El sistema que ella ha sancionado ha suprimido la sólida referencia fija que constituía el número de suspensos y lo ha cambiado por una gavilla de vaguedades que serán terreno abonado para la duda, la subjetividad, la inconsistencia, los consensos imposibles o la arbitrariedad. En esas condiciones tan movedizas, a menudo será difícil hacer un trabajo digno de confianza. Y me temo que es exactamente eso lo que se pretende: que, en unas condiciones tan inseguras, los profesores opten por evitarse problemas y aprobar a todo el mundo. La señora Alegría habla de confianza, pero lo que va a reinar de verdad en la evaluación va a ser el miedo, y ella lo sabe, o sea, que miente a conciencia. No creo que tardemos ni tres años en comprobar los resultados.

martes, 9 de noviembre de 2021

Yván Pozuelo: el sistema educativo se sanciona a sí mismo

     Para ser sincero, confesaré que, a pesar de la notoriedad que en su momento alcanzó el profesor Yván Pozuelo por calificar a todos sus alumnos con un diez y el expediente sancionador a que ello le condujo, había tomado la decisión de no pronunciarme sobre este asunto, pero la entrevista que ayer lunes le hicieron en "El Mundo" me ha hecho cambiar de parecer, esencialmente, por un motivo: las razones sobre las que sustenta su dadivoso sistema de evaluación son tan coherentes con el espíritu y la letra de nuestras leyes educativas que se puede afirmar con rotundidad que, al sancionar a Yván Pozuelo, el sistema educativo español se está sancionando a sí mismo. Si este profesor está llevando a cabo una práctica docente digna de condena, esa condena debe inexcusablemente hacerse extensiva al  tinglado que nuestros mandamases educativos llevan treinta años imponiendo en la enseñanza con sus leyes disparatadas. El señor Pozuelo se ampara en el argumento de que él se limita a seguir las normas, y no lo hace a la buena de Dios, sino con concreciones muy precisas, paso a reproducir algunas:

    -La LOE y la LOMLOE me avalan, porque hablan de distintos aprendizajes y distintos ritmos; hasta la LOMCE dice que todos los alumnos tienen talento. No entiendo que se pueda dar el título con suspensos y a mí se me expediente por poner dieces. Los suspensos no tienen sentido en un aprendizaje competencial: un alumno puede tener un 4'5 en un examen tradicional pero un 10 en competencias

    -El estrés no incentiva el progreso del alumno. [...] La nota es un freno para el aprendizaje. 

    Al acabar la entrevista, declara casi con solemnidad que no va a hacer otra cosa que ponerles dieces a sus alumnos, por lo menos hasta que la ley educativa cambie para indicar expresamente que el aprendizaje es una competición

    Estas últimas palabras son de una ortodoxia absoluta con respecto a lo que ya desde hace mucho la izquierda y los pedagogos vienen predicando y finalmente han fijado negro sobre blanco en la LOMLOE: lo que más importa en la educación es la dimensión emocional del alumno y su felicidad, así que  sería un crimen meter al pobrecito en la Arcadia escolar para someterlo a la inhumana presión de una tortura tan competitiva y facha como la nota. Por otra parte, ¿podría alguien negar que llevamos décadas con un sistema en el que el suspenso está oficiosamente mal visto y se considera injusto, desmotivador y de malos profesores? ¡Qué decir de los distintos ritmos, por favor! En la doctrina logsiana que llevamos treinta años padeciendo, es pecado valorar al alumno con arreglo a unos referentes objetivos iguales para todos y sobre los que gravitará siempre el riesgo del suspenso: lo que hay que hacer es una evaluación subjetiva atendiendo a las capacidades de cada uno (arréglese cada cual para determinarlas), lo cual deja la puerta abierta de par en par a poner un 5 a un examen de 2 o un 10 a uno de 4'5. Y sí, señor Pozuelo: calificar por competencias y por proyectos, que es lo que se nos propone/impone, es tan vaporoso y tan holístico -por citarle a usted- que permite con todas las de la ley cascarle un diez (un cero, nunca: este sistema está pensado para que todos aprueben) a quien se nos antoje. ¡Y qué gran verdad dice usted cuando afirma que los suspensos no tienen sentido en un aprendizaje competencial, cómo retrata las intenciones de quienes han impuesto ese gran engaño! También tiene toda la razón en lo de titular con suspensas: es de un enorme cinismo montar un sistema de titulaciones que comete la enormidad de cargarse de hecho la diferencia entre el aprobado y el suspenso, entre demostrar aprovechamiento y demostrar holgazanería o ignorancia, y luego hacerse los estrechos con un docente que, como usted, tan solo ha llevado esta atrocidad a sus últimas consecuencias y se ha dicho: si de regalar aprobados se trata, sobresaliente general, ¿para qué andarse con remilgos?

    Si alguien ha pensado que estoy haciendo leña del árbol caído con Yván Pozuelo, se está equivocando, porque lo que he hecho hasta aquí ha sido manifestar mi desaprobación de sus prácticas docentes, como no podría ser de otro modo, pues no es ningún secreto que yo desapruebo los dogmas educativos de los que son aplicación fiel. En lo personal, no le deseo ningún daño, aunque pienso que es merecedor de una sanción, reprobación, escarmiento o lo que sea (no soy yo quien deba decidir la concreción exacta), porque es innegable, incluso para los hipócritas que ahora le castigan por llevar hasta su más alta expresión el demencial sistema que ellos mantienen, que ponerles a todos los alumnos un diez es un disparate, que alcanza dimensiones brutales si se considera que el señor Pozuelo lleva cometiéndolo más de una década, como él mismo no se recata en desvelar.

