Libros que he publicado

-2028. ¿Cómo será la Tercera República? -LA ESCUELA INSUSTANCIAL. Sobre la urgente necesidad de derogar la LOMLOE. -EL CAZADOR EMBOSCADO. Novela. ¿Es posible reinsertar a un violador asesino? -EL VIENTO DEL OLVIDO. Una historia real sobre dos asesinados en la retaguardia republicana. -JUNTA FINAL. Un relato breve que disecciona el mercadeo de las juntas de evaluación (ACCESO GRATUITO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA). -CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS. Tres novelas breves de terror. -LO QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO. Conflictividad, vaciado de contenidos y otros males de la enseñanza actual. -EL MOLINO DE LA BARBOLLA. Novela juvenil. Una historia de terror en un marco rural. -LA REPÚBLICA MEJOR. Para que no olvidemos a los cientos de jóvenes a los que destrozó la mili. -EL ÁNGULO OSCURO. Novela juvenil. Dos chicos investigan la muerte de una compañera de instituto. PULSANDO LAS CUBIERTAS (en la columna de la derecha), se accede a información más amplia. Si os interesan, mandadme un correo a esta dirección:
repmejor@gmail.com

Tenéis información de los precios aquí:

domingo, 28 de febrero de 2010

Inmersión lingüística y otras paradojas

Tengo un amigo que milita en el PSOE y que, cuando en las discusiones de su partido alguien defiende acaloradamente la LOGSE, le pregunta: "¿A qué tipo de centro llevas a tus hijos?", a lo que pocos le responden que los lleven a los institutos públicos en los que se aplica esa LOGSE que defienden.  Y yo mismo, como muchos profesores, tengo también hecha esta comprobación: he tenido bastante compañeros que defendían el desastre logsiano que machacaba nuestros institutos y que, sin embargo, a sus hijos, los llevaban a un centro privado, o a un concertado de simpáticas monjitas donde no había conflictos, o a una cooperativa muy "progre", muy cara y muy exigente, o a ese centro público tan raro que aún queda en tal sitio y en el que ni se regala el aprobado ni se torea al profesor... Y por esta sencilla vía, se descubre, ¡oh, sorpresa!, que los defensores del virtuoso sistema logsiano no demuestran mucha fe en él, sino que su doctrina parece ser más bien ésta: la LOGSE es muy buena... para los demás. Y es que, amigos míos, entre los defensores de la LOGSE el virus de la incoherencia está muy extendido.
Enterado de que el presidente Montilla (que ve muy natural la persecución lingüística a que los nacionalistas catalanes, el PSC y la Generalitat que él preside están sometiendo al castellano) resulta estar aquejado de un virus parecido al de los defensores de la LOGSE y lleva a dos de sus hijos a un colegio alemán que se sale del sistema que él impone... para los demás, me he metido en Google y me he encontrado en La vanguardia una noticia en la que habla sobre el asunto Anna Hernández, la esposa de Montilla. Os reproduzco un fragmento:
Es una maravilla. Sólo por saber alemán ya encontrarán trabajo. Es como tener una carrera", agregó. Explicó que fue difícil matricularlos y que a el centro, "todo se hace en alemán", incluso las reuniones de padres, y en inglés que se estudia a través del alemán. El tercero de los gemelos va en otro centro, porque así se lo aconsejaron los psicólogos, aunque por la tarde, los tres hijos hacen clases de repaso con un profesor particular que tiene el alemán con su lengua nativa.
Así, Hernández comenta que a veces los niños hablan entre ellos alemán con total normalidad, y cuando los oye, la madre les pregunta: "Qué, ¿ya estás hablando mal de mi?". Hernández aseguró que sus dos hijos reciben clase de catalán una hora a la semana. "Saben el catalán perfectamente, aunque cuando lo escriben hacen muchas faltas. Hacen poco catalán, esta es la verdad, una hora a la semana es poquísimo, pero ya lo arreglaré más adelante", añadió.
Una auténtica perla, ¿verdad?, no por las cosas que dice esta señora, sino por cómo las dice: ¿en qué jerigonza se expresa? Esta breve cita es una demostración práctica de mi mayor objeción contra la eneseñanza bilingüe (incluida la memez esta que se nos está imponiendo del bilingüismo inglés/español o francés/español): que, al final, la gente no habla bien en nada. ¡En fin! Buscando cosas sobre Montilla, me he encontrado casualmente con una genial sobre el menesteroso Francisco Camps. Está sacada del diario Levante y tampoco tiene desperdicio. Aquí os la dejo:
El Mundo se mesó los cabellos por el hecho de que el presidente de la Generalitat de Cataluña lleve a dos de sus hijos al Colegio Alemán. Y Rajoy se sintió obligado a apostillar que «sólo los ricos como Montilla eligen la lengua para sus hijos». Falso de toda falsedad. Su camarada Francisco Camps se ha declarado mileurista, como todo el mundo sabe, y sin embargo lleva a los suyos a uno inglés.
¡País!, que diría el Forges.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Perros de paja

Casi tres años han tardado tres periodistas de Canal 9, la televisión pública de la comunidad que preside el ascético Francisco Camps, en atreverse a denunciar por acoso sexual a su jefe de personal, Vicente Sanz, el hombre que en su día afirmó que estaba en política para forrarse y que, según los indicios, también parecía pensar que la ostentación de cargo público lleva anexo el derecho de pernada. Este modelo de santidad exigía favores sexuales a sus subalternas bajo amenazas del tipo: "Si no quieres, te destrozaré la vida a ti y a tu familia". Si os interesa conocer detalles, pulsad este enlace (cuidado los que seáis de vómito fácil):


