Libros que he publicado

-2028. ¿Cómo será la Tercera República? -LA ESCUELA INSUSTANCIAL. Sobre la urgente necesidad de derogar la LOMLOE. -EL CAZADOR EMBOSCADO. Novela. ¿Es posible reinsertar a un violador asesino? -EL VIENTO DEL OLVIDO. Una historia real sobre dos asesinados en la retaguardia republicana. -JUNTA FINAL. Un relato breve que disecciona el mercadeo de las juntas de evaluación (ACCESO GRATUITO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA). -CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS. Tres novelas breves de terror. -LO QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO. Conflictividad, vaciado de contenidos y otros males de la enseñanza actual. -EL MOLINO DE LA BARBOLLA. Novela juvenil. Una historia de terror en un marco rural. -LA REPÚBLICA MEJOR. Para que no olvidemos a los cientos de jóvenes a los que destrozó la mili. -EL ÁNGULO OSCURO. Novela juvenil. Dos chicos investigan la muerte de una compañera de instituto. PULSANDO LAS CUBIERTAS (en la columna de la derecha), se accede a información más amplia. Si os interesan, mandadme un correo a esta dirección:
repmejor@gmail.com

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miércoles, 17 de febrero de 2010

Los objetivos del pacto por la educación (y III)

Vistos en los anteriores artículos los siete primeros objetivos del borrador de pacto presentado por el MEC, vamos a acabar esta serie de entradas con los tres últimos.
8. Asegurar que ningún estudiante se vea privado de continuar estudiando por
falta de recursos económicos, elevando los umbrales establecidos para tener
derecho a becas y ayudas estimulando el mayor rendimiento del alumnado.
Las becas, uno de los signos de estado de bienestar, justicia social, igualdad de oportunidades, etc., que, como tantas otras cosas, en los últimos años ha caído en una inquietante demagogia. ¿Era razonable becar para hacer un PCPI a alumnos que habían salido del instituto sin el título de ESO por su falta de interés y de estudio? Pues sabemos todos que se ha hecho. ¿Era razonable el proyecto andaluz de dar 600 euros mensuales (cantidad que no ganan muchos trabajadores) a alumnos "poco motivados" para que se decidieran a terminar el bachillerato? Pues, como proyecto al menos, este plan existió. Y sé también de muy buena tinta que Andalucía beca muy generosamente a sus estudiantes Erasmus, y sin  pedirles grandes resultados. Hay demasiada demagogia con las becas, los partidos y los gobiernos (con especial gracia, el andaluz) tienen una enorme facilidad para hacerse los buenos y los "progres" regalando becas. Pero, por duro que parezca, lo imprescindible es esto: las becas tienen que ser generosas, pero, por muy pobre que sea, no se debe dar un solo céntimo a un estudiante que no vaya a aprovechar en sus estudios; el dinero público no se puede malgastar en móviles de última generación y copas a las cuatro de la madrugada. ¿Es a esto a lo que se refieren las últimas palabras de este artículo? Veremos.
9. Impulsar un gran acuerdo social que garantice la educación en los valores
propios de una sociedad democráticamente avanzada, con especial implicación
de las familias, el profesorado y los medios de comunicación.
Objetivo polémico (si se pone en relación con la famosa educación para la ciudadanía) con el que estoy de acuerdo. No ya en los institutos, sino en la misma calle, se observa en España demasiado incivismo: 30 años confundiendo estado de derecho con tengo-derecho-a-lo-que-me-dé-la-gana no han sido en balde, algo tendremos que hacer.
10. Fomentar la educación inclusiva, el reconocimiento de la diversidad y la
interculturalidad, y procurar los medios y recursos adecuados para garantizar la
plena incorporación e integración, en condiciones de igualdad de
oportunidades, de los estudiantes con necesidades específicas de apoyo
educativo.
Formulado así, este último objetivo es como el primero: una obviedad, porque es irrenunciable para el sistema educativo de cualquier sociedad avanzada. No obstante, si se escarba un poco, encontramos uno de los escollos mayores que va a tener el pacto (si es que se quiere hacer algo serio, naturalmente): los departamentos de orientación, muy vinculados a esta tarea. ¿Qué se va a hacer con esta perla cultivada que nos trajo la LOGSE? Cualquiera un poco atento a las pérfidas intenciones de los partidos sabe que a ellos les encantaría dejarlos como están, porque son un instrumento de control, pero sucede que, en su debe, tienen unos cuantos de los mayores desaciertos del sistema, por lo que, si de verdad se quiere mejorar, no pueden seguir como están. Ya hablaré de ellos en su momento.
 
 
A modo de breve conclusión, habrá que decir que estos objetivos generales nacen lastrados por su condición de llamamiento a un pacto. Supongo que, con la intención de atraer al mayor número de sectores posible, el MEC se ha decantado por lo más general, por lo que aparenta al menos en principio ser lo que firmarían todos. Por eso no son apenas significativos y habrá que ir a mayores indagaciones, aunque personalmente pienso que no hubiera estado mal que ya de entrada se hubiese dejado algún sello, siquiera mínimo, que permitiese atisbar un rasgo de la personalidad que se quiere imprimir al pacto. No los hay, salvo, si acaso, el artículo 9. El resto son tópicos de los que todo el mundo habla y nadie discute, salvo en sus posterior implementación, claro. Ahí es donde nos tendremos que ver. Como profesor, llamo la atención sobre el hecho de que sólo se nos menciona una vez, y es en el artículo 9, formando parte de esos sectores que deberían comprometerse en la formación de ciudadanos. Si se tiene en cuenta que en los últimos años no hemos sido muy bien tratados y que nuestros gobernantes hablan mucho, pero no paran de demostrar  que ignoran la verdadera importancia que tenemos en este asuntillo de la educación, me parece muy poco. Así que, miren por dónde, uno de los rasgos de la personalidad de los objetivos generales de este pacto está más bien en una carencia. A ver si un día de estos tengo tiempo de ocuparme de ellas. 

Los objetivos del pacto por la educación (II)

Se advierte al público que la lectura de este artículo sin haber leído previamente la parte I será algo parecido a empezar una novela por la página 119, por poner un ejemplo. Dicho esto, continuamos con el análisis de los objetivos para la eneseñanza avanzados por Gabilondo.
5. Adoptar las medidas necesarias para que tanto la formación profesional inicial,
la que se imparte en el sistema educativo, como la formación profesional
permanente, y la formación para el empleo, respondan a las nuevas
necesidades de los distintos sectores productivos.
Irreprochable, desde el punto de vista social y el educativo.
6. Promover la excelencia, la investigación, la innovación, la transferencia del
conocimiento y la difusión de la cultura científica y humanística en la
enseñanza universitaria.
Anda, que tener que proponerse esto para la universidad, ya te vale. Es como promover que los aviones vuelen, que los barcos floten y que el agua moje. No me extraña que los profesores universitarios lleven ya bastante tiempo quejándose, y lo que parece que les espera. Formular este objetivo es un reconocimiento explícito del penoso estado de nuestro sistema educativo.
7. Impulsar la formación y el aprendizaje a lo largo de la vida, mediante la
adopción de medidas que faciliten compatibilizar formación y empleo, tanto
para la población joven como para la población adulta que necesita mejorar su
nivel de cualificación para incrementar sus posibilidades de empleabilidad.
Sé que muchos de ustedes me van a llamar reaccionario y que este objetivo, queramos o no, está muy adaptado a los tiempos que corren, pero, qué quieren que les diga: no me gusta, esencialmente, porque no es un objetivo de un sistema educativo, sino más bien, una medida de protección social, como podría ser el seguro de desempleo, una medida preventiva: antes de exponerse usted al paro, hágase fontanero-librero-peluquero-pianista-sexador de pollos-ventrílocuo. No es por amor al arte y al conocimiento libremente buscado por una persona adulta: es una obligación más que el feroz y competitivo sistema económico nos impone. ¿Soy yo el único que ve aquí una pérdida de calidad de vida? Esta formación permanente obligada por la necesidad va a salir de las costillas de nuestro tiempo libre; para muchos, va a representar tal vez el pasarse muchas tardes y muchas horas en tediosos cursos de reconversión pura y dura cuando a lo mejor estarían más a gusto jugando al mus o paseando por el parque. Perdonad esta efusión lírico-melancólica, pero es que yo, como Paul de Lafargue, creo que el ser humano tiene derecho a la pereza.

Los objetivos del pacto por la educación (I)

Hola otra vez desde hace... ni se sabe ya. Os pido disculpas por mi tardanza, pero mil ocupaciones me han impedido que en los últimos días os fuera suministrando estas pildoritas blogueras mías contra el insomnio que tanto bien os están haciendo. Voy al grano. Aunque no sé si ese documento a estas alturas ya se ha quedado viejo (capaz que sí), voy a dedicar unas cuantas entradas a analizar el borrador para el pacto por la educación que el MEC avanzó hace unas semanas. Con el fin de organizarme de algún modo, empezaré por hacer un comentario de los objetivos que marca para la educación en España para la década 2010 - 2020, los cuales se encuentran entre las páginas 7 y 8 y constituyen las diez primeras de las 108 propuestas del documento. Empiezo.
1. Que todos los estudiantes finalicen la educación obligatoria con los
conocimientos, competencias básicas y valores necesarios para su desarrollo
personal y profesional, para su continuidad en estudios posteriores en el marco
de la formación y el aprendizaje a lo largo de la vida. 
A primera vista, esta objetivo parece irreprochable, porque ¿quién podría no desear algo así? Decirlo, por lo tanto, resulta una obviedad: todo sistema aspira a la consecución de sus logros máximos. No obstante, en el hecho de formularlo en voz alta y en primer lugar veo cierto peligro. Primero, porque es un logro voluntarista, ya que no depende sólo de las excelencias del sistema, sino también de la amable colaboración de las  personas que entren en él, muchas de las cuales, bien sabido es, no podrán o no querrán prestarse a alcanzarlo. Por tanto, es también utópico e imposible de lograr. Y aquí es donde veo el mayor inconveniente: comprometerse a un objetivo maximalista e imposible de alcanzar es un pésimo comienzo: demuestra un exceso de confianza en nuestras aspiraciones y falta de realismo, representa orientarnos al fracaso desde el inicio y nos aboca a la frustración de no conseguirlo y quién sabe si a la tentación de falsear datos o forzar los hechos para aparentar que se consigue. Los más viejos del lugar ya habrán caído en que todo esto ya ocurrió con la LOGSE, y estamos donde estamos. 
2. Alcanzar una tasa de graduación en estudios postobligatorios (formación
profesional de grado medio o bachillerato) del 85%, con especial incidencia en
el incremento de titulados en formación profesional de grado medio.
Este objetivo se debe a las previsiones de necesidades de mano de obra cualifcada que se calculan para el país, según aclara el propio documento. Es inteligente adaptarse a las previsiones, aunque, después de lo vivido, me asusta lo que puedan querer hacer nuestros políticos cuando se enfrenten a este porcentaje estando en el poder, le toque a quien le toque. Que se haga hincapié en la formación profesional me parece muy digno de elogio: en España debemos sacudirnos cuanto antes la obsesión con que todo lo que no sea la universidad es un horrible destino.
3. Introducir las tecnologías de la información y comunicación como instrumentos
ordinarios de trabajo en las distintas áreas de conocimiento de todos los
niveles educativos.
Las nuevas tecnologías son imprescindibles para la vida moderna, dentro y fuera de la educación. No obstante, a mí me asustan los ecos que capto desde nuestros políticos, colectivo al que todos sabemos que le encantan la tecnocracia y el ir de guays superavanzados, porque, como está claro que están manejando este mensaje con unos fines electoralistas y de imagen, me estoy temiendo que nos las van a querer colocar a porrazo limpio y por narices, sin el menor resquicio para la libertad de elección ni la flexibilidad e imponiendo el ordenador personal o lo que sea con criterios de político y no de profesor hasta donde no se necesite o no convenga. Sólo espero que alguno de ellos se haya enterado de que, en países donde la enseñanza funciona muy bien, no les conceden un papel esencial.
4. Promover un conjunto de medidas en el ámbito escolar y social con el fin de
garantizar que todos los jóvenes se expresen con corrección, al menos, en un
idioma extranjero, especialmente en inglés.
Otro noble fin, el cual, por desgracia, está sufriendo ya un proceso de disparatización me temo que irreversible, esa neura de la enseñanza bilingüe a la que todos los partidos se han precipitado con más alegría demagógica que reflexión sensata. Las objeciones que tengo contra este "avance" son largas y las desarrollé en uno o dos artículos de mi blog difunto, pero diré las básicas: que no todo el mundo va a necesitar el inglés, que, a un respetable número de niños, el colocárselo a puro decreto desde pequeñines les va a representar un absurdo y dañino sobreesfuerzo en su formación y que los paladines de la medida deberían reflexionar sobre el hecho de que en el mundo no hay un solo gran país que tenga una gran lengua y que haya universalizado en sus sistemas la enseñanza bilingüe.

