Libros que he publicado

-2028. ¿Cómo será la Tercera República? -LA ESCUELA INSUSTANCIAL. Sobre la urgente necesidad de derogar la LOMLOE. -EL CAZADOR EMBOSCADO. Novela. ¿Es posible reinsertar a un violador asesino? -EL VIENTO DEL OLVIDO. Una historia real sobre dos asesinados en la retaguardia republicana. -JUNTA FINAL. Un relato breve que disecciona el mercadeo de las juntas de evaluación (ACCESO GRATUITO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA). -CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS. Tres novelas breves de terror. -LO QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO. Conflictividad, vaciado de contenidos y otros males de la enseñanza actual. -EL MOLINO DE LA BARBOLLA. Novela juvenil. Una historia de terror en un marco rural. -LA REPÚBLICA MEJOR. Para que no olvidemos a los cientos de jóvenes a los que destrozó la mili. -EL ÁNGULO OSCURO. Novela juvenil. Dos chicos investigan la muerte de una compañera de instituto. PULSANDO LAS CUBIERTAS (en la columna de la derecha), se accede a información más amplia. Si os interesan, mandadme un correo a esta dirección:
repmejor@gmail.com

Tenéis información de los precios aquí:

martes, 2 de febrero de 2016

Como una puñalada

   A estas horas enciendo el ordenador y me encuentro una noticia que me golpea como una coz de mula: se ha declarado un incendio en la zona vieja de Pontevedra. En la noticia se incluye esta impresionante imagen:

   Dantesco. Se habla de que no hay víctimas humanas y espero que esto se confirme. Si me tengo que guiar por esta foto que me produce escalofríos, ya solo los daños materiales van a ser terribles, no ya por el valor económico que puedan alcanzar, sino por un valor histórico y artístico que quizás sea irrecuperable. Si no me equivoco, ese rincón que está envuelto en llamas pertenece a la plaza de la Herrería, así que -los que conozcáis Pontevedra sabréis que no miento- lo que está ardiendo es uno de los espacios urbanos más hermosos de nuestro país. Si La Moda Ideal, esa tienda de la que habla la noticia, es la que yo recuerdo, se ha convertido en cenizas una verdadera reliquia, uno de esos establecimientos frente a los que te parabas y podías pensar nostálgica y románticamente que ante sus mostradores habían pasado generaciones que vivieron la moda fin de siglo, el Modernismo, la primera Guerra Mundial y la segunda, la Generación del 98 (no sería fantasear el decir que Valle-Inclán pudo comprar ahí), la Generación del 27, las campañas de África, la República, la guerra del 36, el franquismo, la terrible posguerra, el retorno de la democracia y tantas otras cosas... hasta hoy.
   Pero nada es eterno, y la perduración de esa tienda hasta esta noche no ha sido lo  normal, sino todo lo contrario.
   Espero que los daños a la bellísima e inigualable zona vieja de Pontevedra se reduzcan al mínimo; solo la plaza de la Herrería, con sus arcadas, sus árboles, sus fachadas de piedra, los Franciscanos -iglesia que, por cierto, también tuvo un incendio hace unos años- y la vecindad de la Peregrina, es ya una verdadera joya, con lo que huelga decir que el conjunto de la ciudad vieja ya no podrá ser sino un tesoro.
   Como una puñalada ha sido para mí ver esta noticia; pasé seis meses en Pontevedra durante el servicio militar; bajé muchas tardes por la callejuela que hay junto a ese edificio en llamas, yo solo, o con mis amigos, o -en las ocasiones más afortunadas-, con mi novia, camino de la animación que reinaba en el casco viejo. No quisiera pensar en la desaparición siquiera de uno solo de sus rincones, ligados en mi memoria a los recuerdos de la juventud, que la nostalgia siempre colorea en dorado.
   Con los años se hace uno cada vez más sentimental, es tontería intentar ocultarlo. 

miércoles, 27 de enero de 2016

Se acabó el fraude fiscal

   No han hecho más que llegar los vientos de necesaria racionalización de este país, que en los últimos años parecía la fonda del Sopapo con todo dios haciendo lo que le daba la gana, para que desde instancias oficiales se empezase a demostrar que quienes mandan merecen toda nuestra confianza y pueden seguir mandando cuatro años más. Y, para demostrarlo, no creáis que se han andado con chiquitas, sino que han cogido directamente por los cuernos a un torancano que tenía desde hace ya tiempo muy cabreada a la ciudadanía: el del fraude fiscal. Aquí tenemos dos ejemplos de verdadero fuste:
   1. Los desafueros de una jubilada. Dice llamarse Maruja y es de Ossa de Montiel, ya solo con esto bastaría para tener a un buen puñado de inspectores de Hacienda muy al tanto de los enjuagues de esta maestra jubilada de 73 años. Aunque ahora anda por los medios poniendo carita de  no haber roto un plato en su vida, la realidad es muy distinta: en el año 2009, cuando ya estaba jubilada, pretextando la sustitución de una profesora de manualidades, se embolsó más de mil euros dando clases por las que percibía hasta 70 euros semanales. Por suerte, Hacienda ha trincado a esta vil defraudadora y la ha "premiado" con una merecidísima sanción de 24.000 euros. Tomen nota las demás grandes fortunas que se hayan planteado seguir esta vía: ahora Hacienda actúa.
   2. Los autores jubilados. Otra panda de bribones.  Escudándose en pamplinas como que son autores de creaciones artísticas, estos bandoleros siguen escribiendo, pintando, componiendo... aun después de haberse jubilado. ¡Pues no señor! ¿Está usted jubilado? Pues, hala, a echar pan a los patos o a cuidar a los nietos, se acabaron las sonatinas y la novelitas. Un portavoz de Hacienda lo ha dejado bien claro: "Con la antigua normativa, se nos escaparon tipos como un tal Andrés Segovia, Gonzalo Torrente Ballester y otros de parecido pelaje. Hubo un tiempo en que esto no ocurría; por ejemplo, en el siglo XVII, se sabe que Cervantes, en sus últimos años, tenía que ganarse la vida como machacante en una timba, pero estaba jubilado, ¿no? Tampoco era justo que siguiese embolsándose cuartos indebidamente por lo que escribía. Por desgracia, en el siglo XX, una serie de normas desafortunadas dejaron la puerta abierta a una intolerable picaresca, pero, con la normativa antifraude de 2012, vamos a meter en el saco a todos estos pajarracos".
   Suerte que está el PP en el gobierno para pillar a los indeseables que han hundido al país en la ruina.
  

miércoles, 13 de enero de 2016

Normalización lingüística: obviedades para el establecimiento de un programa mínimo

   Una de las ventajas que tenemos los viejos es que, perdida la necesidad de agradar y obtenido de este mundo pecador todo lo que estaba dispuesto a darnos, nos desprendemos de hipócritas inhibiciones y recuperamos aquella sana virtud infantil de llamar a las cosas por su nombre y decir sinceramente lo que pensamos. Aunque en la infancia sea por ingenuidad y en la senectud sea por escepticismo, parece ser que ambas concurren en eso de ser fieles a la verdad: en esto, como en muchas otras cosas -no todas placenteras-, la vida se cierra como un círculo. En lo que se refiere a los viejos, como ya no nos importa demasiado el juicio ajeno, lo hacemos aun arriesgándonos a todo tipo de vituperios. Acogiéndome a este derecho no escrito pero me temo que tremendamente consolidado, me voy a permitir explicitar una serie de obviedades acerca de la relación entre lengua(s) y enseñanza en España:
   1.- Que el artículo 3.1 de la Constitución dice: El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla
   2.-  Que el artículo 3.2 de la Constitución dice: Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos
    3.- Que del inglés, el francés, el alemán, el chino, el árabe, el suahili, el tagalo, el zuñí, etc., no se dice nada. Bueno, qué queréis que le haga, es que es así, y parece bastante lógico.
    4.- Que, en las comunidades en que el castellano sea la única lengua oficial, lo sensato y razonable, como sucede en todos los países del mundo donde no se padece la desgracia de estar sometidos a una colonización lingüística, es que la enseñanza se lleve a cabo en lengua española, salvo para Inglés, Francés, Alemán...: o sea, para las asignaturas que consistan en la enseñanza de lenguas extranjeras.
    5.- Que en prácticamente toda España se están imponiendo hoy en la enseñanza regular, por la fuerza del ordeno y mando,  unos programas bilingües fraudulentos cuyo único sostén es la conveniencia de las élites políticas. Estos programas distan mucho de ser inocuos y en algunas comunidades -como Valencia y Baleares-, arrastrados por la demencial guerra declarada por las lenguas cooficiales, se ha llegado al esperpéntico extremo de establecer programas trilingües.  
    6.- Que no solo tenemos la suerte de que España no padezca una colonización lingüística, sino que además el español es una lengua de gran riqueza cultural y literaria y una de las más extendidas y demandadas en el mundo: según estimaciones de 2015, su número de hablantes es hoy de 559 millones, 468 de ellos, con competencia nativa.   
  7.- Que, en todas las comunidades donde los partidos nacionalistas o ultranacionalistas o ultraidentitarios imponen su agresiva y despótica presencia, llevamos años contemplando como, bajo eufemismos de diverso pelaje, se intenta arrinconar a la lengua española (la natural de España, la de Cervantes, la de los 559 millones de hablantes) en el ámbito educativo e incluso en otros de carácter más general. En el caso concreto de Cataluña, de lo que se debe hablar no es de intento de arrinconar, sino directamente de persecución y plan de eliminación puro y duro: quien discuta esto, solo puede hacerlo por uso de anteojeras, ignorancia supina o indigno interés. Las comunidades envueltas en esta turbia política son: Cataluña, País Vasco, Galicia, Valencia, Baleares y Navarra (?).
   8.- A la vista de esta situación no ya anómala sino demencial y puesto que parece que se avecinan tiempos de grandes pactos para reorientar este país hacia unos cauces de cordura, vuestro amigo el guachimán propone el siguiente Programa no ya mínimo sino minimalista para una verdadera normalización lingüística:   
   Punto primero.- En las comunidades en que la única lengua oficial sea el castellano, será esta la  lengua vehicular (como se dice ahora). Los programas bilingües serán suprimidos. Para la muy conveniente, razonable y benéfica potenciación del aprendizaje de las lenguas extranjeras, se recurrirá a otras medidas más equilibradas, tales como el dejar que los centros puedan enseñarlas sin presiones ni coacciones y con un nivel de exigencia apropiado. Solo con esto y con lo que hoy en día y según sus intereses nuestros jóvenes adquieren en viajes, internet, visionado de películas y televisión en sus lenguas de origen, etc., he visto con mis propios ojos cómo se puede muy bien aprender lenguas extranjeras sin arrinconar la propia y sin perjudicar a los niños en la adquisición temprana de esta. Seamos serios: millones de españoles hemos llegado a hablar lenguas extranjeras sin haber pasado por pseudoprogramas bilingües; la razón de que en la actualidad, con los medios y los buenos profesores de que disponemos, muchos niños no las aprendan no es la carencia de esas mistificaciones.
   Punto segundo.- En las comunidades con lenguas cooficiales, además de suprimirse los programas bilingües y otras aberraciones como el trilingüismo, el pentalingüismo o los silbos gomeros, puesto que hay dos lenguas oficiales, se establecerán simplemente dos ofertas: una con el castellano como vehicular más una asignatura que sea Catalán, Vasco o Gallego y otra con la lengua cooficial como vehicular más una asignatura que sea Castellano. Esto, en términos racionales y dejándonos de manipulaciones, es el modelo más sencillo, más viable, menos conflictivo (a no ser que uno tenga propósitos inconfesables) y más lógico de organizar la enseñanza en comunidades bilingües. Y no sería necesario crear centros para una y otra lengua: organizándolo bien (y aquí tenemos técnicos y funcionarios muy capacitados para hacerlo), todos los centros o parte de ellos, según las necesidades, podrían ofrecer ambos modelos. Y se acabarían los problemas y se respetarían democráticamente los derechos de todos: cada cual estudiaría en la lengua oficial en su comunidad que decidiera. Nunca entenderé por qué esto no se hizo así desde el principio, o, mejor dicho, sí que lo entiendo, y la explicación que encuentro no deja muy bien parado al respeto a los derechos de los ciudadanos en este país.
   Este, en fin, es mi Programa no ya mínimo sino minimalista para una verdadera normalización lingüística; ahora, que me llamen facha, segregador, imbécil, ignorante, simplista o lo que quieran: total, como soy ya un viejo, no me va a importar. Eso sí: quienes no estén de acuerdo, que me hagan al menos la merced de explicarme su alternativa, por aquello del contraste de pareceres. 
   ¡Ah!, y lo último e inexcusable: con las debidas adaptaciones para hacer viables las ofertas en lenguas cooficiales, las competencias en educación deberían ser devueltas al Gobierno central, porque dejarlas en manos de los regionales ha sido catastrófico, especialmente en las comunidades con presencia nacionalista, pero no solo en esas. Sin la aplicación férrea de esta medida, no habrá normalización posible, porque las sucias manos del nacionalismo lo pervierten todo.  

domingo, 10 de enero de 2016

¿Hacia una nueva mayoría absoluta del PP?