Como en la noticia se cuenta, estas mujeres, a pesar de haber estado en más de una ocasión acompañadas a la hora de afrontar los episodios de su calvario y a pesar de la crudeza de éste, tardaron casi tres años en decidirse a denunciar. ¿Por qué? Muy sencillo: por miedo insuperable.
La casualidad ha querido que hoy haya saltado a los medios este caso brutal, porque en realidad yo no pensaba hablar de él, sino de otros dos en cierto modo cercanos a los que llevaba dando vueltas los últimos días. Del primero tuvimos la última noticia hará cosa de un mes y es el del fisioterapeuta de 46 años que recientemente resultó absuelto en Madrid de una acusación de violación. Por lo que apareció en la prensa, la víctima acudió a la consulta del acusado a que le diera unos masajes cervicales, pero él, desde el primer momento, adoptó una agresiva postura de petición de relaciones sexuales. El asunto es muy poco claro; la mujer no ofreció la menor resistencia y se dan circunstancias contradictorias, como el que pidiese a su presunto agresor (quien abusó de ella dos veces) que se pusiese un preservativo y el que no saliese de la sala de masajes en un momento en que él la abandonó. Posteriormente, sin embargo, le denunció por violación y justificó su pasividad en razones como el verse sola y acorralada en la sala y el miedo insuperable. El tribunal, no obstante, apreció que no quedaba suficientemente probada la falta de consentimiento y absolvió al acusado, a pesar de que se daban otros indicios, como el cuadro psicológico típico de post-violación que presentaba la víctima.
El segundo caso es el de una mujer que acusó a un hombre de haberla violado mientras ella dormía junto a su marido. Sucedió en 2007, durante una fiesta celebrada en un piso. Al parecer, el marido, con una fenomenal borrachera, se retiró a dormir a una habitación que estaba separada de la sala donde transcurría la fiesta tan sólo por una cortina. Más tarde su mujer se fue con él y, al poco, apareció el acusado, cuya versión de los hechos es que mantuvo una relación sexual consentida con ella, mientras que ella (que estaba embarazada) lo que sostiene es que fue forzada, que intentó despertar a su marido incluso arañándole y que gritó repetidas veces, pero que no la oyeron. En principio, la Audiencia de Madrid condenó al hombre a siete años de prisión, pero, tras un recurso al Supremo, éste (con José Antonio Martín Pallín como ponente) ha fallado hace pocos días absolviéndole, al considerar poco sostenibles los argumentos de la mujer, a la vista del lugar de los hechos y de su desarrollo.
Supongo que, por cien mil razones que podréis conocer si pulsáis el enlace, el asunto de Vicente Sanz no presentará muchas dificultades a sus juzgadores, pero los otros dos... ¡qué difícil debe de ser enjuiciar hechos así! Encontrarse ante un manojo de datos nebulosos y poco firmes como separación entre el castigar una violación  y el condenar a un inocente y tener que decidir. No tengo para nada el ánimo de censurar a los jueces, entre otras cosas, porque me temo que ellos han debido de disponer de más elementos probatorios que los lectores de las noticias y supongo que, en ambas historias, han debido de pesar mucho la presunción de inocencia y la necesidad de condenar sobre pruebas sólidas, pero, sinceramente, no acabo de tener claro que esas mujeres mintieran. En lo referido, por ejemplo, a la mujer violada (o no) junto al ceporro de su marido, no me parece tan inverosímil su versión: ¿qué no habrá podido ocurrir en una "fiesta" con esos mimbres que podemos imaginar con lo que se nos cuenta? ¿Es acaso inverosímil que los que estaban al otro lado de la cortina tuvieran la música tan alta que no se oyeran los gritos? ¿O que los oyeran y pensaran que no eran de socorro? ¿O que les diera igual, porque estuvieran tan borrachos y acorchados que no fueran capaces ni de reaccionar? Tal vez el Supremo no haya valorado el nivel de embrutecimiento a que llegan ciertas bacanales a las que algunos llaman "fiestas". 
Y en cuanto a la otra historia, es la que me ha hecho recordar "Perros de paja", la extraordinaria película que dirigió Sam Peckinpah en 1970. Sus protagonistas, un joven matrimonio encarnado por Dustin Hoffman y Susan George, vuelven al pueblo de ella, que lo había abandonado en busca de mejores horizontes. El pueblo en cuestión es una aldea -irlandesa, si no recuerdo mal- de mala muerte, habitada por unos palurdos que no se sabe muy bien si son más groseros y borrachos que violentos o más violentos que groseros y borrachos, de modo que el espectador pronto entiende muy bien que la chica haya querido largarse de allí, pero no acierta a comprender por qué diablos vuelve. Y más, si se tiene en cuenta que allí se reencuentra con el hijo del cacique, un pedazo de carne con ojos que en tiempos había sido su novio, lo cual es el detonate de la violencia (ya os he dicho que la película era de Peckinpah), pues el señor, como algunos altos cargos que corren por ahí, se considera con derechos sobre ella y termina violándola. ¿Cómo lo hace? Muy sencillo: se la lleva a una cabaña solitaria y allí, ante las primeras resistencias de ella, le da una bofetada; a las siguientes insinuaciones de negativa, le basta con levantar la mano. Cuando leí el caso de la mujer supuestamente violada en la consulta del fisioterapeuta, ma acordé de esta película: es genial cómo Peckinpah retrata la violencia insinuada, el poder doblegador de la intimidación: en sólo unos segundos, te hace muy creíble eso del miedo insuperable. Y me pregunté: ¿necesita una mujer presentarse ante un tribunal llena de cardenales para demostrar que ha defendido su honra como una hembra decente en lugar de dejarse hacer? ¿No era esto cosa de los viejos tiempos patriarcales? Existe el miedo insuperable: ahí está "Perros de paja" (el violador, por cierto, acaba con un buen boquete no sé dónde, no en vano, repito, la película es de Peckinpah); existe el miedo insuperable: ahí están, hoy mismo, las periodistas de Canal 9. ¡Qué difícil debe de ser vérselas con casos así!  ¡Y qué amargo verse en situaciones como las de estas mujeres!

miércoles, 17 de febrero de 2010

Los objetivos del pacto por la educación (y III)

Vistos en los anteriores artículos los siete primeros objetivos del borrador de pacto presentado por el MEC, vamos a acabar esta serie de entradas con los tres últimos.
8. Asegurar que ningún estudiante se vea privado de continuar estudiando por
falta de recursos económicos, elevando los umbrales establecidos para tener
derecho a becas y ayudas estimulando el mayor rendimiento del alumnado.
Las becas, uno de los signos de estado de bienestar, justicia social, igualdad de oportunidades, etc., que, como tantas otras cosas, en los últimos años ha caído en una inquietante demagogia. ¿Era razonable becar para hacer un PCPI a alumnos que habían salido del instituto sin el título de ESO por su falta de interés y de estudio? Pues sabemos todos que se ha hecho. ¿Era razonable el proyecto andaluz de dar 600 euros mensuales (cantidad que no ganan muchos trabajadores) a alumnos "poco motivados" para que se decidieran a terminar el bachillerato? Pues, como proyecto al menos, este plan existió. Y sé también de muy buena tinta que Andalucía beca muy generosamente a sus estudiantes Erasmus, y sin  pedirles grandes resultados. Hay demasiada demagogia con las becas, los partidos y los gobiernos (con especial gracia, el andaluz) tienen una enorme facilidad para hacerse los buenos y los "progres" regalando becas. Pero, por duro que parezca, lo imprescindible es esto: las becas tienen que ser generosas, pero, por muy pobre que sea, no se debe dar un solo céntimo a un estudiante que no vaya a aprovechar en sus estudios; el dinero público no se puede malgastar en móviles de última generación y copas a las cuatro de la madrugada. ¿Es a esto a lo que se refieren las últimas palabras de este artículo? Veremos.
9. Impulsar un gran acuerdo social que garantice la educación en los valores
propios de una sociedad democráticamente avanzada, con especial implicación
de las familias, el profesorado y los medios de comunicación.
Objetivo polémico (si se pone en relación con la famosa educación para la ciudadanía) con el que estoy de acuerdo. No ya en los institutos, sino en la misma calle, se observa en España demasiado incivismo: 30 años confundiendo estado de derecho con tengo-derecho-a-lo-que-me-dé-la-gana no han sido en balde, algo tendremos que hacer.
10. Fomentar la educación inclusiva, el reconocimiento de la diversidad y la
interculturalidad, y procurar los medios y recursos adecuados para garantizar la
plena incorporación e integración, en condiciones de igualdad de
oportunidades, de los estudiantes con necesidades específicas de apoyo
educativo.
Formulado así, este último objetivo es como el primero: una obviedad, porque es irrenunciable para el sistema educativo de cualquier sociedad avanzada. No obstante, si se escarba un poco, encontramos uno de los escollos mayores que va a tener el pacto (si es que se quiere hacer algo serio, naturalmente): los departamentos de orientación, muy vinculados a esta tarea. ¿Qué se va a hacer con esta perla cultivada que nos trajo la LOGSE? Cualquiera un poco atento a las pérfidas intenciones de los partidos sabe que a ellos les encantaría dejarlos como están, porque son un instrumento de control, pero sucede que, en su debe, tienen unos cuantos de los mayores desaciertos del sistema, por lo que, si de verdad se quiere mejorar, no pueden seguir como están. Ya hablaré de ellos en su momento.
 
