Libros que he publicado

-2028. ¿Cómo será la Tercera República? -LA ESCUELA INSUSTANCIAL. Sobre la urgente necesidad de derogar la LOMLOE. -EL CAZADOR EMBOSCADO. Novela. ¿Es posible reinsertar a un violador asesino? -EL VIENTO DEL OLVIDO. Una historia real sobre dos asesinados en la retaguardia republicana. -JUNTA FINAL. Un relato breve que disecciona el mercadeo de las juntas de evaluación (ACCESO GRATUITO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA). -CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS. Tres novelas breves de terror. -LO QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO. Conflictividad, vaciado de contenidos y otros males de la enseñanza actual. -EL MOLINO DE LA BARBOLLA. Novela juvenil. Una historia de terror en un marco rural. -LA REPÚBLICA MEJOR. Para que no olvidemos a los cientos de jóvenes a los que destrozó la mili. -EL ÁNGULO OSCURO. Novela juvenil. Dos chicos investigan la muerte de una compañera de instituto. PULSANDO LAS CUBIERTAS (en la columna de la derecha), se accede a información más amplia. Si os interesan, mandadme un correo a esta dirección:
repmejor@gmail.com

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domingo, 9 de octubre de 2022

Comienza la temporada de caza del funcionario 2022 - 2023, os lo aviso

 UN POCO DE HISTORIA: PRELUDIO PARA LOS LECTORES QUE TENGAN TIEMPO  

    Una de las cruces de ser funcionario es que su imagen tópica es indefectiblemente negativa y está asociada a lacras como la rutina, la holgazanería, la mediocridad o la incompetencia. Supongo que en España la raíz más lejana de esto se encuentra en Vuelva usted mañana, artículo de Mariano José de Larra merecidamente célebre, como tantos de los suyos, pero no es ocioso recordar que Larra murió en 1837, por lo que la España atrasada, casposa, tiránica, conformista y polvorienta que criticó aquel impenitente patriota con la esperanza de mejorarla fue, básicamente, la de Fernando VII y María Cristina. También sería útil releer el emblemático artículo, porque, si lo hacemos, descubriremos que la procrastinación perezosa que en él retrataba Larra no afectaba solo a los funcionarios, sino a toda la sociedad española, desde el oficial ministerial hasta el sastre o el genealogista, alcanzando también al propio Fígaro, pirueta "autocrítica" -por algo este señor es considerado uno de los grandes de nuestra literatura- con la que al final Larra viene a decirnos esto: que la molicie generalizada acaba engullendo incluso a sus enemigos declarados.

    Si avanzamos unas décadas en nuestro siglo XIX, tan felizmente regado de colosos literarios, llegamos a Galdós, en cuya obra abunda un tipo que ha dado lugar a una acuñación lingüística, el funcionario galdosiano, ejemplar literario calcado de la realidad a la perfección -faltaría más en don Benito-, que nos presenta a un personaje que acude a la oficina cuando le da la gana, se pasa allí un par de horitas leyendo plácidamente el periódico y luego enfila para su casa, que los garbanzos ya le estarán esperando. Esos cesantes crónicos del turnismo de finales del XIX, prototipos del funcionario incompetente, parásito y odioso, tienen su contrapartida en la figura de Ramón Villaamil, el protagonista de Miau, un funcionario que es todo lo opuesto y cuyo trágico final nos indica la pesimista idea que Pérez Galdós tenía de la Administración española de su época.

    Con esta estampa bicentanaria a cuestas, el funcionario entra con muy mal pie en la percepción colectiva, está claro: ¿cómo hacer ver a la gente que esto es un tópico tan infundado como que los españoles somos todos toreros o los chinos son todos iguales? Complicada tarea. 

    En el año 1999 me compré un coche. Una tarde fui con mi hijo -que tenía once años- a verlo y el vendedor nos llevó a dar una vuelta con uno igual para probarlo. La radio iba encendida y no recuerdo muy bien de qué iba la cosa, pero el caso es que estaban entrevistando a alguien que era funcionario y, por algo que dijo, nuestro amable comercial comentó:

    -Ganará un sueldecillo de 250.000 pesetas.

    Mi hijo, que conocía mi condición de funcionario, me miró. Cuando salimos del concesionario, me preguntó:

    -Papá, ¿tú cuánto ganas?

    -250.000 pesetas.

    Prudente como era el chaval, se quedó callado, así que me tocó adivinarle los pensamientos.

    -Sí, hijo, es un poco gilipollas, pero no es mal muchacho y nos deja el coche a muy buen precio.

    Tres o cuatro años después, hablando un día con un compañero de instituto, me contó que estaba hasta las narices de su cuñado (juro que no estoy inventando), porque no hacía más que cachondearse de él por lo poco que ganaba con tanta carrera y tanto bla, bla, bla. 

    Pasó un poquito el tiempo y en 2008 empezó a manifestarse la crisis que Zapatero aún negaba pero que a partir de 2010 ya se hizo incontestable y tuvo siquiera el mérito de sacarlo a él del gobierno. Mucha gente perdió su empleo; muchos que tenían una cualificación mediocre que, favorecida por el ladrillazo, les había llevado a ingresos que ni en sus mejores sueños habrían imaginado, perdieron repentinamente esos eldorados laborales; bastantes españoles -unos por mala suerte, pero también algunos por malos calculadores- se quedaron dramáticamente colgados de la brocha con unas hipotecas de espanto a medio pagar; los canallas de la banca que se las habían colocado les colgaron el muerto de forma inmisericorde y los llevaron a la ruina; esos mismos canallas, que se habían hecho de oro en connivencia con la hornada de políticos más corrupta de nuesta democracia, quedaron bajo el foco como los artífices de la ruina del país (Bankia, el derrumbe de las cajas, las tarjetas black, los blindajes de los ejecutivos, las preferentes, el rescate a la banca..., ¿os acordáis?, no hace tanto); el concesionario donde me compré el coche en 1999 cerró; miles de agencias inmobiliarias fueron por el mismo camino; el cuñado de mi compañero, que tenía un Jaguar y era tan imbécil que, con casi cincuenta años, tenía una colección de camisetas de fútbol de esas que valen tres euros y te venden por sesenta, se quedó en la ruina, ¡lástima no haber estudiado un poco, así a lo mejor habría leído la fábula de la cigarra y la hormiga! Etcétera. 

    ¿Qué ocurrió entonces con esos pringados de funcionarios que ganaban "sueldecillos" de 250.000 pesetas o eran ridículos infelices que habían quemado su juventud sacándose estúpidas carreras que desembocaban en ingresos de 💩?  Pues, sencillamente, que, de ser los gilipollas de la película, los inútiles y los risibles perdedores, nos convertimos en el paradigma de la perversión, los parásitos y los responsables del desastre, mejor dicho, no nos convertimos, sino que nos convirtieron los políticos, que buscaron con ello asignarnos el papel de chivo expiatorio de sus desmanes, su incompetencia, su irresponsabilidad y sus corrupción. Auxiliados por los medios, esa artillería pesada mercenaria que casualmente está siempre del lado del que manda, literalmente nos crucificaron, lo sé muy bien porque entonces me batí el cobre en foros de muchos periódicos y ni os imagináis la basura y el encono que me encontré allí, ya fuera de cosecha propia de algunos miserables o ya azuzados por los propios medios o por figuras políticas de todo el supuesto espectro español, y digo "supuesto" porque entonces vi más claro que nunca que en realidad eran todos lo mismo: corrupción, parasitismo e incompetencia. En la nota 1 os dejo enlaces a algunos artículos míos de aquella época.

FONDO DE LA CUESTIÓN

    Dejo de hacer historia y voy al grano. Creo que no soy el único que barrunta la explosión de una crisis parecida a la de 2007, por una serie de síntomas políticos, económicos y hasta bélicos en los que no voy a entrar porque son patentes. De hecho, algunos diréis con razón que YA estamos en crisis, porque, desde la inflación o la delicada situación de la vivienda hasta la guerra de Ucrania, pasando por la paradisiaca coyuntura política española, aquí todo son señales alarmantes, pero a eso es a lo que me refiero, a que da la sensación de que lo peor aún no ha llegado y de que cualquier día se produce un estallido que dejará la crisis de 2010 a la altura de Aquí no hay quien viva. En esta situación de precrisis, un síntoma inequívoco es que algunos ya van señalando "culpables" y, exactamente igual que hace diez años, el colectivo funcionarial va a estar entre los elegidos. Los indicios están siendo los mismos: ese comentario que los señala como parásitos inútiles, ese artículo que los acusa de representar una carga... Publica hoy Jesús Cacho -que no es nuevo en esto- en Vozpópuli un artículo titulado Unos presupuestos indecentes, que dice estas cosas:

     Vivimos en una injusta sociedad dual formada por dos grupos de personas: el constituido por "Empresarios y trabajadores sometidos a la competencia, cuyos ingresos dependen de lo que producen y de lo que los ciudadanos deciden libre y voluntariamente adquirir y pagar por ello", y el formado por "Políticos, empresarios y amigos del Gobierno, empleados públicos y liberados sindicales cuyos sueldos y privilegios -decididos por los políticos- son pagados obligatoriamente por los ciudadanos del primer grupo". El Gobierno Sánchez se ha dedicado plena y conscientemene a exacerbar esa maligna dualidad

    Si escribo este artículo no es por don Jesús Cacho (excelente periodista que cuando se pone ultraliberal tiene estos desbarres nada edificantes), sino porque, como ya habréis entendido, me conozco esta retórica y me da pavor, porque sé que articulitos como este son las primeras gotas de lo que acaba siendo una caza de brujas antifuncionarial como la que he descrito, calamitosa en todos los sentidos imaginables. La vomitiva y odiosa fobia al funcionario, insisto en ello, no fue ninguna broma, porque tuvo rasgos que recordaban a la segregación, repito lo que he dicho más arriba de que se azuzó a la opinión pública contra nosotros -yo estaba entonces en activo- cargándonos cosas gravísimas de las que no solo no éramos culpables, sino que además éramos tan víctimas como el que más; en ese contexto, se dijeron de nosotros cosas tremendas, y no solo en los foros, sino que conozco gente a la que se las dijeron cara a cara. A un amigo mío, saliendo un día de una manifestación con una de esas camisetas verdes en favor de la enseñanza pública, se le acercó un energúmeno y así sin más le llamó hijo de puta, en presencia de sus hijos pequeños, que le acompañaban. A nadie le cabe la menor duda de que episodios así se debieron al señalamiento al que nos habían sometido políticos catastróficos como Zapatero, Aguirre y otros de su cuerda, bastante antiejemplar. ¿Le gustaría al señor Cacho pasar por un trago así? 