jueves, 4 de febrero de 2010

El desayuno y la medalla

¿Se acuerdan ustedes? Seguramente, no: hoy se cumplen 6 años del acto en que el entonces Presidente del Gobierno, José María Aznar, pronunciaba ante el Congreso de los EEUU un discurso que estaba inscrito en la delirante historia de la concesión de la medalla de oro de aquella cámara a nuestro insigne prócer. Si en algo coincidieron todos los análisis en torno a aquel discurso fue en su insignificancia: apenas asistieron 50 congresistas y los medios de comunicación norteamericanos le concedieron una importancia ínfima. Fue una demostración palmaria de nuestro exacto peso en la política internacional, de las ínfulas de Aznar y de una cierta y paradójica falta de dignidad, ya que demostró estar dispuesto a las peripecias más absurdas y a ocupar el lugar más mezquino con tal de aparecer.
Y miren ustedes por dónde, justo en el aniversario de tal evento, tan dichoso que uno no se explica cómo la fecha no ha sido declarada fiesta nacional, José Luis Rodríguez Zapatero se decide a emular a su predecesor en el cargo y a repetir sus errores: ¿qué pinta Zapatero en el desayuno de oración? Nada. ¿Qué importancia tiene este acto? Ninguna. ¿Para qué va entonces Zapatero? Para lo mismo que en su día fue Aznar: para aparecer aunque sea en el cuarto de las escobas. Y me temo que ambos coinciden en una cosa más: las motivaciones que les han llevado a cometer y acometer su sandez han sido antes de beneficio para la imagen personal que para el país, que nada gana y mucho pierde en tener líderes tan dispuestos a abdicar de la categoría que se les supone.
Y si José María Aznar cayó en el episodio ridículo de la medalla, Zapatero, para no irle a la zaga en nada, ha caído en el de la religión, porque ¿a qué viene que el Presidente de un estado aconfesional se marque un discursito trufado de explícitas referencias religiosas, más o menos, una por minuto? ¿A qué viene, en concreto, eso de la España sobre todo cristiana, como la ha caracterizado Carlos Fuentes? ¿Tantas ganas tenía Zapatero de agradar al cristianísimo pueblo estadounidense que no ha reparado en lo que se iba a reír de él el cardenal Rouco? Un presidente del gobierno no debe crear confusión. Y que no olvide Zapatero una cosa más: después de la efeméride que hoy celebramos, el PP perdió las elecciones. A veces las tonterías resultan ser síntomas de males más profundos. 

domingo, 31 de enero de 2010

Caulfield/Salinger

Acaba de morir J. D. Salinger, el autor de El guardián entre el centeno. Los rasgos más conocidos de este novelista son, básicamente, éstos: que escribía extraordinariamente, que se sabía muy poco de él, que fue él mismo quien se preocupó de que se supiera poco y que se entiende que así lo hiciera, a juzgar precisamente por lo poco que llegó a saberse, procedente en su mayor parte de una biografía para nada laudatoria que de él escribió su propia hija.
Hecha esta breve reseña sobre el hombre, quiero pasar al libro, pues Salinger escribió poco y de ese poco lo que destaca es la novela (en algún género hay que clasificarla) ya citada, una brillantísima narración cuyo éxito literario y comercial en todo el mundo fue y sigue siendo colosal, a la altura de sus méritos. Se estructura en torno al relato en primera persona que nos hace su protagonista, un joven de dieciséis años llamado Holden Caulfield, que nos cuenta sus andanzas en los dos o tres días que vaga suelto por Nueva York desde que decide largarse del internado donde estudiaba hasta que lo ingresan en una clínica psiquiátrica. Y, entreveradas con esas andanzas, introduce referencias a su pasado y a su entorno. Todos los méritos y los atractivos de la novela están también muy en deuda con ese personaje, con su persona desgarbada y estrafalaria, con su personalidad homérica, hiperbólica y llena de contradicciones (es endiabladamente inteligente, perspicaz, audaz, irónico, mentiroso, brillante, precoz, perverso... y, al mismo tiempo, tierno, indefenso, inseguro, débil, cobarde y vulnerable), con su palabra luminosa y enloquecedora, con los episodios en los que se mete, con los sitios a los que nos lleva, con la visión que nos da de las cosas...
Holden Caulfield es el guardián entre el centeno en dos sentidos: porque la novela descansa sobre sus hombros y porque, avanzado el libro y cuando ya el lector va adivinando la dramática naturaleza del relato y de su protagonista, él mismo nos revela el misterio del título y su anhelo íntimo: el de convertirse en su vida en eso, en un guardián entre el centeno, un centeno alto y traidor que impíde a los niños que juegan inocentemente entre sus tallos apercibirse de la mortal y no menos traidora presencia de un barranco por el que podrían despeñarse. Ahí es donde quiere estar el cínico y desengañado Holden: en medio de ese sembrado y para salvar a los desprevenidos niños. Resulta, entonces, que no era tan duro ni tan terrible, sino que es tan sólo un pobre muchacho de buen corazón que quiere ser útil a los demás, ayudar a los niños. Cuando el lector llega a este momento de la historia, la risa se convierte en llanto, si es que eso no había ocurrido ya antes. 
El guardián entre el centeno siempre me ha parecido un libro trágico. Holden Caulfield empieza a lo grande, envolviéndonos en su verbo, haciéndonos reír con sus travesuras y sus juicios sobre todo lo divino y lo humano, divirtiéndonos con sus disparatadas anécdotas. Sin embargo, poco a poco, a medida que la historia va avanzando, lo vemos decaer, tornarse cada vez más inseguro, más desamparado, más confuso. Y sus gracias y engaños, a base de repetirse hasta en los momentos más inoportunos, se van desvelando como un sinsentido, la patética coraza en la que el pobre Holden se envuleve para defenderse. Ésta es la cosa: Holden empieza haciendo reír y acaba dándonos mucha pena. Lo suyo no tenía gracia, la historia no es alegre, su caso es el de un pobre desequilibrado que necesitaba ayuda. Al final resulta que el que tenía razón era el risible profesor Spencer de las primeras páginas, y que Holden necesitaba que alguien le ayudase a tener un poco de juicio. Y así acaba como acaba.
Pero ¿qué le pasa a Holden Caulfield? ¿Por qué actúa así? Siempre he creído que la clave de su comportamiento y de su destino está  en un personaje que él mismo menciona varias veces como de pasada: su hermano Allie, del que nos dice que ha muerto y para el que sólo tiene elogios. Por el tono elusivo en que siempre lo menciona, creo que Allie es el centro de una enorme y trágica elipisis: Allie ha muerto por algo de lo que Holden fue o se siente culpable, y ése es el hecho que le ha convertido en un ser desequilibrado. ¿Puede ser también lo que está detrás de su vocación de guardián entre el centeno? ¿Puede ser su interés en salvar a los niños un deseo de expiación? No me parece descabellado. Visto desde esta perspectiva, Holden es absolutamente trágico y cobra completa coherencia su trayectoria desde los jocosos inicios hasta su dramático final.
El guardián entre el centeno suele ser considerado un libro juvenil e incluso está en los listados de lecturas recomendadas de numerosos institutos, pero, a mi entender, no lo es en absoluto, sino que debería contarse más bien entre esos libros que han sido catalogados como juveniles por la simple razón de que su protagonista es un joven. Hay quienes opinan que es desaconsejable para los jóvenes por el carácter escabroso de algunas de las ocurrencias y de las aventuras de Holden, pero mis motivaciones son distintas. A mi juicio, esta novela no es apropiada para jóvenes porque en su conclusión y su conjunto es una historia terriblemente desengañada y pesimista, como el propio Holden, que tiene dieciséis años, pero alcanza en ocasiones cotas de cinismo muy superiores a las de bastantes adultos. Parece que lo ha visto todo y que no espera nada de apenas nada; su concepto del mundo y de la vida es terriblemente corrosivo. Si personalmente el pesimismo me parece un elemento poco apropiado para la literatura juvenil, pienso además que el universo de este personaje es demasiado adulto: sus motivaciones, su visión de las cosas, la propia línea argumental no demasiado explícita de la historia, son a mi entender más propias de una novela dirigida a un público adulto.

sábado, 30 de enero de 2010

Un burka para Fátima

Eso es lo que debían de querer el imán de la comunidad musulmana de Cunit, el presidente de la asociación islámica del mismo pueblo y la mujer y la hija del imán (podéis consultar la historia en cualquier medio). Y como Fátima, musulmana y mediadora cultural del ayuntamiento de Cunit, estaba más bien atraída por otro tipo de moda, lanzaron sobre ella una campaña de acoso. Ya sabéis cuál fue la postura de la alcaldesa, ¿no?: no defender a su funcionaria, dejarla al pairo, tratar de parchear y de calmar al ofendido imán... en suma: eso que los políticamente correctos llaman mediar en el conflicto y otros llamamos ponerse del lado del infractor. Llegó incluso a pedir a Fátima que no denunciara a sus agresores, para quienes la fiscalía pide ahora penas que llegan a cinco años de prisión para el imán. Me imagino la angustia, el miedo y la perplejidad de Fátima: estar haciendo lo correcto, verse perseguida y... encontrarse con que las autoridades tiemblan y se dedican a intentar aplacar a la fiera aun en perjuicio de sus derechos de ciudadana. ¿Cuántas pruebas necesitarán algunos para darse cuenta de que esa "comprensión" con los déspotas, además de inicua, es contraproducente? Mi aplauso y mi apoyo moral a Fátima. Que se vista como quiera, no como disponga el guía ¿espiritual? de ninguna grey. Y quiero decirle que mi solidaridad viene desde la comprensión absoluta de quien, salvadas las proporciones con su lamentable caso de hostigamiento, también ha probado las mieles de la "mediación" de las autoridades inanes que practican la equidistancia. Ni Fátima ni nadie se merece algo así: el apoyo y la comprensión son para la víctima, lo que le toca al infractor es el castigo: como decían los romanos, a cada cual lo suyo.