 
A modo de breve conclusión, habrá que decir que estos objetivos generales nacen lastrados por su condición de llamamiento a un pacto. Supongo que, con la intención de atraer al mayor número de sectores posible, el MEC se ha decantado por lo más general, por lo que aparenta al menos en principio ser lo que firmarían todos. Por eso no son apenas significativos y habrá que ir a mayores indagaciones, aunque personalmente pienso que no hubiera estado mal que ya de entrada se hubiese dejado algún sello, siquiera mínimo, que permitiese atisbar un rasgo de la personalidad que se quiere imprimir al pacto. No los hay, salvo, si acaso, el artículo 9. El resto son tópicos de los que todo el mundo habla y nadie discute, salvo en sus posterior implementación, claro. Ahí es donde nos tendremos que ver. Como profesor, llamo la atención sobre el hecho de que sólo se nos menciona una vez, y es en el artículo 9, formando parte de esos sectores que deberían comprometerse en la formación de ciudadanos. Si se tiene en cuenta que en los últimos años no hemos sido muy bien tratados y que nuestros gobernantes hablan mucho, pero no paran de demostrar  que ignoran la verdadera importancia que tenemos en este asuntillo de la educación, me parece muy poco. Así que, miren por dónde, uno de los rasgos de la personalidad de los objetivos generales de este pacto está más bien en una carencia. A ver si un día de estos tengo tiempo de ocuparme de ellas. 

Los objetivos del pacto por la educación (II)

Se advierte al público que la lectura de este artículo sin haber leído previamente la parte I será algo parecido a empezar una novela por la página 119, por poner un ejemplo. Dicho esto, continuamos con el análisis de los objetivos para la eneseñanza avanzados por Gabilondo.
5. Adoptar las medidas necesarias para que tanto la formación profesional inicial,
la que se imparte en el sistema educativo, como la formación profesional
permanente, y la formación para el empleo, respondan a las nuevas
necesidades de los distintos sectores productivos.
Irreprochable, desde el punto de vista social y el educativo.
6. Promover la excelencia, la investigación, la innovación, la transferencia del
conocimiento y la difusión de la cultura científica y humanística en la
enseñanza universitaria.
Anda, que tener que proponerse esto para la universidad, ya te vale. Es como promover que los aviones vuelen, que los barcos floten y que el agua moje. No me extraña que los profesores universitarios lleven ya bastante tiempo quejándose, y lo que parece que les espera. Formular este objetivo es un reconocimiento explícito del penoso estado de nuestro sistema educativo.
7. Impulsar la formación y el aprendizaje a lo largo de la vida, mediante la
adopción de medidas que faciliten compatibilizar formación y empleo, tanto
para la población joven como para la población adulta que necesita mejorar su
nivel de cualificación para incrementar sus posibilidades de empleabilidad.
Sé que muchos de ustedes me van a llamar reaccionario y que este objetivo, queramos o no, está muy adaptado a los tiempos que corren, pero, qué quieren que les diga: no me gusta, esencialmente, porque no es un objetivo de un sistema educativo, sino más bien, una medida de protección social, como podría ser el seguro de desempleo, una medida preventiva: antes de exponerse usted al paro, hágase fontanero-librero-peluquero-pianista-sexador de pollos-ventrílocuo. No es por amor al arte y al conocimiento libremente buscado por una persona adulta: es una obligación más que el feroz y competitivo sistema económico nos impone. ¿Soy yo el único que ve aquí una pérdida de calidad de vida? Esta formación permanente obligada por la necesidad va a salir de las costillas de nuestro tiempo libre; para muchos, va a representar tal vez el pasarse muchas tardes y muchas horas en tediosos cursos de reconversión pura y dura cuando a lo mejor estarían más a gusto jugando al mus o paseando por el parque. Perdonad esta efusión lírico-melancólica, pero es que yo, como Paul de Lafargue, creo que el ser humano tiene derecho a la pereza.

Los objetivos del pacto por la educación (I)

Hola otra vez desde hace... ni se sabe ya. Os pido disculpas por mi tardanza, pero mil ocupaciones me han impedido que en los últimos días os fuera suministrando estas pildoritas blogueras mías contra el insomnio que tanto bien os están haciendo. Voy al grano. Aunque no sé si ese documento a estas alturas ya se ha quedado viejo (capaz que sí), voy a dedicar unas cuantas entradas a analizar el borrador para el pacto por la educación que el MEC avanzó hace unas semanas. Con el fin de organizarme de algún modo, empezaré por hacer un comentario de los objetivos que marca para la educación en España para la década 2010 - 2020, los cuales se encuentran entre las páginas 7 y 8 y constituyen las diez primeras de las 108 propuestas del documento. Empiezo.
1. Que todos los estudiantes finalicen la educación obligatoria con los
conocimientos, competencias básicas y valores necesarios para su desarrollo
personal y profesional, para su continuidad en estudios posteriores en el marco
de la formación y el aprendizaje a lo largo de la vida. 
A primera vista, esta objetivo parece irreprochable, porque ¿quién podría no desear algo así? Decirlo, por lo tanto, resulta una obviedad: todo sistema aspira a la consecución de sus logros máximos. No obstante, en el hecho de formularlo en voz alta y en primer lugar veo cierto peligro. Primero, porque es un logro voluntarista, ya que no depende sólo de las excelencias del sistema, sino también de la amable colaboración de las  personas que entren en él, muchas de las cuales, bien sabido es, no podrán o no querrán prestarse a alcanzarlo. Por tanto, es también utópico e imposible de lograr. Y aquí es donde veo el mayor inconveniente: comprometerse a un objetivo maximalista e imposible de alcanzar es un pésimo comienzo: demuestra un exceso de confianza en nuestras aspiraciones y falta de realismo, representa orientarnos al fracaso desde el inicio y nos aboca a la frustración de no conseguirlo y quién sabe si a la tentación de falsear datos o forzar los hechos para aparentar que se consigue. Los más viejos del lugar ya habrán caído en que todo esto ya ocurrió con la LOGSE, y estamos donde estamos. 
2. Alcanzar una tasa de graduación en estudios postobligatorios (formación
profesional de grado medio o bachillerato) del 85%, con especial incidencia en
el incremento de titulados en formación profesional de grado medio.
Este objetivo se debe a las previsiones de necesidades de mano de obra cualifcada que se calculan para el país, según aclara el propio documento. Es inteligente adaptarse a las previsiones, aunque, después de lo vivido, me asusta lo que puedan querer hacer nuestros políticos cuando se enfrenten a este porcentaje estando en el poder, le toque a quien le toque. Que se haga hincapié en la formación profesional me parece muy digno de elogio: en España debemos sacudirnos cuanto antes la obsesión con que todo lo que no sea la universidad es un horrible destino.
3. Introducir las tecnologías de la información y comunicación como instrumentos
ordinarios de trabajo en las distintas áreas de conocimiento de todos los
niveles educativos.
Las nuevas tecnologías son imprescindibles para la vida moderna, dentro y fuera de la educación. No obstante, a mí me asustan los ecos que capto desde nuestros políticos, colectivo al que todos sabemos que le encantan la tecnocracia y el ir de guays superavanzados, porque, como está claro que están manejando este mensaje con unos fines electoralistas y de imagen, me estoy temiendo que nos las van a querer colocar a porrazo limpio y por narices, sin el menor resquicio para la libertad de elección ni la flexibilidad e imponiendo el ordenador personal o lo que sea con criterios de político y no de profesor hasta donde no se necesite o no convenga. Sólo espero que alguno de ellos se haya enterado de que, en países donde la enseñanza funciona muy bien, no les conceden un papel esencial.
4. Promover un conjunto de medidas en el ámbito escolar y social con el fin de
garantizar que todos los jóvenes se expresen con corrección, al menos, en un
idioma extranjero, especialmente en inglés.
Otro noble fin, el cual, por desgracia, está sufriendo ya un proceso de disparatización me temo que irreversible, esa neura de la enseñanza bilingüe a la que todos los partidos se han precipitado con más alegría demagógica que reflexión sensata. Las objeciones que tengo contra este "avance" son largas y las desarrollé en uno o dos artículos de mi blog difunto, pero diré las básicas: que no todo el mundo va a necesitar el inglés, que, a un respetable número de niños, el colocárselo a puro decreto desde pequeñines les va a representar un absurdo y dañino sobreesfuerzo en su formación y que los paladines de la medida deberían reflexionar sobre el hecho de que en el mundo no hay un solo gran país que tenga una gran lengua y que haya universalizado en sus sistemas la enseñanza bilingüe.