    Entiendo que no, así que le pediría seriedad. En la España actual, somos muchos los que estamos que trinamos contra Sánchez, así que está muy feo que mezcle a los empleados públicos en sus planes con esa frase final de la cita de más arriba, tan ambigua. Nada de ambiguo tiene, en cambio, lo que la precede, una división de la sociedad tan maniquea como simplista que debería avergonzar a un profesional de su categoría: esos buenos que pagan y esos malos que los parasitan. Es verdad que en las sociedades existen gobernantes corruptos y amiguetes o chorizos que se arriman a ellos para vampirizar el dinero público, pero es una vileza meter en este saco a los empleados públicos, porque este honesto colectivo se gana la vida de manera muy digna con su trabajo y su servicio a la sociedad, como en decenas de ocasiones les tuve que recordar hace unos años a unos cuantos patanes, ¿va a ponerse un periodista de la categoría de Jesús Cacho a la altura de tan penosa fauna? Y no es verdad que les paguen solo esos angélicos ciudadanos del primer grupo de la pueril división que se monta, pues sus sueldos salen de los ingresos estatales, una caja que tiene bastantes más entradas -entre ellas, los impuestos de los propios empleados públicos-, como debería saber alguien que se atreve a escribir en la prensa artículos sobre economía. 

    Los empleados públicos, además, también producen cosas, no son los mangantes ni los zánganos improductivos que se colige del artículo de don Jesús. En una sociedad avanzada como la nuestra, producen de forma exclusiva esos servicios que nos convierten pecisamente en eso, en países en los que da gusto vivir: la organización y funcionamiento de Estados civilizados, y no de esos Estados fallidos de los que a menudo abomina el señor Cacho, la construcción de obras públicas, la atención médica, la seguridad ciudadana, la defensa nacional, la justicia, la educación... ¿Qué 💩 de país sería este si no hubiera un sólido sector público sacándolo adelante? ¿Por qué hace don Jesús demagogia barata con cosas tan serias? Por tanto, pagar a los que producen esos importantes bienes es un dignísimo gasto, no un dispendio vergonzante, como parecen pensar él o la señora Gomendio, de ingrato recuerdo para la enseñanza. Piense, además, estas dos cosas: primera, que, en un país como Dios manda, ciertos servicios, tales como la justicia, la defensa o la policía, solo pueden estar en manos del sector público; segunda, esta paradoja: imagine, por ejemplo, un médico que ejerce la medicina privada y otro que trabaja en la pública: a la luz de su frase, el primero sería uno de esos divinales ciudadanos que nos dan de comer a todos, mientras que el segundo sería un privilegiado improductivo que le explota. ¿No le parece que algo falla? ¿Tan idiotas nos cree como para venirnos con ese camelo? No estamos en 1837 ni en 1880, señor Cacho, años que además, como ya he dicho, tampoco se puedan explicar con simpleza, sino en 2022, y ahora el sector público español goza de una merecida buena fama. 

    Este artículo es una llamada de atención para los ciudadanos sensatos y, muy particularmente, para los que sean empleados públicos; si finalmente se desata una crisis, como ya pasó hace algunos años, van a arreciar este tipo de ataques miserables contra el sector público, os lo aviso desde este momento. Mi experiencia me enseña además que son muy del gusto predador de la derecha más neoliberal, ala del PP con cuyos planteamientos a menudo coincide el Señor Cacho, así que me pregunto si este es el programa que nos van a vender y si con esta moto piensan ganarle a Sánchez. Mal camino, porque en España los empleados públicos son más de dos millones y los ciudadanos que creen en la conveniencia de un sólido sector público que los ampare, muchísimos más, ¡menuda sangría de votos!   


1. La caza al funcionario en la crisis de 2008. Rebuscando en aquellos años, veo que las cosas habrían cambiado muy poco si no hubiera sido por el órdago separatista, o sea, que hemos empeorado bastante, quién lo hubiera imaginado.

-Los privilegiados son otros: La garita del guachimán: Los privilegiados son otros (papabloblog.blogspot.com).

-Aguirre y las camisetas verdes: La garita del guachimán: Ahondando en la estupidez... y en la indignidad (papabloblog.blogspot.com).

-Beteta: enlaces perdidos La garita del guachimán: Otro listillo que va de genio a costa de los funcionarios (papabloblog.blogspot.com) y cafelines La garita del guachimán: El Índice Cafelín (papabloblog.blogspot.com).

-Indecentes, de Ernesto Ekáizer, una excelente disección de la crisis de 2010. Las medidas draconianas de la UE con Zapatero las redactó MAFO. INDECENTES | ERNESTO EKAIZER | Casa del Libro.

-Queridos funcionarios. Antológico. La puñalada de un esbirro y el paradigma de la lapidación que se vendió: Queridos funcionarios | Guantánamo | Blogs | elmundo.es.

-Francisco Granados, el que nos llamó obscenos:  La garita del guachimán: Como muchos sospechábamos, el obsceno era él (papabloblog.blogspot.com).

-Leña al funcionario:  La garita del guachimán: Leña al funcionario (para variar) (papabloblog.blogspot.com).

-Aguirre y la infamia de las 20 horas:  Aguirre, a los docentes: "La mayoría de los madrileños trabaja más de 20 horas" | Universidades | EL PAÍS (elpais.com).

-Montserrat Gomendio y el "desvío" de fondos: La garita del guachimán: Gomendio ataca de nuevo (papabloblog.blogspot.com).

viernes, 7 de octubre de 2022

Los energúmenos del "Elías Ahúja" y otros excesos patrios

     Como estoy viendo que, en torno al crucial asunto de la gamberrada coral que interpretaron hace unos días los estudiantes del colegio mayor "Elías Ahúja", han abierto fuego las ametralladoras de la Inquisición tresmilenaria, empezaré por clarificar mi postura y jurar que no profeso ninguna herejía, no vaya a ser que alguna bala me reviente el cráneo. Proclamo además que me parece absolutamente desafortunada, zafia, carente de gracia e impropia de personas con educación e inteligencia la bromita esa de salir en masa a las ventanas a gritarles groserías marranadas a las chicas del colegio femenino de enfrente, llamado "Santa Mónica" (para mi relato, me guío sobre todo por estos dos artículos de ABC: La Fiscalía y Tradición orquestada). Por añadidura, por algún titular que he visto por ahí, se decía que la conducta de estos muchachos (¡universitarios!) es una preocupante muestra de la lamentable postración en que está cayendo el nivel educativo de nuestro país, y estoy de acuerdo.

    Demostrado ya que no soy cómplice de esos peligrosos maleantes, procederé a ejercer de abogado defensor, visto que les han salido poquísimos (poquísimas más bien) y que, por contra, los lapidadores les han crecido como hongos, y no solo eso, sino además pidiendo unas penas tan desproporcionadas que ponen los pelos de punta, esto es lo peor. Utilizaré como primer argumento de descargo precisamente la identidad de las únicas defensoras que se han manifestado en público, pues me parece muy significativo que sean las propias destinatarias de la broma. Además, como he visto en algún que otro corte televisivo y puede comprobarse en Tradición orquestada (crónica nada favorable a los reos, al igual que sucede con La Fiscalía), son contundentes en la calificación del hecho como una intranscendente broma de amigos, que la histeria dominante en los medios de comunicación ha magnificado. Alguien me podrá decir que también han aparecido algunas declarando haberse sentido ofendidas, a lo que responderé que me merecen todo el respeto, cosa diametralmente opuesta al sentimiento que me inspira lo que he pillado al vuelo hace unas horas en un telediario de la La Uno (solo en la cabecera): que ciertos expertos (con perdón) mantenían que el descargo publicado por las otras, las que son mayoría, no podía tomarse en serio, ya que su expertísima deposición dictaminaba que es normal que las víctimas de tamañas afrentas a menudo se queden desorientadas y no sepan lo que dicen. Cuidado con esto: el nivel de prepotencia de los inquisidores españoles está ya en el elevado punto de saber mejor que usted, que yo o que las chicas del "Santa Mónica" lo que deberíamos pensar, incluso acerca de nuestros propios asuntos. Detallitos como este son los que me han impulsado a escribir este artículo, porque me dan mucho miedo, bastante más que un tropel de  veinteañeros ociosos columpiándose con una broma salida de tono, los cuales, por cierto, ya han pedido perdón. 

    Quizás es que yo sea muy timorato, pero me produce estupor el ver la cantidad de telediarios  que llevamos ya abriéndose con esta cencerrada, y más, en un país cuyo Parlamento acaba de aprobar un engendro como la Ley de Memoria Democrática, discutida hasta por señaladas personalidades del partido que la ha avalado, o está en estos días debatiendo un disparate colosal, la Ley Trans, luego me detendré en esto. 

    ¿Y qué nos encontramos en la tarima de los acusadores? Un lote surtido de propuestas, entre las que no escasean las de Torquemadas vocacionales avivando la pira, ¡qué chula se nos va poner la Plaza Mayor como sigan prosperando estas tendencias! Con los ingresos que vamos a obtener por turismo de auto de fe, nos vamos a convertir en el país más rico del mundo, atended si no: la Fiscalía movilizada por semejante niñería; el promotor de la broma y algún alumno más expulsados fulminantemente del colegio mayor (¿han tenido trámite de audiencia? Lo digo porque, al menos en los institutos, ese derecho se les concede hasta a los patanes que agreden a los profesores o a sus compañeros); se propone incluso ¡que los expulsen de sus carreras!, ¿es que nos hemos vuelto locos?; en Tradición orquestada había un vídeo (me parece que ABC ya lo ha quitado) en que salía una señora de la Complutense preguntándose cómo iban a tipificar esto, y hablaba de agresión sexual; acabo de encontrar una noticia (pulse aquí) que dice que, según el Gobierno, los cantos ahujenses, con la ley del "Sí es sí" en la mano, serían delito... Dejo para el final a las estrellas más resplandecientes de nuestro firmamento político, cuyas declaraciones podréis ver en La fiscalía: Pedro Sánchez se indigna, nos exhorta a no dar ni un paso atrás y afirma que las políticas de igualdad son necesarias, mientras que Irene Montero sentencia: "Es la muestra más evidente de que hace falta educación sexual". Entre los arcos de la plaza, en los balcones y en la grada dispuesta para la nobleza, los fieles claman: "¡Justicia! ¡Justicia! ¡Muerte!"