El hijo puta y Esperanza Aguirre

Sobre las diversas connotaciones de la expresión "hijo puta", y a pesar de que en su época no había estudios de pragmática ni de semántica, ya nos dejó Cervantes unas acertadísimas observaciones en el Quijote, en el capítulo XIII de la segunda parte (Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque, con el discreto, nuevo y suave coloquio que pasó entre los dos escuderos), a mi juicio, uno de los más graciosos.
Yendo al asunto de Esperanza Aguirre, parece claro que el término está usado con el valor de insulto, de ese insulto portador del mayor desprecio, la mayor ofensa y la mayor descalificación que es "hijo puta" en nuestra lengua. La cuestión yo la veo así:
En primer lugar, se está diciendo que la conversación de Esperanza Aguirre era privada, cosa con la que no estoy de acuerdo: Aguirre estaba en un acto promocional público y hablando con su vicepresidente, Igancio González, así que, por mucho que ella creyera estar secreteando, estaba en su calidad pública de Presidenta de la Comunidad de Madrid. Por si fuera poco, el tema de la conversación era de alcance público. A muchos nos inquieta que Caja Madrid (y cualquier institución donde mande doña Esperanza) se gobierne con el sesgo que puede deducirse de ese retazo de conversación.
En segundo lugar, volvemos con la expresión "hijo puta". Se ha criticado su vulgaridad, pero, a mi juicio, esto es secundario. Imaginemos que, en lugar de "hijo puta", la Presidenta hubiese usado términos como "bastardo", "malnacido", "perro" o cualquier otro posible sinónimo en teoría no malsonante. ¿Acaso habría sido menos inquietante la conversación? Por supuesto que no, porque aquí lo que importa no son unas "palabrotas" que nos obliguen a taparnos las orejas, aquí lo que asusta es la fobia que demuestra la señora Aguirre, su animosidad, la poca limpieza que gravita en sus palabras cuando habla del "hijo puta" o pregunta qué armas tienen contra él. ¿Éste es el nivel en que se mueve su reflexión política? No es el deseable en tan alta magistratura.

jueves, 28 de enero de 2010

¡Extra: el guachimán encuentra una medida buena!

Por medio de TEXTOS DESEDUCATIVOS (podéis entrar a través del enlace de la derecha), me ha llegado el borrador de la propuesta de pacto que ha publicado hoy el MEC. Le he echado un primer vistazo por encima y... ¡he encontrado una medida buena! Se trata de la número 54.a (página 17), que dice lo siguiente:
a. Asegurar la escolarización equitativa del alumnado con necesidades
educativas especiales, con especiales dificultades de aprendizaje,
alumnado inmigrante o procedente de minorías étnicas o culturales
entre todos los centros públicos y concertados.
Esto está muy bien y, como decían en misa, es justo y necesario, aunque no es nuevo en absoluto: en teoría, ya lo disponían así las leyes vigentes, de donde se deduce que, una de dos (o las dos): a) sacarlo hoy es un reconocimiento implícito de que hasta ahora no se cumplían las normas (lo que, en efecto, se ha estado haciendo: las juntas de escolarización, presididas por las inspecciones de zona, han permitido siempre la sospechosa casualidad de que el alumnado más problemático no fuese nunca a los centros concertados), o b) esta propuesta "nueva" está presentando medidas viejas. Verter vino viejo en odres nuevos, ¡qué bonito, pero qué poco adecuado a lo que se necesita! Por lo que he visto así en lectura rápida, hay bastante de esto, hay bastantes cosas que no sólo me suenan a ya vistas, sino incluso a probadamente inútiles o perniciosas. Voy a dedicar el fin de semana a mirar la propuesta con más detenimiento y ya os castigaré con más luengas apreciaciones. Buenas noches, que ya es tarde.

miércoles, 27 de enero de 2010

Disparate retirado

Ya lo habréis visto en los medios: la universidad de Sevilla ha retirado de sus estatutos el artículo que establecía que un alumno que fuera sorprendido copiando podría terminar el examen y vería conculcados sus sacrosantos derechos de tramposo si a cualquier profesor facha-autoritario-antipedagógico se le ocurría intentar arrebatarle el examen.
El rector de la universidad, Joaquín Luque, ha explicado que la norma se retira no por mala, sino por haber sido malinterpretada, mientras que algunos medios periodísticos andaluces todavía se preguntan qué pretendía la universidad con la instauración del artículo derogado.
Queridos amigos: la norma del rectorado sevillano no era mala, sino que había sido malinterpretada por el resto del mundo. El señor Luque demuestra poca firmeza en sus convicciones: si la norma era tan buena, debían haberla mantenido disgustase a quien disgustase.

domingo, 24 de enero de 2010

Malos tiempos para la lírica

Sabéis que el guachimán escribe libros y se los publica él mismo, los distribuye él mismo y él mismo es (quizás ya lo suponíais) el tipo que ejerce como representante de sus publicaciones, lo que de vez en cuando le obliga a hacer recorridos por las librerías donde han tenido el buen corazón de ponerlas a la venta.
El martes pasado, le tocó hacer la ruta de las librerías de Colmenar Viejo con las que tenía negocios, cinco en total, para ver cómo iban las ventas de La república mejor y El ángulo ocuro, las cuales arrojaron el siguiente resultado: un ejemplar vendido, del primero de los dos títulos. ¿Os imagináis acaso que el guachimán se entristeció por esto? ¡En absoluto! Con las ganancias obtenidas, se fue al Dia más próximo y allí compró dos barras de pan, 150 gramos de salchichón y cuatro yogures de fresa marca de la casa, con lo que él y su familia cenaron esa noche, para que luego digan que en España la literatura no da de comer.
Los más observadores os habréis fijado en que, unas líneas más arriba, me he referido a las librerías con las que tenía negocios, y he dicho bien, pues el número de éstas ya no era el mismo que yo esperaba: de las cinco donde habían cogido libros míos en depósito, una me la encontré cerrada y con el cartel de SE TRASPASA y en otra me recibieron diciéndome que qué casualidad, que me tenían preparados los libros para llamarme y devolvérmelos, porque iban a cerrar el negocio. Estuve charlando un rato con los dueños y me dijeron que no era posible, que cada vez era más complicado levantar el balance anual y que últimamente ya era de pérdidas, hasta tal punto, que me confesaron que cerraban la librería y no la traspasaban porque no querían mandar a nadie a la ruina.
El sector del libro está cada vez peor y esto tendrá unas repercusiones muy serias y muy negativas en la cultura. Y si a algún iluso se le ha ocurrido pensar en Internet, pongo en su conocimiento que, hace un par de años, las ventas de libros por este conducto representaban un 0'7%, mientras que las librerías tradicionales, máximas vendedoras, alcanzaban el 31%, nivel que va en descenso, pero en beneficio de las grandes cadenas de libros (FNAC, El Corte Inglés, Casa del Libro...) y de las grandes superficies. La situación es crítica, os doy un microdato: en Tres Cantos hay hoy cinco librerías, ninguna de las cuales vende sólo libros, y en los últimos seis o quizás ocho años he visto desaparecer seis. Algo parecido pasa en Colmenar. Podremos pensar que esto es ley de vida y que da igual, que lo único que ocurrirá será que los libros cambiarán de vendedor a causa de un nuevo concepto de la relación comercial, pero nos equivocaremos, porque la manera de vender el libro y la consideración hacia él por parte de un librero (y en esto puedo incluir entre ellos a establecimientos como la Casa del Libro) no es ni de lejos la misma que la de una gran superficie: aun con el debido sometimiento al mercado, el librero todavía sigue más o menos mirando al libro, mientras que la gran superficie mira exclusivamente al balance de ventas y lo que no hará nunca será vender un libro poco comercial. A simple vista parece de lo más lógico, pero, conociendo un poco el mundo de la edición y la tunda que les están dando en las editoriales los departamentos comerciales a los literarios (a ver si algún día profundizo en este asunto), esta tendencia nos aboca al definitivo adiós a la calidad literaria y al best-seller como especie única; el día que vayamos a comprar libros (por supuesto, ya no en una librería) y sólo podamos volver a casa con las recetas de Adriá, un manual sobre el cuidado de los geranios y la cuadragésima novena novelucha del Dan Brown, entenderéis lo que digo.
Bueno, se dirá alguno, ¿y las ayudas oficiales? Como ya me he extendido mucho, os responderé con una breve anécdota. ¿Sabéis por qué ya no se hace en Tres Cantos la feria del libro que se hacía en abril? Muy sencillo: porque el ayuntamiento decidió un año pedirles a los libreros un canon de 100 ó 120 euros por día, no recuerdo muy bien, y, como me decía alguien de una librería, ya sólo hacer la ganancia para pagar ese canon era harto complicado. Como os decía en el título, malos tiempos para la lírica; y para la épica, habría que añadir, y para la dramática y para todo aquello que vaya metido en un libro.

sábado, 23 de enero de 2010

A propósito de unas palabras de Cándida Martínez

El pasado día 19, en un acto celebrado en Toledo, el PP presentó algunas propuestas para el pacto educativo que en estos momentos se halla en una fase que podríamos llamar de tanteos previos entre el PP y el PSOE/Gobierno. Es de suponer que lo que acuerden estas dos grandes fuerzas políticas marcará de manera importante la orientación y contenidos de esas futuras reformas, pero no debemos perder de vista lo que posteriormente vayan a decir sindicatos, asociaciones de padres y comunidades autónomas (con barones, partidos nacionalistas, aspirantes a tales como el PSC y demás variables), sobre todo, estas últimas, ya que es de sobra conocida su capacidad de determinar sensiblemente las decisiones políticas que afectan al conjunto del país, en fin, no es éste el tema del que quiero hablar hoy. 
En su propuesta -no demasiado atractiva ni formulada de manera muy clara- el PP hablaba de ampliar el Bachillerato un año y de la posibilidad de iniciar los estudios de FP a los 15. De entre las múltiples reacciones que estas propuestas suscitaron, quisiera llamar la atención sobre una réplica casi a botepronto de Cándida Martínez, secretaria de educación  y cultura del PSOE, réplica que escuché en dos cadenas radiofónicas (RNE y la SER).  Según ella, el adelantar a los 15 años la entrada en estudios de formación profesional sería un acto al que su partido se opondría frontalmente por dos causas:
-Primera: tal adelanto supondría  una intolerable segregación de los alumnos.
-Segunda: puesto que las estadísticas demuestran que, a mayor nivel cultural, más posibilidades de encontrar trabajo, es irrenunciable dar a las personas la mayor formación cultural posible. Estoy absolutamente de acuerdo con esto, pero me temo que la señora Martínez da por supuesto que una enseñanza generalizada hasta los 16 años como la que plantea la LOGSE-LOE suministra esa formación cultural, rueda de molino con la que ya no puedo comulgar, más que nada porque los hechos, que tienen fama de ser tozudos, han demostrado rotundamente que es falsa.
Mal empezamos; primero, por presuponer que permitir que un chico de 15 años vaya a unos estudios profesionales es segregarle; segundo, por no querer ver que el café para todos hasta los 16 años ha sido un gravísimo error que ha perjudicado mucho a nuestra enseñanza, un error de magnitud tan grande como el equivocado e hipócrita concepto de segregación que ha guiado a la LOGSE y su secuela, la LOE. Los ortodoxos de la LOGSE vieron discriminación y segregación en las motivaciones más absurdas (ésta de la que hablo podría servir de ejemplo), con el resultado de que cualquier intento de cambio a la primera acusación que se enfrentaba era a ésta, que ha sido en buena parte motivadora de la rigidez fundamentalista e inquisitorial de este sistema.
No obstante, ahora soplan otros vientos; puede que algunos insistan en mantener la venda ante los ojos, pero ya es innegable que el sistema LOGSE ha fracasado y, de hecho, la llamada al diálogo del ministro Gabilondo es un reconocimiento implícito de ello. ¿Y quiénes son ésos que parece que tienen la venda pegada a los ojos con superglue 3? Lógicamente, los más comprometidos con la LOGSE, los que por convicción o conveniencia más han apostado por ella, como Cándida Martínez, que fue nada menos que Consejera de Educación en Andalucía desde 2000 hasta 2008, en sucesión del célebre Manuel Pezzi. ¡Vaya currículum, como para estar abierta cambios! Una cosa me preocupa: ¿hasta qué punto llegará la capacidad de poner palos en la rueda por parte de personas como ella? ¿No deberían ser apartadas de todo proceso de negociación? Mientras estén ahí en primera línea estas figuras y nadie hable de consultar seriamente al profesorado -al profesorado, no a los sindicatos- este pacto por la educación será muy poco creíble.