jueves, 4 de febrero de 2010

El desayuno y la medalla

¿Se acuerdan ustedes? Seguramente, no: hoy se cumplen 6 años del acto en que el entonces Presidente del Gobierno, José María Aznar, pronunciaba ante el Congreso de los EEUU un discurso que estaba inscrito en la delirante historia de la concesión de la medalla de oro de aquella cámara a nuestro insigne prócer. Si en algo coincidieron todos los análisis en torno a aquel discurso fue en su insignificancia: apenas asistieron 50 congresistas y los medios de comunicación norteamericanos le concedieron una importancia ínfima. Fue una demostración palmaria de nuestro exacto peso en la política internacional, de las ínfulas de Aznar y de una cierta y paradójica falta de dignidad, ya que demostró estar dispuesto a las peripecias más absurdas y a ocupar el lugar más mezquino con tal de aparecer.
Y miren ustedes por dónde, justo en el aniversario de tal evento, tan dichoso que uno no se explica cómo la fecha no ha sido declarada fiesta nacional, José Luis Rodríguez Zapatero se decide a emular a su predecesor en el cargo y a repetir sus errores: ¿qué pinta Zapatero en el desayuno de oración? Nada. ¿Qué importancia tiene este acto? Ninguna. ¿Para qué va entonces Zapatero? Para lo mismo que en su día fue Aznar: para aparecer aunque sea en el cuarto de las escobas. Y me temo que ambos coinciden en una cosa más: las motivaciones que les han llevado a cometer y acometer su sandez han sido antes de beneficio para la imagen personal que para el país, que nada gana y mucho pierde en tener líderes tan dispuestos a abdicar de la categoría que se les supone.
Y si José María Aznar cayó en el episodio ridículo de la medalla, Zapatero, para no irle a la zaga en nada, ha caído en el de la religión, porque ¿a qué viene que el Presidente de un estado aconfesional se marque un discursito trufado de explícitas referencias religiosas, más o menos, una por minuto? ¿A qué viene, en concreto, eso de la España sobre todo cristiana, como la ha caracterizado Carlos Fuentes? ¿Tantas ganas tenía Zapatero de agradar al cristianísimo pueblo estadounidense que no ha reparado en lo que se iba a reír de él el cardenal Rouco? Un presidente del gobierno no debe crear confusión. Y que no olvide Zapatero una cosa más: después de la efeméride que hoy celebramos, el PP perdió las elecciones. A veces las tonterías resultan ser síntomas de males más profundos. 

domingo, 31 de enero de 2010

Caulfield/Salinger

Acaba de morir J. D. Salinger, el autor de El guardián entre el centeno. Los rasgos más conocidos de este novelista son, básicamente, éstos: que escribía extraordinariamente, que se sabía muy poco de él, que fue él mismo quien se preocupó de que se supiera poco y que se entiende que así lo hiciera, a juzgar precisamente por lo poco que llegó a saberse, procedente en su mayor parte de una biografía para nada laudatoria que de él escribió su propia hija.
Hecha esta breve reseña sobre el hombre, quiero pasar al libro, pues Salinger escribió poco y de ese poco lo que destaca es la novela (en algún género hay que clasificarla) ya citada, una brillantísima narración cuyo éxito literario y comercial en todo el mundo fue y sigue siendo colosal, a la altura de sus méritos. Se estructura en torno al relato en primera persona que nos hace su protagonista, un joven de dieciséis años llamado Holden Caulfield, que nos cuenta sus andanzas en los dos o tres días que vaga suelto por Nueva York desde que decide largarse del internado donde estudiaba hasta que lo ingresan en una clínica psiquiátrica. Y, entreveradas con esas andanzas, introduce referencias a su pasado y a su entorno. Todos los méritos y los atractivos de la novela están también muy en deuda con ese personaje, con su persona desgarbada y estrafalaria, con su personalidad homérica, hiperbólica y llena de contradicciones (es endiabladamente inteligente, perspicaz, audaz, irónico, mentiroso, brillante, precoz, perverso... y, al mismo tiempo, tierno, indefenso, inseguro, débil, cobarde y vulnerable), con su palabra luminosa y enloquecedora, con los episodios en los que se mete, con los sitios a los que nos lleva, con la visión que nos da de las cosas...
Holden Caulfield es el guardián entre el centeno en dos sentidos: porque la novela descansa sobre sus hombros y porque, avanzado el libro y cuando ya el lector va adivinando la dramática naturaleza del relato y de su protagonista, él mismo nos revela el misterio del título y su anhelo íntimo: el de convertirse en su vida en eso, en un guardián entre el centeno, un centeno alto y traidor que impíde a los niños que juegan inocentemente entre sus tallos apercibirse de la mortal y no menos traidora presencia de un barranco por el que podrían despeñarse. Ahí es donde quiere estar el cínico y desengañado Holden: en medio de ese sembrado y para salvar a los desprevenidos niños. Resulta, entonces, que no era tan duro ni tan terrible, sino que es tan sólo un pobre muchacho de buen corazón que quiere ser útil a los demás, ayudar a los niños. Cuando el lector llega a este momento de la historia, la risa se convierte en llanto, si es que eso no había ocurrido ya antes. 
El guardián entre el centeno siempre me ha parecido un libro trágico. Holden Caulfield empieza a lo grande, envolviéndonos en su verbo, haciéndonos reír con sus travesuras y sus juicios sobre todo lo divino y lo humano, divirtiéndonos con sus disparatadas anécdotas. Sin embargo, poco a poco, a medida que la historia va avanzando, lo vemos decaer, tornarse cada vez más inseguro, más desamparado, más confuso. Y sus gracias y engaños, a base de repetirse hasta en los momentos más inoportunos, se van desvelando como un sinsentido, la patética coraza en la que el pobre Holden se envuleve para defenderse. Ésta es la cosa: Holden empieza haciendo reír y acaba dándonos mucha pena. Lo suyo no tenía gracia, la historia no es alegre, su caso es el de un pobre desequilibrado que necesitaba ayuda. Al final resulta que el que tenía razón era el risible profesor Spencer de las primeras páginas, y que Holden necesitaba que alguien le ayudase a tener un poco de juicio. Y así acaba como acaba.
Pero ¿qué le pasa a Holden Caulfield? ¿Por qué actúa así? Siempre he creído que la clave de su comportamiento y de su destino está  en un personaje que él mismo menciona varias veces como de pasada: su hermano Allie, del que nos dice que ha muerto y para el que sólo tiene elogios. Por el tono elusivo en que siempre lo menciona, creo que Allie es el centro de una enorme y trágica elipisis: Allie ha muerto por algo de lo que Holden fue o se siente culpable, y ése es el hecho que le ha convertido en un ser desequilibrado. ¿Puede ser también lo que está detrás de su vocación de guardián entre el centeno? ¿Puede ser su interés en salvar a los niños un deseo de expiación? No me parece descabellado. Visto desde esta perspectiva, Holden es absolutamente trágico y cobra completa coherencia su trayectoria desde los jocosos inicios hasta su dramático final.
El guardián entre el centeno suele ser considerado un libro juvenil e incluso está en los listados de lecturas recomendadas de numerosos institutos, pero, a mi entender, no lo es en absoluto, sino que debería contarse más bien entre esos libros que han sido catalogados como juveniles por la simple razón de que su protagonista es un joven. Hay quienes opinan que es desaconsejable para los jóvenes por el carácter escabroso de algunas de las ocurrencias y de las aventuras de Holden, pero mis motivaciones son distintas. A mi juicio, esta novela no es apropiada para jóvenes porque en su conclusión y su conjunto es una historia terriblemente desengañada y pesimista, como el propio Holden, que tiene dieciséis años, pero alcanza en ocasiones cotas de cinismo muy superiores a las de bastantes adultos. Parece que lo ha visto todo y que no espera nada de apenas nada; su concepto del mundo y de la vida es terriblemente corrosivo. Si personalmente el pesimismo me parece un elemento poco apropiado para la literatura juvenil, pienso además que el universo de este personaje es demasiado adulto: sus motivaciones, su visión de las cosas, la propia línea argumental no demasiado explícita de la historia, son a mi entender más propias de una novela dirigida a un público adulto.

