Libros que he publicado

-2028. ¿Cómo será la Tercera República? -LA ESCUELA INSUSTANCIAL. Sobre la urgente necesidad de derogar la LOMLOE. -EL CAZADOR EMBOSCADO. Novela. ¿Es posible reinsertar a un violador asesino? -EL VIENTO DEL OLVIDO. Una historia real sobre dos asesinados en la retaguardia republicana. -JUNTA FINAL. Un relato breve que disecciona el mercadeo de las juntas de evaluación (ACCESO GRATUITO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA). -CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS. Tres novelas breves de terror. -LO QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO. Conflictividad, vaciado de contenidos y otros males de la enseñanza actual. -EL MOLINO DE LA BARBOLLA. Novela juvenil. Una historia de terror en un marco rural. -LA REPÚBLICA MEJOR. Para que no olvidemos a los cientos de jóvenes a los que destrozó la mili. -EL ÁNGULO OSCURO. Novela juvenil. Dos chicos investigan la muerte de una compañera de instituto. PULSANDO LAS CUBIERTAS (en la columna de la derecha), se accede a información más amplia. Si os interesan, mandadme un correo a esta dirección:
repmejor@gmail.com

Tenéis información de los precios aquí:

sábado, 28 de febrero de 2026

Los ministros de la podemia (balance prefuneral)

     Llevo ya unos días pegándome un jartón de reír con los espasmódicos movimientos que se están produciendo en ese espacio político situado a la izquierda del PSOE, esa nave de los locos compuesta por un pitufeo de tribus, plataformas, partidillos y partidetes marxistas, antisistemas, ultraseparatistas, animalistas, ecologistas, LGTBI+, feministas o incluso estalinistas que, con el advenimiento del pedrismo, consiguieron medrar y decidir para mucho más de lo que valen y para tremenda desgracia de los españoles. Ese logro lo alcanzaron porque tuvieron el acierto de unificarse, primero bajo el engaño de Podemos y luego bajo la estafa de Sumar, pero, como parece evidente que, después de ocho años aporreándonos con su incompetencia y sus disparates, ya la ciudadanía los ha calado y les está volviendo la espalda ominosamente, se han olido que para las próximas elecciones se pueden ir por el sumidero del olvido, con la odiosa pérdida de vidorra y sueldazos que eso conlleva, y de ahí vienen los apresurados aspavientos de estos días en busca de una fórmula que los salve del naufragio. Espero que no logren nada más que lo que llevan conseguido hasta ahora: el hilarante espectáculo con que nos están alegrando la vida, compuesto de ingredientes como esos actos de patético autoengaño promovidos por Maíllo, las ridículas muecas de Yolanda Díaz para ocultar que ya no la quieren ni en su casa, o lo más soberbio con diferencia: el espectáculo de indignidad que está protagonizando Gabriel Rufián, un tío que lleva décadas escupiendo sobre España e insultándonos con sus payasadas y desplantes ofensivos y ahora pretende... ¡liderar la candidatura unitaria de la izquierda ESPAÑOLA! ¡Qué manera de arrastrarse!: con tal de conservar la dolce vita que ha disfrutado en la última década, este fulano es capaz hasta de convertirse en un español, eso tan odioso para él. Creo, y lo digo con franqueza, que a Rufián deberían buscarle un buen emplazamiento en las Ramblas y levantarle allí un monumento a la desvergüenza. Más chistes: han sonado como opciones para ese liderzago que tanto echa en falta la podemia, entre otros, estos nombres: Ernesto Urtasun y Pablo Bustinduy (😂😂😂😂) ¡Estos unficadores de la ultraultraizquierda (la ultraizquierda es Sánchez)...! ¿Es que quieren matarme de un ataque de risa? ¡Asesinos! Díganme la verdad: ¿ustedes se apuntarían siquiera a una merienda en el Burger King organizada por cualquiera de estas dos lumbreras? Pues eso. Y ya la última, recientita de ayer: se valora incluso recurrir a Manuela Carmena o Ada Colau, casi na, porque Carmena tiene ya 82 años recién cumpliditos y su paso por la alcaldía de Madrid no la retrató precisamente como una gran gestora, y ya lo de Colau...: visto su tenebroso historial de fanatismo e incompetencia y cómo hundió Barcelona, hace falta profesar un odio ilimitado hacia España para pensar en ella como líder, aunque, ahora que lo digo, con este argumento en la mano, tiene muchas papeletas para ser la elegida. 