    ¿Cuándo vamos a parar esta locura? ¿Alguien en su sano juicio cree que descargar la mano sobre esos estudiantes por una estupidez nos hace más cívicos? Nos hace todo lo contrario: unos cafres. Como entiendo que en un país con leyes civilizadas como el nuestro, cuando esta marea pase, todas esas bobadas de la agresión sexual y las expulsiones varias quien corresponda se encargará de atemperarlas, voy a pasar directamente a los trazos más gruesos de la amenaza del feminismo fanático que han asomado en esta polémica, que son los que más me preocupan, pues obedecen al propósito que abrigan ciertas corrientes políticas de someternos al estado neoinquisitorial al que ya me he referido en unas cuantas ocasiones. Empezaré con la ley de "Sí es sí": como ya se ha señalado desde hace mucho, esta infausta norma que ha convertido en presuntos culpables a todos los hombres, por el contrario, ha establecido una rebaja de las penas a los que hayan cometido agresiones sexuales efectivas, así que este es el panorama demencial al que nos han traído las leyes impulsadas desde el Ministerio de Igualdad regido por Irene Montero: mientras los violadores de la manada y otros están pensando acogerse bajo su paraguas, se va a elevar a delito la grosería ridícula de unos veinteañeros descerebrados: ¿cuándo vamos a parar esta locura? Dice Sánchez que las políticas de igualdad son necesarias -no está mal oírle de vez en cuando una verdad- y naturalmente que lo son, como algunas otras que él descuida, pero con moderación, no con el fanatismo revanchista de algunos sectores de su Gobierno. Por su parte, Irene Montero nos recuerda la necesidad de la educación sexual, complicada empresa que, si hay que alejar de algunas manos, es de las suyas, por sus confusas ideas sobre la sexualidad de los niños y porque parece demasiado dispuesta a adoctrinarlos en una esfera tan delicada como esa. Luego está el asunto de la ley Trans, un proyecto que sin duda ella se ha tomado como algo muy personal. Sorprende el poco eco que está teniendo esta norma, que los medios y los políticos están haciéndonos ver como un duelo entre las feministas de toda la vida (representadas por Carmen Calvo, que Dios las pille confesadas) y el poderoso lobby transexual, cuya valedora sería Irene Montero, cuando en realidad es uno más de los despropósitos impulsados por esta última, una amenaza que nos acecha a todos los ciudadanos, por lo que todos aquellos que la aprueben cometerán una grave irresponsabilidad. Si esta ley se pone en marcha, cualquiera podrá cambiar de sexo cuando le apetezca (lo establece su artículo tres), una auténtica chifladura, y además, los transexuales, por el solo hecho de serlo, tendrán privilegios para la obtención de trabajos en la empresa privada o en el sector público: cosas que nos afectan a todos. Vuelvo a repetir: ¿cuándo vamos a parar esta locura? No creo que estos personajes y esos planteamientos merezcan que les hagamos el juego en una manipulación inquisitorial. 

    El país que tiene un presidente que ha pactado con golpistas y los ha indultado, el mismo que de manera inconstitucional cerró el Parlamento y decretó dos estados de alarma y el que tiene planeado indultar a un compañero de partido condenado por un asunto de corrupción de más de 600 millones de euros, que ahora se pone campanudo y dice que las políticas de igualdad son necesarias; el país que tiene como ministra a Irene Montero, que ostenta el currículum que acabo de exponer y se llevó a sus amigas a Nueva York en viaje "oficial" a todo trapo; el país que está recibiendo con indiferencia leyes tan deletéreas como la de Memoria Democrática, la de "Sí es sí" o la Trans; ese país, digo, se ha volcado para llevar a la hoguera a un puñado de estudiantes por una gamberrada estúpida, sometido borreguilmente a la rigidez inquisitorial que nos está inoculando un feminismo desorbitado y enfermizo. Para más inri, mientras que esos estudiantes ya han pedido perdón por su pequeño error, todavía estoy esperando que Sánchez lo haga por uno solo de sus grandes abusos, o Irene Montero por las vacaciones que se ha pagado de nuestro bolsillo. ¿Cuándo vamos a parar esta locura? Ojalá nos decidamos a hacerlo pronto, porque no nos favorecería nada convertirnos en un país tiranizado por el fanatismo oligofrénico de las doctrinas woke y toreado por unos jetas.

    Las redes las carga el diablo, siempre lo he dicho, y la frivolidad de nuestros medios de comunicación le suministra con sumo placer pólvora y cartuchos. Esta tormenta en un vaso de agua no debía haber salido de los límites del colegio mayor, era ahí donde se debía haber atajado y, de haber sido procedente, sancionado, pero nunca con la desmesura que ahora se propone, porque la desmesura en la sanción es, aparte de una injusticia, fuente de problemas posteriores. Creo haber visto a algunos directivos del "Elías Ahúja" azorados, disculpándose y anunciando el peso de la justicia sobre los facinerosos. Siento decirlo, pero no han estado a la altura, porque debían haber adoptado la postura de directivos responsables, o sea, haber asumido la resolución del asunto con entereza, en lugar de echarse a temblar ante la horda y someterse a su histeria. Aún están a tiempo de arreglar algo, quizás sean ellos los únicos que todavía puedan evitar que esto tenga un final más penoso que su desarrollo.

    En cuanto a los míseros responsables del episodio, puesto que son estudiantes, creo que lo primero que deberán hacer es aprender: no todas las ocurrencias son recomendables y, cuando prende la chispa del gamberrismo, conviene serenarse y reflexionar antes de lanzarse a la aventura, ya son lo suficientemente mayorcitos para entender esto, lo mismo que lo serán para otras cosas. Creo que la mejor lección se la han dado sus compañeras y amigas del "Santa Mónica": mientras ellos las "obsequiaban" con una broma de australopitecos palurda, tonta y sin gracia, ellas han tenido la gentileza de salir en su auxilio cuando el aparato inquisitorial -no menos estúpido que ellos- se les ha lanzado encima. No perdamos de vista el hecho de que, aun siendo muy jóvenes, han sido las primeras en poner sensatez en este carnaval, las aplaudo con la mayor sinceridad. Caballeros del "Elías Ahúja", cambien radicalmente de estilo, porque así no se trata a una dama, ni a las del "Santa Mónica" ni a ninguna otra. Y, de paso, aprendan un poquito de sus vecinas de enfrente.

domingo, 2 de octubre de 2022

"La revuelta contra los pedagogos" y otros motivos de agradecimiento

     Publicó anteayer "El Mundo" en "La Lectura", su suplemento cultural, un artículo de tres páginas con el inequívoco título de La revuelta contra los pedagogos, en el cual se informaba en torno al cada vez más nutrido movimiento de rechazo que ha prendido entre el profesorado en contra de la LOMLOE, que era previsible, porque el amontonamiento de disparates de esta ley la convierte en un aparato perfecto para despojar a la educación de su finalidad esencial e irrenunciable: ENSEÑAR. Esto es tan elemental que asombra y casi ofende que los artífices de tal desafuero no se hayan dado cuenta de que, con la ley llamada LOMLOE en la mano, de los centros educativos españoles se ha desterrado el conocimiento, para alojar en ellos a okupas tan inapropiados como la perspectiva de género, la tiranía de lo emocional, la búsqueda de la felicidad, el simpático catálogo de la diversidad sexual, la memoria histórica y otras pamplinas de similar pelaje, más unos criterios de evaluación que parecen ideados por el personaje aquel de Pinocho que convertía a los niños en burros: con eso, hablando en plata, no se educa, sino que se entontece y se aliena, y nadie se mete en la escuela con la expectativa de salir más tonto y, encima, adoctrinado. Aunque a lo mejor sí que se han dado cuenta y lo que pasa es que estos pedagogos contra los que el profesorado se revuelve -y el señor Tiana, y la señora Celaa con sus collares y sus enmantilladas visitas a Francisco o la señora Alegría con su titulación de maestra a la que a mi juicio está traicionando- tienen una serie de propósitos inconfesables que conducen a una escuela no culturizadora, sino asnalizadora, lo cual explicaría la santa indignación de los profesores, gente devota del conocimiento, por naturaleza y por afición. Su primera victoria ha sido la de la batalla de los Ámbitos Valencianos, a la que espero que sigan otras muchas hasta la victoria final: la derogación de la LOMLOE, la caída del imperio logsiano y la implantación en España de una ley educativa pensada ante todo para que los alumnos aprendan, no le demos más vueltas. 

    Agradezco a "El Mundo" que les haya dedicado tanta atención a los muchos profesores que se rebelan y llevan décadas rebelándose contra la aberración logsiana, ¡ya era hora de que alguien tuviera un detalle con ellos, j _ d _ r!; le agradezco el artículo citado, en el que ha dado eco a las voces de Andreu Navarra o Marta Varela, para mí nuevas, más a la de viejos conocidos y amigos como Xavier Massó o Moreno Castillo, o a Fernández Liria; le agradezco que le haya cedido otro a Sánchez Tortosa y tres páginas a Inger Enkvist, personas que también llevan tiempo denunciando el destrozo educativo español. La autora sueca se permite -porque, por muchas razones, puede- estas palabras: "Y la presión del feminismo actual es tan fuerte que nadie se atreve a quejarse. Claramente vemos un tipo de revancha contra los niños varones, pero es algo muy injusto", que concentran en tan solo dos líneas una severísima crítica al feminismo fundamentalista de hoy en día, cuyas conspiraciones en el mundo educativo son bien conocidas. Después de un ataque al saber, la cultura, la educación, la libertad y la racionalidad como el que representa la LOMLOE, es necesario dar soporte a quienes están contra ella; si Andreu Navarra nos cuenta que programó una lectura perfectamente adecuada y se la hicieron cambiar, es que hemos llegado a un sistema educativo orwelliano que hay que dinamitar.

    A pesar de que en La revuelta contra los pedagogos hablan personas con las que estoy muy de acuerdo, voy a terminar ocupándome de las palabras de otros allí citados con quienes no lo estoy. Empecemos con don Álvaro Marchesi, al que nunca agradeceré lo suficiente que se sacase de la manga la LOGSE. Dice poco, pero todo obtenido del caudal de topicazos vanos con que el pedagogismo ha flagelado durante años a los profesores y crucificado a la enseñanza. Entresacaré primero esto:

    La escuela no está solo para enseñar conocimientos, sino que debe procurar, en colaboración con las familias, una formación de la que también forman parte las actitudes, la convivencia, las relaciones, el bienestar emocional y valores como la ecología, la solidaridad, el respeto o la igualdad de género.

     No quiero extenderme mucho, así que solo señalaré que las actitudes, que estaban ya como contenidos en la LOGSE, pero muy marginales, treinta años después han sido reforzadas y ampliadas en la LOMLOE, que las contempla del modo que se ve en la parte subrayada, y además se les ha dado explícitamente carácter de objeto evaluable. Vista la cita bajo esta óptica, queda más patente el feroz carácter antiintelectual de nuestro sistema educativo de los últimos treinta años. Más adelante declara Marchesi:

    Si solo se tiene una concepción "instruccional", los alumnos sabrán mucho de Matemáticas, pero no qué hacer cuando haya un conflicto social.

    Resulta desolador ver en boca de un catedrático universitario este razonamiento que parece sacado de una charla de padres de hijos con una media de seis suspensos. Ni me molestaré en refutar a fondo esta miseria argumental, pero sí señalaré que confrontar matemáticas y resolución de conflictos sociales es tener una idea disparatada de la enseñanza. Vayamos ahora con lo que dice un catedrático de Sociología de la Complutense que se llama Rafael Feito, un auténtico filón:

    Hay que modificar radicalmente lo que se enseña y cómo se enseña porque los contenidos curriculares son excesivos y las clases se siguen impartiendo de forma transmisiva, como hace décadas, con el profesor frente  los alumnos dando su charla, aunque no le escuchen

    Habría sido mucho más honesto si hubiera dicho directamente: Hay que modificar radicalmente lo que se enseña y cómo se enseña porque lo digo yo y ya está, ¡qué corcho! Supongo que a los profesores que me estéis leyendo esto os habrá enojado bastante, no solo por la prepotencia, sino porque las palabras que subrayo son una radical mentira, pero muy dañina, pues constituyen uno de los tópicos más machacones con que el pedagogismo ha vendido su escoria y, de paso, ha desprestigiado al profesorado. Sigamos con este señor:

    Ni la escuela se ha vaciado de contenidos ni se se niega la importancia de la memoria, pero no puede ser que haya que saber mucho análisis sintáctico y que los alumnos no sean capaces de exponer en público sus argumentos.