sábado, 30 de enero de 2010

Un burka para Fátima

Eso es lo que debían de querer el imán de la comunidad musulmana de Cunit, el presidente de la asociación islámica del mismo pueblo y la mujer y la hija del imán (podéis consultar la historia en cualquier medio). Y como Fátima, musulmana y mediadora cultural del ayuntamiento de Cunit, estaba más bien atraída por otro tipo de moda, lanzaron sobre ella una campaña de acoso. Ya sabéis cuál fue la postura de la alcaldesa, ¿no?: no defender a su funcionaria, dejarla al pairo, tratar de parchear y de calmar al ofendido imán... en suma: eso que los políticamente correctos llaman mediar en el conflicto y otros llamamos ponerse del lado del infractor. Llegó incluso a pedir a Fátima que no denunciara a sus agresores, para quienes la fiscalía pide ahora penas que llegan a cinco años de prisión para el imán. Me imagino la angustia, el miedo y la perplejidad de Fátima: estar haciendo lo correcto, verse perseguida y... encontrarse con que las autoridades tiemblan y se dedican a intentar aplacar a la fiera aun en perjuicio de sus derechos de ciudadana. ¿Cuántas pruebas necesitarán algunos para darse cuenta de que esa "comprensión" con los déspotas, además de inicua, es contraproducente? Mi aplauso y mi apoyo moral a Fátima. Que se vista como quiera, no como disponga el guía ¿espiritual? de ninguna grey. Y quiero decirle que mi solidaridad viene desde la comprensión absoluta de quien, salvadas las proporciones con su lamentable caso de hostigamiento, también ha probado las mieles de la "mediación" de las autoridades inanes que practican la equidistancia. Ni Fátima ni nadie se merece algo así: el apoyo y la comprensión son para la víctima, lo que le toca al infractor es el castigo: como decían los romanos, a cada cual lo suyo.

El hijo puta y Esperanza Aguirre

Sobre las diversas connotaciones de la expresión "hijo puta", y a pesar de que en su época no había estudios de pragmática ni de semántica, ya nos dejó Cervantes unas acertadísimas observaciones en el Quijote, en el capítulo XIII de la segunda parte (Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque, con el discreto, nuevo y suave coloquio que pasó entre los dos escuderos), a mi juicio, uno de los más graciosos.
Yendo al asunto de Esperanza Aguirre, parece claro que el término está usado con el valor de insulto, de ese insulto portador del mayor desprecio, la mayor ofensa y la mayor descalificación que es "hijo puta" en nuestra lengua. La cuestión yo la veo así:
En primer lugar, se está diciendo que la conversación de Esperanza Aguirre era privada, cosa con la que no estoy de acuerdo: Aguirre estaba en un acto promocional público y hablando con su vicepresidente, Igancio González, así que, por mucho que ella creyera estar secreteando, estaba en su calidad pública de Presidenta de la Comunidad de Madrid. Por si fuera poco, el tema de la conversación era de alcance público. A muchos nos inquieta que Caja Madrid (y cualquier institución donde mande doña Esperanza) se gobierne con el sesgo que puede deducirse de ese retazo de conversación.
En segundo lugar, volvemos con la expresión "hijo puta". Se ha criticado su vulgaridad, pero, a mi juicio, esto es secundario. Imaginemos que, en lugar de "hijo puta", la Presidenta hubiese usado términos como "bastardo", "malnacido", "perro" o cualquier otro posible sinónimo en teoría no malsonante. ¿Acaso habría sido menos inquietante la conversación? Por supuesto que no, porque aquí lo que importa no son unas "palabrotas" que nos obliguen a taparnos las orejas, aquí lo que asusta es la fobia que demuestra la señora Aguirre, su animosidad, la poca limpieza que gravita en sus palabras cuando habla del "hijo puta" o pregunta qué armas tienen contra él. ¿Éste es el nivel en que se mueve su reflexión política? No es el deseable en tan alta magistratura.

jueves, 28 de enero de 2010

¡Extra: el guachimán encuentra una medida buena!

Por medio de TEXTOS DESEDUCATIVOS (podéis entrar a través del enlace de la derecha), me ha llegado el borrador de la propuesta de pacto que ha publicado hoy el MEC. Le he echado un primer vistazo por encima y... ¡he encontrado una medida buena! Se trata de la número 54.a (página 17), que dice lo siguiente:
a. Asegurar la escolarización equitativa del alumnado con necesidades
educativas especiales, con especiales dificultades de aprendizaje,
alumnado inmigrante o procedente de minorías étnicas o culturales
entre todos los centros públicos y concertados.
Esto está muy bien y, como decían en misa, es justo y necesario, aunque no es nuevo en absoluto: en teoría, ya lo disponían así las leyes vigentes, de donde se deduce que, una de dos (o las dos): a) sacarlo hoy es un reconocimiento implícito de que hasta ahora no se cumplían las normas (lo que, en efecto, se ha estado haciendo: las juntas de escolarización, presididas por las inspecciones de zona, han permitido siempre la sospechosa casualidad de que el alumnado más problemático no fuese nunca a los centros concertados), o b) esta propuesta "nueva" está presentando medidas viejas. Verter vino viejo en odres nuevos, ¡qué bonito, pero qué poco adecuado a lo que se necesita! Por lo que he visto así en lectura rápida, hay bastante de esto, hay bastantes cosas que no sólo me suenan a ya vistas, sino incluso a probadamente inútiles o perniciosas. Voy a dedicar el fin de semana a mirar la propuesta con más detenimiento y ya os castigaré con más luengas apreciaciones. Buenas noches, que ya es tarde.

miércoles, 27 de enero de 2010

Disparate retirado

Ya lo habréis visto en los medios: la universidad de Sevilla ha retirado de sus estatutos el artículo que establecía que un alumno que fuera sorprendido copiando podría terminar el examen y vería conculcados sus sacrosantos derechos de tramposo si a cualquier profesor facha-autoritario-antipedagógico se le ocurría intentar arrebatarle el examen.
El rector de la universidad, Joaquín Luque, ha explicado que la norma se retira no por mala, sino por haber sido malinterpretada, mientras que algunos medios periodísticos andaluces todavía se preguntan qué pretendía la universidad con la instauración del artículo derogado.
Queridos amigos: la norma del rectorado sevillano no era mala, sino que había sido malinterpretada por el resto del mundo. El señor Luque demuestra poca firmeza en sus convicciones: si la norma era tan buena, debían haberla mantenido disgustase a quien disgustase.