viernes, 22 de enero de 2010

Textos deseducativos

Gracias al consejo de un buen amigo que está muy al tanto de las cosas en general y de las de la enseñanza en particular, hace unos días me metí en una página muy interesante que se llama TEXTOS DESEDUCATIVOS, cuyo enlace, que en breve añadiré a la lista que tengo en la columna de la derecha, es el siguiente:

Se trata, como podréis ver si entráis, de una especie de macropágina, un blog que se dedica al análisis crítico del actual momento de la enseñanza en España y que tiene además la particularidad de admitir colaboradores. Entre éstos se encuentran personas -algunas de ellas, bastante conocidas- cuyos escritos y blogs son enjundiosos y de calidad, lo que hace que este guachimán se sienta muy agradecido por el hecho de que se le haya admitido en la página. Para ello, he tenido que crear un blog nuevo, al que he llamado CRÓNICAS LOGSIANAS y que es el que se enlaza a TEXTOS DESEDUCATIVOS para incluir las colaboraciones. Cuando esté un poquito más maduro, añadiré también su enlace en la columna de la derecha.
A los que estéis interesados por la enseñanza, os recomiendo echar un vistazo a este portal, donde hoy me han dado la bienvenida publicando uno de los últimos artículos de La garita del guachimán, el que apareció hace unos días con el título de "Los cuatro magníficos".

lunes, 18 de enero de 2010

Regular (mal) lo innecesario

Hoy nos hemos quedado todos boquiabiertos con una iniciativa de la Universidad de Sevilla, de la que hemos sabido que ha implantado una norma según la cual, si un alumno es sorprendido copiando, el profesor no podrá arrebatarle el examen ni expulsarle y el alumno tendrá derecho a continuar el examen. Y recalco lo de que tendrá derecho, porque en todos los medios (periodísticos, radiofónicos y televisivos) donde he consultado la noticia, los defensores de esta aberración más propia de dementes que de responsables educativos han argumentado con todo el cinismo del mundo que esta medida servía para proteger el derecho del alumno a terminar su examen. Omitían el pequeño detalle de que eso representaba en la práctica defender también el derecho a copiar. Yo creía que ese derecho no existía, que en los exámenes el alumno estaba obligado a demostrar sus conocimientos, no a hacer trampas, pero me inclino a pensar que estaba equivocado y que ese derecho sí existe, tal y como se está poniendo últimamente esto de los derechos. Otro pequeño detalle que parece pasárseles por alto a estos celosos defensores de los derechos es la existencia de una figura: la infracción en flagrante, que es la que de toda la vida ha legitimado eso que hasta ahora parecía tan lógico de que un profesor que sorprendiera a un alumno copiando le quitase el examen, lo expulsase y le galardonara con un merecidísimo cero: a los tramposos hay que castigarlos, los centros educativos (muy en especial, las universidades), deben ser templos del saber donde se premie el conocimiento y el juego limpio, no antros tabernarios que, bajo el disfraz de la defensa de los derechos, amparen los comportamientos picarescos: que la Universidad de Sevilla haya decidido tomar como modelo el patio de Monipodio es algo que no nos satisface ni a los más empedernidos admiradores de Cervantes. Pero, en fin, también en esto debo de estar equivocado, porque ahora, al menos en la Universidad de Sevilla (aunque espero que el ejemplo no cunda), lo que habrá de hacer el profesor es, acabado el examen, llevarlo ante una comisión paritaria de alumnos y profesores, que decidirán si en efecto hubo o no copia. Que me perdonen si se sienten ofendidos, pero este procedimiento me parece llevar el garantismo a unos extremos de estupidez impropios de personas en plenitud de sus facultades.
Supongo que algún día parará esto, que algún día nos libraremos de los excesos de la corrección política y de la pesadilla de perversión de los derechos en que estamos metidos. Cuando ese día llegue, tendremos que evaluar los daños que esos excesos y esa pesadilla hayan producido en la vida pública. En el mundo de la educación, mucho me temo que esos daños van a ser escalofriantes. Y si es en ese reino taifa de la LOGSE en que han convertido Andalucía, prefiero ni pensarlo. A la conjura de los demagogos y los oportunistas sin escrúpulos se ha unido la de los necios, con resultados desastrosos. ¿Tendrán que rendir cuentas los responsables o serán juzgados por una comisión paritaria de chorizos y bufones?

sábado, 16 de enero de 2010

Sobre Haití

La tragedia que ha asolado a este país caribeño después del terremoto del día 12 es tan brutal que me he abstenido a propósito de hablar de ella, pues pienso que nada positivo puedo aportar a tan doloroso asunto. Sin embargo, por pura casualidad (estaba curioseando entre los blogs de Blogger), he encontrado un blog que se llama Física, Historia y Asuntos Universitarios. Aquí os adjunto el enlace:
Si lo consultáis, podréis ver que su primera entrada habla de Haití y es muy interesante, en especial, porque la sucinta historia de ese país que nos cuenta demuestra que, desde su nacimiento, no ha sido azotado sólo por los terremotos. Otra cosa que destaco: señala el artículo que ha habido un cierto impudor a la hora de mostrar los cadáveres de los afectados por este desastre. Estoy de acuerdo con ello.

miércoles, 13 de enero de 2010

Los cuatro magníficos

Resulta que en el IES "Universidad Laboral" de Toledo hubo cuatro alumnos que a finales del año pasado no tuvieron más digna ocurrencia que amenazar reiteradamente a una profesora de muerte y de violación. La profesora denunció el hecho y pidió la ayuda y la solidaridad de sus compañeros, muchos de las cuales, entre ellos, el sindicato CSIF, se la mostraron, y aprovecho esta oportunidad para expresarle la mía. A finales de noviembre, esos alumnos fueron expulsados durante quince días. En el momento en que escribo estas líneas (hay noticias en El País y en ABC), la profesora, que solicitó también el cambio de centro de tan ejemplares ejemplares, ejerce su trabajo en las condiciones de salud y presión que cualquiera puede imaginar y tomando tranquilizantes, entre otras cosas. Este suceso ha tenido otras dos consecuencias que merece la pena destacar:
Consecuencia número uno. La fiscalía de menores de Toledo ha abierto un expediente a esos cuatro dignísimos ciudadanos, cosa lógica, si se tiene en cuenta que su comportamiento cae de lleno en lo delictivo.
Consecuencia número dos. El viceconsejero de educación, un tal Pedro Pablo Novillo, ha declarado que el problema ya está resuelto (!), puesto que se ha propuesto y aceptado que los alumnos cambiasen de grupo (ver El País de hoy) para no coincidir con esa profesora, cosa también lógica, si se tiene en cuenta lo que corre hoy en día por ahí ostentando cargos en el sector educativo.
Quiero haceros un comentario muy personal: a juzgar por su nombre, el centro donde han ocurrido estos hechos en su día debió de ser una universidad laboral, es decir, uno de esos internados donde en mis tiempos estudiamos becados muchos españolitos, después de ganarnos tal privilegio superando una prueba. Os puedo asegurar que fueron centros con prestigio muy merecido, y que siempre me enorgulleceré de haber estudiado en dos de ellos, el de Cheste y el de Córdoba. De alguna manera, considero a estos caballeros de la noticia compañeros míos, aunque de este extremo no puedo decir que me enorgullezca.

sábado, 9 de enero de 2010

¿Conversos o cínicos sin vergüenza?

De unos meses a esta parte, me lo estoy pasando como un auténtico enano, de verdad, y hay días que me río tanto que estoy a punto de que me dé un ataque. Los que estáis un poco al tanto de lo que ocurre en el mundo de la enseñanza, hasta los más despistados, os habréis dado cuenta de que soplan vientos de cambio, de que la catástrofe logsiana ha llegado por fin a ese punto de desmoronamiento al que tarde o temprano llegan todos los disparates que en el mundo han sido, ese punto en que se hacen tan insostenibles que hasta sus más conspicuos y encarnizados defensores empiezan a flaquear y a abjurar de los dogmas: sí, amigos, yo también lo he notado: las ratas pedagógicas están empezando a abandonar el barco de la LOGSE. La verdad es que en los últimos tiempos se las veía confusas y les temblaban las piernas, pero hace unos meses, cuando el ministro Gabilondo empezó a hablar de esfuerzo, respeto y todas esas cosas que, de momento -al menos, para mí-, suenan tan poco creíbles en boca de un ministro socialista, recibieron el definitivo toque de cornetín y empezaron, unas con más disimulo que otras, a deponer las armas del dogmatismo paidocéntrico y a emprender la retirada. Y aquí es donde viene lo de la risa: ¡cuántos partidarios les han salido de repente a la disciplina, al respeto, al orden en clase, a la dignidad del profesor, al esfuerzo y al conocimiento! Los malos profesores, fascistas, anticuados, tradicionales, autoritarios (todo esto nos han llamado) que hemos defendido siempre esas cosas no damos crédito a la conversión en masa, no podemos creer que determinados fulanos (cada vez más) que te menospreciaban o te condenaban por pretender que los alumnos se comportasen en clase como personas aparezcan ahora con expresión ceñuda reclamando disciplina en las aulas. Realmente tiene gracia, es como una apoteosis circense: un festival de payasos imbéciles. Verlos desdecirse porque ahora la consigna es otra y demostrar al final que ni siquieran creían en lo que proclamaban es para partirse de risa.
¿Pero son vientos de cambio auténtico o sólo de cambio de chaqueta? ¿A qué aspiran los políticos? ¿Ese gran pacto del que tanto se habla persigue de verdad el cambio radical que precisa nuestra enseñanza o es sólo una farsa destinada a instaurar un par de reformas cosméticas y dejar lo esencial tal y como está? Dos documentos procedentes por casualidad ambos de Andalucía me producen cierta inquietud, especialmente por el hecho de que esta comunidad autónoma ha sido una de las que con más ahínco y peores resultados han aplicado la fe logsiana, la extensión del embrutecimiento y la persecución del profesor. El primero es un artículo escrito por un inspector de educación, el cual se titula Señores padres con hijos en la ESO, aquí tenéis el enlace:
Como habréis visto quienes lo hayáis leído, el artículo viene a criticar el lamentable estado de la disciplina en los centros escolares, lo cual, viniendo de un inspector andaluz, es muestra o de estar en la inopia o de un cinismo sonrojante, pues en esta comunidad, por las noticias que tengo, el vandalismo escolar halló un gran aliado en la propia consejería de educación, que durante años ha maniatado a todo profesor que mostrase una cierta firmeza contra el mal comportamiento. Que finalmente este inspector lance una retahíla de consejos-reproches a los padres proteccionistas, aparte de recordar sospechosamente a un intento de cargar culpas sobre los padres que en su día protagonizó Zapatero, es para dejarte helado, porque todos sabemos muy bien quiénes han sido los mejores apoyos de este tipo de padres. Y si alguien duda de que las consejerías logsianas se han dedicado a halagar a los padres, que se lea este otro enlace:
Lo que se cuenta en esta noticia tuve ocasión de verlo por las televisión, sin apenas poder creérmelo: ¡una consejera de educación andaluza hablando de disciplina! Luego ella misma aclaró en qué términos la entendía, en los de siempre, por supuesto: aparentar y no hacer nada, podéis leerlo en el enlace: todo lo que propone es lo que ya hay y ha dado tan pésimos resultados: ¿me entendéis cuando digo que tengo mis dudas acerca de los propósitos de los políticos, y muy en especial, de los del PSOE? Que los que defendieron la LOGSE sean ahora los que defienden la disciplina y el esfuerzo desde las instancias oficiales no anima a ser optimista.

martes, 29 de diciembre de 2009

Ocho nóminas

Veintinueve de diciembre, fun fun fun. Vengo escuchando la radio en el coche y oigo a un trabajador de Air Comet diciendo que están en una situación horrorosa, porque ni siquiera pueden entrar en otra empresa o apuntarse al paro, ya que tienen toda su documentación laboral estancada y es como si aún fueran de Air Comet. Eso sí: ya les deben ocho nóminas. Y mientras tanto, el señor Díaz Ferrán, sacando pecho: como siempre, unos la cagan y otros la pagan. Suerte para esos trabajadores.