    Si el sueño de la razón engendra monstruos, vaya usted a saber lo que podrá engendrar el de la sinrazón, con lo que resulta muy comprensible que a la calamidad logsiana le haya venido una severa descalificación -me temo que involuntaria- desde el flanco de la extravagancia cometida por uno de sus incondicionales. Lo que ha perdido a Yván Pozuelo ha sido pasarse de rosca: no le habría ocurrido nada si se hubiese limitado a aprobar a todo el mundo, poniendo su 5, su 7 o su 10 a los que lo merecían y luego regalando un cinquillo a quienes hubieran debido suspender. Eso llevan décadas haciéndolo millares de profesores bajo la complaciente tolerancia de quienes le han sancionado a él, unos cuantos por estar convencidos de que nadie debe suspender y la mayoría por evitarse líos, entre otros y principalmente, con esos mismos sancionadores, a los cuales he visto caer en el abuso de cebarse con profesores que ponían suspensos justos, pero jamás en treinta y cinco años he visto que emprendieran la menor indagación sobre índices de aprobados altamente sospechosos. El sistema logsiano ha impuesto su perniciosa mentira de que un aprobado inmerecido no tiene importancia o incluso es beneficioso, cuando en realidad es altamente perjudicial para la educación, como se entiende cuando se reflexiona sobre los males de la nuestra. Creo que una de las causas por las que se ha procedido contra Yván Pozuelo -¡después de una década!-, quizás la principal, es que había empezado a poner demasiado en evidencia la estafa del aprobado regalado. 

    Entre los centenares o quizás miles de alumnos a los que ha puesto dieces, habrá sin duda muchos que los merecían de verdad: ¿qué pensarían en su momento del hecho de que se hubiera calificado igual a otros que no sabían ni la mitad que ellos o incluso eran unos vagos? Por muchas fabulillas enternecedoras que cuente él, me temo que, salvo algunos a los que hubiese conseguido liar, se sentirían injustamente tratados, cosa muy lógica, porque ese sistema suyo es de una radical y abyecta injusticia. Y, sin embargo, él está tan convencido y autosatisfecho como podréis ver en la entrevista que enlazo, en la que muestra retazos de mesianismo. Una pregunta que me hago es si tendrá hijos. Si acaso los tiene, es posible que algún día le lleguen a casa con boletines de notas en los que resplandezcan uno o varios dieces. ¿Qué pensará entonces? ¿Se preguntará al verlos si esos dieces son como los suyos, que se los pone a cualquiera?  ¿Llegará así a comprender por fin que su forma de evaluar y calificar es un completo disparate? Un disparate, no lo olvidemos, que ha florecido al calor de un sistema disparatado.

      

martes, 2 de noviembre de 2021

Celos

  Como ya veo el caso que me habéis hecho con las canciones tristes, voy a intentarlo de nuevo por la vía filarmónica y con un sentimiento universal, esta vez, los celos. Y, si queremos unir celos, música y universalidad, no tenemos más remedio que comenzar con la famosísima Celos, o Tzigane Tango Jalouisie, que reúne un manojo de curiosidades, como ser un tango compuesto por un danés (Jacob Gade) para una película de aventuras de Douglas Fairbanks, o sea, nada de Gardel ni de Buenos Aires ni de la calle Corrientes. De entre las múltiples versiones que he visto, os voy a dejar esta tan sensual, que incluye música y baile:

    
    Sobre esta pasión tan destructiva pero tan difícil de evitar si tenemos la desgracia de caer en sus garras, se han compuesto infinidad de canciones, por lo que me dejaré muchas en el tintero. La segunda que os voy a poner es Pasaba por aquí, de Luis Eduardo Aute. El suyo es un celoso civilizado y elegante que se permite la ironía de decirle a su chica eso de "no creas que te espío". Genial.

    A continuación vamos con un grande: John Lennon, y una de las numerosísimas canciones excelentes que compuso: Jealous guy, de la que también hizo una notable versión Roxy Music.

    ¡Ah, por cierto! También existe una Jealous girl, cuya intérprete es Lana del Rey.


    Con Lana del Rey entramos en el oscuro pozo de los celos posesivos y destructivos, esos que más a menudo de lo que a todos nos gustaría devienen en trágicos celos asesinos. Voy a continuar con Cómo pudiste hacerme esto a mí, de Alaska y Dinarama:

     
    Paso a continuación a El preso número 9, legendaria canción, que como suele ocurrir en estos casos, ha sido interpretada por múltiples intérpretes. Os dejo aquí la versión de Los tres caballeros, aunque no os resultará difícil encontrar las de Joan Baez, Chavela Vargas o José Feliciano, por citar otras de las más célebres.


    Finalizaré el artículo con Delilah. Como casi todas las anteriores, relata la vivencia de los celos en primera persona y desde el punto de vista del que los padece. Narra el proceso completo: el descubrimiento, el sentimiento de traición, la ira creciente, el descontrol, el crimen... y la miserable petición de perdón cuando ya está todo el mal hecho. Sí, el relato completo, esa historia que hemos visto contar en crónicas de sucesos a personajes que no son capaces de entender que nadie es dueño de nadie y que la vida es un bien sagrado. 


    Delilah es, por muchas razones, una canción excelente: la inspirada composición musical, la poderosa interpretación de ese coloso llamado Tom Jones, la letra que sintetiza y narra de forma muy acertada la tremenda historia... Alguna razón tiene que haber para explicar su gran éxito, que se ha mantenido durante décadas. En eso se le parecen todas o casi todas las demás del artículo. El oscuro sentimiento de los celos y sus consecuencias -que nunca son inocuas y a veces son trágicas- están muy unidos a la condición humana, por eso serán siempre una fuente de inspiración para la creación artística.