domingo, 24 de enero de 2010

Malos tiempos para la lírica

Sabéis que el guachimán escribe libros y se los publica él mismo, los distribuye él mismo y él mismo es (quizás ya lo suponíais) el tipo que ejerce como representante de sus publicaciones, lo que de vez en cuando le obliga a hacer recorridos por las librerías donde han tenido el buen corazón de ponerlas a la venta.
El martes pasado, le tocó hacer la ruta de las librerías de Colmenar Viejo con las que tenía negocios, cinco en total, para ver cómo iban las ventas de La república mejor y El ángulo ocuro, las cuales arrojaron el siguiente resultado: un ejemplar vendido, del primero de los dos títulos. ¿Os imagináis acaso que el guachimán se entristeció por esto? ¡En absoluto! Con las ganancias obtenidas, se fue al Dia más próximo y allí compró dos barras de pan, 150 gramos de salchichón y cuatro yogures de fresa marca de la casa, con lo que él y su familia cenaron esa noche, para que luego digan que en España la literatura no da de comer.
Los más observadores os habréis fijado en que, unas líneas más arriba, me he referido a las librerías con las que tenía negocios, y he dicho bien, pues el número de éstas ya no era el mismo que yo esperaba: de las cinco donde habían cogido libros míos en depósito, una me la encontré cerrada y con el cartel de SE TRASPASA y en otra me recibieron diciéndome que qué casualidad, que me tenían preparados los libros para llamarme y devolvérmelos, porque iban a cerrar el negocio. Estuve charlando un rato con los dueños y me dijeron que no era posible, que cada vez era más complicado levantar el balance anual y que últimamente ya era de pérdidas, hasta tal punto, que me confesaron que cerraban la librería y no la traspasaban porque no querían mandar a nadie a la ruina.
El sector del libro está cada vez peor y esto tendrá unas repercusiones muy serias y muy negativas en la cultura. Y si a algún iluso se le ha ocurrido pensar en Internet, pongo en su conocimiento que, hace un par de años, las ventas de libros por este conducto representaban un 0'7%, mientras que las librerías tradicionales, máximas vendedoras, alcanzaban el 31%, nivel que va en descenso, pero en beneficio de las grandes cadenas de libros (FNAC, El Corte Inglés, Casa del Libro...) y de las grandes superficies. La situación es crítica, os doy un microdato: en Tres Cantos hay hoy cinco librerías, ninguna de las cuales vende sólo libros, y en los últimos seis o quizás ocho años he visto desaparecer seis. Algo parecido pasa en Colmenar. Podremos pensar que esto es ley de vida y que da igual, que lo único que ocurrirá será que los libros cambiarán de vendedor a causa de un nuevo concepto de la relación comercial, pero nos equivocaremos, porque la manera de vender el libro y la consideración hacia él por parte de un librero (y en esto puedo incluir entre ellos a establecimientos como la Casa del Libro) no es ni de lejos la misma que la de una gran superficie: aun con el debido sometimiento al mercado, el librero todavía sigue más o menos mirando al libro, mientras que la gran superficie mira exclusivamente al balance de ventas y lo que no hará nunca será vender un libro poco comercial. A simple vista parece de lo más lógico, pero, conociendo un poco el mundo de la edición y la tunda que les están dando en las editoriales los departamentos comerciales a los literarios (a ver si algún día profundizo en este asunto), esta tendencia nos aboca al definitivo adiós a la calidad literaria y al best-seller como especie única; el día que vayamos a comprar libros (por supuesto, ya no en una librería) y sólo podamos volver a casa con las recetas de Adriá, un manual sobre el cuidado de los geranios y la cuadragésima novena novelucha del Dan Brown, entenderéis lo que digo.
Bueno, se dirá alguno, ¿y las ayudas oficiales? Como ya me he extendido mucho, os responderé con una breve anécdota. ¿Sabéis por qué ya no se hace en Tres Cantos la feria del libro que se hacía en abril? Muy sencillo: porque el ayuntamiento decidió un año pedirles a los libreros un canon de 100 ó 120 euros por día, no recuerdo muy bien, y, como me decía alguien de una librería, ya sólo hacer la ganancia para pagar ese canon era harto complicado. Como os decía en el título, malos tiempos para la lírica; y para la épica, habría que añadir, y para la dramática y para todo aquello que vaya metido en un libro.

sábado, 23 de enero de 2010

A propósito de unas palabras de Cándida Martínez

El pasado día 19, en un acto celebrado en Toledo, el PP presentó algunas propuestas para el pacto educativo que en estos momentos se halla en una fase que podríamos llamar de tanteos previos entre el PP y el PSOE/Gobierno. Es de suponer que lo que acuerden estas dos grandes fuerzas políticas marcará de manera importante la orientación y contenidos de esas futuras reformas, pero no debemos perder de vista lo que posteriormente vayan a decir sindicatos, asociaciones de padres y comunidades autónomas (con barones, partidos nacionalistas, aspirantes a tales como el PSC y demás variables), sobre todo, estas últimas, ya que es de sobra conocida su capacidad de determinar sensiblemente las decisiones políticas que afectan al conjunto del país, en fin, no es éste el tema del que quiero hablar hoy. 
En su propuesta -no demasiado atractiva ni formulada de manera muy clara- el PP hablaba de ampliar el Bachillerato un año y de la posibilidad de iniciar los estudios de FP a los 15. De entre las múltiples reacciones que estas propuestas suscitaron, quisiera llamar la atención sobre una réplica casi a botepronto de Cándida Martínez, secretaria de educación  y cultura del PSOE, réplica que escuché en dos cadenas radiofónicas (RNE y la SER).  Según ella, el adelantar a los 15 años la entrada en estudios de formación profesional sería un acto al que su partido se opondría frontalmente por dos causas:
-Primera: tal adelanto supondría  una intolerable segregación de los alumnos.
-Segunda: puesto que las estadísticas demuestran que, a mayor nivel cultural, más posibilidades de encontrar trabajo, es irrenunciable dar a las personas la mayor formación cultural posible. Estoy absolutamente de acuerdo con esto, pero me temo que la señora Martínez da por supuesto que una enseñanza generalizada hasta los 16 años como la que plantea la LOGSE-LOE suministra esa formación cultural, rueda de molino con la que ya no puedo comulgar, más que nada porque los hechos, que tienen fama de ser tozudos, han demostrado rotundamente que es falsa.
Mal empezamos; primero, por presuponer que permitir que un chico de 15 años vaya a unos estudios profesionales es segregarle; segundo, por no querer ver que el café para todos hasta los 16 años ha sido un gravísimo error que ha perjudicado mucho a nuestra enseñanza, un error de magnitud tan grande como el equivocado e hipócrita concepto de segregación que ha guiado a la LOGSE y su secuela, la LOE. Los ortodoxos de la LOGSE vieron discriminación y segregación en las motivaciones más absurdas (ésta de la que hablo podría servir de ejemplo), con el resultado de que cualquier intento de cambio a la primera acusación que se enfrentaba era a ésta, que ha sido en buena parte motivadora de la rigidez fundamentalista e inquisitorial de este sistema.
No obstante, ahora soplan otros vientos; puede que algunos insistan en mantener la venda ante los ojos, pero ya es innegable que el sistema LOGSE ha fracasado y, de hecho, la llamada al diálogo del ministro Gabilondo es un reconocimiento implícito de ello. ¿Y quiénes son ésos que parece que tienen la venda pegada a los ojos con superglue 3? Lógicamente, los más comprometidos con la LOGSE, los que por convicción o conveniencia más han apostado por ella, como Cándida Martínez, que fue nada menos que Consejera de Educación en Andalucía desde 2000 hasta 2008, en sucesión del célebre Manuel Pezzi. ¡Vaya currículum, como para estar abierta cambios! Una cosa me preocupa: ¿hasta qué punto llegará la capacidad de poner palos en la rueda por parte de personas como ella? ¿No deberían ser apartadas de todo proceso de negociación? Mientras estén ahí en primera línea estas figuras y nadie hable de consultar seriamente al profesorado -al profesorado, no a los sindicatos- este pacto por la educación será muy poco creíble.