A vueltas con la SER y el juez Francisco Serrano

Que la SER tenía en su punto de mira al juez Francisco Serrano ya me quedó claro hace un par de días, como podéis ver en la entrada en la que recientemente hablé de este magistrado y su llamada de atención sobre un hecho muy grave: el creciente número de hombres que se ven afectados por denuncias falsas de maltrato. Hoy mismo, Serrano ha sido entrevistado en Hora 25. Después ha salido el delegado del gobierno para la violencia de género, quien básicamente ha dicho que Serrano utiliza un concepto de violencia de género que no es el establecido en la práctica internacional, que no está criticando el mal funcionamiento de la ley, sino la propia ley, y que las cifras que maneja no son correctas. Éste mismo ha sido más o menos el argumento que ha usado el conductor del programa para descalificarle: que no aporta estadísticas.

¿Será que las injusticias sólo deben preocuparnos a partir de un reflejo en las estadísticas aceptable para la SER? El juez Serrano podrá equivocarse o acertar más o menos, pero parece poco probable que esté inventándose un problema donde no lo hay, ya que, entre otras cosas, casos de abusos y denuncias falsas han salido ya bastantes en los medios y, además, él no es el primer profesional de la justicia en dar la alarma sobre este asunto. Por otra parte, como él mismo ha dicho en su entrevista, no se puede frenar una injusticia con otra injusticia. Así pues, lo esperable en una sociedad serena, democrática y civilizada sería que se le escuchase y se le tomase en serio, ya que la denuncia que ha lanzado es grave y debería preocupar a los medios de comunicación, a los gobernantes y a la sociedad. Y, en todo caso, se equivoque o acierte, este señor tiene todo el derecho a hablar.
Es precisamente en este punto donde me inquieta la actitud de la SER. En el anterior programa, Carlos Carnicero comparó a Serrano con quienes hacen apología del terrorismo; en éste, al entrevistar al delegado del gobierno, el locutor ha deslizado la pregunta de si el juez podía ser sancionado, pregunta que era muy a las claras trasunto del ardiente deseo purificador de la emisora. ¿Qué está pasando con la SER? ¿Se ha olvidado de que existe la libertad de expresión? Por lo que parece, esta cadena aún cree en ella, pero el problema es que sólo a medias: para los que dicen cosas que a ellos no les gustan, la respuesta ha de ser el insulto o la sanción. Ésta no es mi SER, que me la han cambiao. Me preocupa la deriva que está tomando el progresismo en los últimos años: sumergido en el cada vez más emporcado ruedo político español, ha caído en una rigidez que dista mucho de sus orígenes dialogantes y democráticos, una rigidez de obediencia estalinista a unos dogmas acartonados que no se discuten, incluso aunque choquen con la realidad. El deseable debate de ideas falleció tiempo ha y ha sido sustituido por el lanzamiento cerril de consignas y anatemas, caigan donde caigan, eso da igual. La corrección política lleva camino de convertirse en la santa inquisición del siglo XXI.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Importante logro del PNV e Iñaki Anasagasti

Tengo que felicitarlos a ambos, sí señor, con su insistencia petarda han conseguido algo que ha ocurrido rara vez: que me leyera entero el discurso del Rey, cosa que acabo de hacer ahora mismo. Escucharlo en directo -como fue anoche mi intención- resultó tarea imposible: mi cuñada, mi hija y mi mujer charlando por un lado, mi hermano exigiéndome una cerveza, los sobrinejos pegando botes por ahí... Imposible, ya digo: yo creo que, en el ambiente de fiesta de las nochebuenas, deben de ser muy contados los españoles que puedan oír el discurso de don Juan Carlos. La gente está a otras cosas, la gente normal, digo, la gente como Anasagasti me figuro que estará encerrada en un sótano con una grabadora, un boli y un bloc, anotando las ofensas que el tirano vaya arrojando sobre la oprimida Euskadi. Bueno allá ellos, cada cual se organiza las fiestas a su manera. ¿Y qué ha dicho el Rey? Bien, que cada cual se quede con lo que más le interese, pero, como siempre, ha hablado de integración, de superación de diferencias y de esfuerzos unitarios. A lo mejor ésas son las cosas que cabrean tanto a Anasagasti y sus amigos.
¡Felices fiestas y próspero año nuevo para todos!

jueves, 24 de diciembre de 2009

El juez Serrano Castro y las realidades incómodas

Cuando en el año 2004 entró en vigor la Ley Orgánica de Protección Integral contra la Violencia de Género, muchos hombres nos sentimos entre perplejos, irritados y ofendidos, porque esta ley, que tiene el muy loable propósito de defender a las mujeres de la violencia y las agresiones de hombres prepotentes, violentos y maltratadores, escondía en sus planteamientos algunos rasgos que criminalizaban a todos los hombres por el hecho de ser hombres. El tiempo ha demostrado además que, gracias a la asimetría con que trata a hombres y mujeres, no es que pudiera ser, sino que, de hecho, era y es un inestimable instrumento en manos de las mujeres sin escrúpulos -que también las hay- que estuvieran dispuestas a hacer trampas y servirse de las normas para acusar en falso a sus parejas, ya fuera por obtener una situación de ventaja en los casos de separación o por el simple e inicuo placer de machacarlos. Éste es un problema serio que se comenta en la calle, pero el juez Francisco Serrano Castro, un magistrado con más de 20.000 sentencias a sus espaldas, ha dado la voz de alarma al señalar que miles de hombres han sido detenidos por el simple hecho de serlo tras una acusación de maltrato. Denuncia también este juez que nos hallamos ante una situación de injusticia generalizada puesta al servicio de los planteamientos del feminismo radical y se lamenta de hechos como el de que el Gobierno dejase de publicar desde 2007 las estadísticas de hombres asesinados por sus mujeres, o el de que muchos de los hombres que se suicidan hoy en España lo hacen empujados por la situación a que les ha llevado la injusticia de esta ley.
¿Se equivoca Serrano, miente o dice la verdad? Hay que empezar por decir que no parece un charlatán inepto y que, además, ha recibido premios de asociaciones de mujeres violadas o pro-derechos de la infancia. Sea lo que sea, si miente, ¿qué hace el Gobierno que no sanciona a este sembrador de discordia y falsedades?; si se equivoca, ¿qué hace el Ministerio de Justicia que no saca datos fiables desmintiéndole?; y si dice la verdad ¿por qué nuestros poderes públicos no toman ipso facto medidas contra la situación de terrible injusticia que denuncia, impropia de un estado de derecho? Desde luego, ante denuncias tan graves, lo que no cabe es mantener esa ley porque es "nuestra ley": si ha generado esas graves consecuencias, habrá que cambiarla o tal vez, incluso, derogarla. Y no estaría mal que Zapatero y el desaparecido y en su día prepotente Caldera diesen explicaciones. Tampoco basta con respuestas como la de esas cada vez menos creíbles feministas radicales de las que habla Serrano, que ya van a cargar contra él en los tribunales por el simple hecho de manifestar sus puntos de vista, o la de los medios afines al Gobierno y al partido responsable de esta delirante ley de violencia de género (el PSOE), como la SER, que ayer, por boca de Carlos Carnicero, equiparaba a Francisco Serrano Castro con quienes hacen apología del terrorismo, así con todas las letras, vivir para oír. En esta democracia de banderías y cada vez más rebajada que padecemos, da pena ver cómo los que son o dicen ser progresistas se van olvidando poco a poco de principios esenciales del progresismo, como el derecho a discrepar o la obligación de defender nuestras ideas con razones, y no con insultos o anatemas.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Y estarán orgullosos

Circula hoy por los medios la noticia de que Bertomeu Muñoz, ex-alcalde socialista de Santa Coloma de Gramanet imputado por corrupción urbanística en la operación Pretoria, podrá abandonar la cárcel en libertad provisional porque va a pagar la fianza de 500.000 euros que le impuso el juez. ¿Tenía el señor Muñoz los 500.000 euros? Unos pensamos que tal vez tendría eso y más, pero está claro que hay otros que piensan que no los tenía, y por eso han ingresado en la cuenta abierta por el propio Muñoz al efecto sus donativos para pagar la fianza. Lejos de mí la intención de prejuzgar la culpabilidad o inocencia de Bertomeu Muñoz, pero supongo que se me entenderá si digo que, estando como estaba imputado en un caso de corrupción urbanística, todos los que han aportado dinero para pagar su fianza han corrido un serio riesgo de ayudar a alguien de quien en su día quizás se demuestre que se enriqueció de forma ilícita en un sector económico como el de la vivienda, de tan innegable calado social y en el que en los últimos veinte o veinticinco años se ha producido un encarecimiento que ha perjudicado a millones de españoles. Insisto: la calidad de vida -ese bien que últimamente tanto se aprecia- de muchísima gente, en su gran mayoría, jóvenes, se ha visto en las últimas tres décadas sensiblemente empeorada por culpa de lo caros que se han puesto los pisos, y ese encarecimiento se ha debido en gran parte a que un buen número de políticos corruptos han contribuido a que los pisos subieran para beneficiar a sus partidos o beneficiarse ellos mismos. En estas circunstancias, no entiendo muy bien cómo ha podido el señor Muñoz reunir 500.000 euros en una colecta ciudadana. Muchos de los que han participado, al parecer, son vecinos de Santa Coloma: ¿cuántos estarán pasando importantes dificultades para pagar hipótecas que a lo mejor no representan ni la mitad de lo que este imputado por corrupción ha reunido en unas semanas? ¿Y si un día se demuestra que, en efecto, el señor Muñoz se enriqueció por los beneficios obtenidos en un mercado que a ellos les está asfixiando? ¿Qué pensarán entonces de sí mismos: que fueron solidarios con un falso inocente, que han sido cómplices de un chorizo o que son sencillamente idiotas? ¿No habría sido más prudente esperar a que se pronunciase la justicia? Y lo malo es que, encima, en España no son infrecuentes las respuestas colectivas de ciudadanos que apoyan a políticos que presunta o probadamente han robado dinero público, jamás llegaré a entenderlo. Francamente, estamos como estamos por méritos propios.

lunes, 21 de diciembre de 2009

No nos lo merecemos

Si queréis saber de qué y de quién hablo, pinchad este enlace de una noticia que acabo de leer en el diario Público:

http//www.publico.es/agencias/efe/279791/anasagasti/dice/mensaje/rey/aporta/absolutamente/sociedad/vasca

¿Me entendéis ahora? Ya está otra vez el Anasagasti, el modelo andante de indecencia política y humana, el que defiende a los violentos pero lloriquea cuando queman el autobús en que viaja su mamá, el que critica el sistema democrático español y al parecer lo aborrece y quiere marcharse, pero lleva más de treinta años viviendo de él: si es tan malo el sistema de la Constitución del 78, ¿por qué no deja usted de cobrar un sueldazo de sus instituciones?
Ahora, como han echado del poder a su banda de chorizos, le toca ponerse el disfraz de independentista flamígero y la emprende con el Rey, acusándole de no manejar las lenguas cooficiales, cuando él mismo no habla su adorado euskera, hasta aquí llega el cinismo del sujeto, pero aún va más allá: arguye que los mensajes reales no aportan nada bueno, olvidándose de que él y su partido no sólo no han aportado jamás nada bueno, sino que además llevan décadas aportando mucho malo: discordia, insolidaridad, silencios cómplices con los asesinos o incluso defensa de sus "vulnerados" derechos... Y termina rizando el rizo: saca a colación la memoria histórica y el régimen republicano, sin importarle lo más mínimo que, gracias a la memoria histórica, aún se recuerde y se habrá de recordar siempre cómo los valientes gudaris del PNV dejaron abandonada a la República en la Guerra Civil al primer envite. Cuesta hablar de este sujeto y a la vez moderar el lenguaje, ¡y que encima esté viviendo de los impuestos de los españoles!