    Es de risa, de verdad, ¡un catedrático universitario expresándose en estos términos!, luego nos quejaremos de los chicos de tercero de ESO. En efecto, la escuela no se ha vaciado de contenidos, pero ha sido por el empeño que hemos puesto en mantenerla digna los profesores que hemos plantado cara a los delirios de gente como él, que en solo seis líneas ha demostrado desconocerla de manera radical. Y decir que no se niega importancia a la memoria, viniendo de alguien que sostiene las cosas que él, es como si ahora sale Putin diciendo que no se ha invadido Ucrania, en fin. Entre los pedagogistas es muy usual que adornen su olímpico desprecio hacia la escuela con un no menos olímpico desconocimiento, lo que implica otro vicio muy suyo: el de pontificar sobre lo que ignoran. El señor Feito lo remacha aquí con esa alusión a la sintaxis: la menosprecia, desconoce la importancia que tiene no solo para que el alumno conozca mejor su propia lengua sino también para que mejore su capacidad análitica, razonadora y expresiva y, por último, la pone en danza no se sabe muy bien por qué con la incompetencia para hablar en público que atribuye a los alumnos. Hubiera sido más sensato de su parte que nos hubiese ahorrado esta necedad, porque, además, admitiendo que hay más jóvenes de los que nos gustaría a todos que se expresan deficientemente en público, este mal no es atribuible solo a la escuela, sino que es bastante complejo, y quiero pensar que don Rafael no es tan simplista de suponer que se arreglaría embutiendo la oratoria en el programa de Lengua.

    Esta pequeña muestra de lo que opinan los pedagogistas ilustra la necesidad de rebelarse contra ellos. Por lo demás, aunque sea usar el argumento ad hominem, creo que es muy pertinente señalar esto: no sé si el señor Feito tiene hijos o no, pero he oído decir que Álvaro Marchesi sí los tiene y que los educó permitiéndoles sortear las excelencias de su LOGSE. Como no lo sé seguro, sino de oídas, pido disculpas si me estoy equivocando y borraré estas palabras si alguien me demuestra que faltan a la verdad, ahora bien, de la señora Celaa sí se sabe que apartó ese cáliz de sus hijas, tal y como la señora Alegría está ahora salvando a su hijo de la quema que representa la LOMLOE. Quien no predica con el ejemplo se desautoriza y se desprestigia. 

        

     

jueves, 29 de septiembre de 2022

Irene Montero: una fanática incompetente en la cabina de mando

     Llevaba unos días siguiendo con cierto disgusto algunas de las recientes actuaciones públicas de la ministra Irene Montero -y digo con disgusto y no con asombro y escándalo porque hace tiempo que esta señora dejó de asombrarme y de escandalizarme-, cuando acabo de ver la que hasta este momento es su última coz al decoro y la cordura, os la dejo aquí:



    ¿Habéis oído? Según nuestra ministra de Igualdad, el problema de la okupación es un problema inventado y una agenda de la derecha: difícilmente se podrá caer más bajo en el arte de mentir, aunque me figuro que, ni siquiera con toda su desvergüenza, se atrevería esta señora a decirle eso a la cara a cualquiera de las miles de personas a las que algún okupa ha rapiñado su vivienda y/o le ha arruinado la vida, ante la cómplice pasividad, durante décadas, de quienes mandan en este país. 

    Aún no hace ni dos días, vimos a la ministra Montero, descompuesta y fuera de sí, llamar fascistas a unos adversarios políticos, como si estuviese en uno de esos escenarios que le serían adecuados, qué sé yo, un "parlamento" bananero o una asamblea perrofláutica, respondiendo con incongruencias a una diputada que la interpelaba por su penúltimo disparate, su aberrante desvarío sobre la libertad sexual de los menores, helo aquí:



    Por estos desatinos, mayores aún cuando proceden de alguien con las responsabilidades que ostenta Irene Montero, Vox la ha denunciado ante los tribunales, por eso perdió los papeles en las Cortes, pero no solo es que Vox haya hecho lo correcto, sino que además lo que extraña es que a estas horas aún no haya nadie del Gobierno que haya salido a desautorizar a la señora Montero, y no vale que piensen que ya es suficiente con que ella se vaya desautorizando solita a cada momento. Las razones por las que creo que estas declaraciones son muy merecedoras de llevarlas a los tribunales las ha explicado muy bien Juan Carlos Girauta en este artículo, que os animo a leer. 

    Lo de Irene Montero pasa de castaño oscuro desde hace muchísimo tiempo. Por su fanatismo rabioso (mirad las caras de algunos de los enlaces). Por los disparates que defiende, los cuales, ojo con esto, que es lo más grave, son o serán leyes que influirán en la educación de nuestros hijos y en nuestras vidas en general, ahí es nada: la ley trans con su cámbiese quien quiera, de la que ahora se queja hasta Carmen Calvo, ¡cómo me río de ella!, le está bien merecido, por defender con uñas y dientes al mayor déspota que nos ha gobernado desde que murió Franco, al que tanto parece añorar; la ley de Libertad Sexual (ejem), que nos convertirá a todos en presuntos delincuentes sexuales, pero suavizará las penas de los violadores efectivos, esto es lo que hay. Por permitirse pontificar con sus memeces lingüísticas, siendo como es una completa ignorante

    Y, por si todo esto fuera poco, esta misma señora, que creo recordar que alguna vez hizo chistecitos sobre guillotinas, es la que se pegó unas vacaciones en Nueva York con sus amiguitas a costa de nuestros impuestos o, siendo la número uno de la emancipación de la mujer, ascendió en su partido y accedió al Gobierno por las sultanares razones que todos conocemos, a ver por qué habría que callarse esto.

    Es demasiada carga para la nación tener como ministra a una persona de la incompetencia y el fanatismo que ha demostrado con creces Irene Montero. Serán responsabilidad suya las consecuencias del enorme reguero de despropósitos que ha ido sembrando, naturalmente, pero no olvidemos que haberla puesto donde está y no haberla quitado aún es responsabilidad no pequeña que corresponde a don Pedro Sánchez.

martes, 20 de septiembre de 2022

La guerra de las lenguas y el motín de los dialectos

     En el año 1989, pasamos las vacaciones en Galicia y recuerdo una anécdota muy significativa. Una tarde, hablando con un amigo que pertenecía a uno de esos cuerpos nacionales que garantizan una legalidad sólida y que por eso los separatistas se los quieren cargar, me dijo que estaba haciendo un curso de gallego, lengua que ni necesitaba para su trabajo ni valoraba tanto como para meterse en profundizaciones, aunque la había hablado toda la vida. ¿Por qué lo hacía entonces? Porque ya por aquellos años se empezaba a ver, incluso en esa Galicia donde creíamos que el indepedentismo no era un peligro, que los peajes identitarios había que tomárselos muy muy en serio. 

    Ni por asomo sospechábamos la verdadera magnitud de la amenaza: si en aquella época nos hubiera dado por pronosticar trayectorias, nadie habría pintado un futuro que se aproximase lo más mínimo al penoso y desalentador presente que vivimos hoy; nadie se habría creído que en España llegaría un momento en que hubiera millones de niños y adolescentes a los que se les impidiera escolarizarse en español, y no porque desconociéramos las abyecciones de las que eran capaces los nacionalistas, sino porque creíamos vivir en un país con leyes que jamás permitirían una cosa así: ¿no habíamos alcanzado en 1978 una democracia que había abierto la puerta a los derechos de todos y al respeto a todas las lenguas de España? ¿No habíamos creado un sistema en el que el gallego, el vasco y el catalán tenían garantizado pleno reconocimiento cultural y político, en convivencia con el español, en las regiones donde se hablaban?  ¿Cómo íbamos a sospechar que aquellos que tanto graznaban por la persecución y arrinconamiento que sus lenguas habían sufrido durante el franquismo iban a hacer con el español cosas iguales que las que aseguraban haber padecido, o incluso peores? Si hasta eso, aun habiéndose quitado ya la careta Jordi Pujol y otros de su calaña, era difícil de creer, lo que ya resultaba inconcebible, repito, era que tal cosa la fueran a permitir las leyes. 

    Pero nos equivocamos: en la España del siglo XXI, hemos llegado a la aberración kafkiana, a la demencial incongruencia, al despótico atropello de que a millones de personas se les impida estudiar en la lengua oficial del país, el español. Esto se debe a dos causas: que ciertos gobernantes regionales han retorcido hasta la infamia las potestades que les concede el Estado autonómico y que los gobernantes nacionales se lo han permitido con una pasividad que los hace cómplices del crimen, porque nadie en su sano juicio puede dudar de que esto es un crimen, así que espero que algún día sus autores lo paguen.   

    La situación es sencillamente esta: en España vivimos hoy una guerra de lenguas cuyo objetivo es borrar el español de extensas regiones del país. Actuando de facto como déspotas de las regiones en que solo son administradores, ciertos gobernantes están incumpliendo las leyes, aplicando normas para las que no tienen potestad y pisotenado los derechos de millones de ciudadanos. Esto es gravísimo, una quiebra sistemática y ya muy prolongada del Estado de derecho que, al no ser atajada por quienes debieran hacerlo y no lo hacen, nos convierte en un Estado fallido en el que los ciudadanos carecen de amparo legal. No es ninguna exageración decir que, si esta deriva no se frena y se desmonta, vamos de cabeza al despedazamiento del país, lo cual, a la postre, es el objetivo de quienes han declarado esta guerra, entre los que no están solo los furibundos separatistas de toda la vida (1), sino que se encuentran también extraños compañeros de viaje, como el pepero Alberto Núñez Feijoo, quien, a la chita callando, ha impuesto en Galicia una inmersión lingüística radical (2). Teniendo en cuenta que este señor aparece como el más que probable próximo presidente del gobierno y que asegura que acabará con el problema de las lenguas con una filfa que él llama "bilingüismo cordial", la lectura del artículo de la nota 2 produce algo más que inquietud; a mí personalmente me hace pensar que Núñez Feijoo pretende engañarnos, y sería catastrófico para España que a un mentiroso enfermizo como Pedro Sánchez le sucediera otro aficionado a mentir. Por lo demás, la guerra de lenguas en que estamos metidos es un asunto gravísimo (mirad cómo llaman los nacionalistas a sus adversarios en ella: ñordos) que ya no admite bromas ni enjuagues. 