   Después de tres meses de vaivenes pueriles, de tener a Cataluña sin gobierno y de someterla al ridículo más espantoso ante los ojos del mundo entero,  las fuerzas del independentismo catalán han alcanzado a ultimísima hora el acuerdo que impedirá la celebración de nuevas elecciones, las cuales habrían representado para su proyecto tan inviable como ilegítimo un mazazo tan fuerte como el de las del pasado 27 de septiembre, que dejó pocas dudas acerca de la derrota de sus planteamientos segregacionistas. Como todos sabemos, esto último ellos se han negado obstinadamente a verlo, con un ensimismamiento fanático e irresponsable que les ha llevado a persistir en esos planes para los que -parecen pensar- todavía hay esperanzas si no se celebran nuevas elecciones. Que el acuerdo para eludirlas es una tabla de salvación a la que se agarran a la desesperada queda patente en hechos como la renuncia de Mas o el texto de ese mismo acuerdo, que no merece tal nombre, pues es literalmente un compromiso de la CUP a entrar en el redil de Junts pel Sí, redactado en unos términos a ratos bastante humillantes. Su lectura atenta refuerza la tesis de que la CUP es en realidad un submarino del independentismo para crear confusión y robar votos en sectores con un perfil social, económico y cultural a los que su propuesta, en realidad, nada bueno tiene que ofrecer. Sacrificios tan grandes solo se explican por temores y/o intereses también muy grandes. 
   Yendo a lo concreto, el resultado de este esperpento al que el mundo, España y una Cataluña desorientada y desgobernada desde hace mucho han asistido perplejos es el siguiente: un acuerdo inequívoco de insistir en la demencial empresa de la independencia y la elevación a candidato a la presidencia de un personaje con tan tenebrosos augurios como Carles Puigdemont. Ya llevo tiempo diciendo esto: la espiral de insensatez a que los independentistas han llevado a Cataluña me produce auténtico miedo, miedo que se agranda al ver el talante provocador, irresponsable y agresivo que exhiben la mayoría de sus líderes, demostrado constantemente en hechos, posturas y palabras.
   Pero si la locura se ha asentado en Cataluña, no tiene por qué haberlo hecho en el conjunto de España. En estos días, estamos contemplando las maniobras previas a la constitución  del gobierno que habrá de salir de las últimas elecciones. A mi modo de ver, se perfilan dos posiciones: la constructiva y con apelación a un gran consenso en el que se aborden soluciones a los principales problemas del país (entre ellos, la seria amenaza separatista) y la de quienes exploran salidas pretendidamente rupturistas y de carácter parcial. En el primer grupo están el PP y Ciudadanos, y esto no son especulaciones mías, sino que se avala por sus repetidos llamamientos; en el segundo, están Pedro Sánchez con su frente no sé muy bien si progresista o izquierdista y Pablo Iglesias con su para mí inesperado -y me temo que suicida- empeño en la celebración de una consulta en Cataluña. No sé si Sánchez considerará progresistas a grupos como el PNV, Ezquerra o CDC, pero me temo que tendría que hacer filigranas para demostrarlo; no sé qué espejismo estará llevando a Pablo Iglesias a creer que una formación nacida del 15-M tiene que anteponer esa pretensión elitista y segregacionista de la consulta, pero algo me dice que le va a restar muchos apoyos. 
   La actual situación hace que me parezca muy razonable la formación de un amplio consenso frente a los problemas importantes y las amenazas graves, y esa bandera, hoy por hoy, quienes la están alzando son Mariano Rajoy y Albert Rivera; quienes no atiendan a su llamada a rebato puede que cometan un gran error, error que, si terminamos llegando a unas elecciones anticipadas, me temo que pagarán muy caro. ¿Acabaremos viendo que entre Mas, Puigdemont, la CUP, Pedro y Pablo le dan al PP una nueva mayoría absoluta?

martes, 29 de diciembre de 2015

Caso Sergi Guardiola: por si quedaban dudas acerca de la catadura del independentismo

   Supongo que todos estaréis enterados del asunto Sergi Guardiola, el joven jugador al que el Barcelona C. F. rescindió contrato fulminantemente y pocas horas después de haberlo fichado, al enterarse de que, en octubre de 2013, o sea, hace más de dos años y cuando el chaval tenía 22, dejo escritas las siguientes blasfemias:
   Puta Cataluña.
   Hala Madrid.
   Además de la lejanía en el tiempo, tan grave ultraje se plasmó, como sabéis,  en uno de esos intercambios de tuits entre amigos en los que la gente escribe sin inhibiciones las cosas que se le ocurren cuando está -o cree estar- entre los suyos, por lo que se toma la libertad de hablar en serio, en broma o como le dé la gana, y tampoco debe echarse en saco roto que este muchacho, como millones de personas en el mundo, dos años antes de fichar por el Barça, no le debía la menor fidelidad, pero, aun en el supuesto de que se la hubiera debido, ¿tan graves son esas palabras, inscritas en un contexto indiscutiblemente jocoso, como para que el Barcelona haya actuado de forma tan desmesurada? A mí me parece que no, pero es evidente que en Can Barça se toman muy en serio el sacrosanto nombre de Cataluña y la saña contra el Madrid, que, por lo visto en este asunto, es requisito indispensable y con retroactividad para lucir la camiseta blaugrana.  
   Dichas estas cosas, recordaré que yo soy del Barça de toda la vida, incluso desde aquellos tiempos en que  perdíamos hasta el apellido. Y también soy catalán y español, por lo que este asunto, a pesar de que no deja de ser menor, para mí (que soy de esos catalanes y españoles que se indignan por la división, el miedo, la confusión y, ya últimamente, hasta el esperpento en que el independentismo ha sumido a Cataluña y que se abochornan del secuestro a que este totalitarismo ha sometido al F. C. Barcelona), tiene un trasfondo muy inquietante. ¿Por qué? Primero, porque demuestra la intolerancia que reina en este gran club, reflejo inevitable de la del independentismo que lo tiene en un puño; segundo, porque, al recordar ahora la cantidad de veces en que el himno, la bandera y hasta el jefe del Estado españoles han sido sometidos a ultrajantes pitadas por parte del hooliganismo futbolero-catalanista -ante el silencio circunspecto de los sucesivos presidentes de la entidad y hasta, en cierta memorable ocasión, la estúpida sonrisa de un tal Artur Mas-, me pregunto esto: si a una pequeñez como la de Sergi Guardiola el club le ha dado tanta importancia, ¿no habrá que concluir que, medidas por su rasero, las pitadas de que hablo fueron una ofensa colosal?
   En conclusión, viendo lo desproporcionada que es la veneración de los nacioanlistas hacia sus símbolos, podemos ver lo brutal que es su carácter excluyente y el desprecio que deben de sentir hacia sus adversarios. Y me hago esta pregunta: visto lo de Sergi Guardiola, ¿qué le pasaría en esa pretendida Cataluña independiente al que un día osara silbar al himno y a la bandera? Que nos lo digan el presidente del Barcelona, Raúl Romeva, Carmen Forcadell o Neus Munté, que van por ahí dando lecciones de democracia. 

lunes, 28 de diciembre de 2015

Edzar Ernst y la pseudomedicina

   De todo lo que he leído hoy en la prensa, lo que me ha parecido más notable ha sido un artículo de "El País" titulado El hombre que derribó con ciencia las terapias alternativas, el cual habla del médico alemán Edzar Ernst y de su lucha de décadas contra las mentiras de las terapias alternativas, la cual lleva a cabo con armas tan nobles como la constancia, el amor a la verdad y a la ciencia, el conocimiento científico y la experimentación. Su propósito era y es demostrar el nulo valor curativo de esas terapias, cuya peligrosidad es aún mayor a causa de la aceptación y buena prensa de que gozan. Sorprende, sin embargo, enterarse de que, a pesar de denunciar un mal que representa engaño, enriquecimiento fraudulento y el grave perjuicio de apartar a los enfermos de procedimientos que sí podrían curarles, Ernst haya tenido que arrostrar durísimos enfrentamientos no solo con los embaucadores que se enriquecen con este colosal negocio, sino también con sectores políticos, informativos e incluso científicos. Uno de sus principales adversarios fue el príncipe de Gales, fervoroso adepto a la homeopatía, que se valió de su considerable poder para causar serios perjuicios a Ernst en el terreno profesional: ¿serán este tipo de conductas el motivo de que Isabel de Inglaterra no parezca tener el menor deseo de abdicar en la persona de su hijo?
   En artículo de "El País" viene también un enlace a este interesante texto que os enlazo yo directamente:
  Sabéis que en el mundo de la educación tenemos también la desgracia  de padecer la plaga de los vendedores de soluciones mágicas, algunos de los cuales han aparecido en este blog, pero el que verdaderamente los tiene muy estudiados y los ha radiografiado en múltiples artículos es Alberto Royo, en su blog Profesor Atticus. Páginas que se dediquen a desenmascarar las mistificaciones de pseudoconocimientos de diverso pelaje hay muchas, aquí os dejo algunos enlaces:
4. Scientia
   Quisiera teminar este artículo con las palabras que cierran el de "El País", que son cita de unas del propio Edzar Ernst y señalan muy bien el compromiso ético y humano que representa la defensa permanente de la verdad:
   Cuando se abusa de la ciencia, secuestrada o distorsionada con el fin de servir a sistemas de creencias políticos o ideológicos, las normas éticas patinan. La pseudociencia resultante es un engaño perpetrado contra los débiles y los vulnerables. Nos lo debemos a nosotros mismos, y a los que vengan después de nosotros, permanecer en lucha por la verdad sin importar la cantidad de problemas que esto pueda causarnos.