Javier Tomeo

Repaso las cosas que he leído en los últimos meses y me encuentro con que, en broma en broma, ahí tengo tres novelas de mi admiradísimo Javier Tomeo: El gallitigre, Los enemigos y La patria de las hormigas. La verdad es que he dicho novelas porque se trata de obras en prosa con más de cien páginas, un narrador, unos personajes y una historia, pero... ¿qué es lo que escribe Tomeo? A mí, francamente, se me escapa. Tomemos, por ejemplo, El gallitigre. Se trata de una especie de crónica de la vida en el interior de un circo, de la interacción entre artistas y animales. ¿Hay realmente un argumento? Yo diría más bien que hay una desbocada sucesión de escenas que puede resultar a la vez caótica y coherente. ¿Hay personajes? Los personajes -personas y animales- son más bien soportes de sentimientos, conductas, anhelos y frustraciones del ser humano en general. Visto así, no hay novela. Podría haber teatro, y de hecho Tomeo tiene un gran éxito en este género, sobre todo, en Francia. Sí, esta obra es muy teatral, tiene mucho movimiento escénico, diálogo -Tomeo es un verdadero maestro del diálogo-, pero El gallitigre tampoco es teatro, su forma discursiva no es teatral. No lo sé, me desconcierta, y lo mismo podría decir de las otras dos: parecen novelas, pero no lo son, son otra cosa indefinida y fascinante, particularmente, Los enemigos, que relata la demencial huida de un padre y un hijo acosados por unos enemigos supuestos o reales, no se sabe muy bien, una obra lírica y patética, la que más me ha gustado de estas tres. Lírica, patética y cargada de ese humor de Tomeo, negro, corrosivo.
Así es en general la obra de este aragonés ya setentón que estudió criminología y que tiene una cara con la que podría protagonizar películas de gángsters o de boxeadores aporreados por los rivales y por la vida. Imprevisible, fascinante, capaz de mezclar con naturalidad los extremos más alejados: ternura y crueldad, lirismo y prosaísmo, cordura y locura, absurdo y realidad; esto último es una constante, porque quizás uno de los soportes de todo lo que escribe, paradójicamente, es que el factor que da coherencia a sus argumentos es la ruptura de los límites entre lo que es posible y lo que no lo es. Otros elementos constantes: lenguaje sencillo, situaciones simples, frase corta y ágil, facilidad para la lectura, perversión y humor, un humor genial y bastante borde por lo común. Otras cosas suyas que he leído son Amado monstruo y Diálogo en re mayor, dos de sus obras de mayor éxito y tan desternillantes como corrosivas ambas; Cuentos perversos, un libro surrealista con hallazgos increíbles, y El crimen del cine Oriente, la obra de las suyas que conozco que más se ajusta a los cánones de la novela. Pero la verdad es que me queda aún mucho por conocer, porque su producción es amplísima. Y pienso ponerme a ello, porque, de los escritores que conozco, es uno de los que más garantizan el disfrute de la lectura.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Es país para viejos

Ayer salí a dar un paseíto y, por una de esas neuras mías, se me ocurrió ponerme a hacer estadística de andar por casa y fijarme en las edades de la gente. Hasta que me metí por unos caminos ya más solitarios y dejé de contar, el resultado fue éste: me crucé con 36 personas, de las que 20 eran claramente mayores que yo, 5 aparentaban más o menos mi edad y las 11 restantes eran menores. Teniendo en cuenta que yo soy un chavalín de 52 años, la cosa, si fuera extrapolable, daría para pensar que mi barrio es un geriátrico (mi "estudio" arroja unas cifras de un 55% de la población por encima de los 60 años, y 69'5% por encima de los 50), lo cual sin duda es falso, pues Tres Cantos me parece que sigue siendo uno de los pocos pueblos de Madrid con una pirámide de población y un índice de natalidad que empujan al optimismo. De acuerdo, mis estadísticas caseras no son fiables, pero... ¿es el panorama poblacional de Tres Cantos tan optimista como hace diez años? Creo que no: está claro que nuestra población se ha envejecido, lo que preocupa un poco.
Pero, miren ustedes, resulta que en el conjunto de España la cosa es mucho peor, y esto ya preocupa mucho, porque además no me lo saco de estadísticas caseras, sino del estudio titulado Fecundidad y trayectoria laboral de la mujeres en España, realizado por Margarita Delgado, demógrafa del CSIC. Los datos más significativos de este trabajo son los siguientes: que la tasa de natalidad por mujer fértil en España era en 1975 de 2'8, mientras que hoy es 1'4; que esa tasa está lejos de asegurar el reemplazo generacional (creo haber oído por ahí que para eso tendríamos que estar en el 2'1); que el 75% de las trabajadoras han tenido problemas por su maternidad. Hay más datos, que podréis consultar en este enlace:
El viejo problema de la discriminación de la mujer ha terminado por confluir con el ya no demasiado reciente -y de muy gran calado a plazo tal vez no tan largo- del envejecimiento de nuestro país. Las mujeres no tienen hijos porque su futuro laboral es incierto y la maternidad era y sigue siendo un estigma en el mundo de la empresa. Y mientras estas cosas ocurren, tenemos ministerios de igualdad y no sé qué bobadas más, repletos/as de miembros y miembras. Los jóvenes -hombres y mujeres- no se casan hasta muy tarde porque el panorama laboral no es muy fiable y la vivienda está por las nubes: cuidado con los riesgos en que uno se mete. Y mientras esto ocurre -llevamos así muchos años- tenemos ministerios de la vivienda, planes de vivienda, institutos de la juventud y no sé que bobadas más. En todas estas situaciones injustas, un obstáculo que nunca se ha podido o querido superar es el de los sacrosantos intereses empresariales o económicos en general: tal vez necesitemos unas políticas sociales que afronten los problemas serios en vez de dedicarse a hacer campañas de imagen preciosistas y vacías, aunque sólo sea por puro egoísmo: cuando las políticas se hacen estúpidas de puro injustas, lo único que producen es daño.

jueves, 3 de diciembre de 2009

La Sibila de Albacete

La Sibila de Cumas fue una célebre adivina de la Antigüedad que vivió cerca de mil años. Durante todo ese tiempo, esta sacerdotisa de Apolo suministró a los mortales un sinfín de profecías y claves que les sirvieron para desentrañar los más enconados enigmas, si bien bajo unos mensajes tan alambicados que a veces eran igual de abstrusos que los propios enigmas o más. Lamentablemente para la humanidad, tan imprescindible personaje acabó como es ley de vida doblando la servilleta, lo que no debe preocuparnos, especialmente, a los españoles, y más si somos docentes, porque en Albacete le ha surgido un digno sucesor bajo la figura de don José Bono, Presidente del Congreso.
Han causado cierto revuelo unas declaraciones suyas en las que consideraba denigrante para todo el cuerpo docente que tuvieran la misma consideración los que son ociosos y gandules que aquellos que son trabajadores y aplicados. Como profesor trabajador y aplicado que soy, no puedo estar más de acuerdo con don José Bono, pero querría llamarle la atención sobre un par de pequeños detalles:
1.- ¿No valdría esa reflexión suya absoutamente para todos los colectivos profesionales? Si es así, deberíamos andar con tiento al decir determinadas cosas en público, porque tal vez el aplicar esta reflexión sólo a los docentes induciría a más de uno a pensar que son los únicos que tienen ociosos y gandules entre sus filas, lo que sería una tremenda injusticia.
2.- ¿No tendría José Bono, como Presidente del Congreso, que estar más preocupado de los diputados absentistas y de los que van sólo a pulsar el botón que les mandan, o de esa penosa imagen que hemos visto tantas veces por televisión, la de un ponente hablando y el hemiciclo ocupado por diez o quince parlamentarios que bostezan o leen el periódico sin hacerle caso? Eso, además de ser antiejemplar, nos tiene perplejos y preocupados a los contribuyentes españoles, a quienes nos surgen dudas acerca de cómo se ganan nuestros representantes los sueldos que les pagamos entre todos. Digo con toda sinceridad que coincido con Bono en que se deberían buscar fórmulas para premiar el esfuerzo y penalizar la vagancia entre los profesores, pero, visto cómo tiene él su casa, sus palabras se vuelven poco creíbles.
Finalizo volviendo al título de este artículo. En la misma conferencia donde hizo esas declaraciones, Bono dijo también que es bueno que quienes enseñan "se reúnan y busquen nuevas verdades y las busquen en otros, y las busquen en los que discrepan, porque quien discrepa puede tener razón". Estoy convencido de que con estas palabras la tercera autoridad de nuestra nación quiso decir algo, y es más, sospecho que algo importante, pero el asunto es que no se sabe muy bien qué. ¿No podría haber sido más claro? La Sibila de Cumas fue una adivina de la Antigüedad, época en la que se llevaban los oráculos y enigmas; en un político del siglo XXI, quizás sería más deseable un machadiano hablar claro.