    Pero, si os molestáis en ver el vídeo de la nota 1, que muy acertadamente se titula Operación Babel, encontraréis entre la abundante información que facilita mucha relativa a los intentos de elevar al rango de cooficiales en diversas zonas de España a una abundante serie de hablas (presentando algunas con pretensiones de lenguas) que hace muy lícito pensar que, además de una guerra de lenguas, España está padeciendo un motín de dialectos. A mi modo de ver, detrás de todo esto hay sobre todo dos propósitos: primero, aumentar el número de rivales de esa sólida lengua común y única oficial en todo el país, el español, para debilitarla y crear así una mayor división no solo lingüística, sino también política, porque no podemos perder de vista que el objetivo último que persiguen los principales promotores de este plan -los que quieren independizarse, como los separatistas vascos o catalanes; los que hablan de ocho naciones, como Iceta; los que creen que España es una nación de naciones, como Pedro Sánchez...- es la destrucción política de España tal y como hoy la conocemos. Segundo, la pesca en el río revuelto de la diversidad: la creación de chiringuitos lingüísticos o culturales y la exhibición de identidades nacionales ha demostrado ser un excelente negocio económico y político, así que ¿por qué iban solo a disfrutarlo los catalanes, los vascos o los gallegos? En todo caso, esto nos abocaría a un sindiós de lenguas oficiales, porque, al elevar los dialectos al rango de lenguas, nos podrían salir decenas y, de hecho, suenan por ahí un buen puñado de cooficializables: el aragonés, el bable, el extremeño, el murciano, el leonés... ¿Dónde iríamos con tanta "lengua" cooficial? Esto sería una locura, detrás de la cual están el nacionalismo y la izquierda, que parecen empeñados en llevarnos a la ruina, como intentaré demostrar con algunas consideraciones. 

    Una de las "lenguas" que se pretende cooficializar es el dariya, por su presencia en Ceuta. Pero ¿qué es el dariya? Pues ni más ni menos que el árabe dialectal marroquí (no voy a aburriros explicando las relaciones entre el árabe culto y sus numerosísimas variantes dialectales), con lo que sería realmente chusco que le diéramos aquí el rango de oficialidad que seguro que no tiene en su país, parece que hemos perdido el sentido de lo que nos conviene y hasta del ridículo. Otra "lengua" que anda en esta feria es el aranés, pero esta reliquia posee ya el rango de cooficial, concedido por la Generalidad catalana, ¿por qué? Muy sencillo, porque los catalanistas, que están acosando al español y a sus hablantes en Cataluña, Valencia y Baleares, le conceden mayor rango a esta "lengua" de ¡2.785 hablantes! por dos razones: humillar al español y presentarse como una gente abierta a la convivencia con otras lenguas, ambas, como se ve, a la altura de la indecencia del separatismo. ¿Qué decir del bable, el aragonés, el leonés, el andaluz, el extremeño, etc.? Sin entrar en el prolijo asunto de diferenciar entre lengua y dialecto, señalaré que ninguna merece el rango de la cooficilidad, por el simple hecho de que son dialectos, es decir, sistemas (o, más bien, subsistemas) sin los rasgos y la entidad que poseen las lenguas, y no lo digo yo, sino autoridades indiscutibles de la dialectología hispana, tales como Alonso Zamora Vicente o Manuel Alvar, quienes en sus obras las clasifican y las estudian a todas como dialectos, y mucho me temo que estos lingüistas saben de estas cosas más que Adrián Barbón. Ya que cito a este señor, empezaré con el bable, que es ni más ni menos que un dialecto de una lengua en retroceso (y, por tanto, dialecto a su vez), el leonés, y que además, incluso en su limitadísimo alcance, resulta que tiene tres variantes: ¿cuál de ellas piensa colarnos el señor Barbón como una "lengua" cooficial? En cuanto al leonés, el aragonés, el murciano o el extremeño, además de compartir con el bable ese rasgo tan dialectal de la atomización, le acompañan en otros, muy señaladamente, la fijación en ámbitos dispersos y poco poblados y el no acreditar una producción cultural y literaria de la menor entidad. 

    El separatismo y cierta izquierda disolvente quieren sembrar confusión, dispersión y retroceso por procedimientos espurios, como la guerra de las lenguas y el artificioso motín de los dialectos, y, de paso, beneficiar sus intereses más prosaicos. No tienen el menor miramiento en hacerlo aun en perjuicio de la unidad, la convivencia y la prosperidad de la nación, porque para ellos lo primero es su medro, así que sería muy conveniente que empezásemos cuanto antes a poner freno a esta ofensiva inicua.


1.- En este vídeo de la organización Hablamos Español, se da un repaso general a lo que se está haciendo en materia de lenguas en las distintas comunidades autónomas y de los planes que tienen algunas en materia de oficialización de lenguas y dialectos:

Operación Babel. Lo que no te contaron. #HablamosEspañol - YouTube

    Aunque aparecen algunas informaciones que son un tanto inexactas, en general aporta datos creíbles, importantes y muy inquietantes.

2.- En esta noticia se retrata con abundancia de datos el cordial trato que en la Galicia presidida por Núñez Feijoo se le está dando al español:

Feijóo impuso el gallego en Galicia con medidas a las que nunca se atrevió Cataluña (Castilla-La Mancha, Atrapados en la Red) (dclm.es)  

domingo, 11 de septiembre de 2022

Ayuso y el comienzo del curso escolar

     Cuando hace unos días vi en ABC un titular que informaba de que la presidenta de la Comunidad de Madrid se abría a estudiar que el curso escolar comience el 1 de septiembre, no pude evitar acordarme de otras comunidades autónomas que anteriormente habían hecho demagogia con el tentador asunto de las vacaciones escolares de los profesores, que es en realidad el señuelo que subyace siempre cada vez que alguien agita este asunto: meter en cintura a esos vagos de profesores que tienen tres meses de vacaciones, así que tendré que recordar una vez más que las vacaciones veraniegas de los profesores empiezan el uno de julio y terminan el 31 de agosto, por lo que son de dos meses nada más, y que en lo referente a julio hay una serie de aspectos técnicos, profesionales y salariales que no pienso repetir -quien esté realmente interesado en este cansino asunto, que los busque- que hacen que en realidad no sea de vacaciones exactamente y que, en todo caso, esté muy justificado que sea de asueto. 

    Quiero volver a lo de los precedentes, porque deberían servirle de aviso a la señora Ayuso para no caer en el espejismo de creer que con andar enredando con los límites de las vacaciones veraniegas se va a embolsar un montón de votos y va a mejorar algo en la educación, porque no va a ser ni lo uno ni lo otro, y me temo además que lo segundo no se lo cree ni ella. En el año 2012, la comunidad valenciana anunció a bombo y platillo que haría trabajar a los profesores en julio, una ruin cortina de humo con la que unos dirigentes peperos a los que lo más suave que se podía llamar era ineptos pretendieron desviar la atención sobre los problemas de desgobierno, déficit y corrupción que la crisis de aquellos años destapó en aquella región. Después de unos años de tener a profesores y alumnos asándose de calor en los últimos días de junio, hoy aquel disparate está revertido. De 2016 en adelante, el consejero cántabro Ramón Ruiz se sacó de la manga un calendario tan disparatado que aún no me explico cómo la guardia pretoriana de anchoas de Miguel Ángel Revilla le dejó seguir adelante. Lo diseccioné en este artículo, que incluye un enlace a un interesante estudio de ANPE sobre calendarios y horarios en Europa, y di cuenta de su triste devenir en este otro. Por último, citaré el precedente más reciente, el de la comunidad catalana, que es de este mismo curso, pero el desastre educativo catalán -y no me refiero solo a lo del 25%- es de tal magnitud que no me explico cómo ni Ayuso ni nadie puede tomar como modelo lo que se haga allí; eso sí, para que os echéis unas risas, os enlazo un artículo de mi amigo Gerard en el que se reproducen los vídeos con que la Generalidad hizo propaganda de la medida y os reto a que encontréis algo más cursi, tontorrón y ridículo. 

    La señora Ayuso, insisto, haría muy mal en meterse por esta senda, porque de zarandear a la enseñanza para intentar hacerse la guay o sacar votos el único fruto que va a obtener va a ser ese: zarandear a alumnos, profesores y padres, una verdadera pena. Los sindicatos le han dicho algunas verdades de gran calibre, empezando por el hecho -que ella y su consejería deberían conocer muy bien- de que meter a los alumnos en los centros el 1 de septiembre representaría una de dos: o negarles a los profesores y a los centros el tiempo que necesitan para organizar el curso naciente (lo que sería tanto como condenarlo al caos), o hacerles incorporarse, qué sé yo, el 24 de agosto, lo que representaría asestarle un soberbio hachazo al muy consolidado derecho de sus vacaciones: desde luego, si se atreve a hacer algo así, ya no va a poder llamar bolivariano a Pablo Iglesias. También, ante el pretexto que ella esgrime de que se haría para favorecer la conciliación familiar (con lo que se ha atrevido a algo tan vergonzoso como tomar a los padres como rehenes), le han recordado que los colegios no son centros asistenciales, sino formativos, y que, si el problema es la conciliación, lo que debe hacer es abordar ese problema, no crear otro en la escuela. 

    Cada vez que sale algún político queriendo arrearle una dentellada a las vacaciones, yo añado de mi cosecha un argumento que me parece capital, pero que suele olvidarse: que las vacaciones tienen un valor en sí mismas, son muy importantes y no son ningún capricho, el hecho de que estén ahí desde hace siglos debería hacerles reflexionar. Lo siento enormemente por los que envidian a los profesores y les gustaría tenerlos amarrados al pupitre 365 días al año, pero las vacaciones les benefician indirectamente, porque, en realidad, no se inventaron pensando en ellos, sino en los alumnos, que son niños o adolescentes y tienen yo diría que una necesidad vital de esos periodos de desconexión. Cuando la señora Ayuso, en esas reflexiones suyas rebosantes de demagogia y de motivaciones que no vienen a cuento, se muestra preocupada por la cantidad de días de vacaciones que tienen los niños, inevitablemente me hace pensar lo que he pensado otras veces cuando algún otro estajanovista del trabajo infantil ha mostrado parecidas inquietudes: que debería acordarse de cuando tuvo siete, diez o quince años: ¿qué habría pensado de alguien que le hubiese querido recortar esos periodos en que escapaba de la escuela y los profesores, que le hubiese querido birlar el día de Reyes (como pretendió el mentecato de Ramón Ruiz, que propuso y no sé si llegó a imponer que las vacaciones de Navidad acabasen el 2 de enero), que hubiese tocado uno solo de los sagrados, inolvidables y mágicos días de las vacaciones de verano? ¿Le habrían aplaudido los señores Ruiz, Ayuso y tantos otros o lo habrían mandado a la m _ _ _ _ _? Que se hagan estas preguntas y se las respondan. 