    En conclusión: muy mal tiene que andar el extremismo tribal izquierdista para barajar tales nombres. Y no es nada extraño, porque sus propuestas, sus políticas y, sobre todo, SU GESTIÓN, acumulan "méritos" sobrados para despacharlos con rumbo a los infiernos. Si nos fijamos en lo de la gestión, la podemia ya acredita seis años de experiencia en el gobierno de la nación, y estos sí que han sido infernales, de manera que ya hay material suficiente para un balance, que vendría a cuento ahora que ya parece muy cercano su final, pues doña Podemia atufa a cadáver político. Siento decir que tendrá que ser muy escueto y que va a consistir prácticamente en la enumeración de los podemitas que han sido ministros, con unas sucintas anotaciones. Como ya he dicho antes, alcanzaron los cargos gubernmentales gracias a Pedro Sánchez, que los eligió como aliados muy de su gusto para afianzarse en el poder, así que debo enfatizar que este es uno más de los atropellos cometidos por este personaje, y no de los menores, pues hace falta ser muy malvado y muy irresponsable para, solo por su pura conveniencia, otorgar poder a personas y formaciones tan perniciosas. Ojalá podamos algún día pasarle la factura por esta y por sus restantes canalladas.

    Empecemos por situarnos. Oficialmente, Pedro Sánchez comenzó a gobernar el 7 de junio de 2018, gracias a la moción de censura con la que derribó a Rajoy, lo que hasta hoy representan 2.824 días, que han ocupado el final de la duodécima legislatura parlamentaria, la decimatercera y la decimacuarta completas y lo que va de la decimaquinta. En ese tiempo ha tenido quince gabinetes, y ya no me he molestado en contar los ministros. En coalición con la podemia ha gobernado en las legislaturas XIV y XV, las cuales tomaré como marco para una primera aproximación organizativa. En la decimacuarta legislatura (del 7 de enero de 2020 al 21 de noviembre de 2023), se alió con Podemos, partido del que fueron ministros o vicepresidentes Pablo Iglesias, Yolanda Díaz, Irene Montero, Alberto Garzón, Manuel Castells, Ione Belarra y Joan Subirats. En la decimaquinta, su formación aliada fue Sumar, que aportó y sigue aportando estos ministros: Yolanda Díaz (que es también vicepresidenta), Ernesto Urtasun, Mónica García, Pablo Bustinduy y Sira Abed Rego (de esta última pongo los dos apellidos porque suele ovidarse del primero, el paterno). Hagamos un somero repasito de todos ellos, presentados por orden alfabético de nombres:

-Alberto Garzón. A este muchacho le colaron un zompo. Cuando Sánchez se puso a buscar migajas inútiles para los ministros podemitas en 2020, se sacó de la manga eso de Consumo, un área inane y sin contenido para un ministerio, y le tocó a él, que además no demostró ser el colmo de la iniciativa y la implicación, así que salió lo que salió: un engendro borroso que el sátrapa se pulió en cuanto pudo. Os dejo aquí un ejemplo ilustrativo de lo que fue su gestión: Huelga de juguetes.

-Ernesto Urtasun. La insoportable levedad del pijerío. Un personaje hueco, típico ejemplo de esa nebulosa aberrante e hipócrita conocida como izquierda caviar. Sus méritos más destacables: pertenece a la horda de Colau; tiene el típico radicalismo destructivo de los antisistema; como todos los comunes, siente un odio feroz hacia España, aunque trata de disimularlo; es tremendamente sectario; es un monumental incompetente. Ha destacado más en el propagandismo fanático que en otra cosa y se ha dedicado, en lo cultural, a fomentar exposiciones feístas y/o sectarias de muy bajo nivel. Se propuso, guiado supongo que por el odio a España y a la cultura con mayúsculas, descentralizar el Museo del Prado, algo en lo que todos vimos un intento de expoliarlo, ¿seguirá en el empeño?

-Ione Belarra. Un personaje siniestro. Yo siempre he pensado que es un submarino que el aberchalismo coló en Podemos como instrumento de desestabilización y, dado lo alto que ha llegado, de ser ciertas mis sospechas, el plan ha sido un éxito. De perfil mitinero y abonada a todas las causas wokistas, ostenta como máximo logro la Ley de Bienestar Animal, que algunas cosas buenas tiene, seamos honestos. Lo que ya no es tan bueno son rasgos como ese radicalismo tan podemita que destila odio a España y a nuestro marco democrático o su anticapitalismo cenutrio y adolescente, que a menudo la lleva a ridículos tan espantosos como este enredo entre Roig, Mercadona y los huevos. 

-Irene Montero. La bomba con patas, una iluminada de un fanatismo alarmante, que está detrás de desatres como la ley trans o la de sí es sí. Tremendamente sectaria, exhibe un radicalismo histérico que destila odio (no miento: reemplazo) y que no se para en barras ni en respetos, como demostró muy recientemente con su implicación en una repugnante campaña contra el fallecido Adolfo Suárez. Muestras de la ignorancia, la incompetencia, la rabia y la falta de límites de esta persona hay a carretadas, os dejo aquí un artículo que constituye una pequeña antología: una fanática al mando.

-Joan Subirats. Un catalán que ejerció de ministro de Universidades sin que nadie lo viera, y eso que es muy alto. Sucedió a Manuel Castells.