martes, 22 de diciembre de 2015

Elecciones 2015. 5: Pablo Iglesias debería echar el freno

   En la misma noche electoral, tuvo un detalle Pablo Iglesias que ni me gustó -lo cual, a última hora, afecta solo a mi persona-, ni le retrata bien, ni favorece a su formación. Cuando ya estaban prácticamente asegurados los resultados de las elecciones, salió a hacer la valoración que en tales circunstancias hacen siempre los líderes de los partidos. Además de transmitir el lógico mensaje de satisfacción por los buenos resultados obtenidos por Podemos, el señor Iglesias hizo algo totalmente fuera de lugar y que jamás antes había yo visto en ese tipo de valoraciones: atacar -y con bastante saña- a un adversario, concretamente, al PSOE. No sé si Pablo Iglesias tendrá algo en particular contra el PSOE o contra Pedro Sánchez, pero lo que sí sé es que demuestra muy mal estilo tomarla con un adversario en la misma noche electoral, llegando incluso -como hizo- a aludir  a sus no muy satisfactorios resultados.
   Ayer mismo, empezó el señor Iglesias a dar otra muestra -y esta vez, ya muy importante y hasta preocupante- de que le conviene serenarse y no perder los papeles: su absurda pretensión de que se celebre inexcusablemente un referéndum en Cataluña. Habría que empezar por hacerle unas preguntas: ¿es el señor Iglesias uno de los pocos españoles que no se han dado cuenta aún de que esa guerra del referéndum y la subsiguiente de la segregación ya están resueltas y perdidas por quienes las declararon? ¿Tampoco se ha dado cuenta de que se declararon con propósitos inicuos y que han sembrado únicamente una gran discordia y a ratos crispación en las sociedades española y catalana? ¿Todo un diputado europeo y líder de un partido ya grande no se ha dado cuenta de que un referéndum de tales características es un inadmisible e injustificado privilegio que persiguen algunas élites políticas catalanas para obtener ventajas igualmente inadmisibles e injustificadas? 
   Pues debería darse cuenta. Y también debería darse cuenta de lo siguiente: de que Podemos ha obtenido en España 5.189.333 votos, de los cuales solo 927.940 proceden de Cataluña, y aun de esos, estaría por ver que sean todos favorables al referéndum, como seguro que tampoco lo son todos los que se le dieron en otras comunidades con ínfulas independentistas, pero lo que sí tiene que tener muy claro es que la inmensa mayoría de los 750.477 votantes que le respaldaron en Madrid, o de los 749.081 de Andalucía, o de los 135.763 de Aragón, etc., etc., etc., tienen que ser contrarios por completo a la celebración de ese referéndum y a que sus millones de votos sirvan para que quienes los dieron acaben haciendo de tontos útiles de Mas, Junqueras, Munté, Romeva y compañía.
   Sería una pena que Podemos acabase estrellándose contra el mismo árbol de la cháchara independentista en el que históricamente se han estrellado tantos ingenuismos "progres" en España. Voy a dar un dato: en las generales de 2008, ese PSOE que tanto parece obsesionar a Pablo Iglesias obtuvo en Cataluña 1.689.911 votos; en las de hace dos días, ha sacado 589.021, o sea, ha perdido de unas a otras 1.100.890 votos, casi dos tercios de los que tenía. ¿Qué ha pasado en esos ocho años? Está claro: José Montilla, Zapatero, los coqueteos serviles con el nacionalismo, el inicial apoyo al referéndum de todo el PSC o parte al menos... No hay lugar para la duda: un partido de izquierdas de ámbito nacional no puede travestirse de nacionalista, porque lo acaba pagando y acaba haciendo mucho daño a sus potenciales votantes, como sucede en Cataluña, donde los delirios del PSOE han sembrado la confusión entre millones de ciudadanos que se sienten a la vez de izquierdas, catalanes y españoles. ¿Quiere reproducir este guión Pablo Iglesias? Él sabrá.      
   Pablo Iglesias debería entender que ya dejó hace mucho tiempo de ser un tertuliano: ya es un político activo y, en las circunstancias actuales, de gran peso, ya que es el líder de una formación con muchos votos y escaños. No puede permitirse alegrías. El voto mayoritario de Podemos es de gente que quiere verle haciendo política de izquierdas y luchando contra la corrupción, no haciendo de títere del independentismo. Si es para lo primero, sí que podrá ser útil en la tarea de forjar entre todos lo que podría ser un nuevo tiempo; lo segundo, aparte de ser una política ya vieja, desastrosa y podrida, le va a llevar tarde o temprano a la marginalidad y luego, al olvido.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Elecciones 2015. 4: obviedades

   Después de buscar por todas las páginas, ha sido en "El País" donde he encontrado un mejor reflejo de los datos de estas elecciones, por lo que aquí os dejo el enlace del que los saco. Las obviedades que se obtienen de ellos son las siguientes:
   1. El bipartidismo se ha roto. Le han dicho NO 5.172.776 ciudadanos que votan a Podemos (69 escaños) y 3.489.220 que votan a Ciudadanos (40 escaños), es decir, el 33'59 % de los votantes y el 31'14 % de los diputados. Ya no se podrán hacer esos enjuagues del PPSOE con la complicidad de los nacionalistas que apestaban desde hace tanto tiempo. Hoy, en esas tertulias de las cadenas televisivas, era patético ver a unos cuantos tertulianos a sueldo queriendo negar esta realidad avalada por datos tan contundentes.
   2. El PP ha ganado las elecciones y ha sufrido un serio descalabro. Es paradójico pero cierto. Lo primero se demuestra con un vistazo a esos entre 121 y 123 (o quizás llegue a 124) escaños que le van a dar el mayor número de diputados; lo segundo es también incontestable: en el mejor de los casos, habrá perdido 62 diputados (es decir, un tercio) con respecto a las anteriores elecciones, además de la mayoría absolutísima que tenía y que ha utilizado de un modo que explica este hundimiento, y, en cuanto al número de votos, ha bajado en 3.634.705 (dato al 99'75% del escrutinio; mis cálculos tendrán pequeños vaivenes, porque los saco de unas tablas que están en movimiento). Espero que esto represente el fin de la tiranía en cosas como política de empleo, política medioambiental, privatizaciones, derechos civiles o impunidad de los corruptos, por mencionar las que me vienen a botepronto a la cabeza. Y  su catástrofe podría haber sido mucho peor, porque el injusto y antidemocrático sistema electoral que padecemos le ha beneficiado sustancialmente.
   3. Los emergentes han quedado muy bien y pueden sentirse los verdaderos ganadores, pero... Podemos puede estar muy satisfecho, ya que tanto su número de votantes como los escaños obtenidos le señalan sin la menor duda como la formación que ha obtenido el balance positivo más abultado, mientras que Ciudadanos, que también ha obtenido un excelente balance positivo, tiene razones para sentir un sabor agridulce, ya que, si miramos a lo que se hubiera podido esperar tras sus resultados de la autonómicas, no hay duda de que lo conseguido al final ha sido menos; un ejemplo: después del encuentro Ribera - Iglesias ante Jordi Évole, ¿quiénes hubieran dicho que Podemos iba a quedar por delante de Ciudadanos y a tanta distancia? El partido de Ribera tendrá que reflexionar sobre esto; personalmente, aunque ahora se oye mucho que el bajón se debe a ciertas declaraciones sobre el aborto o la ley de violencia de género que hicieron en campaña, yo pienso que esto es secundario y que las verdaderas razones de sus pérdidas se deben sobre todo a las alianzas que han hecho tras las elecciones o a lo poco convincentes que, en algunos sitios, resultan los grupos reconvertidos que se han presentado bajo su nombre.
    4. El asunto PSOE. Escaños obtenidos en las elecciones de 2004: 164. En 2008: 169. En 2011: 110. En 2015: 90. Y esto, contando con el fuerte desgaste que inevitablemente tenía que sufrir el PP. Creo que sobran comentarios.
   5. El sistema electoral español no es sostenible en un país que se pretenda democrático: hay que cambiarlo ya. En la noticia de "El País" que os enlazo, se pueden obtener muy bien los números de votos obtenidos por cada formación, con lo que cualquiera puede comprobar lo injusto e inadmisible que es nuestro sistema, yo me voy a limitar a poneros algunos ejemplos de gran calibre: con 7.206.432 votos, el PP obtiene 123 escaños: ¿cómo es posible que Podemos y Ciudadanos, que entre ambos suman 1.455.564 votos más, obtengan 14 diputados menos? Esta desproporción es un serio atentado contra el derecho de representación de los votantes de las formaciones desfavorecidas. Veamos más; PSOE: 5.527.204 votos y 90 escaños; Podemos: 5.185.788 votos y 69 escaños. ¿Y el escandaloso beneficio obtenido por los partidos nacionalistas? Unidad Popular: 922.337 votos: 2 escaños; Bildu: 218.467 votos: 2 escaños. Esto es como decir que el voto de un elector de Bildu multiplica por 4'22 el valor del voto de un elector de Unidad Popular. No podremos decir que nuestro sistema es justo y democrático mientras no sea igual el valor del voto de todos los electores.      

viernes, 18 de diciembre de 2015

Elecciones 2015. 3: propuestas educativas: y de los problemas reales, ¿qué?