    En cuanto a los profesores, que somos adultos y estamos en la enseñanza ganándonos la vida con nuestro trabajo, lo de las vaciones nos lo organizamos de otro modo, que no sufran aquellos genios de la comunidad valenciana que hoy por fortuna estarán fuera de la política. De mí, que he sido profesor treinta y cinco años, les diré que me he pasado muuuuuuchos días de vacaciones corrigiendo exámenes, preparando clases, leyendo..., es decir, trabajando, y ya podrán entender que no soy ni de lejos el único que ha actuado así; no se preocupen, repito: trabajamos (me incluyo aunque esté jubilado) tanto como pueda hacerlo cualquier hijo de vecino y me temo que mucho más que la mayoría de esos incompetentes que toman las decisiones políticas mal tomadas, así que les pido un favor: dejen ya de joder con la pelota con las vacaciones, lo digo por los profesores, pero, especialmente, por los chicos. 

domingo, 4 de septiembre de 2022

Los profesores valencianos se rebelan contra la fusión de asignaturas

         Cuando la desvergüenza, la irresponsabilidad y la insensatez se convierten en la pauta de conducta de quienes figuran como gobernantes, suceden cosas como las que demasiado a menudo están ocurriendo hoy en España: se imponen de manera tan arbitraria como despótica políticas y leyes en las que lo demencial convive con lo insultante. Por ceñirme al ámbito de la enseñanza, esto se aprecia de forma meridiana con la LOMLOE, la ley en la que el PSOE perpetró el increíble logro de empeorar sensiblemente los disparates de esa LOGSE que nos había impuesto treinta años atrás. En un artículo que dediqué a analizar los principales males de la LOMLOE (pulse aquí), incluí el aprendizaje por ámbitos, contra el que ahora, con gran satisfacción, veo que los profesores de instituto de la comunidad valenciana se han rebelado, argumentando que empeoran la calidad de los contenidos y son sobre todo un camuflaje bajo el cual los burócratas educativos de aquella región pretenden ocultar el descenso de la exigencia y el consiguiente abaratamiento del aprobado, pues, como no me cansaré de repetir, el canallesco fin de nuestro sistema educativo y los canallescos políticos que lo sustentan es conseguir el cien por cien de aprobados, aunque sea a base de que los alumnos no aprendan nada en la escuela. Y es que otra cosa que sucede cuando los que mandan pierden la vergüenza y la sensatez es que los gobernados se hartan y rompen la cuerda. Ojalá el haber llevado el atropello logsiano hasta el paroxismo de la LOMLOE sirva al buen fin de acabar con esta pesadilla educativa que llevamos padeciendo tantos años y que ha dejado en la educación de millones de españoles carencias que ya se perciben a simple vista.

    El artículo mío que he citado antes lo organicé bajo la forma de trece observaciones acerca del desarrollo de la LOMLOE, la última de las cuales tenía este enunciado: 13.- Sobre mi última gran esperanza: que habrá muchas personas que sabrán desactivar este disparate, así que desde aquí quiero enviar mi apoyo y un abrazo a esos profesores valencianos, a esos compañeros que han dicho rotundamente NO al engaño de los ámbitos, por la integridad y honestidad que están demostrando, por haber tenido la dignidad de levantarse contra un fraude y declarar, desde su perspectiva y autoridad de profesionales de la educación (es decir, de verdaderos expertos en la materia, diferénciense de los charlatanes embaucadores que asesoran sobre las moquetas y disparatan desde las revistas de pedagogía), que esa superchería de los ámbitos empobrece la enseñanza. Los veo y los saludo como un cumplimiento de mi esperanza, lúcidos hasta el extremo de ir más allá de refutar esa mentira de los ámbitos (una más de las que abarrotan la LOMLOE) y pedir además la dimisión de Miguel Soler, el número dos de la Consejería de Educación valenciana, un experimentado fontanero del emburrecimiento que lleva muchos años favoreciéndolo desde trincheras burocráticas, pues revolverse contra los abusos es muy bueno, pero hacerlo también contra quienes los perpetran, sostienen y defienden es mejor todavía. ¡Ánimo, amigos!, ojalá vuestro ejemplo se extienda y se os unan más miles de docentes de los que ya sois, ojalá que todos digáis ¡BASTA! y así, a última hora, sea del profesorado de donde brote la ola que arrase la LOMLOE con todas sus aberraciones, ese indigno desvarío que ofende a la inteligencia y al saber, tendría algo de justicia poética.     

    Las supuestas excelencias de la fusión de asignaturas combinan muy bien con otro de los espejismos que vende la LOMLOE: los proyectos. En la comunidad valenciana esta batalla ya viene de lejos, porque en marzo del año pasado la inauguraba "El País" en uno de esos inefables artículos-panegírico tan habituales en la labor propagandística en la que este medio se ha embarcado desde hace algunos años. Allí se encomiaban algunos de los embustes que la consejería está manejando ahora (lo de que los ámbitos facilitan el tránsito de primaria a secundaria o que mejoran los resultados: increíble el descaro al que los partidarios de la LOMLOE pueden llegar), con alguna pintoresca intervención del antes mencionado Miguel Soler. Si queréis acceder a ese artículo, conocer más a fondo las "ventajas" de los ámbitos y los proyectos y las objeciones que les planteo, pulsad aquí. Yo trabajé con la modalidad de ámbitos en tres cursos y algo sé también de proyectos: tengo razones muy sólidas para no comprar esas motos ya viejas, por muy tuneadas que nos las venda ahora la LOMLOE. 

sábado, 27 de agosto de 2022

De la LOGSE a la LOMLOE: tres décadas con los delirios de don César Coll

     Para quien no tenga el placer de conocer a César Coll, diré que me hallo en su misma situación, ya que he estado buscando algún perfil suyo en internet y solo he encontrado un par de datos, que son de dominio público: que es catedrático de psicología en la Universidad de Barcelona y que fue uno de los padres de la LOGSE. Poca cosa es, pero muy significativa, sobre todo, el segundo mérito, o sea, el de ser uno de los autores materiales del enorme estropicio educativo que el PSOE perpetró hace unos 30 años. Dado que este partido ha cometido la monstruosidad de poner en marcha una ley llamada LOMLOE que representa una elevación a la enésima de la monstruosidad de los 90, resulta también harto significativo un tercer dato acerca del señor Coll -y, de paso, acerca de la pertinaz obcecación del PSOE en el disparate-: que también ha participado en el aquelarre actual, y con un papel de gran importancia, pues es el ideólogo de lo referido a las competencias, las líneas maestras del diseño del currículo, la evaluación y lo que de toda la vida se ha llamado objetivos generales de la etapa (en este caso, de la ESO), los cuales, siguiendo la costumbre pedagogista de cambiar los nombres a las cosas para dar más apariencia de innovación, ahora se han travestido bajo la etiqueta de "perfil de salida del alumnado", pomposa cursilería con la que los profesores tendrán que ir familiarizándose.

    Me concederéis que no es poca cosa, como tampoco lo son la irresponsabilidad y soberbia que han demostrado él mismo, el PSOE y todos aquellos que, con un cinismo descomunal, fingiendo no ver el no menos descomunal desastre que ha representado el sistema logsiano, han tenido la osadía de "perfeccionarlo" en una propuesta que ahonda sus mayores errores, como si a ellos les parecieran aciertos admirables.

    La razón por la que me he puesto a buscar información sobre el señor Coll es que, junto a doña Elena Martín Ortega -que tiene una ejecutoria muy parecida a la suya-, es el firmante de un documento que convendría conocer a todo profesor, a todo aquel que esté interesado por la enseñanza en España o a todo aquel que desee conocer los fundamentos de esa notable aberración llamada LOMLOE: La LOMLOE, una oportunidad para la modernización curricular. En este artículo de unas ocho o diez páginas, se enuncian las bases del enfoque que se pretende imponer en la educación española. He de decir que me ha concedido la satisfacción de ver como sus más cualificados defensores, al explicar en qué consiste el aprendizaje por competencias, me han confirmado la convicción que he tenido siempre de que es un invento que presenta estos graves inconvenientes:

    -Su formulación teórica es muy poco sólida, es casi una pura especulación voluntarista basada en fundamentos vagos y sin asidero empírico.

    -Sus horizontes en cuanto a la transmisión de conocimientos de todo orden, tanto teóricos como prácticos, son muy pobres.

    -Carece también de consistencia en el ámbito de una hipotética aplicación didáctica, lo que la convierte en educativamente inviable: con los planteamientos presentados en el artículo, no se puede sustentar una programación coherente, una organización bien sistematizada de las enseñanzas ni una evaluación fiable. Esto último es importantísimo y nada casual, pues es la piedra angular del principal objetivo de la LOMLOE: que todos los alumnos aprueben hagan lo que hagan, objetivo que ya pilotaba la LOGSE bajo la etiqueta de "erradicación del fracaso escolar", pero sucedió que entonces erraron al crear los instrumentos que debían garantizar aquel fraude y por eso ahora han alumbrado la LOMLOE, dotada de unas armas más poderosas: esto de las competencias y unos criterios de evaluación mucho más expeditivos y delirantes, el sonrojante coladero que podéis recordar pulsando aquí

    Así pues, el sistema de Coll y Martín, como propuesta educativa y de enriquecimiento humano e intelectual, es alicorto y difuso. Empieza por estar tremendamente atado al dogma pedagógico de la inmediata aplicación práctica de los conocimientos adquiridos, lo que es tanto como decir que aboca al alumno a unas aspiraciones mediocres. Conscientes de esta tara, inventan una división de los aprendizajes en imprescindibles y deseables, una superchería mal argumentada que apenas puede ocultar que es un disfraz -vaporoso y deshilvanado- para el empobrecimiento de los contenidos. Yendo al plano estructural, este sistema se basa en el supuesto de que el fin de la educación es preparar a los alumnos para que obtengan un "perfil de salida" que les permita hacer frente a los retos del siglo XXI, los cuales son diez y se enuncian en el artículo: respeto al medio ambiente, consumo responsable, vida saludable, valoración de la diversidad personal y cultural...: demasiada moralina y poco saber se ve ahí. No está mal querer formar buenos chicos, pero, además de que la propuesta pone demasiado énfasis en esto en perjuicio del conocimiento, estos planteamientos me parecen muy susceptibles de ser utilizados como canal de adoctrinamiento, peligro nada ficticio para la educación en el siglo XXI, por no hablar de la alarma que produce uno de los retos que se formulan, este: Aceptación y manejo de la incertidumbre.  ¿Qué narices significa esto? ¿Me van a decir a mis sesenta y cinco años, más de la mitad de los cuales me los he pasado como profesor, que la educación está para inculcar el conformismo en los alumnos? Este "reto" huele muy mal, concretamente, a autoayuda barata para fabricar ciudadanos mansos, y representa patologizar la educación de manera muy inquietante: estos son los resultados de dejar su organización en manos de psicólogos. Fijados esos arbitrarios retos del siglo XXI, su traslación educativa se realiza mediante el establecimiento de ocho competencias clave que se supone que permitirán canalizar los aprendizajes hacia el perfil de salida que certifique que el alumno está preparado para hacerles frente. Estas competencias ya están identificadas y reguladas en un documento que también es recomendable conocer, mucho más que el anterior, porque este ya lleva el sello del Ministerio de Educación: Perfil de salida del alumnado al término de la educación básica. Lo que os enlazo es un borrador, pero me temo que la redacción definitiva va diferir bien poco. Ya en la página dos tenéis enumeradas esas competencias, así que ahí mismo podréis empezar a ver que son un digno resultado del viciado planteamiento: el saber diluido y jibarizado.

    Este es, a grandes rasgos, el regalito que el señor Coll le ha dejado a la LOMLOE. Repito una cosa: esto no es más que intensificar los errores y horrores de la LOGSE, ese engendro inequívocamente fracasdo en cuyo diseño ya participó el señor Coll, que volverá a fracasar, como no puede por menos que ocurrirle a quien, en lugar de aprender de los errores y enmendarlos, lo que hace cuando inexplicablemente le dan una segunda oprtunidad es repetirlos. En una entrevista en "El País" de hace más de un año, en la que él mismo presentaba en sociedad su creación, decía:

    Los psicólogos diferenciamos entre la memoria comprensiva, que es cuando uno aprende algo, lo comprende, lo relaciona con cosas que ya sabe y es capaz de utilizarlo. Y la memoria repetitiva o mecánica. El aprendizaje escolar se ha basado durante mucho tiempo en que los conocimientos había que adquirirlos mecánicamente, cuanto más mejor. Y eso no funciona. Algunos aprendizajes hay que hacerlos repetitivamente, pero la inmensa mayoría tienen que ver con cómo funcionan las cosas, el mundo y la sociedad.