-Manuel Castells. Otro catalán (este, vocacional, porque nació en Hellín, provincia de Albacete) que también ejerció de ministro de Universidades sin que nadie lo viera (aunque este es bastante bajito), ¡qué arte tienen los tíos! De Castells, que llegó precedido de una aureola de eminencia y nos dejó con dudas acerca de cómo se forjan las eminencias, escribí tres artículos en los que señalé algunos de sus disparates o golfadas: becas; barrer pa casa; despedida

-Mónica García. La iincompetencia absoluta, si hemos de juzgar por su gestión de la sanidad en Ceuta y Melilla, por haber exasperado al colectivo médico y por estar en vías de cargarse el examen MIR, algo que siempre ha funcionado muy bien. Esta política es un caso modélico de conducta guiada por el rencor, en su caso, el patológico que le profesa desde hace muchos años a Isabel Díaz Ayuso. Hay serias razones para pensar que Pedro Sánchez la colocó en el Gobierno precisamente por eso: para darle una trinchera desde la que disparar contra Ayuso, a quien el doctor (😁) no perdona los diversos revolcones que le ha dado, por lo cual la persigue con saña.

-Pablo Bustinduy. Las definiciones más acertadas acerca de este alto dignatario las ha dejado el CEO de Ryanair, veámosle aquí y aquí. Este señor sabía que Bustinduy es ministro de España, pero no reparó en que es ministro de Sánchez, de ahí su perplejidad y su cabreo: no sabía que los ministros de Sánchez, como otrora los de Franco, están convencidos de que pueden hacer lo que les dé la gana, digan lo que digan las leyes. Bustinduy se parece mucho a Urtasun: es un niño bien que encuentra graciosísimos los cuentos acerca de la toma de los palacios de invierno y por eso va de revolucionario caviar, aunque es un poco más sosito.

-Pablo Iglesias. Terminator; solo él podía ser el cónyuge de Irene Montero. Pablo Iglesias ha sido para España una especie de caballo de Atila, desde sus actividades como agitador universitario y la creación del nocivo Podemos hasta sus conspiraciones para ganarse a Junqueras para la causa sanchista: es un feroz enemigo de España y de la democracia constitucional. No obstante, cuando le tocó ser vicepresidente, pasó de activista a pasivista, porque demostró una notoria indolencia. Escribí hace tiempo un artículo sobre él que creo que no ha perdido frescura: Personaje tóxico

-Sira Abed Rego. Otra persona amiga de pasar desapercibida en la gestión, algo acorde con la concesión de un área con atribuciones ya ocupadas por otros ministerios. Acerca de su perfil, también escribí un artículo que deja algunas claves: Sira Abed.

-Yolanda Díaz. Lo primero que hay que subrayar acerca de este fantástico personaje, digno de una novela de David Uclés, yo qué sé, algo así como La vicepresidenta de las propuestas vacías, es que es, de todos los podemitas que han sido ministros con Sánchez, la única que ha estado en las dos alineaciones, la de Podemos y la de Sumar. Y desde el principio al fin. Y con una relevancia creciente. Y todo eso, con un caos mental divertidísimo, sin mensaje, sin partido, sin programa, sin cultura, sin autoestima (¡cómo se ha humillado ante Sánchez!), sin coherencia y con una sola seña de identidad clara: la adoración por los zapatos (caros), la ropa (selecta), el maquillaje y la peluquería. Es que ella es así. Léanse bien las líneas precedentes, porque son un tratado de politología muy aleccionador. ¿Dónde ha estado la clave? En que, además de las ya mencionadas, ha demostrado una enorme carencia de escrúpulos. Con este perfil, hoy se llega en España a la vicepresidencia del Gobierno. Quiero decir, no obtante, que Yolanda Díaz ha hecho una cosa que yo aplaudo: subir todo lo que ha podido el salario mínimo interprofesional, y deberían avergonzarse quienes la critican también por esto, o echarle un vistacillo a cómo está hoy en España la relación entre los sueldos y los precios de las cosas, muy en particular, el de la vivienda.

    Hasta aquí, pues, el repasillo a la aportación de la podemia a los gobiernos de Sánchez de los últimos seis años. El balance, como ya advertí, es entre negativo y desolador, y no olvidemos una cosa, que no solo debemos atender a los hechos, las dejaciones, las incompetencias o los errores aquí esbozados, sino a otra cosa quizás mucho peor: a que los catastróficos años del sanchismo se han caracterizado por una serie de políticas y medidas muy perjudiciales, bastantes de las cuales se han debido a que Sánchez las ha adoptado por contentar a la extrema extrema izquierda o por parecerse a ella. Este carácter de guía del sanchismo hacia el desastre ha sido un aporte muy lamentable de la podemia a la política española de la nefasta etapa que atravesamos.

    

No hay comentarios:

Publicar un comentario