viernes, 22 de enero de 2010

Textos deseducativos

Gracias al consejo de un buen amigo que está muy al tanto de las cosas en general y de las de la enseñanza en particular, hace unos días me metí en una página muy interesante que se llama TEXTOS DESEDUCATIVOS, cuyo enlace, que en breve añadiré a la lista que tengo en la columna de la derecha, es el siguiente:

Se trata, como podréis ver si entráis, de una especie de macropágina, un blog que se dedica al análisis crítico del actual momento de la enseñanza en España y que tiene además la particularidad de admitir colaboradores. Entre éstos se encuentran personas -algunas de ellas, bastante conocidas- cuyos escritos y blogs son enjundiosos y de calidad, lo que hace que este guachimán se sienta muy agradecido por el hecho de que se le haya admitido en la página. Para ello, he tenido que crear un blog nuevo, al que he llamado CRÓNICAS LOGSIANAS y que es el que se enlaza a TEXTOS DESEDUCATIVOS para incluir las colaboraciones. Cuando esté un poquito más maduro, añadiré también su enlace en la columna de la derecha.
A los que estéis interesados por la enseñanza, os recomiendo echar un vistazo a este portal, donde hoy me han dado la bienvenida publicando uno de los últimos artículos de La garita del guachimán, el que apareció hace unos días con el título de "Los cuatro magníficos".

lunes, 18 de enero de 2010

Regular (mal) lo innecesario

Hoy nos hemos quedado todos boquiabiertos con una iniciativa de la Universidad de Sevilla, de la que hemos sabido que ha implantado una norma según la cual, si un alumno es sorprendido copiando, el profesor no podrá arrebatarle el examen ni expulsarle y el alumno tendrá derecho a continuar el examen. Y recalco lo de que tendrá derecho, porque en todos los medios (periodísticos, radiofónicos y televisivos) donde he consultado la noticia, los defensores de esta aberración más propia de dementes que de responsables educativos han argumentado con todo el cinismo del mundo que esta medida servía para proteger el derecho del alumno a terminar su examen. Omitían el pequeño detalle de que eso representaba en la práctica defender también el derecho a copiar. Yo creía que ese derecho no existía, que en los exámenes el alumno estaba obligado a demostrar sus conocimientos, no a hacer trampas, pero me inclino a pensar que estaba equivocado y que ese derecho sí existe, tal y como se está poniendo últimamente esto de los derechos. Otro pequeño detalle que parece pasárseles por alto a estos celosos defensores de los derechos es la existencia de una figura: la infracción en flagrante, que es la que de toda la vida ha legitimado eso que hasta ahora parecía tan lógico de que un profesor que sorprendiera a un alumno copiando le quitase el examen, lo expulsase y le galardonara con un merecidísimo cero: a los tramposos hay que castigarlos, los centros educativos (muy en especial, las universidades), deben ser templos del saber donde se premie el conocimiento y el juego limpio, no antros tabernarios que, bajo el disfraz de la defensa de los derechos, amparen los comportamientos picarescos: que la Universidad de Sevilla haya decidido tomar como modelo el patio de Monipodio es algo que no nos satisface ni a los más empedernidos admiradores de Cervantes. Pero, en fin, también en esto debo de estar equivocado, porque ahora, al menos en la Universidad de Sevilla (aunque espero que el ejemplo no cunda), lo que habrá de hacer el profesor es, acabado el examen, llevarlo ante una comisión paritaria de alumnos y profesores, que decidirán si en efecto hubo o no copia. Que me perdonen si se sienten ofendidos, pero este procedimiento me parece llevar el garantismo a unos extremos de estupidez impropios de personas en plenitud de sus facultades.
Supongo que algún día parará esto, que algún día nos libraremos de los excesos de la corrección política y de la pesadilla de perversión de los derechos en que estamos metidos. Cuando ese día llegue, tendremos que evaluar los daños que esos excesos y esa pesadilla hayan producido en la vida pública. En el mundo de la educación, mucho me temo que esos daños van a ser escalofriantes. Y si es en ese reino taifa de la LOGSE en que han convertido Andalucía, prefiero ni pensarlo. A la conjura de los demagogos y los oportunistas sin escrúpulos se ha unido la de los necios, con resultados desastrosos. ¿Tendrán que rendir cuentas los responsables o serán juzgados por una comisión paritaria de chorizos y bufones?

sábado, 16 de enero de 2010

Sobre Haití

La tragedia que ha asolado a este país caribeño después del terremoto del día 12 es tan brutal que me he abstenido a propósito de hablar de ella, pues pienso que nada positivo puedo aportar a tan doloroso asunto. Sin embargo, por pura casualidad (estaba curioseando entre los blogs de Blogger), he encontrado un blog que se llama Física, Historia y Asuntos Universitarios. Aquí os adjunto el enlace:
Si lo consultáis, podréis ver que su primera entrada habla de Haití y es muy interesante, en especial, porque la sucinta historia de ese país que nos cuenta demuestra que, desde su nacimiento, no ha sido azotado sólo por los terremotos. Otra cosa que destaco: señala el artículo que ha habido un cierto impudor a la hora de mostrar los cadáveres de los afectados por este desastre. Estoy de acuerdo con ello.

miércoles, 13 de enero de 2010

Los cuatro magníficos

Resulta que en el IES "Universidad Laboral" de Toledo hubo cuatro alumnos que a finales del año pasado no tuvieron más digna ocurrencia que amenazar reiteradamente a una profesora de muerte y de violación. La profesora denunció el hecho y pidió la ayuda y la solidaridad de sus compañeros, muchos de las cuales, entre ellos, el sindicato CSIF, se la mostraron, y aprovecho esta oportunidad para expresarle la mía. A finales de noviembre, esos alumnos fueron expulsados durante quince días. En el momento en que escribo estas líneas (hay noticias en El País y en ABC), la profesora, que solicitó también el cambio de centro de tan ejemplares ejemplares, ejerce su trabajo en las condiciones de salud y presión que cualquiera puede imaginar y tomando tranquilizantes, entre otras cosas. Este suceso ha tenido otras dos consecuencias que merece la pena destacar:
Consecuencia número uno. La fiscalía de menores de Toledo ha abierto un expediente a esos cuatro dignísimos ciudadanos, cosa lógica, si se tiene en cuenta que su comportamiento cae de lleno en lo delictivo.
Consecuencia número dos. El viceconsejero de educación, un tal Pedro Pablo Novillo, ha declarado que el problema ya está resuelto (!), puesto que se ha propuesto y aceptado que los alumnos cambiasen de grupo (ver El País de hoy) para no coincidir con esa profesora, cosa también lógica, si se tiene en cuenta lo que corre hoy en día por ahí ostentando cargos en el sector educativo.
Quiero haceros un comentario muy personal: a juzgar por su nombre, el centro donde han ocurrido estos hechos en su día debió de ser una universidad laboral, es decir, uno de esos internados donde en mis tiempos estudiamos becados muchos españolitos, después de ganarnos tal privilegio superando una prueba. Os puedo asegurar que fueron centros con prestigio muy merecido, y que siempre me enorgulleceré de haber estudiado en dos de ellos, el de Cheste y el de Córdoba. De alguna manera, considero a estos caballeros de la noticia compañeros míos, aunque de este extremo no puedo decir que me enorgullezca.

sábado, 9 de enero de 2010

¿Conversos o cínicos sin vergüenza?