    Como ya he dicho, conozco muy poco a don César Coll, pero apostaría a que en la escuela ha ejercido poco o nada, lo que no le impide pontificar acerca de cómo son en ella los aprendizajes, cosas de los "expertos". Por lo demás, estas líneas son un ejemplo canónico del proceder de estos señores: jamás dejan pasar una ocasión de atacar a la escuela real, movidos por su rencor a que no se haya plegado a tirarse al pozo de sus absurdas ensoñaciones; la desconocen hasta el punto de que uno no se explica cómo tienen el descaro de presentarse como expertos (aquí lo manifiesta Coll en las bobadas que dice acerca de su funcionamiento: no tienen nada que ver con la realidad desde hace al menos cincuenta años); demuestran una fobia enfermiza contra la memoria.

    Alguien podrá replicar que en esas declaraciones esto último no es así, porque Coll "salva" un poquito a la memoria: no lo crean, es un engaño (otra de las constantes de la metodología pedagogista). En primer lugar, esa memoria a la que "perdona", la que él llama comprensiva, es un disfraz, una forma de referirse a lo que ellos siempre han opuesto al aprendizaje memorístico, "la comprensión inteligente" y expresiones parecidas falazmente utilizadas, que aquí Coll ha travestido como memoria sin duda por razones de conveniencia, porque jamás han llamado memoria a la comprensión; en segundo lugar, porque, si os fijáis, veréis que a esta memoria "buena" la vincula con lo que a él le mola, o sea, el aprendizaje de las cosas y todo eso, mientras que a la "mala", esa que llama repetitiva, la condena ya desde el peyorativo término con el que la etiqueta, tachándola además de ineficaz, calificándola de mecánica y asociándola con el aprendizaje escolar anticuado, ese de los fachas y la escuela tradicional. No puedo dejar de asombrarme ante el hecho de que alguien que se presenta como psicólogo y experto en educación demuestre este rechazo irracional hacia la memoria, una de las capacidades más valiosas del ser humano. Para mí, esto pone seriamente en duda la competencia del señor Coll, cosa tremendamente grave, habida cuenta del crucial papel que ha tenido en la elaboración de las leyes educativas españolas de los últimos treinta años, y mis dudas se acrecientan ante estas declaraciones, cuando leo en ellas esa filfa de la memoria comprensiva y la repetitiva: por mucho que proceda de un catedrático de psicología, esta división me parece un camelo insostenible y políticamente sesgado.

    Como lo es, y de forma muy acusada, la LOMLOE. Si os paráis a leer con un poco de detenimiento esos diez retos del siglo XXI, que aparecen en un diagrama muy mono del artículo de los señores Coll y Martín, tengo la impresión de que no podréis dejar de apreciar lo que dije más arriba: demasiada moralina en detrimento del saber. Más que una propuesta de formación en el conocimiento y en la libertad de pensamiento y personal, componen una guía para indicarle al educando cómo debe ver el mundo y qué perspectivas debe adoptar para posicionarse ante él. Independientemente de lo razonables y acertadas que puedan ser esas pautas, o de lo que uno pueda compartirlas, no puede ser que se adueñen de la educación de nuestros jóvenes, en un proyecto que deja demasiadas evidencias de abandono del conocimiento e invasión adoctrinadora del alma y las ideas del individuo. Resulta muy significativo que, en el diagrama, de esos diez retos  salgan unas flechitas hacia un rótulo al que rodean,  en el cual pone: Proyecto vital, personal, profesional y social. ¿Hacia eso debe orientarse la educación? ¿Son estas las consecuencias de tanto marear con lo emocional? Me inspira serias dudas. No entiendo que en una propuesta educativa, de ese cartelito estén excluidas las referencias al saber y aparezcan por ahí las palabras "vital" y "personal". A la escuela se va a aprender, a elevar el conocimiento. Que se meta en las vidas y en las esferas personales de quienes acuden a ella casa muy mal con el respeto a la libertad.  

    Don César Coll y doña Elena Martín pasarán a ser incluidos en el listado de expertos fantasiosos.

miércoles, 24 de agosto de 2022

La placa de los caídos de la iglesia de La Roda

     Por razones familiares, conozco bien La Roda, la dinámica y vital población albaceteña que estos días está siendo noticia porque se ha retirado de la monumental iglesia del Salvador la placa en memoria de los caídos en la Guerra Civil, una de esas que durante décadas hubo en miles de pueblos de España, casi siempre en las fachadas de las iglesias (creo recordar haber visto también alguna ubicada en la del ayuntamiento), siempre con mención destacada a José Antonio Primo de Rivera y siempre con mención exclusiva de quienes fueron asesinados por el bando republicano. Me adelantaré a quienes estéis pensando en los Miguelitos, esa exquisita creación de la repostería rodense que ha alcanzado merecidísima fama mundial, y os aseguraré que la villa tiene otros méritos que la hacen digna de ser conocida, uno de ellos, sin duda, la iglesia del Salvador, de la que aquí os dejo una imagen de su interior, menos conocido que su impresionante exterior, pero que no le desmerece en absoluto:


    Para quienes alberguen dudas de que el franquismo fue un régimen dictatorial, revanchista y abyecto, bastaría una pequeña reflexión sobre lo que impuso con esas placas a un país que acababa de salir de una guerra civil en la que, en todos esos pueblos y ciudades, había habido muertos de ambos bandos y, en consecuencia, dolor en las familias de todos: para los caídos del suyo -el vencedor-, honra y memoria; para los caídos del rival -el vencido-, olvido y exclusión. Lo sensato, lo humano y lo caritativo después de una gran tragedia fratricida como la de 1936 hubiera sido impulsar la reconciliación y el perdón, pero está claro que no fue ese el propósito del régimen franquista, ya desde algo tan sensible como el homenaje a los caídos. 

    Cuando en 1975 murió Franco y España emprendió el desmantelamiento y superación de su dictadura, se abordó ese camino de reconciliación y perdón (palabras que sonaron mucho entonces) que el régimen despreció. Podría parecer que, después de tantos años y con tanto aprendido, al país le hubiera resultado muy fácil encontrar una solución para la inmoral incongruencia que estas placas representaban, pero ya vemos que no fue así: lo que hubo fue polémica, desacuerdo y soluciones particulares para cada sitio, hasta el punto de que aún quedan unas cuantas desperdigadas por ahí. Hoy ya son muy pocas, pero duele ver que, cuarenta y siete años después de morir Franco, todavía subsistan algunas y las que se quiten se quiten con polémica. Debe reseñarse que en esto ha sido demasiado a menudo la Iglesia quien más obstáculos ha puesto, lo que sorprende en una institución que predica el perdón, el amor y la caridad. 

    Es necesario en este momento que haga mención de mi padre, que nació en 1925 y por tanto padeció la Guerra Civil. Para él no exitían dudas: las placas franquistas debían ser retiradas y sustituidas por otras en las que apareciesen los muertos de ambos bandos o, mejor aún, por monumentos en las plazas de todos los pueblos en los que se les rindiese homenaje a todos sin necesidad de mencionarlos uno por uno y se hiciese una advertencia a las generaciones futuras para que jamás hubiera en España otra guerra civil. Creo pertinente señalar que mi padre era de un pueblo aragonés llamado Velilla de Ebro, en cuya iglesia hubo también una placa como la de La Roda, aunque con solo dieciocho nombres (más el de José Antonio), dos de los cuales eran el de su padre y el de su abuelo. La iglesia de Velilla está consagrada a la Asunción y también tiene mérito artístico. Aquí podéis verla:



    Creo por todo lo dicho que es una buena noticia que se haya retirado la placa de La Roda, aunque este país de frecuentes cerrilidades perdiera en su momento, hace casi cincuenta años, la oportunidad de haber resuelto esta cuestión de una manera inteligente y digna, que sin duda hubiera sido la que mi padre y otros muchos defendían. No obstante, quiero decir que en esta historia el final no ha sido bueno del todo. Si leéis la noticia de ABC, veréis que la actual corporación de La Roda, en la que manda el PSOE, ha impuesto o pretende imponer unos cambios de nombres en las calles de la localidad, de las que ha quitado o quiere quitar las placas con los nombres del historiador Ángel Viñas, del investigador médico Manuel Perucho, de Manuel Blanco (¡el creador de los Miguelitos!) y de Felipe VI. Se me hacen incomprensibles los tres primeros, mientras que el cuarto, por desgracia, se me hace demasiado comprensible: sin duda el equipo de gobierno de La Roda se deja guiar por ese deletéreo extremismo de izquierdas del que tan podrido está el PSOE de hoy, ese extremismo que le lleva a desairar al jefe del Estado para imitar estúpidamente a podemitas y separatistas, los tóxicos compañeros de viaje político que se ha buscado y de los que nada bueno puede esperarse ni aprenderse. ¡Qué bien les habría venido a estos señores esa plaquita que proponía mi padre, la destinada a hacernos huir del guerracivilismo como de la peste!   

lunes, 15 de agosto de 2022

La diplomacia iraní se pronuncia sobre Rushdie

     No sé si me estoy precipitando -espero que no-, pero parece que Salman Rushdie va a salir vivo del atentado que sufrió el pasado 12 de agosto, lo cual es un motivo de satisfacción, matizada por el hecho de que el escritor ha sufrido secuelas muy graves de las que ignoramos aún cómo quedará. Fue realmente curioso ver como, en los momentos inmediatos al ataque, algunos medios  dijeron que se desconocían los motivos, como si Rushdie no llevase desde 1989 teniendo que ocultarse debido a  que el ayatollah Jomeini, guía de la revolución islámica iraní, lanzó contra él un anatema condenándolo por su libro "Versos satánicos" y animando a todo buen musulmán a asesinarlo. Por si la exhortación no resultaba del todo persuasiva, se añadió a ella una recompensa de tres millones de dólares, que ahora no sé a cuánto ascenderá. La persecución no afectaba solo a Rushdie, sino también al libro, que gracias a ella es hoy en día prácticamente clandestino, ya que no hay editorial que se atreva a publicarlo, por temor a las seguras represalias o atentados. No es ocioso recordar a este respecto que ese anatema en su momento costó la vida a un traductor del libro al japonés, así como ataques de intenciones mortales a un editor italiano y otro noruego. Y la cosa no para, porque, poquito después del apuñalamiento de Rushdie, J. K. Rowling recibía amenazas de muerte por la imperdonable blasfemia de calificar la noticia como horrorosa. Algo bueno tendrá la señora Rowling cuando colecciona los enemigos más despreciables.  