   Ayer estuve echando un vistazo a las propuestas educativas de UPyD, IU, Ciudadanos, Podemos, PP y PSOE y llegué a la conclusión de que todas tenían algo en común: ninguna animaba a que les votase. Para quien quiera mirarlas sin salir de este blog, recuerdo que en la columna de la derecha hay enlaces a todas esas formaciones, pero diré que, básicamente, el problema es el de ya hace muchos años: las propuestas educativas de nuestros partidos políticos son propuestas de escaparate, es decir, elaboradas no pensando en la auténtica situación y los problemas reales de nuestra educación, sino en conseguir una oferta de conjunto agradable a lo que ellos, a juzgar por los temas educativos de moda en los medios y por lo que estiman que complace más al público, consideran que va a cosechar más votos. De este modo, en la temporada electoral otoño-invierno 2015, parece que se van a llevar mucho el MIR profesoral, el bilingüismo, lo emocional (pinchad aquí para ver unas lúcidas consideraciones acerca de este timo), la innovación, los proyectos, la atención a la diversidad y la escuela inclusiva, por ejemplo. Del antedicho cóctel, sabéis que condeno radicalmente esos engaños del bilingüismo y las monsergas emocionalistas y que, en cuanto a las otras cuestiones, mantengo una postura fundamentadamente crítica, no tanto hacia ellas como al modo perverso en que suelen abordarse. De cara a las inminentes elecciones, mi objeción es la siguiente: la cuestión profesoral, los proyectos, la innovación, la atención a la diversidad y la escuela inclusiva aparecen en buena parte de las propuestas educativas, pero yo creo que de manera un tanto ociosa, ya que (cada una, según sus circunstancias) no hay ninguna razón de peso para resaltarlas, ya sea por  su importancia, por su necesidad, o por los problemas a los que hoy se enfrentan. 
   ¿Por qué, entonces, estas seis cuestiones y alguna otra similar tienen tanto éxito en las propuestas electorales? Muy sencillo: porque son resultonas y comercialotas, o sea, lo que digo: que se está buscando más seducir al público que proponer soluciones necesarias a problemas reales. Y en esto nos han salido tan demagógicos los experimentados PP y PSOE de toda la vida como las supuestas almas cándidas de Ciudadanos y Podemos. Con respecto a esta última formación, diré que debería entender que el edenismo "progre" está ya bastante rancio y que, en un partido tan de última hornada, sorprende que no se haya enterado de que la mayoría de sus "soluciones" estaban ya en los idílicos fundamentos de la LOGSE, ley cuyos planteamientos buenistas han sido triturados por la realidad. Por cierto y hablando de Podemos: en el punto 138 de su programa, se pueden leer estas palabras:
 La formación continua del profesorado en metodologías pedagógicas
 innovadoras e inclusivas será de obligado cumplimiento.
   ¿Catecismo metodológico innovador por obligación? La barrera de la libertad metodológica, que es la única que unánimemente se reconoce protegida por la libertad de cátedra, no se había atrevido a saltársela nadie: ¿lo va a hacer Podemos? Veremos. ¿Cómo, además, se le ocurre a Podemos imponer la innovación por decreto cuando muchas de sus propuestas pedagógicas están implantadas desde hace 25 años y fracasadas desde hace 24? Hay que afinar más.
   Otro caso particular es el de UPyD, partido cuya propuesta me parece la más razonable, aunque solo sea porque es el único que aún conserva el término "esfuerzo" y que defiende abiertamente el derecho a ser educado en español en cualquier punto de España, propuesta que, por insólita que parezca su formulación precisamente en España, no solo no es una perogrullada irrisoria, sino que resulta precisamente en la España de 2015 tan razonable como la exigencia de que se erradique la corrupción, me temo que no hace falta explicar por qué. El pero que tengo hacia lo que plantea UPyD va dirigido contra lo del esfuerzo y procede de los años en que pertenecí a ese partido, en los cuales dicho principo ya figuraba entre sus propuestas. En septiembre de 2011, en plena efervescencia del conflicto educativo en Madrid, los profesores afiliados a UPyD fuimos convocados por un importantísimo miembro de la dirección para que le diésemos ideas que pudieran utilizarse en la Asamblea de Madrid frente a los planteamientos de la hoy imputada por corrupción Lucía Figar. Para mi sorpresa, desde el principio, aquel importante miembro solo tuvo oídos para dos compañeras que se explayaron en la exposición del núcleo reivindicativo de la marea verde, o sea, una serie de asuntos marginales muy en la línea "resultona" de lo que se sigue llevando hoy y alejados por completo del mensaje de seriedad, esfuerzo y contenidos supuestamente defendido por UPyD. Esperé pacientemente hasta el final y entonces le dije a ese importante miembro de UPyD:
   -Todo esto está muy bien, pero lo que tenemos que hacerle llegar a la consejera es que es inexcusable la readmisión de todos los despedidos, ya que ello permitirá que se reduzca el número de alumnos por clase. 
    Su respuesta fueron estas palabras:
    -Es que, según los expertos, eso no es beneficioso para la educación. 
   Y yo -sorprendido, pero, tras lo visto en la reunión, menos de lo que habría estado dos horas antes- le dije:
   -Tráeme a esos expertos y lo discutimos.
   No hubo más. Unos días después, tuvo lugar el pleno de la asamblea madrileña en que se discutieron estos asuntos. Lo que UPyD le dijo allí a Lucía Figar se redujo a esto: que no había sabido gestionar el conflicto de la educación en Madrid. Esa misma noche redacté la carta en la que comunicaba mi baja en el partido.      
    Dejando aparte el verdadero mal que ha reventado a UPyD y que pocos conocemos: sus contradicciones internas, sus purgas repulsivas y la flagrante manera en que de puertas para adentro ha contravenido sistemáticamente lo que predicaba de puertas para afuera, lo que vengo a decir -volviendo al tema que nos ocupa, lo de la educación- es lo siguiente: que la educación está perdida, que no merece la pena que nos preocupemos de lo que los políticos propongan en este campo, porque a ellos se la pela, porque ninguno tiene ni puta idea de lo que a ella concierne (perdonad las groserías, motivadas y creo que justificadas por la indignación que me produce este asunto), porque, al final, desecharán -por muy razonable que sea- toda advertencia que les llegue tan pronto como represente no halagar al clientelado/electorado oligofrénico que insultantemente han forjado en sus perfiles, al que suponen capacitado solo para digerir estupideces buenistas y placebos político-educativos que de ningún modo señalen hacia la autocrítica social, el desenmascaramiento de los enjuagues del conglomerado de ineptos y ambiciosos que llevan  lustros cargándose la educación y la asunción de compromisos que en algún momento puedan exigir sacrificios y responsabilidad a esos gestores, esos papás y esos niños a los que quieren persuadir de que van a permanecer eternamente entre algodones. 
   Dentro de cuatro o cinco meses, vamos a disfrutar de unas cuantas ocasiones para reírnos hasta reventar: a propósito del cuarto centenario del fallecimiento de Miguel de Cervantes, ¿cuántos actos solemnes vamos a presenciar? ¿Cuántos discursos floridos? ¿A cuántos memos con cargo vamos a tener que soportar una retahíla de tópicos, o de frases sacadas de un prontuario elaborado por asesores o (en el caso de los más ocupados, menos apoyados o más desvergonzados) sacado de Wikipedia? ¿Cuántos de ellos lo más que conocerán del Quijote será una edición adaptada para lectores de doce años? Ya tuvimos un adelanto con el asunto aquel de los restos del escritor, a mi juicio, un tanto esperpéntico, desde el momento en que ni siquiera es seguro que lo que se guardó en un discreto monumento -cuya humildad deja muy claro lo fallido de la operación- sean en realidad los verdaderos restos. Aquella ocasión se frustró, pero, a partir de marzo de 2016, van a menudear, no hay que preocuparse. Allá cada cual con sus lecturas, pero lo que me subleva es esto: que los políticos y los partidos que en esos actos estarán figurando para beneficiar su imagen de impulsores de la cultura, en realidad y a escondidas se la estarán cargando por el procedimiento de sacarla a patadas de los programas educativos, solo hace falta ver cómo está arrinconada en ellos desde hace años, precisamente, la literatura.
   Y ese colectivo es el que ha elaborado las propuestas educativas de los actuales programas, de manera que es completamente lógico que hayan eludido el dar relevancia o incluso el hacer mención de los problemas reales, los que habría que encarar si de verdad se quiere que nuestra enseñanza mejore. Esos problemas reales los percibimos muy de cerca los profesores, los alumnos (los colectivos que sin duda importan en la educación) y hasta los padres que de verdad quieren enterarse de las cosas. La Administración y los políticos, en general, no los ven o prefieren no verlos, porque hacerles frente estropearía la atractiva  apariencia de sus planes y propuestas.  Aquí tenéis, sucintamente presentados, algunos de esos problemas:
   1.- La creación de un sistema verdaderamente diversificado que haga frente a las necesidades reales del alumnado. Uno de los problemas mayores de nuestro sistema es que lo que ofrece a los alumnos de catorce años en adelante es demasiado unívoco. Como ya propusimos unos cuantos hace años, la primaria debería terminar a los catorce años y la posterior secundaria tener tres salidas: para los aprobados, una vía hacia el Bachillerato y la universidad y otra hacia la FP; para los suspensos, una vía que incluyera adquisición de conocimientos básicos e iniciación profesional. El programa debería completarse con una amplia oferta de pasarelas bien reguladas.
   2.- El tratamiento temprano de los problemas de aprendizaje. Los problemas de aprendizaje existen y los alumnos que los sufren tienen derecho a que sean adecuadamente tratados y con el personal y los apoyos pertinentes. Esa adecuación exige que se detecten y se aborden ya en la primaria, cosa que, a juzgar por los muchos que se afrontan en secundaria, no sucede en la actualidad, lo cual es gravísimo, porque el éxito en la erradicación de estos problemas está casi siempre relacionado con la atención temprana.
   3.- La erradicación de la presión sobre el aprobado. Los bajos niveles que en determinadas pruebas obtienen los estudiantes españoles tienen sobre todo una causa: que aquí es muy asequible la opción de aprobar sin estudiar, lo que induce a demasiados alumnos a elegir esa vía. En los centros españoles, tenemos muchísimos estudiantes muy capacitados que estudian y aprenden mucho, junto a los cuales hay un porcentaje nada despreciable que no estudian porque no quieren o porque saben que muchos profesores les van a aprobar con apenas exigencia por temor a las presiones de: padres, directivos, equipos de orientación, inspectores o, incluso, otros profesores o los propios alumnos. Aunque pueda parecer una simplificación, nada de esto es una fábula: llevo años viéndolo, y aún más: en los últimos, se añade una nueva vuelta de tuerca: cada vez hay más alumnos que, aun sabiendo que están justamente suspendidos, encolerizan a sus padres con mentiras para que estos vayan a ejercer sobre los profesores una presión feroz o algo más que feroz, y esto no es que lo haya visto, esto es que lo he sufrido. Estas prácticas abusivas deberían verse imposibilitadas, no solo por lo que tienen de inicuas, sino porque son la principal causa de las "bajadas de nivel" en nuestros institutos. Ayudaría mucho que el sistema de elección de los directores fuese más democrático, en contra de lo que impuso el PSOE en la LOE y lo que prefieren el PP y Ciudadanos. 
  4.- La limitación clara de las atribuciones de los departamentos de orientación. Los departamentos de orientación, y lo siento por los profesionales serios que hay en ellos, han tenido mucha culpa de lo anterior. Casi desde su creación, parecen haberse arrogado el papel de defensores del alumno que ninguna falta hacían. En más de uno de los centros en los que he estado y en decenas de reuniones y juntas de evaluación, he presenciado la escena de un orientador o un profesor de apoyo abogando por el reblandecimeinto de la exigencia, o criticando a un profesor porque a su juicio suspendía mucho, o intentando colar adaptaciones curriculares no preceptivas, hasta el punto de que hoy en día ya podemos hablar, gracias a su acción, de un cierto nivel de patologización de la enseñanza en los centros españoles, es decir, de la aparición de alumnos a los que se atribuyen males inexistentes -o se magnifican algunos irrelevantes que de verdad tienen- con el fin de que se les dé un tratamiento benévolo. ¿Cuántos profesores han trivializado las enseñanzas que estaban obligados a dar por contagio con estas posturas o por evitarse líos con los departamentos de orientación, entre cuyos miembros hay algunos que no se andan con bromas en este capítulo (podría dar unos cuantos nombres)? Me temo que la cifra es elevada, lo cual ha perjudicado al sistema en general y a muchos alumnos concretos y particulares que, por culpa de esto, han recibido una educación peor de lo que hubiera correspondido.
   5.- Cuestión lingüística. Poco que añadir y ya lo he dicho antes: es vergonzoso y repugnante que haya sitios en España donde se dificulte que un alumno pueda aprender en español. No tiene nombre la canallada totalitaria que han impuesto en este terreno los partidos nacionalistas, con la penosa complicidad o pasividad de los que no lo eran y de sucesivos Gobiernos centrales.
   6.- Bilingüismo. De esto ya he hablado en muchos artículos, alguno de los cuales figura en la columna de la derecha. Es un engaño de grandes dimensiones que va a perjudicar mucho a muchísimos alumnos. Y aquí va lo gordo: los partidos, sin una sola excepción, o lo apoyan o se callan.
   7.- Religión. Un país aconfesional no debería tenerla en sus programas oficiales. Que el PP le haya dado mayor importancia para el expediente del alumno es un auténtico abuso. La actual conversión al laicismo del PSOE resulta de película de Berlanga. He querido enlazaros un par de vídeos que tenía en los cuales el señor Fernández Vara se retrataba acerca de esta cuestión en un asunto de crucifijos que ocurrió en Extremadura hace unos años, pero ya han desaparecido de la red.
   8.- Conflictividad. No es un problema menor y algunos partidos la mencionan en sus propuestas, pero siempre envuelta en la vitola de la corrección política; así, se habla de planes contra la discrimanación racial o de opción sexual o contra la violencia de género, lacras que, si miramos los datos objetivos, no son un problema significativo en la convivencia de los centros, por lo que lo más adecuado sería establecer programas educativos de prevención contra esas conductas, los cuales ya existen, pues, por fortuna, vivmos en un país muy sensibilizado contra ellas. La desidia, la sumisión ante la corrección política y el empeño en no molestar en campaña hacen que los partidos tengan este comportamiento tan hipócrita y absurdo: ¿por qué hablan sobre todo de esto? Por una razón muy sencilla: ¿qué persona sana y normal va  a estar en contra de que se actúe contra esos males? Pero sucede que la conflictividad que sí es un problema generalizado en los centros educativos es especialmente otra: la que se produce a veces en aulas, pasillos o patios, la que ejercen algunos alumnos carentes de límites contra otros alumnos e incluso contra profesores. Sobre este problema real algunos evitan hablar y otros, como el PSOE o Podemos, formulan absurdas propuestas obstinadas en evitar toda disciplina firme (imprescindible en muchos casos) que solo funcionan en su imaginación y que, allá donde se han impuesto (sí: impuesto) lo único que han hecho ha sido agravar el problema.
   9.- Eso de los 18 años. Menos mal que recientemente el PSOE, creador y principal impulsor de esta propuesta, ha aclarado que no representa alargar la educación obligatoria hasta los 18 años -cosa que yo juraría que sí fue lo que propuso Gabilondo-, ya que esto crearía un serio conflicto con la edad laboral mínima. De lo que se trata, según dicen ahora, es de ampliar la oferta educativa para que tenga alicientes para cualquier persona de hasta esa edad. ¿Por qué se empecina el PSOE en proponer cosas que de hecho ya existen? Las ocurrencias y las cortinas de humo de siempre.
   10.- El Bachillerato y la FP. Una de las múltiples catástrofes de la LOGSE fue hacer obligatorio el aprobar el Bachillerato para acceder a la FP de grado superior, ya que ello supuso casi convertirlo en una etapa obligatoria y degradarlo hasta los penosos niveles que hoy se están viendo. Hace falta diferenciar las vías Bachillerato-Universidad y FP; en honor a la verdad, esto es algo que la LOMCE está intentando.
   11.- La concertada. Tema de amplio alcance del que también he hablado ya mucho y que se puede reducir a una formulación muy sencilla: una red privada y que ofrece los programas educativos regulares sostenida con fondos públicos es algo que no procede. Debería desaparecer, es puro ventajismo que la derecha ha aprovechado para favorecer a sus sectores afines, muy en especial, a la Iglesia.
   12.- Las competencias. El pacto global. La estabilidad. La financiación. La realidad ha demostrado que la educación, aunque aquí sea maltratada, es importantísima, tanto que algunos la han aprovechado para fines espurios, aberración que podría al menos mitigarse si se devolviera su competencia al Estado central (las autonomías también son Estado... español, pero autonómico) y se estableciera un sólido pacto global pensado para durar y ser respetado por todos. Naturalmente, este pacto debería dejar a tan importante servicio público a salvo de ultrajes económicos.
   13.- Revisión de los currículos. Debe decirse ya abiertamente: ¿son los contenidos de los actuales programas adecuados a la actualidad? A lo mejor sería pertinente abordar una amplia revisión de los currículos, un acuerdo parecido al del punto anterior. Lo que no procede es lo que estamos viviendo, por ejemplo, los profesores de Lengua: una constante puesta en tela de juicio de la gramática, la ortografía o la literatura. ¿Pa qué sirve eso?, se preguntan algunos, no pocos de ellos, inspectores o consejeros. ¿Genera dudas? Revísese, pues, pero lo que no es de recibo es meter los pronombres, la H, Góngora y El sí de las niñas en los programas oficiales y luego pretender que los profesores, bajo cuerda y bajo nuestra responsabilidad, arrojemos esas antiguallas a la basura y convirtamos nuestra asignatura en una especie de Español para extranjeros meramente comunicativo en el que enseñemos a los alumnos los iconos de internet, los paradigmas de las conversaciones en el autobús o cómo se redacta una solicitud de beca. El que quiera empobrecer los programas, que se responsabilice y se atreva a ponerlo en los boletines oficiales; mientras lo que haya ahí sea lo otro (que es lo que yo creo que debe estar), los profesores tendremos que darlo. Una solución por la que ha optado la LOMCE ha sido dejar lo que ya había y añadir además ese batiburrillo de competencias diversas que tenía la señora Gomendio en la cabeza, con lo que los programas han quedado más inabarcables de lo que ya eran. Urge poner un poco de orden aquí.    
   14.- La consideración del profesorado. De un tiempo a esta parte, y con especial intensidad en los últimos cuatro o cinco años, primero como estrategia de justificación de las tremendas injusticias que se nos infligieron y después como parte de un plan de profundización en la guerra contra los contenidos y el predominio del psicopedagogismo, a los profesores se nos ha traído a un primer plano con el pretexto de que se iba a mejorar nuestra figura y el sonrojante y reiterado embuste de que se nos consideraba superdignísimos y se nos concedía una importancia esencial, coreado por casi todos los partidos al mismo tiempo que proponían MIRES y PIRES cuya sola enunciación ya equivalía a proclamar que somos una gavilla de inútiles, cosa que es una flagrante mentira, la enésima injuria a la que se nos ha sometido últimamente. Sería hora ya de que esto cambiase y de que se dejase de utilizarnos como chivo expiatorio. Me parece que es UPyD quien propone en su programa que se tenga en cuenta nuestra voz y que se cuente con nosotros a la hora de elaborar futuros planes, ya que nosotros somos los verdaderos expertos en educación. Creo que es una propuesta muy sensata (omito aquí el extenderme sobre los "méritos" de buena parte de los que hoy en día están pasando por expertos en educación). Quizás, si se escuchase al profesorado, los responsables educativos conocerían mejor los problemas de la enseñanza y podrían llevar a cabo políticas más eficaces para atajarlos. Huelga repetir que una cosa son los profesores y otra los sindicatos y que para llegar a la verdadera voz de los primeros, no es obligatorio pasar por los segundos, ya que hoy en día existen multitud de medios que hacen viable la comunicación con colectivos amplios.  