De unos meses a esta parte, me lo estoy pasando como un auténtico enano, de verdad, y hay días que me río tanto que estoy a punto de que me dé un ataque. Los que estáis un poco al tanto de lo que ocurre en el mundo de la enseñanza, hasta los más despistados, os habréis dado cuenta de que soplan vientos de cambio, de que la catástrofe logsiana ha llegado por fin a ese punto de desmoronamiento al que tarde o temprano llegan todos los disparates que en el mundo han sido, ese punto en que se hacen tan insostenibles que hasta sus más conspicuos y encarnizados defensores empiezan a flaquear y a abjurar de los dogmas: sí, amigos, yo también lo he notado: las ratas pedagógicas están empezando a abandonar el barco de la LOGSE. La verdad es que en los últimos tiempos se las veía confusas y les temblaban las piernas, pero hace unos meses, cuando el ministro Gabilondo empezó a hablar de esfuerzo, respeto y todas esas cosas que, de momento -al menos, para mí-, suenan tan poco creíbles en boca de un ministro socialista, recibieron el definitivo toque de cornetín y empezaron, unas con más disimulo que otras, a deponer las armas del dogmatismo paidocéntrico y a emprender la retirada. Y aquí es donde viene lo de la risa: ¡cuántos partidarios les han salido de repente a la disciplina, al respeto, al orden en clase, a la dignidad del profesor, al esfuerzo y al conocimiento! Los malos profesores, fascistas, anticuados, tradicionales, autoritarios (todo esto nos han llamado) que hemos defendido siempre esas cosas no damos crédito a la conversión en masa, no podemos creer que determinados fulanos (cada vez más) que te menospreciaban o te condenaban por pretender que los alumnos se comportasen en clase como personas aparezcan ahora con expresión ceñuda reclamando disciplina en las aulas. Realmente tiene gracia, es como una apoteosis circense: un festival de payasos imbéciles. Verlos desdecirse porque ahora la consigna es otra y demostrar al final que ni siquieran creían en lo que proclamaban es para partirse de risa.
¿Pero son vientos de cambio auténtico o sólo de cambio de chaqueta? ¿A qué aspiran los políticos? ¿Ese gran pacto del que tanto se habla persigue de verdad el cambio radical que precisa nuestra enseñanza o es sólo una farsa destinada a instaurar un par de reformas cosméticas y dejar lo esencial tal y como está? Dos documentos procedentes por casualidad ambos de Andalucía me producen cierta inquietud, especialmente por el hecho de que esta comunidad autónoma ha sido una de las que con más ahínco y peores resultados han aplicado la fe logsiana, la extensión del embrutecimiento y la persecución del profesor. El primero es un artículo escrito por un inspector de educación, el cual se titula Señores padres con hijos en la ESO, aquí tenéis el enlace:
Como habréis visto quienes lo hayáis leído, el artículo viene a criticar el lamentable estado de la disciplina en los centros escolares, lo cual, viniendo de un inspector andaluz, es muestra o de estar en la inopia o de un cinismo sonrojante, pues en esta comunidad, por las noticias que tengo, el vandalismo escolar halló un gran aliado en la propia consejería de educación, que durante años ha maniatado a todo profesor que mostrase una cierta firmeza contra el mal comportamiento. Que finalmente este inspector lance una retahíla de consejos-reproches a los padres proteccionistas, aparte de recordar sospechosamente a un intento de cargar culpas sobre los padres que en su día protagonizó Zapatero, es para dejarte helado, porque todos sabemos muy bien quiénes han sido los mejores apoyos de este tipo de padres. Y si alguien duda de que las consejerías logsianas se han dedicado a halagar a los padres, que se lea este otro enlace:
Lo que se cuenta en esta noticia tuve ocasión de verlo por las televisión, sin apenas poder creérmelo: ¡una consejera de educación andaluza hablando de disciplina! Luego ella misma aclaró en qué términos la entendía, en los de siempre, por supuesto: aparentar y no hacer nada, podéis leerlo en el enlace: todo lo que propone es lo que ya hay y ha dado tan pésimos resultados: ¿me entendéis cuando digo que tengo mis dudas acerca de los propósitos de los políticos, y muy en especial, de los del PSOE? Que los que defendieron la LOGSE sean ahora los que defienden la disciplina y el esfuerzo desde las instancias oficiales no anima a ser optimista.

martes, 29 de diciembre de 2009

Ocho nóminas

Veintinueve de diciembre, fun fun fun. Vengo escuchando la radio en el coche y oigo a un trabajador de Air Comet diciendo que están en una situación horrorosa, porque ni siquiera pueden entrar en otra empresa o apuntarse al paro, ya que tienen toda su documentación laboral estancada y es como si aún fueran de Air Comet. Eso sí: ya les deben ocho nóminas. Y mientras tanto, el señor Díaz Ferrán, sacando pecho: como siempre, unos la cagan y otros la pagan. Suerte para esos trabajadores.

A vueltas con la SER y el juez Francisco Serrano

Que la SER tenía en su punto de mira al juez Francisco Serrano ya me quedó claro hace un par de días, como podéis ver en la entrada en la que recientemente hablé de este magistrado y su llamada de atención sobre un hecho muy grave: el creciente número de hombres que se ven afectados por denuncias falsas de maltrato. Hoy mismo, Serrano ha sido entrevistado en Hora 25. Después ha salido el delegado del gobierno para la violencia de género, quien básicamente ha dicho que Serrano utiliza un concepto de violencia de género que no es el establecido en la práctica internacional, que no está criticando el mal funcionamiento de la ley, sino la propia ley, y que las cifras que maneja no son correctas. Éste mismo ha sido más o menos el argumento que ha usado el conductor del programa para descalificarle: que no aporta estadísticas.

¿Será que las injusticias sólo deben preocuparnos a partir de un reflejo en las estadísticas aceptable para la SER? El juez Serrano podrá equivocarse o acertar más o menos, pero parece poco probable que esté inventándose un problema donde no lo hay, ya que, entre otras cosas, casos de abusos y denuncias falsas han salido ya bastantes en los medios y, además, él no es el primer profesional de la justicia en dar la alarma sobre este asunto. Por otra parte, como él mismo ha dicho en su entrevista, no se puede frenar una injusticia con otra injusticia. Así pues, lo esperable en una sociedad serena, democrática y civilizada sería que se le escuchase y se le tomase en serio, ya que la denuncia que ha lanzado es grave y debería preocupar a los medios de comunicación, a los gobernantes y a la sociedad. Y, en todo caso, se equivoque o acierte, este señor tiene todo el derecho a hablar.
Es precisamente en este punto donde me inquieta la actitud de la SER. En el anterior programa, Carlos Carnicero comparó a Serrano con quienes hacen apología del terrorismo; en éste, al entrevistar al delegado del gobierno, el locutor ha deslizado la pregunta de si el juez podía ser sancionado, pregunta que era muy a las claras trasunto del ardiente deseo purificador de la emisora. ¿Qué está pasando con la SER? ¿Se ha olvidado de que existe la libertad de expresión? Por lo que parece, esta cadena aún cree en ella, pero el problema es que sólo a medias: para los que dicen cosas que a ellos no les gustan, la respuesta ha de ser el insulto o la sanción. Ésta no es mi SER, que me la han cambiao. Me preocupa la deriva que está tomando el progresismo en los últimos años: sumergido en el cada vez más emporcado ruedo político español, ha caído en una rigidez que dista mucho de sus orígenes dialogantes y democráticos, una rigidez de obediencia estalinista a unos dogmas acartonados que no se discuten, incluso aunque choquen con la realidad. El deseable debate de ideas falleció tiempo ha y ha sido sustituido por el lanzamiento cerril de consignas y anatemas, caigan donde caigan, eso da igual. La corrección política lleva camino de convertirse en la santa inquisición del siglo XXI.