    Por suerte para el mundo, las dudas no tardaron en despejarse (salvo para los muy poco suspicaces), ya que pronto se hizo pública la identidad del agresor, un tal Hadi Matar, estadounidense de origen libanés que es admirador del régimen de Irán y de sus Guardianes de la Revolución y que, según cuentan, en sus redes ha aparecido con retratos de Jomeini y Alí Jamenei, otro destacadísimo líder político y religioso de aque país. En estas circunstancias, sorprende el escueto pronunciamiento del Gobierno iraní en torno al intento de asesinato de Rushdie, acerca de quien dice: 

    No consideramos a nadie más que a él y a sus seguidores dignos de culpa e incluso de condena.

    Su terrible pecado ha sido insultar a 1.500 millones de musulmanes, demasiada condena me parece la muerte para una falta como el insulto, por no decir que intuyo que no todos los musulmanes del mundo se sentirán ofendidos por lo que Rushdie escriba o deje de escribir. Quedan por resolver algunos matices ante este lavado de manos.  Aunque oficialmente el Gobierno iraní no apoya el anatema de Jomeini, lo cierto es que al lanzarse sí que lo hizo y que la recompensa corría de su cuenta. ¿La ha declarado extinta alguna vez? Que yo sepa, no, como tampoco se ha distanciado del anatema, basta leer esta breve respuesta oficial para entenderlo. Sería una gran noticia para la libertad, la paz, la cultura y la seguridad particular de personas como Salman Rushdie, J. K. Rowling o muchos otros cuyo nombre desconozco que las autoridades de la República Islámica de Irán tuvieran gestos como condenar la violencia contra ellos o anunciar que no van a dar ni un solo céntimo a quienes los ataquen o atenten contra sus vidas.   

martes, 9 de agosto de 2022

La espada de don Simón y los neorrepublicanos españoles

     Si nos tomamos la molestia de echar un somero vistazo al estado en que se encuentran los países hispanoamericanos, tendremos motivos para agarrar una buena depresión, baste para demostrarlo la mención de solo algunos nombres: Venezuela, Honduras, México, Argentina, Nicaragua, El Salvador o Cuba, aunque todos sabéis que podría añadir unos cuantos más. Las razones de este desastre son múltiples, pero sin duda una de las principales son sus dirigentes, ahí tenemos a López Obrador, Maduro, Daniel Ortega o Cristina F. Kirchner. Ayer se añadió a esta lista un nombre que apunta maneras muy prometedoras: el nuevo presidente colombiano, Gustavo Petro. Sinceramente, hay que ser muy descerebrado y tener muy poco respeto hacia uno mismo, hacia su cargo y hacia su nación para convertir la propia toma de posesión, bajo la mirada del mundo entero, en el espectáculo cómico-palurdo en que Petro convirtió la suya con el ridículo numerito de sacar por sorpresa la espada de Simón Bolívar para pasearla metida en una urna y con la expectativa, por lo que parece, de que todos se arrodillasen a venerarla. La escena habría encajado a la perfección en una película de Cantinflas y podéis verla en cualquiera de estos artículos de El Mundo, ABC, El Confidencial u OKdiario

    Como sabéis, el esperpento ha levantado una gran polvareda, pero curiosamente no ha sido por su zafiedad o por los caprichos de un dirigente que ha perdido los papeles ya en el minuto uno de su mandato, sino por la conducta de la única persona que ha mantenido la cordura en medio de la astracanada: el rey Felipe VI, que se ha quedado sentado mientras pasaba ante él la reliquia bolivariana.

    Vayamos ahora a lo que nos importa: si malos son el populismo bolivariano y el desgobierno que se extienden por Hispanoamérica, peor es para los españoles que en nuestro país haya organizaciones políticas muy dispuestas a meternos en ese infierno, las cuales una vez más se han aliado con el golpisimo catalán para cargar contra el rey, cosa que no debe sorprendernos, pues los necios y los malvados siempre se conjuran contra la sensatez. Si miráis en los enlaces que os he dejado, encontraréis un buen puñado de reacciones de esta montonada, de las que os reproduzco unas cuantas:

    -Ione Belarra, ministra de no sé qué en el actual Gobierno: Es inexplicable lo ocurrido y merece una disculpa.

    -Pedro Honrubia, diputado de Podemos: Si a Felipe el facha le molesta, pues que le den por el saco. Lo que se echa de menos una guillotina en la historia del estado español, joer

    -Juan Carlos Monedero: Los generales valientes, aún cuando son derrotados, rinden homenaje a los que les han vencido en buena lid. Que el Rey Felipe VI se quede sentado cuando todo el pueblo decente de Colombia vibra de pie cuando llega la espada de Bolívar es triste. Respeto. Lo de este señor ya empieza a preocupar, ¡qué verborrea!

    -Jordi Salvador Duch, diputado de ERC: Es un impresentable digno heredero de muchos impresentables. Un hombre que ha renunciado a ser persona por ser un digno sucesor de una monarquía golpista, corrupta y profascista. Esto dice alguien perteneciente a un partido golpista, ¡que se esté llevando un sueldazo a costa de nuestros impuestos...!

    -Josep Rull, un señor de Junts que estuvo preso por participar en un golpe de Estado fallido: Patético. Y, también, revelador

    -Hay más boludeces, ya digo, sobre todo, de Podemos exigiendo que el rey se disculpe. Finalizaré con una de su líder supremo, Pablo Iglesias: Ojalá pronto a España la represente una presidenta o un presidente de la República votado por los ciudadanos. Tan campanudo como siempre, vamos.

    El sainente ese de la espada es una bobada más con regusto bananero a las que tan aficionados son los dirigentes de allende el Atlántico, allá ellos, pero lo de este coro de farsantes de aquí deberíamos tomarlo muy en serio, porque esto ya pasa de castaño oscuro: un manojo de miembros de un partido gobernante o de aliados parlamentarios y amiguetes de mesa del Gobierno criticando al rey por hacer lo correcto, hostigando a su figura o, directamente, insultándole: ¿hasta cuando vamos a tener que aguantar que ataquen al jefe del Estado estas formaciones y este tipo de personajes? Que sucedan estas cosas es gravísimo. El presidente del Gobierno debería romper con estos aliados, desautorizarlos, dar explicaciones o marcharse de una vez. No creo que perdiéramos mucho con esto último.


miércoles, 3 de agosto de 2022

Pinchazos y acuerdos con los fiscales: la carabina torcida de la ministra de Justicia

      De unos días o como mucho un par de semanas a esta parte, está produciendo la lógica alarma una serie de agresiones denunciadas por mujeres en su mayoría jóvenes que aseguran haber sufrido pinchazos en discotecas, concentraciones o eventos musicales de diversos puntos de España. Sucesos similares llevan algún tiempo ocurriendo en otros países y la confusión creada ha dado lugar a múltiples especulaciones, entre las que se impone la teoría de que los pinchazos serían obra de delincuentes sexuales que inyectan a esas mujeres productos destinados a anular su voluntad, entre los que se habla de benzodiazepinas, éxtasis líquido o ketamina. En todo caso, lo único seguro es que algunas jóvenes están siendo víctimas de pinchazos alevosos (lo cual ya es de por sí peligroso y condenable), ya que en los posteriores análisis requeridos por algunas, en la inmensa mayoría de las ocasiones, no se han hallado rastros de ningún producto. En la onda de la preocupación levantada, la ministra de Justicia, doña Pilar Llop, ha realizado unas declaraciones informando acerca del estado de la cuestión y haciendo algunas recomendaciones a quienes sean víctimas de estos ataques. Si habéis visto el vídeo hasta el final, habréis comprobado que la ministra no ha podido resisitir la tentación de cargar contra la oposición en una demencial pirueta: si alguno de estos pinchazos termina en delito sexual (cosa que no se ha producido), como habría sumisión química, con la ley del solo sí es sí, eso se tipificaría como agresión, pero, como por culpa del PP y Junts está ley no se ha aprobado aún, la acusación se quedaría solo en abusos.

    Se me plantea una gravísima duda: ¿estará la señora Llop deseando que alguno de estos pinchazos tenga un pésimo final para poder decirle al PP aquello de "¿Lo veis? ¿Lo veis?". Más le valdría olvidarse del navajeo político y centrarse en lo suyo, porque en este asunto el PP no pinta nada y lo que al Gobierno debe preocuparle es la pronta resolución de ese misterio de los pinchazos.

    Los ministros se supone que son gestores de áreas de gobierno, así que asombra y produce contrariedad que la señora Llop se permita en sus declaraciones salirse de lo que le toca y embarcarse en ataques y cupabilizaciones a la oposición tan gratuitos como excesivos. Sucede además que, en la esfera de los delitos sexuales, se han producido últimamente dos casos muy graves sobre los que no he visto que la señora Llop se haya pronunciado, a pesar de que envolvían decisiones aberrantes a las que se ha llegado por el camino de acuerdos aceptados por la Fiscalía.

    El primero es de sobra conocido: el de los dos policías locales de Estepona que, vestidos con sus uniformes y valiéndose de su carácter de autoridad, violaron a una chica de 18 años. Como ya sabéis, eludieron el juicio y muy probablemente la cárcel gracias a un acuerdo con la víctima y la Fiscalía, por el que aceptaron compensar a la joven con 80.000 euros (que no han pagado ellos, sino sus papás) y la asistencia a un curso de reeducación sexual. Este caso ha sido muy polémico e incluso uno de los miembros del tribunal ha emitido un voto particular razonado en contra de este desenlace, que considera deplorable, en el que pone en duda el arrepentimiento de los agresores y señala la especial gravedad del hecho de que los acusados fueran servidores de la ley, condición que solo perderán por dos años. ¿Ha dicho algo la señora Llop? ¿Ha dicho algo el señor Marlasca, al que digo yo que un poquito le tendría que interesar este asunto? Yo, por lo menos, no les he oído.

    Del segundo he tenido noticia hoy: un capataz que violó a una jornalera en Mula (Murcia) se va a librar de la prisión (en la que solo ha pasado unos meses como preventivo) por un acuerdo con la víctima y la fiscalía. La compensación será de... ¡6.000 euros! Se la llevó con engaños a un lugar solitario, la golpeó, la insultó, la amenazó, la violó...: pues nada, seis mil euretes, y resuelto. ¡Ah!, se me olvidaba: este señor también tendrá que acudir a un curso de reeducación... con 67 añitos que tiene, no sé yo lo que se va a reeducar ahí. ¿No debería decir algo acerca de esto la señora Llop?

    Sin duda que debería, porque estos dos casos, aparte de ser un escarnio a las víctimas y una burla a la justicia que se debería revocar, encierran un potencial peligro. Si no recuerdo mal, hasta los años setenta, la violación era un delito que se perseguía solo si mediaba denuncia, lo cual abría a los violadores la portezuela de presentarse en casa de las víctimas y "convencerlas" para que no denunciasen. Este postigo, que más de uno utilizó, se cerró -repito: si no recuerdo mal- por aquella época, y la violación pasó a ser un delito perseguible de oficio, lo que mejoró mucho la protección de las víctimas. 

    ¿Y si ahora se acaba reabriendo por la vía de la "indemnización"? Vistos el caso de Estepona y el de Mula, la posibilidad de que violar salga muy baratito nos puede estar acechando, y eso no puede permitirse, así que la ministra de Justicia quizás debería olvidar sus fobias partidistas, enderezar el cañón de su carabina, apuntar hacia donde corresponde y dedicarse a lo que le toca, o sea, resolver los problemas de su área de gobierno.