lunes, 14 de diciembre de 2015

Elecciones 2015. 2: el renacer de la natalidad

   Últimamente, están apareciendo en los medios noticias, reportajes y entrevistas relativas al problema de la baja natalidad en España, moda que se ha intensificado estos días al aparecer la noticia de que, entre enero y junio de 2015, por primera vez en mucho tiempo, en España ha habido más defunciones que nacimientos. El problema es ya antiguo e importante, porque el envejecimiento de la población trae consecuencias negativas en todas las parcelas de la vida de una nación. Si los políticos, los periodistas y los gobernantes, en lugar de perder el tiempo con sus bobadas, leyeran La garita del guachimán (véanse las notas 1 y 2), haría ya mucho que habrían estado al tanto de esto, no habrían necesitado esperar a que llegase la campaña electoral de 2015 para enterarse y ya tendríamos bastante avanzadas algunas políticas para atajar este problema, con lo que no nos veríamos abocados a lo de siempre: correr y chapucear. 
   Durante muchos años, en lugar de hacer políticas de fomento de la natalidad, aquí hemos padecido prácticas de auténtica antinatalidad, prácticas tales como no conciliar en absoluto la vida familiar, no dar ayudas económicas o darlas insultantes y convertir a las mujeres embarazadas en población de alto riesgo de despido. Y como no hay duda de que las mujeres han sido grandes víctimas de este mal, algunas de ellas han formado un grupo llamado Malasmadres y, a través de Change.org, están difundiendo un vídeo que pretende concienciar a la sociedad y al empresariado. Desde luego, es un asunto que nos afecta a todos, y mucho. Aquí tenéis el vídeo:

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Sobre el libro blanco de Marina: niego la mayor