lunes, 30 de noviembre de 2009

La llamada del alcaraván

Hoy voy a tener que pediros por enésima vez que me perdonéis que me enrolle. Para el diccionario de la RAE, el alcaraván es un pájaro, pero para la lengua española es también el almuédano, es decir, el señor que llama a la oración desde los alminares de las mezquitas. El título de esta entrada está tomado de una obra autobigráfica del egipcio Taha Husayn, uno de los más grandes intelectuales árabes del siglo XX. Leí no sé cuándo en no sé qué libro un episodio de un viajero occidental que llega a un país árabe y se siente amedrentado cuando un atardecer oye la voz de alguien que salmodia desde una torre unas palabras para él incomprensibles. El miedo le dura hasta que otro alguien le explica que las primeras palabras que ha pronuciado esa voz significan "En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso", y que con ellas está llamando a algo que también los fieles cristianos de su país hacen a menudo: rezar. Clemencia, misericordia y oración: ¿hay algo en esas tres palabras que pueda producir temor?
Sabéis que vuestro amigo el guachimán dejó de ser ingenuo hará algo así como dos meses y que no se distingue por su fervor religioso, por lo tanto está al corriente de que detrás de la historia de las religiones pequeñas o grandes, tanto más cuanto más se han hecho aliadas o dueñas del poder en todo tiempo y en todo lugar, hay una triste ejecutoria de intolerancia, abuso, hipocresía y muerte, pero tan verdad como esto es que en su día los mensajes del islam y el cristianismo sirvieron, al menos en parte, para hacer avanzar a la humanidad hacia modelos y conductas más justas. No hay comparación entre las normas del Antiguo Testamento y las del Nuevo, como no la hay entre las de la Arabia preislámica y la posterior al mensaje de Mahoma: mucho aportaron de civilización estas religiones a la barbarie que las precedía. Y ese componente humanitario es grande en ambas y todavía perdura y es admisible. ¿Qué es lo que ha sucedido entonces para que a menudo las veamos ahora como reductos de oscurantismo? Algo generalizable a todas las ideologías: que sectores intransigentes se apoderan de su mensaje y lo interpretan y aplican de manera perversa, haciendo prevalecer lo más obsoleto y/o dañino. ¿Quién no conoce a un buen puñado de cristianos que se escandalizan ante los disparates anacrónicos de la Conferencia Episcopal? ¿Cuántos millones de buenos musulmanes habrá en el mundo que condenen los crímenes de Al-Qaeda?
¿A dónde quiero llegar? A algo muy sencillo: a que prohibir los alminares -como se ha hecho en Suiza- es una conducta tan equivocada como el miedo injustificado del viajero del que os hablaba más arriba: lo que hoy nos asusta del islam no está en la oración o en la torre de la mezquita, está en el mensaje envenenado con que algunos intoxican esta religión y la orientan hacia la represión y el terror. El alminar no es nuestro enemigo, luchar contra él es equivocarse de adversario y, lo que es peor, dar a ese adversario una ventaja, porque con medidas como ésta siempre podrá decir a los demás musulmanes: "¿Lo veis, hermanos? ¡Ya lo decía yo, nos persiguen! ¡Guerra Santa al infiel!". Y esos intoxicadores se meten en las mezquitas y centros islámicos de todo el mundo, musulmán o no; a ésos es a los que hay que perseguir, a sus infundios, a su violencia, a sus velos impuestos, a su ataque contra los derechos humanos de nuestra sociedad, de los que se valen para campar por sus respetos, pero que detestan y pisotean. Pero no seamos ingenuos, porque hay mucho lobo con piel de cordero: regímenes árabes -estoy pensando en la monarquía saudí- que económicamente están aliados con el capitalismo occidental, por otro lado, subvencionan en nuestros países a los imanes de mensaje más fundamentalista y retrógrado: el jeque que viene a Marbella a pegarse la gran vida en la carencia de límites más dionisiaca puede estar al mismo tiempo sosteniendo a mezquitas de puritanismo medieval en sus proclamas, éste de hoy es un mundo muy complejo.
Concluyo. Alminares fueron muchas torres que hoy en España son torres de iglesia; muchos de nuestros monumentos fueron primero iglesias, luego mezquitas y después de nuevo iglesias; esos vaivenes se produjeron a costa de muchas luchas y mucha sangre en la época medieval, y sin embargo, hoy en día, los líderes más sensatos de esas religiones andan celebrando concilios ecuménicos y pidiendo perdón por las atrocidades pasadas. ¿Vamos a volver al medievo? Mejor será que construyamos sociedades tolerantes, con la libertad de creencia reconocida en todas ellas, y que sólo seamos inflexibles contra los elementos de estas creencias que vayan contra los derechos civiles generales. ¿Es éste el caso de los alminares? No sé en Suiza; en España, desde luego -aparte de que no abundan-, creo que no.

viernes, 27 de noviembre de 2009

¿Quién teme al Constitucional?

Supongo que habréis oído hablar de La dignidad de Catalunya, el editorial conjunto que doce periódicos catalanes publicaron ayer jueves, con el cual pretenden.... ¿qué pretenden? Juzgadlo por vosotros mismos entrando en el siguiente enlace:
Por lo que a mí respecta, diré que este asunto del estatuto catalán cada vez me gusta menos. empezó muy mal, con el baile de apoyos y acercamientos entre ERC, el PSOE de Zapatero y el PSC de Maragall (que cada vez parecen partidos más distintos y desligados), la deriva hacia el radicalismo verbal y efectivo de esta última formación y la disparatada promesa de Zapatero de que se aprobaría lo que saliera del parlamento catalán. ¿Cómo se puede hacer una promesa tan imprudente? Así pasó lo que pasó, que se la jugaron, pero lo malo es que no se la jugaron a José Luis Rodríguez Zapatero, se la jugaron al presidente del gobierno.
Y ahora nos vienen con ese editorial de los doce periódicos, la mayoría, por no decir todos, catalanistas, lo que hace que tenga gracia que comiencen apelando a la autoridad del rey, de ese mismo rey al que el catalanismo abucheó -la última vez que se recuerde- en la final de copa: ¿qué dijeron entonces esos periódicos? Me gustaría saberlo. Es indiscutible lo que dice Zapatero a propósito del editorial: que lo ampara la libertad de expresión, la misma que nos permite a los demás señalar que ese editorial rezuma catastrofismo, contiene alguna que otra amenaza grave, es un intento de presionar al TC y está escrito por un sector de la prensa -tras el que se oculta un sector de la política y del empresariado periodístico- demasiado interesado en la aprobación del estatuto, demasiado lastrado por la parcialidad. Y lo que es más importante: que ese editorial deslegitima abiertamente al TC (para el caso de que no apruebe el estatuto, claro), lo que le deja en la inadmisible postura de quien sólo respeta las instituciones democráticas si le benefician. Y eso no vale.
¿Quién teme, pues, al Constitucional? Está claro que le temen el nacionalismo catalán y esos periódicos clientelares suyos que tanto se juegan en el estatuto, pero téngase en cuenta que este editorial lo ha promovido Rafael Nadal, director de El Periódico de Cataluña y hermano de Joaquín Nadal, que lo ha sido todo en el PSC. ¡Qué casualidad! ¡Qué casualidad que a Montilla le haya parecido de perlas este editorial! Y nos lo están presentando como una reacción de la sociedad civil catalana, ¡qué risa! ¿Será que el PSC teme al Constitucional? No me extrañaría, pues se juega mucho en el envite. Y mirando a alguno más que se juegue mucho en el envite... ¿no es también mucha casualidad la buena acogida que esta iniciativa ha tenido en el PSOE? ¿Estaba Zapatero al corriente de que se había puesto en marcha? Sin duda, Zapatero también se juega mucho en el envite: ¿será que el también teme al Constitucional?

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Daños colaterales

Están siendo hoy muy comentadas en los medios de comunicación unas declaraciones de Jordi Pujol en las que el ex-presidente de la Generalitat se lamenta de lo mal que se han llevado las relaciones entre Cataluña y España (o entre Cataluña y el resto de España, como nos parece más lógico decir a otros) en los últimos tiempos, en cuestiones como el Estatuto y otras. A su jucio, este asunto está condenado a salir mal, sea cual sea el resultado definitivo, ya que éste nunca va a estar a la altura del desgaste que ha supuesto. Termina sus declaraciones con una interesantísima reflexión: la de que las relaciones en el terreno político y administrativo estuvieron mucho peor en la época de Franco, pero, en lo referido a la opinión pública, ni siquiera entonces estuvieron tan mal, porque entonces el prestigio de Cataluña era importante, "mucho mejor que el de ahora".
¿Podríamos traducir esto como que tanta demagogia segregacionista, tanta agresividad antiespañola (quema de banderas, inmersión lingüística, abucheos al himno nacional nada menos que en una final de copa, etc.), tanto Carod soltando bobadas, tanto Montilla y tanto Maragall lanzando mensajes rupturistas y tanto exceso de este jaez han cristalizado al final en un renacimiento del peor anticatalanismo?
Parece que Pujol insinúa algo así y yo, como catalán con muchos años fuera de Cataluña, doy fe de que he visto resucitar muestras de fobia hacia lo catalán que creía difuntas desde hacía mucho tiempo. Me temo que los excesos de cuatro imbéciles separatistas los estamos pagando todos, qué pena. No todos los catalanes somos catalanistas radicales: por favor, no nos confundan, porque no es lo mismo.

domingo, 22 de noviembre de 2009

La secta pedagógica

Quiero hablaros hoy de un libro que se titula así, La secta pedagógica, cuya autora es Mercedes Ruiz Paz y que está publicado por Grupo Unisón. Este libro no es nuevo (apareció en 2003), ni desconocido, al menos entre los docentes, y muy en particular, entre los que somos contrarios a la catástrofe educativo-humanitaria conocida como LOGSE, pero no quiero hablar de él para descubrirlo, sino para recomendarlo, porque es un retrato muy claro, conciso y acertado de esa secta pedagógica que parasita la enseñanza desde hace décadas, de sus ramificaciones y de sus desmanes. Que este retrato sea además obra de una docente licenciada en pedagogía añade mérito al libro, por el valor que representa criticar a los señoritos tan duramente como Mercedes Ruiz lo hace siendo además un peón de su cortijo.

Un peón, por cierto, que conoce muy bien la finca. Con un lenguaje directo y sin la afectación de los popes de la pedagogía, pero para nada pobre, la autora, apoyándose muy a menudo en ejemplos y casos concretos que tienen valor de prueba, denuncia todas esas prácticas aberrantes que llevamos años viendo cómo destruyen la enseñanza: la implantación de unas doctrinas "didácticas" tan vacías como nocivas; la persecución de los contenidos educativos y su sustitución por un diseño curricular trivial que ha depauperado la enseñanza; el aislamiento de las voces críticas mediante el acoso, la intimidación y otras técnicas sectarias; la manipulación de datos y resultados de estudios; la imposición de programas ideologizados, particularmente grave en el País Vasco y Cataluña; la extensión de una enseñanza comprensiva que, lejos de ser diversificada como se presenta, es en realidad una oferta única e insuficiente; el fomento del aprobado fácil para falsear la realidad con unos niveles de éxito escolar maquillados; el tomar a los alumnos como rehenes de la ineficacia de sus medidas...

Hay algunas cosas en las que discrepo con la autora, como, por ejemplo, la fe que denota su libro en aquel intento de modificación que fue la LOCE, porque yo creo que ni la LOCE era tan innovadora como pretendía ni el PP está más liberado de la secta pedagógica de lo que lo están el PSOE, el PNV o cualquier partido: una y otros son organizaciones cuyo propósito es hacerse con el poder, explotarlo y perpetuarse en él, se entienden a las mil maravillas. De cualquier modo, leed el libro; en el actual estado de la enseñanza, hay que leer un libro que pone el dedo de forma tan directa en tantas llagas. Para que me entendáis, termino con esta cita (página 31 de la reimpresión de 2005), quizás un poco larga, pero muy ilustrativa:

"En el mundo de las sectas el dinero es fundamental. El presupuesto en educación ha ido aumentando mucho a lo largo de los últimos años, pero nada parece suficiente para los estómagos insaciables de los gurús que no han parado de recordarnos año tras año que si la Reforma del año 90 no terminaba de implantarse era por falta de financiación. La realidad es que dinero no se ha escatimado. Otra cosa es cómo se haya gestionado o en qué se haya gastado. Dotar bien a los centros que ya existían o construir otros nuevos era necesario. Sin embargo, nuestros estadísticos podrían tener un detalle y ofrecernos, por ejemplo, el gasto exacto de esa plantilla de profesores retirada del aula para hacer proselitismo de la secta educativa y en el personal interino que, entonces, ha tenido que ocupar su lugar en los centros. También podrían informarnos de la cantidad de dinero que ha ido a parar a la organización de cursillos y actividades para la formación del profesorado que nada tienen que ver con la enseñanza pero que dan jugosos sobres y privilegios a ponentes y organizadores. Muchas comunidades autónomas tendrían que explicar qué han subvencionado exactamente con el dinero de la educación. Muchas empresas del sector educativo deberían explicar su irresistible ascensión desde que se instauró el actual estado de las cosas. Porque el asunto, al final, podría verse desde el punto de vista del fundamentalismo sectario en lo que a la base se refiere y desde el punto de vista del clientelismo favorecido en cuanto se sube un solo peldaño en la jerarquía. La secta es un negocio sostenido por una peculiar demagogia, pero negocio al fin. Por eso, uno de los mayores problemas para desmontar su estructura es la resistencia que sus beneficiarios ejercen para no perder sus ventajas económicas y sus estatus".