   Acaba de salir en los medios la noticia sobre la finalización del famoso Libro blanco de la profesión docente y su entorno escolar de José Antonio Marina, la cual es prácticamente igual en todos ellos, lo que me hace pensar que reproducen una nota oficial, precisión importante, porque no sería extraño que, en los próximos días, ante las previsibles críticas, Marina se defienda diciendo que se han reproducido o entendido mal sus palabras.  Esta presentación permite ya hacer algunas  consideraciones.
   1.- Es una incongruencia que el Gobierno actual publique un libro blanco.- Se supone que un libro blanco es un análisis general sobre el estado de una cuestión (en este caso, la profesión docente) como paso previo a introducir mejoras en ella. Con arreglo a esto, es condición sine qua non de todo libro blanco el ser presentado por quien puede llevar a cabo tales mejoras, requisito que ni el ministro ni el Gobierno actual reúnen, ya que estamos a pocos días de unas elecciones. Habría tenido lógica presentar un libro blanco en 2011 o 2012; presentarlo ahora, cuando sus auspiciadores están con un pie en el estribo, es una operación cosmética tan demagógica como ridícula, a la que no entiendo cómo ha podido prestarse alguien con el prestigio de José Antonio Marina.
   2.- Las propuestas que se han hecho públicas muestran serias lagunas.- Aunque el título de este artículo hace que esté un tanto fuera de lugar el entrar a valorar lo que en concreto propone Marina, voy a permitirme unas breves observaciones. Una de las principales diferencias de la propuesta de Marina (están muy bien esquematizadas en la imagen de arriba, sacada de ABC) es que dificulta el acceso a la docencia mediante estas novedades: un examen nacional después del grado universitario, un numerus clausus y dos cursos de prácticas después del máster. Es inobjetable la idea de que, endureciendo las condiciones de acceso, se orientará el sistema hacia la selección de los mejores, por lo que esta parte de la propuesta me parece plausible, y más si una de sus aportaciones -los dos años de prácticas- constituye un factor encaminado a mejorar en un terreno donde las respuestas actuales son bastante deficientes: la formación didáctica. Insisto en que esta parte de la propuesta me parece  buena, aunque ya de entrada tiene un pequeño lunar: se presenta sin avanzar su finaciación, y ya sabemos que estas cosas luego tendrán que llevarlas a cabo unos dirigentes políticos poco amigos de gastar en educación. Hay después otros aspectos donde ya las cosas no están tan claras. El primero es el de la formación docente de esos futuros docentes en los másteres de docencia. ¿Quién la va a llevar a cabo? ¿Qué se va a enseñar en ellos? Esta es una verdadera patata caliente que Marina, conocedor del actual estado de esta cuestión, elude "recomendando" sin demasiadas precisiones que la lleven a cabo personas con experiencia de aula, sin duda porque sabe muy bien que los actuales másteres son el coto privado de los psicopedagogos, los cuales enseñan allí sus eternas memeces, que solo han servido para una cosa: cargarse la enseñanza, y cuando hago estas rotundas afirmaciones me limito a reproducir las palabras que he oído a otros profesores universitarios y a un buen puñado de jóvenes profesores de instituto recién salidos de los másteres que se quejan amargamente de cómo han perdido el tiempo y les han estafado el dinero en los cursos de didáctica de sus especialidades, donde les han bombardeado con inútil y discutible doctrina pedagogista, pero les han dicho muy poco o nada acerca de cómo enseñar sus asignaturas o conducir un grupo. Si, después de las recomendaciones de Marina, se consigue arrancar de las garras de estos implacables señores la presa que tienen férreamente atrapada, empezaré a creer en su propuesta, mientras tanto... 
   Algo parecido sucede con otra recomendación de Marina de la que ya he hablado en alguna otra ocasión: su propuesta de que los directores decidan a la hora de elegir a los profesores: si esto no se hace erradicando antes el clientelismo ante los padres que actualmente domina la enseñanza y delimitando muy bien las atribuciones de los directores, no solo no será una mejora, sino que representará un serio factor de empeoramiento, ya que solo con lo que él propone no se garantiza que los directores no vayan a utilizar esa capacidad de selección dejándose llevar por sus filias y fobias personales; muy al contrario, situaciones así están siendo cada vez más abundantes, ¿o acaso cree el señor Marina o pretende hacernos creer a los demás que el colectivo de directores de centros educativos está compuesto exclusivamente de almas puras?
   Otro punto débil de la propuesta es la obligación de que los docentes se sometan a periódicas evaluaciones: esta es una condición muy exigente y de la que carecen muchas profesiones, por lo que endurecería tanto la práctica de la docencia que, para ser justos, tendría que tener la contrapartida de una sustancial compensación en el sueldo; dicho a lo llano: es un esfuerzo que debería pagarse, a no ser que el señor Marina piense que a los docentes, al contrario que al resto de los colectivos profesionales, se les pueden remunerar el trabajo y las tensiones adicionales con alabanzas y sonrisas. ¿Se podrían reflejar en los sueldos esas evaluaciones? ¿Se querría hacer? ¿Se haría? ¿Lo podría quitar el primer ministro o consejero al que se le antojase? No son incógnitas baladíes. 
   3.- Niego la mayor.- ¿Y cuál es la mayor? Pues muy sencillo: que lo que la educación española actual necesita sea un libro blanco sobre la docencia. Llevamos años en España percibiendo que algo falla en torno a nuestra educación, cierto, y vea el señor Marina de cuántas cosas hubiera podido hacer libros blancos: de la falta de estudio, de la presión sobre los profesores y la consecuente lacra del aprobado regalado, de la conflictividad escolar, de la falta de medios (agravada con los recortes), del insuficiente número de profesores en muchos centros, del intrusismo de los padres más energúmenos, de farsas como la enseñanza bilingüe, del desparrame producido por la transferencia de competencias a las comunidades autónomas, de los abusos que se cometen en algunas de ellas en materia lingüística u otras, de la necesaria revisión de los currículos (¡esa demencial unión de la Lengua y la Literatura!), de las terribles fisuras del sistema, de los disparates perpetrados por cargos incompetentes, prepotentes e ignorantes, de la inadecuada oferta educativa, del zarandeo a que se ha visto sometida la educación al llevar lustros regida por las ocurrencias de gobernantes y "expertos" que raramente han pensado con sensatez, honestidad y exclusividad en la enseñanza, e, incluso, de la mala práctica profesional de algunos docentes, por mencionar solo algunos de nuestros problemas. Si la situación es esta, ¿no hubiera sido más lógico, por ejemplo, abordar El libro blanco de la la educación y su entorno en España? No es sostenible que nos centremos solo en una cosa cuando hay tantas, no tiene ningún fundamento pretender que ahora toque precisamente el libro blanco del profesorado, no cuela, señores Marina y Méndez Vigo.
   Porque, además, el núcleo de la propuesta de Marina es la formación y selección del profesorado y este guachimán no es la primera vez que se ve obligado a hacer una precisión: no solo no son tan malas como inicua e interesadamente se está queriendo hacer creer desde determinados sectores, sino que, además, en el contexto general de este país, son de las mejores. Plantearé algunas preguntas: ¿para cuántas profesiones es requisito imprescindible el tener una titulación universitaria? ¿Cree alguien que los títulos universitarios se regalan? A mí no me regalaron ninguno de los dos que tengo. ¿Cuántos de los que nos critican saben siquiera de lejos lo que es prepararse bien una oposición? ¿Cuántos españoles saben lo difícil que es ganarla? ¿Cuántos se han enfrentado a la culturización suplementaria -dejando aparte las horas de estudio- que representa eso de carrera + oposición: las lecturas, el enriquecimiento a través del contacto con las diversas disciplinas del saber y de las artes, la información sobre cómo está el mundo...? ¿Cuántos profesionales tienen la cantidad de horas de formación permanente que tienen los profesores? ¿Cuántos, además del control de sus jefes, trabajan sin trampa ni cartón ante los ojos de sus alumnos y pueden ser supervisados por un cuerpo de inspectores? Muchos oficios están sometidos a exigencias muy duras, lo sé, porque a nadie se le da un sueldo por su cara bonita, pero todas esas cosas que he mencionado forman hoy parte de la formación, selección y control del profesorado: ¿a alguien le parece poco? Bueno, pues, aun así, desde ciertos sectores sociales, políticos e informativos se nos anatemiza sin ningún pudor, se nos está señalando, desde hace ya demasiado tiempo, como los causantes de los males de la enseñanza.
   Y no lo somos, claro, somos solo la cabeza de turco elegida por unos cuantos: ciertos expertos y pedagogos envueltos ya sea en el fracaso del actual sistema o en una pícara pesca de río revuelto consistente en presentarse ellos como salvadores y a nosotros como culpables; ciertos políticos ignorantes, corruptos o de intereses inconfesables que han utilizado los ataques contra el profesorado como maniobra de distracción o coartada para sus desmanes de todo tipo; los sectores más cavernícolas de la opinión pública... Por eso considero especialmente desafortunada esta iniciativa de José Antonio Marina: porque, se quiera o no, el elaborar hoy un libro blanco sobre la profesión docente equivale implícitamente a señalarnos como culpables del fracaso del sistema. Y no lo somos, niego la mayor, no se le puede hacer el juego de manera tan ingenua a la demagogia peor intencionada.               

viernes, 4 de diciembre de 2015

Desmán totalitario de la Generalitat contra los profesores

   Hará un par de semanas, se produjo un cierto malestar entre algunos sectores del profesorado por una noticia relativa a la Ley 26/2015, una norma que, básicamente, pretende reforzar la protección de los menores en diversos ámbitos. El malestar procedía del titular de esa noticia de eldiario.es que os he enlazado arriba, el cual decía exactamente esto:
Educación va a exigir a todos los profesores de España 
un certificado de antecedentes por delitos sexuales.
   Supongo que más de uno os habréis echado las manos a la cabeza, porque, si es cierto lo que acabáis de leer, de aquí a nada las autoridades educativas españolas van a exigir a todos los profesores del país que acrediten que son delincuentes sexuales. Quiero espantar vuestra lógica zozobra: no es que la perversión sexual se haya adueñado de la Administración española, es solo que los redactores de eldiario.es no anduvieron muy finos y se olvidaron de poner la palabra "negativo" después de "certificado", lo que habría dejado claras las intenciones de Educación, o, mejor dicho, las que el medio le atribuye, de cualquier modo, mucho más sanas que las que se desprenden del titular. Hasta aquí, el malestar e indignación de esa parte del profesorado parece cosa absolutamente lógica, pero... ¿eran esas realmente las intenciones de la Ley 26/2015? Como no lo tenía muy claro, vuestro amigo el guachimán procedió a leerla y pudo así encontrar el punto del que procede la interpretación del periódico, que es exactamente el número 5 del apartado 8 del artículo 12, que se ocupa de las actuaciones de protección. Dice esto: 
    Será requisito para el acceso y ejercicio a las profesiones, oficios y actividades que impliquen contacto habitual con menores, el no haber sido condenado por sentencia firme por algún delito contra la libertad e indemnidad sexual, que incluye la agresión y abuso sexual, acoso sexual, exhibicionismo y provocación sexual, prostitución y explotación sexual y corrupción de menores, así como por trata de seres humanos. A tal efecto, quien pretenda el acceso a tales profesiones, oficios o actividades deberá acreditar esta circunstancia mediante la aportación de una certificación negativa del Registro Central de delincuentes sexuales.
   A la vista de su contenido y, muy en especial, de la parte subrayada, interpreté y sigo interpretando que esta norma solo impone tal acreditación a quienes pretendan acceder a cualquier profesión o actividad (no solo a la de profesor) relacionada con menores. En consecuencia, en el contexto de la polémica que ya se había suscitado, yo sostuve que esta norma no podía interpretarse como otra agresión al profesorado en ejercicio, colectivo al que nada demandaba, pero he de decir que me quedé solo ante otros colegas que, con diversos argumentos, afirmaban que sí lo era, real o potencialmente. 
   Ha hecho falta poco tiempo para que la realidad les diera la razón a mis oponentes. Ayer, mi amigo Xavier Masó, en un artículo titulado Bajo sospecha de sambenito, daba cuenta de la publicación, con fecha de 25 de noviembre, de una instrucción de la Secretaría de Administración y Función Pública de la Generalitat de Cataluña en la que se establecen los términos en que este organismo pretende concretar para el ámbito catalán la aplicación de la Ley 26/2015. Sobrepasando (o quizás habría que decir: retorciendo canallescamente) ese mismo artículo 5, que cita casi al principio y casi con los mismos subrayados con que yo lo reproduzco, la secretaría esa de la Generalitat, con respecto a las personas que ya están en puestos de trabajo relacionados con menores (caso en el que, por supuesto, sí estarían los profesores), pretende nada menos que esto:
   1.- Que presenten una declaración jurada de no haber sido condenados por sentencia firme por delitos de carácter sexual (apartado 2b). Preguntas del guachimán: ¿qué entiende la Generalitat por presunción de inocencia? ¿Van a tener, con arreglo a esta basura de instrucción estalinista, profesores o pediatras, por el mero hecho de ejercer tales profesiones, que jurar que no son pederastas?
   2.- Que, a dicha declaración, adjunten una autorización expresa que permita en cualquier momento a la Administración comprobar la veracidad de tales datos (apartado 2b).  En otras palabras: que la Generalitat pretende arrogarse el derecho de fisgar en las vidas de las personas, y además, obligándolas a que sean ellas mismas quienes les den el permiso. ¡Qué gran papel habría hecho en la Gestapo el inventor de esta norma!
   3.- Que tanto esas declaraciones como las certificaciones negativas tengan una validez de un año, lo que equivale a decir que tendrán que ser renovadas periódicamente. O sea que, a partir de ahora, todo aquel que trabaje con menores en Cataluña se ha convertido en un sospechoso habitual que tendrá que demostrar cada año eso de antes: que no es un pederasta. Se me ocurre una sugerencia para la Generalitat: ¿por qué no usa esas estrellas amarillas que llevan algunas esteladas para ponérselas en el pecho a profesores, pediatras, etc.?
   ¿Cuál de estas pretensiones es una burrada mayor, cuál es un atentado más denigrante a derechos ciudadanos elementales en cualquier país mínimamente civilizado? Bien es verdad que cosas como estas, si ocurren  en Cataluña, no resultan extrañas. ¿Cómo van a extrañar en una comunidad cuyo gobierno lleva años empeñado en una ofensiva separatista que apesta a golpe de estado? ¿Cómo van a extrañar viniendo de una Generalitat que lleva años malgastando en oligofrénicos planes separatistas el dinero que debería usar para el bien común? ¿Cómo van a extrañar en una comunidad cuya política de los últimos años ha estado guiada por objetivos y actuaciones delirantes, líderes inanes, corruptos, mesiánicos y/o fanáticos, asociaciones estrafalarias y partidos que eran sentinas de corrupción o sucursales de la nave de los locos? ¿Cómo va a extrañar que se pretenda estigmatizar a los profesores (entre otros colectivos igualmente honorables) en una comunidad cuya consejera de educación despreció a un profesor recién asesinado y ejerció una cobarde y ladina presión sobre los directores en aquella payasada del referéndum? ¿Cómo va a extrañar un desprecio a los derechos ciudadanos en una comunidad donde el nacionalismo lleva años cometiendo abusos?
   No puede extrañar. Y este último desmán totalitario, para mayor repugnante vergüenza, se lo permite un gobierno interino y en apestoso estado  de descomposición, y encima, a través de tan sólida norma como una instrucción nada menos que de una secretaría y firmada por una tal Meritxell no sé cuántos, rubricada con su altísima autoridad... de secretaria: la típica mezquindad cobarde que lleva años exhibiendo el gobierno catalán: eludir las responsabilidades dejando el trabajo sucio en manos de "mandaos", de botarates, de esbirros o de voluntarios a la fuerza.
   Amigo Xavier: ¿vas a decirme que os vais a tragar este sapo? Negaos a cumplir semejante vulneración de vuestros derechos, coged esa instrucción y llevadla al juzgado más próximo, no os dejéis patear por la indecencia.  

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Elecciones 2015. 1: el PP se ha ganado un severo correctivo

   El tiempo corre sin que nadie pueda pararlo y por fin, desde aquellos convulsos 2010 y 2011 en que se produjeron los definitivos estallidos de la crisis y el PP obtuvo una mayoría absoluta en las urnas, nos ha traído hasta las puertas de las duodécimas elecciones de la democracia, las cuales, no sin razón, están siendo ya valoradas como uno de los procesos electorales más importantes desde la Transición. ¿El motivo? España necesita un profundo cambio que ponga fin a muchos males de nuestra vida política, tales como la corrupción, las puertas giratorias, el injusto modelo electoral o las abusivas leyes laborales que sufrimos, y está muy claro que ese cambio será más o menos posible en función de quién gobierne a partir del 21 de diciembre y de la representatividad que las urnas otorguen a las distintas fuerzas políticas. 
   Sinceramente, pienso que, cuantos más escaños obtenga el PP, más difícil será que aquí cambie nada, por no decir que, si vuelve a gobernar, habrá que reputar como imposible cualquier posiblidad de evolución hacia un futuro optimista. Aunque ha llevado a cabo con milimétrica disciplina su plan de comenzar estrujándonos sin piedad en 2011 para empezar a darnos palmaditas en la espalda de finales de 2014 en adelante (lo dije hace un año en un artículo sobre González Pons, el cual, significativamente, ha aumentado estos días su número de visitas), lo cierto es que los méritos contraídos durante su mandato (os recuerdo, que para analizarlos, el guachimán, siempre pensando en sus lectores, elaboró en su día unos criterios de evaluación) son tan nefastos que, por puro sentido de la supervivencia, los ciudadanos españoles deberíamos facilitarle unas sanas y merecidísimas vacaciones en la oposición.
   Como, de todos modos, existe el peligro de que el PP repunte, ya que, entre otras cosas, ha afrontado con más sensatez que otros la cuestión catalana y ello le ha valido un ascenso en las encuestas, no estará de más que os anime a que volváis vuestros ojos hacia lo hecho en los últimos años para que entendáis lo merecidísmo que tiene un castigo electoral. Yo hoy me voy a limitar a dejaros algunos ejemplos de cosas bastante recientes, para que veáis hasta qué punto incluso esa apariencia de regeneración que intenta transmitir ahora es absolutamente falsa.
   1. Lamela, Cañete y el vergonzoso tráfico de influencias. El solo hecho de que Manuel Lamela haya tenido tantos altos cargos con el PP da idea de lo que puede esperarse de este partido. Su última hazaña anda hoy en los medios: el 1-XI-14, Arias Cañete fue nombrado comisario de Energía de la UE; el 26-XII-14, Lamela entró al servicio de una empresa minera llamada Berkeley, a pesar de que sabía de minas lo que yo de sánscrito; unos meses después, el departamento de Cañete concedía a Berkeley la explotación de unas minas de uranio en Salamanca. Trabajo en equipo, vaya. 
   2. En la cárcel o imputados. Francisco Granados, Salvador Vitoria, Lucía Figar: era ya 2014 y, en ese martillo de la corrupción que es el PP, saltaban los casos de estos consejeros metidos en la Púnica. De Granados ya está todo dicho, de Figar... ¿habrá dinero más malgastado que esos 80.000 euros que se dilapidaron en la inútil tarea de elevar su popularidad? ¡Y pensar que esta señora ha estado años triturando la enseñanza pública madrileña!   
   3. Los "logros" de la reforma laboral. Estas son las cifras del empleo en noviembre de 2015: afiliados a la seguridad social: 17.223.086 (en noviembre de 2011, eran 17.248.500); desempleados: 4.149.300 (en 2011, eran 4.512.100). O sea, 25.000 empleados menos que con Zapatero y, en lo relativo a los parados, ciertamente, también menos, unos cuatrocientos mil, aunque, si hemos de creer lo que dice la noticia, el descenso del paro se debe a la reducción de la población activa, lo cual supongo que debería tener un reflejo en los porcentajes, pero no se facilitan. Y esto, al precio de las tremendas condiciones que ha impuesto la reforma laboral y con un sensible descenso en la calidad del empleo. Desde luego, no es una mejora como para presumir (como se está haciendo) de despegue económico. Y no olvidemos una cosa: hay claros indicios de retorno del ladrillo. Lo dicho: si esperamos mejoras, del lado del PP no van a venir.

martes, 24 de noviembre de 2015

El mejor amigo del PP

   Estamos a menos de un mes de las elecciones generales y de aquí al día 20 de diciembre tengo intención de escribir unos cuantos artículos relacionados con este asunto. El planteamiento del que parto es el siguiente: puesto que las malas políticas se pagan, el PP, que en los cuatro años de gobierno de la declinante legislatura ha sido responsable de una no pequeña serie de errores y medidas contrarias al interés general, debería sufrir el castigo de un importante bajón electoral, como en 2011 le ocurrió al PSOE. Las encuestas y los análisis señalaban en este sentido hasta bien entrado 2014, pero en el último año ha habido una serie de factores que han hecho que el partido de Rajoy se haya recuperado bastante. El más importante de ellos ha sido sin duda el demencial desafío soberanista, ante el cual, los hechos han quitado la razón a aquellos que errónea o interesadamente se pasaron meses acusando al presidente del Gobierno de un "intolerable" inmovilismo: todo lo contrario: Rajoy hizo lo que tenía que hacer, o sea, como representante de la legalidad, no conceder el rango de interlocutores válidos a quienes se descolgaban con el dislate de separarse de España. Con quienes tienen pretensiones aberrantes y abusivas no se negocia, así que el mantenerse en esta postura, a la larga, ha hecho ganar puntos a Rajoy y ha despalazado hacia planos secundarios de la foto a Podemos, el PSOE, el grupo PRISA y todo el autodenominado progresismo en general. 
   Ayer mismo, muchos españoles aplaudíamos a Hacienda cuando advertía que va a controlar hasta el último céntimo los fondos que va a liberar para la autonomía catalana: esos fondos tendrán que utilizarlse para lo que es debido, cosas, por ejemplo, como pagar la vergonzosa deuda que Cataluña tiene por gastos de Farmacia. Se acabó eso de despilfarrar en levantamientos separatistas el dinero que debía destinarse a cosas importantes en beneficio de todos. Hoy, el desahuciado Artur Mas (¿acabará en la cárcel? Soy de los que piensan que méritos no le faltan, a él y a algunos de sus correligionarios), se ha descamisado y ha bramado un torrente de amenazas disparatadas en nombre de la sacrosanta independencia y todo su libreto de chifladuras. Está acabado, hasta su imagen física lo proclama.
   Resultado de este penúltimo episodio: más simpatías para el PP.
   Hace poco más de un año, el PP estaba moribundo, asediado por todos sus errores, que deberían pasarle factura como es de ley en política; vino el prusés y le brindó una providencial cortina de humo que ha hecho que su horizonte se vuelva bastante menos gris. No cabe la menor duda: al final, Artur Mas ha resultasdo ser el mejor amigo del PP.

viernes, 20 de noviembre de 2015

José Antonio Marina y Groucho Marx: ¿parecidos razonables?

   El jueves 19, participó José Antonio Marina en un foro con los lectores de "El País". En la noticia en que se da cuenta de ello, se incluye una frase que últimamente ha repetido más de una vez el filósofo: "Un niño que pasa de 1 a 4 ha progresado más que uno que pasa de 9 a 10". Inevitablemente, cada vez que lo leo, me viene a la cabeza esta otra de Groucho Marx: "La humanidad, partiendo de la nada y con su solo esfuerzo, ha llegado a alcanzar las más altas cotas de miseria". Puede que parezca una broma, pero no lo es en absoluto, ya que Marina está pronunciando esta frase siempre en contextos referidos al libro blanco que está preparando para la mejora de la enseñanza. Cabría, pues, hacerse con cierta inquietud una pregunta: ¿el proyecto de mejora que prepara el señor Marina apunta al horizonte del 4? Pues, como profesor y como ciudadano deseoso de que su país progrese, le diré que no me motiva. Le diré también otra cosa: que esta fórmula ya está, no probada, sino archicomprobada, y no solo es que no funcione, sino que además ha hecho estragos en la educación española, pues lo que subyace en ella es ese relativismo paidocentrista que animaba la LOGSE, según el cual, al alumno había que calificarle no por unos logros marcados externa y objetivamente, sino por su propia evolución particular. 
   Con este dogma en la mano, lo que durante décadas han ejercido en los centros los comisarios de la LOGSE y sus herederos ha sido una feroz presión sobre el profesor para que aprobase a cualquier precio, porque, claro: ¿cómo no íbamos a aprobar a Fulano o a Mengano, que tanto se han esforzado aunque haya sido para sacar un miserable 3'5? Para mayor escarnio, habría que contar lo que durante las últimas décadas se ha hecho pasar en los institutos como "esfuerzo" por parte de determinados alumnos. Este menosprecio del alumno que se esfuerza de verdad, el que estudia y aprende (y aprueba, porque lo que se da hoy en los institutos, si se estudia, se saca) para volcarse sobre el que no muestra ningún interés, tiene ya un nombre bastante antiguo: igualación por abajo, y es no sé si decir la clave o una de las claves de nuestro desastre educativo de los últimos años. No somos los profesores, mal que le pese a la galaxia de los expertos y los pedagogos: es el empeño de ellos mismos, los políticos y la sociedad en entontecer y maleducar a ese amplio segmento de nuestra juventud que, si ve que le van a dar el aprobado gratis, no se va a molestar en ganárselo aprendiendo, que eso es una pesadez, profe. ¿Es esta la estación a la que nos quiere llevar el tren del señor Marina, la de poner el 5 al que ha llegado al 4 "esforzándose horriblemente" desde el 1? Pues le comunico que ya llevamos en ella mucho tiempo, y no es precisamente la Arcadia educativa.
   Otro apartado de la noticia que llama la atención es ese en el que, hablando de lo que distingue al buen profesor del malo, se dice que la diferencia puede estar en la relación del profesor con las familias o en el progreso del alumno en esas clases, para terminar con unas palabras que, al estar entrecomilladas, debemos suponer que son cita textual de lo dicho por Marina: "Hay criterios transparentes, implacables y objetivos de evaluación". Estoy muy de acuerdo con él en que los hay, pero, o se matiza mucho más lo dicho, o me temo que esos que se proponen no son. En lo referido a las familias, basta con echar un vistazo al informe del Defensor del Profesor de este año  para ver que la relación con ellas es cada vez más problemática, y no por culpa de los profesores, así que mal se puede esgrimir el dominio de esta relación como un criterio "transparente, implacable y objetivo" de evaluación. ¿Qué decir de la progresión del alumno? Es tan obvio que depende fundamentalmente del propio alumno que sorprende que un docente tan experimentado como Marina la presente como un criterio transparente, etc., etc. de valoración del profesor: el alumno progresará si quiere, esta es la condición sine qua non de toda relación didáctica, de manera que esto, de criterio objetivo, no tiene nada, porque no puede hablarse de objetividad cuando la valoración de uno va a depender en buena parte de lo que quiera hacer otro. Busque otros criterios, señor Marina, algunos de los cuales tendrán que ver, lógicamente, con lo que el alumno aprenda, pero no planteado de una manera tan simplista y desatinada. 
   Cada vez que el señor Marina aparece afirmando algo o al señor Marina le adjudican cualquier afirmación acerca de su libro blanco y su cruzada para evangelizar a esa turba de salvajes idólatras que debemos de constituir los profesores, sale un nuevo motivo de inquietud. A ver si de una vez por todas se produce la epifanía del dichoso libro blanco, vemos lo que dice exactamente y salimos de dudas. Desde luego, lo que pícaramente se nos ha ido destapando hasta ahora no produce locura de amor.      