lunes, 16 de noviembre de 2009

2012

La verdad es que fui a ver esta película atraído por la espectacularidad de los avances que había visto, pero creo conveniente deciros cuanto antes que no me gustó y que no os la recomiendo, porque, aunque la esperada espectacularidad ciertamente no falta a la cita, no es menos cierto que es prácticamente lo único potable de la película y, francamente, resulta muy poco aliciente para 150 minutos sentado en la butaca, más aún, si se tienen en cuenta algunos serios defectos que también asoman a la pantalla.
Antes de pasar a un análisis más detallado, quisiera señalar que el director de 2012, Roland Emmerich, lleva algún tiempo copiándose a sí mismo, pues es autor también de Independence day, Godzilla y El día de mañana, todas las cuales, junto con 2012, comparten entre sí elementos argumentales o estructurales que este cineasta parece rotar como ingredientes de cocina y saca unas veces aquí y otras allá. Me refiero a aspectos como la catástrofe descubierta y/o estudiada por algún científico en quien al principio nadie cree, el protagonista aquejado por un divorcio no muy bien digerido o una mala situación familiar, la sucesión de escenitas iniciales en puntos muy alejados del planeta para mostrar la dimensión universal de la catástrofe que en cada caso nos ocupa o la presencia -inevitablemente meliflua y divinal- del presidente de los Estados Unidos.
Todo eso está en 2012 y recuerda mucho a las otras, con lo que tal vez Emmerich debería dejar de repetirse o renovar un poco su repertorio. Y quizás algo más, quizás debería echarle un poquito más de gracia y calidez a lo que hace, porque 2012 recuerda también a otra película: La guerra de los mundos (2005), pero la recuerda para mal, porque en ésta su director, Steven Spielberg, sí logra comunicar al patio de butacas la angustia y el terror en que se ven envueltos sus personajes, que atraviesan situaciones bastante parecidas a las de 2012, mientras que los de Emmerich se pasan la película viendo cómo la tierra se hunde literalmente bajo sus pies sin lograr en ningún momento, ni ellos ni las escenas, transmitir la menor credibilidad.
Esto, en resumen, es lo que hay, aderezado con al menos 50 minutos de sobra, que se van por lo general en escenas cargadas de sentimentalismo barato, patrioterismo o puros absurdos que no encajarían en ningún guión que se preciase mínimamente. No os recomiendo ir: 150 minutos y seis euros con ochenta céntimos pueden invertirse en cosas mejores.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Segunda edición de "El ángulo oscuro"

El texto de este artículo ha sido actualizado el 2 de junio de 2023
El ángulo oscuro (edición de 2009)
Cubierta de "El ángulo oscuro" (edición de 2009)
  
   El  martes 10 de noviembre de 2009 salieron a la calle los mil ejemplares de la segunda edición de mi novela El ángulo oscuro, que, es el primer libro que conseguí llevar a los escaparates. Es, como algunos sabréis, una novela juvenil que me publicó en 2004 la editorial Beta-Tercer Milenio. Cuenta las aventuras de Mario y Andrés, dos chicos que investigan la muerte de su amiga Paula y se meten con ello en un mundo bastante turbio, ese ángulo oscuro que a menudo se esconde tras las plácidas apariencias. Tiene la particularidad, que ha resultado muy atractiva para esos lectores adolescentes a los que se dirige, de mezclar el género de misterio con el detectivesco. 
    En esta edición mía he corregido algunos errores de puntuación que tenía la primera. Cuando se agotó la edición de Beta, en algún centro me dijeron que seguían interesados en poner este libro como lectura obligatoria para 3º de ESO, por lo que me decidí a editarlo por mi cuenta. En el momento de redactar estas líneas, el libro se ha leído en los siguientes institutos: "Barrio de Loranca" (Fuenlabrada) "Los Castillos" (Alcorcón), "Rosa Chacel" (Colmenar  Viejo), "Marqués de Santillana" (Colmenar Viejo), "Sierra de Guadarrama" (Soto del Real), "Carmen Martín Gaite" (Moralzarzal) y "Escuela de Hostelería y Turismo" (Alcalá de Henares). En todos estos he dado charlas con alumnos, pero tengo noticias no del todo seguras de que lo han leído también grupos pequeños de institutos de Tres Cantos y, quizás, de Madrid.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Enemigo a las puertas

Me permito robarle el título a la excelente película de Jean Jacques Annaud para reflexionar sobre algo que me dejó con una pequeña duda hace unos días, cuando los medios informaron acerca de la última encuesta del CIS. En sus noticias, dieron muchos detalles sobre el balance entre el PP y el PSOE y la ventaja que adquiría el primero, e igualmente pudimos ver muchas reflexiones acerca de cuándo se había hecho la encuesta y del influjo o no en ella de la crisis económica y el lío interno del PP. Muy bien, pero... ¿y los demás? ¿Qué pasa con ellos, que no existen o que no importan? ¿O quizás era que lo que salía sobre ellos no importaba al gobierno, tradicional cocinero de la presentación de los datos, o a los medios afines a cada uno de los grandes, que ejercen el importante papel de transmisores? Piense cada cual lo que quiera.
A mí, concretamente, me interesaba saber esto: ¿qué pasa con UPyD? ¿Sube, baja o se ha ido a comprar tabaco? Pues bien, para averiguarlo, tuve que meterme en la página del propio partido (tenéis su enlace en este blog), lo que no deja de ser vergonzoso, habiendo como hay en España medios de comunicación, y más si se tiene en cuenta que la información escamoteada era muy relevante, pues UPyD tiene según las encuestas una estimación de voto de 1'3 millones (un millón más que en las pasadas elecciones generales), que le concedería un 5'3 del voto válido emitido y la situaría de forma incontestable como la tercera fuerza electoral de España.
Curioso, ¿no? Con esas cifras escamoteadas, UPyD ya sería un partido con mucha capacidad de influir en las decisiones (y no digamos, si se cambiase la aberrante ley electoral), con lo que se convertiría en un inesperado elemento en el acartonado statu quo actual, que tal vez resulte indeseado además de inesperado.
¿Será por eso por lo que UPyD ha sido ninguneado? ¿Será que se ha convertido en el enemigo a las puertas?
Si queréis ampliar información sobre los resultados de UPyD, pulsad este enlace:

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Ciencia, convivencia y creencia

Hoy nos hemos levantado con la noticia de que la Corte de Derechos Humanos de Estrasburgo ha dictado una sentencia que establece que los crucifijos en las aulas violan los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones y la libertad religiosa de los alumnos. El pronunciamiento se refiere tanto a la de los alumnos de las fes no cristianas como a la de los ateos, y es histórico por ser el primero que emana de este tribunal sobre la materia en cuestión, cuestión que resulta obvia: en los estados democráticos y pluralistas, los centros educativos no pueden mostrar preferencia por credo religioso alguno ni exhibir sus símbolos. La escuela forma en conocimientos y en valores cívicos: es ciencia y convivencia, no creencia.
Y sin embargo, me acuso de que un par de líneas más arriba he dicho algo que no debe de ser cierto, pues parece evidente que, para muchos, el deber de aconfesionalidad de los centros no resulta tan obvio, basta con mirar al germen de esta sentencia, la denuncia que puso en 2002 Soile Lautsi, una italiana de origen finés que no quería que en el instituto de sus hijos (de una localidad de Padua) hubiera crucifijos. He aquí dos reacciones a su iniciativa que demuestran la ceguera de unos cuantos: 1.- El gobierno italiano recurrirá el fallo de la corte de Estraburgo. 2.- La familia de Soile ha recibido amenazas, hoy mismo he visto a su marido respondiendo de espaldas a una entrevista debido a ello. Y con esto se me ocurre que tal vez he vuelto a mentir, porque, otra vez un par de líneas más arriba, he dicho ceguera donde quizás hubiera debido decir intolerancia o fantismo.
La presencia de símbolos religiosos en los centros educativos es muy poco sostenible. Como ya he dicho alguna vez, nadie con dos dedos de frente discutiría que el agua hierve a cien grados centígrados, que los Andes son una inmensa cordillera que recorre Sudamérica de norte a sur o que Lope de Vega escribió El caballero de Olmedo; ahora bien, ¿estaría todo el mundo dispuesto a admitir, por ejemplo, que Jesucristo resucitó al tercer día o que Mahoma visitó los Cielos a lomos de una burra con cabeza humana llamada Buraq? Me temo que no; y es que esas cosas entran en grave contradicción con la lógica humana, el conocimiento humano y la experiencia humana; creerlas depende de una postura voluntaria de aceptación que no todos están dispuestos a adoptar. Y nadie está obligado: no todos somos cristianos, musulmanes, budistas, animistas o ateos: esto son ideologías no universales con planteamientos a menudo discutibles y a veces hasta inverosímiles que no tienen derecho a imponer ni la escuela, ni el gobierno de Berlusconi, ni el cardenal Rouco, ni los vecinos de Soile Lautsi, ni nadie. Líbrenos Dios de los que deseen o intenten imponerlas, porque serán del mismo pelaje que el inqusidor Torquemada, Stalin u Osama Bin Laden.
Y aún hay algo más: como la propia sentencia del tribunal de Estrasburgo parece ser que menciona en algún apartado, se da también la circunstancia de que las religiones tienen planteamientos éticos que a veces chocan con los Derechos Humanos sobre los que debe descansar toda sociedad democrática y avanzada: ¿qué me dicen del islam y la mujer? ¿qué me dicen de la homofobia de musulmanes, judíos y cristianos? ¿Qué me dicen del patriarcalismo machista apenas encubierto de todas estas religiones? ¿Qué me dicen de la obsesión con la moral sexual y con los métodos anticonceptivos de los cristianos? ¿Qué me dicen del desprecio de todas las religiones -particularmente, el judaísmo- hacia los que no son de su fe? ¿Qué me dicen de estos "caritativos" cristianos que amenazaban a la familia de Soile Lautsi? Y esto, por no hablar de la auténtica orgía de atrocidades que postulan el sinfín de sectas que corren por el mundo y que se sienten religiones y aspiran a ser reconocidas jurídicamente como tales, a lo mejor algún día toco este tema. No: la escuela universal y humana no puede admitir la enseñanza de estos sistemas ni sus símbolos; algunas religiones son tan intolerantes que rozan o caen de lleno en la prédica de conductas ilegales.
Llego entonces, para teminar, a un asunto delicado: ¿qué pasa en España? ¿Para cuándo dejaremos la decisión de quitar la religión de nuestros programas educativos? ¿Hasta cuándo permanecerá esta asignatura en la escuela pública de un país aconfesional? La cosa hoy parece estar en calma, pero la cuestión no es menor, sobre todo cuando sabemos que a los obispos aún les parece poco lo que ya tienen y hasta existen indicios de que nuestros políticos no sólo no piensan sacar de los centros la religión que ya hay, sino que además no hacen ascos a meter otras, como la musulmana. ¡Qué buen rollito el de nuestros gobernantes, particularmente, los socialistas! ¿Cuándo empezarán a respetar de verdad a la escuela?