martes, 17 de noviembre de 2015

Un lance que no se merece una placa

   
   A través de una breve noticia de ABC, me entero de que en la madrileña plaza de San Martín, pegada a la de las Descalzas, se encuentra la placa que veis en la imagen, la cual deja constancia de que en ese lugar, en el año 1611, el escritor Francisco de Quevedo asestó una estocada mortal a un adversario.
   Al parecer, el hecho ocurrió el Jueves Santo de aquel año. Estando Quevedo en la iglesia de San Ginés, un hombre dio una bofetada a una mujer. Quevedo intervino en defensa de la dama y el suceso se fue complicando hasta llegar al final que recuerda la placa. Por lo que se cuenta aquí, Quevedo se vio obligado a huir de España por este lance. También nos enteramos de que el oficio al que asistían los participantes en el suceso era el dedicado al Amor Fraterno, curiosa manera de practicarlo y honrarlo la del genial poeta y la de su desdichado contrincante. 
   Como señala la noticia de ABC, en aquella época era fácil que un incidente de estas características terminase tan dramáticamente, pero también hemos visto que, incluso en el XVII, la conducta de Quevedo, aun siendo quien era, debió de considerarse desaforada, lo que le obligó a convertirse en prófugo. No cabe duda de que, tanto en aquella época como en esta, pegar a una mujer es un acto abominable, pero tampoco la hay de que acabar llegando a matar a un hombre por ello es un exceso más abominable aún. Siendo esto así, me parece aberrante e incluso una humillación para la víctima que la memoria de este suceso haya sido perpetuada mediante una placa, y más aún, si nos fijamos en su texto:
   En esta plaza 
hirió mortalmente 
FRANCISCO 
DE QUEVEDO 
a un caballero el
 Jueves Santo de 1611 
en defensa de 
una dama
   Por mucho que el autor de la estocada fuese una cumbre de nuestras letras, el hecho no deja de ser un acto criminal, por lo que es un contrasentido perpetuar su memoria en esos términos tan benévolos con el matador, que tienen toda la apariencia de ser la celebración de una hazaña. Y no lo es; no es en absoluto un hecho que deba celebrarse: ni añade gloria a su autor -sino que más bien se la resta de la mucha que obtuvo por sus méritos- ni resulta propio que en un país civilizado del siglo XXI las instituciones coloquen placas de dudosa sensibilidad y que parecen ser fruto de un sentido del honor acartonado y caduco. Quizás sería lo más sensato que el Ayuntamiento la quitase, ya pasaron los tiempos en que se aplaudían los duelos a espada.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Para profesores buenos, los del futuro, los de hoy son todos una...

   Como ya estaba la peña un poco harta de tanto prusés, tanto C's, tanto Podemos, tanto Pedro, tanto Mariano, tanta elección, etc., etc., etc., ha habido que echar mano de un buen animador cultural para cambiar de disco, así que por  ahí ha aparecido el experimentado José Antonio Marina y se ha sacado de la manga un auténtico temazo (1) que está dando mucho que hablar, el titulado "Los buenos profesores no pueden cobrar lo mismo que los malos", el cual ha interpretado vestido de pontifical, lo que a muchos ha hecho sospechar que esas palabras van a ser el meollo del libro blanco de la educación que prepara el filósofo a instancias del ministro de Educación. Asombra que a menos de dos meses de unas elecciones un ministro que para Reyes seguramente será ya exministro encargue nada menos que un libro blanco sobre su ámbito de gestión, pero convendremos todos en que el PP, en lo tocante a la educación, ha dado sobradas muestras de que acostumbra a llegar a la estación cuando el tren hace tres horas que ha salido. 
   La frase de Marina tiene algunas inferencias, en general, bastante envenenadas, lo que ha producido la lógica indignación entre el profesorado, la cual queda muy bien reflejada en los artículos de las notas 2, 3 y 4, cuya lectura recomiendo. La primera inferencia envenenada es una obviedad: que los profesores malos, hoy en día, están cobrando lo mismo que los buenos, lo cual no es sino un reflejo de la injusticia universal: esa inmerecida igualación sucede en mil ámbitos vitales, y no solo profesionales. Incluso voy más lejos: muchas veces, a los malos les va no ya igual, sino mejor que a los buenos: yo conozco, sin salir de la docencia, a un respetable puñado de inútiles que ocupan puestos que les hacen percibir mejores salarios que el resto de sus colegas, lo mismo que hay en el mundo miles de canallas a los que la vida les sonríe mientras existen bellísimas personas que están sufriendo. Pero alguien como Marina no se pronuncia para soltarnos semejante perogrullada, de ahí que todos hayamos rascado un poquito más y hayamos llegado a otras inferencias (las que a él le interesaban y que también van envenenadas, huelga decirlo), he aquí las que me parecen más relevantes, algunas de las cuales se han formulado de manera explícita:
   1. Tal injusta homogeneidad hay que liquidarla.
   2. El PP va a hacerlo con mi libro blanco en la mano.
   3. Lamento decir que el problema de la enseñanza actual son los profesores.
   4. Habrá que afinar en la selección de los profesores para elegir a los mejores (y para darles los puestos que molan y pagarles más).
   5. Esa selección debería caer en manos de los directores. 
   Nadie pondría objeciones a las inferencias 1 y 4 (si son llevadas a cabo con seriedad), mientras que la 2, la 3 y la 5 son abiertamente discutibles. Añádase a esto que por fuerza han tenido que salir al tapete otros dos asuntos polémicos: la formación y qué se entiende por buen profesor o por mal profesor, los cuales son esenciales y han sido tratados muy a fondo por los articulistas de las notas 2, 3 y 4. Y nos hemos encontrado con que el problema sigue planteado como sospechábamos: no puede haber discusión en que la formación que va a defender Marina (5) va a ser la formulada en los términos del pedagogismo, el comprensivismo, lo emocional y todas esas vaciedades con que los burócratas, los mercaderes, los "expertos" y los políticos tienen idiotizada la enseñanza; no puede haber discusión en que los buenos profesores, en su libro blanco, van a ser los que estén pendientes de esas bobadas y los que crean que eso de los contenidos, el conocimiento y tal son antiguallas que se suplen con creces con un buen smartphone. Contra esta aberración es contra lo que nos rebelamos, contra esto y contra que los que decidan quién es buen profesor y quién no lo es sean los directores, porque cualquiera que esté un poco al tanto de lo que pasa hoy en España con los directores de centros educativos sabrá muy bien que el 99% de ellos quitarían gustosos la Filosofía para poner en su lugar un Taller de Masterchef.
   Esta es la gran batalla que se está librando hoy en la educación española: profesores contra vendedores. Es batalla -perdón: guerra- desigual, pues los profesores que la libran son solo una minoría que abiertamente se manifiestan y ejercen su magisterio contra la adulteración de la enseñanza, pero lo hacen silenciados, aislados y afrontando las tremendas presiones de sus adversarios: la burocracia -en la que militan la mayoría de los directores y los inspectores-, la administración dominada por políticos ignorantes y que contemplan la educación como un asunto de márketing y de control, los partidos políticos (todos, es decir: t-o-d-o-s), la prensa, la vieja guardia pedagogista, las nuevas e indocumentadas olas del pedagogismo y los poderes económicos. La manera en que esta Santa Alianza tritura a la educación y a los docentes la he tratado en muchos artículos, de los que quizás el más explícito es uno de 2014 que titulé Expertos y directores nos desvelan sus amores (6). 
   Los profesores somos el enemigo a abatir, el viejo trasto que estorba. Lo que se busca ahora son una especie de monitores de tiempo libre que sean así como muy emocionales con los alumnos, se plieguen entusiastas y sin rechistar ante todo plan presentado por sus directores y jamás osen contrariar a un padre. Esos que pretendemos que los alumnos aprendan cosas, que valoramos el respeto, el orden y el trabajo y que creemos que nada valioso se consigue sin esfuerzo, puesto que somos el obstáculo, estamos bajo una verdadera campaña de exterminio cuya principal arma es el desprestigio, con múltiples descalificaciones calumniosas: desmotivación, holgazanería, falta de compromiso, mala formación, falta de actualización, la lista de los reyes godos, la clase magistral debidamente demonizada... Y eso lo hacen todos, incluidos los que se presentan como nuestros amigos. Qué decir de nuestros enemigos patológicos, como Fernández Enguita: echadle un vistazo al artículo de la nota 6. Esto a veces llega a unos extremos aberrantes; así, en un reciente artículo (7), la periodista Olga R. Sanmartín sostiene inicuamente que en España "deciden ser profesores los alumnos más ramplones". Con una generalización tan desacertada, injuriosa y frívola sobre un colectivo de cientos de miles de personas altamente cualificadas, esta señora retrata su talla de profesional de la información (?), puesta penosamente al servicio del fin político que persigue su artículo, que no es otro que dar sostén al brindis al sol de Marina. ¿De dónde se saca tal bajeza? ¿Ha visto todos nuestros expedientes, nos conoce personalmente, está al tanto de lo que sabemos y de nuestro bagaje cultural para insultar con esa suficiencia a tantísima gente? Para más inri, señala en ese mismo artículo, unas líneas más abajo, que los docentes tienen el problema de que "no se les trata con suficiente respeto y dignidad". No hace falta que lo jure: ella misma lo hace unas líneas más arriba: sáquense conclusiones del inteligente planteamiento del artículo.
   En fin, toda esta Santa Alianza que parece odiar a los profesores es en realidad una triste comunidad de intereses: presentan de manera sistemática al profesor como un desastre porque con ello favorecen su negocio. El profesor de hoy no vale nada, es la causa de todos los males, es un desecho, parecen decir: hay que eliminarlo y poner otro nuevo, el que vale de verdad, el que lo resolverá todo, el del futuro, el "guay", que es, casualmente, el que vendemos nosotros. Tarda en llegar, la verdad, y no espero gran cosa del producto de tales artífices. Mientras tanto, ayer, hoy y mañana, al tiempo que estos charlatanes graznan su mercancía en púlpitos privilegiados, en el día a día, esos cientos de miles de personajes ramplones según el parecer de la señora Sanmartín vamos sacando adelante en silencio y no sin dificultades la insignificante tarea de educar a millones de alumnos.